{"id":16333,"date":"2020-07-12T16:01:13","date_gmt":"2020-07-12T16:01:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/espanya-i-el-conflicte-catala-mite-del-fracas-imaginacio-i-realitat\/"},"modified":"2020-08-02T11:01:08","modified_gmt":"2020-08-02T11:01:08","slug":"espanya-i-el-conflicte-catala-mite-del-fracas-imaginacio-i-realitat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/espanya-i-el-conflicte-catala-mite-del-fracas-imaginacio-i-realitat\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a y el conflicto catal\u00e1n: mito del fracaso, realidad e imaginaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201cAquest catalanisme que fa 150 anys que transforma <br>i modernitza el pa\u00eds s&#8217;ha tornat avui m\u00e9s sobiranista <br>perqu\u00e8 la majoria del poble catal\u00e0 s&#8217;ha cansat de <br>nedar a contracorrent, i ara vol nadar a favor de <br>corrent. Volem ser un pa\u00eds normal\u201d.<br><br>Artur Mas, 18 de enero de 2014<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><br>\u201cComo soy jacobino, Catalunya es un tema que yo <br>habr\u00eda resuelto en el siglo XVIII. Ahora no tiene<br>soluci\u00f3n, ahora ya es otra cosa. La revoluci\u00f3n <br>francesa hizo una Francia jacobina, moderna, con <br>futuro. En Espa\u00f1a nos quedamos con todo lo viejo\u201d.<br><br>Arturo P\u00e9rez Reverte, 14 de febrero de 2016<\/p>\n\n\n\n<p>Las frases que abren este trabajo s\u00f3lo est\u00e1n enfrentadas en apariencia. El planteamiento pol\u00edtico e intelectual que hacen ah\u00ed tanto el expresidente de la Generalitat como uno de los miembros m\u00e1s populares de la Real Academia Espa\u00f1ola resulta, de hecho, muy similar. Los dos resumen bien el sentimiento dominante en sendos polos del actual conflicto territorial: la frustraci\u00f3n por un supuesto problema, trascendental desde la perspectiva del respectivo proyecto nacional, que se remontar\u00eda siglos atr\u00e1s. Tambi\u00e9n coinciden en presumir la existencia de una \u201cnorma\u201d y una \u201cmodernidad\u201d no aplicadas en ninguno de sus casos pero que, de hacerse, ser\u00eda la \u201csoluci\u00f3n\u201d a esa realidad actual que se lamenta. As\u00ed, el nacionalismo espa\u00f1ol considera preferible un pa\u00eds sin tanto pluralismo ling\u00fc\u00edstico o identitario; homog\u00e9neo al estilo de Portugal o, como hizo Francia, liberado de los \u201cresabios medievales\u201d cuando a\u00fan era admisible imponer desde el centro una sola naci\u00f3n. Y, por su parte, el catal\u00e1n ve anormal no tener Estado propio despu\u00e9s de \u201cmil anys d&#8217;esperit de pau i treva\u201d yendo a contracorriente contra otro que se considera atrasado y hostil.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos elementos adicionales de inter\u00e9s en esas afirmaciones para el objetivo de este art\u00edculo, que tiene un triple objetivo: (a) mostrar que Espa\u00f1a, como democracia identitariamente plural, tiene una gobernanza m\u00e1s compleja que la de un Estado-naci\u00f3n homog\u00e9neo, pero no est\u00e1 en absoluto condenada al fracaso; (b) diagnosticar por qu\u00e9 en los \u00faltimos diez a\u00f1os ha funcionado tan mal esa gobernanza; y (c) poner en com\u00fan los dos puntos anteriores para apuntar posibles desarrollos que permitan salir del actual bloqueo. <\/p>\n\n\n\n<p>Esos otros dos elementos que se contienen en ambas frases est\u00e1n, en efecto, vinculados con el desarrollo de la grave crisis territorial desencadenada a partir de 2012. El primero sintetiza la muy mejorable calidad democr\u00e1tica que subyace a las ideas que se tienen para gestionar la cuesti\u00f3n. Ideas que, eso s\u00ed, se expresan de forma distinta en cada caso, pues uno asume que tiene al Estado detr\u00e1s (y lamenta haber desaprovechado la v\u00eda jacobina) y el otro dice hablar en nombre del pueblo (pero identificando a \u00e9ste s\u00f3lo con una mayor\u00eda, que ni siquiera es tal). El segundo elemento se refiere al estado de \u00e1nimo y la expectativa de futuro, y aqu\u00ed la diferencia entre los dos nacionalismos s\u00ed que ha sido sustancial en estos \u00faltimos a\u00f1os. Mientras que el catal\u00e1n ha visto factible superar por fin esa anormalidad secular gracias a un r\u00e1pido \u201cproc\u00e9s de gran envergadura i complexitat cap a l&#8217;autodeterminaci\u00f3\u201d, el espa\u00f1ol asume con resignaci\u00f3n que el mal menor es la conllevancia porque ahora \u201cya no tiene soluci\u00f3n\u201d (si bien es cierto que, desde 2018, parte del independentismo se decepciona y vuelve descre\u00eddo mientras en toda Espa\u00f1a surge un partido con la voluntad expresa de resolver el problema eliminando el sistema auton\u00f3mico).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mientras que el nacionalismo catal\u00e1n ha visto factible superar por fin esa anormalidad secular gracias a un r\u00e1pido \u201cproc\u00e9s de gran envergadura i complexitat cap a l&#8217;autodeterminaci\u00f3\u201d, el espa\u00f1ol asume con resignaci\u00f3n que el mal menor es la conllevancia porque ahora \u201cya no tiene soluci\u00f3n\u201d <\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p> En cualquier caso, las dos citas est\u00e1n cortadas por el mismo patr\u00f3n dominante en el pensamiento y la pol\u00edtica occidentales al concebir los Estados, su identidad nacional y su esquema territorial. Y es que hay muy pocos pa\u00edses en esta parte del mundo -que no es la mayoritaria pero s\u00ed la m\u00e1s influyente- que no se correspondan, constitucional y sociol\u00f3gicamente, con el modelo de Estado-naci\u00f3n. No es casualidad que las cuatro principales excepciones contempor\u00e1neas a ese paradigma (B\u00e9lgica, Canad\u00e1, Espa\u00f1a y Reino Unido) sean aquellos pa\u00edses donde hoy existen los movimientos independentistas m\u00e1s importantes <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 EEUU, Alemania, o Austria s\u00ed que ser\u00edan Estados-naci\u00f3n, al margen de que est\u00e9n organizados como federaciones. Se debate si Suiza es otra desviaci\u00f3n del modelo o si all\u00ed tambi\u00e9n existe una \u00fanica comunidad nacional. Como quiera que sea, la vieja confederaci\u00f3n est\u00e1 formada por cantones de habla alemana, francesa, o italiana que justo desean preservar su independencia con respecto a esos tres Estados vecinos.\n<\/span><\/span>. Por supuesto, el Estado-naci\u00f3n es un tipo ideal y en Europa hay muchos otros casos que se desv\u00edan de la norma. No obstante, o bien son Estados con naciones hegem\u00f3nicas que reconocen minor\u00edas cuya existencia no se percibe como un riesgo para la esencia del proyecto nacional (por ejemplo, las islas \u00c5land en Finlandia, los territorios no continentales de Dinamarca o Pa\u00edses Bajos, y varias regiones de escasa poblaci\u00f3n en Italia), o bien se trata de casos mucho m\u00e1s complejos desde el punto de vista identitario pero que no se han plasmado en organizaciones estatales m\u00ednimamente exitosas donde se \u201creconoce y garantiza\u201d la pluralidad. Estos \u00faltimos se ubican en la parte oriental del continente y, sin remontarse a los episodios de depuraci\u00f3n \u00e9tnica masiva de final de las dos guerras mundiales, incluyen recientemente la ruptura de Checoslovaquia, las estrategias de construcci\u00f3n nacional seguidas tras la independencia de los pa\u00edses b\u00e1lticos, las situaciones post-conflicto congeladas en Chipre, la antigua Yugoslavia, Ucrania y el C\u00e1ucaso, o la pol\u00edtica turca hacia el Kurdist\u00e1n. En definitiva, en nuestra parte del mundo suena a fracaso todo lo que se aleje del tipo ideal forjado en EEUU y Francia hacia 1870 <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 En las revoluciones burguesas de esos dos pa\u00edses a final del siglo XVIII hay ya elementos que apuntan al Estado-naci\u00f3n pero \u00e9ste no se asume como proyecto pol\u00edtico que debe ser implementado en todo el territorio hasta un siglo m\u00e1s tarde. En EEUU, el hito obvio es la Guerra de Secesi\u00f3n (1861-1865) y el impulso ideol\u00f3gico y constitucional que se produce a partir de entonces por parte del presidente Lincoln (discurso de Gettysburg o proclamaci\u00f3n del d\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias como fiesta nacional) y de la Corte Suprema (sentencia Texas v. White, y la definici\u00f3n de la uni\u00f3n como perpetua e indestructible). En el caso de Francia va a ser la III Rep\u00fablica la que plasma la idea de naci\u00f3n pol\u00edtica en audaces pol\u00edticas sobre educaci\u00f3n, uso de la lengua, servicio militar, justicia, administraci\u00f3n perif\u00e9rica, red ferroviaria y laicidad que, como de forma c\u00e9lebre analiz\u00f3 el historiador Eugen Weber, se proyectan en todo el medio rural. En este sentido, por cierto, no tendr\u00eda raz\u00f3n el antes citado P\u00e9rez Reverte porque la \u201cocasi\u00f3n perdida\u201d para homogeneizar Espa\u00f1a al modo franc\u00e9s habr\u00eda sido un siglo m\u00e1s tarde de lo que \u00e9l se\u00f1ala y, para entonces, ya se hab\u00edan generado nacionalismos propios por parte de las burgues\u00edas catalana y vasca.\n<\/span><\/span>. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Algo tan excepcional y artificial como convertir en miembros militantes de una comunidad nacional homog\u00e9nea a campesinos poco conscientes de pertenecer a la misma o a personas a priori nada identificadas con la misma (por razones ling\u00fc\u00edsticas, religiosas o \u00e9tnicas), se convirti\u00f3 en el objetivo normal y el criterio de \u00e9xito para las \u00e9lites nacionalistas a partir de la segunda mitad del siglo XIX. En el tiempo que va desde entonces hasta la Constituci\u00f3n de 1978 y el establecimiento del actual autogobierno catal\u00e1n, hubo intentos desde el centro para conseguir implantar el modelo de Estado-naci\u00f3n. Los primeros treinta a\u00f1os de la Restauraci\u00f3n, la dictadura de Primo de Rivera y el largo r\u00e9gimen del general Franco persiguieron un proyecto nacional \u00fanico y mayoritario, que ignoraba la naturaleza plural de Espa\u00f1a, pero no lograron ese objetivo y la transici\u00f3n a la democracia acab\u00f3 institucionalizando un modelo compuesto m\u00e1s adecuado a la realidad (que ya hab\u00eda asomado de modo ef\u00edmero cada vez que en el siglo anterior avanzaba cierta democratizaci\u00f3n en Espa\u00f1a: 1873-1874, 1914-1925 y 1931-1939).<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta de si a Espa\u00f1a le ha ido bien con una periferia fuerte, capaz de resistirse a la homogeneidad centralista, y que conduzca a aceptar finalmente su naturaleza \u201cmultinacional\u201d <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 El concepto refleja un hecho sociopol\u00edtico objetivo, la existencia de varias identidades nacionales en un mismo Estado, pero suena todav\u00eda inquietante en amplios sectores pol\u00edticos e intelectuales de toda Espa\u00f1a. Sin embargo, ha sido desarrollado por el autor m\u00e1s importante en la historia de la ciencia pol\u00edtica espa\u00f1ola, cuya obra no suscita rechazo en los c\u00edrculos liberales o de centro-derecha del conjunto de Espa\u00f1a. V\u00e9ase Juan J. Linz, \u201cDemocracia, multinacionalismo y federalismo\u201d, Revista Espa\u00f1ola de Ciencia Pol\u00edtica, n\u00ba 1, 1999.\n<\/span><\/span> no tiene respuesta clara. Como ya se ha dicho, el nacionalismo espa\u00f1ol tiende a contestar de forma negativa. Pero, al margen de que pueda resultar objetivamente m\u00e1s sencilla la gobernanza territorial de un Estado-naci\u00f3n homog\u00e9neo, no hay ninguna evidencia que apunte a que la pluralidad y la descentralizaci\u00f3n hayan lastrado el desarrollo o la calidad de la democracia espa\u00f1ola. Al contrario, pr\u00e1cticamente cualquier medici\u00f3n que se realice desde 1978 hasta hoy m\u00e1s bien abona la tesis contraria: un dinamismo superior al resto de pa\u00edses de Europa del sur y una clara tendencia a la progresiva convergencia pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica y cultural con los m\u00e1s avanzados del norte. As\u00ed que, por decirlo parafraseando a Tocqueville cuando criticaba el pensamiento conservador de Edmund Burke, ser\u00eda bastante m\u00e1s lo que el Estado de las Autonom\u00edas (y una Catalunya vigorosa) le ha aportado a Espa\u00f1a que lo que le pueda haber restado. Adem\u00e1s, considerando los est\u00e1ndares contempor\u00e1neos, resulta normativamente poco aceptable no asumir la pluralidad ling\u00fc\u00edstica como una riqueza que, adem\u00e1s, genera derechos a proteger.<\/p>\n\n\n\n<p>A la pregunta de si a Catalunya le ha ido bien en Espa\u00f1a es el nacionalismo catal\u00e1n el que contesta negativamente. Pero, de nuevo, se puede replicar que esa postura se basa m\u00e1s en prejuicios ideol\u00f3gicos que en una realidad objetiva. Desde el punto de vista de la prosperidad, un an\u00e1lisis sistem\u00e1tico de los estudios de econom\u00eda pol\u00edtica sobre secesi\u00f3n y tama\u00f1o de las naciones mejor valorados por el mismo independentismo lleva m\u00e1s bien a la conclusi\u00f3n contraria <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Catalunya ha sabido aprovechar hist\u00f3ricamente las ventajas de su ubicaci\u00f3n en un mercado nacional importante y su cercan\u00eda al resto de Europa. Hoy es el territorio con mayor poder adquisitivo de todo el Mediterr\u00e1neo, con la excepci\u00f3n de dos regiones en la zona m\u00e1s rica de otro Estado grande como es Italia. V\u00e9ase Ignacio Molina, \u201cAlberto Alesina y el tama\u00f1o de las naciones\u201d, Agenda P\u00fablica, 2020, a prop\u00f3sito del libro de Alberto Alesina y Enrico Spolaore, The Size of Nations, MIT Press, 2003 que fue editado en catal\u00e1n en 2008 por la Generalitat.\n<\/span><\/span>. Y, si se trata de la identidad, entonces lo cierto es que la lengua y la cultura catalanas han conseguido preservarse (no solo en el territorio de la actual comunidad aut\u00f3noma), al tiempo que se ha configurado una potente sociedad mezclada y biling\u00fce. Un desarrollo que ha permitido a Barcelona emerger como formidable urbe global y que hace veinte a\u00f1os llev\u00f3 al expresidente estadounidense Bill Clinton a expresar un contraste entre dos formas extremas de entender el futuro del mundo: talibana o catalana.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las visiones contraf\u00e1cticas de un Estado espa\u00f1ol o catal\u00e1n homog\u00e9neos  solo sirven como ejercicios te\u00f3ricos que no alteran la tozuda realidad que ambos nacionalismos se resisten a aceptar: la naturaleza irreversiblemente plural de su ciudadan\u00eda <\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p> El hecho es que una comparaci\u00f3n honesta con el resto de pa\u00edses del mundo hace que las afirmaciones de ambos nacionalismos sobre fracaso, situaci\u00f3n anormal o falta de modernidad resulten extremadamente controvertidas. No solo por los datos objetivos de renta, desarrollo humano y consolidaci\u00f3n de una democracia avanzada de los que ambos se benefician, sino analizando la realidad desde la estricta perspectiva del proyecto nacional. Por lo que se refiere al espa\u00f1ol, y recordando ese paradigma dominante en Europa que empuja hacia el Estado-naci\u00f3n homog\u00e9neo, no hay apenas otros ejemplos que hayan preservado con tanto \u00e9xito la integridad nacional en los dos \u00faltimos siglos. Y desde un punto de vista catal\u00e1n, tampoco hay muchos otros casos donde exista una periferia que siga disputando a la capital del Estado el liderazgo econ\u00f3mico y cultural, cuyos hechos diferenciales se vean protegidos y respetados y que goce de mayor autonom\u00eda territorial. <\/p>\n\n\n\n<p> La implicaci\u00f3n m\u00e1s importante que se deriva de esto para el futuro post-<em>proc\u00e9s<\/em> es que las visiones contraf\u00e1cticas de un Estado espa\u00f1ol o catal\u00e1n homog\u00e9neos que ni existen ni existir\u00e1n solo sirven como ejercicios te\u00f3ricos que no alteran la tozuda realidad que ambos nacionalismos se resisten a aceptar: esa naturaleza irreversiblemente plural de su ciudadan\u00eda en t\u00e9rminos de sentimiento nacional (v\u00e9ase Tabla 1). Se trata de una heterogeneidad identitaria que es algo superior en Catalunya si se contempla en t\u00e9rminos relativos; pues m\u00e1s de un 50% de la poblaci\u00f3n dice sentirse espa\u00f1ol de forma primordial (aun siendo, en la mayor parte de los casos, compatible con la fuerte identificaci\u00f3n que tambi\u00e9n se expresa hacia lo catal\u00e1n). En el caso de toda Espa\u00f1a, un 17% dice no sentirse espa\u00f1ol o subordinar ese sentimiento al de su respectiva comunidad aut\u00f3noma; una realidad solo equiparable a la de las otras tres democracias occidentales multinacionales antes mencionadas: B\u00e9lgica, Canad\u00e1 y Reino Unido. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Tabla 1. Sentimiento nacional en Catalunya y el conjunto de Espa\u00f1a<\/h5>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1525\" height=\"557\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?resize=1525%2C557&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-17765\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?w=1525&amp;ssl=1 1525w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?resize=300%2C110&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?resize=1024%2C374&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?resize=768%2C281&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?resize=1200%2C438&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sentimiento-de-pertenencia-ESP-1.jpg?resize=767%2C280&amp;ssl=1 767w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En suma, todas las premisas sociopol\u00edticas de la relaci\u00f3n Espa\u00f1a-Catalunya pueden tal vez abonar la idea de complejidad, pero no una condena al fracaso. Y, sin embargo, a pesar de los logros alcanzados por el Estado auton\u00f3mico desde 1978, el espectro del fracaso lleg\u00f3. Una combinaci\u00f3n de fen\u00f3menos coyunturales y procesos de larga onda desencadenaron hace diez a\u00f1os una formidable crisis constitucional a\u00fan hoy irresuelta <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Para un an\u00e1lisis de estos desarrollos, puede verse Joaquim Coll, Ignacio Molina y Manuel Arias Maldonado, eds. Anatom\u00eda del proc\u00e9s. Debate, 2018. Con un enfoque expresamente independentista, v\u00e9ase Jordi Mu\u00f1oz. Principi de realitat, L&#8217;Aven\u00e7, 2020.\n<\/span><\/span>. El lamentable episodio del nuevo Estatuto de Autonom\u00eda y la desautorizaci\u00f3n por parte del Tribunal Constitucional del acuerdo pol\u00edtico alcanzado entonces produjo un grave deterioro de la confianza mutua. Eso se combin\u00f3 enseguida con los impactantes efectos de la Gran Recesi\u00f3n de 2008-2013, que adem\u00e1s favoreci\u00f3 ciertas pautas de recentralizaci\u00f3n, que condujeron a un segmento masivo e influyente de la sociedad catalana a la protesta e incluso a apoyar estrategias rupturistas. Esta respuesta en forma de movilizaci\u00f3n sostenida en el tiempo no ha estado s\u00f3lo animada por las \u00e9lites nacionalistas, enfrascadas en una clara din\u00e1mica de sobrepuja <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 V\u00e9ase Astrid Barrio y Juan Rodr\u00edguez-Teruel, \u201cReducing the gap between leaders and voters? Elite polarization, outbidding competition, and the rise of secessionism in Catalonia\u201d, Ethnic and Racial Studies, vol. 40, n\u00ba 10, 2017.\n<\/span><\/span>, sino que ha respondido a un modo caracter\u00edstico de canalizar actualmente el enfado en las democracias contempor\u00e1neas <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-07\" class=\"scroll-to\">[7]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">7 \u2014 El vigor del proc\u00e9s es incontestable en t\u00e9rminos comparados pero sus rasgos son similares a los de otros pa\u00edses occidentales: movilizaci\u00f3n por agravios objetivos que se engrandecen o retroalimentan con percepciones difusas y expresi\u00f3n p\u00fablica de un enfado que empodera y desahoga. Tiene una cara positiva (reclamaciones leg\u00edtimas ante lo que se considera una situaci\u00f3n injusta) y otra m\u00e1s inquietante (grupos antag\u00f3nicos incapaces de superar el conflicto tribal usando los mecanismos tradicionales del di\u00e1logo y la transacci\u00f3n pol\u00edticos). V\u00e9ase Eric Lonergan y Mark Blyth, Angrynomics. Agenda Publishing, 2020.\n<\/span><\/span>. Adem\u00e1s, el movimiento incluy\u00f3 a otros sectores de la sociedad catalana, la llamada izquierda soberanista, que lo consideraron una oportunidad para luchar por un horizonte pol\u00edtico-econ\u00f3mico menos sombr\u00edo que el que resultaba de la crisis econ\u00f3mica y de legitimidad que por entonces atravesaba Espa\u00f1a <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-08\" class=\"scroll-to\">[8]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">8 \u2014 V\u00e9ase Marina Subirats, \u201cUna utop\u00eda disponible: la Catalu\u00f1a independiente\u201d, La Maleta de Portbou, n.\u00ba 6, 2014.\n<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo del <em>proc\u00e9s<\/em> y su desenlace en oto\u00f1o de 2017 han dejado atascado al Estado auton\u00f3mico y han colapsado el modo tradicional de gestionar el encaje catal\u00e1n en el conjunto de Espa\u00f1a. Catalunya se ha polarizado, con una decantaci\u00f3n y un distanciamiento entre la mitad que se siente s\u00f3lo o predominantemente catalana y quienes se identifican tambi\u00e9n como espa\u00f1oles, siendo determinantes en esa divisi\u00f3n los factores de lengua habitual y origen familiar <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-09\" class=\"scroll-to\">[9]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">9 \u2014 V\u00e9ase Pau Mar\u00ed-Klose, \u201cCatalu\u00f1a deshilachada: procesos de desintegraci\u00f3n de una comunidad imaginada\u201d. En Joaquim Coll, Ignacio Molina y Manuel Arias Maldonado, Op. Cit.\n<\/span><\/span>. Hoy, mientras much\u00edsimos catalanes siguen apostando por el independentismo y algunos no renuncian siquiera a la unilateralidad ya medio intentada en 2017, hay otro amplio sector de la sociedad que cuestiona la hegemon\u00eda nacionalista y propone redefinir las reglas del juego que considera sesgadas (educaci\u00f3n, medios de comunicaci\u00f3n, sistema electoral, etc.) por ignorar la aut\u00e9ntica realidad plural catalana. De hecho, siendo muy relevante la movilizaci\u00f3n de la mitad que se declara independentista, no lo es menos el auge electoral entre 2012 y 2017 de un partido que se define expl\u00edcitamente contrario al nacionalismo catal\u00e1n <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-010\" class=\"scroll-to\">[10]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">10 \u2014 V\u00e9ase Astrid Barrio, \u201cCiutadans, de la irrelevancia a liderar la oposici\u00f3n\u201d, en Joan Marcet y Luc\u00eda Medina, eds. La pol\u00edtica del proceso: actores y elecciones (2010-2016): el sistema pol\u00edtico catal\u00e1n en tiempos de crisis y cambio. Barcelona, Institut de Ci\u00e8ncies Pol\u00edtiques i Socials, 2017\n<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Las instituciones del Estado pod\u00edan haber actuado con m\u00e1s mesura; tambi\u00e9n pod\u00edan haber mostrado  m\u00e1s empat\u00eda. Pero tampoco era f\u00e1cil sobreponerse a la perplejidad causada por un proceso que objetivamente tensionaba la convivencia, ven\u00eda impulsado por las mismas autoridades p\u00fablicas de Catalunya, y contaba con apoyo popular masivo <\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p> Las instituciones del poder central, por su parte, han debido reaccionar a diferentes cambios en el contexto y a la inesperada situaci\u00f3n de crisis constitucional producida por el reto secesionista. En el nivel central se aprecia un reflejo de no aceptaci\u00f3n de la pluralidad interna parecido al que se puede achacar al nacionalismo catal\u00e1n. El hecho es que, en un principio, el Gobierno central prefiri\u00f3 encarar las crecientes demandas soberanistas de modo pasivo. Sin imaginaci\u00f3n en su respuesta pol\u00edtica, pero a la vez con una tolerancia relativa hacia sus expresiones desafiantes, como la consulta de 2014. Sin embargo, a partir de septiembre y octubre de 2017, cuando la Generalitat se enfrent\u00f3 al orden constitucional y estatutario, la situaci\u00f3n se desarbol\u00f3. Se produjeron entonces reacciones mal medidas, como un uso est\u00e9ril de la fuerza policial el 1 de octubre que constern\u00f3 a casi todos los observadores. La posterior suspensi\u00f3n de la autonom\u00eda, aplicando el art\u00edculo 155 de la Constituci\u00f3n, y el proceso penal que sigui\u00f3 a la declaraci\u00f3n unilateral de independencia no ayudaron a reducir las tensiones. Las instituciones del Estado pod\u00edan haber actuado tal vez con m\u00e1s mesura, siendo conscientes de que ejercen mucho mayor poder y, por tanto, tienen m\u00e1s responsabilidad que las auton\u00f3micas. Tambi\u00e9n pod\u00edan haber mostrado, incluida la Corona, m\u00e1s empat\u00eda hacia los sentimientos nacionales de muchos cientos de miles de catalanes. Pero tampoco era f\u00e1cil sobreponerse a la perplejidad causada por un proceso, in\u00e9dito en democracias avanzadas, que objetivamente tensionaba la convivencia, ven\u00eda impulsado por las mismas autoridades p\u00fablicas de Catalunya, y contaba con apoyo popular masivo, aunque no hegem\u00f3nico y ni siquiera mayoritario. En Madrid pesaron dos percepciones algo distorsionadas: que la paz social corr\u00eda de verdad peligro y que la unidad del Estado era menos s\u00f3lida de lo que realmente es. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>El relevo de color pol\u00edtico en el Gobierno de Espa\u00f1a y la recuperaci\u00f3n de la autonom\u00eda (dos hechos que van a coincidir al final de la primavera de 2018) han sido la \u00faltima alteraci\u00f3n del panorama, aunque la falta de mayor\u00edas claras en el Congreso y el Parlament tampoco han permitido grandes cambios en los dos a\u00f1os transcurridos desde entonces. El independentismo parece no estar ahora mismo interesado en negociar sobre mejor autogobierno y s\u00f3lo reclama hablar de la situaci\u00f3n penal de sus l\u00edderes y de la autodeterminaci\u00f3n, aunque los datos de la tabla 2 muestran que sigue sin existir un mandato popular para la secesi\u00f3n. El mayor \u00e9xito al que el independentismo puede aspirar a corto plazo es sobrepasar ligeramente el 50% del voto aprovechando una posible desmovilizaci\u00f3n entre los catalanes partidarios de continuar en Espa\u00f1a. Pero alcanzar ese ajustado umbral no modificar\u00e1 el actual bloqueo en lo esencial ni convencer\u00e1 al conjunto de los espa\u00f1oles de que debe facilitarse la ruptura de su pa\u00eds convocando un refer\u00e9ndum.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el nacionalismo catal\u00e1n se acusa a Espa\u00f1a de no estar a la altura de las otras democracias multinacionales que en teor\u00eda s\u00ed permiten esa soluci\u00f3n. Es una afirmaci\u00f3n tambi\u00e9n problem\u00e1tica, pues tal sistema no existe en B\u00e9lgica, est\u00e1 solo contemplado de forma te\u00f3rica en Canad\u00e1 y ha quedado demostrado que no es ning\u00fan derecho territorial con respecto a la soberan\u00eda \u00fanica de Westminster en el Reino Unido. Con todo, el elemento clave en la comparaci\u00f3n, y el que m\u00e1s podr\u00eda alejar a Catalunya de Escocia, Flandes o Quebec no es el modelo constitucional-legal, sino la realidad identitaria. Frente a la homogeneidad del sentimiento nacional en estos casos (casi pleno en los dos primeros y rozando el 80% que supone la francofon\u00eda quebequesa), Catalunya tiene una potencial divisi\u00f3n identitaria que le acerca a casos m\u00e1s delicados (Bruselas o Irlanda del Norte).<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Tabla 2. Preferencia de modelo territorial en Catalunya y el conjunto de Espa\u00f1a<\/h5>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Preferencia-de-model-territorial-a-Catalunya-i-al-conjunt-dEspanya-1.jpg?ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-17769\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Si bien es leg\u00edtimo que el independentismo siga esgrimiendo sus razones sobre la conveniencia de celebrar un refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n, tambi\u00e9n existen profundos motivos constitucionales y pol\u00edticos en contra de esta v\u00eda, por los que resulta poco probable que ning\u00fan Gobierno de Espa\u00f1a se avenga a negociarlo. Eso no significa que una ruptura democr\u00e1tica tenga que ser descartada por completo. Ser\u00eda sin duda muy desestabilizadora para Espa\u00f1a pues, ahora s\u00ed, estar\u00edamos ante un fracaso hist\u00f3rico del proyecto nacional espa\u00f1ol, del que Catalunya forma parte integral. Pero, como en su momento expres\u00f3 con mucha fineza el Tribunal Supremo canadiense, ninguna democracia avanzada puede aceptar convertirse en una jaula para una parte tan significativa de su territorio. Si hubiera una mayor\u00eda muy cualificada y permanente que quisiera la independencia, \u00e9sta acabar\u00eda produci\u00e9ndose <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-011\" class=\"scroll-to\">[11]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">11 \u2014 V\u00e9ase Molina, Ignacio. \u201cSecesi\u00f3n y unidad en democracias avanzadas\u201d, Pol\u00edtica exterior, n\u00ba 186, 2018.\n<\/span><\/span>. Pero mientras la situaci\u00f3n no sea esa, y la probabilidad de llegar ah\u00ed es remota dada la actual estructura de preferencias de la poblaci\u00f3n de Catalunya (tablas 1 y 2), no parece justificado regular la posibilidad de una secesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 consecuencias se derivan del doble diagn\u00f3stico aqu\u00ed realizado (el hist\u00f3rico y el m\u00e1s reciente) sobre la relaci\u00f3n Catalunya-Espa\u00f1a? \u00bfSon acomodables las demandas secesionistas? Como se ha dicho, es muy dif\u00edcil que lo sea el reconocimiento del derecho a la independencia, lo que aboca a un di\u00e1logo poco fruct\u00edfero en el corto plazo. No obstante, a medio y largo plazo, resulta plausible que buena parte del nacionalismo constate la extraordinaria dificultad para alcanzar sus objetivos m\u00e1ximos dada la realidad social de Catalunya, la falta de apoyo europeo a la causa de la ruptura, las consecuencias econ\u00f3micas y sociales del conflicto o la p\u00e9rdida de influencia de Catalunya en el conjunto de Espa\u00f1a. Eso puede promover una moderaci\u00f3n realista de las demandas, la derrota de los nacionalistas intransigentes y la b\u00fasqueda de un gran pacto interno, que cuente con apoyos muy amplios en la sociedad catalana. Un m\u00e9todo para empezar a trabajar en ello, y superar el bloqueo de la carrera por la autodeterminaci\u00f3n, es asumir que las muchas consultas y elecciones celebradas entre 2012 y 2019 ya nos dejan vislumbrar el resultado de ese hipot\u00e9tico refer\u00e9ndum. Un resultado que arroja una derrota por la m\u00ednima de las posturas independentistas y permite, a partir de ah\u00ed, pensar un nuevo Estatuto susceptible de ser ratificado en refer\u00e9ndum por al menos el mismo porcentaje favorable que obtuvo el de 2006 (73,2%).<\/p>\n\n\n\n<p>En paralelo, el Estado podr\u00eda actuar con m\u00e1s imaginaci\u00f3n y transitar hacia un pacto diferencial en Catalunya. Mientras en el conjunto de la ciudadan\u00eda espa\u00f1ola hay un equilibrio sobre el actual modelo auton\u00f3mico (con aproximadamente un 40% de la opini\u00f3n p\u00fablica que se dice satisfecha y sendos 25% que quieren recentralizar o descentralizar m\u00e1s), en el caso catal\u00e1n la demanda de m\u00e1s autogobierno sube hasta un 60% (tabla 2). Las democracias no basadas en el Estado-naci\u00f3n son siempre muy complejas y se requiere mucha pedagog\u00eda para convencer a los espa\u00f1oles (que en esto no son distintos a brit\u00e1nicos o canadienses) que deben empatizar m\u00e1s con los miedos leg\u00edtimos de las minor\u00edas a la asimilaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y cultural. No ser\u00e1 f\u00e1cil aqu\u00ed tampoco derrotar a los nacionalistas intransigentes, pero, con cierta perspectiva, es razonable que una mayor\u00eda de espa\u00f1oles llegue a la conclusi\u00f3n realista de que la complejidad de un pa\u00eds tan heterog\u00e9neo y la gran importancia objetiva de Catalunya exigen un esfuerzo de acomodaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El dise\u00f1o de la reforma deber\u00eda orientarse a compartir m\u00e1s el poder con la periferia en las instituciones del Estado (Senado, Tribunal Constitucional, Administraci\u00f3n General del Estado), y a reforzar en ellas, de manera decidida, el estatus del catal\u00e1n<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p> \u00bfQu\u00e9 contenidos podr\u00eda tener? Seguramente no en forma de nuevas competencias, donde hay escaso margen, pero s\u00ed en una serie de cuestiones institucionales, simb\u00f3licas y de financiaci\u00f3n. Este era un art\u00edculo de diagn\u00f3stico y, por tanto, no queda espacio para desarrollar en qu\u00e9 podr\u00edan consistir. Con todo, del an\u00e1lisis realizado, la conclusi\u00f3n m\u00e1s plausible apunta a una asunci\u00f3n m\u00e1s resuelta de la naturaleza multinacional de la democracia espa\u00f1ola desarrollando lo que t\u00edmidamente se apunta en el actual art\u00edculo 2 de la Constituci\u00f3n. El dise\u00f1o de la reforma, que deber\u00eda tener en cuenta la naturaleza a su vez multinacional de las comunidades aut\u00f3nomas con sentimientos nacionales propios, deber\u00eda orientarse a compartir m\u00e1s el poder con la periferia en las instituciones del Estado (Senado, Tribunal Constitucional, Administraci\u00f3n General del Estado), y a reforzar en ellas, de manera decidida, el estatus del catal\u00e1n. En todo caso, cualquier soluci\u00f3n de nuevo encaje, que nunca ser\u00eda definitiva por la inestabilidad inherente a las democracias multinacionales, deber\u00e1 partir de la aceptaci\u00f3n de los principios del Estado de Derecho y de la propia pluralidad interna de Catalunya, reacomodando tambi\u00e9n a los muchos catalanes (y a una gran mayor\u00eda de espa\u00f1oles) opuestos a que las instituciones de autogobierno est\u00e9n al servicio de una construcci\u00f3n nacional que tenga por objetivo \u00faltimo la ruptura. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Hoy un pacto de esas caracter\u00edsticas parece lejano y se impone en ambos lados la percepci\u00f3n de fracaso expresada en las dos citas que abr\u00edan este trabajo. Un sentimiento de bloqueo y frustraci\u00f3n que parece ahora estructural pero que en absoluto lo es, comparado con otros casos de ebullici\u00f3n soberanista superada (como Quebec y el Pa\u00eds Vasco) o mirando a la propia realidad catalana y espa\u00f1ola de hace pocos a\u00f1os. En realidad, las afirmaciones de los dos \u2018Arturos\u2019 tienen un car\u00e1cter mucho m\u00e1s circunstancial de lo que a primera vista parece. Hace solo veinte a\u00f1os, en la Espa\u00f1a optimista y hasta autocomplaciente del fin del milenio, habr\u00eda sido muy dif\u00edcil que alguien con la orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica e influencia intelectual de P\u00e9rez Reverte hubiese hablado de fallo sist\u00e9mico en el proyecto nacional espa\u00f1ol e, igualmente, ninguno de los presidentes de la Generalitat previos a Mas habr\u00eda declarado que el modelo de autogobierno iniciado a final de los a\u00f1os setenta se hab\u00eda arruinado hasta el punto de hacer la situaci\u00f3n catalana humillante e insoportable. Ahora, para empezar, se requiere cambiar el tono de la conversaci\u00f3n, negar que haya condena alguna al fracaso y, con permiso del ox\u00edmoron, reflexionar con imaginaci\u00f3n realista o con realismo imaginativo sobre el punto de llegada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAquest catalanisme que fa 150 anys que transforma i modernitza el pa\u00eds s&#8217;ha tornat avui m\u00e9s sobiranista perqu\u00e8 la majoria del poble catal\u00e0 s&#8217;ha cansat de nedar a contracorrent, i ara vol nadar a favor de corrent. Volem ser un pa\u00eds normal\u201d. Artur Mas, 18 de enero de 2014 \u201cComo soy jacobino, Catalunya es un tema que yo habr\u00eda resuelto en el siglo XVIII. Ahora no tienesoluci\u00f3n, ahora ya es otra cosa. La revoluci\u00f3n francesa hizo una Francia jacobina, moderna, con futuro. En Espa\u00f1a nos quedamos con todo lo viejo\u201d. 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Volem ser un pa\u00eds normal\u201d. Artur Mas, 18 de enero de 2014 \u201cComo soy jacobino, Catalunya es un tema que yo habr\u00eda resuelto en el siglo XVIII. Ahora no tienesoluci\u00f3n, ahora ya es otra cosa. La revoluci\u00f3n francesa hizo una Francia jacobina, moderna, con futuro. En Espa\u00f1a nos quedamos con todo lo viejo\u201d. 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Volem ser un pa\u00eds normal\u201d. Artur Mas, 18 de enero de 2014 \u201cComo soy jacobino, Catalunya es un tema que yo habr\u00eda resuelto en el siglo XVIII. Ahora no tienesoluci\u00f3n, ahora ya es otra cosa. La revoluci\u00f3n francesa hizo una Francia jacobina, moderna, con futuro. En Espa\u00f1a nos quedamos con todo lo viejo\u201d. 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