{"id":28659,"date":"2020-11-17T12:06:58","date_gmt":"2020-11-17T12:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/ramblings-of-female-cairene-artists\/"},"modified":"2021-01-18T12:08:45","modified_gmt":"2021-01-18T12:08:45","slug":"ramblings-of-female-cairene-artists","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/ramblings-of-female-cairene-artists\/","title":{"rendered":"Divagaciones de artistas cairotas"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos historias tristes<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salma El Tarzi<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">(1)<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre 2011 y 2013 rod\u00e9 mi primer largometraje documental sobre lo que en aquella \u00e9poca era un nuevo g\u00e9nero de m\u00fasica underground que emerg\u00eda de las periferias de la ciudad, o lo que al discurso oficial le gusta referirse como <em>Ashwa2eyat<\/em>, la palabra \u00e1rabe que significa \u201ctugurios\u201d, la traducci\u00f3n literal de la cual ser\u00eda \u201clos ca\u00f3ticos\u201d. Durante estos dos a\u00f1os, segu\u00ed a una banda de m\u00fasicos por todo El Cairo y tambi\u00e9n hasta Asu\u00e1n, a 800 km al sur, y de vuelta. Yo era una mujer, sola, que se mov\u00eda libremente por lugares a los cuales no pertenec\u00eda, que con mi c\u00e1mara apuntaba a todo y a todo el mundo sin dudarlo. Mi \u00fanica norma era pedir permiso. Cuando ahora lo recuerdo, me parece un universo paralelo o una alucinaci\u00f3n, porque s\u00f3lo pensar en la idea de hacerlo hoy d\u00eda es una broma rid\u00edcula o un pensamiento suicida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Estado egipcio siempre ha exigido a los cineastas que obtengan permisos de rodaje para poder filmar en espacios p\u00fablicos. La complejidad y el n\u00famero de aprobaciones necesarias para conseguir este permiso var\u00edan seg\u00fan la ubicaci\u00f3n. En teor\u00eda, filmar en una calle requiere un permiso del Ministerio del Interior, pero si hay una mezquita hist\u00f3rica en esta calle, posiblemente necesitar\u00e9is un permiso adicional del Ministerio de Antig\u00fcedades y, si hay un edificio o una instalaci\u00f3n relacionada con el ej\u00e9rcito (tenemos muchos), sin ning\u00fan tipo de duda os har\u00e1 falta un permiso del Ministerio de Defensa y, probablemente, de la Oficina de Inteligencia. Y para solicitar todos estos permisos, ten\u00e9is que conseguir que la censura os apruebe el guion, lo cual s\u00f3lo pod\u00e9is hacer a trav\u00e9s del sindicato de cineastas, que no os dar\u00e1 permiso para filmar a no ser que se\u00e1is miembro registrado o pagu\u00e9is una cuota considerable por un permiso de trabajo temporal. Este intrincado laberinto burocr\u00e1tico es la estrategia del Estado para tener un control total sobre la industria del cine. Eso, junto con el monopolio de las grandes empresas sobre el mercado de la distribuci\u00f3n de pel\u00edculas, garantiza que ninguna pel\u00edcula vea la luz si no est\u00e1 bajo el ala de las producciones convencionales \u201cque respetan la ley\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, cuando rod\u00e9 mi pel\u00edcula, todav\u00eda pod\u00edamos evitar estas restricciones paralizantes y desafiar estas leyes. Pod\u00edamos inventar t\u00e1cticas que nos permit\u00edan salir a filmar a la calle, haciendo ver que \u00e9ramos estudiantes que hac\u00edamos el loco, o simplemente mirando alrededor y asegur\u00e1ndonos de que no hab\u00eda ninguna polic\u00eda a la vista. Y aunque nos pillaran, lo peor que nos pod\u00eda pasar era que nos borraran el material y que nos interrogaran durante un par de horas antes de liberarnos. Las cosas mejoraron todav\u00eda m\u00e1s despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n del 25 de enero. Nos sent\u00edamos m\u00e1s seguros y las calles \u201ceran nuestras\u201d. Los espacios p\u00fablicos eran nuestro patio de juegos. Y a medida que el periodismo ciudadano ganaba popularidad y m\u00e1s credibilidad que los medios convencionales y oficiales, la gente era generalmente m\u00e1s amable con las c\u00e1maras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces lleg\u00f3 en 2013 con un paquete completamente nuevo de reglas que cambiaron el juego. Este espacio que ocup\u00e1bamos empez\u00f3 a reducirse mientras observ\u00e1bamos un incidente tras otro, todos horribles. Cada dos d\u00edas alguien era arrestado por rodar o filmar en la calle. Se detuvo e interrog\u00f3 a algunas personas por haber hecho una foto de un \u00e1rbol en flor con el m\u00f3vil. \u00a1Se les acus\u00f3 de hacer fotos sin permiso! Incluso dos cineastas fueron arrestados en su casa porque jugaban con la c\u00e1mara y hac\u00edan fotograf\u00edas desde su balc\u00f3n. Las acusaciones iban desde filmar sin permisos hasta ser una amenaza para la seguridad del Estado. El espacio p\u00fablico adquiri\u00f3 un significado diferente, un espacio en el que los ciudadanos, y no digamos ya los artistas con c\u00e1mara, se comportaban con una paranoia y un miedo supremos, aunque os se encontraran en su balc\u00f3n o ventana. Lo peor es que no se puede saber de d\u00f3nde llegar\u00eda el peligro, porque la mayor\u00eda de las veces las personas con c\u00e1maras no son arrestadas porque un polic\u00eda las ha visto \u201cde casualidad\u201d, sino porque este polic\u00eda ha recibido informaci\u00f3n sobre su actividad por parte de un vigilante, un \u201cciudadano honorable\u201d, como los llaman los medios de comunicaci\u00f3n estatales. Un ej\u00e9rcito de autoproclamados informantes que el Estado ha construido esmeradamente mediante campa\u00f1as de propaganda que promueven la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n y la fobia a la c\u00e1mara. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2016 produje un documental sobre humoristas. Un d\u00eda est\u00e1bamos rodando con un grupo de comedia que hac\u00eda sketches musicales sat\u00edricos en la calle (\u00a1que pocos meses despu\u00e9s fueron arrestados, pero eso lo dejo para la segunda historia!). Aquel d\u00eda, un hombre que pasaba por all\u00ed los reconoci\u00f3 por los numerosos v\u00eddeos que de ellos hab\u00edan compartido en l\u00ednea. Quer\u00eda aut\u00f3grafos e incluso se hizo <em>selfies<\/em>. Al cabo de quince minutos, volvi\u00f3 con un polic\u00eda mientras nos se\u00f1alaba y le ped\u00eda que nos arrestara. \u201cEstos son los humoristas que hacen todos aquellos sketches sat\u00edricos que perjudican la reputaci\u00f3n del pa\u00eds. Deben estar tramando alguna cosa\u201d. Por suerte, en aquel momento ten\u00eda todos los permisos. Ya no est\u00e1bamos en el a\u00f1o 2011 y no quer\u00eda poner en peligro nuestra seguridad. El polic\u00eda vio los permisos e intentamos convencer al ciudadano, pero \u00e9l no lo quer\u00eda dejar estar. Era muy patri\u00f3tico y ten\u00eda un elevado sentido del deber. Se mostr\u00f3 inflexible y nos dijo que nos denunciar\u00eda a la polic\u00eda militar porque el polic\u00eda ordinario no nos arrestar\u00eda. Por descontado, nos marchamos antes de que volviera, pero a pesar de eso, la mirada en sus ojos, su aut\u00e9ntica pasi\u00f3n\u2026 En su mente era un h\u00e9roe, un patriota que salvaba su pa\u00eds de los enemigos, se merec\u00eda una medalla, se merec\u00eda una calle que llevara su nombre, una estatua en su ciudad natal. Aquel d\u00eda pas\u00e9 mucho miedo y me di cuenta de que nunca m\u00e1s rodar\u00eda otra pel\u00edcula de la misma manera que hab\u00eda hecho mi largometraje. Desde entonces, no he vuelto a filmar en la calle.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">(2)<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2013, despu\u00e9s de la ca\u00edda de los Hermanos Musulmanes, el ej\u00e9rcito tom\u00f3 el relevo. Era evidente que pasear por las calles con una c\u00e1mara ya no era una opci\u00f3n. Cualquier idea rom\u00e1ntica de hacer proyecciones en la calle en diferentes barrios tambi\u00e9n se hab\u00eda evaporado. Pero todav\u00eda nos quedaba Internet. R\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en nuestro espacio p\u00fablico alternativo, donde pod\u00edamos compartir obras e ideas\u2026 y como la vida real se volv\u00eda tan limitada y restringida, el espacio que ocupaban las redes sociales en nuestras vidas era cada vez mayor. En Internet, pod\u00edamos crear p\u00fablicos y llegar a m\u00e1s gente y, como muchos otros compa\u00f1eros artistas, empec\u00e9 a compartir mi obra p\u00fablicamente. Esta vez eran pinturas, mujeres gordas y desnudas llenas de colores, con pelo p\u00fabico y pechos asim\u00e9tricos. Incluso publiqu\u00e9 un corto de animaci\u00f3n de una de \u00e9sas mujeres masturb\u00e1ndose hasta llegar a un orgasmo que la convert\u00eda en mil mariposas que revoloteaban. Estos temas eran atrevidos y provocativos y en la vida real ya me hab\u00edan importunado: un par de galer\u00edas se negaron a mostrar esta obra porque ten\u00edan demasiado miedo de la respuesta que recibir\u00edan si mostraban la desnudez. Pero eso era Internet. Estaba segura, pod\u00eda mostrar mi obra a miles de personas y s\u00f3lo recibir\u00eda unos pocos comentarios irritados, \u00bfno? Tambi\u00e9n era 2013. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco despu\u00e9s, el Estado promulg\u00f3 una nueva ley de Internet que ten\u00eda como objetivo \u201cregular\u201d el uso que hac\u00edan los ciudadanos de este \u201cpeligroso espacio p\u00fablico\u201d. M\u00e1s tarde, llegar\u00edan a definir Internet como \u201cnuestra frontera cibern\u00e9tica que se tiene que proteger\u201d. Seg\u00fan esta ley, cualquier persona con m\u00e1s de 5.000 seguidores en cualquier plataforma de las redes sociales es considerada responsable ante la ley de aquello que publica en calidad de instituci\u00f3n de prensa y comunicaci\u00f3n y no en calidad de individuo. Poco despu\u00e9s, la gente era arrestada a diestro y siniestro por cosas que publicaban o compart\u00edan en Internet. Los humoristas que he mencionado antes hicieron un sketch sarc\u00e1stico que criticaba al Estado por haber cedido dos islas en Arabia Saud\u00ed: fueron perseguidos, arrestados y encarcelados durante casi un a\u00f1o. La lista de delitos de los cuales se les acusaba inclu\u00eda difundir rumores y falsas noticias por Internet, perturbar la paz, servir los prop\u00f3sitos de un grupo terrorista e incitar al pueblo contra el Estado. Estas acusaciones se convirtieron r\u00e1pidamente en la combinaci\u00f3n predeterminada para cualquier nueva detenci\u00f3n. Los artistas, los int\u00e9rpretes y los bloggers eran arrestados a diestro y siniestro por cosas que publicaban en las redes sociales: un dibujante, un cineasta aficionado que milagrosamente hab\u00eda conseguido filmar su pel\u00edcula y la hab\u00eda publicado en YouTube, un escritor, un poeta, un m\u00fasico, etc. Cada d\u00eda o\u00edamos que hab\u00edan arrestado a alguien por hacer p\u00fablica su obra. Y si no era la vigilancia estatal de las redes sociales la que consegu\u00eda exponer y detener a la gente, eran los vigilantes y los \u201cciudadanos honorables\u201d los que cumpl\u00edan su deber patri\u00f3tico de proteger la naci\u00f3n. Y si con eso no era suficiente, a principios de este a\u00f1o empez\u00f3 una nueva ola de detenciones por compartir contenido en Internet; en esta ocasi\u00f3n con detenciones masivas de <em>influencers <\/em>femeninas de Tik Tok que hac\u00edan bailes en sus cuentas, adem\u00e1s de una <em>youtuber <\/em>y su hija adulta que hac\u00edan v\u00eddeos de comedia. Todas estas mujeres recibieron condenas de uno a tres a\u00f1os de prisi\u00f3n. Se las acus\u00f3 de perversi\u00f3n, de utilizar sus cuentas para realizar actos sexuales a cambio de dinero y de una nueva y rid\u00edcula acusaci\u00f3n seg\u00fan alguna ley nueva: AMENAZA DE LOS VALORES FAMILIARES. Esta \u00faltima acusaci\u00f3n y el nuevo \u201cdelito\u201d significan que cualquier obra que trate cualquier tipo de sexualidad, especialmente la femenina, puede hacer que os arresten y os acusen. Si no hubiera publicado aquellas pinturas entonces, publicarlas hoy d\u00eda habr\u00eda supuesto un gran riesgo, junto con todos los proyectos en los cuales he estado trabajando desde 2017 sobre la representaci\u00f3n de la sexualidad femenina y la violencia sexual. \u00bfC\u00f3mo publicar\u00e9 mi obra? \u00bfSaldr\u00e9 adelante si intento publicarla en el extranjero? \u00bfSeguir\u00e9 teniendo problemas por ello? No tengo ni idea. El miedo y la angustia se han convertido en parte habitual de mi vida, en la que tengo que convivir con el hecho de que cada d\u00eda que pasa sin que me arresten es s\u00f3lo otro d\u00eda de suerte, otra excepci\u00f3n a la norma. <\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En busca del \u2018Espacio\u2019<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sondos Shabayek<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empec\u00e9 a pensar en este art\u00edculo la tarde de un d\u00eda entre semana, en alguno de los barrios m\u00e1s congestionados de El Cairo, mientras intentaba aparcar mi peque\u00f1o utilitario en un sitio muy peque\u00f1o entre dos coches, cuando la iron\u00eda del momento me golpe\u00f3: siempre estoy intentando \u2018encajar\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como mujer y como artista, siempre tengo la sensaci\u00f3n de que lucho por ocupar un espacio en El Cairo. Ya sea un espacio para andar por las calles con seguridad \u2014y hablo tanto de seguridad f\u00edsica como de seguridad emocional\u2014 o un espacio para expresarme como artista en una obra de teatro, una pel\u00edcula o incluso un art\u00edculo online. Me he pasado la mayor parte de mi vida adolescente y adulta \u2018luchando\u2019 por mi derecho a existir, a ocupar un espacio. A veces intentaba encogerme: quiz\u00e1s si conduc\u00eda un coche m\u00e1s peque\u00f1o, lo pod\u00eda hacer con seguridad, quiz\u00e1s si actuaba en un teatro peque\u00f1o, pod\u00eda escapar de la censura. Otras veces intentaba esconderme: me tapaba y me aseguraba de que la ropa se me viera totalmente \u2018plana\u2019 por delante y por detr\u00e1s antes de salir a la calle. Las dos estrategias nunca pasaron de aqu\u00ed: por peque\u00f1o que fuera el espacio que pidiera, siempre me sent\u00eda como una olla a presi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Crec\u00ed en Alejandr\u00eda, la conocida como segunda capital de Egipto, pero a diferencia de El Cairo, es bastante peque\u00f1a, conservadora y anquilosada. Sin embargo, como muchas otras chicas de mi generaci\u00f3n en diferentes partes de Egipto, formaba parte de la lucha contra la sociedad y el patriarcado. No hace falta ser rebelde; independientemente de lo que dig\u00e1is o hag\u00e1is, si sois mujer en Egipto y ten\u00e9is la intenci\u00f3n de tener una vida diferente de la de la mesita de caf\u00e9, evidentemente y con toda seguridad chocar\u00e9is con la sociedad en un momento u otro. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los diecisiete a\u00f1os me traslad\u00e9 a El Cairo para estudiar Comunicaci\u00f3n Audiovisual y, despu\u00e9s de unos cuantos a\u00f1os de trabajar en medios de comunicaci\u00f3n y de las decepciones propias de los veinte a\u00f1os, encontr\u00e9 mi camino en el teatro. En 2007, me un\u00ed al proyecto BuSSy: un proyecto de artes esc\u00e9nicas que documentaba historias de g\u00e9nero de mujeres y hombres a trav\u00e9s de talleres de narraci\u00f3n cerrados y organizaba representaciones de historias p\u00fablicas en las que mujeres y hombres pisaban el escenario y compart\u00edan sus propias narraciones. El objetivo del proyecto era ofrecer una voz a las historias desconocidas de mujeres y hombres en Egipto, y eso implicaba una gran cantidad de temas tab\u00fa, donde el acoso ocupaba el primer lugar. Este conjunto de temas tab\u00fa tambi\u00e9n inclu\u00eda violencia de g\u00e9nero, sexo, violaci\u00f3n dentro del matrimonio, circuncisi\u00f3n, aborto, incesto, matrimonio precoz, abuso infantil, etc. Cuando encontr\u00e9 BuSSy y me un\u00ed, tuve la sensaci\u00f3n de que finalmente hab\u00eda encontrado mi nave nodriza. Siempre me han apasionado las historias de mujeres y siempre he sentido un deseo profundo de compartir las historias que he vivido personalmente, las que me han perseguido y me han pesado con un sentimiento de culpa y verg\u00fcenza. Durante m\u00e1s de diez a\u00f1os sent\u00ed que BuSSy me proporcionaba la forma art\u00edstica que deseaba y necesitaba. BuSSy me ofreci\u00f3 un mecanismo de adaptaci\u00f3n, un espacio donde pod\u00eda estar con mi verdad y pod\u00eda explicarla. Pero a medida que el proyecto empezaba a crecer y expandirse, de manera similar al viaje de una joven que llega a la pubertad y se enfrenta a las reacciones de la gente de la calle que ve como su cuerpo se transforma en el de una mujer, el proyecto empez\u00f3 a pasar por lo que parec\u00eda un saco de boxeo. Fuera de las paredes de las peque\u00f1as salas que utiliz\u00e1bamos para nuestros talleres de narraciones, siempre era muy dif\u00edcil encontrar un espacio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2012, durante las euf\u00f3ricas secuelas de la revoluci\u00f3n de 2011, organizamos una breve actuaci\u00f3n con otra organizaci\u00f3n cultural en los \u00fanicos vagones de metro para mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue el momento en que estuve m\u00e1s cerca de los espect\u00e1culos en la calle y del acceso a los espacios p\u00fablicos. Junto a otra querida amiga y narradora del proyecto, sub\u00edamos al metro, hac\u00edamos una representaci\u00f3n conjunta de historias y sal\u00edamos para coger otro metro, y as\u00ed sucesivamente. Represent\u00e1bamos una recopilaci\u00f3n de historias de mujeres sobre acoso, discriminaci\u00f3n, violencia de g\u00e9nero, matrimonio y maternidad. Primero nos present\u00e1bamos a nosotras y nuestro proyecto y despu\u00e9s ped\u00edamos permiso para compartirlo. Pero incluso en un momento tan abierto y euf\u00f3rico como fue aquella \u00e9poca, todo resultaba todav\u00eda muy dif\u00edcil. Decidimos que s\u00f3lo actuar\u00edamos en el vag\u00f3n de las mujeres para evitar la controversia de \u201cno es adecuado hablar de estas cosas ante los hombres\u2019. Y tambi\u00e9n para hacer uso de la intimidad y el sentido de una cierta seguridad que s\u00f3lo proporcionaban los vagones de mujeres, porque al fin y al cabo conoc\u00edamos las infinitas historias de acoso que ten\u00edan lugar en los vagones de g\u00e9nero mixto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante las representaciones, algunas mujeres se emocionaron y empezaron a compartir sus propias historias en cuanto acab\u00e1bamos, algunas nos animaron y algunas fueron bastante f\u00edsicas expresando su desaprobaci\u00f3n. Despu\u00e9s de la segunda representaci\u00f3n, una mujer nos llam\u00f3 traidoras, nos estir\u00f3 del pelo y nos arrastr\u00f3 para llevarnos hasta la polic\u00eda. Conseguimos escapar de la paliza porque la organizaci\u00f3n con la que colabor\u00e1bamos hab\u00eda insistido en que contrat\u00e1ramos a dos guardaespaldas masculinos para que nos acompa\u00f1aran, de manera que una vez salimos del metro, estaban all\u00ed para protegernos. Pero lo que recuerdo como m\u00e1s dif\u00edcil y doloroso fueron las hirientes observaciones de algunas mujeres. Recuerdo vivamente el rostro de una mujer que gritaba: \u201cparad esta mierda que me har\u00e9is vomitar\u201d, cuando me encontraba a la mitad de una historia sobre acoso que, en realidad, era el m\u00edo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final de una serie de representaciones, nos dimos cuenta de que una joven de catorce o quince a\u00f1os nos segu\u00eda. Me dirig\u00ed a ella y le pregunt\u00e9 si ten\u00eda alguna pregunta o si necesitaba algo, y empez\u00f3 a compartir su historia de c\u00f3mo hab\u00eda huido de su casa porque sus padres le pegaban y que ahora no pod\u00eda volver porque ya no era \u2018una chica\u2019 (hab\u00eda perdido la virginidad) y, si lo descubr\u00edan, la matar\u00edan. Le ofrecimos dinero, nos ofrecimos a coger su n\u00famero y ponerla en contacto con alguien que la pudiera ayudar, pero se neg\u00f3 a las dos cosas: nos dijo que s\u00f3lo necesitaba que alguien la escuchara y, despu\u00e9s, se march\u00f3. Todas las mujeres buscan un espacio para existir y ser escuchadas, independientemente de quien somos y de d\u00f3nde venimos; esta necesidad profunda y urgente siempre parece conectarnos de alguna manera. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante un taller de movimiento organizado por mi amiga Shaymaa Shoukry, una brillante bailarina, core\u00f3grafa y entrenadora del movimiento, con uno de los grupos de mujeres con los que trabaj\u00e1bamos en una representaci\u00f3n, Shaymaa les pidi\u00f3 que atravesaran la sala como habitualmente atravesaban la calle. Entonces se detuvo y dijo: \u201candamos con los hombros inclinados, intentando esconder los pechos con que hemos nacido y encogiendo el cuerpo. \u00bfPor qu\u00e9?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue entonces cuando me di cuenta de que no s\u00f3lo luchamos por conseguir espacios para nuestra voz, sino tambi\u00e9n para nuestro propio cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Egipto siempre ha tenido una censura muy estricta y limitante sobre todas las formas de expresi\u00f3n art\u00edstica. Desde siempre, hemos tenido \u00f3rganos censores que tienen el poder de autorizar publicaciones, m\u00fasica, pel\u00edculas y obras de teatro. Y sin su autorizaci\u00f3n, el artista es como un bandolero fugitivo cada vez que produce alguna obra o intenta mostrarla en alg\u00fan espacio p\u00fablico. Y la mayor\u00eda de teatros y salas de cine se encuentran bajo una estricta supervisi\u00f3n del Estado. Por lo tanto, para los llamados \u2018artistas underground\u2019, las opciones son muy limitadas. En los \u00faltimos dos a\u00f1os, la escena underground ha empezado a reducirse porque muchos espacios independientes o bien han cerrado o bien han sucumbido a las leyes estatales en reacci\u00f3n a la presi\u00f3n y las amenazas del Estado, o por miedo a acabar en la prisi\u00f3n por culpa de una canci\u00f3n o de una exposici\u00f3n. Es un momento muy dif\u00edcil para las artes esc\u00e9nicas en Egipto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He organizado con BuSSy m\u00e1s de 60 representaciones desde que me un\u00ed en 2007, en El Cairo y en otras ciudades de Egipto. Hemos actuado en espacios teatrales y en espacios que hemos convertido en espacios teatrales: jardines, bibliotecas, aulas, garajes, pisos\u2026 Intentamos abrirnos paso en espacios de propiedad estatal y fuimos expulsados varias veces, y pocas veces conseguimos hacer un par de representaciones. Pero, en general, pudimos actuar, pudimos encontrar un espacio para las historias que llev\u00e1bamos al p\u00fablico. A veces incluso acab\u00e1bamos actuando ante s\u00f3lo veinte personas, pero actu\u00e1bamos y ten\u00edamos p\u00fablico. Hoy no estoy segura de que eso todav\u00eda sea posible. No quedan muchos espacios y los riesgos son muy elevados, antes, durante y despu\u00e9s de la actuaci\u00f3n. A no ser que nos sometamos a las leyes estatales y al sistema de valores y censuremos las historias personales, y prometamos a sus propietarios que no lo har\u00edamos nunca. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reflexionando sobre los \u00faltimos diez a\u00f1os de trabajo en el teatro, me he dado cuenta de que es posible que las viejas estrategias que yo y otras mujeres hemos utilizado, como escondernos o encogernos, no sean realmente el camino que hay que seguir. Ahora, cuando conduzco o paseo por las calles de El Cairo, me concentro en hacer exactamente el contrario. Me miro al espejo antes de salir y me acuerdo de que tengo que andar con la espalda recta, la cabeza alta y los brazos sin esconder ninguna parte de m\u00ed. Me acuerdo de que tengo que andar con precisi\u00f3n y con intenci\u00f3n de ocupar el espacio. No pedir\u00e9 ni suplicar\u00e9 espacio ni andar\u00e9 defensivamente anticipando el siguiente ataque como si fuera un soldado en una zona en guerra. Andar\u00e9 sabiendo que este es mi espacio, que este es mi derecho a existir y a expresarme. Si aquello que hace falta es volver a lo que parece una lucha de los a\u00f1os cincuenta, que as\u00ed sea. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos historias tristes Salma El Tarzi (1) Entre 2011 y 2013 rod\u00e9 mi primer largometraje documental sobre lo que en aquella \u00e9poca era un nuevo g\u00e9nero de m\u00fasica underground que emerg\u00eda de las periferias de la ciudad, o lo que al discurso oficial le gusta referirse como Ashwa2eyat, la palabra \u00e1rabe que significa \u201ctugurios\u201d, la traducci\u00f3n literal de la cual ser\u00eda \u201clos ca\u00f3ticos\u201d. Durante estos dos a\u00f1os, segu\u00ed a una banda de m\u00fasicos por todo El Cairo y tambi\u00e9n hasta Asu\u00e1n, a 800 km al sur, y de vuelta. 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