{"id":10423,"date":"2019-12-16T17:20:16","date_gmt":"2019-12-16T17:20:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/maternitats-desobedients\/"},"modified":"2020-03-06T11:11:03","modified_gmt":"2020-03-06T11:11:03","slug":"maternitats-desobedients","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/maternitats-desobedients\/","title":{"rendered":"Maternidades desobedientes"},"content":{"rendered":"\n<p>La maternidad es prisionera de discursos&nbsp;estereotipados&nbsp;que&nbsp;nos condenan a ser tachadas de malas madres&nbsp;por&nbsp;no cuidar y dedicar suficiente tiempo a las criaturas,&nbsp;o profesionales&nbsp;fracasadas por no estar disponibles al 100% en el trabajo.&nbsp;Triunfar o subsistir en el mundo laboral, sin embargo, es casi incompatible con tener descendencia. La culpa es siempre nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres&nbsp;nos&nbsp;enfrentamos&nbsp;a una doble presi\u00f3n, la de ser madres abnegadas, como dicta el mantra patriarcal, o tener \u00e9xito en el mercado laboral y tener una carrera exitosa sin&nbsp;renunciar&nbsp;a&nbsp;tener criaturas,&nbsp;siguiendo el abec\u00e9 del capitalismo neoliberal. Sin embargo, en la mayor\u00eda de los casos se sobrevive como&nbsp;se&nbsp;puede con un trabajo m\u00e1s o menos precario. La opci\u00f3n de ser madre se reduce a dos arquetipos, el del \u00abHome&nbsp;Angel\u00bb o el&nbsp;de&nbsp;\u00abSuperwoman\u00bb, que son los modelos que&nbsp;encajan&nbsp;en el sistema, y que se espera que reproduzcamos indistintamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Una perspectiva hist\u00f2rica <\/h5>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia,&nbsp;se ha generalizado&nbsp;un ideal determinado de buena madre al servicio en primer lugar de la criatura y en el segundo del marido. El mito de la madre perfecta y devota, casada, mon\u00f3gama, sacrificada, feliz de serlo, que siempre ha&nbsp;antepuesto los intereses de los dem\u00e1s porque se supone que no ten\u00eda&nbsp;los suyos&nbsp;propios. Un mito que se nos ha presentado como atemporal, cuando en realidad sus pilares son espec\u00edficos de la modernidad&nbsp;occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;sistema patriarcal&nbsp;y capitalista,&nbsp;a partir de&nbsp;esta construcci\u00f3n ideol\u00f3gica, ha relegado a las madres a la esfera privada e invisible del hogar, ha infravalorado su trabajo y ha consolidado las desigualdades de g\u00e9nero. Las mujeres no ten\u00edan otra opci\u00f3n que dar a luz, as\u00ed&nbsp;lo dictaba la&nbsp;biolog\u00eda, los&nbsp;deberes sociales y&nbsp;la&nbsp;religi\u00f3n. Un argumento, el del destino biol\u00f3gico, que ha servido para ocultar la enorme cantidad de trabajo reproductivo que las mujeres llevan a cabo. El patriarcado redujo la feminidad a la maternidad, y la mujer a la condici\u00f3n de madre.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>A lo largo del siglo XX, la incorporaci\u00f3n masiva de la mujer en el mercado laboral, con la correspondiente autonom\u00eda econ\u00f3mica, la generalizaci\u00f3n de un modelo de sociedad urbana, con menos presi\u00f3n sobre las personas y el acceso a m\u00e9todos anticonceptivos,&nbsp;hicieron que tener criaturas&nbsp;se convirtiera&nbsp;en una opci\u00f3n y no en una obligaci\u00f3n. Pero cuando la maternidad dej\u00f3 de ser un destino \u00fanico, surgi\u00f3 el dilema de la maternidad, es decir, una elecci\u00f3n&nbsp;y un deseo&nbsp;confrontados a otros, con los que encajaba muy mal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1980, al tiempo que aumentaba la incorporaci\u00f3n de la mujer al mercado laboral y a la vida p\u00fablica, hubo un auge de los discursos&nbsp;pro&nbsp;maternales&nbsp;y&nbsp;pro&nbsp;familia. El ideal de la buena madre se volvi\u00f3 mucho m\u00e1s complejo y plural. Las mujeres ahora no s\u00f3lo tienen que ser madres devotas, como las de toda la vida, sino \u00abs\u00faper mamas\u00bb o \u00abmamas m\u00e1quina\u00bb, tan sacrificadas como las madres de siempre, pero con una vida laboral y p\u00fablica activa, y, por supuesto, con un cuerpo perfecto.&nbsp;Se trata de&nbsp;un \u00abnuevo&nbsp;mamismo\u00bb,&nbsp;una maternidad inalcanzable, que&nbsp;de facto&nbsp;deval\u00faa lo que hacen las&nbsp;madres reales. El resultado es&nbsp;la&nbsp;frustraci\u00f3n y&nbsp;la&nbsp;ansiedad. La maternidad sufre de una intensificaci\u00f3n neoliberal,&nbsp;donde se mezclan&nbsp;cultura&nbsp;de consumo e imaginarios&nbsp;de clase media.&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las mujeres nos enfrentamos a una doble presi\u00f3n, la de ser madres abnegadas, como dicta el mantra patriarcal, o tener \u00e9xito en el mercado laboral y tener una carrera exitosa sin renunciar a tener criaturas, siguiendo el abec\u00e9 del capitalismo neoliberal<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Feminismos y experiencia materna<\/h5>\n\n\n\n<p>Las maternidades y los feminismos han tenido hist\u00f3ricamente una relaci\u00f3n compleja. La segunda ola feminista de los a\u00f1os sesenta y setenta se rebel\u00f3, como era necesario, contra la glorificaci\u00f3n de la maternidad y la consagraci\u00f3n de un modelo de familia nuclear, en el marco de una sociedad con una&nbsp;moralidad sexual conservadora.&nbsp;Puso en la diana&nbsp;el ideal de la sant\u00edsima&nbsp;maternidad y el modelo de familia patriarcal, reivindicando una sexualidad al margen&nbsp;de la reproducci\u00f3n y poder decidir, como mujeres, sobre nuestro cuerpo.&nbsp;Se consiguieron importantes logros en materia de contraconcepci\u00f3n y derecho al aborto, as\u00ed como cambios socioculturales significativos.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p> Sin embargo, esta rebeli\u00f3n termin\u00f3 con una relaci\u00f3n tensa y mal resuelta con la maternidad&nbsp;que llev\u00f3, en algunos casos, a negar la experiencia materna, obviarla o subestimarla, cayendo en determinados \u00e1mbitos&nbsp;en un cierto discurso&nbsp;anti&nbsp;reproductivo. Un hecho que en parte no deber\u00eda sorprendernos.&nbsp;La maternidad ha sido utilizada por el patriarcado y el capitalismo como instrumento de supeditaci\u00f3n y control de las mujeres, con el fin de empujarnos hacia el&nbsp;\u00e1mbitodom\u00e9stico, privado e invisible. La maternidad, como&nbsp;obligaci\u00f3n, ha supuesto un freno a las aspiraciones de las mujeres, un obst\u00e1culo para la igualdad y la autonom\u00eda. La liberaci\u00f3n de la mujerpasaba por salir&nbsp;del hogar, dejar&nbsp;de lado la crianza y entrar&nbsp;en el mundo laboral. Con el logro de la independencia econ\u00f3mica se cre\u00eda que el problema de la maternidad desaparecer\u00eda, y no se quiso hacer&nbsp;una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda sobre el tema. Los dilemas y contradicciones de la maternidad liaron el feminismo.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p> A partir de mediados de los a\u00f1os setenta, el feminismo&nbsp;asumi\u00f3 el reto&nbsp;el&nbsp;de pensar&nbsp;la maternidad&nbsp;en positivo. Una vez rechazada la maternidad&nbsp;como destino, algunas intelectuales y activistas intentaron pensar en ella en otra clave. Se trataba de ir m\u00e1s all\u00e1 de una simple negaci\u00f3n de la maternidad, de&nbsp;desplazar&nbsp;la carga de&nbsp;la crianza&nbsp;hacia el Estado o&nbsp;de&nbsp;externalizar&nbsp;la reproducci\u00f3n. Las&nbsp;tesis de&nbsp;Adrienne&nbsp;Rich&nbsp;en&nbsp;Nacemos&nbsp;de&nbsp;Mujer&nbsp;permitieron&nbsp;a las feministas reconciliarse con la maternidad. Su principal contribuci\u00f3n fue distinguir entre la instituci\u00f3n materna impuesta por el patriarcado,&nbsp;generadora&nbsp;de sumisi\u00f3n y la&nbsp;relaci\u00f3n&nbsp;potencial&nbsp;de las&nbsp;mujeres&nbsp;con la experiencia materna, estableciendo una clara diferencia entre los&nbsp;prejuicios&nbsp;de la primera y&nbsp;las virtudes de&nbsp;la segunda. <\/p>\n\n\n\n<p>Para&nbsp;la autora, no se trataba de&nbsp;impugnar la maternidad, sino el sentido en que la defin\u00eda, la impon\u00eda y la restring\u00eda&nbsp;el patriarcado, que hab\u00eda \u00abdomesticado la idea del poder materno\u00bb.&nbsp;Se&nbsp;ten\u00eda&nbsp;queacabar con \u00abla instituci\u00f3n materna\u00bb,&nbsp;situando las&nbsp;maternidades&nbsp;fuera de la esfera del&nbsp;patriarcado,&nbsp;lo que&nbsp;no&nbsp;significaba \u00ababolir la maternidad\u00bb,&nbsp;sino&nbsp;\u00abfomentar la creaci\u00f3n y el mantenimiento de la vida en el mismo terreno de&nbsp;la&nbsp;decisi\u00f3n, la lucha,&nbsp;la sorpresa,&nbsp;la imaginaci\u00f3n&nbsp;y la&nbsp;inteligencia consciente, como cualquier otra dificultad, pero como una tarea libremente elegida\u00bb.&nbsp;A diferencia de&nbsp;otras feministas, que identificaban&nbsp;la capacidad reproductiva del cuerpo femenino con un lastre para la emancipaci\u00f3n,&nbsp;Rich&nbsp;reivindicaba&nbsp;el cuerpo de la mujer \u00abcomo un recurso,&nbsp;en vez de&nbsp;un destino\u00bb.&nbsp;La liberaci\u00f3n de la mujer pasaba por&nbsp;defender y destacar las potencialidades&nbsp;femeninas&nbsp;sexuales, reproductivas y maternas, en contraposici\u00f3n a&nbsp;la maternidad forzada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Al rescate<\/h5>\n\n\n\n<p>La maternidad de hoy, en un contexto de crisis de civilizaci\u00f3n, tambi\u00e9n vive sus crisis.&nbsp;Lo vemos en las dificultades que cada vez tienen m\u00e1s mujeres para quedarse embarazadas, el aplazamiento o incluso la renuncia forzada de la maternidad,&nbsp;los&nbsp;malabarismos&nbsp;para conciliar la crianza con el trabajo, las tensiones con el proyecto de la vida, la imposibilidad de&nbsp;tener el n\u00famero de criaturas que se desean, la insatisfacci\u00f3n de la experiencia materna y la auto culpabilizaci\u00f3n.&nbsp;Estas son algunas muestras de&nbsp;las crisis&nbsp;m\u00faltiples, invisibles y no nombradas, de&nbsp;la&nbsp;maternidad. Pensar la maternidad desde el feminismo implica rescatarla de sus crisis y rescatarnos de las crisis de maternidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es una maternidad feminista? Las madres hemos&nbsp;sido hist\u00f3ricamente consideradas objetos, no individuos aut\u00f3nomos. Vernos como sujetos independientes, con&nbsp;necesidades&nbsp;propias, es uno de los retos de la reflexi\u00f3n feminista sobre la maternidad. Una madre feminista y desobediente es la que rompe con los ideales maternos que nos han impuesto, pero no renuncia a la experiencia materna, que se reivindica como sujeto activo, con capacidad de decisi\u00f3n, y&nbsp;que se reconcilia con el propio cuerpo, empoder\u00e1ndose&nbsp;en el embarazo, el parto y la lactancia.&nbsp;Se trata, en palabras de&nbsp;Adrienne&nbsp;Rich,&nbsp;de&nbsp;una maternidad \u00abfuera de la&nbsp;ley y de la&nbsp;instituci\u00f3n de la maternidad\u00bb,&nbsp;lo que implica una confrontaci\u00f3n constante con las normas sociales establecidas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si tomamos el principio feminista de que lo personal es pol\u00edtico, el desaf\u00edo consiste en politizar la maternidad en un sentido emancipador. No se trata de idealizarla o tener una visi\u00f3n rom\u00e1ntica, sino de reconocer el papel fundamental que desempe\u00f1a en la reproducci\u00f3n social y de otorgarle el valor que le corresponde. Ya&nbsp;va&nbsp;siendo hora de que nos dotemos de nuevos c\u00f3digos y liberemos la maternidad del patriarcado. Las mujeres conquistamos el derecho a no ser madres, a poner fin a la maternidad como destino, ahora el reto es poder decidir c\u00f3mo queremos vivir esta experiencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una nueva generaci\u00f3n de mujeres y madres hoy&nbsp;seguramente m\u00e1s libres de prejuicios que las anteriores, reivindicamos&nbsp;la visibilidad y el reconocimiento de una obra que han&nbsp;hecho mujeres durante a\u00f1os. No se trata de una ofensiva&nbsp;del&nbsp;patriarcado&nbsp;para&nbsp;enviarnos de vuelta a casa, como han se\u00f1alado&nbsp;algunas feministas,&nbsp;sino de la&nbsp;toma de&nbsp;conciencia de c\u00f3mo&nbsp;unas&nbsp;pr\u00e1cticas tan relevantes para las sociedades humanas como&nbsp;gestar,&nbsp;parir,&nbsp;amamantar y criar&nbsp;han sido relegadas a los m\u00e1rgenes, y&nbsp;de&nbsp;la necesidad de&nbsp;valorarlas,&nbsp;visibilizarlas&nbsp;p\u00fablica y pol\u00edticamente,&nbsp;y reivindicar&nbsp;la responsabilidad colectiva, de hombres y mujeres, en el marco de un proyecto social emancipador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Criar en com\u00fan<\/h5>\n\n\n\n<p>Las nuevas&nbsp;maternidades&nbsp;feministas,&nbsp;desmercantilizadas&nbsp;y ecologistas se pueden leer&nbsp;desde&nbsp;el debate sobre&nbsp;lo que es com\u00fan y los&nbsp;bienes comunes.&nbsp;Experiencias&nbsp;como las de los grupos de apoyo a la lactancia materna o colectivos&nbsp;de crianza compartida, no significan&nbsp;un&nbsp;repliegue identitario, sino que son proyectos defensivos que reivindican el ejercicio de unos derechos y el hecho de poder vivir la maternidad del&nbsp;otra manera, frente a la mercantilizaci\u00f3n de la vida y los valores consumistas, as\u00ed como un intento ofensivo de reorganizar lo cotidiano a partir de otros par\u00e1metros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una maternidad alternativa no significa una simple&nbsp;lifestyle&nbsp;politics,&nbsp;otro estilo de&nbsp;vida y maternidad s\u00f3lo accesible a las clases medias y altas, sino que implica poner de relieve los estrechos v\u00ednculos entre el neoliberalismo y la maternidad, de c\u00f3mo&nbsp;el primero dificulta&nbsp;la experiencia materna.&nbsp;Se trata de conseguir&nbsp;cambios en el mercado de trabajo, los servicios p\u00fablicos, la instituci\u00f3n familiar, en definitiva,&nbsp;en&nbsp;el modelo de reproducci\u00f3n social.&nbsp;Una&nbsp;maternidad&nbsp;diferente necesita otro tipo de sociedad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Si la maternidad se considera una decisi\u00f3n personal, toda la responsabilidad acaba recayendo en cada madre, y se ocultan las desigualdades que hacen que esta experiencia pueda ser vivida de manera muy diferente dependiendo de la posici\u00f3n socioecon\u00f3mica o de la etnia de la mujer<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Nuestro entorno socioecon\u00f3mico determina, queramos o no, lo que podemos hacer y restringenuestro&nbsp;abanico de posibilidades. Debemos intentar no establecer un ideal materno inasumible, generador de malestar y culpa. Las maternidades emancipadoras a menudo comparten espacio y afinidad con iniciativas de consumo ecol\u00f3gico, modelos educativos no autoritarios, redes de econom\u00eda social y solidaria\u2026 y sus fortalezas y l\u00edmites son similares a los de estos movimientos. M\u00e1s all\u00e1 de una opci\u00f3n personal, el reto consiste en situar estas propuestas en el marco de un proyecto social m\u00e1s amplio de cambio de sistema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si la maternidad se considera una decisi\u00f3n personal, toda&nbsp;la&nbsp;responsabilidad&nbsp;acaba recayendo&nbsp;en cada madre,&nbsp;y se&nbsp;ocultan las desigualdades que hacen que esta experiencia&nbsp;pueda ser vivida de manera&nbsp;muy diferente dependiendo de la posici\u00f3n socioecon\u00f3mica o de la&nbsp;etnia de la mujer. La ambivalencia intr\u00ednseca a la&nbsp;maternidad&nbsp;est\u00e1 muy determinada por esta cuesti\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>As\u00ed, mientras las mujeres de clase media y&nbsp;alta y elevado nivel cultural&nbsp;a menudo se debaten&nbsp;entrec\u00f3mo hacer compatibles la maternidad y la carrera&nbsp;profesional y buscan&nbsp;maneras de encajar el nuevo papel de la madre en su propia identidad, las mujeres de clase social&nbsp;baja luchan para poder alimentar y vestir a sus criaturas cuando ni&nbsp;siquiera llegan a fin de mes o&nbsp;para poder&nbsp;cuidarlas con trabajos extremadamente precarios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La maternidad no es una pr\u00e1ctica individual privada, por m\u00e1s que se repita, es una cuesti\u00f3n p\u00fablica, que tiene repercusiones pol\u00edticas y colectivas. Desde una perspectiva feminista, es fundamental desindividualizar la maternidad y&nbsp;enfatizar c\u00f3mo las dificultades para la pr\u00e1ctica materna no son s\u00f3lo consecuencia de&nbsp;una discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero, sino&nbsp;que&nbsp;interseccionan&nbsp;con otras opresiones de clase y&nbsp;etnia. En&nbsp;resumen, la maternidad depende de c\u00f3mo se organiza&nbsp;la reproducci\u00f3n social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;crianza, as\u00ed como la maternidad, no son asuntos privados o familiares.&nbsp;No se trata de cuestionar c\u00f3mo cuida una madre o un&nbsp;padre en particular, ya que nuestras decisiones est\u00e1n muy condicionadas por un entorno socioecon\u00f3mico y laboral, sino&nbsp;plantear qu\u00e9&nbsp;sistema&nbsp;queremos&nbsp;para garantizar&nbsp;el derecho a&nbsp;los cuidados. Aqu\u00ed&nbsp;radica lo que deber\u00eda ser el principal debate sobre la crianza, aunque en estas discusiones&nbsp;a menudo se olvidan&nbsp;los condicionantes&nbsp;estructurales.&nbsp;Otra formar de cuidar&nbsp;s\u00f3lo&nbsp;ser\u00e1&nbsp;posible en un modelo social alternativo, lo que implica preguntarnos qu\u00e9 tipo de relaciones personales, mercado laboral, iniciativas comunitarias y servicios p\u00fablicos necesitamos para hacerlo factible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Pol\u00edticas a favor de la maternidad&nbsp; <\/h5>\n\n\n\n<p>Hacer pol\u00edticas a favor de la maternidad implica no s\u00f3lo legislar para que la vida familiar y laboral sean&nbsp;compatibles, con&nbsp;bajas&nbsp;de maternidad y paternidad m\u00e1s extensas que las actuales, o proporcionar ayudas&nbsp;para&nbsp;la crianza, sino crear las condiciones socioecon\u00f3micas para&nbsp;que las personas&nbsp;puedan&nbsp;tener descendencia cuando lo deseen. Una de las principales causas&nbsp;por las que cada vez&nbsp;se tienen&nbsp;menos hijos o&nbsp;se tienen a&nbsp;una edad m\u00e1s avanzada est\u00e1 relacionada con el aumento de la precariedad laboral&nbsp;y&nbsp;de&nbsp;vida. Si no llegas a fin de mes, si no puedes pagar una hipoteca o un alquiler, si tu trabajo es inestable, se hace dif\u00edcil pensar en tener criaturas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la pobreza y la&nbsp;precariedad&nbsp;ha llevado a Espa\u00f1a a ser el pa\u00eds del mundo donde las mujeres tienen el primer hijo a una edad m\u00e1s&nbsp;avanzada, 32,19 a\u00f1os. En Catalu\u00f1a, las mujeres de 35 a 39 a\u00f1os tienen&nbsp;hoy&nbsp;m\u00e1s hijos&nbsp;que las&nbsp;de 25 a 29 a\u00f1os.&nbsp;Un mundo organizado en torno a los intereses empresariales es contrario a la vida.&nbsp;Asimismo&nbsp;se estima que una de cada cuatro mujeres nacidas en 1975 no tendr\u00e1 descendientes, y la mayor\u00eda no ser\u00e1 madre porque no podr\u00e1n quedarse embarazadas debido a razones socioecon\u00f3micas, falta de pareja (aunque cada vez hay m\u00e1s mujeres que son madres solteras por decisi\u00f3n propia)&nbsp;o problemas de infertilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer pol\u00edticas&nbsp;a favor de la maternidad significa combatir la especulaci\u00f3n con la vivienda,&nbsp;acabar con&nbsp;la precariedad laboral, apostar&nbsp;por la reducci\u00f3n de la jornada laboral sin&nbsp;p\u00e9rdida de salario,&nbsp;para poder&nbsp;dedicar tiempo a&nbsp;la vida personal y familiar. La defensa de la maternidad&nbsp;tendr\u00eda que&nbsp;ser una pol\u00edtica inherente a las ideolog\u00edas igualitarias y emancipadoras, pero \u00e9stas a menudo van a&nbsp;remolque del&nbsp;discurso de los sectores m\u00e1s conservadores y\/o liberales,&nbsp;e&nbsp;identifican la maternidad s\u00f3lo como una carga, tanto en&nbsp;clave personal&nbsp;como de mercado laboral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El problema en realidad no es la maternidad, como tantas veces se ha se\u00f1alado, sino un sistema socioecon\u00f3mico que es hostil a la vida. No se trata de seguir adaptando la maternidad al empleo, por ejemplo con un permiso de maternidad muy corto de diecis\u00e9is semanas que ni siquiera permite la lactancia materna en exclusiva durante los primeros seis meses de vida del beb\u00e9, como recomiendan todas las instituciones de salud, sino adaptar el trabajo remunerado a la maternidad y la crianza. Aqu\u00ed no entro a juzgar si una madre quiere regresar a su lugar de trabajo una vez que el permiso de maternidad haya terminado, la cuesti\u00f3n es que quien desee un permiso m\u00e1s largo debe tener este derecho garantizado. Y esto parece que todas las formaciones pol\u00edticas lo han olvidado. Defender la maternidad implica defender la vida, la crianza, los lazos y los afectos, y es necesario hacerlo en clave igualitaria y progresista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Maternitzar la paternidad<\/h5>\n\n\n\n<p>Las transformaciones de la maternidad, tanto desde el punto de vista social como personal, tienen su correlaci\u00f3n en la paternidad. La figura del padre se ha entendido, en el marco de los sistemas tradicionales de&nbsp;parentesco, en relaci\u00f3n con la de la madre, pero ambas funciones han sidoconcebidas&nbsp;social y culturalmente de una manera asim\u00e9trica&nbsp;a lo largo de la&nbsp;Historia.&nbsp;Mientras&nbsp;el papel paterno&nbsp;se ha elevado&nbsp;a&nbsp;categor\u00eda de principio espiritual, confiriendo&nbsp;al hombre potestad absoluta sobre&nbsp;los descendientes, el papel materno se ha naturalizado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00e1ctica materna, como&nbsp;reivindican&nbsp;muchas feministas, deber\u00eda&nbsp;ser ejercida no s\u00f3lo por las mujeres, sino tambi\u00e9n por los hombres, y dejan de ser una tarea&nbsp;propia&nbsp;del g\u00e9nero femenino, lo que significa maternizar la&nbsp;paternidad. Es&nbsp;necesario, como dice la fil\u00f3sofa Nancy Fraser,&nbsp;avanzar hacia una sociedad&nbsp;igualitaria, lo que significa \u00absubvertir&nbsp;la actual&nbsp;divisi\u00f3n sexista del trabajo y reducir la importancia del g\u00e9nero como principio estructural de la organizaci\u00f3n social\u00bb,&nbsp;con la consiguiente corresponsabilizaci\u00f3n equivalente en el cuidado de las criaturas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no significa que padres&nbsp;y madres&nbsp;tengamos&nbsp;que hacer, o podamos hacer, exactamente lo mismo en todas las etapas de la crianza. En el caso de la maternidad biol\u00f3gica, en la fase deexterogestaci\u00f3n, los nueve meses siguientes al&nbsp;parto, las tareas de la madre y del padre no son iguales. Lo vemos, en particular, en la lactancia materna y&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;piel contra&nbsp;piel justo despu\u00e9s de dar a luz, donde el papel de la madre es fundamental. Pero esto no&nbsp;significa que&nbsp;la&nbsp;crianza&nbsp;inicial sea algo exclusivo de la mujer, el padre puede&nbsp;involucrarse, y es importante&nbsp;que lo haga, en otras facetas de&nbsp;la crianza y&nbsp;del trabajo reproductivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si queremos otro tipo de crianza, tenemos que pensar&nbsp;tambi\u00e9n&nbsp;en otro modelo de paternidad, una paternidad desobediente a los c\u00e1nones tradicionales,&nbsp;que asuma las reivindicaciones y los planteamientos&nbsp;del feminismo,&nbsp;y&nbsp;en&nbsp;particular del activismo feminista maternal.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La maternidad es prisionera de discursos&nbsp;estereotipados&nbsp;que&nbsp;nos condenan a ser tachadas de malas madres&nbsp;por&nbsp;no cuidar y dedicar suficiente tiempo a las criaturas,&nbsp;o profesionales&nbsp;fracasadas por no estar disponibles al 100% en el trabajo.&nbsp;Triunfar o subsistir en el mundo laboral, sin embargo, es casi incompatible con tener descendencia. La culpa es siempre nuestra. Las mujeres&nbsp;nos&nbsp;enfrentamos&nbsp;a una doble presi\u00f3n, la de ser madres abnegadas, como dicta el mantra patriarcal, o tener \u00e9xito en el mercado laboral y tener una carrera exitosa sin&nbsp;renunciar&nbsp;a&nbsp;tener criaturas,&nbsp;siguiendo el abec\u00e9 del capitalismo neoliberal. 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