Idees d’actualitat – La nueva estrategia de seguridad de los EE.UU: un cambio de paradigma
18 diciembre 2025
La National Security Strategy (NSS) de los Estados Unidos publicada hace pocos días constituye un punto de ruptura importante en la política exterior norteamericana, con un texto y un redactado atípicos, caracterizado por una fuerte politización, una redefinición radical de prioridades e importantes contradicciones estratégicas. Se trata de un documento partidista que vehicula una profunda polarización, ataca abiertamente a las administraciones anteriores y a las élites, adopta el discurso de campaña de Trump, y transforma un instrumento estratégico en un manifiesto político y de guerra cultural. El documento carece de una estructura analítica clara y apela a conceptos emocionales más que a una articulación coherente. Además, destaca por una personalización extrema e inusual en este tipo de texto, con referencias constantes a Donald Trump, así como por el intento forzado de inscribir su acción en una continuidad histórica idealizada.
La nueva estrategia también supone un cambio radical en las prioridades de los EE. UU. La inmigración es elevada a amenaza central para la supervivencia nacional y se convierte en un criterio fundamental a la hora de establecer alianzas. La seguridad económica ocupa igualmente un lugar preeminente y es el ámbito más estructurado del documento, integrando comercio, cadenas de suministro, reindustrialización, energía y tecnologías críticas. Desde el punto de vista geográfico, la prioridad se desplaza hacia el hemisferio occidental, con una reactivación explícita de la doctrina Monroe y una lógica coercitiva hacia los países de América central y del Sur con el fin de impedir la influencia de potencias externas -es decir China- mediante el control de los activos vitales, que incluyen el acceso continuo a emplazamientos estratégicos clave. Una reivindicación sin rodeos de propiedad sobre todo lo que los EE. UU. consideran que debería pertenecerles.
La NSS representa una ruptura doctrinal respecto de China y Rusia y abandona el paradigma de la competencia entre grandes potencias. Rusia deja de ser tratada como una amenaza y pasa a ser vista como un actor con quien hay que estabilizar relaciones, especialmente a través de un fin negociado del conflicto en Ucrania. China se define principalmente como un competidor económico, con una ambigüedad estratégica importante: por un lado, un discurso de soberanía y no intervención, pero también contención activa tanto en el hemisferio occidental como en el Indo-Pacífico, especialmente con respecto a Taiwán y el mar de China Meridional.
La sección más impactante para nosotros es la dedicada a Europa. La relación transatlántica, hasta ahora fundamentada en valores comunes, pasa a ser reivindicada desde el compartimento de una misma «civilización» que los europeos estarían a punto de traicionar. Una frase resume su idea: «But this economic decline is eclipsed by the real and more stark prospect of civilizational erasure». Ya no se trata de la defensa de la democracia liberal y de los derechos humanos, sino de una «civilización» que debe ser blanca y judeocristiana y que, en el caso europeo, está siendo destruida por la inmigración no europea y por el abandono de los valores tradicionales de la familia y de las buenas costumbres. El texto señala que los responsables de esta degeneración, que acabará separando los dos lados del Atlántico, son los gobiernos de la mayoría de los países europeos. El antídoto: las fuerzas políticas «patrióticas» que los Estados Unidos deben incentivar; es decir, los partidos de la derecha extrema y radical cercanos al movimiento MAGA.
El documento exhorta pues a los estados europeos a recuperar su identidad nacional y a deshacerse de la rémora que desde el punto de vista norteamericano actual representa la Unión Europea. Los Estados Unidos siguen interesados en mantener una relación fuerte con Europa, pero no con la Europa actual sino con la que habría que recuperar, como parte de esta misma «civilización». Y advierte que la OTAN sólo tiene razón de ser si se dan estas condiciones.
En la misma línea, poco después de publicarse la NSS, el secretario de la Guerra Pete Hegseth puso fin a treinta años de política exterior norteamericana en un discurso pronunciado en la Ronald Reagan Presidential Foundation, que se puede interpretar como el comentario oficial de esta estrategia. En un mundo que vive cambios radicales y acelerados, reconoce que el momento unipolar de Estados Unidos ha desaparecido definitivamente y que para hacer frente a la única potencia que le hace frente, China, los aliados de Estados Unidos deberán asumir más responsabilidades. Abandonando una concepción de las alianzas basada en la defensa de valores o intereses comunes, Hegseth reivindicó la doctrina Reagan de «paz por medio de la fuerza». Si Reagan pretendía contener la Unión Soviética derribando gobiernos de izquierda en varios continentes, ahora la administración Trump quiere frenar la expansión china sin confrontación directa, promoviendo cambios de régimen en Europa para alinearla con el ideario MAGA.
Las reacciones a la NSS muestran una gran coincidencia sobre un punto central: nos hallamos ante un giro estructural de la política exterior norteamericana. El elemento común más destacado es la percepción que la NSS rompe con el liderazgo liberal tradicional, sustituyéndolo por una combinación de nacionalismo económico, reafirmación de esferas de influencia y una lectura del mundo marcadamente ideológica y civilizacional. Tanto analistas europeos como norteamericanos interpretan la nueva estrategia como una apuesta por un orden multipolar competitivo, pero no basado en la cooperación o las reglas, sino en transacciones, fuerza, y lealtades políticas internas.
Entre todas las reacciones coinciden también tres diagnósticos transversales: una hostilidad sin precedentes hacia Europa, presentada como espacio en decadencia civilizacional, y donde se justifica un intervencionismo pro iliberal que no se da en el resto de regiones; la desdramatización de Rusia y la ausencia de crítica democrática, que puede leerse como un alineamiento táctico con Moscú; y la reducción del valor normativo de la democracia y los derechos humanos, sustituidos por intereses económicos o de seguridad interna (migración, narcotráfico, frontera).
A partir de este diagnóstico compartido, las diferencias provienen sobre todo de la evaluación de riesgos y posibles escenarios. Algunos analistas ponen el acento en la ineficacia operativa del documento: estrategia incoherente, contradictoria o inejecutable. Otros destacan sobre todo el peligro ideológico: el apoyo explícito a fuerzas ilegales europeas, la retórica de «guerra cultural» y la normalización de discursos identitarios. En conjunto, las reacciones dibujan una conclusión clara: la NSS 2025 no es sólo un documento estratégico, sino una declaración de ruptura con décadas de política exterior occidental y un reto existencial para Europa, el multilateralismo y el orden liberal internacional.
No obstante, podemos cuestionar la utilidad y la duración en el tiempo de la NSS. Algunos expertos norteamericanos subrayan la posible resiliencia del sistema de la acción exterior y la defensa, ya que las NSS raramente determinan por sí solas la acción de un gobierno. Por otro lado, el proceso estratégico parece superficial, las contradicciones internas debilitan su eficacia y discurso del «America First» erosiona el soft power norteamericano y la capacidad de construir alianzas cuando hay señales evidentes de que los EE. UU. hace tiempo que no son capaces de alcanzar ningún objetivo de política exterior mediante la fuerza (guerras del Golfo, retirada de Afganistán).
Finalmente, la hiperpersonalización del documento hace dudar de su recorrido temporal y plantea serios interrogantes sobre la viabilidad de una estrategia ligada casi exclusivamente a la figura de un presidente con un horizonte político por definición limitado. De alguna manera, la NSS se puede entender como un llamamiento a ser tomada seriamente por parte de una potencia en declive que está abandonando las políticas que le permitieron dominar el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Fotografía: Donald Trump durante su discurso ante el Pentágono el 17 de enero de 2019. Tia Dufour. Dominio público, como obra del gobierno federal de los Estados Unidos.
Política internacional y globalización
Ten trends to watch in 2026
Com cada any, l’editor de The World Ahead del diari The Economist ens lliura les seves prediccions per a 2026, advertint que el món el marca Donald Trump: el seu estil disruptiu continua influint decisivament en els afers globals el 2025 i seguirà així mentre sigui president. La seva manera de trencar normes ha creat caos en alguns àmbits (com el comerç) però també ha donat resultats diplomàtics (Gaza) i ha forçat canvis necessaris (despeses de defensa a Europa). Al seu entendre, les tendències a seguir el 2026 són: 1) el 250è aniversari dels EUA: demòcrates i republicans oferiran visions radicalment diferents del país. Les eleccions de novembre determinaran el futur polític, però el govern de Trump amb mesures autoritàries i aranzels seguirà endavant. continuarà. 2) Deriva geopolítica: Trump actua de manera transaccional, no segueix grans paradigmes globals. L’ordre mundial basat en normes continuarà debilitant-se, mentre noves coalicions tancaran acords en defensa, comerç i clima. 3) Guerra o pau: la pau a Gaza podria mantenir-se, però els conflictes a Ucraïna, Sudan i Myanmar persistiran. Rússia i la Xina pressionaran els aliats dels EUA amb provocacions a la zona gris. Les tensions creixeran a l’Àrtic, l’espai, el fons marí i el ciberespai. 4) Problemes per Europa: Europa ha d’augmentar la despesa en defensa, mantenir bona relació amb els EUA, créixer econòmicament i gestionar dèficits, tot equilibrant austeritat i suport polític extrem. 5) Oportunitat per a la Xina: la política “America First” obre oportunitats per a la Xina, que busca influència global i acords comercials amb països del sud global, mantenint relacions transaccionals amb Amèrica. 6) Preocupacions econòmiques: l’economia americana resisteix els aranzels, però el risc d’una crisi del mercat de bons creix. La designació del nou president de la Reserva Federal serà clau. 7) Intel·ligència artificial: la inversió massiva en IA pot amagar debilitats econòmiques. Hi ha preocupació pel seu impacte en l’ocupació, especialment per als diplomats universitaris. 8) Clima: limitar l’escalfament a 1,5 °C ja no és realista, Trump rebutja les renovables, però les emissions globals podrien haver tocat sostre i la tecnologia neta creix al sud global. 9) Esport i valors: la Copa del Món de futbol a Amèrica del Nord podria patir per les tensions internacionals. Els “Enhanced Games” que se celebraran a Las Vegas, amb drogues per millorar el rendiment, generen debat ètic.10) Ozempic i salut: els nous medicaments per perdre pes amb GLP-1 en pastilles faran debat sobre ètica i el dopatge per a tothom, no només per esportistes.
La política exterior de Trump: fuentes, intereses e ideologías
La política exterior de l’Administració Trump es basa en una complexa xarxa d’influències: conservadors tradicionals, ideòlegs religiosos, empresaris tecnològics amb tendències antidemocràtiques, nacionalistes conservadors i falcons antixinesos. Interior i política exterior es fusionen en un projecte autoritari global, amb un enfocament pragmàtic i sovint arbitrari, on les decisions responen a interessos polítics, econòmics i familiars del president. Els autors consideren que Trump imposa un règim autoritari post-feixista, renunciant al multilateralisme i al dret internacional, prioritzant la competència amb grans potències com la Xina i afavorint aliances amb governs autoritaris. Europa és vista com un adversari per la seva democràcia i model de govern, mentre que els països emergents del Sud Global i els BRICS reben pressions econòmiques i comercials. El Projecte 2025, liderat per fundacions i ideòlegs ultraconservadors, defineix la política exterior com una extensió de la política interna, amb mesures com: augmentar el rearmament i les forces armades, incloent IA i robòtica; reduir l’ajuda internacional i abandonar tractats multilaterals; expulsar del govern funcionaris no afins a MAGA; prioritzar la competència amb la Xina, amb mesures econòmiques i comercials fortes: i afavorir governs i actors autoritaris, inclòs Israel, monarquies àrabs i líders com Orbán o Milei. Diversos grups d’influència col·laboren amb l’Administració: Nova Dreta, alt-right, evangèlics ultraconservadors, nacionalistes, tecno-barons (com Thiel o Musk) i mitjans de comunicació extremistes. Aquesta confluència garanteix un projecte de poder que combina autoritarisme, nacionalisme, religió i tecnologia. En conjunt, la política exterior de Trump implica una intervenció selectiva, coercitiva i ideològica a nivell global, amb un enfocament pragmàtic, però sovint contradictori, que desafia aliances tradicionals i posa Europa i els països democràtics davant d’un entorn internacional incert i imprevisible. En definitiva, la relació dels EUA amb la resta del món després del segon mandat de Trump serà radicalment diferent de la precedent.
Trump’s New Global Vision Amounts to a National In-Security Strategy
L’autor critica la nova Estratègia de seguretat nacional dels EUA (NSS) sota Trump i la compara amb les polítiques desastroses en salut, clima o economia: ignora la història, la ciència i els fets, posant en risc els EUA i els seus aliats. Afirma que la NSS sembla dictada pel Kremlin o com una col·laboració entre Vladimir Putin i Stephen Miller, amb una clara afinitat cap a líders i partits nacionalistes, etno-nacionalistes i autoritaris com Orbán, Netanyahu, Modi i Erdoğan. Aquest enfocament promou l’anti-liberalisme, l’hostilitat envers immigrants i minories, i la supressió de valors democràtics. Les seccions sobre Europa són especialment polèmiques: en lloc de veure l’agressió russa com la major amenaça, el document alerta contra el que considera l’“erosió de civilització” per la immigració i promou partits d’extrema dreta, defensant un passat europeu blanc i cristià. Critica polítiques de llibertat d’expressió que restringeixen discursos d’odi d’ultradreta i promet recolzar forces que, segons el text, restauraran la grandesa europea. Respecte d’Ucraïna, la NSS busca una pau favorable a Rússia, sense expandir l’OTAN, sense condemnar l’agressió ni els crims de guerra russos, i centrant-se en l’estabilitat amb Moscou. A l’hemisferi occidental, la NSS promou un model paternalista i intervencionista, amb un corol·lari trumpià de la Doctrina Monroe, prioritzant la protecció de fronteres i la lluita contra immigrants i “narco-terroristes”, redistribuint recursos militars lluny d’Europa i del Pròxim Orient. Pel que fa a Àsia, es fa una menció formal sobre Taiwan i la Xina, però sense crítiques a Beijing i amb un llenguatge que podria obrir la porta a debats sobre possibles annexions. L’autor conclou que la NSS ignora la història i els aliats, i que l’única reacció probable serà la seva aprovació per part d’extremistes racistes que comparteixen l’obsessió antiimmigració del document.
The West’s Last Chance
En els últims quatre anys, el món ha canviat més que en els trenta anteriors: conflictes a Ucraïna, Orient Mitjà i Àfrica, crisi de democràcies i fi de l’era post–Guerra Freda. La cooperació multilateral s’està erosionant i la competència multipolar, liderada per EUA i Xina, s’imposa. Els països emergents del Sud Global (Brasil, Índia, Nigèria, Sud-àfrica, etc.) poden inclinar l’ordre mundial cap a l’estabilitat o el caos, i tindran un paper clau en definir si el futur serà cooperatiu o fragmentat. La fi del moment unipolar post–Guerra Freda i la crisi de confiança en Occident (11-S, intervencions militars, crisi financera de 2008) han obert pas a un món on el multilateralisme es veu amenaçat per polítiques transaccionals i interessos nacionals. La fi de l’ordre internacional basat en normes globals exigeix reformes urgents en institucions com l’ONU, l’OMC, el FMI i el Banc Mundial, per incloure el Sud i l’Est global i evitar el col·lapse de l’ordre liberal internacional. Finlàndia proposa un realisme basat en valors: combinar principis universals (drets humans, sobirania, regla de dret) amb pragmatisme, reconeixent les realitats culturals i polítiques del món. Les decisions de petits i grans estats, especialment del Sud Global, seran decisives en els propers anys per establir un equilibri global que permeti cooperació en clima, seguretat i tecnologia. L’autor afirma que el món actual pot seguir tres escenaris: mantenir el desordre actual, caure en un col·lapse de l’ordre global, o construir un nou ordre equilibrat entre l’Oest, l’Est i el Sud. Considera que la reforma de l’ONU (representació continental, limitació del veto i sancions per violacions) i altres institucions globals és clau per garantir un futur de cooperació i evitar un món basat només en interessos i conflictes. L’alternativa és clara: triar el camí de Hèlsinki (multilateral i cooperatiu) en comptes de Ialta (multipolar i dominat per grans potències).
How China Wins the Future
Des de fa dècades, la Xina ha planificat expandir el seu poder en àmbits estratègics com els mars profunds, els pols, l’espai exterior, el ciberespai i el sistema financer internacional. La seva estratègia combina inversió en capacitats tecnològiques, influència dins d’institucions internacionals i creació de noves entitats quan no pot controlar les existents. Això reflecteix el somni de Xi Jinping de situar la Xina al centre de l’escenari global. En el fons marí, la Xina ha desenvolupat investigació i tecnologia per explotar recursos minerals, ha construït la flota civil més gran de vaixells d’investigació i participa activament a l’Autoritat Internacional del Fons Marí, assegurant-se influir en la regulació i explotació dels recursos. També busca aliances amb països emergents per ampliar la seva influència. A l’Àrtic, la Xina combina investigació científica, inversions i col·laboració amb Rússia per accedir a recursos naturals i noves rutes comercials. Tot i la resistència de països democràtics, ha aconseguit establir-se com a actor clau en la regió i ampliar la seva presència militar i comercial. A l’espai, la Xina ha establert un programa científic i militar avançat, incloent satèl·lits de reconeixement i comunicació. Juntament amb Rússia, promou l’Estació Internacional de Recerca Lunar com a alternativa al programa Artemis liderat pels EUA, tot i que amb èxit limitat en atraure altres països. En l’àmbit digital, la Xina busca controlar el ciberespai mitjançant empreses com Huawei i la iniciativa New IP, que permetria un Internet sota supervisió estatal, i vol establir estàndards globals que reflecteixin els seus interessos polítics i comercials. En conjunt, Xi busca reformar el sistema internacional segons els interessos xinesos, liderant en mars profunds, Àrtic, espai, Internet i finances globals. Malgrat alguns fracassos, la Xina ha avançat en cada frontera i continuarà invertint-hi. Davant d’això, els EUA tenen tres opcions: retirar-se, cooperar o competir. Només la competència activa és viable per protegir els seus interessos. Això requerirà reconstruir capacitats tecnològiques, financeres i militars, reafirmar lideratge global i oferir un model de governança transparent i cooperatiu que pugui contrarestar la influència xinesa.
Fabriquer la menace russe
L’article qüestiona si els líders europeus creuen realment en una imminent invasió russa o si utilitzen la por a la guerra per justificar polítiques impopulars, com l’austeritat social i l’enfortiment militar. França ha intensificat la retòrica sobre la confrontació amb Rússia, incloent manuals per a ciutadans advertint sobre possibles atacs i la desinformació. Els mitjans, com Le Monde i France Télévisions, promouen la idea de preparació militar i sacrifici ciutadà, reforçant la psicologia de guerra. A Alemanya, una investigació periodística va demostrar que els suposats vols de drons russos sovint eren exagerats o atribuïts sense proves, revelant que la por europea serveix més a reforçar la imatge de força que no pas a respondre a una amenaça real. En darrer terme, l’afany europeu de mostrar força d’ànim pot confondre propaganda i realitat.
What Hindu Nationalists Really Believe
Avui dia, la ideologia dominant a l’Índia és el nacionalisme hindú, que promou una Nova Índia basada en l’herència i la cultura hindú. Associat principalment al partit governant BJP i al moviment RSS, defensa que l’hinduisme és la base de la identitat nacional i aspira a un cert domini polític dels hindús, tot mantenint, però, un estat modern i democràtic. El nacionalisme hindú s’ha moderat amb el temps. Encara que existeixen variants radicals que voldrien un estat exclusivament hindú, la majoria dels partidaris, inclosos els dirigents del BJP, adopten una forma de nacionalisme cultural o religió civil, semblant a la d’Israel o Japó, que garanteix drets civils a totes les minories. El moviment ha evolucionat des de la seva forma més extremista, centrada en temes religiosos com la construcció del Ram Mandir, cap a una visió més pragmàtica: desenvolupament econòmic, modernització, empoderament de dones i castes baixes, i política de benestar social per consolidar el suport electoral. El BJP ha aconseguit ampliar la seva base combinant nacionalisme hindú, retòrica assertiva, programes de benestar i inclusió de castes i minories, consolidant-se com el partit predominant, amb un estil moderat i democràtic que recorda altres nacionalismes conservadors i modernitzadors al món.
De l’Ukraine à Gaza, la Turquie d’Erdogan cherche à se rendre indispensable
Turquia, sota el president Recep Tayyip Erdogan, s’ha convertit en un actor geopolític central, indispensable per a Europa i els Estats Units en conflictes com els d’Ucraïna, Gaza i Síria. Aquesta influència prové de la seva diplomàcia pragmàtica, basada en relacions de llarga durada, habilitat per equilibrar aliances amb Rússia i Ucraïna, i una indústria de defensa pròpia. Erdogan combina estratègia, mediació i diplomàcia transaccional: participa en missions internacionals, però exigeix condicions clares, i actua com a pont entre actors en conflictes regionals. L’enviament de drons a Ucraïna n’és un exemple, permetent influir sense desplegar tropes directes. Tot i les tensions internes i la dependència energètica de Rússia, Turquia ha mantingut un paper clau en la seguretat europea i en la mediació internacional, reforçant la seva rellevància diplomàtica i estratègica.
Syria’s fragile future
Un any després de la caiguda del règim d’Assad, Síria segueix marcada per la violència sectària, els abusos passats i la destrucció generalitzada. El nou govern d’Ahmed Al-Sharaa ha començat a establir responsabilitats, com els judicis públics a Alep per massacres que van afectar principalment la comunitat alauita, però encara és incert si la justícia s’aplicarà de manera efectiva. Les regions costaneres i del sud, com Sweida, continuen patint tensions entre grups minoritaris i comunitats locals, amb intervencions violentes del govern i enfrontaments continus amb grups armats com les Forces Democràtiques Sirianes al nord-est. Paral·lelament, Síria ha fet un gir geopolític, aliant-se amb la coalició global anti-ISIS liderada pels EUA, tot intentant alleugerir sancions i reactivar l’economia. La reconstrucció del país avança lentament i de manera desigual: alguns ciutadans han pogut reparar cases i tornar a la normalitat parcial, però molts viuen en camps de desplaçats i afronten dificultats econòmiques i serveis bàsics limitats. La recuperació de Síria dependrà de l’efectiva reparació de les ferides sectàries i de la gestió transparent i equitativa de la reconstrucció, tasques que seran extremadament difícils per al nou govern.
El Ártico es la última frontera por explotar de los nuevos imperios
En aquesta entrevista, Marzio G. Mian, fundador de The Arctic Times Project, assenyala que els enviats de Putin i Trump han començat a repartir-se l’Àrtic dins d’una estratègia que combina negoci i política, amb exploracions conjuntes de recursos, petroli, gas, terres rares i fins i tot del planeta Mart. Empreses com ExxonMobil i Rosneft estudien compartir jaciments àrtics, mentre multimilionaris compren infraestructures claus com gasoductes, deixant Europa al marge. L’Àrtic esdevé cada vegada més accessible pel canvi climàtic, amb enormes riqueses naturals i noves rutes marítimes que poden desbancar canals com Suez o Panamà. Rússia, EUA, Xina i Corea competeixen per controlar aquestes rutes i explotar els recursos, amb una cursa d’infraestructures com ports i vaixells trenca-gels nuclears. Indica que històricament, la regió ha estat explotada a costa de les poblacions inuit, amb deportacions i abusos, i avui l’Àrtic es converteix en un escenari geopolític i econòmic global on el poder i els negocis dominen sobre les lleis locals, invertint bilions en rutes, ciutats, logística. Rússia ha construït deu ports en deu anys i els EUA en projecta un altre a Alaska. I, per si no n’hi hagués prou, els ultra rics tecnològics també planegen sembrar l’Àrtic de les seves gegantines fàbriques de dades.
Catalunya, España, Europa
Does Europe Finally Realize It’s Alone?
En aquest article Tocci adverteix que els europeus s’han equivocat pensant que Donald Trump és erràtic però controlable. En realitat, Trump té una estratègia coherent envers Europa: afavorir els lligams amb Rússia, debilitar i dividir el continent, i recolzar forces nacionalistes i d’extrema dreta europees, sovint alineades amb Moscou. Malgrat les humiliacions i la manca de suport de Washington, els europeus han intentat afalagar Trump amb l’esperança que torni al consens transatlàntic. Però cada cop que Trump intervé en la qüestió ucraïnesa, ho fa a favor de Putin, des de maniobres diplomàtiques fins a plans de pau que afavoreixen Moscou. Europa, mentrestant, insisteix a mantenir els Estats Units enganxats al conflicte, però això és un error estratègic. Trump veu la guerra d’Ucraïna com un obstacle per normalitzar les relacions amb Rússia, i la seva visió global es basa en la col·laboració imperial amb Rússia i la Xina, mentre Europa queda reduïda a objecte d’influència. Tocci defensa que Europa ha de deixar de confiar en estratègies d’afalac i assumir la realitat, i que per avançar necessita claredat estratègica, superant interessos a curt termini, i coratge polític per dir a Washington que Europa pot gestionar la guerra, sempre que els EUA mantinguin el flux d’intel·ligència i autoritzin compres d’armes, mentre Europa guanya temps per reforçar la seva autonomia.
Europeans can’t let Trump define what it means to be European
L’Estratègia de seguretat nacional dels EUA deixa clar que hi ha una autèntica guerra cultural de Trump contra Europa. Washington ja no amaga la seva interferència en els assumptes interns europeus, presentant-la com un acte de benevolència i de necessitat estratègica: l’objectiu és fomentar resistència a la trajectòria actual d’Europa dins dels estats europeus. Els EUA donen suport explícit als seus favorits ideològics, celebrant l’increment d’influència de partits patriòtics europeus, i utilitzen la narrativa de la guerra cultural (“erosió de civilització”, “censura”, “pèrdua d’identitat nacional”) per qüestionar la integritat democràtica europea. L’administració Trump culpa la UE dels problemes del continent i es presenta com defensora del dret sobirà de les nacions, tot obviant que els principals beneficiaris són empreses de Silicon Valley. L’autor considera que la solució per Europa passa per mobilització i autodefensa: els partits tradicionals han de recuperar confiança en Europa i defensar els seus valors; cal reforçar la defensa, la tecnologia i les aliances internacionals per assumir més responsabilitat en la pròpia seguretat; i Europa ha de regular millor les xarxes socials per evitar radicalització i polarització i assegurar que respecten les seves normes digitals. Tot això es produeix en un context de submissió europea davant de Washington, amb concessions comercials asimètriques i un compliment limitat de regulacions digitals i climàtiques. En aquest context, conclou que l’European Democracy Shield de la Comissió Europea encara és massa feble per enfrontar les amenaces reals a la democràcia, que provenen cada vegada més també des de l’altra banda de l’Atlàntic.
Trump’s new strategy marks the unraveling of the Western alliance
La nova Estratègia de seguretat nacional dels Estats Units representa a parer de l’autor una ruptura radical amb la doctrina de Truman i amb el paper històric nord-americà de defensa de la democràcia. L’estratègia de Trump redefineix el “America First” com un enfocament merament mercantilista, basat en la idea que la força fa el dret, afavorint els autòcrates i atacant els aliats tradicionals, especialment Europa. La nova NSS evita criticar l’eix de l’autocràcia (Xina, Rússia, Iran, Corea del Nord) i renuncia a qualsevol intent d’impulsar canvis democràtics en aquests països. En contrast amb documents anteriors, ja no descriu la Xina ni Rússia com amenaces, sinó que busca un acord econòmic amb Beijing i adopta un llenguatge complaent amb Moscou. En canvi, dedica les seves crítiques més dures a Europa, a qui acusa d’haver abandonat els valors occidentals, perdre identitat per la immigració i caure en pràctiques antidemocràtiques. A més, anuncia la intenció de cultivar resistència dins del continent donant suport a partits patriòtics i nacionalistes, fet que equival a un programa de canvi de règims per als aliats europeus però no per als autòcrates. Això situa Europa en una posició molt delicada: haurà de decidir ràpidament si intenta afalagar Trump, si ignora l’hostilitat, si accepta les pressions —com ja ha fet amb aranzels o altres exigències— o si aposta per una autonomia estratègica real. Però la Unió Europea, lenta i dividida internament, afronta aquest repte amb dificultats, agreujades pel suport intern d’Orbán i Fico a la línia trumpista. En darrer terme, argumenta que l’administració Trump 2.0 és més assertiva, ideològica i mercantilista que la primera, i interpretarà qualsevol protesta europea com una confirmació que va pel bon camí. Sense una resposta coordinada i decidida, la UE corre el risc de veure’s arraconada, mentre la possible imposició d’un acord de pau desfavorable per a Ucraïna podria desencadenar el desmantellament de l’aliança occidental.
One year of von der Leyen II: the risk of political overstretch
Ursula von der Leyen va començar el seu segon mandat com a presidenta de la Comissió Europea l’1 de desembre de 2024 amb gran autoritat, centrant-se en defensa i competitivitat. Tot i això, un any després, el seu estil de lideratge ha generat el risc que la Comissió no compleixi els seus objectius, donat que s’ha concentrat més en la política de partit i la geopolítica que en polítiques concretes de futur, ha retrocedit en temes com el clima i la transició digital, i ha sobrepassat les seves competències en defensa i relacions externes. Per millorar l’eficàcia de la Comissió, l’autor recomana que Von der Leyen descentralitzi el lideratge i augmenti la transparència; es concentri en les competències reals de la Comissió; prepari propostes per al futur de la UE, com l’ampliació i reformes internes; millori les relacions amb el Consell i el Parlament Europeus; i clarifiqui la divisió de responsabilitats entre la Comissió i altres institucions, especialment davant la creixent geopolítica i la transformació de la UE en actor de seguretat.
L’Europe par la face Nord
La Unió Europea travessa una etapa crítica, amenaçada tant externament —per Rússia, els EUA, la Xina i la competència global— com internament, per l’ascens del populisme i les tendències il·liberals que erosionen les institucions democràtiques. Tot i els avenços econòmics, tecnològics i institucionals, Lamy subratlla que a Europa li manca un poble real: la democràcia europea té “kratos” (poder), però no “demos” (sentiment de comunitat). Per superar aquest “dèficit de poble”, cal explorar una nova cara de la construcció europea, la “cara Nord”, basada no només en la integració econòmica tradicional —mercat interior, unió monetària, polítiques socials— sinó també en la cultura compartida, les tradicions, les pràctiques quotidianes i les experiències comunes. L’objectiu és crear una identitat europea visible per als propis europeus, no només per als forasters, i fomentar una consciència comuna que transcendeixi les diferències nacionals i regionals. Lamy proposa una antropologia europea contemporània que estudiï la vida quotidiana —costums, esports, celebracions, rituals, relacions socials, integració de migrants— per identificar els elements comuns sota les diferències culturals aparentment majors. Aquest enfocament ajudaria a crear un sentiment de pertinença i solidaritat entre els europeus, reforçant la “comunitat de risc” generada per les amenaces globals i les crisis recents. Segons Lamy, aquest sentiment compartit podria permetre un “moment maquiavelià”, un despertar col·lectiu que impulsés els pobles europeus a actuar junts, assumir riscos i fer sacrificis per assegurar un futur comú. La defensa d’Ucraïna és un exemple actual d’aquesta necessitat de cohesió. Finalment, Lamy subratlla que, tot i que l’èxit d’aquesta construcció identitària no està garantit, la unificació del pensament i la consciència europea ja ha començat, i iniciatives que explorin la cara Nord poden prosperar, completant així el projecte europeu amb l’ànima que Jacques Delors considerava imprescindible.
La (improbable) integración política de la UE es vital
La invasió russa d’Ucraïna ha evidenciat la transformació profunda del panorama mundial, accelerada pel declivi de la influència dels Estats Units. Des de l’11 de setembre de 2001, la societat civil nord-americana va experimentar un canvi radical de percepció sobre el perill global, agreujat per la retòrica bel·licista del govern de George W. Bush i les seves accions a l’Orient Mitjà. Aquesta evolució va influir també en la política interna dels EUA, amb la transformació del Partit Republicà i la consolidació d’un sistema polític cada cop més polaritzat, intensificat després del mandat decebedor d’Obama per a certs sectors. Amb l’arribada de Xi Jinping al poder, la Xina ha consolidat la seva ambició de liderar un ordre mundial articulat al voltant de la Xina, amb la Ruta de la Seda i el suport a països emergents, mentre altres potències mitjanes com Brasil, Sud-àfrica o l’Aràbia Saudita aspiren a més independència. L’equilibri geopolític global es desplaça cap al sud-est asiàtic, amb conflictes que enfronten Estats Units i aliats occidentals amb la Xina i els seus veïns regionals. A més, la democràcia nord-americana mostra signes de debilitament, amb l’autoritarisme creixent de l’executiu i l’erosió del sistema judicial i mediàtic, especialment sota Trump. En aquest context, la Unió Europea depèn encara del suport tecnològic i militar dels EUA per sostenir la defensa d’Ucraïna, cosa que limita la seva autonomia política. Habermas afirma que la UE afronta un dilema: reforçar la seva identitat normativa i liberal mentre els estats membres més recents del centre i l’est reclamen rearmament sense cedir sobirania. Alemanya podria liderar la construcció d’una defensa europea comuna, però les tensions internes, l’auge del populisme de dretes i la manca de voluntat d’integració política fan que la UE sigui avui menys capaç de desvincular-se dels EUA. En darrer terme, Habermas assenyala que el gran repte per a Europa és mantenir la seva identitat democràtica i normativa i, alhora, desenvolupar una integració política real que li permeti actuar amb autonomia en l’escena internacional. Això no obstant, reconeix que tot i la necessitat urgent d’aquest reforç, la probabilitat de progressos significatius en la cohesió europea segueix sent baixa, marcada per les divisions internes i les prioritats nacionals divergents.
Democracia, diversidad y cultura
Estat del benestar, una zona a defensar
L’article reflexiona sobre l’Estat del benestar europeu i assenyala que a partir dels anys setanta, la inflació i la contrarevolució conservadora de Reagan i Thatcher van afeblir el sistema, tot i que no el van destruir. La crisi del 2008 semblava una oportunitat per revitalitzar-lo, però el seu efecte va ser efímer; en canvi, va emergir un nou clima polític marcat pel populisme, la polarització i el qüestionament del sector públic. L’autor afirma que l’Estat del benestar europeu retrocedeix o està amenaçat per tres motius principals: l’increment de la despesa en defensa i unes finances públiques febles; l’auge de l’extrema dreta, partidària de models assistencials mínims i contrària als serveis públics sòlids, i la desproporció del model europeu (7 % de la població mundial, 25 % del PIB i 50 % de la despesa social), una combinació difícilment sostenible a llarg termini. També amplia la perspectiva amb una diagnosi més àmplia de l’Europa contemporània, marcada per tensions internes, memòria històrica, destrucció i reconstrucció constants, i un debat identitari persistent. Els tecnooligarques i les grans plataformes digitals suposen un repte addicional: qüestionen lleis, impostos i institucions i promouen una narrativa incompatible amb la socialdemocràcia. El populisme i aquests nous actors tecnològics posen en risc el model social europeu. Malgrat la gravetat del diagnòstic, l’autor defensa que no tot està perdut. Les “zones a defensar” (ZAD), inspirades en moviments francesos de resistència a projectes destructius, es proposen com a metàfora: l’Estat del benestar hauria de convertir-se en una zona protegida contra el populisme i el poder dels tecnooligarques. Mantenir-lo és una utopia factible que exigeix acord entre centreesquerra, centredreta i liberals.
EU countries back migration crackdown amid far-right surge
Els ministres d’Interior i Justícia de la Unió Europea han aprovat un ampli paquet de reformes en matèria de migració. Les noves mesures permetran als estats membres expulsar més ràpidament les persones sense dret de residència, crear centres de processament d’asil en països tercers i establir hubs de retorn fora de les seves fronteres. L’objectiu és respondre al malestar social creixent i frenar l’ascens de l’extrema dreta, tot millorant l’eficiència dels sistemes d’asil. El comissari europeu de Migració, Magnus Brunner, va afirmar que les reformes envien un missatge clar: Europa no tolerarà abusos del sistema. El paquet inclou un mecanisme de solidaritat, pel qual els països menys afectats per la pressió migratòria hauran d’acollir sol·licitants d’asil o contribuir econòmicament als estats més tensionats. També incorpora una llista ampliada de “països segurs”, que permetrà rebutjar ràpidament moltes demandes. Les reformes han estat impulsades per Dinamarca, que defensa un enfocament més dur davant la immigració irregular. Alguns estats, com Espanya, temien que les mesures fossin excessives, mentre que altres, com Eslovàquia, les consideraven insuficients. El debat migratori és una prioritat política a Europa i alimenta l’auge dels partits de dreta. La presidenta de la Comissió, Ursula von der Leyen, ha subratllat que controlar la immigració irregular és essencial per preservar la confiança ciutadana en la democràcia. Paral·lelament, els Estats Units de Donald Trump han criticat recentment la política migratòria europea, acusant-la de generar conflictes al continent.
Why Political Imagination Has Died—And How to Resurrect It
L’autor denuncia el retorn del discurs thatcherià del TINA (There Is No Alternative), que presenta el capitalisme actual com l’única opció possible i desactiva la capacitat de pensar futurs polítics alternatius. Aquesta manca d’ideologia declarada oculta que el sistema vigent sí que en té una: una ideologia no reconeguda, centrada exclusivament en maximitzar la riquesa, avui disfressada amb retòrica antimigració, nostàlgia i estigmatització dels vulnerables. L’autor recorda que, durant bona part del segle XX, l’existència d’un model alternatiu —el bloc soviètic— obligava els governs occidentals a temperar el capitalisme amb polítiques socials. Amb el triomf del neoliberalisme i la fi de la Guerra Freda, aquesta pluralitat ideològica es va esfumar. El resultat ha estat un sistema sobreregulat a escala internacional (OMC, FMI) i sobrefinançat, allunyat del control democràtic, que els partits tradicionals accepten sense qüestionar. Paral·lelament, la societat ha estat sotmesa a un procés de distracció permanent, del consum televisiu a la intel·ligència artificial, que elimina l’avorriment productiu que abans facilitava l’organització i la contestació política. L’ansietat generada per la precarietat i la mercantilització de la vida neutralitza la imaginació política. Davant aquest panorama, l’autor reivindica desenmascarar el mite TINA, rebutjar el fatalisme i recuperar la capacitat de formular projectes polítics alternatius. Recorda que el món és construït socialment i pot ser refet de manera diferent si es recupera la iniciativa política i es desafia l’ideari neoliberal que es ven com a inevitable.
Economía, bienestar e igualdad
The New Wealth of Nations
El text analitza l’ascens d’allò que l’autor anomena “capital instrumental”, és a dir, l’ús de fons estatals dirigits estratègicament per generar rendiments financers i, alhora, projectar poder geopolític. Aquesta dinàmica s’ha intensificat en un context de creixement econòmic, innovació tecnològica i competència entre grans potències. Els fons sobirans són l’eina central d’aquest fenomen. Creats inicialment a Kuwait el 1953, avui n’existeixen uns 170 arreu del món i acumulen més de 14 bilions de dòlars. La regió que més ha transformat l’ús d’aquests instruments és el Golf Pèrsic, on Aràbia Saudita, els Emirats Àrabs Units i Qatar utilitzen el seu capital per diversificar economies dependents del petroli, impulsar tecnologia i reforçar influència internacional. Els seus fons gestionen més de 5,6 bilions de dòlars —una xifra que podria arribar als 8,8 bilions el 2030. Aquestes inversions formen part de projectes nacionals de llarg termini, com Vision 2030 a l’Aràbia Saudita, que busca modernitzar l’economia, reduir la dependència del petroli i impulsar sectors com el turisme, l’entreteniment, la salut o la intel·ligència artificial. Els Emirats, i especialment Abu Dhabi, ja han avançat molt en la diversificació i han esdevingut un node global de tecnologia i capital. Qatar, amb menys població, ha guanyat pes internacional mitjançant inversions, diplomàcia activa i organització d’esdeveniments globals. L’auge del capital instrumental no es limita al Golf. Tant la Xina com els Estats Units també utilitzen polítiques industrials, subsidis, controls d’exportació i grans programes d’inversió per reforçar capacitats en sectors estratègics com els semiconductors, la computació quàntica i la transició energètica. Aquest model crea noves formes de competència i cooperació, reconfigurant la governança financera global. Tanmateix, també planteja riscos: corrupció, sobreinversió, dependència excessiva del sector públic o inestabilitat derivada de canvis polítics i econòmics. Tot i així, els autors conclouen que l’ús estratègic del capital estatal continuarà creixent i jugarà un paper decisiu en la competició internacional del segle XXI.
Malgré sa politique hasardeuse, Donald Trump n'a pas encore réussi à couler l'économie mondiale
Al mes d’abril, Donald Trump va anunciar unes noves tarifes duaneres extremadament elevades sobre les importacions als Estats Units, provocant desconcert global i una caiguda del 11,5% de l’índex S&P 500 en una setmana. Tot i que un enduriment era esperat, l’abast de les mesures va generar por d’una frenada econòmica mundial, inflació als EUA i dificultats per a la Reserva Federal. Posteriorment, es va veure que moltes d’aquestes mesures no s’aplicarien íntegrament. Washington va iniciar negociacions amb diversos països, i Trump va recular parcialment després que els seus assessors li advertissin que les tarifes encareixen béns imprescindibles i redueixen el poder adquisitiu intern. L’OCDE ha rebaixat la previsió del tipus efectiu de tarifes al voltant del 14%, encara lluny del 2% del 2024, però menys dramàtic del que es temia. Malgrat tot, l’impacte econòmic ha estat menor del previst perquè importadors i exportadors van anticipar les mesures: entre finals de 2024 i inicis de 2025, les importacions nord-americanes es van disparar, portant el dèficit comercial a nivells rècord (713.000 milions de dòlars entre gener i agost de 2025). Aquest avançament d’operacions també es reflecteix en les exportacions europees, especialment de França i Itàlia. Mentrestant, la Xina i Hong Kong han desviat més exportacions cap a Europa i registren un excés comercial històric, superior a 1.000.000 milions de dòlars. Aquest desplaçament de fluxos comercials complica la recuperació europea, que creix poc malgrat la caiguda de la inflació. Pel que fa als Estats Units, la situació és dual. D’una banda, les grans empreses tecnològiques —sobretot les vinculades a la intel·ligència artificial— continuen assolint valoracions borsàries immenses, alimentant sospites de bombolla. De l’altra, la major part de llars mostra pessimisme, amb un consum feble, una confiança en mínims i un mercat laboral que perd força: l’atur ha pujat al 4,4% i la creació d’ocupació s’ha afeblit. La inflació ha repuntat fins al 3%, complicant la política monetària futura de la Reserva Federal. Segons l’OCDE, el creixement econòmic dels EUA continuarà desaccelerant-se fins al 1,7% el 2026, i també es preveu una moderació a la Xina i a l’Índia. A Europa, el creixement és feble i els comptes públics —especialment els de França— continuen deteriorats.
Sostenibilitdad y cambio climático
Africa Was the Biggest Loser of China’s COP30 Triumph
La COP30 va tancar amb un acord de compromís que manté l’statu quo i afavoreix els grans emissors, especialment la Xina. Tot i l’absència dels Estats Units i la indefinició de la Unió Europea, els principals perjudicats van ser els països africans, cada vegada més condicionats per decisions preses fora del seu continent. Mentre la cimera evitava fins i tot esmentar els combustibles fòssils, Beijing aprofitava el buit diplomàtic per reforçar el seu lideratge i expandir la seva influència sobre els minerals, boscos i sistemes energètics africans. Malgrat que la Xina projecta una imatge de responsabilitat climàtica, continua desplaçant destrucció ecològica cap al sud global. A l’Àfrica, això es tradueix en contaminació massiva per part d’empreses mineres xineses, degradació de boscos tropicals i l’expansió d’infraestructures energètiques altament contaminants, com noves centrals de carbó. La dependència africana del finançament extern—més del 90%— atorga un poder desmesurat als actors globals. Tot i les seves pròpies mancances, Occident continua sent un soci preferible per les salvaguardes ambientals i socials que exigeix, les quals són inexistents o febles en les inversions xineses, sovint opaques i condicionades per deute i influència política. Tanmateix, si Occident vol ser un contrapès real, ha de proporcionar capital net, condicions transparents i proteccions per a les comunitats locals. L’Àfrica, per la seva banda, necessita afrontar els seus propis dèficits de governança per atraure inversió responsable i protegir els seus recursos. El futur climàtic africà dependrà del protagonisme dels seus ciutadans, especialment de la seva joventut —gairebé el 60% de la població és menor de 25 anys— i de les xarxes de la societat civil i moviments religiosos, que són les institucions més legítimes i capaces de vigilar l’activitat extractiva. Organitzacions com la Panafrican Climate Justice Alliance (PACJA) o Faith For Our Planet (FFOP) ja actuen com a contrapès als abusos i fomenten la justícia climàtica. Si el món occidental continua retraient-se, la Xina actuarà sense control i l’Àfrica corre el risc de convertir-se en el territori sacrificat de la transició verda global, definida pels seus recursos més que no pas pel benestar del seu poble.
Climate change is affecting your food – and not in your favour
Tot i que l’augment de CO₂ podria fer pensar en un possible efecte positiu sobre el creixement de les plantes, la realitat és molt més complexa. És cert que concentracions més altes de CO₂ acceleren la fotosíntesi i el creixement vegetal, però el canvi climàtic també altera els patrons meteorològics, intensifica els fenòmens extrems i redueix les àrees aptes per al cultiu, fet que limita la producció d’aliments. A més, estudis recents indiquen que el CO₂ no només afecta on creixen les plantes, sinó també què contenen. Una anàlisi de més de 59.000 mesures de 109 estudis, comparant nivells de 350 ppm i 550 ppm de CO₂, mostra un patró clar: les plantes acumulen més carbohidrats però disminueixen en nutrients essencials com ferro, zinc i proteïnes. Alguns cultius presenten reduccions molt significatives, com un 38% menys de zinc en els cigrons. Sospites encara més inquietants apunten a un possible augment de metalls pesants com el plom, tot i que les dades són insuficients per confirmar-ho. Aquests canvis impliquen que, en el futur, els aliments podrien tenir més calories però menys nutrients, la qual cosa podria agreujar alhora problemes d’obesitat i de desnutrició. També es podrien veure afectades propietats culinàries bàsiques, com la capacitat de fer pa o pasta. L’autor conclou que la seguretat alimentària no equivaldrà necessàriament a seguretat nutricional i que caldrà adaptar les dietes —per exemple, augmentant la diversitat alimentària— mentre el canvi climàtic, ja present, continua influint en la disponibilitat, qualitat i preu dels aliments.
Innovación, ciencia y tecnología
Es difícil saber qué puede hacer un ordenador cuántico sin un ordenador cuántico
En aquesta entrevista, el físic manresà director de la Divisió Teòrica de l’Institut Max Planck d’Òptica Quàntica, reconeix que mai hauria imaginat l’impacte actual de la tecnologia quàntica. L’impuls decisiu va arribar quan, a partir de 2015, governs i indústries van identificar el sector com una prioritat estratègica, i el 2019 Google va demostrar la “supremacia quàntica”. Tot i l’excel·lent nivell científic europeu, Cirac admet que Europa està endarrerida en la cursa industrial respecte als EUA i la Xina, i defensa que el continent ha d’apostar per crear un ecosistema sòlid: startups, talent universitari, desenvolupament de components i software. Afirma que els ordinadors quàntics plenament operatius trigaran almenys deu anys, i al voltant de la computació quàntica s’ha generat una gran bombolla basada en expectatives exagerades. Tot i això, preveu un avenç imminent: la resolució d’un problema científic real —probablement en física de materials— que els ordinadors clàssics no poden abordar. Entre els principals obstacles, destaca les condicions extremes necessàries per operar sistemes quàntics i la dificultat d’escalar-los. Sobre la relació entre quàntica i intel·ligència artificial, considera que hi ha grans esperances però poques evidències, i que les aplicacions reals només es poden conèixer quan existeixin ordinadors prou potents. Pel que fa a Espanya, Cirac creu que, més enllà de finançament, falta una convicció social que la ciència i la tecnologia són fonaments de l’economia futura.
Thrown under the omnibus: How the EU’s digital deregulation fuels US coercion
Els negociadors de la UE han presentat als un nou paquet digital òmnibus pensat per simplificar i harmonitzar diverses regulacions europees en matèria digital (Reglament general de protecció de dades, GDPR). Tot i el seu to pro-empresa i d’alleugeriment normatiu, Washington el va rebutjar immediatament. El secretari de Comerç nord-americà va vincular qualsevol reducció dels aranzels sobre l’alumini i l’acer europeus a un afebliment de la DMA (llei de mercats digitals) i la DSA (llei de serveis digitals), cosa que la vicepresidenta de la Comissió, Teresa Ribera va qualificar de xantatge. El paquet europeu busca reduir burocràcia i evitar solapaments normatius, però ho fa sovint a costa de rebaixar proteccions de privacitat i seguretat, un objectiu llargament perseguit per les grans tecnològiques nord-americanes. Malgrat que la UE assumeix el relat que regula massa i que això frena la innovació, l’arrel del problema és estructural: barreres internes del mercat europeu i manca de mecanismes per retenir capital i talent a Europa. A més, la innovació no depèn només d’una menor regulació; sovint és precisament la regulació la que crea condicions perquè aquesta floreixi. Diversos partits, experts i organitzacions civils alerten que el paquet dilueix drets digitals fonamentals i beneficia sobretot les grans plataformes, no les pimes europees ni els ciutadans. El gran problema de la UE no és l’excés de regulació, sinó la manca d’aplicació efectiva de les normes existents, com es veu amb el bloqueig de la GDPR a Irlanda, l’aplicació desigual de la DSA i les debilitats polítiques en l’execució de la DMA. Així, les coses, l’autor considera que la UE hauria d’assumir que el repte central és la sobirania digital i democràtica, no pas la complexitat reguladora. La simplificació pot ser útil, però ha d’anar acompanyada d’una aplicació rigorosa de les normes i de nous mecanismes per resistir la coerció externa. Sense una execució sòlida i sense eines de defensa, la UE perd credibilitat, capacitat de negociació i protecció dels seus valors.