
Diari de les idees 49
21 octubre 2021
Ideas de actualidad
Una vez más el Diari de las idees os propone su análisis de los grandes temas que marcan la actualidad: la creciente tensión entre China y Taiwán en una región que ya se ha convertido en uno de los principales escenarios geopolíticos de nuestra época; las iniciativas europeas para incrementar su autonomía estratégica en materia de defensa y para contrarrestar las políticas iliberales de algunos de sus estados miembros; la amenaza de que supone la escasez de materias primas y el precio desorbitado de la energía de cara a la recuperación post-pandémica; o los retos medioambientales derivados de la digitalización creciente de nuestras sociedades y del fracaso de las políticas aplicadas hasta ahora para hacer frente a la emergencia climática.
El diario Le Monde señala en su editorial la preocupación por el aumento de la tensión entre China y Taiwán. Considerada durante mucho tiempo como una disputa regional de intensidad media, la cuestión de Taiwán se ha convertido en el foco de preocupación que va desde Washington a Bruselas pasando por Tokio y Canberra. Nunca, desde la crisis del 1995-1996 que había dado lugar a una demostración de fuerza entre China y los Estados Unidos, el nivel de la amenaza china ha sido tan alto. En este sentido, parece que la caída de Kabul ha dado alas al gobierno chino ya que la habría interpretado como una nueva prueba del declive del poder norteamericano. Por otra parte, James Palmer argumenta en Foreign Policy que el incremento de las incursiones chinas en el espacio aéreo de Taiwán sirven varios propósitos, desde demostrar el poder de coerción de Beijing hasta poner a prueba la resistencia de los pilotos taiwaneses. Esta estrategia de la tensión se tiene que considerar como una respuesta al apoyo que Taiwán ha recibido últimamente, ni que sea de manera indirecta, como en el caso de la alianza AUKUS entre los Estados Unidos, Australia y el Reino Unido, o directamente en el caso de la apertura en Lituania de una embajada oficiosa de Taiwán. Además, las maniobras chinas también se deben entender en clave de política interna china donde Taiwán sigue siendo el gran tabú y donde cada éxito diplomático taiwanés crea la necesidad de chivos expiatorios en Beijing, especialmente en un momento en que el presidente Xi está protagonizando una política de reafirmación del poder del Partido sobre la sociedad y el mundo empresarial.
Dentro de este contexto de reajuste y de reorientación de prioridades geoestratégicas por parte de las principales potencias, José Pedro Teixeira comenta en el diario Público que los nuevos pactos de seguridad como la mencionada AUKUS y las asociaciones estratégicas como el Diálogo Cuadrilateral de Seguridad son los primeros pasos para crear una nueva arquitectura de seguridad mundial del siglo XXI de acuerdo con los nuevos intereses de los Estados Unidos. Así pues, vista la importancia económica, política y militar del Indo-Pacífico, en el mundo que se está configurando será allí donde las grandes potencias tendrán que jugar un papel determinante con el fin de alcanzar o mantener una dimensión global. En este sentido, los franceses, los británicos y los alemanes intentan reposicionarse en la zona, como también la Unión Europea, pero la tarea no es fácil, como lo demuestra el caso de Francia con la venta fallida de submarinos a Australia.
Otra región que tiene un alto potencial disruptivo es América Latina y Ryan C. Berg y Lauri Tähtinen reflexionan en la revista Foreign Affairs sobre la crisis de la democracia en toda la región. Veinte años después de la firma de la Carta Democrática Interamericana por parte de los 34 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), el estado de la democracia en las Américas no refleja el optimismo del 2001 ni los principios de buena voluntad recogidos en la carta. Al contrario, se ha instalado una cierta fatiga democrática y el apoyo a la democracia está en mínimos históricos en muchos países de la región. En los últimos años han resurgido tanto los movimientos antidemocráticos de tipo bolivariano como los populismos de derechas en América Latina y el Caribe, y lo que queda de democracias van perdiendo peso e influencia. Por consiguiente, habría que fomentar iniciativas para reducir la polarización, el conflicto y la violencia que han inclinado el terreno de juego hacia los autoritarismos. También se debe dar apoyo a sistemas de alarma que detecten los peligros antes de que sea demasiado tarde para reconstruir las normas democráticas y las instituciones, por ejemplo, mediante el seguimiento de las redes sociales ya que la agenda populista de mañana circula hoy bajo la forma de desinformación y fake news.
Finalmente, Xavier Aldekoa reflexiona en La Vanguardia sobre el papel que puede tener el continente africano en el actual contexto geopolítico global. Dos décadas de progreso económico y político sostenido han supuesto notables mejoras en la vida de muchos de sus habitantes y han conseguido cambiar la narrativa de África como una tierra sin esperanza, a la vez que revelan los retos y éxitos conseguidos y señalan la llegada a una encrucijada: el continente vive un momento de inquietud por el impacto de la pandemia, una creciente inestabilidad política y el bajo precio de las materias primas. Aunque a nivel sanitario, Sudáfrica al margen, la pandemia no se ha ensañado con los africanos, el impacto económico del cierre de fronteras y la parálisis del comercio o del turismo ha golpeado un continente en el que el 80% de las exportaciones, de las cuales la mitad materias primas, se destina al resto de mundo. Con todo, y más allá de la distorsión que ha supuesto la pandemia, el continente ha dado pasos de gigante en sectores como la salud o la educación. Los avances en salud, higiene y alimentación han posibilitado un crecimiento demográfico africano sin precedentes: de una población de 287 millones en 1960, se ha pasado a 1.300 millones, cifra que se triplicará a finales de siglo. A la vez, la mejora del sector educativo ha cristalizado en nuevas generaciones cada vez más educadas. Si en 1970, las cifras de escolarización primaria eran de <A[justo|nada más]>52%, actualmente son de 98% según Naciones Unidas y el Banco Mundial, y la juventud africana actual está cada vez más conectada: 90.000 usuarios nuevos acceden por primera vez a Internet cada día. Por otra parte, cada año 20 millones de africanos entran en el mercado laboral y se calcula que en diez años la mitad de los jóvenes que entren al mercado laboral global vendrá del sur del Sáhara. Por consiguiente, África es hoy una pieza clave en el tablero mundial donde desde hace dos décadas China juega un papel de protagonista destacado, multiplicando por 20 el comercio y convirtiéndose en su principal socio comercial. Pero cada vez más países quieren aumentar sus inversiones o incrementar su presencia como es el caso de la India, Rusia, Brasil, Turquía o los países árabes.
En clave política catalana, Josep Casulleras considera en Vilaweb que los fracasos reiterados de la judicatura española en sus intentos de obtener la extradición de Carles Puigdemont suponen una herida abierta entre el poder ejecutivo y el judicial, que es un síntoma más de la crisis de estado generada por la imposibilidad de gestionar de una manera coordinada y al mismo tiempo homologable en Europa las sanciones contra el Primero de Octubre. En este sentido, el factor del exilio ha acelerado la desautorización prevista y previsible fuera del Estado español como se ha podido ir comprobando con la disonancia absoluta respecto de las diversas jurisdicciones europeas que han rechazado sistemáticamente todas las euroórdenes. El golpe definitivo contra la sentencia del Tribunal Supremo -de la que estos días se cumplen dos años- podría venir del Tribunal de Estrasburgo, pero también podría llegar antes por medio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que tiene entre manos varias causas abiertas en relación con los exiliados, a la inmunidad de los eurodiputados y a los criterios para rechazar euroórdenes. Todo viene de un mismo cuestionamiento en el sentido de que el Tribunal Supremo español no sería el tribunal competente para pedir la extradición ya que tampoco lo era para juzgarlos ni para pedir el levantamiento de la inmunidad. En último término, si el TJUE avala esta teoría, eso supondría un durísimo golpe para la represión judicial que culminó con la sentencia del 14 de octubre de 2017.
Asimismo, desde las páginas de El País, Ignacio Sánchez-Cuenca argumenta que la reactivación de la mesa de diálogo entre los gobiernos de España y Cataluña supone una segunda oportunidad después del estrepitoso fracaso de 2017. Al dejar pudrir la crisis catalana, Mariano Rajoy condujo a España a la más profunda crisis constitucional desde la muerte de Franco. En lugar de buscar una salida negociada al conflicto, el Gobierno central, con la complicidad del resto del Estado (monarquía, sistema judicial y fuerzas de seguridad), optó por la represión y la judicialización del problema. En tanto que otros países desarrollados, cuando se han visto en circunstancias similares, han conseguido evitar el enfrentamiento abierto, es posible entender esta crisis a partir de algunos rasgos específicos del liberalismo político que inspira el sistema democrático español. El liberalismo español, como el francés, se caracteriza por situar en el centro del sistema político la igualdad ante la ley. La ley, como expresión de la voluntad soberana de la nación, es vinculante para todos los ciudadanos. La democracia como igualdad ante la ley puede no plantear problemas graves en países de matriz uniforme como Francia, pero resulta disfuncional en países plurinacionales como España, en los que la composición del demos no está cerrada, y España no se ha dotado de instrumentos institucionales ni de una cultura política que permita atender y resolver una crisis del demos. El desajuste entre el liberalismo español y la realidad plurinacional explica en buena medida las crisis territoriales recurrentes que sacuden el Estado.
En Europa, uno de los temas de actualidad que marcará los próximos meses es el de la autonomía estratégica en materia de defensa. Riccardo Perissich plantea en Le Grand Continent cómo se puede construir un consenso operativo entre los europeos, en un momento en que se enfrentan diferentes visiones sobre la autonomía estratégica. En el contexto actual, un primer aspecto que hay que considerar es el deseo de la nueva administración norteamericana de volver a dar prioridad a la política exterior de los Estados Unidos y su desvinculación parcial como policía del mundo, especialmente en Oriente Medio. Las consecuencias son preocupantes, sobre todo porque en su complicada relación con los Estados Unidos, la mayoría de los europeos oscila constantemente entre el resentimiento y el miedo a desvincularse de un aliado tan poderoso. Con respecto a la autonomía estratégica europea, no es seguro que un mayor distanciamiento de los Estados Unidos se traduzca en una mayor voluntad de asumir más responsabilidades por parte de Europa. Al contrario, se corre el riesgo de reducir la ya baja voluntad de arriesgarse que tienen la mayoría de los países europeos. En definitiva, la redefinición de las relaciones transatlánticas requiere de un esfuerzo real de coordinación y consultas recíprocas entre aliados. El inicio de la presidencia de Biden había dado la esperanza de que se iniciaba un nuevo camino pero acontecimientos recientes como la retirada de Afganistán y la crisis en torno al AUKUS han abierto un gran interrogante.
Otro aspecto destacado es el del peligro para la democracia y el estado de derecho que plantean las políticas de algunos países como Polonia, Hungría o la República Checa. Así, la editorial de The Guardian advierte de que la decisión del primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, de cuestionar la compatibilidad del derecho de la UE con la constitución del país tiene implicaciones de gran alcance. Por consiguiente, los líderes europeos tienen que buscar una manera de responder con contundencia, pero sin emprender acciones que puedan dar argumentos a los políticos ultranacionalistas de Polonia. Es probable, pues, que la Comisión Europea decida seguir frenando la transferencia de dinero del fondo de recuperación, ya que cualquier intento de suspender los derechos de voto de Polonia en la UE necesita de una unanimidad imposible mientras la Hungría de Viktor Orbán siga oponiéndose. Asimismo, en la revista Politico Paul Taylor señala que estos acontecimientos ilustran la importancia de tener fiscales y jueces independientes. Si alguien en Europa dudaba por qué importa el estado de derecho, la política europea de las últimas semanas ofrece muchos ejemplos. Un ordenamiento jurídico claro y aplicable es vital para exigir responsabilidades a los gobiernos y a los poderosos intereses privados y para garantizar a los ciudadanos que la ley se aplicará equitativamente. ya sea a nivel europeo o nacional. Gracias a fiscales y tribunales independientes, por ejemplo, y al contrario de lo que pasa en Polonia, el canciller austríaco Sebastian Kurz, se ha visto obligado a dimitir. La legislación de la UE ofrece a los ciudadanos – y también a los inversores extranjeros – la mejor protección contra las normas arbitrarias, la corrupción y la confiscación de poder o bienes. ¿Pero si los tribunales de un país como Polonia se plantean anular la acción del TJUE, ¿qué impedirá que otros anulen según convenga la legislación de la UE en cuestiones como la libertad de circulación de personas o mercancías en el mercado único o los recursos monetarios del Banco Central Europeo?
Una democracia que según afirma Justin Esarey en The Atlantic de momento ha resistido bastante bien la intensa prueba de estrés que ha supuesto la pandemia de COVID-19. Aunque durante la pandemia se ha argumentado que los gobiernos autoritarios son mucho más eficaces que las democracias en tiempo de crisis, los datos aportados revelan algo diferente. Así, por ejemplo, las democracias son por término medio comparables o ligeramente mejores que los regímenes autocráticos con respecto al porcentaje de población vacunada. De hecho, aunque pueda ser sorprendente para muchos, las democracias han demostrado ser más eficientes en muchos aspectos de esta crisis, incluida la contención inicial de la propagación y el cumplimiento de medidas destinadas a limitar la transmisión. También son mejores en la prevención de la mortalidad por COVID-19. Es comprensible que la ciudadanía desee una política rápida, unificada y decidida para luchar contra la COVID-19 y acabar con las restricciones sanitarias. Pero antes de abrazar el autoritarismo en nombre de la eficacia, es necesario percatarse que las democracias se enfrentan a críticas sobre sus campañas de vacunación precisamente porque tienen culturas de discusión abierta y medios libres. Y, sobre todo, a la hora de desarrollar y administrar las vacunas que pueden salvar vidas y parar el virus, la gobernanza democrática ha demostrado que funciona.
Con todo, Casey Michel apunta en Foreign Policy que revelaciones como de los Pandora Papers muestran uno de los puntos débiles de los sistemas democráticos, en tanto que revelan el papel que juegan los principales países occidentales, incluidos los Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Francia y Alemania, en la transferencia fraudulenta por parte de dictadores y autócratas de enormes cantidades de capital hacia paraísos fiscales. Los líderes democráticos han dejado sistemáticamente de lado cualquier pretensión de trabajar en interés de la democracia y han creado una red de exdirigentes que asesoran los defraudadores, a la vez que consultores, grupos de presión y abogados trabajan para asegurarse de que ninguna regulación afecta a estos flujos financieros transnacionales. En definitiva, las herramientas a disposición del secreto financiero –las empresas anónimas de protección y los fideicomisos anónimos, empresas creadas sobre finanzas anónimas sin ninguna supervisión reguladora– permiten a los oligarcas seguir expoliando tanta riqueza como quieran, desestabilizando regiones enteras y financiando sus políticas iliberales.
En el ámbito económico, la actualidad viene marcada por el incremento de los precios de la electricidad y del gas así como por la escasez de materias primas. En este contexto, The Economist subraya los paralelismos y las diferencias con la crisis que tuvo lugar en los años setenta cuando los países de la OPEP impusieron un embargo de petróleo a los Estados Unidos, convirtiendo así un problema de inflación en un periodo prolongado de precios elevados y de regresión económica. Ahora los economistas recuerdan la estanflación de los años setenta ya que observan un crecimiento de la inflación que se junta a una actividad económica estancada. Un posible paralelismo con los años setenta proviene del hecho de que la economía mundial vuelve a hacer frente a graves perturbaciones en los precios de la energía y de los alimentos. Los precios mundiales de los alimentos han aumentado aproximadamente de un tercio durante el último año mientras los precios del gas y del carbón se acercan a niveles récord en Asia y Europa. Las existencias de ambos combustibles son muy bajas en grandes economías como China y la India. El aumento de los costes energéticos ejercerá una presión creciente sobre la inflación y oscurecerá todavía más el estado de ánimo económico en todo el mundo.
Con respecto a la emergencia climática, una estrategia de decrecimiento no será suficiente para parar la cadena de desastres ecológicos según expone Gérard Horny en la revista Slate. En efecto, la emergencia climática, la contaminación de los océanos y la disminución de la biodiversidad son cada día más manifiestas y un razonamiento sencillo y aparentemente imparable consiste en decir: el crecimiento es energía; la energía genera C02 en más o menos cantidad dependiendo de la fuente; por lo tanto, para frenar las emisiones y conseguir dejar de producir más CO2 de lo que el planeta puede absorber, se tiene que frenar o incluso detener el crecimiento. Pero el decrecimiento no es forzosamente una solución válida por todas partes ni tiene el mismo significado para todo el mundo. Es evidente que hay una necesidad urgente de cambiar nuestros patrones de producción y consumo y adoptar un comportamiento menos depredador hacia la naturaleza, pero el cambio no puede adoptar las mismas formas para todos los países y todas las categorías sociales. Porque si la lucha contra el cambio climático se hace a costa de mejorar las condiciones materiales de la población, la ecología política podría acabar perdiendo cualquier atractivo.
Asimismo, Adam Ramsey advierte en Open Democracy del peligro que supone deslumbrarse con la vía autoritaria iniciada por la China en la lucha contra el cambio climático. Hace un año, el presidente Xi se comprometió a alcanzar el máximo nivel de emisiones de carbono en 2030 para posteriormente convertirse en país neutro de emisiones en 2060. Por consiguiente, el país puso en marcha a principio de 2021 un programa de control de emisiones que regulará 2.200 empresas del sector eléctrico, responsables del 40% de las emisiones del país. Paralelamente, China está adecuando su 14.º plan quinquenal a su estrategia para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones de carbono. Eso incluye el compromiso de reducir de cara a 2030 un 65% la cantidad de carbono producido por kilovatio-hora de electricidad producida. El sistema autoritario de capitalismo de estado chino comporta que, cuando el gobierno se plantea alguna cosa, tiende a conseguirlo, pero no se puede omitir que el mismo régimen que está reduciendo las emisiones de carbono también está cometiendo genocidio contra la población uigur, por no hablar de la libertad de expresión en general, Hong Kong o las amenazas a Taiwán. Si China ha demostrado que existe una vía autoritaria para combatir la crisis climática (siempre y cuando respete los compromisos adquiridos), Occidente tiene que demostrar que quiere seguir e imponer la vía democrática. Finalmente, en relación con las nuevas tecnologías, Guillaume Pitron señala desde Le Monde Diplomatique el impacto de la creciente digitalización de nuestras sociedades sobre el clima. Durante mucho tiempo, ha dominado la idea de que la industria digital era limpia porque era inmaterial. Contrariamente a los gigantes del petróleo y del automóvil, Silicon Valley parecía el aliado natural de las políticas de lucha contra el calentamiento global pero esta ilusión se está disipando. Una encuesta realizada en varios continentes revela el coste ambiental desorbitado del sector de la alta tecnología. En efecto, la industria digital mundial consume tanta agua, materiales y energía que su huella climática es tres veces superior a la de un país como Francia o el Reino Unido. Las tecnologías digitales movilizan ahora mismo el 10% de la electricidad producida en el mundo y emiten casi el 4% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, un poco menos del doble de lo que emite el sector de la aviación civil mundial. Asimismo, las tecnologías digitales utilizan un gran número de metales que contienen, en particular metales raros de difícil extracción: un ordenador de 2 kilogramos moviliza, entre otras cosas, 22 kilogramos de productos químicos, 240 kilogramos de combustible y 1,5 toneladas de agua limpia. Por lo tanto, está claro que la tecnología digital tal como se desarrolla actualmente se ha puesto, en su mayor parte, al servicio del planeta y del clima, y ese es paradójicamente un factor que, más que los otros, nos proyectará hacia los límites físicos y biológicos de nuestro hogar común.
Política internacional y globalización
Belt and Road Meets Build Back Better
A principis d’octubre es van celebrar les primeres visites d’alts funcionaris de l’administració Biden als països aliats per explorar possibles inversions en projectes d’infraestructures. Sota la rúbrica de “Build Back Better World” constitueixen una de les principals estratègies en la batalla per contrarestar la Belt and Road Initiative de la Xina. La gira de funcionaris nord-americans arriba només un parell de setmanes després que la Unió Europea presentés formalment, en forma embrionària, la seva pròpia resposta als reptes plantejats per Pequín. La presidenta de la Comissió Europea, Ursula von der Leyen, va presentar la nova iniciativa “Global Gateway” a mitjans de setembre, que promet una major inversió europea en la construcció d’infraestructures de desenvolupament. Tant el pla nord-americà, que es basa en membres del G-7, com països com Austràlia, l’Índia i el Japó, i el programa de la UE tenen com a objectiu començar a concretitzar-se a partir del 2022. En conjunt, aquests esforços dispars per revitalitzar l’ajuda i l’assistència al desenvolupament representen la resposta més clara fins ara al que s’ha convertit en l’element de la política exterior del president xinès Xi Jinping: l’anomenada Belt and Road Initiative que té com a objectiu invertir centenars de milers de milions en carreteres i xarxes de ferrocarril, centrals elèctriques, ports i xarxes digitals a Àsia, Àfrica i Europa. La gran pregunta no és si Occident té la potència de foc financera per igualar Pequín quan es tracta d’inversions en infraestructures; en conjunt, els Estats Units, Europa, el Japó i altres han superat amb escreix la Xina en els darrers anys. La qüestió més important és si els programes de desenvolupament de nova creació entre els aliats occidentals seran coordinats i coherents o competiran entre ells, i si acabaran revelant-se com una autèntica alternativa a la nova Ruta de la Seda de la Xina.
As China stumbles, the West must ask: what if its rise is not inevitable?
Actualment, la manera en que comprenem el món i actuem en aquest en termes geopolítics, passa per una assumpció que pocs qüestionen: l’ascens de Xina. El país, en les últimes dècades, ha seguit sense fre la seva trajectòria a l’alça consolidant-se en forma d’autocràcia capitalista i situant-se al mateix nivell que els Estats Units com a superpotència. Tant Beijing com la Casa Blanca contribueixen a alimentar el discurs que assegura grans expectatives pel país asiàtic, el primer amb estratègies propagandístiques i el segon de forma defensiva mitjançant acords amb altres estats. No obstant, Cliffe es demana com canviaria l’enfoc econòmic, militar i diplomàtic de molts països si les suposicions en torn l’imparable ascens de la Xina es desmentissin en les pròximes dècades. El país asiàtic es troba actualment en un context políticament sensible tenint en compte les dificultats que se li estan presentant a l’hora de resoldre els efectes negatius derivats d’un creixement sostingut – les grans desigualtats socials, els excessos del món empresarial, el poder de les grans empreses tecnològiques, els costos d’una economia energètica centrada en el carbó, la brutal caiguda demogràfica, etc. En paraules de l’autor, “el matrimoni entre l’economia de mercat i el leninisme polític de la Xina sembla estar vacil·lant”. Els diferents reptes que se li presenten al govern xinés suggereixen que la República Popular Xina no acaba conciliar amb perfecte desimboltura la prosperitat i l’autoritarisme. I què passaria si els problemes de la superpotència asiàtica esdevenen més que simples contratemps? – es demana l’autor. Aquest cas exigiria el replantejament de varies assumpcions fins ara incontestables sobre el creixement incessant de la Xina. Tot i això, existeix la possibilitat que la inseguretat i la inestabilitat del país asiàtic plantegin un risc major per a l’ordre occidental que no pas el context actual marcat per l’aparent amenaça d’una superpotència asiàtica.
What Do China’s Taiwan Intrusions Mean?
L’autor analitza l’increment de les incursions aèries xineses a l’espai aeri de Taiwan i assenyala que serveixen a diversos propòsits per a Pequín, des de demostrar el seu poder de coerció fins a posar a prova els pilots taiwanesos. Afirma que hi ha dues causes probables que expliquen l’increment de les darreres incursions. En primer lloc, altres països han ofert recentment un major suport a Taiwan, ja sigui de manera indirecta, com en el cas de l’acord sobre submarins entre els Estats Units, Austràlia i el Regne Unit, o directament, ja que Lituània va rebre una ambaixada oficiosa de Taiwan a Vilnius. Les incursions són probablement un intent de recordar tant al lideratge taiwanès com a l’opinió pública que aquests moviments tenen un cost. En segon lloc, les maniobres serveixen com una forma de protecció política per als funcionaris xinesos. La política interna xinesa s’ha tornat cada vegada més paranoica ideològicament i Taiwan continua sent el tabú definitiu i cada èxit taiwanès crea la necessitat d’un boc expiatori al continent. Tot i l’escalada de la pressió xinesa, l’autor considera que les probabilitats d’una invasió en tota regla de Taiwan són ara mateix escasses perquè comportaria un risc enorme en un sistema generalment al·lèrgic al risc. Però a mesura que l’economia xinesa es ralentitza, el nacionalisme apareixerà com a eina més atractiu per mantenir el suport de la població.
Chine-Taïwan : une menace pour la paix du monde
Considerada durant molt de temps com una disputa regional de mitjana intensitat, la qüestió de Taiwan s’ha convertit en el focus de preocupació des de Washington a Brussel·les passant per Tòquio a Canberra. Mai, des de la crisi del 1995-1996, que havia donat lloc a una demostració de força entre la Xina i els Estats Units, el nivell de l’amenaça exercida per Pequín sobre la illa xinesa, separada políticament de la República Popular des de la seva proclamació l’any 1949, no ha estat tan alta. L’editorial del diari Le Monde considera que la caiguda de Kabul ha donat ales al govern xinès ja que l’ha interpretada com una prova del declivi del poder nord-americà. Paral·lelament, els reiterats discursos dels líders de Washington sobre l’amenaça xinesa han convençut la majoria dels nord-americans de la necessitat de defensar militarment Taiwan contra la Xina. Le Monde confia que el president Xi Jinping no tindrà la bogeria d’iniciar les hostilitats i que s’adherirà a la retòrica de la reunificació per mitjans pacífics utilitzada amb tanta insistència en el discurs pronunciat amb motiu de l’aniversari de l’establiment, el 1911, de la Primera República a la Xina. En darrer terme, subratlla la importància de fer tot el que sigui possible per forçar Pequín i Taipei a reprendre un diàleg interromput des del 2016.
O caso da era atlântica
El món tal com era al segle XX queda cada vegada més lluny i els Estats Units tornen a centrar el seu interès a la regió de l’Índo-Pacífic. Els pactes de seguretat com l’AUKUS i les associacions estratègiques com el Diàleg Quadrilateral de Seguretat -en què participen els Estats Units, l’Índia, el Japó i Austràlia – són els primers passos per crear una arquitectura de seguretat mundial del segle XXI en consonància amb els interessos dels Estats Units. Atesa la importància econòmica, política i militar de l’Índo-Pacífic que supera la del món euroatlàntic, els EUA tendiran a ocupar el cor d’aquesta arquitectura. Al segle XX, les grans potències havien de tenir un paper important a Europa per aconseguir o mantenir una dimensió global. Al món que s’està configurant al segle XXI, en canvi, les grans potències hauran de jugar un paper determinant a l’Índo-Pacífic per tal d’assolir o mantenir una dimensió global. Els francesos, els britànics i els alemanys ja ho han entès i també intenten reposicionar-se a la zona, com també la Unió Europea, però la tasca no és fàcil, como ho demostra el cas de França amb la venda fallida de submarins a Austràlia, tot i ser l’estat de la Unió Europea que més s’ha compromès a tenir presència naval a l’Índo-Pacífic i a contrarestar l’ascens de la Xina. A més de la fricció causada entre els aliats occidentals arran d’aquest cas, la qüestió que es planteja ara és saber fins a quin punt aquesta transferència de tecnologia (el contracte signat entre Austràlia i els EUA contempla l’adquisició de submarins de propulsió nuclear), fins ara limitada a les potències nuclears militars emmarcades pel Tractat de no proliferació d’armes nuclears, no la replicaran altres països o aliances.
Le djihad moderne et la crise du libéralisme
L’autora argumenta que si bé és tranquil·litzant imaginar que la gihad prové d’un món fonamentalment diferent del nostre, la realitat és que els terroristes actuals, lluny de ser els autoproclamats continuadors d’un Islam medieval, se semblen molt més a avatars obscens de la racionalitat neoliberal – de l’individualisme a una visió estreta de la comunitat passant pel rebuig del domini polític com a camp de contestació democràtica i un enfocament de la violència basat en una lògica de mercat. Ja sigui per mitjà de la fetitxització de l’individualisme, l’adopció de mitjans digitals per forjar un nous tipus de comunitat global, l’adopció de la governança com a forma de gestió o l’ús nihilista de la violència, la gihad contemporània revela gran part del que és latent en les formes polítiques i socials occidentals. En aquest sentit, l’experiència del liberalisme ha estat fonamentalment diferent a la majoria de països del sud, i les crisis evidents en molts països de majoria musulmana són el resultat d’aquest encontre particular amb models polítics, econòmics i socials liberals, més que no pas la marca de la seva absència. A més, rebutjant les autoritats religioses tradicionals i els marcs comunitaris, els nous gihadistes individus opten per una experiència religiosa moderna, que de fet és bastant per tota una arquitectura legal.
Order Before Peace. Kissinger’s Middle East Diplomacy and Its Lessons for Today
La caòtica retirada dels Estats Units d’Afganistan posa de manifest la complexitat i volatilitat de l’Orient Mitjà. Tot i així, Martin Indyk argumenta que Washington no hauria d’oblidar-se de la regió, ja que degut a la seva importància geoestratègica, els conflictes entre actors regionals podrien tenir conseqüències globals. Per fer front a la situació, Indyk aconsella que Biden apliqui les lliçons apreses per Kissinger en l’aplicació de les seves polítiques a la regió, gràcies a les quals es va aconseguir crear un ordre més o menys estable a l’Orient Mitjà durant 30 anys. Segons explica l’autor, Kissinger va determinar que mantenir un equilibri de poder entre actors regionals no és suficient per mantenir la pau, sinó que aquest ordre s’ha de legitimar; ser acceptat com a just per els poders regionals. Això s’aconsegueix rebaixant greuges passats per limitar la possibilitat de conflicte, tot i ser conscients que no s’eliminaran del tot, ja que segons Kissinger, intentar negociar una fi definitiva dels conflictes és una aspiració massa idealista: la pau és un procés gradual que no es pot precipitar. Per consegüent, l’estratègia de Kissinger a l’Orient Mitjà es va centrar no en buscar una fi absoluta i definitiva als conflictes entre tots els actors, sinó en potenciar acords bilaterals que contribuïssin lentament a estabilitzar la regió, dissuadint les potències d’iniciar un conflicte armat. L’èxit d’aquesta estratègia requeria actuar sense extralimitar-se, com per exemple volent dirigir un procés de pau definitiu entre Israel i Palestina, però sense desentendre’s de la situació (qui sap què hagués passat si els Estats Units haguessin volgut donar suport a una negociació Israel-Jordània per resoldre el conflicte als anys 70). Martin Indyk considera que els èxits i errors de Kissinger podrien ser una pauta a seguir per Biden en la seva gestió de la situació a l’Orient Mitjà ara que la regió ja no és la seva principal prioritat: influir en la creació d’un ordre regional favorable als Estats Units però sense ser el poder dominant, deixant espai i donant suport als seus aliats per crear un equilibri útil, per exemple, per contenir l’Iran.
Il lupo turco non è più idrófobo. La strategia marítima di Ankara per espandirse nel Turkestan
Des de les pàgines de la revista Limes especialitzada en geopolítica s’analitza l’estratègia d’Erdoğan d’allargar la influència a tota l’Àsia Central i Oriental així com de reforçar els seus vincles amb la Xina. Si d’entrada l’empresa no sembla fàcil de dur a terme, les circumstàncies actuals no deixen de ser particularment favorables als seus interessos, ja que la retirada caòtica dels EUA de l’Afganistan confirma el moment d’extraordinària dificultat per als Estats Units, l’entumiment geopolític de la superpotència. Cal afegir-hi l’apatia dels aliats europeus, desorientats per la contracció temporal del lideratge nord-americà, incapaços d’actuar de manera independent, i molt menys encara de reaccionar eficaçment davant de dinàmiques de les quals ni tan sols n’entenen el significat. Mentrestant els turcs van assumint una estratègia geopolítica euroasiàtica cada vegada més marcada.
The High Cost of an Unpredictable Turkey
Tant el 2019 com el 2020 van ser dos anys moguts en el si de la política exterior turca, marcats per una sèrie d’iniciatives diplomàtiques i militars com el recolzament a Azerbaijan en el conflicte amb Armènia, la continuada intervenció de les tropes turques a Síria, les disputes amb Grècia en referència a l’entrada de refugiats, etc. No obstant, la majoria d’aquests iniciatives no van resultar gaire beneficioses pel país, tenint en compte que Ankara va partir una situació de major aïllament en termes diplomàtics, sobretot per part d’Estats Units i la Unió Europea. Tot i que el 2021 ha estat un any més calmat, a casa, el govern turc s’enfronta a una economia debilitada, a un poder judicial polititzat, i a un estat de dret deficient. Alguns autors consideren que aquest caos multidimensional instal·lat a Turquia suggereix el final de l’etapa d’Erdogan i la transició cap a una nova era amb les properes eleccions. El partit que acabi assumit el lideratge del país, haurà de reformar quatre pilars fonamentals: l’arquitectura política, l’estat de dret, l’economia i l’estructura de defensa. En referència a l’arquitectura política, la reforma passa per finalitzar amb els abusos de poder característics del sistema presidencialista truc, acabar amb els fraus electorals que busquen assegurar la continuïtat del partit, i finalment, garantir un espai neutre i segur per als partits de l’oposició. En segon lloc, l’estat de dret es troba greument malmès per l’increment de pràctiques intimidatòries dutes a terme pel govern amb la intenció de contenir les amenaces al lideratge. Tot i les condemnes de diferents països occidentals, el govern turc sembla ignorar les advertències. Pel que fa a l’economia de Turquia – basada principalment en exportacions, turisme, i inversions directes de l’estranger –, la combinació d’una política del tipus d’interès baix amb les seqüeles de la corrupció, la inversió en projectes sense massa sentit i la recurrent invocació de teories conspiratòries, produeixen un efecte negatiu en l’economia del país, propiciant inestabilitat en els mercats financers i alts nivells d’atur. Finalment, en referència l’assumpte de defensa, Ankara presenta continues vacil·lacions entre Rússia i l’OTAN, però aquesta política de jugar als dos bàndols està posant en risc l’estabilitat del país. En conjunt, el futur de Turquia està carregat d’incerteses i incoherències que poden veure sortida amb les properes eleccions. Davant d’una gran imprevisió, és probable que les potències occidentals es mantinguin al marge dels esdeveniments polítics del país per tal d’evitar un major deteriorament de la relació amb Ankara.
Latin America’s Democratic Recession
El mateix dia que es produïa l’atemptat contra les Torres Bessones de Nova York, els 34 membres de l’Organització d’Estats Americans (OEA) es van reunir per signar la Carta Democràtica Interamericana, un compromís compartit i sense precedents per enfortir la democràcia i la protecció dels drets humans a tota la regió Vint anys després, l’estat de la democràcia a les Amèriques no reflecteix l’optimisme del 2001 ni els principis de bona voluntat recollits a la carta. Al contrari, s’ha instal·lat una certa fatiga democràtica: el suport a la democràcia està mínims històric en moltes parts de la regió. Els darrers anys han vist ressorgir tant els moviments bolivarians com els populismes de dretes a Amèrica Llatina i el Carib, i el que queda de democràcies van perdent partidaris i influència. Els problemes democràtics de la regió provenen principalment de l’ascens d’autòcrates elegits que soscaven la democràcia des de dins. L’autor considera que en aquest context els Estats Units haurien hauran de posar en marxa estratègies i suport als líders democràtics. Amb aquest objectiu, haurien de finançar iniciatives per reduir la polarització, el conflicte i la violència que han inclinat el terreny de joc cap als autoritaris. També hauria d’ajudar la regió a instal·lar sistemes d’alarma que detectessin els perills abans que no sigui massa tard per reconstruir les normes democràtiques i les institucions, per exemple, mitjançant el seguiment de les xarxes socials ja que l’agenda antidemocràtica de demà circula avui sota la forma de desinformació a Facebook i WhatsApp.
How Democratic Is the World’s Largest Democracy?
Els últims set anys, la posició de l’Índia en els índex globals que mesuren la democràcia ha caigut en picat, i per a molts observadors ha passat de ser una democràcia a ser una “autocràcia electoral”. Sadanand Dhume examina les raons d’aquest retrocés democràtic a partir de les observacions fetes per l’acadèmic francès Christophe Jaffrelot, en el seu estudi sobre el primer ministre Modi i l’evolució del nacionalisme hindú. En primer lloc, Jaffrelot apunta a la transformació de l’Índia en una democràcia ètnica. Argumenta que el Partit Bharatiya Janata (BJP) ha iniciat un projecte ètnic amb l’objectiu de blindar i protegir l’hinduisme (malgrat el caràcter tècnicament secular de la Constitució) apartant de posicions de poder les minories musulmanes i cristianes, i legitimant grups violents contra aquestes dues religions. Modi i el seu govern també han debilitat altres institucions de l’estat, com el Tribunal Suprem, i intimidat el principals mitjans de comunicació. El BJP també ha influenciat la comissió electoral, restant qualitat democràtica a les eleccions. La ideologia del nacionalisme hindú contrasta amb el nacionalisme indi, que va portar a principis del segle passat a construir un estat secular. Però des de finals dels anys 1980, amb l’augment de popularitat del BJP, que els va permetre allunyar-se del centre polític, aquesta ideologia ha anat guanyant molts seguidors, i amb el primer ministre Modi, ha esdevingut el pal de paller ideològic del govern. El primer ministre Modi també suposa un canvi en la política a l’Índia. No prové de les tradicionals elits polítiques, i ha aconseguit cultivar una imatge propera i alhora abstracta de si mateix; implementant polítiques populistes alhora que agreujava la repressió i segregació de la població musulmana. Tot i així, Dhume conclou que aquest anàlisi de l’Índia potser no és el més acurat, i en realitat, les tendències nacionalistes hindús han esdevingut populars només en el centre del subcontinent; en molts estats, hi ha pacífics governs de coalició, més seculars. No hi ha dubte que en els darrers set anys l’índia ha patit un procés il·liberal, però els nombrosos obstacles que té Modi al davant per imposar la seva ideologia arreu mantenen viva la democràcia liberal al país.
Catalunya, España, Europa
La crisi d’estat de la sentència Marchena, dos anys després
L’autor considera que els fracassos reiterats de la judicatura espanyola en els seus intents d’obtenir l’extradició de Carles Puigdemont suposen una ferida oberta entre el poder executiu i el judicial. Un símptoma de la crisi d’estat per la impossibilitat de gestionar d’una manera coordinada i alhora homologable a Europa el càstig contra el Primer d’Octubre. I les tensions que això origina. La detenció precipitada a Sardenya i l’intent d’extradició desesperada de Puigdemont en són una mostra més. El descontrol després del càstig. El factor de l’exili ha accelerat la desautorització prevista i previsible fora de l’estat espanyol. Es pensen que tenen la raó, que és Europa que s’equivoca, però saben que la desautorització vindrà. Ho han anat comprovant amb la dissonància absoluta respecte de les jurisdiccions europees que rebutjaven sistemàticament totes les euroordres. El cop definitiu contra la sentència de la qual aquestes dies es compleixen dos anys pot venir del Tribunal d’Estrasburg, però és ben probable que vingui abans del Tribunal de Justícia de la Unió Europea, que té entre mans diverses causes obertes en relació amb els exiliats, a la immunitat dels eurodiputats Puigdemont, Comín i Ponsatí, i als criteris per a rebutjar euroordres. Tot ve d’un mateix qüestionament, que és el que va portar Bèlgica a denegar l’euroordre de Lluís Puig: el Tribunal Suprem espanyol no era el tribunal competent per a extradir-los, ni per a jutjar-los… ni per a demanar-ne l’aixecament de la immunitat, afegeixen els eurodiputats. En darrer terme, si el TJUE ho avala, això suposaria un cop molt dur a la repressió judicial que va culminar amb la sentència del 14 d’octubre de 2017.
La prueba catalana del liberalismo español
Sánchez-Cuenca argumenta que la reactivació de la taula de diàleg entre els governs d’Espanya i Catalunya suposa una segona oportunitat per al país després de l’estrepitós fracàs col·lectiu viscut el 2017. En deixar podrir la crisi catalana, Mariano Rajoy va conduir a Espanya a la més profunda crisi constitucional des de la mort de Franco. En lloc de buscar una sortida negociada al conflicte, el Govern central, amb la complicitat de la resta de l’Estat (monarquia, sistema judicial i forces de seguretat), va optar per la repressió i la judicialització del problema. L’autor es planteja si els diferents actors aquest cop d’avançar o es quedaran en una nova ronda de retrets i acusacions. Altres països desenvolupats, quan s’han vist en circumstàncies similars, han aconseguit evitar l’enfrontament obert. Si prenem distància respecte a la manera concreta en què es va desenvolupar la crisi constitucional de 2017, considera que és possible entendre aquesta crisi a partir d’alguns trets específics del liberalisme polític que inspira el sistema democràtic espanyol. El liberalisme espanyol, com el francès, es caracteritza per situar al centre del sistema polític la igualtat davant la llei. La llei, com a expressió de la voluntat sobirana de la nació, és vinculant per a tots els ciutadans. La democràcia com a igualtat davant la llei no planteja problemes greus en països uniformes com França, però resulta disfuncional en països plurinacionals com Espanya, en què la composició del demos no està tancada. Espanya no s’ha dotat d’instruments institucionals ni d’una cultura política que permeti atendre i resoldre una crisi del demos. El desajustament entre el liberalisme espanyol i la realitat plurinacional explica en bona mesura les crisis territorials recurrents que sacsegen l’Estat.
La mutación de la escena política
En aquest article Ramoneda analitza els últims moviments en la política espanyola els últims moviments i assenyala que en modifiquen les expectatives, plantejant si es va cap a una nova plataforma d’ampli espectre o si fins i tot es pot contemplar la hipòtesi d’una espècie de federació d’esquerres ibèriques a partir dels socis territorials d’Unidas Podemos. En aquest sentit, l’acord de Pressupostos confirma la voluntat d’Unidas Podemos de consolidar-se en el terreny institucional, a la vegada que posa les bases per assegurar que la legislatura arribi fins al final. Però potser el més rellevant és que l’escenari polític ha quedat remodelat en tot el seu espectre. Si durant el seu congrés el PP ensenyava les seves cartes assumint sense pudor a Vox com a aliat, instal·lant-se de ple en aquesta barreja de neoliberalisme econòmic i autoritarisme en matèria de drets i llibertats, que ha caracteritzat la radicalització de les dretes europees en l’última dècada, ara el PSOE assumeix sense complexos la coalició d’esquerres, després del seu fallit flirteig amb Ciutadans, en el que es podria identificar com un cert retorn a la tradició socialdemòcrata, consolidant l’obertura a les diverses sensibilitats que se situen a la seva esquerra. D’acord amb aquest escenari és previsible una etapa final de legislatura basada sobre la confrontació, que és el camí que ha escollit el PP per intentar substituir la inexistència d’un projecte polític propi amb un patriotisme de batalla i la demonització de l’esquerra. Una dinàmica de tensió difícil de mantenir, en un moment en què les prioritats per a una sortida raonable de la crisi de la pandèmia poden convertir a la cridòria de la dreta en alguna cosa obscena.
L’Europe au risque de l’ambiguïté stratégique
En aquest article publicat a Le Grand Continent l’autor planteja com es pot crear un consens operatiu entre els europeus, en un moment en què les diferents visions d’autonomia estratègica semblen ser fonts de divisions. En aquesta perspectiva a llarg termini, Riccardo Perissich adverteix contra el parany d’una estratègia d’ambigüitat i suggereix vies d’acció concretes. En el context actual, un primer aspecte que cal considerar és el desig de la nova administració nord-americana de tornar a donar prioritat a la política exterior dels Estats Units i la desvinculació parcial com a policia del món. Les conseqüències que se n’han d’extreure són preocupants, sobretot perquè en la seva complicada relació amb els Estats Units, la majoria dels europeus oscil·la constantment entre el ressentiment davant la seva pròpia inferioritat i la por a desvincular-se d’un aliat. Pel que fa a l’autonomia estratègica europea, no és segur que un major distanciament dels Estats Units es tradueixi en una major voluntat d’assumir més responsabilitats a Europa. Al contrari, es corre el risc de reduir la ja baixa voluntat d’arriscar-se de la majoria dels països europeus. En definitiva, la redefinició de les relacions transatlàntiques requereix una contribució activa de l’aliat, que no es pot limitar a demanar un major compromís. La demanda ha d’anar acompanyada d’un esforç real de coordinació i consulta. Els europeus saben per experiència que això requereix un esforç constant i sostingut que no es pot limitar a unes quantes reunions cordials d’alt nivell. L’inici de la presidència de Biden havia donat l’esperança que s’iniciava un nou camí. Al contrari, però, els dos darrers mesos, amb els esdeveniments a l’Afganistan i la crisi al voltant de l’AUKUS, han suposat una marxa enrere.
After the honeymoon, how to make the EU-US relationship work
Després de l’optimisme generat per la fi de l’era Trump, el període de lluna de mel entre els Estats Units i la Unió Europea sembla haver arribat a la seva fi. Entre la retirada de l’Afganistan i l’aliança AUKUS, la tensió en les relacions transatlàntiques és palpable, però no és res que no s’hagi vist abans, segons explica Natalie Tocci a Politico. Els Estats Units sempre han actuat per interès propi, i tot i que comparteixen molts objectius amb la UE, ara la seva atenció se centra a la regió de l’Indo-Pacífic, i no als territoris propers a la Unió. Tocci argumenta que la Unió Europea ha d’aprofitar aquesta situació per assumir més responsabilitat en aquestes regions i desenvolupar finalment els seus projectes de defensa i autonomia estratègica. Això al seu torn conduirà a una relació més forta i equilibrada entre la UE i els Estats Units. Considera que malgrat la nova bipolarització global entre els Estats Units i la Xina, la Unió Europea segueix essent rellevant, especialment en qüestions relatives a les transicions econòmica, tecnològica i energètica. En aquestes àrees, on la cooperació transatlàntica és essencial, la Unió Europea és qui de moment ha pres la iniciativa. Això no vol dir que entre els dos actors no hi hagi diferències. Tot i el progrés realitzat, i els objectius comuns, encara existeixen grans diferències en algunes qüestions. Tocci advgerteix que aquestes diferències s’han de llimar abans que no es converteixin en una bretxa important, tant pel futur del planeta com en l’estratègia respecte de la Xina.
For EU leaders, ‘strategic compass’ points in different directions
A la cimera de del 6 d’octubre a Kranj, Eslovènia, els caps d’estat dels països membres de la UE van abordar la temàtica de la cooperació europea en l’àmbit militar i de seguretat, així com la qüestió de la dependència d’Europa envers els Estats Units i la OTAN. La resolució de la jornada va ser prou ambigua, ja que per una banda es buscarà promoure la capacitat de la UE per actuar de forma independent, mentre que al mateix temps també es procurarà enfortir les relacions amb l’OTAN. Davant de la realitat geopolítica actual, marcada per la bipolaritat entre Xina i Estats Units per una banda, i per la introducció de nous actors no-goivernamentals mb gran capacitat d’influència, per l’altra; Europa necessita trobar el seu rol en l’escenari mundial. D’aquí sorgeix la proposta del “Strategic Compass” que presenta com a objectiu construir una cultura estratègica comuna per tal de fer front als reptes internacionals de l’actualitat. La pregunta que encara queda per resoldre després de llargs debats sense conclusions concretes, és com procedir a desenvolupar aquesta política de defensa col·lectiva de la UE. Els líders dels estats membres són conscients de la difícil tasca que suposa arribar a un consens entre tots sobre la confecció d’una Europa més autosuficient i autònoma en termes de defensa. El replantejament de la seguretat europea però, no té la intenció de distanciar-se de l’OTAN sinó que la UE és conscient que l’aliança militar amb els EUA és una pedra angular del sistema defensiu. Com va anunciar el primer ministre holandès, “alguns estats membres posaran més èmfasis en el costat europeu, incentivant una defensa col·lectiva, mentre que d’altres posaran l’accent en la necessitat d’enfortir la relació transatlàntica; però tots estem d’acord que ambdós elements són necessaris”.
On Poland’s challenge to EU law: crossing a line
La decisió del primer ministre polonès, Mateusz Morawiecki, de qüestionar la compatibilitat del dret de la UE amb la constitució del país té implicacions de gran abast. Fa pocs dies, el Tribunal Constitucional de Polònia va dictaminar que en qüestions com els drets humans i les minories, la cooperació entre els estats membres i l’estatut del Tribunal de Justícia europeu, la constitució nacional té la primacia sobre el tractat d’adhesió a la UE que Polònia va signar el 2003. Per consegüent, ara els líders europeus han de buscar una manera de respondre amb contundència però sense emprendre accions que puguin donar arguments als polítics ultranacionalistes de Polònia. És probable, doncs, que la Comissió Europea decideixi continuar frenant la transferència de diners del fons de recuperació suggereix que es podria aturar. En efecte, qualsevol intent de suspendre els drets de vot de Polònia a la UE necessita de la unanimitat entre els estats membres, impossible mentre l’Hongria de Viktor Orbán segueixi oposant-s’hi. Aquest greu precedent es produeix en un moment en què s’estan debatent altres reptes de gran envergadura pel que fa a la legislació de la UE. En aquest sentit, les crides a recuperar per part dels estats poders que ara deté el TJUE s’han convertit en un tema de la campanya de les eleccions presidencials franceses. Michel Barnier, antic negociador del Brexit de la UE i un dels candidats de centre-dreta, ha demanat la restauració de la sobirania legal de França en qüestions relacionades amb la immigració. En definitiva, el precedent creat per la dreta nacionalista polonesa ja està tenint les seves conseqüències en l’organisme polític europeu.
Why the rule of law matters
Els esdeveniments recents a Polònia, Àustria i la República Txeca il·lustren la importància de fiscals i jutges independents. Si algú a Europa dubtava per què importa l’estat de dret, la política europea de les darreres setmanes en els darrers dies ofereix molts exemples. Un ordenament jurídic clar i que s’apliqui és vital per exigir responsabilitats als governs i als poderosos interessos privats i per garantir als ciutadans que la llei s’aplicarà equitativament. ja sigui a nivell europeu o nacional. Gràcies a fiscals i tribunals independents, per exemple, i al contrari del que passa a Polònia, el canceller austríac Sebastian Kurz, un jove polític carismàtic que molts conservadors europeus consideraven un model a seguir, es va veure obligat a dimitir. L’havien investigat per un presumpte abús de fons estatals per manipular enquestes d’opinió i subornar diaris per publicar els resultats a canvi de publicitat governamental. La legislació de la UE ofereix als ciutadans – i també als inversors estrangers – la millor protecció contra les normes arbitràries, la corrupció i la confiscació de poder o béns. Però si el tribunal d’un país pot anul·lar l’acció del TJUE per una qüestió com la independència judicial, què impedirà que altres anul·lin la legislació de la UE en qüestions delicades com la llibertat de circulació de persones o mercaderies al mercat únic o els recursos monetaris del Banc Central Europeu? El que passa a l’Europa central demostra per què val la pena lluitar per l’estat de dret.
Geld gegen Frust
Josef Kelnberger i Matthias Kolb analitzen la Cimera entre els estats dels Balcans occidentals i la Unió Europea, celebrada el passat 6 d’octubre a Brdo, Eslovènia. Els líders europeus van tractar-hi la possible, tot i que per ara improbable, adhesió a la Unió Europea dels sis països de la regió (Sèrbia, Montenegro, Albània, Macedònia del Nord, Bòsnia-Hercegovina i Kosovo). Malgrat anys de negociacions (Montenegro va iniciar-les ja el 2012), és difícil que cap dels estats de la regió del sud-est europeu s’adhereixi a la Unió a curt termini. Malgrat les paraules de Merkel, que va prometre avenços en aquets direcció durant la presidència alemanya del Consell de la Unió Europea en 2020, molts altres estats europeus, com França, Dinamarca o els Països Baixos no veuen amb bons ulls una ampliació de la Unió, i posen èmfasi en els valors que tots els membres han d’assumir: drets fonamentals, democràcia, estat de dret i llibertat de premsa, alguns dels quals no s’estan aplicant a alguns països de la Unió (Bulgària, Romania, Hongria o Polònia). A més a més, el fet que l’adhesió d’un nou membre a la Unió hagi de ser aprovada per unanimitat complica més la qüestió: Kosovo, per exemple, només és reconegut per 22 dels 27 estats membres, i l’adhesió de Macedònia del Nord en particular no és vista amb bons ulls per Grècia i Bulgària. Tot i així, la Unió Europea, conscient dels avantatges estratègics que suposa la regió, i amb la voluntat de contrarestar-hi la creixent influència de Rússia i la Xina, s’han compromès a invertir un total de 30 mil milions d’euros en els països dels Balcans occidentals durant els propers set anys per ajudar en la construcció d’infraestructures, i en la transició cap a una economia neutra en emissions de carboni.
On Scottish independence: ‘I’ve got time on my side’
En una entrevista al Financial Times, la primera ministra escocesa subratlla la necessitat de resoldre l’impàs institucional entre Escòcia i el govern de Boris Johnson en relació a la celebració d’un segon referèndum per a la independència de la regió. Mentre que la majoria pro-independentista del govern escocès dona suport acèrrim al referèndum, el primer ministre del Regne Unit es nega a aprovar-ne la seva celebració. Aquesta situació d’estancament revifa la batalla judicial sobre el caràcter legal d’un possible referèndum unilateral. Segons Nicola Sturgeon, la negativa del govern britànic, bloquejant així la via democràtica, constitucional i legítima per decidir el futur d’Escòcia, implica que “la unió entre les dos nacions ja no és voluntària i consensuada”. D’altra banda, la líder del Scottish National Party considera que la permanència d’Escòcia dins del Regne Unit en el context de post-Brexit comporta més costos i riscos per a la regió que no pas un escenari independentista. Com expressa la primera ministra en l’entrevista, l’amenaça més gran per a l’economia escocesa és l’escassetat de treballadors, aspecte que s’ha vist radicalment agreujat amb l’abolició de la llibertat de moviment entre els ciutadans de la UE i el Regne Unit. Tot i això, cal remarcar que les enquestes d’opinió d’aquest any suggereixen un retrocés en el recolzament a la independència d’Escòcia respecte el 2020. Al mateix temps però, ha augmentat el suport independentista entre els joves. Una Escòcia independent tindria importants conseqüències pel Regne Unit, tenint en compte que la regió representa un terç de la massa continental del país, 8% de la seva població, i alberga les forces nuclears britàniques. Un escenari independentista també portaria reptes a Escòcia amb severes implicacions fiscals, monetàries i comercials, entre elles, la qüestió de la moneda. En aquest línia, el govern escocès ha anunciat la redacció d’un detallat informe sobre les conseqüències d’una Escòcia independent per tal de garantir un debat plenament informat de cara al referèndum.
Democracia, diversidad y cultura
Hem de cuidar més la nostra gent o la democràcia petarà
L’autor manifesta que tenim les mateixes desigualtats que als anys trenta del segle passat i que això ens aboca una situació d’inestabilitat política i a una amenaça per a la democràcia. No per l’aparició de populismes, que de populistes n’hi ha hagut sempre, sinó perquè ara la gent els fa cas. És molt significatiu que el Brexit i Boris Johnson guanyessin en districtes on sempre havien guanyat els laboristes, o que la classe obrera a França no voti socialista, sinó Le Pen. Hi ha una massa de la població que se sent marginada i està enfurismada. El fet que els salaris estiguin congelats des de fa més de 40 anys i que hi hagi una disparitat tan gran de salaris manifesta que part de la població es deixa enrere. Considera que per contrarestar aquesta situació, el sector públic ha de créixer, perquè històricament l’única manera d’absorbir els excessos de treballadors ha estat amb el sector públic, que té una demanda de serveis infinita. La pressió fiscal ha d’augmentar. Hem de limitar la immigració, cosa que, de fet, està fent tothom, i la gent que som progressistes i d’esquerres ho hem d’acceptar. Hem de reconsiderar la relocalització industrial. I hem d’apujar el salari mínim (SMI) als nivells que tenia al franquisme, que és molt dur per a un demòcrata dir que l’SMI era més alt en aquella època. Si Franco ho va fer, va ser perquè volia estabilitat. Hem de cuidar més la nostra gent o la democràcia petarà.
El Pacte ha de desconflictivitzar el foment de la llengua
En aquesta entrevista al diari El País, Francesc Xavier Vila, nou secretari de Política Lingüística, parla de la situació actual del català, i de les mesures que s’han de prendre per protegir-lo i potenciar-ne l’ús. En primer lloc, parlant d’integració, considera que s’ha d’actuar des de tot arreu: no són suficients les polítiques d’integració lingüística, a nivell social s’ha de crear un entorn per compartir el català i afavorir la integració. Pel que fa al Pacte Nacional per la Llengua, Vila busca incorporar-hi el major nombre d’actors polítics, per desconflictivitzar les polítiques lingüístiques. Al seu entendre, això suposa recuperar la idea del català com a essencial, no només a Catalunya, sinó també en les polítiques del govern central. Un exemple és el projecte de llei d’audiovisuals, que ara per ara es nega a blindar un percentatge de contingut en català. Vila apunta que això aniria en contra de l’esperit de la Constitució, que obliga explícitament a la protecció de les llengües. L’entrevista tracta també la situació del català a l’ensenyament, on cada cop és més habitual l’ús del castellà a les aules i al pati. No nomes això, sinó que cada cop més els alumnes es relacionen i socialitzen en aquesta llengua. Davant d’aquest problema estructural, la supervivència del català perilla. La solució, segons Vila, passa pel pacte: cal separar la diversitat lingüística del patriotisme espanyol, i també cal replantejar-se la identitat de Barcelona, no només com a ciutat internacional, sinó com a capital de Catalunya.
La nueva derecha no es rebelde, sino desinhibida: exalta las pulsiones más oscuras
Aquest article recull la visió de l’investigador i escriptor argentí Diego Sztulwark a través d’una entrevista que li dedica la revista Contexto. La temàtica de l’entrevista: la dreta política del segle XXI. Sztulwark considera a Bolsonaro, Trump, Le Pen, Vox… com a manifestacions d’un mateix fenomen que categoritza de “post-feixisme” –servint-se de l’etiqueta de Enzo Traverso. Totes aquestes figures polítiques comparteixen un element en comú: l’aspecte ‘securitista’, entès com “l’esforç agressiu que tendeix a la defensa d’un privilegi o supremacia que es percep com amenaçada, bé per la profunditat de la crisi o per la fragilitat de les estructures sobre les quals se sosté” – en paraules de l’autor. Es tracta d’una dreta reaccionària, paranoica i simptomàtica, que neix de l’obsessió de protegir activament les seves bases – la propietat privada, la família, el treball i l’ordre – de tots aquells elements desestabilitzadors que les posen en qüestió – ja siguin els feminismes, el moviment LGTBIQ, el discurs anticolonial, les reivindicacions indígenes, o fins i tot, els immigrants. Tot i que les noves dretes transgredeixen les formalitats de la política democràtica, Sztulwark no les considera en cap cas rebels sinó que més aviat les qualifica d’exhibicionistes: “lluny d’atemptar contra les línies dures de subordinació, marginació, exclusió i explotació de les nostres societats, les subratllen amb un llenguatge desinhibit, exaltant les pulsions més fosques”. La dreta neofeixista es salta la correcció política i apel·la a una sinceritat sinistra amb la intenció d’exhibir tot allò que les forces convencionals encobreixen sota eufemismes. Tot i que les proclamacions de la dreta són sovint distorsions de la realitat que s’apropen al deliri, sempre contenen algun element verídic. Per exemple, quan els partits de la dreta denuncien els perills del “fantasma del comunisme”, simplement estan anticipant les resistències que genera el caràcter precari del sistema capitalista. Així mateix, la dreta es caracteritza per una gran eficàcia comunicativa que resulta d’una connexió directe amb el públic, evitant intermediaris. Alhora, aquest sector polític ha desenvolupat una capacitat narrativa pròpia, que capitalitza la “misèria del progressisme” i ofereix una resposta provocadora al malestar generalitzat. En paraules de Sztulwark: “la dreta duu la iniciativa en l’exploració un nou tipus de produccions capaces d’articular la narració clàssica amb imaginaris i formats nous”. Per a eclipsar a la dreta feixista, aconseguir construir una unitat política entre les esquerres i dotar-la d’un discurs crític no és suficient, sinó que cal resoldre els problemes endèmics que precisament aquesta mateixa dreta treu a la llum i promet resoldre amb polítiques radicals.
The Myth that Democracies Bungled the Pandemic
L’argument segons el qual els governs autoritaris són molt més eficaços que les democràcies en temps de crisi ha revifat durant la pandèmia del coronavirus però les dades aportades per l’autor revelen una història diferent. La idea que les societats autoritàries han gestionat millor la COVID-19 pot explicar en part per què la governança a tot el món s’ha tornat més autocràtica des de l’inici de la pandèmia: la gent anhela una acció eficaç. En els sistemes democràtics, aquells que s’oposen a determinades actuacions, com ara el procés de vacunació, solen apel·lar al seu dret a la llibertat personal, tot i que la vacunació sigui èticament i històricament compatible amb la democràcia. Així doncs, el món hauria de recórrer a la dictadura per vèncer la pandèmia i els nombrosos altres reptes que afrontem? A parer de l’autor, fins i tot si les dictadures fossin millors que les democràcies per combatre la pandèmia, no seria motiu suficient per substituir els presidents per politburos i els parlaments per juntes militars. La llibertat, la igualtat de representació i els drets civils són més importants que les mesures de salut pública aplicades sense pietat. En aquest sentit, l’organització Our World in Data, on col·laborem investigadors de la Universitat d’Oxford i del Global Change Data Lab, proporciona informació actualitzada sobre el percentatge de ciutadans de cada país que han rebut almenys una dosi de vacuna contra la COVID-19, així com sobre el seu PIB per càpita. Els experts de l’Institut V-Dem de la Universitat de Göteborg classifiquen els règims segons la seva adhesió a les eleccions lliures i la protecció dels drets individuals, cosa que permet comparar l’actuació dels règims democràtics amb els dels autocràtics. Així, les democràcies són de mitjana comparables o lleugerament millors que els règims autocràtics contraparts autocràtiques pel que fa al percentatge de població vacunada. De fet, tot i que pot ser sorprenent per a molts, les democràcies han demostrat ser més eficients en molts aspectes d’aquesta crisi, inclosa la contenció inicial de la propagació i el compliment de mesures destinades a limitar-ne la transmissió. També són millors en la prevenció de morts per COVID-19. És comprensible que la ciutadania desitgi d’una política ràpida, unificada i decidida per lluitar contra la COVID-19 i acabar amb les restriccions sanitàries. Però abans d’abraçar l’autoritarisme en nom de l’eficàcia, hauríem de recordar que les democràcies s’enfronten a crítiques sobre les seves campanyes de vacunació precisament perquè són democràcies: tenen cultures de discussió oberta i mitjans lliures. I, sobretot, a l’hora de desenvolupar i administrar les vacunes que poden salvar la vida i que poden aturar el virus, la governança democràtica ha demostrat que funciona.
The Fatal Flaw in the West’s Fight Against Autocracy
La publicació dels Pandora Papers revela de manera detallada el paper que juguen els principals països occidentals, inclosos els Estats Units, el Regne Unit, el Canadà, França i Alemanya, en la transferència fraudulenta d’enormes quantitats de capital cap a paradisos fiscals per part de dictadors i autòcrates. Milers de milions de dòlars (i potencialment més) s’han abocat a aquestes democràcies d’arreu del món, amb nombroses indústries occidentals sense cap mena de compromís per comprovar si la riquesa prové o no, per exemple, de tresors nacionals arrabassats, riquesa confiscada a les poblacions minoritàries reprimides, o el tipus de corrupció que condueix a la captura efectiva de l’Estat. Una vegada i una altra, els líders democràtics han deixat de banda qualsevol pretensió de treballar per l’interès superior d’Occident —per l’interès de la democràcia—. En lloc d’això, han creat tota una indústria d’exdirigents occidentals que ajuden aquestes figures cleptocràtiques. Mentrestant, tot el que sembla importar als mateixos financers occidentals és que l’aixeta continuï oberta i la substanciosa comissió corresponent. I els seus consultors, grups de pressió i advocats treballen per assegurar-se que cap regulació no afecti aquests fluxos financers transnacionals. Les eines a disposició del secret financer occidental –les empreses anònimes de protecció i els fideïcomisos anònims, indústries construïdes sobre finances anònimes sense cap supervisió reguladora– permeten als oligarques i líders antidemocràtics continuar espoliant tanta riquesa com vulguin, desestabilitzant regions senceres i finançant les seves polítiques il·liberals. D’altra banda, fins i tot quan Occident té el coratge d’assumir la seva responsabilitat, per exemple, mitjançant programes de sancions que tenen com a objectiu bloquejar les seves xarxes financeres, les eines abans citades els permeten eludir aquestes mateixes sancions.
Die autoritäre Verlockung
En aquest article, Michael Bröning fa una crida a la defensa de la llibertat enfront de l’autoritarisme, que no només avança per la dreta de l’espectre ideològic, sinó també per l’esquerra. Enmig d’una brutal combinació de crisis globals provocades per la pandèmia, l’autoritarisme, la creixent digitalització i el canvi climàtic, la democràcia es troba en perill. Tot i així, la manera en què els defensors de la llibertat responen a aquestes amenaces és bastant selectiva. Molt es parla dels perills de l’extrema dreta, però segons l’autor els problemes que presenta “l’esquerra il·liberal” passen desapercebuts. Les nombroses restriccions aprovades en països occidentals a causa de la pandèmia de COVID-19, per exemple, ràpidament acceptades per l’esquerra però més criticades per la dreta, s’han acceptat com a fonamentals en nom de la ciència. Aquests estratègia tecnòcrata, que Bröning compara amb el model autoritari xinès, podria suposar l’inici de la fi dels valors democràtics arreu. El focus de l’esquerra activista en les anomenades polítiques d’identitat també suposen un problema ja que considera que en centrar el discurs en identitats de grup oposades al lliure desenvolupament de l’individu, i als valors d’autonomia, justícia i universalisme liberals. A més a més, afirma que la popularització de la correcció política o de l’anomenada cancel culture ha suposat un pas enrere en la llibertat d’expressió, ja que provoca que la majoria de la població se senti cohibida per parlar de política, particularment els votants conservadors. Finalment, la crisi climàtica, que sens dubte requereix una acció urgent, també pot erosionar els principis democràtics. En molts casos, la llibertat es veu com una irresponsabilitat política, i els progressistes prefereixen acudir als tribunals enlloc d’iniciar un procés parlamentari en els seus esforços per fer front a l’emergència climàtica. Tot plegat suposa un allunyament dels ideals de llibertat i democràcia, precisament pels qui podrien imaginar una llibertat com a valor general per a tots, i no per a unes poques elits.
How the Smug Politics of COVID-19 Empowers the Far Right
Simon Copland analitza a The Atlantic com el binarisme polític durant la pandèmia ha alienat un gran nombre de gent, enfortint l’extrema dreta. A Austràlia, les últimes restriccions contra la COVID-19 han obligat al tancament de les sales de descans dels treballadors del sector de la construcció, i han imposat també la vacunació obligatòria per a continuar treballant. Davant aquestes mesures, part dels treballadors del sector van iniciar diverses protestes pacífiques, però aquestes van ser ràpidament apropiades per membres de l’extrema dreta, i moltes van esdevenir violentes, causant una brutal resposta per part del govern. En la seva reacció, les autoritats australianes han demostrat, segons Copland, com l’esquerra arreu ha abandonat els votants de classe obrera. El binarisme polític progressista pel que fa al coronavirus (mitjançant el qual, si qüestiones les restriccions ets castigat per no voler fer res), causa l’alienació de molts votants cap a l’extrema dreta. No tothom que acaba sent reclutat per l’extrema dreta comparteix inicialment la ideologia racista; sinó que s’hi uneixen perquè és l’únic espai on se senten escoltats (al contrari de la percepció que tenen dels seu entorn, o del govern). Al mateix temps, certs discursos paternalistes de l’esquerra, referint-se a la classe obrera com un problema per solucionar i no com un electorat per servir, combinats amb mesures insuficients per contrarestar els efectes negatius de les restriccions a causa de la pandèmia, i la burla cap a qui es manifesta contra aquestes han desil·lusionat a molts. Tot això enforteix l’argument d’extrema dreta, segons el qual el govern no es preocupa per la població i no s’hi pot confiar. Per aturar aquesta tendència, Copland demana que els progressistes repensin la seva actitud i les seves relacions amb persones temptades per la ideologia d’extrema dreta, demostrant més solidaritat i empatia.
If we’re serious about ending violence against women, we need to talk about culture
Vivim en un món on la humanitat de les dones és constantment assaltada. La violència masclista és una epidèmia sense fronteres. Sovint, la solució s’aborda posant el focus en les accions de les dones i no en les actituds del homes violents. Fiona Vera-Gray té clar que l’origen d’aquests abusos es troba en una qüestió de cultura. Recerca sobre l’agressió sexual per part d’homes ha demostrat que la negació de la “singularitat humana” de la dona és un factor determinant a l’hora de dur a terme el delicte sexual. Aquesta idea porta a pensar que per tal de disminuir la violència masclista, hem d’assegurar que les dones estiguin representades en tots els espai com a individus complets i en cap moment es concebin com sers inferiors. Per arribar fins aquí, però, calen grans esforços dirigits a desmuntar els esquemes tradicionals i acabar amb les concepcions socials defectuoses. No obstant, l’engranatge cultural actual no propicia aquest escenari. Com apunta l’autora, només cal mirar la televisió per comprovar que en general a les dones se’ls atorga el rol secundari mentre que els homes són els que monopolitzen gran part de l’acció. Fiona Vera-Gray posa l’exemple del documental de la BBC dedicat a Jimmy Savile, qui tot hi ser un abusador sexual, “és presentat amb més humanitat que les pròpies víctimes”. Tampoc s’ha d’oblidar el mal que fa la pornografia. Aquí no només es tracta de com es representa a les dones, sinó del que se’ls hi fa i del que es deixa entendre que desitgen. Una investigació recent sobre el tema ha observat que un de cada vuit títols presents en les portades de les pàgines pornogràfiques més populars del Regne Unit fa referència a violència contra dones i nenes. En altres paraules, aquests llocs web propaguen el missatge que la violència sexual no només és acceptable sinó que també és sexy. Així doncs, és crucial aconseguir que les empreses pornogràfiques estiguin subjectes a una estricte rendició de comptes. Amb paraules de l’autora: “podem ser la generació que acabi amb la violència contra les dones i les nenes, però només si comencem a canviar no el comportament d’aquestes, sinó les històries que expliquem d’elles”.
Economía, bienestar e igualdad
The age of fossil-fuel abundance is dead
Transportistes britànics pateixen dèficit de gasolina per manca de distribució, la Xina és testimoni de talls energètics donats en part per la iniciativa de frenar les emissions, i les centrals elèctriques de l’Índia han vist disminuïdes les seves existències de carbó degut a un augment del preu d’aquest. Tots aquests titulars són manifestacions del mateix fenomen: l’escassetat energètica. Malgrat que en els últims anys el sector de les energies ha viscut un període d’abundància, en les darreres setmanes aquesta dinàmica s’ha vist alterada. L’era dels combustibles fòssils està al límit, essent una indústria energètica cada vegada més costosa i de difícil abastiment. Com anuncia The Economist, s’espera que el problema de l’escassetat empitjori en un futur proper degut a la caiguda d’inversió en pous de petroli, centres de gas natural i mines de carbó, resultant, en part, de la creixent pressió per a descarbonitzar. La pujada radical de preus en els combustibles fòssils, donada pel dèficit d’inversió, passarà factura a un món que encara té una gran dependència d’aquestes matèries primes. Tot i això, tal escenari pot accelerar el canvi cap a fonts d’energia més ecològiques i econòmiques. Un període sostingut de preus alts augmenta les possibilitats que es doni una transició definitiva cap a l’energia neta capaç d’acabar amb la indústria dels combustibles fòssils. De moment, en paraules de The Economist, els consumidors han de preparar-se per a l’escassetat. L’era de l’abundància ha mort.
On Very Serious People, Climate and Children
En aquest article publicat al New York Times, Paul Krugman reflexiona sobre el que significa realment assegurar el futur de la humanitat. Afirma que el cost de retardar l’acció sobre el clima i la infància és enorme. Pel que fa al clima, cada any que el món no aconsegueix limitar les emissions de gasos d’efecte hivernacle, la humanitat emet uns 35.000 milions de tones de diòxid de carboni, i aquestes emissions es mantindran a l’atmosfera escalfant el planeta durant centenars d’anys. Ja hem vist els costos imposats pels primers efectes del canvi climàtic: greus sequeres i una proliferació d’esdeveniments meteorològics extrems. El consens científic aclaparador és que aquests costos empitjoraran molt en les properes dècades. Així, posposant l’acció climàtica, estem minant el nostre futur d’una manera molt més substancial del que fem, per exemple, incrementant algunes dècimes percentuals el deute nacional. Pel que fa a la infància, la pobresa infantil és un problema greu als EUA i a la resta del món. Hi ha proves aclaparadores que la despesa en programes que alleugen la pobresa infantil té grans beneficis: els nens que reben ajuda d’aquests programes es converteixen en adults més sans, amb ingressos més elevats que els que no la reben. De fet, l’evidència d’un elevat rendiment d’una major despesa en ajudes a la infància és molt més forta que la del rendiment d’una major despesa en carreteres i ponts.
Éloge de la décroissance
La recuperació de l’economia mundial tranquil·litza els mitjans de comunicació, els inversors i els responsables polítics. Ara bé, l’autor posa en dubte a Le Monde Diplomatique que el retorn al creixement anterior a la pandèmia pugui assegurar de manera sostenible el futur de la humanitat. Entre els qui rebutgen aquest model, alguns reclamen el decreixement i presenten propostes per a un nou enfocament dels reptes ambientals, socials i democràtics a escala mundial. Pensar el decreixement comporta interessar-se pels conceptes de renda bàsica, accés lliure o fins i tot sistemes d’intercanvi local. Això és el que es troba en la idea de dotació incondicional d’autonomia, que estableix el vincle entre la renda bàsica, el lliure accés als serveis públics i els béns bàsics. Aquesta dotació garantiria a tothom, des del naixement fins a la mort, de manera individual i incondicional, unes condicions de vida dignes. S’assignaria en drets d’extracció de recursos (aigua, energia, superfície per a l’habitatge o la realització d’activitats, alimentació), accés als serveis (educació, salut, transport, informació i cultura), però també en termes de confiar en altres sistemes d’intercanvi especulatius, com ara monedes locals. Els sistemes democràtics més directes i deliberatius podrien finalment fer les preguntes essencials: què es produeix, com, per a què serveix? Juntament amb l’exigència d’un ingrés màxim i una reflexió sobre la redistribució de la riquesa, principal vector de desigualtats, aquest projecte general també requereix l’establiment d’auditories de deute (públiques i privades) i una reflexió sobre el paper dels bancs centrals i els recursos monetaris. Per consegüent, el decreixement qüestiona la relació amb el temps, amb els territoris, amb l’altre; amb activitats, necessitats, i usos. Articula el projecte de recuperar els propis desitjos, tant al nord com al sud, alliberant-se de la manipulació publicitària, així com dels mitjans de comunicació que emmarquen una societat de desigualtats i malbaratament.
The global corporate tax deal doesn’t add up – we’re about to be ripped off again
George Turner analitza la proposta d’un pacte per l’impost de societats global, que busca assegurar que les grans multinacionals de la tecnologia paguin els impostos que els corresponen allà on operin. Turner argumenta, però, que això no suposarà una victòria per als contribuents, sinó més aviat, una estafa. La majoria de multinacionals tenen la seu als Estats Units, on s’aprofiten d’un sistema fiscal dissenyat per explotar mercats exteriors. Les grans companyies es poden estalviar una gran suma d’impostos pagant per l’ús de propietat intel·lectual a empreses fictícies en paradisos fiscals, on acumulen tots els beneficis, lliures d’impostos mentre no tornin als Estats Units. Després de la crisi financera de 2008, es va decidir buscar una solució a aquetes pràctiques, però el debat no va a anar enlloc, i les empreses nord-americanes han continuat utilitzant aquestes vies per enriquir-se evadint obligacions fiscals. El 2017, el govern de Donald Trump va establir un impost mínim als beneficis declarats a l’estranger, alhora que reduïa els impostos a pagaments fets des de l’estranger a empreses nord-americanes. Aquesta combinació va incentivar moltes multinacionals, com Google, a començar a declarar als Estats Units. Ara bé, mentre els canvis augmentaven la base impositiva dels Estats Units, poc canviava respecte a altres jurisdiccions, com en el Regne Unit o Irlanda, on es va detectar un augment significatiu de pagaments d’empreses irlandeses a negocis nord-americans. Amb l’arribada de Joe Biden, els països del G7 esperaven una reforma més equitativa, però poc sembla haver millorat amb el pacte que han negociat. L’acord estableix un mínim impositiu global similar a la reforma de Trump de 2017 (els beneficis van al país on té la seu la multinacional), i afegeix una fórmula per redistribuir una part dels beneficis de les multinacionals arreu del món, però amb una condició: que els països renunciïn als impostos sobre serveis digitals. L’anàlisi realitzat per Turner, suggereix que això suposaria, irònicament, una reducció d’impostos per a les multinacionals tecnològiques a Europa i al Regne Unit. L’acord encara està a temps de ser renegociat, però les potències del G7 han de lluitar per un millor sistema, sense esperar que els Estats Units ho facin per ells.
Is the world economy going back to the 1970s?
Fa gairebé mig segle que els països de l’OPEP van imposar un embargament de petroli als Estats Units, convertint així un petit problema d’inflació en un període prolongat de preus elevats i de regressió econòmica. Ara l’estagflació dels anys setanta ha tornat al cap dels economistes, ja que observen un creixement de la inflació que s’ajunta a una activitat econòmica estancada. L’estagflació és un problema especialment espinós perquè combina dos mals: la inflació elevada i el creixement feble, que normalment no van junts. En el que portem d’any, el creixement econòmic a gran part del món ha estat sòlid i les taxes d’atur, tot i que generalment encara superen els nivells pre-pandèmics, estan disminuint. La inflació ha superat els objectius dels bancs centrals a la major part del món i supera el 3% a Gran Bretanya i la zona de l’euro i el 5% als EUA. Tot i que el panorama econòmic no és tan dolent com als anys setanta, el que preocupa als estagflacionistes no són tant les xifres en si com el fet que una sèrie de forces amenacen amb mantenir la inflació elevada fins i tot a mesura que el creixement es desacceleri, i que aquestes siguin similars als factors que hi havia darrere de l’estagflació dels anys setanta. Un paral·lelisme amb l’època és que l’economia mundial torna a encarar xocs en els preus de l’energia i dels aliments. Els preus mundials dels aliments han augmentat aproximadament un terç durant l’últim any. Els preus del gas i del carbó s’acosten als nivells rècord a Àsia i Europa. Les existències d’ambdós combustibles són molt baixes en grans economies com la Xina i l’Índia. L’augment dels costos energètics exercirà una pressió creixent sobre la inflació i enfosquirà encara més l’estat d’ànim econòmic a tot el món. Aquests paral·lels a banda, però, els anys setanta proporcionen poca orientació a aquells que volen entendre els problemes actuals. Per veure-ho, cal tenir en compte els àmbits en què la comparació històrica no és vàlida. Els xocs de l’energia i dels preus dels aliments solen preocupar als economistes perquè podrien provocar pujades salarials i expectatives d’inflació, provocant pujades de preus en espiral. Ara bé, si al 1970, aproximadament el 38% dels treballadors de l’OCDE estaven integrats en convenis salarials, el 2019, aquesta xifra havia disminuït fins al 16%. L’experiència passada, per tant, no és per tant la millor guia d’actuació. El món ha canviat dràsticament des dels anys setanta i la globalització ha creat una vasta xarxa d’interdependències.
Trashing the planet and hiding the money isn’t a perversion of capitalism. It is capitalism
Cada vegada que apareixen documents filtrats sobre paradisos fiscals, com els Pandora Papers, ens preguntem com és possible que el sistema global ho permeti. Els polítics condemnen aquestes pràctiques com una inacceptable cara del capitalisme, però per a George Monbiot, això és senzillament capitalisme, del qual n’afirma l’origen a l’illa de Madeira l’any 1420, on a base de la tala de boscos i de l’explotació d’esclaus, es va començar a plantar i processar sucre, creant una economia on territori, treball i diners van perdre el seu previ significat social per passar a ser mercaderies comerciables. Aquesta nova economia ràpidament va aprofitar els recursos naturals de l’illa assolint el punt màxim de producció l’any 1506, tot i que va col·lapsar vint anys més tard, per haver ja exhaurit el subministrament de fusta que el territori podia proporcionar. Inaugurant el clàssic cercle d’auge-caiguda-abandonament del capitalisme, la producció de sucre es va anar estenent a altres territoris a mesura que s’esgotaven els recursos, demostrant que les crisis ecològiques i de producció formen part del sistema. La història falsa del capitalisme, segons Monbiot, es formalitza el 1689 amb el Segon Tractat de Govern, de John Locke. Locke parla sobre el dret a la terra; i de com quan l’home barreja el seu treball amb els recursos naturals, n’esdevé el propietari. Locke omet, però, que qui mesclava el seu treball amb la terra no eren els propietaris, sinó la població esclavitzada. És gràcies al seu treball que uns pocs es van fer rics. La naturalesa extractiva de l’economia colonial mai no ha acabat, i es perpetua ara en paradisos fiscals protegits pel secretisme de les elits, que esgoten la riquesa de les seves nacions per transformar-la en fons ocults en companyies fictícies. I mentrestant, el desastre ecològic de Madeira s’ha transformat en un fenomen global. En definitiva, Monbiot considera que és hora de reconèixer el patró, i acceptar que el capitalisme no es pot domar, ni reformar.
The world economy’s shortage problem
Com assenyala The Economist, la sobreabundància ha deixat de ser el principal impediment al creixement global. Ara ho és l’escassetat. Després de la crisi financera del 2008, el problema de l’economia mundial durant l’última dècada ha estat un dèficit de despesa. La cautela ha estat la dinàmica general: les famílies s’han centrat en pagar els seus deutes, els governs han imposat polítiques d’austeritat i les empreses han retingut gran part de les seves inversions. Actualment però, l’escenari es presenta diferent. La pràctica de la despesa s’ha reprès, estimulada per l’impuls econòmic que han donat els governs. Com a conseqüència, l’oferta fa equilibris per fer front a un augment exponencial de la demanda. Segons l’article, la sobreabundància de la passada dècada ha deixat pas a una economia marcada per l’escassetat. La causa immediata segons la revista, és la COVID-19, responsable d’haver desencadenat un estímul global de consum mentre que les cadenes de subministrament i la producció industrial s’han vist escanyades. Al mateix temps però, existeixen dues forces més profundes que alimenten l’escassetat econòmica. Per una banda, la descarbonització ha deixat a regions com Europa completament vulnerables al pànic, pendents de si es produeixen tallades del subministrament de gas. Aquesta situació ha fet pujar els preus de forma descontrolada. A l’hora, les inversions en la indústria dels combustibles fòssils estan de caiguda, causant un dèficit energètic generalitzat en tot el món. El segon element responsable d’una economia marcada per l’escassetat és el proteccionisme. La política comercial ja no ve definida per l’eficiència econòmica, sinó que és determinada per la consecució d’objectius, bé sigui imposant normes laborals i ambientals a l’exterior o castigant a oponents geopolítics. Per ara, que aquest context econòmic resulti en una inflació descontrolada sembla poc probable ja que s’espera que les disrupcions actuals s’equilibrin. No obstant, les causes de fondo de l’escassetat econòmica no desapareixeran fàcilment, i els governs hauran de meditar bé quines polítiques dur a terme per no cometre els errors del passat – és important recordar la crisi dels anys 70. Segons The Economist el major risc que posa l’actual situació econòmica caracteritzada per l’escassetat és una mala interpretació de les causes, que porti a rebutjar no només la descarbonització sinó la mateixa globalització, ambdós elements indispensables pels reptes del futur.
Sostenibilidad y cambio climático
La décroissance ne résoudra pas la crise environnementale
L’emergència climàtica, la contaminació dels oceans i la disminució de la biodiversitat són casa dia més manifestes i ens recorden que les nostres activitats tenen un impacte negatiu greu sobre el medi ambient. Això ja gairebé ningú ho discuteix i l’única pregunta real actual és què cal fer per aturar-ho. Un raonament senzill i aparentment imparable consisteix a dir: el creixement és energia; l’energia és C02 en més o menys quantitat depenent de la font; per tant, per frenar les emissions i aconseguir deixar de produir més CO2 del que el planeta pot absorbir, s’ha de frenar o fins i tot aturar el creixement. I arribem a la idea de decreixement que molts ecologistes han adoptat. Però el decreixement no és una solució vàlida per a tothom, no té el mateix significat per a tots els seus partidaris i no resol el problema de cap manera. És evident que hi ha una necessitat urgent de canviar els nostres patrons de producció i consum i adoptar un comportament menys depredador envers la natura, però el canvi no pot adoptar les mateixes formes per a tots els països i totes les categories socials. I serà difícil fer que la majoria de la població mundial vulgui canviar si la paraula clau és decreixement. D’altra banda, seria desitjable que, a nivell mundial, es fixessin objectius concrets i que cada país es comprometés a participar en la consecució d’aquest objectiu d’una manera adequada al seu nivell de desenvolupament. Perquè si la lluita contra el canvi climàtic es fa a costa de millorar les condicions materials de la població, l’ecologia política pot no resultar atractiva.
Why is the plight of environmental defenders in the Global South ignored?
Un nombre rècord de defensors del medi ambient i indígenes (una mitjana de més de quatre a la setmana) van morir el 2020, la majoria al sud global. Tot i així, l’agenda de la cimera de la COP26 de l’ONU a Glasgow d’aquest mes de novembre no fa referència a la persecució dels activistes del clima. Per a aquells que treballen en ONG globals i grups locals de la societat civil, aquesta omissió no és cap sorpresa, ja que tot i que la situació continua empitjorant, el tema no crida l’atenció dels líders mundials. El fet que els defensors del medi ambient estiguin particularment en risc al sud global depèn de diversos factors. D’una banda, la barreja de recursos naturals importants i el fet que l’explotació de les terres és molt lucrativa. De l’altra, les característiques de la governança dels països del sud global i la manca de control i seguiment de les activitats de les empreses. L’alt nivell d’impunitat al sud global envia el missatge que les empreses poden instal·lar-se en un d’aquests països i després fer el que volen, perquè hi ha molt poques possibilitats que mai siguin processades.
Can Nuclear Fusion Put the Brakes on Climate Change?
Durant dècades, científics i enginyers d’arreu del món han dut a terme nombrosos experiments i proves en el camp de la fusió nuclear. I els reptes es van aconseguint a poc a poc, aportant resultats significatius. Tot i això, una comercialització de l’energia derivada de la fusió nuclear sembla encara una realitat llunyana. No obstant, l’acceleració de la crisis climàtica urgeix a buscar alternatives. Els plans de descarbonització conten amb diferents estratègies com l’energia solar o la eòlica. Però aquestes fonts energètiques no estan disponibles contínuament i per tant, són insuficients per a un abastiment global. Segons el New Yorker la fusió nuclear és el gran anhel de l’energia neta – o per alguns una pura quimera. A diferència de la fissió nuclear – basada en la divisió d’àtoms –, la fusió gairebé no genera residus radioactius, a part de ser molt més potent que l’altra. En teoria, la fusió nuclear no ha de presentar problemes d’escassetat ja que el planeta té suficients elements primaris per abastir-se’n durant milions d’anys. Així mateix, la producció energètica a partir d’aquest mecanisme tampoc no hauria de ser gaire costosa tenint en compte les grans quantitats d’energia que s’alliberen en el procés. Tot i aquests potencials avantatges, la fusió nuclear no té representació en el Green New Deal. I és que aquesta font energètica pateix d’una gran adversitat: la falta de confiança en el sector que es tradueix en una manca d’inversió. En conseqüència, els avenços científics en el camp de la fusió nuclear són lents i feixucs. Aquest any, el govern dels Estats Units invertirà 670 milions de dòlars en el projecte de la fusió nuclear. Però en comparació als 650 mil milions que es van destinar l’any passat en subsidis pels combustibles fòssils, l’anterior és una xifra ridícula. L’any 2018, després de grans esforços per part de la comunitat científica, es crea la Commonwealth Fusion Systems, que té com a objectiu construir una planta d’energia basada en fusió termonuclear. Actualment, el projecte es troba en expansió i les esperances d’aconseguir resultats prometedors són altes. En paraules de Paul Dabbar, ex subsecretari del departament d’Energia dels Estats Units, “l’era de la fusió ha arribat”.
Warum Europa Kernenergie braucht
Bruno Le Maire, ministre francès d’Afers Econòmics, està convençut que sense energia nuclear, Europa no pot combatre el canvi climàtic, i argumenta a favor de l’expansió d’aquesta font d’energia estable i barata. L’estudi més recent del Grup Intergubernamental sobre el Canvi Climàtic (IPCC) assegura que no es pot assolir l’objectiu de limitar l’escalfament global a 1,5ºC sense reduir dràsticament les emissions de gasos d’efecte hivernacle en els propers vuit anys, obligant a una reestructuració immediata dels sistemes de producció i de consum cap a més electricitat. A més, l’augment dels costos energètics demostra la importància de reduir la dependència respecte de tercers països pel que fa al subministrament energètic. Le Maire assegura que l’energia nuclear és part de la solució. Si bé les fonts d’energia renovable són essencials en la transició energètica, Europa necessita més fonts d’energia sense emissions per assolir els objectius climàtics. L’energia nuclear no només genera la meitat de l’electricitat lliure de carboni a Europa, sinó que no es veu afectada per la volatilitat de preus que ara pateix el gas. L’energia nuclear, diu Le Maire, és segura i innovadora. I la seva indústria a Europa és una de les més regulades, amb alts estàndards de seguretat. El desenvolupament d’aquest sector també garanteix llocs de treball altament qualificats i més cooperació entre els estats membres de la UE. Per aquestes raons, i amb les conclusions de l’estudi encarregat per la Comissió Europea en l’impacte mediambiental de l’energia nuclear (que va declarar que no hi ha evidències que l’energia nuclear sigui menys respectuosa amb el medi ambient que altres energies lliures d’emissions), l’energia nuclear ha de ser tractada com qualsevol altra energia baixa en emissions de carboni.
Why Climate Policy Has Failed
El món està vivint una explosió de desastres climàtics: incendis forestals gegants, onades de calor mortals, huracans poderosos i inundacions esfereïdores. Hi ha pocs dubtes que aquest és només el començament dels efectes que tindrà el canvi climàtic en els propers anys. Avui, la pregunta central és si els nostres sistemes polítics poden encarar les realitats geofísiques que amenacen les nostres vides i mitjans de subsistència. Mentre els líders mundials lluiten per dissenyar i adoptar polítiques que puguin frenar el ritme d’escalfament i mitigar-ne les conseqüències, la Conferència de les Nacions Unides sobre el Canvi Climàtic que se celebrarà al novembre a Glasgow serà una prova important. Una política eficaç ha d’introduir preus al carboni elevats, harmonitzats entre països i sectors. Actualment, els preus reals del carboni són pràcticament nuls; haurien d’augmentar immediatament fins a uns 50 dòlars per tona de diòxid de carboni i augmentar fortament després. Els preus elevats d’emissions ajudaran a solucionar el problema de la poca inversió en tecnologies baixes en carboni, però els governs han de proporcionar un suport addicional. Ara mateix, els països descuiden greument la investigació i el desenvolupament energètics fonamentals que faran possible una economia baixa o nul·la en carboni. Finalment, la coordinació de polítiques internacionals efectives requerirà algun tipus d’estructura d’aliances, un acord que utilitzi tant el pal com la pastanaga per induir els països a aplicar reformes crítiques.
IEA warns clean-energy spending must triple to curb climate change
Segons l’Agència Energètica Internacional, malgrat les noves promeses formulades de cara a la COP26, l’escenari actual és preocupant. L’objectiu d’assolir els nivells de zero emissions netes pel 2050 sembla ser cada vegada més irreal. En conseqüència, ens arrisquem a sobrepassar un augment global de la temperatura de més de 1.5ºC, la qual cosa tindria que unes efectes catastròfics pel planeta. Per a tenir alguna possibilitat de mantenir-se sota el llindar dels 2ºC és necessària una acció immediata que garanteixi la descarbonització de l’energia així com una millora de l’eficiència energètica de les fonts d’energia verda. Tot i que les emissions de carboni van baixar radicalment durant el 2020 a causa de la paràlisis provocada per la pandèmia, el 2021 està experimentant una ràpida recuperació de l’activitat econòmica. Davant d’una major demanda energètica, els preus dels combustibles fòssils han estat subjectes a un augment significatiu. Els cost a l’alça de l’energia sembla estar posant a prova el compromís de cada país amb la transició energètica. En altres paraules, aquells governs que hagin potenciat més el sector de les renovables tindran més capacitat per afrontar un escenari d’escassetat energètica. No obstant, Faith Birol, adverteix de la següent realitat: mentre que les inversions dedicades als combustibles fòssils disminueixen, la despesa pública destinada a l’energia renovable es troba en la majoria dels casos estancada. Segons el mateix director executiu de l’AEI, aquest desajust propicia el risc de canvis de preu i d’extrema volatilitat en el mercat energètic en el futur. Per tal d’evitar aquest escenari, considera que la despesa en energia neta s’hauria de triplicar en la propera dècada, arribant així als nivells de zero emissions establerts per al 2050.
Is China taking climate change more seriously than the West?
Ara fa un any, el president Xi es va comprometre a la Xina a assolir el màxim nivell d’emissions de carboni el 2030 per posteriorment convertir-se en país neutre d’emissions de carboni al 2060. Com a conseqüència, el país va posar en marxa a principis del 2021 un programa de control d’emissions que regularà 2.200 empreses del sector elèctric, responsables del 40% de les emissions de la Xina. El país està actualment en procés de desenvolupar el seu 14è pla quinquennal i la seva estratègia per assolir els seus objectius de carboni. Això inclou el compromís de reduir de cara a 2030 un 65% la quantitat de carboni produït per quilowatt-hora d’electricitat que produeix. El sistema capitalista autoritari del país significa que, quan el govern es planteja alguna cosa, tendeix a aconseguir-ho i en aquest sentit el compromís de la Xina amb el medi sovint és més seriós que el dels estats occidentals. L’estratègia xinesa és important, no només perquè d’alguna manera sigui positiva, sinó també perquè és negativa en molts aspectes. El mateix règim que està reduint les emissions de carboni també està cometent genocidi contra la població uigur i reprimint brutalment gran part de la seva població. Per no parlar de la llibertat d’expressió en general, Hong Kong o les amenaces a Taiwan. Si la Xina ha demostrat que hi ha una via autoritària per combatre la crisi climàtica (en el cas que respecti els compromisos adquirits), Occident ha de demostrar que vol seguir i imposar la via democràtica.
Gesunde Menschen gibt es nur auf einem gesunden Planeten
Gerd Müller, ministre alemany de Cooperació i Desenvolupament Econòmic, adverteix que la pandèmia de COVID-19 no serà la darrera, i que per a frenar aquest tipus d’emergència, és essencial conservar la salut humana, animal, i mediambiental. Cada dia s’extingeixen al voltant de 140 espècies animals i vegetals. Els científics ja parlen de la sisena extinció en massa d’espècies, aquest cop provocada per l’activitat humana i la seva explotació dels recursos naturals. Müller argumenta que cal aturar aquest tractament explotador de la natura, també per al nostre propi interès: perquè per ser persones sanes, necessitem una biodiversitat intacta. En aquest sentit, només era qüestió de temps que ens arribés una pandèmia com la de COVID-19: amb la desforestació i extinció animal, els virus, innocus per a animals, s’estenen als humans molt més fàcilment, podent causar malalties greus com l’Ebola, la SIDA o la COVID-19. Per protegir-nos de possibles zoonosis futures, la medicina no és suficient; hem de començar a combatre’n les causes enlloc de limitar-nos a lluitar contra els símptomes. Amb aquest objectiu, el ministeri de Gerd Müller ha iniciat l’estratègia One Health, invertint 150 milions en la protecció de la salut humana, animal i ambiental, cooperant també amb altres països en aquesta causa global. Algunes mesures del pla inclouen treballar amb el Banc Mundial en seguretat alimentària, o creant el Fons de Patrimoni Mundial per protegir trenta de les zones de conservació d’espècies més importants en països en desenvolupament.
Innovación, ciencia y tecnología
La transformation numérique est une crise de l’espace
Els autors consideren que la tecnologia digital està trastocant la nostra relació amb l’espai, però la transició de la intuïció a la conceptualització és més complicada i proposen pensar-la com una desespacialització, que no és una sortida directa de l’espai, sinó una nova relació amb el que implica de restriccions i, per tant, d’estàndards. Des del seu punt de vista la dinàmica neoliberal consisteix precisament a convertir qualsevol bé o servei espacialitzat, és a dir, localitzat, en un bé o servei de mercat que pugui ser avaluat i intercanviat segons una altra lògica. L’espacialitat participa immediatament en la construcció col·lectiva del significat en una societat determinada en un moment determinat. Implica la percepció de valors dins d’allò que és perceptible (tal o tal lloc és accessible, un altre està prohibit, un altre requereix contemplació o, per contra, relaxació). La desespacialització ataca aquesta sensibilitat i el seu significat contingut en els seus elements lingüístics, polítics, econòmics i socials tan inscrits a l’espai que ja no percebem la seva especialitat. L’espai apareix així com el màxim garant de les normes legals, polítiques o socials; i és des d’aquest lloc que la tecnologia digital l’allunya. Així doncs, és en aquest nivell de profunditat que se situa el repte.
Quand le numérique détruit la planète
Durant molt de temps, la idea d’una indústria digital neta perquè era “immaterial” va dominar les ments de la gent. Enfront dels gegants del petroli i de l’automòbil, Silicon Valley semblava l’aliat natural de les polítiques per combatre l’escalfament global. Aquesta il·lusió s’està dissipant. Una enquesta realitzada a diversos continents revela el cost ambiental desorbitat del sector de l’alta tecnologia. En efecte, la indústria digital mundial consumeix tanta aigua, materials i energia que la seva petjada climàtica és el triple que la d’un país com França o el Regne Unit. Les tecnologies digitals mobilitzen ara mateix el 10% de l’electricitat produïda al món i emeten gairebé el 4% de les emissions mundials de diòxid de carboni (CO2), una mica menys del doble del sector de l’aviació civil mundial. Així mateix, les tecnologies digitals utilitzen un gran nombre de metalls que contenen, en particular metalls rars de difícil extracció: un ordinador de 2 quilograms mobilitza, entre altres coses, 22 quilograms de productes químics, 240 quilograms de combustible i 1,5 tones d’aigua neta. Per tant, hem de renunciar a tota candidesa quan ens enfrontem a la gran batalla d’aquest segle emergent: la tecnologia digital tal com es desenvolupa actualment no ha estat, en la seva major part, posada al servei del planeta i del clima. Element aparentment evanescent, és paradoxalment qui, més que els altres, ens projectarà davant dels límits físics i biològics de la nostra llar comuna.
The Largest Autocracy on Earth
L’estiu passat la població del planeta Zuckerberg va arribar als 2.900 milions d’usuaris actius mensuals, la qual cosa suposa més que la població combinada de la Xina i l’Índia. Per a Zuckerberg, fundador i CEO de Facebook els usuaris són ciutadans de Facebookland. Fa molt de temps, va començar a anomenar-los “persones” en lloc de “usuaris”, tot i que no són més que engranatges en una immensa matriu social, dades de carn i os, destinats a satisfer els anunciants que van invertir 54.000 milions de dòlars a Facebook només a la primera meitat del 2021, més que no pas els PIB de la majoria dels països. La comparació de PIB és reveladora, no només perquè indica l’extraordinari poder de Facebook, sinó perquè ens ajuda a veure Facebook pel que realment és. Facebook no és només un lloc web, una plataforma, un editor, una xarxa social, un directori en línia, una empresa o una utilitat. Però no només: segons l’autora, Facebook és una potència estrangera hostil. Això es pot veure clarament en el seu enfocament únic cap a la seva pròpia expansió; la seva immunitat davant qualsevol sentit del deure ciutadà; el seu historial de facilitació d’ingerències en processos electorals; la seva antipatia cap a la premsa lliure… En darrer terme, veure Facebook com una potència hostil podria portar els usuaris a reconèixer en què participen i a què renuncien quan inicien una sessió perquè al cap i a la fi no importa realment què és Facebook sinó el que fa Facebook.
Der Blackout der Verantwortung
Andrian Kreye analitza la situació de Facebook després de la controvertida filtració de documents per part de la seva extreballadora Frances Haugen i de l’aturada de les seves xarxes socials el passat 4 d’octubre. Kreye considera que els recents esdeveniments han evidenciat una situació perillosa: Mark Zuckerberg ha esdevingut un líder sense precedents en el seu camp, però ha perdut el control del seu imperi. Les Facebook Files filtrades per Haugen contenen informació sobre com la seva empresa posa els beneficis per davant de la seguretat dels seus usuaris, en particular els menors. Aquest cinisme no és inusual en una gran corporació, però és perillosa en el cas d’una empresa que opera com a única infraestructura en un mercat sense supervisar. Els problemes de Facebook s’agreugen en part a causa d’una falta de personal crònica, ja que la plantilla no dona a l’abast amb les responsabilitats de l’empresa, que han esdevingut més complexes a mesura que anava creixent. La caiguda global dels serveis de la plataforma, que inclouen Facebook, Instagram i Whatsapp, després que Haugen aparegués a la televisió nord-americana s’afegeixen a la percepció d’incertesa i perill que genera aquesta xarxa.
A malaria vaccine is approved by the World Health Organisation
La malària és un dels adversaris principals de la ciència mèdica. Els laboratoris porten dècades rere la vacuna. Actualment, només existeix un vacuna que hagi demostrat la seva eficàcia en les etapes finals dels assajos clínics: la RTS,S, proporcionada per GlaxoSmithKline. A principis d’Octubre, la Organització Mundial per a la Salud (OMS), va recomanar l’ús d’aquesta vacuna en els infants procedents de zones on hi hagués Plasmodium falciparum – el paràsit més mortal dels cinc que causen la malària i el més comú a Àfrica. La decisió de la OMS va venir determinada pels resultats que la mateixa vacuna de GlaxoSmithKline havia donat en les regions de Ghana, Kenya i Malawi. En aquests països, on més de 800.000 infants van ser vacunats seguint un règim de quatre dosis, s’ha aconseguit reduir un 30% el nombre de casos severs de malària. És una reacció immediata pensar que una eficàcia del 30% és un valor relativament baix. Però s’ha de tenir en compte que en algunes parts del continent els nens contrauen la malària sis vegades a l’any de mitjana. Cada any, més de 260.000 nens africans moren abans d’arribar als cinc anys d’edat i aquells que sobreviuen a la malaltia sovint arrastren seqüeles de per vida. Per tant, com conclou The Economist, si tenim en ment aquest escenari l’impacte de la vacuna RTS,S és significatiu. Segons els informes de la OMS, la vacuna no només és segura i efectiva sinó que la seva producció sembla ser molt rentable. El segon pas és doncs que GAVI, una organització internacional que proporciona vacunes en països amb necessitat extrema, decideixi incorporar la vacuna de GlaxoSmithKline en la seva xarxa de distribució.
Covid success of mRNA vaccines opens way to a new generation of drugs
Nikou Asgari comenta les possibles aplicacions que podrien tenir les vacunes basades en ARNm, ara que s’ha demostrat la seva eficàcia en la reducció de morts per COVID-19. La tecnologia emprada per BioNTech/Pfizer i Moderna en la seva vacuna contra el coronavirus va ser inicialment estudiada per BioNTech en un assaig per trobar un tractament més eficaç contra el càncer de pàncrees, una de les formes més agressives de la malaltia. Després de la pandèmia, l’interès i possibilitat d’inversió en aquesta tècnica ha crescut, i les vacunes amb ARNm podrien estudiar-se per lluitar contra moltes altres malalties, com la grip, el VIH o malalties del cor. Moderna, per la seva banda, està estudiant com desenvolupar vacunes contra diversos tipus de càncer. Aquestes vacunes terapèutiques servirien no per prevenir la malaltia (com per exemple en el cas de la vacuna contra el virus del papil·loma humà, que causa càncer cervical), sinó per estimular una resposta immunològica contra tumors existents. En ser la vacuna personalitzada, el tractament resultaria més eficaç que les teràpies generals. També s’espera que es pugui desenvolupar una vacuna contra la grip amb aquesta tècnica, que resultaria més fàcil d’adaptar, i més eficaç contra les mutacions anuals del virus. Les innovacions terapèutiques amb base ARNm arribaran al mercat en 2025, generant beneficis de fins a 23 mil milions de dòlars als Estats Units. Altres farmacèutiques, com Sanofi o Merck, que han arribat massa tard per comercialitzar una vacuna per la COVID-19, també planifiquen grans inversions per poder competir en el futur mercat. Tot i així, l’èxit no està garantit. Aquest processos requereixen llargs períodes d’assajos, i determinats resultats per poder ser aprovats per les agències reguladores, que no seran tan ràpides com durant la pandèmia. De tots els fàrmacs que inicien aquests assajos, menys d’un 10% arriba al mercat. A més a més, el pas d’una vacuna general a una dosi personalitzada contra el càncer és enorme, i molts sectors demanen prudència i contenció davant l’entusiasme post-COVID.