{"id":27652,"date":"2020-11-25T08:33:28","date_gmt":"2020-11-25T08:33:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=27652"},"modified":"2021-01-13T14:48:44","modified_gmt":"2021-01-13T14:48:44","slug":"volver-al-mediterraneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/","title":{"rendered":"Volver al Mediterr\u00e1neo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1904, el genial escritor Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920) public\u00f3 la \u00fanica novela de sus indispensables Episodios Nacionales que transcurre fuera de Espa\u00f1a. Se trata de Aita Tettauen, la sexta de la cuarta serie, en la que, a trav\u00e9s de los personajes Juan Santiuste y Mohamed El Nasiry, Gald\u00f3s narra de manera muy cr\u00edtica el episodio colonial llamado pomposamente \u201cGuerra de \u00c1frica\u201d: el enfrentamiento militar con el sult\u00e1n de Marruecos que en 1859 llevar\u00eda a la ocupaci\u00f3n de Tetu\u00e1n. Si p\u00fablicamente la posici\u00f3n de nuestro escritor en contra de la guerra se va a hacer cada vez m\u00e1s clara, sobre todo a partir de la Semana Tr\u00e1gica de Barcelona (1909) \u2014la revuelta del pueblo barcelon\u00e9s contra los reclutamientos selectivos\u2014, en su obra literaria esta oposici\u00f3n se traduce en un acercamiento humano al \u201cenemigo\u201d y en una ir\u00f3nica incomprensi\u00f3n, a ras de tierra, de los motivos de la guerra, pues Gald\u00f3s no ve ninguna diferencia entre los combatientes de a pie: \u201cOtra cosa les digo para que se pongan en lo cierto al entender de guerras africanas, y es que el moro y el espa\u00f1ol son m\u00e1s hermanos de lo que parece. Quiten un poco de religi\u00f3n, quiten otro poco de lengua, y el parentesco y aire de familia saltan a los ojos. \u00bfQu\u00e9 es el moro m\u00e1s que un espa\u00f1ol mahometano? \u00bfY cu\u00e1ntos espa\u00f1oles vemos que son moros con disfraz de cristianos?\u201d. En otro momento Gald\u00f3s se refiere a Espa\u00f1a como \u201cuna Berber\u00eda bautizada\u201d e insiste en que entre un vasco y un andaluz hay muchas m\u00e1s diferencias que \u201centre el malague\u00f1o y el berberisco que ahora van a pelearse por una brizna de honor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se puede aducir, claro, que Gald\u00f3s est\u00e1 pensando en el legado de Al-Andalus y la historia com\u00fan entre Espa\u00f1a y el norte de \u00c1frica, pero con igual derecho podemos apuntar a una familiaridad m\u00e1s ancha. Si un malague\u00f1o y un marroqu\u00ed se parecen m\u00e1s que un vasco y un andaluz es por su compartida identidad mediterr\u00e1nea. Cualquiera que haya visitado el Mediterr\u00e1neo oriental \u2014precipitadamente llamado \u201c\u00e1rabe\u201d\u2014 y haya viajado despu\u00e9s a Am\u00e9rica Latina, descubre con perplejidad un salto cultural dif\u00edcil de explicar: ocurre que un marroqu\u00ed o un tunecino, que hablan una lengua distinta, nos parecen m\u00e1s pr\u00f3ximos y comprensibles que un venezolano o un hondure\u00f1o, que hablan, como nosotros, espa\u00f1ol. Hay aqu\u00ed un doble malentendido suscitado por la cuesti\u00f3n ling\u00fc\u00edstica: creemos que el idioma, sustentado en \u201cplacas materiales\u201d subterr\u00e1neas, clarifica de tal modo a los sujetos que todo entendimiento es por fuerza verbal y todo distanciamiento no verbal. De ah\u00ed el \u2014dig\u00e1moslo as\u00ed\u2014 \u201cv\u00e9rtigo cultural\u201d que nos asalta cada vez que nos sentimos c\u00f3modos con alguien que habla en \u00e1rabe y extra\u00f1os y lejanos con alguien que habla nuestra propia lengua: que habla nuestra propia lengua s\u00ed, pero que viene de un paisaje, un mar y una mesa radicalmente diferentes. Las palabras son f\u00e1ciles de traducir: la luz, el vino, la almendra y el aceite no.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los historiadores deben hacer cuantas distinciones sean necesarias para conocer mejor un espacio f\u00edsico y cultural, pero conviene recordar tambi\u00e9n la conciencia material, casi siempre irreflexiva, de los que lo pueblan. El adjetivo <em>mediterr\u00e1neo<\/em> define una cultura tendencial formada por tres v\u00edas: la naturaleza, el comercio y la guerra<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fernand Braudel, el indispensable historiador del Mediterr\u00e1neo, distingu\u00eda entre dos Mediterr\u00e1neos: el coraz\u00f3n, constituido por las \u201cllanuras l\u00edquidas\u201d \u2014es decir, las costas continentales y las islas\u2014 y los \u201cconfines\u201d, entre los que hay que incluir el S\u00e1hara, el mar Negro, los Balcanes y el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Para Robert Lafont, por su parte, habr\u00eda dos Mediterr\u00e1neos separados geogr\u00e1ficamente por la cadena de los Apeninos, el Aspromonte y el canal de Sicilia: el oriental, mucho m\u00e1s complejo en t\u00e9rminos orogr\u00e1ficos y geopol\u00edticos y que incluir\u00eda los Balcanes y el Pr\u00f3ximo Oriente; y el occidental, menos trabajoso, que ir\u00eda de Gibraltar a Mesina. Los historiadores deben hacer cuantas distinciones sean necesarias para conocer mejor un espacio f\u00edsico y cultural, pero conviene recordar tambi\u00e9n la conciencia material, casi siempre irreflexiva, de los que lo pueblan. \u00abEl adjetivo <em>mediterr\u00e1neo<\/em>\u00bb, dice el ling\u00fcista Louis-Jean Calvet en <em>La M\u00e9diterran\u00e9e, mer de nos langues<\/em>, \u00abno define una nacionalidad sino eso que yo llamar\u00e9 \u201cuna cultura tendencial\u201d, un conjunto de rasgos que convergen y a veces divergen.\u00bb Y a\u00f1ade: \u00abno hay un pasaporte mediterr\u00e1neo sino olores, colores y gustos.\u00bb Tiene raz\u00f3n. Ahora bien, una vez aceptada esta revelaci\u00f3n, uno se ve obligado enseguida a abordar este misterio mediante dos interrogantes indisociables. Uno: \u00bfc\u00f3mo se ha formado esa \u201ccultura tendencial\u201d? Dos: \u00bfse ha reforzado o, al contrario, debilitado en los \u00faltimos a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la primera pregunta se responde muy deprisa: esa cultura de \u201colores, colores y gustos\u201d se ha formado, hasta constituir un horizonte sensible com\u00fan, por tres v\u00edas: la naturaleza, el comercio y la guerra.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empecemos por la naturaleza. Como he escrito en otra ocasi\u00f3n, el suelo mediterr\u00e1neo hizo posible la \u201cinvenci\u00f3n\u201d de tres vegetales y cinco animales en torno a los cuales teji\u00f3 luego, durante milenios, una red tupida de intercambios, modos de vida, negociaciones, mitos y visiones. El trigo, la vid, el olivo. La vaca, la cabra, la oveja, el caballo, el cerdo. Ese pan cuyo nombre pronunciaron en frigio, sin haberlo aprendido, los dos ni\u00f1os del experimento cruel de Amenofis I y que, \u00e1cimo o leudado, se bendice, de un modo u otro, en todas las mesas, de Atenas a Tetu\u00e1n. El vino de Dionisio y No\u00e9, pero tambi\u00e9n el de Abu Nawas y Rabelais. El aceite de Atenea y de Isis, de los reyes hebreos y del bautismo cristiano. \u00bfY los animales? La vaca asociada al nacimiento m\u00edtico de Europa. La cabra Amaltea que amamant\u00f3 a Zeus, la que alberga a Sat\u00e1n, la de Pan y Juno Sospita. Las ovejas gracias a las cuales logr\u00f3 Ulises huir de Polifemo en Creta. El cerdo alado de Claz\u00f3menas o los que vencieron en Megara a los elefantes de Ant\u00edgono. El caballo, en fin, de Poseid\u00f3n, el de Alejandro, el del Cid, el del Profeta (o el asno duro y fiel de Sancho Panza y de Yuha). Con estos ocho elementos esenciales, abastecidos por una tierra generosa y familiar, se ha trenzado un regazo compartido que permite que nos movamos por el Mediterr\u00e1neo, de un pa\u00eds a otro, sin que nos sintamos nunca del todo extranjeros. La comida es la matriz esencial de la hospitalidad y el veh\u00edculo m\u00e1s seguro de toda integraci\u00f3n social: a partir de materias primas semejantes los pa\u00edses mediterr\u00e1neos han elaborado variantes gastron\u00f3micas en las que, como ocurre con las lenguas, reconocemos un sustrato com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Estos ocho elementos han sido objeto, por supuesto, de un largo intercambio comercial entre las dos orillas. Como el propio nombre indica (\u201cMediterr\u00e1neo\u201d, cuya interposici\u00f3n acu\u00e1tica est\u00e1 impl\u00edcita en el \u00e1rabe \u201cmutawasit\u201d), sus habitantes, en el norte y en el sur, fueron siempre conscientes de la existencia, al otro lado del horizonte, de otras tierras sim\u00e9tricas, y ello incluso antes de llegar a ellas. A las primeras expediciones de cabotaje en paralelo sigui\u00f3 la audacia de los fenicios, que entre el siglo XI y IX a. de C. viajaron no s\u00f3lo al norte de \u00c1frica sino que cruzaron a Sicilia, Cerde\u00f1a y el sur de Espa\u00f1a; en direcci\u00f3n inversa los griegos, un siglo m\u00e1s tarde, se instalaron en el sur de Italia y en Marsella y se desparramaron por todas las islas de la Anatolia. Mediante este comercio, que mezcl\u00f3 los saberes de ambas riberas, se difundieron tambi\u00e9n las lenguas \u2014las indoeuropeas y las semitas\u2014 y se decantaron los alfabetos, ese invento mediterr\u00e1neo que, salvo en el extremo Oriente, se impondr\u00e1 poco a poco en todo el mundo. Las palabras tambi\u00e9n viajan y enriquecen los acervos nativos: en \u00e1rabe \u201cbol\u00edgrafo\u201d se dice \u201cqalam\u201d, que viene del lat\u00edn \u201ccalamus\u201d, que a su vez procede del griego \u201ck\u00e1lamos\u201d, la ca\u00f1a o el junco; y en todas las lenguas romances decimos \u201clim\u00f3n\u201d o \u201calcohol\u201d, t\u00e9rminos legados por los \u00e1rabes. Calvet pone un ejemplo bell\u00edsimo de estos viajes ling\u00fc\u00edsticos \u2014a veces de ida y vuelta\u2014 de palabras finalmente mediterr\u00e1neas. \u201cAlbaricoque\u201d, \u00bfno es evidente que procede del \u00e1rabe? Pues no. El vocablo es originalmente latino (<em>praecoquum<\/em>); del lat\u00edn pasa al \u00e1rabe <em>albarquq<\/em>, que a trav\u00e9s de Al-Andalus da lugar a nuestro <em>albaricoque<\/em>, que a su vez se convierte en el franc\u00e9s <em>abricot<\/em>. Mucho antes de que la globalizaci\u00f3n capitalista trufase nuestras lenguas de palabras inglesas, el comercio en el Mediterr\u00e1neo hab\u00eda mediterraneizado nuestros idiomas vern\u00e1culos, d\u00e1ndoles esa forma centenaria que hoy ven un poco descascarillada o erosionada por la <em>koyn\u00e9<\/em> consumista y tecnol\u00f3gica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y luego est\u00e1, como siempre, la guerra. Cuando el progreso tecnol\u00f3gico permiti\u00f3 diferenciar las naves comerciales de las naves de guerra, el tr\u00e1fico se intensific\u00f3 en ambas direcciones y con ambas intenciones. La historia del Mediterr\u00e1neo es una historia de conflictos b\u00e9licos entre imperios mar\u00edtimos. Los persas cruzaron a Grecia por el Helesponto en el siglo V. a. de C.; Alejandro Magno se apodero de todo el mediterr\u00e1neo oriental y de la propia Persia ciento cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde. Cartago, del lado africano, y Roma, del europeo, se disputaron la cuenca mediterr\u00e1nea durante tres siglos, hasta que en el a\u00f1o 146 Escipi\u00f3n destruy\u00f3 para siempre el poder p\u00fanico. En el siglo VIII los musulmanes entraron en Europa a trav\u00e9s de Hispania y luego de Sicilia; a continuaci\u00f3n las cruzadas, en sentido inverso, tomaron Jerusal\u00e9n. En el siglo XVI el imperio otomano, que lleg\u00f3 a las puertas de Viena, se disput\u00f3 el Mediterr\u00e1neo con el imperio de los Austria, que conquist\u00f3 T\u00fanez en 1534. Estas guerras, al mismo tiempo pol\u00edticas, econ\u00f3micas y religiosas, relacionaron tr\u00e1gicamente las dos riberas, en un equilibrio que, en t\u00e9rminos de poder, se rompi\u00f3 a favor del Mediterr\u00e1neo europeo con la conquista de Egipto por parte de Napole\u00f3n en 1798. Estas guerras, en todo caso, no solo contribuyeron a mezclar a\u00fan m\u00e1s las lenguas y las poblaciones sino que generaron un marco de disputa com\u00fan inseparable de la alta cultura compartida: los musulmanes salvaron la cultura griega y los europeos salvaron la obra de Averroes, amenazada por el fanatismo almohade.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos tres factores \u2014materiales, comerciales, b\u00e9licos\u2014 asentaron el marco sensible de esa \u201ccultura tendencial\u201d citada m\u00e1s arriba. Pero la segunda pregunta sigue sin responder: ese mundo de colores, sabores y gustos familiares, \u00bfsigue existiendo? \u00bfCon m\u00e1s o menos fuerza? Los habitantes del Mediterr\u00e1neo, \u00bfseguimos siendo \u201cmediterr\u00e1neos\u201d?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las pol\u00edticas econ\u00f3micas de la UE no s\u00f3lo han desplazado el poder real hacia el norte, sino que han acometido una radical desmediterraneizaci\u00f3n del Mediterr\u00e1neo. En Europa este desarraigo es m\u00e1s que evidente en los casos de Espa\u00f1a y Grecia<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo mis dudas. Pensemos, por un lado, en la importancia decreciente de los ocho elementos esenciales de nuestra materialidad com\u00fan (el trigo, el olivo, la vid, la vaca, la oveja, la cabra, el caballo). Las pol\u00edticas econ\u00f3micas de la UE no s\u00f3lo han desplazado el poder real hacia el norte (Alemania) sino que han acometido una radical desmediterraneizaci\u00f3n del Mediterr\u00e1neo. En Europa este desarraigo es m\u00e1s que evidente en los casos de Espa\u00f1a y Grecia, cuyos sectores agropecuarios han sido desmantelados \u2014en favor del sector servicios\u2014 o entregados a la gran industria de la alimentaci\u00f3n. Hemos sustituido las huertas por autopistas, los bosques por aeropuertos, los botes de pesca por rascacielos, los bares y tabernas por cafeter\u00edas y \u201c\u00e1reas de servicio\u201d \u2014los \u201cno lugares\u201d de la modernidad, seg\u00fan la caracterizaci\u00f3n del antrop\u00f3logo Marc Aug\u00e9. La expresi\u00f3n m\u00e1s tr\u00e1gica y elocuente de esta desmediterraneizaci\u00f3n es la extinci\u00f3n de los asnos, motor hasta hace muy poco de nuestra econom\u00eda, cuya poblaci\u00f3n ha pasado en apenas sesenta a\u00f1os de 700.000 ejemplares a tan s\u00f3lo 30.000. El burro, el animal m\u00e1s familiar, inteligente y valiente, se ha convertido en algo m\u00e1s raro que un dinosaurio; hasta el punto de que un ni\u00f1o europeo se emociona hoy menos con Platero, al que no conoce ni comprende, que con un <em>Tiranosaurio rex<\/em>, que desapareci\u00f3 hace 65 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no s\u00f3lo se ha desmediterraneizado Europa. Lo mismo pasa con el Mediterr\u00e1neo sur. La ruptura del equilibrio milenario antes citado, b\u00e9lico y comercial, en favor de unas relaciones de poder desigual de orden neocolonial ha acabado por imponer este mismo modelo a la ribera meridional. Como prolongaci\u00f3n del dominio colonial del siglo XIX y de la primera mitad del XX, Europa y EEUU han buscado librarse tambi\u00e9n de la resistencia mediterr\u00e1nea en esta parte del mundo: desde la Conferencia de Barcelona en 1995 hasta la Uni\u00f3n por el Mediterr\u00e1neo de 2010, toda una serie de iniciativas y negociaciones trataron de extender la desmediterraneizaci\u00f3n a \u00c1frica y el Pr\u00f3ximo Oriente; en nombre de la cooperaci\u00f3n, acuerdos firmados con dictadores locales a espaldas de las poblaciones buscaron garantizar a los inversores europeos el clima de seguridad y libre mercado propicio a las grandes ganancias. Eso requer\u00eda de los gobiernos implicados b\u00e1sicamente dos cosas: ayuda en la represi\u00f3n de la \u201cemigraci\u00f3n ilegal\u201d o, lo que es lo mismo, en la acumulaci\u00f3n de cad\u00e1veres en la fosa com\u00fan; y liberalizaci\u00f3n de la econom\u00eda o, lo que es lo mismo, aumento de la pobreza y el paro y, por lo tanto, de los motivos para arrojarse al mar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora que se cumplen diez a\u00f1os de las mal llamadas \u201crevoluciones \u00e1rabes\u201d, es necesario recordar que esos movimientos populares que sacudieron la zona en 2011 trataban en realidad de remediterraneizar nuestro espacio com\u00fan; y de hecho son inseparables de las r\u00e9plicas s\u00edsmicas que se produjeron en Espa\u00f1a, con el 15-M, pero tambi\u00e9n en Grecia, en Italia y en Turqu\u00eda. Esta \u201crevoluci\u00f3n mediterr\u00e1nea\u201d intent\u00f3, en efecto, reequilibrar \u201cla cultura tendencial\u201d, no para invertir la relaci\u00f3n de fuerzas sino para recordar la existencia de ese espacio com\u00fan, y de su potencial transformador, que los propios europeos estaban y estamos cediendo. Las revoluciones y revueltas de 2011 sirvieron para derribar dictaduras y cuestionar dependencias coloniales, s\u00ed, pero tambi\u00e9n para sacar a la luz la diversidad cultural de un mundo mediterr\u00e1neo un poco sofocado u oscurecido por el islam y el nacionalismo \u00e1rabe: de los kurdos a los bereberes, sin olvidarnos de las mujeres, el Mediterr\u00e1neo sur se puso en pie para dibujar el esbozo de un nuevo sujeto mediterr\u00e1neo, despojado de los clich\u00e9s de combate y volcado sobre marcos identitarios no religiosos y no nacionalistas: la comunidad, en efecto, de una \u201ccultura tendencial\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T\u00fanez, el pa\u00eds donde vivo, siempre fue m\u00e1s consciente de esta dimensi\u00f3n mediterr\u00e1nea en raz\u00f3n de su propia historia, pero lo cierto es que, tras la revoluci\u00f3n del 14 de enero de 2011, vivi\u00f3 una eclosi\u00f3n de autoconciencia liberadora, traducida, por ejemplo, en una reivindicaci\u00f3n del \u201cdialecto\u201d tunecino y su promiscuidad morfosem\u00e1ntica, as\u00ed como en una reflotaci\u00f3n del elemento bereber, borrado por el jacobinismo de Bourguiba. En 2012, el joven Habib Sayah, jurista y director del Instituto Kheireddine, se preguntaba en un art\u00edculo: \u201c\u00bfEs T\u00fanez un pa\u00eds \u00e1rabe?\u201d. Y respond\u00eda de manera tajante: \u201cla lengua y la cultura tunecinas, que ya no eran \u00e1rabes al final de la Edad Media, se han enriquecido a trav\u00e9s de mil influencias, para llegar a ser \u00fanicas, originales y sobre todo mediterr\u00e1neas\u201d. Por su parte, el tambi\u00e9n jurista y ex diplom\u00e1tico Farhat Othman, criticando en 2014 el art\u00edculo de la nueva constituci\u00f3n relativo a la identidad tunecina, escrib\u00eda: \u201cantes de ser magreb\u00ed, T\u00fanez es mediterr\u00e1nea\u201d. Y a\u00f1ad\u00eda: \u201clos c\u00e1lculos pol\u00edticos no han cambiado nada: el T\u00fanez \u00e1rabe y musulm\u00e1n es tambi\u00e9n de entrada, hist\u00f3ricamente, bereber y mediterr\u00e1neo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El Mediterr\u00e1neo vuelve a ser \u201cil mare di mezzo\u201d: un mar que nunca antes fue tan dif\u00edcil cruzar y que se ha convertido en el Auschwitz submarino de la Europa intolerante, desmediterraneizada y suicida<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La derrota de esas revoluciones devuelve esta zona del mundo, diez a\u00f1os despu\u00e9s, al litigio est\u00e9ril, muy funcional para los intereses de la econom\u00eda global, entre una minor\u00eda islamista radical y una minor\u00eda neoliberal, dos fuerzas incompatibles con la \u201ccultura tendencial\u201d del Mediterr\u00e1neo y sus \u201colores, colores y gustos\u201d, bastidor sensible de todas las diferencias y todos los parentescos. El Mediterr\u00e1neo vuelve a ser \u201cil mare di mezzo\u201d, el \u201cmar que est\u00e1 en medio\u201d, seg\u00fan el t\u00edtulo del gran libro del periodista Gabriele del Grande sobre la migraci\u00f3n clandestina: un mar que nunca antes en la historia fue tan dif\u00edcil cruzar y que se ha convertido en el Auschwitz submarino de la Europa desmediterraneizada, intolerante y suicida.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1904, el genial escritor Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920) public\u00f3 la \u00fanica novela de sus indispensables Episodios Nacionales que transcurre fuera de Espa\u00f1a. Se trata de Aita Tettauen, la sexta de la cuarta serie, en la que, a trav\u00e9s de los personajes Juan Santiuste y Mohamed El Nasiry, Gald\u00f3s narra de manera muy cr\u00edtica el episodio colonial llamado pomposamente \u201cGuerra de \u00c1frica\u201d: el enfrentamiento militar con el sult\u00e1n de Marruecos que en 1859 llevar\u00eda a la ocupaci\u00f3n de Tetu\u00e1n. Si p\u00fablicamente la posici\u00f3n de nuestro escritor en contra de la guerra se va a hacer cada vez m\u00e1s clara, sobre\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":28097,"parent":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[308],"tags":[],"segment":[],"subject":[],"class_list":["post-27652","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-muestra-cultural-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Volver al Mediterr\u00e1neo &#8211; IDEES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Volver al Mediterr\u00e1neo &#8211; IDEES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En 1904, el genial escritor Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920) public\u00f3 la \u00fanica novela de sus indispensables Episodios Nacionales que transcurre fuera de Espa\u00f1a. Se trata de Aita Tettauen, la sexta de la cuarta serie, en la que, a trav\u00e9s de los personajes Juan Santiuste y Mohamed El Nasiry, Gald\u00f3s narra de manera muy cr\u00edtica el episodio colonial llamado pomposamente \u201cGuerra de \u00c1frica\u201d: el enfrentamiento militar con el sult\u00e1n de Marruecos que en 1859 llevar\u00eda a la ocupaci\u00f3n de Tetu\u00e1n. Si p\u00fablicamente la posici\u00f3n de nuestro escritor en contra de la guerra se va a hacer cada vez m\u00e1s clara, sobre\u2026\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IDEES\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-11-25T08:33:28+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-01-13T14:48:44+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17-1024x410.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1024\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"410\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Guille Velasco\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Guille Velasco\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"15 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Guille Velasco\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\"},\"headline\":\"Volver al Mediterr\u00e1neo\",\"datePublished\":\"2020-11-25T08:33:28+00:00\",\"dateModified\":\"2021-01-13T14:48:44+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/\"},\"wordCount\":2985,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"articleSection\":[\"Muestra Cultural\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/\",\"name\":\"Volver al Mediterr\u00e1neo &#8211; IDEES\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"datePublished\":\"2020-11-25T08:33:28+00:00\",\"dateModified\":\"2021-01-13T14:48:44+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1\",\"width\":2000,\"height\":800,\"caption\":\"Ilustraci\u00f3n de Carole H\u00e9naff\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/volver-al-mediterraneo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inici\",\"item\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Volver al Mediterr\u00e1neo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/\",\"name\":\"IDEES\",\"description\":\"Revista de temas contempor\u00e1neos\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\",\"name\":\"Guille Velasco\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Guille Velasco\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Volver al Mediterr\u00e1neo &#8211; IDEES","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Volver al Mediterr\u00e1neo &#8211; IDEES","og_description":"En 1904, el genial escritor Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920) public\u00f3 la \u00fanica novela de sus indispensables Episodios Nacionales que transcurre fuera de Espa\u00f1a. Se trata de Aita Tettauen, la sexta de la cuarta serie, en la que, a trav\u00e9s de los personajes Juan Santiuste y Mohamed El Nasiry, Gald\u00f3s narra de manera muy cr\u00edtica el episodio colonial llamado pomposamente \u201cGuerra de \u00c1frica\u201d: el enfrentamiento militar con el sult\u00e1n de Marruecos que en 1859 llevar\u00eda a la ocupaci\u00f3n de Tetu\u00e1n. Si p\u00fablicamente la posici\u00f3n de nuestro escritor en contra de la guerra se va a hacer cada vez m\u00e1s clara, sobre\u2026","og_url":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/","og_site_name":"IDEES","article_published_time":"2020-11-25T08:33:28+00:00","article_modified_time":"2021-01-13T14:48:44+00:00","og_image":[{"width":1024,"height":410,"url":"https:\/\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17-1024x410.png","type":"image\/png"}],"author":"Guille Velasco","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Guille Velasco","Tiempo de lectura":"15 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/"},"author":{"name":"Guille Velasco","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f"},"headline":"Volver al Mediterr\u00e1neo","datePublished":"2020-11-25T08:33:28+00:00","dateModified":"2021-01-13T14:48:44+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/"},"wordCount":2985,"image":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1","articleSection":["Muestra Cultural"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/","url":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/","name":"Volver al Mediterr\u00e1neo &#8211; IDEES","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1","datePublished":"2020-11-25T08:33:28+00:00","dateModified":"2021-01-13T14:48:44+00:00","author":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1","width":2000,"height":800,"caption":"Ilustraci\u00f3n de Carole H\u00e9naff"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/volver-al-mediterraneo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inici","item":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Volver al Mediterr\u00e1neo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#website","url":"https:\/\/revistaidees.cat\/","name":"IDEES","description":"Revista de temas contempor\u00e1neos","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/revistaidees.cat\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f","name":"Guille Velasco","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","caption":"Guille Velasco"}}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/17.png?fit=2000%2C800&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27652","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27652"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27652\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31608,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27652\/revisions\/31608"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28097"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27652"},{"taxonomy":"segment","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/segment?post=27652"},{"taxonomy":"subject","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/subject?post=27652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}