{"id":50229,"date":"2021-11-25T11:40:03","date_gmt":"2021-11-25T11:40:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=50229"},"modified":"2021-11-25T13:21:34","modified_gmt":"2021-11-25T13:21:34","slug":"masculinidades-cuerpo-y-salud-un-ensayo-desde-la-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/masculinidades-cuerpo-y-salud-un-ensayo-desde-la-narrativa\/","title":{"rendered":"Masculinidades, cuerpo y salud: un ensayo desde la narrativa"},"content":{"rendered":"\n<p>El objetivo de este art\u00edculo es el de establecer un di\u00e1logo-espejo entre diferentes miradas para pensar y contribuir en la transformaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la construcci\u00f3n de la masculinidad, el riesgo, la enfermedad y la salud buscando a apuntar hacia una experiencia salutog\u00e9nica, es decir, de cuidado y promoci\u00f3n de la salud. Busca un di\u00e1logo entre la mirada social, cultural y la experiencia; entre el aporte cuantitativo y la vivencia cualitativa. Partimos de fuentes distintas como el informe Masculinidades y Salud en las Am\u00e9ricas <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud (2019). Masculinidades y salud en las Am\u00e9ricas. Washington DC: OPS.\n<\/span><\/span> y los \u00abTalleres de Literatura, Memoria e Identidad\u00bb, as\u00ed como fuentes literarias pertinentes.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Las masculinidades y la salud<\/h5>\n\n\n\n<p>Entradxs en el siglo XXI es cada vez m\u00e1s evidente que lo que conocemos como masculinidad no solo es bastante diverso (llev\u00e1ndonos a hablar de masculinidades) sino que, sobre la diferenciaci\u00f3n biol\u00f3gica de los sexos, se construye en cada sociedad y \u00e9poca una serie de nociones acerca de lo que son y deben ser en los hombres, frecuentemente opuesto a lo que se espera de las mujeres. Muchas de estas nociones se van convirtiendo en mandatos como son el ser proveedor, ser competitivo, tener el \u201cprivilegio\u201d del uso de la violencia, ser heterosexual y negar aspectos humanos de la emocionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Crecen las referencias que muestran que muchos de estos mandatos significan un riesgo para la salud de las mujeres, de ni\u00f1as y ni\u00f1os y de los propios hombres. En un estudio para la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 Ib\u00eddem.\n<\/span><\/span> concluimos que, sin duda, los hombres siguen ocupando un lugar privilegiado en la mayor\u00eda de las sociedades y contextos, pero que esto va aparejado de importantes costos en la salud (de las mujeres y de los propios hombres), empezando por una esperanza de vida al nacer de alrededor de 5 a\u00f1os menor que las mujeres en el continente americano (semejante a Europa). Como \u00fanico ejemplo estad\u00edstico compartimos este an\u00e1lisis desde la mortalidad de los hombres en su curso de vida.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los hombres siguen ocupando un lugar privilegiado en la mayor\u00eda de las sociedades y contextos, pero esto va aparejado de importantes costos en la salud de las mujeres y de los propios hombres<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>En el plano epidemiol\u00f3gico podemos encontrar claros referentes de la forma en que la masculinidad hegem\u00f3nica genera costos enormes en la salud de los hombres. An\u00e1lisis de las principales causas de mortalidad de los hombres en su curso de vida <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 Ib\u00eddem.\n<\/span><\/span> muestran claramente cuatro conjuntos de problemas de salud: los que tienen que ver con las muertes violentas (homicidios, accidentes viales y laborales, ahogamientos y el suicidio como marcador de la falta de capacidad de pedir ayuda ante el malestar subjetivo) <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Una lectura al respecto es El otro yo, de Mario Benedetti en La muerte y otras sorpresas que permite observar la dif\u00edcil relaci\u00f3n de los hombres con las emociones consideradas como no masculinas.\n<\/span><\/span>, las muertes asociadas al consumo de sustancias (alcohol, otras drogas y la mitad de las cirrosis hep\u00e1ticas) y el VIH-sida que sigue relacion\u00e1ndose con la falta de cuidado en el \u00e1mbito de la sexualidad. Esto hace que uno de cada cinco hombres no llegue a los 50 a\u00f1os de edad. Adem\u00e1s, tenemos la presencia de los hombres en las muertes de mujeres por homicidio y una gran proporci\u00f3n de los accidentes. El cuarto tiene que ver con las enfermedades cr\u00f3nico-degenerativas: la diabetes, los problemas cardiacos y los accidentes vasculares cerebrales. As\u00ed, la salud aparece como un campo cr\u00edtico para analizar la masculinidad hegem\u00f3nica o dominante y desarrollar propuestas transformativas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">La construcci\u00f3n de la identidad de g\u00e9nero<\/h5>\n\n\n\n<p>En el campo de la salud tenemos tambi\u00e9n distintas miradas o paradigmas: subdisciplinas como la patolog\u00eda dan cuenta detallada de los da\u00f1os biol\u00f3gicos causados por la enfermedad, mientras que la medicina se enfoca primariamente en la curaci\u00f3n y la prevenci\u00f3n de un mayor da\u00f1o en los cuerpos individuales. La salud p\u00fablica se preocupa de los procesos colectivos tanto en su curaci\u00f3n como en la prevenci\u00f3n, y la salud colectiva denuncia los factores estructurales sociales y econ\u00f3micos que subyacen en el enfermar y morir de distintos conjuntos sociales. \u00bfPero qu\u00e9 disciplinas dan cuenta del padecer? \u00bfDe la experiencia subjetiva del enfermar, morir o de estar saludable? Puede ser que la psicolog\u00eda en sus variantes m\u00e1s humanistas o psicoanal\u00edticas, as\u00ed como la sociolog\u00eda de las emociones, entre otras. Pero est\u00e1 tambi\u00e9n la filosof\u00eda y el arte que, en primera o tercera persona nos transporta a esta fundamental experiencia. Y es desde esta perspectiva que queremos sensibilizar acerca del proceso salud-enfermedad-cuidado en los hombres retomando la literatura \u2014que provoca y permite mirarse en el espejo de diversos personajes y \u201cvivirnos\u201d desde las historias de otrxs\u2014 y la escritura autobiogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al cuerpo, Virginia Woolf narra:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El cuerpo act\u00faa todo el d\u00eda y toda la noche; se embota o se espabila, se ruboriza o palidece, se hace de cera con el calor de junio, se endurece como el cebo entre las nieblas de febrero. La criatura que est\u00e1 dentro s\u00f3lo puede mirar a trav\u00e9s del cristal, ya que est\u00e9 manchado o sea color de rosa; no puede separarse del cuerpo, como la funda de un cuchillo o la vaina de un guisante, ni por un segundo; debe soportar entera la interminable procesi\u00f3n de cambios, calor y fr\u00edo, comodidad e incomodidad, hambre y hartazgo, salud y enfermedad, hasta que se produzca la inevitable cat\u00e1strofe; el cuerpo se hace a\u00f1icos y el alma (seg\u00fan dicen) escapa. Pero de todo este drama diario del cuerpo no queda registro.<\/p><cite>Woolf, Virginia (2019). Estar enfermo. Barcelona: Alba.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Woolf escribe esto en 1925, cuando Thomas Mann recientemente hab\u00eda publicado <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em> (1924). Mucho despu\u00e9s, Solzyenintsin retoma una perspectiva semejante en <em>Pabell\u00f3n de cancerosos<\/em> (1960).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En la literatura encontramos una multiplicidad de textos que describen estos tipos de comportamientos que afectan tanto la salud f\u00edsica, mental y social<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>En cuanto al poder de la escritura, el escritor Juan Jos\u00e9 Mill\u00e1s, en su libro <em>El mundo<\/em>, menciona:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mi padre presum\u00eda de haber sido el primero en fabricar un bistur\u00ed el\u00e9ctrico en Espa\u00f1a, aunque seguramente tom\u00f3 la idea de una publicaci\u00f3n extranjera. Recuerdo haberle visto inclinado sobre la mesa del taller, efectuando cortes en un filete de vaca, asombrado por la precisi\u00f3n y la limpieza del tajo. No olvidar\u00e9 nunca el momento en el que se volvi\u00f3 hacia m\u00ed, que lo observaba un poco asustado, para pronunciar aquella frase fundacional: \u201cF\u00edjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento de producirla. Cuando escribo a mano, sobre un cuaderno, como ahora, creo que me parezco un poco a mi padre en el acto de probar el bistur\u00ed el\u00e9ctrico, pues la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas.<\/p><cite>Mill\u00e1s, Juan Jos\u00e9 (2008). <em>El mundo.<\/em> Ciudad de M\u00e9xico: Planeta.<\/cite><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 diferencias se han encontrado en cuanto a la relaci\u00f3n con su salud entre las mujeres y los hombres? \u00bfC\u00f3mo es que el mandato de g\u00e9nero afecta a la salud de los hombres, espec\u00edficamente? En primer lugar, encontramos que existe una mayor disposici\u00f3n de las mujeres a recordar, escribir y compartir sus experiencias, lo cual es el proceso que proponemos para la mayor consciencia desde d\u00f3nde y c\u00f3mo se manifiesta la identidad de g\u00e9nero, esto se manifiesta en la cantidad de asistentes varones a los talleres en una proporci\u00f3n del 40% y en que su permanencia hasta el final del taller es del 20%. Otra diferencia fundamental es que en las mujeres est\u00e1n m\u00e1s desarrolladas las habilidades para contactar con sus emociones; se permiten expresarlas abiertamente. Es m\u00e1s dif\u00edcil que los hombres rompan las resistencias para contactar, profundizar, escribir y compartir sus emociones, as\u00ed como identificar las formas en que los discursos de poder establecidos les conforman. Refrenar las emociones y sentimientos est\u00e1 normalizado. Sin embargo, esto ha sido posible casi en la totalidad de quienes llegan hasta el final del taller.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se observa en cuanto al comportamiento manifestado en los escritos de los hombres sobre el riesgo de padecer eventos traum\u00e1ticos por los \u201cmandatos de la masculinidad patriarcal\u201d, se expresan, sobre todo, en el ejercicio de la violencia f\u00edsica como forma de \u201cresolver\u201d conflictos, as\u00ed como el contener emociones que los hacen parecer \u201cd\u00e9biles o fr\u00e1giles\u201d, lo que puede provocar, en muchos casos, el desarrollo de inseguridades, complejos, miedos e ira. Tambi\u00e9n la manera de relacionarse entre sus iguales compitiendo y degrad\u00e1ndose con apodos por su aspecto f\u00edsico (corpulencia), color de piel, estrato econ\u00f3mico, social, cultural y en referencia degradante, mis\u00f3gina y homof\u00f3bica si tiene conductas \u201cafeminadas\u201d, as\u00ed como en la interiorizaci\u00f3n de las relaciones con figuras de autoridad, estructura y referencia masculina son las que se dan con los t\u00edos, abuelos y padres. Desde lo literario encontramos una multiplicidad de textos que describen estos tipos de comportamientos que afectan tanto la salud f\u00edsica, mental y social. Tomamos algunos para identificarlos y reflexionar sobre c\u00f3mo se han vivido y les han afectado en diferentes \u00e1mbitos. Se utilizan cuentos y fragmentos de autores como, por ejemplo, Juan Villoro, Javier Mar\u00edas, Jos\u00e9 Agust\u00edn, Javier Cercas, Enrique Serna, entre otros textos literarios desde las miradas de hombres y de mujeres en un ejercicio de apropiaci\u00f3n de la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>Citaremos un ejemplo que, aunque contiene lenguaje coloquial particular de M\u00e9xico, es comprensible en el contexto y permite observar conductas de violencia normalizada que puede ayudar a los participantes a identificarlas. Son fragmentos finales del cuento <em>Ma\u00f1ana llorar\u00e9<\/em> de H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn (despu\u00e9s de un pleito que dos gemelos provocan para defender el \u201cpudor\u201d de su hermana, lo cual tambi\u00e9n es un ejercicio de violencia sobre ella y el cuerpo de las mujeres en estado de \u201cindefensi\u00f3n\u201d y posesi\u00f3n-cosificaci\u00f3n):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 manera de madrearse muchachos!\u2014 dec\u00eda el judicial adentro, instalado ya en la sala de do\u00f1a Raquel Casares. \u2014Me recuerda mis buenas \u00e9pocas, madrizas donde quiera, la Romita, la Candelaria, Mart\u00ednez de la Torre, Atencingo\u2014.<\/p><p>[\u2026] Alatriste caminaba frente a \u00e9l y se miraba incr\u00e9dulamente las manos. [\u2026] Subi\u00f3 hasta el primer rellano y mir\u00f3 nuevamente el desastre en el jol: Gamiochipi con las manos crispadas en la cabeza, el rostro desfigurado de Morales, el ahogo de Changole\u00f3n, los sudores de Geme Tico por el dolor de la fractura que empezaba a licuar nuevamente los grumos de sangre en su pelo, la horrenda parte izquierda del rostro de Geme Taco, la nariz fracturada de El Cuero, la raya morada en el perfil de Colington. Y el agente perorando entre ellos, exhumando sus muertos.<\/p><p>[\u2026] Entr\u00f3 al ba\u00f1o y se ech\u00f3 agua fr\u00eda en las manos largamente, hasta entumecerlas. Algo empez\u00f3 a voltearse dentro de \u00e9l. \u2014No voy a llorar\u2014 repiti\u00f3 en voz alta. \u2014Por lo menos no voy a llorar hoy\u2014.<\/p><p>Mir\u00f3 fijamente sus manos insensibles, esas manos desconocidas y ajenas, entumecidas por el agua que corr\u00eda transparente sobre ellas, luego alz\u00f3 los ojos y mir\u00f3 en el espejo la cara de un tipo al que tampoco conoc\u00eda.<\/p><p>\u2014Qu\u00e9 pendejada\u2014 le dijo el tipo del espejo intentando una sonrisa.<\/p><p>\u2014Qu\u00e9 pendejada\u2014 respondi\u00f3 Alatriste intentando la suya.<\/p><p>Pero los dos lloraban como puercos\u2026<\/p><cite>Aguilar Cam\u00edn, H\u00e9ctor. (1989). \u201cMa\u00f1ana llorar\u00e9\u201d en <em>Lo fugitivo permanece, 21 cuentos mexicanos<\/em>. Selecci\u00f3n\/presentaci\u00f3n de Carlos Monsiv\u00e1is. Ciudad de M\u00e9xico: Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de \u201cvivir\u201d la masculinidad suele generarse desde la socializaci\u00f3n primaria y luego en la adolescencia en donde es central la vivencia del cuerpo. Al respecto del cuerpo en los hombres, por ejemplo, Juan Jos\u00e9 Mill\u00e1s, en <em>La vida a ratos<\/em>, nos dice:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El riesgo de padecer eventos traum\u00e1ticos por los \u201cmandatos de la masculinidad patriarcal\u201d, se expresan, sobre todo, en el ejercicio de la violencia f\u00edsica como forma de \u201cresolver\u201d conflictos, as\u00ed como el contener emociones que los hacen parecer \u201cd\u00e9biles o fr\u00e1giles\u201d<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Lunes. La pregunta es: \u00bftengo un cuerpo o soy mi cuerpo? De joven, tienes un cuerpo al que conduces alocadamente, como corresponde a la enajenaci\u00f3n propia de esos a\u00f1os. Lo pones a ciento ochenta por hora, lo pasas de revoluciones y casi siempre te responde.<\/p><p>Durante esa \u00e9poca, la identificaci\u00f3n entre tu cuerpo y t\u00fa no es demasiado alta: la misma que tienes con un juguete o con un coche. Tu juguete se puede estropear, tu coche puede envejecer, pero t\u00fa sigues ah\u00ed, rompiendo la pana como un t\u00edo. Quiere decirse que no crees en la muerte. Pero a medida que pasan los a\u00f1os, misteriosamente, uno se va convirtiendo en su cuerpo.<\/p><p>Un d\u00eda te levantas de la cama, caminas hacia el espejo, te miras y la revelaci\u00f3n que alcanza de golpe: yo soy mi cuerpo, yo soy esto, yo soy mi continente y contenido, todo a la vez. Si un texto, literario o no, pudiera hablarse a s\u00ed mismo llegar\u00eda a la misma conclusi\u00f3n: mi contenido es mi forma. De modo, dec\u00edamos, que a partir de cierta edad el cuerpo deja de ser el veh\u00edculo del yo para convertirse en el yo del veh\u00edculo. Una revelaci\u00f3n que acojona.<\/p><cite>Mill\u00e1s, Juan Jos\u00e9 (2019).<em> La vida a ratos<\/em>. Ciudad de M\u00e9xico: Alfaguara.<\/cite><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Mill\u00e1s confirma lo que nos aportan los estudios de masculinidades: los hombres crecen con una percepci\u00f3n de invulnerabilidad que los coloca en situaciones de riesgo al sentirse vulnerables; percibirse en un sitio poco masculino es sin\u00f3nimo de debilidad que dificulta el acto de pedir ayuda. Esta vulnerabilidad puede, no siempre, irse aceptando a medida que avanza el curso de vida, aunque la experiencia de ser \u201cpaciente\u201d siga siendo dif\u00edcil y contradictoria, y m\u00e1s cuando se detenta una peque\u00f1a o gran cuota de poder. Veamos al emperador Adriano, interpretado con maestr\u00eda por Marguerite Yourcenar:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Me tend\u00ed sobre un lecho luego de despojarme del manto y la t\u00fanica. Evito detalles que te resultar\u00edan tan desagradables como a m\u00ed mismo y la descripci\u00f3n del cuerpo de un hombre que envejece y se prepara a morir de una hidropes\u00eda del coraz\u00f3n\u2026 Es dif\u00edcil seguir siendo emperador ante un m\u00e9dico y tambi\u00e9n es dif\u00edcil guardar la calidad de hombre\u2026 El ojo del m\u00e9dico Herm\u00f3genes s\u00f3lo ve\u00eda en m\u00ed un saco de humores, una triste amalgama de linfa y de sangre\u2026 Tendr\u00e9 la suerte de ser el mejor atendido de los enfermos, pero nada puede exceder de los l\u00edmites prescritos; mis piernas hinchadas ya no me sostienen durante las largas ceremonias romanas; me sofoco; y tengo 60 a\u00f1os\u2026 He llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada.<\/p><cite>Yourcenar, Marguerite (1980). <em>Memorias de Adriano<\/em>. Trad. de Julio Cort\u00e1zar. Buenos Aires: Ed. Sudamericana.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n la obra relata porciones de su vida a las cuales ha renunciado: la cacer\u00eda, montar a caballo, comer demasiado, las voluptuosidades del amor \u00aby de todas las felicidades que lentamente me abandonan, el sue\u00f1o es una de las preciosas y tambi\u00e9n de las m\u00e1s comunes.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Los hombres ante la enfermedad y el duelo.<\/h5>\n\n\n\n<p>El tema del cuidado en la salud y la enfermedad es un tema que se ha feminizado como resultado de la divisi\u00f3n sexual del trabajo. Esto se da tambi\u00e9n en el cuidado de los hombres, sobre todo cuando son ni\u00f1os, adolescentes o adultos mayores. Un hombre joven se ve confrontado con el hecho de cuidar a su padre. De esto se da cuenta S\u00e1nchez Carbajal al referir el en\u00e9simo internamiento de su padre, qui\u00e9n escasamente se cuid\u00f3 a s\u00ed mismo y poco se deja cuidar. Junto con su madre deben de buscar la forma de reorganizar sus vidas para estar en apoyo al cuidado hospitalario del padre\u2026 \u00aby as\u00ed procurar\u00edamos hacer nuestra vida en torno a la vida de mi padre como alrededor de un sol salvaje y quebradizo; un sol de vidrio que no pose\u00eda las palabras para nombrarnos, pero que nos ten\u00eda amarrados girando en torno a \u00e9l igual que esos caballos salvajes que para ser dome\u00f1ados necesitan miles de vueltas alrededor de un hombre que no tiene ni la mitad del tama\u00f1o del animal.\u00bb <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 S\u00e1nchez Carbajal, Marcos (2017). Bilis Negra. Ciudad de M\u00e9xico: INBA.\n<\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esta cuesti\u00f3n del cuidado durante la enfermedad, la experiencia de la pandemia ha visibilizado con contundencia y ha contribuido, en muchos sentidos, a reforzar las desigualdades de g\u00e9nero, aunque en algunos sectores de los hombres al cuestionarlo han podido asumirlo como un reto hacia la igualdad y el cuidado. Ivonne Laus describe muy bien el efecto en la salud mental del confinamiento de los sectores que tienen el lujo de poder trabajar desde su casa al estar viviendo en:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El movimiento de las mujeres contra la inequidad, injusticia y violencia de g\u00e9nero ha visibilizado que el mandato patriarcal tiene que ver con una sociedad jerarquizada en donde la violencia y la desigualdad se han normalizado<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Esta alteridad insoportable que hoy es el mundo, padezco el silencio en la boca, en la comisura de estos labios renunciados que no mojan nada, que no pronuncian nada, que no escupen, que no beben de la copa de nadie, en sus mesas, en sus casas, en sus calles. El abismo de los ojos, que resbalan desprevenidos en la pendiente de la curva de la enfermedad. Y, otra vez, el murmullo, ese ese zumbido en los o\u00eddos, pero estridente, que ensordece la tarde, al son de la cantinela de la sirena mort\u00edfera que suena todos los d\u00edas, inequ\u00edvocamente, a las seis.<\/p><p>Las manos anestesiadas de no tocar. Los pies entumecidos de sopesar su camino entre el ba\u00f1o, la cama, la cocina y la sala de estar. La mente detenida en las 17 pulgadas con brillo autom\u00e1tico del ordenador de una vida ermita\u00f1a potenciada al extremo en defensa de toda la humanidad<\/p><cite>Laus, Ivonne (2020). En <em>Cr\u00f3nicas de la Pandemia<\/em>. Coordinado por Collado P., Nettel G. y Weiss, Y. M\u00e9xico. UNAM.<\/cite><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>A los hombres, la pandemia los confront\u00f3 con la vulnerabilidad y el miedo, con la necesidad de cuidarse para cuidar y con el reto de gestionar los malestares tanto laborales como dom\u00e9sticos. No es un accidente que importantes l\u00edderes de diversos pa\u00edses se negaran a usar <em>cubrebocas<\/em> para luego enfermar de COVID. La pandemia tambi\u00e9n cuestiona la idea de progreso capitalista y neoliberal y su relaci\u00f3n depredadora con la naturaleza \u2014un desarrollo de corte patriarcal\u2014. En la feminizaci\u00f3n del trabajo de cuidado, muchas mujeres terminan cuidando a mujeres y a hombres en todo el curso de la vida, funcionando frecuentemente como \u201cembajadoras\u201d de los malestares masculinos en los servicios de salud.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo referente al cuidado y el conocimiento de las diferentes etapas evolutivas del cuerpo en la vida, los discursos de poder y control que interiorizan los hombres pueden generar una menor tolerancia hacia la vulnerabilidad corporal que, como cualquier ser vivo, manifiesta y, por lo tanto, la visi\u00f3n de la propia vida como un proceso que incluye la muerte como parte natural. En este sentido, existe una cierta dificultad para identificar c\u00f3mo es que la visi\u00f3n de la masculinidad hegem\u00f3nica les pone en un mayor riesgo para asumir una calidad de vida m\u00e1s saludable, que no los exponga a actos violentos, y en la prevenci\u00f3n y cuidado de su salud en el m\u00e1s amplio sentido, redundando de esta manera en una calidad del propio proceso de vida y, por lo tanto, de muerte. En cuanto a la vivencia del duelo, es importante permitirse sentir el dolor, la tristeza y la fragilidad de la p\u00e9rdida para elaborar el duelo (entre otras manifestaciones). Si estas emociones y sentimientos se conciben como sin\u00f3nimo de debilidad o de ser \u201cfemenino\u201d, van a generar un duelo complicado o no elaborado y acabar\u00e1n teniendo un costo en la salud propia y de las personas cercanas<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">A manera de conclusi\u00f3n<\/h5>\n\n\n\n<p>El movimiento de las mujeres en pro de cambios profundos con respecto a la inequidad, injusticia y violencia de g\u00e9nero ha visibilizado tambi\u00e9n la urgencia de conocer y reconocer que el mandato patriarcal tiene que ver con una sociedad jerarquizada en donde la violencia y la desigualdad se han normalizado y que tiene un coste tambi\u00e9n en los hombres (aunque no de igual manera y proporci\u00f3n) <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 Reconocemos que este texto est\u00e1 desarrollado en una forma muy binaria comparando a hombres y mujeres. Evidentemente la sociedad es mucho m\u00e1s diversa y compleja y en esto la literatura tambi\u00e9n ser\u00e1 un extraordinario instrumento de sensibilizaci\u00f3n.\n<\/span><\/span>. Dicho movimiento impulsa la creaci\u00f3n de nuevas formas de construirnos, de relacionarnos, de hacer pol\u00edtica, ejercer justicia, de crear redes de tejido colectivo con otros tipos de valores en la propia mirada y escucha de s\u00ed y de lxs dem\u00e1s. Este texto busca contribuir a mostrar las formas en que la masculinidad hegem\u00f3nica afecta tambi\u00e9n a los hombres y que los privilegios a\u00fan prevalentes tienen importantes costos tanto para mujeres como para los hombres. Desde el cuidado de s\u00ed, como categor\u00eda pol\u00edtica, los hombres pueden revisar y reconstruir su identidad, superar mandatos y estereotipos para expandir este cuidado a las otros y otros, as\u00ed como al planeta. En este camino hemos querido poner \u00e9nfasis en el poder de la literatura y la escritura autobiogr\u00e1fica con un programa que pueda actuar como espejo, mecanismo de sensibilizaci\u00f3n y de conscientizaci\u00f3n, as\u00ed como un espacio que posibilite el di\u00e1logo entre g\u00e9neros y generaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El objetivo de este art\u00edculo es el de establecer un di\u00e1logo-espejo entre diferentes miradas para pensar y contribuir en la transformaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la construcci\u00f3n de la masculinidad, el riesgo, la enfermedad y la salud buscando a apuntar hacia una experiencia salutog\u00e9nica, es decir, de cuidado y promoci\u00f3n de la salud. Busca un di\u00e1logo entre la mirada social, cultural y la experiencia; entre el aporte cuantitativo y la vivencia cualitativa. 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