Diari de les idees 39
24 marzo 2021

Ideas de actualidad

La política española ha entrado en una dinámica de esperpento e inconsistencia acentuada por el tono populista de sus dirigentes y que podría ser calificada de patética ante los enormes retos a los que debería hacer frente. La convocatoria de elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid, marca pues esta nueva edición del Diari de les Idees. Una convocatoria que sumada a la dimisión del vicepresidente español Pablo Iglesias para enfrentarse a Isabel Díaz Ayuso supone un estruendo en el tablero político y tiene consecuencias directas para Catalunya. Las elecciones en Madrid pueden suponer de nuevo, aplazar sine die la situación insostenible del conflicto con Catalunya, con el agravante que la carpeta catalana que el Gobierno español desatiende, va acompañada de represión y pérdida de libertades.

España avanza con rapidez hacia las turbulentas aguas del populismo y una polarización cada vez más radicalizada. En el flanco conservador, el proceso de reconfiguración concentra varios factores de división. El colapso de Ciudadanos, acaba con las “expectativas” de algunos de contar con un partido bisagra que prometía regeneración, pragmatismo y unas supuestas raíces liberales, todavía para demostrar. La incapacidad de crear una estructura sólida en todo el territorio y múltiples errores estratégicos han dejado malherida a la formación. El Partido Popular, a su vez, parece abducido por el proyecto radical de la presidenta de la Comunidad de Madrid, que mueve el eje del partido hacia una derecha más iliberal. La victoria en Madrid es una cuestión existencial para el PP; pero conseguirla con el discurso de Ayuso significaría la probable muerte de la apuesta de moderación que, con retraso, el líder del partido, Pablo Casado, hizo en el discurso de la moción de censura planteada por Vox. Todo eso comportará probablemente que la formación ultraderechista se convierta en el único interlocutor posible para el PP.

La decisión del líder de Unidas Podemos de abandonar la vicepresidencia de Gobierno para competir en los comicios de Madrid tendrá un impacto importante en el conjunto de la política española. Su candidatura focaliza el debate en torno a un pulso ideológico entre antagonismos. Mientras Ayuso ha querido erigirse como el paladín de la libertad contra el comunismo, el partido de Iglesias centro su discurso en la retórica del antifascismo. Asimismo, la salida de Pablo Iglesias del gobierno también tiene que leerse en clave interna dado que como ya señalaba Guy Hedgecoe en Politico la discordia a fuego lento en el seno de la coalición de gobierno española había llegado al punto de ebullición debido a una combinación de diferencias políticas y enfrentamientos de personalidad, que amenazaba con eclipsar la agenda legislativa del gobierno, mientras la oposición maniobraba para capitalizar las dificultades de la coalición.

Por otra parte, la extrema polarización puede comportar que, como señala el editorial de la revista Contexto, al plantear las elecciones como una confrontación entre dos fuerzas antagónicas, los votantes moderados y conservadores no ideologizados que podían estar cansados de las arbitrariedades y de la mala gestión de Ayuso se lo repiensen antes de votar una alternativa u otro. Desde las páginas de El País, Josep Ramoneda afirma que a caballo entre la crisis catalana, la política española se articula alrededor de un doble registro: el identitario y el ideológico, la patria y la confrontación derecha/izquierda. Si en Catalunya predomina la fractura identitaria (unionistas/independentistas), que tiene como consecuencia que los ejes ideológicos se camuflen en el frente soberanista, en España ha predominado el esquema de confrontación derecha/izquierda, reforzado desde el momento en que Albert Rivera se negó a gobernar con el PSOE en el 2019 y ancló su partido en la alianza identitaria con la derecha, sobre la base del patriotismo y el neoliberalismo. En definitiva, como argumenta José María Lassalle en El País la política democrática ha dejado de serlo para convertirse en un espectáculo. Está triunfando el populismo e imponiendo sus dinámicas. El problema es que cuando se pierde el respeto a la democracia y se rompen las reglas de juego de la prudencia, la ética y la inteligencia, se acentúa la erosión de la democracia.

La situación política española altamente volátil, coincide con el inicio de una nueva legislatura en el Parlament de Catalunya que tendrá que determinar qué rumbo sigue a partir de ahora el independentismo catalán en un contexto que sigue marcado por la judicialización de la política. Una situación insostenible que ha quedado reflejada en la votación para retirar la inmunidad en Puigdemont al Parlamento Europeo, que ha sido aprobada con menos comodidad de lo que es habitual, y con votos contrarios en el seno del Grupo Socialista. La justicia, la prensa y la opinión pública europeas tendrían que ser un elemento de ponderación para la política española, teniendo en cuenta los toques de atención que las instituciones europeas dirigen al Estado español. Así, por ejemplo, la comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, ha trasladado su preocupación en España por las crecientes condenas a prisión a artistas y activistas durante los últimos años. Europa, pues, se sorprende del abuso de la Justicia en la política española, tan poco común en las culturas democráticas avanzadas. En este sentido es bastante esclarecedor el editorial de la revista Contexto intitulado Indulto ya donde afirma que ahora, a las puertas de una nueva legislatura catalana la solución para los presos catalanes todavía no ha llegado. Que ya llega tarde. Y que, por eso mismo, puede no llegar. La sociedad catalana –y tampoco la española– no se merece unos políticos que, pudiendo hacer alguna cosa al respecto para iniciar, no ya el diálogo político, sino al menos el diálogo social en Catalunya, han preferido mirar hacia otro lado. El editorial reafirma de manera contundente que los presos, como símbolo de un cambio en la judicialización de la política y en la criminalización de la disidencia y la protesta, tienen que salir de la cárcel.

Para rematarlo, en un contexto de crisis institucional aguda, Javier Gallego en El Diario  expone que han desaparecido las razones de ser de la monarquía, ya que ha dejado de ser el símbolo de la unidad que genera consenso, procura estabilidad y representa el Estado tanto dentro como fuera. La Corona ahora es un símbolo de privilegio, fraude y opacidad. El rey no es símbolo de unidad sino de desunión porque su figura divide y desestabiliza el Estado y genera mucho rechazo tal como se manifiesta en Catalunya. La monarquía parlamentaria según la Constitución tiene que servir al Parlamento y al pueblo, que es el verdadero soberano, y Felipe VI rompió este principio cuando decidió salir en televisión el 3 de octubre de 2017 para dirigirse a los españoles y amenazar el independentismo. La necesidad de un mito fundacional para consolidar su reinado fue un acto de parte que ha debilitado todavía más una institución caduca y obsoleta.

La amenaza populista a las democracias liberales también es objeto de preocupación en el escenario internacional y desde las páginas de The Economist se alerta de que los confinamientos decretados a causa de la pandemia han facilitado que los discursos populistas cuajen y se manifiesten, por ejemplo, en forma de negacionismo de la existencia del virus. Así se han podido ver manifestaciones en países como los EE.UU., Alemania o la República Checa, donde se mezclaban consignas negacionistas del virus con banderas confederadas en los EE.UU. o imperiales en Alemania, y discursos racistas y en contra de la inmigración. Un populismo en auge que Reuben Brigety califica en Foreign Affairs como tribalismo capaz de fracturar el poder de las democracias, con el peligro de que las políticas que se lleven a cabo aborden los problemas desde la perspectiva de la propia comunidad y abandonando el interés común.

Con respecto a los grandes retos geoestratégicos del futuro, la atención se centra en las relaciones entre las dos superpotencias. Así, en Foreign Policy C. Raja Mohan destaca que Joe Biden se enfrenta ahora a decisiones difíciles en relación con China, que se ha convertido en el rival a batir en todos los frentes. En este sentido la política norteamericana se está articulando en los últimos años al considerar China como la primera y principal amenaza a sus intereses nacionales y se reorienta toda la política de defensa, seguridad y en muchos otros ámbitos en función de este enemigo número uno. Sin embargo, la coalición política que impulsó Biden a la victoria está profundamente dividida sobre cómo tratar con China. Hay una fuerte oposición entre los demócratas al enfrentamiento político total y al completo desacoplamiento económico con China que la administración saliente del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, articuló hacia el final de su mandato. Entre los progresistas, hay una profunda resistencia a una guerra fría con China, aunque quieren intensificar la presión sobre los derechos humanos en Pekín.

Un poder chino en plena expansión, pues, que según describe Yanzhong Huang en Foreign Affairs está saben sacar provecho de la llamada diplomacia de las vacunas, fabricando y distribuyendo vacunas a los países con menos recursos y busca un retorno de su inversión en forma de soft power: Una diplomacia legítima que a la vez da prestigio, pero también comporta favores pendientes y endeudamiento. China es pues, el país que avanza más rápidamente hacia la consolidación de su hegemonía bajo la presidencia del presidente Xi Jinping, que proclamó en mayo pasado que las vacunas fabricadas en China contra la COVID-19 se convertirían en uno bien público global. Desde entonces, los altos funcionarios chinos han prometido a muchos países en desarrollo el acceso prioritario en las vacunas chinas y el Ministerio de Asuntos Exteriores ha anunciado que el país suministra vacunas gratuitas a 69 países y las exporta comercialmente a 28 más. Un motivo de preocupación, pues, para los competidores de China porque allí donde vayan las vacunas de Pekín, se extenderá su influencia.

En este sentido, hay que destacar muy especialmente el hecho de que, por primera vez desde la masacre de Tiananmen de 1989, la Unión Europea ha acordado imponer sanciones a cuatro funcionarios chinos, entre ellos un alto directivo de seguridad, por abusos de los derechos humanos en Xinjiang, lo cual ha generado una reacción inmediata de Pekín que ha respondido con sus propias sanciones. Como señala Stuart Lau en Politico a diferencia de los Estados Unidos, la UE siempre había tratado de evitar la confrontación con Pekín, pero la decisión de imponer las primeras sanciones significativas desde el embargo de armas impuesto por la UE en 1989 indica un cambio de postura que marca un punto de inflexión muy importante.

Finalmente, otro factor de preocupación internacional es la nueva pinza antiliberal formada por Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan tal como advierte un artículo de The Economist donde se analiza la nueva alianza entre Rusia y Turquía que está cambiando el contexto geopolítico en todo Oriente Medio. Desde el 2016, Erdogan ha mantenido más reuniones cara a cara con Putin que con ningún otro líder y ambos autócratas comparten nostalgia por los tiempos imperiales. Putin se ve a sí mismo como un patriota que está reconstruyendo partes del imperio soviético mientras Erdogan ha puesto el pasado otomano al servicio de una política exterior muy agresiva.

La relación con Rusia también preocupa a la Unión Europa según se desprende de un editorial del diario alemán Die Zeit donde se destaca que a raíz del caso Navalny, los EE.UU. y la UE se han coordinado para imponer una serie de sanciones a diferentes funcionarios estatales, ya sean de tipo económico, como de movilidad. Se trata pues de un punto de inflexión ya que por una parte nos hallamos ante el primer paquete de sanciones establecido por el presidente Biden y, por otra, es la primera vez que la UE aplica el nuevo sistema de sanciones creado el año pasado. Y es que hay que recordar que estas sanciones, a pesar de tener implicaciones en el ámbito práctico, también tienen un significado simbólico decisivo ya que de ellas podría depender, en cierta manera, el futuro de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la Unión Europea.

Una democracia europea, sin embargo, muy perfectible que es objeto de análisis en Open Democracy por parte de David Elstein que argumenta como Europa se ha construido a través de sutiles trampas para ir superando obstáculos en su integración. A su entender, el diseño de la Unión no ha sido creado para generar un espacio democrático (el Parlamento no tiene demasiado poder), ni tan sólo un espacio de negociación entre países (todos los movimientos se han hecho para que la mayoría pudiera pasar soslayar la unanimidad cuando hiciera falta), sino más bien para blindar los intereses de una élite por encima de cualquier posible respuesta ya sea por parte de los ciudadanos europeos, como de alguno de sus estados. Eso en un contexto en el que Philippe Corcuff intenta definir en la revista Slate la sociogénesis de un giro hacia la derecha en nuestros espacios públicos que nace de las nuevas aproximaciones entre la derecha con la extrema derecha, e imita la retórica interseccional e hipercomunicativa de la nueva izquierda. También Peter Maxwill advierte en la revista Der Spiegel que la pandemia de COVID-19 pone en peligro la democracia por medio de tres grandes factores que están contribuyendo a vaciarla de su sustancia: el distanciamiento social, la problemática del derecho de manifestación y la crisis de los medios de comunicación.

Paralelamente, Kanishk Tharoor señala desde las páginas de The Guardian que la COVID-19 ha demostrado una vez más que vivimos en un mundo extremadamente desigual donde una cuestión tan simple y abstracta como la nacionalidad puede ser determinante en la vida de una persona. Así, en diciembre pasado los países más ricos, que sólo representan el 14% de la población mundial, ya habían comprado más de la mitad de vacunas disponibles mientras que en los 130 países más pobres hasta ahora ni siquiera ha sido administrada una sola dosis. La controversia en torno a los posibles problemas derivados de la administración de la de AstraZeneca en algunos pacientes, podría ser la expresión de una tensión geopolítica que podría tener efectos desastrosos sobre el desenlace de la pandemia. En efecto, como señala Sarah Boseley en The Guardian hasta ahora las pruebas de los efectos secundarios de la vacuna sobre la salud son escasas, pero no se pueden descartar efectos secundarios raros, en una administración tan masiva y sin precedentes. Sin embargo, la suspensión del suministro de AstraZeneca ha puesto de manifiesto el conflicto abierto entre el Reino Unido, productor de la vacuna y la UE donde AstraZeneca ha recortado las entregas previstas, reduciéndolas a 30 millones de dosis en el primer trimestre, un tercio de lo que se había prometido inicialmente. En último término, esta situación no hace más que complicar una situación ya compleja y se corre el peligro de acentuar la vulnerabilidad de la población e iniciar una guerra comercial que augura los peores episodios del continente.

Juan Antonio Sacaluga alerta desde las páginas de Nueva Tribuna que el conflicto político y diplomático respecto de las vacunas amenaza con reforzar la desprotección ante el virus y sus variantes. En la UE, el proceso de vacunación ha sido una tortura institucional y política desde el principio. Primero fueron los incumplimientos de los suministradores farmacéuticos, a los que la Comisión intentó presionar para después hacer marcha atrás. Así las cosas, es inevitable que surjan planteamientos éticos en los márgenes de la discusión política, como lo demuestran las polémicas sobre los llamados pasaportes sanitarios. Alexis Papazoglou se interroga en The Guardian sobre las consideraciones éticas de este tipo de documento. Parece razonable que la gente vacunada pueda disponer de tanta libertad como sea posible, pero al mismo tiempo eso genera una desigualdad con la gente que no está vacunada. El menor acceso de las minorías a las vacunas es también un ejemplo más de la complejidad y de las desigualdades que genera la pandemia. También desde las páginas de El País Federico de Montalvo plantea la cuestión y argumenta que los certificados de vacunación pueden ser controvertidos éticamente y dar pie a algunas situaciones injustas, pero contribuyen a proteger tanto la economía como la salud de la sociedad. Con respecto a la perspectiva ética, la objeción radica en el hecho de que negar el certificado a quien no ha sido vacunado supondría un doble castigo. Una persona que no pertenece a los grupos prioritarios se ve al mismo tiempo privada de certificado. Por lo tanto, parece que, desde una dimensión deontológica, lo más justo sería esperar que hubiera un acceso universal a las vacunas

Una vulnerabilidad analizada por Fina Birulés en La Maleta de Portbou donde explica que el mismo sistema que se sostiene y perpetúa con las desigualdades materializadas en varios niveles, evita debatir sobre temas que ponen en cuestión la efectividad del sistema neoliberal. A su entender la dinámica consiste en detectar una vulnerabilidad e impulsar una serie de políticas públicas que protegen a la víctima, evitando la pregunta clave: ¿por qué se ha producido esta vulnerabilidad; ¿se trata de una cuestión sistemática y estructural?

Los planes de recuperación con el fin de paliar los impactos de la COVID-19 siguen marcando la actualidad económica. Así, en la revista Contexto Fernando Prats plantea una serie de cuestiones sobre el plan de recuperación europeo propuesto por la Comisión Europea. ¿Qué contradicciones suscita una agenda diseñada a escala de las grandes empresas? ¿Cómo se gestionará la deuda europea? ¿Será realmente posible revertir tendencias de fondo y avanzar hacia escenarios más justos y democráticos? Y eso en un contexto donde afrontamos un nuevo ciclo histórico, el Antropoceno, en que la concatenación de crisis globales interrelacionadas afecta a las bases vitales, sociales, económicas y políticas vigentes en las últimas décadas. Por otra parte, también hay que destacar los cambios que la pandemia ha provocado en el Estado del bienestar tal como lo conocíamos hasta ahora, cambios objeto de un exhaustivo análisis en The Economist donde se subraya que la pandemia ha obligado a una nueva valoración del contrato social, muy especialmente de la manera en que se tiene que repartir el riesgo entre los individuos, los empresarios y el Estado. También la forma del Estado del bienestar se ha transformado. A medida que la pandemia retrocede y se acerca la recuperación económica, hay que plantearse si y durante cuando tiempo va a continuar esta la expansión de un Estado del bienestar renovado.

Unos cambios en la economía que también serán determinantes para el futuro de la emergencia climática, que representa sin duda uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad y que como alerta al investigador del Observatorio de la Deuda en la Globalización Alfonso Pérez en el diario Público es irreal promover una transición ecológica manteniendo los mismos niveles de crecimiento actuales, así como el carácter eurocéntrico del plan. La otra gran contradicción es que, previsiblemente, la mayor parte de estos fondos irán a parar a grandes empresas que tienen capacidad de influencia sobre la administración, y para elaborar planes de transformación muy ambiciosos. De esta manera serán las empresas que menos necesitan los subsidios, y en muchos casos, las que más han contribuido al problema, las que recibirán una mayor parte del pastel. En la misma línea, desde la revista Contexto, Alberto Fraguas defiende el decrecimiento, una perspectiva política y ecológica según la cual un sistema económico basado en el crecimiento perpetuo en un entorno de recursos naturales finitos está condenado al fracaso. También considera que, dadas las limitaciones ambientales inherentes a la producción de energía renovable y sus actuales limitaciones estructurales, la sustitución de energías fósiles por energías renovables sin reducir también los niveles de consumo es inútil. Por lo tanto, la transición energética tiene que ir acompañada de una transformación socioecológica que redefina la economía en función del bien común y establezca una gobernanza policéntrica enfocada a la preservación de la biosfera.

more/less text

Política internacional y globalización

The Economist How far-right extremism is becoming a global threat

L’article de The Economist estableix la relació necessària entre l’auge de l’extrema dreta al món i les teories de la conspiració sorgides als Estats Units en els últims anys. Posa com a exemple a la propietària d’un centre d’estètica a Los Angeles, Gina Bisignano, que segons entrevistes citades al article, abans de 2016 no semblava tenir posicions polítiques molt definides més enllà d’estar en contra de l’avortament, i que en el període de 4 anys ha estat una de les cares visibles de l’assalt al capitoli del 6 de gener de 2021. Aquesta dona ha passat  d’estar en contra de l’avortament a creure que hi ha una conspiració d’unes elits pedòfiles que controlaven el govern. Més enllà del cas de la senyora Bisignano, des de l’atemptat comès per Anders Breivik a Noruega l’any 2010, han aparegut incomptables manifests i grups que segueixen teories de la conspiració, que s’han estès per les xarxes socials. El context de confinament a causa de la pandèmia ha permès que aquests discursos quallin i es manifestin en forma de negacionisme de l’existència del virus. Així s’han pogut veure manifestacions a països com EUA, Alemanya o la República Txeca, a on es mesclaven consignes negacionistes del virus amb banderes confederades a EUA o imperials a Alemanya, i discursos racistes i en contra de la immigració. El material que enganxa tots aquests elements és justament, la mentalitat conspiracionista, que permet els girs més retorçats i obscurs per justificar les consignes del supremacisme blanc. L’article acaba alertant que les amenaces de grups com QAnon no han de ser menystingudes. 

Paul Rogers Joe Biden steps into a high-wire dance with Iran hardliners over nuclear deal

L’article de Paul Rogers a Open Democracy realitza un anàlisi de la situació en un dels primers reptes de la política exterior de l’administració Biden. Aquest repte no és altre que el de salvar el Pla d’Acció Integral Conjunt, altrament conegut com a Acord Nuclear Iranià. Des de la retirada de l’administració Trump de l’acord al 2018, l’estat de salut d’aquest ha estat més aviat precari i cada cop més amenaçat per l’interès de les faccions més conservadores i la Guàrdia Revolucionària Islàmica en que desaparegui. Tenint en compte això, la millor opció que té Biden per salvar l’acord passa per negociar amb el president Rouhani, que manté una postura relativament moderada, però aquest acaba el seu mandat al juny, i davant la possibilitat d’un nou executiu menys disposat a salvar l’acord, l’administració Biden té pressa. El problema afegit és que aquesta batalla s’està lluitant en un altre escenari, que és el d’Iraq, a on s’han produït atacs de milícies xiïtes, presumptament relacionades amb els sector més en contra de l’acord a l’Iran, cap a bases militars amb presència americana. Tot i el perfil baix que intenta mantenir Biden, si els atacs s’incrementen i es fan més agressius, es veurà obligat a respondre amb més força i això podria condemnar l’acord per sempre. Per tant, es tracta d’una carrera contrarellotge per assegurar la supervivència de l’acord. 

Reuben E. Brigety II The Fractured Power. How to Overcome Tribalism

L’article de David Plunkert per a Foreign Affairs es capbussa en el creixent tribalisme als Estats Units, especialment en relació amb els dos partits hegemònics, i mostra preocupació per com cada cop els diferents grups racials, culturals i religiosos estan més dividits entre demòcrates i republicans. L’augment del tribalisme provoca que les polítiques que es porten a terme abordin més els problemes des de la perspectiva de la pròpia comunitat i menys des de l’interès comú. L’article utilitza l’aparent contradicció entre les eines que té el govern americà per gestionar conflictes ètnics en altres països, i l’aparent incapacitat que mostra per solucionar els seus. La nova administració de Joe Biden i Kamala Harris ha presentat com un dels seus grans objectius acabar amb aquestes divisions i “curar” el país, però el cert és que té molta feina per endavant, ja que els crims amb motivació racial han crescut molt i les injustícies patides per les minories les allunyen de creure en el país unit en la pluralitat que es promet. A més, aquesta divisió dona aire a potències com Rússia que busquen aprofundir aquestes diferències per tal d’afeblir el seu rival americà, sovint a través de campanyes difamatòries a les xarxes socials. L’article posa exemples de processos de pau com el de Sudàfrica o Irlanda, o altres com Bòsnia que van rebre un monitoratge extern, però remarca que Estats Units no permetrà mai que cap agent extern pugui intervenir. Per tant, l’esperança a la que apunta l’autor de l’article passa per l’acció organitzada d’entitats de la societat civil que puguin tancar, almenys, algunes de les ferides que s’han obert. El prestigi internacional del país ho necessita. 

C. Raja Mohan A New Pivot to Asia

Des de la perspectiva de Foreign Policy, Joe Biden s’enfronta ara a decisions difícils respecte de les relacions amb la Xina, que s’ha convertit en un poderós desafiador a la primacia mundial dels Estats Units després de la Segona Guerra Mundial. Per empitjorar les coses, la coalició política que va impulsar Biden a la victòria està profundament dividida sobre com tractar amb la Xina. Hi ha una forta oposició entre els demòcrates a l’enfrontament polític total i al complet desacoblament econòmic de la Xina que l’administració sortint del president dels Estats Units, Donald Trump, va articular cap al final del seu mandat. Entre els progressistes, hi ha una profunda resistència a una guerra freda amb la Xina, tot i que volen intensificar la pressió sobre els drets humans a Pequín. A poderosos interessos corporatius a Wall Street i a Silicon Valley, molts d’ells amb estretes relacions amb el Partit Demòcrata, els encantaria tornar als negocis de sempre amb la Xina. En canvi, els treballadors nord-americans i els seus defensors recelen de cedir encara més llocs de treball a la Xina en nom de la renovada globalització econòmica. Molts altres demòcrates veuen el canvi climàtic com el repte més important per a la humanitat i creuen que els Estats Units han de cooperar amb la Xina per mitigar-ne l’amenaça. Que Biden no sigui Trump i substituirà el caos a Washington per competència, ha enviat forts missatges de tranquil·litat a la majoria dels aliats asiàtics. La llarga experiència en política exterior de Biden ha generat molta confiança a les capitals asiàtiques. Els Estats Units i els seus socis asiàtics tenen un interès compartit en redefinir els termes de la cooperació econòmica i de seguretat internacional de manera que gaudeixin d’un fort suport polític intern. Si tenen èxit, fins i tot podrien animar la Xina a modificar el seu curs actual i unir-se al nou consens.

Yi-Zheng Lian Why Is China Still Going After Hong Kong So Hard?

L’autor Yi-Zheng Lian en el diari The New York Times analitza els esdeveniments recents a Hong Kong, tot detectant un rerefons que deixa en evidència la situació actual del govern Xinès de Xi Jinping, essent aquesta molt més problemàtica del que molts creuen. El diumenge passat, 47 activistes prodemocràcia foren detinguts a Hong Kong, puix els acusaren d’actuacions estratègiques subversives, tot condemnant-los a cadena perpètua en territori Xinès. I és que Xi Jinping no deixa de mostrar-se confident i segur de les seves decisions, ignorant per complet que sobreposar els seus interessos per sobre dels interessos nacionals el pot acabar conduint a la seva ruïna. En aquesta línia, Zheng Lian argumenta que aquest optimisme excessiu impedeix al líder veure que la seva carrera penja d’un fil. Bé és cert que aquest fou capaç d’impulsar grans reformes com aquella del 2018 que li proporciona temps indefinit al poder, o la nova llei de seguretat nacional que evita tota mena de crítiques cap al règim Xinès i la seva brutalitat. Tot i això, caldria recordar que en un món globalitzat, les implicacions van molt més enllà, i des de l’estranger grans mobilitzacions per la lluita democràtica a Hong Kong s’estan duent a terme. A més a més de deixar cada cop més en evidència les mancances del règim Xinès, excessivament corrupte i autoritari. Fenòmens extremadament nocius pel govern de Xi Jinping a causa de les seves implicacions a escala internacional. Yi-Zheng acaba recordant que un canvi de perspectiva per part del líder Xinès és necessària si aquest realment aspira a conservar i progressar en la seva carrera professional. Un canvi de perspectiva que es basa simplement a tractar els interessos nacionals com prioritaris, i així ho il·lustra perfectament el cas de Hong Kong on l’adhesió a l’estratègia establerta per Deng Xiaoping durant la dècada dels vuitanta hauria estat l’actuació més racional, puix una limitació de l’autonomia progressiva tenint l’any 2047 com a objectiu del control total hagués despertat menys controvèrsia. 

Yanzhong Huang Vaccine Diplomacy Is Paying Off for China

Des de les pàgines de Foreign Affairs, l’autor destaca que les vacunes han tingut un lloc en la important en la diplomàcia des de l’època de la Guerra Freda. El país que pot fabricar i distribuir vacunes als menys afortunats veu un retorn de la seva inversió en forma de soft power: prestigi, bona voluntat, potser un cert grau d’endeutament, fins i tot temor. Avui, el país que avança més ràpidament cap a la consolidació d’aquests guanys pot ser la Xina, sota la presidència del president Xi Jinping, que va proclamar el maig passat que les vacunes fabricades a la Xina contra la COVID-19 es convertirien en un “bé públic global”. Des de llavors, els alts funcionaris xinesos han promès a molts països en desenvolupament l’accés prioritari a les vacunes xineses i el Ministeri d’Afers Exteriors ha anunciat que el país subministra vacunes gratuïtes a 69 països i les exporta comercialment a 28 més. Els competidors de la Xina estan preocupats perquè allà on vagin les vacunes de Pequín, s’estendrà la seva influència. Però el camp de la vacunació contra la COVID-19 és encara molt desconegut i presenta obstacles, ja siguin logístics, científics, psicològics o geopolítics. L’autora assegura, doncs, que el camí de la Xina per aquest laberint no és obvi ni està assegurat. El país s’enfronta a una dura competència de Rússia i l’Índia. Ara els Estats Units també han entrat en l’acció global per a una distribució equitativa de vacunes segures i efectives. La Xina encara ha de demostrar que pot complir el paper que ha assumit o guanyar-se la confiança d’aquells als quals ha ofert la seva ajuda. Els líders del món en desenvolupament estan ansiosos per veure com els Estats Units juguen un paper més proactiu en la distribució i administració de vacunes a nivell mundial. En fer-ho, els Estats Units inevitablement diluiran la influència que la Xina ha guanyat distribuint les seves vacunes. Però, amb diferència, el millor resultat d’aquesta competència serà que pot donar als dos països una raó per treballar junts per aconseguir un accés més equitatiu a les vacunes per a tothom.

The Economist The odd couple. Putin and Erdogan have formed a brotherhood of hard power

L’article de The Economist analitza la nova aliança entre Rússia i Turquia que està canviant el context geopolític tot l’Orient Mitjà. Així al novembre van acabar els combats amb un acord que permetia a Rússia una presència militar a Nagorno-Karabakh i Turquia un reducte econòmic al sud del Caucas. Aquest acord representa una de les sacsejades geopolítiques més grans des del final de la guerra freda, quan Rússia i Turquia estaven en bàndols oposats. També porta un missatge sobre l’ús de la força dura i la realitat d’un món multipolar. Tots dos líders entenen que no és l’equilibri de forces el que importa, sinó la disposició a utilitzar-les. Pot ser que Amèrica tingués un exèrcit superior, però la seva reticència a dedicar-se a Síria va deixar Rússia i Turquia al capdavant d’aquella regió devastada per la guerra. I després de prop de 30 anys de converses infructuoses sobre Nagorno-Karabakh, el recolzament militar de Turquia i l’acquiescència de Rússia han ajudat Azerbaidjan a recuperar el territori i a finiquitar un dels conflictes menys solubles del Caucas. Per a Putin, es tractava d’una demostració d’un nou ordre multipolar, cosa que defensava des del 2007. La relació entre Rússia i Turquia va començar a millorar l’estiu del 2016, quan Putin va passar un acord amb el president turc després d’un cop d’estat avortat a Turquia. va matar unes 270 persones. Erdogan va viatjar a Rússia, on va signar un acord per un nou gasoducte i va acordar reprendre els treballs d’una planta nuclear russa al sud de Turquia. Des del 2016, Erdogan ha mantingut més reunions cara a cara amb Putin que amb cap altre líder. Tots dos autòcrates comparteixen nostàlgia de l’imperi. Putin es representa a si mateix com un patriota que està reconstruint parts de l’imperi soviètic i ha engegat guerres contra Geòrgia i Ucraïna mentre s’esforça per mantenir ben collats els països que veu com a estats clients, com Bielorússia i Armènia. Erdogan ha situat el passat otomà del seu país al servei d’una política exterior més agressiva, fent al·lusió a la restauració del domini turc sobre les illes gregues properes a les seves costes del mar Egeu i enfrontant-se amb Grècia, Xipre i França al Mediterrani oriental, ric en gas.

Felix Light Why Russians still choose Putin’s stability over Navalny’s revolution

Milers de persones a Moscou i en tota Rússia que van sortir als carrers al gener per protestar per la detenció delíder de l’oposició Alexei Navalny van ser rebudes amb la demostració de força més dura que el país hagi vist en els últims anys. L’eclèctic moviment pro-Navalny es va retirar, centrant-se en advocar a l’estranger per més sancions. Segons Light, el moviment d’oposició popular rus no és tan forta com es podria esperar. Perquè, encara que el desenvolupament econòmic recent de Rússia ha estat decebedor, no deixa de ser un país molt més habitable que el que Putin va heretar el 2000. Ofereix estabilitat, continuïtat i desenvolupament a una nació esgotada per l’agitació ideològica. No obstant això, pocs russos s’enganyen sobre la naturalesa del seu govern. Per tant, és més probable que sigui l’abús de l’Estat del que queda del procés democràtic, i no les dificultats econòmiques, que porti als russos a protestar. Al setembre, els russos triaran diputats al seu legislatura nacional, la Duma d’Estat, “que alguna vegada va ser potent, però ara està en gran part neutralitzada” segons Light. La disposició dels votants russos a donar suport a el partit governant ronda el 30 per cent en les enquestes d’opinió, tot just la meitat del que aconseguia fa cinc anys. D’altra banda, el principal executor de la política nacional de Vladímir Putin, Sergey Kirienko, i el seu equip estan supervisant una campanya preelectoral per expulsar el grapat de governadors i alcaldes que no pertanyen a Rússia Unida. Si els plans de el partit governant per mantenir el poder xoquen amb el desig de canvi de la població en aquestes eleccions, llavors és probable que hi hagi protestes.

Jeremy Bowen How the dream of the Arab Spring died

Jeremy Bowen en el diari The NewStatesman du a terme una anàlisi sobre les dinàmiques de la Primavera Àrab, tot catalogant-la com un somni trencat, aquell inesperat. Bowen comença il·lustrant-nos els aires d’esperança i il·lusió que es podien respirar per tot Mitjà Orient al voltant del 2011, on tot un poble ja es visualitzava vivint en una democràcia plena, sense corrupció ni opressió. Dinàmica poc sorprenent, puix l’efecte contagi que provocà Tunísia fou impressionant; on després del suïcidi del venedor ambulant Mohamed Bouazizi, les mobilitzacions del poble foren capaç d’expulsar el règim sectari i corrupte, tot instaurant una democràcia. Es tractà del mateix efecte contagi que tot basant-se en la imitació, va acabar conduint el somni de la Primavera Àrab de la resta d’Orient Mitjà cap a al seu vessant més fosc. En aquest context, actualment ens trobem amb un el govern policial d’Al-Sisi a Egipte altament repressiu, una Líbia que tot i no trobar-se sotmesa al règim dictatorial de Gaddafi, aquesta és víctima d’una guerra des de fa deu anys, una Síria destruïda, un Iemen que viu la crisi humanitària més alarmant del món, entre altres. Malgrat això, l’autor remarca que la mort del somni de la Primavera Àrab en cap cas es deu als manifestants, és més, aquesta recau exclusivament sobre l’oposició que va veure una oportunitat en una societat enfonsada i desmoralitzada. Els mateixos partits de l’oposició com els Germans Musulmans o les forces militars que varen utilitzar tota situació per presentar-se com defensors del poble en contra d’un règim repressiu. Sota aquest discurs populista, varen acabar per convertir Mitjà Orient en un camp de batalla, una societat dividida i per tant, una regió inestable. Una inestabilitat que sembla haver entrat en un cicle viciós sense sortida, puix la presència de l’extremisme violent ha esdevingut el pa de cada dia, on aquests grups han vist en aquesta inestabilitat una oportunitat perfecta per dur a terme les seves actuacions, tot perpetuant-la encara més. Jeremy Bowen acaba recordant-nos que Mitjà Orient és bassa d’inestabilitat, tot afirmant que és qüestió de temps que aquesta torni a explotar, i és que quan la desesperació per part de la societat civil torni a superar la por, Mitjà Orient cridarà més fort que mai. 

Catalunya, España, Europa

Enric Juliana Aires de sultanato

Arran dels esdeveniments dels darrers dies amb la moció de censura fallida a la Comunitat de Murcia i l’intent d’avançament electoral a la de Madrid i  les mocions de censura presentades pel PSOE i Podemos, Juliana subratlla que diversos actors poden modelar el temps polític a Espanya segons la seva conveniència: el president de Govern i els presidents de gairebé totes les autonomies. Afirma que aquesta potestat està derivant a Espanya cap a un cert despotisme oriental. Aires de sultanat. L’amenaça de dissolució ja forma part del tactisme ordinari. L’avançament electoral està deixant de ser un recurs extraordinari per esdevenir amenaça recurrent. No és un escenari molt europeu. A la federal Alemanya hi ha una gran diversitat de normatives. Alguns länder (Hesse, Schleswig-Holstein, Hamburg, Berlín, Baixa Saxònia i Baviera, per exemple) disposen de mecanismes de dissolució dels parlaments, però no és una competència personal i exclusiva dels ministres-presidents. A Itàlia només es poden avançar eleccions en una regió si el president (elegit per votació directa) presenta la dimissió, cosa no molt freqüent, ja que és un senyal de fracàs. A la centralitzada França, ni en somnis un president regional pot avançar eleccions. Si un consell regional francès es converteix en ingovernable, el Govern central pot dissoldre i convocar eleccions. Espanya, país que no sap ser federal, és el que reparteix més joc. Espanya, país de juntes i guerrilles, és una democràcia que avui fabrica més política de la qual pot assimilar.

Josep Ramoneda Política i justícia, vasos comunicants

En aquest article Ramoneda analitza les relacions entre política, democràcia i justícia, destacant que en les democràcies s’ha anat trencant l’idíl·lic escenari dels bipartidismes de postguerra, en què tot semblava estar sota control. I a cavall de les noves incerteses els governs han anat desplegant un sistema de reforçament de la vigilància que no s’atura. Primer va ser la coartada del terrorisme, després es va entrar en la qüestió de la immigració (fent del pària estranger un enemic) i ara la lluita contra el virus, adjectivada com a guerra d’una manera gens innocent. Si a tot plegat hi sumem el desplegament de les tecnologies digitals que arriben a qualsevol espai on ens fiquem, les parets de la intimitat, de la privadesa, dels drets individuals, amenacen ruïna a tot arreu. El ciutadà avui està sota control massiu. I ho assumeix resignadament. El poder judicial s’ha enfortit, amb la qual cosa el seu impacte sobre la política s’ha fet molt visible. I, al mateix temps, la pèrdua de poder de la política s’ha traduït en una ruptura de les rigideses del passat. És evident que el poder enquadra. I que tot sistema institucional limita i encastella. Però si en democràcia la ciutadania té l’última paraula, què busquen empetitint-la? El poder viu de la simplificació i suporta malament la complexitat. Per això resulta patètica l’obsessió amb el populisme, una etiqueta buida convertida en certificat de no idoneïtat. I el més inquietant és que la vara de mesurar que tenen els que creuen que en la democràcia espanyola no hi caben tots és perfectament discriminatòria a favor de l’extrema dreta. I la justícia juga en això un paper sensiblement decantat. Entre uns i altres redueixen la política democràtica a un joc en blanc i negre, en el qual es nega sovint el reconeixement més elemental.

Guy Hedgecoe Spain’s governing partners show bad blood in public

Des de les pàgines de Politico es destaca que en les últimes setmanes, la discòrdia a foc lent a la coalició de govern espanyola ha arribat al punt d’ebullició, a causa d’una combinació de diferències polítiques i enfrontaments de personalitat. La baralla, que està tenint lloc en gran part en públic, amenaça amb eclipsar l’agenda legislativa del govern i l’oposició maniobra per capitalitzar les dificultats de la coalició. Tot i que l’extrema dreta Vox continua tenint bones perspectives electorals, el PP i Ciudadanos han tingut un resultats desastrosos a les recents eleccions catalanes, la qual cosa ha afegit pressió als seus líders. Així, els dos socis de l’administració Sánchez confien que poden superar les turbulències actuals i l’aritmètica parlamentària suggereix que el govern sobreviurà. No hi ha cap alternativa al Congrés que permeti al PSOE governar sol. I en segon lloc, unes eleccions anticipades serien ara mateix un suïcidi per a tots dos socis degut a la situació econòmica. Tot i això, la mala sang que ha dominat els titulars de les últimes setmanes no desapareixerà aviat. La qüestió és si cedirà prou com per permetre que el primer govern espanyol de coalició arribi a bon port.

Javier Gallego De qué sirve una monarquía que no sirve

L’article de Javier Gallego argumenta que les raons de ser de la monarquia han desaparegut. Ha deixat de ser el símbol de la unitat que genera consens, procura estabilitat i ens representa tant dins com fora. La Corona ara és símbol de privilegi, frau i opacitat. El rei no és símbol d’unitat sinó de desunió perquè la seva figura divideix i desestabilitza Espanya com hem vist a Catalunya. Felip VI s’ha convertit en el rei només d’una part dels espanyols. La institució no ens representa a tots dins i ens dóna molt mala imatge fora. De què serveix una monarquia que no serveix ni ens serveix. La monarquia parlamentària segons la Constitució ha de servir el Parlament i a poble, que és el veritable sobirà. Felip VI va trencar aquest principi quan va decidir per compte propi sortir el 3 d’octubre a la televisió a parlar als espanyols sobre la ruptura catalana. Aquesta decisió només correspon a Govern o a Congrés. Però ell volia el seu 23F, un mite fundacional per consolidar el seu regnat. A la llarga aquest mite va perdre al seu pare perquè va donar la Corona per guanyada. Tant un com l’altre van pensar més en salvar la monarquia que en salvar el país i això és el que acaba perdent sempre als Borbó. Perden primer a país i després el tron.

David Elstein How the European Union has always preferred power grabs to democracy

L’article d’Open Democracy és un resum del primer d’una sèrie d’assajos sobre la Unió Europea fets per l’historiador Perry Anderson. En aquest assaig, Anderson es fixa en un escriptor holandès, Luuk van Middelaar, que va viure de prop alguns dels moments clau de la integració europea i en va escriure un llibre. En base a això, Anderson explica com Europa s’ha construït a través de petits cops i trampes per anar superant obstacles en la seva integració. Des de el Tractat de Roma de 1957, a on es va crear la Comunitat Econòmica Europea, fins al Brexit. El primer “cop” va venir quan el Tribunal de Justícia Europeu va decretar que els tribunals nacionals havien d’executar les regulacions comunitàries, aspecte que no sortia al Tractat, i que anava en contra del que es va acordar al Compromís de Luxemburg al 1966. Al 1985, quan es va aprovar l’Acta Europea Única, a on es reformava el Tractat de Roma, el Primer Ministre Italià Bettino Craxi, es va saltar la conferència prèvia a la votació perquè intuïa que la manca de consens podia impedir la seva aprovació. Anderson desplega altre moments clau com la creació de la Unió al 1991 i el Brexit en els últims anys, i conclou que el disseny de la Unió no ha estat creat per generar un espai democràtic (el parlament no té massa poder), ni tant sols un espai de negociació entre països (tots els moviments s’han fet perquè la majoria pogués passar per sobre de la unanimitat quan calgués), si no més aviat per blindar els interessos d’una elit per sobre de qualsevol possible resposta ja sigui per part dels ciutadans europeus, com d’algun dels seus estats. 

Steven Overly i Melissa Heikkilä China wants to dominate AI. The US and Europe need each other to tame it

Els líders polítics d’Estats Units i Europa estan cada vegada més alarmats per l’ús d’intel·ligència artificial per part de govern autoritari de la Xina per rastrejar i controlar la seva població. No obstant això, els aliats encara han de posar-se d’acord sobre regulacions que protegeixin les llibertats civils sense obstaculitzar la innovació. Els funcionaris electes a Europa i EE. UU. Van començar a assentar les bases d’un acord l’1 de març, en una audiència parlamentària de la UE, on van buscar assegurar alhora els seus interessos econòmics i el potencial renovador de la IA en camps tan diversos com la salut i la defensa. També van buscar regular els riscos que suposa la tecnologia, per exemple, desplaçar treballadors, o amenaçar a la privacitat personal. Encara que la Xina va llançar els seus propis principis ètics d’IA en 2019, la tecnologia ja s’ha desenvolupat per facilitar la vigilància massiva i reprimir minories (eines autoritàries que després s’exporten a altres països). El braç executiu de la Unió Europea donarà a conèixer la seva proposta de regulació de la IA a l’abril, una alternativa als enfocaments nord-americans i xinesos sobre la tecnologia. La Comissió considera que l’administració de Biden i la seva nova majoria demòcrata estan obertes a el missatge de la UE.

Eddy Wax i Cristina González Brexit means … Euro-English?

El mantra del Brexit era “recuperar el control”, però la sortida dels britànics de Brussel·les significa que corren el risc de renunciar a un dels seus actius més preuats: la llengua anglesa. Alguns lingüistes volen que la UE estableixi l’anglès no nadiu com a llengua oficial i legítima al costat del que els puristes anomenarien la versió “adequada”. En teoria, no es pretén que hi hagi una llengua dominant de la UE, ja sigui una varietat d’anglès o de qualsevol altra. La política de multilingüisme de la UE té com a objectiu situar les 24 llengües oficials del bloc en peu d’igualtat. Tots els ciutadans de la UE poden esperar que la Comissió Europea respongui als seus correus electrònics en el seu propi idioma, ja sigui eslovè o búlgar; Els eurodiputats tenen els seus discursos interpretats en directe; els comissaris es reuneixen en francès, alemany i anglès. Però amb l’expansió de la UE cap al nord i cap a l’est en les darreres dècades, la realitat és que l’anglès s’ha convertit en la llengua franca de les reunions de funcionaris i de les trobades a la màquina de cafè a Brussel·les. I la varietat que sustenta la guia d’estil anglès de la Comissió és clara. No és euroanglès, no és anglès americà, és “l’anglès estàndard de Gran Bretanya i Irlanda”, conegut com a “anglès britànic. Però des de fa uns anys  s’està desenvolupant una mena d’euroanglès que en el futur i degut a la sortida del regne Unit podria convertir-se en la llengua estàndard de les institucions europees.

Sam Fleming Tensions between EU and UK inflamed over Northern Ireland

L’article de Sam Fleming, Jim Brundsen i Peter Foster pel Financial Times desenvolupa les últimes tensions entre el Regne Unit i la Unió Europea sobre els aranzels establerts després del Brexit. Com és sabut, l’acord final del Brexit va establir que, per tal d’evitar una frontera dura entre la República d’Irlanda i Irlanda del Nord, els aranzels als béns es cobraran al mar d’Irlanda, o sigui a l’arribada dels vaixells a Irlanda del Nord. Aquestes mesures van arribar amb un pla d’adaptació per les empreses que duraria fins al final dels primers quatre mesos de 2021. Aquesta pròrroga inclou els certificats sanitaris dels productes agrícoles i alimentaris. El conflicte ha rebrotat quan el Regne Unit ha anunciat que té la intenció de perllongar aquest període d’adaptació unilateralment fins a l’octubre. Com a resposta a aquest anunci, els representants europeus han anunciat que consideren presentar accions legals en contra del que consideren un incompliment dels acords. Per la seva banda, el govern britànic considera que té dret a protegir els interessos de les seves empreses oferint més temps perquè s’adaptin. I d’aquesta manera, fins i tot després d’haver-se executat, el Brexit segueix generant conflictes entre el Regne Unit i la UE, en un cicle que va començar fa 4 anys, i que sembla que mai acaba. 

Die Zeit EU und USA verhängen Russland-Sanktionen

L’article publicat en el diari Die Zeitdeixa en evidència la cooperació emergent entre la Unió Europea i els Estats Units, aquest cop materialitzada amb el cas Navalny. On sembla que les dues potències s’han coordinat per tal d’imposar sancions al govern de Putin, tot condemnat l’empresonament injust del polític, afirmant que es tractava d’un simple muntatge judicial per acabar amb l’oposició política. Així ho confirma Alemanya, país on Alexander Navalny va rebre atenció mèdica, on tots els factors indicaven que aquest fou víctima d’un enverinament clandestí. Sota aquest cas, les dues potències es coordinen per imposar una sèrie de sancions a diferents funcionaris estatals, ja siguin sancions de tipus econòmic, com de mobilitat, aposant així per crear conjuntament un ordre mundial basat en el respecte als drets humans. A més a més, es tracta d’un punt d’inflexió per ambdues forces, ja que; D’una banda, pel que fa al cas dels Estats Units, es tracta del primer paquet de sancions que el president Biden ha imposat un cop al poder, sempre cercant aquesta ruptura amb Donald Trump, el qual en cap cas es posicionà en aquesta qüestió. D’altra banda, pel que fa a la UE, ens trobem que és el primer cop que aquesta aplica el nou sistema de sancions creat l’any passat. I és que cal recordar que aquestes sancions, tot i tenir implicacions en l’àmbit pràctic, també tenen un significat simbòlic decisiu, puix d’aquest podria dependre, en certa manera, el futur de les relacions diplomàtiques entre els Estats Units i la Unió Europea. 

Democracia, diversidad y cultura

Josep Ramoneda La mentida postmoderna

Ésser relacional, l’individu no pot caminar sol, però, ¿quin és el seu grau d’autonomia –mesurada en termes de llibert i igualtat– a aquestes altures? Si volem parlar de progrés, és a dir, de millora de la condició humana, aquesta és una qüestió central. La sensació de viure en una mena de present continu probablement té a veure amb la dificultat de viure en llibertat la pròpia condició a partir de múltiples pertinences. En un moment en què les opcions augmenten però en què les possibilitats de fer-les efectives exigeixen la defensa col·lectiva, els fronts de confrontació apareixen arreu. I cada cop és més difícil la construcció de ponts, perquè molts comunitarismes creuen que la seva supervivència està en la capacitat de dinamitar-los. És un camí sense sortida, en què constantment la voluntat d’emancipació xoca amb la voluntat de poder interna a cada família ideològica o identitària. I tot això sota l’amenaça d’uns poderosos sistemes de control social que cada cop tenen més capacitat per decidir sobre el comportament de cadascú, en una lògica que ha substituït el desig per la pulsió. M’agradaria creure que l’aturada de la pandèmia ens pot fer repensar tot plegat. Però em fa por que tingui raó Michel Agier quan diu que “la por ha passat al rang de medi global”, tant en la seva vessant existencial com social. Comencem per dir les coses pel seu nom i potser aconseguirem avançar.

Philippe Corcuff Comment l'extrême droite gagne la bataille des idées

En el seu llibre La gran confusió: com l’extrema dreta guanya la batalla de les idees, Philippe Corcuff intenta definir amb precisió la sociogènesi d’un gir cap a la dreta en els nostres espais públics. Demostra que la “esborrament dels punts de referència polítics” afavoreix l’avanç de les tesis de l’extrema dreta. Corcuff parla d’una nova retòrica de dreta reaccionària, que neix de la ruptura que uneix a la dreta amb l’extrema dreta, i imita a la retòrica interseccional i hipercomunicativa de la nova esquerra. Qualifica el fenomen com una “formulació dels sentiments de petits burgesos en nom de poble.” Assenyala també un moviment de “denigració de la crítica de la conspiració” que busca soscavar la confiança pública en institucions i governs mitjançant campanyes de desinformació que neguen, per exemple, la pandèmia de COVID-19 o el canvi climàtic. Quant als debats sobre xenofòbia, globalització o anti-elitisme, assenyala “polaritzacions maniquees” que deixen impotent a l’esquerra i la fan cedir a “confuses interseccions amb el ultraconservadurisme”, ofegant-se en una vida política feta no de radicalisme democràtic sinó de una pluja diària de judicis ideològics mal muntats.

Helen Thompson The pandemic has revealed both the wisdom and delusions of Thomas Hobbes

Per a Hobbes, la política sempre passa en el moment d’emergència, aquell en el qual a l’altre costat del precipici es troba el caos. La pandèmia no ha estat una excepció. Les quarantenes han demostrat la realitat que vivim en estats hobbesians on l’autoritat de decidir mesures pel que fa a la pèrdua dels mitjans de vida, l’educació i la llibertat, està recolzada per la coerció. El filòsof anglès creia en la necessitat d’un sobirà amb poder il·limitat en temps de crisi, quan els riscos de salut asimètrics, els interessos divergents i les creences contraposades sobre la vida i la mortalitat són causes decisives d’inestabilitat política. No obstant això, Thompson qualifica la solució de Hobbes de “utòpica i delirant”, ja que pressuposava que podríem ser despullats de totes les nostres creences existents i gestionar la política des de la raó, i des d’una justícia imperant proposada pel sobirà. El mateix Hobbes va experimentar l’amenaça que preval quan els sobirans prescriuen algunes creences i prohibeixen l’expressió d’altres, quan es va enfrontar a la possibilitat de l’exili pel seu llibre Leviatan, que el parlament havia considerat blasfem. És irònic que aquest risc d’exili sorgís que el sobirà fes exactament el que Hobbes havia dit en Leviatan que havia de fer. L’autora conclou que la governança requereix realistes, i no l’arrogant Hobbes, que va confondre les seves creences amb la ciència de la política.

Peter Maxwill Die Entleerung der Demokratie, wie wir sie kennen

Der Spiegelens parla sobre com la pandèmia posa en perill la democràcia. L’autor menciona tres grans factors que han contribuït a aquest buidament: el distanciament social, la problemàtica del dret de manifestació i la crisi dels mitjans de comunicació. En primer lloc, el distanciament social, on les restriccions han limitat les nostres relacions amb els altres, el que és públic desapareix i ens endinsem en una vida individualista. Això va en contra de la democràcia, ja que immersos en l’egoisme, som incapaços de generar esperit crític i per tant, incapaços de qüestionar-nos les nostres opinions, o inclús crear-les. Fet contraproduent en democràcia, on precisament s’espera que tot ciutadà expressi lliurement les seves opinions, de tal manera que les autoritats puguin tenir-les en compte per tal de mobilitzar recursos de la manera més adequada, sempre vetllant per la cohesió social. En segon lloc, la problemàtica del dret de manifestació, parlem de les restriccions establertes que ens limiten a l’hora d’expressar les nostres opinions, i és que tot i que les manifestacions estan permeses, la forma d’expressió en cap cas serà igual d’efectiva. I si això, li sumem els prejudicis que les autoritats difonen sobre els manifestants, catalogant-los com a bojos i incívics, encara que respectin les mesures de seguretat, és evident que l’impacte d’aquestes es redueix exponencialment. I finalment, la crisi dels mitjans de comunicació, basada en la poca professionalitat i la poca diversitat de les notícies. Fenomen que es deu principalment a les restriccions que impedeixen als periodistes moure’s lliurement i investigar, a més de la COVID-19 esdevenint mono-tema. En aquest context, ens trobem amb notícies poc sofisticades que principalment tracten sobre la pandèmia, invisibilitzat per complet altres crisis contemporànies. Fet que limita tot desenvolupament social, ja que en cap cas els mitjans de comunicació estan proporcionant a la societat un espai segur on poder construir les seves opinions de manera objectiva. Peter Maxwill acaba exigint que aquest tema es posi sobre la taula puix representa una emergència, ja que aquestes tres problemàtiques deixaran ben segur llacunes emocionals sobre les societats, llacunes que en molts cops poden ser vistes per l’ultradreta com una oportunitat. 

Michael J. Sander Repensar la meritocracia

L’entrevista realitzada per Josep Ramoneda al filòsof nord-americà Michael Sandel a La Maleta de Portbou repassa l’impacte del concepte de meritocràcia dins del procés de globalització neoliberal dels últims 30 o 40 anys. Sandel assenyala el concepte de meritocràcia que s’ha promogut en el context de la globalització capitalista com a una de les causes principals de l’augment del populisme ultranacionalista. També culpa a la socialdemocràcia occidental d’haver col·laborat en aquest procés, al haver renunciat a una concepció cívica del bé comú, per entendre’l com un simple conjunt d’interessos individuals entrecreuats. Els partits socialdemòcrates han insistit en promoure conceptes com “ascens social” o “igualtat d’oportunitats”, acceptant d’aquesta manera el mercat com l’única mesura moral sobre el valor del treball. Segons el filòsof nord-americà cal tornar a dignificar el treball manual o que requereix menys formació, en comptes de centrar l’atenció en el mèrit, que sovint va lligat amb una idea d’èxit relacionada amb els ingressos econòmics. Així, més enllà de la lluita contra les desigualtats socials, i complementàriament, cal un reconeixement a la feina de la majoria de la població, que no té estudis universitaris, i la frustració de la qual és la llavor del populisme ultranacionalista. A més de l’element central de l’entrevista que acabem de desenvolupar, també argumenta com l’estat-nació, la mort del qual ha estat vaticinada molts cops en les últimes dècades, sembla tenir molta més solidesa de la que semblava i això és degut a que la forma de relacionar-se amb la globalitat dels individus sempre parteix d’un arrelament en la comunitat. La meritocràcia ha estat una eina ideològica clau per alienar els ciutadans de l’espai comú, i això ha portat terribles conseqüències. 

Carol Galais i Marc Guinjoan Ideología, coviders y la conspiranoia de siempre

Les teories de la conspiració no són innòcues. Algunes de les vinculades a la COVID-19 qüestionen les màscares i les vacunes, el que pot comprometre la immunitat de grup. Malgrat el rellevant que resulta conèixer millor els coviders, poc sabem d’ells. Desconeixem fins a quin punt són diferents dels que abracen les creences complotistes més habituals, el que seria útil per evitar que es propaguin noves creences sobre el coronavirus sense base científica. Les creences complotistes específiques (com les que es refereixen a la COVID-19) solen estar escorades ideològicament i sustentar-se en patrons de raonament motivat, ja que ho fan per mobilitzar i posicionar als ciutadans políticament. Entenent que les creences complotistes relatives a la COVID-19 són específiques ¿tenen aquestes biaix ideològic? Són els coviders d’esquerres o de dretes? Els autors destaquin a els Resultats d’1 enquesta promogut pel grup d’investigació “Democracy, Elections and Citizenhip” de la UAB que arriba a la conclusió que, com ha passat amb la incorrecció política, les conspiracions específiques -com les pandèmies- poden convertir en temes-nínxol que permetrien a la dreta ampliar suports fora de la seva zona de confort. En el cas que ens ocupa, dones i / o persones amb inclinacions antiautoritàries. Aquestes conspiracions no només amenacen la immunitat de grup, també poden tenir efectes en l’estabilitat i qualitat de la democràcia engreixant la base electoral de l’anomenada dreta radical.

Edward Alden Edward Alden, The Human Cost of Endless Pandemic Border Closures

El columnista Edward Alden a Foreign Policy ens il·lustra una altra cara de la pandèmia, molts cops ignorada: com les restriccions de fronteres han tingut i segueixen tenint impacte negatiu sobre l’individu, especialment pel que fa al seu vessant emocional. Aquest ens explica que amb les restriccions, molts es troben lluny dels seus éssers estimats, incapaços de veure’ls i mantenir un contacte directe amb ells, els problemes de salut mental com la depressió no deixen d’augmentar. D’una banda, es tracta d’un problema que en cap cas ha de ser ignorat, puix una actitud com aquesta acabaria comportant conseqüències desastroses a llarg termini, ja sigui per l’individu com per la societat en el seu complet. D’altra banda, és cert que les restriccions frontereres són necessàries i efectives a l’hora d’evitar a propagació de la pandèmia, i així ho demostren països com Austràlia o Taiwan on els zero contagis han esdevingut una realitat. Tenint en compte aquesta dualitat Alden proposa trobar un punt intermedi, com un pla lògic, efectiu i coordinat que permet la mobilitat entre nacions, sempre vetllant per la seguretat, tot evitant la propagació de la pandèmia. En la mateixa línia, aquest afirma que en cap cas es tracta d’una proposta utòpica, posant com a exemple el pla de mobilitat que fou elaborat amb els atacs de l’11/s. Tot un pla conjunt i internacional fruit de la col·laboració entre governs, el mateix que permetia la mobilitat segura de persones i mercaderies. Amb aquesta referència Edward Alden fa una crida als governs per adoptar una actitud similar en vers a la COVID-19. Tot convençut de què es tracta de la via més efectiva; aquella que d’una banda deixaria enrere plans independents sense sentit, inclús contraproduents com al Canadà on els camioners tenen completa llibertat de moviment sense requisits previs com un PCR. I d’altra banda, donaria una resposta a les necessitats humanes, com evitar problemes de salut mental. 

Kanishk Tharoor The vaccine rollout makes it clear: the randomness of nationality still determines our lives

L’autor Kanishk Tharoor ens explica com la COVID-19 ha demostrat un cop més que vivim en un món capitalista i extremadament desigual on una qüestió tan simple i abstracta com la teva nacionalitat pot esdevenir determinant en la teva vida. L’autor argumenta que molts esperaven que l’efecte global de la pandèmia despertés una solidaritat entre les diverses nacions del món, tot prenent consciència de l’existència de problemes globals que en cap cas entenen de fronteres i nacionalitats. Una esperança que fou accentuada en el moment que es va destapar que els fabricants de la vacuna BioNTech contra la COVID-19, eren precisament immigrants Turcs a Alemanya. S’esperava que aquests, tot recordant el seu passat com minoria oprimida, s’impliquessin profundament en la qüestió de distribució equitativa de les vacunes. Malgrat això, la realitat ens ha acabat mostrant que es tractava d’una simple il·lusió, i així ho confirmen les dades estadístiques. Per exemple, al desembre els països més rics, tot representant únicament un 14% de la població mundial, ja havien comprat més de la meitat de vacunes disponibles mundialment. O veiem també que en els 130 països més pobres ni tan sols una sola dosi ha estat administrada de moment. L’autor acaba recordant-nos que el capitalisme i les desigualtats globals segueixen més presents que mai. Tot argumentant que la COVID-19 ha deixat en evidència aquesta realitat, la qual no sempre és apreciable a simple vista. 

Fina Birulés Observaciones sobre la vulnerabilidad

Fina Birulés du a terme una anàlisi exhaustiva sobre un concepte que ha esdevingut extremadament popular en els darrers anys: el concepte de vulnerabilitat. Tot preguntant-se que significa ser vulnerable? Quin és el rere fons d’aquest mot? I les seves implicacions? Birulés comença explicant-los que el terme prové etimològicament del mot vulnus, el qual fa referència a aquella força exterior que té impacte nociu sobre un ens que es veu desprotegit i incapaç d’evitar aquest dany. Una definició que des de finals dels anys 90 ens ha conduït a centrar l’atenció en aquesta condició vulnerable especialment en l’àmbit juridiric-legal; Portant-nos a parlar de subjectes, institucions, col·lectius o situacions vulnerables que en tot cas cal protegir des de les institucions polítiques i jurídiques. Una actitud que a simple vista sembla lògica puix aquells més exposats a danys i perjudicis necessiten un tercer que els hi proporcioni protecció, tot i això, el rere fons d’aquesta qüestió és molt més problemàtica. Algunes autores com Judith Buttler o Orsetta Giolo ens mostren que aquesta actitud podria ser ni més ni menys que un instrument del capitalisme global com el nostre sistema econòmic. El mateix sistema que se sosté i perpetua amb les desigualtats materialitzades en diversos nivells, per tant, centrar l’atenció en la seva vulnerabilitat com el que és exclusiu, evita parlar sobre temes que posen en qüestió l’efectivitat del sistema neoliberal, tot evitant potencials crítiques que representen una amenaça per aquest. En la mateixa línia, Birulés ens explica que la dinàmica és aquella de detectar una vulnerabilitat i impulsar una sèrie de polítiques públiques que protegeixen a la víctima, tot evitant la pregunta: Per què aquesta vulnerabilitat és donada? Es tracta d’una qüestió sistemàtica i estructural? Com podem solucionar-la? Finalment, l’autora acaba recordant-nos l’emergència que suposa donar visibilitat a aquest fenomen, el qual passant desapercebut, és extremadament nociu puix perpetua encara més aquest món extremadament desigual. 

Lois Quam i Rachel Vogelstein There Will Be Another Pandemic. Women Can Stop It

La pandèmia del coronavirus ha revelat les limitacions de l’enfocament actual dels Estats Units i d’Europa sobre la salut global. Els experts havien predit durant molt de temps la ràpida propagació d’un virus respiratori contagiós. Però, tot i que la despesa mundial en salut va augmentar a un ritme anual mitjà del 3,9% entre el 2000 i el 2017, els països de tot el món estaven mal preparats per a la pandèmia del coronavirus, els confinaments mundials i els xocs econòmics posteriors. Les autores consideren que les dones experimenten desafiaments únics durant les crisis mundials de salut i que la COVID-19 ha agreujat les desigualtats de gènere preexistents, inclosa la violència domèstica i l’accés a l’atenció sanitària crítica. La participació econòmica de les dones també ha patit. Segons l’Organització Internacional del Treball i ONU Dones, el 41% de les dones treballen en els sectors més afectats per la pandèmia: hostaleria, immobiliària, empresarial, manufacturera i minorista. Un estudi recent de McKinsey demostra que la pandèmia ha afectat negativament les dones, especialment les dones de color; una de cada quatre dones està considerant canviar la seva carrera professional o abandonar completament la feina. Tot i que els responsables polítics sovint veuen les dones com a vulnerables, poques vegades les consideren agents de canvi fonamentals per a la preparació i la resposta a les crisis. Les poques dones que han rebut funcions de lideratge durant la pandèmia han tingut un rendiment millor que els seus homòlegs masculins. La COVID-19 no serà l’última pandèmia. Mentre el món intenta recuperar-se de la crisi sanitària actual i s’esforça per preparar-se per a la següent, la comunitat sanitària mundial hauria de capitalitzar els talents i les estratègies de les dones, des de l’àmbit domèstic fins als governs nacionals. Invertir en la plena participació i lideratge de les dones en els esforços de resposta sanitària mundial promet un futur més sa, més pròsper i més segur per a tothom.

Lucía Ruano Lo que oculta el genero

Lucia Ruano ens posa sobre la taula una qüestió polèmica en l’àmbit de la lluita feminista: l’anomenada ‘llei trans ‘que el ministeri d’Igualtat a Espanya ha impulsat recentment. Es tracta d’una llei que fou creada per posar fi a la discriminació de certes minories com els transsexuals. La idea és que aquestes puguin anar al registre civil i canviar el seu sexe, sense requeriments mèdics previs com seria un procediment hormonal o una diagnosi de disfòria de gènere. Es tracta d’una reforma que a simple vista sembla lògica, inclusiva i legítima puix així els individus podrien expressar lliurement el seu ser sense cap limitació. Malgrat això, si analitzem el rerefons d’aquesta llei, ens n’adonarem de la seva cara més fosca. Per argumentar-ho, l’autora comença explicant que històricament les dones han estat oprimides en relació amb el seu sexe biològic, una realitat material (femella humana) sobre la qual s’han establert tots uns rols de gènere i una socialització concreta (gènere en feminitat) que ha acabat posicionant a les femelles humanes com a ciutadanes de segona. És sota aquesta base que la teoria feminista s’han fundat, sempre intentant abolir els rols de gènere preestablerts que perpetuaven el sistema patriarcal. Així ens ho demostra la història, on durant la dècada dels 70 i 80 el feminisme va haver de fer front al determinisme biològic que argumentava que el sexe femení era intrínsecament inferior al masculí, i per tant, les dones en cap cas podien optar a alts càrrecs de responsabilitat, ni cobrar un salari igual al dels homes. En aquest context, la lluita feminista ha anat complint progressivament la seva agenda política, tot i això, un fet limitador ha aparegut; la llei trans. Aquella que converteix la categoria sexe en difosa, abstracta i oberta a tothom, de tal manera que el subjecte polític del feminisme (femella humana) desapareix, i lluitar contra un sistema que t’oprimeix precisament pel teu sexe esdevé gairebé impossible sota aquestes condicions. L’autora acaba concloent que és evident que cal donar resposta a la discriminació de certes minories com els transsexuals, però sempre tenint present que aquestes no perjudiquin altres minories. 

Margarita Olivera Sommes-nous dans le même bateau ? Une lecture féministe des effets du Covid-19

La pandèmia afecta especialment a les dones. Això es deu en primer lloc a la sobrecàrrega de treball domèstic no remunerat que es distribueix de manera desigual, recaient sobre elles més que sobre ells. També es deu a les característiques de la integració professional femenina, marcada per grans bretxes de gènere i raça, polides durant anys de capitalisme patriarcal i amb innegable herència colonial. Prenent l’exemple del Brasil, l’article informa que les dones negres, a més de portar la major part de la sobrecàrrega de treball domèstic no remunerat, patir segregació en el mercat laboral i tenir condicions d’ocupació i contractació més precàries, han perdut la seva font de ocupació amb la pandèmia. En cas que no perdin la feina, es dóna el cas en què una gran proporció dels que treballen en la primera línia de la pandèmia (per exemple, el personal de neteja que realitza un treball crucial i arriscat però devaluat), són dones racialitzades. Aquesta crisi, a través del seu impacte tant en l’àmbit domèstic (confinament i malaltia) com en l’àmbit laboral (atur i precarietat), agreuja les desigualtats històriques associades a el capitalisme patriarcal i marcades pel racisme estructural, en què els cossos feminitzats s’enfronten condicions d’opressió, explotació i subordinació.

Yuval Harari Lecciones de un año de Covid

Yuval Harari planteja com podem analitzar  l’any COVID des d’una àmplia perspectiva històrica i amb un missatge optimista afirma que 2020 ha demostrat que la humanitat dista molt d’estar indefensa. Les epidèmies ja no són forces incontrolables de la natura. La ciència les ha convertit en un repte manejable. Molts temen que la Covid-19 marqui l’inici d’una onada de noves pandèmies; però, si es posen en pràctica les lliçons anteriors, la commoció de la COVID-19 podria tenir com a conseqüència que les pandèmies fossin menys freqüents. La humanitat no pot evitar l’aparició de nous patògens. No obstant això, la humanitat sí que disposa avui dels coneixements i les eines necessaris per evitar que un nou patogen es propagui i es converteixi en pandèmia però per això els dirigents de tots els camps polítics haurien de coincidir en almenys tres lliçons principals. En primer lloc, hem de salvaguardar la nostra infraestructura digital. Ha estat la nostra salvació durant aquesta pandèmia, però podria no trigar a convertir-se en font d’un desastre encara pitjor. En segon lloc, tots els països han d’invertir més en el seu sistema públic de salut. Sembla una cosa evident, però els polítics i els votants aconsegueixen de vegades no fer cas de la lliçó més evident. En tercer lloc, hauríem de crear un potent sistema mundial de vigilància i prevenció de pandèmies. A la vella guerra entre humans i patògens, la primera línia passa pel cos de tots i cadascun de nosaltres. Si aquesta línia es trenca en qualsevol lloc de la planeta, tots estem en perill.

Economía, bienestar e igualdad

Fernando Prats La “recuperación” europea en tiempos de emergencias

Des de les pàgines de la revista Contexto l’autor planteja un seguit de qüestions sobre el pla de recuperació europeu proposat per la Comissió Europea. Quines contradiccions suscita una agenda dissenyada a escala de les grans empreses? Com es gestionarà el deute europeu? Serà realment possible revertir tendències de fons i avançar cap a escenaris més justos i democràtics? I això en un context on afrontem un nou cicle històric, l’Antropocè, en què la concatenació de crisis globals interrelacionades afecta les bases vitals, socials, econòmiques i polítiques vigents a les últimes dècades. La COVID-19 constitueix un xoc sanitari extraordinari (dos milions de morts a tot el món a l’inici de 2021, segons l’OMS), però, malauradament, no és ni serà l’única crisi de segle. L’emergència climàtica i la destrucció mediambiental apunten a escenaris de desestabilització general encara més dramàtics. Els dubtes, més enllà de les bones intencions, hi són: què passarà si, un cop finançada la reactivació de grans empreses tecnològiques, s’amplien les desigualtats i sectors significatius de la societat queden despenjats? Davant la cruïlla, es produirà un canvi real de tendències passades i, per evitar mals majors, s’avançarà cap a escenaris més justos i democràtics o es produirà tornada a l’”austeritat” amb més desigualtat, divergència i crisis sociopolítiques?

Chuck Collins COVID-19 has made the super-rich richer. It’s time for a billionaire wealth tax

L’article de Chuck Collins per Open Democracy analitza com les grans fortunes americanes han augmentat un 44 % els seus ingressos durant la pandèmia, i es pregunta si ha arribat el moment d’implementar un sistema impositiu més progressiu als Estats Units. Segons Collins, els 661 “billionaires (que correspondria a mil-milionaris) americans posseeixen pràcticament el doble de diners que el 50% de la població més pobra al país. Entre els més beneficiats d’aquests increments de fortuna trobem noms com els de Elon MuskJeff Bezos, Mark Zuckerberg o Dan Gilbert. Aquestes xifres aboquen dos preguntes importants: Poden les democràcies conviure amb individus que amassen tals quantitats de diners? i Han de pagar aquestes fortunes la factura de les polítiques de recuperació de la pandèmia? Responent a la primera pregunta, és lògic pensar que el fet de que hi hagi ciutadans individuals amb moltíssim poder econòmic, i per tant, molta influència sobre l’administració, distorsioni el funcionament de l’administració. I de fet es pot observar com en els últims 50 anys les polítiques fiscals als Estats Units han tendit a beneficiar les grans fortunes, segurament amb la intenció que no s’enduguin els diners a paradisos fiscals. I responent l’altra pregunta, des de una perspectiva moral, sembla obvi que els que més s’han beneficiat d’una crisi que ha generat patiment tant per les morts, com per la crisi econòmica que ha afectat a treballadors i petites i mitjanes empreses, són els que han de pagar la factura. L’article menciona com la senadora Elizabeth Warren i altres representants públics estan preparant legislacions per taxar les grans fortunes. Potser amb aquesta pandèmia ha arribat el moment d’una fiscalitat més justa als Estats Units. 

Yeling Tan How the WTO Changed China

A Foreign Affairs Yeling Tan repassa l’impacte que va tenir en el seu moment la integració de la Xina a l’Organització Mundial del Comerç i el recorregut que ha pres el país asiàtic fins al dia d’avui. La integració de la Xina a la citada organització l’any 2001 es va viure com un punt d’inflexió que podia suposar un gran pas endavant en la liberalització de l’economia xinesa. Ja des de finals dels anys 70, sota la presidència de Deng Xiaoping, la Xina havia anat fent passes cap a l’adopció d’una economia més liberalitzada. L’esforç que va fer el gegant asiàtic per complir amb els requisits de l’organització va donar ales als sectors més reformistes del Partit Comunista Xinès. Tot i això, Yeling Tan explica com el país no és una estructura tan monolítica com sembla, i moltes regions van aprofitar la integració per promoure el proteccionisme, sobretot en el sector industrial. El cas és que a finals de la primera dècada d’aquest segle, les polítiques del govern central van començar a virar cap a un capitalisme d’estat, amb més control per part de l’administració. Amb l’arribada del president Xi, aquesta tendència s’ha anat enfortint, però Yeling Tan insisteix que, de la mateixa manera que quan va haver-hi la integració, algunes regions van prendre el seu camí, ara també hi ha regions que aprofiten el marge que els hi ha donat la legislació comercial internacional per promoure polítiques que permetin a les seves empreses privades exportar productes de tot tipus. A l’article es critica durament les polítiques proteccionistes i aranzelàries que ha portat a terme Donald Trump, indicant que aquest tipus de moviments son els que encoratgen als partidaris del proteccionisme a Xina. D’altra banda s’entreveu una esperança en l’Acord Trans-Pacífic de Lliure Comerç, que podria promoure la vigilància de les legislacions comercials xineses. La Xina és un espai més divers econòmicament del que sembla sovint i s’han d’aprofitar les oportunitats que sorgeixin. 

The Economist Covid-19 has transformed the welfare state. Which changes will endure?

Les crisis, com les guerres o el col·lapse econòmic, posen al descobert les fortaleses i debilitats socials i modifiquen les idees sobre com poden i han d’organitzar les societats. La pandèmia ha obligat a una nova valoració del contracte social; en particular, de la manera en què s’ha de repartir el risc entre els individus, els empresaris i l’Estat. Els paquets d’estímul fiscal en resposta a la COVID han fet que fins i tot les intervencions de la crisi financera mundial semblin insignificants. L’expansió de l’Estat de benestar ha estat la més gran que es recorda; i els rescats públics de ciutadans, i no de bancs, podrien marcar un nou capítol en la seva història. També la forma de l’Estat de benestar s’ha transformat. S’han descartat principis establerts, com l’avaluació dels recursos (assistència social només per als més pobres), la seguretat social (només per als que han pagat) i la condicionalitat (només per als que fan alguna cosa). Els governs van estendre xecs gairebé en blanc per a tot, des de garanties d’ocupació fins aliments. Alguns van enviar directament diners en efectiu. A mesura que la pandèmia retrocedeix i s’acosta la recuperació econòmica, cal preguntar quant perdurarà de tota aquesta expansió. Un Estat de benestar renovat podria proporcionar suficient flexibilitat per fomentar la feina, però també intervenir en cas de desastre. No caldrà que inverteixi en capital humà. En darrer terme, la pandèmia ha accelerat canvis que ja estaven en curs en l’estructura de l’economia.

Marco D’Eramo Las dos revoluciones del turismo

L’autor planteja la qüestió de com aconseguir que el creixement mundial es reactivi sense turisme. És aquest el problema amb el qual avui es trenquen el cap els responsables de l’economia mundial. Perquè ha estat precisament la pandèmia l’element que ha demostrat el paper crucial del turisme. No només en països de clara vocació turística, com Espanya, Itàlia o Àustria, on aquest sector representa al voltant d’una sisena part del PIB i de l’ocupació. El turisme és també decisiu per a tota l’economia global perquè és la indústria que activa totes les altres indústries. Sense el turisme, no només s’aturen el ram hoteler, el de la restauració i, en general, tots els sectors relacionats amb l’hostaleria, sinó que la indústria aeronàutica desapareix per complet, la indústria de l’automòbil es redueix a la meitat, les drassanes especialitzats en creuers s’arruïnen, la construcció es veu greument afectada. I això arrossegada la siderúrgia, el formigó, l’electrònica … Aquesta és la raó per la qual resulta tan difícil prescindir del turisme i al mateix temps que conviure amb ell. L’impuls per reactivar l’economia com si res no hagués passat és molt fort: el 2019 hi va haver ni més ni menys que 69 milions de vols que van creuar la nostra atmosfera. Entre altres coses, perquè subestimem la nostra capacitat d’oblit, que torna patètica aquesta il·lusió mil vegades repetida que “res no serà com abans”. Al 1918 estaven convençuts que la que acabava d’acabar seria “l’última guerra que posaria fi a totes les guerres”. Després de la crisi financera de 2008, molts prestigiosos economistes ens van assegurar que el capitalisme mai tornaria a ser com abans. En definitiva, l’autor dubta que després d’aquesta pandèmia “res no tornarà a ser com abans”. Entre altres coses, perquè la diversitat que s’acosta no és molt prometedora.

Sostenibilidad y cambio climático

Jason Bordoff On Climate, Declaring ‘America Is Back’ Doesn’t Make It So

L’article de Jason Bordoff per a Foreign Policy està inclòs dins d’una sèrie d’articles sobre els desafiaments dels 100 primers dies de l’administració Biden-Harris. Bordoff destaca que les bones intencions de Biden pel que fa als objectius de l’Agenda 2030 de reducció d’emissions, no seran suficients si no és capaç d’arribar a pactes al congrés amb els republicans. L’acte formal d’afegir-se de nou al Acord de París, immediatament després d’assumir la presidència, és una bona declaració de principis, però, si els Estats Units han de reduir les seves emissions entre un 45% i un 50% a l’any 2030, caldrà aprovar regulacions que requereixen amplies majories al Congrés. Cal tenir en compte que moltes competències sobre els sistemes elèctrics, edificis, infraestructura urbana, transport i trànsit, depenen d’administracions no federals, com els estats o els municipis. Per suposat, moltes d’aquestes administracions estan governades per republicans, que com és sabut, composen una gamma que va des d’escèptics amb l’impacte econòmic d’aquest tipus de legislacions, fins a negacionistes del canvi climàtic. És per aquest motiu que Bordoff insisteix que caldrà una feina de despatxos molt intensa per poder generar ponts entre partits, que apropi a republicans moderats a participar d’un gran consens al voltant d’aquestes polítiques. Una feina que haurà de ser a molts nivells administratius. També s’insisteix en la importància de l’exemple que s’establirà en base a les posicions al respecte que estableixi l’administració americana, ja que seran observades de prop per altres potències com la Xina, Rússia o la Unió Europea. Finalment, es destaca l’historial exitós de Biden, alhora de generar consensos entre els dos partits hegemònics, com un factor que aporta esperança. 

Alfons Pérez La transició ecològica que planteja la UE és colonial i impossible en termes de límits biofísics del planeta

L’entrevista de Marc Font a Alfons Pérez, investigador de l’Observatori del Deute en la Globalització, per Público pretén alertar sobre els riscos que comporta el nou pla d’estímul per la transició ecològica inclòs al Pacte Verd Europeu, de cara a la recuperació econòmica post-pandèmia. L’investigador posa èmfasi en el caràcter irreal de promoure una transició ecològica mantenint els mateixos nivells de creixement actuals, així com el caràcter euro-cèntric del pla. No hi ha prou recursos materials al món per mantenir el mateix nivell de creixement de forma ecològicament sostenible. A més, la major part dels materials necessaris per aquesta transició es troben al sud global i l’impacte de la seva extracció genera desequilibris mediambientals que no es comptabilitzen. L’altra gran contradicció és que, previsiblement, la major part d’aquests fons, que ascendeixen fins a 750.000 milions d’euros, aniran a parar a grans empreses que tenen capacitat d’influència sobre l’administració, i la capacitat d’elaborar plans de transformació molt ambiciosos. D’aquesta manera seran les empreses que menys necessiten els subsidis, i en molts casos, les que més han contribuït al problema, les que rebran una major part del pastís. Aquest fet porta records de la crisis econòmica de 2008, ja que en aquell moment ja es va prioritzar el rescat dels bancs que havien generat el problema, i ara ja sabem que aquells diners no tornaran mai. També s’ha de tenir en compte l’augment massiu de deute que això implica, que previsiblement afectarà principalment als països del sud d’Europa. L’investigador de l’ODG creu que encara hi ha espai per l’acció, a través de generar pressió a les administracions perquè es financin projectes ambiciosos dels sectors cooperatius i les petites i mitjanes empreses. Però aquesta transició no es pot elaborar en base a criteris estrictament mercantils, si no partint d’un terra mínim fixat en les necessitats bàsiques de la població i en un sostre màxim fixat en els límits biofísics del planeta. 

Kalina Oroschakoff Amid record temperatures, Brussels looks to ready Europe for climate change

Al febrer, la Comissió Europea va llançar una nova estratègia d’adaptació a l’canvi climàtic que té dos objectius; estimular els esforços per reduir dràsticament les emissions abans de l’any 2050, i generar resiliència enfront dels símptomes de la crisi ecològica (tempestes, inundacions, incendis, onades de calor i sequeres, entre d’altres). A més de les preocupants xifres de morts que poden causar, com l’onada de calor de 2019 que va matar 2500 persones a Europa, els fenòmens meteorològics extrems estan provocant pèrdues de més de 12.000 milions d’euros a l’any a la UE. Per ara, la Comissió s’està retardant en la regulació, centrant-se en la promoció de plans d’assegurances contra desastres, la millora d’assegurances climàtics i l’adaptació d’indústries com l’agricultura i el transport a condicions climàtiques extremes. Diversos actors climàtics, com ara Climate Action Network Europe, van afirmar que consideraven insuficient l’estratègia de la UE. Van demanar “plans d’adaptació obligatoris” i “avaluacions de vulnerabilitat climàtica” en un comunicat. També van afirmar que la UE ha d’augmentar el seu suport financer i tècnic als països en desenvolupament, en benefici de tots.

Alberto Fraguas Crecimiento, ecología y pensamiento mágico

Fraguas defensa el decreixement, una perspectiva política i ecològica segons la qual un sistema econòmic basat en el creixement perpetu en un entorn de recursos naturals finits està condemnat al fracàs. La nostra creença quasirreligiosa (o “pensament màgic” segons Fargues) en el creixement econòmic com a panacea té les seves arrels en un antropocentrisme promulgat per la Il·lustració que ha portat al productivisme i a el consumisme, que al seu torn han generat greus desequilibris ecològics i desigualtats socials que es retroalimenten. En aquest sentit, Fargues (juntament amb altres persones i institucions) critica els Objectius de Desenvolupament Sostenible de l’ONU, ja que inclouen aquesta promesa contradictòria de creixement econòmic verd. Donades les limitacions ambientals inherents a la producció d’energia renovable i les seves actuals limitacions estructurals, la substitució d’energies fòssils per energies renovables sense reduir també els nivells de consum és inútil. Per tant, la transició energètica ha d’anar acompanyada d’una transformació socioecològica, procés que requereix la politització de la crisi climàtica. Fargues proposa diversos eixos per a aquesta transició, com redefinir l’economia pel bé comú i establir una governança policèntrica enfocada a la preservació de la biosfera.

Thomas Hummal Wie ein alter Handelsvertrag die Klimaziele gefährdet

Thomas Hummal deixa en subratlla a  Süddeutsche Zeitung un factor limitador decisiu de la lluita climàtica: El Tractat de la Carta de l’Energia (ECT). Es tracta d’un acord comercial multilateral constituït per 51 països i datat del 1991, puix després de la guerra freda l’objectiu esdevingué la protecció de les empreses privades pertanyents a la indústria energètica, per així assegurar l’estabilitat política. Actualment la seva vigència segueix present, donant al sector privat de l’energia grans avantatges com és la possibilitat de demanar enfront dels tribunals internacionals retribucions per danys i perjudicis, incloent-hi tant aquells que ja han succeït com aquells que es preveu que succeiran. Actualment aquest acord econòmic es troba més actiu que mai degut a les grans mesures que els membres de la UE estan adoptant per combatre la crisi climàtica. L’autor ens explica que actualment un 60% de les retribucions exigides són destinades a països Europeus per part d’empreses procedents de països econòmicament dependents de les seves reserves de petroli o gas natural. Hummal cataloga aquesta situació com insostenible i contraproduent en la lluita climàtica, a més de desestabilitzar als països de la Unió en el seu conjunt. I és que aquests es veurien obligats a fer front a multes excessives, les mateixes que portarien els objectius climàtics cap a l’oblit. Bé és cert que els països de la Unió en són conscients de la nocivitat de l’Acord, i és per aquest motiu que aquesta setmana la quarta ronda de negociacions s’està duent a terme per tal de modificar-lo, tot i això, en cap cas hi haurà modificació si no hi ha unanimitat. En aquest punt, els diputats Verds del parlament no deixen d’exigir a la Comissió l’elaboració d’un pla B, cal posar les cartes sobre la taula i tractar d’un cop per totes la crisi climàtica com qüestió prioritària. 

Antonio Cerrillo Solo multiplicando por 10 los esfuerzos se podrá frenar el cambio climático

Per complir amb els compromisos de mitigació climàtica recollits en l’acord de París de l’any 2015, s’hauria de fer un esforç mundial 10 vegades superior al que s’ha vingut fent els últims anys. Així ho indica una investigació, publicada a Nature Climate Change, en la qual s’analitza l’evolució de les emissions de gasos que escalfen l’atmosfera efectuades per 214 països els últims deu anys, abans i durant la pandèmia. Una de les conclusions és que un total de 64 països (d’ingressos alts i mitjans) estan disminuint les seves emissions de carboni (CO2) procedents de la crema de combustibles fòssils des que es va signar l’acord de París el 2015. En canvi, en altres 150 països han augmentat en aquest període; per això, el còmput en l’últim decenni és que han seguit creixent, encara que amb un ritme més lent. Els autors de l’estudi conclouen que la disminució d’emissions degudes a les restriccions temporals de la COVID-19, per si soles, no resultaran en reduccions a llarg termini. Per mantenir la disminució de les emissions globals i, al mateix temps, donar suport a la recuperació econòmica, seran necessàries estratègies com el desplegament a gran escala d’energies renovables i la desinversió en la infraestructura de combustibles fòssils arreu del món.

Innovación, ciencia y tecnología

Le Grand Continent Géopolitique de la course au vaccin contre le Covid-19

La coordinació de l’estratègia de vacunes a nivell europeu dissenyada per la Comissió ajuda a homogeneïtzar la distribució de vacunes a escala continental: la proporció de població vacunada a Romania (2,9%) és més alta que a Alemanya (2%). La confiança popular a la vacunació va augmentar a tot el món entre desembre de 2020 i febrer de 2021, excepte a Corea de Sud, on va disminuir. Observem diferències de temperatura que s’han de controlar per garantir la integritat de la cadena de fred per a l’emmagatzematge de cada vacuna, la Pfizer / BioNTech requereix la temperatura d’emmagatzematge més baixa (-70ºC) per a la seva conservació i distribució. També és la més cara a Estats Units (mitjana de 19,50 $ per dosi), mentre que la vacuna Moderna és la més cara a la Unió Europea (18,00 $ per dosi). Israel és el país amb la major proporció de població que ha rebut totes les dosis prescrites (42,29%), seguit pels Emirats Àrabs Units (22,12%) i els Estats Units (8,58%). Espanya té un 2,87% de població que ha rebut totes les dosis prescrites pel protocol de vacunació. Es pot observar que el nivell d’ingressos dels països és un factor determinant per a l’accés a la vacuna. A la Unió Europea, Hongria és l’únic país que té acords amb Rússia i la Xina per a la compra de vacunes. Estats Units és el país que més dosi ha administrat (més de 60 milions); l’autor assenyala, però, que el país no respon a l’anomenat iniciat per França per enviar el 5% de les vacunes nord-americanes i europees als països en desenvolupament. Estats Units i la Unió Europea han ordenat dosis suficients per a immunitzar dues vegades a tota la seva població. I Canadà, per inmunitzarla cinc vegades.

Juan Antonio Sacaluga Geopolítica y ética de las vacunas

Després d’un any, més de dos milions i mig de morts i cent vint milions d’éssers humans afectats directament per la COVID-19 a tot el món, un conflicte polític i diplomàtic amenaça de reforçar la desprotecció davant el virus i les seves variants. A la UE, el procés de vacunació ha estat una tortura institucional i política des del principi. Primer van ser els incompliments dels subministradors farmacèutics, als quals la Comissió va intentar pressionar per després fer marxa enrere, enmig de crítiques sobre uns processos d’autorització massa burocràtics o més lents de les urgents exigències de moment. Més enllà dels arguments d’uns i altres, sembla evident que l’ansietat per tenir a les seves poblacions vacunades com més aviat i eliminar o atenuar les factures sanitàries, polítiques i econòmiques d’aquesta megacrisi planetària ha primat sobre la solidaritat o, per ser més precís, la coresponsabilitat. Així les coses, és inevitable que sorgeixin plantejaments ètics en els marges de la discussió política. Un grup multidisciplinari d’intel·lectuals de diferents països ha proposat que, per evitar l’acaparament de vacunes i conjurar l’egoisme nacional, s’empri un model d’administració compartida basat en el llindar de mortalitat de la grip. Es tractaria de fixar com a referent el 70% d’una població nacional immunitzada. A partir d’aquí, no s’acumularien més dosis per a ús intern i es facilitaria la seva distribució en els països més desfavorits. Aquesta i altres propostes similars difícilment encaixaran en les urgències d’una situació que ha hipotecat prioritats polítiques i debilitat respostes compartides. Els enemics i crítics de la globalització segueixen guanyant adeptes.

Alexis Papazoglu Is there a way to make vaccine passports ethically acceptable?

Alexis Papazoglu parteix d’un hipotètic però probable escenari que es viurà a l’estiu al Regne Unit i a molts altres països. El nivell de vaccinació de la població serà prou alt perquè hi hagi una relativa normalitat en les relacions socials i laborals. Però no tothom estarà vaccinat, ja sigui per voluntat pròpia, o perquè encara no s’haurà pogut vaccinar a tothom. Aquí sorgeix el dilema ètic al voltant dels passaports de vaccinació. Papazoglu parteix del principi del dany de John Stuart Mill, que estableix que és legítim establir límits a la llibertat individual quan hi ha el risc de causar danys als altres. Des d’aquesta perspectiva sembla raonable que la gent vaccinada, que és molt menys propensa a transmetre el virus als altres, hagi de disposar de tanta llibertat com sigui possible, fins i tot si això genera una desigualtat en drets amb la gent que no està vaccinada. Però l’autor de l’article proposa escenaris més complexos, com per exemple un a on les minories ètniques d’Estats Units tenen proporcionalment més desconfiança cap al sistema mèdic, amb arguments sòlids basats en experiments passats, i per aquest motiu tendeixen a vaccinar-se menys. En aquest escenari trobem que la desigualtat en la vaccinació s’ha transformat en una desigualtat racial, i això és molt menys tolerable socialment. Papazoglu no parla només de necessitar un passaport de vaccinació per a poder anar de vacances a l’estiu, si no que podria ser utilitzat per permetre l’entrada a restaurants o, fins i tot, per accedir al lloc de treball. Aquest escenari aportaria molta més gravetat al greuge comparatiu. L’article no es posiciona ni a favor ni en contra d’introduir aquests passaports, però constata que cal una reflexió profunda sobre les implicacions de posar en marxa una política pública com aquesta. 

Federico de Montalvo Objeciones y virtudes de los pasaportes de inmunidad

L’autor argumenta que els certificats de vacunació poden ser controvertits èticament i donar peu a algunes situacions injustes, però contribueixen a protegir tant l’economia com la salut de la societat. Pel que fa a la perspectiva ètica, l’objecció de la justícia radica en el fet que negar l’accés al certificat a qui no ha estat vacunat suposaria, en termes metafòrics però molt gràfics, un doble càstig. La persona que es veuria despriorizada, a més, es trobaria sense certificat. Per tant, potser aquesta sigui la principal objecció en la mesura que el fet d’estar o no vacunat no depèn de la voluntat de l’individu, sinó de la decisió pública de priorització. Per això, sembla que, des d’una dimensió deontològica, el més just seria esperar que hi hagués un accés universal a les vacunes, és a dir, que ja tots estiguéssim en disposició de ser vacunats i, llavors, sí que el donar o no el certificat podria fer-se dependre del que és una decisió de l’individu. En tot cas, l’objecció que hem plantejat en clau deontològica i que es mostra ara com la de més calat, pot intentar salvar-se permetent, com sembla haver-se anunciat, accedir al certificat a què se sotmeti a una PCR o prova similar. En darrer terme si es tracta d’un tema controvertit, això no obsta perquè haguem de reconèixer que es persegueixen fins molt plausibles. Pretenen garantir valors essencials, com el lliure desenvolupament de la personalitat, drets fonamentals, com és la llibertat de moviments i la llibertat professional i el dret a la feina, i també reactivar la nostra economia, ja que convé recordar que existeix un vincle inescindible entre economia i salut, en la mesura que un dels principals determinants de la salut de la població és el socioeconòmic.

Matthew Kavanagh et al. To Democratize Vaccine Access, Democratize Production

L’article publicat a Foreign Policy com incentiu perquè les empreses farmacèutiques d’Occident accedeixin a compartir coneixement, tecnologia i informació sobre la producció de vacunes amb tercers països, tot deixant la política de propietats intel·lectuals enrere i accelerant així el procés de vacunació. Els autors argumenten que és l’única solució efectiva puix un problema global necessita una resposta global, resposta que encara no ha estat efectiva. Cal remarcar que la producció de vacunes està controlada per una sèrie d’empreses Europees i Americanes que no donen l’abast i que gairebé ni poden satisfer la demanda interna de les seves societats. Tanmateix, aquestes empreses es neguen a prescindir de les seves patents, actitud extremadament nociva puix limita la lluita contra el virus. Mes no tot està perdut, els autors afirmen que cal si la societat civil i els governs posen pressió sobre les grans corporacions farmacèutiques, un canvi és possible. En la mateixa línia, cal mostrar que en cap cas es tracta d’una idea utòpica i que aquest procediment ja s’ha realitzat anteriorment, essent altament efectiu. Per exemple, es podria argumentar el cas de les vacunes contra el VIH, on tot deixant enrere les propietats intel·lectuals, grans avenços en la causa es varen fer. O inclús també es podria posar l’exemple de Rússia, potència que ja es troba compartint informació amb països com Turquia, Corea del Sud, l’Índia o Brasil. A més de destacar la lògica que suposa la implicació pública d’aquestes vacunes, les quals han estat finançades en gran part per diners públics. L’article finalment acaba recordant-nos que posar pressió sobre les empreses farmacèutiques és necessari per combatre a la COVID-19; On és evident que els governs tenen un paper clau amb l’elaboració de polítiques públiques, tot i això, els mitjans de comunicació i la societat civil representen al mateix temps elements decisius. 

Zeynep Tufekci 5 Pandemic Mistakes We Keep Repeating

Cinc fal·làcies clau han afectat els missatges de salut pública, així com la cobertura dels mitjans, obstaculitzant així una resposta eficaç a la pandèmia de COVID-19. Un dels problemes més importants va ser la desconfiança cap al públic que van mostrar algunes agències de salut pública i experts, assenyala Tufecki. Pel que fa a les mesures de seguretat, gran part de la missatgeria pública se centra en oferir una sèrie de regles clares a la gent comuna, en lloc d’explicar amb més detall els mecanismes de transmissió viral d’aquest patogen. Els experts i la discussió pública tampoc van aconseguir emfatitzar que estàvem intentant equilibrar els riscos, sense resposta perfecta possible. La comunicació pública sobre COVID-19 també tenia un concepte crucial de salut pública, la reducció de danys. Aquest és el reconeixement que si hi ha una necessitat humana insatisfeta però crucial, com la de contacte social, no podem simplement desitjar que desaparegui: hem de assessorar les persones sobre com fer-ho de manera més segura. Tufecki el compara amb l’educació basada únicament en l’abstinència: no informar els adolescents sobre les formes de tenir relacions sexuals més segures fa que més d’ells tinguin relacions sexuals sense protecció. Tufecki també critica la forma en què els acadèmics es comuniquen, que xoca amb la forma en què el públic construeix el coneixement. Per exemple, el 14 de gener de 2020, l’OMS va declarar que no hi havia “evidència clara de transmissió de persona a persona”, la qual cosa era cert des d’un punt de vista científic però ometia l’alta probabilitat, coneguda encara que no científicament provada, de que fos possible la transmissió de persona a persona. Aquesta mateixa ambigüitat científica està soscavant la confiança al públic en les vacunes, segons Tufekci. Les agències de salut pública han de començar immediatament a brindar informació ampliada a les persones vacunades perquè puguin prendre decisions informades sobre el comportament privat, conclou Tufecki.

Spencer Bokat-Lindell The Case for Covid Optimism

Spencer Kobat-Lindell ressenya quin ha estat l’impacte que la distribució de la nova vacuna Johnson&Johnson, ha causat d’entre els ciutadans Nord Americans. Bé és cert que durant la primera setmana de Març el president Americà Joe Biden anuncià la tornada a la normalitat prevista per l’estiu gràcies a la introducció d’aquesta nova vacuna altament efectiva. Així doncs, ens trobem; d’una banda amb el missatge d’optimisme promogut per Joe Biden. I d’altra banda amb nombrosos estudis científics publicats que demostren que els efectes de la pandèmia es relaxen a causa de la seva naturalesa immunològica, a més de les evidències estadístiques que mostren una baixada en casos. En la mateixa línia, molts podrien esperar que d’entre la societat Americana es despertés un optimisme transcendental, com fou el cas fa sis dècades quan la vacuna contra el pòlio va sortir al mercat. Malgrat això, Kobat-Lindell afirma que aquest esperat optimisme en cap cas s’ha donat i el que regeix en aquesta pandèmia és el pessimisme, una actitud extremadament nociva en la lluita contra la COVID-19. D’una banda, ens trobem amb una societat conscient que és insostenible tornar a la normalitat i fer front a un problema global si no ens endinsem en aquest vessant global; fins que la vacuna no arribi a cada racó del món la normalitat és inviable. D’altra banda, i en la mateixa línia, la societat es desmoralitza puix amb el virus els efectes del capitalisme són més visibles que mai, entre ells la distribució desigual de la vacuna tant en l’àmbit intern com extern. Finalment, Kobat-Lindell acaba concloent que és important que la societat civil deixi enrere aquest pessimisme excessiu que limita encara més la lluita contra el virus, tot exigint als mitjans de comunicació una implicació més directa puix simplement en la redacció dels titulars i l’enfocament de les notícies l’efecte sobre la població pot ser decisiu. 

Jordi Camí La ciència y los científicos en tiempos de pandemia

L’article del metge especialista en farmacologia Jordi Camí Morell publicat a La Maleta de Portbou, fa un diagnòstic de l’estat de la relació entre la ciència, la informació i la política, arran del context de la pandèmia. El Doctor Camí es pregunta si el paper dels científics en aquesta pandèmia s’assembla al dels endevins de l’antiguitat. En un context de crisi sanitària global i d’incertesa, i en un món a on la informació corre a la velocitat de la llum i es requereixen respostes ràpides, els científics han hagut de donar aquestes respostes amb la poca informació contrastada de la que disposaven. Camí destaca com hi ha hagut una crisi d’infodèmia, ja que ha circulat una quantitat ingent d’informació, que pel poc temps en que tot s’ha desenvolupat, encara estava o està per contrastar, o directament era falsa. La ràpida seqüenciació del virus i la generació de vacunes eficients en el període d’un any han suposat unes fites incomparables en la història de la ciència, i això obre la porta a un canvi en la percepció d’aquesta com quelcom que no només ens empeny a progressar, si no que també ens protegeix. Aquest entusiasme haurà de manifestar-se en decisions polítiques en favor de la investigació. Precisament el paper de la política en relació amb la ciència ha estat clau també en aquesta pandèmia, ja que per la naturalesa del problema, les decisions polítiques han hagut de reposar sobre l’assessorament científic. Aquí ha sorgit la necessitat d’establir protocols i estructures dins de la comunitat científica, tant pel que fa a l’assessorament polític, com pel que fa a la comunicació de cara al públic general. L’article fa èmfasi en que aquesta pandèmia ens ha de permetre valoritzar la ciència, però també generar grans consensos sobre com s’ha de relacionar aquesta amb les institucions o amb l’entorn comunicatiu actual, marcat per la immediatesa. Una immediatesa que no és una bona companya per la ciència. 

back to top