Idees d’actualitat – Qué Europa, con qué recursos?
22 octubre 2026
Europa quiere actuar como una potencia, pero aún debe resolver una cuestión esencial: cómo convertir los intereses compartidos en decisiones comunes. La guerra de Rusia contra Ucrania, las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea y la competencia con China están obligando a la Unión a reforzar su autonomía estratégica. Sin embargo, los partidos que cuestionan la integración y reclaman que las decisiones vuelvan a las capitales nacionales están ganando apoyo, mientras que los partidos tradicionales tienen dificultades para responder a la inestabilidad social. Esta división favorece tanto a las potencias que quieren limitar la influencia europea como a las fuerzas políticas que convierten la inseguridad y el miedo en argumentos contra la cooperación.
La seguridad, la tecnología, la energía y el comercio requieren una coordinación que permita a los Estados negociar en mejores condiciones y reducir su vulnerabilidad ante las decisiones de otras potencias. Sin embargo, las elecciones de los próximos meses podrían profundizar esta división y condicionar la capacidad de la Unión para defender sus intereses.
Francia será uno de los países decisivos en esta evolución. Las elecciones presidenciales de 2027 podrían cambiar el equilibrio europeo si se impone una opción nacionalista y euroescéptica, con consecuencias para la defensa, la migración, el apoyo a Ucrania y el presupuesto de la UE. El liderazgo de Francia en la construcción de acuerdos con Alemania ha sido decisivo para avanzar en la integración europea, pero hoy ambos países afrontan dificultades que limitan su capacidad de liderazgo: Alemania arrastra años de estancamiento económico y problemas industriales, mientras que Francia sufre una crisis política persistente.
Macron llega a la recta final de su mandato debilitado, con un Gobierno en minoría en un sistema parlamentario fragmentado desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024. Esta debilidad limita el margen de maniobra de París para construir consensos internos y defender compromisos ambiciosos a escala europea. Sin un eje francoalemán capaz de promover iniciativas y reunir al resto de sus socios, será más difícil definir una estrategia política y presupuestaria compartida.
Las necesidades de financiación de la Unión están aumentando en un momento en el que también es necesario tomar decisiones con mayor urgencia. La Unión debe invertir en defensa, transición energética, digitalización, investigación e industria para reducir sus dependencias y preservar su competitividad. Sin embargo, los Estados miembros tienen capacidades fiscales desiguales: aquellos que disponen de mayor margen presupuestario pueden movilizar más recursos, mientras que otros corren el riesgo de quedarse atrás. Si esta brecha se amplía, también puede aumentar la distancia económica entre países y distorsionar las condiciones de competencia dentro del mercado único.
Sin embargo, la cuestión no es solo cuánto se gasta, sino también qué prioridades guían ese gasto. El aumento de la inseguridad puede desplazar recursos hacia la defensa y la competitividad, en detrimento del bienestar, la cohesión y la transición ecológica. Al mismo tiempo, los gobiernos partidarios de limitar el gasto común pueden aprovechar esta presión para contener el presupuesto europeo y reforzar el control nacional de los recursos. La respuesta a las nuevas amenazas no debe debilitar las políticas que contribuyen a mantener la confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo.
La ampliación hacia el este complica aún más este escenario. La incorporación de nuevos miembros tiene una dimensión política evidente, especialmente ante la presión rusa, pero también requiere revisar las instituciones, las normas de toma de decisiones y la distribución de los recursos. Una Unión más grande puede tener mayor peso internacional, siempre que cuente con mecanismos que le permitan actuar eficazmente y conciliar los intereses de los miembros actuales con los de los futuros socios. Sin una adaptación del funcionamiento institucional, la ampliación podría ralentizar los procesos de toma de decisiones.
En este contexto, la negociación del marco financiero plurianual 2028-2034 pondrá a prueba la determinación de la Unión para traducir sus ambiciones en compromisos compartidos. La propuesta inicial de la Comisión Europea, presentada en julio de 2025, se acercaba a los dos billones de euros. Incluía un Fondo Europeo de Competitividad dotado con 409.000 millones de euros y 200.000 millones de euros para acciones exteriores, con hasta 100.000 millones de euros de apoyo a Ucrania. Por otro lado, el proyecto presentado por la presidencia irlandesa el 10 de octubre sitúa el presupuesto en 1,62 billones de euros a precios de 2025, unos 141.000 millones menos que la propuesta inicial. Mantiene las asignaciones nacionales para la cohesión y la agricultura, pero propone reducciones en ámbitos como la competitividad, la investigación y la defensa. Aunque todavía no es un acuerdo definitivo, la distancia entre ambas posiciones revela las dificultades para financiar las nuevas prioridades.
Ante este escenario, la política de cohesión no puede convertirse en la variable de ajuste para financiar las nuevas ambiciones europeas. Si estas prioridades se sufragan a su costa, no solo cambiará la distribución de los fondos, sino que también se debilitará la percepción de que la integración ofrece oportunidades a los ciudadanos, independientemente del territorio en el que vivan. Si los Estados quieren una Europa con capacidad estratégica, tendrán que explicar cómo piensan financiarla: con recursos propios, mediante financiación común para bienes públicos europeos o con una combinación de fórmulas que no repercuta el coste de las nuevas prioridades en la política de cohesión.
El debate presupuestario también determinará quién decide cómo se utilizan los recursos. Las propuestas para simplificar la gestión de los fondos y dar mayor flexibilidad a los gobiernos, como los planes de asociación nacional, plantean dudas sobre el papel de las regiones. Puede ser necesario simplificar los procedimientos, pero esto no debería concentrar las decisiones en los Estados ni reducir la participación de las autoridades locales.
Las regiones conocen mejor las necesidades de sus territorios y pueden adaptar las políticas europeas a realidades muy diferentes. Una zona rural afectada por la despoblación, una región industrial en transformación y un área metropolitana con problemas de vivienda necesitan respuestas distintas. Ignorar esta diversidad supondría perder conocimiento y capacidad de actuación. Por lo tanto, si la cohesión quiere seguir siendo una política central de la Unión, las autoridades regionales deben poder participar eficazmente en el diseño, la gobernanza y la aplicación de los programas, con responsabilidades bien definidas y una participación que vaya más allá de la consulta.
En definitiva, Europa no necesita que todos sus miembros piensen igual, sino que sean capaces de alcanzar acuerdos cuando compartan intereses fundamentales. El próximo ciclo político puede redefinir su papel en un mundo más competitivo, pero el liderazgo no se medirá únicamente por su capacidad para defenderse o influir en las decisiones internacionales. También dependerá de si sabe mantener la solidaridad entre los territorios y ofrecer oportunidades a sus ciudadanos. El desafío, por tanto, consiste en ganar autonomía sin perder cohesión y demostrar que tener más influencia en la escena internacional no implica renunciar a los principios que dan sentido al proyecto común.
Fotografía: Elaboración propia, generada con IA.
Política internacional y globalización
The Abandoned Order
L’ordre internacional basat en normes, construït sota el lideratge dels Estats Units després de la Segona Guerra Mundial, està desapareixent i no hi ha cap potència disposada a substituir Washington com a garant de l’estabilitat global. No ens trobem, per tant, en una transició cap a un ordre liderat per la Xina, sinó davant d’un període prolongat de desordre internacional. L’autor identifica tres dinàmiques que expliquen aquesta transformació. La primera és la fragmentació, visible en el debilitament de les aliances, l’augment del proteccionisme i la incapacitat dels estats per consensuar una interpretació compartida de la realitat. La segona és la contagi, que fa que les crisis es propaguin entre regions, sectors econòmics i actors internacionals. La tercera és l’escanyament, és a dir, l’ús de punts crítics de les xarxes econòmiques, tecnològiques i logístiques com a instruments de coerció geopolítica. El retorn de Donald Trump ha accelerat aquesta tendència, però no n’és l’única causa. El desinterès de la societat nord-americana per assumir els costos del lideratge mundial ja existia anteriorment. Per això, Leonard considera improbable que els Estats Units recuperin plenament el seu paper tradicional, fins i tot després de Trump. Davant d’això, critica els governs que encara confien a reformar les institucions multilaterals tradicionals, com l’ONU o l’Organització Mundial del Comerç, sense afrontar la pèrdua de poder que les sostenia.
Géopolitique, le domaine confisqué
Els autors denuncien la creixent confiscació del debat públic sobre política internacional per part d’una elit d’experts, responsables polítics i comentaristes mediàtics que presenten una visió maniquea dels conflictes i redueixen l’espai per a les interpretacions discrepants. Prenen com a punt de partida les advertències de George Kennan, un dels arquitectes de la contenció de la Unió Soviètica durant la Guerra Freda, contra l’ampliació de l’OTAN cap a l’est. Consideren que Occident va desaprofitar l’oportunitat de construir una pau duradora després de 1989 i que la política d’expansió atlàntica va contribuir a deteriorar les relacions amb Rússia. Sense justificar la invasió russa d’Ucraïna, sostenen que cal tenir en compte aquests antecedents per comprendre el conflicte. La guerra ha desembocat en un escenari d’estancament militar, enormes pèrdues humanes i territorials per a Ucraïna i costos creixents per a Europa. Amb el retorn de Donald Trump, la Unió Europea es troba davant d’un dilema: intensificar el suport militar a Kíiv, assumint el risc d’una escalada, o acceptar una negociació que obligui a revisar les declaracions sobre una victòria total. Els autors critiquen que aquesta orientació s’hagi imposat sense un debat democràtic suficient, mentre les despeses militars pressionen els pressupostos socials. També denuncien que els mitjans occidentals i els cercles institucionals tendeixen a desacreditar les interpretacions que qüestionen el relat dominant, confonent sovint la discrepància amb la desinformació. Aquesta uniformitat, argumenten, debilita el pluralisme i converteix la geopolítica en un domini reservat a determinades elits. Finalment, afirmen que els grans reptes globals —el canvi climàtic, els riscos nuclears i els efectes de la intel·ligència artificial— exigeixen cooperació internacional, no una escalada permanent de rivalitats.
The Gulf has entered a new era of instability
El golf Pèrsic ha entrat en una etapa d’inestabilitat estructural que difícilment es podrà revertir. Els atacs recents contra l’Aràbia Saudita, inclòs el míssil dels rebels hutís contra l’aeroport internacional de Riad simbolitzen la fi d’una sensació de seguretat que durant anys havia sostingut les ambicions econòmiques i geopolítiques de les monarquies del Golf. L’autor recorda que aquesta transformació ve de lluny. Els atacs iranians contra Qatar i l’operació israeliana a Doha el 2025 ja havien qüestionat la idea que la sobirania dels estats del Golf estava protegida per una combinació de diplomàcia regional i aliances amb Washington. La guerra impulsada per Donald Trump i Benjamin Netanyahu contra l’Iran ha acabat d’erosionar aquest equilibri: les represàlies iranianes han afectat infraestructures militars, energètiques i civils de diversos països de la regió. Les conseqüències van més enllà de la seguretat. Els governs del Golf han invertit milers de milions per convertir les seves ciutats en centres internacionals de negocis, turisme i entreteniment. Els atacs amb míssils i drons amenacen ara aquestes inversions i la confiança dels inversors estrangers. En aquest context, els hutís han aprofitat el debilitament de l’equilibri regional per recuperar iniciativa militar i avançar cap a l’estret de Bab al-Mandeb, un corredor estratègic per al comerç marítim. Malik subratlla que, malgrat el suport iranià, no són simples instruments de Teheran, ja que tenen objectius polítics propis. Finalment, l’autor qüestiona la fiabilitat de la protecció nord-americana, especialment després que Washington rebutgés ampliar l’ajuda militar saudita contra els hutís. Les antigues aliances doncs, ja no garanteixen la seguretat, mentre que els nous conflictes poden arrossegar la regió a una guerra prolongada, costosa i sense una sortida clara.
The Lessons the Taliban Have Learned
Cinc anys després del retorn dels talibans al poder, l’Afganistan presenta una paradoxa: el règim ha consolidat el seu control territorial i ha reduït la violència generalitzada, però ho ha fet mitjançant un sistema de repressió, vigilància i exclusió social que ha empitjorat les condicions de vida de bona part de la població. Segons l’autora, els talibans no han canviat ideològicament, però han après dels errors del seu primer emirat, derrocat el 2001, i ara són més hàbils a l’hora d’administrar el país, controlar les comunitats i projectar una imatge d’autoritat. La millora de la seguretat és perceptible: els desplaçaments entre províncies són més fàcils i les institucions funcionen amb més regularitat. La reducció de la corrupció i l’erradicació de bona part dels cultius d’opi també formen part dels arguments amb què el règim justifica la seva gestió. Tanmateix, aquesta estabilitat descansa en una extensa xarxa de controls, permisos de circulació i mecanismes de vigilància que limiten les llibertats individuals. La situació de les dones és especialment greu. Les restriccions educatives, la prohibició de nombroses activitats professionals i el control de la seva vida quotidiana han deixat tota una generació sense perspectives. També s’han intensificat la censura, les detencions arbitràries i la persecució de periodistes, activistes i minories religioses. A aquesta repressió s’hi afegeix una profunda crisi econòmica i humanitària. La retirada occidental ha eliminat ocupació i recursos, mentre que el retorn forçat de milions d’afganesos des de països veïns i l’augment demogràfic agreugen la pressió sobre uns serveis ja insuficients. Les necessitats alimentàries, la pobresa i l’atur continuen doncs augmentant. Finalment, l’autora assenyala que la manca d’alternatives efectives i el desinterès internacional han afavorit la consolidació del règim.
The United States Is Not Ready for the Arctic Age
L’escalfament accelerat de l’Àrtic està obrint una nova frontera de competència econòmica i geopolítica, però l’autor considera que els Estats Units no disposen de les capacitats necessàries per aprofitar-ne les oportunitats ni per contrarestar l’expansió de Rússia i la Xina. Aquesta és la principal conclusió de la seva ressenya del llibre de de Rana Foroohar, Sea Change: America’s New Great Game in the Arctic Circle (Crown, 2026). L’Àrtic s’escalfa aproximadament quatre vegades més ràpid que la mitjana mundial. El retrocés del gel facilita l’accés a noves rutes marítimes, reserves energètiques, minerals, recursos pesquers i àrees del fons marí que poden allotjar cables de comunicacions. Aquestes transformacions obren oportunitats econòmiques de centenars de milers de milions de dòlars, però també converteixen la regió en un escenari de rivalitat entre grans potències. L’autor destaca la importància dels trencaglaços, indispensables per a la navegació, la recerca científica, les operacions militars i l’explotació dels recursos. Rússia disposa de més de quaranta vaixells d’aquest tipus, molts d’ells de propulsió nuclear, mentre que la Xina n’ha construït almenys cinc. El Canadà compta amb nou trencaglaços, davant d’una flota nord-americana molt més limitada i envellida. Aquesta inferioritat material reflecteix un problema industrial i estratègic més profund: Washington ha descuidat les capacitats necessàries per operar de manera sostinguda a l’Àrtic. La voluntat de Donald Trump d’accelerar la construcció de nous vaixells i d’ampliar la influència nord-americana a Groenlàndia no resoldrà necessàriament aquestes mancances, sobretot si s’acompanya de mesures coercitives contra els aliats. Els Estats Units necessiten menys confrontació amb els seus aliats i més cooperació industrial, científica i militar per afrontar la nova geopolítica àrtica.
The End of Gaza
El fracàs del procés de pau a Gaza no només perpetua la catàstrofe humanitària, sinó que amenaça la mateixa continuïtat de Gaza com a territori habitable per a la població palestina. Un any després de l’acord d’alto el foc negociat per l’administració Trump, la guerra no ha acabat: continuen els atacs israelians, les restriccions a l’ajuda humanitària i la paràlisi política impedeix iniciar la reconstrucció. L’acord d’octubre de 2025 va permetre alliberar els ostatges israelians que encara restaven a Gaza i reduir la intensitat dels combats. Tanmateix, els compromisos més ambiciosos han quedat encallats. No hi ha un acord viable sobre el desarmament de Hamàs, la retirada de les forces israelianes, el futur govern del territori ni les condicions necessàries per a una reconstrucció efectiva. Mentrestant, la població continua desplaçada i depèn d’una ajuda insuficient per sobreviure. L’autor adverteix que aquest estancament no és neutral. La destrucció d’habitatges i infraestructures, combinada amb les restriccions a la circulació i a l’entrada de recursos, fa cada vegada més difícil que els palestins puguin reconstruir les seves vides a Gaza. Això alimenta el risc d’un desplaçament massiu de població, que podria acabar convertint-se en permanent. El problema és també polític. Washington ha aconseguit aturar parcialment els combats, però no ha exercit prou pressió sobre Israel perquè compleixi els compromisos adquirits. Sense garanties de seguretat, una administració palestina legítima i recursos suficients per a la reconstrucció, qualsevol arquitectura institucional serà precària. En darrer terme, un alto el foc sense solució política pot acabar sent una etapa més del conflicte, no pas el seu final. Evitar la desaparició de Gaza com a espai viable per als palestins exigeix pressió internacional efectiva, reconstrucció i una sortida política que reconegui els seus drets.
Israele combatte fuori per non combattersi dentro
L’autor interpreta la política de seguretat d’Israel a partir d’una paradoxa: l’Estat jueu, que viu en estat d’emergència permanent des de la seva fundació el 1948, està reduint la seva pròpia seguretat amb una estratègia basada en l’expansió dels conflictes externs. La guerra no és només una resposta a les amenaces, sinó també un instrument per contenir les fractures internes de la societat israeliana. El punt d’inflexió va ser el 7 d’octubre de 2023. El govern de Benjamin Netanyahu va presentar l’atac de Hamàs com una amenaça existencial per a Israel i va optar per una resposta militar de gran abast. Aquesta estratègia ha contribuït a mantenir la mobilització nacional i a ajornar l’afrontament de les divisions polítiques i socials que travessen el país. Tanmateix, la prolongació de la guerra no garanteix una victòria definitiva ni elimina les causes de la inseguretat. La qüestió dels colons israelians als territoris palestins ocupa un lloc central en aquesta anàlisi. Es tracta d’una minoria organitzada i armada amb capacitat per condicionar les decisions del govern i dificultar qualsevol compromís territorial. Les seves ambicions poden arrossegar Israel cap a una expansió que incrementi l’aïllament internacional i faci encara més difícil una sortida política al conflicte palestí. Alhora, existeix la possibilitat d’un enfrontament amb Turquia, una potència regional que amplia la seva presència a Síria i podria augmentar la seva influència a Gaza. La rivalitat entre Ankara i Jerusalem podria estendre’s a la Mediterrània oriental, amb epicentres a Síria, Xipre i l’Egeu. Israel busca reforçar la seva posició mitjançant la cooperació militar amb Grècia i Xipre, mentre que Turquia explora altres alineaments regionals. La contradicció de fons és que la guerra exterior serveix per ajornar el risc d’una fractura interna, però al mateix temps agreuja l’aïllament i multiplica les amenaces. Les divisions entre sectors laics, religiosos, ultraortodoxos i nacionalistes radicals dificulten la cohesió social, mentre que els colons més extremistes poden imposar de facto la seva agenda territorial.
The ideas of Israel
L’European Council on Foreign Relations (ECFR) analitza la transformació ideològica d’Israel i el desplaçament del centre polític cap a posicions nacionalistes i religioses cada vegada més radicals. Segons els autors, les idees que abans ocupaven els marges del debat polític, com l’annexió territorial, la subordinació de les institucions liberals a la voluntat de la majoria i la consolidació d’un Estat que prioritza la identitat jueva per damunt de la igualtat de drets, han guanyat una influència decisiva. Els atacs de Hamàs del 7 d’octubre de 2023 i la guerra posterior han reforçat aquesta evolució. La força militar s’ha convertit en l’instrument prioritari per afrontar les amenaces, mentre que la diplomàcia i la perspectiva d’una solució de dos estats han perdut suport entre els principals corrents polítics jueus israelians. Aquesta orientació no es limita al govern de Benjamin Netanyahu, sinó que reflecteix canvis més profunds en la societat i en la cultura política del país. L’oposició liberal té dificultats per oferir una alternativa convincent. Tot i defensar la independència judicial, la separació entre religió i Estat i la protecció de les institucions democràtiques, comparteix bona part de les posicions més dures sobre seguretat i la qüestió palestina. Això limita la seva capacitat per qüestionar el consens dominant i proposar un canvi substancial d’orientació. Al mateix temps, Israel afronta un deteriorament de les relacions amb una part de les societats occidentals, tensions amb Washington i obstacles a la normalització amb els països àrabs, especialment mentre no hi hagi avenços en la qüestió palestina. El problema va doncs més enllà de Netanyahu: Israel experimenta una transformació ideològica profunda que condiciona el seu futur democràtic i les seves relacions internacionals.
Trump’s Message to Ukraine Is Now Crystal Clear
Les darreres decisions de Donald Trump sobre Ucraïna revelen un canvi radical de la política exterior nord-americana i una voluntat de pressionar Kíiv perquè accepti la derrota. L’autora destaca tres mesures significatives: l’aixecament de les sancions a les importacions de dièsel rus, l’amenaça de suspendre l’intercanvi d’intel·ligència amb Ucraïna si continua atacant les refineries russes i la difusió d’un suposat alto el foc energètic que Moscou no ha respectat. Trump doncs exigeix concessions a Ucraïna sense demanar contrapartides equivalents a Rússia. Mentre critica Volodímir Zelenski i el presenta com un obstacle per a les negociacions, evita condemnar els atacs russos contra infraestructures energètiques i civils ucraïneses. La justificació econòmica de Trump —reduir els preus dels combustibles als Estats Units— tampoc no convenç Applebaum. Considera que les exportacions russes de dièsel tindrien un impacte limitat sobre els preus internacionals i que aquesta explicació no justifica l’alleujament de les sancions. Planteja, en canvi, la possibilitat que Washington busqui forçar una capitulació ucraïnesa i facilitar acords empresarials vinculats a Rússia, alguns dels quals implicarien persones de l’entorn de Trump. L’autora no presenta aquests possibles interessos com a beneficis personals demostrats, però alerta que aquestes negociacions poden generar dubtes sobre la independència de les decisions governamentals. De més a més, els aliats europeus ja no poden donar per descomptada la fiabilitat dels Estats Units i per tant afirma que serà necessari reforçar la cooperació entre les democràcies europees, el Canadà i els socis de l’Indopacífic per sostenir Ucraïna i garantir la seguretat continental.
Brazil election: Authoritarian right gain an edge, fueled by voter apathy and discontent
L’autor analitza l’avenç de la dreta radical a les eleccions brasileres i el relaciona amb una combinació de descontentament social, desconfiança envers les institucions i desmobilització electoral. Malgrat que el vot és obligatori al Brasil per als ciutadans alfabetitzats d’entre 18 i 70 anys, 33,4 milions de persones no van votar, un 21% del cens, la qual cosa representa la taxa d’abstenció més elevada des del 1998. Considera que aquesta abstenció no es pot interpretar simplement com una mostra de desinterès per la política. També reflecteix la frustració d’una part de la ciutadania davant d’un sistema que percep com a incapaç de resoldre els seus problemes quotidians. Quan els partits tradicionals no ofereixen respostes convincents a les preocupacions econòmiques i socials, augmenta la distància entre els electors i les institucions democràtiques. En aquest context, la dreta autoritària troba un terreny favorable per mobilitzar els sectors descontents. Les forces populistes aconsegueixen presentar-se com una alternativa al sistema establert, canalitzar la indignació i convertir la insatisfacció social en suport polític. Aquesta dinàmica no és exclusiva del Brasil, sinó que forma part d’una tendència més àmplia a l’Amèrica Llatina, on diversos dirigents populistes han capitalitzat la desconfiança envers els governs i els partits tradicionals. Tanmateix, encara cal aprofundir en les causes d’aquestes onades electorals. L’apatia, el malestar i la desconfiança poden tenir orígens diversos i no es tradueixen automàticament en un suport a l’extrema dreta. La qüestió decisiva és com els actors polítics aconsegueixen interpretar aquestes emocions i transformar-les en mobilització electoral. La dreta autoritària doncs no avança únicament perquè augmenti el nombre dels seus partidaris, sinó també perquè una part de l’electorat es desconnecta de la política democràtica. Recuperar la confiança ciutadana i oferir respostes creïbles al malestar social esdevé, per tant, essencial per contenir aquesta tendència.
Catalunya, España, Europa
El poder del Marroc
El Marroc ha anat consolidant la seva influència regional i ha aconseguit condicionar reiteradament la política exterior espanyola mitjançant una combinació de pressió migratòria, aliances estratègiques, poder militar i control de recursos econòmics. La seva principal eina de pressió és la capacitat d’influir sobre els fluxos migratoris cap a Espanya, com demostren les crisis de Ceuta, que han posat de manifest la vulnerabilitat de Madrid davant les decisions de Rabat. L’autor situa l’origen d’aquesta estratègia en la Marxa Verda de novembre de 1975, quan el Marroc va aprofitar la feblesa del règim franquista per ocupar el Sàhara Occidental. Els Acords de Madrid van comportar la retirada espanyola i el lliurament de l’administració del territori al Marroc i a Mauritània, que posteriorment se’n va retirar. Mig segle després, el conflicte continua sense una solució política, mentre el poble sahrauí espera un procés d’autodeterminació que no s’ha materialitzat. El suport dels Estats Units, França i Israel ha estat decisiu per reforçar la posició marroquina. La cooperació militar, l’adquisició de tecnologia avançada i el reconeixement internacional del pla d’autonomia proposat per Rabat han contribuït a consolidar-ne les aspiracions territorials. A més, els recursos naturals del Sàhara Occidental, especialment els fosfats, constitueixen un actiu econòmic i geopolític de primer ordre. La pressió migratòria també ha tingut conseqüències diplomàtiques importants. El 2022, el Govern de Pedro Sánchez va abandonar la tradicional neutralitat espanyola sobre el Sàhara per donar suport a la proposta marroquina d’autonomia, fet que va provocar una crisi amb Algèria, proveïdor estratègic de gas. Mentrestant, Rabat reforça la seva cooperació militar amb Washington i desenvolupa infraestructures portuàries que poden augmentar-ne el pes comercial a l’estret de Gibraltar. Espanya doncs difícilment podrà ignorar el poder creixent del seu veí. L’autor conclou que l’estabilitat regional exigeix relacions pragmàtiques i vies de desenvolupament compartit entre les dues ribes de la Mediterrània, sense perdre de vista el conflicte sahrauí i els interessos estratègics europeus.
Europe’s big election season is about to kick off. It could change everything
Europa està iniciant un cicle electoral que pot transformar profundament l’equilibri polític de la Unió Europea. La paradoxa és que, mentre les grans decisions sobre economia, seguretat, defensa i canvi climàtic exigeixen cada vegada més coordinació europea, les eleccions continuen celebrant-se principalment en clau nacional. Fins ara, aquesta fragmentació ha permès mantenir una diversitat de governs i orientacions polítiques que ha frenat els canvis més radicals. Però aquesta situació podria alterar-se si les forces nacionalistes i d’extrema dreta guanyen poder simultàniament en diversos països. L’autora destaca les eleccions previstes a Espanya, França, Itàlia i Polònia, a més de les de Finlàndia, Grècia, Estònia i Eslovàquia. A Espanya, Pedro Sánchez ha convocat eleccions anticipades després que l’oposició bloquegés la seva reforma de l’habitatge. A França, Marine Le Pen aspira a la presidència; a Itàlia, Giorgia Meloni podria consolidar el seu lideratge, i a Polònia, el partit Llei i Justícia podria tornar al govern. Si aquestes possibilitats es materialitzessin, el canvi afectaria les principals potències polítiques de la Unió. Tocci matisa però que l’avenç de la dreta radical no és uniforme. Els resultats electorals als Països Baixos, Hongria i Suècia mostren que aquestes forces també poden perdre suport. Tanmateix, si s’imposessin en diversos grans estats, podrien constituir una minoria de bloqueig al Consell de la UE i dificultar avenços en integració financera, energètica, tecnològica i de defensa. A més, la cooperació entre aquests governs, amb el suport polític de l’entorn de Donald Trump, podria accentuar-ne les posicions nacionalistes.
Can Brussels Budget Like a Superpower?
El pròxim pressupost plurianual de la Unió Europea per al període 2028-2034 es podria convertir en una eina decisiva per reforçar el poder econòmic, tecnològic i geopolític europeu. En un context marcat per l’amenaça russa, la incertesa sobre el compromís dels Estats Units amb la seguretat europea i la rivalitat amb la Xina, l’autor considera que el pressupost comunitari ja no es pot entendre únicament com un instrument de redistribució entre estats, sinó també com una eina de poder estratègic. La proposta inicial de la Comissió Europea s’apropa als dos bilions d’euros, una xifra sense precedents que preveu reforçar la competitivitat, la recerca, la defensa, l’espai i la projecció internacional de la Unió. Entre les partides més destacades hi ha un fons de competitivitat de 451.000 milions d’euros i uns 200.000 milions destinats a l’acció exterior, inclosos 100.000 milions per a Ucraïna. Aquestes inversions podrien contribuir a reduir dependències tecnològiques i energètiques i a reforçar la capacitat europea per afrontar crisis.Tanmateix, les negociacions tornen a posar de manifest les divisions entre els estats membres. Els països contribuents nets qüestionen l’augment de la despesa, mentre que els beneficiaris dels fons de cohesió i de la política agrícola temen perdre recursos. La presidència irlandesa ha plantejat una reducció del 8% respecte de la proposta inicial, fins a aproximadament 1,6 bilions d’euros, però l’acord continua sent difícil. McGee subratlla que la cohesió entre territoris i ciutadans és una condició política indispensable: sense reduir les desigualtats, les institucions europees difícilment podran mantenir el suport necessari per impulsar una política exterior i de defensa més ambiciosa. El nou pressupost doncs pot convertir-se en un instrument d’autonomia estratègica europea, però només si els governs accepten que els interessos nacionals depenen cada vegada més de la capacitat d’actuar conjuntament.
Europe's role in building the architecture for peace
Els autors parteixen dels atacs de Hamàs del 7 d’octubre de 2023 i de la guerra posterior a Gaza per defensar que la resolució del conflicte israelià-palestí requereix molt més que acords d’alto el foc o negociacions entre governs. La persistència de la violència posa de manifest les conseqüències de deixar un conflicte sense resoldre i la necessitat de construir unes bases polítiques i socials que permetin una pau duradora. L’article sosté que les iniciatives diplomàtiques tradicionals són insuficients si no incorporen les societats afectades. Els acords negociats exclusivament entre dirigents polítics poden aturar temporalment els combats, però difícilment transformaran les relacions entre les comunitats si no compten amb la participació de les persones que han de conviure després de la guerra. Per això, els autors reivindiquen el paper de les organitzacions de la societat civil israeliana i palestina que treballen en la mediació, la reconciliació i la construcció de confiança, fins i tot en unes condicions extremament adverses. En aquest context, Europa té l’oportunitat de contribuir a una nova arquitectura de pau que incorpori aquests actors de manera estable als processos diplomàtics. No es tracta simplement de consultar les organitzacions socials de manera puntual, sinó de garantir-los un lloc permanent en les negociacions, recursos per desenvolupar la seva activitat i canals institucionals que connectin la seva feina amb les decisions polítiques. Els autors recorden que el G7 ja havia assumit, el 2024, el compromís d’institucionalitzar la participació de la societat civil en els esforços de pau israelians i palestins. L’experiència del procés de pau d’Irlanda del Nord ofereix una referència útil: la reconciliació i el diàleg necessiten estructures duradores, no només voluntat política momentània. En aquest sentit, la presidència irlandesa del Consell de la UE representa una oportunitat per impulsar aquesta agenda.
Everything must change in EU migration policy, for everything to stay the same? Lessons from Lampedusa
L’autor qüestiona la tendència de la Unió Europea a respondre a cada crisi migratòria amb noves reformes legislatives, en lloc de resoldre les deficiències d’aplicació de les normes existents, i adverteix que els canvis normatius poden acabar consolidant les mateixes pràctiques i mancances que pretenen corregir. Les arribades migratòries a Ceuta durant l’estiu i les demandes d’alguns governs de suspendre temporalment el dret d’asil han reobert el debat sobre els mecanismes d’emergència europeus. Tanmateix, la UE ja disposa d’un reglament de crisi aprovat el 2024 i aplicable des del juny de 2026. Impulsar noves reformes abans d’avaluar-ne els resultats pot afeblir la confiança en el dret europeu. A més, una suspensió generalitzada de l’accés a l’asil entraria en conflicte amb les garanties jurídiques de protecció contra la devolució de persones a territoris on corren perill. Tot i que la coordinació entre la Creu Roja italiana, Frontex, l’ACNUR, l’Organització Internacional per a les Migracions i l’Agència d’Asil de la UE permet tramitar les arribades amb relativa rapidesa, persisteixen problemes importants: manca d’un mecanisme independent de supervisió, limitacions a la llibertat de moviment i derivació habitual als procediments fronterers, amb dubtes sobre les garanties processals. El problema fonamental doncs és estructural. Lampedusa concentra recursos i atenció, mentre que altres punts d’entrada no disposen de personal, finançament ni capacitat de coordinació equivalents. Quan les arribades superen els milers de persones, els sistemes de cribratge i acollida poden col·lapsar i traslladar la pressió a altres territoris. També cal millorar la recepció a llarg termini, la resolució de les sol·licituds d’asil i l’accés a l’educació, la llengua i l’ocupació. Europa en definitiva ha de prioritzar l’aplicació efectiva de les normes, la preparació davant les emergències i la integració, en lloc de multiplicar les reformes sense corregir les mancances de fons.
Dos Serbias, una elección: las parlamentarias de 2026
Les properes eleccions anticipades de Sèrbia constitueixen un enfrontament entre dos projectes de país: el que representa el president Aleksandar Vučić, basat en la concentració del poder i la promesa d’estabilitat, i el que impulsa la mobilització ciutadana, especialment estudiantil, que reclama més democràcia, transparència i rendició de comptes. Les eleccions arriben després de gairebé dos anys de protestes que han qüestionat la legitimitat del sistema polític serbi. L’origen de les mobilitzacions es troba en l’ensorrament d’una marquesina a l’estació ferroviària de Novi Sad, el novembre de 2024, que va causar setze morts. La tragèdia es va convertir en un símbol de la corrupció estructural, la manca de transparència en les obres públiques i la impunitat política. El moviment estudiantil ha aconseguit mobilitzar amplis sectors de la societat i transformar una protesta inicialment centrada en la responsabilitat pels fets en una exigència d’eleccions anticipades i de regeneració institucional. Tanmateix, el moviment encara té dificultats per convertir la mobilització social en una alternativa política articulada. La seva diversitat ideològica i la manca d’una estructura organitzativa consolidada compliquen la definició d’un programa comú. Aquesta situació afavoreix Vučić, que conserva el control de bona part de les institucions i dels mitjans de comunicació, així com una xarxa de clientelisme que reforça el partit governant. El conflicte també té una dimensió internacional en la mesura que Sèrbia manté relacions estretes amb Rússia i no s’ha alineat amb les sancions europees per la guerra d’Ucraïna, mentre que la seva adhesió a la Unió Europea continua estancada. Brussel·les afronta, així, el dilema entre prioritzar l’estabilitat regional i exigir reformes democràtiques efectives. Les eleccions no decidiran únicament qui governa, sinó si la protesta ciutadana aconsegueix obrir una via de transformació democràtica.
The door that leads back to the EU is finally open. Now let’s walk through it
Alastair Campbell considera que el Regne Unit ha començat a superar el bloqueig polític que ha mantingut tancat el debat sobre la seva relació amb la Unió Europea des del Brexit. La intervenció d’Andy Burnham a la conferència del Partit Laborista ha obert la possibilitat de revisar aquesta relació i ha contribuït a fer imaginable un retorn britànic a les institucions europees. L’autor atribueix el canvi d’actitud, sobretot, a les conseqüències econòmiques i polítiques de la sortida de la UE. El deteriorament de les relacions comercials amb el principal soci del país, les oportunitats perdudes i la reducció dels drets vinculats a la ciutadania europea han anat erosionant els arguments dels partidaris del Brexit. Campbell critica tant els governs conservadors anteriors com el laborista actual per no haver explicat amb prou claredat aquests costos a la ciutadania. També reivindica el paper del periodisme de campanya que ha continuat qüestionant el relat favorable a la sortida. Defensa que el Regne Unit hauria d’aspirar a recuperar un paper central a Europa. Abans de les pròximes eleccions, considera que un govern laborista podria plantejar obertament l’adhesió a la UE com a objectiu polític, sotmetent aquesta orientació al debat electoral parlamentari en lloc de convocar necessàriament un nou referèndum. Reconeix, però, que aquesta opció exigiria una audàcia política considerable. El retorn, a més, no consistiria simplement a recuperar les condicions anteriors al Brexit. Campbell imagina una Unió Europea ampliada, amb nous membres dels Balcans, Escandinàvia i Ucraïna, i reformada per reforçar la competitivitat davant la Xina i reduir la dependència dels Estats Units.
Democracia, diversidad y cultura
La nouvelle lutte des classes sera une lutte des générations
Les societats contemporànies estan experimentant una nova forma de conflicte social que no es pot explicar únicament a partir de les desigualtats econòmiques tradicionals: la confrontació entre generacions. En el seu llibre La Tyrannie du present (Seuil, 2026), Pierre Rosanvallon identifica diverses dimensions de la vida política que sovint queden fora de l’anàlisi convencional i que ajuden a entendre el malestar ciutadà i la sensació d’impotència de les institucions públiques. Considera que l’anàlisi de classe continua sent imprescindible, però és insuficient per comprendre les motivacions de l’acció col·lectiva. Les persones no es mobilitzen només per interessos materials, sinó també per qüestions de dignitat, reconeixement i capacitat d’influir en les decisions que afecten les seves vides. Les revoltes àrabs i el moviment dels armilles grogues a França il·lustren, segons l’autor, que la indignació social no es pot reduir a les condicions econòmiques: també expressa el sentiment de no ser escoltat ni respectat pels governants. Un altre element central és la relació amb el temps. Les decisions polítiques actuals distribueixen costos i beneficis entre generacions de manera desigual. El deute públic, les pensions, el canvi climàtic i la transformació econòmica plantegen dilemes en què les prioritats immediates poden perjudicar les oportunitats de les generacions futures. Aquesta tensió constitueix un conflicte social encara poc articulat políticament i sense espais institucionals adequats per expressar-se. Per afrontar-lo, Rosanvallon proposa recuperar formes de deliberació democràtica que permetin discutir col·lectivament els diferents interessos temporals. També reivindica institucions capaces d’anticipar els problemes i elaborar polítiques a llarg termini, en lloc de dependre exclusivament dels cicles electorals i de les urgències del present.
El racismo como herramienta política
El racisme no és un prejudici innat ni una constant universal del comportament humà, sinó un fenomen històric que s’ha construït i utilitzat en funció de determinats projectes polítics. L’autor parteix de la necessitat de qüestionar les explicacions que presenten el racisme com una reacció espontània i inevitable davant la diferència. Al llarg de la història, les classificacions ètniques i racials han servit per justificar jerarquies socials, exclusions i discriminacions, però també per consolidar estructures de poder i legitimar determinats models d’organització política. El racisme, des d’aquesta perspectiva, no és només una actitud individual: és també un mecanisme que pot ser promogut, institucionalitzat i instrumentalitzat. Aquesta interpretació permet entendre per què el racisme reapareix en contextos polítics diferents i com s’adapta a les necessitats de cada moment. La construcció d’un «nosaltres» enfront d’un «ells» facilita la identificació d’enemics, atribueix responsabilitats a col·lectius vulnerables i desplaça l’atenció dels conflictes socials i econòmics cap a la diferència d’origen o d’ascendència. D’aquesta manera, la discriminació pot convertir-se en un recurs per mobilitzar electors, reforçar identitats excloents i legitimar polítiques restrictives. La qüestió és especialment rellevant en un context de transformacions geopolítiques, tensions socials i auge de discursos identitaris. Analitzar el racisme com una eina política obliga a estudiar qui el promou, quins interessos serveix i quines institucions contribueixen a reproduir-lo, en lloc de considerar-lo simplement una expressió inevitable de la naturalesa humana. La reflexió convida, en definitiva, a recuperar la dimensió històrica i política del racisme per comprendre’n els mecanismes i combatre’n les conseqüències. Identificar-ne els usos polítics és un pas imprescindible per desmuntar les desigualtats i les formes d’exclusió que contribueix a perpetuar.
Economía, bienestar e igualdad
The Next Global Economic Crisis Could Be Made in China
A parer de l’autor, el model de creixement xinès pot acabar provocant una crisi econòmica internacional degut a l’excés de capacitat industrial: la Xina produeix més del que el seu mercat intern pot absorbir i depèn cada vegada més de les exportacions per donar sortida als excedents. Aquest desequilibri afecta sectors estratègics com els vehicles elèctrics, els panells solars, l’acer i la maquinària. El suport estatal, les subvencions i les inversions industrials massives han reforçat la competitivitat de les empreses xineses, però també han contribuït a generar una sobreproducció que pressiona els preus i perjudica els fabricants d’altres països. Al mateix temps, el consum intern continua sent insuficient, en part perquè les famílies xineses estalvien molt i no disposen d’una xarxa de protecció social prou sòlida que incentivi la despesa. Froman adverteix que aquesta situació pot desencadenar una espiral proteccionista. Davant la competència xinesa, altres economies poden respondre amb aranzels, subvencions pròpies i restriccions comercials. La fragmentació del sistema econòmic mundial s’agreujaria si les principals potències abandonessin les regles comunes per prioritzar els interessos nacionals. El risc no és només una desacceleració del comerç, sinó una dinàmica de represàlies que afebleixi la cooperació internacional i incrementi les tensions geopolítiques. També assenyala una contradicció en la resposta nord-americana: Washington critica les pràctiques econòmiques xineses mentre adopta instruments similars, com el proteccionisme i la política industrial. Això pot erosionar encara més l’ordre comercial internacional. La sortida passa per corregir els desequilibris de l’economia xinesa, estimular-ne el consum intern i evitar que la competència industrial es converteixi en una guerra comercial generalitzada. La crisi no és inevitable, però ajornar les reformes pot fer-la més greu.
Will bonds blow up?
L’editorial de The Economist alerta del risc creixent d’una crisi del deute públic a les economies avançades. Després d’anys en què els tipus d’interès molt baixos feien que endeutar-se semblés gairebé gratuït, els rendiments dels bons sobirans han augmentat fins a nivells que no es veien des dels anys noranta o inicis dels anys dos mil. Mentrestant, el volum de deute públic de les principals economies desenvolupades s’ha duplicat aproximadament en relació amb el PIB des de començament de segle. El resultat és una pressió creixent sobre uns pressupostos ja tensionats per l’envelliment demogràfic, la defensa i altres necessitats de despesa. La pujada dels tipus no respon, però, exclusivament a la desconfiança dels inversors. Als Estats Units, el dinamisme econòmic i la inversió massiva en infraestructures d’intel·ligència artificial augmenten la demanda de capital i encareixen el finançament. A això s’hi afegeixen les pressions inflacionistes derivades de la crisi energètica vinculada a la guerra amb l’Iran i els dubtes sobre la independència de les institucions econòmiques davant l’auge del populisme. Els riscos varien segons el país. Els Estats Units conserven l’avantatge d’emetre la principal moneda de reserva mundial, mentre que el Japó encara pot gestionar el seu deute, tot i els senyals d’alerta. Europa és el front més vulnerable: el Regne Unit, França i Itàlia combinen un creixement feble, un endeutament elevat i dificultats per adoptar mesures pressupostàries creïbles. França preocupa especialment, perquè una crisi de confiança podria obligar-la a buscar el suport del Banc Central Europeu. L’editorial rebutja que els bancs centrals es converteixin en instruments de finançament dels governs que no volen corregir els seus dèficits. Un rescat sense condicions podria afeblir la credibilitat monetària i alimentar encara més la venda de bons.
Sostenibilidad y cambio climático
Com Bolsonaro a dominar o Congresso, prevêem-se quatro anos de recuos ambientais
Les eleccions legislatives brasileres han configurat un Congrés encara més hostil a les polítiques ambientals, independentment de qui guanyi la segona volta de les presidencials. Segons un estudi de l’Observatori del Clima, 409 dels 594 parlamentaris que prendran possessió el febrer de 2027 —gairebé el 69%— tenen una afinitat baixa o molt baixa amb les polítiques de protecció ambiental i climàtica. Al Senat, aquesta proporció arriba al 79%. El principal factor d’aquest gir és l’increment del Partit Liberal, liderat per Bolsonaro, que ha augmentat considerablement la seva representació a les dues cambres. Aquesta força parlamentària pot facilitar l’aprovació de mesures que flexibilitzin la legislació ambiental i dificultin l’actuació dels organismes de control. Els experts consultats assenyalen que el problema de fons és la distribució de la terra i el poder dels interessos vinculats a l’agroindústria, la mineria i l’explotació de recursos naturals, especialment als territoris afectats per la desforestació. Els precedents són preocupants. Durant el mandat actual de Lula, el Congrés ja ha aconseguit revertir bona part dels vetos presidencials a la reforma de la legislació sobre llicències ambientals aprovada el 2025. Una eventual victòria de Flávio Bolsonaro podria agreujar la situació si el nou govern s’alineés amb l’escepticisme climàtic de Donald Trump i reduís el compromís del Brasil amb les negociacions internacionals. Les conseqüències també transcendirien les fronteres brasileres. La reducció de la desforestació amazònica durant el mandat de Lula ha contribuït a evitar emissions importants i ha reforçat el lideratge internacional del país en matèria climàtica. Una regressió podria accelerar la degradació de la selva, ampliar l’explotació petroliera i minera i posar en perill els territoris indígenes.
Europe Must Turn Its Green Transition Into Green Power
Javier López, vicepresident del Parlament Europeu, defensa que la transició ecològica ha de deixar de presentar-se exclusivament com una política climàtica i esdevenir un instrument d’autonomia estratègica, competitivitat industrial i cohesió social. Les crisis energètiques recent han tornat a posar de manifest la vulnerabilitat europea. El 2024, la Unió Europea encara importava el 57% de l’energia que consumia, una proporció pràcticament idèntica a la de dues dècades enrere. Aquesta dependència encareix l’energia i limita la capacitat d’actuació internacional de la UE. En canvi, les renovables i les millores d’eficiència ja han contribuït a reduir l’impacte de la crisi sobre les llars europees. L’autor sosté que produir energia neta dins d’Europa no només redueix les emissions, sinó que també protegeix l’economia davant les crisis externes i pot reforçar la indústria europea, que afronta costos energètics superiors als dels seus competidors nord-americans. Per aprofitar aquest potencial, però, cal superar la fragmentació dels sistemes energètics nacionals. Les interconnexions, les xarxes elèctriques, l’emmagatzematge i la capacitat de fabricar tecnologies estratègiques s’han de tractar com a béns públics europeus. En aquest sentit, assenyala la situació de la península Ibèrica, amb una interconnexió elèctrica amb la resta de la UE d’aproximadament el 3% de la capacitat instal·lada, molt per sota de l’objectiu comunitari del 15% per al 2030. Aquesta transformació exigeix també més capacitat pressupostària europea i nous recursos propis. Alhora, la transició només mantindrà el suport ciutadà si distribueix els costos de manera justa: les ajudes energètiques han de prioritzar les llars vulnerables i es poden finançar parcialment amb impostos temporals sobre els beneficis extraordinaris de les empreses energètiques.
Innovación, ciencia y tecnología
Why AI won’t kill the creative class
L’autor defensa que la intel·ligència artificial no eliminarà la classe creativa, sinó que transformarà les seves ocupacions i les competències que les empreses valoren. Si s’utilitza adequadament, la tecnologia pot ampliar la capacitat de creació humana en lloc de substituir-la. Florida situa aquest debat en una perspectiva històrica: les grans innovacions tecnològiques han transformat el món del treball, però no han fet desaparèixer necessàriament les professions existents. Sovint han automatitzat determinades tasques, n’han creat de noves i han modificat les habilitats necessàries per desenvolupar-les. Per això, considera precipitat atribuir a la IA totes les pèrdues recents de llocs de treball en els sectors culturals i mediàtics. Les retallades també responen a altres factors, com els canvis en els models de negoci, les conseqüències de la pandèmia, les vagues de Hollywood i la deslocalització. Afirma que la IA pot assumir tasques cognitives rutinàries i facilitar la producció de continguts, però això augmenta la importància de capacitats específicament humanes: la creativitat, el criteri, el lideratge, la comunicació i la relació amb els clients. Les empreses continuaran necessitant professionals capaços de definir problemes, prendre decisions i donar sentit als resultats generats per les màquines. En aquest context, les plataformes digitals també permeten que creadors individuals accedeixin a eines que abans només estaven a l’abast de grans organitzacions. Aquesta perspectiva optimista, però, no ignora els riscos. L’economia dels creadors presenta desigualtats importants: una minoria concentra els ingressos i l’atenció del públic, mentre que molts professionals obtenen rendiments escassos o inexistents. La IA pot democratitzar els mitjans de producció creativa, però no garanteix una distribució més equitativa dels beneficis.
El terremoto de la IA, explicado para entenderlo
En aquest article l’autor analitza l’impacte profund de la intel·ligència artificial (IA) sobre les matemàtiques i, per extensió, sobre l’organització econòmica, social i política. Afirma que no ens trobem simplement davant d’una nova innovació tecnològica, sinó d’una transformació que pot qüestionar el paper dels éssers humans en el treball i en la producció de coneixement. El món de les matemàtiques il·lustra la magnitud del canvi. En molt poc temps, els sistemes d’IA han passat de resoldre problemes relativament limitats a abordar qüestions matemàtiques d’una complexitat extraordinària. Això ha obert un debat sobre el futur de la disciplina: alguns investigadors creuen que caldrà donar més importància a la interpretació, la comprensió i la comunicació dels resultats que no pas a la demostració de teoremes; d’altres temen que les màquines acabin superant també els humans en aquestes tasques. El problema però va molt més enllà de les matemàtiques. A diferència d’altres revolucions tecnològiques, la IA és una tecnologia d’aplicació general que pot automatitzar tant les tasques rutinàries com les cognitives més qualificades. Si les empreses que automatitzen la major part de les seves activitats obtenen avantatges competitius, es pot desencadenar una transformació del mercat laboral amb conseqüències greus: destrucció d’ocupació, concentració de poder i pèrdua de capacitat de negociació dels treballadors. Fins i tot les professions relacionals, en què el contacte humà conserva valor, podrien tenir menys influència econòmica i política. L’autor també alerta dels riscos associats a una super intel·ligència: ciberatacs, armes autònomes, manipulació psicològica, desinformació i vigilància massiva. Malgrat les advertències d’investigadors i directius del sector, la competència entre empreses i potències dificulta qualsevol limitació efectiva.