{"id":49552,"date":"2021-11-17T14:02:13","date_gmt":"2021-11-17T14:02:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=49552"},"modified":"2021-11-22T10:20:40","modified_gmt":"2021-11-22T10:20:40","slug":"africa-tras-la-covid-19-pistas-desde-la-epidemiologia-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/africa-tras-la-covid-19-pistas-desde-la-epidemiologia-popular\/","title":{"rendered":"\u00c1frica tras la COVID-19: pistas desde la epidemiolog\u00eda popular"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la medicina tropical hizo sus pinitos en la India y en la Ruta a las Indias, el doctorado lo obtuvo en \u00c1frica, convirti\u00e9ndose as\u00ed en uno de los componentes fundamentales de la nueva concepci\u00f3n de salud internacional, instituida m\u00e1s tarde a trav\u00e9s de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (1948) y desplegada a trav\u00e9s de unas fronteras sanitarias cada vez m\u00e1s discretas, pero no por ello menos reales <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 V\u00e9ase De la Flor, Jos\u00e9 Luis (2020). Securitizaci\u00f3n de la salud y medicalizaci\u00f3n de las relaciones Internacionales. Una genealogia africana del poder medico global, tesis doctoral, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid.\n<\/span><\/span>. El concepto de salud global, apuntado en Alma Ata (\u201cSalud para todos en el 2000\u201d, septiembre de 1978) <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 V\u00e9ase la declaraci\u00f3n de la Conferencia Internacional sobre Atenci\u00f3n Primaria de Salud, Alma-Ata, URSS, 6-12 de septiembre de 1978. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>, fue sofocado por la marea neoliberal y reavivado a bombo y platillo en 2016 con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030). Su objetivo principal es superar las enormes limitaciones del viejo enfoque sanitario internacional. Sin embargo, la COVID-19 ha desnudado las carencias de semejante presunci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">\u00bfOtra vez en el \u00ablaboratorio africano\u00bb?<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de su expansi\u00f3n planetaria, la COVID-19 ha generado la conciencia de pandemia m\u00e1s aguda, de mayor extensi\u00f3n y con peores consecuencias desde la explosi\u00f3n del SIDA (80s-90s).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas de las caracter\u00edsticas de su propagaci\u00f3n en el subcontinente africano permiten abogar por su uso como laboratorio sociol\u00f3gico observacional, resultando en una especie de \u201cexperimento hist\u00f3rico espont\u00e1neo\u201d descomunal. La observaci\u00f3n consecuente indica que la pandemia en \u00c1frica ha tenido una evoluci\u00f3n singular, con una \u201cinversi\u00f3n epidemiol\u00f3gica\u201d respecto a las previsiones expertas y a la geograf\u00eda de otras enfermedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aplicaci\u00f3n de las medidas internacionales (OMS), basadas en la separaci\u00f3n de poblaciones, en un contexto con sistemas nacionales de salud (SNS) altamente deficitarios, genera las \u201ccondiciones de laboratorio\u201d: podemos conjeturar, como hip\u00f3tesis, que el conocimiento local \u2014en su diversidad\u2014 ha sido el recurso m\u00e1s empleado por la mayor\u00eda de las poblaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, y con independencia de que la referencia a un \u201claboratorio africano\u201d pueda inquietar a quienes han denunciado en tantas ocasiones el trato a las poblaciones africanas como conejillos de indias, los datos obtenidos se enfrentan a obst\u00e1culos metodol\u00f3gicos, entre los que se\u00f1alar\u00e9 dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un lado, existe el desaf\u00edo de una \u201cantropolog\u00eda sin etnograf\u00eda\u201d: las mismas medidas contra la COVID-19 que generar\u00edan el \u201cefecto laboratorio\u201d tambi\u00e9n han dificultado enormemente el trabajo de campo, central cuando se habla de conocimiento local y del comportamiento sanitario de las poblaciones. Por otro lado, encontramos que \u201cllueve sobre mojado\u201d: la presencia de otros riesgos sanitarios relevantes entre las poblaciones africanas, la dificultad de contrastar los casos, la fiabilidad relativa de los datos estad\u00edsticos, as\u00ed como la escasa especificidad t\u00edpica de las terapias locales pueden arrojar un cuadro epidemiol\u00f3gico confuso.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La pandemia en \u00c1frica ha tenido una evoluci\u00f3n singular, con una \u201cinversi\u00f3n epidemiol\u00f3gica\u201d respecto a las previsiones expertas y a la geograf\u00eda de otras enfermedades<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dificultades son habituales en las investigaciones sobre salud en \u00c1frica, por lo que no deber\u00edan ser motivo para descartar un an\u00e1lisis necesario. Ahora bien, hay que ser consciente de ellas para poder optimizar la comparaci\u00f3n propuesta y dimensionar bien los aprendizajes. Para hacerlo, proponemos contextualizar los indicadores de la COVID-19 en \u00c1frica y luego explorar los indicios de usos de conocimiento local siguiendo distintas estrategias.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Originalidad y \u00abclasicismo\u00bb de la COVID-19: comparando pandemias<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El discurso sobre la COVID-19, tanto el cient\u00edfico como el divulgativo, se ha proyectado sobre una especie de tipo ideal de pandemia que permite asociarla con otros eventos pasados (c\u00f3lera, peste, gripe del 1918\u2026). Las convergencias y las divergencias que revela esta \u201cconstrucci\u00f3n de la enfermedad\u201d (una aproximaci\u00f3n bien estimada por la antropolog\u00eda m\u00e9dica) son reveladoras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como manda el imaginario de las plagas, la COVID-19 presenta una intensa propagaci\u00f3n planetaria, un alto grado de contagio y una afectaci\u00f3n generalizada. En menos de dos a\u00f1os, se estiman unos 225 M de casos en pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses y grupos sociales del mundo. Un n\u00famero infinitamente mayor que el de los desencadenantes nimios que hab\u00edan puesto en marcha las 5 emergencias sanitarias internacionales (PHEIC) anteriores a la COVID-19: gripe A, poliomielitis, Zika, Ebola. Por no hablar de otras alarmas previas a la adopci\u00f3n del Reglamento Sanitario Internacional por parte de la OMS en 2006, como el SARS o la gripe aviar. Este desarrollo explosivo retrotrae mucho m\u00e1s en el tiempo, hasta la c\u00e9lebre gripe del 1918, aunque la COVID-19 est\u00e9 mucho m\u00e1s registrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La virulencia y la letalidad de la COVID-19 oscilan de baja a media, pero, en las \u00e1reas m\u00e1s afectadas, esta incidencia se ha traducido en una mortalidad insoportable para la opini\u00f3n p\u00fablica, en particular, de los pa\u00edses ricos. Las primeras estad\u00edsticas fiables para 2020 sugieren un aumento de 2 puntos (\u2030) en la tasa de mortalidad en pa\u00edses como Italia o Espa\u00f1a. En todo caso, 4,7 millones <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 Todos los datos sobre la COVID-19 se han extra\u00eddo de Worldometers, ajust\u00e1ndose (con redondeos) a fecha de 14 de septiembre de 2021.\n<\/span><\/span> de defunciones en 21 meses es un n\u00famero global muy considerable. Esta cifra se encuentra muy por encima de los 409.000 fallecimientos de malaria registrados por la OMS en 2019 o incluso de los 740.000 de 2000. Tambi\u00e9n supera las muertes por gripes, calculadas entre 300.000 y 650.000 muertes en 2017, para un enorme n\u00famero de casos (la alerta de 2009 por virus H1N1, la familia del \u201cvillano\u201d de 1918, apenas provoc\u00f3 20.000 muertos confirmados para tal vez 1.500 millones de personas infectadas). Ciertamente, esta mortalidad est\u00e1 muy por debajo de la acumulada por el VIH-SIDA en cuarenta a\u00f1os (38 millones para 79 millones de casos, un pavoroso 48%). No obstante, en la \u00faltima d\u00e9cada, con el abaratamiento de los antirretrovirales, que ha promovido un uso muy generalizado, el pron\u00f3stico fatal del VIH ha ca\u00eddo en picado. Por ejemplo, en Botsuana \u2014con altos, aunque pol\u00e9micos \u00edndices de infecci\u00f3n\u2014, en 2019 se registraron 5.000 muertes para 380.000 casos, mientras que en Europa la esperanza de vida de las personas enfermas de VIH-SIDA supera los 70 a\u00f1os. Otros brotes epid\u00e9micos letales, como el del \u00c9bola en 2014, resultaron mucho menos contagiosos (11.323 fallecimientos por 28.646 casos, seg\u00fan la OMS).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, estos n\u00fameros dan pie a una gran alarma social, provocando el miedo generalizado que ha acompa\u00f1ado a la COVID-19 en todo el mundo, incluidos los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados y con una asistencia m\u00e9dica m\u00e1s eficaz. La constataci\u00f3n de que el pron\u00f3stico empeora mucho en personas vulnerables (personas enfermas y ancianas, aunque con la notable excepci\u00f3n de los ni\u00f1os y de las ni\u00f1as, algo que distingue la COVID-19 de otras pandemias con aura cl\u00e1sica, como el c\u00f3lera) permite identificar a la mayor\u00eda de las v\u00edctimas \u2014una caracter\u00edstica de muchas epidemias\u2014. Sin embargo, esta posibilidad de previsi\u00f3n, de c\u00e1lculo, no ha reducido demasiado el temor hacia la COVID-19. El p\u00e1nico, sin duda uno de los rasgos definitorios del imaginario de pandemia, se ha multiplicado por el novedoso efecto de los <em>mass media<\/em>, enfrascados parad\u00f3jicamente en una labor de protecci\u00f3n educativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este temor sanitario supera con mucho el sin embargo nada desde\u00f1able efecto de las emergencias internacionales, al tiempo que contrasta con la indiferencia ante las pandemias metab\u00f3licas. Invisibilizadas al ser transmitidas por vectores conductuales, juzgados a menudo de forma benevolente cuando no positiva en el contexto social, estas \u00faltimas afectan a mucha m\u00e1s gente y suman la mayor parte del factor de riesgo de desenlace fatal a nivel mundial. El sobrepeso, que afectaba a 1.900 millones de personas en 2016, as\u00ed como la obesidad \u2014650 millones\u2014 se asocian sin margen de duda con las principales causas de muerte. O \u00bfqu\u00e9 decir de la diabetes, con 1,5 millones de fallecimientos de los 420 millones de casos de 2019, y a los que deber\u00edan sumarse los decesos relacionados con la hiperglicemia (2,2 millones en 2012 y aumentando)? \u00bfO de la hipertensi\u00f3n arterial (HTA), con al menos 1.130 millones de afectados y un m\u00ednimo de 7,5 millones de decesos anuales asociables? Queda mucho por aprender sobre estos miedos selectivos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El temor sanitario que ha generado la COVID-19 contrasta con la indiferencia frente a las pandemias metab\u00f3licas, invisibilizadas<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, s\u00f3lo el VIH-SIDA ha generado una alarma comparable, pero muy distinta, porque raramente ha sido presentado como una amenaza indiscriminada como la COVID-19. El contagio por VIH-SIDA, mucho m\u00e1s progresivo, se ha asociado al comportamiento, en particular a la promiscuidad sexual (por no hablar de las famosa 4H de los 80s <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Las 4H hac\u00edan referencia a \u00abHomosexualidad, Hero\u00edna, Hemofilia y Hait\u00ed\u00bb. La ignorancia contribuy\u00f3 en los a\u00f1os 80 a lecturas epidemiol\u00f3gicas precipitadas y err\u00f3neas, sesgadas por una ideologia que marginaba a los distintos y que moralizaba la enfermedad.\n<\/span><\/span>), con lo cual, se responsabiliza a las personas enfermas y se tranquiliza a la \u201ccomunidad de personas sanas y de h\u00e1bitos sanos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Una extra\u00f1a provincia pand\u00e9mica: la \u00abinversi\u00f3n epidemiol\u00f3gica\u00bb en \u00c1frica <\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pandemia se extendi\u00f3 primero de oriente a occidente por las zonas templadas, avanzando mucho m\u00e1s dificultosamente en direcci\u00f3n al sur (y al extremo norte), excepto en Am\u00e9rica Latina. Este patr\u00f3n supuso un <em>d\u00e9calage <\/em>en su irrupci\u00f3n en \u00c1frica respecto a China y Europa. Durante ese tiempo, desde la epidemiolog\u00eda y desde la cooperaci\u00f3n al desarrollo, se anunci\u00f3 una cat\u00e1strofe sanitaria en el sur del S\u00e1hara, en principio con la buena intenci\u00f3n de movilizar conciencias y tratar de reducir estragos. Desde el \u00e1rea de estudios africanos, sin embargo, algunas voces \u2014entre las cuales la m\u00eda <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Roca, Albert (2020). \u00abOportunidades del COVID-19 para \u00c1frica y viceversa. Pistas de investigaci\u00f3n\u00bb. Art\u00edculo publicado en el blog es \u00c1frica (esafrica.es) el 21 de abril de 2020. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>\u2014, intentaron contrarrestar esta previsi\u00f3n en base a los conocimientos que en aquel momento se ten\u00edan, tanto sobre el SARS-Cov-2 y otros agentes infecciosos comparables, por un lado, como sobre el subcontinente negroafricano y sus gentes, por otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los registros sanitarios han validado tozudamente la predicci\u00f3n africanista, pero los estrategas sanitarios globales se han negado a pasar la navaja de Ockham sobre sus protocolos. Parafraseando a Umberto Eco, podr\u00edamos decir que los integrados se han convertido tambi\u00e9n en apocal\u00edpticos.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Factores tranquilizadores<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La demograf\u00eda africana, con una pir\u00e1mide de poblaci\u00f3n m\u00e1s joven que en ninguna otra gran regi\u00f3n mundial (una media de m\u00e1s del 60% de la poblaci\u00f3n est\u00e1 por debajo de 25 a\u00f1os), no predice una gran transmisi\u00f3n o, al menos, exenta de graves consecuencias. Esto se debe al efecto muy atenuado del virus entre los j\u00f3venes (y a\u00fan m\u00e1s entre ni\u00f1os y ni\u00f1as, que parecen transmitirlo menos) y al hecho de que sea precisamente este grupo el m\u00e1s presente en el espacio p\u00fablico. Por otro lado, la cultura de la edad en \u00c1frica \u2014y las condiciones socioecon\u00f3micas que la determinan\u2014 no s\u00f3lo suele mantener la autoridad familiar y social de las personas mayores, sino que excluye su aglutinaci\u00f3n en centros especializados, reduciendo mucho el peligro de transmisi\u00f3n masiva. Recu\u00e9rdese que las residencias fueron verdaderas trampas mortales en muchas regiones europeas, como en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro factor a tener en cuenta es el flujo con el exterior del continente. En el caso de \u00c1frica, este flujo es mucho menor que en Eurasia, minimiz\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s gracias al mencionado desajuste en el ritmo de expansi\u00f3n de la COVID-19, que permiti\u00f3 llevar a cabo un cierre temprano de fronteras extrafricanas, en gran parte del continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, es plausible plantearse que el ecosistema tropical (no s\u00f3lo por sus altas temperaturas) podr\u00eda ser poco favorable a la \u201cfamilia\u201d de las gripes, incluido el SARS-CoV2. Algunos autores han instado \u2014sin demasiado apoyo\u2014 al estudio de estas condiciones, incluyendo las posibles resistencias suscitadas por la reacci\u00f3n a contagios anteriores <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 V\u00e9ase la opini\u00f3n de M. Diop, \u00abEn Afrique, \u00able virus s&#8217;est retrouv\u00e9 au contact d&#8217;une population d\u00e9j\u00e0 immunis\u00e9e\u00bb\u00bb, publicada el 18 de septiembre de 2020 en Radio France Internationale (RFI). Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>, reacciones potenciadas o catalizadas por la gran biodiversidad microbiol\u00f3gica africana, la cual supone una alta exposici\u00f3n a enfermedades infecciosas.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Factores apocal\u00edpticos<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los factores a favor del escenario catastr\u00f3fico se asentaban sobre las condiciones estructurales de las sociedades africanas, pero \u00e9stas no determinan por s\u00ed mismas una explosi\u00f3n pand\u00e9mica. En primer lugar, se aduc\u00eda la alta prevalencia de enfermedades coadyuvantes, pero \u00e9sta s\u00f3lo resultar\u00eda relevante si la transmisi\u00f3n entre el grupo de riesgo fuera masiva y r\u00e1pida, como s\u00f3lo ha ocurrido en Sud\u00e1frica. En segundo lugar, y tal vez con la mayor insistencia, se tem\u00eda la debilidad del sistema sanitario, pero este factor implica una saturaci\u00f3n de hospitales y centros de referencia que ya es algo pr\u00e1cticamente habitual. En consecuencia, puesto que el recurso al sistema sanitario ya es subsidiario en las estrategias de salud de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n al sur del S\u00e1hara, su \u201ccolapso\u201d generar\u00eda mucha menos inquietud social que en Europa; aunque este factor no contribuye por s\u00ed mismo a combatir la pandemia, s\u00ed genera un mayor margen de maniobra pol\u00edtica a los gobernantes, algo nada despreciable.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los factores a favor del escenario catastr\u00f3fico se asentaban sobre las condiciones estructurales de las sociedades africanas, pero \u00e9stas no determinan por s\u00ed mismas una explosi\u00f3n pand\u00e9mica<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, tambi\u00e9n se esgrim\u00edan las dificultades econ\u00f3micas y socioculturales para aplicar las medidas recomendadas. Ahora bien, \u00e9ste es un argumento ambiguo, puesto que los perjuicios de las medidas podr\u00edan ser mayores que los beneficios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, la situaci\u00f3n forz\u00f3 la afloraci\u00f3n des mecanismos alternativos ya habituales, mecanismos de \u201cbricolaje\u201d social y sanitario que recogemos bajo el paraguas conceptual de conocimiento local. En otras palabras, los factores apocal\u00edpticos no parec\u00edan desbancar a los m\u00e1s tranquilizadores.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Emp\u00edria contra la maldici\u00f3n de los tr\u00f3picos<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los indicadores han se\u00f1alado que, a pesar de que la COVID-19 es una infecci\u00f3n que se transmite por v\u00eda a\u00e9rea indiferenciada, no ha desplegado el patr\u00f3n global esperable basado en previsiones que se focalizaban a priori en los colectivos vulnerables. Es decir, ni la pobreza, ni la debilidad del sistema sanitario ni la existencia previa de indicadores de salud desfavorables, ni siquiera los estereotipos de \u201cclima insalubre\u201d, han resultado autom\u00e1ticamente determinantes en la distribuci\u00f3n de casos ni en su letalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado es una geograf\u00eda de la salud inesperada, donde las regiones m\u00e1s saludables coinciden con las que anta\u00f1o motivaron el levantamiento de fronteras sanitarias desde los pa\u00edses ricos: \u00c1frica, la India, sudeste asi\u00e1tico\u2026 Respecto a \u00c1frica al sur del S\u00e1hara, presento una muestra comparativa donde se podr\u00edan intercambiar f\u00e1cilmente los pa\u00edses considerados (s\u00f3lo Sud\u00e1frica presenta una incidencia comparable a la europea).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1815\" height=\"693\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=1815%2C693&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-50055\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?w=1815&amp;ssl=1 1815w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=300%2C115&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=1024%2C391&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=768%2C293&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=1536%2C586&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=1200%2C458&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Taula-ES-def.png?resize=767%2C293&amp;ssl=1 767w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Italia rpc 33.000 \/ Italia let. 0,28 \/ TM 10,5 (para 2020 se calcula 12,60 [en Espa\u00f1a 8,80 &gt;10,4]<br><br>Tabla de elaboraci\u00f3n propia. Fuente de los datos: Worldometer, consultado el 14 de septiembre de 2021. La tasa de mortalidad solo se ha actualizado hasta el 2020 en Europa (donde se aprecia una subida de unos 2 puntos en algunos pa\u00edses); en los pa\u00edses africanos se trabaja con datos de 2018.<br><br>* En Espa\u00f1a, en los \u00faltimos a\u00f1os, la renta per c\u00e1pita est\u00e1 en torno a los 30.000 d\u00f3lares, mientras que en EE. UU. supera los 65.000 o en Alemania los 45.000; datos de 2019).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Las diferencias son evidentes. Baste aqu\u00ed con comentar un par de cosas. En primer lugar, con estas tasas de mortalidad, contextualizadas en sus respectivos escenarios sanitarios, en la mayor parte de los pa\u00edses africanos la alarma en s\u00ed misma es muy baja y no justifica un trastorno grave de la actividad cotidiana. La colaboraci\u00f3n con el sistema internacional se podr\u00eda modular (cierres de fronteras extrafricanas y control de las intrafricanas, confinamientos puntuales muy justificados, y distancia social ajustable). Esta adaptaci\u00f3n local de las medidas internacionales podr\u00eda extenderse tambi\u00e9n a la panvacunaci\u00f3n, teniendo en cuenta que esta \u00faltima es desproporcionada, costosa y no supone una protecci\u00f3n global dada la variaci\u00f3n de las cepas. As\u00ed pues, una vacunaci\u00f3n selectiva y din\u00e1mica parecer\u00eda m\u00e1s efectiva y sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo detalle se relaciona con la relativamente escasa diferencia en la letalidad, pese a la disparidad enorme de medios del sistema sanitario. Es un n\u00famero que da para pensar e investigar. Muchas voces han argumentado que estos datos infravaloran la incidencia de la enfermedad, debido a la falta de medios para registrar contactos y certificar adecuadamente decesos. Sin embargo, estas descalificaciones no se han apoyado en \u201ccatas\u201d estad\u00edsticas ni han \u201cconstruido\u201d datos alternativos, sino que se han quedado en simples conjeturas. Algunas observaciones aconsejan rechazar estas descalificaciones, a menos que aparezcan los datos, cosa que podr\u00eda ocurrir cuando se tengan valores fiables sobre la variaci\u00f3n de la mortalidad total. Sin embargo, hoy por hoy, s\u00f3lo son accesibles hasta 2018. En cuanto a los hospitales, pese a su clara insuficiencia, s\u00f3lo se han colapsado en momentos puntuales y los gobiernos tienen razones para preparar \u201cproyecciones\u201d al alza de la incidencia, en lugar de rebajarlas, con la esperanza de canalizar m\u00e1s recursos. No hay duda de que las estad\u00edsticas no son precisas, pero, por el momento, no parece haber razones suficientes para trabajar con magnitudes significativamente distintas a las que ofrecen los datos oficiales.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Sin embargo&#8230; Casandra gana<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de todo lo expuesto, estas previsiones diferenciales han sido y, en consecuencia, no se da un an\u00e1lisis espec\u00edfico para \u00c1frica, sino que se imponen las mismas medidas que en el resto del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por razones de coste y de log\u00edstica, de los dos modelos que acompa\u00f1an la estrategia farmacol\u00f3gica de investigaci\u00f3n en vacunas, al igual que en buena parte de Europa, en el continente africano se ha aplicado, el esquema m\u00e1s arcaico \u2014y anacr\u00f3nico\u2014 de separaci\u00f3n gen\u00e9rica de poblaciones (confinamientos, cierre de fronteras, cuarentenas\u2026), en lugar del de separaci\u00f3n selectiva de personas enfermas (rastreo activo). El problema estriba en que las medidas separadoras son inviables en las sociedades africanas, con pocas y concentradas excepciones como Ruanda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La inercia catastrofista respecto a \u00c1frica es el resultado de una combinaci\u00f3n de autocomplacencia cient\u00edfica, racismo, buena voluntad y <em>mass media<\/em>. De manera reveladora, el decreto de las medidas internacionales despert\u00f3 un nuevo <em>casandrismo<\/em>, esta vez entre las voces que hab\u00edan denunciado la previsi\u00f3n apocal\u00edptica de la epidemiolog\u00eda: efectos sanitarios perversos, aumento de la violencia social, derivas autoritarias, quiebras econ\u00f3micas\u2026<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La inercia catastrofista respecto a \u00c1frica es el resultado de una combinaci\u00f3n de autocomplacencia cient\u00edfica, racismo, buena voluntad y mass media<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, para amplios sectores de la sociedad, la acci\u00f3n efectiva frente a la pandemia \u2014y frente a las medidas contra \u00e9sta\u2014 queda en manos de la propia poblaci\u00f3n. Dada la escasa presencia de medicina cient\u00edfica privada y su retraimiento en todo el mundo ante la COVID-19, los recursos m\u00e1s obvios y utilizados entran en la categor\u00eda del conocimiento local. Esta \u201cliberaci\u00f3n\u201d de obligaciones, unida a los bajos indicadores, ha permitido, parad\u00f3jicamente, que las autoridades sanitarias africanas puedan dirigir sus esfuerzos hacia una reflexi\u00f3n sobre el propio sistema, sin la presi\u00f3n de la vor\u00e1gine asistencial desencadenada en Europa.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Noticias sobre conocimientos locales&#8230; y no solo sobre salud<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo acercarnos a ese conocimiento local \u2014presunto protagonista\u2014 en un \u00c1frica confinada? Propongo tres tipos de sondeo complementarios que, si bien no permiten establecer demostraciones emp\u00edricas consensuables, s\u00ed se\u00f1alan pistas de investigaci\u00f3n habitualmente descartadas (a costa de la salud de las poblaciones) <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-07\" class=\"scroll-to\">[7]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">7 \u2014 Este art\u00edculo se complementa con otro en confecci\u00f3n (previsto para oto\u00f1o de 2021), que se centra en el an\u00e1lisis de ese conocimiento local oculto.\n<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer sondeo remite a la continuaci\u00f3n de la mirada, tambi\u00e9n ignorada, que desde la antropolog\u00eda \u2014con autores como Paul Richards y Mats Utas\u2014 se dirigi\u00f3 a la epidemia del \u00c9bola (2014-2016), y que recurri\u00f3 al concepto de <em>people science<\/em>. Aunque este concepto s\u00f3lo se refiere a una parte del conocimiento local (la apropiaci\u00f3n popular de la ciencia moderna), numerosos indicios apuntan a su vigencia en la COVID-19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo sondeo enlaza con la forma m\u00e1s conocida de investigaci\u00f3n sobre \u201cmedicina tradicional y complementaria\u201d (MTC), desde mucho antes que captara la atenci\u00f3n de la OMS, focaliz\u00e1ndose en el estudio de los llamados principios activos de los remedios tradicionales africanos, que han aflorado durante la crisis y se han expandido m\u00e1s all\u00e1 del nivel local. Pese a la inexplicable lentitud de la OMS para evaluarlos, y la injustificada rechifla de los medios de comunicaci\u00f3n internacionales respecto a alg\u00fan caso (como el COVID-organics malgache), equipos de investigadores africanos est\u00e1n avalando su uso y la utilidad de su estudio <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-08\" class=\"scroll-to\">[8]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">8 \u2014 V\u00e9ase, por ejemplo, Attah Alfred Francis et al. (2021). \u00abTherapeutic Potentials of Antiviral Plants Used in Traditional African Medicine With COVID-19 in Focus: A Nigerian Perspective\u00bb. Art\u00edculo publicado en Frontiers in Pharmacology, v. 12. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>. Hay que recordar que un porcentaje muy alto de los medicamentos actuales contin\u00faa teniendo su origen en las farmacopeas tradicionales, como lo tuvieron hitos de la industria farmac\u00e9utica como la aspirina, la penicilina o la artemisinina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer sondeo se concentra en el rol de conexiones locales (referidas a parentesco, a grupos de edad e inici\u00e1ticos, sociedades secretas, clubes\u2026) que nos puedan informar indirectamente de funciones terap\u00e9uticas. Esta es otra v\u00eda cl\u00e1sica que la antropolog\u00eda explora desde De Martino a Turner, pero de escaso recorrido en el campo sanitario excepto por un reducto de especialistas de salud mental (etnopsiquiatr\u00eda). Sin embargo, estas conexiones son fundamentales cuando se habla de salud comunitaria. Este tercer campo de sondeo es actualmente el m\u00e1s opaco a nivel popular, pero tenemos algunas noticias relevantes de fuente institucional. Sin embargo, una pista nos habla de la importancia de las formas de solidaridad social: pese a que los conflictos han crecido en el continente desde hace una d\u00e9cada (Mozambique, Etiop\u00eda, Sahel\u2026), no parecen haberlo hecho significativamente durante la pandemia, lo que indica una buena autogesti\u00f3n de la tensi\u00f3n producida por los confinamientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la excepci\u00f3n relativa de Sud\u00e1frica, y a diferencia de lo que ha pasado en Europa y en Am\u00e9rica Latina, la pandemia en \u00c1frica, lejos de avergonzar a los gestores de los sistemas nacionales de salud, parece estarlos reforzando; muchos de ellos reaccionaron m\u00e1s r\u00e1pidamente que en Europa, m\u00e1s proporcionalmente y aline\u00e1ndose con frecuencia m\u00e1s claramente con las directrices de la OMS. Por todo el continente, gobiernos de pa\u00edses empobrecidos como Senegal, Ruanda o incluso Zimbabue est\u00e1n reclamando poder producir e investigar sus vacunas o canalizar una parte de su cooperaci\u00f3n sanitaria hacia el estudio de los remedios tradicionales (una petici\u00f3n que coincidir\u00eda, por ejemplo, con algunos intereses chinos). Todo ello avalado por las cifras limitadas que presenta la COVID-19 y por su pronta aceptaci\u00f3n de las medidas impuesta por la comunidad internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque es pronto para asegurarlo, el \u00c1frica post-COVID-19 parece confirmar plenamente su promesa de crecimiento y de presencia global. La elasticidad de las poblaciones, asentadas sobre el conocimiento local, tanto ante la epidemia como ante las recomendaciones de la epidemiolog\u00eda, ha dejado en una posici\u00f3n s\u00f3lida de negociaci\u00f3n a sus gobiernos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Durante la pandemia, muchos de los sistemas de salud del continente africano reaccionaron con mayor rapidez que en Europa. El \u00c1frica post-COVID-19 parece confirmar plenamente su promesa de crecimiento y presencia global<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que, de alguna forma, la pelota est\u00e1 ahora en su tejado, ya que la poblaci\u00f3n ha hecho buena parte de su trabajo en tanto que gestores p\u00fablicos, pero, a\u00fan est\u00e1 m\u00e1s en el de la comunidad internacional (academia, pol\u00edticos, <em>expertise<\/em>\u2026), que no ha sabido o no ha querido reconocer las especificidades del paisaje sanitario africano. Las poblaciones ignorantes y vulnerables est\u00e1n gestionando la plaga sin exigir un esfuerzo desequilibrante a sus gobiernos; \u00e9stos tampoco est\u00e1n lanzando un \u00f3rdago a las agencias multilaterales, empezando por la OMS, pero s\u00ed est\u00e1n reclamando un mayor margen de autonom\u00eda, de gobernabilidad, sanitaria pero tambi\u00e9n econ\u00f3mica, podr\u00edamos decir. Esta especie de gobernanza <em>bottom-up<\/em> encierra ense\u00f1anzas tanto sobre la diversidad obligada de la salud global, como sobre la necesidad de revisar radicalmente los modelos globales de soberan\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si la medicina tropical hizo sus pinitos en la India y en la Ruta a las Indias, el doctorado lo obtuvo en \u00c1frica, convirti\u00e9ndose as\u00ed en uno de los componentes fundamentales de la nueva concepci\u00f3n de salud internacional, instituida m\u00e1s tarde a trav\u00e9s de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (1948) y desplegada a trav\u00e9s de unas fronteras sanitarias cada vez m\u00e1s discretas, pero no por ello menos reales . 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