{"id":44349,"date":"2021-07-01T08:35:27","date_gmt":"2021-07-01T08:35:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=44349"},"modified":"2021-07-02T07:41:28","modified_gmt":"2021-07-02T07:41:28","slug":"la-masculinidad-no-es-solo-cosa-de-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-masculinidad-no-es-solo-cosa-de-hombres\/","title":{"rendered":"La masculinidad no es s\u00f3lo cosa de hombres"},"content":{"rendered":"\n<p>La masculinidad es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico, qu\u00e9 definimos como masculino y qu\u00e9 no es construido socialmente, de forma cambiante, de forma inestable y pluralmente. Como todo acontecimiento hist\u00f3rico, es complejo e implica en toda la sociedad. La masculinidad es en un valor social que no tiene que ver s\u00f3lo con los hombres. Los que son educados como tales la viven en propia piel, de forma \u00edntima, es evidente, pero no son los \u00fanicos que participan ni que definen exclusivamente qu\u00e9 es aquello viril.<\/p>\n\n\n\n<p>La masculinidad contempor\u00e1nea se empieza a configurar a principios del siglo XIX. Como ha explicado Xavier Andreu <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Andreu, X. 2016. \u201cTambores de guerra y l\u00e1grimas de emoci\u00f3n. Naci\u00f3n y masculinidad en el primer republicanisme\u201d en Bosch, A; Saz, I. Izquierdas y derechas ante el espejo: culturas pol\u00edticas en conflicto, 2016, p. 91-118.\n<\/span><\/span>, durante las revoluciones liberales se construye un nuevo modelo de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, pero tambi\u00e9n una nueva sociedad donde, entre otras cosas, se ir\u00e1 consolidando un ideal nuevo de masculinidad. Es el ciudadano que defiende la naci\u00f3n con las armas, lucha por la libertad, es valeroso y est\u00e1 dispuesto a sacrificarse por este ideal, la sumisi\u00f3n es una rasgo feminizado. As\u00ed la defensa de la libertad contra el absolutismo equivale a la afirmaci\u00f3n de la virilidad. Aunque esta militarizaci\u00f3n de la masculinidad profundizaba en la divisi\u00f3n entre los sexos, en este contexto muchas mujeres participaron tambi\u00e9n en la lucha revolucionaria. Se adhirieron a la causa y adquirieron as\u00ed cualidades viriles. Ocurrieron tambi\u00e9n modelos para los hombres, los exhortaban a luchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos, pues, que la masculinidad no se ha construido hist\u00f3ricamente en el vac\u00edo, sino en una estrecha interacci\u00f3n con otros valores sociales \u2014como la defensa de la libertad ante el absolutismo en este caso\u2014 que no pertenecen s\u00f3lo a los hombres, sino que implican a la sociedad en su conjunto. As\u00ed, en este contexto concreto, cuando se equipara la virilidad a la defensa de la libertad, cuando la sumisi\u00f3n a un poder autocr\u00e1tico se convierte en un elemento emasculador, la virilidad apela a hombres y mujeres, a toda la sociedad. Por eso no nos tiene que extra\u00f1ar que las mujeres participaran de los valores que estructuraban la virilidad y el liberalismo de forma interrelacionada y que finalmente cogieran tambi\u00e9n las armas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las revoluciones liberales, pero tambi\u00e9n en muchos otros contextos, todo el mundo, hombres y mujeres, comparten las emociones que suscitan los h\u00e9roes y sus grandes causas. A\u00f1os m\u00e1s tarde, Espa\u00f1a se hab\u00eda embarcado en una guerra contra el Imperio Marroqu\u00ed. Se convirti\u00f3 en un conflicto de afirmaci\u00f3n nacional, que se volvi\u00f3 bastante popular, incluso las clases m\u00e1s humildes participaron de esta exaltaci\u00f3n patri\u00f3tica. En este contexto, la figura del soldado heroico que de nuevo defiende la naci\u00f3n y la libertad delante de un supuesto autocratismo de los marroqu\u00edes es una figura c\u00e9lebre. El retorno de las tropas del \u00c1frica se celebr\u00f3 en Barcelona con desfiles y recibimientos de car\u00e1cter eminentemente popular. Supusieron una aclamaci\u00f3n de la victoria, pero tambi\u00e9n una afirmaci\u00f3n de los valores masculinos soldadescos. Las emociones que generaba la patria, la victoria y la masculinidad eran vividas al mismo tiempo y eran compartidas. Las l\u00e1grimas de mujeres y hombres que se emocionaban al ver a los soldados reanimados eran las mismas l\u00e1grimas. Es m\u00e1s, las mujeres se dol\u00edan de no ser hombres y no poder ir a luchar. En la cr\u00f3nica de Ferrer Ferr\u00e1ndiz, una de las mujeres se lamentaba amargamente, \u201cAy si fuera general\u201d <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 Ferrer Ferr\u00e1ndiz, A (1860): A l\u2019\u00c0frica minyons, Los catalans en \u00c1frica, Minyons ja hi som. Barcelona: Impr. de la Publicitat de Antoni Flotats, p. 49\n<\/span><\/span>, cuando observaba a los soldados que ven\u00edan de la guerra. Compart\u00eda una misma emoci\u00f3n por los valores nacionales y viriles y por eso mismo se sent\u00eda frustrada para no poder participar de forma directa. De la misma manera, el t\u00f3pico de la mujer viuda que ha perdido a su marido a la guerra y desea sustituirlo, vengarlo e ir ella misma a luchar es muy reproducido a la literatura b\u00e9lica y se ha descrito en diferentes contextos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La masculinidad no se ha construido hist\u00f3ricamente en el vac\u00edo, sino en una estrecha interacci\u00f3n con otros valores sociales que no pertenecen s\u00f3lo a los hombres, sino a la sociedad en su conjunto<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Las im\u00e1genes de mujeres viriles con todas las cualidades de la masculinidad como el valor, la autoridad, la majestad, la determinaci\u00f3n no son una excepci\u00f3n de este primer periodo liberal o de la Guerra de \u00c1frica. Se han descrito, por ejemplo, como en el marco de conflictos de liberaci\u00f3n nacional proliferan las hero\u00ednas aguerridas, valerosas que son ejemplo de virilidad, la excepcionalidad de la propia \u201craza\u201d o naci\u00f3n (dependiendo del periodo) se ejemplariza con mujeres tambi\u00e9n excepcionales y especialmente heroicas y viriles <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 Aresti, Nerea, 2014. \u201cDe hero\u00ednas viriles a madres de la patria\u201d. Historia y Pol\u00edtica, 31, Madrid, gener-juny, p. 281-308.\n<\/span><\/span>. As\u00ed el ejercicio de la virilidad no depende tanto del cuerpo sexuado de los hombres, sino de otros vectores sociales que la implican, como la \u201craza\u201d o la pertenencia nacional. El ejercicio de la virilidad no es responsabilidad exclusiva de los hombres.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>A principios del siglo XX, se escrib\u00edan novelas cortas por entregas, se compraban en los quioscos y eran muy populares. Las de temas b\u00e9licos eran especialmente apreciadas. En estas novelas se describ\u00eda y por lo tanto se afirmaba y se defin\u00eda de nuevo la masculinidad. El hombre que ten\u00eda que evitar la debilidad, ser h\u00e9roe, determinado, valiendo, sacrificado. Las mujeres no quedaban excluidas de este proceso. La mujer abnegada que amaba, acompa\u00f1aba y admiraba a este hombre era a menudo el personaje principal de estas novelas. Ahora bien, esta mujer no amaba a cualquier hombre, s\u00f3lo el hombre que cumpl\u00eda adecuadamente con la masculinidad. Lo amaba, no por sus cualidades singulares, sino en la medida que sobresal\u00eda en la <em>performance<\/em> de una virilidad conseguida. \u00bfPor qu\u00e9 sino las mujeres, en ficciones literarias y f\u00edlmicas, no se enamoran nunca del amigo del h\u00e9roe (el Sancho Panza del Quijote, contra-modelo que resalta la masculinidad exitosa del protagonista), a menudo m\u00e1s interesante y accesible que \u00e9l? Se enamoran de la \u201cmasculinidad\u201d, no del \u201chombre\u201d. En esta literatura popular, la mirada femenina, este amor y reconocimiento que ofrecen las mujeres a esta virilidad normativa ayuda a su afirmaci\u00f3n y reproducci\u00f3n. M\u00e1s recientemente Halberstam ha explicado tambi\u00e9n a su libro<em> Masculinidad femenina<\/em> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 J. Halberstam. Masculinidad femenina. Madrid: Egales, 2008.\n<\/span><\/span>, diferentes formas como las mujeres han encarnado la masculinidad en los siglos XIX y XX, desde las mujeres que viv\u00edan como a hombres o aquellas en las que, a principios del siglo XX, se llamaba \u201cinvertidas\u201d, que viv\u00edan con sus esposas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, tenemos numerosos ejemplos de c\u00f3mo las mujeres han personificado los valores viriles, han aspirado, se han emocionado contempl\u00e1ndolos y han amado aquellos que los encarnaban. A lo largo de la historia las mujeres han vivido la masculinidad en propia piel y la han construido activamente. Puede ser provechoso, por lo tanto, desvincular la masculinidad del cuerpo de los hombres y entenderla como un valor social que todos y todas compartimos.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Valores masculinos m\u00e1s all\u00e1 de la diferencia entre los sexos<\/h5>\n\n\n\n<p>Ahora bien, cuando decimos que la masculinidad es un valor social compartido no nos referimos s\u00f3lo a que las mujeres aparezcan a veces como masculinas y participen de valores viriles, sino que la masculinidad se relaciona con otros fen\u00f3menos sociales e identitarios que aparentemente no tienen nada que ver con el g\u00e9nero, valores como la naci\u00f3n o el estado se significan a trav\u00e9s de im\u00e1genes y valores propios de la hombr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, en el periodo \u00e1lgido del imperialismo o durante las guerras mundiales se hablaba de naciones fuertes y d\u00e9biles, de naciones que ten\u00edan que ser independientes, determinadas, valerosas, triunfantes. \u00bfNo es eso una ret\u00f3rica que habla de la naci\u00f3n a trav\u00e9s de los valores de la masculinidad? A trav\u00e9s de im\u00e1genes de hombres y de los valores viriles se hace visible un fen\u00f3meno abstracto, del que no tenemos una experiencia directa y concreta, como es la naci\u00f3n. Se tiene que encarnar a fin de que resulte familiar a las personas y se puedan identificar. A menudo las naciones se han representado a trav\u00e9s de im\u00e1genes femeninas, son conocidas las im\u00e1genes de mujeres que presentan la Rep\u00fablica o la naci\u00f3n, pero tambi\u00e9n es habitual pensar las naciones en t\u00e9rminos masculinos. Sin embargo esta connotaci\u00f3n de g\u00e9nero pasa desapercibida a veces, porque hist\u00f3ricamente se ha construido aquello masculino como aquello universal y no marcado en t\u00e9rminos de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si lo analizamos con detalle y desde la perspectiva de g\u00e9nero, podemos concluir que, hist\u00f3ricamente, a menudo se ha imaginado y se ha hablado de las naciones en t\u00e9rminos masculinos. La naci\u00f3n adquiere atributos personales y concretamente viriles, cuando tiene que ser fuerte, determinada, independiente y autosuficiente, tener valor y resistir. De manera similar, esta ret\u00f3rica sutilmente viril se reproduce en otros contextos sociales. A menudo, por ejemplo, la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica se sustenta tambi\u00e9n en valores que, a pesar de presentarse como neutros, son banalmente masculinos. Una masculinidad soldadesca edulcorada, que ha depurado sus elementos m\u00e1s agresivos, resuena cuando el debate pol\u00edtico es una batalla, cuando imponer las propias opiniones se hace imprescindible para demostrar autoridad, cuando el reconocimiento de las dudas, de la interdependencia, de la vulnerabilidad y de las razones del otro se hace imposible porque se equipara a la debilidad o cuando la acumulaci\u00f3n de poder es un m\u00e9rito.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La masculinidad hegem\u00f3nica ayuda a mantener relaciones de poder, sobre todo relativas a la opresi\u00f3n de las mujeres, pero tambi\u00e9n otras formas de jerarquizaci\u00f3n social. Desvincular la masculinidad del cuerpo de los hombres nos permite un an\u00e1lisis complejo de c\u00f3mo el g\u00e9nero estructura nuestra sociedad<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>De esta manera, cuando llega la pandemia, lo afrontamos de forma espont\u00e1nea y banal tambi\u00e9n a trav\u00e9s de valores propios de la hombr\u00eda. En primer lugar, en los discursos p\u00fablicos \u2014y no s\u00f3lo los pol\u00edticos\u2014 la pandemia se plantea como una guerra contra el virus, que era el enemigo a vencer. Buena parte de la ret\u00f3rica ha sido articulada en torno a la \u00abuni\u00f3n\u00bb ante la \u00abdesuni\u00f3n\u00bb y el \u00abnosotros\u00bb contra el enemigo, uno nosotros que ten\u00eda que resistir. La comunicaci\u00f3n de pandemia transmit\u00eda unos valores concretos: uni\u00f3n, determinaci\u00f3n, valor, disciplina, fortaleza, resistencia, no desfallecimiento. Aparte de este discurso m\u00e1s expl\u00edcitamente militar, que ciertamente fue criticado, otros valores, quiz\u00e1s m\u00e1s sutilmente viriles, sirvieron para dar sentido a la situaci\u00f3n de crisis sanitaria. Se empieza a apelar a virtudes como la capacidad cient\u00edfica, la inteligencia, la eficacia y la buena organizaci\u00f3n, la raz\u00f3n, la capacidad intelectual o la serenidad y la sangre fr\u00eda ante la adversidad. Valores, que aunque nos parecen \u00abgenerales\u00bb, \u00abuniversales\u00bb, se relacionan tambi\u00e9n con la configuraci\u00f3n de la masculinidad.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Ya desde el siglo XIX otro modelo masculino se abr\u00eda paso junto con el militar: el <em>gentleman<\/em>, el hombre cient\u00edfico moderno, eficaz, el hombre civilizado por excelencia. Inteligente y racional, era capaz de dominar la ciencia moderna. En buena medida definido en contraposici\u00f3n a los \u201cb\u00e1rbaros\u201d y \u201cretrasados\u201d hombres colonizados, indios o africanos, incapaces de pensamiento cient\u00edfico, de capacidad de trabajo y organizaci\u00f3n racional. Ciertamente la ciencia ha sido fundamental para superar la pandemia, es una evidencia, pero m\u00e1s all\u00e1 de la eficacia pr\u00e1ctica, los valores ligados a esta masculinidad racional y contenida tambi\u00e9n nos han servido para gestionar y significar la situaci\u00f3n de crisis que hemos vivido. De nuevo estos valores, que todos y todas hemos compartido, no son neutros en cuanto a g\u00e9nero, sino espec\u00edficamente masculinos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues m\u00e1s all\u00e1 de considerar a las mujeres que han ejercido, admirado, amado o participado de la masculinidad como una curiosidad o una an\u00e9cdota, podemos asumir que la masculinidad ha sido un valor social que ha impregnado y ha estructurado hist\u00f3ricamente nuestra sociedad. No es extra\u00f1o porque la virilidad se construye en la contemporaneidad en relaci\u00f3n con otros vectores sociales de los cuales es casi indiscernible, como la naci\u00f3n, el imperio, el estado, la divisi\u00f3n de clase. En este sentido, Tosh define dos maneras de interpretar el concepto de masculinidad hegem\u00f3nica: la minimalista, que tratar\u00eda de analizar la identidad masculina y como los hombres se adhieren o no a las normas de g\u00e9nero, y la maximalista, que se refiere al an\u00e1lisis de la construcci\u00f3n de la masculinidad no s\u00f3lo en oposici\u00f3n a la feminidad, y en relaci\u00f3n con la identidad, sino en estrecha imbricaci\u00f3n con la jerarqu\u00eda de clase, la naci\u00f3n y otras formas de poder social.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva m\u00e1s amplia se analiza c\u00f3mo la masculinidad hegem\u00f3nica ayuda a mantener relaciones de poder, sobre todo, relativas a la opresi\u00f3n de las mujeres, pero tambi\u00e9n de otras formas de jerarquizaci\u00f3n social. Por ejemplo, como determinados modelos de masculinidad contribuyen al mantenimiento de determinadas relaciones de clase o determinadas jerarqu\u00edas nacionales <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Tosh, J. 2004. \u00abHegemonic Masculinity and the History of Gender\u00bb. A: Tosh, J.; Dudink, S.; Hagemann, K. (ed.). Masculinities in Politics and War: Gendering Modern History. Manchester; New York: Manchester University Press; Palgrave Macmillan.\n<\/span><\/span>. As\u00ed, el estudio de la masculinidad ayuda a entender a los modelos de g\u00e9nero, pero tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, el surgimiento del estado del bienestar o la naci\u00f3n <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 Horne, J., 2005. \u00abIntroduction\u00bb. A: Tosh, J. Manliness and Masculinities in Nineteenth-century Britain: Essays on Gender, Family, and Empire. New York: Pearson Education.\n<\/span><\/span>. De esta manera, desvincular la masculinidad del cuerpo de los hombres nos permite un an\u00e1lisis complejo de c\u00f3mo el g\u00e9nero estructura nuestra sociedad en aspectos que aparentemente no tienen que ver con la diferencia entre los sexos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNos podemos imaginar una ret\u00f3rica que hable de naciones interdependientes y que necesitan de las otras, de l\u00edderes d\u00e9biles que no lo podan todo solos, que necesitan ayuda y colaboraci\u00f3n? O, por ejemplo, volviendo a la pandemia, el reconocimiento del sufrimiento por el dolor f\u00edsico y la enfermedad, la ansiedad, el miedo, el luto por la muerte de familiares o amigos tuvo relativamente poco lugar en el discurso p\u00fablico sobre todo al inicio de la pandemia, siendo la experiencia fundamental de muchas personas en aquel contexto y hoy todav\u00eda. La validaci\u00f3n p\u00fablica y compartida de este dolor hubiera sido bals\u00e1mica para los que se vieron m\u00e1s directamente afectados. Ahora bien, esta vulnerabilidad no est\u00e1 en el repertorio de los valores masculinos que estructuran nuestra sociedad. Tampoco el cuidado tiene un lugar preeminente, a pesar de que ha sido un elemento fundamental de la gesti\u00f3n de la pandemia. La necesidad de ser protegidos, cuidados y cuidadas y la clara dependencia que tenemos de los otros tampoco forma parte del cat\u00e1logo de la hombr\u00eda tradicional, lo cual no deja de tener consecuencias muy pr\u00e1cticas: el poco valor social que tiene el cuidado se traduce en remuneraciones bajas para quien se dedica a pesar de ser una necesidad social b\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p>En su definici\u00f3n del concepto de masculinidad hegem\u00f3nica, Connell defini\u00f3 el g\u00e9nero como un sistema, como una red de relaciones de poder, no s\u00f3lo como una identidad adherida a los individuos. As\u00ed, tenemos que entender la masculinidad no como una forma de identidad para las personas que viven como hombres, sino como una red que organiza nuestra sociedad, que privilegia algunos valores sobre los otros independientemente de quien los ejerza y que estructura nuestra sociedad banalmente, de forma impl\u00edcita. Ciertamente en este an\u00e1lisis de la masculinidad como valor social compartido no podemos olvidar qu\u00e9 supone en t\u00e9rminos de relaciones de poder. En este sentido, a esta perspectiva nos puedes ayudar a comprender por qu\u00e9 la masculinidad tradicional es tanto robusta y se afirma con tanta eficiencia: es banalmente reproducida cuando hablamos de hombres y mujeres, pero tambi\u00e9n cuando hablamos de naciones, de pol\u00edtica, de pandemias.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Cuestionar la masculinidad ha sido una tarea muy dif\u00edcil porque implicaba no s\u00f3lo cuestionar la identidad de los hombres, sino todos aquellos significados que estaban adheridos: la naci\u00f3n, el estado el imperio, la diferencia de clase<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Cuestionar la masculinidad ha sido una tarea muy dif\u00edcil porque implicaba no s\u00f3lo cuestionar la identidad de los hombres, sino todos aquellos significados que estaban adheridos: la naci\u00f3n, el estado el imperio, la diferencia de clase. Eso hace duradera una forma de masculinidad que es opresiva sobre todo para las mujeres. S\u00f3lo un cambio significativo en los valores masculinos banales en el que todos y todas vivimos puede conducirnos a una transformaci\u00f3n social profunda. En este proceso los \u201chombres\u201d son protagonistas, evidentemente, pero todos y todas tenemos que participar. M\u00e1s todav\u00eda cuando la masculinidad est\u00e1 impl\u00edcitamente por todas partes, a pesar de pase inadvertida. As\u00ed, la reflexi\u00f3n sobre la masculinidad puede ser eficaz si es compartida, organizada de forma colectiva, un movimiento social y no s\u00f3lo un proceso vinculado al crecimiento personal de los hombres en concreto. Pensar sobre la masculinidad implica una reflexi\u00f3n sobre las relaciones de poder entre hombres y mujeres y tambi\u00e9n sobre otras formas de jerarquizaci\u00f3n social. Para este examen a la masculinidad, que no es s\u00f3lo cosa de hombres, las herramientas del feminismo son fundamentales.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La masculinidad es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico, qu\u00e9 definimos como masculino y qu\u00e9 no es construido socialmente, de forma cambiante, de forma inestable y pluralmente. Como todo acontecimiento hist\u00f3rico, es complejo e implica en toda la sociedad. La masculinidad es en un valor social que no tiene que ver s\u00f3lo con los hombres. Los que son educados como tales la viven en propia piel, de forma \u00edntima, es evidente, pero no son los \u00fanicos que participan ni que definen exclusivamente qu\u00e9 es aquello viril. La masculinidad contempor\u00e1nea se empieza a configurar a principios del siglo XIX. 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