I D E E S

Idees d’actualitat – ¿Merece la pena seguir organizando cumbres sobre el clima?
04 diciembre 2025

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Belém (COP30) ha acabado con decisiones que reflejan tanto el deseo compartido de actuar a nivel mundial como unos intereses cada vez más polarizados. La cumbre de este año tenía como objetivo centrarse menos en aquello que hay que hacer y más en cómo hacerlo. Con importantes compromisos ya sobre la mesa para hacer frente al calentamiento global y garantizar la adaptación a los efectos cada vez más graves del cambio climático, se esperaba que los negociadores definieran herramientas, indicadores y procesos para convertir las aspiraciones en acciones.

Las delegaciones de los 194 países presentes en la COP30 han llegado a un acuerdo muy alejado de las expectativas creadas y de las necesidades de la urgencia climática. La falta de ambición es lo que más contrasta con lo que se podía esperar para el décimo aniversario del Acuerdo de París. Así, el documento final, Global Mutirão: Uniting humanity in a global mobilization against climate change, que recoge la palabra tupí-guaraní que designa la acción colectiva con un objetivo común, no menciona de manera explícita la imprescindible eliminación gradual de las energías fósiles. La expresión “combustible fósil” brilla por su ausencia y el texto se limita a hacer referencia al acuerdo obtenido en la COP28 de Dubái de 2023, donde las partes se comprometieron a realizar una transición que margine las energías fósiles.

Diez años después del Acuerdo de París, la urgencia no era tanto hacer nuevas promesas como cumplir todas las que ya están sobre la mesa. ¿Qué negociar, con 194 partes y por consenso, para garantizar que cada uno cumpla sus compromisos, en el marco de su propio contexto nacional? ¿Con qué socios aliarse en este mundo fracturado?  Los tiempos han cambiado desde entonces y la exploración petrolera vuelve a estar en auge. El drill, baby drill de Donald Trump ha hecho efecto, y varios países, entre ellos Arabia Saudí, Rusia y algunos países africanos bajo la batuta de los grupos petroleros occidentales, se han adaptado muy bien.

Sin embargo, este acuerdo a la baja ha satisfecho algunas delegaciones. Empezando por Brasil, cuyo presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha declarado que la ciencia ha prevalecido y el multilateralismo ha ganado. Por su parte, India ha elogiado los esfuerzos realizados por obtener algunos acuerdos en materia de financiación, mientras el jefe de la delegación china se ha declarado satisfecho con el resultado. Una satisfacción que demuestra que esta COP<A[VEZ|GOLPE]>, aunque no ha estado a la altura de las expectativas de los europeos, sí que ha convenido a los países del Sur global. De alguna manera ha sido la COP de los BRICS, prueba que el centro de gravedad del planeta se ha desplazado, no solo con respecto a los retos económicos, sino también a los climáticos y diplomáticos. Los países emergentes y con altas emisiones, como China y la India, aprovechan perfectamente las tensiones geopolíticas para imponer su criterio o bloquear acuerdos.

En cambio, la decepción se reflejaba en las delegaciones de muchos países africanos, que no obtuvieron la financiación que esperaban para la adaptación al cambio climático. Para una COP que tenía como objetivo la aplicación de los planes de financiación, esta cuestión ha sido eludida de forma singular, ya que las aportaciones de los donantes occidentales son cada vez más escasas debido a sus déficits presupuestarios. No obstante, el acuerdo de Belém reconoce que la financiación para la adaptación se tiene que triplicar de aquí a 2035, es decir, 120.000 millones de dólares anuales, pero no especifica cómo conseguirlo. Solo se sabe que esta dotación se incluirá en los 300.000 millones de ayuda a los países del Sur que se negociaron el año pasado en Bakú. Mientras tanto, los países del Sur Global siguen pagando más de 200.000 millones de dólares anuales en deuda, una paradoja ante la falta de apoyo a la mitigación de los efectos del cambio climático.

Si el acuerdo prevé un aumento de los esfuerzos financieros para la adaptación al cambio climático, en cambio no consigue establecer un plan para abandonar las energías fósiles, principal causa del calentamiento global. Además, a duras penas responde a la falta de ambición de las hojas de ruta nacionales, insuficientes para evitar los peores efectos de la crisis climática. En efecto, una cuestión clave era el retraso en la aplicación de los nuevos compromisos climáticos (NDC) pactados en la COP anterior, pero las esperanzas que los países se comprometieran con hojas de ruta concretas se han visto frustradas por la oposición de los países petroleros. El acuerdo final solo menciona la voluntad de poner en marcha nuevas iniciativas no obligatorias para acelerar planes de acción climática a nivel nacional.

Con respecto a Europa, la apuesta de la UE por el multilateralismo climático ha concentrado las críticas de los países del Sur, tanto por la falta de financiación como por el mecanismo de regulación de las emisiones de carbono, percibido como proteccionista. A pesar de resignarse a un acuerdo vacío sobre la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero, tras haber apoyado la idea de una hoja de ruta para abandonar las energías fósiles, los ministros europeos han sido criticados por mostrarse poco generosos con las ayudas financieras destinadas a los países en desarrollo. En ausencia de los Estados Unidos, las COP se están convirtiendo en una trampa para los europeos. La UE es el actor más ambicioso del bloque de países más ricos en materia de mitigación, pero se encuentra aislada ante la estrategia de los países emergentes y las legítimas demandas de los países en desarrollo, víctimas de un calentamiento del cual no son responsables.

Así pues, con la retirada de los EE. UU., Europa se enfrenta sola a las demandas del Sur Global y a los ataques de China, que no duda en utilizar estas cumbres para defender sus intereses comerciales. La UE no tiene ningún interés en que fracasen las COP.  Obligada a importar gran parte de su gas y petróleo, le interesa que la transición energética avance –y existen vías para salir de este estancamiento diplomático. No todos los países en desarrollo ven con buenos ojos la hegemonía creciente de China, y a la UE le convendría desarrollar acuerdos bilaterales, por ejemplo, con los países emergentes, como la India, que organizará la COP33 en 2028.

No obstante, también habrá que encontrar un terreno de acuerdo con China, superpotencia de la transición energética. En efecto, buena parte del fracaso de la COP30 se produjo en julio, durante la cumbre UE-China, cuando ambas partes no consiguieron ponerse de acuerdo sobre una declaración climática ambiciosa. Eso mientras la UE acaba de aplazar un año la entrada en vigor de la ley contra la deforestación y de votar la Directiva Ómnibus, que tiene por objeto simplificar varias medidas, pero que puede suponer un freno al desarrollo del Pacto Verde Europeo de 2021.

Las conferencias climáticas muestran signos de agotamiento como lo evidencia una COP30 que ha acabado sin hacer alusión a los combustibles fósiles, con poca financiación para la adaptación y con la gran ausencia de la lucha contra la deforestación ya que a duras penas se han recaudado 5000 millones de dólares en promesas de donaciones, lejos de los 125.000 millones que esperaba el Brasil.

Otra cumbre en la que se han puesto de manifiesto las profundas divisiones y donde ha quedado patente que la brecha entre los países productores de petróleo y el resto del mundo nunca ha sido tan grande. No en balde crece el interés por formatos alternativos, como la iniciativa de Colombia y los Países Bajos para una conferencia específica sobre la eliminación de combustibles fósiles. Por otra parte, la próxima COP se celebrará en Turquía, lo cual indica que cada vez más estas cumbres sobre el clima se desplazan hacia países con tendencias autoritarias, donde las protestas no son bienvenidas o están completamente prohibidas. Los líderes mundiales siguen afirmando que el tiempo se acaba, pero las negociaciones continúan estancadas en un círculo vicioso de retrasos y frenazos que se van acumulando.


Fotografía: Proyección de frases e imágenes relativas a la COP 30 sobre el edificio del Congreso Nacional de Brasil. Jonas Pereira. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0

Arnau Giralt, estudiante en prácticas en el CETC, ha participado en esta edición de Idees d’actualitat.

more/less text

Política internacional y globalización

Graham Allison & James A. Winnefeld, Jr. The End of the Longest Peace?

Els darrers 80 anys han estat el període més llarg sense guerra entre grans potències des de l’antiga Roma, una ruptura extraordinària en segles de conflictes recurrents i devastadors. Aquesta llarga pau va seguir a les catastròfiques guerres mundials, la destrucció sense precedents de les quals va motivar els líders nord-americans a dissenyar un ordre internacional destinat a evitar-ne una tercera. A través d’aliances, institucions i marcs econòmics, van intentar redirigir la trajectòria de la història. Apreciar la magnitud —i la fragilitat— d’aquest assoliment és essencial per mantenir-lo. L0autor assenyala tres dades que reflecteixen l’èxit de l’ordre de la postguerra mundial: 80 anys sense guerra entre grans potències, 80 anys sense armes nuclears utilitzades en combat i només nou estats amb armes nuclears. Aquestes fites van permetre un creixement global explosiu de la població, l’esperança de vida i la producció econòmica. Tot i això, cap d’elles no eren inevitables. Casos com la crisi dels míssils cubans i les recents amenaces nuclears russes a Ucraïna revelen la feblesa del tabú nuclear. A més, tot i que més de 100 països podien construir armes nuclears, la majoria confien en el règim de no proliferació, una restricció històricament antinatural que ara s’enfronta a pressions, inclòs el suport creixent a Corea del Sud pel disposar del seu propi arsenal. L’historiador John Lewis Gaddis va argumentar que l’estructura de la Guerra Freda —la destrucció mútuament assegurada, la moderació ideològica i la creació d’institucions globals— va ancorar aquesta llarga pau. Després del col·lapse soviètic, l’optimisme va augmentar, i alguns van declarar la democràcia liberal com el punt final de la història. Els esforços conjunts dels Estats Units i Rússia fins i tot van eliminar milers d’armes nuclears dels antics estats soviètics. Però a finals de la dècada del 2010, el ràpid ascens de la Xina i la renovada política agressiva de Rússia van marcar el retorn de la rivalitat entre les grans potències. L’autor conclou que ara diverses forces amenacen la pau: l’amnèsia col·lectiva sobre els horrors de la guerra, els creixents reptes com la Xina, la difusió del poder econòmic, la sobreextensió del poder militar i financer dels Estats Units i l’aprofundiment de la divisió política interna que soscava la coherència estratègica. Mantenir la llarga pau requerirà la mateixa imaginació i unitat estratègiques que van donar forma a l’ordre de la postguerra, abans que els cicles geopolítics i la supèrbia humana permetin que els patrons més foscos de la història es reafirmin.

Mario Esteban La gobernanza global según Xi Jinping: entre Westfalia y la corte imperial

Mario Esteban explica que la Xina de Xi Jinping vol redefinir les regles de joc del sistema internacional. El seu projecte combina dues tradicions que, sobre el paper, semblen incompatibles: la sobirania rígida d’estil westfalià i una visió quasi imperial en què la Xina es concep com un estat central moral que guia la resta. Xi defensa un multilateralisme a la seva manera: defensa la cooperació, però sovint es tracta d’acords bilaterals on el país asiàtic té un poder de decisió i influència enorme sobre l’altre. Alhora, impulsa iniciatives d’abast general que busquen presentar la Xina com a garant d’estabilitat i desenvolupament. El problema rau en la credibilitat: el discurs d’igualtat i respecte xoca amb pràctiques autoritàries internes i amb una política exterior cada vegada més assertiva. Tot i així, l’autor de l’article creu que aquest gir no s’ha de rebutjar de forma automàtica: Europa podria aprofitar la retòrica xinesa per reclamar un multilateralisme més inclusiu i atraure el Sud Global, que sovint se sent ignorat per Occident.

Robert Bociaga China’s Sahel Gamble Falters as Insurgencies Rage

A principis del 2025, l’oleoducte insígnia de la Xina al Níger es va convertir en el símbol d’un col·lapse més ampli de l’estratègia de l’estabilitat a través del desenvolupament de Beijing al Sahel. Un atac del Front d’Alliberament Patriòtic va aturar les exportacions i va fer que els enginyers xinesos fugissin sota escorta armada. Aviat, els ostatges xinesos van aparèixer en vídeos gihadistes, destacant el creixent poder dels grups militants en regions que abans es consideraven segures. A Mali, Níger i Burkina Faso, l’escalada de les insurreccions del JNIM i de l’Estat Islàmic-Sahel ha convertit els projectes xinesos de la Nova Ruta de la Seda en objectius d’alt valor. El Sahel ara representa més de la meitat de les morts per terrorisme mundial, amb víctimes mortals gairebé deu vegades més altes que el 2019. La retirada de les forces franceses i nord-americanes va deixar buits de poder que els gihadistes van explotar ràpidament, just quan la Xina va augmentar les inversions i els desplegaments d’infraestructures. El Níger il·lustra el dilema de la Xina: projectes massius de petroli i oleoductes es van convertir en punts focals tant d’atacs militants com de tensions polítiques amb la junta governant, que va expulsar els executius xinesos i va suspendre els permisos de treball enmig de disputes sobre deutes i pràctiques laborals. Han sorgit patrons similars a Mali, on els avenços gihadistes amenacen els projectes de liti xinesos, i a Burkina Faso, on les instal·lacions solars i industrials finançades per la Xina es troben darrere les línies del front. L’assistència militar de la Xina en el marc de la Iniciativa de Seguretat Global no ha revertit el deteriorament de la seguretat, i la seva doctrina de no-interferència restringeix un compromís polític més profund que podria generar legitimitat amb les comunitats locals. El Sahel s’ha convertit en un camp de proves per a la barreja de compromís econòmic i suport de seguretat limitat de Pequín, cosa que revela que el desenvolupament sense influència política ni una protecció sòlida deixa exposats els interessos xinesos.

Oliver Stuenkel & Alexander Gabuev BRICS Is Missing Its Chance

Els autors argumenten que els BRICS estan desaprofitant una oportunitat única per consolidar-se com una alternativa real al lideratge occidental, en un moment en què precisament ens trobem davant una reconfiguració profunda de l’ordre internacional. El context global li és favorable a l’organització: els Estats Units estan redefinint les seves prioritats, Europa afronta divisions internes i molts països del Sud Global reclamen més presència en la governança mundial. Sobre el paper, els BRICS podrien ocupar aquest espai, ja que reuneix potències demogràfiques i econòmiques que representen una part significativa del creixement econòmic mundial. Tot i això, segons els autors, el bloc dels BRICS està massa fragmentat per assumir aquest paper. L’expansió recent n’ha ampliat la diversitat d’interessos i ha fet encara més difícil arribar a acords; no han desenvolupat institucions sòlides, ni mecanismes estables de presa de decisions, ni una estratègia clara que vagi més enllà de la retòrica sobre la multipolaritat. La rivalitat entre l’Índia i la Xina es presenta com un dels principals obstacles. Mentre Beijing aspira a convertir el bloc en una plataforma que qüestioni el lideratge occidental i reforci la seva pròpia influència, Nova Delhi prefereix uns BRICS més equidistants i plurals, que no es converteixin en un instrument de poder xinès. Els autors conclouen doncs que els BRICS, tot i el seu gran potencial, no estan en condicions, ara mateix, de transformar-se en un actor global decisiu.

Muhib Rahman The Folly of India’s Illiberal Hegemony

El setembre del 2025, protestes massives liderades per joves al Nepal van enderrocar el primer ministre, en l’última d’una sèrie de revoltes al sud d’Àsia impulsades per la corrupció, la repressió i la ira per la suposada interferència índia. Moviments similars han enderrocat governs a Bangladesh, Sri Lanka i les Maldives des del 2022. Tot i que aquestes crisis provenen de greuges interns, també reflecteixen la política de l’Índia de donar suport als veïns autoritaris per assegurar els seus interessos estratègics, sovint amb l’aprovació tàcita dels EUA. Durant dècades, Washington ha cedit a Nova Delhi en afers regionals, prioritzant l’associació indo-pacífica per sobre dels principis democràtics.Aquesta deferència ha permès a l’Índia donar suport a governants autocràtics com ara Sheikh Hasina de Bangladesh, que va ser possible gràcies al suport diplomàtic i de seguretat de l’Índia. Una situació similar es va produir a les Maldives: l’Índia va donar suport al president Abdulla Yameen malgrat el seu autoritarisme, cosa que va provocar una reacció que va alimentar el moviment Índia Fora i va portar al poder Mohamed Muizzu, que va expulsar les tropes índies i va incrementar els vincles financers i de seguretat xinesos. Sri Lanka també ha seguit la mateixa trajectòria. L’Índia va protegir els governs de Rajapaksa i va proporcionar ajuda econòmica incondicional durant la crisi del 2022, però la població va associar Nova Delhi amb el règim corrupte, obrint espai per a un increment de les inversions de la Xina. A tota la regió, doncs, l’estratègia il·liberal de l’Índia i la no-intervenció de Washington han alimentat el sentiment anti-Índia i han ampliat les obertures cap a Beijing. L’autor conclou que  els Estats Units han de repensar la seva política al sud d’Àsia (involucrar-se directament amb els estats més petits, promoure els estàndards democràtics i deixar de tractar la regió com l’esfera d’influència de l’Índia) si volen contrarestar la creixent presència de la Xina.

Arash Azizi The Battle Iranian Women Are Winning

Arash Azizi descriu com una de les institucions ideològiques més profundes de la República Islàmica (l’obligació per les dones de dur el hijab) està perdent terreny de manera significativa. Tot i que la llei del vel continua vigent, la seva aplicació coneix un cert retrocés: cada cop es veuen més dones amb els cabells descobert, vestimenta lliure i comportaments públics contestataris, incloent balls i música occidental en carrers de la capital iraniana. L’autor localitza aquest canvi de tendència en el context de les protestes massives de 2022-2023 desencadenades per la mort de Mahsa Amini, que van posar en qüestió no només la llei del hijab, sinó l’autoritat mateixa del règim. Tot i que el Parlament va aprovar un projecte més dur en l’ús del hijab, ha mostrat certa reticència a aplicar-lo. Azizi també assenyala que alguns sectors dins del règim reconeixen que imposar el vel ja no és sostenible: diversos funcionaris conservadors han expressat fins i tot dubtes públics sobre la seva viabilitat. Mentrestant, la policia moral de l’Iran sembla haver reduït la seva presència, tot i que encara existeixen actes de repressió puntuals com tancaments de locals o intervencions en festes. L’autor conclou que, encara que la llei no ha estat derogada, la República Islàmica pot haver perdut un dels seus pilars ideològics a causa de la força de la societat: milions de dones han impulsat una transformació social que ja sembla impossible de revertir.

Hana Kiros The Trump Administration Has a New Plan for Gaza

Des de l’entrada en vigor de l’alto al foc a Gaza, una nova línia de demarcació divideix el territori: Hamàs controla l’oest, mentre que les Forces de Defensa d’Israel controlen l’est. Inicialment informal, la línia s’ha endurit a mesura que les tropes israelianes disparaven contra els palestins que la creuaven i posteriorment erigien barreres de formigó. Una iniciativa recolzada pels Estats Units, el pla anomenat Comunitats Segures Alternatives, té com a objectiu construir nous assentaments d’habitatges suposadament temporals per a palestins, cosa que podria reforçar aquesta divisió. Les comunitats proposades allotjarien fins a 6.000 residents cadascuna, amb centres mèdics, escoles, instal·lacions administratives i refugis temporals. Només hi podrien entrar els habitants de Gaza aprovats per l’agència d’intel·ligència nacional d’Israel, probablement excloent qualsevol persona amb presumptes vincles amb Hamàs. Els civils admesos en aquestes zones no podrien tornar a la zona controlada per Hamàs. Els crítics temen que les comunitats es converteixin en enclavaments de facto on els palestins siguin segrestats de manera efectiva, fent ressò d’experiments de contrainsurgència dels EUA, com ara els «poblats estratègics» fallits del Vietnam. D’altra banda, persisteixen les principals incerteses logístiques i polítiques: els habitants de Gaza poden resistir-se a la reubicació mentre les FDI continuen a la zona; el pas segur a través de la línia groga no està resolt; i una força multinacional d’estabilització planificada s’ha estancat, amb Israel insistint en el poder de veto sobre els estats participants, i cap país àrab ha acceptat finançar els projectes d’habitatge. Mentrestant, 1,5 milions de gazatís continuen necessitant refugi, però el pla de Comunitats Alternatives Segures —desenvolupat amb una consulta mínima amb els palestins— corre el risc de dividir la població en grups «aprovats» i «no aprovats», agreujant la fragmentació de Gaza en lloc de resoldre-la.

Arif Husain A Hidden Hunger Crisis Is Destabilizing the World

En aquest article, l’autor adverteix que el món està immers en una crisi alimentària i de fam: no es tracta d’una escassetat de producció, sinó de com les barreres estructurals globals impedeixen l’accés als aliments. Malgrat que la capacitat global de producció alimentària podria abastir gairebé deu mil milions de persones, segons l’ONU, hi ha una gran part de la població que continua vivint amb una gran inseguretat alimentària i nutricional.  Husain explica que segons l’informe de 2025 de la FAO, fins a 720 milions de persones pateixen inseguretat alimentària persistent. Entre elles, molts nens, que afronten formes severes de desnutrició, amb efectes molt negatius per al desenvolupament físic i cognitiu, com l’esgotament i l’aturament del creixement a causa de la fam. Aquesta crisi es troba accentuada per conflictes armats (Gaza, Sudan…), canvi climàtic i exclusió econòmica. Husain també denuncia una reducció significativament preocupant de l’ajuda internacional: diversos països donants estan retallant finançament als programes d’assistència alimentària, tot just quan la necessitat està en augment. L’autor reclama que cal reconèixer que l’accés a l’aliment és un instrument de seguretat global. No actuar equival a permetre que aquesta crisi continuï cronificant-se i es converteixi en una catàstrofe política i humanitària de grans dimensions.

Le Grand Continent Ukraine: les contre-propositions européennes au plan Trump

La contraproposta europea ha estat redactada per Gran Bretanya, França i Alemanya, es basa en el pla americà però el revisa punt per punt, proposant modificacions rellevants. Primer reafirma la sobirania d’Ucraïna i preveu un pacte de no agressió integral entre Ucraïna, Rússia i l’OTAN, alhora que elimina la clàusula americana sobre l’aturada de l’expansió de l’OTAN. Després de la signatura d’un acord de pau, s’establiria un diàleg Rússia-OTAN per abordar les qüestions de seguretat. Ucraïna rebria garanties de seguretat sòlides, inclosa una garantia americana del tipus de l’article 5, subjecta a condicions. L’exèrcit ucraïnès estaria limitat a 800.000 soldats en temps de pau, i l’adhesió d’Ucraïna a l’OTAN continuaria subjecta a un consens, que, de moment, no existeix. L’OTAN es comprometria a no estacionar tropes a Ucraïna durant el temps de pau, mentre que els avions de combat tindrien base a Polònia. Ucraïna continuaria sense armes nuclears en el marc del Tractat de No Proliferació, i la central nuclear de Zaporijia es reiniciaria sota la supervisió de l’AIEA, i l’electricitat produïda es compartiria entre Ucraïna i Rússia. Si bé la proposta europea manté el requisit que Ucraïna celebri eleccions, elimina el termini de 100 dies present en el pla russo-americà. El pla també inclou un ampli component econòmic i territorial. Ucraïna es beneficiaria a curt termini d’un accés preferencial al mercat europeu i seria elegible per a ser membre de la Unió Europea. S’implementaria un programa integral de reconstrucció i desenvolupament, que inclouria un fons de desenvolupament, modernització d’infraestructures, restauració de zones devastades, explotació de recursos naturals i finançament per part del Banc Mundial. Rússia es reintegraria gradualment a l’economia global, amb un alleujament de les sancions concedit cas per cas, un acord econòmic estratègic amb els Estats Units i un possible retorn al G8. Pel que fa a les qüestions territorials, Ucraïna es comprometria a no recuperar els seus territoris ocupats per la força, i les negociacions començarien des de la línia de front. El pla també inclou disposicions sobre la navegació pel riu Dnièper i les exportacions de cereals, la creació d’un comitè humanitari per a l’intercanvi de presoners i la supervisió i aplicació de l’acord per un consell de la pau presidit per Donald Trump, seguint el model del pla per a Gaza.

Catalunya, España, Europa

The Economist To avoid crushing change, Europe must take control of its destiny

Durant dècades, la Unió Europea va basar la seva confiança en el seu poder regulador i la seva capacitat de convertir els estats nació en un bloc econòmic unificat. L’article adverteix que avui dia, aquest model està sota una pressió extrema. La Xina ha passat de ser simplement un fabricant de baix cost a un competidor tecnològic que està superant les principals indústries europees, especialment la indústria automobilística. El dèficit comercial d’Europa amb la Xina s’està disparant, i la Xina està aprofitant la dependència d’Europa de materials clau com ara xips i terres rares. Al mateix temps, Donald Trump ha minat la dependència d’Europa de les garanties de seguretat dels EUA i ha utilitzat aquesta dependència per impulsar un acord comercial no desitjat. Atrapada entre dues superpotències cada cop més agressives, Europa corre el risc de caure en la irrellevància si no adopta un enfocament estratègic més assertiu. Les respostes inicials d’Europa, però, comporten riscos greus. Un bàndol afavoreix el proteccionisme i la política industrial per defensar sectors estratègics, però les justificacions de seguretat nacional massa àmplies podrien conduir a subvencions innecessàries i a costos de consum més elevats sense garantir la competitivitat. Mentrestant, els partits populistes de dreta argumenten que Brussel·les és el problema i que els governs nacionals haurien de recuperar el poder. Tot i això, fracturar la cooperació de la UE debilitaria tots els membres i afavoriria l’estancament i la vulnerabilitat geopolítica. En comptes d’això, la UE hauria de recolzar-se en els seus punts forts: defensar les normes globals i construir aliances amb economies mitjanes amb idees afins. Amb la seva àmplia experiència en mercat i regulació, Europa pot liderar iniciatives comercials amb socis com l’Índia, el Mercosur i els països del Tractat d’associació transpacífica. Una segona prioritat és una integració econòmica més profunda. El mercat únic europeu continua incomplet en serveis, energia i finances, àrees essencials per al creixement. La revitalització de la UE requerirà reformes nacionals per reduir les càrregues burocràtiques, modernitzar els sistemes de benestar i reduir els costos energètics. En darrer terme, Europa s’enfronta a una elecció: prendre el control del seu futur o permetre que els Estats Units i la Xina ho facin per ella.

Morvan Burel L’Europe à contresens sur l’autoroute de l’histoire

L’entorn comercial mundial està experimentant un canvi important: les principals potències —els Estats Units, l’Índia i la Xina— estan adoptant polítiques proteccionistes, trencant amb el lliure comerç de dècades anteriors. Només la Unió Europea persisteix en la defensa d’aquesta doctrina. Al juliol, la Comissió Europea va acceptar un acord comercial desequilibrat amb els Estats Units, imposant aranzels més alts als exportadors europeus alhora que obria àmpliament el mercat europeu als productes americans, així com compromisos significatius en compres i inversions energètiques. Malgrat aquest context, la Comissió ha aprovat un acord de lliure comerç amb el Mercosur, un projecte iniciat el 1999 que reviu l’esperit de lliure comerç dels anys noranta. La CE afirma que aquest acord promourà la diversificació comercial, la competitivitat europea i la creació de centenars de milers de llocs de treball, especialment mitjançant l’accés privilegiat a minerals estratègics sud-americans. La CE també calcula que les exportacions europees podrien augmentar un 39%, cosa que representa 49.000 milions d’euros addicionals. No obstant això, diversos estats membres, com ara França, Àustria, Itàlia, els Països Baixos i Polònia, rebutgen aquest acord, denunciant el seu impacte en l’agricultura europea davant del que consideren una competència deslleial del Mercosur, on les normes mediambientals i sanitàries són menys estrictes. La posició de la es pot explicar per la defensa dels interessos industrials alemanys, en particular en els sectors de l’automoció, la maquinària i el farmacèutic, principals beneficiaris de l’acord.

Jan Zielonka Sovereignism: Europe’s Most Dangerous Political Plague

L’autor argumenta que el sobiranisme és la força política més nociva que soscava l’Europa actual. Si bé el populisme i el nativisme són perillosos, són símptomes d’un problema més profund: la incapacitat dels estats nació per gestionar crisis transnacionals com la inestabilitat financera, la migració, les pandèmies i les amenaces a la seguretat. A mesura que els estats no aconsegueixen fer-hi front, els ciutadans busquen bocs expiatoris i solucions fàcils, cosa que permet que la retòrica populista i nativista floreixi. Tot i això, fins i tot els polítics liberals s’aferren al sobiranisme perquè el disseny institucional d’Europa encara tracta els estats nació com els principals actors democràtics i de presa de decisions. La integració europea es va concebre originalment per rescatar els estats nació després de les guerres mundials, donant al Consell el domini sobre la presa de decisions de la UE. Com a resultat, les negociacions crucials impliquen líders centrats en la defensa dels interessos nacionals en lloc de les necessitats col·lectives d’Europa. Els polítics sovint culpen Brussel·les dels fracassos que estan arrelats en les insuficiències a nivell estatal, utilitzant els euròcrates com a bocs expiatoris.  No obstant això, molts líders, inclosos els que es declaren proeuropeus, persegueixen polítiques que debiliten la cohesió de la UE, des del restabliment dels controls fronterers fins a la priorització d’interessos nacionals estrets en matèria de seguretat, migració i assumptes econòmics. Aquesta paradoxa agreuja la vulnerabilitat d’Europa: com més els estats fracassen en gestionar la interdependència, més es refugien en el sobiranisme, ignorant les institucions multilaterals. Mentrestant, la confiança en els governs nacionals s’està esfondrant i els estats són cada cop més ineficaços. Altres actors (ciutats, regions, ONG i institucions de la UE) sovint proporcionen béns públics de manera més eficaç i gaudeixen d’una major confiança. Tot i això, aquest cinquè poder continua sent fragmentat i políticament feble. L’autor argumenta que aquests actors s’han d’unir, exigir un poder compartit i promoure un nou model de governança europea: una Europa de les xarxes capaç d’abordar els reptes del segle XXI.

Vladimir Shopov Eyes wide shut: How to read China’s playbook in the Western Balkans

La creixent intervenció de la Xina als Balcans Occidentals ha posat de manifest les debilitats de l’estratègia d’ampliació de la UE i la seva política poc clara envers la Xina. Una crisi del deute del 2021 a Montenegro, desencadenada per un gran préstec xinès per a un projecte d’autopista desafortunat, va alertar la UE de la influència creixent de Beijing, però quatre anys després la UE encara no té una «política xinesa» coherent per als estats en procés d’adhesió. Mentrestant, el procés s’ha estancat, deixant els països dels Balcans Occidentals cada cop més disposats a associacions alternatives, sobretot amb la Xina. La presència xinesa a la regió ha evolucionat dels préstecs d’infraestructures a una estratègia més àmplia que abasta tota la societat. Ara implica les elits polítiques, les empreses, les universitats, els mitjans de comunicació, les organitzacions culturals i els actors de defensa, alhora que amplia els acords de lliure comerç, la penetració de les telecomunicacions a través de Huawei i ZTE, la cooperació financera diversificada i els vincles de defensa, especialment amb Sèrbia. La Xina també persegueix adquisicions i inversions que incrementen la dependència a llarg termini i la desalineació reguladora amb els estàndards de la UE. Diversos governs utilitzen la Xina com a part d’estratègies de cobertura geopolítica més àmplies: Sèrbia busca l’equilibri entre Brussel·les, Beijing i Moscou; el lideratge nacionalista de Macedònia del Nord frena les reformes de la UE mentre busca socis externs; Montenegro continua adjudicant contractes a empreses xineses malgrat els riscos passats; els líders de Bòsnia aprofiten els vincles amb la Xina i Rússia per a la supervivència política. El resultat de tot això és una bretxa cada cop més gran: la Xina s’està implicant als Balcans Occidentals mentre que l’adhesió a la UE perd credibilitat, els incentius s’afebleixen i les elits locals opten per la diversificació geopolítica.

Chris Lunday et al. Germany’s rearmament upends Europe’s power balance

L’article examina el gran gir militar d’Alemanya, que està reconfigurant l’equilibri de poder a Europa. Tradicionalment, hi havia un pacte no escrit a la UE: Alemanya liderava econòmicament, mentre que França contribuïa amb la seva potència militar. Avui això es troba en un procés de canvi bastant notori.  Alemanya està invertint massivament en defensa per convertir el país en una força potent i moderna: tancs, míssils, avions de combat, drons, etc. Aquest rearmament li donaria a Alemanya un pes militar coherent amb la seva fortalesa econòmica. A França, aquesta evolució genera preocupació, ja que la tradicional influència militar de París es veu qüestionada. Mentrestant, a Polònia es debat una aliança amb Alemanya per contrarestar la presència russa, tot i les desavinences històriques entre ambdós països. Una part important del pla alemany és apostar per la indústria europea, intentant reduir la dependència respecte dels EUA. Berlín proposa per al 2029 dedicar al voltant del 3,5 % del PIB en defensa, un gran salt en comparació amb anys anteriors. Per als autors, no es tracta només del ressorgiment d’una Alemanya més forta militarment, sinó d’una Europa que haurà d’adaptar-se a un nou centre de gravetat de la seguretat global: les aliances es recalcularan i les relacions de poder es redissenyaran, i Europa ha d’estar preparada per afrontar-ho.

Democracia, diversidad y cultura

Giuditta Fontana et al. Involving women in peace deals reduces chance of a conflict restarting by up to 37%

El 25è aniversari de la Resolució 1325 del Consell de Seguretat de l’ONU sobre Dones, Pau i Seguretat destaca tant els seus èxits com els creixents reptes. Adoptada l’any 2000, la resolució va afirmar el paper essencial de les dones en la prevenció de conflictes, la negociació de la pau i la reconstrucció de societats després dels conflictes. Un estudi dut a terme pels autors revela que la inclusió de les dones en els acords de pau redueix la probabilitat que es repeteixin els conflictes en un 11% i en un 37% quan es combina amb una forta participació de l’ONU. Malgrat els progressos, com ara més disposicions de gènere en els acords de pau i la tasca influent dels grups de la societat civil dirigits per dones, el secretari general de l’ONU adverteix que la implementació continua sent inadequada. Les dones encara estan infrarepresentades en les converses de pau, no estan prou protegides contra la violència de gènere i no tenen prou finançament com a constructores de pau. Els autors adverteixen de dues crisis que amenacen un futur progrés: la reducció dels pressupostos d’ajuda global i els greus dèficits pressupostaris de manteniment de la pau de l’ONU. A mitjans del 2025, les missions de manteniment de la pau de l’ONU tenien un dèficit de 2.700 milions de dòlars, amb contribucions impagades que van augmentar del 13% al 41% durant la darrera dècada. Les conclusions es reafirmen en els principis bàsics de l’agenda Dones, Pau i Seguretat: es pot evitar que es repeteixin les guerres civils quan les dones hi estan plenament incloses i l’ONU està adequadament implicada. Però sense un suport diplomàtic i financer renovat tant per a l’ONU com per a les organitzacions dirigides per dones, els fràgils guanys dels darrers 25 anys corren el risc de diluir-se.

Noreen Hertz How White-Collar Workers Could Fuel a New Populist Movement — on the Left

L’autora alerta d’un creixement accelerat de l’ansietat entre treballadors qualificats, especialment entre els joves universitaris, davant la possibilitat que la intel·ligència artificial substitueixi les seves feines. El temor, que afecta seriosament la seva salut mental, està començant també a influir en les seves preferències polítiques. Així com en la dècada del 2010 molts treballadors industrials van apostar pel populisme de dretes, Hertz preveu que ara serà la classe mitjana professional qui es mobilitzarà políticament, però aquesta vegada cap a formes de populisme d’esquerra. Segons l’autora, aquesta nova esquerra populista està aprofitant l’ansietat davant l’aparició de la intel·ligència artificial per construir una narrativa que identifica un enemic concret: no són els immigrants ni les institucions públiques, sinó una elit tecnològica formada per multimilionaris i grans corporacions que acumulen molt de poder i el voldrien reemplaçar per la feina humana. Figures polítiques com Bernie Sanders ja utilitzen un discurs que denuncia la concentració d’aquesta riquesa i el risc de destrucció d’ocupació laboral. Aquestes pors no són infundades: directius de primer nivell com Elon Musk han advertit obertament que la intel·ligència artificial pot eliminar categories laborals senceres, i diversos estudis científics ja han mostrat caigudes fortes en l’ocupació jove en sectors força exposats a l’aparició d’aquesta nova tecnologia.

Polly Toynbee Social Democracy’s Lost Spark: When the Third Way Led Nowhere

Segons l’autora, els socialdemòcrates europeus estan aclaparats per la nostàlgia i l’ansietat en comparar les seves lluites actuals amb el seu punt àlgid de finals del segle XX. Malgrat la tristesa, existeixen alguns casos d’èxit: el D66 de centreesquerra holandès va aturar recentment l’ascens de Geert Wilders, i els partits progressistes o de centreesquerra encara lideren governs o eleccions a gran part del nord i sud d’Europa. Tanmateix, la tendència general fa reflexionar: l’era en què els partits socialdemòcrates guanyaven constantment més del 40% dels vots ha acabat. L’autora recorda el pic simbòlic de confiança progressista en una reunió de 1999 a Florència, on líders com Bill Clinton, Tony Blair, Gerhard Schröder i altres van defensar un futur esperançador per a la socialdemocràcia. Clinton, amb un to inusualment esquerrà, va parlar de la pobresa a casa i de l’alleujament del deute a l’estranger. Però la seva retòrica progressista va arribar tard en la seva presidència, i el moment aviat es va esvair, donant pas a l’èxit de la dreta a tot Europa i els Estats Units. En retrospectiva, aquella reunió de Florència no va marcar un renaixement sinó el llançament de l’anomenada Tercera Via, un projecte centrista que instava els socialdemòcrates a adoptar polítiques favorables al mercat, retallades en el benestar i privatitzacions. Tot i que va tenir un èxit electoral a curt termini (exemplificat per les tres victòries consecutives de Blair), el projecte va acabar drenant l’audàcia ideològica del centreesquerra. El seu enfocament tecnocràtic va entorpir l’esperit polític de la UE i va alimentar indirectament l’auge de populistes com Beppe Grillo, Syriza, La France Insoumise i els partidaris del Brexit. Avui dia, els votants busquen identitat, significat i disrupció, sovint girant cap als extrems. Els partits governants, especialment els laboristes, corren el risc de paràlisi davant dels límits fiscals, la por a la reacció negativa de la dreta i un estat d’ànim general antigovernamental. Les caigudes a les enquestes i els desafiaments plantejats pels moviments d’extrema dreta reflecteixen una desil·lusió generalitzada. L’autora conclou afirmant que la pèrdua d’influència de la socialdemocràcia va començar amb la seva abraçada de la Tercera Via, un gir equivocat les conseqüències del qual encara configuren la política europea.

Economía, bienestar e igualdad

The Economist How markets could topple the global economy

The Economist alerta sobre el risc creixent que un col·lapse del mercat borsari (sobretot si la bombolla de la intel·ligència artificial esclata) provoqui una recessió amb greus conseqüències per a l’economia global. Segons l’article, les valoracions d’algunes grans companyies tecnològiques són extremadament elevades, impulsades per grans previsions d’ingressos futurs procedents de la inversió en intel·ligència artificial. Si aquestes previsions finalment es capgiren, podrien provocar una caiguda generalitzada de la riquesa de les famílies americanes, reduint el patrimoni net dels nord-americans en un 8%, fet que es traduiria en una greu caiguda del consum. Aquesta frenada generalitzada del consum podria fer retrocedir el PIB nord-americà, desencadenant també crisis greus a Europa i Xina.  L’article també destaca, però, que a diferència de la crisi del 2008, el sistema actual no sembla estar tan condicionat pel deute, ja que la inversió en intel·ligència artificial és finançada principalment per accions. Això, però, no elimina el risc: una forta caiguda del mercat podria provocar problemes econòmics greus en països endeutats i estimular el ressorgiment del proteccionisme, i més si la demanda global cau. En conclusió, l’article adverteix que l’eufòria per la intel·ligència artificial podria estar alimentant una mena de bombolla similar a la que va esclatar a la crisi del 2008.

Michael Pettis How to Fix Free Trade

A parer de l’autor, els debats sobre el comerç mundial sovint menystenen dues qüestions: els guanys d’un comerç equilibrat basat en l’avantatge comparatiu i els costos creats pels superàvits comercials persistents quan els països exporten més del que importen per compensar la feblesa de la demanda interna. La teoria clàssica del comerç assumeix una intervenció governamental limitada i fluxos equilibrats, però moltes economies importants, sobretot Xina i Alemanya, generen superàvits baixant els salaris, manipulant les divises, dirigint el crèdit o subvencionant la indústria manufacturera. Aquestes polítiques mantenen el consum intern feble, empenyen la producció cap a l’exterior i obliguen els socis comercials a absorbir els desequilibris resultants mitjançant un deute més elevat, atur o inversions distorsionades. Aquests desequilibris reflecteixen diferents opcions sobre la sobirania versus la integració global. Els països que intervenen fortament en les seves economies nacionals poden exportar els costos d’aquestes polítiques a socis més oberts. En un món totalment obert i no intervencionista, els tipus de canvi i els fluxos de capital corregirien aquests desequilibris. Però, atesa la realitat de la intervenció estatal activa, el sistema comercial actual és inestable. Els països recorren cada cop més al proteccionisme quan es veuen obligats a absorbir les distorsions internes dels altres. L’autor afirma que mantenir un ordre global just i estable requereix reconèixer que el comerç implica restriccions compartides. Basant-se en propostes que es remunten a Keynes, demana una nova unió duanera global els membres de la qual es comprometin a mantenir comptes corrents equilibrats dins d’uns límits estrets. Els membres encara podrien aplicar polítiques industrials, però haurien d’absorbir els costos resultants ells mateixos. S’aplicarien barreres variables als no membres per evitar la importació dels seus excedents impulsats per polítiques. El principi central és que el comerç recíproc i sostenible millora l’eficiència, mentre que els excedents persistents i dissenyats exporten atur i deute. En última instància, el lliure comerç no es pot separar de la sobirania econòmica: sense límits mútuament acceptats sobre el crèdit intern, la moneda i la gestió dels comptes externs, les tensions i la fragmentació globals persistiran.

Sostenibilidad y cambio climático

Howard W. French Techno-Optimism Can’t Save Us From Climate Change

Howard W. French adverteix que la fe cega en la tecnologia pot resultar perillosa. En lloc de veure la tecnologia com un tot que pot solucionar qualsevol problema, l’autor defensa que cal reconèixer que la crisi climàtica requereix canvis estructurals més enllà de l’ús de la tecnologia: cal una reducció real dels combustibles fòssils, la transformació dels sistemes energètics i unes reformes polítiques profundes. L’article critica el missatge optimista que amplifiquen figures com Bill Gates, que promouen grans inversions tecnològiques sense qüestionar la dependència constant de l’economia global dels combustibles fòssils. Aquest optimisme tecnològic, segons l’autor, pot alimentar una falsa sensació de seguretat, eludint la necessitat urgent d’implementació de polítiques climàtiques en favor de la confiança en una tecnologia suposadament salvadora. Alhora, també podria proporcionar un grau alt de desigualtat: els qui tenen recursos podrien accedir a les noves tecnologies, mentre que els que no quedaran més exposats als efectes del canvi climàtic.

Anna Crawford What the EU gets wrong on climate and gender backlash

L’autora analitza com a l’Europa actual està generant una problemàtica de gènere vinculada a les polítiques climàtiques, i com la UE no n’ha entès les causes profundes ni ha proposat respostes realment efectives. L’autora defensa que la transició ecològica no tracta tan sols de qüestions tècniques o ambientals, sinó que tenen també una dimensió social i de gènere. Les polítiques verdes adoptades per la UE poden generar frustració i desafecte entre certs grups socials si no es tenen en compte desigualtats prèvies; n’és un exemple el major pes que tenen les dones en la cura domèstica o com la pobresa energètica afecta de manera diferent a homes i dones. Aquestes desigualtats, si s’afronten de forma errònia des de la política climàtica, poden crear un buit perquè forces d’extrema dreta ataquin els discursos de gènere com a eix polític. Crawford denuncia que les institucions europees tenen una bretxa institucional: les promeses de la UE en matèria de gènere i clima sovint no es tradueixen en mesures efectives ni en finançament adequat, fet que debilita la credibilitat internacional de la UE.

Jaume Portell La paradoja de la COP30: el Sur Global pagará 238.000 millones de deuda en 2025 mientras espera financiación

La COP30 ha acabat sense resoldre el seu principal repte: el finançament climàtic. La bretxa entre països rics i pobres persisteix des de la COP anterior a Bakú, on els països del Sud van reclamar un bilió de dòlars anuals per a l’adaptació i la transició energètica, mentre que els països desenvolupats només van oferir assolir 300.000 milions per al 2035. Mentrestant, l’escalfament global ja ha superat els 1,5 °C respecte a l’era preindustrial, el límit fixat a París el 2015 per evitar impactes catastròfics que molts països africans ja pateixen. Zàmbia exemplifica aquesta crisi: malgrat generar només el 4% de les emissions globals, pateix sequeres i inundacions que fan malbé l’agricultura i una matriu energètica dependent de la hidroelectricitat. Michael Mwansa, activista d’Action Aid, critica que els països rics només proposin finançament privat, cosa que agreujaria la càrrega de deute en països ja endeutats com el seu. Libèria enfronta una situació similar, on la majoria dels qui treballen la terra són dones sense accés a la propietat, cosa que les fa especialment vulnerables al canvi climàtic. L’activista feminista Norwu Kalu Harris defensa l’agroecologia i reclama una justa transició que garanteixi beneficis locals dels recursos naturals. Tot i que la societat civil proposa augmentar impostos a exportacions com la fusta o el cautxú, subratlla que això no substitueix el finançament internacional necessari. Mentrestant, els països del Sud Global continuen pagant més de 200.000 milions de dòlars anuals en deute, una paradoxa davant de la manca de suport climàtic. Mwansa conclou que només la unitat africana i un finançament real podran evitar una crisi cada vegada més profunda: cap país no es pot salvar sol.

Antonio Cerrillo La hoja de ruta se perdió en Belém. ¿También el rumbo de la acción climática?

Les conferències climàtiques mostren signes d’esgotament després d’anys de debats plens de tecnicismes que eviten esmentar directament els combustibles fòssils, tot i ser la causa principal de la crisi climàtica. A la COP de Belém, aquesta omissió va provocar indignació d’ONG i països vulnerables, revelant la resistència dels petroestats, més ferma encara sota l’influx polític de Trump. Europa, per la seva banda, va arribar debilitada i aïllada. Encara que va pressionar per impulsar un full de ruta que eliminés progressivament els combustibles fòssils, no tenia capacitat negociadora perquè prèviament havia acceptat triplicar el finançament per a adaptació en països en desenvolupament. Tot i els esforços diplomàtics d’Espanya, la UE no va aconseguir exercir lideratge, eclipsada pel pes polític creixent dels països BASIC (Brasil, Àfrica del Sud, Índia i Xina) i per l’absència habitual del lideratge nord-americà. L’acord final no ofereix el senyal contundent necessari per accelerar la fi dels combustibles fòssils, malgrat un any marcat per esdeveniments climàtics extrems. Les promeses, com ara accelerar la implementació, queden lluny del que exigeix ​​la ciència per estabilitzar el clima. A més, molts països no van presentar els seus plans climàtics exigits per l’Acord de París, mentre que el llindar de 1,5 ºC és a punt de superar-se definitivament. Brasil, amfitrió de la cimera, tampoc no va complir les seves promeses: Lula va demanar un full de ruta per a la transició energètica, però les referències a l’abandó fòssil van desaparèixer per l’oposició dels països àrabs. Per salvar la conferència, el Brasil va proposar rutes alternatives centrades en boscos i desforestació, de validesa incerta. El futur de les COP es torna a posar en dubte. Creix l’interès per formats alternatius, com ara la iniciativa de Colòmbia i els Països Baixos per a una conferència específica sobre l’eliminació de combustibles fòssils. La Xina va mantenir un perfil baix però continua expandint el seu lideratge en energies netes, mentre que Rússia va liderar el bloqueig a qualsevol avenç sobre la sortida fòssil.

Innovación, ciencia y tecnología

Francesca Bria EuroStack – A European alternative for digital sovereignty

La integració europea sempre ha avançat mitjançant infraestructures compartides que responien a desafiaments històrics. A l’era digital, la Unió Europea afronta el seu repte més urgent: construir les bases institucionals i tecnològiques d’una sobirania digital imprescindible per a la seva autonomia, resiliència i salut democràtica. Les infraestructures clau del segle XXI –semiconductors, núvol, dades, IA i computació avançada– són ja el nucli de la sobirania, però Europa depèn en gran mesura de proveïdors externs. Més del 80% dels serveis digitals i el 70% del núvol provenen d’actors no europeus, cosa que exposa dades sensibles a jurisdiccions alienes i crea vulnerabilitats estructurals. Tot i que la UE lidera la regulació digital, no té capacitat pròpia per desenvolupar IA avançada, accés a dades ètiques i una infraestructura computacional sobirana. Això limita la seva influència sobre el disseny i els valors de les tecnologies que utilitza i externalitza el seu impacte ambiental. També en semiconductors, malgrat el lideratge d’ASML, Europa té poca producció i depèn de primeres matèries crítiques subjectes a tensions geopolítiques. Davant d’aquesta situació sorgeix EuroStack, una estratègia que proposa assegurar primeres matèries, enfortir la fabricació de xips, desplegar un núvol sobirà, crear espais de dades federats i desenvolupar IA alineada amb els valors europeus. La seva missió s’articula en dos eixos: serveis públics digitals sobirans (identitat digital i euro digital) i capacitats pròpies d’IA per a sectors estratègics com a energia, salut, mobilitat o defensa. EuroStack requereix inversions massives, coordinació industrial i reformes institucionals. Destaquen un Fons Europeu de Tecnologia Sobirana de 100.000 milions, una contractació pública estratègica i la creació d’una agència tecnològica europea. L’objectiu és evitar que Europa quedi relegada a colònia digital i construir una alternativa democràtica, oberta i sostenible davant dels models dominants dels EUA i la Xina.

Pieter Haeck The EU promised to lead on regulating artificial intelligence. Now it’s hitting pause

La Unió Europea està canviant el seu enfocament envers la intel·ligència artificial a mesura que s’intensifica la competició amb els EUA i la Xina. Es preveu que la Comissió Europea posposi parts clau de la Llei d’IA almenys un any, retardant les obligacions per als sistemes d’IA d’alt risc utilitzats en àrees com la contractació, els préstecs i la correcció d’exàmens. Aquesta mesura reflecteix la creixent pressió dels governs nacionals, els grups industrials i una intensa pressió política, inclosa l’administració Trump, per evitar obstaculitzar la competitivitat d’Europa. Això suposa un canvi significatiu per a la UE, que abans pretenia ser el líder mundial en la regulació de la IA. Els crítics argumenten que el canvi perjudica la credibilitat de la UE, demostrant que és vulnerable a la pressió externa. Els partidaris, però, afirmen que la pausa és necessària perquè els estàndards tècnics necessaris per al compliment encara no estan a punt. Alguns països de la UE, inclosos Alemanya i França, donen suport públicament a la moratòria en part perquè molts estats membres encara no tenen reguladors nacionals completament preparats per fer complir la llei. La Comissió també proposarà ajustaments addicionals, com ara eximir més empreses de certes normes i oferir períodes de gràcia per a requisits com ara la marca d’aigua del contingut generat per IA. Els grups de la societat civil en canvi s’oposen fermament a l’ajornament, argumentant que debilita les proteccions dels drets fonamentals i crea una incertesa jurídica prolongada. Finalment, la proposta encara requereix l’aprovació dels governs de la UE i del Parlament abans de l’agost de 2026, data a la qual es va establir que les normes entrarien en vigot. En darrer terme, la recalibratge estratègic de la UE reflecteix la seva lluita per equilibrar la innovació, la competitivitat i la regulació enmig de l’avanç ràpid de les tecnologies d’IA i l’augment de la pressió geopolítica.

back to top