¿Cómo han cambiado las familias estas últimas décadas en España? Recientemente, todos los datos del censo de 2021 se han puesto a disposición de los investigadores, cosa que permite ofrecer una imagen actualizada de cómo son las familias en la España actual. Este artículo pretende dar una visión general de las últimas tendencias en el ámbito de las parejas y a la hora de tener hijos, y analizar hasta qué punto estas tendencias se ajustan o no a las preferencias de la gente. Encontrar pareja y tener hijos son objetivos importantes para gran parte de la población; en qué medida las personas son capaces de alcanzarlos es una cuestión que tiene que preocupar cualquier sociedad.

Aparejarse: ¿más tarde y con menos frecuencia?

Podemos hacernos una idea acurada de los cambios recientes en la vida familiar si comparamos la última serie del censo de 2021 [1]1 — Para calcular las cifras de este artículo, hemos utilizado los datos del ECEPOV, la Encuesta de características esenciales de la población y las viviendas del INE. Se trata de una encuesta al 1% de la población que acompaña y complementa el censo del 2021, a fin de que sea más directamente comparable con el censo de 1991. El censo del 2021 se hizo a partir de datos administrativos y no con una encuesta a la población. La encuesta, pues, proporciona información no disponible a los registros administrativos para poder dar continuidad a las series censales existentes hasta ahora. con el censo de 1991. Por ejemplo, la figura 1 muestra cómo ha cambiado a lo largo del tiempo el porcentaje de personas de entre 30 y 34 años que viven en pareja en España (añadiendo también otros censos y encuestas de hogares para los años intermedios). Vemos que, en el año 1991, el 75% de las personas de entre 30 y 34 años vivían en pareja. Tres décadas más tarde, este porcentaje había bajado al 53%.

Cálculos adicionales indican que esta tendencia es más baja en edades más avanzadas. Por ejemplo, en 2021 el 71% de las personas de entre 40 y 44 años vivían en pareja, frente al 85% en 1991. Por lo tanto, las tendencias reflejan en cierta manera cambios en los tempos: la gente se apareja más tarde que antes. Eso no es ninguna novedad, pero las cifras de la figura 1 muestran que esta tendencia parece continuar gradualmente, incluso después de los grandes cambios que se produjeron en la década de 1990. El hecho de aparejarse tarde no es en sí mismo ningún problema si refleja las preferencias de la gente. No obstante, como veremos más adelante, no tener pareja sí que parece una de las razones por las cuales la gente no tiene el número de hijos que querría. [2]2 — Nishikido, M.; Cui, Q.; Esteve, A. (2022). “Partnership Dynamics and the Fertility Gap Between Sweden and Spain”. Genus, núm. 78 (1), pp. 26.

¿Cuáles son los obstáculos con los que se tropieza la gente a la hora de aparejarse? En comparación con otros países europeos, España destaca porqué los acontecimientos vitales de las personas suceden más tarde. La población española se independiza a edades muy tardías, y también inicia las primeras relaciones mucho más tarde que en otros países. [3]3 — Ayllón, S. (2015). “Youth Poverty, Employment, and Leaving the Parental Home in Europe”. Review of Income and Wealth, núm. 61 (4), pp. 651-676. Eso también ha cambiado con el paso del tiempo: en 1991, solo el 21% de las personas de entre 30 y 34 años vivía con los padres, porcentaje que aumentó hasta el 31% en 2021. Emanciparse es un hecho importante en la vida de las personas, ya que crea independencia y puede contribuir al desarrollo personal y a la autorrealización, un objetivo importante que muchas personas querrían alcanzar antes de establecerse con una pareja.

Finalmente, un cambio importante ha sido la aceptación social del hecho de tener una relación con alguien del mismo sexo o género. Desde 2005, en España las personas que integran las llamadas parejas del mismo sexo pueden casarse y también adoptar niños. Eso ha ido acompañado de un aumento considerable del número de personas que tienen una pareja del mismo sexo, que ha pasado del 0,1% de las personas de entre 30 y 34 años en 1991 al 1,5 % en 2021. Por lo tanto, aunque las parejas se formen más tarde ―y eso se explica, en parte, por las limitaciones vinculadas a las dificultades a la hora de emanciparse― observamos un aumento de la diversidad, lo que indica que también hay grupos en la sociedad para los cuales ha sido más accesible aparejarse según sus deseos.

Los niveles de fecundidad, persistentemente bajos en España

La fecundidad es muy baja en España desde hace más de 35 años, con tasas que oscilan entre 1,1 y 1,5 hijos por mujer. Parece que hubo una cierta recuperación durante el boom económico de los años 2000, con un aumento de la tasa de fecundidad, que pasó de 1,13 en 1998 a 1,45 en 2008. Sin embargo, las tasas de fecundidad volvieron a caer a niveles muy bajos durante y después de la crisis financiera de 2008. Eso sugiere que las condiciones económicas sí que influyen en las posibilidades de las personas de cumplir sus deseos de tener hijos, como también han demostrado numerosos estudios de otros países. [4]4 — Comolli, C. L. (2017). “The Fertility Response to the Great Recession in Europe and the United States: Structural Economic Conditions and Perceived Economic Uncertainty”. Demographic Research, núm. 36, pp. 1549-1600. Con todo, a medida que la economía se recuperaba, en España las tasas de fecundidad siguieron bajando. Eso quiere decir que una economía fuerte no es condición suficiente para unas tasas de fecundidad elevadas.

Una posibilidad es que las preferencias estén cambiando y que aumente el número de personas que no quieren tener hijos o que quieran tener pocos. Sin embargo, una encuesta reciente en España destacó que la mayoría de los españoles desea tener hijos; el porcentaje de personas que no quieren tenerlos se sitúa por debajo del 10% de la población. El hecho que en España en torno a una cuarta parte de la población acabe sin descendencia significa que hay una gran brecha entre los deseos de las personas y su consecución: la gente tiene impedimentos a la hora de tener hijos.

¿Cuáles son estos impedimentos? En una encuesta reciente, se le preguntó a una muestra representativa de la población española por qué creían que no tenían los hijos que les habría gustado tener. [5]5 — Esteve, A.; Treviño, R. (2019). “The Main Whys and Wherefores of Childlessness in Spain”. Perspectives Demogràfiques, núm. 15, pp. 1-4. [6]6 — Lozano, M.; Esteve, A.; Boertien, D.; Mogi, R.; Cui, Q. (2024). “Lowest Low Fertility in Spain: Insights from the 2018 Spanish Fertility Survey”. Demographic Research, núm. 51, pp. 625-636. Una gran parte indicó razones económicas, pero también razones relacionadas con la dificultad de compaginar la vida laboral y la familiar. A menudo las personas encuestadas consideraban que estas razones habían impedido tener un segundo o un tercer hijo. Otro motivo importante, que ha recibido menos atención, es que las personas no habían encontrado la pareja adecuada. Esta era una razón importante para no tener hijos o para tenerlos más tarde de lo que habrían querido, hecho que deja poco margen para tener un segundo o un tercer hijo. Finalmente, los encuestados también señalaron que los motivos de salud influyen sobre todo a edades más avanzadas. Por lo tanto, proporcionar seguridad económica y facilitar que las personas se aparejen, por ejemplo, fomentando la emancipación de los jóvenes, son opciones que podrían reducir la brecha entre el número de hijos deseados y los bajos niveles de fecundidad real.

Otra conclusión de estos resultados es que la gente quiere que se cumplan ciertas condiciones antes de tener hijos. De hecho, podría ser que estas condiciones se hayan ampliado con el tiempo y se hayan vuelto más difíciles de cumplir. Desde esta perspectiva, es importante facilitar que las personas tengan hijos de la manera y en los contextos que más se ajusten a sus deseos y exigencias. Es un claro ejemplo el hecho de tener hijos en el seno de una pareja del mismo sexo. La investigación ha demostrado que la mayoría de los miembros de una pareja del mismo sexo quieren tener hijos, pero muy pocos consiguen ser padres. [7]7 — Boertien, D.; Cortina, C.; Lorano, M. (2024). «Pathways and obstacles to parenthood among women in same-sex couples in Spain”. Demographic Research, vol. 50(35), pp. 1039-1070. Max Planck Institute for Demographic Research. ¿Cómo se podría reducir esta brecha entre los deseos y la realidad?

La figura 2 muestra cómo ha aumentado en España el porcentaje de bebés que viven con dos madres o dos padres. Las tendencias observadas están estrechamente relacionadas con el acceso a la reproducción asistida que las mujeres con parejas del mismo sexo tuvieron a través del sistema sanitario público. Hasta 2013, las técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro, estaban disponibles para las mujeres a través del sistema público independientemente de si tenían pareja y de si esta era del mismo sexo. Por lo tanto, el aumento de las parejas del mismo sexo que han tenido hijos entre 2001 y 2011 está en consonancia con la expectativa que el aumento de las relaciones entre personas del mismo sexo diera lugar a más progenitores del mismo sexo con el paso del tiempo. Sin embargo, en 2013, el Gobierno español de aquél entonces excluyó las mujeres solteras y las parejas del mismo sexo del acceso a la reproducción asistida a través de la sanidad pública. Eso es visible en la disminución del número de bebés que viven con dos madres o dos padres, como muestra la figura 2, durante 2014 y 2015. Muchas comunidades autónomas restablecieron este acceso los años siguientes, hasta que en los últimos años se ha restablecido en toda España, hecho que coincide con el aumento de bebés que viven con dos progenitores del mismo sexo durante el periodo 2016-2021.

Esta observación demuestra que la política tiene un rol importante para adaptarse a un contexto en transformación y reflexionar sobre cómo dar apoyo a las personas que tienen el deseo de tener hijos, pero que pueden tropezarse con impedimentos. Estas dificultades que se podrían resolver de una manera relativamente fácil si se adaptan las políticas públicas a una sociedad cambiante.

El contexto cambiante de las familias con niños

Otra perspectiva del cambio familiar es observar cómo ha cambiado la composición de las familias con hijos a lo largo del tiempo. La figura 3 muestra con quién vivían los niños de 0 a 10 años en el año 2021. A pesar de los niveles crecientes de divorcios, vemos que la mayoría de los niños viven con dos progenitores. Tres de cada cuatro niños viven con dos progenitores y ningún otro adulto en casa. Otro 14% vive con dos progenitores y otros adultos, como los abuelos o las nuevas parejas de los progenitores. El 7% vive con una madre o un padre soltero, y en torno al 5% vive con un solo progenitor, pero también con sus abuelos u otros adultos.

Centrémonos en el número de niños que viven con un solo progenitor. La figura 4 muestra cómo el porcentaje de niños de 0 a 10 años que viven con un solo progenitor aumentó del 7 % en 1991 al 13% en 2021. Una observación interesante es que este porcentaje ha ido disminuyendo lentamente desde 2011. Eso no se debe al hecho de que la gente se separe menos, sino que en las cohortes recientes es más probable que las personas encuentren una nueva pareja después de separarse. [8]8 — Nishikido, M. (2023). “Partnership Dynamics in Contemporary Spain”. Tesis doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona. Disponible en línea. Las nuevas parejas pueden aportar recursos económicos a los hogares, cosa que es importante, ya que los hogares monoparentales suelen tener dificultades económicas. En general, la gente prefiere tener pareja, incluso después de haberse separado. Por lo tanto, el hecho de que cada vez sea más frecuente volver a tener pareja después de separarse es un indicio de que, en algunos ámbitos, los impedimentos para aparejarse han disminuido. En otras palabras, volver a tener una pareja después de una separación es otro ejemplo de cómo las familias están cambiando y se están adaptando a trayectorias familiares que divergen de una única trayectoria normativa de matrimonio para toda la vida.

Conclusión

En España se han producido cambios importantes en la composición de las familias. ¿Qué nos dice eso sobre las posibilidades que tienen las personas de seguir las trayectorias vitales que querrían? Por una parte, queda claro que actualmente hay más libertad para estar con las parejas que queramos y tener hijos con quienes lo deseamos. Por ejemplo, ahora es posible casarse con una pareja del mismo sexo y tener hijos juntos en el seno de estas relaciones, mientras que eso no era posible hasta hace dos décadas, y sigue siendo imposible en muchos países del mundo. Además, vemos que cada vez es más factible y común volver a tener pareja después de romper una relación.

Por otra parte, también queda claro que hay impedimentos importantes para formar a una familia. Los españoles se emancipan muy tarde, tanto en comparación con épocas pasadas como si lo comparemos con otros países, cosa que retrasa el hecho de encontrar pareja y tener hijos. Al mismo tiempo, muchas personas afirman que tienen menos hijos de los que desearían, a menudo porque no han encontrado la pareja adecuada, no han tenido las condiciones económicas necesarias o han creído que habría demasiados impedimentos para compaginar la vida laboral y familiar una vez fueran padres.

De estas tendencias y del debate sobre las familias en España se desprende que, efectivamente, los sospechosos habituales que impiden a las personas seguir las trayectorias familiares deseadas sí que tienen importancia: la estabilidad económica y las posibilidades de conciliar la vida laboral y familiar. La población se emancipa tarde, y eso está relacionado, probablemente, con la dificultad para alcanzar la independencia económica. Además, las personas afirman que perciben las limitaciones económicas y la dificultad para conciliar la vida laboral y familiar como razones importantes para no tener hijos.

Sin embargo, también vemos que surgen nuevas tendencias importantes. El hecho de encontrar o no pareja parece que juega un papel clave en los deseos insatisfechos de tener hijos, cosa que plantea la cuestión de cómo podemos facilitar que las personas se aparejen en el momento en que quieren hacerlo. Las tendencias que hemos analizado en este artículo ―la formación en aumento de nuevas parejas después de las separaciones o el crecimiento de las parejas del mismo sexo que tienen hijos― indican algunos movimientos hacia una visión de “más familia”, y sugieren que dar apoyo a las personas para que encuentren pareja y tengan hijos en la configuración y en los contextos que desean puede ser una manera de reducir la brecha entre los deseos y la realidad en el ámbito de la fecundidad en España.

  • Referencias

    1 —

    Para calcular las cifras de este artículo, hemos utilizado los datos del ECEPOV, la Encuesta de características esenciales de la población y las viviendas del INE. Se trata de una encuesta al 1% de la población que acompaña y complementa el censo del 2021, a fin de que sea más directamente comparable con el censo de 1991. El censo del 2021 se hizo a partir de datos administrativos y no con una encuesta a la población. La encuesta, pues, proporciona información no disponible a los registros administrativos para poder dar continuidad a las series censales existentes hasta ahora.

    2 —

    Nishikido, M.; Cui, Q.; Esteve, A. (2022). “Partnership Dynamics and the Fertility Gap Between Sweden and Spain”. Genus, núm. 78 (1), pp. 26.

    3 —

    Ayllón, S. (2015). “Youth Poverty, Employment, and Leaving the Parental Home in Europe”. Review of Income and Wealth, núm. 61 (4), pp. 651-676.

    4 —

    Comolli, C. L. (2017). “The Fertility Response to the Great Recession in Europe and the United States: Structural Economic Conditions and Perceived Economic Uncertainty”. Demographic Research, núm. 36, pp. 1549-1600.

    5 —

    Esteve, A.; Treviño, R. (2019). “The Main Whys and Wherefores of Childlessness in Spain”. Perspectives Demogràfiques, núm. 15, pp. 1-4.

    6 —

    Lozano, M.; Esteve, A.; Boertien, D.; Mogi, R.; Cui, Q. (2024). “Lowest Low Fertility in Spain: Insights from the 2018 Spanish Fertility Survey”. Demographic Research, núm. 51, pp. 625-636.

    7 —

    Boertien, D.; Cortina, C.; Lorano, M. (2024). «Pathways and obstacles to parenthood among women in same-sex couples in Spain”. Demographic Research, vol. 50(35), pp. 1039-1070. Max Planck Institute for Demographic Research.

    8 —

    Nishikido, M. (2023). “Partnership Dynamics in Contemporary Spain”. Tesis doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona. Disponible en línea.

Diederik Boertien

Diederik Boertien es demógrafo y sociólogo. Es doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Pompeu Fabra y dirige la unidad de Familias, Cambio Social y Desigualdad en el Centre d’Estudis Demogràfics (CED). Su investigación se centra en las relaciones familiares y la desigualdad social. Algunas de las preguntas que guían su investigación son: ¿por qué las personas con mayor nivel educativo y más recursos económicos se separan menos que las más desfavorecidas? ¿Cómo afectan las dinámicas familiares a la riqueza individual, la desigualdad de ingresos y la desigualdad patrimonial? ¿Cómo influye la orientación sexual en las oportunidades socioeconómicas y la vida familiar? Sus proyectos han sido financiados por el Consejo Europeo de Investigación (ERC), la Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Educación español y la Fundación "la Caixa". Sus trabajos se han publicado en revistas como Demography, European Sociological Review PNAS y Social Forces. Actualmente es investigador principal de los proyectos Sexual Minorities and Inequality of Opportunity e Increasing Wealth Inequality in Spain: Who is falling behind and why? Antes de incorporarse al Centre d’Estudis Demogràfics, formó parte del European University Institute (EUI).