{"id":54666,"date":"2022-03-18T09:30:17","date_gmt":"2022-03-18T09:30:17","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/?p=54666"},"modified":"2022-03-18T16:21:49","modified_gmt":"2022-03-18T16:21:49","slug":"querella-del-ciudadano-kiyo-y-borde-girl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/querella-del-ciudadano-kiyo-y-borde-girl\/","title":{"rendered":"Querella del ciudadano Kiyo y Borde Girl"},"content":{"rendered":"\n<p>La disputa verbal sobre g\u00e9nero entre un hombre y una mujer es una modalidad de literatura de base oral que, sin llegar a ser un \u201cg\u00e9nero\u201d como tal, se encuentra, insertada o diluida, en distintas manifestaciones expresivas. Puede hallarse en novelas dialogadas como <em>Un peso en el mundo<\/em> de Jos\u00e9 Mar\u00eda Guelbenzu; es un tema constante en los c\u00f3mics autobiogr\u00e1ficos realizados a d\u00fao por Robert Crumb y Aline Kominsky; es tambi\u00e9n un impl\u00edcito en las <em>Entrevistas breves con hombres repulsivos<\/em> de David Foster Wallace, donde el proceso de lectura implica imaginar las intervenciones de una o varias interlocutoras. Este texto se presenta como una inflexi\u00f3n par\u00f3dica en ese c\u00f3digo, a la vez que como un falso estado de la cuesti\u00f3n de algunos de los temas que recorren los Estudios sobre las Masculinidades contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De no ser por las mujeres los hombres a\u00fan estar\u00edamos en las cuevas. De no ser por los hombres gays en los muros de las cuevas jam\u00e1s se habr\u00eda pintado un bisonte. En cuanto a los hombres heteros\u2026 no nos gust\u00f3 que nuestras queridas, c\u00e1lidas cuevas se transformaran en galer\u00edas de arte dedicadas a homenajear al bisonte y execrar al cazador, y no lamentamos abandonar nuestros hogares, que se hab\u00edan vuelto, por su nueva decoraci\u00f3n y su injusto prop\u00f3sito, inh\u00f3spitos. Y, de todos modos, la mayor parte de nosotros nunca logramos cazar al bisonte. Pero lo hab\u00edamos intentado. Y, al fracasar, no culpamos a las mujeres, ni a los hombres gays. Nos culpamos a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sal\u00eds muy favorecidos en ese cuento. Casi dan ganas de convertirse en uno de vosotros. Por las p\u00e9rdidas que sufristeis, a tu juicio inmerecidas; por la nobleza con que crees que las aceptasteis, por los esfuerzos que dices haber realizado, por la primitiva pero bella causa perdida en que supuestamente os empe\u00f1asteis, por esa derrota que has vestido con el traje azul Klein de la melancol\u00eda, que os queda a medida. Por ser v\u00edctimas de la Historia, \u00bfno es eso? Ah, qu\u00e9 hermosos perdedores hab\u00e9is sido, cu\u00e1nto ardor en vuestra ca\u00edda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parece haber algo hermoso en ello, s\u00ed. Yo no lo hubiera dicho\u2026 hasta que empec\u00e9 a ver a mujeres enamorarse de perdedores. Y llevo a\u00f1os vi\u00e9ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Las hay idiotas, en efecto, como las hay que se aficionan al pescado crudo o a las carreras de fondo. La popularidad de la cocina japonesa no la convierte en un modelo culinario universal, y t\u00fa nunca has dedicado diez minutos a ver una carrera femenina de tres mil metros obst\u00e1culos. Te crees que cada vez que una corredora llega a una valla se para a decorarla con guirnaldas y rosas blancas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah\u00ed no soy competente, en efecto. Pero yo no recomiendo a nadie que sea competitivo. Ni a hombres ni a mujeres. Y no se me ocurrir\u00eda negar que el arte floral es un arte aplicada, y a largo plazo las artes aplicadas acaban siendo consideradas Arte. Mira a ver que eso no ocurra antes de lo que pensamos, y te pille echando pestes de un Arte en que las principales creadoras son, todas, mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El arte floral entrar\u00e1 en el Prado, sin duda. La paridad de g\u00e9nero no. Pero como habr\u00e1 algunas flores verdaderas, y no pintadas por hombres, muchos visitantes volver\u00e1n a casa convencidos de que la paridad lleg\u00f3, y que, de aqu\u00ed en adelante, gloria y baldosas amarillas. Es un efecto \u00f3ptico, como la impresi\u00f3n de que el d\u00eda de la igualdad se acerca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues a m\u00ed, siendo hombre, el arte floral\u2026 no te dir\u00e9 que sea mi cosa predilecta, pero s\u00ed me parece interesante, porque es una tradici\u00f3n que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y a m\u00ed, que me asemejo a los hombres en la manera de cagar, el arte floral me parece una cursiler\u00eda, y aunque no me lo pareciera lo ser\u00eda igual. T\u00fa no entiendes lo que es una tradici\u00f3n. Si un creador puede escoger, entre un repertorio de posibilidades, una en que se siente m\u00e1s capaz, entonces se incorpora a una tradici\u00f3n. En cambio, quienes se encontraron atrapadas en una casa, sin posibilidad de tener estudios, ni de vivir su vida, y no les qued\u00f3 otro remedio que jugar con madreselvas, no estaban escogiendo una tradici\u00f3n, estaban matando el tiempo en el patio de la c\u00e1rcel. Para redimir condena. Y, desde luego, cuando alguien te quita el tiempo que te har\u00eda falta para vivir y te da, como limosna, unas pocas horas para tus labores, en esas horas acabar\u00e1s haciendo algo bonito, entendiendo por <em>bonito<\/em> lo que ellos opinaban que ellas deb\u00edan hacer. No te enga\u00f1es: en la Sala Noble del Prado, en la inauguraci\u00f3n de la expo de las florecillas, habr\u00e1 m\u00e1s hombres haci\u00e9ndose <em>selfies <\/em>para parecer sensibles que mujeres aficionadas al arte. Hace m\u00e1s de un siglo que Duchamp colg\u00f3 de una pared lo que hab\u00eda que colgar, ya es un poco tarde para venir a contarnos que un ramo de clavelitos nos llevar\u00e1 al Pante\u00f3n. Eso no es feminismo: es neomarujismo. Ya disteis bastante la turra con la moda de los <em>cupcakes<\/em>, y a la pr\u00f3xima vez que alguien intente convencerme de que si me transformo en una maruja del siglo pasado me sentir\u00e9 como la Eva Futura\u2026 responder\u00e9 una cosa que no sonar\u00e1 ni femenil ni florida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vaya\u2026 pues habr\u00e1 que concluir que las comisarias, artistas e historiadoras del arte que proponen eso se equivocan, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es peor que eso. Yo me equivoco cada d\u00eda, sin falta, desde primera hora, pero por lo menos mis errores no son una cursiler\u00eda y no me dedico a vender ilusiones de emancipaci\u00f3n con p\u00e9talos fragantes y sin espinas. En ese camino hay poco m\u00e1s que espinas, y quien lo emprenda sin saberlo ha fracasado antes de empezar a andar y se acabar\u00e1 cayendo en un espino de los grandes, de esos que le encantaban a Proust.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014B\u00farlate cuanto quieras, pero t\u00fa no sabr\u00edas qu\u00e9 son el fracaso y la ca\u00edda si no nos hubieras observado. \u00bfCu\u00e1ndo has visto t\u00fa, retransmitido por todas las televisiones, el fracaso de una mujer, el golpe de su ca\u00edda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Muy pocas veces, en efecto. Tan pocas como ocasiones tuvieron de triunfar y de alzarse sobre vosotros. Quien inventa el triunfo, y lo reserva para s\u00ed, se reserva tambi\u00e9n, en exclusiva, el desastre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si fue como dices, \u00bfno hay, en el desastre, cierta grandeza? \u00bfNo merece el soldado desconocido un monumento?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El primero de ellos lo mereci\u00f3, sin duda. Dejaron de merecerlo cuando, al erigirse el segundo de esos monumentos, qued\u00f3 bien claro que el bronce y el m\u00e1rmol nunca se usar\u00edan para conmemorar a la viuda del soldado desconocido, la que cri\u00f3 sola a tres hijos, con una m\u00edsera pensi\u00f3n, y jam\u00e1s tuvo ocasi\u00f3n de abandonar la casa en busca de la gloria o de la muerte, que, en vuestras cuentas, valen lo mismo. La guerra que ella libr\u00f3, para crear a los hombres del futuro, fue secreta, sin v\u00edtores ni medallas, fue cruda y extenuante, y la gan\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Supimos de esa otra guerra, por cartas remitidas a los campamentos, junto al campo de batalla. M\u00e1s pesar nos caus\u00f3 no poder librarla que la certeza de que ese campo ser\u00eda nuestra tumba. No huimos de la otra guerra. Tampoco la nuestra la declaramos. Ning\u00fan chambel\u00e1n nos hizo entrega del documento, el tintero y la pluma. Quiz\u00e1 no tengas presente que para firmar una Declaraci\u00f3n de Guerra se precisa saber leer y escribir. No dispon\u00edamos, en casa, de ca\u00f1ones, cascos ni submarinos, nunca concebimos un plan de ataque y no sab\u00edamos situar en el mapa el pa\u00eds que nos ordenaron invadir. Todo eso nos fue impuesto. Nos arrebataron el trabajo, la familia, la vida. Di que fue un desastre, pero no digas que la guerra la hicieron \u201clos hombres\u201d. La guerra la orquestaron unas pocas personas, tan superiores, en la jerarqu\u00eda miliar, que m\u00e1s parec\u00edan semidioses. Un semidi\u00f3s no es un hombre, y quien es reclutado a viva fuerza no es responsable por ejecutar las \u00f3rdenes que vienen de las alturas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Comprendo. Y tambi\u00e9n cayeron del cielo las \u00f3rdenes de ensa\u00f1arse, de robar a los muertos, la rapi\u00f1a, las violaciones a las viudas de los soldados a los que matasteis.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A veces s\u00ed, a veces fueron venganzas por las propias mujeres violadas, por los amigos que agonizaron durante d\u00edas, el vientre abierto y mutilados. A veces fueron psicopat\u00eda. El que entre los psic\u00f3patas haya m\u00e1s hombres que mujeres no dice nada sobre la masculinidad, es un dato neurol\u00f3gico que nada tiene que ver con las vidas del com\u00fan de los hombres. Por lo dem\u00e1s, observo que tambi\u00e9n t\u00fa has preferido creer que en las guerras las mujeres eran las \u00fanicas v\u00edctimas de violaciones, y que la tortura resulta menos dolorosa. O quiz\u00e1 creas que la hab\u00edamos merecido. El monumento que pides, tan necesario, no lo es menos que el monumento al prisionero de guerra violado en grupo. El velo de censura que se ha impuesto sobre esas atrocidades ha llevado a creer que la muerte de un hombre en el campo de batalla es el resultado de sus delirios de poder, y que la muerte de una mujer en un ataque a\u00e9reo es el resultado de la producci\u00f3n de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y ese velo de censura, \u00bflo levantaron las historiadoras? \u00bfLas novelistas? \u00bfLas periodistas? \u00bfLas cineastas? \u00bfTodos sus poderes unidos, contra una minor\u00eda de hombres indefensos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nunca sabremos qu\u00e9 velos habr\u00edan levantado, de haber podido, y suelo o\u00edr especulaciones sospechosamente optimistas al respecto. S\u00ed sabemos que ese velo lo hab\u00e9is aceptado de muy buen grado, siempre que os ha convenido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Fuisteis brutales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Fuimos mandados. La brutalidad se da por a\u00f1adidura. De haber podido escoger hubi\u00e9ramos preferido que nos reclutaran a la fuerza para la Academia de Diplomacia, pero no tuvimos esa suerte. Y, de haber tenido ocasi\u00f3n de asistir a esa Academia, las lecciones las habr\u00edamos olvidado tras dos semanas sin pegar ojo en la trinchera, entre el silbido de las balas y el hedor de las letrinas, viendo cada d\u00eda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2026 morir compa\u00f1eros, ya s\u00e9. No dudo que fue terrible. Pero vuestros muertos tienen, al menos, esa historia radiante, esa poes\u00eda malsana que nunca ha dejado de inspirar otras atrocidades. No la tienen las v\u00edctimas de la otra guerra, las mujeres fallecidas en abortos caseros, en partos incompetentes, en las matanzas m\u00e9dicas en busca del origen de la histeria, de la ninfoman\u00eda, de todas esas supersticiones que la Cl\u00ednica us\u00f3 como us\u00f3 Mengele de sus prisioneros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que las palabras \u201chisteria\u201d y \u201cninfoman\u00eda\u201d son solo el producto de la dominaci\u00f3n masculina lo creer\u00eda si no escuchara de consuno a muchas mujeres insultar a sus cong\u00e9neres usando esos mismos t\u00e9rminos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La dominaci\u00f3n masculina incluye crear situaciones en que interiorizar una idea sexista, aun cuando vaya dirigida contra el g\u00e9nero propio, aun cuando podr\u00e1 ser usada contra una misma, es una opci\u00f3n menos mala que renunciar a esa idea y quedarse sola, hablando en un lenguaje alternativo que los dem\u00e1s se niegan a entender. En cuanto al uso del lenguaje, muchas amigas se llaman entre s\u00ed \u201chist\u00e9ricas\u201d o <em>bitches <\/em>con afecto, con humor, con ternura, entre copas y en fiestas de cumplea\u00f1os. No hay ning\u00fan problema social que se haya gestado en esas fiestas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tambi\u00e9n muchos hombres que no son parte del problema usan, con esa misma actitud, de t\u00e9rminos como \u201cmaric\u00f3n\u201d o \u201cjulandra\u201d. Si no hubiera o\u00eddo nunca a un gay llamar a otro \u201cmaric\u00f3n\u201d, y no con complicidad ni con ternura, pensar\u00eda que ese t\u00e9rmino es solo heterofobia; cuanto m\u00e1s lo oigo, m\u00e1s me convenzo de que es polisemia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. No es lo mismo apropiarse de un t\u00e9rmino que fue acu\u00f1ado para injuriarte, y redefinirlo, que seguir usando, con supuesta iron\u00eda, el t\u00e9rmino que se invent\u00f3 para marginar a otros. La ortotipograf\u00eda es un buen invento, pero entrecomillar una palabra insultante o sustituir la letra redonda por la cursiva no har\u00e1 que se derrumben los cimientos de la dominaci\u00f3n masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Fue una mujer, y no un hombre, quien propuso corregir ese t\u00e9rmino y hablar de <em>dominaci\u00f3n intermasculina<\/em>. Tiene lugar en la guerra, tanto en el campo de batalla como en la calle, y no es exclusivo de los heteros. El gay <em>leather<\/em> que pasa horas en el gimnasio y noches en la sauna entre cuerpos neocl\u00e1sicos, mientras Winckelmann lo mira con aprobaci\u00f3n desde los cielos, se siente superior a los travestidos delgaditos y, desde luego, los llama \u201cmariquitas\u201d. Como tambi\u00e9n las atletas tienen su propio vocabulario para referirse a las se\u00f1oras con lorzas que nunca han hecho deporte. No es el sexismo el que ha creado esos vocabularios, sino el esfuerzo. Todas esas palabras se resumen, en realidad, en una frase: \u201cyo hago en un d\u00eda m\u00e1s esfuerzo f\u00edsico del que haces t\u00fa en un mes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No es una buena frase, y no te creo lo bastante informado de lo que se dice en los vestuarios femeninos, que no fueron inventados por mujeres, por cierto. De todos modos, aun si lo que dices fuera cierto tampoco eso representa un problema social, desde luego no uno grave. Ning\u00fan diario se interesa de lo que dicen las futbolistas al terminar el partido. De hecho, tampoco dan cuenta de lo que ocurre durante el partido. Ninguna de esas frases podr\u00e1 herir a nadie, porque, si de veras se han pronunciado, se pierden en el mismo momento en que se dicen: han sido confinadas al mismo espacio estanco en que se ha encerrado siempre toda aquella parte de la feminidad que no conviene. El de las futbolistas es un espacio m\u00e1s confortable, s\u00ed, dentro de una c\u00e1rcel m\u00e1s grande. Y claro que las dejan jugar: en el patio de la c\u00e1rcel <em>hay <\/em>que jugar, es obligatorio. Si el celador te ve apoyada en una pared y hablando con una compa\u00f1era durante demasiado rato supondr\u00e1 que planeas una fuga.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe verdad querr\u00edas, para las futbolistas, la sobreexposici\u00f3n p\u00fablica, el escrutinio, la histeria masculina de la prensa deportiva? \u00bfQuerr\u00edas que, al salir a jugar, en campo contrario, en vez de o\u00edr los silbidos de dos mil personas oyeran a cuarenta mil? \u00bfLo querr\u00edas para ti?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Acaso hayas o\u00eddo hablar del imperativo categ\u00f3rico kantiano. Es muy bonito y a veces funciona, pero a veces no: lo que creo que es bueno para m\u00ed no lo propongo, no siempre, como principio universal. La futbolista tiene su cuerpo; yo el m\u00edo. Yo no ser\u00eda capaz de exponerme a los dos mil silbidos y, en cuanto a ti, s\u00e9 bien que una mirada de soslayo en una recepci\u00f3n oficial te tiene medio deprimido tres d\u00edas seguidos. La vocaci\u00f3n de la futbolista incluye exponerse a los cuarenta mil silbidos, sin la menor duda. Lo que pasa es que si vierais a una mujer encajarlos sin pesta\u00f1ear os dar\u00eda un s\u00edncope, por eso nadie tiene inter\u00e9s en que la Liga Femenina se retransmita en horario de m\u00e1xima audiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando dices \u201cnadie\u201d, me temo mucho que eso incluye a la mayor parte de las mujeres, que, es un hecho, no dedican los domingos por la tarde a ir al estadio donde se juegan esos partidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tampoco t\u00fa habr\u00edas visto un penalty en tu vida, como no has visto un penalty de hockey hierba, de no ser porque la prensa m\u00e1s masculinizada de todas las prensas te convenci\u00f3, desde antes de que supieras sumar, de que era necesario ver al t\u00edo tirar el penalty. En cuanto a los silbidos los insultos y la presi\u00f3n medi\u00e1tica, nunca he o\u00eddo a Iniesta pedir que le protejan de ello. \u00bfQu\u00e9 te hace pensar que una jugadora s\u00ed querr\u00eda ser protegida? \u00bfY por qui\u00e9n? \u00bfPor un grupo de guardaespaldas y un locutor de programa de libros? Siempre tienes que imaginar una autoridad masculina que vigile que no se caigan. Siempre inventas problemas imaginarios para intentar demostrar que no hay asimetr\u00eda de g\u00e9nero, sino solo modos distintos de expresar la agresividad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tengo algunas dioptr\u00edas, pero a ciego no llego. Claro que hay asimetr\u00eda de g\u00e9nero, y sin duda no soy yo quien ha sufrido sus peores consecuencias, tampoco t\u00fa, pero verla la he visto desde tan temprano como t\u00fa. \u00bfO acaso te crees que no tuve madre? \u00bfCrees que mi abuela era la \u00fanica ama de casa del pa\u00eds a la que no hab\u00edan hecho adicta a los optalidones, a los tranquilizantes, a unas pastillas anti-baby que si las tomara una <em>millenial <\/em>la tendr\u00edan que llevar a Urgencias? A mi abuela la convirtieron en una yonqui como a cualquier mujer de su generaci\u00f3n, y ni siquiera lo sab\u00eda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por supuesto que lo sab\u00eda. Lo sab\u00eda perfectamente. Tu abuela siempre supo que los optalidones no eran adoquines del Pilar. Pero no le quedaba otra: todas sus amigas lo hac\u00edan. Y, adem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1ntos hijos cri\u00f3 ella sola?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cinco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues ah\u00ed lo tienes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, eso, al igual que lo del Cointreau, era una de esas cosas que medio se saben medio no se saben\u2026 Es como la escena de <em>\u00bfQu\u00e9 he hecho y<\/em>o para merecer esto? en que el ama de casa politoxic\u00f3mana entra en la farmacia por en\u00e9sima vez\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2026 y se encuentra con que las reglas del juego han cambiado, s\u00ed, y ahora hace falta receta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ah! \u201c\u00bfC\u00f3mo? \u00a1Y encima me insulta! \u00a1Me acaba de llamar <em>drogadicta<\/em>!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El ama de casa de esa pel\u00edcula <em>sab\u00eda <\/em>que era drogadicta, aunque fingiera haberse cre\u00eddo que el \u00fanico drogadicto es el de la chuta en el brazo. Ten\u00eda que fingirlo, igual que el periodista que hace el en\u00e9simo art\u00edculo sobre el aumento del consumo de alcohol entre los adolescentes, qu\u00e9 esc\u00e1ndalo, no doy cr\u00e9dito, finge ignorar que vive en un pa\u00eds alcoh\u00f3lico, y no termina el art\u00edculo diciendo: \u201cPues ya se lo he contado, amigos; ahora me voy a tomar unos gint\u00f3nics, que ya pasan de las once de la ma\u00f1ana.\u201d Siempre necesitas creer que eran ingenuas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quiz\u00e1 eres t\u00fa la ingenua. Quien dice, en esa pel\u00edcula, \u201cya no se vale\u201d, es una mujer, como eran farmac\u00e9uticas, amigas de toda la vida, las que le daban a mi abuela esas mierdas, sin receta ni intervenci\u00f3n del m\u00e9dico del seguro. Ya s\u00e9 que me dir\u00e1s que las farmac\u00e9uticas no dirig\u00edan empresas farmac\u00e9uticas ni eran el Ministro de Sanidad que hac\u00eda la vista gorda, pero lo que es colaborar, colaboraron. Y ah\u00ed tienes raz\u00f3n: ellas s\u00ed sab\u00edan muy bien lo que vend\u00edan, y qu\u00e9 efectos ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed fue. Eran mujeres ayud\u00e1ndose entre s\u00ed, ech\u00e1ndose una mano para pasarlo lo menos mal posible. Esa fue una de las formas de complicidad que se hab\u00edan dispuesto para ellas: yo soy tu amiga, yo soy tu camello, como eres mi amiga te convierto en yonqui para toda la vida. La farmac\u00e9utica era un pe\u00f3n en una partida muy compleja. Y, de todos modos, no te veo tan escandalizado cuando tus amigos se pasan el tel\u00e9fono de un camello de confianza, ni cuando sacan las tarjetas de cr\u00e9dito sin que haya cajero ni m\u00e1quina a la vista. Es muy gracioso: cuando lo hacen los hombres s\u00ed se vale, pero \u00a1una mujer drog\u00e1ndose! \u00a1Que esc\u00e1ndalo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues s\u00ed que era un puto esc\u00e1ndalo, s\u00ed, porque ella no pudo elegirlo y el suyo no era un uso recreativo de las drogas: las tomaba para soportar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2026 el trabajo dom\u00e9stico, como hoy todo cristo toma coca para soportar el ritmo laboral. La \u00fanica diferencia es que a criar cinco hijos y a hacer compra, casa y colada se lo llamaba \u201csus labores\u201d y no estaba remunerado. Las drogas no se las tomaba para celebrar que hab\u00eda cerrado un gran negocio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No por eso deja de ser un esc\u00e1ndalo, y si los farmac\u00e9uticos hubieran sido hombres no dir\u00edas que fueron peones: dir\u00edas que fue culpa suya. Cuando mi abuela lleg\u00f3 a los cincuenta su cuerpo estaba tan habituado a la farmacopea que, para curarse un catarro, se ten\u00eda que tomar tres gelocatiles de golpe. Vi a mi abuelo tomar medio gelocatil, que le dejaba groggy, y a mi abuela tragarse los tres, uno detr\u00e1s de otro. La asimetr\u00eda de g\u00e9nero la vi clara, aunque no supiera c\u00f3mo se llamaba. Y la segu\u00ed viendo, porque todas esas pastillas se las tomaba ella, una mujer de bien, burguesa y se\u00f1ora, con Agua del Carmen, que se la pod\u00eda tomar tranquilamente, charlando con sus amigas, porque se hab\u00eda decidido que los licores dulces no son para hombres, y como no son para hombres en realidad no son alcohol, y si adem\u00e1s se toman en vasos de chupito, que no son una copa-bal\u00f3n y no los levanta una mano peluda, entonces queda claro que no son m\u00e1s que un caramelo l\u00edquido. As\u00ed que las amigas que se pasaban la tarde pimplando Agua del Carmen, Marie Brizard, Cointreau, Aromes de Montserrat y An\u00eds del Mono nunca hab\u00edan probado el alcohol, solo eran chicas tomando caramelos. \u00a1Y me dices que no he visto asimetr\u00eda de g\u00e9nero! S\u00ed que hay asimetr\u00eda, s\u00ed. Los que dicen que en <em>Mad Men<\/em> se bebe mucho no conocieron a mi abuela. Si la hubieran puesto cara a cara con Don Draper en una mesa llena de botellas, a ver qui\u00e9n aguanta m\u00e1s, el pobre publicista aquel habr\u00eda acabado por los suelos en coma et\u00edlico mientras mi abuela se tomaba tranquilamente otra copita de Cointreau.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Brindo por ello.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La disputa verbal sobre g\u00e9nero entre un hombre y una mujer es una modalidad de literatura de base oral que, sin llegar a ser un \u201cg\u00e9nero\u201d como tal, se encuentra, insertada o diluida, en distintas manifestaciones expresivas. 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