I D E E S

Idees d’actualitat – La esperanza contra el miedo
13 noviembre 2025

Zohran Mamdani, el primer inmigrante musulmán en ganar las elecciones a la alcaldía de Nueva York ha centrado toda la atención, no solo en Estados Unidos, sino quizás incluso más en Europa. Mamdani, que asumirá el cargo el 1 de enero, tiene todas las cualidades para llamar la atención y generar un aliento de esperanza. Hace menos de medio año era un ilustre desconocido sin currículum político digno de registro, sin mucha relevancia en el Partido Demócrata, ya que provenía de una pequeña facción con poca influencia y conocida por su radicalismo, los Socialistas Democráticos de América.

Mamdani comenzó a despuntar en las primarias de junio pasado donde tuvo la suerte de que el viejo establishment demócrata decidió apostar por el peor candidato posible, Andrew Cuomo, que su propio partido había apartado anteriormente tras múltiples denuncias por acoso sexual. Cuomo, gobernador del estado de Nueva York durante tres mandatos, representaba a una de esas familias políticas que casi siempre están en el poder y de las que las nuevas generaciones están cansadas. Las elecciones a la alcaldía eran pues esencialmente una repetición de las primarias del verano, ya que Mamdani y Cuomo –esta vez con la etiqueta de independiente– se volvían a enfrentar.

Zohran Mamdani supo hacer campaña en nombre de la esperanza, contra el pesimismo y contra el odio. Se alejó deliberadamente de la trampa de la política de identidad que mueve parte del Partido Demócrata, especialmente su ala más liberal, para centrar su campaña en la vida de la gente, con sus dificultades económicas y su falta de perspectivas. Sus promesas trataban del coste de la vida, de la falta de vivienda asequible, del precio exorbitante del cuidado de los niños, del mal funcionamiento del transporte público…

La elección de Mamdani en Nueva York fue acompañada de las victorias quizá aún más expresivas de los dos candidatos a gobernador de los estados de Virginia y Nueva Jersey. También son dos estados demócratas, aunque el gobernador saliente de Virginia es republicano y las encuestas en Nueva Jersey preveían un resultado muy ajustado. Los dos candidatos son jóvenes, pertenecen al ala centrista y moderada del partido. La campaña de Abigail Spanberger en Virginia también se articuló en torno a temas muy similares a los de Mamdani: el coste de la vida, la falta de escuelas y hospitales en las zonas rurales, y la vivienda. Paralelamente, ninguno de los dos vencedores incidió en la política identitaria, que reduce demasiados aspectos de la vida de las personas a la minoría a la que pertenecen.

Nueva York es una ciudad enorme (nueve millones de habitantes), carísima, que está siendo prácticamente ingobernable desde hace más de una década, muy poco representativa respecto del resto del país y más progresista que el resto del país (Biden y Harris ganaron las elecciones presidenciales de 2000 y 2024 con resultados abrumadores, mucho más altos que los de Mamdani). Ahora el nuevo alcalde se enfrentará con la realidad del gobierno y quizás la mayoría de sus promesas no se podrán aplicar o sólo en parte, con consecuencias que podrían resultar contraproducentes. Apuntar a los ricos no es suficiente, en una ciudad donde el 1% de la población ya aporta el 40% de los impuestos, aunque tiene la mayor concentración de millonarios de América y tener una calle llamada Wall Street.

Por lo tanto, muchos depositan sus esperanzas en que como alcalde Mandami sea más pragmático que ideológico –no obstante se dice que se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa– entroncando con la tradición del llamado sewer socialism o socialismo constructivo nacido a finales del siglo XIX en Wisconsin. Sus defensores abogaban por el reformismo en lugar de la revolución, restando énfasis a la teoría social y la retórica revolucionaria a favor de un gobierno honesto y los esfuerzos por mejorar la salud pública, limpiando barrios y fábricas con nuevos sistemas de saneamiento, y poniendo el acento en la mejora de una educación pública para todos. En último término, la buena gobernanza como pilar fundamental de la acción política.

Más allá de Estados Unidos y de Nueva York, podemos extraer dos conclusiones interesantes de la victoria de Mamdani. En primer lugar, la viabilidad de un proyecto asequible se ha convertido en una cuestión política fundamental. La campaña de Mamdani se centró en hacer que la ciudad sea más asequible con sus propuestas de congelar los alquileres, proporcionar autobuses gratuitos y crear tiendas de víveres gestionadas por el municipio. Unas propuestas que tienen su eco más allá de Nueva York. En Europa, en las democracias occidentales, la crisis de la vivienda, la inflación, el estancamiento salarial y el aumento de la desigualdad están teniendo una influencia determinante sobre el comportamiento político de los ciudadanos. La asequibilidad de la vivienda, del trabajo, del bienestar es ahora una de las principales razones por la que se ganan o pierden las elecciones.

En la UE, el aumento de la precariedad económica y las respuestas insatisfactorias de los gobiernos han alimentado la creencia, especialmente entre los votantes jóvenes, de que no viven en una verdadera democracia. Esto ha contribuido a la aparición de alternativas autoritarias y radicales, especialmente entre los hombres jóvenes, para los que la precariedad económica suscita la nostalgia de una época en la que un salario sostenía familias enteras y las mujeres se quedaban en casa. La victoria de Mamdani sugiere que este cambio no es inevitable. Su victoria se ha basado en el 84% del voto de mujeres menores de 29 años y del 68% de los hombres, demostrando así que los jóvenes se pueden movilizar cuando se abordan directamente los problemas de la vida cotidiana.

Esto también se ha podido comprobar en las recientes elecciones en los Países Bajos, donde el partido liberal D66 de Rob Jetten se impuso al partido de extrema derecha de Geert Wilders Los Países Bajos se enfrentan a una escasez de unas 400.000 viviendas, y la vivienda social, que representa el 30% del mercado, tiene listas de espera de décadas. La victoria del D66 refleja un estado de ánimo optimista y prodemocrático: aunque los Países Bajos siguen siendo mayoritariamente centristas y de tendencia conservadora, los votantes han preferido un liderazgo en positivo y comprometido con unas políticas pragmáticas en materia de vivienda, de trabajo y de bienestar por encima de la política de protesta centrada en la inmigración y en cuestiones identitarias.

Una segunda conclusión es que el centro político sigue perdiendo terreno. La elección de Mamdani se ajusta a un patrón más amplio, ya que el ascenso de los socialistas democráticos en Estados Unidos, junto con Die Linke en Alemania, La France Insoumise en Francia y el Partido Verde del Reino Unido indican que el realineamiento político no sólo se está produciendo por la derecha populista, sino también por una izquierda alternativa en crecimiento. En este contexto, a los partidos mainstream cada vez les cuesta obtener mayorías, formar gobiernos o aprobar leyes sin recurrir a partidos considerados como radicales. Por consiguiente, la cuestión ya no es si colaborar con partidos extremistas, sino con cuáles. Es por ello que el PPE está claramente coqueteando con la extrema derecha, especialmente en los gobiernos nacionales o regionales (veamos los casos sintomáticos del PP y Vox en España, y PSD y Chega en Portugal).

En definitiva, para las fuerzas prodemocráticas de todas partes, abordar los temas que más preocupan a los ciudadanos desde una perspectiva viable y asequible es una condición sine qua non para su supervivencia política. Es en esta tesitura donde pueden encontrar los mejores aliados para no tener que ir a remolque de la extrema derecha.


Fotografía: Zohran Mamdani, alcalde electo de Nova York, retratado por Kara McCurdy, 10 de febrero de 2024. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

Arnau Giralt, estudiante en prácticas en el CETC, ha participado en este número de Idees d’actualitat.

more/less text

Política internacional y globalización

Michael Beckley The Stagnant Order And the End of Rising Powers

Per primera vegada en segles, cap país experimenta un creixement prou ràpid com per alterar significativament l’equilibri de poder global. Així, l’autor considera que l’era de les potències emergents, impulsada pels auges demogràfics, els avenços industrials i l’expansió territorial, ha acabat en gran part. La Xina, l’últim gran país emergent, s’enfronta a la desacceleració econòmica i al declivi demogràfic. El Japó, Rússia i Europa es van estancar fa més d’una dècada, i l’Índia, tot i tenir una població jove, lluita contra el capital humà i les limitacions institucionals. Mentre que els Estats Units s’enfronten a reptes com la disfunció política i l’augment del deute, encara superen altres països en declivi. Aquest canvi pot evitar els cicles destructius de conquesta territorial històricament associats a les potències emergents, que sovint conduïen a la guerra. Tanmateix, l’estancament i els reptes demogràfics alimenten la inestabilitat, amb estats fràgils que s’enfronten a crisis de deute i militarització. La inseguretat econòmica fomenta l’extremisme i soscava les democràcies. El concepte de «potències emergents» és un fenomen modern, derivat de la Revolució Industrial. Aquesta era va permetre als països augmentar la riquesa, la població i el poder militar simultàniament. Avui, però, el creixement de la productivitat s’està alentint, les poblacions s’estan reduint i les oportunitats de conquesta territorial s’estan reduint a causa dels avenços tecnològics i la dissuasió nuclear. La globalització ha creat un món d’economies interconnectades, amb empreses multinacionals i tecnologies avançades que dominen els mercats, deixant els països en desenvolupament en desavantatge. Tot i que l’absència de potències emergents pot conduir a un món menys violent, també comporta riscos d’estancament, contracció de les economies i una major tensió geopolítica. Tanmateix, aquest canvi podria conduir a noves formes de cooperació global, amb les economies desenvolupades proporcionant capital i tecnologia mentre que els països més joves subministren mà d’obra, cosa que podria fomentar el creixement mutu malgrat la desacceleració de les economies individuals.

Hélène Richard L’OTAN, de l’Atlantique à l’Oural

La visió occidental dominant després del col·lapse de l’URSS, és que Rússia suposadament estava integrada al nou ordre mundial, però Vladimir Putin, impulsat per la nostàlgia imperial, va triar la confrontació. Segons aquesta interpretació, les seves queixes contra l’expansió de l’OTAN no són més que una reescriptura paranoica de la història. Tanmateix, la historiadora americana Mary Elise Sarotte, en la seva obra seminal sobre l’ampliació de l’OTAN, ofereix una perspectiva més matisada. Basant-se en arxius diplomàtics, demostra que Washington va seguir conscientment una política d’expansió cap a l’est mentre ignorava les preocupacions russes i mantenia deliberadament l’ambigüitat. Des del moment de la reunificació alemanya, les promeses fetes a Moscou —»ni un centímetre cap a l’est»— van perdre sentit. Sota les presidències de George H.W. Bush i després de Bill Clinton, els Estats Units van explotar la debilitat soviètica i després russa per consolidar la seva influència a Europa. Després de la caiguda de l’URSS, l'»Associació per la Pau» (1994) va emmascarar una estratègia d’ampliació gradual, que es va materialitzar ja el 1997 amb la Llei Fundacional OTAN-Rússia, interpretada com el consentiment de Moscou. En realitat, els russos van ser comprats amb ajuda financera i promeses d’integració econòmica (G7, OMC), sense cap contrapartida estratègica real. Europa, dividida i dependent de la protecció americana, va seguir aquesta dinàmica sense tenir un paper protagonista. Malgrat les iniciatives franceses i alemanyes —enfortiment de la CSCE, cooperació energètica i el tractat de seguretat proposat per Medvédev—, no va sorgir cap arquitectura paneuropea alternativa. Les successives ampliacions de l’OTAN, percebudes a Moscou com un encerclament, van alimentar el creixent ressentiment. Des de la reunificació alemanya fins a la invasió d’Ucraïna el 2022, la història de la relació OTAN-Rússia sembla menys producte d’una «paranoia a l’estil Putin» que resultat d’una successió de malentesos, humiliacions i càlculs geoestratègics unilaterals.

Francesco Pardi Il Sud globale, un’invenzione neocoloniale?

L’equador divideix el planeta de manera molt asimètrica: la major part de la massa continental i les poblacions es troben a l’hemisferi nord. Només parts d’Àfrica, Sud-Amèrica, Austràlia, Nova Zelanda i algunes illes oceàniques romanen al Sud. A parer de l’autor, això dóna lloc a una primera contradicció geogràfica en l’expressió «Sud Global», que designa un complex polític dominat per potències com la Xina, Rússia i l’Índia, totes situades molt per sobre de l’equador. El terme, per tant, sembla més un artifici nominal que una realitat geogràfica o cultural coherent. Originalment, la noció va substituir la de «Tercer Món», que va sorgir en el context bipolar de la Guerra Freda. En aquell moment, el «Tercer Món» es referia a països no alineats amb els blocs capitalista i socialista. Avui, amb la desaparició del socialisme i l’adopció generalitzada de diverses formes de capitalisme, el «Sud Global» engloba estats que només comparteixen el desig de reduir l’hegemonia occidental, tot i que romanen profundament diferents entre si. La Xina practica un capitalisme d’estat autoritari, Rússia un capitalisme oligàrquic i militaritzat, l’Índia un capitalisme de mercat basat en jerarquies socials rígides. Les tensions històriques i polítiques entre aquestes potències (Xina-Rússia, Índia-Xina) dificulten qualsevol aliança veritable, fins i tot si la rivalitat amb Occident les empeny cap a formes de cooperació oportunistes. La categoria de «Sud Global», per tant, emmascara una distorsió geogràfica i ideològica: al Sud real, l’únic actor significatiu és el Brasil, mentre que altres països del sud —com Austràlia, Argentina o Xile— romanen fora d’aquesta definició. L’etiqueta, per tant, corre el risc de ser una invenció neocolonial del Nord, útil per legitimar nous equilibris de poder. Fins i tot l’acrònim BRICS (Brasil, Rússia, Índia, Xina, Sud-àfrica) revela l’ambigüitat: darrere de l’anomenat «Sud global» s’amaga un grup de potències majoritàriament del Nord que, des de noves posicions de força, reclamen la redempció dels pobles que van colonitzar.

Julianne Smith & Lindsey Ford The New Eurasian Order

Els autors sostenen que les relacions eurasiàtiques pateixen una profunda transformació i que els Estats Units han de replantejar-se com articula les seves estratègies a l’Atlàntic i al Pacífic. Parteixen de la constatació que, després de dècades en què la potència nord-americana es va sustentar en aliances sòlides tant amb Europa com amb l’Àsia-Pacífic, ara els aliats estan reconfigurant les seves relacions internacionals de manera més independent, sovint empesos per interessos regionals o per la por de quedar al marge d’una nova arquitectura de poder que encara està per definir. D’aquí en deriven tres idees clau: primer, que Washington hauria de deixar de pensar en termes separats (eix Atlàntic i eix Pacífic) i, en canvi, buscar una estratègia integrada que utilitzi la seva xarxa d’aliances com a eina de poder. Segon, que l’absència d’aquesta connexió pot portar a una situació en què els Estats Units es quedin més aïllats que mai, mentre apareguin oportunitats per altres regions per teixir noves aliances i aprofitar el buit que pugui deixar el gegant nord-americà. Tercer, que l’oportunitat per als EUA no és simplement conservar el passat, sinó ajudar a construir un nou ordre eurasiàtic on participin els seus socis tant d’un continent com de l’altre, i on les estructures institucionals i econòmiques estiguin alineades amb els interessos nord-americans i els valors compartits. Així doncs, el nou ordre que pugui sorgir no serà tan sols militar, sinó també diplomàtic i econòmic: els Estats Units han de facilitar i integrar aliances, tecnologies, instal·lacions i regles internacionals, per evitar quedar atrapats en una dinàmica en què el nou ordre eurasiàtic es configuri sense ells.

Sumant Vidwans ASEAN at a Crossroads

L’article parteix de la qüestió central que l’ASEAN travessa un punt d’inflexió. Per una banda, la presidència de Malàisia aquest any ha impulsat la visió comunitària de l’organització amb vista a 2045, amb quatre pilars principals: seguretat, política, economia i connectivitat. Alhora, també s’ha impulsat un acord digital (l’anomenat DEFA) que podria transformar la regió cap a un mercat digital valorat en 2 bilions de dòlars per l’any 2030. Tanmateix, aquesta visió xoca amb limitacions estructurals profundes: l’ASEAN compta amb un secretariat escàs i una diversitat molt gran de sistemes polítics i nivells de desenvolupament. El segon bloc del text incideix en la crisi de la democràcia i l’estabilitat interna del bloc: el cas de Myanmar, per exemple, és la prova del nou ordre regional fragmentat. Des que l’exèrcit ocupà el poder fa cinc anys, la intervenció de l’ASEAN s’ha quedat en gestos poc significatius que no han pogut resoldre o millorar el conflicte, amb milions de desplaçats i una influència creixent de la Xina al país. Finalment, es presenten tres escenaris de futur per a l’ASEAN de cara al 2030: un primer escenari positiu d’adaptació estratègica, on el bloc aconsegueix cohesionar-se, evita quedar reclòs en l’òrbita d’una sola gran potència i consolida el seu projecte digital i econòmic; un segon escenari intermedi de declivi gestionat, amb progressos limitats però sense ruptura; i un tercer en què les tensions EUA-Xina i la crisi de Myanmar provoquen una greu fragmentació interna i l’ASEAN queda relegada a un rol testimonial. El missatge clau és el següent: perquè l’ASEAN triomfi, cal reforçar les institucions i ser més valents en la interferència de les decisions. Si no ho fa, pot deixar un gran buit que aprofitin les grans potències, com els EUA i la Xina.

Karim Sadjadpour The Autumn of the Ayatollahs

L’autor subratlla que la naturalesa del règim de l’Iran, encapçalat des de fa gairebé quatre dècades per l’Aiatol·là Ali Khamenei, arriba a un punt clau de la seva història. Segons l’autor, el conflicte del mes de juny va deixar en evidència la fragilitat de la maquinària del poder teocràtic iranià: vàries ciutats van ser sotmeses a atacs, les capacitats militars i nuclears van quedar exposades, i la imatge de fortalesa de l’Iran es va convertir de sobte en una de greu debilitat.  El text planteja tres grans escenaris per al futur de l’Iran: una continuïtat i adaptació del règim que ajusti la ideologia a la realitat, un col·lapse o un canvi de règim sobtat, o una transformació cap a un autoritarisme militar més convencional. Al mateix temps, es compara el moment actual de l’Iran amb trajectòries històriques d’altres grans estats: podem veure gran similitud amb la fi de l’URSS o amb el model xinès que va prioritzar l’economia per sobre del rigor ideològic. En conclusió, la situació de l’Iran no és simplement una qüestió de substitució del seu suprem líder, sinó que es tracta d’un dilema estructural pel règim: desenvolupar-se o desaparèixer. Sancions, intervencions, fallides econòmiques i protestes socials poden desencadenar canvis molt sobtats, tenint en compte la situació en la qual es troba el règim. Per a la comunitat internacional, la lliçó és clara: un règim que sembla durador pot estar, en realitat, en fase de retirada.

Nitzan Perelman Becker En Israël, d’indéfectibles loyautés identitaires

Les tensions dins de la societat jueva israeliana no reflecteixen una oposició clàssica entre progressistes i conservadors, sinó una fractura més profunda vinculada a la relació entre la identitat jueva i l’estat. La mobilització del centreesquerra el 2023 en nom de la democràcia contra la reforma judicial, contrasta fortament amb el seu silenci el 2018 durant la votació de la llei de l'»Estat-Nació del Poble Jueu», que institucionalitza la supremacia ètnica, i davant la violència contra els palestins. L’autor considera que aquesta paradoxa revela que la defensa de les institucions té prioritat sobre la defensa dels principis universals d’igualtat. Des de la fundació d’Israel, David Ben-Gurion va establir un compromís entre laïcisme i religió: els ultraortodoxos conserven el control sobre els assumptes personals (matrimoni, divorci, conversió), mentre que la Mamlakhtiyut —una forma d’estatisme que sacralitza la unitat nacional— converteix l’estat en un valor quasi religiós. Així, fins i tot l’esquerra sionista sempre ha subordinat la democràcia a la lleialtat a l’estat jueu. La dreta, per la seva banda, pretén reorientar el projecte nacional cap a una identitat jueva més religiosa, desafiant l’autoritat de les institucions considerades «d’esquerres». Aquesta divisió es va cristal·litzar durant les protestes contra Netanyahu del 2020 i el 2023: el centreesquerra es va oposar als atacs contra el poder judicial, no contra la política colonial. Per a ells, el Tribunal Suprem continua sent un baluard simbòlic de la democràcia israeliana, malgrat el seu paper en la legitimació de l’ocupació. Des del 7 d’octubre de 2023, el centreesquerra ha dubtat a demanar un alto el foc, justificant-lo només amb l’alliberament d’ostatges. Les crítiques al govern, per tant, no desafien la dominació colonial, sinó que defensen la «religió civil» israeliana: la santedat de l’estat i la seva suposada moralitat.

Ahmed Fouad Alkhatib War Is Coming Back to Gaza

El rei Abdullah II de Jordània va qüestionar qui imposaria la seguretat a Gaza després de l’alto el foc, i va advertir que qualsevol missió d’imposició de la pau dissuadiria la participació àrab. La seva cautela subratlla un dilema: els estats àrabs donen un suport retòric a les aspiracions palestines, però no estan disposats a arriscar-se a una reacció interna desplegant tropes contra Hamàs, que conserva la simpatia popular. Mentrestant, l’alto el foc està trontollant a mesura que Hamàs reafirma el control, reprimint violentament la dissidència, recollint municions sense explotar, reconstruint túnels i exigint influència sobre l’administració de transició de Gaza. La seva negativa a desarmar-se amenaça el marc del pla de pau de Donald Trump. Si Israel percep que Gaza torna a les condicions anteriors a la guerra, pot actuar unilateralment, malgrat els esforços dels EUA per frenar-la, reiniciant la devastació i la indignació internacional. Dins dels cercles diplomàtics, l’opinió està dividida: alguns argumenten que la transició política ha de precedir el desarmament, mentre que altres sostenen que les armes de Hamàs primer s’han de neutralitzar per permetre qualsevol govern legítim. Aquest últim punt de vista domina, ja que l’arsenal de Hamàs continua sent la seva principal font de poder. Tot i això, cap actor sembla capaç d’implementar el desarmament. L’Autoritat Palestina és massa feble, les milícies locals recolzades per Israel no tenen força i la població esgotada de Gaza no es pot rebel·lar. Una força d’estabilització internacional sembla poc realista, deixant només una alternativa controvertida, la dels contractistes militars privats (PMC). A parer de l’autor, les PMC, tot i la rèmora per abusos passats com els de Blackwater a l’Iraq, podrien proporcionar el component d’atac per netejar els túnels i les armes de Hamàs amb baixes civils limitades, operant en coordinació amb les forces de pau àrabs o internacionals que més tard mantindrien la seguretat. Degudament examinades i formades en protocols de drets humans, les PMC podrien netejar, mantenir i reconstruir sistemàticament Gaza, permetent que es desenvolupin els esforços humanitaris i de reconstrucció. L’autor conclou que desarmar Hamàs és essencial per a una pau duradora i que eines pragmàtiques, fins i tot no convencionals, com ara les PMC, poden oferir l’únic mitjà viable per restaurar l’estabilitat i donar als habitants de Gaza una oportunitat de reconstruir el seu futur.

Robert Muggah O crime organizado se tornou o maior negócio do Brasil

A finals d’octubre, una operació policial a Rio de Janeiro contra líders de bandes mafioses va provocar 124 morts, marcant l’enfrontament més sagnant de la història de la ciutat. Aquest episodi il·lustra l’abast del crim organitzat al Brasil, l’economia del qual s’ha professionalitzat i s’ha infiltrat en les esferes financera, industrial i política. Organitzacions com el Primeiro Comando da Capital (PCC) i el Comando Vermelho (CV), així com milícies de dins de les forces de seguretat, controlen territoris, proporcionen serveis i exploten mercats il·legals que van des del tràfic de drogues fins al contraban d’or i el comerç de combustible. L’operació Carboni Ocult duta a terme aquest estiu en vuit estats, va destapar una xarxa de blanqueig de capitals de més de 52.000 milions de reals a través de gasolineres i empreses fintech, demostrant com els ingressos criminals alimenten sectors» respectables. Aquest fenomen ara està impulsant els inversors i les empreses a cartografiar les zones d’influència criminal, mentre que el govern està creant una unitat especialitzada per combatre els delictes financers. L’anomenada  «governança criminal» ara s’estén des de les presons fins als mercats financers: les bandes i les milícies actuen com a actors econòmics i polítics, fins i tot influint en els contractes públics i el finançament de campanyes. Tot i que els homicidis han disminuït, gairebé el 20% dels brasilers viuen sota la seva influència directa. Davant d’aquesta transformació, les eines estatals continuen sent inadequades: les operacions espectaculars causen nombroses morts però no desmantellen les xarxes. L’autor defensa una resposta federal coordinada —que combini policia, poder judicial, autoritats fiscals i reguladors— per atacar els diners en lloc dels autors. Proposa judicis accelerats, transparència pel que fa als propietaris d’actius estratègics i recompenses basades en condemnes i confiscacions. Només una acció estructural i sostenible pot frenar l’empenta del crim organitzat al Brasil.

Elsa Aimé González El difícil camino hacia la paz en la cuenca del Congo

L’article analitza com l’acord signat el juny de 2025 entre la República Democràtica del Congo i Ruanda, en un intent de restaurar la pau a la regió dels Grans Llacs, arriba en un context altament complicat i amb molts interrogants. L’acord xoca amb una realitat marcada per dècades de conflictes, explotació dels recursos naturals i barreja de dinàmiques locals, regionals i internacionals. Un dels punts centrals és que l’acord no aborda les causes estructurals del conflicte: les relacions entre les diferents poblacions, els interessos geopolítics pels minerals, les milícies armades i la interferència de grans potències. Cal recordar la història de la regió: des de la independència de la RDC, passant per la Guerra del Congo i múltiples intervencions externes, ens ha de servir de teló de fons per entendre la fragilitat de qualsevol solució.  L’acord preveu, per part de Ruanda, la retirada de grups armats, la integració d’excombatents, el retorn dels desplaçats i la cooperació humanitària i econòmica. Tanmateix, molts crítics assenyalen que l’acord conté importants buits: no inclou alguns dels principals actors armats, no aborda la dimensió de gènere del conflicte, ni estableix mecanismes clars de reparació, justícia transicional o rendició de comptes.

Will Brown The bear and the bot farm: Countering Russian hybrid warfare in Africa

En aquest estudi l’autor assenyala que Rússia ha fet progressos significatius a l’Àfrica, sobretot a Burkina Faso, la República Centreafricana i Mali, desplegant operacions militars que, tot i que tenen un abast limitat, sovint són devastadores per a les poblacions civils locals. Al mateix temps, Moscou ha desenvolupat una poderosa maquinària de propaganda que aprofita l’antipatia existent cap a Europa, en particular França, per apropar els governs africans als seus objectius de política exterior. En canvi, els europeus no tenen cap soci de confiança i decidit a l’Àfrica avui dia. La majoria de governs i elits estan apostant hàbilment entre Europa i Rússia. Considera que els africans i els europeus amb idees afins haurien de contraatacar amb sancions exhaustives als facilitadors, campanyes de contra desinformació, una reavaluació de models de desenvolupament obsolets, una ajuda militar més forta i suport als influencers que puguin desafiar les narratives alineades amb Rússia a les xarxes locals. Conclou que Europa pot i ha d’oferir una col·laboració molt millor als països africans democràtics, reconeixent els errors del passat i empoderant els africans per defensar les nacions i les institucions que han construït amb esforç. Se’n derivaran moltes converses sobre les injustícies del passat, i hi ha molts llocs on els interessos dels governs d’ambdós continents divergeixen radicalment. Però aquí, almenys, els interessos d’ambdues parts estaran més alineats.

Catalunya, España, Europa

Bartosz Rydlinski Europe’s Housing Crisis Threatens the Foundations of Democracy

L’article sosté que la greu crisi de l’habitatge a Europa no és només una qüestió econòmica, sinó una amenaça directa al pacte social i a la legitimitat fundacional de les democràcies europees. Segons l’autor, l’habitatge assequible va constituir durant la postguerra un pilar de cohesió: va permetre que àmplies capes de la població accedissin a una vida independent, a la formació d’una família i a la integració plena en la societat del benestar. Avui, però, aquest model s’està erosionant. Els preus estan disparats i la conversió de l’habitatge en un actiu especulatiu estan bloquejant l’accés dels joves i de les classes treballadores a una vida autònoma. Un de cada cinc europeus d’entre 30 i 34 anys encara viu amb els pares, un símptoma molt greu de la magnitud del problema. A l’article s’alerta que aquesta crisi té conseqüències polítiques profundes. D’una banda, la impossibilitat d’assolir l’estabilitat que et proporciona un habitatge alimenta la desafecció envers les institucions democràtiques i la sensació que el sistema ja no ofereix oportunitats reals. De l’altra, la precarietat esdevé un catalitzador per a discursos populistes que canalitzen la frustració social contra migrants i minories, mentre s’ignoren les causes estructurals del problema. Al mateix temps, la incapacitat dels governs per garantir un dret bàsic com l’habitatge malmet el contracte social que sustenta la democràcia liberal i obre espais a opcions autoritàries o rupturistes.

The Economist The Dutch choose optimism over anti-immigrant populism

A les eleccions neerlandeses, el partit liberal D66 de Rob Jetten i el partit d’extrema dreta Partit per la Llibertat (PVV) de Geert Wilders van obtenir cadascun el 16,7% dels vots, obtenint 26 escons en el Parlament de 150 membres. Per al D66, això ha estat un gran èxit —a les eleccions anteriors només va obtenir 9 escons—, mentre que el PVV de Wilders ha patit una forta caiguda (tenia 37 diputats). Formar una nova coalició serà difícil però ja que 15 partits han entrat al parlament. Els socis de coalició més naturals de Jetten serien el CDA (demòcrata cristians), el VVD (liberals)i el partit Verd-Esquerda Laborista, però el líder del VVD ha descartat treballar amb aquests últims. Això podria empènyer el D66 cap a la dreta, possiblement unint-se al JA21, un partit nacionalista més petit que va passar d’un a nou escons. Els principals temes de campanya van ser l’habitatge i la immigració. Els Països Baixos s’enfronten a una escassetat d’uns 400.000 habitatges, i l’habitatge social, que cobreix el 30% del mercat, té llistes d’espera de dècades. Els centres d’asil superpoblats també han intensificat les peticions per frenar la immigració, un tema en què gairebé tots els partits coincideixen. Tot i que la victòria del D66 reflecteix un estat d’ànim optimista i prodemocràtic, no indica un canvi ideològic important cap a l’esquerra. Els Països Baixos continuen sent majoritàriament centristes i de tendència conservadora, però els votants semblen haver preferit un lideratge positiu i pragmàtic a la política de protesta. Com va dir Jetten, les eleccions han passat pàgina amb Wilders, marcant un canvi de to, si bé encara no en la política.

Paul Hockenos Central Europe Has Compassion Fatigue

L’article planteja que, quasi quatre anys després de l’inici de la guerra a Ucraïna, la regió de l’Europa central (excepte Hongria) manté el suport militar i diplomàtic, però comença a manifestar esgotament com a principal acollidora dels refugiats.  Es destaca que en països com la República Txeca es comencen a escoltar retrets segons els quals els ucraïnesos reben un tracte millor que els ciutadans locals, alhora que es qüestiona la legitimitat dels pressupostos que s’inverteixen cap a la guerra d’Ucraïna. Tanmateix, es recorda que els refugiats ucraïnesos han aportat creixement al PIB polonès i han creat teixit empresarial.  El text també adverteix que si l’Europa central retira part del seu suport o endureix la seva postura, la imatge europea envers Ucraïna es debilitaria, creant una fractura important pel que fa a l’àmbit econòmic, polític i social. Per tant, l’autor argumenta que cal construir una política de defensa dels ideals europeus pro-Ucraïna a llarg termini, que articuli integració, sostenibilitat i equitat.

Alejandro Esteso & Ruth Ferrero Serbia y la pérdida del horizonte europeo

L’1 de novembre Sèrbia va commemorar el primer aniversari de l’esfondrament de la marquesina de l’estació de Novi Sad, tragèdia que va causar 16 morts i va desencadenar un moviment estudiantil sense precedents. Un any després, milers de joves segueixen mobilitzats per exigir justícia i responsabilitats polítiques, denunciant un sistema corroït pel clientelisme i l’autoritarisme del president Aleksandar Vučić. Mentrestant, la UE roman absent. Brussel·les, centrada en les seves crisis internes, manté una relació complaent amb Vučić i evita sancionar els abusos del règim. Aquesta actitud ha destruït la seva credibilitat entre els joves serbis, que veuen la UE no com a aliada, sinó com a còmplice de l’autoritarisme. L’absència de banderes europees a les protestes simbolitza la ruptura de Sèrbia amb l’ideal europeu: el somni d’adhesió s’ha buidat de contingut, substituït pel desencís i la desconfiança cap a una Europa percebuda com a hipòcrita i feble. El govern serbi explota aquest desencís per enfortir el seu discurs antieuropeu mentre estreny llaços amb Rússia i la Xina. Sèrbia se suma així al patró global de règims autoritaris que mantenen aparences democràtiques mentre buiden les institucions, com Turquia o Hongria. En prioritzar l’estabilitat sobre la democràcia, la UE ha contribuït a consolidar aquest pacte autoritari. Davant d’això, els estudiants representen una nova forma d’acció política autònoma i transversal, al marge de partits i ONG. El seu moviment, nascut del dol, s’ha convertit en una lluita ètica per la veritat i la llibertat, símbol d’una renovació democràtica que ni Belgrad ni Brussel·les poden ignorar. La tragèdia de Novi Sad és també una metàfora: no només van morir setze persones, sinó que tota una generació ha deixat de creure que Europa li pugui oferir refugi moral o polític.

Democracia, diversidad y cultura

Francesca Bria Le coup d’État de la tech autoritaire

Al juliol de 2025, l’exèrcit dels Estats Units va signar un contracte de 10.000 milions de dòlars amb Palantir Technologies, atorgant a l’empresa el control operatiu dels sistemes d’intel·ligència, logística i personal. Sota aparença administrativa, aquesta decisió va marcar una cessió sense precedents de sobirania militar a una corporació privada, dirigida per Peter Thiel, que advoca obertament per la incompatibilitat entre llibertat i democràcia. Palantir es va convertir així en el sistema operatiu de facto del govern nord-americà, mitjançant la delegació de decisions estratègiques a algorismes i juntes directives privades. Aquest fenomen encarna el sorgiment del complex tecnològic autoritari, una aliança entre Silicon Valley i el poder polític que fusiona defensa, intel·ligència artificial i control financer sota interessos privats. Empreses com Palantir, Anduril, SpaceX i Founders Fund lideren aquesta transformació. Anduril desenvolupa sistemes autònoms de guerra, Starshield de SpaceX privatitza les comunicacions orbitals, i plataformes com AWS o Azure integren dades governamentals i militars. El resultat: un sistema global d’infraestructures tecnopolítiques privades, que substitueix l’autoritat democràtica pel control tècnic. Europa, mentre debat sobre sobirania digital, esdevé depenent d’aquestes plataformes: Alemanya compra drons d’Anduril, Itàlia adopta Starlink i el Regne Unit lliura a Palantir la gestió de milions d’historials mèdics i sistemes de defensa. Així, el continent persegueix autonomia estratègica mentre cedeix les seves funcions crítiques a empreses nord-americanes. Als Estats Units, la xarxa de Thiel, Musk, Andreessen i Vance ha infiltrat el govern, fusionant inversió, ideologia i poder estatal. L’anomenada dreta tecnològica autoritària” ja no combat la democràcia: la substitueix. A través de contractes i algorismes, controla les infraestructures essencials –defensa, energia, dades, finances i comunicació–, buidant la democràcia des de dins. El nou autoritarisme no imposa dictadures: les programa.

Clémentine Autain Male America Great Again

L’autora descriu l’aparició d’una internacional reaccionària i autoritària on la ideologia masculinista s’ha convertit en un pilar central. Des de Trump fins a Putin, des de Meloni fins a Milei, afirma que aquest moviment global eleva la jerarquia entre els sexes a un valor fundacional i es basa en una estètica viril per contrarestar els avenços feministes i el moviment #MeToo. El seu projecte pretén restaurar un ordre etern basat en la dominació masculina, la religió i la tradició, en contra dels èxits de la Il·lustració, la descolonització i la igualtat de gènere. El masculinisme, recolzat per poderoses xarxes activistes i financeres, denuncia el feminisme com una amenaça i desvia el ressentiment masculí nascut del declivi del patriarcat cap a l’extrema dreta. Autain adverteix que ignorar la qüestió del gènere en la lluita contra el trumpisme és un error moral i estratègic. Afirma que el feminisme, lluny de ser secundari, constitueix la resposta més poderosa a l’auge del feixisme. Els moviments de dones, des de Mahsa Amini fins a les manifestants xilenes, encarnen una força global, intergeneracional i transnacional, unida pel lema «Dones, Vida, Llibertat». Però l’esquerra ha de connectar la lluita feminista amb l’esfera social. Les dones són majoria en les classes més explotades; la seva emancipació depèn de les lluites contra el capitalisme i el consumisme. Autain demana una societat dels béns comuns, que combini la justícia de gènere i la justícia social, contra la mercantilització i la deshumanització. Finalment, demana la creació d’un nou imaginari de gènere, basat en la igualtat en lloc de l’essencialisme. El feminisme també ha de transformar la manera com es fa política, substituint la lògica viril de la conquesta per la de la cooperació i la democràcia. Conclou que davant l’extrema dreta, només l’energia feminista pot reconstruir un projecte emancipador i sostenible.

Anton Gómez-Reino Geopolítica de la demografía: el mundo se reordena

L’autor afirma que la demografia, més que no pas l’economia o la ideologia, s’ha convertit en el motor ocult de la geopolítica contemporània. El 2025, més de la meitat de la població mundial viu en només set països asiàtics —Xina, Índia, Indonèsia, Pakistan, Bangla Desh, Japó i Filipines—, que ocupen només l’11% de la superfície del planeta. Aquest dinamisme demogràfic, especialment a l’Índia, amb una edat mitjana de 28 anys, explica bona part de l’auge econòmic asiàtic. En contrast, Xina i Europa enfronten un envelliment ràpid, amb taxes de fertilitat inferiors al nivell de reemplaçament i mitjanes d’edat per sobre dels 40 anys. Si Europa no redefineix les seves polítiques migratòries, la seva població podria reduir-se fins a representar només el 5% del total global el 2100, comprometent el seu pes econòmic i polític. A l’altre extrem, Àfrica viu un auge demogràfic sense precedents: passarà del 18% al 40% de la població mundial a finals de segle. Nigèria podria convertir-se en la tercera nació més poblada abans del 2050, obrint un enorme potencial humà, però també desafiaments en educació, ocupació i sostenibilitat. Amèrica Llatina, en canvi, travessa una transició demogràfica: encara jove, però amb natalitat decreixent, ha d’aprofitar el seu “bon demogràfic” abans que es tanqui la finestra d’oportunitat. Estats Units** és l’excepció entre les potències occidentals: la població continua creixent gràcies a la immigració, encara que el seu futur depèn de mantenir polítiques integradores. Països com el Japó i Corea del Sud, amb fertilitats mínimes, anticipen el cost del declivi. Tot plegat, l’autor conclou que la demografia redefinirà el poder global, determinant qui tindrà joventut, innovació i força laboral. La clau serà com les societats gestionin la migració, la igualtat i el paper de les dones en la maternitat i el treball.

Economía, bienestar e igualdad

The Economist How to make immigration palatable in a populist age

L’article assenyala que el tema de la migració als països rics ja no pot tractar-se només com un afer humanitari o econòmic, sinó que és quelcom que ha de fer-se un lloc al panorama polític més enllà d’aquests dos àmbits, també per a aquells partits polítics més populistes i contraris a la immigració. Alguns governs d’ultradreta han començat a proposar l’entrada d’immigrants suavitzant-ne el seu nom, a través dels anomenats “treballadors convidats” com a resposta pragmàtica al seu discurs antiimmigració: amb aquesta fórmula es permet la migració, però en termes que el discurs populista pot acceptar. Aquests “treballadors convidats” obtenen permisos de treball temporal que no condueixen necessàriament a aconseguir la residència permanent ni la ciutadania, sinó que es tracta d’un flux migratori controlat.  El missatge central de l’article és que, per fer acceptables les polítiques migratòries en contextos populistes, els governs han d’intentar articular tres components: definir com i per què s’obtindrà benefici econòmic, comunicar-ho com una contribució al país acollidor i mostrar que es té un control ferm de la immigració. Sense aquests elements, el discurs migratori queda exposat al rebuig social i al populisme. L’article conclou que no es tracta d’interrompre la migració, sinó de reinventar-la políticament i fer-la compatible amb els discursos dominants i la percepció pública, tenint en compte la complicada situació demogràfica, la necessitat de mà d’obra jove i la pressió sobre els serveis públics.

Steve Schifferes The rise and fall of globalisation: why the world’s next financial meltdown could be much worse with the US on the sidelines

Tradicionalment, la globalització ha estat criticada des de l’esquerra, però amb el segon mandat de Donald Trump, aquestes crítiques han evolucionat cap a polítiques econòmiques radicals i disruptives, com ara els aranzels i el proteccionisme. Les accions de Trump han assenyalat el declivi del segle americà i el domini minvant del dòlar nord-americà com a moneda principal. Els dos possibles successors del lideratge global dels EUA, la Xina i la Unió Europea, s’enfronten a reptes importants. La Xina, tot i ser un líder mundial en manufactura i exportacions, lluita contra una economia desequilibrada, un sector de consum petit, un sistema d’empreses estatals ineficient i un sector financer feble. També li manca una moneda global, i l’abast internacional del renminbi encara és limitat. Mentrestant, Europa està políticament fragmentada, amb molts estats membres, especialment a l’est i al sud, escèptics davant la globalització i que lluiten per arribar a un consens sobre qüestions crítiques. El sistema financer de la UE també està fragmentat, cosa que impedeix que l’euro substitueixi el dòlar com a moneda de reserva global. Els EUA per la seva banda s’enfronten a un futur desolador, amb polítiques que augmenten el deute nacional a 38 bilions de dòlars, cosa que amenaça tant l’estabilitat econòmica com la capacitat dels EUA per finançar les seves obligacions. L’ordre internacional s’està trencant i és probable que el futur lideratge dels EUA continuï sent escèptic davant la globalització, amb poc suport a les iniciatives econòmiques globals. Aquest creixent escepticisme sobre la globalització es reflecteix en altres països, on els partits populistes de dretes estan guanyant terreny, impulsats per les preocupacions sobre la desigualtat, el lent creixement i la immigració. Una nova crisi financera mundial, si es produeix, podria ser més greu que la crisi del 2008 i, amb l’actual clima polític, hi ha poques esperances de cooperació mundial per abordar aquesta crisi. La feblesa de les institucions internacionals i l’alienació creixent dels ciutadans suggereixen reptes difícils en el futur.

Sostenibilidad y cambio climático

Nigel Purvis Will Belém Kill Paris?

L’autor de l’article analitza la cimera COP30 que tindrà lloc a Belém (Brasil) i la seva relació amb l’Acord de París de 2015. Argumenta que el marc global establert per París, basat en el consens, la transparència i el compromís compartit entre estats, es troba en risc. Es menciona que, tot i que l’Acord de París va mobilitzar mercats econòmics, inversions i normatives en molts països, l’actual crisi política climàtica, agreujada per la tornada a la Casa Blanca del president Trump, posa en dubte la capacitat del marc establert per continuar impulsant una acció veritablement efectiva i conjunta contra el canvi climàtic. Al seu parer a Belém no es tracta de signar un nou tractat, sinó de demostrar que el procés acordat a París pot adaptar-se al convuls nou escenari: cal concentrar-se en la bioeconomia, els boscos, el sector agrícola i la inversió massiva com a element clau de la transició climàtica. Si això no s’aconsegueix, l’Acord de París podria quedar reduït a quelcom merament simbòlic. En resum, l’article ens adverteix que aquesta cimera serà una prova de foc: o bé la diplomàcia climàtica recupera impuls i rellevància, o es confirma que l’Acord de París ja no té la força necessària per fer front a les problemàtiques actuals, tot i haver estat un èxit en el seu moment pel grau de compromís acordat entre tants actors estatals.

Mats Engström It’s not easy being green: Breaking Europe’s climate spending deadlock

L’article alerta que Europa es troba immersa en la lluita global per la tecnologia verda i que, malgrat que la Comissió Europea ha invertit en sectors de descarbonització i transició industrial, les inversions actuals són insuficients per garantir que la UE mantingui la seva competitivitat i compleixi els objectius climàtics. El text posa èmfasi en la necessitat d’un nou marc financer plurianual per al període 2028-2034 que impulsi la industrialització verda a través d’una major despesa pública i privada, així com una regulació adequada que transmeti seguretat als inversors.  Un factor clau és la manca d’inversió: en els propers cinc anys, Europa necessitaria invertir entre un 0,5% i un 1% del PIB anual en despesa pública per omplir el buit existent i assolir la reducció del 55% dels gasos d’efecte hivernacle per al 2030.  Alhora, la indústria pesant, la modernització de xarxes elèctriques i la tecnologia neta requereixen milers de milions en finançament addicional. Per exemple, pel que fa la fabricació de panells solars, la Xina ja domina més del 80% de la capacitat mundial, cosa que posa de manifest l’amenaça competitiva per a Europa. L’article també identifica una divisió clara entre els estats membres europeus: d’una banda, Alemanya, Suècia i Àustria, entre d’altres, rebutgen un augment del pressupost global; de l’altra, Espanya i Portugal, entre d’altres, volen mantenir o augmentar la despesa en agricultura i desenvolupament regional. L’autor defensa un acord que trenqui aquest bloqueig: proposa prioritzar l’eficiència del finançament establert, garantir objectius clars i establir regulacions sòlides que connectin despesa pública i privada. A més, argumenta que la transició verda no ha de plantejar-se com una contraposició de la competitivitat: una Europa més verda seria també més segura i competitiva.

Innovación, ciencia y tecnología

Le Grand Continent Géopolitique de l’espace: une conversation avec Josef Aschbacher, directeur général de l’Agence spatiale européenne

L’Agència Espacial Europea (ESA), nascuda del desig d’independència geopolítica després de les restriccions americanes al projecte Symphony als anys seixanta, es troba avui en una situació similar: els trastorns globals i la guerra a Ucraïna reforcen la necessitat que Europa garanteixi la seva autonomia espacial. Josef Aschbacher, director general de l’ESA, assenyala que l’espai s’ha convertit en estratègic: dóna suport a la seguretat, l’economia i la vida quotidiana: navegació, predicció meteorològica, comunicacions, banca i agricultura. Tot i això, Europa només inverteix el 10% del pressupost espacial mundial, molt per darrere dels Estats Units (60%) i la Xina (15%), un desequilibri que dificulta la seva innovació i debilita la seva indústria espacial privada. L’ESA defensa un augment de la inversió pública i programes que reforcin la resiliència europea, com ara els programes European Resilience from Space i Digital Twin Earth, que utilitzen tecnologies espacials per a la seguretat, la vigilància del clima i la gestió de crisis. Iniciatives com Copernicus i Galileu il·lustren l’èxit europeu en l’observació de la Terra i la navegació sobirana. L’ESA defensa la cooperació internacional selectiva amb països com els Estats Units, el Japó, l’Índia i Corea del Sud, alhora que reforça la seva autonomia tecnològica i industrial. L’organització, fundada sobre el consens entre 23 estats membres, exemplifica la força de la cooperació europea, malgrat la complexitat de la seva governança. Projectes emblemàtics com el coet Ariane 6 simbolitzen aquesta unitat i continuïtat, fins i tot en temps d’inestabilitat política. L’ESA està duent a terme una reforma interna per accelerar els seus processos, millorar la transparència i simplificar la seva gestió. Per a Aschbacher, l’espai ja no és un luxe científic; és fonamental per a la sobirania i el desenvolupament. Perdre aquest punt d’inflexió representaria un important revés estratègic, econòmic i tecnològic per a Europa.

Guillem Pujol Està a punt d’esclatar la bombolla de la IA?

El text analitza el nou cicle d’eufòria al voltant de la intel·ligència artificial (IA), presentat com la successora del metavers i de les criptomonedes en el capitalisme tecnològic. La IA s’ha convertit en la nova utopia de Silicon Valley, alimentada per una fe col·lectiva en el progrés i per inversions descomunals: es preveu que el sector arribi a 1,5 bilions de dòlars el 2025. Empreses com Nvidia, OpenAI i Microsoft concentren el creixement, tot i que fins i tot figures com Sam Altman admeten que hi ha una bombolla. Aquesta bombolla es fonamenta en un circuit financer autoreferencial: les grans empreses s’inverteixen mútuament, confonent la demanda real amb una il·lusió de creixement. El resultat és un reflex especulatiu que recorda altres crisis, com la de les puntcom. Mentrestant, es multipliquen projectes gegantins, especialment megacentres de dades que consumeixen quantitats insostenibles d’energia i aigua, creant un impacte ecològic alarmant. El problema, però, no és només econòmic sinó també tecnològic. Els models d’IA actuals —com GPT o Claude— ja mostren límits estructurals: no entenen, només prediuen. L’augment de dades i paràmetres no ha aportat veritable intel·ligència, sinó versions més grans del mateix sistema estadístic. La idea de la “singularitat” —una màquina capaç de superar l’ésser humà— s’erigeix així com un mite que sosté el relat inversor més que no pas una realitat científica. Tot plegat revela un capitalisme que confon innovació amb fe. Els beneficis no arriben, la demanda és artificial i el cost ambiental creix. Encara que la infraestructura pugui quedar per al futur, l’actual model concentra riquesa i externalitza els danys. Més que una revolució cognitiva, la IA reflecteix una crisi espiritual: la tendència humana a sobrevalorar el progrés tecnològic i ignorar-ne els límits. Quan la fe s’esgoti, potser la IA es revelarà no com el futur promès, sinó com el darrer miratge del capitalisme digital.

Lydia Begoña Horndler Gil Why are so many millennials getting cancer?

L’autora de l’article exposa que la generació dels millennials està experimentant un excés de deteccions de càncer tenint en compte les seves edats (per sota dels cinquanta anys) i que supera el de les generacions anteriors: entre 1990 i 2019, els casos de càncer primerencs van augmentar un 79%, mentre que la mortalitat ho va fer en un 28%.  L’article assenyala com a principals desencadenants d’aquest fet a factors ambientals i d’estil de vida, i no a la genètica: obesitat infantil, aliments ultraprocessats, consum d’alcohol, manca de son, estrès crònic i ús freqüent de medicaments de fàcil accés, entre d’altres. Aquests hàbits, adoptats majoritàriament a l’adolescència, tenen impactes que es manifesten molts anys després. Això situa la salut dels millennials en un punt crític que requereix atenció preventiva i polítiques de salut pública adaptades als nous temps. L’autora aposta per dur a terme un canvi de mentalitat en la societat a través de l’educació, la intervenció en l’estil de vida i l’aplicació de mesures de salut més eficients, ja que l’increment del risc de càncer en població jove és un senyal d’alarma sobre com la modernitat i la cultura del consum estan deixant una petjada greu en la salut de les generacions més joves.

back to top