Diari de les idees 27
17 julio 2020

Ideas de actualidad

Esta nueva edición del Diari de les idees aparece en unos momentos de incertidumbre creciente en cuanto a la evolución de la pandemia de Covid-19 dados los numerosos rebrotes que se están produciendo un poco en todas partes, con una situación especialmente preocupante en la comarca del Segrià y en el área metropolitana de Barcelona, Incertidumbre y preocupación que también ocupan los diferentes ámbitos de análisis en los que nos centramos.

Así, en el ámbito de la política internacional, los analistas de The Economist alertan de que la amenaza de desorden mayor al que se encuentra confrontado el sistema de gobernanza global es un riesgo real. Si EEUU renuncia a liderar el orden mundial tal como está sucediendo bajo la presidencia de Donald Trump, potencias medias como Japón y Alemania tendrían que dar un paso adelante. Una vez superado el «momento unipolar» desde el colapso de la URSS, China consolida cada vez más una nueva hegemonía. Un sistema internacional con una influencia creciente de China desde la llegada al poder del presidente Xi Jinping y que cuestiona las dinámicas internacionales y también las democracias liberales. Así, Timothy McLaughlin advierte en The Atlantic que la ley de seguridad nacional recientemente aprobada en Hong Kong bajo la presión del gobierno chino constituye una versión incruenta de la masacre de la Plaza de Tiananmen de 1989 en tanto que tiene el objetivo de intimidar y aterrorizar a la gente para que no se repitan las protestas prodemocráticas de 2019, en la que millones de personas se manifestaron a favor del sufragio universal, junto con otras demandas de más democracia. Más preocupados se muestran Michael Green y Evan Medeiros que alertan desde las páginas de Foreign Affairs que la sombra de Taiwán es alargada en este contexto de recesión de derechos democráticos al amparo de la política expansiva de Beijing y consideran que los dirigentes chinos podrían llegar a la conclusión de que los riesgos y los costes de una futura acción militar contra Taiwán son bajos o más o menos asumibles. Aunque un asalto chino a la isla no es ni inminente ni inevitable, las recientes acciones de Pekín en Hong Kong -y otras partes de Asia como por ejemplo el enfrentamiento entre tropas indias y chinas en el Valle de Galwan a mediados de junio- y la creciente utilización de tácticas coercitivas para alcanzar los objetivos políticos, constituyen elementos de preocupación. Tal como lo expresa Simon Tisdall en el diario británico The Guardian China está actuando exactamente como todas las potencias emergentes lo han hecho desde que se inventaron los imperios y las satrapías, a la vez que las esperanzas que, con el tiempo, se democratice se han visto frustradas. En último término y en ausencia de una resistencia occidental más dura y unificada y de sanciones políticas significativas, Xi Jinping seguirá adelante, como tienden a hacerlo históricamente los emperadores.

Oona Hathaway y Scott J. Schapiro también en Foreign Policy destacan que, precisamente, el abandono del liderazgo mundial por parte de los Estados Unidos puede tener un efecto positivo inesperado, ya que puede iniciar una etapa de gobierno global que abra nuevas posibilidades para sistemas más descentralizados y democráticos de gobernanza que impliquen una verdadera cooperación entre una masa crítica de naciones. En definitiva, el fracaso de Estados Unidos para liderar el sistema global en este tiempo de crisis supondría una oportunidad para transformar de manera eficaz y legítima un sistema de gobernanza que se ha ido erosionando lentamente durante décadas.

Enlazando con la política europea, la derrota de la vicepresidenta económica del Gobierno español Nadia Calviño en su intento por alcanzar la presidencia del Eurogrupo supone una derrota europeísta como apunta la editorial de El País. Por supuesto, es una mala noticia para España, que aspiraba a reequilibrar la desigual suerte conseguida en el reparto de cargos de las instituciones de la UE hace ahora un año. Pero también es una derrota de una cierta idea del europeísmo dado que el candidato ganador, el irlandés Paschal Donohoe, es adversario de cualquier indicio de armonización fiscal, se opone a establecer un mínimo tributo a las grandes multinacionales tecnológicas norteamericanas y procede de un país que exhibe un raquítico tipo impositivo para las sociedades. De alguna manera, pues, se repite el episodio del verano pasado, cuando los eurodiputados conservadores rompieron el pacto que sus dirigentes habían cerrado para el cartapacio de las instituciones europeas, que incluía al laborista holandés Frans Timermans al frente de la Comisión. Un europeísmo que desde Social Europe Maria Petmedisou y Ana Guillén consideran víctima de los estereotipos norte-sur que se han generado a partir de la consideración de cómo los países han gestionado la crisis de 2008 y que han reforzado el relato moralista del «Norte frugal» contra el «Sur imprudente», estigmas que aún se han profundizado durante la pandemia como lo demuestra la dificultad en llegar a un acuerdo en cuanto al reparto del fondo de recuperación europeo. Por otro lado, legitimar políticas en base a una narrativa moral que provoca el desprecio de una parte de la ciudadanía europea es inadmisible si se aspira a construir un proyecto común en términos igualitarios, respetuosos y libre de prejuicios. Una división norte-sur que también se refleja en las negociaciones que deben llevar al establecimiento de un nuevo presupuesto para la UE y que presentan puntos conflictivos analizados por Lili Bayer en la revista Politico. En primer lugar, está la cuestión del volumen del presupuesto ya que cinco países -Austria, Dinamarca, Finlandia, los Países Bajos y Suecia- están presionando para que se reduzca el nivel de gasto y, en particular, para que se reduzca la suma destinada a subvenciones en el plan para la recuperación. En segundo lugar, el timing: la Comisión quiere asignar el dinero del fondo previsto de 750.000 millones de euros entre 2021 y 2024 pero los países del Norte están presionando para que el fondo sólo funcione durante dos años -una postura también compartida por Alemania y Francia. En tercer lugar, algunos países del Norte insisten en que el acceso a la financiación debe estar supeditado a la aplicación de reformas concretas. Cuarto, la propuesta de la Comisión de distribuir 310.000 millones de euros sobre la base de una fórmula que tendría en cuenta los índices de desempleo entre 2015 y 2019 ha suscitado polémica. Finalmente, el Parlamento Europeo y una gran coalición de países están presionando para que se encuentren nuevas fuentes de ingresos que ayuden a aliviar la presión sobre el volumen de las contribuciones al presupuesto, los llamados recursos propios. De todo ello habla la canciller Angela Merkel en una entrevista a The Guardian y otros cinco periódicos europeos donde analiza la respuesta económica de Europa a la pandemia del coronavirus, su postura en las negociaciones sobre Brexit y los desafíos globales que plantean los Estados Unidos, Rusia y China. Merkel subraya que el fondo de reconstrucción de la UE es una respuesta única a una situación única y que, si se quisieran cambiar aspectos fundamentales de la forma en que se gestiona el presupuesto de la UE o, por ejemplo, dar a la UE el derecho de aumentar los impuestos, entonces habría que modificar los tratados. La canciller se muestra segura que esto será objeto de debate en los próximos años, pero que debe hacerse con cautela.

Desde las páginas del mismo rotativo, Adam Tooze señala que la pandemia ha sido un gran reto para la forma en que se define el imaginario colectivo: nos ha hecho ser conscientes del alto grado de interdependencia entre países y de la extrema dificultad que tenemos para conocer las fuerzas globales que definen lo que sucede. Lo cual lleva Breno Bringel a considerar en Open Democracy que es necesario un movimiento global que marque nuevos rumbos para una nueva era ya que sólo así podremos transitar de una globalización destructiva hacia un pluriverso. También reseña los tres proyectos que centran el debate político contemporáneo en el mundo post-pandemia: a) el business as usual, centrado en el crecimiento del PIB, en un desarollisme depredador y en la búsqueda de nuevas cuotas de mercado para salir de la crisis con unas políticas de ajuste que exigen, una vez más, el sacrificio de todos para maximizar el beneficio y el lucro de unos pocos; b) el Green New Deal, que aunque surgió inicialmente hace una década en el ámbito ecologista del Reino Unido, ha tenido más eco en los últimos años a partir de una propuesta de diputados demócratas en Estados Unidos para generar reformas sociales y económicas que llevarían a una transformación del sistema energético. Esta idea se ha difundido muy rápidamente durante la pandemia, con apropiaciones por parte de varias de empresas, organizaciones internacionales y de la propia UE que está creando su propio European Green Deal; y c) el cambio de paradigma hacia una nueva matriz económica y ecosocial, propuesto por movimientos ecologistas más combativos y diversos sectores anticapitalistas que apuestan por el decrecimiento y medidas más rupturistas como la única alternativa posible. En este sentido, si bien la mayoría de analistas que han analizado la pandemia de la Covid-19 la han conceptualizada como la etapa final del neoliberalismo o, al menos, como un punto de inflexión, Sheri Berman se pregunta en la revista Foreign Policy si hay razones para creer que será así. Sostiene que el problema radica en el hecho de que a menudo se confunden crisis y transformaciones: mientras que las primeras son comunes y no tienen por qué tener un efecto que cambie el statu quo, las transformaciones raramente se producen. En momentos históricos en el que se produce mucha densidad de eventos es difícil que estos conduzcan, por sí solos, a una transformación: hay que disponer de poder y capacidad de planificación. Como ya ha sucedido en anteriores experiencias históricas, la incapacidad para aprovechar la crisis podría terminar impidiendo una transformación radical de las condiciones sistémicas. Que la izquierda sepa aprovechar la situación actual como una oportunidad para transformarlo todo dependerá de si es capaz de evitar los errores que cometieron sus predecesores en 1848, 1930 y 2008. En definitiva, las fuerzas conservadoras ya se han movilizado para defender el statu quo, y si los progresistas no consiguen aprovechar la crisis para impulsar una transformación estructural, la historia llegará a un punto de inflexión que allanará el terreno para la extrema derecha y las fuerzas antiliberales. 

En cuanto a la economía, Bruno Maçães destaca en Foreign Policy que las pandemias han sido un fenómeno recurrente durante la historia humana, pero que una pausa como la que hemos vivido durante los meses de confinamiento es un hecho totalmente nuevo, y la forma en que se responde a un evento de este tipo revela muchas cosas sobre la sociedad: en la nuestra, la normalidad es movimiento y velocidad, y la respuesta a la crisis ha pasado por el paro de la actividad económica y social, cuestionando así la idea de que el tiempo económico no puede ser detenido. La crisis ha revelado cosas que no creíamos posibles y hará posible pensar en maneras de hacer que nunca hubiéramos predecido, precisamente porque el parón económico ha hecho imaginable la idea de que otro mundo es posible y que la vida socioeconómica puede ser reprogramada. Y es que como argumenta Jonathan Aldred en The Guardian incluso antes de que se produjera la pandemia, la economía mundial ya estaba confrontada a una serie de crisis cada vez más profundas: la emergencia climática, la desigualdad extrema y los enormes cambios en el mundo laboral, con robots y sistemas de IA que sustituyen progresivamente los humanos. En este contexto, las teorías económicas convencionales han tenido poco que ofrecer. Es más, han actuado como una jaula alrededor de nuestro pensamiento, vetando una serie de ideas políticas progresistas tachándolas de inasequibles, contraproducentes, incompatibles con el libre mercado, etc. Peor aún, la economía nos ha llevado, de manera sutil e insidiosa, a interiorizar un conjunto de valores y formas de ver el mundo que nos impiden incluso imaginar diversas formas de cambio radical. Unos cambios necesarios e indispensables como Joseph Stiglitz reseña en Social Europe donde establece las prioridades que deberían regir la reconstrucción económica tras la Covid-19. Afirma que habrá que encarar decisiones difíciles de tomar y que por ejemplo no deberían rescatar las empresas que ya estaban en declive antes de la crisis; hacerlo sería simplemente crear «zombis», limitando en última instancia el dinamismo y el crecimiento. Como tampoco se deberían rescatar las empresas que ya estaban demasiado endeudadas para poder soportar cualquier choque. Dado que parece probable que la Covid-19 continúe presente durante un largo periodo, Stiglitz señala que tenemos tiempo para asegurarnos de que nuestros gastos reflejen nuestras prioridades. Por ejemplo, cuando estalló la pandemia, la sociedad americana estaba dividida por las desigualdades raciales y económicas, el deterioro de los estándares de salud y una dependencia destructiva de los combustibles fósiles. Ahora que el gasto del gobierno se está desacelerando de manera masiva, los ciudadanos tienen el derecho a exigir que las empresas que reciben ayuda contribuyan a la justicia social y racial, la mejora de la salud y del cambio hacia una economía más ecológica y basada en el conocimiento.

Un más que necesario cambio de paradigma económico que también tiene un impacto en la sostenibilidad en tanto que como señala Jordi Mir en El País no podemos olvidar que es precisamente la normalidad que vivíamos hasta ahora lo que nos ha llevado al virus. Habría, pues, que dedicar más atención a pensar que el nuevo coronavirus es más consecuencia que no causa del malestar humano. El virus es consecuencia de nuestra depredación del medio ambiente, de la deforestación, de nuestra relación con los seres vivos con los que convivimos en este planeta. El virus es consecuencia de nuestra desatención a la epidemiología, la eliminación o reducción de los servicios encargados de estudiar los virus, de prepararse para las pandemias. Lo mismo podemos decir de los sistemas de salud golpeados por los recortes. Una toma de conciencia que ha comportado cambios significativos en la mirada de los políticos sobre la emergencia climática. En un artículo publicado en The Economist se analiza el nuevo fenómeno político de alianzas entre conservadores y ecologistas, tomando como ejemplo la formación del nuevo gobierno de coalición en Irlanda. En efecto, la pandemia ha servido para poner de relieve la realidad de los desastres de los que se tenía conocimiento pero que se habían ignorado durante mucho tiempo. La necesidad de compensar el daño económico de la pandemia ha llevado los gobiernos de centro-derecha a recurrir a las herramientas de los grandes gobiernos para reunir recursos médicos, apoyar las economías y salvar millones de puestos de trabajo. Y sus enormes rescates a menudo han llevado una etiqueta verde. Las alianzas «Greencon» son por ahora matrimonios de conveniencia, nacidos de la fragmentación de la política europea que está obligando a los partidos de todas las tendencias a contemplar nuevas alianzas. Es imposible saber por el momento si este tipo de nuevas alianzas puede tener recorrido o quedar como mera anécdota, ya que los electores podrían rechazar sus políticas por considerarlas oportunistas. Pero también se pueden entender como una característica de la política moderna donde los partidos mantengan las promesas de campaña y hagan las cosas en consecuencia. En definitiva, la pandemia ha reforzado esta extraña mezcla, obligando a muchos políticos a ser más pragmáticos de lo que les gustaría. Habilidades útiles para un nuevo tipo de política.

En cuanto al momento político español, este está marcado por la celebración de las elecciones el pasado 12J, las primeras tras haber superado los momentos más duros del confinamiento debido a la pandemia de Covid-19, y que, sin provocar cambios significativos en cuanto a la gobernanza, sí han dejado unos ganadores y unos perdedores muy claros. Sin siglas, sin logotipo de su partido y sin presencia de la dirección nacional en su campaña que la estrictamente necesaria el líder popular gallego se erige en referente indiscutible de un partido que no ha acertado con el rumbo a seguir desde que salió del Gobierno. Feijóo no sólo se ha impuesto en las elecciones del 12J, sino que también ha ganado su apuesta por una derecha moderada, sin estridencias y alejada del discurso exaltado de VOX, impuesto por Pablo Casado desde las últimas elecciones generales de la mano de los restos del aznarismo. A esto se añade la estrepitosa derrota de Carlos Iturgaiz en el País Vasco, una apuesta personal de Casado que ha sido un rotundo fracaso. Un nuevo fiasco electoral de la línea extremista de Casado, pues, que con casi toda seguridad añadirá un nuevo batacazo en las próximas elecciones al Parlament de Catalunya, donde las perspectivas para el PP no son muy esperanzadoras. Señales de que comienza una nueva guerra interna para el liderazgo en la derecha. Los resultados del PSOE también han sido malos dado que en Galicia se ha visto superado por un BNG que ha recuperado las posiciones perdidas a raíz de la eclosión del fenómeno de las mareas de hace 4 años mientras que en el País Vasco apenas ha mantenido el mismo resultado que el obtenido en los últimos comicios autonómicos. Peores aún han sido los resultados de sus socios de Gobierno: en Euskadi, Podemos ha perdido casi la mitad de sus escaños mientras que en Galicia los ha perdido todos y ha pasado de ser la segunda fuerza en el Parlamento autonómico a quedarse fuera, con menos del 4% de los votos. En definitiva, como argumenta Lola García en La Vanguardia, estas elecciones gallegas y vascas dejan dos mensajes: la apuesta por la estabilidad y el crecimiento del nacionalismo. Es decir, la epidemia de coronavirus no ha generado un deseo de cambio radical, sino más bien un efecto refugio. Tanto el PP gallego como el PNV han gestionado las instituciones durante mucho tiempo y el votante ha tenido la percepción de que, con ellos en el poder, no habrá sorpresas. La otra conclusión es la subida del nacionalismo y del independentismo del BNG y de Bildu, matizado desde una visión pragmática de la política. Por otra parte, el claro ganador de las elecciones Euskadi, el PNV también representa la defensa de la patria vasca, pero Íñigo Urkullu es el máximo exponente de su versión más pragmática que practica un equilibrio entre la aspiración a la independencia y la gestión de la autonomía combinada con la influencia allí donde se cuece el futuro. Paralelamente, el crecimiento de la izquierda abertzale, que ha igualado sus mejores resultados de siempre, también se debe al mismo fenómeno. Su crecimiento se ha producido sin que apenas se hablara de independencia durante la campaña y con una estrategia que prioriza la reivindicación social a la independencia.

En cuanto a Catalunya destaca que justo hace 10 años se hizo pública la sentencia del Tribunal Constitucional español que rechazaba el nuevo Estatuto de Autonomía de Catalunya aprobado por la gran mayoría de los catalanes. 10 años que según la reflexión de Jordi Amat en las páginas de La Vanguardia han sido de desconexión a la vez que la sentencia creó un nudo institucional que se ha ido transformando en conflicto de Estado. Apunta que el TC no sólo desactivó una dinámica de encaje de las nacionalidades con el Estado de las autonomías, sino que también inició una crisis de consentimiento entre una parte creciente de catalanes y el Estado: una crisis que se ha ensanchado hasta abrir una importante brecha en la calidad de la democracia española. Más contundente aún es el análisis del jurista y catedrático de Derecho constitucional Javier Pérez Royo en El Diario donde califica la sentencia del TC de golpe de estado. También alerta de que mientras no se dé una respuesta a la integración de Catalunya en el Estado susceptible de ser aceptada de forma general, España no tendrá propiamente una Constitución territorial democrática. Considera que la crisis del Estado social como consecuencia de la crisis económica de 2008 en conexión con la crisis constitucional de 2010 ha deparado una década de crisis democrática ininterrumpida en España. Josep Ramoneda reflexiona en un artículo publicado en El País sobre el momento actual del independentismo en Catalunya y considera que si bien el apoyo social sigue existiendo y las expectativas de voto no parece que decaigan, existe sin embargo un gran desconcierto estratégico y un alto nivel de confusión en el espacio político independentista . La traducción de todo ello es el desacuerdo estratégico entre los principales actores del independentismo, entre los que aún insisten en la vía unilateral y los que apuestan por una carrera de fondo, conscientes de que en estos momentos la autodeterminación no forma parte de la orden del día. En este sentido, en La Vanguardia, Oriol Junqueras y Pere Aragonés plantean las líneas maestras de lo que desde su punto de vista debe ser el proceso de recuperación de Catalunya después de la pandemia y establecen siete ejes prioritarios. Consideran que hay que encarar la reactivación hacia un nuevo modelo productivo de alto valor añadido; reforzar los servicios públicos para construir un estado de bienestar moderno y avanzado; reconciliar el trabajo con la vida; recoser el territorio y avanzar hacia un país equilibrado y conectado en red; apostando por la energía renovable y un compromiso de residuos cero; recuperando la cultura como impulso de una ciudadanía libre y comprometida; y construir una vía amplia hacia la independencia. Hacia la República de los derechos y las libertades. Finalmente, subrayan que es imprescindible que el independentismo se dote de una estrategia compartida, una estrategia capaz de aglutinar la pluralidad y la diversidad de la sociedad catalana, que permita ampliar las complicidades, que parta de la voluntad de acuerdo, de la cooperación y no de la competición. Y que no olvide que hay que construir una Catalunya libre, justa, diversa, próspera, limpia y feminista.

Por último, un apunte sobre los grandes cambios que también se deberán aplicar al ámbito de la innovación y de las nuevas tecnologías. Así, Martin Schüßler afirma en Social Europe que dado que la Inteligencia Artificial implica interacciones entre las máquinas y los humanos, la «IA explicable» constituye un nuevo reto. La Inteligencia Artificial explicable (Xai) es un término genérico que abarca los métodos y técnicas de investigación que tratan de conseguir este objetivo. Una explicación puede ser vista como un proceso, así como un producto: describe el proceso cognitivo de identificar las causas de un evento. Al mismo tiempo, suele ser un proceso social entre un explicador (emisor de una explicación) y un explicado (receptor de una explicación), con el objetivo de transferir conocimientos. Muchos sistemas inteligentes no sustituirán completamente las ocupaciones humanas -el temor a la automatización total y la erradicación de puestos de trabajo es tan antiguo como la idea de la propia IA. En cambio, automatizarán tareas específicas que antes se realizaban (semi-) manualmente. En consecuencia, la interacción de los humanos con los sistemas inteligentes será mucho más habitual de lo que era hasta ahora. La aportación y la comprensión humanas constituyen, pues, requisitos previos para la creación de sistemas inteligentes y el desarrollo de todo su potencial. Un potencial tecnológico que también vehicula la 5G y que Arun Bansal analiza en Politico donde explica que la pandemia de Covid-19 ha reforzado la importancia de la conectividad como infraestructura crítica. Tanto si se trata de la educación en el hogar, el trabajo a distancia, la atención de la salud en línea o la transmisión de contenidos, Europa necesita una conectividad expansiva de alta calidad para garantizar la equidad social y una plataforma de innovación que no distorsione un crecimiento neutro en cuanto a las emisiones de carbono. Dentro de este contexto, la transición hacia la 5G ofrece una oportunidad única, no sólo para establecer una plataforma de innovación abierta para un crecimiento neutro en carbono, sino para romper la curva de energía de la conectividad. Hecho igualmente destacable, la implementación de todo el potencial de la conectividad expansiva y de la 5G podría aportar 2,2 billones de euros a la economía europea en 2030 y tener un impacto exponencial en la reducción de las emisiones de carbono. Finalmente, en Foreign Affairs Carl Benedikt Frey y Michael Osborne refutan los análisis que comparan la lucha actual de los EEUU y China por la hegemonía en Inteligencia Artificial con la confrontación que mantuvieron en los años noventa los Estados Unidos y Japón en materia de supremacía computacional. Argumentan que esto no sucederá porque mientras que China es rica en datos y ha despuntado en el refinamiento de la tecnología inventada en otros lugares, muchos factores impiden que se pueda convertir en el lugar donde se produzca el próximo gran avance que el desarrollo de la Inteligencia Artificial necesita. En efecto, apuntan que el rompecabezas de la Inteligencia Artificial no radica en la cantidad de datos a los que tienen acceso sus algoritmos, sino en la eficiencia con la que la IA aprende de estos datos. En último término, la experimentación y la toma de decisiones descentralizadas son fundamentales para aprovechar los beneficios de la IA y que si bien a los regímenes autoritarios les encantan los datos, la innovación es más importante, y esto da la ventaja, de momento, a Estados Unidos.

more/less text

Política internacional y globalización

Alexander Cooley i Daniel H. Nexon How Hegemony Ends

Hi ha moltes raons per creure que l’hegemonia dels EUA està arribant a la fi: la resposta internacional descoordinada a la pandèmia de COVID-19, les crisis econòmiques que se’n deriven, el ressorgiment de la política nacionalista i l’enduriment de les fronteres estatals auguren la configuració d’un sistema internacional menys cooperatiu i més fràgil. Els gestos que ha fet Trump durant el seu mandat mostren la voluntat d’abandonar el compromís amb l’ordre internacional liberal. L’article analitza els factors que podrien conduir a la pèrdua de l’hegemonia internacional nord-americana i destaca com a determinant l’emergència d’Estats autocràtics i de noves organitzacions regionals i transnacionals que qüestionen l’estatus quo liberal i la primacia dels EUA. La pandèmia de la COVID-19 ha actuat com un accelerador d’aquest fenomen i, tot i que no hi ha una solució fàcil per recuperar l’hegemonia i els EUA s’hauran d’acostumar a navegar unes aigües més turbulentes, encara no s’ha perdut la partida: si els EUA aconsegueixen posar ordre a nivell domèstic i reconstruir un ordre liberal —tot el contrari del que està fent Trump— podran mantenir el seu poder sense tenir l’hegemonia completa. El moment unipolar s’ha esgotat: ara és qüestió de veure com pot afrontar-se un nou moment multipolar. 

The Economist The world new disorder

Per als analistes de The Economist, l’amenaça de desordre major al qual es troba confrontat el sistema de governaça global pesa sobre tothom, fins i tots els Estats Units. Però si els EUA deixen vacant el lideratge de l’ordre mundial, llavors els altres països haura de donar un pas endavant, molt especialment les potències mitjanes com el Japó i Alemanya, i les emergents com l’Índia i Indonèsia, que s’han acostumat a que els Estats Units carreguin amb tot el pes del lideratge. Alguns consideren que el nou rol que hauran d’assumir les potències mitjanes serà una cosa passatgera, que serviran de vicaris per mantenir el sistema en funcionament fins que els EUA tornin a assumir el comandament amb un altre president. Però significa molt més que això atès que no hi ha marxa enrere al «moment unipolar» que estem vivint des que el col·lapse de la URSS va deixar els Estats Units com a únic superpoder i que laXina va aprofitar la situació per contestar-li l’hegemonia. Al seu moment, moment, el president Barack Obama va demanar als països aliats que ajudessin els Estats Units a fer un món segur i es van inhibir. Ara no poden cometre de nou el mateix error.

M. Taylor Fravel China’s Sovereignty Obsession

El 15 de juny, les tropes índies i xineses es van enfrontar a la Vall de Galwan, que forma part del territori fronterer disputat entre ambdós països. Hi varen morir 20 soldats indis i un nombre no confirmat de soldats xinesos, unes xifres que representen les primeres morts des de fa 45 anys en aquest conflicte. Beijing i Nova Delhi estan intentant des-escalar la tensió, però alhora estan enviant reforços. Tot plegat va començar perquè la Xina va moure’s cap a dins de la Vall, i podria tenir com a conseqüència el trencament de la relació bilateral Xina-Índia i el reforçament de les relacions Índia-EUA. La motivació de la Xina per emprendre aquesta ofensiva: sembla que  vol demostrar força davant les crítiques que esta rebent per la seva duresa en les qüestions relacionades amb la seva sobirania, així com també podria ser que volgués evitar la fragmentació i el qüestionament del lideratge de Xi Jinping.  

Andrés Malamud Geopolítica de la pandemia

L’autor analitza com afecta la pandèmia la inserció llatinoamericana en el món. Abans del coronavirus, en un sistema internacional que caminava cap a la multipolaritat, la regió es mostrava econòmicament heterogènia, políticament fragmentada i sense oportunitats de constituir un pol global rellevant. I al seu entendre la qüestió clau, saber si la creixent influència xinesa generaria un conflicte amb els Estats Units romania sense resoldre. Considera que la pandèmia no ha canviat cap d’aquestes tendències; més aviat, les ha aguditzat. En l’àmbit global es confirma la multipolaritat creixent, el fracàs de la cooperació multilateral i la transició de poder d’Occident cap a Orient; i pel que fa a Amèrica Llatina, l’heterogeneïtat estructural, la fragmentació política i la irrellevància estratègica. Malamud alerta, però que després de la pandèmia, el paper internacional de Llatinoamèrica pot quedar molt relegat en l’escenari global. Tot i que la irrellevància geopolítica de vegades protegeix (de fet va preservar aAmèrica Llatina de la destrucció durant les guerres mundials), la mala notícia és que les amenaces actuals, com el canvi climàtic, les pandèmies i el col·lapse cibernètic, són cegues a la geografia. La cooperació internacional és tan necessària avui com ho ha estat sempre. La regió necessita idees fresques per fomentar-la. La primera condició per a nodrir aquestes idees és no amagar la realitat i comprendre el món tal com és.

Felix Light Why Putin is turning left as he seeks to extend his rule

Els mesos que han precedit el referèndum sobre els canvis constiticunals impulsats per Vladimir Putin han estat marcats per un aparent gir a l’esquerra del president rus. A parer de l’autor, aquest gir no ha respost només a finalitats electoralistes. Encara que Rússia ha continuat reduint cada vegada més les seves despeses en benestar social, recentment l’oferta del president ha pres un caire molt més populista. Després de la seva reelecció l’any 2018, Putin va anunciar que l’enfocament principal del seu govern seria el que ell anomena Projectes Nacionals: una sèrie d’objectius de tonalitat socialdemòcrata per millorar l’atenció sanitària, l’educació i el nivell de vida. Entre aquests projectes destaquen, com va dir el portaveu de la Duma Vyacheslav Volodin a principis d’aquest any, una nova constitució i un nou «Estat rus del benestar». Aquestes inicitiaves tenen molt bona premsa per molts russos, que segueixen aferrats a les generoses garanties socials que els proporcionava la Unió Soviètica. Així, per exemple, després de l’eufòria patriòtica que va envoltar l’annexió de Crimea el 2014, l’estancament econòmic i  la reducció del nivell de vida va tornar a revifar les demandes de millora de la qualitat de vida.

Charles King How a Great Power Falls Apart

Basant-se en els mètodes i les reflexions d’Andrei Amalrik que l’any 1970 va publicar Will the Soviet Union Survive Until 1984? on avançava els esdeveniments que es produirien dues dècades després, l’autor analitza el procés de pèrdua d’influència d’una superpotència dins del marc de relacions globals.  Assenyala que si els governs són bons per a reconèixer les errades i les mancances dels altres, en canvi no són gens lúcids quan es tracta de qüestionar les seves pròpies polítiques, la qual cosa comporta que el declivi sigui invisible des de l’interior. És cert que totes les potències acaben la seva hegemonia un dia o altre. en el cas de la Unió Soviètica considerava que no tenia l’agilitat necessària per emprendre una reforma que sacsegés el sistema per aconseguir sobreviure, i tenia raó. Però la seva contribució més àmplia va ser mostrar als ciutadans d’altres països amb estructures polítiques, socials i econòmiques diferents com funciona el procés de declivi d’un país o d’una potència.

Timothy McLaughlin Hong Kong Is a Colony Once More

A parer de l’autor, la llei de seguretat nacional recentment aprovada a Hong Kong sota la pressió del govern xinès és, en certa manera, encara més preocupant que les reformes de dècades anteriors, en el sentit que en aquella època almenys la Gran Bretanya oferiria a la seva colònia un cert grau de consulta als residents de la ciutat abans de procedir a canvis tan significatius com seria aquest. Considera que aquesta última llei és una versió incruenta de la massacre de la Plaça de Tiananmen de 1989. Perquè si la gent tendeix a centrar-se en la matança aquesta va ser de més a més un instrument amb l’objectiu d’intimidar i terroritzar la gent perquè ni tan sols pensessin en protestar de nou. L’objectiu ara a Hong Kong és evitar que es repeteixin les protestes prodemocràtiques de 2019, en què milions de persones es van manifestar a favor del sufragi universal, juntament amb altres demandes de més democràcia.

Le Monde Israël : un projet d’annexion illégal et dangereux

L’editorial del diari Le Monde postula que la UE ha de reaccionar de manera forta, clara i concreta a la voluntat del primer ministre israelià d’annexionar part del territori palestí ocupat. Considera que des del punt de vista diplomàtic els plans de Netanyahu constitueixen una violació del dret internacional, que renuncia al dret a l’autodeterminació. L’apropiació per part d’un estat de territoris adquirits per la força i la modificació de les fronteres en les mateixes condicions són il·legals. Des del punt de vista polític, l’annexió perpetuaria l’ocupació dels territoris palestins, enterrant definitivament la idea de dos estats, palestins i israelians, que convivien al costat l’un de l’altre. Di els plans d’annexió es tiren endavant, això també tindrà conseqüències per a la UE ja que els vint-i-set estan dividits pel que fa a la seva posició sobre Israel. Pel que fa a les annexion il·legals, però, hi ha un precedent sobre el qual la UE ha mostrat una unitat notable durant els últims sis anys: Crimea, l’annexió de la qual ha comportat que les sancions europees a Rússia es renovin per unanimitat cada sis mesos. Ara bé, els diputats alemanys van dir a finals de juny que les sancions contra Israel serien contraproduents. Així, doncs, el debat està obert pel que fa a la forma que prendria la reacció europea Però aquesta reacció ha de ser forta, clara i concreta; en cas contrari, es perdrà la credibilitat del pes de la democràcia europea.

Anne Applebaum Trump Is Turning America Into the ‘Shithole Country’ He Fears

El nacionalisme és, essencialment, un sentiment de superioritat respecte els altres països; és afirmar “el nostre país és millor que el vostre”. No és patriotisme, que és el desig de treballar pel bé comú d’aquells amb qui es comparteix el país, de construir alguna cosa positiva. El nacionalisme és precisament el que defensa Trump quan sentencia: “America First!” i necessita ser reforçat constantment, necessita que es demostri que el propi país és superior. Però què passa quan les dades que podrien donar veracitat a aquestes afirmacions no hi son? Què passa quan, com està passant ara, son els altres països els que diuen no als EUA? Quan els EUA perden poder? En la gestió de la pandèmia de la COVID-19, els EUA formen part dels països que han abordat el problema de manera més nefasta, i molts països estan negant l’entrada a ciutadans nord-americans. Com afrontaran, els nacionalistes americans aquesta situació? Segurament, molts faran com si no passés res, però per a molts altres serà difícil ometre la realitat i es farà evident que la competitivitat entre països no és una estratègia eficient per combatre un repte d’aquest tipus.

Oona Hathaway i Scott J. Schapiro Welcome to the Post-Leader World

Des del punt de vista de l’autor, l’abandonament del líderatge mundial per part dels Estats Units pot tenir un efecte positiu inesperat, ja que es pot iniciar una etapa de la seva governança global que afavoreixi un nombre reduït de nacions i obri noves possibilitats per a sistemes més descentralitzats i democràtics de govern mundial que impliquen una veritable cooperació entre una massa crítica de nacions. La crisi ofereix l’oportunitat de transformar un ordre mundial dominat per un sol estat o per un nombre molt reduït cap un sistema de govern mundial més equitatiu. Amb tot, la idea de descentralitzar la governança mundial cap a aliances canviants de nacions no és del tot nova. Gran part del dret internacional ja funciona sobre la base d’aquest principi d’interessos compartits i d’aplicació descentralitzada. De fet, és el sistema de funcionament de l’OTAN, al si de la qual tots els països signataris de l’acord es defensen mutuament. Rl sistema de governança descentralitzada també pot ser una avantatge en temes de ciberseguritat ja que fins ara per molt que la majoria de països que conformen la comunitat internacional consideri que es necessiten regles per a regular la pirateria informàtica, Rússia, la Xina i els Estats Units no es posen d’acord sobre aquestes regles o la forma de fer-les complir. Com a conseqüència d’això, els progressos en la creació i l’aplicació de regles globals han estat molt escassos. Un altre aspecte positiu és que la desaparició d’un actor hegemònic pot facilitar la construcció de consensos dins de projectes comuns de cooperació. En definitiva, el fracas dels Estats Units per liderar el sistema global en aquest temps de crisi suposa una oportunitat per a transformar de manera eficaç i legítima un sistema que s’ha anat erosionanr lentament durant dècades.

Simon Tisdall Weak, divided, incompetent... the west is unfit to challenge Xi’s bid for global hegemony

L’especialista en afers internacionals del diari The Guardian, Simon Tisdall considera que el problema bàsic subjacent a les tensions provocades pel cop infligit per la Xina a Hong Kong mitjançant la nova llei de seguretat nacional, resideix en la seva negativa a acceptar la responsabilitat de la catàstrofe de la Covid-19, la seva política exterior cada vegada més agressiva respecte dels països que s’interposen en el el seu camí i en el seu ferotge rebuig a qualsevol intent, per part dels EUA o altres països, de negar el seu destí manifest com superpotència mundial. De fet, la Xina s’està comportant exactament com totes les potències emergents s’han comportat des que es van inventar els imperis i les satrapies. Els perses, grecs i romans ho van fer. També ho van fer Gran Bretanya, Alemanya i Japó. Més recentment, la Unió Soviètica i els EUA també van tractar de dominar el món i la relació de víctimes també inclou la pròpia Xina. Tisdall també denuncia que els líders occidentals no poden dir que no estaven avisats. En el decisiu 19è congrés del PCCh el 2017, Xi va saludar l’adveniment d’una «nova era» de poder xinès (i personal) sense igual i va afirmar que «Aquesta és una conjuntura històrica en el desenvolupament de la Xina. La nació xinesa … s’ha aixecat, s’ha enriquit i s’ha fet forta». Paral·lelament, l’interès de Beijing en matèria de cooperació per a  la seguretat s’està esvaint visiblement. Les esperances que la Xina, amb el temps, es democratitzi s’han vist frustrades i h’hostilitat de Trump ha cristal·litzat l’esqles esquerdes en les relacions entre ambdues superpotències. En definitiva, en absència d’una resistència occidental més dura i unificada i de sancions polítiques significatives, Xi Jinping seguirà endavant, com tendeixen a fer els emperadors.

Michael Green i Evan Medeiros Is Taiwan the Next Hong Kong?

Arran de la imposició per part de la Xina de la nova llei de seguretat a Honk Kong, les autors assenyalen a les pàgines de Foreign Affairs que l’ombra de Taiwan s’estén en aquest context. Llevat que els Estats Units demostrin la determinació i la capacitat de resistir la coacció i l’agressió de la Xina, els dirigents d’aquest país podrien arribar a la conclusió que els riscos i els costos d’una futura acció militar contra Taiwan són baixos o almenys assumibles. Tot i admetres que un assalt xinès a l’illa no és ni imminent ni inevitable, consideren que les recents accions de Pequín a Hong Kong – i a altres parts d’Àsia – plantegen qüestions preocupants sobre l’evolució dels seus objectius i la seva creixent voluntat d’utilitzar tàctiques coercitives per assolir-los. En resum, adverteixen que els Estats Units no haurien de ser laxistes respecte de l’actuació xinesa Hong Kong en un moment on Beijing s’està posicionant per a reforçar la seva influència amb vistes a una hegemonia més àmplia per tota Àsia.

Catalunya, España, Europa

Oriol Junqueras i Pere Aragonès De la reconstrucción a la república catalana

En aquest article, Junqueras i Aragonès plantegen les línies mestres del que ha de ser el procés de recuperació de Catalunya després de la pandèmia. Consideren que cal encarar la reactivació cap a un nou model productiu d’alt valor afegit; reforçar els serveis públics per construir un estat de benestar modern i avançat; reconciliar la feina amb la vida; recosir el territori i avançar cap a un país equilibrat i connectat en xarxa; apostant per l’energia renovable i un compromís de residus zero; recuperant la cultura com a impuls d’una ciutadania lliure i compromesa; i, clarament,  construir una via àmplia cap a la independència. Cap a la República dels drets i les llibertats. Aquest són, doncs. els set eixos prioritaris per passar de la recuperació a la República. I per fer-ho possible, elsa utors subratllen que és imprescindible que l’independentisme es doti d’una estratègia compartida, una estratègia capaç d’aglutinar la pluralitat i diversitat de la societat catalana, que permeti ampliar les complicitats, que parteixi de la voluntat d’acord, de la cooperació i no de la competició. I que no oblidi quecal construir una Catalunya lliure, justa, diversa, pròspera, neta i feminista. Una estratègia que necessita ser compartida per la ciutadania per reforçar la complicitat entre institucions i mobilització popular que ha fet avançar a l’independentisme com mai abans al llarg de l’última dècada. I una estratègia col·lectiva que permeti recuperar la iniciativa i capacitat de lideratge. Que permeti afrontar enfortits i amb les confiances renovades el conflicte polític amb l’Estat i les dificultats socioeconòmiques. Aquesta és la lliçó que ha donat la societat a l’hora de respondre a la Covid-19. Per això conclouen que és imprescindible una estratègia comuna per passar de la reconstrucció a la República.

Josep Ramoneda L’estat de l’independentisme

Josep Ramoneda analitzat l’estat actual de l’independentisme després dels mesos de confinament deguts a la Covid-19 i si bé el suport social continua existint, les expectatives de vot no sembla que decaiguin, considera però hi ha desconcert estratègic i un alt nivell de confusió en l’espai polític independentista. La traducció de tot plegat en el moment present és el desacord estratègic entre els principals actors de l’independentisme, entre els que encara insisteixen en la via unilateral i els que aposten per una cursa de fons, conscients que en aquests moments l’autodeterminació no forma part de l’ordre del dia. De manera que l’atenció se centra en el repartiment definitiu de l’herència del pujolisme. Dotant Catalunya d’instruments bàsics per a la consciència nacional, donant a amplis espais de les classes mitjanes un discurs nacionalista referencial i creant un poderós sistema clientelar i d’articulació territorial a través dels municipis, Pujol va agrupar el catalanisme, en una mescla de nacionalisme convencional, pragmatisme econòmic i retòrica social cristiana. En assumir aquesta herència, Artur Mas hi va introduir dos factors: el neoliberalisme i la independència, aliens a la tradició pujolista. I a partir d’aquí l’espai va anar mutant. El procés i la famosa confessió de Pujol van fer la resta. Alguns democristians i nacionalistes moderats se’n van desmarcar i van quedar a l’ombra, el PDeCAT va resistir amb el suport del seu poder sobre el territori i Puigdemont hi va afegir sigles i moviments per sumar i impedir l’hegemonia d’Esquerra Republicana. Resultat: JxCat en procés de descomposició i recomposició, que ara mateix només se sosté per la imatge de Puigdemont, centra avui l’actualitat sobiranista. En darrer terme, Ramoneda apunta que l’evolució d’aquest espai abans de les eleccions marcarà el futur de l’independentisme.

Mariola Urrea Repensar el país

El proper 17 de juliol el Consell Europeu es reunirà amb el propòsit d’acordar el Marc Financer Plurianual de la Unió Europea per als pròxims set anys, un moment important per a Espanya en la mesura que aquest instrument conté el Pla Europeu de Recuperació amb els recursos encaminats a reparar els danys que ha provocat la pandèmia. L’autora considera que Europa ha configurat, aquest cop sí, la seva resposta als impactes socials i econòmics del coronavirus pensant en una recuperació col·lectiva i un futur millor per a les properes generacions., i que Espanya ha d’aprofitar aquesta oportunitat. Per aixó considera que és urgent identificar les estructures públiques i privades -a escala nacional i autonòmica- que estiguin millor capacitades per l’exigent tasca de definir el futur i accelerar la seva consecució. Es tracta, sens dubte, d’una necessitat provocada per la pandèmia, però també constitueix una oportunitat que seria absurd no saber aprofitar. El moment convida a impulsar plantejaments pragmàtics que orientin l’esforç tècnic a mapejar Espanya per identificar les necessitats concretes de país i traduir-les en projectes capaços, per la seva qualitat i quantitat, d’aprofitar de forma eficient la resposta que, aquesta vegada sí, Europa ha configurat pensant en una recuperació col·lectiva i un futur millor per a les pròximes generacions

Jordi Amat Diez años de desconexión

Ara que se celebren els 10 anys de la polèmica sentència del Tribunal Constitucional espanyol sobre l’Estatut d’autonomia de Catalunya, l’autor considera que no pactar una sortida al conflicte territorial (sobre la redistribució del poder i el reconeixement nacional) ha perpetuat una dinàmica de degradació, però que a la vegada el conflicte no pot valer sempre com la coartada per no constatar que Catalunya avança fatigada i sense que li preocupi massa. Durant aquest període el funcionament d’un òrgan bàsic de l’Estat es va anar corcant i la sentència del 28 de juny de l’any 2010, desactivant la proposta catalana, va crear un nus institucional que  s’ha transformat en conflicte d’Estat. No només es va desactivar una dinàmica d’encaix de les nacionalitats amb l’Estat de les autonomies. Es va iniciar una crisi de consentiment entre una part creixent de catalans i l’Estat: una crisi que s’ha eixamplat fins a obrir un esvoranc en la qualitat de la democràcia espanyola aplicant un Codi Penal artròsic i una llei mordassa regressiva. És clar que durant aquests anys diversos àmbits han millorat gràcies a l’impuls, recursos o suport de les institucions d’autogovern. En el camp de les infraestructures -el port- o el de la cultura -el Ramon Llull-, el de l’Administració -la Administració Oberta- o el de la innovació -el supercomputador-. Però si féssim un balanç qualitatiu i quantitatiu del rendiment obtingut per la direcció política catalana durant els últims anys -una auditoria de l’activitat legislativa, les aliances regionals o els acords establerts amb el Govern central, l’avaluació del prestigi internacional i sobretot l’enumeració dels grans projectes executats-, la diferència entre inversió i guanys revelaria que estem en números vermells. I el problema no ha estat la despesa vinculada al Procés, com reitera el tòpic. El principal problema, de què la majoria dels actors són part, ha estat l’escassetat dels rendiments obtinguts en funció del temps invertit i el cost d’oportunitat perdut perquè les energies s’han dedicat a projectes que no han donat resultats. El problema no era ni és anhelar la independència; el problema és i ha estat l’esterilitat de la governança.

Javier Pérez Royo Diez años después de la sentencia del Estatut

En la seva reflexió sobre els 10 anys passats des de la sentència del Tribunal Constitucional sobre l’Estatut d’autonomia de Catalunya, que segons l’autor li va donar al PP una concentració de poder gairebé sense precedents als processos electorals posteriors, Pérez Royo subratlla que això no obstant, en una sola legislatura la idea de la unitat d’Espanya que el PP va aconseguir imposar a través del TC, es va veure desautoritzada a les urnes. Aquesta desautorització de la seva idea d’Espanya s’ha traduït a més en una fragmentació de l’espai política de la dreta, ja que el PP ha perdut el monopoli representatiu de la dreta espanyola i, amb això, la possibilitat de ser Govern. A la vegada, la «imposició» d’un Estatut d’Autonomia a Catalunya ha conduït a l’PP a la irrellevància en aquesta «nacionalitat», així com també al País Basc. Si les conseqüències fossin només aquestes, serien preocupants, però Pérez Royo alerta de que mentre no tinguem una resposta per a la integració de Catalunya a l’Estat susceptible de ser acceptada de forma general, Espanya no tindrà pròpiament una Constitució Territorial. En darrer terme, la crisi de l’Estat social com a conseqüència de la crisi econòmica de 2008/2009 en connexió amb la crisi de la Constitució territorial de 2010, ens ha deparat una dècada de crisi constitucional ininterrompuda. Ara estem entrant en una crisi de l’Estat social encara més intensa, sense haver deixat enrere la crisi territorial.

El País Revés europeísta

L’editorial del diari El País constata que la derrota de la vicepresidenta econòmica espanyola, Nadia Calviño, com a candidata a presidir l’Eurogrup constitueix un revés sense pal·liatius. Per descomptat per a Espanya, que aspirava a reequilibrar la desigual sort aconseguida en el repartiment de càrrecs de les institucions de la UE fa ara un any, la qual cosa hauria enfortit el sector més pragmàtic del Govern espanyol enfront del sector proper a Unidas Podemos. Però sobretot per l’afany que simbolitzava d’un europeisme actiu i sense fissures. En aquest sentit, adverteix que el candidat guanyador, l’irlandès Paschal Donohoe, ofereix un flanc massa polèmic en l’àmbit impositiu atès que és adversari de qualsevol indici d’harmonització fiscal, s’oposa a establir un mínim tribut a les grans multinacionals tecnològiques nord-americanes (la taxa Google que persegueix el gruix de la UE) de les quals Irlanda és principal seu europea, i exhibeix un raquític tipus en l’impost de societats. En definitiva, es repeteix l’episodi de l’estiu passat, quan els conservadors van trencar el pacte que els seus dirigents havien tancat per al cartipàs de les institucions, que incloïa al laborista holandès Frans Timermans al capdavant de la Comissió.

Katherine Butler Coronavirus: Europeans say EU was ‘irrelevant’ during pandemic

Aquest article comenta una enquesta feta a 10.000 ciutadans europeus (de França,  Alemanya, Itàlia, Polònia, Portugal, Espanya, Bulgària, Dinamarca i Suècia) a finals d’abril per Datapraxis i YouGov. En general, els ciutadans es van mostrar decebuts amb la resposta fragmentada dels governs europeus, i molts ciutadans van dir que no tenien clar quins eren els aliats dels seus països. Sobre el rol de l’Estat, l’opinió estava dividida però es decantava cap a un augment de la desconfiança del paper d’aquest, tot i que encara hi havia un gruix significatiu de ciutadans que consideraven que aquesta crisi ha demostrat la necessitat que l’Estat tingui un rol més actiu. A França i a Espanya, més de la meitat dels enquestats van afirmar estar insatisfets amb els rols d’Emmanuel Macron i de Pedro Sánchez, mentre que a Alemanya la visió sobre Angela Merkel era més positiva. No obstant aquestes dades l’article assenyala que, de moment, la resposta a la pandèmia no s’ha traduït en un augment de l’euroescepticisme: la gran majoria va contestar que la situació actual ha demostrat la necessitat d’actuar de manera més coordinada a nivell europeu. 

Maria Petmesidou i Ana Guillén Rekindled north-south stereotypes are harmful for the European project

La manera com els països europeus estan sent representats discursivament, argumenten les autores de l’article, està tenint un impacte molt negatiu en la solidaritat i la cohesió social. Els estereotips nord-sud s’han nodrit de la manera com els països han gestionat la crisi, i han reforçat el relat moralista del “nord frugal” contra el “sud imprudent i descontrolat”. Aquest tipus de retòrica recorda al discurs de l’austeritat que es va articular durant el moment post-crisi del 2008: la gent del sud era acusada de ser mandrosa, corrupta, poc productiva i fins i tot, menys humana que la gent del nord. Aquests estigmes s’han aprofundit durant la pandèmia i s’ha eludit l’anàlisi més profunda del que causa que aquests països gestionin de manera menys eficient els problemes econòmics i sanitaris. Segons les autores de l’article, legitimar polítiques en base a una narrativa moral que provoca el menyspreu d’una part de la ciutadania europea és inadmissible si s’aspira a construir un projecte comú. En comptes d’això, s’hauria de caminar cap a una deliberació en termes igualitaris, respectuosos i lliure de prejudicis. 

Teresa Reiter EU’s two-faced Balkans strategy

La hipocresia europea als Balcans ha quedat demostrada, un cop més, amb la reacció dels líders europeus al resultat de les últimes eleccions a Sèrbia: el Partit Progressista, que ja estava al govern, ha tornat a guanyar les eleccions i personatges com Donald Tusk han celebrat aquesta victòria tot i que el president Aleksandar Vučić hagi dut a terme pràctiques antidemocràtiques, tingui el control dels mitjans de comunicació i de les institucions i hagi fet ús de la pandèmia per limitar els drets i les llibertats dels ciutadans. Els líders europeus, durant més d’una dècada, s’han dedicat a predicar la importància dels valors europeus, la democràcia i l’Estat de dret als Balcans occidentals mentre donaven suport a polítics com Vučić, cosa que fa pensar que per a aquests líders és més important l’estabilitat que la regeneració democràtica de la regió. Segons l’autor de l’article, aquesta estratègia acabarà sent contraproduent no només pels ciutadans dels Balcans, sinó per tota la ciutadania europea perquè implicarà la degradació dels estàndards europeus. El que s’hauria de fer, en comptes d’ajudar líders com Vučić, seria promoure un canvi estructural a través de les forces pro-democràtiques que respectin els drets i les llibertats individuals. 

Angela Merkel For Europe to survive, its economy needs to survive

Ara que la presidència rotativa del Consell de la UE ha estat assumida per Alemanya des de l’1 de juliol, la cancellera Angela Merkel ha atorgat una entrevista a The Guardian i altres cinc diaris europeus -el Süddeutsche Zeitung, Le Monde, La Vanguardia, la Stampa i Polityka on parla de la resposta econòmica d’Europa a la pandèmia del coronavirus, la seva postura en les negociacions sobre Brexit i els desafiaments globals que plantegen els Estats Units, Rússia i la Xina. Merkel subratlla que el fons de reconstrucció de la UE és una resposta única a una situació única i que si es vulguessin canviar aspectes fonamentals de la forma en què es gestiona el pressupost de la UE o, per exemple, donar a ka UE el dret d’augmentar els impostos, llavors caldria modificar els tractats. Això alteraria l’equilibri estàtic entre la competència i la supervisió. La cancellera es mostra segura que això es debatrà en els propers anys, però que s’ha de fer amb cautela. No obstant això, en la situació actual afirma que la reforma dels tractats no està a l’ordre del dia ja que la prioritat està en respondre ràpidament a la pandèmia.

Peter Verovšek The EU is muddling through another crisis—which may be good enough

El lideratge actual de la UE no està tan compromès amb el projecte europeu com ho estaven les anteriors generacions de líders, i és per això que no seria realista esperar un compromís amb la integració i la solidaritat. No obstant, l’actual crisi podria ser una bona oportunitat per a la futura generació de líders que prendrà les regnes de la UE en els propers anys i que és molt més pro-Europea. Aquesta generació, nascuda durant els anys 70-80 és més Europea i concep un continent molt més obert: son els fills de l’experiència Erasmus i d’una mentalitat oberta i europeista. Aquesta generació haurà de decidir la finalitat d’Europa: una nova república Europea? Uns Estats Units d’Europa? Un organisme supranacional de governança econòmica? Independentment de la forma que acabi prenent Europa, la decisió de com serà no ha de prendre’s de manera precipitada i és millor deixar-la per a la futura generació de líders. 

Lili Bayer 5 sticking points in the EU budget talks

En el seu article publicat a la revista Politico, Lili Bayer repassa els cinc punts conflictius en les converses sobre el pressupost de la UE. En primer lloc està la qüestió del tamany ja que cinc països -Àustria, Dinamarca, Finlàndia, els Països Baixos i Suècia- estan pressionant perquè es redueixi el nivell de despesa i, en particular, perquè es redueixi la suma destinada a subvencions en el pla per a la recuperació. En segonn loc, el timing. La Comissió vol assignar els diners del fons previst de 750.000 milions d’euros entre 2021 i 2024. Però els països frugals han estat pressionant perquè el fons de recuperació només funcioni durant dos anys -una posició també compartida per Alemanya i França. En tercer lloc, alguns països del Nord insisteixen que l’accés al finançament ha d’estar supeditat a l’aplicació de reformes concretes. Quart, la proposta de la Comissió de distribuir 310.000 milions d’euros sobre la base d’una fórmula que tindria en compte la desocupació entre 2015 i 2019 ha suscitat polèmica en moltes capitals, des de Dublín fins a Budapest. Finalment,
el Parlament Europeu i una gran coalició de països estan pressionant perquè hi hagi noves fonts d’ingressos que ajudin a alleujar la pressió sobre el volum de les contribucions al pressupost, els anomenats recursos propis.

Giuliano da Empoli Sept idées pour un plan de relance culturel de l’Union

L’autor, exregidor de Cultura de l’Ajuntament de Florència i director del think tank Volta,  proposa utilitzar la cultura i les set idees plantejades en la seva proposta com a punt de partida per rellançar la Unió: autoretrat de l’Europa del segle XXI, una fàbrica de memes per a Europa, una història comunca per a Europa, després d’Erasmus Odysseus, el tema de la capitalitat, una xarxa d’Europa-cafès i un projecte Babel per a la traducció vocal. Al seu parer, multiplicar els punts de vista i les narracions, tornar a entendre la construcció europea de manera transgressora és l’única manera de treure els debats europeus del seu avorriment mortal i de qüestionar l’hegemonia cultural que els nacional-populistes han anat construint peça per peça durant els darrers vint anys. Perquè si la crisi de la Covid-19 ha suposat una aturada en el camí dels moviments sobiranistes a tot Europa, seria il·lusori pensar que aquesta tendència està destinada a durar si la construcció europea no és capaç de donar resposta a les aspiracions de la seva ciutadania. El document complet es pot consultar aqui.

Democracia, diversidad y cultura

Clara Serra ¿Qué está pasando en el feminismo español?

Després d’un període de creixement exponencial, estan apareixent fractures cada vegada més profundes el el moviment feminista i assistim diàriament a enfrontaments molt violents, especialment a les xarxes socials. Molta gent que s’ha acostat al feminisme en aquest temps observa aquests debats amb interès, però sense poder comprendre del tot el que està en joc en aquests conflictes. La disputa entre PSOE i Unides Podem explica part del que veiem, però l’autora apunta que això no va només d’un conflicte entre partits. Tampoc no es tracta de la confrontació entre un feminisme «vell» i un feminisme «nou». El que està en joc en el feminisme a Espanya té a veure amb un llarg i profund debat ideològic dins el qual cap de les postures són noves. També adverteix que s’està acostant una gran disputa ideològica que marcarà els debats dels propers anys i Podemos, tot i que ha apostat amb valentia pels drets de les persones trans, no té vímets prou sòlids com per afrontar-la. Perquè, salvant la valuosa excepció que suposa el feminisme de Barcelona en comú -forjat en una ciutat amb una històrica tradició d’activisme queer, transfeminista, llibertari, pro drets i prosex-, a dia d’avui Podemos no té un discurs diferent al del PSOE sobre qüestions com la prostitució, la pornografia o la violència. Això situa les feministes socialistes en condicions d’assenyalar incoherències i contradiccions. Justament perquè algunes de les dirigents de Podemos estan d’acord amb moltes de les perspectives del PSOE i molts dels arguments que avui el PSOE llança contra Podemos van ser incorporats en el seu dia per les pròpies bases feministes de Podemos. Clara Serra conclou afirmant que darreramebt les xarxes, els debats televisius o els argumentaris dels partits s’han començat a omplir de gent que parla de la teoria queer per denostarla i estigmatitzar-la. No hi ha una teoria queer, sinó moltes, però sí que hi ha una genealogia. I és des d’aquesta tradició des d’on millor es pot entendre la batalla cultural que recorrerà el feminisme els propers anys. Si alguna cosa hem après de la història de les lluites que aquesta paraula téal  darrere, és que no hi ha res més eficaç contra l’estigmatització que reivindicar els insults amb orgull. Hi ha un feminisme orgullosament queer.

Breno Bringel Covid-19 y el nuevo caos global

A parer de l’autor, a partir de les lluites del nostre temps, cal un moviment global que marqui nous rumbs per a una nova era del moviment alterglobalització. Només així podrem moure’ns d’una globalització destructiva a un «plurivers». També alerta del creixement de postures «antiglobalistas» i nacionalistes que emergeixen a tot arreu, sigui en el cor del sistema, en les «potències emergents» o en països perifèrics, tractant de reorganitzar el capitalisme de manera més tancada i autoritària. Bringel assenyala els tres projectes que es disputen el debat polític contemporani en el món post-pandèmia: a) el Business as usual, centrat en el creixement del PIB, en un desarollisme depredador i en la recerca de nous nínxols de mercat per sortir de la crisi, a partir de polítiques d’ajust que exigeixen, un cop més, el sacrifici de tots per maximitzar el benefici i el lucre d’uns pocs; b) el Green New Deal, que encara que sorgeix inicialment fa una dècada en l’àmbit ecologista del Regne Unit, guanya més ressò en els últims anys a partir d’una proposta de diputats demòcrates als Estats Units per generar reformes socials i econòmiques que portarien a una transformació del sistema energètic. S’ha difòs molt ràpidament durant la pandèmia, amb apropiacions per part de diverses d’empreses, organitzacions internacionals i de la mateixa UE que està creant el seu propi European Green Deal; i c) el canvi de paradigma cap a una nova matriu econòmica i ecosocial, proposat per moviments ecologistes més combatius i diversos sectors anticapitalistes que aposten pel decreixement i mesures més rupturistes com l’única alternativa possible. Aquests projectes semblen portar-nos a tres escenaris possibles que no es donen de forma «pura» i poden imbricar-se de múltiples maneres, encara que tots ells tenen la seva lògica pròpia: la recuperació de la lògica més agressiva del creixement econòmic, l’adaptació del capitalisme a un model «més net», encara que desigual socialment; o la transició cap a un nou model ecològic i econòmic.

Carole Reynaud-Paligot Plutôt que d’essayer de définir le racisme, il faut regarder comment il se construit

En aquesta entrevista al diari Le Monde, la historiadora Carole Reynaud-Paligot defineix el racisme com un «procés de jerarquització»i que per tal de procedir a aquesta definició  al distingir tres «etapes»: categorització, priorització i essencialització. La categorització consisteix en mobilitzar les categories (religioses, socials, culturals) que circulen en una societat. Aquesta categorització va acompanyada d’estereotips, que sovint són depreciatius. Això no obstant, argumenta que més que limitar-se a una definició, és interessant analitzar com es construeix el racisme, és a dir, estudiar els processos de racialització de les identitats perquè la identificació dels actors responsables pot ajudar a combatre el racisme de manera més eficaç.

Adam Tooze Covid-19 is now a truly global health crisis – the solutions must be too

La pandèmia ha estat un gran repte per la manera com es defineix l’imaginari col·lectiu: ens ha fet ser conscients de l’alt grau d’interdependència entre països i de l’extrema dificultat que tenim per conèixer les forces globals que defineixen el que succeeix. La crisi de la Covid-19 no està, ni de bon tros, controlada: encara que l’Àsia de l’Est i Europa estiguin recuperant-se, la resta del món encara hi és dins, i segurament hi haurà una segona onadaI el problema, segons Tooze, és com articular una resposta a nivell global que no passi pel confinament, que és una opció que políticament queda descartada. I com que els EUA es troben aïllats degut a les polítiques que impulsa Trump, sembla que hauran de ser Àsia i Europa qui liderin la coordinació global contra la pandèmia. 

Boris Buden What does it mean to be 'in crisis'?

Què vol dir estar en “crisi”? L’ús corrent que es fa d’aquest terme serveix per descriure un trencament amb la normalitat, una disrupció temporal respecte una condició d’estabilitat preexistent. No obstant això, Buden sosté que aquesta perspectiva és molt simplista i que nodreix la propaganda política tot fent creure hi pot haver un “retorn a la normalitat”. En un nivell més profund d’anàlisi, pensadors com Bruno Latour han conceptualitzat la situació actual com un preludi d’una crisi ecològica més greu per la qual no estem preparats. Una crisi d’aquest tipus farà necessària la reorganització de les condicions de vida actuals i del model polític de l’Estat-nació. No obstant això, defensa Buden, la importància que s’ha atorgat als processos naturals en la definició fatal del futur de la humanitat contribueix a naturalitzar les relacions socials i des-historicitzar-les. L’autor recorda que no hi ha res de natural en una crisi: és un fenomen històric i, com defineix Koselleck, va ser un concepte inventat el segle XVIII pels pensadors de la Il·lustració, que veien arribar una decisió política imminent, la  de la Revolució Francesa. La situació actual sembla repetir aquest mateix esquema i ens fa fer-nos la pregunta: què significa per al món del capitalisme neoliberal i de la democràcia liberal estar en crisi? Segons Buden, la resposta no pot ser molt diferent de la que van donar, fa dos-cents anys, els sans-culottes. 

David W. Blight Europe in 1989, America in 2020, and the Death of the Lost Cause

Podria el 2020 ser el 1989 per als EUA? Durant els últims mesos milers de ciutadans nord-americans han enderrocat monuments confederats dedicats a esclavistes i líders de la “Causa Perduda” amb la voluntat d’eliminar de l’espai públic els elements que celebren el racisme i la supremacia blanca. No obstant això, recorda l’autor de l’article, hem de recordar que la història no va acabar quan va caure el Mur de Berlín i la URSS va dissoldre’s, i suggereix que el racisme no desapareixerà per molt que s’enderroquin aquestes estàtues: la història de l’esclavitud, la Guerra Civil i la segregació racial encara està molt present a la vida corrent als EUA. Caldrà tenir molta memòria històrica per poder progressar i encetar una conversa que permeti fer del 2020 un 1989 que capgiri la situació de desigualtat i opressió estructural que defineix les relacions socials als EUA des del seu naixement.  

Daron Acemoglu Modelo de vigilancia chino, servidumbre tecnológica o volver a lo de antes: ¿qué Estado de bienestar queremos tras la pandemia?

L’economista Daron Acemoglu, coautor del llibre Por qué fracasan los países (Booket, 2014), adverteix que necessitem governs renovats, eficaços i útils per a fer fron a les futures crisis. Com a conseqüència de la pandèmia, hem presenciat una expansió del paper de l’Estat en l’economia, a una velocitat i a una escala sense precedents en temps moderns. En aquest context, la història i les condicions actuals suggereixen quatre possibilitats, cadascuna de les quals comporta implicacions econòmiques, polítiques i socials molt diferents. Primera opció: seguir com si res. En aquest escenari no fem cap esforç seriós per reformar les nostres institucions o resoldre iniquitats econòmiques i socials que s’han tornat endèmiques. No enfortim el paper dels experts i de la ciència en la presa de decisions, ni procurem reforçar la resiliència dels nostres sistemes econòmics, polítics i socials. Ens limitem a acceptar la polarització creixent i el col·lapse de la confiança pública. Aquesta trajectòria és molt probable si els nostres dirigents no comprenen la gravetat de el problema, o si no podem organitzar-nos per exigir-los les reformes necessàries. Segona opció: renovació en la qual tractem d’imitar parcialment el model xinès, cosa cada vegada més probable en el moment hobbesià que travessem, on les democràcies no es preocuparien tant per la pèrdua de privacitat i la vigilància i permetrien un major control estatal sobre les empreses privades. Al cap i a la fi, una de les narratives típiques sorgides de la pandèmia és que la infraestructura de vigilància i control social que la Xina ja tenia muntada li va permetre respondre a virus de forma més ràpida i molt més eficaç que els Estats Units. Tercera opció: el domini de les empreses tecnològiques, una mena de servitud digital, on de forma més o menys implícita, els nord-americans traslladen la seva confiança a companyies privades com Apple i Google, que intervenen per dirigir les proves, els rastrejos de contactes i altres mesures de resposta a la pandèmia, amb molta més eficiència que la mostrada pel Govern. Quarta opció: la renovació del vell Estat de benestar. Per anticipar el que pot (i ha de) venir a continuació, cal començar per comprendre les necessitats actuals. És evident que moltes economies avançades necessiten una xarxa de seguretat social més forta, millor coordinació, unes regulacions més intel·ligents, una governança més eficaç, una millora significativa del sistema sanitari públic i -en el cas dels Estats Units- opcions d’assegurances de salut més fiables i equitatius. L’autor conclou que creure en la possibilitat d’un nou Estat de benestar millorat no és cap fantasia. Però seria ingenu donar per fet que sorgirà de forma fàcil i molt més ingenu pensar que naixerà per si sol. Cal enfortir la democràcia i els mecanismes de rendició de comptes de l’Estat, al mateix temps que s’expandeixen les seves responsabilitats. Trobar l’equilibri just sempre presentarà dificultats, fins en les millors circumstàncies.

Milagros Pérez Oliva Una generació doblement castigada

En aquest article, Pérez Oliva descriu com els joves seran els més afectats per la crisi de la COVID-19, que se suma a la situació de dificultat que ja patien degut a les conseqüències de la crisi financera del 2008. Les condicions econòmiques estructurals han fet que els joves, els anomenats “mil·lenials”, esdevinguin vulnerables i no puguin accedir a les condicions vitals d’estabilitat que sí que tenien garantides els seus progenitors. S’ha endarrerit l’edat a la qual els joves s’emancipen, aconsegueixen feina i tenen fills, i l’actual crisi no ha fet més que reforçar la precarietat, sobretot en els sectors vinculats als serveis, l’acadèmia i el treball creatiu. Amb l’arribada de l’automatització i el desenvolupament de noves tecnologies s’albira la possibilitat de reformular l’estructura del mercat laboral però, recorda l’autora, això ha d’anar acompanyat d’una redistribució de la riquesa que no aturi l’ascensor social i inclogui els joves. 

Sheri Berman Crises Only Sometimes Lead to Change. Here’s Why

La majoria d’analistes que han analitzat la pandèmia de la Covid-19 l’han conceptualitzada com la fi del neoliberalisme o, almenys, com un punt d’inflexió decisiu en la històriaBerman es pregunta, en aquest article, si hi ha raons per creure que serà així. Segons ella, el problema és que sovint es confonen la crisi i la transformació: mentre que les primeres son comunes i no tenen perquè tenir un efecte que capgiri l‘estatus quo, les transformacions rarament tenen lloc. En moments històrics on hi ha molta densitat d’esdeveniments és difícil que aquests condueixin, per si sols, a una transformació: cal poder i  planificació. Com ja ha succeït en anteriors experiències històriques, l’autora adverteix que en l’actualitat la incapacitat d’aprofitar la crisi podria acabar impedint una transformació radical de les condicions sistèmiques. Que l’esquerra pugui aprofitar la situació actual com una oportunitat per transformar-ho tot dependrà de si és capaç d’evitar els errors que van cometre els seus predecessors el 1848, el 1930 i el 2008. Les forces conservadores ja s’han mobilitzat per defensar l’estatus quo, i si els progressistes no aconsegueixen aprofitar la crisi per impulsar una transformació estructural, la història arribarà a un punt d’inflexió que aplanarà el terreny per a l’extrema dreta i les forces des-democratitzadores. 

Economía, bienestar e igualdad

Bruno Maçães The Great Pause Was an Economic Revolution

Les pandèmies han estat un fenomen recurrent durant la història humana, però una pausa com la que hem viscut durant els mesos de confinament és un fet totalment nou. Segons Maçães, la manera com es respon a un esdeveniment d’aquest tipus revela moltes coses sobre la societat: en la nostra, la normalitat és moviment i velocitat, i la resposta a la crisi ha passat per l’aturada de l’activitat econòmica i social, posant en dubte la idea que el temps econòmic no pot ser aturat. La crisi ha descobert coses que no crèiem possibles i farà possible pensar en maneres de fer que mai hagssim predit. Amb la pandèmia, segons l’autor, s’ha despertat un nou poder col·lectiu per conduir la societat cap a noves direccions, precisament perquè s’ha fet pensable la idea que un altre món és possible i que la vida social pot ser reprogramada. El que caldrà pensar és quins canvis s’hauran de fer a aquesta programació social, com es podrà programar el futur. És per això que l’autor afirma que la pandèmia no serà recordada com una pandèmia, sinó com una revolució. 

Felipe Curcó The post-COVID world needs a better way to measure economic growth

Un dels canvis que impulsarà la pandèmia de la COVID-19 serà la manera com mesurem la salut econòmica dels països: cada cop esdevindrà més evident que el PIB mesura la mida de l’economia però no necessàriament la prosperitat o el progrés d’un país. L’autor rescata el concepte de contraproductivitat definit per Ivan Illich, que descriu un fenomen típic dels mercats desregulats i de la industrialització tardana: un cop s’ha creuat un determinat llindar, les institucions, les eines i fins i tot l’activitat econòmica produeixen efectes negatius que van en contra del que originàriament s’esperava obtenir-ne. Fixar-se només en el PIB és contraproductiu perquè ignora els efectes negatius que té el creixement econòmic 

Henry Farrell i Abraham Newman This Is What the Future of Globalization Will Look Like

Des del punt de vista dels autors, la crisi a la qual s’enfronta la globalització té arrels molt més profundes que la pandèmia actual. Això no obstant, molts dirigents polítics i empresarials segueixen esperant poder invertir el curs del temps, tornant a una època daurada en què la globalització del lliure mercat funcinava de manera màgica. El problema és que aquesta època mai va existir, excepte en la seva imaginació. En una economia hiperglobalizada, tenia sentit que les empreses individuals se centressin en l’augment de l’eficiència i l’assoliment del domini de mercat, accions que donaven lloc a majors rendiments i a l’augment dels preus de les accions. Però aquestes tendències també generaven vulnerabilitats sistèmiques, posant en perill les fràgils cadenes de subministrament en èpoques de crisi i temptant als governs a centrar-se en les empreses dominants en benefici propi, creant nous riscos per als ciutadans i els Estats. Per sortir de la nostra actual crisi de globalització, ens cal construir una cosa diferent: un sistema que mitigui els riscos de la dependència econòmica i política i que doni suport a una nova visió de la societat mundial. En lloc de bandejar la globalització, cal refundar-la de manera que se centri en problemes diferents als de l’eficiència econòmica i dels mercats mundials. Perquè el model actual de globalització és insostenible. Està creant nivells inacceptables de risc tant per als ciutadans com per als estats. Cal, doncs, un nou model de globalització que complementi i, amb el temps, suplanti en part l’antic. Si l’antiga globalització es basava en el domini dels mercats, la nova globalització haurà de basar-se en la primacia de la seguretat pública i el benestar de les persones. Ha de reconèixer que el manteniment d’una economia mundial complexa requerirà de vegades mesures correctives actives per protegir les societats. En lloc de suposar que un sistema obert globalitzat pot resoldre els seus propis problemes, es tractarà de prevenir-los. En lloc de limitar-se a preservar l’obertura, les institucions mundials haurien de ocupar-se dels problemes que preocupen a la gent corrent, com la salut, la igualtat, la sostenibilitat i la seguretat.

Joseph Stieglitz Priorities for the Covid-19 economy

Des de les pàgines de Social Europe, el premi Nobel Joseph Stieglitza assenyala les prioritats que haurien de regir la reconstrucció econòmica després de la Covid-19. Considera que les prioritats a curt termini han estat clares des del començament de la crisi. És evident que cal fer front a l’emergència sanitària (per exemple, garantint un subministrament adequat d’equip de protecció personal i capacitat hospitalària), perquè no pot haver-hi una recuperació econòmica fins que es contingui el virus. Al mateix temps, són necessàries polítiques per protegir els més necessitats, proporcionar liquiditat per evitar fallides innecessàries i mantenir els vincles entre els treballadors i les seves empreses, amb vistes a garantir una ràpida represa quan arribi el moment. Però fins i tot amb aquests objectius obvis a l’agenda, caldrà encarar decisions difícils de prendre. No s’haurien de rescatar les empreses que ja estaven en declivi abans de la crisi; fer-ho seria simplement crear «zombis», limitant en última instància el dinamisme i el creixement. Tampoc s’haurien de rescatar les empreses que ja estaven massa endeutades per poder suportar qualsevol xoc. Atès que sembla probable que la Covid-19 continuï entre nosaltres durant un període llarg, tenim temps per assegurar-nos que les nostres despeses reflecteixin les nostres prioritats. Per exemple, quan va esclatar la pandèmia, la societat americana estava dividida per les desigualtats racials i econòmiques, el deteriorament dels estàndards de salut i una dependència destructiva dels combustibles fòssils. Ara que la despesa del govern s’està desaccelerant de manera massiva, els ciutadans tenen el dret a exigir que les empreses que reben ajuda contribueixin a la justícia social i racial, a la millora de la salut i del canvi cap a una economia més ecològica i basada en el coneixement. Aquests valors s’han de reflectir no només en la forma en què assignem els diners públics, sinó també en les condicions que imposem als seus receptors.

Jonathan Aldred This pandemic has exposed the uselessness of orthodox economics

L’autor aegumenta que fins i tot abans que es produís la pandèmia, l’economia mundial ja estava confrontada a una sèrie de crisi cada vegada més profundes: l’emergència climàtica, la desigualtat extrema i els enormes canvis en el món laboral, amb robots i sistemes d’IA que substitueixen els humans. En aquest context, les teories econòmiques convencionals han tingut poc que oferir. És més, han actuat com una gàbia al voltant del nostre pensament, vetant una sèrie d’idees polítiques progressistes titllant-les d’inassequibles, contraproduents, incompatibles amb el lliure mercat, etc. Pitjor encara, l’economia ens ha portat, de manera subtil i insidiosa, a interioritzar un conjunt de valors i formes de veure el món que ens impedeixen fins i tot imaginar diverses formes de canvi radical. Atès que l’ortodòxia econòmica està tan arrelada en el nostre pensament, alliberar-se d’ella exigeix ​​alguna cosa més que un malbaratament de despeses a curt termini per evitar un col·lapse econòmic immediat, per molt vital que sigui. Hem de cavar més profund per descobrir les arrels econòmiques de l’embolic en el qual estem ficats. En darrer terme, la nostra prioritat hauria de ser construir sistemes resistents dissenyats explícitament per suportar els pitjors escenaris.

Sostenibilidad y cambio climático

Dale Jamieson Can democracies beat climate change?

Per a l’autor, a Occident és pràcticament un article de fe que la democràcia és bona per a tot que ens afecta: les democràcies no fan la guerra entre si, responen millor a les pandèmies, tenen més capacitat per  protegir els drets humans, etc. Afirma que totes aquestes afirmacions poden ser impugnades, però on la supremacia de la democràcia és potser més òbviament vulnerable en la lluita contra el canvi climàtic perquè juga amb les debilitats de la democràcia. És un problema mundial que només pot gestionar-se mitjançant la cooperaciól, però les democràcies només són responsables davant els seus propis votants, la qual cosa pot debilitar els esforços multilaterals i fer que els governs es mostrin clarament indiferents a les preocupacions més enllà de les seves fronteres. La lluita contra el canvi climàtic requereix compromisos a llarg termini, però l’horitzó temporal dels líders democràtics massa sovint es mou en funció dels cicles electorals. Combatre el canvi climàtic no significa abandonar o abraçar la democràcia. Dependrà del lideratge polític, i que els ciutadans acceptin la necessitat de canvi. En darrer terme. una solució global al canvi climàtic ha de ser trobada dins del marc polític de cada país. El repte pot ser fins i tot més gran del que pensem.

Jordi Mir Oblidem que la normalitat ens va portar el virus

La tornada a la normalitat comporta el risc elevat de tornar a patir el virus, però hi ha un segon risc encara més gran: oblidar que la normalitat ens va portar el virus. El govern espanyol va decidir referir-se com a «nova normalitat» al que arribaria després d’acabar la tercera fase del confinament. El govern català ho va nomenar d’una altra manera per dir el mateix: «etapa de represa». En tots dos casos, més enllà de les paraules, es tracta de tornar al que fèiem abans del confinament, reprendre, tornar a la normalitat (amb distància personal, mascareta…). Tornar a produir, tornar a consumir… Caldria dedicar més atenció a pensar que el nou virus és més conseqüència que causa del malestar humà. El virus és conseqüència de la nostra depredació del medi ambient, de la desforestació, de la nostra relació amb els éssers vius amb els quals convivim en aquest planeta. El virus és conseqüència de la nostra desatenció a l’epidemiologia, l’eliminació o reducció dels serveis encarregats d’estudiar els virus, de preparar-se per a les pandèmies. El mateix podem dir dels retallats i infrafinançats sistemes de salut dels nostres països. El capital està acabant amb les vides del planeta, ho sabem des de fa dècades, i ara la pregunta hauria de ser què cal fer perquè siguin possibles les vides que necessitem viure.

India Bourke How nature became the pandemic’s latest victim

Durant la pandèmia de la Covid-19, s’ha fet ressò de la idea que els humans som nocius pel medi ambient i que, amb l’aturada de l’activitat humana, la natura s’ha recuperat. L’autora de l’article argumenta que el problema no som els humans, sinó el sistema econòmic capitalista: de fet, si no agafem la oportunitat per impulsar una transició verda, la tornada a la normalitat passarà per la recuperació —i fins i tot la superació— dels nivells de contaminació pre-pandèmia. La crisi de la Covid-19 ens ha donat molt temps per apreciar el món natural, però també ens hauria de fer veure la necessitat urgent de preservar-lo a través d’un canvi substancial en el model productiu actual. 

The Economist “Greencons” are a new political alliance for an uncertain age

Prenent com a exemple la formació del nou govern de coalició irlandès entre conservadors i ecologistes, The Econonist analitza aquest nou fenomen polític i destaca que les aliances, en altre temps improbables, d’activistes ecologistes i conservadors estan cada vegada més de moda a Europa. I la pandèmia de Covid-19 bé podria fomentar encara més coalicions d’aquest tipus.  En efecte, la pandèmia ha servit per posar de relleu la realitat dels desastres dels que es parlava però que s’han ignorat durant molt de temps. I la necessitat de compensar el dany econòmic de la pandèmia ha empès els governs de centredreta a recórrer a les eines dels grans governs per reunir recursos mèdics, donar suport a les economies i salvar milions de llocs de treball. I els seus enormes rescats sovint han portat una etiqueta verda. Les aliances «Greencon» són per ara matrimonis de conveniència, nascuts de la fragmentació de la política europea que està obligant als partits de totes les tendències a contemplar noves aliances. Hi ha àrees en què és poc probable que els verds i els conservadors es posin d’acord, en particular la defensa i la política exterior. No obstant això, les dues parts han evolucionat molt en els últims anys. I la pandèmia està pintant el paisatge polític amb un to de verd cada vegada més profund, que els polítics de centredreta cada vegada més consideren tenir en compte. És impossible saber ara per ara si aquest tipus de noves aliances pot tenir recorregut o quedar com a mera anècdota, ja que els electors podrien rebutjar les seves polítiques per considerar-les oportunistes. Però també es poden entendre com una característica de la política moderna on els partits mantenen les promeses de campanya i fan les coses en conseqüència. En definitiva, la pandèmia ha reforçat aquesta estranya barreja, obligant molts polítics a ser més pragmàtics del que els agradaria. Habilitats útils per a un nou tipus de política

Justin Guay Coronavirus Bailouts Stoke Climate Change

Abans que arribés la pandèmia de la Covid-19, un grup de bancs centrals mundials i de reguladors financers s’havia posat d’acord sobre la manera de gestionar els riscs que suposava l’escalfament global. Amb l’arribada del coronavirus, no obstant, s’han hagut d’impulsar mesures d’emergència que han posat en un segon pla les mesures per lluitar contra el canvi climàtic, i han donat suport les indústries del carbó, el petroli i el gas, que son les que més contaminen. Paradoxalment, els diners que s’havien de destinar a la reducció d’emissions estan destinant-se a les empreses de combustibles fòssils que cada cop son menys rentables i estan més endeutades. L’autor sosté que els bancs centrals han de canviar això i limitar les inversions en una industria que no només és inviable econòmicament, sinó que contribueix al canvi climàtic. 

Innovación, ciencia y tecnología

Carl Benedikt Frey I Michael Osborne China Won’t Win the Race for AI Dominance

Els autors refuten les anàlisis que comparen la lluita actual dels EUA i la Xina per l’hegemonia en Intel·ligència Artificial amb la confrontactió que van mantenir als anys norante els Estats Units i el Japó en matèria de supremacia computacionals. Consideren que sembla menys probable que la Xina superi als Estats Units en Intel·ligència Artificial com ho va fer el Japó respecte dels EUA pel que fa als ordinadors. Argumenten que això no passarà perquè mentre que la Xina és rica en dades i ha despuntat en el refinament de la tecnologia inventada en altres llocs, molts factors impedeixen que es pugui convertir en el lloc on es produeixi el pròxim gran avenç que el desenvolupament de la intel·ligència artificial necessita desesperadament. En efecte, apunten que el trencaclosques de la Intel·ligència Artificial no rau en la quantitat de dades a les quals tenen accés els seus algoritmes, sinó en l’eficiència amb la que la IA aprèn d’aquestes dades. Fins i tot amb grans quantitats de dades a la seva disposició, és relativament fàcil portar els sistemes d’Intel·ligència Artificial a cometre errors. Els humans, en canvi, són increïblement eficients pel que fa a del processament dades mentre que els recents avenços en Intel·ligència Artificial ho són molt menys. Que els Estats Units o la Xina liderin el món en matèria d’IA depèn molt menys de qui controli la major quantitat de dades que de qui sigui el primer a innovar per superar aquest estancament. En aquest sentot, consideren que l’experimentació i la presa de decisions descentralitzades són fonamentals per aprofitar els beneficis de la IA. I en darrer terme, atès que si bé als règims autoritaris els encanten les dadesm la innovació és més important, això dóna l’avantatge als Estats Units.

Martin Schüßler Explaining artificial intelligence in human-centred terms

Atès que la Intel·ligència Artificial implica interaccions entre les màquines i els humans -en lloc que les primeres reemplacin a les segones-, l’autor assenyala que la «IA explicable» consitueix un nou repte. La Intel·ligència Artificial explicable (Xai) és un terme genèric que abasta els mètodes i tècniques d’investigació que tracten d’aconseguir aquest objectiu. Una explicació pot ser vista com un procés, així com un producte: descriu el procés cognitiu d’identificar les causes d’un esdeveniment. Al mateix temps, sol ser un procés social entre un explicador (emissor d’una explicació) i un explicat (receptor d’una explicació), amb l’objectiu de transferir coneixements. Molts sistemes intel·ligents no substituiran completament les ocupacions humanes -el temor a l’automatització total i a l’eradicació de llocs de treball és tan antic com la idea de la pròpia IA. En canvi, s’automatitzaran tasques específiques que abans es realitzaven (semi-) manualment. En conseqüència, la interacció dels humans amb els sistemes intel·ligents serà molt més habitual del que era fins ara. L’aportació i la comprensió humanes constitueixen, doncs, requisits previs per a la creació de sistemes intel·ligents i el desenvolupament de tot el seu potencial.

Antonio Lafuente Cuerpo común y soberanía tecnológica

L’autor assenyala que vivim en situació d’internament físic i externamiento virtual. Aclaparats per l’enorme quantitat de temps que consumeixen les tasques domèstiques i el teletreball, hem sentit la importància de les cures mútues, incloses les telecures. Som interdependents d’una manera que és tan desconeguda com impossible de delegar i això explica que una part considerable del que vingui després, això que eufemísticament anomenem «nova normalitat», ho haurem de (re) construir entre nosaltres. El que ens ofereixen, mediat per les pràctiques exigides de distància social, sona a modernitat trencada, insípida i esfilagarsada. És com si haguéssim de recompondre tot: les relacions laborals, les relacions educatives, les relacions sanitàries i les relacions familiars. Crèiem que tot funcionava, però ara ja res sembla fiable. Tot està subjecte amb quatre fils: fràgil, inestable i estrany. Una cosa haurem de fer per convertir aquestes restes en artefactes reciclats dels que enamorar-se i amb els construir un món hospitalari. Que ho hàgim de fer, com sempre, entre nosaltres, no vol dir que hagi de ser contra l’estat.  Considera que el coronavirus ens ajuda a entendre millor cap a on anem. La pandèmia funciona com a mirall on mirar-nos i trobar la imatge que ens negàvem. Igual que l’estat va decretar l’alarma i va assumir poders extraordinaris que li van permetre restringir la mobilitat o nacionalitzar hospitals, fàbriques i hotels, també es va procedir a tractar les dades dels pacients com a béns expropiables. Els resultats dels tests o proves clíniques tenen un valor epidemiològic decisiu per a la construcció de polítiques públiques. No sabem on són allotjades aquestes dades, qui hi tindrà accés, per quina finalitat seran usats. No sabem res, llevat que s’ha modelitzat ad hoc un cos informacional, basat en els nostres dades i que constitueix un model més o menys simplificat del que som. En definitiva, cal insistir-hi una vegada més: aquestes dades no haurien de ser tractades com a coses alienables o simples excrescències corporals, sinó com una extensió del nostre cos.

Ravi Agrawal Margrethe Vestager Is Still Coming for Big Tech

Ravi Agrawal entrevista Margrethe Vestager, comissària de Competitivitat de la UE encarregada de supervisar les legislacions relacionades amb la IA, la ciberseguretat i el big data i coneguda per les seves investigacions sobre grans gegants tecnològics que han tingut com a conseqüència la imposició de sancions a empreses com AppleFacebook o GoogleVestager reafirma la necessitat de regular i controlar l’activitat de les empreses del big tech, una necessitat que ha esdevingut més urgent amb la pandèmia pel fet que ha implicat que moltes activitats esdevinguessin digitals. Les noves tecnologies formen part de la vida quotidiana i han de ser regulades i s’ha de garantir que el mercat romangui obert i no s’acumuli el poder. Segons Vestager és important que la ciutadania pugui confiar en les apps que fa servir i que Europa pugui ser un model de regulació per a altres regions o països. 

Arun Bansal 5G is the key to green recovery

El president per Europa i Amèrica Llatina d’Ericsson explica a la revista Politico que la pandèmia de Covid19 ha reforçat la importància de la connectivitat com a infraestructura crítica. Tant si es tracta de l’educació a la llar, el treball a distància, l’atenció de la salut en línia o la transmissió de continguts, Europa necessita una connectivitat expansiva d’alta qualitat per a garantir l’equitat social i una plataforma d’innovació no distorsionant per a un creixement neutre pel que fa a les emissions de carboni. Assenyala que el Green New Deal europeu se centraen aconseguir la neutralitat del carboni per al 2050, i les empreses poden ser un motor clau per assolir aquest objectiu establint objectius climàtics precisos basats en la ciència, reduint les emissions de les seves pròpies operacions i productes, així com treballant amb les cadenes de subministrament i invertint en energia renovable. Dins d’aquest context, argumenta que la transició cap a la 5G ofereix una oportunitat única, no només per establir una plataforma d’innovació oberta per a un creixement neutre en carboni, sinó per trencar la corba d’energia de la connectivitat. Finalment, assenyala que la implementació de tot el potencial de la connectivitat expansiva i de la 5G podria aportar 2,2 bilions d’euros a l’economia europea al 2030 i tenir un impacte exponencial en la reducció de les emissions de carboni.

The Guardian On Facebook and democracy: real and present danger

En aquesta editorial el diari britànic The Guardian es posiciona a favor de la prohibició de transmetre publicitat política a les xarxes socials partint de la base que les empreses com Facebook no s’autoregularan i filtraran els continguts racistes, masclistes i plens d’odi que es publiquen a les seves pàgines. Facebook és perillós no només perquè recull les dades personals dels seus usuaris, sinó perquè el seu model de negoci es beneficia de fer d’altaveu de debats on hi traspuen l’odi i les mentides. La comissió sobre la democràcia i les tecnologies digitals i l’autoritat de competència britàniques han defensat la necessitat de regular l’activitat de Facebook tal i com es regulen la resta d’aspectes de la vida social per tal de defensar la ciutadania de la publicitat enganyosa i garantir el respecte a les dades personals. Això entra en conflicte amb la suposada “neutralitat” de Facebook, que diu mantenir-se al marge de qualsevol opció política però que de retruc acaba fent d’altaveu de missatges d’odi i d’interessos propers als de Trump. La solució: prohibir, també al Facebook, la publicitat política. 

back to top