{"id":82107,"date":"2025-09-15T16:21:20","date_gmt":"2025-09-15T14:21:20","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaidees.cat\/el-descens-mundial-de-la-fecunditat\/"},"modified":"2025-09-17T11:50:10","modified_gmt":"2025-09-17T09:50:10","slug":"el-descens-mundial-de-la-fecunditat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-descens-mundial-de-la-fecunditat\/","title":{"rendered":"El descenso mundial de la fecundidad"},"content":{"rendered":"\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las tasas de fecundidad han disminuido dr\u00e1sticamente en la mayor\u00eda de las regiones del mundo. En muchas sociedades de renta alta, e incluso en algunos pa\u00edses de renta media, el n\u00famero de hijos por mujer se sit\u00faa actualmente muy por debajo del umbral de reemplazo de 2,1, nivel en que la poblaci\u00f3n disminuir\u00eda si no hubiera migraci\u00f3n. Las tasas en el sur de Europa y el este de Asia, por ejemplo, se sit\u00faan por debajo de 1,5 (en Espa\u00f1a, de manera persistente, entre 1,2 y 1,1 los \u00faltimos a\u00f1os); en Corea del Sur, la fecundidad se ha desplomado hasta situarse en torno al 0,7, la m\u00e1s baja del mundo. Incluso Estados Unidos, que hab\u00edan sido considerados un caso at\u00edpico porque su fecundidad segu\u00eda siendo relativamente alta entre las naciones ricas, ha visto bajar sus tasas hasta situarse alrededor de 1,64. Sin embargo, sigue habiendo una notable excepci\u00f3n: \u00c1frica subsahariana, donde las tasas de fecundidad se mantienen en torno a los 4,6 hijos por mujer, destaca en un panorama mundial marcado por niveles de natalidad hist\u00f3ricamente bajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta reestructuraci\u00f3n radical de los reg\u00edmenes de fecundidad plantea serios interrogantes para el futuro de las sociedades de todo el mundo. La baja fecundidad acelera el envejecimiento de la poblaci\u00f3n, ejerce presi\u00f3n sobre los estados del bienestar, pone a prueba los sistemas de pensiones, afecta a la din\u00e1mica migratoria y puede provocar escasez de mano de obra y desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica. Las consecuencias de una baja fecundidad sostenida van m\u00e1s all\u00e1 de la demograf\u00eda: afectan a las relaciones intergeneracionales, hacen reconfigurar las expectativas culturales y exigen nuevos planteamientos pol\u00edticos. Adem\u00e1s, la existencia de una brecha persistente entre lo que la gente declara que es el n\u00famero \u201cideal\u201d de hijos y la fecundidad \u201creal\u201d subraya la complejidad del fen\u00f3meno. De hecho, las encuestas muestran sistem\u00e1ticamente que, cuando se les pregunta directamente, las personas de todo el mundo tienden a expresar su deseo de tener dos hijos por t\u00e9rmino medio. Sin embargo, estas preferencias declaradas no se traducen en nacimientos reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque dem\u00f3grafos, soci\u00f3logos y economistas han generado un amplio abanico de explicaciones para los descensos de la fecundidad a largo plazo \u2014desde el aumento de la educaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n femenina hasta la incorporaci\u00f3n de las mujeres a la poblaci\u00f3n activa, desde el crecimiento del secularismo hasta la expansi\u00f3n de la autonom\u00eda individual\u2014, estos marcos tienen dificultades para explicar la fecundidad extraordinariamente baja.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo examina el descenso mundial de la fecundidad desde una perspectiva comparada y esboza algunas diferencias regionales singulares. El texto hace referencia a los marcos explicativos clave \u2014la nueva econom\u00eda dom\u00e9stica, la hip\u00f3tesis de la equidad de g\u00e9nero y la segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica\u2014 y al fracaso de los intentos de implementar pol\u00edticas pronatalistas. Finalmente, analiza por qu\u00e9 ir m\u00e1s all\u00e1 de las explicaciones basadas \u00fanicamente en los costes y examinar tambi\u00e9n la evoluci\u00f3n de las preferencias es esencial para comprender y, potencialmente, abordar uno de los principales retos demogr\u00e1ficos de nuestros tiempos.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Un descenso global con una notable excepci\u00f3n<\/h5>\n\n\n\n<p>En la mayor parte del mundo, las tasas de fecundidad hace d\u00e9cadas que bajan. A mediados de siglo XX, muchas regiones ten\u00edan tasas medias de fecundidad muy superiores a 5 hijos por mujer. Actualmente, estas cifras han disminuido dr\u00e1sticamente y han alcanzado niveles que habr\u00edan sido inimaginables hace tan solo unas generaciones. El descenso mundial de la fecundidad se desarrolla de manera diferente en los diferentes contextos regionales y culturales. Los pa\u00edses europeos, antes preocupados por la superpoblaci\u00f3n, ahora lo est\u00e1n por el descenso demogr\u00e1fico. Las sociedades del este asi\u00e1tico, conocidas por sus \u201cmilagros\u201d econ\u00f3micos de posguerra, se enfrentan ahora a unas de las tasas de fecundidad m\u00e1s bajas que nunca se han registrado, cosa que repercute en los \u00edndices de crecimiento. Incluso Estados Unidos, que durante d\u00e9cadas mantuvieron una fecundidad pr\u00f3xima al umbral de reemplazo, han bajado a niveles hist\u00f3ricamente bajos. Solo \u00c1frica subsahariana destaca como regi\u00f3n donde la fecundidad sigue siendo elevada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora la cuesti\u00f3n no es solo como ha disminuido la fecundidad, sino por qu\u00e9 ha bajado tanto por debajo del nivel de reemplazo en muchos contextos, y qu\u00e9 implica eso para el futuro. Sin embargo, hay que subrayar algunas diferencias regionales importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Jap\u00f3n, Corea del Sur, Singapur y otros pa\u00edses del Asia oriental presentan las tasas de fecundidad m\u00e1s bajas del mundo. Las razones de estos niveles excepcionalmente bajos son complejas y est\u00e1n interconectadas. En primer lugar, el hecho de tener hijos en estas sociedades sigue estando estrechamente ligado al matrimonio, y tenerlos fuera del matrimonio es muy poco habitual y no est\u00e1 muy bien visto socialmente. En segundo lugar, la hipercompetencia y la hiperinversi\u00f3n en la educaci\u00f3n y la crianza de los hijos hacen que tener m\u00e1s de un hijo sea econ\u00f3micamente prohibitivo. En tercer lugar, las normas de g\u00e9nero conservadoras hacen que a menudo se espere que las mujeres asuman responsabilidades desproporcionadas en el hogar y en el cuidado de otras personas, incluso cuando llegan a niveles m\u00e1s altos de educaci\u00f3n y aspiran a trabajos bien remunerados. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-01\" class=\"scroll-to\">[1]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">1 \u2014 Brinton, M. C.; Oh, E. (2019). \u201cBabies, Work, or Both? Highly Educated Women\u2019s Employment and Fertility in East Asia\u201d. American Journal of Sociology, n\u00fam. 125, pp. 105-140.\n<\/span><\/span> Muchas mujeres con estudios superiores retrasan o renuncian completamente al matrimonio para evitar entrar en acuerdos matrimoniales que limiten sus perspectivas profesionales y su autonom\u00eda personal. Los intentos de los gobiernos de fomentar el matrimonio o reducir la carga econ\u00f3mica de la crianza de los hijos no han aumentado sustancialmente la fecundidad. Sin una reconsideraci\u00f3n m\u00e1s profunda de los roles de g\u00e9nero y de las intensas presiones en torno al hecho de tener hijos sigue siendo un reto reducir la diferencia entre la baja fecundidad real y el ideal persistente de tener alrededor de dos hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pa\u00edses del sur de Europa como Italia, Espa\u00f1a y Grecia tambi\u00e9n han tenido una fecundidad persistentemente baja desde la d\u00e9cada de 1990. Las mujeres que se ausentan del trabajo por la maternidad se arriesgan a sufrir penalizaciones importantes en su carrera profesional, tanto en t\u00e9rminos salariales como de empleo, lo que se denomina a menudo <em>penalizaci\u00f3n por maternidad<\/em>. En estos mercados de trabajo duales, en los que es dif\u00edcil conseguir un trabajo estable, el coste percibido de tener hijos, a largo plazo, es sustancial. Aunque muchos gobiernos del sur de Europa han aprobado pol\u00edticas familiares, estas pol\u00edticas suelen ser menos generosas que en el norte. Las empresas m\u00e1s peque\u00f1as tienen dificultades para ofrecer acuerdos favorables a las familias, y los presupuestos p\u00fablicos ajustados limitan el alcance de las intervenciones. Los cambios culturales, como la reducci\u00f3n de la religiosidad y la evoluci\u00f3n de la percepci\u00f3n del valor de tener hijos, tambi\u00e9n han contribuido de manera muy diferente en estos pa\u00edses. Con el tiempo, estos factores refuerzan unos patrones de fecundidad muy bajos que son resistentes a los esfuerzos pol\u00edticos dirigidos principalmente a reducir los costes directos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera los pa\u00edses n\u00f3rdicos se han salvado del descenso reciente de la fecundidad. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-04\" class=\"scroll-to\">[4]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">4 \u2014 Kulu, H.; Andersson, G. (2023). Fertility Decline and Family Policies in the Nordic Countries, Mimeo.\n<\/span><\/span> Durante d\u00e9cadas, muchos observadores se\u00f1alaron los pa\u00edses n\u00f3rdicos como un modelo de \u201cbuenas pr\u00e1cticas\u201d en el fomento de una fecundidad m\u00e1s alta a trav\u00e9s de estados del bienestar generosos, una amplia oferta de jardines de infancia y leyes de g\u00e9nero progresistas. Pero incluso en estos pa\u00edses la fecundidad ha disminuido en los \u00faltimos a\u00f1os. Los expertos se\u00f1alan que, aunque las pol\u00edticas n\u00f3rdicas reduzcan muchos los obst\u00e1culos econ\u00f3micos y log\u00edsticos, no pueden contrarrestar totalmente los cambios de valores y los estilos de vida que restan prioridad al hecho de tener hijos. Este patr\u00f3n subraya la necesidad de entender mejor como las parejas sopesan sus preferencias con respecto a los hijos en un panorama cada vez m\u00e1s complejo de aspiraciones profesionales, desarrollo personal y normas sociales cambiantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que la mayor parte del mundo lucha contra una fecundidad baj\u00edsima, \u00c1frica subsahariana sigue destacando con tasas de fecundidad que superan a menudo a los cuatro hijos por mujer. La m\u00e1xima fecundidad deseada en estos contextos refleja normas culturales y religiosas profundamente arraigadas que dan valor a las familias numerosas. En muchos contextos africanos, los ni\u00f1os se consideran un activo, una fuente de seguridad para la vejez, mano de obra familiar y la continuaci\u00f3n del linaje. Esta regi\u00f3n tambi\u00e9n tiene niveles m\u00e1s bajos de educaci\u00f3n femenina y una incertidumbre econ\u00f3mica mayor. Cuando aumenta el nivel educativo de las mujeres, la fecundidad tiende a disminuir, pero muchas ni\u00f1as de \u00c1frica subsahariana siguen abandonando prematuramente la escuela por limitaciones econ\u00f3micas, matrimonios precoces o conmociones relacionadas con los conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p>La debilidad de las instituciones pol\u00edticas, la inestabilidad y los conflictos reducen la eficacia de los programas de planificaci\u00f3n familiar y los servicios sanitarios. En estos entornos, suele haber poca voluntad pol\u00edtica para promover la planificaci\u00f3n familiar de una manera contundente, ya que las encuestas de opini\u00f3n p\u00fablica revelan una preferencia elevada hac\u00eda las familias numerosas. En algunas zonas, los conflictos dificultan el acceso a los servicios de salud reproductiva, y las poblaciones desplazadas siguen siendo atendidas de manera insuficiente. Estas condiciones crean un contexto en que la fecundidad sigue siendo relativamente alta: ha ido bajando, pero lo ha hecho m\u00e1s lentamente. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-05\" class=\"scroll-to\">[5]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">5 \u2014 Adser\u00e0, A. (2020). \u201cInternational Political Economy and Future Fertility Trends\u201d. Vienna Yearbook of Population Research, n\u00fam. 18, pp. 27-32.\n<\/span><\/span> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-06\" class=\"scroll-to\">[6]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">6 \u2014 Bongaarts, J. (2017). \u201cAfrica\u2019s Unique Fertility Transition\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 43, pp. 39-58.\n<\/span><\/span> La estabilidad pol\u00edtica y la mejora de la gobernanza podr\u00edan fomentar mejores infraestructuras educativas y sanitarias y, en \u00faltima instancia, reducir la fecundidad y acercar estos pa\u00edses a las tendencias mundiales.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"flourish-embed flourish-chart\" data-src=\"visualisation\/24395238\"><script src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/embed.js\"><\/script><noscript><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/24395238\/thumbnail\" width=\"100%\" alt=\"chart visualization\" \/><\/noscript><\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1les son los principales marcos te\u00f3ricos para explicar el descenso de la fecundidad?<\/h5>\n\n\n\n<p>Los investigadores han propuesto m\u00faltiples marcos para explicar los cambios de la fecundidad a lo largo del tiempo. Destacan tres teor\u00edas que ayudan a estructurar el debate respecto a esta cuesti\u00f3n: la nueva econom\u00eda dom\u00e9stica, la hip\u00f3tesis de la equidad de g\u00e9nero y la segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica. Cada una aporta informaci\u00f3n valiosa, pero ninguno explica plenamente los patrones de fecundidad baj\u00edsima que se observan actualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un primer marco importante para reflexionar sobre el descenso de la fecundidad es el enfoque influyente de la nueva econom\u00eda dom\u00e9stica de Gary Becker, centrado en los factores econ\u00f3micos y estructurales que influyen en el tama\u00f1o de la familia. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-07\" class=\"scroll-to\">[7]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">7 \u2014 Becker, G. S. (1993). A Treatise on the Family. Edici\u00f3n ampliada. Harvard University Press.\n<\/span><\/span> A medida que aumenta el n\u00famero de mujeres con estudios que se incorporan a la poblaci\u00f3n activa, estas se enfrentan a la disyuntiva entre las perspectivas profesionales y la crianza de los hijos. Es lo que esta teor\u00eda denomina como <em>coste de oportunidad de tener hijos<\/em>. Esta teor\u00eda hace referencia tambi\u00e9n a la existencia de una disyuntiva entre calidad y cantidad. Eso implica que, a medida que aumentan los ingresos, los padres invierten m\u00e1s (lo que Becker denomina <em>m\u00e1s calidad<\/em>) en menos hijos. En muchas econom\u00edas avanzadas, sin embargo, la reducci\u00f3n de los costes directos e indirectos de tener hijos mediante pol\u00edticas p\u00fablicas \u2014como los jardines de infancia subvencionados o los permisos de paternidad y maternidad\u2014 no han hecho aumentar sustancialmente la fecundidad. Aunque estas intervenciones pueden fomentar el hecho de tener hijos en edades m\u00e1s j\u00f3venes o pueden hacer aumentar marginalmente las posibilidades de tener un segundo hijo, su impacto global sobre el n\u00famero total de hijos que tienen las mujeres sigue siendo modesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo conjunto de teor\u00edas remarca la importancia de la equidad de g\u00e9nero tanto en la esfera p\u00fablica (educaci\u00f3n, mercado laboral) como en la privada (tareas dom\u00e9sticas, cuidados). A medida que progresan las sociedades, aumentan los \u00e9xitos educativos y las oportunidades profesionales para las mujeres, lo que incrementa sus expectativas en materia de igualdad de g\u00e9nero en las parejas. Cuando las responsabilidades dom\u00e9sticas recaen de manera desproporcionada en las mujeres, la carga de conciliar la vida laboral y familiar se vuelve pesada. Los pa\u00edses que han conseguido un equilibrio de g\u00e9nero mayor en las tareas dom\u00e9sticas y el cuidado de personas tienden a tener una fecundidad ligeramente superior. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-08\" class=\"scroll-to\">[8]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">8 \u2014 Esping-Andersen, G. (2009). The Incomplete Revolution: Adapting to Women\u2019s New Roles. Polity Press.\n<\/span><\/span>  Sin embargo, incluso en lugares como los pa\u00edses n\u00f3rdicos, con unos permisos de paternidad y maternidad generosos y unos sistemas s\u00f3lidos de jardines de infancia, la fecundidad ha disminuido en los \u00faltimos a\u00f1os, cosa que sugiere que, aunque la equidad es importe, no resuelve totalmente el problema.<\/p>\n\n\n\n<p>El marco de la segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica atribuye el descenso de la fecundidad a cambios culturales e ideol\u00f3gicos. El aumento del secularismo y el individualismo y la b\u00fasqueda de la autorrealizaci\u00f3n han reducido las tasas de matrimonio, han retrasado las uniones y han pospuesto el momento de tener hijos. La segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica pone en relieve el papel crucial del cambio de valores, incluyendo unas normas de g\u00e9nero m\u00e1s igualitarias y la aceptaci\u00f3n de varias formas de familia. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-09\" class=\"scroll-to\">[9]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">9 \u2014 Lesthaeghe, R. (2010). \u201cThe Unfolding Story of the Second Demographic Transition\u201d. Population and Development Review, n\u00fam. 36, pp. 211-251.\n<\/span><\/span> Sin embargo, aunque esta teor\u00eda apunte al cambio de valores como motor central, no resulta tan \u00fatil para dilucidar el valor espec\u00edfico que las personas dan a los hijos. Se mantiene el supuesto de que la gente sigue teniendo una preferencia latente por tener alrededor de dos hijos, pero los datos emp\u00edricos sugieren que, cuando se consideran todas las ventajas e inconvenientes \u2014carrera profesional, ocio, calidad de las relaciones\u2014, las preferencias expresadas por la gente pueden inclinarse para tener menos hijos de los que declaran de manera aislada.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">La diferencia entre la fecundidad deseada y la real<\/h5>\n\n\n\n<p>Un enigma persistente es la brecha entre aquello que la gente dice que quiere y aquello que acaba haciendo. Las encuestas muestran sistem\u00e1ticamente que, por t\u00e9rmino medio, las personas de las sociedades con una baja fecundidad siguen afirmando que el \u201cideal\u201d es una familia con dos hijos. Sin embargo, el n\u00famero real de ni\u00f1os nacidos est\u00e1 muy por debajo de estos ideales. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-010\" class=\"scroll-to\">[10]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">10 \u2014 Adser\u00e0, A. (2006). \u201cAn Economic Analysis of the Gap Between Desired and Actual Fertility: The Case of Spain\u201d. Review of Economics of the Household, n\u00fam. 4, pp. 75-95.\n<\/span><\/span> <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-011\" class=\"scroll-to\">[11]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">11 \u2014 Sobotka, T.; Beaujouan, \u00c9. (2021). \u201cTwo is best? The Persistence of a Two-Child Family Ideal in Europe\u201d. Institut f\u00fcr Demographie &#8211; VID, n\u00fam. 1, pp. 1-81.\n<\/span><\/span> \u00bfA qu\u00e9 se debe esta discrepancia?<\/p>\n\n\n\n<p>Captar con precisi\u00f3n como se sienten las parejas respecto al hecho de tener hijos es m\u00e1s complicado de lo que sugieren las encuestas convencionales. Cuando se les pregunta en abstracto, muchas personas dicen que quieren tener dos hijos, cosa que posiblemente refleja una norma cultural persistente. Pero se trata de ideales hipot\u00e9ticos que no obligan los encuestados a considerar las ventajas y los inconvenientes a los que se enfrentan en la vida real: estabilidad econ\u00f3mica, ocio, promoci\u00f3n profesional, calidad de las relaciones y autonom\u00eda personal. Sin embargo, cuando la decisi\u00f3n se sit\u00faa en un contexto multidimensional \u2014teniendo en cuenta las ventajas y los inconvenientes\u2014 pueden escoger de manera diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas metodolog\u00edas innovadoras recientes, como los experimentos conjuntos y los dise\u00f1os factoriales de las encuestas, han empezado a revelar un panorama m\u00e1s complejo. En un trabajo reciente, junto con investigadores de diferentes universidades, utilizamos estos experimentos para investigar c\u00f3mo perciben las personas los ideales familiares en varias sociedades con una baja fecundidad, entre las cuales la espa\u00f1ola. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-012\" class=\"scroll-to\">[12]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">12 \u2014 Sobotka, T.; Beaujouan, \u00c9. (2021). \u201cTwo is best? The Persistence of a Two-Child Family Ideal in Europe\u201d. Institut f\u00fcr Demographie &#8211; VID, n\u00fam. 1, pp. 1-81.\n<\/span><\/span> Los encuestados evaluaron perfiles familiares hipot\u00e9ticos que variaban en m\u00faltiples dimensiones, como el n\u00famero de hijos, el estado civil, los ingresos, el reparto del trabajo dom\u00e9stico y la calidad de la comunicaci\u00f3n. Los resultados mostraron que, aunque los participantes vieran negativamente la falta de hijos, tener m\u00e1s de un hijo no aumenta sustancialmente el valor percibido de una familia. Eso cuestiona la idea generalizada que la familia de dos hijos sigue siendo un ideal inmutable. M\u00e1s bien, cuando las preferencias se plantean en un contexto que obliga a valorar ventajas e inconvenientes, los individuos muestran menos inclinaci\u00f3n a tener m\u00e1s de un hijo. En otras palabras, aunque las personas afirmen que dos hijos es el ideal normativo, cuando se enfrentan a disyuntivas realistas, parecen indiferentes entre tener uno o dos hijos o bien consideran que no vale la pena el coste adicional, el esfuerzo o la p\u00e9rdida de oportunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Si entendemos las opciones de fecundidad como aparte de un entramado m\u00e1s amplio de preferencias concurrentes, podemos explicar mejor por qu\u00e9 la fecundidad sigue siendo baja a pesar de las afirmaciones generalizadas de querer tener alrededor de dos hijos. Los costes econ\u00f3micos por s\u00ed solos no pueden explicar del todo por qu\u00e9 la fecundidad ha bajado tan dr\u00e1sticamente. En cambio, las personas parecen sopesar los costes y los beneficios intangibles de tener un segundo o un tercer hijo frente de otras dimensiones de la vida que tambi\u00e9n se valoran. En un contexto de matrimonios tard\u00edos, mercados laborales precarios para los j\u00f3venes, limitaciones en el \u00e1mbito de la vivienda, jornadas laborales largas y valores personales cambiantes, tener menos hijos suele parecer la mejor opci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"663\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=1024%2C663&#038;ssl=1\" alt=\"6\" class=\"wp-image-81850\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=1024%2C663&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=300%2C194&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=768%2C497&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=1536%2C994&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=1200%2C776&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?resize=767%2C496&amp;ssl=1 767w, https:\/\/i0.wp.com\/revistaidees.cat\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6-1.png?w=1700&amp;ssl=1 1700w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La mano de una enfermera sostiene a un beb\u00e9 que descansa sobre el pecho de su madre, pocos minutos despu\u00e9s de haber nacido. Fotograf\u00eda: Adobe Stock<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><br><br>Una baja fecundidad persistente a pesar de las intervenciones pol\u00edticas<\/h5>\n\n\n\n<p>Si abordar las cargas econ\u00f3micas del hecho de tener hijos fuese suficiente, ya habr\u00edamos visto un giro en el descenso de la fecundidad. Muchos pa\u00edses han introducido pol\u00edticas pronatalistas para animar a las familias a tener m\u00e1s hijos, desde transferencias directas y bonificaciones por el nacimiento de un hijo hasta jardines de infancia subvencionados y permisos de paternidad y maternidad generosos. Sin embargo, el \u00e9xito de estas intervenciones ha sido limitado. <span class=\"note-item\"><a href=\"#note-013\" class=\"scroll-to\">[13]<\/a><span class=\"note-item-tooltip\">13 \u2014 Gauthier, A. H. (2007). \u201cThe Impact of Family policies on Fertility in Industrialized Countries: a Review of the Literature\u201d. Population Research and Policy Review, n\u00fam. 26, pp. 323-346.\n<\/span><\/span> Las pol\u00edticas p\u00fablicas han influido a menudo en el momento de la vida en que las personas tienen hijos, m\u00e1s que no en el n\u00famero total. La fecundidad puede aumentar brevemente despu\u00e9s de introducir, por ejemplo, una prestaci\u00f3n por permiso de maternidad o paternidad, o despu\u00e9s de aplicar una bonificaci\u00f3n por el nacimiento de un hijo, pero el efecto suele disminuir y no hace que la fecundidad vuelva a los niveles del umbral de reemplazo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses n\u00f3rdicos \u2014a menudo mencionados como el mejor de los casos, con pol\u00edticas de apoyo y una alta participaci\u00f3n femenina en el mercado de trabajo\u2014 las tasas de fecundidad vuelven a bajar. Eso sugiere que, incluso cuando se reducen los costes directos e indirectos de la crianza de los hijos, las parejas siguen escogiendo tener menos hijos de los que hab\u00edan dicho que quer\u00edan. De la misma manera, en el Asia oriental, donde los gobiernos han recurrido hace poco a campa\u00f1as de promoci\u00f3n del matrimonio o a incentivos de vivienda para las parejas j\u00f3venes, la fecundidad sigue siendo una de las m\u00e1s bajas del mundo. La eficacia escasa de las intervenciones pol\u00edticas centradas exclusivamente en los costes sugiere que hay que mirar m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00eda para entender la ca\u00edda actual de la fecundidad.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Replanteamiento de los enfoques pol\u00edticos<\/h5>\n\n\n\n<p>\u00bfDado que las pol\u00edticas pronatalistas actuales han tenido un \u00e9xito limitado en el aumento de la fecundidad, qu\u00e9 tendr\u00edan que tener en cuenta los responsables pol\u00edticos a partir de ahora? Las evidencias de la investigaci\u00f3n en este \u00e1mbito sugieren que reducir simplemente el coste monetario de tener hijos \u2014aunque sea necesario\u2014 puede no ser suficiente. La gente parece tomar decisiones en un contexto m\u00e1s hol\u00edstico. Las intervenciones pol\u00edticas que se centran \u00fanicamente en el permiso de maternidad y paternidad, las ayudas para la vivienda o los costes del cuidado de los hijos tienen un papel, pero no abordan los cambios m\u00e1s profundos en como las personas valoran a los hijos en relaci\u00f3n con otras trayectorias vitales.<\/p>\n\n\n\n<p>En Asia oriental, los debates pol\u00edticos reconocen cada vez m\u00e1s que el apoyo a las familias requiere alguna cosa m\u00e1s que subvenciones para el cuidado de los ni\u00f1os: eso puede significar repensar las largas jornadas laborales, fomentar roles de g\u00e9nero m\u00e1s igualitarios y hacer socialmente aceptable tener hijos fuera del matrimonio. En el sur de Europa, mejorar la estabilidad del mercado laboral para los trabajadores m\u00e1s j\u00f3venes, garantizar que dedicar tiempo a tener hijos no comporte graves penalizaciones en la carrera profesional y ampliar las ayudas a las familias podr\u00eda ayudar mucho. Mientras tanto, incluso en los pa\u00edses n\u00f3rdicos, con prestaciones generosas, entender que la baja fecundidad puede reflejar la evoluci\u00f3n de las preferencias de la poblaci\u00f3n sugiere que ninguna \u201csoluci\u00f3n\u201d pol\u00edtica \u00fanica garantiza el restablecimiento de unos niveles de fecundidad m\u00e1s elevados.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, las pol\u00edticas tienen que bregar con una poblaci\u00f3n para la cual el valor de tener m\u00e1s hijos a menudo se ve superado por otras prioridades. Si los ni\u00f1os se consideran cada vez m\u00e1s como una dimensi\u00f3n de un conjunto de opciones multidimensionales \u2014en lugar de un hito vital por defecto\u2014, los responsables pol\u00edticos tienen que pensar de una manera m\u00e1s amplia. Las intervenciones podr\u00edan tener como objetivo no solo aliviar las presiones de los costes, sino tambi\u00e9n crear entornos de apoyo que reduzcan los costes emocionales y de oportunidad de la crianza de los hijos. Eso podr\u00eda significar promover una cultura del trabajo que respete realmente el equilibrio entre la vida laboral y la familiar, animar a los hombres a asumir una parte m\u00e1s equitativa de las tareas dom\u00e9sticas o cambiar los discursos en torno a lo que constituye una vida adulta satisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: hacia una visi\u00f3n m\u00e1s completa e integral de la fecundidad<\/h5>\n\n\n\n<p>El descenso sin precedentes de la fecundidad registrado en todo el mundo \u2014excepto en lugares como \u00c1frica subsahariana\u2014 plantea retos demogr\u00e1ficos, econ\u00f3micos y culturales urgentes. Las teor\u00edas existentes han proporcionado unas pistas clave: la nueva econom\u00eda dom\u00e9stica muestra c\u00f3mo el aumento de los costes de oportunidad frena la fecundidad; la hip\u00f3tesis de la equidad de g\u00e9nero explica por qu\u00e9 unos roles dom\u00e9sticos m\u00e1s equilibrados favorecen una fecundidad mayor; y la segunda transici\u00f3n demogr\u00e1fica pone en relieve como la secularizaci\u00f3n, el individualismo y la b\u00fasqueda de la realizaci\u00f3n personal alteran las pautas en la formaci\u00f3n de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos marcos, sin embargo, no pueden explicar del todo los extraordinarios m\u00ednimos actuales. Incluso con pol\u00edticas generosas que reducen los costes directos de tener hijos, la fecundidad sigue siendo obstinadamente baja. Eso sugiere que el fuerte descenso de la fecundidad no solo se debe a limitaciones econ\u00f3micas o estructurales, sino tambi\u00e9n a cambios fundamentales en la manera como las personas priorizan el tiempo, las relaciones, las carreras profesionales y la libertad personal. Las pol\u00edticas dirigidas \u00fanicamente a reducir costes tienen una eficacia limitada. En \u00faltima instancia, es crucial reconocer que el estancamiento de la baja fecundidad puede reflejar una recalibraci\u00f3n de lo que la gente quiere, y no solo de lo que se puede permitir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las tasas de fecundidad han disminuido dr\u00e1sticamente en la mayor\u00eda de las regiones del mundo. 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Las tasas en el sur de Europa y el este de Asia, por ejemplo, se sit\u00faan por debajo de 1,5 (en Espa\u00f1a, de manera persistente, entre 1,2 y 1,1 los \u00faltimos a\u00f1os); en Corea del Sur, la fecundidad se\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":74,"featured_media":81804,"parent":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[677],"tags":[],"segment":[],"subject":[],"class_list":["post-82107","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-panorama-internacional-migracions-envelliment-i-fecunditat-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El descenso mundial de la fecundidad &#8211; IDEES<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaidees.cat\/es\/el-descens-mundial-de-la-fecunditat\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El descenso mundial de la fecundidad &#8211; IDEES\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las tasas de fecundidad han disminuido dr\u00e1sticamente en la mayor\u00eda de las regiones del mundo. 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