{"id":22127,"date":"2020-09-30T16:33:52","date_gmt":"2020-09-30T16:33:52","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=22127"},"modified":"2020-10-01T15:46:00","modified_gmt":"2020-10-01T15:46:00","slug":"la-naturaleza-del-problema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-naturaleza-del-problema\/","title":{"rendered":"La naturaleza del problema"},"content":{"rendered":"\n<p>La afirmaci\u00f3n de la existencia de un problema Catalu\u00f1a-Espa\u00f1a tiene, al menos, dos interpretaciones posibles. Se puede entender en un sentido d\u00e9bil, circunstancial, como sucede cuando se exponen una serie de asuntos controvertidos: financiaci\u00f3n, comunicaciones, respeto a la identidad, etc. A mi parecer, ninguno de los argumentos expuestos por quienes hablan de un \u201cproblema\u201d en ese sentido resultan v\u00e1lidos o lo suficientemente v\u00e1lidos como para no formar parte de las discrepancias normales abordables en una comunidad democr\u00e1tica. En todo caso, no voy discutirlos aqu\u00ed. La otra interpretaci\u00f3n, fuerte, esencial, sostiene que el problema es el hecho mismo de la existencia de Catalu\u00f1a dentro de Espa\u00f1a, no deseado por muchos catalanes.  Aqu\u00ed defender\u00e9 que este segundo \u201cproblema\u201d no es un problema como tal, salvo si se asumen perspectivas normativas o pol\u00edticas contrarias a elementales consideraciones igualitarias y democr\u00e1ticas. En ese sentido, se puede decir que \u201cel problema\u201d es el trasfondo ideol\u00f3gico del supuesto problema, que poco tiene que ver con ideas democr\u00e1ticas o socialistas, las que inspiran una parte de m\u00ed argumentaci\u00f3n.  <\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El problema del problema<\/h5>\n\n\n\n<p>Para resolver un problema debemos identificarlo. Decir que \u201chay un problema\u201d sin precisarlo es no decir nada.  En realidad, supone crear un pseudoproblema y, con frecuencia, el verdadero problema consiste en empecinarse en la existencia de un problema. No hay manera de determinar las propiedades del cal\u00f3rico porque el cal\u00f3rico no existe. La manera de \u201cresolver\u201d la dificultad consiste en mostrar que es un falso problema. Que muchas personas insistan en que existe un problema no lo convierte en real. Si acaso, lo que se produce en tales casos es otro problema que nada tiene que ver con el proclamado, pero cuya soluci\u00f3n es condici\u00f3n para abordar el supuesto problema. Cuando la recreaci\u00f3n radiof\u00f3nica de La guerra de los mundos por Orson Welles arrastr\u00f3 a las calles a miles de norteamericanos, las autoridades no movilizaron al ej\u00e9rcito para combatir a los marcianos, sino que comenzaron por desmentir la invasi\u00f3n extraterrestre. El problema desapareci\u00f3 inmediatamente. En tales casos, resolver el problema es disolverlo. <\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de los negocios pol\u00edticos podr\u00edamos pensar que las cosas son distintas, que un problema percibido es un problema real. Para centrarnos en nuestros asuntos: si un n\u00famero suficiente de ciudadanos tiene determinadas preferencias (por la secesi\u00f3n o por el derecho de autodeterminaci\u00f3n, que es la posibilidad de decidir la secesi\u00f3n, la soberan\u00eda), entonces estamos ante un problema real y debemos dar cauce a esas preferencias. No estoy seguro de que el argumento funcione. Por dos razones. Primero, porque las preferencias pueden ser objeto de valoraci\u00f3n y revisi\u00f3n. No constituyen la \u00faltima palabra. Sucedi\u00f3 en 1962, cuando George Wallace obtuvo el 96% de los votos en las elecciones a gobernador de Alabama, con el compromiso de no cumplir la sentencia de la Corte Suprema de 1956  que garantizaba a los estudiantes negros el derecho a cursar estudios universitarios. Eran muchos, pero eso no hac\u00eda buenas sus preferencias. Sobre esto, sobre la calidad moral de las preferencias, volver\u00e9 en la parte final de mi exposici\u00f3n.  <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El 21% de ciudadanos espa\u00f1oles son contrarios al Estado de las autonom\u00edas. Si les dij\u00e9ramos \u00abs\u00ed\u00bb a los dos millones, le estar\u00edamos diciendo \u201cno\u201d a muchos m\u00e1s<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Por otra parte, hay que precisar el sentido exacto de \u201cun n\u00famero suficiente de ciudadanos\u201d. El n\u00famero \u201csuficiente\u201d  necesita un marco de referencia. Puede que dos millones de catalanes \u2013esto es, de ciudadanos espa\u00f1oles\u2014 no vean atendidas sus preferencias en favor de la independencia. Pero tambi\u00e9n hay otros -incluso muchos m\u00e1s\u2014ciudadanos cuyas preferencias son ignoradas permanentemente. Por ejemplo,  al 21% de ciudadanos contrarios a las autonom\u00edas. Si les dij\u00e9ramos \u201cs\u00ed\u201d a los dos millones, le estar\u00edamos diciendo \u201cno\u201d a muchos m\u00e1s: a ese 21 %, cuyas opiniones ya estamos desatendiendo, y  tambi\u00e9n a quienes est\u00e1n satisfechos con el actual Estado de las autonom\u00edas. En eso consisten las reglas de la democracia, en aceptar que, dentro de la comunidad pol\u00edtica de decisi\u00f3n, nuestras propuestas no han conseguido suficientes apoyos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El problema falso<\/h5>\n\n\n\n<p>Por supuesto, podemos dibujar un per\u00edmetro de referencia dentro del cual la minor\u00eda resulte mayoritaria. Vale la pena detenerse en este aspecto, central para lo que nos ocupa: la determinaci\u00f3n del sujeto de decisi\u00f3n. As\u00ed, las cuentas del \u201cn\u00famero suficiente\u201d \u2013se dice&#8211; deber\u00edan hacerse solo entre los miembros de la comunidad que quiere independizarse, de la naci\u00f3n. Solo las naciones ser\u00edan sujetos pol\u00edticos de decisi\u00f3n.  La identificaci\u00f3n de la naci\u00f3n resolver\u00eda el problema del sujeto de decisi\u00f3n. Un camino plagado de dificultades quintaesenciadas en la idea de \u201cnaci\u00f3n\u201d.  Las dos posibles l\u00edneas de interpretaci\u00f3n de \u201cnaci\u00f3n\u201d resultan insatisfactorias a la hora de determinar inequ\u00edvocamente qui\u00e9nes deben decidir. La primera, \u201csubjetiva\u201d, que apela a la voluntad,  colapsa conceptualmente. La segunda, \u201cobjetiva\u201d, que apela a la identidad, colapsa moral y emp\u00edricamente. <\/p>\n\n\n\n<p>La idea de naci\u00f3n \u201csubjetiva\u201d apunta a la democracia o la voluntad: la naci\u00f3n  es la comunidad relevante y  hay una naci\u00f3n cuando existe un conjunto de individuos que creen que son una naci\u00f3n.  Obviamente, esa definici\u00f3n, circular, resulta incorrecta: el definiendum no puede formar parte del definiens. De ah\u00ed que la misma idea se presente mediante otras formulaciones: \u201ccuando existe un conjunto de individuos con voluntad de autogobierno\u201d u otra variante, por ejemplo, la independencia (a lo largo de estas notas no resulta importante distinguir entre los dos conceptos). Aunque, por un suponer, los habitantes de Marbella (con un elevado nivel de renta y, por tanto, con modos de vida parecidos) compartan \u2013entre ellos\u2014un mayor grado de identidad y cohesi\u00f3n del que mantenemos los catalanes entre nosotros, Catalu\u00f1a ser\u00eda una naci\u00f3n porque los catalanes tenemos una voluntad de autogobierno de la que  Marbella carece: el sujeto que decide es una naci\u00f3n, se dir\u00e1,  porque tiene voluntad de autogobierno colectivo.  <\/p>\n\n\n\n<p>Una respuesta que no aclara mucho. Si se repara, en realidad, no se ha establecido el per\u00edmetro de la decisi\u00f3n, de soberan\u00eda, el demos.  Y en ese terreno los problemas se multiplican: \u00bfSolo constituyen la naci\u00f3n los catalanes que tienen la preferencia? \u00bfY los dem\u00e1s?  Esos otros, a su vez, \u00bfconstituir\u00edan otra naci\u00f3n o est\u00e1n sometidos a lo que quieran quienes s\u00ed tienen esa voluntad?   Y, si es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 la voluntad de una parte de los catalanes \u2013esos que no participan de esa voluntad\u2014est\u00e1 sujeta a la voluntad de la hipot\u00e9tica mayor\u00eda y, sin embargo, una parte \u2013con toda probabilidad menor\u2014de los espa\u00f1oles, esos catalanes que s\u00ed est\u00e1n por el autogobierno, s\u00ed que pueden decidir por su cuenta? \u00bfPor qu\u00e9 ellos no est\u00e1n atados a una mayor\u00eda (de espa\u00f1oles) todav\u00eda mayor? \u00bfPodr\u00eda considerarse un sujeto de soberan\u00eda (indivisible) una Catalu\u00f1a con un 40 % de catalanes que no tuvieran esa voluntad de autogobierno, pero no una Espa\u00f1a en la que apenas un 8% (algunos, muchos incluso, catalanes y vascos) de espa\u00f1oles no quisieran ser espa\u00f1oles? <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Si solo constituyen la naci\u00f3n quienes tienen la voluntad del gobierno, cualquier colectivo podr\u00eda considerarse una naci\u00f3n, ignorando la naturaleza de los territorios pol\u00edticos, enmarcados por fronteras<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Desde luego, si solo constituyen la naci\u00f3n quienes tienen la voluntad del gobierno, cualquier colectivo podr\u00eda considerarse una naci\u00f3n. Aunque solo votasen la independencia un 10% de una comunidad pol\u00edtica, ese 10% constituir\u00eda una naci\u00f3n y, como sujeto, \u201cdecidir\u00eda\u201d  con un (tautol\u00f3gico) resultado del 100%.  Ese 10% podr\u00edan ser catalanes respecto a Espa\u00f1a, pero tambi\u00e9n de Santa Coloma o Sant Gervasi respecto a una hipot\u00e9tica Catalu\u00f1a independiente. Esa \u201crespuesta\u201d es la del liberalismo de Von Mises: \u201cEl derecho a la autodeterminaci\u00f3n, con respecto a la cuesti\u00f3n de la pertenencia a un Estado, se entiende, por lo tanto, cuando los habitantes de un territorio determinado (ya sea un solo pueblo, un barrio entero, o una serie de distritos adyacentes) hacen saber, mediante un plebiscito libremente llevado a cabo, que ya no desean permanecer conectados con el Estado al que pertenecen, sino que desean formar un Estado independiente o formar parte de alg\u00fan otro Estado, y sus deseos deben ser respetados y aplicados\u201d. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>La \u201crespuesta\u201d liberal salva el problema del sujeto de decisi\u00f3n: cualquiera. Pero, a su vez, est\u00e1 en el origen de otras dificultades. Entre ellas una que quiero destacar para mi posterior argumentaci\u00f3n: ignora la naturaleza de los territorios pol\u00edticos (enmarcados por fronteras), bien distinta de la naturaleza de los terrenos privados. Un territorio pol\u00edtico es superlativamente comunista: todo es de todos sin que ninguna de sus partes sea de nadie en particular. Se trata de un proindiviso no de una sociedad por acciones. Uno (o unos cuantos) no se puede(n) ir \u201ccon lo que es suyo\u201d porque, cuando se trata del territorio pol\u00edtico, no hay un territorio \u201cm\u00edo\/nuestro\u201d previo a lo que es de todos. En eso se sustenta la idea de ciudadan\u00eda. Madrid no es m\u00e1s de los madrile\u00f1os que m\u00eda. Un barcelon\u00e9s tiene los mismos derechos en Huelva que en Bilbao. Y sus derechos no disminuyen seg\u00fan se aleja de su ciudad. La ciudadan\u00eda no admite grados. No se es m\u00e1s o menos ciudadano. La ciudadan\u00eda se tiene o no se tiene. Sobre ese espacio pol\u00edtico institucional se asienta la propiedad. El territorio pol\u00edtico, donde se establecen las leyes, es condici\u00f3n de posibilidad de la propiedad privada.  Yo soy due\u00f1o de mi casa porque previamente existe ese territorio com\u00fan    -un espacio jur\u00eddico&#8211;  que me permite disponer \u2013y delimita el uso&#8211; de mi propiedad (por eso no puedo hacer con ella lo que quiera: atropellar con mi coche o conducir por la acera).  Pero la propiedad (privada) de las cosas nada tiene que ver con la propiedad (colectiva) del territorio pol\u00edtico. <\/p>\n\n\n\n<p>Como se ve,  la idea de naci\u00f3n asociada a la voluntad es fuente de complicaciones. Desde luego, lo es para quienes asumen la continuidad ontol\u00f3gica de las naciones: si hace quince a\u00f1os no hab\u00eda un conjunto suficiente de individuos con \u201cvocaci\u00f3n de autogobierno\u201d, la naci\u00f3n entonces no exist\u00eda y dejar\u00eda de existir si ma\u00f1ana se cambiara de opini\u00f3n. Sencillamente, para votar necesitamos fronteras que delimiten a quienes deciden, el demos, y, sin regresi\u00f3n infinita, ese demos no se puede votar. Se decide dentro de las fronteras, no se deciden las fronteras. Las fronteras, todas, son resultados de geograf\u00eda,  guerras, conquistas, enlaces matrimoniales, etc. No se han votado las de Espa\u00f1a ni se votaron las de Catalu\u00f1a. Constituyen inevitables puntos de partida para el ejercicio de la democracia.  <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Una comunidad pol\u00edtica debe asentarse en el v\u00ednculo de ciudadan\u00eda, no en el de identidad ni en cualquier otra ontolog\u00eda idealista. No hay esencias ajenas a la historia, impermeables a la recomposici\u00f3n de las poblaciones<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Por supuesto, siempre podemos acudir a esencialismos historicistas, a (la otra l\u00ednea de interpretaci\u00f3n) una idea de naci\u00f3n objetiva, que dibuje el per\u00edmetro de decisi\u00f3n con independencia de la voluntad de los sujetos. En tal caso la frontera de quienes tienen \u201cderecho a decidir\u201d no podr\u00e1 ser otra que la participaci\u00f3n en la identidad (o alguna de sus variantes, lengua, etc.): una suerte de eterna unidad de destino. Espa\u00f1a existir\u00eda desde Viriato y Catalu\u00f1a, pues, desde Wifredo \u201cel Velloso\u201d. No voy a recorrer los problemas emp\u00edricos ni normativos de esa l\u00ednea de argumentaci\u00f3n. Mi perspectiva es socialista &#8211;de izquierda marxista, si hemos precisar&#8211; y, desde ese punto de vista, una comunidad pol\u00edtica debe asentarse en el v\u00ednculo de ciudadan\u00eda no en el de identidad ni en cualquier otra ontolog\u00eda idealista. No hay esencias ajenas a la historia, que transmigren en las almas de los pueblos (\u00bfCu\u00e1ndo empiezan? \u00bfPor qu\u00e9 no cien a\u00f1os antes?), impermeables a la recomposici\u00f3n de las poblaciones. Y, aun si las hubiera, la tradici\u00f3n, lo que una vez fue,  que de eso se tratar\u00eda, no hace bueno nada, salvo para los reaccionarios como los que combatieron la Revoluci\u00f3n francesa y sembraron las semillas intelectuales de la historia m\u00e1s negra de Europa. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El problema real<\/h5>\n\n\n\n<p>La parte final de mi exposici\u00f3n ser\u00e1 expl\u00edcitamente normativa, cr\u00edtica  de las preferencias secesionistas. Para ello retomar\u00e9 la idea ya anticipada de territorio pol\u00edtico comunista como espacio de realizaci\u00f3n de principios de justicia y democracia.  Idealmente, en las comunidades democr\u00e1ticas operan dos principios. El primero, de unidad de justicia, compromete a los ciudadanos entre s\u00ed: las fronteras delimitan un \u00e1mbito unitario de aplicaci\u00f3n de principios de justicia, en donde se garantizan derechos, se redistribuye, se mutualiza la deuda y se proporcionan servicios.  Al otro lado de la frontera el principio deja de operar: se puede ayudar, pero no hay una obligaci\u00f3n de hacerlo reforzada jur\u00eddicamente. Los extranjeros no pueden reclamar redistribuciones o \u201cmomentos hamiltonianos\u201d (mutualizaci\u00f3n de la deuda) ante los tribunales. No forman parte de nuestra comunidad pol\u00edtica y no estamos comprometidos con ellos. Por aqu\u00ed asoma el otro principio, de unidad de decisi\u00f3n y gobierno, seg\u00fan el cual las decisiones idealmente tomadas por todos nos comprometen a todos. La democracia, regida por la unidad de justicia en sus deliberaciones, se traduce en leyes que nos obligan porque tenemos la posibilidad (siquiera indirecta) como ciudadanos de participar en su gestaci\u00f3n. El primer principio es responsable de que los ciudadanos del mismo Estado est\u00e9n unidos por derechos y obligaciones que no alcanzan a los individuos de otros pa\u00edses. El segundo principio opera seg\u00fan un criterio de comunidad relevante: las decisiones las toman aquellos sobre quienes esas mismas decisiones recaen. Fuera del territorio enmarcado por las fronteras, en las relaciones entre los Estados, las cosas ser\u00edan muy diferentes: no hay compromisos de justicia o de redistribuci\u00f3n y tampoco espacio com\u00fan de decisi\u00f3n, democracia.  <\/p>\n\n\n\n<p>Esos dos principios est\u00e1n estrechamente vinculados. Se delibera y decide (segundo principio) sobre el trasfondo del paisaje de justicia (primer principio). Las propuestas \u2013que recogen diferentes intereses o propuestas\u2014se defienden y debaten  atendiendo a consideraciones de justicia.  Los representantes, a la luz de las mejores razones, corrigen sus juicios, de grado o, simplemente, porque, obligados a defender sus puntos de vista, ellos mismos se ven comprometidos con los principios que han invocado.  Si acuden al Parlamento diciendo \u201chemos de asignar recursos a los de mi pueblo porque est\u00e1n muy mal\u201d y se le muestra que hay otros que est\u00e1n peor, su compromiso con el principio \u201cdebemos atender a los que est\u00e1n peor\u201d le obligar\u00e1 a cambiar de opini\u00f3n. As\u00ed las cosas, tendencialmente, la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica apunta a las decisiones m\u00e1s justas, a las mejores leyes. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero, adem\u00e1s,  y esta es la parte importante de mi exposici\u00f3n, los dos principios, a su vez, resultan inseparables de la unidad del territorio pol\u00edtico en el sentido precisado m\u00e1s arriba. No por casualidad la divisa completa de la Revoluci\u00f3n francesa en sus d\u00edas de mayor fervor democr\u00e1tico era \u201cUnit\u00e9, Indivisibilit\u00e9 de la R\u00e9publique, Libert\u00e9, \u00c9galit\u00e9, Fraternit\u00e9\u201d. Y es que el guion anterior se descompone cuando se pone en cuesti\u00f3n la unidad de territorio pol\u00edtico. Si alguien dice \u201csi no me gustan las decisiones adoptadas, me voy con lo m\u00edo\u201d, la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica se quiebra. Se muda en chantaje. Las decisiones colectivas rompen su v\u00ednculo con la justicia. Dejan de ser el resultado de deliberaciones en las que se atienden todas las voces y se las calibra por su calidad normativa, para traducirse \u2013en el mejor de los casos- en negociaciones seg\u00fan la fuerza de cada cual. Los participantes en la deliberaci\u00f3n dejan de estar comprometidos \u2013aun si hip\u00f3critamente\u2014con el inter\u00e9s de todos y pasan a oficiar como embajadores, para decirlo con la imagen de Burke: acuden al Parlamento a defender los intereses de los suyos, con independencia de quienes sean los m\u00e1s necesitados (dentro de su comunidad pol\u00edtica).  <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Levantar una frontera en una sociedad democr\u00e1tica supone privar de derechos de ciudadan\u00eda a unos por decisi\u00f3n de otros: en una parte del territorio pol\u00edtico los ciudadanos quedan convertidos en extranjeros. Al otro lado de la frontera, se acaba la comunidad de democracia y de justicia<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Por supuesto, para que ese mecanismo (aqu\u00ed reconstruido idealmente, pero honrado de facto por todos) funcione, nadie puede ver ignorados sus intereses.  Si unos est\u00e1n privados de derechos, se les impide opinar libremente o se les niega la participaci\u00f3n, si no son ciudadanos, dejan de estar vinculados con las decisiones: si no se escucha mi voz no estoy vinculado con las decisiones. De ah\u00ed nace la justificaci\u00f3n del tiranicidio, defendido por cl\u00e1sicos griegos y latinos, como Plutarco o Cicer\u00f3n, teorizado y disculpado por la escol\u00e1stica espa\u00f1ola con su caracter\u00edstica minuciosidad, y que encuentra versiones m\u00e1s modernas \u2013que no m\u00e1s elaboradas\u2013 en el derecho de resistencia, incluido expl\u00edcitamente en la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revoluci\u00f3n francesa e, impl\u00edcitamente, en la Declaraci\u00f3n de Independencia de los Estados Unidos. Una l\u00ednea de argumentaci\u00f3n que tiene su remate en la justificaci\u00f3n del derecho de autodeterminaci\u00f3n de la teor\u00eda de la reparaci\u00f3n (o de la causa justa), seg\u00fan la cual la secesi\u00f3n s\u00f3lo resulta aceptable cuando se ha producido una ocupaci\u00f3n de un territorio soberano (una situaci\u00f3n colonial) o se violan sistem\u00e1tica y persistentemente los derechos en un territorio. La separaci\u00f3n ser\u00eda un mal menor para aliviar otro peor: el da\u00f1o a los derechos, entre ellos el de participaci\u00f3n. Cuando eso se produce cabr\u00eda amenazar leg\u00edtimamente: \u201csi mis derechos no son atendidos o mi voz es acallada, me marcho\u201d. Mientras tales circunstancias no concurran (y no concurren), no habr\u00eda secesi\u00f3n aceptable. Lo importante son los derechos y la democracia.  <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El reto<\/h5>\n\n\n\n<p>Levantar una frontera en una sociedad democr\u00e1tica supone privar de derechos de ciudadan\u00eda a unos por decisi\u00f3n de otros. En una parte del territorio pol\u00edtico quienes hasta ahora eran ciudadanos quedan convertidos en extranjeros. Al otro lado de la frontera, se acaba la comunidad de democracia y de justicia. En ese sentido, no hay diferencia ninguna entre que Catalu\u00f1a vote su independencia y que los espa\u00f1oles voten expulsar a Extremadura de la comunidad pol\u00edtica compartida (o a los pobres). O que los blancos voten sobre los derechos de los negros. Desde una perspectiva igualitaria esas son situaciones indeseables que deben criticarse. Las preferencias en favor de esas propuestas constituyen un problema, pero no porque haya que \u201cdarles una soluci\u00f3n\u201d sino porque muestran mala salud democr\u00e1tica. Y deben combatirse como se combaten las preferencias sexistas por m\u00e1s extendidas que est\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p>Toda frontera es una anomal\u00eda moral: haber nacido del lado malo, una circunstancia puramente azarosa, que nada tiene que ver con m\u00e9ritos o esfuerzos, otorga un desigual acceso a derechos, libertades y bienestar. Desafortunadamente, la realizaci\u00f3n de las aspiraciones democr\u00e1ticas e igualitarias requiere instituciones inevitablemente enmarcadas en un territorio pol\u00edtico. En ese sentido, hay una paradoja constitutiva para la izquierda: busca la igualdad pero, en la medida que la actuaci\u00f3n est\u00e1 acotada territorialmente y tiene un alcance limitado, traza fronteras de desigualdad. Obviamente, el principio de distribuci\u00f3n comunista, \u201cde cada uno seg\u00fan sus capacidades, a cada uno seg\u00fan sus necesidades\u201d, pierde calidad si solo se aplica entre los miembros de mi familia. Y la gana en la medida en que se extienda a m\u00e1s conciudadanos.  En ese sentido, la paradoja se debilita en una l\u00ednea de actuaci\u00f3n, de minimizaci\u00f3n del mal: debemos ampliar las comunidades de decisi\u00f3n y de justicia, nuestro c\u00edrculo de incumbencia moral, el comunismo del territorio pol\u00edtico. Por lo mismo, desde una perspectiva igualitaria no est\u00e1 justificado levantar una frontera all\u00ed donde existen comunidades de justicia y de decisi\u00f3n. No solo no est\u00e1 justificado, sino que debe ser combatido.   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La afirmaci\u00f3n de la existencia de un problema Catalu\u00f1a-Espa\u00f1a tiene, al menos, dos interpretaciones posibles. Se puede entender en un sentido d\u00e9bil, circunstancial, como sucede cuando se exponen una serie de asuntos controvertidos: financiaci\u00f3n, comunicaciones, respeto a la identidad, etc. A mi parecer, ninguno de los argumentos expuestos por quienes hablan de un \u201cproblema\u201d en ese sentido resultan v\u00e1lidos o lo suficientemente v\u00e1lidos como para no formar parte de las discrepancias normales abordables en una comunidad democr\u00e1tica. En todo caso, no voy discutirlos aqu\u00ed. 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