{"id":82078,"date":"2025-09-15T16:22:12","date_gmt":"2025-09-15T14:22:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/la-dinamica-de-la-fecunditat-i-els-seus-determinants-socioeconomics-a-espanya\/"},"modified":"2025-09-19T13:35:18","modified_gmt":"2025-09-19T11:35:18","slug":"la-dinamica-de-la-fecunditat-i-els-seus-determinants-socioeconomics-a-espanya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/la-dinamica-de-la-fecunditat-i-els-seus-determinants-socioeconomics-a-espanya\/","title":{"rendered":"La din\u00e1mica de la fecundidad y sus determinantes socioecon\u00f3micos en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Espa\u00f1a es uno de los pa\u00edses con unos niveles de fecundidad m\u00e1s bajos de Europa y tiene una de las edades medias de maternidad m\u00e1s elevadas. A pesar de la baja fecundidad, las preferencias de las personas sobre el n\u00famero de miembros que forman las familias se han mantenido bastante constantes a lo largo del tiempo y sin diferencias significativas entre contextos sociales y geogr\u00e1ficos: alrededor de dos hijos por t\u00e9rmino medio, lo que revela que muchas personas no llegan al n\u00famero de hijos deseado. La preocupaci\u00f3n por el descenso de la natalidad ha centrado el debate p\u00fablico espa\u00f1ol con expresiones como <em>invierno demogr\u00e1fico <\/em>para describir la situaci\u00f3n alarmante en materia de fecundidad. Este art\u00edculo pretende ofrecer una imagen actualizada y menos preocupante de la fecundidad espa\u00f1ola y sus determinantes socioecon\u00f3micos, y desplazar el foco de atenci\u00f3n de la perspectiva agregada a un enfoque centrado en el derecho individual. En Espa\u00f1a, las personas no tienen las condiciones adecuadas para tener hijos; los sistemas pol\u00edticos, sociales e institucionales no consiguen establecer para los progenitores contextos compatibles con la consecuci\u00f3n del n\u00famero de hijos deseados y una trayectoria profesional satisfactoria, especialmente para las madres. Una fecundidad baja y tard\u00eda puede tener consecuencias significativas para el bienestar individual, ya que satisfacer los deseos de fecundidad es un componente importante del bienestar y de los derechos reproductivos de una persona.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En torno a la d\u00e9cada de 1960, casi todas las sociedades avanzadas experimentaron un descenso de los niveles de fecundidad, medido principalmente con diferentes correcciones de la tasa global de fecundidad (TGF). <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Balbo, N.; Billari, F. C.; Mills, M. (2013). Fertility in Advanced Societies: A Review of Research: La f\u00e9condit\u00e9 dans les soci\u00e9t\u00e9s avanc\u00e9es: un examen des recherches. European Journal of Population \/ Revue Europ\u00e9enne de D\u00e9mographie, n\u00fam. 29 (1), pp. 1-38. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> A nivel macro y rebroto, la fecundidad se puede considerar un indicador del estado de salud de una sociedad: un nivel de fecundidad bajo o m\u00ednimo prolongado es preocupante, ya que afecta a la sostenibilidad econ\u00f3mica de un pa\u00eds y puede indicar la falta de un v\u00ednculo efectivo entre el empleo femenino, la maternidad y las pol\u00edticas p\u00fablicas. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-02\" class=\"scroll-to\">[2]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">2 \u2014 Comissi\u00f3 Europea (2005). Communication from the Commission Green Paper \u00abFaced with demographic change, a new solidarity between the generations\u00bb. COM(2005) n\u00fam. 94.\n<\/span><\/span> A nivel micro, el estudio de la fecundidad est\u00e1 relacionado con el bienestar y la satisfacci\u00f3n de las personas. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-03\" class=\"scroll-to\">[3]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">3 \u2014 Margolis, R.; Myrskyl\u00e4, M. (2015). \u201cParental Well-being Surrounding First Birth as a Determinant of Further Parity Progression\u201d. Demography, n\u00fam. 52 (4), pp. 1147-1166. Disponible en l\u00ednea.\n&nbsp;\n<\/span><\/span> En varios pa\u00edses, las mujeres no llegan al n\u00famero de hijos deseado, cosa que se conoce como <em>brecha de fecundidad.<\/em> Por lo tanto, el estudio de la fecundidad a lo largo del tiempo proporciona una herramienta poderosa y compleja para comprender la din\u00e1mica social a diferentes niveles.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Tendencias y teor\u00edas sobre la fecundidad<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En torno a la d\u00e9cada de 1960, casi todas las sociedades avanzadas experimentaron un descenso de los niveles de fecundidad, medido principalmente con diferentes correcciones de la tasa global de fecundidad (TGF). <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 N\u00famero total de hijos que tendr\u00eda cada mujer si viviera hasta el final de su edad f\u00e9rtil y diera a luz de acuerdo con las tasas de fecundidad por edad vigentes.\n<\/span><\/span> En concreto, la tasa global de fecundidad en Europa baj\u00f3, por t\u00e9rmino medio, de 2,6 hijos por mujer en 1960 a 1,37 hijos por mujer en la d\u00e9cada de 1990. Varios pa\u00edses, entre los cuales Espa\u00f1a, experimentaron la llamada <em>fecundidad m\u00ednima<\/em>: un nivel de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo de la poblaci\u00f3n. Como interpretaciones m\u00e1s acreditadas de estas tendencias de la fecundidad, surgieron dos teor\u00edas. En primer lugar, Gary Beker, en <em>New Home Economics <\/em>(1981), postul\u00f3 que los c\u00f3nyuges se reparten las tareas de manera complementaria; por ejemplo, un miembro de la pareja trabaja a tiempo completo en el mercado laboral y el otro, normalmente la mujer, trabaja a tiempo completo en casa. Seg\u00fan este modelo, la entrada masiva de mujeres al mercado laboral eleva el coste de oportunidad de tener hijos, ya que las mujeres tienen menos tiempo para dedicarlo a las tareas dom\u00e9sticas y al ocio. Salir del mercado laboral para cuidar de los hijos tiene demasiados costes, por eso las mujeres posponen o renuncian a la maternidad. En segundo lugar, la teor\u00eda de la segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica, desarrollada por Ron Lesthaeghe en el a\u00f1o 1995, sostiene que los bajos niveles de fecundidad son consecuencia directa de las transformaciones de los valores sociales, por ejemplo, los valores posmodernos, que ponen \u00e9nfasis en el individualismo y la autorrealizaci\u00f3n en lugar de formar una familia (figura 1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, a partir de la d\u00e9cada del 2000, la tasa global de fecundidad no ha dejado de aumentar en la mayor\u00eda de los pa\u00edses con una fecundidad baja y m\u00ednima, y ha superado los 1,3 hijos por mujer. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Bongaarts, J.; Sobotka, T. (2012). \u201cA Demographic Explanation for the Recent Rise in European Fertility\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 38 (1), pp. 83-120. Disponible en l\u00ednea.\n&nbsp;\n<\/span><\/span> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 Goldstein, J. R.; Sobotka, T.; Jasilioniene, A. (2009). \u201cThe End of \u2018Lowest-Low\u2019 Fertility?\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 35 (4), pp. 663-699. Disponible en l\u00ednea.\n&nbsp;\n&nbsp;\n<\/span><\/span> La decisi\u00f3n de las mujeres de tener el primer hijo se produce a una edad m\u00e1s tard\u00eda, pero el espacio de tiempo entre el primero y el segundo hijo ha disminuido, lo que es crucial para evitar la fecundidad m\u00ednima. En otras palabras, el efecto temporal en la tasa global de fecundidad causado por el aplazamiento de la maternidad ha ido desapareciendo, y la tasa de fecundidad de la cohorte ha vuelto a aumentar en las cohortes m\u00e1s recientes. Adem\u00e1s, al principio de la d\u00e9cada del 2000, la relaci\u00f3n negativa inicial entre la fecundidad y la participaci\u00f3n femenina en la fuerza de trabajo se volvi\u00f3 positiva, especialmente en los pa\u00edses con unos niveles altos de participaci\u00f3n femenina en la fuerza de trabajo y con pol\u00edticas de igualdad de g\u00e9nero, por ejemplo, orientadas a una participaci\u00f3n m\u00e1s importando de los padres en el cuidado de los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni la segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica ni el marco de la nueva econom\u00eda dom\u00e9stica previeron esta nueva tendencia en el aumento de la fecundidad. En concreto, las dos teor\u00edas fracasaron a la hora de predecir este <em>retorno a la fecundidad<\/em> (cuando menos, en su formulaci\u00f3n cl\u00e1sica). As\u00ed pues, los investigadores formularon un nuevo marco: la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de g\u00e9nero. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-07\" class=\"scroll-to\">[7]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">7 \u2014 Esping-Andersen, G.; Billari, F. C. (2015). \u201cRe-theorizing Family Demographics\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 41 (1), pp. 1-31. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-08\" class=\"scroll-to\">[8]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">8 \u2014 Goldscheider, F.; Bernhardt, E.; Lappeg\u00e5rd, T. (2015). \u201cThe Gender Revolution: A Framework for Understanding Changing Family and Demographic Behavior\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 41 (2), pp. 207-239. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> Para esta teor\u00eda es crucial que la entrada masiva de las mujeres a la educaci\u00f3n y al mercado laboral haya desafiado tanto las instituciones como la <em>familia tradicional <\/em><span class=\"note-item\"><a href=\"#note-09\" class=\"scroll-to\">[9]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">9 \u2014 Utilizo este t\u00e9rmino en pro de la brevedad, ya que, si adoptamos una perspectiva hist\u00f3rica, lo que denominamos familia tradicional es m\u00e1s bien un fen\u00f3meno reciente. Ved Ruggles, S. (2015). \u201cPatriarchy, Power, and Pay: The Transformation of American Families, 1800-2015\u201d. Demography, n\u00fam. 52 (6), pp. 1797-1823. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span>Seg\u00fan este marco, podemos dividir la revoluci\u00f3n de g\u00e9nero en dos etapas. En la primera fase, las mujeres se incorporan al mercado laboral mientras siguen teniendo responsabilidades importantes en el hogar. Como trabajan fuera de casa, a\u00f1aden un \u201csegundo turno\u201d, adem\u00e1s de las tareas dom\u00e9sticas, cosa que provocaba una baja fecundidad <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-010\" class=\"scroll-to\">[10]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">10 \u2014 McDonald, P. (2000). \u201cGender Equity, Social Institutions and the Future of Fertility\u201d. Journal of the Australian Population Association, n\u00fam. 17 (1), pp. 1-16. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> y unos niveles altos de infecundidad <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-011\" class=\"scroll-to\">[11]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">11 \u2014 Kreyenfeld, M.; Konietzka, D. (ed.) (2017). Childlessness in Europe: Contexts, Causes, and Consequences. Cham: Springer International Publishing. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> En la segunda fase, tanto las instituciones (a un nivel macro) como las parejas (a un nivel micro) se adaptan en el nuevo papel de las mujeres. El estado del bienestar promueve pol\u00edticas encaminadas a una cobertura mayor de los servicios de jard\u00edn de infancia, la participaci\u00f3n de los padres, prestaciones m\u00e1s elevadas para el cuidado de los hijos y permisos de maternidad y paternidad m\u00e1s largos. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-012\" class=\"scroll-to\">[12]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">12 \u2014 Goldscheider, F.; Bernhardt, E.; Lappeg\u00e5rd, T. (2015). \u201cThe Gender Revolution: A Framework for Understanding Changing Family and Demographic Behavior\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 41 (2), pp. 207-239. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> Adem\u00e1s, los hombres participan en el reparto del trabajo no remunerado, se acogen a m\u00e1s permisos de paternidad y ayudan en el cuidado de los hijos y las tareas dom\u00e9sticas. Por lo tanto, la fecundidad aumenta, mientras que el n\u00famero de personas que no tienen hijos vuelve a los niveles \u201chabituales\u201d, es decir, en torno al 15% de toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de g\u00e9nero proporciona un marco importante, no explica los descensos recientes de la fecundidad en los pa\u00edses punteros (por ejemplo, Suecia y Noruega). Adem\u00e1s, en varios pa\u00edses, entre los cuales Espa\u00f1a, la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de g\u00e9nero no ofrece una explicaci\u00f3n completa de la din\u00e1mica de la fecundidad. Los resultados de la fecundidad se ven matizados por varias variables a nivel macro, como la recesi\u00f3n econ\u00f3mica; a nivel micro, con cuestiones como la educaci\u00f3n o la gen\u00e9tica, y a nivel rebroto, en funci\u00f3n de variables como el capital social o el mercado laboral. As\u00ed pues, hay una necesidad urgente de examinar y considerar factores adicionales para comprender y analizar la din\u00e1mica cambiante de la fecundidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"flourish-embed flourish-chart\" data-src=\"visualisation\/24394545\"><script src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/embed.js\"><\/script><noscript><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/24394545\/thumbnail\" width=\"100%\" alt=\"chart visualization\" \/><\/noscript><\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Las fluctuaciones de la fecundidad espa\u00f1ola: determinantes demogr\u00e1ficos<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Espa\u00f1a es un caso interesante, ya que representa un pa\u00eds con unos niveles especialmente bajos de fecundidad y con una fecundidad tard\u00eda. En los \u00faltimos treinta a\u00f1os, Espa\u00f1a ha registrado unas tasas globales de fecundidad constantemente bajas y una edad media elevada de las madres tempranas. La tasa global de fecundidad pas\u00f3 de 1,31 hijos en 1992 a 1,12 en 2022, mientras que la edad media de las mujeres que dan a luz por primera vez pas\u00f3 de los 27,5 a\u00f1os a los 32,6 en el mismo periodo. Hoy en d\u00eda, muchas mujeres no tienen hijos o deciden tenerlos m\u00e1s tarde. Seg\u00fan datos del Instituto Nacional de Estad\u00edstica (INE), el n\u00famero de mujeres que dan a luz a partir de los 40 a\u00f1os ha aumentado en un 30% la \u00faltima d\u00e9cada. En el a\u00f1o 2022, uno de cada ocho nacimientos correspond\u00eda a una madre de 40 a\u00f1os o m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque el debate p\u00fablico ha abordado el descenso de la fecundidad con alarmismo, es \u00fatil analizar los factores determinantes de la fecundidad para comprender adecuadamente estas tendencias. En primer lugar, un motor importante de la din\u00e1mica de la sociedad es la composici\u00f3n cambiante de la poblaci\u00f3n a lo largo del tiempo. Dicho de otra manera, si el n\u00famero de mujeres en edad reproductiva en el a\u00f1o 2000 es m\u00e1s bajo que en 1950, habr\u00e1 un descenso fisiol\u00f3gico de los niveles de natalidad 28 a\u00f1os m\u00e1s tarde. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-013\" class=\"scroll-to\">[13]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">13 \u2014 Suponiendo que 28 a\u00f1os es la edad media en que se da a luz.\n<\/span><\/span> Es crucial reconocer este mecanismo cuando se analizan series temporales largas de fecundidad. El debate p\u00fablico ha utilizado a menudo los niveles elevados de fecundidad de los a\u00f1os sesenta como referencia para las tendencias de fecundidad posteriores (ved la figura 1). Sin embargo, eso genera una distorsi\u00f3n en la percepci\u00f3n de la din\u00e1mica de la fecundidad, dado que en los a\u00f1os cincuenta la poblaci\u00f3n de mujeres en edad reproductiva que tuvieron hijos entre los a\u00f1os sesenta y setenta fue excepcionalmente alta a causa del fen\u00f3meno del baby-boom.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Centr\u00e1ndonos en las tendencias m\u00e1s recientes de la tasa global de fecundidad, observamos que, despu\u00e9s de un descenso continuado de la fecundidad, a partir de 1995 esta tasa empez\u00f3 a recuperarse en Espa\u00f1a hasta alcanzar su m\u00e1ximo en el a\u00f1o 2008 (figura 1). Un elemento a tener en cuenta es que la tasa global de fecundidad est\u00e1 sesgada internamente por el efecto temporal. En otras palabras, si las mujeres en edad reproductiva retrasan su entrada a la maternidad, la tasa global de fecundidad disminuir\u00e1 al principio y volver\u00e1 a aumentar m\u00e1s adelante. Si nos fijamos en la figura 1, podemos observar esta din\u00e1mica en la tendencia de la tasa global de fecundidad en Espa\u00f1a entre 1990 y 2005. Concretamente, en 1995 la fecundidad en Espa\u00f1a alcanz\u00f3 el m\u00ednimo hist\u00f3rico de 1,2 hijos por mujer. Esta disminuci\u00f3n fue acompa\u00f1ada de un aumento sostenido de la edad en que se da a luz por primera vez, de los 27 a\u00f1os a los 31 en las mujeres de nacionalidad espa\u00f1ola (figura 2).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"flourish-embed flourish-chart\" data-src=\"visualisation\/24394590\"><script src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/embed.js\"><\/script><noscript><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/24394590\/thumbnail\" width=\"100%\" alt=\"chart visualization\" \/><\/noscript><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando las mujeres que ten\u00edan que ser madres a los 27 a\u00f1os empezaron a tener hijos m\u00e1s tarde, en los 31, la tasa global de fecundidad se recuper\u00f3 ligeramente hasta alcanzar su m\u00e1ximo en el 2008. Este fen\u00f3meno tambi\u00e9n se conoce como <em>recuperaci\u00f3n de la fecundidad<\/em>, y significa que, aunque se produzca un descenso de la fecundidad, este no solo se debe a un n\u00famero m\u00e1s bajo de nacimientos (cantidad), sino tambi\u00e9n a un cambio en el momento en qu\u00e9 tienen lugar (tiempo). Dicho de otra manera, las mujeres tienen hijos, pero a edades m\u00e1s avanzadas. Por descontado, el hecho de empezar a tener hijos m\u00e1s tarde tambi\u00e9n implica una reducci\u00f3n de la posibilidad de alcanzar el n\u00famero de hijos deseado, ya que el periodo para tomar decisiones reproductivas importantes es m\u00e1s corto que antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro fen\u00f3meno que influye en la fecundidad es la migraci\u00f3n. Los migrantes, y en concreto las mujeres migrantes, podr\u00edan tener un perfil demogr\u00e1fico y un calendario de fecundidad diferentes de los de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola, cosa que provocar\u00eda cambios en la estructura de la poblaci\u00f3n en conjunto que incidir\u00edan indirectamente en los niveles de natalidad. La figura 3 muestra la tasa global de fecundidad en Espa\u00f1a <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-014\" class=\"scroll-to\">[14]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">14 \u2014 N\u00famero medio de hijos por mujer en edad reproductiva.\n<\/span><\/span> comparada con la evoluci\u00f3n del n\u00famero de mujeres en edad reproductiva por pa\u00eds de nacimiento entre 2002 y 2022. Si nos fijamos en la l\u00ednea que describe a las mujeres nacidas en extranjero de entre 15 y 49 a\u00f1os, observamos que, entre el 2000 y 2008, esta poblaci\u00f3n aument\u00f3 sustancialmente y contribuy\u00f3 al aumento de la tasa global de fecundidad (figura 3) y a la estabilizaci\u00f3n de la edad en qu\u00e9 se da a luz por primera vez en torno a los 31 a\u00f1os en el mismo periodo (figura 2). El mecanismo subyacente a estas tendencias es que la poblaci\u00f3n migrante tuvo m\u00e1s hijos por mujer y que empez\u00f3 a tener a edades m\u00e1s tempranas, cosa que redujo la edad media general en que se es madre en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"flourish-embed flourish-chart\" data-src=\"visualisation\/24394618\"><script src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/embed.js\"><\/script><noscript><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/24394618\/thumbnail\" width=\"100%\" alt=\"chart visualization\" \/><\/noscript><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de 2008, la tasa global de fecundidad espa\u00f1ola empez\u00f3 a bajar de nuevo y en 2020 lleg\u00f3 a niveles inferiores a 1,2 hijos por mujer (figura 3). Este descenso se puede atribuir al aumento de la edad en que se es madre, tanto de las mujeres espa\u00f1olas como de las no espa\u00f1olas (figura 2), y a una estabilizaci\u00f3n del n\u00famero de mujeres de origen migrante en edad reproductiva (figura 3). Adem\u00e1s, el aumento de la edad en que se es madre repercute directamente en la probabilidad de tener familias con tres hijos o m\u00e1s y tiene relaci\u00f3n con la infecundidad involuntaria, <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-015\" class=\"scroll-to\">[15]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">15 \u2014 Rybi\u0144ska, A.; Morgan, S. P. (2019). \u201cChildless expectations and childlessness over the life course\u201d.\u00a0Social Forces, n\u00fam. 97(4), pp. 1571-1602.\n<\/span><\/span> que pone el foco de atenci\u00f3n en la transici\u00f3n hacia el primer hijo y no en el segundo ni en fecundidades m\u00e1s elevadas.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Determinantes estructurales<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El aspecto m\u00e1s dif\u00edcil en el an\u00e1lisis de los determinantes demogr\u00e1ficos de las fluctuaciones de la fecundidad es comprender los factores socioecon\u00f3micos que impulsan a las mujeres a aplazar una vez y otra su entrada a la maternidad. Desde una perspectiva sociol\u00f3gica, podemos tener en cuenta la influencia de las normas sociales y la percepci\u00f3n de que la identidad de la maternidad y la paternidad es cada vez menos importante entre las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes. Dicho de otra manera, las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes muestran menos inter\u00e9s en tener hijos. Sin embargo, esta tesis no se apoya en pruebas emp\u00edricas, ya que el n\u00famero deseado de hijos (dos, aproximadamente) se ha mantenido relativamente estable. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-016\" class=\"scroll-to\">[16]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">16 \u2014 Sobotka, T.; Beaujouan, \u00c9. (2014). \u201cTwo Is Best? The Persistence of a Two-Child Family Ideal in Europe\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 40 (3), pp. 391-419. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> Adem\u00e1s, los datos de la Encuesta Espa\u00f1ola de Fecundidad (2018) indican que los principales motivos para no tener hijos a pesar de desearlo son el hecho de no tener pareja o bien limitaciones estructurales como una vivienda inadecuada, problemas laborales o la falta de estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para explicar esta tendencia, se han identificado varios factores. En primer lugar, el mercado laboral espa\u00f1ol se caracteriza por contratos temporales y niveles de inseguridad elevados, que se correlacionan negativamente con el prop\u00f3sito de tener hijos y el hecho de tenerlos. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-017\" class=\"scroll-to\">[17]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">17 \u2014 Comolli, C. L. (2017). \u201cThe Fertility Response to the Great Recession in Europe and the United States: Structural Economic Conditions and Perceived Economic Uncertainty\u201d. Demographic Research, n\u00fam. 36, pp. 1549\u20131600. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> En Espa\u00f1a, las mujeres se enfrentan a una penalizaci\u00f3n importante a causa de la maternidad porque afecta negativamente a los ingresos, la carrera profesional y las aspiraciones laborales. La investigaci\u00f3n demuestra que, diez a\u00f1os despu\u00e9s de haber tenido un hijo, sigue habiendo una brecha de g\u00e9nero persistente en los salarios y los ascensos, que se atribuye en gran medida a la maternidad. Adem\u00e1s, en Espa\u00f1a las mujeres siguen siendo las principales cuidadoras y asumen la mayor parte de las responsabilidades en el \u00e1mbito del trabajo no remunerado, cosa que crea retos adicionales para las madres trabajadoras a la hora de conciliar su vida profesional y personal. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-018\" class=\"scroll-to\">[18]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">18 \u2014 Castro Mart\u00edn, T.; Mart\u00edn Garc\u00eda, T.; Cordero, J.; Seiz Puyuelo, M.; Suero, C. (2021). Las causas de la muy baja fecundidad en la Espa\u00f1a actual.\n<\/span><\/span> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-019\" class=\"scroll-to\">[19]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">19 \u2014 Garcia Roman, J.; Cortina, C. (2016). \u201cFamily Time of Couples with Children: Shortening Gender Differences in Parenting?\u201d. Review of Economics of the Household, n\u00fam. 14 (4), pp. 921-940. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-020\" class=\"scroll-to\">[20]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">20 \u2014 Sevilla-Sanz, A. (2010). \u201cHousehold Division of Labor and Cross-Country Differences in Household Formation Rates\u201d. Journal of Population Economics, n\u00fam. 23 (1), pp. 225-249. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, Espa\u00f1a se considera un pa\u00eds familiarista, cosa que significa que la familia se considera la principal entidad responsable del bienestar de un individuo. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-021\" class=\"scroll-to\">[21]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">21 \u2014 Esping-Andersen, G. (2009).\u00a0Incomplete revolution: Adapting welfare states to women&#8217;s new roles. Polity.\n<\/span><\/span> En este contexto, las preferencias en el cuidado de los ni\u00f1os y las pol\u00edticas familiares las determinan la interacci\u00f3n de los valores culturales, las estructuras familiares y las pol\u00edticas p\u00fablicas. Estas interacciones pueden obstaculizar el desarrollo de sistemas integrales de apoyo a la familia y al cuidado de los ni\u00f1os. Aunque la disponibilidad de servicios formales de jard\u00edn de infancia influye positivamente en las decisiones de fecundidad de las mujeres, hay poca oferta de jardines de infancia p\u00fablicos, <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-022\" class=\"scroll-to\">[22]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">22 \u2014 Baizan, P. (2009). \u201cRegional Child Care Availability and Fertility Decisions in Spain\u201d. Demographic Research, n\u00fam. 21, pp. 803-842. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> y las opciones privadas suelen tener unos precios prohibitivos. Adem\u00e1s, las largas jornadas laborales y la baja proporci\u00f3n de empresas que ofrecen horarios flexibles a los padres y a las madres agravan los conflictos entre trabajo y familia. Por lo tanto, los cuidadores informales, como los abuelos y las abuelas, tienen un papel crucial a la hora de aportar flexibilidad dentro de un sistema r\u00edgido en relaci\u00f3n al cuidado de ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta din\u00e1mica afecta a todas las mujeres: las desfavorecidas y las que tienen estudios superiores. Aunque las mujeres en Espa\u00f1a han alcanzado niveles m\u00e1s altos de educaci\u00f3n, este progreso no se ha traducido en mejores puestos de trabajo, salarios m\u00e1s altos o una distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa del trabajo no remunerado dentro de los hogares. Para las mujeres con estudios superiores, eso crea dos escenarios posibles. Por una parte, pueden retrasar la maternidad tanto como sea posible, cosa que disminuye la probabilidad de tener un primero o un segundo hijo. De la otra, dado que la educaci\u00f3n est\u00e1 asociada a unos ingresos m\u00e1s elevados y a un empleo m\u00e1s estable, las mujeres con estudios superiores pueden acortar el tiempo entre el primero y el segundo hijo, cosa que aumenta la probabilidad de tener un segundo hijo.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tendencia de la fecundidad en Espa\u00f1a muestra fluctuaciones interesantes que se pueden atribuir a fen\u00f3menos demogr\u00e1ficos, como los cambios en la estructura demogr\u00e1fica de las mujeres en edad reproductiva, y a factores estructurales, como un mercado laboral complicado y la percepci\u00f3n de inestabilidad durante la etapa de la vida en que se tienen que tomar las decisiones reproductivas. En este art\u00edculo hemos presentado un an\u00e1lisis conciso de las tendencias m\u00e1s recientes y de los posibles condicionantes demogr\u00e1ficos y estructurales que pueden influir en esta din\u00e1mica de fecundidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una gran cantidad de bibliograf\u00eda centrada en investigar los posibles factores que contribuyen al retraso, la reducci\u00f3n y la renuncia a la fecundidad. En respuesta a esta evoluci\u00f3n, los gobiernos de toda Europa y de otros pa\u00edses occidentales aplican medidas para hacer frente a estas tendencias. Sin embargo, como han observado algunos autores, <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-023\" class=\"scroll-to\">[23]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">23 \u2014 Gietel-Basten, S.; Rotkirch, A.; Sobotka, T. (2022). \u201cChanging the perspective on low birth rates: why simplistic solutions won\u2019t work\u201d.\u00a0BMJ (British Medical Journal), n\u00fam. 379, pp. 1. Disponible en l\u00ednea.\n<\/span><\/span> las pol\u00edticas p\u00fablicas pocas veces han adoptado un enfoque \u201ccentrado en la persona, inclusivo, basado en los derechos y sensible a las cuestiones de g\u00e9nero\u201d, que est\u00e9 orientado al hecho que las personas que viven en estos pa\u00edses tienen, por t\u00e9rmino medio, menos hijos de los que querr\u00edan. Al examinar el contexto internacional, es evidente que las instituciones que facilitan un equilibrio m\u00e1s armonioso entre las responsabilidades familiares y las laborales son vitales para que las mujeres y las parejas puedan tener el n\u00famero de hijos que querr\u00edan. Ante la importancia de la igualdad de g\u00e9nero y la conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar para reducir el n\u00famero de hijos que las parejas deciden no tener, es esencial seguir monitorizando los posibles efectos positivos de ciertos cambios introducidos en los \u00faltimos a\u00f1os, como la introducci\u00f3n de un permiso de paternidad universal e igual que el de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, aunque las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar son sin duda un complemento valioso del marco existente, parecen insuficientes como soluci\u00f3n aislada. Adem\u00e1s, los debates sobre la fecundidad tienen que incluir un an\u00e1lisis de las circunstancias en que las personas tienen que cumplir sus planes relativos a la familia para evitar la posibilidad de aspiraciones frustradas. En este sentido, abordar la fecundidad tambi\u00e9n requiere una investigaci\u00f3n de las cuestiones subyacentes, incluyendo la influencia del mercado laboral y el acceso de las personas j\u00f3venes a la vivienda de manera independiente. Los j\u00f3venes tienen que ser una prioridad para la sociedad. Se les tiene que garantizar los derechos a la educaci\u00f3n, a la libre expresi\u00f3n y a una vivienda asequible y f\u00e1cilmente disponible, as\u00ed como el acceso al mercado laboral. Las pol\u00edticas p\u00fablicas que empoderen a los j\u00f3venes tambi\u00e9n tienen que abordar la situaci\u00f3n de la fecundidad y tienen que tener como resultado una sociedad donde tener un hijo o dos no sea un privilegio, sino una elecci\u00f3n libre.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><em>Agradecimientos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><sup>La autora agradece a Amand Blanes Llorens los debates estimulantes sobre este tema y sus comentarios sobre el borrador de este texto. Tambi\u00e9n da las gracias al proyecto \u00bfCu\u00e1ndo la fecundidad tard\u00eda implica una baja fecundidad? Tendencias generales y desigualdades sociales, econ\u00f3micas y espaciales en Espa\u00f1a (FERLOST) del Ministerio de Ciencia e Innovaci\u00f3n y la Agencia Estatal de Investigaci\u00f3n (PID2022-141778OA-I00), y al proyecto europeo COFUND (H2020-MSCA-COFUND-2020-101034228-WOLFRAM2). No obstante, las opiniones y los puntos de vista expresados son exclusivamente los de la autora y no reflejan necesariamente los de la Uni\u00f3n Europea o la Agencia Ejecutiva Europea de Investigaci\u00f3n. Ni la Uni\u00f3n Europea ni la autoridad que concede la ayuda pueden ser consideradas responsables.<\/sup><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espa\u00f1a es uno de los pa\u00edses con unos niveles de fecundidad m\u00e1s bajos de Europa y tiene una de las edades medias de maternidad m\u00e1s elevadas. 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