{"id":50302,"date":"2021-11-25T10:59:44","date_gmt":"2021-11-25T10:59:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=50302"},"modified":"2021-11-25T13:21:54","modified_gmt":"2021-11-25T13:21:54","slug":"los-hombres-y-las-masculinidades-cuidadoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/los-hombres-y-las-masculinidades-cuidadoras\/","title":{"rendered":"Los hombres y las masculinidades cuidadoras"},"content":{"rendered":"\n<p>En primer lugar, debemos preguntarnos por qu\u00e9 poner el foco en los hombres y en el fomento de las masculinidades cuidadoras. Bien, la respuesta es sencilla. Es una necesidad social y es justo para las mujeres y la sociedad en general que los hombres se impliquen en los cuidados. Las sociedades contempor\u00e1neas occidentales est\u00e1n transformando progresivamente la tradicional divisi\u00f3n sexual del trabajo. Durante la mayor parte del siglo XX, en las parejas heterosexuales, el modelo del <em>breadwinner<\/em>, donde el hombre asum\u00eda el rol del sustentador econ\u00f3mico principal de la familia y la mujer el rol de cuidadora principal, era el dominante. El trabajo de las mujeres era la casa y los cuidados y\/o un trabajo suplementario, de menor salario y de condiciones laborales m\u00e1s precarias. Este modelo familiar empieza a desestabilizarse en los a\u00f1os sesenta y setenta del siglo XX con el aumento de las tasas de divorcio y la lucha de las mujeres por la igualdad, los derechos educativos, laborales y el control de la natalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En los modelos familiares emergentes, los dos miembros de la pareja tienen un trabajo remunerado y ambos asumen los roles de proveedor; es lo que se denomina familias de doble ingreso. Este es actualmente el modelo familiar mayoritario, al desbancar al modelo tradicional del hombre proveedor \u2013centrado en el trabajo, en el mundo p\u00fablico\u2013 y la mujer centrada en los cuidados y la esfera privada. Sin embargo, este cambio de modelo no implica que las sociedades inmersas en esta transformaci\u00f3n hayan conseguido la igualdad entre hombres y mujeres. Aunque ha habido mejoras, persiste la segregaci\u00f3n de g\u00e9nero horizontal y vertical en el mercado laboral. El techo de cristal y el suelo pegajoso, para las mujeres, se traducen en menos oportunidades, mayor precariedad laboral y en la persistencia de la brecha salarial respecto de los hombres. Estas desigualdades en el mercado laboral contribuyen a mantener la brecha en el tiempo que ambos dedican a los cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que las mujeres han ido aumentando progresivamente el tiempo dedicado al trabajo remunerado y han ido reduciendo el tiempo dedicado al trabajo dom\u00e9stico no remunerado y los cuidados (tendencia que es inversa en el caso de los hombres), las diferencias siguen siendo significativas. Por poner un ejemplo, en Espa\u00f1a las mujeres trabajadoras dedican de media m\u00e1s del doble de tiempo a las tareas dom\u00e9sticas y el cuidado de sus criaturas que los hombres <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Gracia, P.; Garc\u00eda Rom\u00e1n, J. (12 de enero de 2015). G\u00e9nero y trabajo dom\u00e9stico: \u00bfTiende Espa\u00f1a a la igualdad?. ElDiario.es. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>. Las mujeres asumen mayoritariamente los cuidados, lo que supone una sobrecarga. Es decir, tienen una segunda jornada laboral cuando llegan a casa, o incluso una triple jornada si tenemos en cuanta la organizaci\u00f3n y log\u00edstica de los cuidados \u2014la carga mental\u2014, tarea que tambi\u00e9n suelen asumir las mujeres. Esta mayor implicaci\u00f3n de las mujeres en los cuidados tambi\u00e9n las penaliza en el mercado laboral, ya que suelen ser ellas las que reducen la jornada laboral o solicitan excedencias para poder atender los cuidados familiares. Esto implica, en general, menos oportunidades en la promoci\u00f3n y mejora laboral; y para las organizaciones, una p\u00e9rdida del talento femenino.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Es una necesidad social y una cuesti\u00f3n de justicia avanzar en la igualdad, reducir los desequilibrios en el mercado laboral y fomentar la implicaci\u00f3n de los hombres en los cuidados<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Esta situaci\u00f3n, junto a la fragmentaci\u00f3n y ruptura de las redes de apoyo, la falta de pol\u00edticas p\u00fablicas hacia las familias y el aumento de las necesidades de cuidados por el envejecimiento de las sociedades europeas, lleva a una crisis de cuidados que se expresa con el colapso de las capacidades de cuidar de las familias <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 Comas d\u2019Argemir, D. (2016) Hombres cuidadores: Barreras de g\u00e9nero y modelos emergentes. Psicoperspectivas 15 (3): 10-22.\n<\/span><\/span>. En este contexto, como dec\u00edamos, es una necesidad social y un tema de justicia avanzar en la igualdad, reducir los desequilibrios en el mercado laboral y fomentar y progresar en la implicaci\u00f3n de los hombres en los cuidados.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Barreras que dificultan la implicaci\u00f3n de los hombres en los cuidados<\/h5>\n\n\n\n<p>B\u00e1rbara Risman <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 Risman, B.J. (2004) Gender as a social structure. Theory wrestling with activism. Gender &amp; Society 18 (4): 429-450.\n<\/span><\/span> propone un enfoque te\u00f3rico a trav\u00e9s del cual se analiza el g\u00e9nero como una estructura social donde los factores individuales, relacionales, econ\u00f3micos, culturales e institucionales interact\u00faan conjuntamente. Su propuesta consiste en analizar estos factores de forma simult\u00e1nea. Esta propuesta integra estructura y sujeto, en interacci\u00f3n, para explicar las relaciones de g\u00e9nero y la desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nivel individual, podemos hablar de la socializaci\u00f3n diferencial y la construcci\u00f3n de las identidades a partir de los roles y mandatos de g\u00e9nero que imperan en una sociedad y en un momento concreto, teniendo en cuenta, tambi\u00e9n, la relaci\u00f3n del g\u00e9nero con otras categor\u00edas sociales, como la clase social, raza, etnia, orientaci\u00f3n sexual, etc\u00e9tera. En las relaciones interpersonales, en la interacci\u00f3n social cotidiana, se ponen en juego los roles sociales que hombres y mujeres adoptan, o se espera que adopten, de acuerdo con las expectativas econ\u00f3micas y culturales. El nivel institucional hace referencia a las normas, leyes, la distribuci\u00f3n de recursos en las organizaciones \u2014que son diferentes para hombres y mujeres\u2014 y los discursos ideol\u00f3gicos que justifican estas diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los mandatos de la socializaci\u00f3n masculina patriarcal es la negaci\u00f3n de la vulnerabilidad, ya que los hombres deben ser fuertes. Sin embargo, la vulnerabilidad forma parte de nuestra naturaleza. Nacimos vulnerables y, mientras sigamos existiendo como seres vivos, siempre conviviremos con ella. Desde que nacemos, especialmente en la infancia, somos extremadamente vulnerables, necesitamos a alguien que se ocupe de nosotros, tanto f\u00edsica como psicoemocionalmente. Necesitamos comida, calor, higiene, etc\u00e9tera, pero tambi\u00e9n necesitamos la mirada, que se respete quienes somos, nuestras particularidades, ser escuchados, que nos hablen con amor. A medida que vamos creciendo vamos ganando autonom\u00eda, aunque nunca somos totalmente independientes: existen momentos vitales o situaciones particulares en las que podemos vivenciar necesidades (enfermedades, conflictos, rupturas, \u2026). En la vejez volvemos a vivir un proceso de deterioro motor importante y volvemos a depender en gran medida de otros. Para los hombres es muy dif\u00edcil darse cuenta de la vulnerabilidad que experimentamos porque eso impacta frontalmente con uno de los mandatos m\u00e1s arraigados de la masculinidad patriarcal: \u201cyo puedo solo\u201d; \u201cyo puedo con todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo mayoritario que aprendimos pasaba por dominar las situaciones, no experimentar fragilidad, ni dependencia, no fuera acaso que eso nos convirtiera en \u201cno hombres\u201d. Aprendimos a no ver nuestra parte vulnerable y tambi\u00e9n tuvimos que forzarnos a no ver lo vulnerable en los otros y otras. Reconocer la vulnerabilidad del otro u otra nos podr\u00eda recordar la propia, as\u00ed que poco a poco hemos ido desplazando todo ese mundo a nuestras compa\u00f1eras, a quienes s\u00ed que se les ha ense\u00f1ado a atender eso. \u00bfY c\u00f3mo se atiende la vulnerabilidad? Lo vulnerable se atiende a trav\u00e9s del cuidado. El cuidado, tanto propio como ajeno, es la acci\u00f3n de atender a lo vulnerable. Aqu\u00ed podemos incluir, adem\u00e1s de lo humano (salud f\u00edsica y emocional de las relaciones, paternidad, compromiso), el cuidado de la casa, de los animales, de nuestro entorno, del planeta. Las cosas no se crean sin m\u00e1s, necesitan un mantenimiento, una atenci\u00f3n particular. No obstante, es obvio que, en este sistema patriarcal, el cuidado (especialmente de lo humano) se ha otorgado a las mujeres. Ellas son las que, en mayor medida, tienen que hacerse cargo del mundo de los cuidados. Esto ha sido experimentado por muchos hombres como un privilegio, ya que ser responsable de los cuidados, por ejemplo, en la familia, no es algo socialmente muy valorado y de lo que se pueda hacer mucho alarde entre hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>El nivel educativo, los recursos relativos, el nivel de ingresos de cada miembro de la pareja y el tiempo disponible explican, tambi\u00e9n, las decisiones y el poder de negociaci\u00f3n de hombres y mujeres en el reparto del trabajo reproductivo y los cuidados en las familias. Como hemos dicho, la brecha salarial y la precariedad laboral, que afecta m\u00e1s a las mujeres, juega en contra de \u00e9stas y en el reparto equitativo de los cuidados.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>A nivel institucional, en los \u00faltimos a\u00f1os se ha entendido la necesidad de implicar a los hombres en los cuidados y han surgido iniciativas, principalmente p\u00fablicas, que tratan de fomentar esta implicaci\u00f3n, como la ampliaci\u00f3n del permiso de paternidad<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>En el nivel institucional, en los \u00faltimos a\u00f1os se ha entendido la necesidad de implicar a los hombres en los cuidados y han surgido iniciativas, principalmente p\u00fablicas, que tratan de fomentar dicha implicaci\u00f3n. Un ejemplo son los avances que se han realizado en muchos pa\u00edses para ampliar el permiso de paternidad. Detr\u00e1s de esta ampliaci\u00f3n est\u00e1 la idea de que los cuidados, en este caso de los hijos e hijas, deben compartirse. Un permiso de paternidad largo, pagado e intransferible, ayuda a desarrollar, en los hombres que no lo tienen, un v\u00ednculo con sus criaturas que permite una mayor implicaci\u00f3n en los cuidados a largo plazo. Tambi\u00e9n es una respuesta a una demanda social de cada vez m\u00e1s hombres que quieren tener una paternidad activa y responsable. Este compromiso de los hombres con la paternidad, y con los cuidados en general, favorece relaciones de g\u00e9nero m\u00e1s igualitarias y ayuda a (re) significar las masculinidades hacia modelos alternativos y disidentes de la masculinidad hegem\u00f3nica tradicional. Sin embargo, a pesar de los logros y avances, todav\u00eda hay mucho margen en las pol\u00edticas p\u00fablicas y desde la iniciativa privada para la inclusi\u00f3n de los hombres en la igualdad de g\u00e9nero y el fomento de las masculinidades cuidadoras.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Masculinidades cuidadoras<\/h5>\n\n\n\n<p>El concepto de masculinidades cuidadoras \u2014<em>caring masculinities<\/em>\u2014 es relativamente reciente, pero se inspira en el concepto de cuidador universal \u2014<em>universal caregiver<\/em>\u2014 de Nacy Fraser <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Fraser, N. (1997) Justice Interruptus: Critical Reflections on the \u201cPostsocialist\u201d Condition. New York, NY: Routledge.\n<\/span><\/span>, que pretende poner en valor el trabajo de los cuidados y trata de fomentar que los hombres se impliquen en ellos para logar, as\u00ed, la igualdad de g\u00e9nero. El concepto de cuidador universal implica que la igualdad se consigue cuando los hombres dedican las mismas o m\u00e1s horas a los cuidados que las mujeres. Desde esta perspectiva, el cuidado es la base de la cooperaci\u00f3n social y econ\u00f3mica que se aplica tanto a hombres como a mujeres. Hanlon <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Hanlon, N. (2012) Masculinities, care and equality. Identity and nurture in Men&#8217;s live. London: Palgrave MacMillan.\n<\/span><\/span>, Elliot <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 Elliot, K. (2016). Caring Masculinities: Theorizing an Emerging Concept. Men and Masculinities 19 (3): 240-259.\n<\/span><\/span> y Scambor et al. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-07\" class=\"scroll-to\">[7]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">7 \u2014 Scambor, E., Bergmann, N., Wojnicka, K., Belghiti-Mahut, S., Hearn, J., Holter, O.G., G\u00e4rtner, M., Hr\u017eenjak, M., Scambor, C. y A. White (2014). Men and Gender Equality: European Insights. Men and Masculinities 17 (5): 552-577.\n<\/span><\/span> desarrollan el concepto de <em>masculinidades cuidadoras<\/em> como una ant\u00edtesis de la masculinidad hegem\u00f3nica, porque el trabajo de cuidados requiere que los hombres adopten valores y caracter\u00edsticas del cuidado que son contrarias a la masculinidad hegem\u00f3nica. Adem\u00e1s, destacan que las masculinidades cuidadoras son una forma cr\u00edtica de compromiso de los hombres con la igualdad de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, estos modelos de masculinidad son una variaci\u00f3n de la masculinidad que involucra valores derivados de la \u00e9tica feminista del cuidado, por ejemplo, la atenci\u00f3n, interdependencia, corresponsabilidad, apoyo y empat\u00eda. Tambi\u00e9n este tipo de masculinidad se caracteriza por el rechazo a la violencia y la dominaci\u00f3n masculina. Diversas investigaciones han puesto el foco en los beneficios del fomento de las masculinidades cuidadoras para los hombres, las mujeres y la sociedad en general. Entre otros, se destaca la disminuci\u00f3n de los costes asociados a la masculinidad hegem\u00f3nica, como los comportamientos de riesgo y violentos, autocuidado y salud deficientes, abuso de sustancias y menor esperanza de vida <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-08\" class=\"scroll-to\">[8]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">8 \u2014 Holter, O. G. (2013). Masculinities, Gender Equality and Violence. Masculinities &amp; Social Change, 2 (1): 51\u201381.\n<\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El concepto de cuidador universal implica que la igualdad se consigue cuando los hombres dedican las mismas horas o m\u00e1s a los cuidados que las mujeres; el trabajo de cuidados requiere que los hombres adopten valores contrarios a la masculinidad hegem\u00f3nica<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Este modelo emergente de masculinidad contribuye a la igualdad de g\u00e9nero. Sin embargo, las sociedades contempor\u00e1neas est\u00e1n cada vez m\u00e1s polarizadas y convienen visiones e ideolog\u00edas antag\u00f3nicas. Por un lado, el avance hacia la igualdad es evidente en muchos \u00e1mbitos, tambi\u00e9n en el de la implicaci\u00f3n de los hombres en los cuidados, especialmente en el cuidado de los hijos e hijas. Por el contrario, las resistencias y los discursos que reivindican el papel tradicional del hombre en la sociedad, lejos de desaparecer, se est\u00e1n reforzando entre algunos colectivos de hombres. Por ejemplo, entre aquellos hombres que temen perder los privilegios que las sociedades patriarcales les han otorgado por el hecho de ser hombres. El aumento de partidos de ultraderecha en la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeos, sostenido en muchos casos por hombres j\u00f3venes, est\u00e1 justificando discursos que amenazan y ponen en cuesti\u00f3n los logros en materia de igualdad de g\u00e9nero.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo fomentar las masculinidades cuidadoras en la vida cotidiana?<\/h5>\n\n\n\n<p>En la mayor\u00eda de los casos, cuando los hombres asumen responsabilidades de cuidado lo hacen a trav\u00e9s del cuidado de los hijos e hijas. Esta es la v\u00eda de entrada, a veces la \u00fanica, de muchos hombres al mundo de los cuidados, pero el fomento de las masculinidades cuidadoras no debe suscribirse exclusivamente al \u00e1mbito familiar. La noci\u00f3n de cuidado debe ampliarse y abarcar otros \u00e1mbitos como son el cuidado de las amistades, la comunidad, el medio ambiente y el autocuidado, la salud y el desarrollo personal. Esta noci\u00f3n m\u00e1s amplia y la idea de la corresponsabilidad de los cuidados debe formar parte de la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n de las personas. Los hombres, y la sociedad en general, deben aprender que el cuidado es imprescindible para el sostenimiento de la vida. En este sentido en la socializaci\u00f3n primaria y secundaria de las personas se debe poner en valor los cuidados hacia los otros y hacia uno mismo. Esto es especialmente importante en el caso de los ni\u00f1os, ya que si de peque\u00f1os aprenden la importancia de cuidar y cuidarse estaremos contribuyendo a desarrollar un tipo de masculinidad alejada de la competencia, la lucha, el sobreesfuerzo, las conductas de riesgo y poco saludables y la violencia. Este cambio de perspectiva debe estar apoyado desde la educaci\u00f3n, en el curr\u00edculum, pero tambi\u00e9n desde las pol\u00edticas p\u00fablicas y en los medios de comunicaci\u00f3n, visibilizando modelos de masculinidad que pongan en valor los cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, es necesaria una reflexi\u00f3n cr\u00edtica de los hombres sobre nuestro papel en los cuidados que debe pasar por el reconocimiento de las estructuras de poder asociadas al patriarcado, los privilegios masculinos y la dominaci\u00f3n de los hombres y subordinaci\u00f3n de las mujeres. En este contexto, el trabajo no remunerado y los cuidados se han desvalorizado porque han sido tradicionalmente asignados a las mujeres. Esta reflexi\u00f3n cr\u00edtica debe poner el foco en los costes sociales y personales de la no implicaci\u00f3n de los hombres en los cuidados. Tambi\u00e9n deben destacarse los beneficios del fomento de las masculinidades cuidadoras para la igualdad, para los hombres y para la colectividad. Una sociedad m\u00e1s igualitaria no solo es m\u00e1s justa y menos violenta, sino que tambi\u00e9n proporciona un mayor grado de satisfacci\u00f3n y de felicidad personal.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro frente se encuentra en el desarrollo de pol\u00edticas que pongan el foco en la disminuci\u00f3n de la desigualdad laboral y la brecha salarial entre hombres y mujeres, y en el fomento de las masculinidades cuidadoras. Mencion\u00e1bamos en este texto el permiso de paternidad de larga duraci\u00f3n, pagado e intransferible como una buena medida de est\u00edmulo de las masculinidades cuidadoras. Tambi\u00e9n desde las empresas, tanto p\u00fablicas como privadas, se pueden acometer acciones encaminadas a la transformaci\u00f3n de la sociedad mediante la apuesta por la igualdad. Un ejemplo de esto \u00faltimo es el proyecto europeo <em>Men in Care<\/em> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-09\" class=\"scroll-to\">[9]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">9 \u2014 UNED (16 de julio de 2020) Men in care. Workplace support for caring masculinities. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>, que trata de reducir las barreras que tienen los hombres en las organizaciones para desarrollar actitudes y pr\u00e1cticas de cuidado. El objetivo es mejorar las condiciones laborales y reflexionar sobre la cultura patriarcal en las organizaciones para, de este modo, facilitar que los hombres adopten roles de cuidado. <\/p>\n\n\n\n<p>En una primera fase de este proyecto se pone en evidencia cuales son las barreras y los factores que apoyan la implicaci\u00f3n de los hombres en los cuidados. Una de las evidencias es que los hombres se implican m\u00e1s cuando se les facilita y no se les penaliza formal o informalmente. Esto se da con mayor frecuencia en empresas donde los liderazgos apoyan con claridad la implementaci\u00f3n de medidas que favorecen la igualdad o, incluso, donde las personas directivas son ejemplo y modelo a seguir entre las personas empleadas porque no renuncian a sus tareas de cuidado aun ejerciendo un puesto de responsabilidad. Las empresas que apuestan por la diversidad e incorporan a mujeres u hombres que no representan la masculinidad hegem\u00f3nica tradicional en la direcci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1n m\u00e1s abiertas a promover la cultura del cuidado en las organizaciones y entre los hombres. Las personas empleadas y sus representantes sindicales, cuando est\u00e1n sensibilizadas, pueden ser agentes de cambio y promover la igualdad y el desarrollo de las masculinidades cuidadoras. Adem\u00e1s, desde el punto de vista econ\u00f3mico, la flexibilidad y las medidas de apoyo a la conciliaci\u00f3n corresponsable de la vida laboral, familiar y personal tiene beneficios para las organizaciones, que se traducen en la mejora del clima laboral, la reducci\u00f3n del absentismo y el aumento de la productividad.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto <em>Men in Care<\/em> incide directamente en las empresas que quieren iniciar un cambio en la cultura de g\u00e9nero de la organizaci\u00f3n y desean desterrar los patrones y modelos vinculados a la masculinidad hegem\u00f3nica. Mediante jornadas de sensibilizaci\u00f3n y talleres, mixtos y no mixtos, al personal directivo, representantes sindicales y personal, se fomenta la reflexi\u00f3n y los cambios hacia una cultura del cuidado que incluya expl\u00edcitamente a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El camino hacia la igualdad y el desarrollo de masculinidades disidentes y cuidadoras implica alejarse de la norma de g\u00e9nero para que afloren alternativas donde hombres y mujeres puedan desarrollar vidas m\u00e1s sostenibles, personal y socialmente<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>El camino hacia la igualdad y el desarrollo de masculinidades disidentes y cuidadoras implica alejarse de la norma de g\u00e9nero y dar la posibilidad de que afloren alternativas donde hombres (y mujeres) puedan desarrollar vidas m\u00e1s sostenibles, personal y socialmente. El fomento de las masculinidades cuidadoras debe situar el foco en el cuestionamiento de los sistemas de dominaci\u00f3n \u2014el patriarcado y el capitalismo\u2014 y atravesar todos los \u00e1mbitos de la vida: la familia, la educaci\u00f3n, el mundo laboral, la pol\u00edtica, los medios de comunicaci\u00f3n y las relaciones entre humanos y no humanos. En un mundo en crisis, como el actual, los cuidados deber\u00edan convertirse en el epicentro de la transformaci\u00f3n social. La palabra cuidado proviene del lat\u00edn \u2014<em>cogitatus<\/em>\u2014, su etimolog\u00eda nos habla de <em>co-<\/em> (acci\u00f3n conjunta o global) y <em>agitare<\/em> (poner en movimiento, agitar, darles vueltas a las cosas, hacer avanzar). Es, quiz\u00e1s, el momento de una acci\u00f3n conjunta que de la vuelta a las cosas y, en este sentido, los hombres tenemos la responsabilidad de cambiar personal y colectivamente. Hacer de los cuidados el motor de nuestras vidas, por el bien com\u00fan.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En primer lugar, debemos preguntarnos por qu\u00e9 poner el foco en los hombres y en el fomento de las masculinidades cuidadoras. Bien, la respuesta es sencilla. Es una necesidad social y es justo para las mujeres y la sociedad en general que los hombres se impliquen en los cuidados. Las sociedades contempor\u00e1neas occidentales est\u00e1n transformando progresivamente la tradicional divisi\u00f3n sexual del trabajo. 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