Idees d’actualitat – El ruido y la fúria: la guerra de los aranceles
10 abril 2025
Donald Trump ha afirmado que el 2 de abril, el día que presentó su orden ejecutiva sobre los aranceles globales —ahora sujetos a una moratoria de 90 días después de la caída masiva del valor de los bonos del Tesoro—, será recordado como un punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Desgraciadamente, es más probable que esta fecha se recuerde más como un fiasco —junto con el 24 de octubre de 1929 (la caída de la bolsa que inició la Gran Depresión) y el 15 de septiembre de 2008 (el colapso de Lehman Brothers)— que como el inicio de una nueva era de prosperidad para los EE. UU. y el mundo.
En su ya famosa tabla exhibida en los jardines de la Casa Blanca, la columna de la izquierda que muestra los supuestos aranceles que los otros países aplican en los productos norteamericanos, es totalmente falsa. Si nos centramos sólo en el caso de la Unión Europea, los aranceles que aplica en los productos norteamericanos es inferior al 3%. De hecho, las cifras presentadas por Trump equivalen al déficit comercial de Estados Unidos, calculado tomando como referencia el valor del déficit con un determinado país dividido por el total de importaciones procedentes de ese país, y dividiendo el resultado por dos.
Estos valores pues no corresponden a las tablas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), calculadas a partir de los datos comerciales bilaterales reales entre los EE. UU. y cada país. Por ejemplo, en el 2023, los Estados Unidos exportaron bienes por valor de 347.000 millones de euros a la Unión Europea, y con los aranceles sobre estas exportaciones, la UE recaudó poco más de 3.000 millones de euros. Es decir, los aranceles cobrados correspondían al 0,86% de las exportaciones totales de bienes de los EE. UU. Por su parte, la UE exportó bienes por valor de 503.000 millones de euros a Estados Unidos de los que las autoridades aduaneras estadounidenses recaudaron 7.000 millones, un 1,39% de ese valor.
Trump ahora justifica la imposición de nuevos aranceles basándose en la International Emergency Economic Powers Act de 1977, que permite al presidente regular el comercio internacional en caso de emergencia cuando el país sufre una amenaza exterior. La idea de que el país más rico y poderoso, con una economía en expansión y una tasa de paro del 4%, está en riesgo urgente es sencillamente desovillada. Parece que el plan<A[plan|plano]> del presidente norteamericano sea transformar la economía de su país en algo parecido al modelo seguido por muchas economías sudamericanas en los años setenta: un modelo proteccionista, con instituciones democráticas y judiciales poco transparentes. Los resultados no fueron buenos, y los países que lo siguieron saben cómo es de difícil reabrir la economía ante la resistencia de los intereses creados en determinados sectores que se han beneficiado.
Ante el peor ataque a los fundamentos del libre comercio desde la década de 1930, y para limitarnos a Europa, la UE tiene tres opciones de respuesta: no tomar medidas de represalia y buscar negociar reducciones y exenciones de aranceles, quizás mediante ajustes de la política monetaria como sugiere un estudio del Parlamento Europeo de hace pocas semanas; activar medidas específicas, similares a las que ya ha cogido la Comisión Europea en respuesta a los aranceles del 25% sobre el acero y el aluminio que Trump había impuesto antes del 2 de abril; o tomar medidas de represalia proporcionales contra las importaciones norteamericanas, mientras también se activa el Instrumento Anticoerción, un marco diseñado para escalar la respuesta europea a presiones económicas externas.
La primera opción tiene la ventaja de ser más económica, aunque probablemente sería entendida como una señal de rendición, lo cual llevaría a la administración Trump a exigir nuevas concesiones, no sólo porque la victoria se conseguiría sin resistencia, sino también porque las nuevas inversiones europeas para eludir los aranceles, junto con los recortes de impuestos, perpetuarían el déficit comercial de los EE. UU. También la adopción de medidas específicas se interpretaría como una señal de debilidad: la UE sólo cogería represalias limitadas por miedo a una guerra comercial. En este caso, habría bastante que Trump respondiera con una fuerte escalada para hacer que la UE retroceda. Eso fue lo que pasó con los aranceles de la UE sobre el bourbon norteamericano: los Estados Unidos respondieron con la amenaza de aranceles del 200% sobre la importación de licores europeos. Finalmente, muchos expertos se decantan hacia la opción de represalias proporcionales y escalables, que podrían incluir servicios. Si bien los aranceles impuestos por la UE tendrían un alto coste inmediato para todo el mundo, se podrían introducir gradualmente para dar tiempo a los importadores a encontrar sustitutos. También se podrían decretar exenciones (por ejemplo, para ciertos medicamentos y materias primas que no se pueden sustituir fácilmente) para reducir los costes para empresas y consumidores.
Sin embargo, esta nueva situación no comporta sólo riesgos, sino también oportunidades para los países afectados y, en el caso de Europa, puede ser la ocasión para reducir la sangría de flujos de ahorros europeos hacia los Estados Unidos, un fenómeno que ha privado de una acequia de cultivo importante el sector empresarial europeo. La desconfianza que generan las políticas de Trump también es un elemento clave para abandonar la candidez en materia de defensa y seguridad en que Europa ha vivido cómodamente durante décadas. No se trata de gastar el 5% del PIB en defensa como se exige desde Washington sino de repensar las debilidades y dependencias europeas, y ser más independientes en asuntos clave.
Hay razones para creer que el modelo europeo está mejor posicionado que los de los Estados Unidos, Rusia o la China para ser considerado como un referente, por descontado como pioneros en la lucha reguladora y sancionadora contra los gigantes tecnológicos. La UE también está en disposición de tejer otras relaciones comerciales, ya que cuenta con la red de acuerdos comerciales más amplia y de más rápido crecimiento del mundo mediante los tratados con los países del Mercosur y México, y el avance de las negociaciones con la India, los países del Golfo, Indonesia, Malasia o Tailandia.
La ofensiva proteccionista de los Estados Unidos también ofrece en la UE y América Latina la posibilidad de articular mejor sus relaciones asimétricas, pero potencialmente fructíferas. La UE y la América Latina y el Caribe representan conjuntamente el 21% del PIB mundial. Actualmente, la UE es el tercer socio comercial de la región, por detrás de China y los Estados Unidos, y es sobre todo la principal fuente de inversión extranjera directa, valorada en unos 800.000 millones de euros. El intercambio de bienes y servicios fue de 369.000 millones de dólares entre el 2021 y el 2022, lo cual representa un incremento del 39% respecto de la década anterior.
En este nuevo contexto, el reforzamiento de los vínculos anteriores al retorno de Trump adquiere especial relevancia. En el 2024, la UE anunció inversiones de 45.000 millones de euros en América Latina y el Caribe por medio del Global Gateway, principalmente en los sectores del litio, las energías renovables, el hidrógeno verde, la conectividad, los transportes y la salud. Por otra parte, el diciembre pasado, la UE y el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) firmaron después de largas negociaciones un acuerdo que busca eliminar barreras comerciales sobre la base de una reducción arancelaria, facilitar las inversiones, así como dar apoyo a la transición verde y digital, creando así una gran zona comercial con 700 millones de habitantes y un PIB de cerca de 22 billones de dólares.
En definitiva, el mismo nombre de «Día de la Liberación» con el cual Trump bautizó la efeméride parece inspirarse en la novela de Orwell 1984, en la cual hay un Ministerio de la Verdad, que reescribe la historia para hacerla coherente con las mentiras del líder; un Ministerio de la Paz, que promueve la guerra; y un Ministerio del Amor, donde actúa la policía política que tortura al protagonista. Es el día que Trump ha recluido a los EE.UU. en una política comercial de la cual le será difícil escapar y que, contrariamente a los efectos esperados, puede dar ventaja a sus competidores.
Fotografía: Donald Trump firma la orden ejecutiva sobre aranceles, 2 de abril de 2025. Fotografía oficial de Daniel Torok. Gobierno federal de los Estados Unidos. Dominio público.
Maria Fariña, Marta Dato y Maria Fuxi Cervera, estudiantes en prácticas en el CETC, han participado en esta edición de Idees d’actualitat.
Política internacional y globalización
What “the Global South” Really Means
El terme «Sud Global “s’ha convertit en una etiqueta geopolítica comuna per referir-se als països en vies de desenvolupament. Però l’autor considera que aquesta classificació, tot i que s’ha estès per la seva simplicitat, amaga una complexitat més gran. Les arrels històriques profundes del terme se situen a l’època colonial, marcat per divisions racials que van traçar la divisió del món en “primer” i “segon” món. La revolta de l’Índia de 1857 va marcar un punt d’inflexió en les dinàmiques imperialistes, ja que va evidenciar les amenaces a les quals s’enfrontaven les potències colonials europees. Les lleis colonials, inspirades en les idees de Frederick Lugard i Henry Maine, van dividir les poblacions entre aquells que eren considerats capaços de progressar —els països occidentals— i aquells que eren vistos com a negats al progrés, consolidant una divisió racial i de valors que es va imposar globalment. Tot i que les divisions racials van ser formalment superades, la influència de pensadors com Maine va perdurar. Durant la Guerra Freda, aquesta jerarquia es va materialitzar amb la classificació del món en tres blocs: el «Primer Món» associat amb el capitalisme, el «Segon món» amb el comunisme, i el «Tercer Món» com a conjunt de països no-alineats. Amb la caiguda de la Unió Soviètica, aquesta divisió va ser simplificada a una nova interpretació del món novament dividida en dos. Actualment, països com la Xina, l’Índia i el Brasil, considerats part del «Sud Global», han guanyat influència econòmica i política, desafiant les estructures globals establertes per les nacions desenvolupades. Aquest canvi posa de manifest la difuminació de la distinció entre «Nord» i «Sud» i ha generat critiques al terme per la simplificació de les noves dinàmiques globals i la falta de coherència geogràfica. L’autor conclou que tot i que la reformulació del terme pot significar la desvinculació de les connotacions i dels prejudicis històrics imposats, el seu ús també pot ser utilitzat com una eina d’empoderament per als pobles.
Y a-t-il une menace russe?
L’article analitza la percepció occidental del conflicte rus-ucraïnès i les implicacions estratègiques per a Europa. En primer lloc destaca la desconfiança envers Rússia: des de París i Brussel·les, Rússia és vista com un actor que només entén la força i que Putin és un mentider. La seva història de guerres (Txetxènia, Geòrgia, Ucraïna) s’interpreta com un desig de restaurar la influència soviètica. Segon, assenyala els fracassos diplomàtics occidentals: Occident va donar suport als acords de Minsk sense cap intenció real d’aplicar-los, creient que Rússia es conformaria amb l’statu quo. Tanmateix, Moscou considera Ucraïna vital per a la seva esfera d’influència, a diferència de Geòrgia o Moldàvia. Tercer, pel que fa a la dinàmica militar, Rússia, afeblida per la guerra d’Ucraïna, ha perdut gran part del seu avantatge convencional, especialment al mar Bàltic, i en resposta, l’OTAN està reforçant la seva presència al nord d’Europa. Quart, subratlla el dilema entre escalada i seguretat: l’augment de les capacitats militars d’ambdós bàndols alimenta un cercle viciós de desconfiança i rearmament, en absència de mecanismes de control d’armes. Pel que fa a les opcions de futur, l’autora argumenta que es podria plantejar una negociació més àmplia sobre la seguretat europea, inclosa una redefinició del paper nord-americà a Europa. No obstant això, reconeix que aquest enfocament suscita divisions, especialment entre França, que defensa l’autonomia estratègica, i els països de l’Est d’Europa, que estan molt més units al suport nord-americà. Així doncs, l’autora destaca l’atzucac actual i els reptes de la resolució de la crisi, oscil·lant entre la confrontació prolongada i el difícil compromís diplomàtic.
Putin’s Theories of Victory
El canvi de política de Trump cap a un acord més favorable per a Rússia ha estat rebut amb els braços oberts des del Kremlin. Després de la tensa trobada al Despatx Oval entre el president Zelenski i el vicepresident JD Vance, els objectius de Putin semblen ser més assolibles que mai. Des del retorn de Trump a la presidència, l’objectiu del Kremlin ha estat enfocat a estrènyer les relacions amb Washington. Mitjançant diversos canals de comunicació amb persones pròximes al president, Putin no només va aconseguir obrir un diàleg amb Trump, sinó també provocar un gir significatiu en la política exterior nord-americana. Apel·lant als vincles d’antics aliats i als valors tradicionals compartits entre els dos presidents, Rússia tracta d’aconseguir la seva victòria afavorint els interessos de la Casa Blanca i oferint grans beneficis econòmics, reduint d’aquesta manera la guerra d’Ucraïna a un obstacle a resoldre, més que a una prioritat geopolítica. Tot i que l’objectiu de la Casa Blanca és un cessament immediat de les hostilitats, un acord prorús sembla difícil de materialitzar. Ucraïna continua comptant amb el suport de la Unió Europea i amb recursos propis que li permeten continuar resistint. No obstant això, l’estratègia russa no es limita a una victòria immediata, sinó que se centra a debilitar la posició d’Ucraïna a través de l’aproximació amb els Estats Units, buscant alhora una suavització de les sancions imposades. En aquest joc estratègic, Putin busca minar la posició d’Ucraïna al tauler internacional intentant reduir a mínims la influència de Kíev a les negociacions. Així, la derrota d’Ucraïna seria més aviat estratègica i de llarga durada, a mesura que el conflicte es desplaça a un terreny més fàcilment controlable per a Rússia.
Trump’s Ukraine Betrayal Is a Reality Check for Taiwan
El canvi d’enfocament de Trump cap a Taiwan ha alterat la percepció de seguretat a l’illa, ja que Taiwan ha comptat tradicionalment amb els Estats Units com a protector de la seva democràcia i llibertat davant de la pressió creixent de la Xina. En aquest context, el gir de la política exterior nord-americana ha desvetllat la seva vulnerabilitat en dependre de potències externes per a la seva seguretat. La incertesa sobre la continuïtat del suport dels Estats Units i la possible modificació de les seves polítiques de seguretat han generat un debat intern on la població i el govern semblen adoptar perspectives divergents sobre com afrontar la relació amb la Xina. Per una banda, el president Lai Ching-te manté una postura realista i de confrontació amb la Xina, defensant una política ferma davant de les seves ambicions. Per altra banda, una part significativa de la societat civil opta per una visió més idealista, on la cooperació entre ambdós països es veu com una opció viable per a aconseguir una convivència pacífica i estable. Les polítiques dels governs anteriors mostren que una postura de cooperació amb la Xina és viable. Durant l’etapa del Kuomintang, l’acostament a la Xina es va interpretar com una estratègia per assegurar l’estabilitat i reforçar la legitimitat de Taiwan. No obstant això, les accions repressives del govern xinès contra les protestes democràtiques a Hong Kong a partir del 2014 van generar una reacció de desconfiança, afavorint un augment del nacionalisme que va fer que la societat taiwanesa adoptés una postura més defensiva davant de la Xina. En darrer terme, la retòrica de confrontació envers la Xina i l’aparició de la desconfiança cap als Estats Units generen una sensació de retrocés a una època de por i conflicte.
‘Security Belt 2025’ and Beyond: China’s Minilateralism on the Rise
La Xina està desenvolupant una resposta pragmàtica a les noves dinàmiques de seguretat, al mateix temps que es posiciona com una alternativa a les aliances de les potències occidentals, mentre protegeix els seus propis interessos. Es tracta d’un pla conformat a través del minilateralisme, basat en una pertinença limitada, l’actuació en objectius específics i mecanismes de cooperació flexibles que reflecteixen un model entre les relacions bilaterals tradicionals i les institucions multilaterals. Segons els autors, la Xina s’aproxima al minilateralisme per quatre motius principals; salvaguardar les línies econòmiques marítimes de comerç en col·laboració amb altres potències; modernitzar les capacitats navals del país, la seva presència i operacionalitat fora de les seves zones de domini tradicional; proveir d’una alternativa a l’aliança occidental a través de pactes pràctics i no pas ideològics, buscant al mateix temps evitar l’aïllament, reduir les vulnerabilitats, diversificar les accions i conformar una imatge constructiva de Pequín; i finalment demostrar el seu poder i eficàcia diplomàtica per navegar reptes complexos de seguretat regional, evitant la confrontació. Els autors vaticinen que aquesta estratègia augmenti geogràficament, però també temàticament. Així, ho exemplifiquen amb les darreres aliances de la Xina en operacions contra la pirateria i el terrorisme, missions coordinades de cerca i rescat, però també en aspectes com l’assistència humanitària i en casos de desastres naturals, amb Rússia, Iran, Malàisia, Tailàndia, Cambodja, Laos, Vietnam, Indonèsia, Tanzània, Moçambic i Nova Zelanda. Aquesta aproximació flexible pragmàtica per adaptar-se a les necessitats emergents de seguretat, més enllà de les àrees operacionals, indiquen la voluntat de Beijing per cooperar i expandir la seva empremta global.
The Gaza ceasefire is dead − Israeli domestic politics killed it
L’alto el foc a Gaza s’ha trencat. Tot i que Netanyahu ha assenyalat Hamàs com a responsable de la represa dels enfrontaments, la causa principal resideix en la política interna d’Israel. Des de l’entrada en vigor de l’acord d’alto el foc, persones expertes havien advertit que la segona fase, que implicava la retirada de les forces militars israelianes a Gaza a canvi de l’alliberament d’ostatges, era incompatible amb les faccions d’extrema dreta del govern de Netanyahu. Des de la seva arribada al poder, Netanyahu ha intentat afeblir el poder judicial, debilitar les institucions i transformar el sistema polític israelià. A més, acusat de corrupció, frau i abús de confiança, ha utilitzat la prolongació del conflicte com una estratègia política per retardar la seva compareixença als tribunals i mantenir-se en el poder. Alhora, la guerra li serveix de cobertura per desmantellar tothom contrari a les seves idees en les esferes de la seguretat i la política. Al mateix temps, davant de la creixent resistència dels partits ultraortodoxos, ha buscat el suport dels sectors d’ultradreta per mantenir la seva coalició, la qual li ha enviat un missatge clar: no té intenció de dur a terme la segona fase de l’acord. Tot i així, l’autor afirma que la política interna d’Israel no és l’única causa del trencament de l’alto el foc; també hi té molt a veure el canvi d’enfocament de l’administració nord-americana. El suport de Trump a l’augment de la pressió militar sobre Hamàs ha enfortit el govern de Netanyahu, que considera que la guerra és la millor manera de mantenir-se al poder i avançar en la seva agenda política, tot i que això suposi una amenaça per a l’estabilitat nacional.
Erdogan Is Trying to Divide and Conquer Turkey’s Opposition
L’autor afirma que de cara a les eleccions presidencials de 2027 a Turquia, sembla que un canvi de govern sigui cada vegada més possible. El 19 de març, Ekrem İmamoğlu, alcalde d’Istanbul i principal rival del president Recep Tayyip Erdoğan, va ser arrestat per corrupció i suspès del seu càrrec. Aquest fet ha generat un gran suport per part del seu partit, el CHP, i altres sectors, amb més de 13 milions de persones que li han fet costat. İmamoğlu ha estat considerat com un possible guanyador de les eleccions de 2027, tot i que les seves opcions s’han vist disminuïdes per les accions d’Erdoğan. L’autor argumenta que la detenció d’İmamoğlu no és només una qüestió local, és un símptoma de les profundes tensions polítiques de Turquia. Des de les protestes de 2013, la situació no havia estat tan crítica, i ara les manifestacions no són només contra Erdoğan, sinó que revelen una lluita entre el statu quo i el canvi, representats per l’AKP, i el CHP respectivament. Tot i aquesta situació, el CHP continua sent la força dominant a Istanbul, i ha estat vencedor en 35 de les 81 províncies a les darreres eleccions, amb un 37,8% dels vots, el que marca un canvi històric a la política turca. El CHP ha evolucionat per convertir-se en un partit més inclusiu, integrant tant els kurds com els conservadors religiosos, i vehicula un missatge socialdemòcrata.
Catalunya, España, Europa
Per un debat racional sobre la immigració
L’editorial de la revista Política&Prosa analitza l’acord del Govern espanyol amb Junts per a la delegació a la Generalitat de determinades competències en matèria d’immigració, un assumpte que afecta tots els països occidentals i és un dels fenòmens —i el seu tractament— que més han contribuït a la polarització de les opinions públiques. I, de retruc, a l’aparició de moviments clarament xenòfobs i al creixement d’unes propostes d’extrema dreta que s’han traduït en l’aproximació al poder de partits d’aquesta obediència en un nombre significatiu de països europeus. És un fenomen que, d’altra banda, ha portat a un enviliment de les polítiques públiques com ha passat molt especialment als Estats Units amb l’aplicació sense matisos per part de Donald Trump de les receptes més radicals que havia promès en la campanya electoral. Afirma que una societat com la catalana es mereix que l’assumpte de la immigració sigui debatut d’una manera raonable i seriosa; que sigui una reflexió col·lectiva que no caigui en la temptació de la cridòria i les simplificacions. El tensionament en el debat immigratori adquireix un caràcter particularment delicat quan comença a fer-se evident que el PSOE pot acabar pagant electoralment els acords amb Junts. I suscita una interpel·lació incòmoda per al Govern sobre el límit dels pactes en un moment en que sembla que es donen per perduts els pressupostos. L’editorial considera que un repte tan rellevant com el de la immigració s’ha d’abordar des d’una opció ben definida de col·laboració entre totes les institucions, és a dir una aposta clarament federal, que ha de descansar en el respecte a les persones, defugir la confrontació sectària i coordinar-se amb les polítiques dels altres governs que treballen en la construcció d’una Europa identificada com a espai de drets i llibertats. En definitiva, el nucli de tota política migratòria és el pacte de ciutadania, el codi compartit de drets i deures, que s’imposa a tothom, per a garantir l’accés a l’Estat de benestar i evitar la pugna entre els pobres i els més pobres, els que acaben d’arribar. Aquest és el marc de referència per a governar la immigració sense demagògies i preservar el nos(altres) junts, és a dir, la unitat civil de la ciutadania de Catalunya.
US vs. EU development approach: One is dead, what’s next for the other?
Amb el canvi en les dinàmiques de la geopolítica, la retallada d’USAID i la divisió entre els EUA i la UE, els governs del Sud Global podrien afirmar un major control sobre què passa als seus països. En conseqüència , la UE hauria d’adaptar el seu enfocament de cooperació. Si bé és cert que la UE i els EUA comparteixen objectius generals, com ara la promoció de la democràcia i el desenvolupament econòmic, les estratègies emprades per fer arribar l’ajuda difereixen notablement. D’una banda, l’ajuda nord-americana sol alinear-se amb els seus propis interessos nacionals. Per exemple, l’ajuda sol destinar-se a determinats projectes humanitaris que, en el futur, afavoriran el suport als Estats Units. A més, malgrat la rapidesa de les seves intervencions, també es retiren abruptament quan es produeix un canvi en les condicions polítiques. D’altra banda, la UE s’enfoca en associacions a llarg termini i diàlegs amb organitzacions de la societat civil i institucions nacionals. Així, promouen una major transparència, coherència en les seves polítiques i el respecte dels interessos nacionals. No obstant, els canvis en la geopolítica podrien suposar un risc per a la UE: aquests canvis han redirigit les prioritats de la UE i han tingut lloc retallades en els seus fons d’ajuda. Alhora, la manca de rapidesa en les seves respostes davant la congelació dels fons d’USAID, han plantejat dubtes sobre l’estatus i la fiabilitat de la UE com a sòcia en el desenvolupament. Addicionalment, aquests canvis geopolítics han beneficiat a altres actors com la Xina o els Estats del Golf, que estan guanyant popularitat amb els seus models de finançament alternatius. Davant d’aquest context i per tal de mantenir la seva rellevància, la UE hauria d’aprofitar els seus punts forts en coordinació i en compromisos a llarg termini. Entre d’altres coses, això inclouria reforçar aliances amb actors democràtics, invertir en associacions locals o millorar la seva capacitat de resposta ràpida. Per tant, el context actual presenta a la UE una oportunitat d’or per redefinir el seu paper com a soci estratègic i en qui confiar. En general, en un món en constant transformació, és necessari que tant la UE com altres actors s’adaptin als diferents enfocaments de la cooperació per al desenvolupament.
Une défense commune, vraiment?
L’autora considera que el debat sobre una defensa europea integrada està dominat per fantasmes, en particular el d’una Unió Europea unida davant les amenaces geopolítiques. En realitat, la UE només té un paper secundari, mentre que iniciatives clau, com la cimera del 2 de març a Londres, reuneixen estats membres i tercers països (Noruega, Canadà, Turquia). Una cimera militar celebrada a París l’11 de març també il·lustra la implicació de socis externs com Austràlia. Afirma que la Unió reapareix sobretot pel que fa al finançament, amb un anunci de 800.000 milions d’euros per part de la Comissió per donar suport a les indústries de defensa dels Estats membres. El desig de reduir la dependència de les tecnologies nord-americanes, però, s’enfronta a fracassos repetits de la cooperació industrial entre països europeus. La UE ha estructurat el seu compromís de defensa amb diversos instruments des de l’any 2004 (l’Agència Europea de Defensa, el Fons Europeu de Defensa, Facilitat Europea per a la Pau), però es veu limitada a un paper econòmic, ja que no té competència pròpia en l’àmbit de la política de seguretat i defensa comuna. Els estats membres mantenen el control estratègic, que impedeix l’aparició d’una autèntica política de defensa comuna. En conseqüència, es formen coalicions ad hoc, com la de Londres, per coordinar accions concretes. La Comunitat Política Europea, creada l’any 2022, té com a objectiu promoure el diàleg en matèria de seguretat, però sense poder de decisió concret. Així doncs, les divergències entre els estats membres estan minant la unitat de la UE. Mentre els països de l’Est estan preocupats per l’amenaça russa, els estats mediterranis estan preocupats per altres reptes (Líbia, tensions a la Mediterrània, immigració). Finalment, el text critica la tendència de la UE a legitimar el seu projecte mitjançant la guerra o l’amenaça de conflicte, recordant que històricament els estats nació s’han construït al voltant del conflicte. La proposta del Parlament Europeu de prendre decisions de defensa per majoria qualificada corre el risc de conduir a una burocràcia autoritària i bel·ligerant, en lloc de fomentar una sobirania europea autènticament concertada.
Rebuilding Europe’s Security Architecture
Davant el retorn al poder de Donald Trump a Washington, Europa es troba davant un clima canviant marcat pel recalibratge de les prioritats estratègiques americanes. Això deixa un continent vulnerable, amb un futur polític incert, amb la democràcia liberal sota amenaça, i amb una fortalesa econòmica que rep els impactes del desmantellament de l’ordre que abans afavoria el creixement de la zona. L’autora afirma que ara Europa ha de reconstruir la seva arquitectura política i de seguretat, ja que el paraigua de l’OTAN pot deixar de ser eficaç, vist el desinterès dels EUA. Així, l’agenda s’ha de construir des dels recursos i capacitats d’Europa, cosa que, d’acord amb l’autora, requerirà un esforç important i necessitarà compromisos financers militars i polítics. En aquest aspecte, destaca que els estats dins i fora de la UE ja han començat a coordinar la resposta al canvi dels Estats Units, sobretot davant l’amenaça de la seguretat que Rússia representa per les fronteres europees. Adverteix que els canvis també impactaran en la cohesió política, sobretot amb l’auge dels nacionalismes d’extrema dreta que s’alimenten dels canvis a l’altra banda de l’Atlàntic, com és el cas d’Hongria. L’autora reflexiona sobre el paper de països fora de la Unió Europea; les capacitats i el compromís del Regne Unit, amb Europa tot i el Brexit, Noruega, o potencialment Turquia, països clau, però que requeriran una arquitectura i plans de governança activa meticulosos per evitar riscos i danys col·laterals. Així, els països que es posicionin a favor de l’anomenada “E5 Plus” (la coalició emergent d’Alemanya, França Polònia, Itàlia i Espanya més el Regne Unit) es distanciaran dels actors que minen la solidaritat europea en un model supra-governamental d’avantguarda per sobre del marc de la UE, però seguint principis de transparència, com un cos intergovernamental amb normes vinculants per les institucions de la Unió.
Europe Steps Up: A Turning Point in Berlin
Alemanya ha aprovat la reforma del límit de deute per tal de poder incrementar les inversions en defensa, a més d’un pressupost especial per a infraestructures. D’acord amb l’autor, això demostra que Europa ha fet un pas endavant, ha abandonat la simple retòrica, i que aquest fet sense precedents demostra la necessitat de prendre mesures extraordinàries en circumstàncies extraordinàries. Així, afirma que el continent s’ha adonat que no és tangible aspirar a ser un gegant econòmic en un món dirigit per Donald Trump, Xi Jinping i Vladímir Putin, després de la humiliació pública del president Zelenski al Despatx Oval” i la negociació dels afers de seguretat europea a l’Aràbia Saudita, sense la participació d’Europa. L’autor adverteix que el desplegament de mesures econòmiques potencialment il·limitat ha d’adreçar-se a objectius estructurals amb eficàcia i efectivitat per aconseguir un impacte real i evitar el malbaratament de fons. Així, assenyala que s’han de deixar enrere els interessos nacionals i prendre el control de les estructures de comandament per conduir operacions conjuntes, fins i tot sense el suport americà. A més, destaca la necessitat d’enfortir la competitivitat econòmica davant l’augment dels aranzels dels Estats Units, i recull les dades del Financial Times que asseguren que un augment del 2,4% del comerç intraeuropeu podria substituir fins a un 20% de l’exportació a Washington. Alerta, però, que els canvis han d’evitar l’increment de la despesa i apostar per solucions polítiques. Finalment, assegura que els canvis han de ser efectius i duradors, i no poden subestimar el suport dels europeus, encara que siguin conscients dels riscos de seguretat del context actual. i que els estudis apuntin el suport de la ciutadania a la decisió presa a Berlín.
La política transaccional en los Balcanes Occidentales en el segundo mandato de Trump
El plantejament de la Unió Europea per als Balcans Occidentals posa l’accent en la importància que té mantenir les iniciatives diplomàtiques en favor de l’ampliació. Del 2014 al 2019, els esforços de la Unió pràcticament no van donar fruit, sobretot pel que fa a les reformes de l’Estat de dret. Aquest període, anomenat “estabilocràcia”, es va caracteritzar pel suport de la Unió Europea als governs locals a canvi de seguretat i estabilitat, però aquesta situació va minvar les iniciatives de reforma i va incrementar el caràcter purament transaccional de les relacions. L’estabilitat regional aparent, sustentada sobretot en fonaments autocràtics, té el conflicte social com a contrapunt. Hi va hagut protestes recents a Sèrbia, per exemple, arran de la signatura amb la UE d’un acord per a un projecte de mineria de liti que compta amb la forta oposició de grans moviments socials. La UE sembla considerar aquests governs com a inevitables en l’ecosistema polític actual, cosa que comporta un gran cost pel que fa a la credibilitat de la seva estratègia de comunicació a la regió. La garantia d’estabilitat dins un marc antiliberal serà un risc intermedi-alt per a la UE si Brussel·les no pressiona amb determinació a favor de l’Estat de dret o no aconsegueix el compromís local amb els criteris de Copenhaguen. En aquest senti, l’autor considera que una ampliació basada només en les necessitats geopolítiques desvirtua els valors de la UE. Trobar doncs un equilibri entre el suport a l’estabilitat i la promoció dels principis democràtics serà de vital importància per restaurar la credibilitat de la UE; altrament, la situació més probable per als propers quatre anys estarà marcada pel conflicte social i la instrumentalització de les tensions regionals en potència per part de les elits.
First year of Georgia’s ‘foreign agent’ law shows how autocracies are replicating Russian model
L’autocràcia està guanyant força a nivell mundial i un dels principals motors d’aquest fenomen és el que els autors anomenen “aprenentatge autoritari”. Aquesta idea es basa en que els líders autocràtics s’inspiren mútuament i adapten les tàctiques d’altres règims similars per consolidar el seu poder. Un exemple clar és Geòrgia, on el partit governant, Somni de Geòrgia, que va arribar al poder després de les eleccions de 2012, i des de llavors ha anat allunyant-se de les reformes pro-occidentals de l’anterior president, ha anat evolucionant cap a postulats autocràtics seguint l’exemple de Rússia. El 2024, Geòrgia va aprovar una llei d’“agents estrangers”, inspirada en la de Putin, que es presentava com una mesura per augmentar la transparència, però que s’ha utilitzat per perseguir l’oposició i obliga les ONG que reben més del 20% del seu finançament de l’estranger a registrar-se com a “agents d’un poder estranger”. En el cas de Geòrgia, el govern ha aprofitat la situació per intensificar la repressió política, acusar a l’oposició de «forces polítiques criminals» i criminalitzar les protestes. L’experiència de Geòrgia il·lustra com els règims autoritaris s’estan influenciant mútuament, emprant el propi estat de dret per enderrocar la democràcia. La llei d’“agents estrangers” ha servit de trampolí per a activitats repressives tant a Rússia com a Geòrgia. No obstant, a Rússia va trigar una dècada en consolidar-se com a eina per reprimir l’oposició, mentre que a Geòrgia, el partit Somni de Geòrgia ha accelerat el procés.
Democracia, diversidad y cultura
Occident s’encamina a l’autodestrucció amb la seva espiral militarista
Fabian Scheidler explora al seu llibre El fin de la megamáquina. Historia de una civilización en vías de colapso (Icaria, 2024) el capitalisme com un sistema global que ha dominat les relacions econòmiques, polítiques i culturals durant segles. La seva proposta principal és identificar aquest sistema com una “Megamàquina”. Aquesta metàfora fa referència a un conjunt d’estructures que operen de manera interdependent i que es basen en l’acumulació infinita de riquesa, el poder de l’Estat modern i el control ideològic. Al seu entendre, aquest sistema ha estat impulsat per la guerra i la ideologia occidental, que han servit per justificar l’imperialisme i la colonització. Inspirat en el marxisme i la teoria del sistema-món de Wallerstein, Scheidler critica el capitalisme, no només des d’una perspectiva econòmica, sinó també cultural i militar. A més, subratlla la importància del complex militar-industrial en l’expansió del capitalisme, que el porta a qüestionar la visió mecanicista de la natura. Des d’aquesta perspectiva, parla de la “tirania del pensament lineal”, que assumeix que la natura i la societat funcionen com una màquina, amb causes i efectes previsibles. Argumenta però que, malgrat les crisis globals, la societat té l’oportunitat de mobilitzar una transició social i ecològica. En aquest sentit, rebutja que els avanços tecnològics, com ara la fusió nuclear o la intel·ligència artificial, puguin ser la solució a les crisis. Finalment, considera que l’increment de la despesa militar a Europa és una resposta a la pèrdua d’hegemonia a Occident. En lloc de cercar solucions diplomàtiques, Occident està optant per una escalada militar, amb la qual cosa adverteix que s’està desmantellant l’Estat de benestar i entrant en un camí d’autodestrucció.
L’internationale réactionnaire, ou comment trois familles de pensée se retrouvent dans leur détestation du progressisme
El text analitza la guerra intel·lectual i cultural protagonitzada per una internacional reaccionària que aglutina tres corrents: la dreta cristiana, el populisme identitari i el transhumanisme llibertari. Aquests grups, encara que divergents, s’han unit contra el progressisme i el wokisme. Primer, hi ha la dreta cristiana (evangèlics i catòlics integristes) que rebutja la Il·lustració i defensa valors tradicionalistes com la prohibició de l’avortament i la família tradicional. Segon, el populisme identitari, encarnat per figures com Marine Le Pen o Viktor Orbán, és més nostàlgic que revolucionari. Pretén preservar els èxits del passat sense intentar restablir un ordre antic. Tercer, el transhumanisme llibertari, impulsat per les elits tecnològiques, defensa una governança basada en startups i una visió elitista del progrés, en oposició als populistes i tradicionalistes. L’autor afirma que malgrat les referències intel·lectuals comunes, aquesta coalició continua sent fràgil a causa de les tensions internes. Així i tot, assenyala que si alguns experts creuen que podria col·lapsar degut a les seves contradiccions, altres temen l’expansió imperialista regional. Davant d’això, la resistència podria adoptar la forma d’una altra internacional, unida al voltant del liberalisme i de la defensa de les llibertats individuals. Europa es troba, doncs, en una cruïlla estratègica d’aquesta lluita ideològica.
¿El fin de la ayuda al desarrollo?
La frenada de l’ajuda al desenvolupament anunciada pels EUA i per diversos donants europeus es reflectirà segurament en una reducció molt substancial, que podria rondar els 70.000 milions de dòlars, a partir del 2025. En part, els pressupostos es redueixen perquè algunes de les partides, marcades pel context de la guerra a Ucraïna, ho fan. Tot i això, l’autora afirma que el principal motiu de les retallades en l’ajuda té a veure amb els canvis geopolítics recents i les narratives sobre el sistema multilateral i de desenvolupament. A més, les dades de l’OCDE no aconsegueixen capturar la presència creixent, a l’ecosistema de desenvolupament, dels donants del sud global, amb programes cada cop més ambiciosos de cooperació sud-sud. Considera que a curt termini, no tornarà a pujar l’ajuda al desenvolupament i perquè ho fes haurien de compensar aquestes caigudes els altres donants del Comitè d’Ajuda al Desenvolupament de l’OCDE i/o els del sud global. Però són, precisament, els principals donants del CAD, els que han anunciat retallades a curt i mitjà termini. A més, les retallades al pressupost d’ajuda de la UE en la revisió de l’últim marc financer plurianual vaticinen una caiguda en el cicle pressupostari següent. Aquesta situació podria potser revertir-se com a resposta al desacoblament dels EUA del sistema multilateral, però difícilment podria arribar a substituir-lo en termes financers. D’altra banda, si bé hi ha una clara inversió política en la cooperació sud-sud, tot i no tenir dades contrastades del volum de finançament mobilitzat, els indicis apunten a un volum molt inferior a la bretxa que sorgirà de les retallades. L’autora afegeix que a mitjà i llarg termini, potser sí que pugi l’ajuda. L’antecedent més immediat d’un canvi geopolític d’aquesta magnitud el podem trobar a la caiguda del Mur de Berlín. Amb la desaparició dels dos blocs, també va desaparèixer una de les raons de ser d’una ajuda nascuda en el discurs inaugural del president Truman –el four points speech– per a l’enfortiment de les aliances a tots dos bàndols. Així, és probable que l’ajuda es readapti a aquest abrupte canvi de context, cosa que porti a nous augments. L’actitud del sud global envers la cooperació al desenvolupament mostra, de fet, la funcionalitat de l’ajut per a les relacions internacionals i la política exterior en termes més generals.
Economía, bienestar e igualdad
The global trading system needs new rules, not tariffs
El sistema de comerç internacional està trencat, adverteixen els autors de l’article, que asseguren que la imposició d’aranzels de Donald Trump no ho arreglarà, sinó que promou un proteccionisme que no s’ha vist des de fa un segle. Així, exposen que el sistema Bretton Woods en què es basa l’Organització Mundial del Comerç per promoure el multilateralisme, la cooperació, els mercats oberts i bona fe ja no funciona. Els autors preconitzen la reformulació de les lleis del comerç internacional per afavorir els països que defensin normatives laborals i ambientals, el flux de capital i la imposició d’impostos a les multinacionals per afavorir el petit comerç. D’altra banda, també defensen la imposició de barreres i aranzels a qui no ho faci. Així, es posicionen en favor de la competició i la prosperitat dins de mesures de seguretat perquè els països en via de desenvolupament creixin dins d’uns estàndards regulats. També volen incentivar una mirada més àmplia de l’economia, i recalquen que no cal esperar que els Estats Units catalitzin aquest canvi, sinó que encoratgen els països que formen part de l’Acord de Cooperació Trans-Pacífic i la Unió Europea per progressar en la proposició de polítiques més justes. Apunten que, si no es fan canvis, s’establirà un ordre en què, d’acord amb Tucídides, “els forts fan el que volen, i els dèbils pateixen el que els toca”, i que una economia basada en la força perjudica a tothom. Així, destaquen que la Xina ha ignorat les bases de l’OMC per dominar les cadenes de producció i automatitzar-les per colpejar als competidors dificultant la creació de cadenes manufactureres pròpies afectant molts llocs de treball, mentre que els Estats Units amenacen amb els aranzels per intimidar els altres països per exigir des de més inversió interna fins a accions per frenar el flux de fentanil cap al país.
On Donald Trump’s tariffs: a spectacle of struggle and control
L’editorial del diari The Guardian afirma que l’ús dels aranzels per part de Donald Trump reflecteix la idea de Michel Foucault que la política és una continuació de la guerra per altres mitjans. El president nord-americà enfoca els aranzels com una manera de donar suport als treballadors nord-americans, però els considera principalment com a eines de pressió i domini, fins i tot contra aliats com la Gran Bretanya. Si Trump imposa un aranzel del 20% a totes les importacions, el creixement del Regne Unit disminuirà i una guerra comercial mundial en podria empitjorar l’impacte. La política aranzelària de Trump està impulsada per la seva imatge com a home de negocis i la seva creença que la política estructura la societat per beneficiar determinats grups socials. Els aranzels es poden aixecar si els països compleixen les seves demandes, beneficiant els seus aliats polítics i donants. Un possible acord entre el Regne Unit i els Estats Units exemplificaria aquesta dinàmica, que requeriria que Gran Bretanya obris els seus mercats a l’agroempresa dels EUA, acabés amb els impostos digitals i eximís les empreses d’IA de tota responsabilitat. Per la seva banda, la UE també s’enfronta a una pressió similar, ja que Trump vol utilitzar els aranzels per contrarestar les regulacions digitals europees que afecten empreses com Apple i Meta. En darrer terme, el seu enfocament comercial es basa més en el rendiment i el poder que en la política, utilitzant la interrupció i la coacció per recompensar la lleialtat i castigar els qui el repten: per a Trump, la política és una guerra que es lliura per mitjà de l’economia.
A tabela fake de Trump
En aquest article, l’autor critica durament els aranzels anunciats per Donald Trump en l’anomenat «Dia de l’Alliberament», assenyalant que les xifres presentades són falses i no es corresponen amb els aranzels reals aplicats per països com la Xina, la Unió Europea i Vietnam. En lloc de reflectir els aranzels, els valors de la taula de Trump en realitat representen les balances comercials, cosa que fa que l’argument dels aranzels «recíprocs» no sigui vàlid. Les dades de l’OMC mostren que els aranzels reals que s’imposen a les mercaderies nord-americanes que entren a països com la UE només són d’entre 1% i 2%, molt per sota del 39% exposat per Trump. L’autor adverteix que, basant-se en dades incorrectes, Trump ha iniciat una guerra comercial que podria causar danys importants a l’economia nord-americana i mundial, interrompent les cadenes de valor establertes, especialment entre els EUA, Mèxic i el Canadà. Els aranzels poden reduir les importacions, però també perjudicaran les exportacions, augmentaran els costos de producció i reorientaran les inversions cap a sectors menys productius. En comptes de buscar solucions reals a problemes com el dèficit extern, Trump aposta per mesures populistes i proteccionistes, que l’autor compara amb el model fallit de les economies sud-americanes dels anys setanta.
How to make sense of Donald Trump’s tariffs
Aquest article analitza les polítiques aranzelàries de Donald Trump i argumenta que tenen més sentit quan es miren més amb la lent de l’economista Albert Hirschman, que no pas amb marcs econòmics tradicionals com els de Keynes o Friedman. Hirschman, al seu llibre de 1945 National Power and the Structure of Foreign Trade, va explorar com els països utilitzen el comerç com a eina de coacció i poder, idees ignorades fins llavors. Els aranzels de Trump, presentats com a nacionalisme econòmic, s’alineen amb el concepte d’imperialisme econòmic de Hirschman, on el comerç s’utilitza per dominar en lloc de cooperar. Aquesta perspectiva contrasta fortament amb les teories clàssiques del lliure comerç que assumeixen un poder equilibrat entre les nacions. Ara, una nova onada d’economistes està revisant les idees de Hirschman en el camp de la «geoeconomia», que se centra en la dinàmica de poder en el comerç i les finances globals, que s’articula al voltant de les idees-clau següents: els països més petits són vulnerables quan depenen massa dels socis comercials dominants; el veritable poder hegemònic dels Estats Units rau en el seu sistema financer, no en la fabricació; i el control hegemònic s’enfonsa ràpidament un cop el domini comença a erosionar-se, a mesura que les alternatives es tornen viables.
Sostenibilidad y cambio climático
China Is No Climate Savior
Des del retorn de Donald Trump a la presidència dels EUA, el seu govern ha pres mesures en contra de les polítiques climàtiques globals, com ara retirar-se de l’Acord de París i fomentar l’explotació de recursos fòssils. Davant d’aquesta situació, s’ha assenyalat a la Xina com la darrera i la millor esperança del món per liderar l’acció climàtica. No obstant això, l’autor afirma que aquesta perspectiva ignora dades crucials sobre la realitat de les emissions i la trajectòria del país en matèria climàtica. Tot i que la Xina està invertint en energies renovables, especialment solar i eòlica, el seu consum de carbó representa més del 30% de les emissions globals de CO2 i la dependència d’aquest recurs no mostra signes de disminuir. Des de 2015, l’any en que va signar l’Acord de París, la Xina ha estat responsable del 90% de l’augment global en les emissions de carboni. La trajectòria de les emissions de la Xina posa en evidència les limitacions del compromís global, per exemple, de reduir l’escalfament global a 1,5ºC. Fins i tot si la Xina aconseguís el seu pic d’emissions enguany i després les reduís a zero per a 2060, encara consumiria tot el pressupost global de carboni necessari per a mantenir aquest objectiu. Així mateix, és molt probable que no compleixi la seva promesa de reduir les emissions de carboni en un 18% per a 2025, ni els seus altres compromisos per a limitar l’ús de carbó i expandir l’energia neta. En definitiva, malgrat els avenços de la Xina i les promeses d’una transició verda, la Xina encara depèn dels combustibles fòssils i el seu camí cap a la descarbonització serà lent. L’autor conclou que la retòrica climàtica de la Xina s’ha d’observar amb cautela, ja que les seves promeses i l’esperança depositada en el seu lideratge climàtic es veuen entelades pel seu enfocament pragmàtic, que prioritza els seus interessos geopolítics sobre un canvi climàtic real.
Climate change isn’t fair but Tony Juniper’s new book explains how a green transition could be ‘just’
Tony Juniper, president de Natural England, un organisme públic consultiu patrocinat pel Departament de Medi Ambient, Alimentació i Afers Rurals del Regne Unit, ofereix una perspectiva de classe a la qüestió climàtica al seu llibre Just earth: How a Fairer World Will Save the Planet (Bloomsbury, 2025) en el que explica com la desigualtat social es configura com un dels principals factors que frenen la resolució dels problemes ambientals. Juniper apunta que les polítiques ambientals no poden ser efectives si no es tenen en compte les desigualtats socials i econòmiques que afecten gran part de la població mundial. La desconnexió entre les àrees més desafavorides i les polítiques ambientals dona lloc a una falta d’inclusió a les decisions polítiques que contribueixen a perpetuar les desigualtats i dificultar la implementació d’estratègies amb perspectiva de classe. Així, el plantejament presentat al llibre mostra la necessitat d’un canvi de paradigma a favor dels col·lectius més vulnerables. Per a fer front a aquests reptes, Juniper presenta un dels conceptes clau, “la transició justa”, un enfocament difícil de definir amb exactitud, però que proposa una transformació social cap a una societat més equitativa, alineada amb els drets laborals i la inclusió de les comunitats més afectades, com la classe treballadora, les dones i els països en vies de desenvolupament. Així, la seva agenda de deu punts inclou mesures com el canvi en les mètriques de progrés, on proposa substituir el PIB per indicadors de benestar i consum sostenible. Aquest enfocament contribuiria a desviar la societat d’un model de consumisme i competència cap a un model que promogui una millor qualitat de vida per a tothom, amb l’objectiu d’una major justícia social com a pilar fonamental per a la resolució de problemes ambientals.
Innovación, ciencia y tecnología
D.O.G.E.: anatomie du coup d’État numérique d’Elon Musk
El DOGE (Departament d’eficiència governamental), sota el lideratge d’Elon Musk i de l’administració Trump, ha pres el control de la infraestructura digital del govern federal dels EUA per reestructurar l’administració d’una manera opaca i autoritària. Utilitzant els sistemes informàtics de les agències federals, han acomiadat funcionaris en massa, han retallat programes socials i econòmics i han utilitzat bases de dades per exercir el seu poder coercitiu. El seu enfocament es basa en una doble lògica: l’opacitat i el fet consumat, dificultant qualsevol reacció dels contrapoders. L’autor argumenta que aquesta estratègia forma part d’un projecte ideològic encaminat a debilitar l’estat administratiu, percebut com un obstacle burocràtic, tractant-lo com un negoci a reestructurar. Està recolzat per una coalició de tendències llibertàries, anarco-capitalistes i conservadores que advoca per una reducció del paper de l’Estat i una desregulació massiva. Tanmateix, aquest enfocament dur condueix a grans errors i interrupcions, especialment en la seguretat nacional i la governança. Malgrat la resistència judicial i administrativa, el DOGE ja ha causat danys estructurals que amenacen de tenir conseqüències duradores per a l’administració i la societat nord-americanes. Davant d’aquest atac llampec, els poders de control corren el risc de ser insuficients, ja que tot i que poden frenar determinades accions, són impotents davant mètodes d’una brutalitat sense precedents. També és possible que no puguin actuar amb la rapidesa suficient per evitar el dany resultant. La qüestió de la resiliència és doncs essencial: els Estats Units també depenen d’altres poders administratius que s’apliquen a nivell federal o local. Però l’anàlisi de les accions dutes a terme pel DOGE revelen l’evolució del federalisme a favor del poder central, una infraestructura administrativa reforçada i multiplicada per la seva infraestructura digital. En darrer terme, aquesta crisi posa de manifest la importància de les infraestructures burocràtiques, sovint invisibles, però imprescindibles per al funcionament de l’Estat.
Europe Must Avoid Becoming a Digital Colony
Europa ha d’avançar cap a una sobirania digital per no dependre d’altres actors en el futur. No fer-ho, podria afectar els seus valors fundacionals. Per això, els autors presenten una solució denominada EuroStack per reconstruir el sector tecnològic europeu amb la mateixa urgència amb què en altres moments es va adreçar el metall, el carbó i el petroli. Aquesta proposta consta de set capes interconnectades. El continent ha de reforçar la seva capacitat productiva de xips en àmbits estratègics com la salut i l’automoció, amb hubs com Dresden o Eindhoven. Tot i tenir empreses com ASML, el continent pateix la pressió de la guerra comercial global i la caiguda de la seva producció de semiconductors. La xarxa europea, representada pel projecte Iris2, encara va per darrere de la Xina i els EUA. Cal apostar pel desenvolupament del 6G i impulsar un pla de compra pública estratègica per infraestructura crítica. En l’àmbit de l’Internet de les Coses (IoT), Europa ha d’evitar la dependència de drons, sensors i plataformes estrangeres i aprofitar la seva fortalesa en robòtica per protegir ports, centrals i ciutats intel·ligents. Quant a les dades al núvol, consideren que és urgent crear una alternativa pròpia, interoperable i descentralitzada, que garanteixi la sobirania i eviti la dependència de servidors externs. Així, afirmen que el projecte Gaia-X ha fallat per manca d’escala i visió clara. En plataformes i programari, cal invertir estratègicament en codi obert i assegurar que eines com l’euro digital estiguin protegides per tecnologia europea. Finalment, en IA i dades, Europa té una gran base científica i capacitat computacional, però necessita traduir-la en empreses escalables mitjançant “fàbriques d’IA” enfocades a reptes socials com el clima o la salut. En darrer terme, Europa encara és a temps d’actuar, però, segons els autors, la finestra d’oportunitats s’està tancant. Si se cedeix el control a poders tecnològics externs sense respectar les necessitats del continent, corre el risc de convertir-se en una colònia digital.