{"id":11849,"date":"2020-03-25T18:25:54","date_gmt":"2020-03-25T18:25:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=11849"},"modified":"2020-03-25T18:36:57","modified_gmt":"2020-03-25T18:36:57","slug":"la-maquina-aparentemente-desobediente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente"},"content":{"rendered":"\n<p>Yo deb\u00eda de tener unos quince a\u00f1os cuando vi por primera vez \u00ab<em>Blade Runner\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en clase de filosof\u00eda, en el instituto. Hasta entonces, como muchos ni\u00f1os, hab\u00eda fantaseado con la idea de construir mis propias m\u00e1quinas. Recuerdo especialmente que, algunos a\u00f1os antes, tras ver un cap\u00edtulo del <em>\u201cDoctor Who\u201d<\/em> en el que aparec\u00edan unos robots extraterrestres (los daleks) puse la casa patas arriba en busca de cajas de zapatos, hilos de costura y hueveras de cart\u00f3n para fabricar mis propios artilugios que yo mismo mov\u00eda imitando aquellos robots televisivos. Pero lo que me ocurri\u00f3 tras el visionado de \u201c<em>Blade Runner\u201d<\/em> fue distinto. Yo no aspiraba a emular esas m\u00e1quinas, porque esas m\u00e1quinas se parec\u00edan demasiado a \u201cnosotros\u201d. Y eso me aterraba.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay algo at\u00e1vico en el miedo que los humanos sentimos hacia el progreso y la tecnolog\u00eda. En general hacia el futuro que nos habla de suplantaci\u00f3n. De sustituci\u00f3n de nuestra raza.<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Hay algo at\u00e1vico en el miedo que los humanos sentimos hacia el progreso y la tecnolog\u00eda. En general hacia el futuro que nos habla de suplantaci\u00f3n. De sustituci\u00f3n de nuestra raza. Fruto de ese miedo nacieron relatos universales como los del \u201c<em>Golem\u201d o el \u201cFrankestein\u201d<\/em> de Shelley, donde un pu\u00f1ado de insensatos humanos jugaban a ser dioses, creando seres a los que dotaban de \u201calma\u201d. Para mi lo interesante era que al tratar de fabricar seres, o m\u00e1quinas, a nuestra imagen y semejanza, esos locos y ambiciosos cient\u00edficos de ficci\u00f3n deb\u00edan averiguar primero \u201cc\u00f3mo somos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Intuyo que eso mismo les ocurre a los ingenieros en rob\u00f3tica ode inteligencia artificial en la vida real. Seguramente ellos tambi\u00e9n tratan de hallar esa cuadratura del c\u00edrculo: la \u201cformula\u201d que defina las caracter\u00edsticas esenciales de nuestra forma de hacer, f\u00edsica y sicol\u00f3gicamente. A mi, particularmente, el intento de emulaci\u00f3n del comportamiento humano me resulta especialmente fascinante. En este sentido uno de los temas centrales de \u201cBlade Runner\u201d, como el de muchaficci\u00f3n rob\u00f3tica, es el de la imposibilidad dellibre albedr\u00edo. como par\u00e1bolasobre la propia libertad humana: \u00bfEs posible que el ser humano supere a las presiones del sistema? \u00bfde su sociedad? \u00bfde sus emociones? Y, sobretodo, \u00bfpodemos escapar de la propia qu\u00edmica que nos compone?.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde de aquel primer visionado de \u201c<em>Blade Runner<\/em>\u201d y tras azarosos quiebros del destino lleg\u00f3 mi primera obra de ciencia ficci\u00f3n:  <em>\u201cEva<\/em>\u201d. La pel\u00edculanos hablaba de un tiempo futuro d\u00f3nde proliferan lasm\u00e1quinas sociales.Robots destinados a hacer compa\u00f1\u00eda y combatir la soledad. Para mi eseasunto, el de la soledad, eraentonces un problema de rabiosa actualidad. Y lo es con m\u00e1s fuerza a\u00fan ahora. No es un secreto que el aislamiento se ha convertido en un problema de salud de primer orden, especialmente, en los pa\u00edses occidentales. Una epidemia que crece de manera exponencial. Valgan unos pocos datos como ejemplo <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 El Pa\u00eds. Negocis. 12\/24\/2018. \u201cLa factura econ\u00f2mica de la solitud\u201d.\n<\/span><\/span>: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>El 25% de los hogares espa\u00f1oles son habitados por un \u00fanico individuo.<\/li><li> En Jap\u00f3n mueren 4.000 ciudadanos a la semana en soledad. <\/li><li> Un estudio de la Universidad de Stanford del a\u00f1o 2018 equiparaba la vida en soledad a fumar 11 cigarrillos al d\u00eda, aumentando un 31% el riesgo de morir ya que puede ser el detonante de enfermedades como la hipertensi\u00f3n, la demencia, la depresi\u00f3n o los ataques cardiacos. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Intuyo que la proliferaci\u00f3n de \u201cm\u00e1quinas sociales\u201d podr\u00eda paliar, aunque fuese t\u00edmidamente, el problema [de la solitud]<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Evidentemente las m\u00e1quinas no deber\u00edan ser la \u00fanica soluci\u00f3n a un desaf\u00edode tal magnitud. No tendr\u00eda sentido. Pero si intuyo que la proliferaci\u00f3n de \u201cm\u00e1quinas sociales\u201d podr\u00eda paliar, aunque fuese t\u00edmidamente, el problema. Y podr\u00edan hacerlo de manera extraordinariamente h\u00e1bil, siempre y cu\u00e1ndo esas m\u00e1quinas estuvieranbien dise\u00f1adas.  <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>En nuestra pel\u00edcula, \u00c1lex, el personaje protagonista interpretado por Daniel Br\u00fchl, estaba empe\u00f1ado en dise\u00f1ar robots con los que poder compartir la vida familiar o con los que, \u00bfpor qu\u00e9 no?, salir a tomar unas ca\u00f1as. \u00c9l quer\u00eda dise\u00f1ar m\u00e1quinas que no fueran tan m\u00e1quinas, que no siempre se mostrasen como esclavos de nuestra voluntad. No dejaba de ser parad\u00f3jico porque es precisamente esa sumisi\u00f3n la que define brutalmente a cualquier mecanismo: funcionan en base a \u00f3rdenes. No olvidemos que incluso el propio vocablo \u201crobot\u201d, proviene de la palabra eslava \u201crobota\u201d, que significa \u201cservidumbre\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>La dicotom\u00eda entre la obediencia y desobediencia de las m\u00e1quinas es una constante en la ciencia ficci\u00f3n pero fue expresada por primera vez, de una manera reglada, por el genial Isaac Asimov. Sus famosas \u201ctres reglas de la rob\u00f3tica\u201d <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 Les normes van apar\u00e8ixer per primer cop al conte curt de 1942 Runaround, que forma part de la col\u00b7lecci\u00f3 de 1950 Jo, robot.\n<\/span><\/span> ven\u00edan a limitar la conducta de las m\u00e1quinas inteligentes de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li> Un robot no har\u00e1 da\u00f1o a un ser humano o, por inacci\u00f3n, permitir\u00e1 que un ser humano sufra da\u00f1o.<\/li><li> Un robot debe obedecer las \u00f3rdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas \u00f3rdenes entrasen en conflicto con la 1\u00aa ley.<\/li><li> Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protecci\u00f3n no entre en conflicto con la 1\u00aa o la 2\u00aa Ley. <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>La idea de estas tres leyes de ficci\u00f3n era proteger al ser humano, que los robots, por muy avanzados que fueran, no pudieran volverse en contra de nosotros como suced\u00eda con el &#8216;<em>Frankestein&#8217;<\/em>, de Mary Shelley.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el campo de la m\u00e1quina social o de compa\u00f1\u00eda, aquella que ha de ocupar una esfera estrictamente personal, se abre un debate muy interesante: \u00bfPodr\u00e1n ser buenas compa\u00f1eras de viaje aquellas m\u00e1quinas que s\u00f3lo y absolutamente s\u00f3lo obedezcan siempre las \u00f3rdenes de su \u201camo\u201d? \u00bfpodemos establecer relaciones poderosas con individuos que no sentimos como \u201ciguales\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un debate interesante. Aunque no soy m\u00e1s que un aficionado s\u00e9 que son varias las investigaciones que avanzan emulando de la afectividad humana y la comprensi\u00f3n del \u201cotro\u201d apoy\u00e1ndose en la Inteligencia Artificial. Parece bastante razonable que las m\u00e1quinas del futuro sepan leer nuestros estados de \u00e1nimo y comportarse de forma compasiva, atenta y tierna si queremos que sean buenos compa\u00f1eros de viaje. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero estoy seguro que llegaremos m\u00e1s all\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>No me cuesta imaginar que en el futuro seremos capaces de dise\u00f1ar robots con los que establecer una sincera amistad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La posibilidad de que una m\u00e1quina pueda no obedecernos e incluso rechazarnos se me antoja como crucial si queremos \u201cdise\u00f1ar\u201d m\u00e1quinas que \u201cemulen\u201d el libre albedr\u00edo y con las que, por tanto, podamos crear puentes emocionales a un nivel superior<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Existe una apreciaci\u00f3n universalmente aceptada de que la amistad verdadera se basa no s\u00f3lo en la afectividad y empat\u00eda que exista entre dos o m\u00e1s personas sino principalmente en el respeto mutuo. Mi limitada experiencia personal e intelectual me ha ense\u00f1ado que, pese a que la mayor\u00eda de nosotros establecemos diferentes tipos de relaciones personales, aquellas que son m\u00e1s fuertes (y este ser\u00eda el objetivo ulterior de una m\u00e1quina social o de compa\u00f1\u00eda) se establecen con aquellos individuos que sentimos como \u201ciguales\u201d. Entendemos que estamos ante un \u201cigual\u201d cuando ese individuo es aut\u00f3nomo y como tal puede ejercer esa independencia en una direcci\u00f3n distinta o incluso opuesta a la nuestra. Quiz\u00e1s ello se deba a que los humanos, como especie, somos animales gregarios y al igual que otros muchos mam\u00edferos nos sentimos reconfortados al seguir a un gu\u00eda o respaldar una consigna expuesta por un grupo de liderazgo. Por esa raz\u00f3n, cuando alguien no sigue las \u00f3rdenes, de alguna manera, \u201cse significa\u201d, sobresale. Al ir a contracorriente, adquiere \u201cvalor\u201d. La posibilidad de que una m\u00e1quina pueda no obedecernos e incluso rechazarnos se me antoja como crucial si queremos \u201cdise\u00f1ar\u201d m\u00e1quinas que \u201cemulen\u201d el libre albedr\u00edo y con las que, por tanto, podamos crear puentes emocionales a un nivel superior.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>No descubro nada extraordinario si afirmo que muchas de nuestras experiencias m\u00e1s fuertes giran en torno al desenlace positivo tras una crisis. A la catarsis que hemos sentido al solucionar un conflicto. Varias estrategias pedag\u00f3gicas o narrativas se basan en ese mismo dispositivo: se crea un problema que acabamos o no resolviendo. Especialmente la narrativa universal (en sus diferentes variantes: literatura, cine o videojuegos) suele operar proponi\u00e9ndonos una meta, un objetivo que debe ser acometido. Luego el devenir de la ficci\u00f3n no cesa de crear obst\u00e1culos y trabas para conseguirlo, alejando esa meta y haciendo m\u00e1s emocionante el viaje hasta llegar a un cl\u00edmax final.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual manera creo que esas m\u00e1quinas sociales del futuro deber\u00edan ser maestras del conflicto, del noble arte de la narrativa aplicada a las relaciones. Naturalmente deber\u00edan ser muy h\u00e1biles en saber c\u00f3mo y cu\u00e1ndo crear un obst\u00e1culo. Casi nadie quiere tener como compa\u00f1ero a alguien que sea un muro, que nos lleve la contraria por deporte. Se tratar\u00eda, de alguna manera, de que la segunda ley de la rob\u00f3tica de Asimov, la que nos habla de la obligaci\u00f3n de obediencia, fuera algo m\u00e1s difusa, menos categ\u00f3rica, m\u00e1s creativa. Se tratar\u00eda de liberar a la m\u00e1quina de la sumisi\u00f3n a nuestros caprichos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El robot de compa\u00f1\u00eda del futuro que imagino deber\u00eda ser, por tanto, un individuo muy adaptable al medio, es decir al \u201chogar\u201d al que llega [&#8230;] Por eso esa inteligencia artificial deber\u00eda ser h\u00e1bil en pictograf\u00eda, en el estudio y clasificaci\u00f3n de personas seg\u00fan su car\u00e1cter<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>El robot de compa\u00f1\u00eda del futuro que imagino deber\u00eda ser, por tanto, un individuo muy adaptable al medio, es decir al \u201chogar\u201d al que llega. Yo tengo un nivel de aceptaci\u00f3n dela formalidad, el cari\u00f1o o el conflicto en las relaciones distinto al que, probablemente, tenga mi vecino. Es m\u00e1s, mi vecino es incapaz de mantener su humor constante durante toda la semana. Por eso esa inteligencia artificial deber\u00eda ser h\u00e1bil en pictograf\u00eda, en el estudio y clasificaci\u00f3n de personas seg\u00fan su car\u00e1cter. En la actualidad son varios lossistemas de este tipo categorizaci\u00f3n de la personalidad, algunos de ellos ya implementados a la Inteligencia artificial. Desde el modelo de los Cinco Grandes (<em>OCEAN: Openness \/ Conscientiousnes \/ Extraversion\/ Agreeableness\/ Neuroticism<\/em>)<span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\"><\/span><\/span> ,a la estructura jer\u00e1rquica de la personalidad de Eysenk (PEN: el rasgo de car\u00e1cter puede explicarse en base al Psicoticismo, Neocriticismo y Extraversi\u00f3n) <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Psychologistworld.com \u201cEysenck&#8217;s PEN Model of Personality\u201d\n<\/span><\/span>  , pasando por la teor\u00eda de la personalidad de Cattell (basado en 16 rasgos de personalidad o factores fuente) <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Verywellmind.com \u00abCattell&#8217;s 16 Personality Factors\u201d.\n<\/span><\/span>. Cualquiera de esos sistemas podr\u00edan ayudar a esos robots a crearse una idea de nuestro car\u00e1cter y a elaborar un itinerario u hoja de ruta de relaci\u00f3n personal profunda, inspiradora y, ya que estamos, entretenida. Adapt\u00e1ndose a nosotros a cada paso.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Por supuesto estas ideas son tan s\u00f3lo conjeturas de alguien que suele moverse en el marco de la ciencia ficci\u00f3n y, por tanto, en un laboratorio de pruebas casi siempre favorable. La realidad cient\u00edfica es un asunto distinto. O quiz\u00e1s no tanto\u2026 En cualquier caso estos son los apuntes de un chaval que empez\u00f3 interes\u00e1ndose en el aspecto de los robots para acabar cautivado por el comportamiento de \u00e9stos. Que intuye que una de las pr\u00f3ximas revoluciones, que no la \u00fanica, la encontraremos en las m\u00e1quinas que son capaces de ser desobedientes sin dejar de ser divertidas, cari\u00f1osas y, por supuesto, seguras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo deb\u00eda de tener unos quince a\u00f1os cuando vi por primera vez \u00abBlade Runner\u00bb. Fue en clase de filosof\u00eda, en el instituto. Hasta entonces, como muchos ni\u00f1os, hab\u00eda fantaseado con la idea de construir mis propias m\u00e1quinas. Recuerdo especialmente que, algunos a\u00f1os antes, tras ver un cap\u00edtulo del \u201cDoctor Who\u201d en el que aparec\u00edan unos robots extraterrestres (los daleks) puse la casa patas arriba en busca de cajas de zapatos, hilos de costura y hueveras de cart\u00f3n para fabricar mis propios artilugios que yo mismo mov\u00eda imitando aquellos robots televisivos. Pero lo que me ocurri\u00f3 tras el visionado de \u201cBlade\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12000,"parent":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"segment":[],"subject":[],"class_list":["post-11849","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente &#8211; IDEES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente &#8211; IDEES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Yo deb\u00eda de tener unos quince a\u00f1os cuando vi por primera vez \u00abBlade Runner\u00bb. Fue en clase de filosof\u00eda, en el instituto. Hasta entonces, como muchos ni\u00f1os, hab\u00eda fantaseado con la idea de construir mis propias m\u00e1quinas. Recuerdo especialmente que, algunos a\u00f1os antes, tras ver un cap\u00edtulo del \u201cDoctor Who\u201d en el que aparec\u00edan unos robots extraterrestres (los daleks) puse la casa patas arriba en busca de cajas de zapatos, hilos de costura y hueveras de cart\u00f3n para fabricar mis propios artilugios que yo mismo mov\u00eda imitando aquellos robots televisivos. Pero lo que me ocurri\u00f3 tras el visionado de \u201cBlade\u2026\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IDEES\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-03-25T18:25:54+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-03-25T18:36:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2000\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Guille Velasco\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Guille Velasco\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"10 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Guille Velasco\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\"},\"headline\":\"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente\",\"datePublished\":\"2020-03-25T18:25:54+00:00\",\"dateModified\":\"2020-03-25T18:36:57+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/\"},\"wordCount\":2000,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/03\\\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/\",\"name\":\"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente &#8211; IDEES\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/03\\\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"datePublished\":\"2020-03-25T18:25:54+00:00\",\"dateModified\":\"2020-03-25T18:36:57+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/03\\\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/03\\\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"width\":2000,\"height\":800,\"caption\":\"Araya Peralta\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/la-maquina-aparentemente-desobediente\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inici\",\"item\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/\",\"name\":\"IDEES\",\"description\":\"Revista de temas contempor\u00e1neos\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\",\"name\":\"Guille Velasco\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Guille Velasco\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente &#8211; IDEES","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente &#8211; IDEES","og_description":"Yo deb\u00eda de tener unos quince a\u00f1os cuando vi por primera vez \u00abBlade Runner\u00bb. Fue en clase de filosof\u00eda, en el instituto. Hasta entonces, como muchos ni\u00f1os, hab\u00eda fantaseado con la idea de construir mis propias m\u00e1quinas. Recuerdo especialmente que, algunos a\u00f1os antes, tras ver un cap\u00edtulo del \u201cDoctor Who\u201d en el que aparec\u00edan unos robots extraterrestres (los daleks) puse la casa patas arriba en busca de cajas de zapatos, hilos de costura y hueveras de cart\u00f3n para fabricar mis propios artilugios que yo mismo mov\u00eda imitando aquellos robots televisivos. Pero lo que me ocurri\u00f3 tras el visionado de \u201cBlade\u2026","og_url":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/","og_site_name":"IDEES","article_published_time":"2020-03-25T18:25:54+00:00","article_modified_time":"2020-03-25T18:36:57+00:00","og_image":[{"width":2000,"height":800,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Guille Velasco","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Guille Velasco","Tiempo de lectura":"10 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/"},"author":{"name":"Guille Velasco","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f"},"headline":"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente","datePublished":"2020-03-25T18:25:54+00:00","dateModified":"2020-03-25T18:36:57+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/"},"wordCount":2000,"image":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1","inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/","url":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/","name":"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente &#8211; IDEES","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1","datePublished":"2020-03-25T18:25:54+00:00","dateModified":"2020-03-25T18:36:57+00:00","author":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1","width":2000,"height":800,"caption":"Araya Peralta"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-maquina-aparentemente-desobediente\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inici","item":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La m\u00e1quina (aparentemente) desobediente"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#website","url":"https:\/\/revistaidees.cat\/","name":"IDEES","description":"Revista de temas contempor\u00e1neos","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/revistaidees.cat\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f","name":"Guille Velasco","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","caption":"Guille Velasco"}}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/LA-MAQUINA.jpg?fit=2000%2C800&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11849"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11849\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12037,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11849\/revisions\/12037"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11849"},{"taxonomy":"segment","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/segment?post=11849"},{"taxonomy":"subject","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/subject?post=11849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}