{"id":30012,"date":"2020-12-09T17:57:24","date_gmt":"2020-12-09T17:57:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/el-dialeg-i-la-negociacio-simptomes-de-debilitat-o-de-salut-democratica\/"},"modified":"2023-02-28T15:45:31","modified_gmt":"2023-02-28T13:45:31","slug":"el-dialeg-i-la-negociacio-simptomes-de-debilitat-o-de-salut-democratica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-dialeg-i-la-negociacio-simptomes-de-debilitat-o-de-salut-democratica\/","title":{"rendered":"El di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n: \u00bfs\u00edntomas de debilidad o de salud democr\u00e1tica?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Espa\u00f1a se enfrenta a la mayor crisis constitucional experimentada desde 1978, que afecta muy especialmente a la integraci\u00f3n territorial de Catalu\u00f1a en el Estado. Fue \u00e9ste el asunto nuclear que ocup\u00f3 a los constituyentes del 78 <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Este extremo es resaltado por algunos protagonistas de la elaboraci\u00f3n de la carta magna, como \u00d3scar Alzaga, La Constituci\u00f3n espa\u00f1ola de 1978 (comentario sistem\u00e1tico), Madrid, Ediciones del Foro, 1978.\n<\/span><\/span>, y para el que se hall\u00f3 una soluci\u00f3n de compromiso que, como pod\u00eda preverse ya en aquel momento \u2013extremo luego confirmado por el devenir de los acontecimientos\u2013, no resolvi\u00f3 completamente el problema.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Dos maneras de entender Espa\u00f1a<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan ha sido narrado por uno de sus testigos, el ponente del Partido Comunista Jordi Sol\u00e9 Tura <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 El suceso se cuenta en Nacionalidades y nacionalismos en Espa\u00f1a. Autonom\u00edas, federalismo y autodeterminaci\u00f3n, Madrid, Alianza, 1985.\n<\/span><\/span>, el modelo territorial que result\u00f3 finalmente aprobado por las Cortes Generales y ratificado por el pueblo espa\u00f1ol en refer\u00e9ndum no corresponde con el que se conten\u00eda en el primer borrador de la Constituci\u00f3n elaborado por la ponencia, donde pod\u00eda leerse: \u201cLa Constituci\u00f3n reconoce y la Monarqu\u00eda garantiza el derecho a la autonom\u00eda de las diferentes nacionalidades y regiones que integran Espa\u00f1a, la unidad del Estado y la solidaridad entre sus pueblos\u201d. La modificaci\u00f3n fue el resultado de una imposici\u00f3n extraparlamentaria que despu\u00e9s recibi\u00f3 el aval de los partidarios del consenso. El producto final es el actual art\u00edculo 2 de la Constituci\u00f3n, que dice: \u201cLa Constituci\u00f3n se fundamenta en la indisoluble unidad de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, patria com\u00fan e indivisible de todos los espa\u00f1oles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonom\u00eda de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las diferencias entre ambos textos son notables. En el primero no se establece ninguna diferencia ontol\u00f3gica entre la naci\u00f3n espa\u00f1ola y las naciones de la periferia, siendo consideradas todas en un plano de igualdad bajo la gen\u00e9rica denominaci\u00f3n de \u201cnacionalidades y regiones\u201d. Tampoco se alude a la unidad indestructible de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, sino a la del Estado, la cual s\u00ed permite la existencia de pluralidad nacional en su seno. Por \u00faltimo, con la redacci\u00f3n inicial cabr\u00eda entender que la Constituci\u00f3n representaba el pacto fundacional del modelo territorial espa\u00f1ol, mientras que en el segundo texto se concibe la naci\u00f3n espa\u00f1ola \u00fanica e indivisible como realidad previa y fundante de la propia carta magna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la historia, por s\u00ed misma, no justifique la realidad, resulta conveniente conocerla para entender mejor dicha realidad y, si acaso, proponer cambios que eviten incurrir en errores ya ensayados. En este sentido, las dos redacciones del art\u00edculo 2 mencionadas resumen de manera magistral las posturas de partida que cabe adoptar para afrontar el conflicto territorial en Espa\u00f1a. En primer lugar, se puede entender que el espa\u00f1ol es un Estado plural dentro de cuyas fronteras existen varias naciones \u2013una de ellas, la naci\u00f3n espa\u00f1ola\u2013. En segundo lugar, es posible concebir Espa\u00f1a como un Estado-naci\u00f3n en el que las fronteras del Estado coinciden con las de la naci\u00f3n espa\u00f1ola. Pese a la existencia de determinadas comunidades con peculiaridades culturales y rasgos de identidad espec\u00edficos \u2013por ejemplo, una lengua propia\u2013, todos los ciudadanos del Estado formar\u00edan parte de una \u00fanica naci\u00f3n: la espa\u00f1ola. Esas comunidades culturalmente diferenciadas no alcanzar\u00edan la condici\u00f3n nacional, se denominar\u00edan nacionalidades (o regiones) y carecer\u00edan de soberan\u00eda. Por tanto, ser\u00edan pol\u00edticamente irrelevantes, estando su papel reservado al \u00e1mbito de la cultura y el folklore <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 Tal y como estableci\u00f3 el Tribunal Constitucional en la sentencia sobre el Estatut catal\u00e1n, \u201cen atenci\u00f3n al sentido terminante del art\u00edculo 2 de la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola, ha de quedar (\u2026) desprovista de alcance jur\u00eddico interpretativo la (\u2026) menci\u00f3n del pre\u00e1mbulo a la realidad nacional de Catalu\u00f1a (\u2026), sin perjuicio de que en cualquier otro contexto que no sea el jur\u00eddico-constitucional la autor representaci\u00f3n de una colectividad como una realidad nacional en sentido ideol\u00f3gico, hist\u00f3rico o cultural tenga plena cabida en el Ordenamiento democr\u00e1tico como expresi\u00f3n de una idea perfectamente leg\u00edtima\u201d (STC 31\/2010, 28 de junio, FJ 12\u00ba).\n<\/span><\/span>. La primera es la posici\u00f3n que mantienen los nacionalistas de la periferia y algunos nacionalistas espa\u00f1oles (por ejemplo, la mayor\u00eda de Unidas Podemos). La segunda postura es defendida por la gran mayor\u00eda de los nacionalistas espa\u00f1oles, particularmente quienes se autodenominan <em>constitucionalistas<\/em> (el constitucionalismo en este \u00e1mbito supondr\u00eda la defensa de la concepci\u00f3n nacional contenida en la Constituci\u00f3n de 1978) y que, dentro del arco parlamentario, incluir\u00eda a los partidos de la derecha, pero tambi\u00e9n al Partido Socialista y a alg\u00fan sector de Unidas Podemos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando en el discurso pol\u00edtico o medi\u00e1tico se habla de nacionalismo \u00fanicamente se piensa en el de la periferia, nunca en el nacionalismo espa\u00f1ol; el t\u00e9rmino &#8216;constitucionalismo&#8217; consigue ocultar ese nacionalismo a ojos de los miembros de la naci\u00f3n espa\u00f1ola<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien \u2013y aqu\u00ed comienzan las paradojas\u2013, la concepci\u00f3n nacional dominante en Espa\u00f1a (la que representa la segunda postura aqu\u00ed examinada) entiende que, aunque las comunidades de la periferia no son naciones, sino nacionalidades o regiones, producen nacionalistas. Cuando en el discurso pol\u00edtico o medi\u00e1tico se habla de nacionalismo \u00fanicamente se piensa en el de la periferia, nunca en el nacionalismo espa\u00f1ol. El t\u00e9rmino <em>constitucionalismo<\/em> consigue ocultar ese nacionalismo a ojos de los miembros de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, pese a que para cualquier observador externo que lea el art\u00edculo segundo resulte obvio que se trata de una Constituci\u00f3n profundamente nacionalista. De esta forma, y ampar\u00e1ndose en las connotaciones negativas que acompa\u00f1an a la ideolog\u00eda nacionalista y en la resonancia positiva que despierta la Constituci\u00f3n, la batalla del relato est\u00e1 ganada sin necesidad siquiera de argumentar. Muy diferente ser\u00eda la situaci\u00f3n si se colocasen los contendientes en su posici\u00f3n real y as\u00ed lo entendiese la opini\u00f3n p\u00fablica: se tratar\u00eda entonces de un enfrentamiento entre dos nacionalismos, el espa\u00f1ol (hegem\u00f3nico) y el perif\u00e9rico (minoritario), donde los representantes de cada uno tendr\u00edan que explicitar sus argumentos y esforzarse en demostrar su mayor solidez y legitimidad<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Dos maneras de afrontar el conflicto territorial en Espa\u00f1a<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si me he detenido a explicar las dos posturas que cabe adoptar para afrontar la cuesti\u00f3n territorial en Espa\u00f1a es porque considero que, a la hora de plantearse c\u00f3mo solucionar la crisis constitucional que afecta a la integraci\u00f3n de Catalu\u00f1a en el Estado, la respuesta variar\u00e1 sustancialmente dependiendo de si se defiende una u otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En caso de concebir que en Espa\u00f1a s\u00f3lo existe una naci\u00f3n, la espa\u00f1ola, y que \u00e9sta no puede ser dividida bajo ninguna condici\u00f3n, so pena de socavar los cimientos mismos de la Constituci\u00f3n actual, se entender\u00e1 que la secesi\u00f3n de una parte del territorio \u2013nacional\u2013 es una l\u00ednea roja que no cabe traspasar. M\u00e1s a\u00fan, las razones de los nacionalistas (recu\u00e9rdese que s\u00f3lo los partidarios de una nacionalidad merecer\u00edan tal calificativo, de acuerdo con el discurso oficial) contienen un d\u00e9ficit de legitimidad <em>ex ante<\/em> que colocar\u00eda a los constitucionalistas en una posici\u00f3n de superioridad. En este sentido, no se entender\u00eda que se est\u00e1 tratando con un igual, por lo que la negociaci\u00f3n y el di\u00e1logo estar\u00edan fuera de consideraci\u00f3n. Tocar\u00eda aplicar la ley, la Constituci\u00f3n, que ofrece una respuesta clara: la unidad de la naci\u00f3n espa\u00f1ola es intocable, salvo que se acuda al procedimiento de reforma agravado del art\u00edculo 168. <em>Que los nacionalistas de la periferia utilicen ese mecanismo legal para conseguir leg\u00edtimamente sus fines<\/em>, suele a\u00f1adirse a continuaci\u00f3n. Con esta argumentaci\u00f3n, los defensores de la concepci\u00f3n nacional contenida en la carta magna dan por solucionado el asunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si, en cambio, se entiende Espa\u00f1a con un car\u00e1cter plurinacional, la idea de unidad se referir\u00e1 al Estado \u2013no a la naci\u00f3n\u2013, que ser\u00e1 el resultado de un pacto entre los representantes de las diferentes naciones que lo integran. Los partidarios de cada naci\u00f3n ser\u00e1n vistos como nacionalistas y esto los situar\u00e1 a todos en pie de igualdad. Entre semejantes, la negociaci\u00f3n y el di\u00e1logo no s\u00f3lo son posibles, sino que tienden a considerarse los m\u00e9todos m\u00e1s adecuados para solucionar las controversias. Y la ley no beneficiar\u00e1 a una naci\u00f3n en detrimento de las otras, puesto que en ese supuesto las naciones perjudicadas no la habr\u00edan consentido.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><br>\u00bfC\u00f3mo solucionar el conflicto territorial en Espa\u00f1a?<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi opini\u00f3n, cualquier v\u00eda de soluci\u00f3n del contencioso territorial en Espa\u00f1a que quiera tener \u00e9xito y, al mismo tiempo, respetar las exigencias del principio democr\u00e1tico seg\u00fan se interpreta \u00e9ste en el siglo XXI debe necesariamente partir de la adopci\u00f3n de un enfoque plural del Estado y abandonar la visi\u00f3n monista contenida en la Constituci\u00f3n vigente. Esto conducir\u00e1 a buscar una salida a trav\u00e9s de una gesti\u00f3n autocompositiva del conflicto <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Sobre las distintas maneras de gestionar los conflictos, puede consultarse, entre otros, V\u00edctor M. Moreno, \u201cLa resoluci\u00f3n jur\u00eddica de conflictos\u201d, en Helena Soleto (dir.), Mediaci\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos: t\u00e9cnicas y \u00e1mbitos, Madrid, Tecnos, 2017 (3a ed.).\n<\/span><\/span>, es decir, que ser\u00e1n las partes implicadas las que, por s\u00ed mismas, alcanzar\u00e1n un acuerdo consensuado. En caso de que interviniese alg\u00fan tercero para ayudar a las partes a resolver la controversia (por ejemplo, un mediador), el mismo actuar\u00eda <em>inter partes<\/em> y no<em> supra partes<\/em> \u2013en este \u00faltimo supuesto se hablar\u00eda de heterocomposici\u00f3n\u2013. Por medio de la autocomposici\u00f3n, las partes renuncian a obtener una victoria total y, a cambio, logran un resultado equilibrado, justo y mutuamente aceptado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el conflicto que aqu\u00ed se analiza, el recurso a la v\u00eda autocompositiva implicar\u00eda que ante la reclamaci\u00f3n catalana de un mayor nivel de autogobierno y su cuestionamiento del modelo de Estado se pactasen unas nuevas condiciones que resultasen satisfactorias para ambas partes. La herramienta para lograrlo ser\u00eda el di\u00e1logo. Esta manera de obrar parte del reconocimiento del otro como un igual al que se le reconoce capacidad de negociaci\u00f3n y cuyas razones, en principio, merecen ser escuchadas y tomadas en consideraci\u00f3n, siquiera sea para refutarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, el problema territorial se enquistar\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s si se mantiene la concepci\u00f3n unitaria y excluyente de la naci\u00f3n espa\u00f1ola contenida en el art\u00edculo 2 de la Constituci\u00f3n. Invariablemente, los partidarios del nacionalismo constitucional se enfrentan al conflicto catal\u00e1n adoptando la estrategia de la autotutela: imposici\u00f3n de la postura propia sobre la base de ostentar mayor fuerza que la parte contraria, y ante la ausencia de un tercero con poder y autoridad reconocida para dirimir la controversia con car\u00e1cter vinculante.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si una mayor\u00eda de catalanes insiste en reclamar por v\u00edas democr\u00e1ticas un nuevo encaje territorial dentro de Espa\u00f1a, el reconocimiento oficial de su condici\u00f3n nacional o, incluso, la secesi\u00f3n, no parece adecuado utilizar la fuerza superior que deriva de la instituci\u00f3n estatal para desestimar sus pretensiones sin entrar en el fondo del asunto<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varias razones justificar\u00edan el abandono de este modo de afrontar la cuesti\u00f3n territorial en Espa\u00f1a. En primer lugar, el recurso a la fuerza no resulta compatible con el principio democr\u00e1tico: que el gobierno debe ser consentido por los gobernados, tal y como establec\u00eda la Declaraci\u00f3n de Independencia de los Estados Unidos de Am\u00e9rica (1776), se ha convertido en un postulado b\u00e1sico que otorga legitimidad al ejercicio del poder pol\u00edtico en los Estados liberal-democr\u00e1ticos. Si una mayor\u00eda de catalanes insiste en reclamar un nuevo encaje territorial dentro de Espa\u00f1a, el reconocimiento oficial de su condici\u00f3n nacional o, incluso, la secesi\u00f3n, y lo hace por v\u00edas democr\u00e1ticas, no parece adecuado utilizar la fuerza superior que deriva de la instituci\u00f3n estatal para desestimar sus pretensiones <em>ad limine<\/em>, esto es, sin entrar en el fondo del asunto. Claro que, si se examinara la reivindicaci\u00f3n catalana, ser\u00eda obligado confrontar sus razones con otras que, para imponerse, deber\u00edan estar mejor fundadas. En este punto, habr\u00eda que construir una defensa del nacionalismo constitucional s\u00f3lida que, entre otros aspectos, justificase el <em>animus<\/em> totalizador <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Un aspecto se\u00f1alado, entre otros, por Gurutz J\u00e1uregui, Contra el Estado-naci\u00f3n. En torno al hecho y la cuesti\u00f3n nacional, Madrid, Siglo XXI, 1986.\n<\/span><\/span> que encierra el postulado de que dentro de las fronteras del Estado espa\u00f1ol s\u00f3lo existe la naci\u00f3n espa\u00f1ola, difumin\u00e1ndose los l\u00edmites de uno con los de la otra. Se trata de la cristalizaci\u00f3n del antiguo principio de las nacionalidades \u2013<em>a cada naci\u00f3n un Estado, s\u00f3lo un Estado para cada naci\u00f3n<\/em>\u2013 que aspiraba a la creaci\u00f3n de Estados-naci\u00f3n homog\u00e9neos desde el punto de vista \u00e9tnico-cultural. Si bien en el siglo XIX la aplicaci\u00f3n de este principio pudo estar sustentada en bases firmes (el desmantelamiento de imperios), parece que no era ese el caso en 1978 y, mucho menos, en la actualidad. La Constituci\u00f3n no ha conseguido que la ficci\u00f3n jur\u00eddica monista hiciese desaparecer la realidad sociol\u00f3gica plurinacional, por lo que seguir manteniendo el d\u00e9ficit de reconocimiento de las llamadas nacionalidades exige una sesuda argumentaci\u00f3n. No parece sencillo, en cualquier caso, hacerlo compatible con el principio democr\u00e1tico y de respeto a las minor\u00edas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, razones de utilidad pr\u00e1ctica tambi\u00e9n avalan el abandono de la autotutela. En Espa\u00f1a, salvo el t\u00edmido intento de gesti\u00f3n autocompositiva que abri\u00f3 la denominada Mesa bilateral de di\u00e1logo, negociaci\u00f3n y acuerdo para la resoluci\u00f3n del conflicto pol\u00edtico entre Espa\u00f1a y Catalu\u00f1a, reunida una sola vez en febrero de 2020, la \u00fanica v\u00eda transitada desde 2012 ha sido la de la autotutela. Su ineficacia ha quedado demostrada de forma absoluta, y por lo que se refiere a todas sus versiones (legal, hist\u00f3rica y f\u00e1ctica).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La versi\u00f3n legal apelar\u00eda al derecho en vigor, exigiendo que cualquier reclamaci\u00f3n territorial fuese compatible con la Constituci\u00f3n para resultar merecedora de atenci\u00f3n. En caso de que la propuesta rebasase el l\u00edmite de lo constitucionalmente admisible, ser\u00eda necesario que con car\u00e1cter previo se procediese a la reforma de la carta magna, lo que, para el supuesto que nos ocupa, exigir\u00eda la puesta en funcionamiento de un procedimiento hasta ahora virgen: el que se contiene en el art\u00edculo 168 de la Constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabr\u00eda esgrimir dos cr\u00edticas principales frente a este razonamiento. En primer lugar, la Constituci\u00f3n no se muestra neutral en asuntos nacionales, sino que consagra la superioridad de la naci\u00f3n espa\u00f1ola; es m\u00e1s, ella misma constituye una herramienta performativa <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 V\u00e9ase John L. Austin, C\u00f3mo hacer cosas con palabras. Palabras y acciones, Barcelona, Paid\u00f3s, 1982.\n<\/span><\/span> utilizada por el nacionalismo espa\u00f1ol para <em>imaginar<\/em> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-07\" class=\"scroll-to\">[7]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">7 \u2014 V\u00e9ase Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi\u00f3n del nacionalismo, M\u00e9xico, FCE, 1993.\n<\/span><\/span> y <em>recrear<\/em> su naci\u00f3n. Por consiguiente, recurrir al marco constitucional vigente como mecanismo para solucionar el conflicto territorial que enfrenta a Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a es una manera de hacer trampas: se sabe que la batalla est\u00e1 ganada de antemano al emplear un comod\u00edn que invariablemente dar\u00e1 la raz\u00f3n a uno de los contendientes \u2013a la naci\u00f3n espa\u00f1ola\u2013. En segundo lugar, es necesario subrayar que resulta materialmente imposible proceder a la reforma constitucional usando el procedimiento agravado. El art\u00edculo 168 act\u00faa de facto como una cl\u00e1usula de intangibilidad expl\u00edcita que conduce a que, o bien se alcance en el Parlamento un consenso casi absoluto (la mayor\u00eda de dos tercios) tendente a modificar la Constituci\u00f3n en un sentido que pudiera satisfacer las demandas del nacionalismo catal\u00e1n \u2013si no fuera as\u00ed, la reforma no cumplir\u00eda el cometido de poner fin a la crisis territorial\u2013, o, por el contrario, se fuerce el marco constitucional. Pues bien, incluso si se lograse lo primero, me atrevo a vaticinar que la segunda opci\u00f3n ser\u00eda necesaria por las inconveniencias procedimentales de obedecer lo establecido en el 168, un precepto dise\u00f1ado \u2013con \u00e9xito\u2013 para impedir la revisi\u00f3n de los contenidos constitucionales por \u00e9l blindados <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-08\" class=\"scroll-to\">[8]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">8 \u2014 Pedro de Vega, La reforma constitucional y la problem\u00e1tica del poder constituyente, Madrid, Tecnos, 1985.\n<\/span><\/span>. Si existiese una mayor\u00eda tan amplia decidida a modificar la Constituci\u00f3n, el primer acuerdo al que llegar\u00eda consistir\u00eda en apartarse de los cauces del art\u00edculo 168.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La versi\u00f3n hist\u00f3rica alude a fundamentos meta-positivos que, necesariamente, condicionan la legalidad presente e, incluso, futura. Sobre la base de planteamientos nacionalistas propios del liberalismo decimon\u00f3nico, Espa\u00f1a se concibe como una comunidad forjada por la historia y la cultura, donde la Monarqu\u00eda y la religi\u00f3n cat\u00f3lica formar\u00edan parte inescindible del ser de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, entendido en un sentido org\u00e1nico-historicista. Esta tendencia historiogr\u00e1fica llega hasta nuestros d\u00edas <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-09\" class=\"scroll-to\">[9]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">9 \u2014 Este aspecto ha sido l\u00facidamente apuntado por Xos\u00e9 Manoel N\u00fa\u00f1ez Seixas, Suspiros de Espa\u00f1a. El nacionalismo espa\u00f1ol, 1808-2018, Barcelona, Cr\u00edtica, 2018. Un ejemplo de esta visi\u00f3n historicista de la naci\u00f3n espa\u00f1ola puede hallarse en Gustavo Bueno, Espa\u00f1a no es un mito. Claves para una defensa razonada, Madrid, Temas de Hoy, 2005.\n<\/span><\/span>, y sirve para argumentar que la modificaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n territorial no es posible, pese al art\u00edculo 168 que contempla la eventualidad de una reforma total de la carta magna. Se entiende as\u00ed que la uni\u00f3n por tantos siglos mantenida no puede disolverse, y ello cercena de ra\u00edz la posibilidad de constitucionalizar la autodeterminaci\u00f3n de las naciones perif\u00e9ricas, incluso aunque se cumpliesen los requisitos exigidos por el 168. La cobertura jur\u00eddica de este razonamiento recibe el nombre de <em>cl\u00e1usula de intangibilidad impl\u00edcita<\/em> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-010\" class=\"scroll-to\">[10]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">10 \u2014 La introducci\u00f3n de cl\u00e1usulas de intangibilidad impl\u00edcitas en la Constituci\u00f3n para proteger la unidad nacional fue sugerida por Alianza Popular durante los debates constituyentes (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, n\u00ba 93, de 20 de junio de 1978). Finalmente, se rechazaron, pero se introdujo el procedimiento de reforma agravado que, materialmente, act\u00faa como tal. Determinados constitucionalistas defienden que el contenido protegido por dicho art\u00edculo ser\u00eda irreformable (entre otros, v\u00e9ase Javier Ruip\u00e9rez, Constituci\u00f3n y autodeterminaci\u00f3n, Madrid, Tecnos, 1995).\n<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El argumento hist\u00f3rico resulta acreedor de dos objeciones principales: una de tipo hist\u00f3rico y la otra de car\u00e1cter jur\u00eddico. Desde un punto de vista hist\u00f3rico, se puede esgrimir que los hechos ocurridos en el pasado y que constituyen la historia oficial son el producto de una construcci\u00f3n que se lleva a cabo <em>a posteriori<\/em> y, frecuentemente, desde el poder. M\u00e1s a\u00fan, es rechazable el historicismo esencialista que destilan las visiones de Espa\u00f1a donde la unidad se remonta a los reyes cat\u00f3licos o, incluso, antes, y que, en consecuencia, predican que lo que ha unido la historia no lo separen las personas del futuro. Ni existe una esencia inmutable a lo largo de los siglos del ser de Espa\u00f1a ni mucho menos esa realidad ontol\u00f3gica puede prescribir el devenir de Espa\u00f1a <em>ad aeternum<\/em>, so pena de incurrir en la falacia naturalista. Desde una perspectiva jur\u00eddica, se dir\u00e1 que resulta autocontradictorio fundar la legalidad positiva en elementos hist\u00f3ricos o culturales ajenos al sistema jur\u00eddico. Lejos de reforzar el argumento legalista <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-011\" class=\"scroll-to\">[11]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">11 \u2014 Resulta frecuente emplear el argumento hist\u00f3rico con el objetivo de otorgar mayor solidez al argumento legal.\n<\/span><\/span>, como pretenden sus promotores, unir razones legales e hist\u00f3ricas debilita la posici\u00f3n del derecho <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-012\" class=\"scroll-to\">[12]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">12 \u2014 Esto ya lo pusiera de manifiesto durante los debates constituyentes el diputado Joan Revent\u00f3s, para quien la diferencia entre que sea la unidad de la naci\u00f3n espa\u00f1ola la que fundamente la Constituci\u00f3n o que fuera la Constituci\u00f3n la que otorgase fundamento a una naci\u00f3n \u00fanica, la espa\u00f1ola, sobre la que recayese la soberan\u00eda de forma exclusiva resultaba decisiva (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados n\u00ba 66, de 12 de mayo de 1978).\n<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La polarizaci\u00f3n de las posturas, el desgarro social y el enfrentamiento entre vecinos perjudican a todos, tambi\u00e9n a quienes imponen su voluntad, puesto que da\u00f1an la calidad democr\u00e1tica del sistema<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La versi\u00f3n f\u00e1ctica prescindir\u00eda de los procedimientos legalmente establecidos para imponer un determinado modelo territorial por la v\u00eda de los hechos y combatir as\u00ed la disidencia pol\u00edtica. En principio, y teniendo en cuenta que el Estado ejerce el monopolio de la violencia f\u00edsica leg\u00edtima, parece innecesario e, incluso, contraproducente \u2013por la deslegitimaci\u00f3n que ello conlleva\u2013 recurrir a v\u00edas f\u00e1cticas. Sin embargo, en ocasiones se observa la utilizaci\u00f3n de este mecanismo con motivo de la aplicaci\u00f3n de la legalidad \u2013que siempre implica un ejercicio de fuerza\u2013, constituyendo una extralimitaci\u00f3n de las facultades que confiere el ordenamiento jur\u00eddico al poder p\u00fablico. Ejemplos que pueden citarse, sin car\u00e1cter exhaustivo, del empleo de esta v\u00eda por parte del Estado espa\u00f1ol ser\u00edan la represi\u00f3n de la consulta del 1 de octubre de 2017, la forma en que se aplic\u00f3 el art\u00edculo 155 de la Constituci\u00f3n en Catalu\u00f1a o la denominada Operaci\u00f3n Catalu\u00f1a (guerra sucia perpetrada contra l\u00edderes independentistas catalanes desde el Ministerio del Interior).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Un \u00faltimo escollo: la cultura pol\u00edtica y constitucional en Espa\u00f1a<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a que la autocomposici\u00f3n constituya la v\u00eda m\u00e1s adecuada para resolver el conflicto territorial que enfrenta a Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a, su \u00e9xito depender\u00e1 de que se supere la aversi\u00f3n al di\u00e1logo y a la negociaci\u00f3n presente en la cultura pol\u00edtico-constitucional del Estado <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-013\" class=\"scroll-to\">[13]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">13 \u2014 Esta falta de cultura de pactos puede afirmarse tanto de los representantes pol\u00edticos catalanes como de los espa\u00f1oles. Para lo que se refiere a la cuesti\u00f3n nacional quiz\u00e1 afecte en mayor medida a los segundos \u2013seguramente porque la correlaci\u00f3n de fuerzas les favorece\u2013, pero el problema no se reduce a los aspectos territoriales. Por citar un ejemplo reciente, la formaci\u00f3n de un gobierno central de coalici\u00f3n exigi\u00f3 un esfuerzo \u00edmprobo y varias convocatorias electorales.\n<\/span><\/span>. Ambos mecanismos de gesti\u00f3n de conflictos tienden a ser interpretados como signos de debilidad o hasta de traici\u00f3n <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-014\" class=\"scroll-to\">[14]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">14 \u2014 V\u00e9ase en los art\u00edculos \u201cElecciones, una emergencia nacional\u201d, ABC, 6 de febrero de 2019; Marisa Cruz y Javier Oms, \u201cPedro S\u00e1nchez humilla al Estado al aceptar un mediador con Torra\u201d, El Mundo, 6 de febrero de 2019; \u201cEl mediador, una traici\u00f3n a Espa\u00f1a\u201d, La Raz\u00f3n, 5 de febrero de 2019.\n<\/span><\/span>; por el contrario, suele parecer mucho m\u00e1s razonable la imposici\u00f3n de la posici\u00f3n propia a la otra parte, comportamiento que se estima como una muestra de fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda conveniente comenzar a entender que la polarizaci\u00f3n de las posturas, el desgarro social y el enfrentamiento entre vecinos perjudican a todos mucho m\u00e1s \u2013tambi\u00e9n a quienes imponen su voluntad\u2013 que la cesi\u00f3n, el acuerdo y el entendimiento mutuo, puesto que da\u00f1an la calidad democr\u00e1tica del sistema. La ciudadan\u00eda madura de una naci\u00f3n hegem\u00f3nica dentro de un Estado plural presiona a sus representantes pol\u00edticos para que, a la hora de abordar un conflicto territorial entre su naci\u00f3n y otra minoritaria, recurran al di\u00e1logo, pero no jalea a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para que repriman de forma violenta una protesta pac\u00edfica. Y lo mismo ser\u00eda predicable de los ciudadanos conscientes y responsables de una naci\u00f3n minoritaria situada en el seno de un Estado multinacional que desean modificar su <em>statu quo<\/em> territorial. Ojal\u00e1 se produjera ese cambio en el imaginario colectivo cuanto antes porque denotar\u00eda una mejora de la cultura democr\u00e1tica en Espa\u00f1a y acercar\u00eda m\u00e1s la posibilidad de resolver la cuesti\u00f3n nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espa\u00f1a se enfrenta a la mayor crisis constitucional experimentada desde 1978, que afecta muy especialmente a la integraci\u00f3n territorial de Catalu\u00f1a en el Estado. Fue \u00e9ste el asunto nuclear que ocup\u00f3 a los constituyentes del 78 , y para el que se hall\u00f3 una soluci\u00f3n de compromiso que, como pod\u00eda preverse ya en aquel momento \u2013extremo luego confirmado por el devenir de los acontecimientos\u2013, no resolvi\u00f3 completamente el problema. 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