Cuando el 25 de abril de 1974 se produjo el golpe de estado militar del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que inició la transición hacia la democracia en Portugal, sorprendentemente no se produjeron reacciones por parte de los representantes de los países occidentales. Sin embargo, el mundo se encontraba en plena Guerra Fría, dividido en dos bloques, y en uno de estos bloques estaban integrados los países de la OTAN, incluido Portugal. El final del régimen dictatorial en Portugal, bajo el mandato de Marcello Caetano en la presidencia del Consejo de Ministros, entre el 27 de septiembre de 1968 y el 25 de abril de 1974, coincidió aproximadamente con la presidencia de Richard Nixon en los Estados Unidos. Otro protagonista del momento fue Henry Kissinger, primero como consejero de Seguridad Nacional y, posteriormente, entre el 22 de septiembre de 1973 y el 20 de enero de 1977, como responsable del Departamento de Estado norteamericano de Nixon y de Gerald Ford.

La presencia norteamericana en Portugal durante el marcellismo

La relación luso-americana fue más positiva durante la presidencia de Marcello Caetano, que había heredado de Salazar una relación distante con los Estados Unidos a causa de la guerra colonial. En efecto, cuando Richard Nixon llegó a la Casa Blanca, prometió que los Estados Unidos dejarían de “dar lecciones en Portugal” con respecto a África. No obstante, a finales de 1973 se reflejaba “la dejadez general de Washington” en la embajada de Lisboa, la sección política de la cual en octubre de aquel año sólo tenía tres agentes y la Agregadoría de Defensa (Defense Attaché Office) incluía a seis agentes, bajo el mando del agregado de Defensa y Aeronáutica, el coronel Peter P. Blackley.

En tanto que su única “fuente institucional” para los informes que dirigía a la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, de la sigla en inglés) era la jerarquía militar portuguesa, en esta agencia no constó nada sobre las protestas de los oficiales portugueses que darían origen al MFA. Hasta el 25 de abril de 1974, la CIA en Lisboa la dirigió John Morgan, recién llegado a Portugal, y en la capital portuguesa sólo tenía dos agentes, Leslie F. Hughes y Frank W. Lowell, desde julio y mayo de 1973. Estos agentes se limitaron a hacer lo mismo que sus antecesores, seguros de la inmutabilidad de la situación política portuguesa. [1]1 — Antunes, J. F. (1986). Os Americanos e Portugal, vol. I. Os Anos de Richard Nixon. 1969-1974. Lisboa: Dom Quixote, p. 56-57, 112-113, 241-244. Al sopesar “las hipótesis que el régimen fuera derribado por una acción de los comunistas”, los analistas de la CIA concluyeron que no había razón para “alarmarse”, tal como también consideraba la Dirección General de Seguridad (DO) portuguesa. [2]2 — Antunes, J. F. (1992). Nixon e Caetano, Promessas e Abandono. Lisboa: Difusão Cultural, p. 322, 323, 324, 345.

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Confraternización entre el pueblo y los militares durante el asedio al cuartel de la Guardia Nacional Republicana donde se había refugiado el jefe del Gobierno, Marcelo Caetano, el 25 de abril de 1974 en Lisboa. Fotografía: Mário Varela Gomes (vía Fundación Mário Soares y Maria Barroso)


Es cierto que, en febrero de 1974, la sección militar de la embajada norteamericana envió a la DIA “información sobre una petición presentada al Gobierno dos meses antes por parte de 1.500 profesionales de las fuerzas armadas”, pero no se indicaba “ningún nombre de los firmantes —y no se hizo ningún esfuerzo por identificarlos”. El mes siguiente, el embajador Stuart Nash Scott, llegado a Lisboa el 10 de enero, es decir, más de un año después de la salida del anterior embajador, Ridgway B. Knight, mencionó el “movimiento de los oficiales”.

Al atribuir propósitos corporativos a los militares involucrados, previó que una revuelta “mejor planeada y menos arrebatada” que la del 16 de marzo se podría repetir, [3]3 — N. d. T.: El 16 de marzo de 1974, un regimiento de infantería de Caldas da Rainha se sublevó e intentó marchar sobre Lisboa, pero la revuelta fue abortada el mismo día. pero consideró que el liderazgo “había sido, de momento, decapitado en la metrópoli”. El embajador añadió que algunos de los sublevados habían sido detenidos “por la odiada DO” y que el entonces capitán Carlos Fabião había denunciado un intento de golpe por parte de Kaúlza de Arriaga. Después del golpe militar fallido de Caldas da Rainha, y probablemente influida por el optimismo de la DO, la CIA formuló la previsión incorrecta que durante algunos meses no se produciría ningún “nuevo intento insurreccional”. [4]4 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 20, 22-24.

Basándose en los telegramas de John Morgan y en el espionaje militar norteamericano en Lisboa, a finales de marzo los servicios de la CIA en Europa Occidental iniciaron un análisis profundizado sobre Portugal intitulado “Cracks in the Façade” (Grietas en la fachada). No obstante, el documento todavía estaba por acabar el 25 de abril de 1974. [5]5 — Antunes, J. F. (1991). Kennedy e Salazar, O Leão e a Raposa. Lisboa: Difusão Cultural, p. 106-108.

En sospesar les hipòtesis que apuntaven que el règim fos enderrocat per una acció dels comunistes, els analistes de la CIA van concloure que no hi havia raó per “alarmar-se”

Un año y medio más tarde, en octubre de 1975, el director de la Oficina de Inteligencia e Investigación (BIR, de la sigla en inglés) del Departamento de Estado de los Estados Unidos, William Hyland, declararía, ante la comisión Pike en Washington, sobre la falta de previsión por parte de la CIA respecto del golpe de estado del 25 de abril de 1974. Kissinger, indignado por la declaración de Hyland, exclamó: “¿Por qué narices teníamos que saber nosotros más de lo que sabía Caetano?” El interlocutor recordó que a la CIA se le pagaba justamente para prever golpes de estado, y puso de manifiesto que, entre el 16 de marzo y el 25 de abril de 1974, la agencia no había transmitido ninguna información sobre lo que pasaba en Portugal, porque no la tenía. [6]6 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 19-20.

El éxito del 25 de abril y la sorpresa de los Estados Unidos

El Movimiento de los Capitanes, que hizo caer el régimen dictatorial y colonial portugués, obtuvo una victoria abrumadora en la operação Viragem Histórica (operación Giro Histórico) en escasas 19 horas, desde la primera señal de radio a las 22.55 del día 24 hasta las 18.00 del día 25, cuando Marcello Caetano se rindió. El golpe de estado sorprendió a los servicios de información occidentales que se relacionaban con la DO, de la cual recibían información sobre la situación portuguesa y, por este motivo, compartían el desconocimiento de esta policía política. La noche del 24 al 25 de abril de 1974, el encargado de negocios Richard Post representaba los Estados Unidos en Lisboa como sustituto del embajador Stuart Nash Scott, que se encontraba fuera, en la base militar de Lajes, en las Azores.

El teléfono sonó en casa de Post, en el barrio de Restelo, donde uno de los guardias, exagente de la DO, contestó la llamada en el garaje y avisó inmediatamente al encargado de negocios norteamericano por teléfono interno, al grito de “Peligro, peligro”. Post no comprendió qué le estaba diciendo y su mujer, medio dormida, tradujo: “¡Ah, este es el nombre del guardia!” Post colgó el teléfono y la pareja volvió a dormir hasta las “seis de la mañana, cuando uno de los agregados militares” los llamó por teléfono “para decirles que había tanques en la calle y música militar en la radio”. [7]7 — Antunes, J. F. (1992). Nixon e Caetano, p. 311, 349.

El encargado de negocios se trasladó a la embajada de los Estados Unidos, entonces situada en la calle Duque de Loulé, en Lisboa, donde se reunió con el agente de la CIA John Morgan, y los dos intercambiaron información con los militares norteamericanos de la base de la OTAN en Oeiras y con el cónsul norteamericano en Oporto, Rush W. Taylor. La CIA no entendió bien las primeras informaciones sobre “los acontecimientos en Lisboa”, porque consideraba que el MFA lo constituían “partidarios del general António de Spínola, el vicejefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas que había sido destituido hacía un mes”.

La mañana del 25 de abril, al ser despertado en las Azores por Richard Post, el embajador Scott no envió un telegrama hasta las 9.50, intitulado “Disturbios en Portugal”. A las once, se informó a Washington de que en Lisboa había “tensión, pero también calma y un número importante de militares en las calles”, pero que no era claro quien dirigía a los “disidentes”. Este “primer telegrama al Departamento de Estado, a las once de la mañana del 25 de abril, revelaba” una total ignorancia de la embajada de los Estados Unidos sobre quien eran los líderes de la revuelta. [8]8 — Antunes, J. F. (1992). Nixon e Caetano, p. 351-352.

El primer telegrama enviado a Washington a las once de la mañana del 25 de abril revelaba una total ignorancia de la embajada de los Estados Unidos sobre quien eran los líderes de la revuelta

Entre las seis y las siete de la tarde, cuando Marcello Caetano se rindió en el Largo don Carmo, [9]9 — N. d. T.: El todavía presidente del Consejo de Ministros se había refugiado desde primera hora de la mañana en el cuartel de la Guardia Nacional Republicana (GNR) situada en esta plaza del centro de Lisboa. hubo un problema técnico en las comunicaciones de la embajada con el exterior y, por eso, los diplomáticos en Lisboa enviaron dos telegramas en que pedían en Washington que los llamaran “inmediatamente”. En torno a las 19.30, Post informó al Departamento de Estado de que la emisora de los rebeldes había confirmado la caída del gobierno y había anunciado que Marcello Caetano se había rendido incondicionalmente al general Spínola. También alertó al Departamento de Estado de un “grave incidente” cerca de la sede de la DO, a las 20.10 del 25 de abril, desde donde se dispararon tiros que causaron 4 muertos y 45 heridos. Más tarde, Post envió por telégrafo a Washington el texto siguiente: “Suponemos que se planteará la cuestión del reconocimiento del nuevo régimen por parte de los Estados Unidos y solicitamos las instrucciones oportunas.” [10]10 — Antunes, J. F. (1986). Os Americanos e Portugal, p. 267.

Los memorándums de la CIA

Ya por la mañana del día 26 de abril, la CIA emitió un primer memorándum, titulado “Golpe en Portugal”, atribuido —erróneamente— a Spínola, que era alabado por haber “organizado y liderado magistralmente” el golpe. Las previsiones eran que los militares del MFA seguirían las políticas defendidas por Spínola y que el nuevo poder en Lisboa también podría contar con las “mejores relaciones con el resto de Europa y la OTAN”. En el Departamento de Estado, el equipo de análisis sobre Portugal, compuesto por Wells Stabler, Ellwood Rabenold y otros, elaboró un primer informe destinado a Henry Kissinger, quien el 26 de abril envió un telegrama a todos sus representantes diplomáticos en que les pedía que no se mencionara nada de lo que pasaba en Portugal.

En este sentido, Kissinger ordenó telegráficamente al representante en Lisboa que se evitara cualquier comentario sobre la política colonial portuguesa, para no dar la impresión que la administración norteamericana “estaba involucrada en el proceso político interno portugués”. El 27, el secretario de Estado dio instrucciones con el fin de evitar cualquier acción “considerada como un reconocimiento” del nuevo régimen, sin embargo, dos días más tarde, Paul J. Hare, del Departamento de Estado, anunció “la continuación de las relaciones” entre Portugal y los Estados Unidos, que defendían el “derecho de autodeterminación” de los “territorios africanos”. [11]11 — Antunes, J. F. (1986). Os Americanos e Portugal, p. 298, 317-318.

El 8 de mayo de 1974, la CIA emitió un memorándum sobre Portugal en el que relataba que, después de haber tomado rápidamente el poder el 25 de abril, el MFA había pedido al general Spínola liderar la Junta de Salvación Nacional (JSN), integrada por el general Costa Gomes y cinco oficiales superiores más. Todos “habían sido invitados a incorporarse después de la revuelta”, aunque era posible que Spínola y Costa Gomes tuvieran conocimiento previo y hubieran preferido “permanecer en segundo plano para estar disponibles para otro intento en caso de que este fracasara”.

Los norteamericanos consideraban posible que “los jóvenes oficiales, actuando por su propia cuenta,” hubieran pedido el apoyo de Spínola y Costa Gomes al final del proceso. Fuera como fuera, el MFA se mantenía hasta entonces en segundo plano, según la CIA, que atribuía mucha importancia al general Spínola. Subrayaba su apuesta “por una federación de Portugal y de sus territorios ultramarinos con una autonomía y equidad considerables, y que estaba dispuesto con el tiempo a permitirles decidir si permanecían o no en la federación mencionada”. Al contrario, “algunos de los miembros golpistas habían adoptado posiciones que iban desde la independencia inmediata hasta medidas intermedias que condujeran al mismo final, como un alto el fuego inmediato seguido de negociaciones”. [12]12 — Archivo de la CIA, CIA-RDP79T00975A00110001-6, Central Intelligence Bulletin, 8/5/74; CIA-RDP80B01495R000600050009-5 Office of the Director, Central Intelligence Interagency Memorandum, subject: Portugal, after the coup, May 1974, p. 1-6.

Kissinger ordenó que se evitara cualquier comentario sobre la política colonial portuguesa, para no dar la impresión que la administración norteamericana “estaba involucrada en el proceso político interno portugués»

Por segunda vez, el 20 de mayo de 1974, el presidente de la República, el general António de Spínola, recibió al embajador Stuart Nash Scott, y le aseguró que el próximo Gobierno provisional no tendría ningún ministro comunista o socialista. Ahora bien, como se sabe, se incluyeron dos comunistas en el primer Gobierno, dirigido por Adelino da Palma Carlos: Álvaro Cunhal, líder del Partido Comunista Portugués (PCP) y ministro sin cartera, y el sindicalista Avelino Gonçalves, como ministro de Trabajo. Scott, por su parte, desmintió categóricamente a Spínola los rumores que “la CIA estaba conspirando con los miembros de la antigua DO para organizar un contragolpe” de extrema derecha en Portugal. [13]13 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 29-30, 64-65.

Pero la opinión de Scott no era la posición oficial de la diplomacia norteamericana ni la de Henry Kissinger, que entonces ostentaba los cargos de secretario de Estado y de consejero de Seguridad Nacional del presidente de los Estados Unidos. Kissinger empezó a dramatizar la situación en Portugal, porque temía un “contagio” del éxito de los comunistas portugueses en Italia, España o Grecia y, en julio de 1974, instruyó a Scott para presionar a las autoridades portuguesas, ya que “Portugal preocupaba a los Estados Unidos”. Como se verá más adelante, el embajador en Lisboa sería sustituido poco después. [14]14 — Archivo de la CIA, CIA-RDP79T00975A027000010028-1.

La gran preocupación de Kissinger por Portugal aumentó después de la dimisión de Spínola de la presidencia de la República, después de los hechos del 28 de septiembre de 1974. [15]15 — N. d. T.: Spínola dimitió después de su implicación en la frustrada manifestación denominada de la “mayoría silenciosa» del 28 de septiembre de 1974. Al preparar la reunión entre el entonces presidente, Gerald Ford; el jefe de estado portugués, Cuesta Gomas, y el ministro Mário Soares, que visitaban los Estados Unidos en octubre, Kissinger sugirió que el presidente hiciera pública su “seria preocupación por la influencia creciente de la izquierda y la participación de los comunistas en Portugal”. Además, consideraba que los Estados Unidos tendrían que destacar la importancia de la permanencia de Portugal en la Alianza del Atlántico Norte [OTAN], así como subrayar que la extensión del acuerdo de la base militar de Lajes era de interés común”. [16]16 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 45.

El 18 de octubre de 1974, ya en Washington, el presidente Costa Gomes garantizó en Ford y en Kissinger que los “portugueses tienen un fuerte sentimiento anticomunista” y, que por lo tanto, el riesgo que hubiera un “gobierno predominantemente comunista” en Lisboa era muy bajo. El general recordó haber sido destinado a la base de la OTAN de Norfolk, en 1956, donde había sido el único militar que vio los planes nucleares de la Alianza Atlántica contra los países del Pacto de Varsovia.

La gran preocupación de Kissinger por Portugal aumentó después de la dimisión de Spínola de la presidencia de la República, después de los hechos del 28 de septiembre de 1974

Al garantizar que el Gobierno y las fuerzas armadas portuguesas querían establecer un régimen “democrático, con libertad para todo el mundo”, Costa Gomes aseguró que Portugal sería fiel a sus compromisos internacionales y a la OTAN. Después, en una comida con Ford y Kissinger, el secretario de Estado comparó Mário Soares con el dirigente ruso derrocado por la Revolución bolchevique de 1917. “Usted es un Kérenski”, dijo Kissinger a Soares, afirmando creer en su sinceridad, pero considerándolo “uno ingenuo”. Cuando Mário Soares aseguró que él no quería ser como este político ruso, Kissinger le respondió: “Kérenski tampoco.». [17]17 — Gomes, B. i Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa. Alfragide: Dom Quixote, p. 91-101,

Peligra la inclusión de Portugal en el Grupo de Planificación Nuclear de la OTAN

El 28 de octubre de 1974, el embajador de los Estados Unidos en Lisboa, Stuart Nash Scott, recibió un telegrama con un mensaje secreto de Henry Kissinger para que se lo leyera a Costa Gomes, que ya había vuelto a Lisboa después de su visita a los Estados Unidos. En la misiva, que trataba de los secretos nucleares de la OTAN y la participación de militares portugueses en las reuniones del Grupo de Planificación Nuclear (NPG, de la sigla en inglés), Kissinger mostraba su preocupación a que “se pusieran en riesgo unos documentos sensibles que contenían información nuclear, como consecuencia de procedimientos inadecuados por parte del Gobierno portugués.” El secretario de Estado añadía, sin embargo, que estaba seguro que Costa Gomes comprendería que la administración norteamericana diera apoyo a “la propuesta del secretario general, el general Luns, a que Portugal se retirara, de momento, del NPG”. [18]18 — Gomes, B. i Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa. Alfragide: Dom Quixote, p. 102-108

El general Costa Gomes contestó afirmativamente a la retirada, “de momento, de Portugal del NPG” y “entendió perfectamente las preocupaciones del secretario de Estado sobre la información sensible”, pero señaló que las “preocupaciones del secretario de Estado Kissinger sobre la situación política de Portugal” eran exageradas, y argumentó lo siguiente: “Álvaro Cunhal [líder histórico del PCP] es ministro sin cartera y, por lo tanto, sin acceso directo en ningún documento secreto del Gobierno portugués.” Costa Gomes advirtió que, tan pronto como el sistema de seguridad fuera considerado adecuado, “consideraría ofensivo que se le siguiera negando a Portugal el acceso al material de la OTAN”. En un telegrama del 7 de noviembre de 1974, Kissinger se felicitó de la “juiciosa” decisión “de estadista” de Costa Gomes, “pensando en los intereses” de la Alianza Atlántica. [19]19 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 69-71.

La actitud de la CIA en Portugal y el fantasma de Chile

Al principio de 1975, el embajador norteamericano en Lisboa fue sustituido por Frank Carlucci. El relevo fue debido a una investigación llevada a cabo por Vernon Walters, director adjunto de la CIA, en que criticaba a Scott. Kissinger nombró como nuevo embajador en la capital portuguesa a Carlucci, exagente de la CIA y consejero político en la embajada de los Estados Unidos en Río de Janeiro, donde había tomado parte en la desestabilización política del país mediante sus conexiones con el gobernador Carlos Lacerda, que en 1964 había instigado el golpe de estado militar contra el Gobierno de João Goulart. [20]20 — Castaño, D. i Rezola, M. I. (2021). O Conselho da Revolução 1975-1982. Uma Biografia. Lisboa: Edições, p. 70, 74-77, 86-87.

De manera comprensible, la intervención de la CIA en Portugal aumentó exponencialmente después del 28 de septiembre de 1974, como reveló el Centro de Estudios de Seguridad Nacional (CESN) del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, en un informe titulado “Posibles actividades de la CIA en Portugal”, del 12 de marzo de 1975, el día siguiente del intento de golpe de estado de Spínola. [21]21 — N. d. T.: El 11 de marzo de 1975, un regimiento de paracaidistas de la base de militar de Tancos intentó un golpe de estado para restituir a Spínola como presidente de la República, con el apoyo de una trama civil de elementos de derecha y de extrema derecha. Pocas horas después, sin embargo, el golpe fracasó y Spínola huyó hacia España. La misma CIA sabía que se temía que los Estados Unidos planearan un golpe de estado militar de extrema derecha en Portugal y, por otra parte, uno de los responsables de la DIA, el general Samuel Wilson, declaró que las actividades de la CIA en Chile afectaban a la recogida de información sobre el MFA por parte de los norteamericanos. [22]22 — Archivo de la CIA, CIA-RDP79R01099A002000080002-6 Memorandum for the director, 13 de Diciembre de 1974.

El informe del Centro de Estudios de Seguridad Nacional relataba el temor de Kissinger que la situación portuguesa se extendiera a España, Francia, Italia y Grecia

Cuando se informó de dos visitas a Portugal del director adjunto de la CIA, el general Vernon Walters, en mayo/junio y en septiembre de 1974, el CESN se dio cuenta que, debido al desacuerdo con Kissinger sobre la fuerza del comunismo en Portugal, el embajador Stuart Nash Scott había sido sustituido por Carlucci. También advirtió contra el nuevo personal de la embajada de los Estados Unidos, donde, entre junio y diciembre de 1974, el número de funcionarios había aumentado notablemente, ya que tenía 155 trabajadores norteamericanos y 102 empleados locales. La comparación entre Chile y Portugal estaba relacionada con la actitud del secretario de Estado Kissinger con respecto a los “antecedentes en la prensa” en Chile. El informe del CESN también relataba el temor de Kissinger que la situación portuguesa se extendiera a España, Francia, Italia y Grecia. [23]23 — “Possíveis actividades da CIA em Portugal”, informe del Centro de Estudos de Segurança Nacional (CESN), 12 de marzo de 1975.  Serviços de Coordenação da Extinção da PIDE/DGS e LP, NT 837, CIA Proc 4/75, p. 1-10, 21-24.

Kissinger versus Carlucci y la permanencia de Portugal en la OTAN

Al manifestar su preocupación ante una posible intervención extranjera en Portugal, el Consejo de la Revolución (CR), creado después del intento de golpe de Spínola del 11 de marzo, concluyó, el 3 de abril de 1975, que era necesario “hacer esfuerzos por no provocar acciones que comportaran la salida de Portugal” de la OTAN. El 1 de abril, Carlucci envió un telegrama confidencial desde Lisboa al Departamento de Estado en que desaconsejaba fuertemente a la administración Ford tomar medidas más duras con respecto a Portugal e impedir su permanencia en la OTAN. Mientras que el Departamento de Estado defendía esta posición, el secretario de Defensa, James Schlesinger, afirmaba la necesidad de “encontrar una manera simbólica de aislar Portugal sin excluirlo” de la Alianza Atlántica. [24]24 — Gomes, B. i Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 187-188.

Por otra parte, en Lisboa, Carlucci señaló que los “moderados” estaban “desanimados, desunidos y sin líder”. No obstante, observó que había en Portugal “una población conservadora, la Iglesia, los militares moderados, una larga tradición pro-occidental y un presidente pro-occidental, por más debilitado que esté.” Así pues, el embajador en Lisboa aconsejó a Occidente “dar apoyo a los moderados, no abandonarlos”, ya que en el “clima psicológico del país, la estrategia [de aislamiento] sólo daría a los comunistas oportunidades para explotarla”. [25]25 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 75-76.

Carlucci sugirió a Ford y Kissinger que no expulsaran Portugal del Tratado del Atlántico Norte durante la cumbre de la OTAN que se tenía que hacer en Bruselas en mayo de 1975. También advirtió que la retirada de información clasificada a Portugal supondría “debilitar Costa Gomes y socavar a los militares moderados en el seno de las fuerzas armadas”. Ford y Kissinger no siguieron los consejos de Carlucci.

Hay que recordar que, durante la dictadura de Salazar y Caetano, Portugal había sido el único miembro de la OTAN que autorizó abiertamente a los Estados Unidos utilizar la base militar de Lajes para operaciones sin relación directa con la defensa de la Alianza Atlántica. Esta autorización estaba prevista en una cláusula secreta del acuerdo lusoamericano sobre la utilización por parte de los Estados Unidos de la base aeronaval de las Azores, que había expirado el 6 de febrero de 1974 y que el 25 de abril de aquel año todavía no se había renovado.

A mediados de 1975, en un momento en que Washington pedía autorización para que sus aviones con destino a Oriente Próximo y a África Austral pasaran por las Azores, el jefe de Gobierno Vasco Gonçalves informó a los Estados Unidos de que la referida cláusula secreta se tendría que suprimir. El primer ministro portugués participó, el 30 de mayo de 1975, en la cumbre de la OTAN en Bruselas, donde confirmó la voluntad de Portugal de seguir en la Alianza. No obstante, advirtió al presidente Ford que su país no era “un caballo de Troya dentro de la OTAN”.

Carlucci sugirió a Ford y Kissinger que no expulsaran Portugal del Tratado del Atlántico Norte durante la cumbre de la OTAN que se tenía que celebrar en Bruselas en mayo de 1975

El secretario de Estado, Henry Kissinger, presente en la cumbre, era partidario de la estrategia de abandonar Portugal, ya que consideraba que así la Revolución portuguesa sería una vacuna para el resto de Europa occidental, y discrepaba de Carlucci. En una llamada a Arthur Hartman, Kissinger afirmó que incluso podría ser bueno que los comunistas avanzaran a Portugal, para después poder aplastarlos, y entonces los Estados Unidos estarían dispuestos a ayudar al país. [26]26 — Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, 238-240, p. 101-102.

El día 19 de julio, el Partido Socialista fue a todas con una enorme manifestación en la Alameda D. Afonso Henriques, en Lisboa, donde Mário Soares exigió la dimisión de Vasco Gonçalves. Aquel mismo día, Henry Kissinger envió un telegrama en Carlucci en que expresaba su convicción de que se tenía que dar apoyo a los partidos y militares moderados portugueses mediante ayuda económica. Pidió al embajador en Lisboa que comunicara esta posición a Ernesto Melo Antunes, entonces ministro de Asuntos Exteriores, y que se convertiría en el ideólogo del Grupo de los Nueve (Grupo dos Nove). [27]27 — N. d. T.: El Grupo de los Nueve estaba formado por oficiales del MFA de tendencia moderada. Fueron los autores de un documento que pretendía aclarar las posiciones políticas e ideológicas entre los militares, y que acabó imponiendo sus tesis a la facción más radical. El secretario de Estado norteamericano advirtió que un giro a la izquierda en Portugal haría “muy difícil obtener el apoyo de la opinión pública y del Congreso para renovar la ayuda económica” al país. [28]28 — Gomes, B.; Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 235-236, 258-262.

Camino hacia el 25 de noviembre de 1975

El mes de agosto caliente [29]29 — N. d. T.: Referencia al denominado Verano Caliente, en qué, después de la toma de posesión del V Gobierno provisional claramente escorado a la izquierda, se produjo en el centro y en el norte de Portugal una vasta movilización popular anticomunista, animada por sectores moderados, de derecha y de extrema derecha, que asedió, asaltó e incendió sedes del PCP y de otras organizaciones de izquierdas, y llevo a Portugal al borde de la guerra civil. fue decisivo en Portugal, concretamente a causa del “Documento dos Nove” (Documento de los Nueve), el autor principal del cual era Melo Antunes; el documento se terminó el día 6, y al día siguiente se presentó al presidente de la República y se divulgó públicamente en la tercera edición del Jornal Novo, con el título “Documento Melo Antunes: el grupo no radical propone una alternativa para la crisis política”. El 8 de agosto, el presidente de la República, Cuesta Gomes, tomó juramento al quinto Gobierno provisional, presidido por Vasco Gonçalves.

Mário Soares escribió una carta abierta a Costa Gomes, publicada en el Jornal Novo del mismo día, en que calificaba el quinto Gobierno provisional de “ultraminoritario, sin credibilidad”. Para Frank Carlucci, “la carta de Soares, junto con el ‘Documento Melo Antunes’”, demostraba que los civiles moderados se estaban uniendo a los militares. Vernon Walters entregó a Kissinger el día 30 de agosto un memorándum sobre la situación portuguesa. Titulado “Portugal al borde de la guerra civil”, el documento informaba de que era “casi seguro” que el Grupo de los Nueve “instalaría su cuartel general en el norte, declararía públicamente la intención de liberar el Gobierno y el ejército de los comunistas, exigiría el desmantelamiento del Consejo de la Revolución y la dimisión del gobierno de Vasco Gonçalves, y lanzaría una operación militar sobre Lisboa”. [30]30 — Gomes, B.; Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 310.

Curiosamente, Walters no estaba informado de que la relación de fuerzas en el Consejo de la Revolución había cambiado cinco días antes, precisamente con la readmisión de los miembros del Grupo de los Nueve. Por otra parte, el embajador norteamericano en Lisboa parecía más pesimista con respecto a Portugal, y en su telegrama al Departamento de Estado del 1 de septiembre de 1975 lamentaba la posible elección de Vasco Gonçalves como jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, después de su salida del Gobierno. Carlucci confesó su dilema sobre cómo tratar Portugal, porque, si cortaban la ayuda al país, los Estados Unidos darían motivos al PCP para criticar a los “moderados” y acusar a la ayuda humanitaria de ser “políticamente condicionada. [31]31 — Gomes, B.; Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 76-77, 92-93.

En octubre, Ernesto Melo Antunes fue recibido por Gerald Ford y Kissinger en Washington y, el 3 de noviembre de 1975, Carlucci empezó una gira por el norte de Portugal, ante los rumores que se estaba preparando un golpe de estado de derechas. El 19 de noviembre, Frank Carlucci fue recibido por Costa Gomes en Belém, seis días antes que la situación militar y política cambiara en Portugal.

  • Referencias y notas

    1 —

    Antunes, J. F. (1986). Os Americanos e Portugal, vol. I. Os Anos de Richard Nixon. 1969-1974. Lisboa: Dom Quixote, p. 56-57, 112-113, 241-244.

    2 —

    Antunes, J. F. (1992). Nixon e Caetano, Promessas e Abandono. Lisboa: Difusão Cultural, p. 322, 323, 324, 345.

    3 —

    N. d. T.: El 16 de marzo de 1974, un regimiento de infantería de Caldas da Rainha se sublevó e intentó marchar sobre Lisboa, pero la revuelta fue abortada el mismo día.

    4 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 20, 22-24.

    5 —

    Antunes, J. F. (1991). Kennedy e Salazar, O Leão e a Raposa. Lisboa: Difusão Cultural, p. 106-108.

    6 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 19-20.

    7 —

    Antunes, J. F. (1992). Nixon e Caetano, p. 311, 349.

    8 —

    Antunes, J. F. (1992). Nixon e Caetano, p. 351-352.

    9 —

    N. d. T.: El todavía presidente del Consejo de Ministros se había refugiado desde primera hora de la mañana en el cuartel de la Guardia Nacional Republicana (GNR) situada en esta plaza del centro de Lisboa.

    10 —

    Antunes, J. F. (1986). Os Americanos e Portugal, p. 267.

    11 —

    Antunes, J. F. (1986). Os Americanos e Portugal, p. 298, 317-318.

    12 —

    Archivo de la CIA, CIA-RDP79T00975A00110001-6, Central Intelligence Bulletin, 8/5/74; CIA-RDP80B01495R000600050009-5 Office of the Director, Central Intelligence Interagency Memorandum, subject: Portugal, after the coup, May 1974, p. 1-6.

    13 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 29-30, 64-65.

    14 —

    Archivo de la CIA, CIA-RDP79T00975A027000010028-1.

    15 —

    N. d. T.: Spínola dimitió después de su implicación en la frustrada manifestación denominada de la “mayoría silenciosa» del 28 de septiembre de 1974.

    16 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 45.

    17 —

    Gomes, B. i Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa. Alfragide: Dom Quixote, p. 91-101,

    18 —

    Gomes, B. i Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa. Alfragide: Dom Quixote, p. 102-108

    19 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 69-71.

    20 —

    Castaño, D. i Rezola, M. I. (2021). O Conselho da Revolução 1975-1982. Uma Biografia. Lisboa: Edições, p. 70, 74-77, 86-87.

    21 —

    N. d. T.: El 11 de marzo de 1975, un regimiento de paracaidistas de la base de militar de Tancos intentó un golpe de estado para restituir a Spínola como presidente de la República, con el apoyo de una trama civil de elementos de derecha y de extrema derecha. Pocas horas después, sin embargo, el golpe fracasó y Spínola huyó hacia España.

    22 —

    Archivo de la CIA, CIA-RDP79R01099A002000080002-6 Memorandum for the director, 13 de Diciembre de 1974.

    23 —

    “Possíveis actividades da CIA em Portugal”, informe del Centro de Estudos de Segurança Nacional (CESN), 12 de marzo de 1975.  Serviços de Coordenação da Extinção da PIDE/DGS e LP, NT 837, CIA Proc 4/75, p. 1-10, 21-24.

    24 —

    Gomes, B. i Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 187-188.

    25 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, p. 75-76.

    26 —

    Simas, N. (2008). Portugal Classificado. Documentos Secretos Norte-americanos 1974-1975. Lisboa: Aletheia Editores, 238-240, p. 101-102.

    27 —

    N. d. T.: El Grupo de los Nueve estaba formado por oficiales del MFA de tendencia moderada. Fueron los autores de un documento que pretendía aclarar las posiciones políticas e ideológicas entre los militares, y que acabó imponiendo sus tesis a la facción más radical.

    28 —

    Gomes, B.; Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 235-236, 258-262.

    29 —

    N. d. T.: Referencia al denominado Verano Caliente, en qué, después de la toma de posesión del V Gobierno provisional claramente escorado a la izquierda, se produjo en el centro y en el norte de Portugal una vasta movilización popular anticomunista, animada por sectores moderados, de derecha y de extrema derecha, que asedió, asaltó e incendió sedes del PCP y de otras organizaciones de izquierdas, y llevo a Portugal al borde de la guerra civil.

    30 —

    Gomes, B.; Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 310.

    31 —

    Gomes, B.; Moreira de Sá, T. (2008). Carlucci vs. Kissinger: Os EUA e a Revolução Portuguesa, p. 76-77, 92-93.

Irene Flunser Pimentel

Irene Flunser Pimentel es doctora en Historia Institucional y Política Contemporánea e investigadora del Instituto de Historia Contemporánea (IHC, Universidade Nova de Lisboa). Ha realizado varios estudios sobre el Estado Novo, el período de la Segunda Guerra Mundial, la situación de las mujeres y la policía política durante la dictadura de Salazar y Caetano, y también ha analizado su relación con los servicios secretos occidentales. Es autora y coautora de varios artículos en revistas de referencia y de más de una veintena de libros.