I D E E S

Idees d’actualitat – El desmantelamiento de USAID: retos y oportunidades para la cooperación internacional
27 marzo 2025

Las decisiones tomadas durante las primeras semanas del segundo mandato de Donald Trump han encendido muchas luces de alarma, y la cooperación internacional no ha sido<A[sido|estado]> la excepción. La nueva administración no ha tardado nada en criticar y en marcar distancias con USAID, la agencia independiente encargada de distribuir la mayor parte de la ayuda exterior de carácter no militar de los EE. UU., especialmente en las áreas económica, agrícola, sanitaria, humanitaria y de gobernanza pública. USAID presta servicios de forma directa –los programas de salud global de los EE. UU., centrados en combatir el sida y la malaria, han permitido salvar más de 35 millones de vidas en todo el mundo durante las últimas dos décadas–, pero su trabajo también contribuye a mejorar sistemas de información clave, como por ejemplo los impactos del cambio climático.

Con más de 40.000 millones de dólares, las actividades de USAID representaron el año pasado el 40% de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) global. Una cifra importante, que sin embargo supone menos de un 1% del presupuesto norteamericano. Por lo tanto, todo hace pensar que otros motivos se esconden tras la excusa de recortar gastos: el desmantelamiento de la agencia se produce dentro de un contexto más amplio de cambio en la política exterior norteamericana, como lo manifiestan las retiradas del Acuerdo de París y de la OMS, los anuncios de posibles reducciones o suspensiones de contribuciones a varias agencias de la ONU (UNRWA, UNESCO, UNFPA), o las críticas en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional.

Así pues, parece que a partir de ahora la estrategia geopolítica norteamericana sólo tendrá una brújula: los intereses económicos y de seguridad de los Estados Unidos.  El endurecimiento del discurso de la cooperación es una novedad, cuando menos relativa: para mantener su hegemonía, a los países más ricos no les había sido necesario generar un discurso realista, basado en el interés nacional, de la cooperación al desarrollo. Seguramente porque los que podían hacerlo (los EE. UU. en primer lugar) estaban también comprometidos con los principios multilaterales y las normas de funcionamiento establecidas después de 1945. Unos principios y unas normas que, en última instancia, sostenían el paradigma dominante de un desarrollo que era también crecimiento económico y que se veía favorecidas por el buen funcionamiento de una economía global abierta.

Donald Trump está, por lo tanto, desmontando una arquitectura de desarrollo que fue fundamental para la agenda de paz y prosperidad tras la Segunda Guerra Mundial. Esta arquitectura, a pesar de que, concebida por los Estados Unidos como un proyecto de poder y organización del mundo según sus intereses, ya no es compatible con el enfoque hiperrealista —prioridad absoluta a los intereses nacionales, rechazo al multilateralismo, visión hobbesiana de las relaciones internacionales— que Trump aplica a todas las áreas de su política exterior -política comercial, gestión de conflictos, etc.

Sin embargo, y más allá del abandono de millones de personas mediante la eliminación de unos servicios que pueden salvar vidas, la decisión de desmantelar USAID supone para los Estados Unidos una pérdida de influencia diplomática, económica y moral, y una disminución de su soft power.  Y como no sólo en arte se produce el horror vacui, en geopolítica también, esta retirada tiene un impacto sobre el resto de los actores del panorama global del desarrollo. En primer lugar, China y su amplia estrategia de cooperación internacional, centrada en los transportes y la conectividad, con un enfoque inversionista y, lógicamente, desvinculada de toda condicionalidad democrática o de derechos. Significativamente, algunas excepciones a la congelación general en los programas de USAID se refieren a programas en Taiwán o las Filipinas, donde la competencia con China es feroz.

El cambio en la política exterior de los EE. UU. no sólo afectará a su agencia y su capacidad de influencia globales, sino que proyecta una sombra más alargada, que afecta también a la cooperación al desarrollo, en su conjunto. Nos referimos a un paradigma doctrinal y a un sistema de actuación global, que se ha ido articulando y afirmando a lo largo de más de siete décadas, con la OCDE como centro de regulación técnica (la cooperación como instrumento), y las Naciones Unidas como lugar de definición y acuerdo político sobre los objetivos que se debían alcanzar (el desarrollo como resultado). Un sistema en revisión continua, pero que a partir de 2015 y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) conoce un nuevo problema: los ODS señalan un marco de resultados que va mucho más allá de lo que se puede hacer con la cooperación y con la ayuda oficial al desarrollo. A diferencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que básicamente ponen deberes a la cooperación y a los donantes, los ODS son una gran agenda para toda la humanidad. Como quedó claro en el número 55 de la revista IDEES, esta gran ambición no ayuda a la cooperación, al no asignarle una misión clara y limitada.

A esta indefinición en el mandato, que también lo es entre los objetivos declarados y los recursos disponibles, se añade hoy una discusión más de fondo, ideológica, entre idealismo —con instituciones formales, orientadas por objetivos compartidos por el conjunto de la Humanidad, comprometidas con las reglas internacionales— y este nuevo enfoque –que podemos denominar hiperrealista– que no esconde su objetivo de maximizar las ganancias que se pueden obtener de las relaciones de poder.

Los defensores de una tercera vía han sido históricamente objeto de críticas, sobre todo del sector más idealista. Parece un poco el debate que desde hace tiempo divide la socialdemocracia: ¿alcanzar mejoras en el mundo real y asegurar que las condiciones materiales de vida de las personas permitan una existencia más digna, significa renunciar a un mundo radicalmente mejor, o en cambio es lo mejor que podemos hacer en el tiempo que se nos ha dado? Al fin y al cabo, el cierre brutal de USAID refuerza la amenaza sobre la postura reformista y gradualista, atenta al detalle y a los resultados más que a las grandes declaraciones y a las proclamas vacías. Un impasse entre realistas e idealistas que plantean un falso debate con ideas incompatibles, que no tienen por qué serlo.

Pensando en soluciones, tenemos que mirar a Europa. La Unión Europea podría aprovechar para convertirse en el referente de una política de solidaridad realista y ambiciosa, adaptando sus programas internacionales a las realidades y a los intereses estratégicos de los países socios. Eso pasaría por mejorar la integración de la política de solidaridad internacional y la política económica, industrial y exterior europea. Por ejemplo, algunos plantean la creación de una comunidad mediterránea-europea de energías renovables que tendría como objetivo reforzar la estabilidad económica y energética de los países del Magreb y diversificar las fuentes europeas de suministro.

Europa, como principal contribuyente a las organizaciones internacionales, y en un contexto de retirada de los EE. UU., debería poder tener una influencia proporcional a sus compromisos financieros. Politizar la política de desarrollo implicaría también influir sobre las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, para que ajusten sus proyectos con las prioridades europeas.

La política europea de “partenariados internacionales” debería por consiguiente plantearse desde una nueva visión, basada en una ambición realmente transformadora, impulsada por una cooperación justa con sus socios. Los retos globales a los que nos enfrentamos —desde el cambio climático hasta los cambios demográficos pasando por la transformación de las cadenas de valor globales— requieren un replanteamiento radical de nuestros enfoques. En definitiva, una política de desarrollo articulada en torno a una lógica de poder inevitable, pero dentro de un sistema donde la suma de diferentes esferas de poder permita crear estabilidad, con un marco mínimo de cooperación, para garantizar respuestas a retos compartidos.


Fotografía: Hillel Steinberg. Protestas contra el cierre de USAID en Washington DC, 28 de febrero de 2025. Licencia CC BY-SA 2.0 Attribution-ShareAlike 2.0 Generic.

Alba Giol y Maria Fariña, estudiantes en prácticas en el CETC, han participado en este número de Idees d’actualitat.

more/less text

Política internacional y globalización

Jo Inge Bekkevold The Cost of Ignoring Geopolitics

Europa s’enfronta a la seva crisi de seguretat més greu des de 1940, mentre la guerra a Ucraïna continua i els Estats Units, sota l’administració de Trump, mostren un compromís reduït amb l’OTAN i unes negociacions de pau amb Rússia que podrien soscavar els interessos europeus. L’autor destaca que la falta de preparació militar i estratègica d’Europa prové de dècades de negligència de la geopolítica, d’una excessiva dependència dels Estats Units i de no respondre a tres avenços clau: el ressorgiment de Rússia com a potència imperial, el canvi de focus dels EUA cap a Àsia i l’aprofundiment de l’aliança sino-rusa. Evoca exemples històrics (com els errors estratègics de Napoleó i l’Alemanya nazi i la retirada de la Xina del domini marítim al segle XV) com a advertències que Europa ignorava. Així, els líders europeus es van anar convertint en subordinats estratègics dels Estats Units i es van centrar en ideals liberals basats en regles més que en el realisme d’equilibri de poder. Argumenta que ara Europa ha de desenvolupar urgentment una gran estratègia que enforteixi la seva defensa mentre hi hagi una finestra d’oportunitats, reconstrueixi la seva economia i revitalitzi la resiliència democràtica. En aquest sentit, mantenir els llaços amb l’OTAN és fonamental, però Europa hauria d’aspirar a convertir-se en la força dominant dins de l’Aliança, capaç de sobreviure sense el suport dels Estats Units si cal. Finalment, afirma que des de punt de vista econòmic, Europa ha de recuperar la competitivitat, possiblement tornant a comprometre’s amb el Regne Unit, fomentant els vincles amb Àfrica i recalibrant les relacions amb la Xina. En darrer terme, sense una acció concreta i immediata, Europa corre el risc de caure en la irrellevància estratègica.

Jeffrey D. Sachs La geopolítica de la paz

En aquest article l’autor assevera que la crisi de Sèrbia, les guerres a l’Orient Mitjà, a l’Àfrica i Ucraïna són el resultat de polítiques nord-americanes totalment errònies. Remuntant a finals del segle XX, l’autor analitza la posició d’Europa al llarg dels esdeveniments que contextualitzen el joc geopolític actual, i els resultats de la lluita dels EUA per mantenir la seva hegemonia mundial. D’entrada, afirma que la invasió d’Ucraïna va ser una resposta a l’amenaça d’instal·lar-hi míssils nord-americans i a la ruptura d’acords sobre el control d’armes nuclears per part dels EUA. Hi va haver un intent de negociacions per la neutralitat d’Ucraïna que podrien haver finalitzat el conflicte; tanmateix, afirma que van ser sabotejades pels EUA i el Regne Unit. A més, considera que els EUA continuen manipulant la política de l’Orient Mitjà a favor d’Israel. El seu veto a l’ONU envers la creació d’un Estat palestí impossibilita el que seria l’única solució real per la regió. En aquest sentit, l’autor fa referència directament a Europa, que podria ser clau en tots els conflictes globals si adoptés una posició deslligada dels interessos dels EUA. Com a alternativa, defensa que la Xina i Europa haurien d’establir relacions comercials. Al seu entendre, el paper protagonista dels EUA en tots els conflictes globals com a mecanisme de control de l’ordre mundial reitera la necessitat que Europa es distanciï dels EUA i desenvolupi una política exterior més pragmàtica i independent, sobretot en relació amb Rússia, l’Orient Mitjà i la Xina.

Stephen M. Walt Trump Is Not a Revolutionary

L’autor argumenta que, tot i que Donald Trump no s’ajusta a la imatge estereotipada d’un líder revolucionari, les seves accions i objectius s’assemblen a una «revolució des de dalt», amb l’objectiu de transformar o desmantellar radicalment les institucions i normes americanes clau. A diferència de les revolucions de masses liderades per opositors, el trumpisme representa un trastorn impulsat per l’elit similar als moviments que van tenir lloc Turquia o Egipte al segle XX. Tot i que no és contagiós globalment, el trumpisme s’alinea amb els moviments autòcrates i reaccionaris globals en lloc d’inspirar noves revolucions. Walt argumenta que Trump és més un reaccionari que un revolucionari, que busca fer retrocedir l’evolució del comerç, del progrés social, de la democràcia i de la cooperació internacional. La seva visió se centra a restaurar una versió obsoleta i excloent d’Amèrica, soscavant la ciència, la llibertat d’expressió i la diversitat. Acaba advertint que si aquesta trajectòria continua, els Estats Units podrien trair els ideals revolucionaris sobre els quals es va fundar, marcant el seu declivi més que no pas la seva celebració en el proper 250è aniversari de la nació.

Noam Unger Trump’s USAID Purge and Foreign Aid Turmoil Spark Global Security Concerns

L’article analitza el desmantellament radical de l’administració de Trump de l’Agència dels Estats Units per al Desenvolupament Internacional (USAid) que suposa l’aturada de tots els programes d’ajuda exterior, la destitució dels principals dirigents, l’acomiadament de centenars d’empleats i la senyalització de plans per incorporar l’agència al Departament d’Estat, amb el secretari d’Estat Marco Rubio actuant com a administrador. L’aturada de l’USAid ja ha interromput els programes crítics que donen suport a la salut global, la seguretat alimentària, la prevenció de desastres i l’estabilitat geopolítica, esforços que històricament han salvat milions de vides i han protegit els interessos dels Estats Units a l’estranger. L’autor subratlla que l’ajuda exterior només suposa una petita part del pressupost federal, però en canvi té un paper molt rellevant en la seguretat nacional, la salut mundial i la influència global dels Estats Units. Tot i que la reforma de l’ajuda exterior és necessària i ha estat perseguida per administracions anteriors, l’autor afirma que aquest desmantellament complet s’ha de veure com un autosabotatge imprudent. En efecte, eliminar USAid en un moment de reptes globals creixents debilita la influència i la seguretat dels Estats Units.

Kirill Shamiev Freeze and thaw: USAID withdrawal and the future of Russia’s pro-European civil society

La pausa a USAID promoguda per Donald Trump ha causat estralls entre les organitzacions de la societat civil europea, i especialment en actors relacionats amb els reptes de seguretat que suposa Rússia. La manca de finançament causarà la suspensió i el potencial tancament de projectes russos opositors a Vladímir Putin i activistes pro-ucraïnesos, un fet que augmenta la desmobilització de suports i la pèrdua de cohesió de la diàspora democràtica russa. Així, s’evidencia la influència del soft power americà que segons l’autor ha deixat en evidència la credibilitat europea en matèria de seguretat i desenvolupament en la regió. Adverteix que la lluita per la recerca de finançament pot minar la confiança entre institucions i desconnectar les ONG de la realitat, fins i tot obrint la porta a l’entrada de fonts de finançament dubtoses que podrien estar relacionades amb banquers russos acusats d’atacs contra opositors del govern de Moscou. L’article assegura que tot i que la Unió Europea no pot assumir el buit que deixa USAID, pot prioritzar les accions estratègiques per garantir la seva seguretat des de diferents enfocaments, amb especial èmfasi en el finançament de mitjans de comunicació independents, sobretot aquells especialitzats en el periodisme d’investigació en matèria de corrupció i operacions militars de la intel·ligència russa. A la vegada, els estats membres podrien alertar les autoritats migratòries sobre els reptes de residència legal dels treballadors de les organitzacions, incentivant l’oferta de llocs de feina temporals per evitar un augment encara més pronunciat de la disgregació de la diàspora.

Nicole Hassoun USAID’s apparent demise and the US withdrawal from WHO put millions of lives worldwide at risk and imperil US national security

Una de les primeres 26 ordres executives del nou president Donald Trump ha significat el canvi dràstic del paper dels EUA en l’àmbit de salut mundial. Ha iniciat el procés de retirada dels EUA de l’OMS i la suspensió de gairebé tots els programes d’USAID, una organització que destina una gran quantitat de pressupost per la millora de la salut mundial, l’educació i la lluita contra la pobresa. Sense deixar de banda que USAID ha comès errors greus al llarg de la història -com per exemple, destinar fons importants a la República Democràtica del Congo durant el règim de Mobutu Sese Seko (1965-1997)-, l’autora considera que hi ha arguments de pes que justifiquen l’augment del finançament d’USAID. Principalment, perquè mentre els EUA retallen la seva ajuda exterior, la Xina inverteix en la iniciativa de la Nova Ruta de la Seda per restaurar antigues rutes comercials, capgirant les relacions diplomàtiques a favor seu i augmentant la competició geopolítica. Així, la capacitat dels EUA d’assolir els seus objectius de política exterior es debilita. D’altra banda, tot i que Trump justifica la retirada a l’OMS per fracassos de gestió de la COVID-19, l’autora reitera que comptar amb els EUA implica més cooperació internacional i, per tant, més possibilitats d’evitar futurs escenaris de crisi. El missatge final de l’autora és clar: si no es reverteixen les noves mesures dels EUA, ens trobarem en un punt d’inflexió que posarà en perill greu la seguretat nacional i milions de vides arreu del món.

Alexandre Pointier Le pivot géopolitique du développement

Desmantellament de l’USAID, sortida de l’Acord de París, retirada de l’OMS, i anuncis de possibles reduccions o suspensió de contribucions a diverses agències de l’ONU (UNRWA, UNESCO, UNFPA), crítiques al Banc Mundial i al Fons Monetari Internacional: el segon mandat del president Trump està marcat per un gran enduriment de la seva política de desenvolupament bilateral o multilateral. Ara només hi ha una brúixola: el suport als interessos econòmics i de seguretat dels Estats Units. Donald Trump està desmuntant una arquitectura de desenvolupament que va ser fonamental per a l’agenda de pau i prosperitat després de la Segona Guerra Mundial. Aquesta arquitectura, tot i que concebuda des del primer moment pels Estats Units com un projecte de poder i organització del món, no resisteix bé l’enfocament «hiperrealista» -prioritat absoluta als interessos nacionals, rebuig al multilateralisme, visió hobbesiana de les relacions internacionals- que Trump declina en totes les dimensions de la seva política exterior -política comercial, gestió de conflictes, etc. Davant d’aquest xoc, la política de solidaritat internacional no té més remei que reinventar-se. Entre l’enfocament idealista institucionalitzat de l’ecosistema del desenvolupament -la cooperació i la racionalitat col·lectiva, el compromís amb les regles internacionals-, que a poc a poc s’ha anat independitzant dels poders polítics i l’enfocament hiperrealista de maximitzar els guanys que es poden obtenir de les relacions internacionals de poder, hi ha un camí per inventar: el win-win i el respecte mutu. Europa es pot convertir en el pivot d’una política de solidaritat realista i ambiciosa articulada al voltant de les seves associacions internacionals amb les realitats i interessos estratègics dels països socis.

Ali Mamouri After mass killings in Syria, can a fragmented country stay united?

Després de la caiguda del règim de Bashar al-Assad a Síria, el nou govern de l’exlíder rebel Ahmed al-Sharaa prometia la pau civil al país, però fa pocs dies van esclatar enfrontaments entre les forces de seguretat i els militants pro-Assad a la província de Latakia, més afí a l’expresident. S’han comptabilitzat més de 1.000 víctimes, principalment de la minoria alauita, una branca del xiisme que havia donat suport a l’anterior règim. El govern d’al-Sharaa, liderat per faccions Sunnites, antixiïtes i amb vincles històrics amb el gihadisme, va reconèixer que es van produir violacions de drets humans per part de les forces del govern, però les va atribuir a una resposta exagerada per part de les tropes incentivada per la instigació a la violència dels rebels partidaris d’al-Assad. El conflicte entre faccions, però, també ha tingut protagonisme en el darrer pacte tancat entre al-Sharaa per a la incorporació de les Forces democràtiques Sirianes (SFD), la principal facció armada de majoria kurda que fins ara gaudia un estat de semi autonomia al nord de Síria. Els detalls de la seva integració, però, no han transcendit, mantenint en suspens la reorganització de majories al govern. Malgrat les promeses de cohesió, els assassinats extrajudicials, juntament amb la retòrica dels líders de les faccions, només han avivat encara més les flames d’un conflicte que, a parer de l’autor només es pot resoldre a través del sistema federal que rebutja al-Sharaa. Així, l’autor reivindica la necessitat de crear un procés de justícia transicional per establir ponts entre comunitats religioses i ètniques que atribueixi responsabilitats pels crims comesos sota el règim d’al-Assad i permeti una reconciliació nacional per evitar la repetició de cicles de repressió que només profunditzen els greuges en lloc de guarir-los.

Alain Gresh Vider Gaza, ce vieux rêve israélien

L’article fa un repàs a la història recent de Gaza, que es va convertir en un territori incert després de la guerra arabo-israeliana de 1948-1949. En aquell moment controlada per Egipte, la Franja de Gaza va acollir centenars de milers de refugiats palestins expulsats durant la Nakba. Aquests refugiats, impulsats per l’esperança de tornar, van incrementar les seves accions de resistència, a les quals Israel va respondre amb represàlies sagnants. El 1955, sota la pressió dels refugiats i davant els plans per traslladar-los al Sinaí, el president egipci Nasser va formalitzar l’autonomia de Gaza, mentre controlava estretament els seus activistes. Després de la crisi de Suez (1956), Gaza va ser ocupada per Israel però el retorn de l’administració egípcia va portar una relativa calma, fins a l’ocupació israeliana de 1967. Aleshores Gaza es va convertir en un gran centre de resistència, durament reprimit per Israel. Ja en aquell moment, la proposta de «transferència» dels palestins s’estava discutint obertament en els cercles polítics israelians. La primera Intifada va esclatar a Gaza el 1987, la qual va conduir a la declaració d’un estat palestí i al procés d’Oslo, el fracàs del qual va enfortir Hamàs que va prendre el poder a Gaza el 2007 afavorit per les divisions internes palestines. L’article assenyala a tall de conclisió que la nova guerra del 2023 ha reactivat els plans d’expulsió dels palestins, recolzats fins i tot per Donald Trump, malgrat la seva qualificació de crim contra la humanitat segons el dret internacional.

Fred Kaplan Maybe Trump Wants to Help Ukraine After All

Una reunió entre els Estats Units i Ucraïna a Aràbia Saudita, dirigida per alts funcionaris de Trump, ha donat lloc a una proposta d’alto el foc de 30 dies en la guerra entre Rússia i Ucraïna, amb l’esperança de dur a terme negociacions de pau a llarg termini. Aquesta mesura reforça la posició d’Ucraïna tant militar com diplomàticament, amb el suport militar i d’intel·ligència dels Estats Units que s’ha reprès després de la suspensió anterior decretada per Trump. El pla d’alto pressiona Vladimir Putin, que per la seva banda ha exigit condicions com el desarmament d’Ucraïna i el canvi de règim. L’autor afirma que si Rússia rebutja l’acord,  Trump podria reconsiderar la seva posició pro Putin. Tot i que l’alto el foc és un pas positiu, l’aplicació segueix sense estar clara, i la pau final encara requerirà sòlides garanties de seguretat per a Ucraïna. Trump també espera aconseguir un tractat de minerals entre els Estats Units i Ucraïna com a mesura de seguretat indirecta.

Samuel W. Yankee China, America, and the Great Railway Race in Africa

L’autor reflexiona sobre com els ferrocarrils africans han estat modelats durant molt de temps per potències estrangeres que cerquen influència, recursos i control. Construïts històricament per les potències colonials, els projectes ferroviaris moderns a l’Àfrica estan ara sent liderats per països com la Xina i els Estats Units, continuant el patró d’implicació estrangera amb grans interessos geopolítics. Al sud d’Àfrica, el corredor de Lobito, recolzat pels Estats Units i la UE, i la reurbanització de la Xina del ferrocarril TAZARA representen esforços competitius per accedir al coure i el cobalt a Zàmbia i la RDC. La concessió de 30 anys de la Xina per al projecte TAZARA ha despertat esperances per millorar el servei, però també preocupacions sobre la confiscació de deutes i actius, atesos el problemes de Zàmbia per fer front als préstecs xinesos i les converses sobre reestructuració del deute. Exemples similars provenen del ferrocarril de via estàndard (SGR) de Kenya, construït per la Xina. Tot i que eficient i moderna, Kenya s’ha enfrontat a un deute paralitzant, agitació política i augments d’impostos impopulars lligats a l’amortització dels préstecs. En darrer terme, l’autor qüestiona si aquests grans projectes ferroviaris recolzats per l’estranger serviran realment les poblacions locals o beneficiaran principalment a les potències estrangeres, repetint els patrons d’infraestructura colonials anteriors.

Payton Knopf & Alexander Rondos Stop the Next Ethiopia-Eritrea War Before It Begins

L’Acord de Pretòria de 2022 va posar fi a la guerra d’Etiòpia amb el Front d’Alliberament del Poble de Tigray (TPLF), però dos anys després, l’administració provisional de Tigray està a punt de col·lapsar. Les lluites de poder internes entre el president del TPLF, Debretsion Gebremichael, i el president interí Getachew Reda, han dividit les Forces de Defensa de Tigray, provocant disturbis i el risc d’un cop d’estat. Les tensions estan augmentant entre Etiòpia, Eritrea i les faccions internes de Tigray, augmentant el perill d’un nou conflicte que podria estendre la inestabilitat a tota la Banya d’Àfrica. La situació es complica encara més per les rivalitats geopolítiques més àmplies. La fràgil relació d’Eritrea i Etiòpia s’ha deteriorat, i Eritrea considera la intenció d’Etiòpia d’accedir al Mar Roig com una amenaça. La mobilització de les forces etíops, eritrees i tigraianes suggereix un conflicte imminent, que podria estendre’s a països veïns ja inestables com el Sudan i el Sudan del Sud i desestabilitzar tota la regió del Mar Roig. Els autors adverteixen que les normes al voltant de la sobirania de l’estat s’estan debilitant i encoratgen les agendes expansionistes a tot Àfrica. Afirmen que sense la intervenció urgent de les potències occidentals, del Golf i d’Àfrica per pressionar els actors regionals cap a una resolució diplomàtica de les tensons, el col·lapse de l’Acord de Pretòria podria desencadenar una guerra de gran abast, que comportaria redissenys de fronteres, caos al nord-est d’Àfrica i agitació geopolítica al Mar Roig.

Catalunya, España, Europa

Bruno Maçães Europe faces its fate as an American colony

Donald Trump i el seu secretari de Defensa, Pete Hegseth, han proposat un acord amb Vladimir Putin que exclouria Ucraïna de l’OTAN, mantindria les tropes nord-americanes fora d’Ucraïna i permetria a Rússia conservar els territoris ucraïnesos ocupats. Aquesta proposta margina Ucraïna i podria donar lloc a un acord entre els EUA i Rússia decidit sense l’aportació de Kíev, que recorda els casos històrics en què les grans potències van fer acords a costa de les nacions més petites. El pla de Trump ha rebut una reacció negativa, i els crítics el comparen tant amb l’Acord de Munic de 1938 com amb la abrupta retirada de l’Afganistan dels Estats Units. L’autor assevera que els motius de Trump semblen centrar-se a traslladar la càrrega de seguretat a Europa. La seva administració preveu un escenari en què els països europeus defensin una Ucraïna debilitada i permanentment amenaçada, paguin la seva reconstrucció i esdevinguin encara més dependents de les armes i el domini econòmic nord-americans. A la Conferència de Seguretat de Munic, el vicepresident dels Estats Units, JD Vance, va demanar una realineament ideològica entre els EUA i Europa, que molts van percebre com una ingerència en els afers interns europeus. L’enfocament de Trump tracta Europa no com un aliat, sinó com a part d’un imperi el paper principal del qual és finançar els conflictes fronterers i comprar armes americanes. La proposta repta Europa a acceptar una dependència més profunda dels EUA o a buscar la independència i l’autosuficiència. Tot i que alguns països d’Europa de l’Est encara veuen els Estats Units com un salvador de la dominació soviètica, d’altres qüestionen si la dependència continuada és sostenible. L’autor conclou que derrotar Rússia a Ucraïna podria alliberar Europa de l’excés de dependència nord-americana i permetre-li donar forma al seu propi futur.

Andrea Napolitano & Danny Wagemans Europe’s Defence Crisis: Why More Spending Alone Will Not Keep the Continent Safe

Els debats sobre la defensa Europea s’han centrat en l’augment de la despesa militar en termes de PIB, després que Donald Trump hagi exigit als països que augmentin la seva aportació a l’OTAN. D’acord amb els autors, la UE ha gaudit del luxe de la pau que ha permès augmentar la despesa en l’estat del benestar, però amb la creixent inestabilitat, molts actors no comparteixen aquest interès, i posen en risc la seguretat Europea.  Els autors coincideixen en que la UE ha d’augmentar la inversió en defensa, però a parer seu s’ha d’adreçar a tres problemes principals. La fragmentació en el proveïment i subministrament d’armes que crea un patró imprevisible que minva les capacitats de la indústria armamentística per fer plans per escalar la producció. A més, l’interès nacional provoca que el cost de la recerca es dupliqui i comporti una proliferació caòtica de tipus d’armes mentre es desatenen les necessitats de la frontera europea. Pel que fa al segon problema, assenyalen la limitació del sector privat en la indústria, a causa de les diferents legislacions en vigor als estats membres, i el rebuig de les institucions financeres per la inversió en el sector pels criteris de governança ambiental i social i la política de finançament de la Comissió Europea. En relació amb el darrer obstacle, apunten que la despesa dels estats se centra en el personal, i no pas en l’equipament, infraestructura, recerca i desenvolupament. Finalment, argumenten que la defensa europea s’ha de centrar en les ineficiències estructurals i abandonar la visió simplista numèrica en termes d’increment del PIB per adreçar la construcció d’un sistema de defensa autònom, eficient i integrat.

Raffaele Piras Another Transatlanticism Is Possible: Europe’s Moment in Latin America amid Trump’s Return

El retorn de Donald Trump a la Casa Blanca ha reactivat la seva agenda «America First», posant èmfasi en el control del canal de Panamà i les polítiques coercitives cap a Amèrica Llatina. Les seves prioritats inclouen restringir la migració, intensificar la lluita contra el narcotràfic i contrarestar la influència de la Xina a la regió mitjançant aranzels, sancions i possibles accions militars. L’autor afirma que aquestes polítiques corren el risc d’allunyar encara més Amèrica Llatina dels Estats Units i d’empènyer els països cap a la Xina i Rússia, a mesura que la regió es torna més diversa ideològicament i menys disposada a alinear-se amb Washington. Argumenta que, en canvi, la UE ofereix una alternativa més constructiva a través d’iniciatives com l’acord comercial UE-Mercosur, que posa l’accent en el multilateralisme, els estàndards ambientals i les pràctiques comercials sostenibles. El focus de la UE en les tecnologies verdes, l’acció climàtica i la infraestructura digital, especialment a través de projectes com Global Gateway, s’alinea amb els objectius de desenvolupament a llarg termini d’Amèrica Llatina. A mesura que la presència econòmica de la Xina creix a la regió, la UE pot proporcionar un soci més estable i sostenible. L’autor subratlla que el suport de la UE a les iniciatives de governança, drets humans i desenvolupament pot abordar les causes de la migració i la inestabilitat social, i contrarestar la diplomàcia transaccional de Trump. En promoure la cooperació en qüestions globals com el canvi climàtic, la migració i la governança digital, la UE pot posicionar-se com una força estabilitzadora a Amèrica Llatina, oferint una alternativa a la influència dels Estats Units i la Xina. La propera cimera UE-CELAC a Colòmbia suposa una oportunitat perquè la UE enforteixi els seus vincles amb Amèrica Llatina, avançant en les prioritats compartides i consolidant el seu lideratge en el desenvolupament sostenible i el multilateralisme. Les polítiques de Trump poden tensar les relacions entre Estats Units i Amèrica Llatina, però el compromís estratègic de la UE pot ajudar a crear una relació transatlàntica més sòlida i cooperativa.

Aurélie Pugnet & Nicoletta Ionta The Commission’s push to bypass Parliament for defence spending may backfire

La Comissió Europea vol accelerar l’aprovació d’un fons de 150.000 milions d’euros per reforçar la despesa europea en defensa en resposta a la reducció del suport militar dels EUA. El fons s’utilitzarà per a l’adquisició conjunta d’equipaments de defensa de fabricació europea. Per accelerar el procés, von der Leyen proposa evitar el Parlament Europeu utilitzant l’article 122 del tractat de la UE, que permet que la proposta vagi directament al Consell per a la seva negociació i adopció sense intervenció parlamentària. Tot i que aquest procediment d’emergència ja s’ha utilitzat (per exemple, durant la crisi energètica i la recuperació de la pandèmia), alguns diputats qüestionen la seva urgència i s’oposen a ser marginats. També hi ha divisió interna dins dels grups polítics, amb preocupacions per la democràcia i l’exclusió del Parlament en un programa tan important. A més, hi ha desacords entre els estats membres, especialment sobre la política de prioritzar els equips de fabricació europea enfront de permetre la compra d’armes fora de la UE, com els EUA. Les autores assenyalen que la proposta encara ha d’encarar reptes importants al Consell Europeu, on els estats membres estan dividits. Finalment, subratllen que la incertesa sobre els compromisos de seguretat dels EUA també podria influir en les posicions dels estats membres.

Nicolas Bourcier La Turquie, partenaire autrefois «encombrant», est devenue incontournable pour une Union européenne fragilisée

A mitjans de febrer, Emmanuel Macron va reunir líders europeus, dirigents de l’OTAN i organismes comunitaris per reafirmar el seu suport a Ucraïna, però Turquia, un membre clau de l’OTAN, va estar absent. Aquesta absència va ser vista com un error estratègic. Des de fa uns quants anys, Turquia ha adoptat una diplomàcia complexa, sovint percebuda com a poc fiable pels seus socis europeus. No obstant això, segueix sent un actor indispensable, sobretot per la seva capacitat de cooperar amb Rússia alhora que limitar la seva influència, com a Síria. Com a ferm defensor d’Ucraïna, Turquia va tenir un paper clau en el tancament dels estrets del Bòsfor i dels Dardanels als vaixells russos i el subministrament de drons Bayraktar TB2 a Ucraïna. Tot i que Erdogan manté una relació cordial amb Vladimir Putin, defensa fermament la integritat d’Ucraïna. Turquia percep l’expansionisme rus al mar Negre com una amenaça per a la seva pròpia seguretat. El seu suport a Ucraïna, tot i mantenir les relacions amb Rússia, reforça la seva posició geopolítica. Erdogan no va descartar contribuir a una força de manteniment de la pau a Ucraïna, fet que demostra la posició estratègica clau de Turquia en el context europeu.

Democracia, diversidad y cultura

Philippe Sands Sur le concept de génocide

L’autor expressa la seva preocupació per la jerarquització dels crims, especialment entre el genocidi, els crims de guerra i els crims contra la humanitat. Al seu entendre, tot i que tots aquests actes són atrocitats il·legals, l’ordenament jurídic actual crea una jerarquia que pot reforçar els problemes existents i generar-ne de nous. Aquesta jerarquia neix de les bones intencions de Raphael Lemkin, però considera que el creador del concepte de genocidi no va tenir en compte les conseqüències a llarg termini de les qualificacions jurídiques. Planteja diversos punts per a la reflexió. En primer lloc, assenyala la bretxa entre la comprensió pública del terme genocidi (assassinat en massa) i el seu significat legal, la qual cosa crea problemes. En segon lloc, encara que el genocidi es percep com el delicte suprem, no és necessàriament més greu que un crim de guerra o un crim de lesa humanitat, una distinció que es pot confondre en l’imaginari col·lectiu. També critica el fet que el genocidi s’hagi utilitzat per excloure altres atrocitats, com ara el colonialisme i l’esclavitud, en els monuments públics. Finalment,  lamenta que l’exigència de la prova de la intenció única de cometre genocidi, tal com exigeix ​​el dret internacional, dificulta el reconeixement de determinats crims com a genocidi, encara que també hi estiguin en joc altres intencions, com la legítima defensa.

Michaela Makusha Women’s voices in a world that still questions them

L’autora de l’article analitza la necessitat de qüestionar-nos i continuar fent-nos preguntes. A través d’un text narratiu, personal, crític i alhora carregat d’ideologia, Makusha reflexiona entorn de les veus de les dones en un món que encara les relega a un segon pla. Apel·lant als resultats de l’estudi anual del King’s College, l’autora revela dades rellevants: sis de cada deu homes de la generació Z -nascuts entre el 1997 i 2012-, creuen que la igualtat de la dona ha anat massa lluny” Una afirmació xocant tenint en compte que els debats sempre arriben a la conclusió que la misogínia encara existeix i, contràriament a una concepció masculina generalitzada, es fa ben poca cosa al respecte. Per exemplificar tot això, l’autora ens endinsa en un terreny personal exposant la seva manera de posicionar-se i contribuir en el camí pel reconeixement de la veu de les dones. Tan simple com remetre a la lectura; a la decisió d’ampliar referents femenins per confeccionar els coneixements i l’intel·lecte propi, i com a elecció, podríem dir, fins i tot política. Deixant preguntes sense resposta i amb un final que deixa un regust contradictori sobre com socialment legitimem la posició dels homes, l’article exterioritza la frustració, la invisibilització de les dones i la resistència masculina a la igualtat.

Economía, bienestar e igualdad

Anders Wijkman Europe’s Economic Future: Should It Follow America’s Lead or Forge Its Own Path?

L’informe Draghi sobre la competitivitat europea adverteix que la Unió es troba davant la necessitat urgent de reformar un sistema que ha frenat el seu desenvolupament econòmic i que posa en perill l’estàndard de vida de les generacions actuals i futures. L’autor recalca, però, que les comparacions de l’informe entre Europa i els Estats Units poden desdibuixar la realitat si només es prenen en termes macroeconòmics i exemplifica que mentre els EUA tenen un PIB per càpita un 4% més alt que els estats membres, la redistribució garanteix un nivell més elevat de vida a la UE. Així mateix, mentre els salaris dels CEO nord-americans són superiors als salaris dels treballadors normals, les inversions en el sector públic són deficitàries en aspectes clau com l’educació, les infraestructures i la sanitat. A més, l’article contrasta que la productivitat nord-americana s’ha concentrat majoritàriament en la indústria tecnològica, beneficiant una petita elit de poder monopolista amb influència política i no pas en altres àmbits, on la competitivitat d’Europa seria similar. L’autor assegura que la visió de l’economia i el desenvolupament social europeu és fonamentalment diferent i que cercar la imitació del “Somni Americà” afectaria els actius més valuosos de la UE, que ha d’anar més enllà dels marcs tradicionals per buscar solucions transformadores en innovació, competitivitat, política climàtica i ambiental i la protecció del benestar de la societat. Així defensa el Pacte Verd Europeu i encoratja a establir polítiques renovables i per a la reducció del consum excessiu, ja que considera que prioritzar el creixement del PIB i endarrerir o cancel·lar aquest tipus de polítiques, com proposen algunes forces polítiques, seria un error.

Eric Monnet Cryptomercantilisme: la doctrine économique de Donald Trump

La política econòmica de Donald Trump forma part d’una lògica mercantilista, on el poder d’un estat es defineix per la seva capacitat per augmentar les seves exportacions i imposar les seves regles a altres països. Com el mercantilisme històric del segle XVIII, aquest neomercantilisme recolzat per un Estat fort no és contradictori amb la defensa dels interessos i beneficis privats . Pretén utilitzar i potenciar les grans empreses privades com a principals vectors del poder de l’Estat i de la nació. El poder econòmic no hauria de provenir  doncs dels principis del lliure comerç sinó de la capacitat dels Estats Units per imposar els seus estàndards a la resta del món, mitjançant l’ús constant de les relacions de poder i una simbiosi entre l’aparell estatal i l’estratègia de les grans empreses. L’autor afirma que el mercantilisme de Trump no es limita a la política comercial proteccionista i inclou un important component monetari, ja present al document clau de la nova política econòmica de Washington: la doctrina Miran. Aquest component monetari consta de dos elements: mantenir i fins i tot reforçar el dòlar com a moneda de reserva mundial i desenvolupar el paper de les criptomonedes. Considera que contràriament al que suggereixen l’apologia del bitcoin i els sobre la creació d’una reserva de criptomonedes, és molt probable que el criptomercantilisme de l’administració Trump se centri en el desenvolupament de les stablecoins, és a dir, criptomonedes que poden tenir un valor de reserva estable recolzat pel valor de les monedes. Així doncs, ampliar l’ús global de monedes estables que utilitzen exclusivament el dòlar com a moneda de reserva permetria a Trump resoldre la contradicció entre els dos objectius de la seva ambició de domini monetari: mantenir el dòlar com a moneda de reserva internacional dominant i fer de les criptomonedes la nova punta de llança del poder monetari i financer dels EUA.

Sostenibilidad y cambio climático

Gonzalo Escribano Europa contra el dominio energético

Quan va esclatar el conflicte entre Rússia i Ucraïna, Europa va posar fi a les relacions comercials amb Rússia reduint dràsticament les importacions de GNL (gas natural liquat). Alternativament, les importacions europees de gas nord-americà van augmentar fins a volums rècord: al gener van representar quasi el 60%. Aquesta tendència probablement es mantindrà a curt i mitjà termini, especialment si s’apliquen les sancions previstes al Pla REPowerEU per eliminar completament les importacions de gas rus el 2027. Tanmateix, l’autor assenyala que el reforçament del vincle comercial amb els EUA comporta incerteses i riscos. Washington pressiona Europa des de fa anys perquè signi contractes que garanteixin la compra de GNL a llarg termini, però la UE s’hi resisteix al·legant que són incompatibles amb els seus objectius de descarbonització i la seva política de competència. En aquesta línia, l’autor apunta que la via europea per guanyar competitivitat no és intentar ser completament autosuficients en subministrament de GNL per independitzar-se dels EUA -ja que això seria materialment impossible-, sinó invertir en energies renovables i la descarbonització. Les energies renovables no interessen a Trump i no seran un punt en comú per la cooperació internacional. Així, l’estratègia de descarbonització podria veure’s amenaçada per les condicions dels acords energètics de Trump. Una dependència excessiva del gas nord-americà podria portar la UE a cedir davant demandes com la supressió de normatives ambientals o la participació en l’explotació de recursos minerals a Groenlàndia, fet que l’allunyaria dels seus objectius sostenibles.

Lewis King How countries define climate action in Paris Agreement pledges – and why a standard format could help assess outcomes

L’Acord de París exigeix ​​que els països presentin contribucions determinades a nivell nacional (NDC), que descriguin els seus plans d’acció climàtica cada cinc anys. Un estudi dut a terme per la ESCP Business School de París i la UAB i que va analitzar més de 300 NDC mitjançant la lingüística computacional revela diferències significatives entre els països rics i els països en desenvolupament. Els països més rics, com els EUA i la UE, solen centrar-se en objectius d’emissions, però no tenen estratègies d’implementació detallades. En canvi, els països en desenvolupament integren els objectius climàtics amb un desenvolupament social i econòmic més ampli, sovint oferint plans més complets i transparents, alhora que emfatitzen la necessitat de suport financer i tecnològic. L’estudi ha identificat nou grups de països amb prioritats climàtiques compartides, que reflecteixen diferències polítiques i ideològiques més profundes. Les nacions riques lluiten per equilibrar la descarbonització amb el creixement i la competitivitat industrial, mentre que les nacions en desenvolupament s’enfronten a reptes pel que fa al desenvolupament econòmic, la justícia social i l’adaptació al clima. L’estudi conclou que la manca de formats estandarditzats per als NDC dificulta la transparència i la comparabilitat i suggereix que una estructura d’informes comuna podria millorar el seguiment, identificar llacunes i fomentar la cooperació global. A mesura que les negociacions climàtiques continuen, les promeses més clares, detallades i responsables són fonamentals per assolir els objectius de l’Acord de París.

Innovación, ciencia y tecnología

Patrick Schröder Nuclear Power Is the Cuckoo in the Climate Policy Nest

Els petits reactors modulars nuclears (SMR) ofereixen flexibilitat en transport, emplaçament i disseny, i són compatibles amb les energies renovables, a més de reduir significativament les emissions de carboni. Tot i requerir menys inversió i temps de construcció, sovint impliquen costos més alts i retards. Els estudis adverteixen que els costos podrien superar els de les energies renovables, posant en dubte la seva viabilitat a llarg termini. Tanmateix, la seva implementació varia segons els països i, en alguns casos, s’hi troba oposició ciutadana. El Regne Unit vol liderar el sector nuclear per crear ocupació, fomentar el creixement econòmic i millorar la competitivitat. Austràlia té la intenció de desenvolupar aquesta energia per al 2030, fet que acabaria amb una prohibició de les nuclears establerta fa dècades, mentre els estudis adverteixen que  els costos podrien duplicar els de les renovables i el pla es considera poc realista. Suècia vol expandir la infraestructura nuclear, però la reobertura de les seves instal·lacions s’ha considerat inviable tècnicament i financera. A Itàlia, els plans per desenvolupar l’energia nuclear xoquen amb el decomís dels reactors després del referèndum post-Txernòbil. A Alemanya, Friedrich Merz va abandonar una proposta per reconstruir plantes nuclears, citant la inviabilitat econòmica i tècnica. Finalment, l’autor argumenta que, amb la disminució de l’ús de l’energia nuclear a Europa i els costos dels SMR, cal desenvolupar una estratègia equilibrada per fomentar les energies renovables de manera rendible. Tot i que l’energia nuclear pot ser complementària en la transició energètica, no pot substituir les renovables. Adverteix que la política simplifica massa la qüestió, creant confusió sobre els costos i la viabilitat de l’energia nuclear, i defensa que la ciutadania ha d’estar informada sobre els costos i plans de construcció d’aquestes instal·lacions segons les necessitats nacionals.

Óscar Zurriaga et al. Cinco años del inicio de la pandemia de covid-19: un balance desde la epidemiología

Fa cinc anys de la pandèmia de COVID-19 i, segons l’autor, són molts els reptes que en van derivar i que encara estem afrontant. L’article repassa els impactes, carències, assoliments i reptes, alhora que assenyala les línies d’acció necessàries. La crisi va evidenciar que el sistema de salut pública va haver d’improvisar en nombroses ocasions. La gestió estava condicionada per uns serveis públics infravalorats, que comptaven amb una important falta de recursos humans i materials que els va dur a la sobrecàrrega de treball. En aquest sentit, l’autor indica que la creació d’una Agència Estatal de Salut Pública milloraria la governança i, així, tot el sistema de serveis bàsics. Per altra banda, argumenta que l’optimització dels serveis també hauria de contemplar establir protocols assistencials de vigilància, sobretot a residències de persones grans i per altres col·lectius en situació de vulnerabilitat, atesa la seva alta exposició a ser els principals afectats durant les crisis sanitàries. Però, a més de l’àmbit legal, considera que hi ha altres aspectes que s’han d’analitzar de cara a futurs escenaris, com per exemple la comunicació. La confusió de rols entre tècnics i polítics, la infodèmia i la consegüent desinformació han incrementat la desconfiança envers la ciència, les institucions i fins i tot el sistema polític. I això, segons l’autor, s’ha de pal·liar promovent una cultura del diàleg basada en el respecte i les proves. A grans trets, l’article manifesta que tot i les promeses per reforçar el sistema, moltes continuen pendents i recorda que cal invertir en cooperació en salut global i treballar per preparar-nos per futurs escenaris, aprenent dels errors.

back to top