{"id":27382,"date":"2020-11-19T16:57:41","date_gmt":"2020-11-19T16:57:41","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/de-la-conciliacio-a-la-dimensio-publica-de-la-vida-quotidiana\/"},"modified":"2023-01-02T13:35:44","modified_gmt":"2023-01-02T11:35:44","slug":"de-la-conciliacio-a-la-dimensio-publica-de-la-vida-quotidiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/de-la-conciliacio-a-la-dimensio-publica-de-la-vida-quotidiana\/","title":{"rendered":"De la conciliaci\u00f3n a la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la vida cotidiana"},"content":{"rendered":"\n<p>Esta ponencia presenta un balance de las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n de la vida laboral, personal y familiar, con el doble objetivo de mostrar sus l\u00edmites y justificar la necesidad de considerar la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Conciliaci\u00f3n: or\u00edgenes del concepto<\/h5>\n\n\n\n<p>Los or\u00edgenes etimol\u00f3gicos del concepto conciliaci\u00f3n remiten a la palabra latina <em>conciliatio<\/em>. El uso del t\u00e9rmino est\u00e1 estrechamente vinculado al lenguaje legislativo y, sem\u00e1nticamente, hace referencia a la mediaci\u00f3n, sin imposici\u00f3n, entre dos \u00e1mbitos contrarios (Juntero, et al. 1999). Estas ra\u00edces etimol\u00f3gicas y sem\u00e1nticas se mantienen hasta finales de los a\u00f1os 90 del siglo XX, cuando la conciliaci\u00f3n entra a formar parte del vocabulario propio de las pol\u00edticas p\u00fablicas de la Uni\u00f3n Europea. En concreto, las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n de la vida laboral y personal surgen como resultado del Consejo Europeo Extraordinario sobre Empleo celebrado en Luxemburgo en 1997. Este Consejo reconoce que los pa\u00edses miembros de la UE tienen que asumir una nueva estrategia en materia de empleo para promocionar la participaci\u00f3n de las mujeres en el mercado de trabajo. En este sentido, se acuerda como objetivo llegar al 60% de actividad laboral femenina el a\u00f1o 2010, objetivo que se eleva al 75% para el a\u00f1o 2020. Esta estrategia pol\u00edtica toma el nombre de conciliaci\u00f3n y se materializa en un conjunto de directivas a europeas orientadas a promover los permisos laborales y los servicios de atenci\u00f3n a la vida diaria (Estop\u00f3n, et al. 2007).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Se impone una concepci\u00f3n de la conciliaci\u00f3n que no cuestiona la divisi\u00f3n sexual del trabajo, contribuye a la invisibilidad de las tareas dom\u00e9sticas y de cuidado y refuerza una organizaci\u00f3n social del tiempo productivista, hecho que aleja las posibilidades de situar la vida de las personas en el centro de las pol\u00edticas<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>El trasfondo de este escenario legislativo ha sido objeto de varias cr\u00edticas que han puesto de manifiesto la l\u00f3gica productivista y la ceguera de g\u00e9nero que esconde el conjunto de pol\u00edticas impulsadas a lo largo de estos a\u00f1os. En primer lugar, se ha denunciado el planteamiento enga\u00f1oso de las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n con respecto a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Principalmente, porque la prioridad pol\u00edtica ha sido el incremento de la actividad laboral femenina y no la revisi\u00f3n de la divisi\u00f3n sexual del trabajo (Bettio, 1998; Juntero, et al. 1999). En segundo lugar, se ha se\u00f1alado que la legislaci\u00f3n y las pol\u00edticas s\u00f3lo se han focalizado en el trabajo remunerado, contribuyendo a la invisibilizaci\u00f3n del resto de trabajos no remunerados pero imprescindibles para la vida humana (Turnos, 2004; Stratigaki, 2004). En tercer lugar, se ha apuntado que las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n promovidas desde la Uni\u00f3n Europea han respondido m\u00e1s a las preocupaciones demogr\u00e1ficas y laborales de los pa\u00edses miembros que a las necesidades de conciliaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n ocupada. En este sentido, Maccines (2005) subraya los intereses de la UE por incrementar las tasas de natalidad ante los crecientes movimientos migratorios. En definitiva, como apunta Saraceno (2006), la conciliaci\u00f3n se ha convertido en una palabra central de las pol\u00edticas sociales europeas a partir de la cual interaccionan pol\u00edticas laborales, demogr\u00e1ficas y de igualdad de oportunidades.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Abordaje individual de una problem\u00e1tica social<\/h5>\n\n\n\n<p>Aparte de las pol\u00edticas, el balance de las actuaciones impulsadas por las empresas pone de manifiesto como, a menudo, las medidas de conciliaci\u00f3n se han gestionado desde los departamentos de recursos humanos. Esta pr\u00e1ctica acent\u00faa el abordaje individual de una problem\u00e1tica social todo reforzante la conciliaci\u00f3n como una estrategia para combatir el absentismo laboral, retener la mano de obra cualificada e individualizar las relaciones laborales. En \u00faltima instancia, pues, se ha perseguido el incremento de la productividad y la competitividad y no la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres (Moreno, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva te\u00f3rica, se observa que la conciliaci\u00f3n emerge como un concepto de gran potencial heur\u00edstico que permite focalizar viejos problemas relacionados con las desigualdades de g\u00e9nero en general y la invisibilidad del trabajo dom\u00e9stico y el trabajo de cuidados en particular. Pero el abuso pol\u00edtico y social de este concepto parece restarle capacidad transformadora para la igualdad de oportunidades efectiva entre hombres y mujeres. Este abuso comporta una cierta institucionalizaci\u00f3n del concepto, y est\u00e1 el riesgo de convertirse en una finalidad por s\u00ed misma que se presenta ideol\u00f3gicamente neutra a pesar de estar sujeto a intereses particulares. La anulaci\u00f3n de contenidos pol\u00edticos explica la ceguera de g\u00e9nero que caracteriza buena parte de las actuaciones. La mayor\u00eda de pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n dise\u00f1adas a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os no sirven porque se presentan como una cuesti\u00f3n exclusivamente \u201cde y para\u201d las mujeres. En palabras de Stratigaki (2004), ha habido un proceso de cooptaci\u00f3n del concepto que ha supuesto la corrupci\u00f3n de su significado inicial a favor de la flexibilizaci\u00f3n del mercado laboral y en contra de la igualdad de oportunidades. Se impone una concepci\u00f3n de la conciliaci\u00f3n que no cuestiona la divisi\u00f3n sexual del trabajo, contribuye a la invisibilidad de las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados, y tambi\u00e9n refuerza la organizaci\u00f3n social del tiempo productivista que aleja las posibilidades de situar la vida de las personas en el centro de las pol\u00edticas. En definitiva, la mayor\u00eda de las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n limitan su acci\u00f3n al mercado laboral con el objetivo de fomentar la empleabilidad de las madres trabajadoras. Contrariamente, el principal reto tendr\u00eda que ser orientar la acci\u00f3n a la esfera dom\u00e9stica con el objetivo de fomentar la participaci\u00f3n de los hombres en el trabajo de cuidado de criaturas y personas adultas dependientes dentro del hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>En la medida en que se identifica el hogar como un espacio social, hace falta analizar qu\u00e9 pasa \u201cde puertas adentro\u201d para revisar la organizaci\u00f3n social del trabajo de cuidado y garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Los datos emp\u00edricos ponen de manifiesto como, a lo largo de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, ha crecido el n\u00famero de mujeres presentes en el mercado de trabajo. Ahora bien, hay que recordar que la mejora cuantitativa no ha supuesto una mejora cualitativa. La segregaci\u00f3n horizontal y vertical, la discriminaci\u00f3n salarial y la persistencia del acoso sexual recuerdan que los hombres, todav\u00eda hoy, son m\u00e1s y se encuentran en mejores condiciones laborales que las mujeres. Las desigualdades de g\u00e9nero en el \u00e1mbito laboral no desaparecen, se transforman. Adem\u00e1s, la masiva incorporaci\u00f3n de las mujeres al mercado de trabajo no se ha visto acompa\u00f1ada de una masiva incorporaci\u00f3n de los hombres al \u00e1mbito dom\u00e9stico. Por una parte, han aumentado las parejas de doble ingreso, donde los dos miembros est\u00e1n ocupados. Ahora bien, en muchos casos el tiempo parcial femenino, o el teletrabajo, representan una falsa soluci\u00f3n para la conciliaci\u00f3n, ya que justifica la mayor dedicaci\u00f3n dom\u00e9stica de las mujeres que tienen menor dedicaci\u00f3n y mayor flexibilidad laboral (Estop\u00f3n, et al. 2009; Moreno, 2009).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La masiva incorporaci\u00f3n de las mujeres al mercado laboral no se ha visto acompa\u00f1ada de una masiva incorporaci\u00f3n de los hombres en el \u00e1mbito dom\u00e9stico: ellas viven inmersas en un permanente r\u00e9gimen de doble presencia acumulando responsabilidades familiares y laborales<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Los datos sobre usos del tiempo muestran como las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo dom\u00e9stico y de cuidados. Ellas viven inmersas en un permanente r\u00e9gimen de doble presencia donde acumulan responsabilidades familiares y laborales. Por otro lado, se observa un t\u00edmido crecimiento de la dedicaci\u00f3n masculina a las tareas del hogar condicionado por la edad y el nivel de estudios. Si bien persiste la segregaci\u00f3n por g\u00e9nero de estas tareas con su masculinizaci\u00f3n y feminizaci\u00f3n. En relaci\u00f3n al trabajo de cuidados, aumenta el tiempo que el padre y la madre dedican a las criaturas, aunque la naturaleza de lo mismo difiere seg\u00fan el g\u00e9nero. El tiempo del padre es flexible y de car\u00e1cter l\u00fadico, mientras que el tiempo de la madre es r\u00edgido, cotidiano e implica m\u00e1s trabajo que juego. La otra cara de la moneda del trabajo de cuidados son las personas adultas dependientes. En este caso, se trata de un tiempo de trabajo sobrevenido, incierto y con escasas satisfacciones para la persona que lo asume. En definitiva, el desequilibrio entre las presencias y ausencias de los hombres y las mujeres dentro del \u00e1mbito laboral y dom\u00e9stico explica la necesidad de introducir la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la vida cotidiana en el dise\u00f1o de las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Revisar la organizaci\u00f3n social del trabajo de cuidados<\/h5>\n\n\n\n<p>El reto de reconocer la vida cotidiana como un espacio de actuaci\u00f3n ineludible para revisar la organizaci\u00f3n social del trabajo de cuidados y repensar las pol\u00edticas p\u00fablicas orientadas a la igualdad se encuentra con tres resistencias socioculturales. En primer lugar, la resistencia individual a permitir que la administraci\u00f3n p\u00fablica regule aspectos considerados de la vida privada. El hogar representa la divisi\u00f3n simb\u00f3lica entre la vida p\u00fablica y la vida privada. Se entiende que lo que pasa de puertas adentro es competencia exclusiva de las personas adultas que viven en un mismo espacio dom\u00e9stico porque tienen el derecho de preservar su intimidad y privacidad. En segundo lugar, emerge la resistencia social a reconocer el valor del trabajo dom\u00e9stico y de cuidado. A pesar de su car\u00e1cter imprescindible para el desarrollo de la vida, persiste la falta de reconocimiento social y econ\u00f3mico. Como consecuencia, los conflictos relacionados con la organizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de los tiempos y trabajos se perciben y viven en clave individual cuando, de facto, tienen un origen social. Finalmente, en tercer lugar, emerge la resistencia pol\u00edtica. En este sentido, hay que preguntarse hasta qu\u00e9 punto quien asume responsabilidades p\u00fablicas est\u00e1 dispuesto a abrir la caja negra que representa el conflicto cotidiano de la divisi\u00f3n sexual del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Introducir la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la vida cotidiana en el dise\u00f1o de las pol\u00edticas obliga a revisar prioridades en la acci\u00f3n de gobierno y considerar el conjunto de actividades necesarias para la reproducci\u00f3n de la vida humana. En este sentido, hace falta cuestionar el imaginario colectivo que alimenta la idea de los hogares como espacios de privacidad y, por el contrario, plantear en t\u00e9rminos de derechos y deberes lo que pasa dentro de la esfera dom\u00e9stica. El conocimiento acumulado evidencia que para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres en el \u00e1mbito p\u00fablico es imprescindible contar con relaciones igualitarias dentro de los hogares. La sociedad ser\u00e1 m\u00e1s justa cuando la ciudadan\u00eda no tenga nada que esconder dentro de casa y pueda preservar su intimidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta ponencia presenta un balance de las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n de la vida laboral, personal y familiar, con el doble objetivo de mostrar sus l\u00edmites y justificar la necesidad de considerar la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la vida cotidiana. Conciliaci\u00f3n: or\u00edgenes del concepto Los or\u00edgenes etimol\u00f3gicos del concepto conciliaci\u00f3n remiten a la palabra latina conciliatio. El uso del t\u00e9rmino est\u00e1 estrechamente vinculado al lenguaje legislativo y, sem\u00e1nticamente, hace referencia a la mediaci\u00f3n, sin imposici\u00f3n, entre dos \u00e1mbitos contrarios (Juntero, et al. 1999). 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