Idees d’actualitat – Cambio de paradigma en la seguridad europea
13 marzo 2025
El retorno de la mentalidad de gran potencia imperial, el menosprecio por las alianzas y una encarnizada guerra cultural caracterizan la nueva relación entre Europa y los Estados Unidos tal como se ha podido constatar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Aunque todavía estamos al inicio de este periodo de cambio, la dirección parece clara: los Estados Unidos se están retirando de su papel de líder político y militar. Paralelamente, Washington ha iniciado negociaciones con Rusia, marginando Ucrania y la Unión Europea. Poniendo a sus antiguos aliados ante los hechos consumados, exige a los europeos que contribuyan más a la defensa y anuncia un reequilibrio de su propia política exterior hacia la región de Asia-Pacífico.
La política exterior de Donald Trump en los inicios de su segundo mandato está impulsando unos cambios geopolíticos relevantes a los que los países europeos deberán responder adaptando sus políticas a la nueva situación. El momento geopolítico actual constituye un punto de inflexión importante, a pesar de que más que diseñar un nuevo orden claramente definido, inaugura una época llena de incertidumbres, ni totalmente multipolar ni completamente desregulada. En efecto, las grandes potencias todavía ejercen una influencia significativa sobre los asuntos globales, pero al mismo tiempo ya no hay un equilibrio estructurado y las nuevas alianzas supra o subestatales todavía no se han materializado.
De momento, la respuesta de Europa se ha articulado alrededor de dos ejes clave: la autonomía estratégica y el compromiso con el multilateralismo. Sin embargo, ambos conceptos necesitan ser definidos e implementados de manera más precisa. La autonomía estratégica sigue siendo un concepto vago, ahora mismo limitado por interdependencias económicas, políticas y militares. Mientras tanto, el multilateralismo tradicional es cada vez más obsoleto, y requiere un replanteamiento estructural más que unos simples retoques. Aunque los líderes europeos siguen defendiendo el internacionalismo liberal, en la práctica su visión es cada vez más pragmática y transaccional, tal como se refleja en el énfasis puesto recientemente por la presidenta de la Comisión Europea en el «hipertransaccionalismo».
Una posible brújula para navegar en este nuevo marco de relaciones internacionales podría ser lo que se viene a llamar «geoliberalismo», un modelo que equilibra el realismo geopolítico con los valores democráticos liberales y en cuyo marco los estados europeos defenderían de manera selectiva algunos aspectos clave del liberalismo, como la cooperación climática y la defensa del bienestar social, reconociendo las necesidades en materia de defensa creadas por la nueva realidad geopolítica. Por otra parte, en lugar de ser meramente reactivos y quedar atrapados en la gestión de crisis a corto plazo —como la guerra en Ucrania o las regulaciones en el ámbito de las nuevas tecnologías—, los países europeos deberían asumir un papel más proactivo en la configuración del orden internacional antes no sea demasiado tarde para sus intereses.
Por consiguiente, ahora Europa debe intentar dar forma y contenido a esta fractura transatlántica. Dentro de este marco, muchos consideran que hay que convertir este punto de inflexión en capacidades defensivas tangibles, ya que un compromiso de gasto igual o superior al 3% del PIB en defensa enviaría una señal fuerte a Rusia, a los Estados Unidos y a la opinión pública europea que la defensa se ha convertido en un tema prioritario. Ahora bien, el reto de financiar la defensa europea pone de relieve unos dilemas políticos y económicos en tanto que los gobiernos deberán encontrar maneras de aumentar el gasto militar sin incrementar la desigualdad social ni socavar la estabilidad económica.
Esta situación está generando de entrada una fractura entre los países del sur y del oeste de Europa, que siguen siendo reticentes a ampliar los presupuestos de defensa, mientras los países del norte y del este, como Polonia, Finlandia y Letonia ya los han incrementado significativamente. En este contexto, uno de los principales retos es movilizar recursos financieros para la defensa sin sacrificar el bienestar social, ya que de otra manera los gobiernos corren el riesgo de enajenarse el apoyo de los ciudadanos, especialmente si las inversiones militares se hacen a costa de la asistencia sanitaria, la educación o la estabilidad económica.
En tanto que el actual marco de gobernanza económica de la UE agrava este dilema al imponer reglas fiscales estrictas que limitan la flexibilidad presupuestaria, hay que encontrar soluciones de financiación sostenibles ya que las soluciones fiscales estándar, como el incremento de los impuestos sobre la renta o el IVA comportarían el riesgo de frenar el crecimiento económico y de alimentar el malestar social. Una alternativa sería impulsar la inversión pública en industrias clave, especialmente en el sector de la defensa. En un momento en que el modelo de crecimiento tradicional de la UE se está debilitando por las tensiones comerciales mundiales y el dominio económico de China, un cambio hacia el desarrollo industrial, incluida la defensa, podría aportar beneficios tanto económicos como de seguridad.
Aunque históricamente las fuerzas políticas de izquierdas han desconfiado de las industrias militares, el cambio de paradigma que estamos viviendo las debería impulsar a liderar la configuración de políticas de defensa responsables. De lo contrario, la extrema derecha podría explotar el tema y llevar a los partidos conservadores a incrementar el gasto militar sin tener en cuenta la equidad social. Para contrarrestar el enfoque conservador tradicional —que concibe la defensa como un juego de suma cero que sacrifica el bienestar— los progresistas deberían defender un gasto europeo compartido, siguiendo el precedente establecido durante la crisis de la COVID-19: un mecanismo europeo común de endeudamiento para poner compartir recursos financieros dedicados a la seguridad colectiva. En definitiva, un momento hamiltoniano para la defensa europea.
Así pues, las nuevas prioridades estratégicas de Washington de centrarse en su rivalidad con China, obligar la UE a responsabilizarse de su defensa y una visión del orden mundial en que vuelve la rivalidad entre las grandes potencias al estilo del siglo XIX están poniendo fin al orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Tampoco existe ya la relación transatlántica que lo sostenía. Si se confirma esta nueva orientación de Washington, eso supondrá la transformación más profunda de la política exterior norteamericana desde los años cuarenta del siglo pasado. Ucrania sería la primera víctima, pero los efectos irían mucho más allá: conllevarían un rediseño de mapas, un mayor papel de Rusia en los asuntos europeos e impactos por todo el mundo a medida que los Estados Unidos reordenen sus relaciones de gran potencia y lo que queda de sus antiguas alianzas.
Finalmente, la improvisación actual de los gobiernos europeos después de décadas de señales de alerta: el cambio de foco de la política exterior norteamericana hacia Asia bajo Obama, la elección de Trump en 2016, la retirada caótica de Afganistán, las tensiones en torno a la financiación de la OTAN, la anexión de Crimea hace once años y la invasión rusa de 2022. A pesar de estos avisos, Europa se conformó con la idea de que Washington garantizaría siempre su seguridad, aunque ello implicara ciertas concesiones. También era errónea la idea de que los Estados Unidos tienen todo el interés en mantener una presencia en Europa, sobre todo porque la OTAN le permite ejercer una influencia estratégica sobre sus aliados, especialmente en el Indo-Pacífico. Sin embargo, este razonamiento ya no es válido a la luz de una política exterior norteamericana que ya no parece dar valor a un compromiso sólido con Europa. En definitiva, este proceso de transformación de la relación entre antiguos aliados y la consiguiente reconfiguración geopolítica supone que la supervivencia de la UE dependa ahora de su capacidad de adaptación con liderazgo, unidad, voluntad y determinación.
Fotografi
Fotografía: Reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN en Praga 30-31.05.2024. Licencia Creative Commons Attribution 2.0.
Alba Giol y Maria Fariña, estudiantes en prácticas en el CETC, han participado en este número de Idees d’actualitat.
Política internacional y globalización
After the death of Atlanticism
L’autor argumenta que l’aliança transatlàntica entre els Estats Units i Europa s’ha trencat en aquest segon mandat de Donald Trump, marcant un canvi històric en la seguretat global i destaca com Trump i els seus aliats perceben Europa com a feble, indulgent i excessivament dependent de la protecció nord-americana, una actitud que ha impulsat la recent desvinculació dels Estats Units de l’OTAN i dels afers de seguretat europeus. L’article fa un recorregut històric dels anys d’existència d’una l’aliança cada cop més tensa, que es remunta a la Segona Guerra Mundial i es va mantenir durant diverses crisis, des de la crisi de Suez fins a la Guerra Freda i la Guerra contra el Terror. Tot i que les tensions sempre van existir, els passats líders nord-americans encara valoraven Europa com a soci clau. Tanmateix, l’agenda «America First» de Trump ho rebutja explícitament, culminant amb l’hostilitat oberta de la seva administració cap a l’OTAN, les seves propostes a Putin i la visió condescendent de la seva administració de les polítiques europees sobre migració, canvi climàtic i seguretat. Afirma que malgrat les advertències, Europa es va mantenir complaent, creient que la protecció nord-americana era un fet immutable. Però els esdeveniments recents, com l’exclusió d’Ucraïna de les converses de pau i les declaracions del vicepresident JD Vance sobre els suposats perills interns que amenacen Europa, demostren que els Estats Units ja no estan compromesos a defensar el continent. L’autor adverteix que Europa ha d’afrontar ara la dura realitat d’un futur incert, que requereix sacrificis significatius per reconstruir la seva pròpia seguretat sense el suport nord-americà.
Guerra y paz en Ucrania: entre Múnich, Doha y Yalta
La decisió de Donald Trump i Vladimir Putin de començar converses per posar fi a la guerra a Ucraïna ha disparat la preocupació a Ucraïna i la UE. L’autora afirma que per molt alarmants que hagin estat les propostes del secretari de Defensa dels Estats Units Pete Hegseth i de Donald Trump per acabar amb la guerra, no han estat inesperades, i tampoc imprevisibles. El president Trump es proposa aconseguir un alto el foc i després deixar els europeus i ucraïnesos que s’ocupin de les negociacions i de l’organització de la pau. La guerra a Ucraïna mai no va ser només d’Ucraïna, sinó una qüestió de defensar l’ordre liberal internacional basat en el dret. En aquest sentit, les propostes de Trump per posar fi a la guerra no coincideixen amb les de l’Administració Biden i tampoc amb la visió de la UE; estan motivades per les prioritats estratègiques de Washington de centrar-se en la seva rivalitat amb la Xina, per la intenció d’obligar la UE a responsabilitzar-se de la seva defensa i per una visió de l’ordre mundial en què torna la rivalitat entre les grans potències a l’estil del segle XIX. En definitiva, l’ordre establert pel que fa a seguretat i defensa a Europa després de la Segona Guerra Mundial i la Guerra Freda ja no existeix; tampoc la relació transatlàntica que el sostenia. Els EUA, arsenal de la democràcia liberal, han abdicat aquesta responsabilitat a causa d’altres prioritats relacionades amb la seva seguretat nacional. L’autora conclou que en aquest procés de transformació de la relació entre els aliats i la reconfiguració geopolítica que suposa, la supervivència de la UE depèn de la seva capacitat d’adaptació. Per això caldrà que demostri tenir lideratge, unitat, voluntat i determinació.
Three Years On, What’s Next for Europe and Ukraine?
Ara que es commemoren els tres anys de guerra a Ucraïna, els Estats Units han iniciat converses amb Rússia per resoldre el conflicte, sense la implicació ni el consentiment de Kíiv. És cada cop més evident que el president dels Estats Units busca un acord que coincideixi amb els termes de Vladimir Putin. Trump també sembla haver-se alineat amb moltes de les opinions del Kremlin, no només sobre Ucraïna i el seu president, Volodymyr Zelensky, sinó també sobre el futur ordre de seguretat d’Europa. A més, Washington sembla estar fent una causa comuna amb Moscou impulsant els mateixos moviments polítics europeus il·liberals i atacant els mateixos governs europeus, com es pot comprovar amb el suport que el vicepresident J.D. Vance i Elon Musk han donat a l’AfD a Alemanya abans de les eleccions. Si això significa una nova trajectòria de Washington, marcaria la transformació més profunda de la política exterior dels Estats Units des dels anys quaranta. Ucraïna seria la primera víctima d’una nova alineació entre els EUA i Rússia, però els efectes anirien molt més enllà de la guerra actual. Inclourien un nou disseny de mapes, un paper més important per a Rússia en els afers europeus i més conseqüències arreu del món a mesura que els Estats Units reordenin les seves relacions de gran potència i el que queda de les seves antigues aliances. Des de Foreign Affairs se sorprenen de la poca preparació dels governs europeus després de dècades de tocs d’atenció. Han passat gairebé quatre mesos des de la victòria electoral de Trump, però semblava que no tenien cap pla. També han passat tres anys des de la invasió russa, una dècada des que Trump i el seu moviment America First es van convertir en una força política important, 11 anys des que Rússia va annexionar Crimea, i probablement mig segle o més des que Washington va començar a demanar a Europa que assumís una major responsabilitat per la seva pròpia defensa. Per ajudar a donar sentit al que pot ser un trasbals geopolític per a Occident, la revista ha elaborat un dossier on nou experts reflexionen sobre les possibles conseqüències.
Après l’Ukraine, la Russie prépare la guerre d’Europe
Tres anys després de l’esclat de la guerra a Ucraïna, i amb Donald Trump aparentment preparat per obligar Zelensky a cedir, com s’ha ‘entendre la nova estratègia europea del Kremlin? Combinant l’economia, la cultura i l’anàlisi de les doctrines geopolítiques, l’autora afirma que la Unió Europea s’ha de preparar per a una intensificació de l’amenaça russa, fins al punt de prendre seriosament l’ascens dels extrems. Considera que l’objectiu del president rus no es limita a la desmilitarització i neutralització d’Ucraïna o a la conquesta d’alguns territoris devastats dins de les seves fronteres administratives. Al seu entendre, l’objectiu final seria més aviat una Rússia dominant i temuda, que recuperi la seva condició de gran potència i esborri la humiliació de la derrota a la Guerra Freda, fent retrocedir les fronteres de l’OTAN i desarticulant la Unió Europea. L’autor argumenta que una política de pacificació només alimentarà l’agressió i que correspon als països europeus actuar sense demora per preservar la sobirania d’Ucraïna i proporcionar una força dissuasiva creïble. Conclou que sigui quin sigui el resultat de les negociacions entre russos i nord-americans, per al futur d’Ucraïna i la seguretat de tota Europa, cal fer un balanç del perill, conscienciar la ciutadania, preparar-se per a la possibilitat d’un conflicte amb Rússia i evitar, en la mesura del possible, que torni a ser una potència bel·licosa.
How Putin, Xi and now Trump are ushering in a new imperial age
Les ambicions del president dels Estats Units per “recuperar” el Canal de Panamà, assumir el control de Groenlàndia, convertir Canadà en el 51è estat o transformar Gaza en la “Riviera” del Mediterrani són exemples d’un ànim imperialista, que no està tan allunyat de les propostes de Vladimir Putin i de Xi Jinping, segons afirma l’autor. L’article destaca el component nacionalista que comparteixen els tres líders, exemplificant, en el cas de Trump, amb l’antic control americà del Canal de Panamà que, d’acord amb la narrativa MAGA, Jimmy carter va regalar a Panamà i la Xina ho a aprofitat per apoderar-se’n. Així mateix, també es fa referència al component històric del “Destí Manifest” del segle XIX que descriu l’ambició expansionista americana cap al Pacífic, i que avui en dia es dirigeix cap al nord, i fins i tot a l’espai exterior. Finalment, l’autor conclou que si els Estats Units segueixen els passos de Rússia i la Xina, expandint-se amb l’annexió il·legal de territoris, violant les fronteres reconegudes, i qüestionant l’ordre de dret establert en la comunitat internacional.
Trump’s Foreign Policy Could Accelerate China’s Advance in Latin America
L’administració de Trump s’està allunyant del foment del suport global, la democràcia, els drets humans i les institucions. El canvi estratègic per assolir els seus interessos ha adoptat un enfocament molt més transaccional. La imposició d’aranzels dels EUA a la Xina està causant un augment de les relacions comercials de la Xina amb Llatinoamèrica i, fins i tot, de Llatinoamèrica amb Europa. Aquestes accions dels EUA estan accelerant la influència global de la Xina, amb els riscos que suposa tant a l’àmbit comercial com polític. D’aquesta manera, l’atractiu dels EUA com a soci ha disminuït. La nova conjuntura internacional erosiona la confiança dels països llatinoamericans, no només de cara a les futures propostes de cooperació amb els EUA, sinó també envers les peticions de Washington de no cooperar amb la Xina, que s’està convertint en l’alternativa de “soci fiable”. En conjunt, la suspensió de l’USAID i la retirada dels EUA d’organitzacions internacionals clau, com l’OMS i l’Acord de París sobre el Clima, i la seva política exterior erràtica, han permès a la Xina omplir aquests buits, consolidar la seva influència, també en cooperació internacional, i guanyar suport en organismes multilaterals que fins ara estaven dominats per Washington. Per altra banda, la nova conjuntura tindrà un impacte electoral. Les decisions de l’administració Trump i el consegüent deteriorament de la confiança dels líders llatinoamericans podria afavorir els polítics anti nord-americans en les pròximes eleccions a diversos països de Llatinoamèrica.
How Far Will Rwanda Go in Congo?
L’Organització de la Unitat Africana, creada el 1963, va mantenir les fronteres de l’època colonial per evitar disputes territorials. No obstant això, aquest principi està sent desafiat pel suport de Ruanda al grup rebel M23, que s’ha apoderat de grans parts de l’est del Congo des del mes de gener. Amb el suport d’entre 10.000 i 12.000 soldats ruandesos, l’M23 ha capturat ciutats importants, com Goma i Bukavu, causant milers de morts i forçant el desplaçament de milions de persones. Ruanda justifica la seva intervenció citant l’amenaça dels grups extremistes hutus, però l’ONU i els països occidentals ho consideren com un pretext per a l’explotació econòmica d’aquesta regió rica en minerals. El president de Ruanda, Paul Kagame, ha insinuat reclamacions històriques a l’est del Congo, la qual cosa fa témer que el seu veritable objectiu sigui l’expansió territorial i no només el control econòmic. En efecte, els analistes temen que Ruanda pugui tenir com a objectiu establir un estat titella o fins i tot impulsar un canvi de règim a Kinshasa, fent-se ressò dels esdeveniments de la rebel·lió de 1996 que va portar a l’enderrocament de Mobutu Sese Seko. L’autora denuncia que malgrat l’alarma creixent, la resposta internacional ha estat feble. Els països occidentals, inclosos els Estats Units i la UE, han imposat sancions limitades, però aquestes no han impedit la progressió de Ruanda a la regió. Per la serva banda, la Unió Africana i els organismes regionals tampoc no han pres mesures contundents, la qual cosa anima Kagame a seguir amb la seva política, de la mateixa manera que l’ajuda occidental i els llaços diplomàtics han permès a Ruanda construir un exèrcit formidable. En darrer terme, l’ocupació de l’est del Congo per part de Ruanda està remodelant la geopolítica de la regió i si Ruanda consolida el control sobre els recursos de l’est del Congo mitjançant una administració titella, podria impulsar moviments separatistes en altres llocs, desestabilitzant així tota regió.
How Does Uruguay Do It?
Yamandú Orsi és el nou president d’Uruguai, un país que s’ha mantingut al marge de la polarització global, i això ha permès que tingui un dels PIB per càpita i uns nivells de confiança en les institucions més alts d’Amèrica Llatina, una puntuació gairebé perfecta en drets polítics i llibertats d’acord amb l’últim informe anual de Freedom House, i millors dades en representació política, corrupció i democràcia que França, Canadà o Alemanya. L’autor ho atribueix a la cultura política de cohesió de la societat civil com a resultat del retorn del país a la democràcia el 1985, i que va comptar amb el compromís d’institucions i partits per evitar la fragmentació social, generar confiança en l’imperi de la llei, i encoratjar la rendició de comptes i la transparència. Així mateix, destaca l’estabilitat econòmica del país i l’enfortiment de les polítiques públiques en sanitat i subsidis d’atur com un element clau per evitar moviments polítics extremistes generats per la desigualtat. Això no obstant, ara Uruguai afronta reptes com la desil·lusió en els partits polítics, un creixement econòmic més lent, un augment de l’atur, una baixa puntuació educativa i problemes de seguretat. Això es pot traduir en una desconnexió de la política i problemes de dinamisme econòmic a llarg termini que erosionin l’estabilitat. A més s’apunta a un augment del suport de figures similars a Javier Milei i la necessitat de protegir la democràcia de la desinformació i la manipulació digital. L’autor conclou que la presidència d’Orsi determinarà si l’Uruguai pot mantenir l’estabilitat política enfront dels reptes socioeconòmics, un entorn global polaritzat i tensions amb els seus socis. També destaca que la seva estabilitat política és un model per a altres democràcies, però adverteix que és fruit d’esforços col·lectius que s’hauran de mantenir a l’hora d’afrontar els reptes futurs.
The precarity of the Gaza ceasefire deal
L’acord d’alto el foc entre Israel i Hamàs, iniciat el 15 de gener, es troba en una fase de gran fragilitat. Consta de tres fases, cadascuna amb una durada de 42 dies. La primera fase va incloure un intercanvi d’ostatges i presoners, la redistribució parcial de les forces israelianes, el retorn dels desplaçats de Gaza i l’augment de l’ajuda humanitària. Aquesta fase ha alleujat significativament el patiment de la població, on la resposta militar d’Israel a l’atac de Hamàs va provocar una immensa destrucció i una crisi humanitàries. Les acusacions mútues de violacions de l’alto el foc han augmentat les tensions: Hamàs afirma que Israel ha restringit l’ajuda i ha impedit que els desplaçats tornin a casa seva, mentre que Israel acusa Hamàs de maltractar els ostatges i manipular els alliberaments. L’autor adverteix que si es trenca aquest precari alto el foc, la represa de les hostilitats generarà més devastació, retardant així la reconstrucció de Gaza. Afirma que Hamàs s’enfronta a un dilema: empènyer Israel massa lluny pot reiniciar les hostilitats, però les concessions poden debilitar la seva posició interna. Per la seva banda Netanyahu, pressionat per l’ala dura del seu govern, corre el risc d’augmentar la inestabilitat política a Israel si aplica estrictament els termes d’alto el foc, especialment la retirada de les forces israelianes. Paral·lelament, els problemes clau no resolts inclouen la presència militar continuada d’Israel al llarg de la frontera entre Gaza i Egipte, la posició ambigua de Netanyahu sobre la següent fase i la governança incerta de la Gaza de postguerra, ja que Hamàs es nega a desarmar-se i Netanyahu s’oposa al control de la zona per part de l’Autoritat Palestina.
In Syria, Moving Forward Means Looking Back
Els nous dirigents de Síria, entre ells l’exlíder de l’HTS Ahmed al-Shara, actualment president interí, i Mohammed al-Bashir, primer ministre de transició, han sorprès amb l’enderrocament de la dictadura de Bashar al-Assad. Ara, però, s’han d’enfrontar a les amenaces de l’ISIS de l’est, a les negociacions amb les Forces Democràtiques Sirianes al nord i la gestió dels radicals dins de les seves pròpies files. Tot això alhora que intenten convèncer la comunitat internacional que han abandonat les seves arrels extremistes. Per altra banda, han assumit el govern d’una Síria devastada per la guerra, i on està emergint una demanda urgent de justícia per les víctimes de l’antic règim d’Assad. L’article s’endinsa en processos de justícia transicional d’altres països que poden servir de referència per a Síria ateses les mancances del seu sistema judicial, socialment deslegitimat, i les dificultats per iniciar processos creïbles contra els responsables dels crims de guerra. En aquest sentit, el nou govern encara no ha aplicat el pla de justícia transicional més complet, proposat per l’advocat Anwar al-Bunni. En canvi, ha adoptat un enfocament ambigu, combinant l’amnistia amb intents de jutjar figures clau del règim d’Assad. Això ha generat controvèrsies, crítiques per manca de transparència i incidents de venjança. Sense claredat i transparència, Síria corre el risc de perpetuar les dinàmiques de violència i impunitat.
The Case for Partition in Western Sahara
Des del 1991, les Nacions Unides han intentat resoldre el conflicte del Sàhara Occidental, una disputa entre el Marroc i el Front Polisario pel control d’un territori desert. El Marroc el reivindica com les seves «províncies del sud», mentre que el Polisario, reconegut per l’ONU com a representant legítim del poble de la regió, busca la independència. En els últims anys, el Marroc ha obtingut el suport de països com França, Espanya i els Estats Units, la qual cosa que dificulta la mediació de l’ONU. L’enviat de l’ONU, Staffan de Mistura, va proposar una solució de partició, dividint la regió perquè el Marroc pogués controlar els dos terços del nord i el Polisario la zona del sud, rica en recursos. Tot i que la proposta no ha tingut gaire ressò, podria oferir un compromís durador, ja que el Marroc es beneficiaria de la sobirania legal sobre el nord, mentre que el Polisario podria governar el sud, atenent les necessitats dels refugiats sahrauís. L’autora ressenya que el conflicte s’ha intensificat, amb l’augment de la despesa militar tant al Marroc com a Algèria, amb el risc d’un enfrontament regional més ampli. No obstant això, considera que la partició podria aportar estabilitat, beneficiant ambdues parts i la regió en general. Tot i que ambdues parts han de comprometre’s amb aquest procés, especialment el Polisario, afirma que un acord negociat podria ajudar a prevenir més violència i inestabilitat regional, beneficiant els actors internacionals, especialment els Estats Units, mitjançant l’accés a recursos com els minerals de terres rares. D’altra banda, la missió de manteniment de la pau de l’ONU, que no ha pogut resoldre el problema, també es podria eliminar gradualment, estalviant recursos i reduint les tensions.
Catalunya, España, Europa
How to prevent the next war in Europe: A five-point plan
La recent Conferència de Seguretat de Munic ha subratllat tres aspectes clau: una visió de gran potència, el menyspreu a les aliances i una guerra cultural. Els EUA han canviat de rumb, amb negociacions entre Trump i Putin sobre Ucraïna, acceptant demandes russes com la renúncia a l’OTAN per part d’Ucraïna i el reconeixement de les annexions de Putin, la qual cosa posiciona Washington com a intermediari o enemic per a Zelensky. Els autors consideren que axò deixa Europa en risc d’una nova guerra i l’obliga a entrar urgentment en les negociacions per evitar escenaris com l’èxode ucraïnès o l’allargament de les negociacions sota l’agenda de Moscou, que podria dividir la societat. El segon repte és la seguretat de postguerra davant la retirada de les tropes dels EUA i la manca de suport de l’OTAN, deixant Europa sola per defensar les seves fronteres. Es considera que serien necessaris necessitarien entre 100,000 i 150,000 soldats addicionals, capacitat que la UE no té. Els autors afirmen que Europa ha de començar a articular les negociacions amb un pla ferm i immediat, proposant enfortir Ucraïna augmentant les seves capacitats de defensa, augmentar les sancions a Moscou, i reafirmar la independència d’Ucraïna. També proposen augmentar la despesa militar europea, reclamar la retirada progressiva de les tropes dels EUA i establir aliances financeres amb el Regne Unit o Turquia.
How to Finance European Defence?
En aquest article l’autor analitza el repte urgent de finançar la defensa europea enmig de les creixents preocupacions de seguretat, especialment a causa de la guerra a Ucraïna. Apunta que hi ha una divisió dins de la UE: les nacions d’Europa occidental dubten a augmentar la despesa militar a causa de les limitacions econòmiques, mentre que els estats d’Europa de l’Est i del Nord consideren que és essencial incrementar els pressupostos de defensa. El dilema rau a equilibrar les necessitats de defensa amb la inversió social sense agreujar la desigualtat econòmica. Afirma que les regles fiscals actuals de la UE compliquen aquest equilibri, limitant la flexibilitat en les decisions pressupostàries. Assenyala que una solució sostenible requereix un major creixement econòmic, potencialment mitjançant la inversió en la indústria de defensa europea. Això requereix revisar les normes fiscals de la UE, amb exempcions per a la despesa en defensa, de manera similar a les mesures econòmiques de l’era de la pandèmia. En definitiva, advoca per un enfocament europeu comú del finançament de la defensa, possiblement a través del deute compartit o d’aliances regionals.
L’Europe martiale, une bombe antisociale
El gir de la política exterior nord-americana en aquest inici de segon mandat de Donald Trump preocupa profundament els líders europeus. El seu menyspreu obert per Europa, que considera massa reticent a finançar la seva pròpia defensa, està posant en perill el compromís incondicional de Brussel·les amb Ucraïna. En defensar un acord amb Moscou i empènyer els membres de l’OTAN a dedicar el 5% del seu PIB a la defensa, Trump està alterant els equilibris estratègics i econòmics del Vell Continent. Davant d’aquesta pressió, diversos països europeus, en particular Lituània, Estònia i Polònia, ja estan complint amb aquest requisit, augmentant les seves comandes d’armes americanes. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comissió Europea, també s’alinea amb aquesta dinàmica prometent inversions massives en defensa. Els autors consideren que aquesta cursa de rearmament, justificada per la por a l’expansió russa i alimentada per declaracions alarmistes com la de Mark Rutte, secretari general de l’OTAN, qüestiona les prioritats europees. En efecte, l’augment massiu dels pressupostos militars va en detriment de la despesa social i de la transició ecològica, ja que aquesta política planteja qüestions de finançament. El rearmament requeriria enormes recursos, posant en perill el model social europeu. L’alternativa proposada es basa en el deute, les retallades pressupostàries i l’augment de la fiscalitat, que corre el risc de debilitar encara més les economies europees ja estancades. Finalment, aquesta estratègia beneficia principalment als Estats Units, la indústria armamentística dels quals domina les importacions europees. El keynesianisme militar es tradueix, doncs, en una transferència massiva de riquesa als fabricants nord-americans, mentre que Trump no dubta a amenaçar amb qüestionar la sobirania dels territoris vinculats a Europa, com per exemple Groenlàndia. En darrer terme, sense debat democràtic real, aquesta orientació cap a la guerra i l’austeritat és imposada per les elits polítiques i mediàtiques que ara intentar “educar” els ciutadans per a entomar aquests nous sacrificis.
No world order: Europe needs more radical thinking for the Trump era
A parer de l’autor, el context geopolític desencadenat durant el 2025, amb la nova era de Trump als EUA, s’assembla a un caos imprecís que no evoca a cap ordre mundial concret. No ha sorgit una alternativa sòlida que substitueixi directament el liberalisme; les relacions entre les diferents forces mundials en joc no estan definides. Tot i saber-ho, però, Europa no està reorientant les seves polítiques adequadament: està molt centrada en Ucraïna, els pressupostos de defensa i en ser un competidor per a les grans empreses tecnològiques nord-americanes. La crida a una major autonomia estratègica per una Europa independent dels EUA és comprensible, però realment, les crisis actuals porten inherent la gestió d’interdependències polítiques, econòmiques i de defensa molt complexes. Així, l’autor introdueix el concepte de geoliberalisme: l’equilibri entre els valors democràtics i liberals que han imperat fins ara i la nova realitat geopolítica. Considera que el liberalisme internacional europeu ha de reformular-se per adaptar-se, ja que només així es podrà frenar el corrent antiliberal actual. L’autor fa una crítica a la resposta europea a les accions de Trump i argumenta que els discursos europeus s’estan perdent en el missatge superficial d’“Europa ha de posar-se les piles”, sense definir l’estratègia per fer-ho. Assenyala que les potències europees han de prioritzar l’acció pràctica més enllà dels discursos sobre el seu estatus de poder. Conclou que a més d’aplicar respostes a curt termini i amb l’objectiu de l’auto supervivència, lícites atesa la rapidesa dels canvis globals, la UE ha de tenir més visió de futur.
Les Européens doivent dessiner une Europe post-Amérique, et l’Ukraine sera leur premier grand test
L’autora assenyala que malgrat molts senyals d’alerta –el canvi de focus de la política exterior nord-americana cap a Àsia sota Obama, l’elecció de Trump el 2016, la retirada caòtica de l’Afganistan o les tensions al voltant de l’OTAN–, Europa s’ha conformat amb la idea que Washington garantiria sempre la seva seguretat, encara que això impliqués certes concessions. Al seu entendre, aquesta il·lusió es basava en un error polític i conceptual: la cooperació transatlàntica es considera una constant, quan en realitat està subjecta a tensions i divergències. Alguns argumenten que els Estats Units tenen tot el interès a mantenir una presència a Europa, sobretot perquè l’OTAN li permet exercir una influència estratègica sobre els seus aliats, especialment a l’Indo-Pacífic. Tanmateix, argumenta que aquest raonament és vàlid davant la política exterior de Trump, que no sembla convençut del valor d’un compromís fort amb Europa. Per tant, els europeus han de revisar el seu enfocament i anticipar-se a un futur on els Estats Units ja no garanteixin la seva seguretat. Ucraïna és una primera prova crucial en aquesta transició. Les converses recents entre nord-americans i russos a Riad, així com el vot nord-americà en contra d’una resolució de l’ONU que condemna la invasió russa, il·lustren que els interessos europeus i americans ja no estan necessàriament alineats. Afirma que Europa ha de desenvolupar un pla estructurat per assegurar gradualment la seva pròpia defensa. Europa doncs ha de repensar la seva arquitectura de seguretat i deixar de veure l’OTAN com una aliança equilibrada entre nord-americans i europeus. És hora de construir una defensa veritablement europea, on els Estats Units seria només una xarxa de seguretat d’últim recurs. En aquest sentit, assenyala que per tenir èxit en aquesta transició, els europeus han de definir clarament les àrees on encara necessiten el suport nord-americà a curt, mitjà i llarg termini; planificar una reducció gradual d’aquesta dependència: i augmentar el seu poder militar per garantir una dissuasió creïble.
Volodymyr Zelensky, le héros trouble de l'Europe
En un context on la solidaritat europea entra en joc davant la humiliació de Zelensky per part de Donald Trump i se succeeixen les reunions de crisi, l’autora es pregunta si el tropisme anti-Trump no encega els dirigents europeus. Afirma que el president ucraïnès ha prestat poca atenció a la solidaritat europea que ha anat a demanar a Londres fa pocs dies. De fet, revela que al juliol de 2021. es va signar entre la UE i Ucraïna un Memorandum of Understanding between the European Union and Ukraine on a Strategic Partnership on Raw Materials que establia una associació estratègica sobre matèries primeres on es parlava de liti, cobalt, investigació geològica, inversions, adaptació de la legislació, i transició cap a una economia verda. Encara l’octubre de 2024, l’informe de la Comissió sobre les negociacions d’adhesió amb Ucraïna s’hi va referir com una prioritat clau per a la cooperació amb la Unió Europea i una associació estratègica entre Ucraïna i la Unió Europea. Tan crucial i estratègic que pocs mesos després Ucraïna estava a punt de signar un acord amb els Estats Units per mitjà del qual se’ls donava accés a recursos minerals per compensar els milers de milions pagats per l’administració nord-americana. L’acord no es va signar, in extremis, després de l’enfrontament verbal al Despatx Oval però tot ja estava preparat. L’autor apunta que, curiosament, ningú a Europa no esmenta aquest acord del juliol de 2021 en un moment on Ucraïna demana entrar a la UE tot estant disposada a signar amb els Estats Units trencant el que havia estat pactat amb la UE.
Democracia, diversidad y cultura
Gagner la guerre de l’information: vers la mobilisation générale des imaginaires démocratiques
Des de Moscou, o amb Moscou, les forces polítiques hostils al consens democràtic establert des de fa set dècades han anat molt més enllà de l’etapa d’interferència i manipulació de l’opinió, per pensar la seva acció a llarg termini, explotar una xarxa tecnofeudal, reforçar els relats en circulació, alterar el llenguatge i mobilitzar imaginacions legitimant el seu discurs. Els autors consideren que els vectors dels adversaris de les nostres democràcies aporten formidables claus d’entesa i acció: partir imperativament dels individus més que dels usuaris; repensar el compromís estratègic a través d’una coalició d’actors, en lloc d’una campanya de màrqueting (o electoral) a curt termini; negar-se a deixar el debat públic a les xarxes socials i convertir-les en un lloc d’enfrontament; no abandonar la llengua als grans models lingüístics; mobilitzar la imaginació a través d’històries, certament, però històries que eleven. Afirmen que cal treure la democràcia del seu estat de setge, del discurs transaccional i enganyós en què l’hem deixat deteriorar en les últimes dècades. És possible mobilitzar una imaginació democràtica, amb la condició que es mantingui la confiança com a principi rector: suport als ciutadans individuals més que als usuaris virtuals, apel·lació a sistemes de valors, construcció transparent d’històries positives, adopció d’eines de codi obert, preservació d’un llenguatge orgànic, etc. Aquí és on la punta de llança de la guerra de la informació ha estat més efectiva, i aquí és on s’ha de lliurar la següent batalla, amb un objectiu que ha quedat clar: salvar les nostres democràcies.
Objectiu, acabar amb la comunicació
L’article aborda l’impacte del trumpisme i les seves implicacions a nivell global, no només geopolític, sinó també cultural i social. Els poderosos moviments reaccionaris que impulsen aquest projecte busquen crear un nou ordre mundial, trenta anys després de la caiguda del Mur de Berlín, amb l’objectiu de revertir els avenços democràtics i evitar que altres regions del món segueixin el model europeu de llibertat i prosperitat. Aquesta reacció es manifesta en les guerres culturals de la dreta, que ataquen els fonaments de la democràcia i busquen establir un capitalisme sense democràcia, eliminant les llibertats individuals i col·lectives. L’estratègia reaccionària no es limita a les guerres culturals, sinó que té com a objectiu destruir la comunicació com a mitjà essencial per a la democràcia. La comunicació, com a mediació entre les persones, és vista com una amenaça per aquest projecte totalitari, ja que permet l’intercanvi d’idees i la reflexió crítica. Les plataformes tecnològiques com les xarxes socials i els models de llenguatge basats en la IA estan alineats amb aquesta agenda, intentant eliminar la participació humana i suprimir la crítica social i política. En lloc d’una democràcia viva basada en el debat i la comunicació, s’apunta a una societat dominada pel consum passiu, on les persones esdevenen clients aïllats i manipulats per algoritmes dissenyats per maximitzar la seva atenció i consumir. Aquest canvi cap a un autoritarisme corporatiu desregulat amenaça la capacitat humana de comunicar-se de manera significativa i reflexiva. El resultat és una pèrdua de connexions humanes i un reforç de la divisió social, mentre la comunicació es converteix en una eina de control. El projecte global de la dreta reaccionària vol erradicar el periodisme, la cooperació ciutadana i el coneixement crític, i substituir-los per un sistema de pseudocomunicació trivial que serveix només als interessos dels poderosos.
Economía, bienestar e igualdad
Economics – An Apology
La majoria dels economistes consideren que els aranzels són una eina massa contundent que té alternatives eficients i menys perjudicials. En aquest sentit, l’autor afirma que la imposició d’aranzels per part de l’Administració Trump és una mesura nociva, fruit d’una possible ignorància històrica o d’una manca de valentia per part dels assessors del president, ja que aquest problema no només és econòmic, sinó també de mentalitat i coratge.L’autor també analitza els precedents històrics de les polítiques econòmiques i les eines que els economistes han suggerit als governs per abordar crisis econòmiques, ja sigui estimulant l’economia mitjançant l’expansió fiscal i monetària o restringint-la per controlar la inflació. Així, destaca que va permetre evitar una depressió més profunda després de la crisi financera de 2007-2008. En aquest aspecte, les mesures preses pels Estats Units, van ser menors de les recomanades pels experts i van portar a una recuperació financera més lenta. Un altre punt important de l’article és la divisió entre els economistes que defensen el concepte d’un Homo economicus (individu racional i precís en les seves decisions) i aquells que advoquen per una visió més realista de la presa de decisions humanes, que reconeix la irracionalitat i la imperfecció dels individus. Finalment, l’article subratlla el consens sobre els beneficis del lliure comerç, sempre que els guanys es redistribueixin de manera equitativa, ajudant a mantenir els preus baixos i a millorar els estàndards de vida. L’autor també adverteix dels perills dels monopolis, les oligarquies i els aranzels, amb l’exemple de la llei Hawley-Smoot de 1930, que va augmentar els aranzels per protegir l’economia dels Estats Units, però va agreujar la Gran Depressió, provocant represàlies comercials d’altres països.
The New Age of Global Trade: Aggressive Neo-Mercantilism
Amb els EUA i la Xina al capdavant, el comerç internacional s’està convertint en una forma agressiva de neomercantilisme. Per entendre les seves arrels, l’autor fa un recorregut per les polítiques comercials impulsades pels EUA des del primer mandat de Trump del 2017 fins avui dia. Tot comença amb la imposició d’aranzels del 25% a les mercaderies de la Xina, una mesura que es va mantenir durant el mandat de Biden i, fins i tot, agreujada amb augments del percentatge. És així com Trump, ja des del seu primer mandat va posar les bases de la política comercial “America First”, el precedent de la situació neomercantilista actual. Ara Trump ha imposat aranzels universals per rectificar el dèficit comercial dels EUA i protegir els llocs de treball. Ha posat especial atenció i restriccions a la Xina, Canadà i Mèxic, amb l’objectiu de controlar les fronteres en l’àmbit comercial, a més de frenar l’arribada d’immigrants sense papers. Com a represàlia, els països directament afectats també han anunciat aranzels als productes fabricats als EUA.El neomercantilisme agressiu es defineix, doncs, per un proteccionisme que es justifica a si mateix amb la seguretat nacional. El comerç s’allunya del seu objectiu de perseguir l’obertura econòmica i l’harmonia entre països; des de la perspectiva dels EUA està vinculat a la seguretat, com si es tractés d’una arma més i les noves estratègies busquen defensar-se de l’altre. Per tant, l’autor conclou afirmant que en aquest nou context en què el comerç no és només un intercanvi, les potències mundials menys influents no tenen més opció que imitar aquestes mesures o enfonsar-se.
Sostenibilidad y cambio climático
Est-ce vraiment pertinent de parler de «crise climatique» ou de «crise écologique»?
L’autora de l’article critica l’ús generalitzat del terme «crisi» per descriure problemes ambientals, com ara el canvi climàtic, la destrucció de la biodiversitat i la contaminació. Tot i que aquest terme ha esdevingut omnipresent en el discurs mediàtic, considera que té els seus límits: evoca una situació temporal i transitòria, mentre que els actuals trastorns ecològics són llargs i estructurals. Aquest enfocament impedeix una comprensió real de les causes arrel i les conseqüències a llarg termini dels problemes ecològics. Afirma que el terme “crisi” també és problemàtic perquè es presta a una lectura simplificada dels problemes, ignorant la diversitat dels fenòmens ecològics i la seva interconnexió. L’ús freqüent del terme, especialment a la premsa, contribueix a banalitzar la gravetat de les situacions i a diluir-ne la urgència. D’altra banda, la noció de «resiliència», que posa l’accent en l’adaptació a les crisis, s’ha popularitzat, però tendeix a acceptar aquests fenòmens com a inevitables, sense qüestionar-ne les causes subjacents. En darrer terme, argumenta que l’ús d’aquests dos conceptes –crisi i resiliència– crea una il·lusió de control i acció davant d’esdeveniments percebuts com a inevitables, però pot limitar la mobilització col·lectiva i debilitar la capacitat d’actuar sobre les arrels reals de les crisis ecològiques.
The Coming Age of Territorial Expansion
L’article descriu com el canvi climàtic, la pressió demogràfica i les noves tecnologies estan alterant les dinàmiques de poder i el sistema d’aliances internacional, reactivant conflictes territorials. En són exemples la invasió russa d’Ucraïna, la participació de Ruanda al conflicte del Congo, i les declaracions de Trump d’annexionar Groenlàndia i fins i tot el Canadà, per assegurar recursos estratègics. Groenlàndia guanya importància, amb la seva posició clau a les noves rutes nòrdiques obertes pel desgel, que al mateix temps permet l’explotació de minerals rars essencials per a la transició energètica, així com petroli i terres conreables en un clima més suau, fet que podria potenciar la seva recerca de sobirania pròpia podria reformular futures propostes com la de Trump, una dinàmica que també afecta altres territoris nòrdics com les Illes Fèroe, les Falkland, la Guyana Francesa i Nova Caledònia, mentre que territoris com Finlàndia, Noruega, Suècia i l’estat d’Alaska també van adquirint rellevància. Les grans potències més ben posicionades són el Canadà, que podria guanyar fins a 1,6 milions de km quadrata per a l’agricultura, augmentar la població i establir hubs de desenvolupament, i Rússia que també veuria un gran potencial econòmic en les seves tundres, tot i la incertesa política, i es podria expandir als Balcans. A més, el desgel permetria que ambdues potències connectessin amb els mars del nord, afavorint les rutes comercials globals. L’Antàrtida és un altre punt clau, ja que els tractats de cooperació per a la recerca científica es veuen amenaçats per les noves estratègies de seguretat nacional de Rússia i la Xina. Aquestes potències, amb la resposta d’altres països com Argentina i Xile, podrien generar conflictes per aconseguir el control territorial i els recursos de la regió. Els Estats Units i la Xina podrien veure’s perjudicats per la seva situació geogràfica. Així mateix, les migracions massives provocades per l’augment de temperatures i inundacions a zones com el Nord d’Àfrica, el Sahel o l’Orient Mitjà, així com el creixement de l’Àsia del sud i els EUA, acceleraran el moviment de poblacions cap a zones amb temperatures més baixes i menys afectades pels desastres climàtics.
Innovación, ciencia y tecnología
AI unleashes a weird new genre of political communication
Arran del vídeo generat per IA sobre una Gaza convertida en ressort de luxe que va compartir Donald Trump a finals de febrer, l’article analitza el potencial de la IA per difondre desinformació política. El vídeo «Trump Gaza» exemplifica un ús diferent de la tecnologia. Absurd a consciència, el vídeo és una provocació d’alta fidelitat perfectament adequada per fer entusiasmar els fans de Trump i provocar els seus crítics. Ningú es deixa enganyar pel vídeo, però sembla que tothom en parla. L’article afirma que es pot esperar més comunicació d’aquest tipus per dos motius. Un és tècnic. Fins fa poc fer un vídeo com aquest hauria requerit un equip d’animadors professionals. Avui qualsevol aficionat pot fer-ho. La democratització de la tecnologia es va demostrar amb la velocitat de resposta al vídeo de Trump. En 48 hores, els activistes palestins van respondre amb un vídeo d’IA d’aspecte professional propi, «Gaza is Ours», que mostrava Trump plorant a la presó mentre els habitants de Gaza ho celebraven, amb el suport d’una banda sonora de rock en anglès feta per IA. La segona raó és política. Trump i els seus aliats, en particular Elon Musk, es delecten a dir allò que no es pot dir i publicar allò que no es pot publicar, utilitzant l’humor com a excusa. L’article també assenyala que l’esquerra ha tendit a liderar el camí en el domini dels nous mitjans, ajudada pels seus partidaris generalment més joves i coneixedors de la tecnologia. Barack Obama va aprofitar Facebook el 2008, ajudant-lo a impulsar-lo a la Casa Blanca. Avui, en canvi, la dreta nord-americana va per davant. En definitiva, si els estirabots de Trump poden causar indignació, des de l’esquerra s’ha de ser conscient que si es vol contrarestar aquests efectes, també haurà d’utilitzar el mateix tipus d’eines per atraure l’atenció.
El liderazgo de la inteligencia artificial no lo tienen ahora mismo los gobiernos, sino empresas privadas
En aquesta entrevista, l’autor afirma que amb la intel·ligència artificial sembla que la ciutadania està cedint el dret a decidir de manera informada i que tot ho deleguem en una màquina que pren les decisions per nosaltres. Aquesta, potser encerta més vegades que un humà perquè, entre altres coses, ha tingut una base de dades per aprendre que està en molt per sobre del volum de dades que un humà pot manejar, però alhora comporta una sèrie de vicis que no controlem. La incertesa no es podrà eliminar, però es pot tenir una idea força precisa de què ens trobem demà. Els models recullen un munt d’informació per reduir la incertesa. No podem predir que el que passarà, però sí que podem, per exemple, tenir unes bones estimacions de les probabilitats que cada cosa passi i tenir-ho en compte per prendre una decisió compatible o coherent amb la informació que estem traient de les dades. La intel·ligència artificial ara mateix ens planteja molts reptes en positiu i és una eina força democràtica en el sentit que no cal estar en el grup dels elegits per poder-la fer servir, però el perill a què ens enfrontem és la possible manca de transparència i equitat per a la presa de decisions. L’exemple més famós és el programa per ajudar els jutges a determinar la llibertat provisional d’un acusat. Si era afroamericà, continuava a la presó i si era caucàsic, amb una altíssima probabilitat, sortia al carrer. A més, no es pot perdre de vista que el lideratge de la intel·ligència artificial no el tenen ara mateix els governs, sinó empreses privades que miren el seu interès comercial. Així doncs, no sabem qui està decidint per nosaltres.