{"id":74840,"date":"2024-05-14T11:24:39","date_gmt":"2024-05-14T09:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/transicions-iberiques-dels-anys-70-accio-collectiva-multidimensionalitat-de-lestat-i-franja-de-tolerancia\/"},"modified":"2024-06-11T10:06:42","modified_gmt":"2024-06-11T08:06:42","slug":"transicions-iberiques-dels-anys-70-accio-collectiva-multidimensionalitat-de-lestat-i-franja-de-tolerancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/transicions-iberiques-dels-anys-70-accio-collectiva-multidimensionalitat-de-lestat-i-franja-de-tolerancia\/","title":{"rendered":"Transiciones ib\u00e9ricas de los a\u00f1os 70: acci\u00f3n colectiva, multidimensionalidad del estado y franja de tolerancia"},"content":{"rendered":"\n<p>Toda transici\u00f3n alude a un proceso de cambio. Las <em>transiciones<\/em>, incluso sin la necesidad de a\u00f1adir <em>pol\u00edticas<\/em>, hacen referencia a los procesos de cambio de r\u00e9gimen hacia la democracia representativa que, desde todo tipo de dictaduras, han experimentado m\u00faltiples pa\u00edses a partir del a\u00f1o 1974, momento en que tuvieron lugar los primeros casos en Portugal y Grecia. Despu\u00e9s de las revoluciones liberales que se produjeron del siglo XVII en el siglo XIX, y de las democratizaciones y redemocratizaciones ocurridas despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial \u2014ya estuvieran ligadas a los procesos descolonizadores o bien en relaci\u00f3n a la derrota del fascismo\u2014, se daba inicio a una tercera ola de democratizaciones. El escenario geogr\u00e1fico de esta tercera ola se localiza en el sur de Europa \u2014el espa\u00f1ol es el tercero y \u00faltimo caso\u2014, en Am\u00e9rica Latina y en Europa del Este, junto con la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>La Primavera \u00c1rabe podr\u00eda ser un cuarto estadio de la ola a que se refer\u00eda Samuel P. Huntington en su libro <em>The Third Wave: Democratization in the Late Twentieth Century <\/em>(1991). Recurrir a la memoria de las transiciones de los a\u00f1os setenta no es un ejercicio insustancial si se intentan entender las revueltas populares que desde diciembre del 2010 convulsionaron el mundo arabomusulm\u00e1n, como tampoco lo es tener presentes las transiciones de los ochenta y de los noventa. Ahora bien: as\u00ed como nuestro aprendizaje de las \u00faltimas transiciones europeas y latinoamericanas nos ayuda a entender la Primavera \u00c1rabe, tambi\u00e9n esta nos permite ratificar o matizar algunas conclusiones asentadas en la literatura sobre los procesos de cambio de r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque algunos analistas y pol\u00edticos han relacionado manifestaciones y concentraciones populares como las de la plaza Tahrir, del Cairo (en enero y en febrero del 2011), con las del movimiento 15M en la Puerta del Sol de Madrid (desde marzo del 2011 en adelante), la movilizaci\u00f3n en el caso del 15M fue de car\u00e1cter marcadamente regeneracionista, por la profundizaci\u00f3n y mejora \u2014moral, incluso\u2014 de la democracia vigente, ya consolidada. En cambio, las protestas de la Primavera \u00c1rabe fueron a favor de la democracia, contra la dictadura; fueron revueltas contra reg\u00edmenes tan represivos y excluyentes como corruptos, nepotistas y clientelistas. Los rebeldes que desafiaron el autoritarismo de Ben Ali, de Mubarak, de Al-Gaddafi o de Al-Assad, como los marroqu\u00edes del movimiento 20 de Febrero, ped\u00edan libertad e igualdad, y tambi\u00e9n justicia, aparte de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el informe del 2014 de Freedom House sobre derecho pol\u00edtico y libertades civiles, T\u00fanez y Libia mejoraron su valoraci\u00f3n en 44 y 33 puntos sobre 100, respectivamente, entre el 2009 y el 2013. T\u00fanez, que fue el pa\u00eds que inici\u00f3 la Primavera \u00c1rabe, segu\u00eda siendo, de acuerdo con el estudio en cuesti\u00f3n, \u201cla mejor esperanza de una democracia genuina y estable en el mundo \u00e1rabe\u201d (informe de Freedom House, 2014, p. 8). De hecho, si en el informe del 2011 se segu\u00eda catalogando como un pa\u00eds \u201cno libre\u201d, en el del 2012 ya se consideraba \u201csemilibre\u201d y se lo evaluaba como \u201clibre\u201d en el informe del 2015. Libia, al contrario, degeneraba en una situaci\u00f3n de tanta violencia e inestabilidad que m\u00e1s bien se puede comparar con las situaciones de pa\u00edses sin estado como Somalia o Irak como resultado de la ocupaci\u00f3n militar por parte de Estados Unidos despu\u00e9s del 11S.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La transici\u00f3n espa\u00f1ola fue una transici\u00f3n consensuada via transacciones, en contraposici\u00f3n con la transici\u00f3n portuguesa, una transici\u00f3n rupturista con la dictadura y socioecon\u00f3micamente revolucionaria en su primer tramo<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Tampoco es insignificante remitir al estado y diferenciarlo del r\u00e9gimen pol\u00edtico para entender los procesos transicionales. De hecho, es un factor discriminante que permite entender diferencias sustanciales entre las transiciones ib\u00e9ricas paradigm\u00e1ticas: ante el modelo espa\u00f1ol, pactado y conducido por las mismas \u00e9lites del r\u00e9gimen franquista (Linz habla de \u201creforma pactada &#8211; ruptura pactada\u201d), el 25 de abril portugu\u00e9s de 1974 fue un caso rupturista de cambio de r\u00e9gimen. Aunque los dos procesos desembocaron en democracias parlamentarias consolidadas de pa\u00edses que pasar\u00edan conjuntamente a formar parte de la actual Uni\u00f3n Europea, discurrieron de manera tal que Fishman ha observado que los momentos fundacionales mencionados, por sus diferencias, son la causa de las diferencias apreciables con relaci\u00f3n a la calidad del funcionamiento de ambas democracias, es decir, en cuanto a la \u201cpr\u00e1ctica democr\u00e1tica\u201d (as\u00ed titula Fishman su \u00faltimo libro) en un pa\u00eds y en el otro.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>En contraposici\u00f3n con la transici\u00f3n portuguesa \u2014una transici\u00f3n rupturista con la dictadura y socioecon\u00f3micamente revolucionaria en su primer tramo\u2014, la transici\u00f3n espa\u00f1ola \u2014una transici\u00f3n v\u00eda transacciones\u2014 ha servido de referente internacional por el hecho de haber sido consensuada, y es un hecho que las apelaciones al consenso han sido durante a\u00f1os una constante del debate p\u00fablico estatal, no tanto por los acuerdos alcanzados como por el af\u00e1n para alcanzarlos con el concurso del m\u00e1ximo n\u00famero de actores posible. Si unimos consenso y concordia (la remisi\u00f3n a la Guerra Civil era y es obligada), este esp\u00edritu de la transici\u00f3n a la democracia postfranquista quedaba reflejado a <em>El abrazo,<\/em> el cuadro que Juan Genov\u00e9s pint\u00f3 en 1976 y que en el 2016 el Centro de Artes Reina Sof\u00eda cedi\u00f3 al Congreso de los Diputados. El acto, simb\u00f3lico, llegaba en un momento pol\u00edticamente convulso: con el 15M, la esfera p\u00fablica se vio afectada por la impugnaci\u00f3n de la Transici\u00f3n, y de la democracia restaurada pas\u00f3 a hablarse de \u201cr\u00e9gimen del 78\u201d, peyorativamente y en una especie de revisionismo hist\u00f3rico, por parte del movimiento de los indignados y de Podemos, el partido que posteriormente surgi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La transici\u00f3n espa\u00f1ola, ciertamente <em>pactada <\/em>(por acuerdo entre el r\u00e9gimen autoritario y la oposici\u00f3n pol\u00edtica al r\u00e9gimen) y <em>desde arriba<\/em> (controlada en todo momento por las autoridades de la dictadura desde la cual se transitaba), no fue un acto de voluntad exento de riesgos ni de presiones (<em>desde abajo<\/em>, pero tambi\u00e9n <em>desde dentro<\/em>, de signo contrario). Tampoco fue un caso de transici\u00f3n tutelada al estilo chileno. M\u00e1s all\u00e1 de lo que el estudio de casos en su individualidad nos ayuda a entender, es comparando las dos experiencias ib\u00e9ricas que se comprende mejor cada una de ellas, tanto por lo que tienen en com\u00fan como por los aspectos en que difieren.<\/p>\n\n\n\n<p>O&#8217;Donnell, Schmitter y Whitehead son autores de referencia para entender la relevancia de las \u00e9lites y su contingencia como factores explicativos de los cambios de r\u00e9gimen. El acontecimiento y desarrollo de las transiciones no se agota, sin embargo, en las \u00e9lites pol\u00edticas, sean gubernamentales o no. Su importancia es evidente: son los que toman \u2014o tienen que tomar\u2014 las decisiones. Pero las decisiones no se adoptan s\u00f3lo de acuerdo con preferencias individuales ni se aplican s\u00f3lo porque haya voluntad pol\u00edtica. Al margen de los factores explicativos espec\u00edficamente dom\u00e9sticos (la situaci\u00f3n con las colonias en Portugal o la actividad de organizaciones terroristas en el Estado espa\u00f1ol), los dos pa\u00edses ib\u00e9ricos se vieron afectados por una crisis econ\u00f3mica internacional que, iniciada en la fase de liberalizaci\u00f3n, intervino a favor de la democratizaci\u00f3n. Los dos procesos se produjeron, adem\u00e1s, a partir de un r\u00e9gimen consolidado de naturaleza autoritaria y sesgado contra la clase trabajadora.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"740\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=1024%2C740&#038;ssl=1\" alt=\"Rafael Dur\u00e1n Mu\u00f1oz imatge 2\" class=\"wp-image-73476\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=1024%2C740&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=300%2C217&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=768%2C555&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=1536%2C1109&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=1200%2C867&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?resize=767%2C554&amp;ssl=1 767w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Rafael-Duran-Munoz-imatge-2.png?w=1800&amp;ssl=1 1800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Manifestaci\u00f3n de obreros portugueses en apoyo a la reforma agraria, en noviembre de 1975 en Lisboa. Fotograf\u00eda: Alfredo Cunha (v\u00eda Fundaci\u00f3n M\u00e1rio Soares y Maria Barroso)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><br>Asimismo, la duraci\u00f3n de las dos dictaduras fue lo bastante extensa para permitir la existencia de dos o m\u00e1s generaciones que crecieron sin ninguna experiencia directa en procesos ni derechos democr\u00e1ticos. Tambi\u00e9n tienen en com\u00fan que durante su vigencia se produjeron transformaciones importantes de las estructuras sociales y econ\u00f3micas de los pa\u00edses respectivos, en particular gracias al impacto de las pol\u00edticas de liberalizaci\u00f3n econ\u00f3mica aplicadas durante los a\u00f1os sesenta. Y sus sindicatos, en sinton\u00eda con la naturaleza similar de las dos dictaduras, fueron \u00fanicos y estuvieron bajo el control de las autoridades, cuando menos pretendidamente: hubo elecciones sindicales y se legaliz\u00f3 la negociaci\u00f3n colectiva, medidas que en los dos pa\u00edses dieron lugar al reforzamiento de una oposici\u00f3n sindical clandestina y de clase, muy ligada a las consignas y directrices de los respectivos partidos de izquierda \u2014sobre todo del partido comunista. El origen de esta oposici\u00f3n sindical hab\u00eda sido la formaci\u00f3n de comisiones espont\u00e1neas y coyunturales de trabajadores en sus empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>No es menos relevante que la creciente conflictividad laboral de los \u00faltimos a\u00f1os en las dos dictaduras discurriera con un amplio margen de maniobra por parte de las asambleas de trabajadores en las empresas respecto de las consignas de las centrales sindicales y de los partidos de izquierda correspondientes, ilegales las unas y los otros. Tambi\u00e9n se parecen las plataformas reivindicativas de los trabajadores de un pa\u00eds y del otro, centradas mayoritariamente en satisfacer cuestiones laborales y salariales, a las cuales sol\u00edan a\u00f1adirse las reivindicaciones de reversi\u00f3n de las represalias empresariales.<\/p>\n\n\n\n<p>En ninguno de los dos casos no se produjeron, durante el periodo anterior a la democratizaci\u00f3n \u2014es decir, durante los gobiernos de Arias Navarro en el Estado espa\u00f1ol y de Marcelo Caetano en Portugal-, formas de protesta diferentes o m\u00e1s radicales de las que tuvieron lugar (y siguieron teniendo lugar) en el Estado espa\u00f1ol desde la llegada de Adolfo Su\u00e1rez a la presidencia del Gobierno: huelgas, manifestaciones, concentraciones y sentadas, cerradas, etc., fuera cual fuera su intensidad, duraci\u00f3n y extensi\u00f3n. En cambio, desde el primer momento, despu\u00e9s del 25 de abril en Portugal son numerosos los casos en qu\u00e9 los trabajadores procedieron a ocupar las instalaciones fabriles e incluso a autogestionarlas (es decir, a conseguir el control de la producci\u00f3n) en sustituci\u00f3n temporal o definitiva de las administraciones y direcciones propietarias, como tambi\u00e9n fue frecuente la constituci\u00f3n de piquetes de vigilancia que se plantaban en las puertas de las empresas para impedir que los propietarios sacaran maquinaria, documentaci\u00f3n, materias primas o cualquier otro elemento necesario para el mantenimiento de la producci\u00f3n e, incluso, imped\u00edan la entrada o la salida a los gestores, el <em>saneamiento <\/em>(purga o depuraci\u00f3n) de los cuales se plante\u00f3 expresamente en una quinta parte de los conflictos laborales registrados en los primeros diez meses posteriores al golpe de los capitanes.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La duraci\u00f3n de las dos dictaduras, la portuguesa y la espa\u00f1ola, fue lo bastante extensa para permitir la existencia de dos o m\u00e1s generaciones que crecieron sin ninguna experiencia directa en procesos ni derechos democr\u00e1ticos<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>En el Estado espa\u00f1ol no hubo casos pr\u00e1cticos de puesta en cuesti\u00f3n de la autoridad empresarial, y la conflictividad laboral tampoco deriv\u00f3 hacia un atentado contra el derecho de propiedad en clave anticapitalista. En Portugal, al contrario, esta l\u00f3gica revolucionaria de facto se filtr\u00f3 en el movimiento obrero y, junto con este, en el estudiantil, y tanto la movilizaci\u00f3n social en el campo como la vecinal derivaron en ocupaciones de latifundios y viviendas vac\u00edas, respectivamente. Se puede enfatizar la expresi\u00f3n <em>de facto<\/em> porque en el Estado espa\u00f1ol, como en Portugal, tanto las publicaciones militantes del sindicalismo de clase como las de los partidos de izquierda, fueran regulares o circunstanciales, abogaban, a partir de una misma visi\u00f3n cr\u00edtica de las respectivas dictaduras, por un cambio de r\u00e9gimen tambi\u00e9n en clave socioecon\u00f3mica, propio de su alineamiento anticapitalista en tiempo de Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>En el Estado espa\u00f1ol, como en Portugal \u2014en este caso hasta la primavera de 1975\u2014, el discurso de las autoridades estatales y de los dirigentes de las organizaciones pol\u00edticas y sindicales fue de exhortaci\u00f3n a la moderaci\u00f3n desde el compromiso con la transici\u00f3n a una democracia parlamentaria homologable a las democracias europeas de los pa\u00edses vecinos. Fue com\u00fan tambi\u00e9n en los dos pa\u00edses la determinaci\u00f3n expresada reiteradamente por los responsables p\u00fablicos respectivos de hacer uso de los instrumentos coactivos del estado con el fin de imponer la ley y el orden siempre que fueran subvertidos. La apelaci\u00f3n a la madurez de un pueblo y el otro para evitar des\u00f3rdenes que s\u00f3lo pod\u00edan beneficiar la reacci\u00f3n involucionista formaba igualmente parte de este discurso. Al respecto, si en el Estado espa\u00f1ol estaba muy viva la memoria de la Guerra Civil, como referente de contenci\u00f3n, en Portugal se ten\u00eda muy presente en la ret\u00f3rica nacional el golpe de estado con que se acababa de poner fin a la democracia chilena.<\/p>\n\n\n\n<p>Habi\u00e9ndose expresado de esta manera la voluntad de las \u00e9lites en los dos pa\u00edses ib\u00e9ricos, sobre todo de las autoridades p\u00fablicas, para entender c\u00f3mo sucedieron los acontecimientos no tenemos que restar importancia al hecho de que, en un contexto de incertidumbre como el que acompa\u00f1a a todo cambio de r\u00e9gimen, exista capacidad tanto para adoptar las decisiones como para aplicarlas. Y esta capacidad est\u00e1 directamente relacionada no con el r\u00e9gimen, en transici\u00f3n, sino con las instituciones del Estado: el Gobierno, la Administraci\u00f3n civil, la Administraci\u00f3n de justicia, el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda, de las cuales se espera que hagan prevalecer el marco jur\u00eddico vigente y, con respecto a las dos \u00faltimas, que respeten las jerarqu\u00edas y obedezcan \u00f3rdenes. En \u00faltima instancia, as\u00ed como toda transici\u00f3n pol\u00edtica ocurre con motivo de una crisis del r\u00e9gimen dictatorial, su desarrollo es diferente en funci\u00f3n de s\u00ed va acompa\u00f1ada o no de una crisis de estado, de una especie de vac\u00edo de poder, y, en el supuesto de que la crisis sea temporal, el resultado de la transici\u00f3n puede variar en funci\u00f3n de la intensidad y duraci\u00f3n de la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de las semejanzas entre el Estado espa\u00f1ol y Portugal, y aunque la historia convulsa de Espa\u00f1a hac\u00eda temer un desenlace incluso sangrante del proceso en marcha, fue en Portugal donde se radicalizaron las movilizaciones sociales desde un primer momento. Las autoridades pol\u00edticas de la democratizaci\u00f3n lusitana \u2014a diferencia de lo que pas\u00f3 en el pa\u00eds vecino\u2014 no hicieron uso de los instrumentos y mecanismos de poder estatales que podr\u00edan haber evitado que la incertidumbre pol\u00edtica propia de los procesos de cambio de r\u00e9gimen se convirtiera en un vac\u00edo de poder. En efecto, el Estado no se vio afectado en el caso espa\u00f1ol enel ejercicio de las funciones que le son propias como consecuencia del cambio de r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"740\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=1024%2C740&#038;ssl=1\" alt=\"Rafael Dur\u00e1n imatge interior extra-min\" class=\"wp-image-75022\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=1024%2C740&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=300%2C217&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=768%2C555&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=1536%2C1109&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=1200%2C867&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?resize=767%2C554&amp;ssl=1 767w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Rafael-Duran-imatge-interior-extra-min.png?w=1800&amp;ssl=1 1800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mural del Movimiento de Izquierda Socialista (MES), Lisboa, 1975. Fotograf\u00eda: Alfredo Cunha (v\u00eda Fundaci\u00f3n M\u00e1rio Soares y Maria Barroso)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Los trabajadores espa\u00f1oles protagonizaron una escalada de huelgas que hab\u00eda que frenar (a juicio de los <em>softliners <\/em>de la dictadura) haci\u00e9ndolos part\u00edcipes de un sistema pol\u00edtico diferente, necesariamente democr\u00e1tico. En el Estado espa\u00f1ol, la evoluci\u00f3n de los acontecimientos pol\u00edticos hac\u00eda percibir a los trabajadores la posibilidad y oportunidad de movilizarse como no lo hab\u00edan hecho hasta entonces, y lo hicieron muchos m\u00e1s, en m\u00e1s empresas y durante m\u00e1s tiempo por conflictos el a\u00f1o 1976 que en cualquiera de los a\u00f1os precedentes, pero en ning\u00fan momento hasta el punto de transgredir el orden vigente \u2014no el orden p\u00fablico, sino el orden socioecon\u00f3mico, el espacio y el poder empresariales\u2014 m\u00e1s all\u00e1 de la franja de tolerancia en que se permit\u00eda su movilizaci\u00f3n. Eso fue as\u00ed, en gran medida porque, a pesar de la oportunidad que ofrec\u00eda la democratizaci\u00f3n para aumentar la presi\u00f3n y la protesta (como antes la liberalizaci\u00f3n), el equilibrio de fuerzas segu\u00eda favoreciendo al Estado, desde el cual indudablemente y de manera cohesionada, se controlaba la transici\u00f3n. As\u00ed lo percib\u00edan y denunciaban los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Las percepciones se fundamentan en realidades, y la realidad espa\u00f1ola no permit\u00eda percibir la democratizaci\u00f3n \u2014ni por parte del movimiento obrero ni por parte de la oposici\u00f3n a la dictadura\u2014 como una liberaci\u00f3n (<em>liberta\u00e7\u00e3o<\/em>, en la terminolog\u00eda portuguesa); se transitaba hacia la democracia, pero desde la legalidad vigente, y el proceso estaba controlado por los herederos del r\u00e9gimen autoritario y, en \u00faltima instancia, sin reducir su voluntad ni su capacidad represiva. En comparaci\u00f3n con lo que pas\u00f3 en Portugal, en el Estado espa\u00f1ol las autoridades no dieron ning\u00fan motivo para percibir falta de unidad y coherencia dentro de los diferentes \u00f3rganos de poder estatal ni entre s\u00ed. Tampoco hubo ninguna confusi\u00f3n respecto de la jerarquizaci\u00f3n de estos \u00f3rganos ni, finalmente, dieron muestras de desconfiar del recurso coactivo a las fuerzas del orden p\u00fablico. El discurso del Gobierno se convirti\u00f3 en realidad, es decir, su acci\u00f3n fue coherente con su narrativa; en otros t\u00e9rminos, no se percibi\u00f3 un discurso oficial impl\u00edcito diferente del explicitado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Mientras que en Portugal el Estado brind\u00f3 una oportunidad a trav\u00e9s de la inacci\u00f3n represiva de sus autoridades, en el Estado espa\u00f1ol estas autoridades inhibieron y constri\u00f1eron la naturaleza de la acci\u00f3n colectiva<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Mientras que en Portugal el Estado brind\u00f3 una oportunidad a trav\u00e9s de la inacci\u00f3n represiva de sus autoridades, en el Estado espa\u00f1ol estas autoridades inhibieron y constri\u00f1eron la naturaleza de la acci\u00f3n colectiva; m\u00e1s concretamente, siguieron haciendo lo que ya hab\u00edan estado haciendo. Aqu\u00ed s\u00ed que hubo una autoridad que controlaba y control\u00f3 los resortes e instrumentos del Estado para determinar el grado de tolerancia que se aplicaba a la movilizaci\u00f3n social, el grado de desorden p\u00fablico que se estaba dispuesto a permitir para acceder a la libertad de acuerdo con la legalidad vigente y hacer uso de los derechos consustanciales. Los trabajadores movilizados (tanto en Portugal como en el Estado espa\u00f1ol) hicieron lo que no se les impidi\u00f3 o, mejor dicho, emprendieron las acciones que primero percibieron, e inmediatamente comprobaron, que les eran toleradas, que no eran reprimidas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Las razones que explican la inacci\u00f3n coactiva en Portugal y las realidades encubiertas del discurso de las autoridades, percibidas as\u00ed por los actores sociales individuales que nos interesan, son diversas y complementarias. La oportunidad para radicalizarse habr\u00eda sido posibilitada por la ambivalencia del Partido Comunista Portugu\u00e9s (PCP) y por la divisi\u00f3n interna consiguiente \u2014y entre s\u00ed\u2014 que experimentaban los diferentes \u00f3rganos de poder politicomilitar. Tambi\u00e9n por la confusi\u00f3n respecto de la articulaci\u00f3n jer\u00e1rquica de estos \u00f3rganos \u2014a causa de esta confusi\u00f3n, las \u00f3rdenes que previamente hab\u00edan recibido las fuerzas policiales de intervenir fueron seguidas de contra\u00f3rdenes de retirarse\u2014 y por la desconfianza de las nuevas autoridades en las propias fuerzas del orden p\u00fablico, a pesar de las disoluciones de cuerpos, las depuraciones y los encarcelamientos practicados. Simb\u00f3lica y adicionalmente, habr\u00eda significado la utilizaci\u00f3n de los instrumentos coercitivos con que se identificaba la dictadura por parte de aquellos que hab\u00edan luchado en contra. En definitiva, existi\u00f3 la posibilidad de la radicalizaci\u00f3n no s\u00f3lo porque los trabajadores y otros colectivos sociales percibieran la debilidad del Estado, sino tambi\u00e9n porque las autoridades estatales percibieron la fortaleza de los sectores movilizados, del movimiento obrero en particular, y la represi\u00f3n se convirti\u00f3 en la m\u00e1s costosa de las alternativas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Portugal, la manifestaci\u00f3n de la <em>mayor\u00eda silenciosa<\/em> del 28 de septiembre y el intento golpista del 11 de marzo ratificaron a los trabajadores y a otros colectivos movilizados en sus percepciones. No s\u00f3lo no se los constre\u00f1\u00eda a ninguna franja de tolerancia (sin duda, no a una franja de tolerancia como la espa\u00f1ola), sino que incluso se les hac\u00eda verse a s\u00ed mismos como garantes de la Revoluci\u00f3n ante el \u201cfascismo\u201d. Despu\u00e9s del <em>Ver\u00e3o Quente <\/em>(Verano Caliente) de 1975, en el que la transici\u00f3n pol\u00edtica pasa a ser institucionalmente social y econ\u00f3mica, el 25 de noviembre marca un antes y un despu\u00e9s del proceso en marcha. Tanto pol\u00edticamente como desde el punto de vista de las movilizaciones sociales, a partir de entonces, con el VI Gobierno provisional, con Pinheiro de Azevedo como primer ministro, la experiencia lusitana abandon\u00f3 los radicalismos y reanud\u00f3 un camino m\u00e1s parecido a aquel del cual nunca sali\u00f3 el cambio de r\u00e9gimen en el Estado espa\u00f1ol. Un factor explicativo ineludible de la nueva situaci\u00f3n, y en concreto del cambio de naturaleza que se produjo en las acciones colectivas, vuelve a ser la capacidad y disposici\u00f3n de las autoridades para hacer uso de los instrumentos estatales de control social, as\u00ed como la manera como estos instrumentos se pod\u00edan utilizar \u2014y a partir de entonces se utilizaron\u2014 para hacer prevalecer la ley y el orden \u2014de los cuales las autoridades se proclamaban garantes\u2014 all\u00ed donde no fueran respetados. Desde las organizaciones obreras se critic\u00f3 incluso el<em> saneamento \u00e0 esquerda<\/em>, <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Durante los primeros 18 meses de la Revoluci\u00f3n, y sobre todo despu\u00e9s del fracaso del contragolpe de estado del 11 de marzo de 1975, se produjeron numerosas purgas en los medios de comunicaci\u00f3n, las empresas y los centros de ense\u00f1anza para deshacerse de los elementos m\u00e1s centristas o de derechas.\n<\/span><\/span> una evidencia m\u00e1s del nuevo talante gubernamental, configurador de percepciones en sentido contrario a las que hasta entonces imperaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Los trabajadores espa\u00f1oles no s\u00f3lo se vieron disuadidos de radicalizar sus movilizaciones de protesta y\/o presi\u00f3n por el orden impuesto, sino tambi\u00e9n por el miedo de un futuro de retorno al pasado. Los trabajadores no son aut\u00f3nomos ni independientes; su condici\u00f3n laboral espec\u00edfica no los enajena de la contingencia pol\u00edtica. Los trabajadores son tambi\u00e9n ciudadanos. El miedo en cuesti\u00f3n ven\u00eda infundido y justificado, al menos, por cuatro grandes razones interrelacionadas: en primer lugar, la ret\u00f3rica beligerantemente involucionista de los instigadores a la reacci\u00f3n del ej\u00e9rcito (y de las fuerzas del orden p\u00fablico) en funci\u00f3n del desorden, a su entender, imperante; en segundo lugar, la acci\u00f3n violenta de grupos denunciados como de ultraderecha contra trabajadores movilizados y, en particular, contra los que destacaban como sus representantes; en tercer lugar, las actitudes y comportamientos de determinados sectores e individualidades militares se\u00f1aladamente reaccionarios, y, en cuarto lugar, que la acci\u00f3n gubernamental no se viera como un l\u00edmite al riesgo involucionista. El Estado, as\u00ed, se volvi\u00f3 multidimensional: los trabajadores percibieron en Espa\u00f1a la existencia de un vac\u00edo de poder con otros sectores sin que eso afectara a la fortaleza que desplegaba el Estado en ellos; percibieron, en definitiva, el alto coste de la eventual radicalizaci\u00f3n de sus movilizaciones, y la imprudencia que significar\u00eda no contenerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario que en el caso espa\u00f1ol, el Estado portugu\u00e9s, d\u00e9bil ante la radicalizaci\u00f3n de la acci\u00f3n colectiva, se mostr\u00f3 fuerte, y as\u00ed fue percibido, ante los intentos reaccionarios. Al menos hasta el oto\u00f1o de 1975. Hasta entonces, la escalada reaccionaria en forma de atentados y de fortalecimiento de la oposici\u00f3n al proyecto de revoluci\u00f3n favorecido por los comunistas no intimid\u00f3 a los colectivos obreros movilizados ni los inhibi\u00f3 de emprender acciones revolucionarias. El sexto ejecutivo provisional, al contrario, cambi\u00f3 la percepci\u00f3n: incluso se hablaba, en los medios obreros y sindicales, de riesgo de guerra civil, pero propiciada desde el mismo Estado por las medidas que ahora adoptaba, en aducida connivencia con las fuerzas de la derecha y la reacci\u00f3n. Por todo en el pa\u00eds se difundieron comunicados de comisiones de trabajadores y de organizaciones sindicales, y tambi\u00e9n se hicieron manifestaciones y concentraciones que denunciaban la nueva situaci\u00f3n, pero la conflictividad mensual descendi\u00f3 de los 36 conflictos registrados en septiembre a los 33 de octubre y a los 15 \u2014menos de la mitad\u2014 de noviembre. El mismo mes de noviembre baj\u00f3 el porcentaje de casos radicalizados al porcentaje m\u00e1s bajo de todo el periodo de democratizaci\u00f3n transcurrido hasta entonces (50%).<\/p>\n\n\n\n<p>La amenaza no s\u00f3lo de la represi\u00f3n estatal \u2014hecha efectiva\u2014 sino incluso del enfrentamiento civil m\u00e1s all\u00e1 de los atentados de la extrema derecha y del resurgimiento de las represalias empresariales amparadas por las autoridades se percib\u00eda ahora desde el \u00e1mbito laboral como una realidad. El desequilibrio de fuerzas se hab\u00eda girado en contra de los trabajadores que se quisieran movilizar por el cumplimiento de sus reivindicaciones, laborales o de cualquier otro tipo. Y eso, lejos de ser una oportunidad para la acci\u00f3n, pasaba a ser motivo indiscutible para la contenci\u00f3n. La relaci\u00f3n costes-beneficios de la movilizaci\u00f3n se hab\u00eda invertido. El temor, siempre presente en el Estado espa\u00f1ol, ausente hasta entonces en Portugal, se hac\u00eda realidad. El 25 de noviembre signific\u00f3 la ratificaci\u00f3n definitiva de todos los miedos percibidos y denuncias esgrimidas a lo largo de los meses de septiembre, octubre y noviembre. Desde entonces, inhibidos los colectivos obreros, las caracter\u00edsticas de la conflictividad laboral en Portugal se fueron acomodando al modelo espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La profundidad del movimiento asambleario y el \u00absaneamento\u00bb que desde un primer momento se oper\u00f3 en Portugal podr\u00edan ser legados que expliquen por qu\u00e9 en el Estado espa\u00f1ol se ha impugnado el r\u00e9gimen del 78, y en cambio no se ha cuestionado la transici\u00f3n lusitana<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>En el Estado espa\u00f1ol, como en Portugal a partir del VI Gobierno provisional, en la medida que la posibilidad de una guerra civil y\/o del retorno a la dictadura se volv\u00edan realidades temidas ante la divisi\u00f3n en los diferentes \u00f3rganos de poder estatal y entre s\u00ed, los colectivos sociales movilizados en ambos pa\u00edses optaron, respectivamente, por no radicalizarse y por contener sus formas de lucha con el fin de evitar los costes del comportamiento opuesto. Despu\u00e9s de haber espoleado la transgresi\u00f3n del orden social y econ\u00f3mico durante m\u00e1s de un a\u00f1o de democratizaci\u00f3n en Portugal, a partir de septiembre de 1975 la multidimensionalidad del Estado (todav\u00eda m\u00e1s compleja, dado que no es un \u201cconglomerado de acci\u00f3n homog\u00e9neo\u201d, en expresi\u00f3n de Palacios, que destaca la \u201cdiferenciaci\u00f3n territorial de las organizaciones que lo componen\u201d) parece haber contribuido a la configuraci\u00f3n de percepciones favorecedoras de la moderaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>posibilidades, las dos \u00e9ticas weberianas. La transici\u00f3n v\u00eda transacciones que caracteriz\u00f3 la experiencia espa\u00f1ola desde un primer momento discurri\u00f3 por un camino en el cual acab\u00f3 confluyendo con la Revoluci\u00f3n de los Claveles. Se cumplen 50 a\u00f1os del 25 de abril cuando se acaban de cumplir 45 de la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola actual. Ambos pa\u00edses son hoy reg\u00edmenes liberales en los \u00e1mbitos pol\u00edtico y econ\u00f3mico, homologables a los de su entorno. Comparten la pertenencia a la Uni\u00f3n Europea. Incluso en la inesperada presencia parlamentaria de la derecha radical tambi\u00e9n coinciden, y lo hacen tambi\u00e9n con otros pa\u00edses que son estados miembros de la UE. Aun as\u00ed, la profundidad del movimiento asambleario y autogestionario y el <em>saneamento <\/em>que desde un primer momento se oper\u00f3 en Portugal podr\u00edan ser legados que expliquen por qu\u00e9 en el Estado espa\u00f1ol se ha impugnado el r\u00e9gimen del 78, y en cambio no se ha cuestionado la transici\u00f3n lusitana.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p><br><em>La violencia institucional que se aborda en este art\u00edculo sobre transiciones a la democracia conecta con la de las democracias consolidadas del proyecto \u201cLa condena de los excluidos: fronteras institucionales de los derechos humanos\u201d (PID2021-122498NB-I00), que codirige el autor del texto, Rafael Dur\u00e1n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda transici\u00f3n alude a un proceso de cambio. Las transiciones, incluso sin la necesidad de a\u00f1adir pol\u00edticas, hacen referencia a los procesos de cambio de r\u00e9gimen hacia la democracia representativa que, desde todo tipo de dictaduras, han experimentado m\u00faltiples pa\u00edses a partir del a\u00f1o 1974, momento en que tuvieron lugar los primeros casos en Portugal y Grecia. Despu\u00e9s de las revoluciones liberales que se produjeron del siglo XVII en el siglo XIX, y de las democratizaciones y redemocratizaciones ocurridas despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial \u2014ya estuvieran ligadas a los procesos descolonizadores o bien en relaci\u00f3n a la derrota del\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":73292,"parent":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[619],"tags":[],"segment":[],"subject":[],"class_list":["post-74840","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-la-revolucio-dels-clavells-perspectives-i-llegats-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Transiciones ib\u00e9ricas de los a\u00f1os 70: acci\u00f3n colectiva, multidimensionalidad del estado y franja de tolerancia &#8211; IDEES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/transicions-iberiques-dels-anys-70-accio-collectiva-multidimensionalitat-de-lestat-i-franja-de-tolerancia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Transiciones ib\u00e9ricas de los a\u00f1os 70: acci\u00f3n colectiva, multidimensionalidad del estado y franja de tolerancia &#8211; IDEES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Toda transici\u00f3n alude a un proceso de cambio. 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