{"id":59708,"date":"2022-09-19T09:42:26","date_gmt":"2022-09-19T07:42:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/el-catalanisme-la-societat-de-nacions-i-les-minories-nacionals\/"},"modified":"2023-01-24T12:24:16","modified_gmt":"2023-01-24T10:24:16","slug":"el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/","title":{"rendered":"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Las minor\u00edas nacionales europeas despu\u00e9s de 1919<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Sociedad de Naciones tropez\u00f3 inicialmente con tres carencias: la defecci\u00f3n norteamericana, la exclusi\u00f3n de Alemania y la ausencia rusa. Francia exigi\u00f3 en Alemania unas reparaciones de guerra inviables, la inflaci\u00f3n galopante desestabiliz\u00f3 la fr\u00e1gil Rep\u00fablica de Weimar, los franceses ocuparon el Ruhr entre 1923 y en 1925, a Austria le fue negado el derecho a unirse a Alemania despu\u00e9s de perder Hungr\u00eda y las posesiones eslavas del desaparecido Imperio Austroh\u00fangaro. Pero la Sociedad de Naciones cre\u00f3 organismos que perduran como la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, que intervino con \u00e9xito en conflictos como el de las islas Aland entre Finlandia y Suecia, el reparto de Silesia entre Alemania y Polonia en 1921, la salvaguardia de Bulgaria ante Grecia en 1925, el conflicto entre Bolivia y Paraguay en 1932 y entre Per\u00fa y Colombia en 1938.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Europa, la Sociedad de Naciones no se pod\u00eda desentender de la problem\u00e1tica de las minor\u00edas nacionales si quer\u00eda impedir otra guerra. Ocho millones de alemanes estaban fuera de las fronteras de la Rep\u00fablica de Weimar. Tres millones de magiares hab\u00edan pasado a depender de estados vecinos. Polonia ten\u00eda un 5% de alemanes, residentes desde hac\u00eda mucho tiempo en los territorios de la nueva rep\u00fablica. El 28% de la poblaci\u00f3n de la nueva Checoslovaquia estaba habitada por alemanes, igual que el 5% de Ruman\u00eda, que tambi\u00e9n inclu\u00eda una minor\u00eda h\u00fangara todav\u00eda mayor. En muchos casos hacer coincidir fronteras y etnias era imposible porque estas coincid\u00edan en el mismo territorio, pero tambi\u00e9n porque las nuevas fronteras estaban subordinadas a los intereses de las potencias vencedoras en dos aspectos: limitar la influencia y la fuerza de Alemania y crear entre esta y la Rusia sovi\u00e9tica una zona lo bastante resistente desde el punto de vista estrat\u00e9gico, a fin de que Francia contara con nuevos aliados en torno a Alemania que le permitieran suplir a la desaparecida alianza franco-rusa anterior a 1914.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era necesario evitar en la Europa central y oriental soluciones tan brutales como la del intercambio masivo, en 1923, entre Turqu\u00eda y Grecia de un mill\u00f3n y medio griegos anatolios y medio mill\u00f3n de musulmanes residentes en Grecia, expulsados los unos y los otros de sus lugares de nacimiento a la vez que perd\u00edan sus bienes. Era imprescindible garantizar unos derechos individuales a las minor\u00edas de etnia, lengua y religi\u00f3n, sin llegar a reconocer el derecho colectivo al autogobierno porque este era considerado un asunto interno de cada estado y la Sociedad de Naciones no cuestionaba la soberan\u00eda de los estados miembros. En caso de reclamaci\u00f3n de una minor\u00eda amparada por los tratados, la infracci\u00f3n pod\u00eda acabar en el Tribunal Permanente de Justicia Internacional creado en La Haya en 1921 si el estado denunciado y encontrado culpable, presentaba recurso. Si hab\u00eda insurrecci\u00f3n armada de la minor\u00eda, la Sociedad de Naciones se ten\u00eda que negar a intervenir. En realidad, la protecci\u00f3n de las minor\u00edas de \u201craza, lengua y\/o religi\u00f3n\u201d ahogaba el derecho de autodeterminaci\u00f3n nacional, reducido a simples derechos individuales. En ning\u00fan caso se pod\u00eda favorecer el independentismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tratado de junio de 1919 con la Polonia reunificada e independiente sirvi\u00f3 de modelo para los otros tratados con los nuevos estados de Europa central y oriental como Checoslovaquia, Austria, Yugoslavia, Rumania, Grecia, Bulgaria, Hungr\u00eda y Turqu\u00eda, que tuvieron que aceptar tambi\u00e9n este punto en los tratados de paz que fijaban sus l\u00edmites. Y tambi\u00e9n afectaban a Finlandia, Albania, Letonia, Lituania e Irak.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una primera apelaci\u00f3n catalana a la Sociedad de Naciones fue presentada a la reuni\u00f3n de su consejo a San Sebasti\u00e1n en julio de 1920 y volvi\u00f3 a ser presentada en noviembre de 1920 sin ninguna posibilidad de ser sometida a tr\u00e1mite. La firmaba el Comit\u00e9 pro Catalunya de Vicen\u00e7 A. Ballester, el Centre Nacionalista Catal\u00e0 de Nueva York y la Ligue Nationale Catalane de Par\u00eds, con 165 firmas m\u00e1s del catalanismo radical. La demanda de la revisi\u00f3n del tratado de Utrecht de 1714 y la independencia no permitieron la tramitaci\u00f3n de esta demanda. Era la \u00faltima manifestaci\u00f3n del wilsonismo, la confianza en que los Catorce Puntos del presidente Wilson, formulados en 1918, promet\u00edan la libertad de los pueblos sometidos. Una confianza que produjo que varias poblaciones catalanas pusieran el nombre del presidente norteamericano en calles, plazas y jardines p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Catorce Puntos del presidente Wilson promet\u00edan la libertad de los pueblos sometidos y desataron unas esperanzas que llevaron a varias poblaciones catalanas a poner el nombre del presidente norteamericano en calles, plazas y jardines p\u00fablicos<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francia e Italia, que ten\u00edan minor\u00edas no reconocidas, y Gran Breta\u00f1a \u2014todas tres miembros permanentes del consejo ejecutivo de la Sociedad de Naciones, junto con Jap\u00f3n\u2014 quer\u00edan limitar a los nuevos estados la protecci\u00f3n de los derechos de las minor\u00edas nacionales. Espa\u00f1a, miembro temporal del consejo, les apoyaba por temor a que catalanes y vascos pudieran apelar a la Sociedad de Naciones. En cambio, los sometidos en los tratados, como Polonia, Checoslovaquia y las nuevas rep\u00fablicas b\u00e1lticas, quer\u00edan generalizar la obligaci\u00f3n de respetar los derechos de las minor\u00edas a todos los estados miembros de la Sociedad de Naciones, con el fin de no encontrarse en inferioridad de condiciones. As\u00ed, la Sociedad de Naciones aprob\u00f3 el 23 de septiembre de 1922 una recomendaci\u00f3n a todos los estados miembros a fin de que tuvieran hacia sus minor\u00edas nacionales la misma consideraci\u00f3n que ten\u00edan que observar los estados sometidos a los tratados. El paso siguiente, que nunca se lleg\u00f3 a dar, ten\u00eda que ser convertir la recomendaci\u00f3n en obligaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El catalanismo y los congresos de nacionalidades europeas<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al lado, pero al margen no solamente de la Sociedad de Naciones sino tambi\u00e9n de la Uni\u00f3n Internacional de Asociaciones para la Sociedad de Naciones, que daba apoyo, se organizaron anualmente los congresos de nacionalidades europeas a partir de septiembre de 1925. Su secretario fue el alem\u00e1n de Estonia Ewald Ammende (1893-1936). Se deben buscar los precedentes de los Congresos de Nacionalidades Europeas en las comunidades jud\u00edas en Europa y en la doctrina de la autonom\u00eda cultural de las nacionalidades como principio personal, tesis del austromarxismo de Karl Renner y Otto Bauer antes de 1914 como alternativa a la f\u00f3rmula de la naci\u00f3n estado soberana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enseguida la recomendaci\u00f3n aprobada en septiembre de 1922 tuvo resonancia en Catalu\u00f1a, aunque no era una minor\u00eda nacional sino una nacionalidad compacta no reconocida por el estado a la cual pertenec\u00eda. La Mancomunitat de Catalunya no hab\u00eda conseguido en 1919 el estatuto de autonom\u00eda, que hab\u00eda sido aprobado por el 97% de los ayuntamientos, los cuales representaban el 98% de la poblaci\u00f3n del Principado. La segunda colaboraci\u00f3n ministerial de Camb\u00f3 el a\u00f1o 1921 no comport\u00f3 la m\u00e1s m\u00ednima descentralizaci\u00f3n y entr\u00f3 en crisis la v\u00eda gradualista del nacionalismo autonomista de la Liga Regionalista de Catalu\u00f1a, que sufri\u00f3 la escisi\u00f3n de Acci\u00f3 Catalana en junio de 1922.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En septiembre de 1922, en el Ayuntamiento de Barcelona triunf\u00f3 una propuesta en el sentido de pedir al Estado espa\u00f1ol que siguiera aquella recomendaci\u00f3n de la Sociedad de Naciones relativa a los derechos de las minor\u00edas nacionales que habr\u00eda favorecido el uso de la lengua catalana en los tribunales y en la escuela. En 1923, Jaume Carrera Pujal public\u00f3 el libro <em>La protecci\u00f3 de les minories nacionals<\/em>  (La protecci\u00f3n de las minor\u00edas nacionales), donde recomendaba insistir en la misma v\u00eda, a pesar de no estar de acuerdo con la definici\u00f3n de minor\u00eda para la Sociedad de Naciones y en la obligaci\u00f3n de adhesi\u00f3n de la minor\u00eda en el Estado del que depend\u00eda, tal como preceptuaba el organismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n nacional de Catalu\u00f1a todav\u00eda se agrav\u00f3 mucho m\u00e1s a partir de septiembre de 1923 con la Dictadura del general Primo de Rivera. Empez\u00f3 prohibiendo la bandera y la lengua catalana en las corporaciones y en la ense\u00f1anza, cerr\u00f3 centros catalanistas, despidi\u00f3 a muchos profesores de las escuelas t\u00e9cnicas de la Universitat Industrial y acab\u00f3 finalmente suprimiendo la Mancomunitat de Catalunya en 1925.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, en 1924 la directiva de Acci\u00f3 Catalana propuso a los dirigentes de la Lliga Regionalista y a los nacionalistas republicanos catalanes la presentaci\u00f3n conjunta de una apelaci\u00f3n a la Sociedad de Naciones, dado que esta no admit\u00eda en Europa oriental y central una negaci\u00f3n de derechos como la que sufr\u00edan los catalanes. Los dirigentes de la Lliga no se quisieron sumar por las represalias que pod\u00edan caer sobre ellos, y los republicanos catalanistas consideraron que la apelaci\u00f3n no tendr\u00eda suficiente valor si no la suscrib\u00edan todos los partidos autonomistas. Finalmente, el diputado de Acci\u00f3 Catalana en la Mancomunitat, Manuel Mass\u00f3 i Llorens, que estaba exiliado a causa de un proceso militar, present\u00f3 en Ginebra la apelaci\u00f3n catalana a la Sociedad de Naciones el 4 de abril de 1924, pero su secretario general, el brit\u00e1nico James Eric Drummond, respondi\u00f3 que la Sociedad de Naciones no pod\u00eda intervenir m\u00e1s que en los casos de minor\u00edas nacionales amparadas por los tratados y este no era el caso de los catalanes. Peticiones parecidas de flamencos, alsacianos y canadienses franc\u00f3fonos hab\u00edan llegado en un sentido similar al secretariado del organismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se iniciaba, a pesar de todo, una v\u00eda paradiplom\u00e1tica catalana. Era una alternativa pac\u00edfica a la v\u00eda armada e independentista de Francesc Maci\u00e0 i Estat Catal\u00e0, preparada al mismo tiempo y frustrada, en noviembre de 1926, por la polic\u00eda francesa en Prats de Moll\u00f3. En torno a la Sociedad de Naciones actu\u00f3 Llu\u00eds Nicolau d&#8217;Olwer, dirigente de Acci\u00f3 Catalana, y en la actividad paradiplom\u00e1tica destacaba Joan Estelrich, mano derecha de Camb\u00f3 en el \u00e1mbito cultural y director de la Fundaci\u00f3n Bernat Metge. Estelrich ya hab\u00eda abogado por la creaci\u00f3n de una plataforma de propaganda exterior del nacionalismo catal\u00e1n, en marzo de 1920, con su conferencia <em>Per la valoraci\u00f3 internacional de Catalunya<\/em>, divulgada en panfletos. Antes, en 1919, hab\u00eda creado la oficina de Expansi\u00f3n Catalana. Alfons Maseras edit\u00f3 en Par\u00eds, entre 1924 y 1927, <em>Le Courrier Catalan<\/em>, de cara a la Federaci\u00f3n Regionalista Francesa. Maseras en Par\u00eds y Eugeni Xammar en Berl\u00edn eran los dos agentes coordinados por Estelrich, con la intervenci\u00f3n destacada de Nicolau d&#8217;Olwer en Ginebra, de cara a la proyecci\u00f3n internacional de la causa nacional catalana. Nicolau d&#8217;Olwer lleg\u00f3 a defender la uni\u00f3n europea en la <em>Revista Jur\u00eddica de Catalunya<\/em> en 1928, con su ensayo \u00abIdeas y hechos en torno a Paneuropa\u00bb, una propuesta precursora de la actual Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la asamblea de la Uni\u00f3n Internacional de Asociaciones para la Sociedad de Naciones, celebrada en Lyon en junio de 1924, Nicolau d&#8217;Olwer consigui\u00f3, en nombre de la Asociaci\u00f3n Catalana pro Sociedad de Naciones, que la cuesti\u00f3n catalana fuera incluida en el orden del d\u00eda de la siguiente asamblea, prevista para septiembre de 1924 en Varsovia. Pero all\u00ed hizo acto de presencia a la Asociaci\u00f3n espa\u00f1ola, que fue promovida por Qui\u00f1ones de Le\u00f3n, embajador permanente espa\u00f1ol en Par\u00eds, y no se consigui\u00f3 que la Uni\u00f3n Internacional acordara dirigirse a la Sociedad de Naciones para instar el gobierno espa\u00f1ol a la aplicaci\u00f3n en Catalu\u00f1a de los derechos de las minor\u00edas nacionales. El gobierno espa\u00f1ol clausur\u00f3 despu\u00e9s la Asociaci\u00f3n Catalana para la Sociedad de Naciones en Barcelona en abril de 1927.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al lado, pero al margen no solamente de la Sociedad de Naciones sino tambi\u00e9n de la Uni\u00f3n Internacional de Asociaciones para la Sociedad de Naciones, que daba apoyo, se organizaron anualmente los congresos de nacionalidades europeas<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres a\u00f1os antes, en septiembre 1924, en Ginebra, Nicolau d&#8217;Olwer se hab\u00eda puesto en contacto con el secretario de los congresos de nacionalidades europeas, Ammende, pol\u00edtico de la minor\u00eda germ\u00e1nica en Estonia, que viaj\u00f3 a Barcelona para entrevistarse con pol\u00edticos catalanistas en junio de 1925. El primer Congreso de Nacionalidades Europeas tuvo lugar en Ginebra en septiembre de 1925, con cincuenta delegados de treinta y tres minor\u00edas europeas pertenecientes a doce nacionalidades diferentes. El ingreso de los catalanes ten\u00eda inter\u00e9s para estos congresos no s\u00f3lo porque estaban dispuestos a pagar lo mismo que otras comunidades \u20142.000 francos suizos, el 15% del presupuesto de la organizaci\u00f3n de las minor\u00edas nacionales\u2014, sino para hacer de puente entre germanos y eslavos, y al mismo tiempo para desmentir la versi\u00f3n francesa de qu\u00e9 los congresos de nacionalidades europeas eran un simple instrumento del pangermanismo y del revisionismo alem\u00e1n de fronteras, una descalificaci\u00f3n especialmente dif\u00edcil de desmentir hasta que Alemania ingres\u00f3 en la Sociedad de Naciones en 1926. El Estado franc\u00e9s tem\u00eda el autonomismo alsaciano y era solidario con el colonialismo espa\u00f1ol en Marruecos, que se encontraba repartido entre las dos zonas de protectorado. La guerra del Rif no acab\u00f3 hasta 1926 e hizo falta, para ponerle fin, una coordinaci\u00f3n militar franco-espa\u00f1ola.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Los catalanes en los congresos de nacionalidades europeas<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La participaci\u00f3n catalana tuvo lugar en el segundo Congreso de las Nacionalidades Europeas, celebrado en 1926. La delegaci\u00f3n estuvo formada por Estelrich, Joan Casanovas (futuro presidente del Parlament de Catalunya), Francesc Maspons i Anglasell y Josep Pla. M\u00e1s tarde participaron Manuel Serra y Moret, Rafael Campalans, Miquel Vidal i Guardiola y Francesc Tusquets, una representaci\u00f3n que iba de la Lliga Regionalista a la Uni\u00f3 Socialista de Catalunya, pasando por los republicanos catalanistas y Acci\u00f3 Catalana, tal como mostr\u00f3 Xos\u00e9 Manoel N\u00fa\u00f1ez Seixas en su <em>Internacionalizando el nacionalismo: el catalanismo pol\u00edtico y la cuesti\u00f3n de las minor\u00edas nacionales en Europa (1914-1936)<\/em>. El jurista Francesc Maspons i Anglasell, que hab\u00eda dirigido la Oficina de Estudios Jur\u00eddicos de la Mancomunitat como defensor del derecho civil catal\u00e1n, fue elegido vicepresidente de los congresos, organizaci\u00f3n en la cual pertenec\u00edan cuarenta grupos nacionales que sumaban cincuenta millones de europeos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero al margen de las asociaciones internacionales que presionaban a la Sociedad de Naciones, los nacionalistas catalanes necesitaban que alguna potencia los apadrinara y esta no pod\u00eda ser ninguna otra que Alemania. Despu\u00e9s del tratado multinacional de Locarno, en octubre de 1925, de la retirada de los franceses de los territorios alemanes ocupados, y del plan Dawes de pr\u00e9stamos americanos que ayudaron a estabilizar la econom\u00eda alemana, la Rep\u00fablica de Weimar ingres\u00f3 en la Sociedad de Naciones y ocup\u00f3 el lugar previsto por los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La participaci\u00f3n en los congresos de nacionalidades europeas oblig\u00f3 a los miembros de las organizaciones comprometidas \u2014Acci\u00f3 Catalana, Lliga Regionalista\u2014 a desvincularse p\u00fablicamente de la tentativa armada de Estat Catal\u00e0 en Prats de Moll\u00f3 en noviembre de 1926, que contaba con la simpat\u00eda de grupos catalanes de Am\u00e9rica, los cuales desconfiaban de la v\u00eda paradiplom\u00e1tica en Ginebra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El momento parec\u00eda propicio para los catalanes porque a principios de 1926, la Espa\u00f1a de Primo de Rivera abandon\u00f3 su lugar en la Sociedad de Naciones cuando se le neg\u00f3 un lugar permanente en el consejo ejecutivo. De todos modos, Alemania no quer\u00eda enemistarse con la Espa\u00f1a de Primo de Rivera, a ra\u00edz del convenio comercial conseguido en 1925, que era muy favorable para la industria alemana, tanto, que suscit\u00f3 sospechas de haber esta sobornado la cabeza de la legaci\u00f3n espa\u00f1ola que lo negoci\u00f3: el flamante vizconde de Cuss\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Espa\u00f1a volvi\u00f3 a la Sociedad de Naciones en marzo de 1928, despu\u00e9s de haber conseguido, como compensaci\u00f3n, que presidiera la comisi\u00f3n de minor\u00edas nacionales el diplom\u00e1tico espa\u00f1ol Manuel Aguirre de C\u00e1rcer, con el fin de bloquear cualquier demanda catalana. A continuaci\u00f3n, fracas\u00f3 la propuesta de generalizar la obligatoriedad de los tratados de minor\u00edas, una demanda presentada el a\u00f1o 1929 por estados tan diversos como Polonia, Alemania y Lituania. Aguirre de C\u00e1rcer m\u00e1s tarde ser\u00eda embajador en Roma y se adherir\u00eda en julio de 1936 al levantamiento militar que desencaden\u00f3 la Guerra Civil espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda en mayo de 1929 tuvo lugar un incidente que explotaron los catalanistas, aclamando el excanciller y ministro de asuntos exteriores alem\u00e1n Gustav Stresemann a su paso para Barcelona, a ra\u00edz de sus declaraciones, camino de Madrid, a un periodista que le pregunt\u00f3 qu\u00e9 opinaba de la cuesti\u00f3n de las minor\u00edas. El estadista alem\u00e1n respondi\u00f3 que no sab\u00eda si el consejo ejecutivo de la Sociedad de Naciones coger\u00eda alguna iniciativa de su reuni\u00f3n en Madrid, porque desconoc\u00eda el estado de \u00e1nimo del gobierno espa\u00f1ol hacia catalanes y vascos; Primo de Rivera respondi\u00f3 con una nota oficiosa que contrari\u00f3 vivamente Stresemann.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nacionalismo catal\u00e1n no consigui\u00f3 una mejora en la pol\u00edtica de la Sociedad de Naciones hacia las minor\u00edas nacionales, sino que Espa\u00f1a se convirtiera en un adversario irreductible de la causa de estas minor\u00edas en Ginebra<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1929, Estelrich public\u00f3 en Barcelona el libro La cuesti\u00f3n de las minor\u00edas nacionales y las v\u00edas del derecho y, al mismo tiempo, apareci\u00f3 en Lausana y Ginebra <em>La q\u00fcestion des minorit\u00e9s et la Catalogne<\/em>, del mismo Estelrich. Maspons i Anglasell public\u00f3 en 1929 <em>Volviendo de Ginebra: impresi\u00f3n sobre la crisis de las libertades nacionales<\/em> y, en 1930,<em> Punto de vista catal\u00e1n sobre el procedimiento de protecci\u00f3n de las minor\u00edas nacionales<\/em>. En el 2016 se reedit\u00f3 un conjunto de art\u00edculos suyos en el libro <em>Los catalanes en Ginebra: la reivindicaci\u00f3n de Catalu\u00f1a al mundo<\/em>. Los casos de las minor\u00edas nacionales eran tan diferentes entre s\u00ed que era dif\u00edcil adoptar una estrategia com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El balance de la actuaci\u00f3n catalana en el campo de las minor\u00edas nacionales no fue positivo. El nacionalismo catal\u00e1n no consigui\u00f3 una mejora en la pol\u00edtica de la Sociedad de Naciones hacia las minor\u00edas nacionales, sino que Espa\u00f1a se convirtiera en un adversario irreductible de la causa de estas en Ginebra.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Los a\u00f1os treinta<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el cambio de r\u00e9gimen del 14 de abril de 1931, la Generalitat de Maci\u00e0 y el Estatuto de Autonom\u00eda de 1932, la actividad paradiplom\u00e1tica anterior perdi\u00f3 inter\u00e9s. Los catalanes parec\u00edan haber obtenido aquellos derechos que la Sociedad de Naciones pretend\u00eda garantizar a las minor\u00edas nacionales. Esquerra Republicana de Catalunya consider\u00f3 que no necesitaba una pol\u00edtica exterior activa fuera de las relaciones culturales con los occitanos, y la Lliga desplaz\u00f3 su atenci\u00f3n hacia la seguridad y el desarme, actuando dentro de la Uni\u00f3n Interparlamentaria sin diferenciarse, en el exterior, de la representaci\u00f3n espa\u00f1ola. Estelrich actu\u00f3 dentro de esta Uni\u00f3n Interparlamentaria desde 1931 y fue miembro del consejo ejecutivo desde 1935. La Uni\u00f3n Interparlamentaria, que actuaba en paralelo a la Sociedad de Naciones, tambi\u00e9n ten\u00eda la sede en Ginebra, pero se hab\u00eda fundado mucho antes, en 1889. Estelrich tambi\u00e9n form\u00f3 parte de la delegaci\u00f3n espa\u00f1ola de la asamblea de la Sociedad de Naciones en 1935, cuando una coalici\u00f3n de centro-derecha gobernaba Espa\u00f1a, despu\u00e9s de los hechos del seis de octubre de 1934, con el Estatuto de Autonom\u00eda suspendido y la Lliga formando parte del gobierno tripartito de derecha de una Generalitat presidida por un gobernador general designado por el poder central espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia catalana en los congresos de nacionalidades europeas s\u00f3lo fue mantenida los a\u00f1os treinta por Maspons i Anglasell, colocado al frente de un grupo extraparlamentario y pr\u00f3ximo al independentismo como era el Partit Nacionalista Catal\u00e0, y por Josep Maria Batista i Roca, fundador de la entidad c\u00edvica Palestra como frente nacional catal\u00e1n de la juventud, y al mismo tiempo promotor, en 1933, de alianzas con nacionalistas vascos y gallegos dentro de Galeusca. Batista y Roca reh\u00edzo la Uni\u00f3 Catalana pro Sociedad de Naciones y asisti\u00f3 a los dos \u00faltimos congresos de nacionalidades europeas donde hubo presencia catalana: el de septiembre de 1935 en Berna, donde Batista y Roca denunci\u00f3 las restricciones impuestas contra la autonom\u00eda catalana despu\u00e9s de los hechos del seis de octubre de 1934, y el de septiembre de 1936 en Ginebra, cuando ya hab\u00eda estallado la Guerra Civil espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la Segunda Rep\u00fablica, la actuaci\u00f3n de los catalanistas de izquierda y de derecha dentro de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola tendi\u00f3 a situarse en la \u00f3rbita francesa y, por lo tanto, alejada de los congresos de nacionalidades europeas. Al margen de la diplomacia, pero en un nivel cient\u00edfico relevante, no hay que olvidar que Nicolau d&#8217;Olwer despu\u00e9s de ser ministro de Econom\u00eda del primer gobierno de la Rep\u00fablica, presidi\u00f3 la Uni\u00f3n Acad\u00e9mica Internacional, con sede en Bruselas, entre 1935 y en 1937. En el und\u00e9cimo Congreso de las Nacionalidades Europeas, en septiembre de 1935, los nacionalistas vascos Jon Andoni Irazusta y Jos\u00e9 Antonio Aguirre presentaron un plan para captar el apoyo de Gran Breta\u00f1a ante Francia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en la fase final de la Guerra Civil espa\u00f1ola, Batista y Roca actu\u00f3 como enviado secreto del presidente Companys ante el Foreign Office, al lado del nacionalista vasco Jos\u00e9 Ignacio de Lizaso. El objetivo era conseguir una mediaci\u00f3n anglofrancesa para un armisticio que pusiera fin a la guerra, pero con garant\u00edas para las autonom\u00edas catalana y vasca, esta \u00faltima ya desaparecida en aquel momento. Mari\u00e0 Rubi\u00f3 i Tudur\u00ed tuvo unos contactos parecidos a Par\u00eds. Estos intentos de armisticio, adem\u00e1s de ser tachados de derrotistas, eran desacreditados con el rumor que pretend\u00edan una paz catalana por separado con el general Franco, cosa inveros\u00edmil, como mostraba la derogaci\u00f3n del Estatuto catal\u00e1n el 5 de abril de 1938 por parte del general. Nada permit\u00eda tener esperanzas en un desenlace como aquel. Ni Berl\u00edn ni Roma eran proclives a frenar a los enemigos de la Rep\u00fablica despu\u00e9s de que las tropas de Franco dejaron Catalu\u00f1a aislada por suelo del resto de la Espa\u00f1a republicana y con el Gobierno de la Rep\u00fablica situado en Barcelona. Par\u00eds no estaba dispuesto a intervenir y convertir Catalu\u00f1a en un protectorado franc\u00e9s. El jefe del Gobierno, Juan Negr\u00edn, con el apoyo de comunistas y anarquistas, sosten\u00eda una l\u00ednea irreductible, plasmada en la batalla del Ebro, una \u00faltima ofensiva republicana que fue detenida por el enemigo y donde se agotaron las \u00faltimas reservas humanas y materiales de Catalu\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el marco internacional, los congresos de nacionalidades europeas ten\u00edan que seguir la misma suerte de la Sociedad de Naciones, enfrentada a conflictos que la sobrepasaban. La Sociedad de Naciones no pudo impedir la invasi\u00f3n japonesa de Manchuria en 1931. La Alemania de Hitler abandon\u00f3 el organismo en 1933, igual que el Jap\u00f3n expansionista. La Italia de Mussolini hizo lo mismo en 1936 a ra\u00edz de la condena a la invasi\u00f3n de Abisinia. No se pudo evitar la persecuci\u00f3n de los jud\u00edos en Alemania. Al mismo tiempo, la influencia nazi creci\u00f3 en los congresos de nacionalidades europeas con el b\u00e1ltico-alem\u00e1n Werner Haselblatt, sucesor del Ammande, muerto en abril de 1936, cosa que rest\u00f3 legitimidad a la organizaci\u00f3n de las minor\u00edas. Merece la pena remarcar que, a pesar de todo, los congresos de nacionalidades europeas fueron el precedente de la Uni\u00f3n Federal de Nacionalidades Europeas, fundada en 1949 junto con el Consejo de Europa, primer promotor de la posterior Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En oto\u00f1o de 1936, Estelrich, siguiendo a Camb\u00f3, hab\u00eda optado por el apoyo a los denominados \u201cnacionales\u201d en la Guerra Civil espa\u00f1ola como mal menor. La propaganda de la oficina de Estelrich en Par\u00eds contra la Espa\u00f1a republicana exig\u00eda olvidar temporalmente la causa nacional catalana, a la espera que, despu\u00e9s de la Guerra Civil, el catalanismo de derecha, a cambio de su colaboraci\u00f3n, conseguir\u00eda salvar unos m\u00ednimos del naufragio, una esperanza que se manifestar\u00eda ilusoria ante la implacable represi\u00f3n de los signos de identidad colectiva catalana a partir de 1939. Estelrich acabar\u00eda siendo nombrado delegado del Estado espa\u00f1ol en la UNESCO en 1953, cuando este consigui\u00f3 incorporarse a las organizaciones internacionales despu\u00e9s de haberse encontrado aislado como antiguo amigo de los reg\u00edmenes fascistas derrotados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Europa de entreguerras, la cuesti\u00f3n de las minor\u00edas nacionales no fue un problema menor, dado que Hitler lo utiliz\u00f3 para desencadenar la Segunda Guerra Mundial en 1939 y, seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, tendr\u00eda lugar en la Europa oriental como represalia, la expulsi\u00f3n de doce millones de alemanes, con medio mill\u00f3n de muertos civiles durante aquel tr\u00e1gico \u00e9xodo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las minor\u00edas nacionales europeas despu\u00e9s de 1919 La Sociedad de Naciones tropez\u00f3 inicialmente con tres carencias: la defecci\u00f3n norteamericana, la exclusi\u00f3n de Alemania y la ausencia rusa. Francia exigi\u00f3 en Alemania unas reparaciones de guerra inviables, la inflaci\u00f3n galopante desestabiliz\u00f3 la fr\u00e1gil Rep\u00fablica de Weimar, los franceses ocuparon el Ruhr entre 1923 y en 1925, a Austria le fue negado el derecho a unirse a Alemania despu\u00e9s de perder Hungr\u00eda y las posesiones eslavas del desaparecido Imperio Austroh\u00fangaro. Pero la Sociedad de Naciones cre\u00f3 organismos que perduran como la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, que intervino con \u00e9xito en conflictos como\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":59973,"parent":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[483],"tags":[],"segment":[],"subject":[473,473],"class_list":["post-59708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-catalunya-i-la-societat-de-nacions","subject-catalunya-i-la-societat-de-nacions"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales &#8211; IDEES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales &#8211; IDEES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las minor\u00edas nacionales europeas despu\u00e9s de 1919 La Sociedad de Naciones tropez\u00f3 inicialmente con tres carencias: la defecci\u00f3n norteamericana, la exclusi\u00f3n de Alemania y la ausencia rusa. Francia exigi\u00f3 en Alemania unas reparaciones de guerra inviables, la inflaci\u00f3n galopante desestabiliz\u00f3 la fr\u00e1gil Rep\u00fablica de Weimar, los franceses ocuparon el Ruhr entre 1923 y en 1925, a Austria le fue negado el derecho a unirse a Alemania despu\u00e9s de perder Hungr\u00eda y las posesiones eslavas del desaparecido Imperio Austroh\u00fangaro. Pero la Sociedad de Naciones cre\u00f3 organismos que perduran como la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, que intervino con \u00e9xito en conflictos como\u2026\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IDEES\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-09-19T07:42:26+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-01-24T10:24:16+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Guille Velasco\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Guille Velasco\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"22 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Guille Velasco\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\"},\"headline\":\"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales\",\"datePublished\":\"2022-09-19T07:42:26+00:00\",\"dateModified\":\"2023-01-24T10:24:16+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/\"},\"wordCount\":4226,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/09\\\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1\",\"articleSection\":[\"Catalunya i la Societat de Nacions\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/\",\"name\":\"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales &#8211; IDEES\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/09\\\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1\",\"datePublished\":\"2022-09-19T07:42:26+00:00\",\"dateModified\":\"2023-01-24T10:24:16+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/09\\\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/revistaidees.cat\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/09\\\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1\",\"width\":1500,\"height\":800,\"caption\":\"Il\u00b7lustraci\u00f3: Jes\u00fas Gald\u00f3n\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inici\",\"item\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/\",\"name\":\"IDEES\",\"description\":\"Revista de temas contempor\u00e1neos\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaidees.cat\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f\",\"name\":\"Guille Velasco\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Guille Velasco\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales &#8211; IDEES","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales &#8211; IDEES","og_description":"Las minor\u00edas nacionales europeas despu\u00e9s de 1919 La Sociedad de Naciones tropez\u00f3 inicialmente con tres carencias: la defecci\u00f3n norteamericana, la exclusi\u00f3n de Alemania y la ausencia rusa. Francia exigi\u00f3 en Alemania unas reparaciones de guerra inviables, la inflaci\u00f3n galopante desestabiliz\u00f3 la fr\u00e1gil Rep\u00fablica de Weimar, los franceses ocuparon el Ruhr entre 1923 y en 1925, a Austria le fue negado el derecho a unirse a Alemania despu\u00e9s de perder Hungr\u00eda y las posesiones eslavas del desaparecido Imperio Austroh\u00fangaro. Pero la Sociedad de Naciones cre\u00f3 organismos que perduran como la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, que intervino con \u00e9xito en conflictos como\u2026","og_url":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/","og_site_name":"IDEES","article_published_time":"2022-09-19T07:42:26+00:00","article_modified_time":"2023-01-24T10:24:16+00:00","og_image":[{"width":1500,"height":800,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Guille Velasco","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Guille Velasco","Tiempo de lectura":"22 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/"},"author":{"name":"Guille Velasco","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f"},"headline":"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales","datePublished":"2022-09-19T07:42:26+00:00","dateModified":"2023-01-24T10:24:16+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/"},"wordCount":4226,"image":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1","articleSection":["Catalunya i la Societat de Nacions"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/","url":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/","name":"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales &#8211; IDEES","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1","datePublished":"2022-09-19T07:42:26+00:00","dateModified":"2023-01-24T10:24:16+00:00","author":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1","width":1500,"height":800,"caption":"Il\u00b7lustraci\u00f3: Jes\u00fas Gald\u00f3n"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-catalanismo-la-sociedad-de-naciones-y-las-minorias-nacionales\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inici","item":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El catalanismo, la Sociedad de Naciones y las minor\u00edas nacionales"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#website","url":"https:\/\/revistaidees.cat\/","name":"IDEES","description":"Revista de temas contempor\u00e1neos","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/revistaidees.cat\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/revistaidees.cat\/#\/schema\/person\/adfa7c9b46b4f5aba1a2db263fdfd38f","name":"Guille Velasco","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/629007751c4a3e3bc4a875f83b1492bf27b7e7eff053528d6942b03ce18e75ad?s=96&d=mm&r=g","caption":"Guille Velasco"}}]}},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/2a-ilustracio_2000x800-1-1-2.jpg?fit=1500%2C800&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59708"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61203,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59708\/revisions\/61203"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/59973"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59708"},{"taxonomy":"segment","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/segment?post=59708"},{"taxonomy":"subject","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/subject?post=59708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}