Idees d’actualitat – El cesarismo tecnológico: ¿promesa de innovación o doctrina del control?
07 mayo 2026
Las democracias liberales contemporáneas se sostienen sobre un equilibrio delicado: por un lado, la soberanía popular y, por el otro, un conjunto de límites institucionales destinados a proteger los derechos y las libertades individuales. Este pacto, heredero de la Ilustración y consolidado a lo largo de tres siglos, parte de la premisa de que el poder político ha de estar en manos de actores legitimados democráticamente y sometido a mecanismos de control. Sin embargo, en las últimas décadas ha irrumpido un fenómeno que escapa a ese esquema: la concentración de poder económico, tecnológico e informativo en manos de unas pocas corporaciones globales. Este fenómeno, a menudo calificado de oligarquía tecnológica, plantea un reto estructural para la democracia: introduce centros de poder que nadie ha elegido, pero con una enorme capacidad de influencia sobre las decisiones colectivas.
Empresas como Palantir ejemplifican esta nueva mutación del poder: no se limitan a ofrecer servicios tecnológicos, sino que aspiran a redefinir la arquitectura misma del Estado. Su modelo —basado en la integración profunda en instituciones públicas, la creciente dependencia tecnológica y la captación de datos— difumina la frontera entre la esfera pública y privada. La lógica comercial del “land and expand” consiste en entrar en una organización con un contrato inicial modesto para convertirse después en una infraestructura imprescindible. El resultado es una dependencia estructural que cuestiona la soberanía efectiva de los poderes públicos. Cuando el Estado necesita una arquitectura digital privada para funcionar, su autonomía queda en manos ajenas.
Es precisamente en este punto donde lo que se ha denominado “Manifiesto Palantir”, publicado a finales de abril en forma de 22 tesis, aporta una claridad ideológica inusual. Lejos de limitarse a un documento corporativo, el texto funciona como una declaración programática sobre el futuro de la relación entre tecnología, poder y democracia. Su tesis central es inequívoca: Silicon Valley tiene una deuda moral con el Estado que ha hecho posible su crecimiento, y debe asumir un papel activo en la defensa nacional y en la pugna geopolítica global. Esta idea implica una reorientación profunda del sector tecnológico, que abandona la pretensión de ser un espacio de innovación neutral para convertirse en un actor central en la producción de poder —especialmente militar.
El manifiesto también insiste en que el desarrollo de armas basadas en inteligencia artificial es inevitable: la cuestión no es si se construirán, sino quién las construirá y con qué fin. Con esta formulación se esquiva deliberadamente el debate democrático sobre los límites de la tecnología, presentándolo como una pérdida de tiempo frente a una rivalidad global inexorable. En paralelo, se defiende la necesidad de reforzar el “hard power” mediante software especializado, la reintroducción del servicio militar y una crítica abierta al pluralismo y a las concepciones igualitarias de la cultura. El resultado es una cosmovisión en la que la democracia liberal aparece como insuficiente e ineficaz —demasiado lenta, demasiado deliberativa— para estar a la altura de los desafíos del siglo XXI.
Todo ello revela la verdadera naturaleza del nuevo cesarismo tecnológico: no estamos ante un simple exceso de poder económico, sino ante un proyecto ideológico que legitima la concentración de poder en nombre de la eficacia, la seguridad y la supervivencia de una determinada civilización o, en términos de Benedict Anderson, de una comunidad imaginada. El cambio de paradigma no es meramente técnico, sino profundamente político. El discurso que lo acompaña—con frecuencia envuelto en terminología republicana clásica o apelaciones al bien común— esconde una redefinición de la legitimidad. La idea de que la eficiencia, la seguridad o el progreso tecnológico pueden reemplazar los procedimientos democráticos como fuente de legitimidad apunta hacia formas de tecnocracia iliberal. La democracia deja entonces de ser un fin en sí misma para convertirse en un instrumento condicionado por los resultados: crecimiento, seguridad, estabilidad.
El peligro de este nuevo cesarismo reside en su naturaleza híbrida. No se trata de una ruptura explícita con el orden democrático, sino de una erosión gradual desde dentro. Los nuevos actores del poder tecnológico no necesitan abolir las instituciones democráticas; les basta con vaciarlas de contenido y hacerlas depender de infraestructuras que no controlan. Esta dinámica recuerda formas históricas de concentración de poder, pero con una diferencia crucial: la dimensión informativa. El control de datos, algoritmos y canales de comunicación otorga a estas corporaciones una capacidad sin precedentes para influir en la opinión pública, modelar comportamientos y anticipar decisiones.
Además, el carácter transnacional de estas empresas dificulta la aplicación de los mecanismos clásicos de regulación democrática. Las jurisdicciones estatales, diseñadas para gobernar actores territoriales, resultan insuficientes ante organizaciones que operan a escala global y pueden desplazarse o adaptarse a entornos reguladores más favorables. Esto genera una asimetría estructural en la que los Estados permanecen encorsetados en marcos nacionales mientras el poder tecnológico se mueve en un espacio globalizado que escapa al control efectivo.
Ante este escenario, es imprescindible delimitar con claridad la frontera entre innovación tecnológica y voluntad de dominación. La innovación, en sí misma, no es ni buena ni mala; su valor depende del marco institucional y normativo en el que se produce. El problema surge cuando la innovación se convierte en un vehículo de concentración de poder sin control democrático. En este sentido, el relato según el cual el progreso tecnológico es inevitable y, por tanto, incuestionable, constituye una estrategia retórica que busca desactivar el debate público. Presentar determinadas evoluciones como inexorables es, en realidad, una manera de evitar la deliberación sobre sus límites y condiciones.
La historia nos recuerda que ningún avance tecnológico es neutro. Desde la revolución industrial hasta la era digital, cada transformación ha implicado reconfiguraciones de poder, conflictos sociales y nuevos actores políticos. La actual revolución de la inteligencia artificial y de las infraestructuras digitales no es una excepción. La diferencia es que, hoy, la velocidad y la escala del cambio desbordan la capacidad de adaptación de las instituciones democráticas.
Esto no significa que la democracia esté condenada a retroceder, pero sí exige estar a la altura del desafío. Lo primero es reconocer la dimensión política del fenómeno tecnológico. Lo segundo, fortalecer los mecanismos de control democrático sobre las infraestructuras digitales: regulación, transparencia y rendición de cuentas. Y lo tercero, reformar las instituciones con una perspectiva global que les permita hacer frente a actores que operan más allá de las fronteras de los Estados.
El riesgo del nuevo cesarismo tecnológico no es solo la concentración de poder sin precedentes, sino su progresiva normalización. Si se acepta que la eficiencia tecnológica puede reemplazar la legitimidad democrática, se abre la puerta a una transformación profunda del sistema político. La frontera entre innovación y dominación no es una línea fija, sino un espacio de tensión que hay que gestionar políticamente. En este sentido, el futuro de la democracia dependerá de su capacidad para integrar la tecnología sin renunciar a sus principios fundamentales.
Al fin y al cabo, el desafío no es frenar el progreso, sino encauzarlo: someterlo a las reglas del juego democrático, no al revés. Solo entonces será posible evitar que la promesa de innovación se convierta en un instrumento de dominación y que el nuevo cesarismo tecnológico acabe por corroer lo que, hasta ahora, ha sido el núcleo irrenunciable de las sociedades libres.
Fotografía: TechCrunch. Creative Commons Attribution 2.0 Generic license.
Carla León Xipell, estudiante en prácticas en el CETC, ha participado en este número de Idees d’actualitat.
Política internacional y globalización
The Age of American Caesarism
L’autor argumenta que els Estats Units estan entrant en una mena d’era de cesarisme, comparant el lideratge de Donald Trump amb figures com Juli Cèsar. Al seu entendre, durant el seu segon mandat, Trump governa principalment mitjançant ordres executives i declaracions d’emergència, evitant el procés legislatiu i debilitant el paper del Congrés i dels tribunals. Aquesta concentració de poder no ha aparegut de sobte, sinó que és el resultat de dècades d’evolució política i jurídica. En particular, els sectors conservadors han contribuït a justificar una visió expansiva del poder presidencial, com la teoria de l’“executiu unitari”, que defensa que el president ha de tenir control gairebé total sobre el govern executiu. L’autor afirma que aquest model posa en risc el sistema de checks and balances que és central a la Constitució nord-americana. Quan el poder es concentra en una sola branca, s’erosiona la llibertat i es genera inestabilitat política i econòmica, ja que les polítiques poden canviar bruscament d’una administració a una altra. Finalment, l’autor fa una crida —especialment als conservadors— perquè reconeguin el seu paper en aquest procés i impulsin reformes per restaurar l’equilibri institucional: reforçar el Congrés, limitar els poders d’emergència del president i recuperar els principis constitucionals originals. En definitiva, l’article alerta que els EUA s’estan allunyant del model republicà tradicional i es dirigeixen cap a un sistema amb un executiu molt més dominant, i defensa la necessitat urgent de corregir aquesta deriva.
How China Is Positioning Itself Ahead of the Trump–Xi Summit
Xina està preparant-se de manera gradual i estratègica per a la propera cimera entre Donald Trump i Xi Jinping, buscant maximitzar el seu avantatge sense provocar excessives tensions. En lloc d’actuar de forma agressiva, Pequín adopta un enfocament pacient i calculat, orientat al llarg termini. Una de les claus és que la Xina aprofita el fet que els Estats Units estan centrats en altres crisis, especialment el conflicte amb l’Iran, la qual cosa permet a la Xina guanyar temps, influir en l’entorn regional i reforçar la seva posició abans de la trobada. Al mateix temps, la Xina desplega diverses iniciatives diplomàtiques —com l’apropament a Corea del Nord— per consolidar relacions i modelar l’escenari geopolític a l’Àsia oriental, i projectar-se com un actor estabilitzador i, fins i tot, com a possible mediador en conflictes internacionals. En l’àmbit econòmic i estratègic, Pequín busca influir en qüestions clau com els controls tecnològics, les inversions, els aranzels o Taiwan, tot mantenint flexibilitat per adaptar-se segons evolucioni la situació. En darrer terme, l’autor afirma que la Xina no busca guanys immediats o espectaculars, sinó construir progressivament una posició de força i condicionar les negociacions amb els Estats Units des d’una situació més favorable.
Russia Is Making Bank on Trump’s Iran War
La guerra impulsada pels Estats Units contra l’Iran està generant un efecte paradoxal: tot i perjudicar l’estabilitat global, està beneficiant econòmicament Rússia de manera significativa. El factor clau és l’augment dels preus del petroli, provocat per la disrupció del subministrament mundial —especialment arran de tensions a l’estret d’Ormuz—, que ha fet pujar el valor del cru fins a nivells molt elevats. Això afavoreix especialment Rússia, un dels principals exportadors d’energia del món. Amb preus més alts, el Kremlin pot ingressar milers de milions addicionals, fins i tot venent petroli amb descompte respecte als mercats internacionals. Això li permet compensar en part els efectes de les sancions occidentals imposades arran de la guerra a Ucraïna. L’autor assenyala que la política dels Estats Units contribueix indirectament a aquest resultat. Davant l’augment dels preus energètics, Washington ha flexibilitzat o aplicat de manera menys estricta algunes restriccions sobre el petroli rus per evitar una crisi interna, fet que incrementa encara més els ingressos de Moscou. En l’àmbit geopolític, Rússia també en surt reforçada. La guerra amb l’Iran desvia l’atenció i els recursos dels Estats Units cap a l’Orient Mitjà, reduint la pressió en altres escenaris, com Ucraïna, amb la qual cosa dona més marge d’actuació al Kremlin i consolida la seva posició internacional. Tanmateix, adverteix que aquests beneficis poden ser temporals, ja que una prolongació del conflicte o una eventual caiguda dels preus del petroli podria revertir part dels guanys. A més, una escalada incontrolada podria generar més inestabilitat global que també acabaria afectant Rússia.
Kim’s Dangerous Liaisons
L’autor argumenta que Corea del Nord està entrant en una nova fase estratègica molt més perillosa gràcies a l’aprofundiment de les seves relacions amb Rússia i, en menor mesura, amb la Xina. Durant dècades, el règim de Kim Jong Un havia estat depenent principalment de Pequín, però ara està diversificant els seus aliats i guanyant marge d’autonomia. La relació amb Rússia és especialment significativa, i des de la invasió d’Ucraïna, Moscou i Pyongyang han intensificat la cooperació: Corea del Nord subministra armes i munició, mentre que Rússia ofereix tecnologia militar avançada i suport econòmic. Aquest intercanvi pot millorar substancialment les capacitats militars nord-coreanes, incloent-hi míssils i sistemes convencionals, cosa que incrementa el risc per als Estats Units i els seus aliats. Paral·lelament, la Xina observa aquesta aproximació amb ambivalència. Tot i que tradicionalment ha volgut mantenir Corea del Nord sota la seva influència, Pequín també veu avantatges en un alineament més ampli contra els Estats Units. Això pot portar-la a relaxar la pressió sobre Pyongyang, debilitant encara més els mecanismes internacionals de contenció. En aquest context, l’autora adverteix que aquesta aliança informal entre potències autoritàries no és necessàriament estable ni basada en la confiança mútua, però sí és prou funcional per desafiar l’ordre internacional. Corea del Nord, en particular, en surt reforçada: obté recursos, legitimitat i capacitats sense haver de fer concessions significatives. Finalment, l’article critica la manca d’atenció estratègica dels Estats Units cap a Corea del Nord i argumenta que Washington ha subestimat el problema mentre es concentrava en altres conflictes, fet que ha permès a Pyongyang millorar la seva posició. Conclou que, si els Estats Units no reaccionen amb una estratègia més coherent i sostinguda, el risc d’escalada militar i d’inestabilitat regional augmentarà de manera significativa.
Israele e l’implosione da guerra permanente
L’article analitza, segons l’autor, la deriva potencialment autodestructiva d’Israel a partir d’una equació central: espai = seguretat i seguretat = identitat. Aquesta lògica, alimentada per sectors ultrasionistes religiosos que invoquen un mandat diví per justificar l’expansió territorial entre el Nil i l’Èufrates, fomenta una política d’ampliació constant del territori. Tot i que aquest horitzó pot semblar llunyà, actua com a ideal de referència per a determinats actors polítics. Després del trauma del 7 d’octubre, l’autor sosté que es produeix un canvi qualitatiu: la prioritat ja no és només la seguretat, sinó l’autoafirmació identitària. El projecte del Gran Israel es concep així com un deure envers un mateix. En aquest context, la deshumanització del rival —tant dels gazians com dels palestins de Cisjordània— legitima l’ús de la violència i troba un reflex simètric en la propaganda d’organitzacions com Hamàs. Les conseqüències d’aquesta estratègia resulten, segons el text, profundament contradictòries. D’una banda, el factor demogràfic limita la viabilitat d’un control indefinit sobre territoris cada cop més extensos i densament poblats. De l’altra, la violència dels colons a Cisjordània, fins i tot criticada parcialment per figures governamentals, contribueix a deteriorar la cohesió interna i la imatge exterior del país. A més, la reputació internacional d’Israel s’ha vist greument afectada, incloent-hi la percepció als Estats Units, mentre augmenta l’emigració de ciutadans israelians. Finalment, l’autor conclou que aquesta dinàmica condueix a una guerra permanent i a una victòria impossible, amb el risc d’afeblir el mateix estat que pretén reforçar.
There Is No Democracy Without Arabs
L’editorial del diari israelià Haaretz defensa que no pot existir una democràcia real a Israel sense la plena participació política dels ciutadans àrabs, i critica durament l’oposició israeliana per evitar o rebutjar la cooperació amb els partits àrabs. Sosté que, davant el govern de Benjamin Netanyahu i els seus aliats d’extrema dreta, l’oposició hauria de construir una aliança àmplia que inclogui també aquests partits si vol oferir una alternativa real de govern. Molts líders opositors reconeixen la necessitat de substituir el govern actual, però alhora exclouen els representants àrabs per càlcul electoral o per pressions ideològiques. Aquesta contradicció debilita les possibilitats de formar una majoria parlamentària alternativa, ja que, aritmèticament, és molt difícil derrotar el bloc de la dreta sense el suport dels partits àrabs. L’editorial també denuncia una tendència més profunda: la marginació sistemàtica dels ciutadans àrabs dins del sistema polític israelià. Aquesta exclusió no només és injusta des d’un punt de vista democràtic, sinó que també erosiona la legitimitat del sistema i reforça dinàmiques de discriminació. A més, critica el discurs que equipara els partits àrabs amb actors “il·legítims” o “extremistes”, considerant-ho una estratègia que beneficia la dreta i perpetua la divisió. L’editorial recorda que ja hi ha precedents de cooperació política entre partits jueus i àrabs, i que aquesta via és tant possible com necessària. Així doncs, l’oposició israeliana ha de triar entre dues opcions: continuar evitant els partits àrabs i mantenir l’statu quo polític, o apostar per una veritable democràcia inclusiva. Sense aquesta inclusió qualsevol projecte democràtic a Israel serà incomplet i feble.
How Gold and Regional Rivalries Drive the War in Sudan
La guerra civil que des de fa quatre anys està assolant Sudan està profundament marcada per la competició geopolítica i econòmica al voltant de l’or, amb un paper clau dels Emirats Àrabs Units (EAU). Tant l’exèrcit sudanès com la milícia paramilitar RSF financen el conflicte mitjançant l’explotació i exportació d’or, que s’ha convertit en el recurs central per pagar armes i combatents. Els Emirats apareixen com l’actor central d’aquest sistema, ja que són el principal destí de l’or sudanès —tant legal com de contraban—, la qual cosa contribueix indirectament a prolongar la guerra. Aquesta relació crea una dinàmica en què actors externs obtenen beneficis econòmics mentre el conflicte s’intensifica sobre el terreny. Al mateix temps, la guerra ha desencadenat una de les pitjors crisis humanitàries del món. Milions de persones pateixen fam extrema, desplaçament i col·lapse dels serveis bàsics. Els autors subratllen que la fam no és només una conseqüència accidental del conflicte, sinó en part una eina de guerra: bloquejos, destrucció agrícola i violència impedeixen la producció i distribució d’aliments. Un altre element a tenir en compte és la manca de resposta internacional. Amb altres crisis globals acaparant l’atenció, l’ajuda humanitària ha disminuït i les potències han prioritzat interessos estratègics o econòmics per sobre de la resolució del conflicte. Això ha permès que la guerra s’allargui i que les dinàmiques extractives —com el comerç d’or— continuïn sense control. En darrer terme el conflicte al Sudan no es pot entendre només com una guerra interna sinó com una guerra alimentada per xarxes econòmiques globals i rivalitats regionals. L’or és el motor financer del conflicte, mentre que la implicació —directa o indirecta— d’actors externs com els Emirats contribueix a perpetuar tant la violència com la fam massiva.
Mali: la Russie, alliée incertaine d’une junte menacée par l’offensive djihadiste
La junta militar del Mali es troba en una situació molt fràgil arran d’una ofensiva gihadista d’una escala i coordinació sense precedents. Diversos grups —especialment el GSIM (afiliat a Al-Qaeda) i rebels tuaregs— han atacat simultàniament nombroses zones del país, incloent-hi ciutats clau com Kidal, fet que ha posat en qüestió el control del règim sobre el territori. En aquest context, les autores descriuen el paper de Rússia com a aliat de la junta com incert i limitat. Tot i que Moscou dona suport militar a través de l’Africa Corps (successor del grup Wagner), aquesta ajuda no ha estat suficient per evitar derrotes importants. Per exemple, les forces russes han hagut de retirar-se de Kidal després de l’avanç rebel, i fins i tot han patit pèrdues materials, com la destrucció d’un helicòpter de combat. També assenyalen que aquest nou dispositiu rus és menys eficaç que l’antic Wagner: té un mandat més restringit, una capacitat de resposta més lenta i menys iniciativa operativa, la qual cosa genera frustració dins de la mateixa junta, que esperava un suport més contundent per consolidar el seu control territorial A més, l’ofensiva gihadista revela debilitats estructurals del règim malià: manca de control sobre el territori, dependència excessiva d’actors externs i incapacitat per estabilitzar el país malgrat anys de suport internacional. Si Rússia no aconsegueix revertir la situació, el seu projecte d’expansió d’influència al Sahel —que inclou aliances amb Mali, Burkina Faso i Níger— podria quedar greument compromès.
África, epicentro de la violencia terrorista
L’article analitza el desplaçament del centre de gravetat del terrorisme global cap a l’Àfrica, especialment al Sahel, que actualment s’ha convertit en la regió més afectada del món. Segons dades recents de l’Índex Global de Terrorisme, la major part de les morts i atemptats terroristes es concentren ja en països africans com Burkina Faso, Mali, Níger, Nigèria, Somàlia o la República Democràtica del Congo. Aquest augment de la violència es vincula a factors estructurals com la fragilitat dels estats, la debilitat institucional, la pobresa, la porositat de les fronteres i els conflictes armats prolongats. En aquests contextos, grups com el JNIM, Boko Haram, l’ISWAP o Al-Shabaab han pogut expandir-se i consolidar-se aprofitant el buit de poder i la manca de control estatal. L’autora també subratlla que el terrorisme a l’Àfrica no és un fenomen aïllat, sinó que està estretament relacionat amb dinàmiques globals de seguretat i amb altres formes de violència organitzada. Sovint, les mateixes zones afectades pel terrorisme són també escenaris de conflictes armats, desplaçaments massius i crisi humanitària, amb milions de persones afectades i serveis bàsics col·lapsats, incloent el tancament d’escoles i la inseguretat alimentària. Un altre punt clau és la desigual visibilitat internacional del fenomen: tot i que el terrorisme a l’Àfrica és el més letal, rep menys atenció mediàtica i política que el d’altres regions com Orient Mitjà o Europa, la qual cosa dificulta la mobilització de recursos i la resposta internacional sostinguda. Finalment, defensa que la resposta al terrorisme ha de ser integral: no només militar o policial, sinó també orientada a enfortir institucions, millorar la governança, reduir desigualtats i abordar les causes estructurals de la radicalització. També destaca la importància de la cooperació internacional i del paper de les víctimes en les estratègies de prevenció.
Catalunya, España, Europa
Europe’s Migration Promises Are Building A Dangerous Expectation Trap
Els governs europeus competeixen per demostrar duresa en matèria migratòria. Polítiques de retorn més estrictes, nous procediments de control fronterers i mesures d’externalització es presenten com a solucions a un problema que domina el debat polític des de la crisi de 2015. El canceller alemany Friedrich Merz, per exemple, ha suggerit que fins a un 80% dels refugiats sirians podrien retornar en tres anys. L’article adverteix que afirmacions com aquesta alimenten falses expectatives amb conseqüències potencialment greus. Les dades empíriques contradiuen aquest discurs. La recerca a llarg termini mostra que el retorn efectiu entre refugiats és molt limitat: als Països Baixos, només entre un 4 i un 10% dels beneficiaris d’asil dels anys noranta van retornar al cap de quinze o vint anys. El Tribunal de Comptes Europeu estima que només el 19% de les resolucions de retorn cap a països no europeus s’executen. Aquesta bretxa entre promesa política i realitat configura l’anomenada expectation trap: quan els governs prometen un control que no poden assolir, posen en risc la confiança en les institucions. L’article subratlla que el retorn depèn inevitablement de la cooperació —tant dels migrants com dels països d’origen— i que les polítiques excessivament coercitives poden ser contraproduents. A més, els fluxos migratoris responen a factors estructurals com la guerra o la inestabilitat política que cap política de control no pot neutralitzar per si sola. Alhora, el nou Pacte Migratori de la UE es basa en un equilibri fràgil entre estats membres: mentre els països de primera entrada assumeixen gran part de la pressió, la solidaritat dels altres continua sent incerta. Si el repartiment de quotes de reubicació es percep com injust, el suport polític pot erosionar-se i posar en risc tot el sistema. Els autors no qüestionen el dret dels estats a regular la migració, però reclamen més honestedat política. En un context d’envelliment demogràfic i escassetat de mà d’obra, centrar-se gairebé exclusivament en el retorn ignora que la migració és també part de la solució. Si les expectatives polítiques continuen xocant amb les limitacions legals i pràctiques —inclòs el dret d’asil—, el resultat pot ser una erosió progressiva de la confiança democràtica i de l’estat de dret europeu.
The low-hanging fruits towards a Military Schengen
La mobilitat militar —durant anys ignorada i infrafinançada— s’ha convertit en un dels eixos centrals de l’ambició de defensa de la Unió Europea. El context ho explica: el cinquè any de la invasió russa d’Ucraïna, la incertesa creixent sobre el compromís nord-americà amb la seguretat europea i la hipòtesi d’un atac rus contra territori de l’OTAN el 2029, que ha passat de ser un escenari teòric a una suposició de planificació real. La resposta institucional més visible és la Comunicació Conjunta de la Comissió Europea de novembre de 2025, que traça una fulla de ruta per assolir un “Schengen Militar” el 2030: menys burocràcia, mecanismes d’emergència i infraestructures més resilients. Tanmateix, els autors adverteixen que l’ambició no garanteix resultats. La forma final del reglament i els pressupostos associats dependran de negociacions entre estats membres, sovint condicionades per prerrogatives nacionals i inèrcies burocràtiques. En aquest sentit, l’article subratlla que el progrés no requereix necessàriament unanimitat entre els 27, com demostren diverses coalicions regionals que ja impulsen solucions pràctiques. Davant d’aquest escenari, es proposa prioritzar mesures d’impacte immediat. En primer lloc, cal identificar sistemàticament les vulnerabilitats mitjançant equips independents d’avaluació (red teams) que posin a prova infraestructures i procediments, fins i tot amb la participació d’equips ucraïnesos amb experiència de combat. En segon lloc, és imprescindible reforçar la resiliència social davant el sabotatge i les amenaces híbrides, establint canals centralitzats de denúncia i campanyes de conscienciació pública, seguint l’exemple d’Ucraïna, que el 2025 va registrar milers d’alertes ciutadanes. Finalment, cal integrar plenament el sector privat —empreses logístiques, operadors portuaris i ferroviaris— en marcs de cooperació civil-militar que permetin compartir informació de manera segura i eficaç. Aquestes mesures no bastaran per construir per si soles un “Schengen Militar”, però generaran confiança operativa i acceleraran reformes més ambicioses. En un moment en què Europa no es pot permetre retardar decisions, el pragmatisme no és una opció secundària, sinó el camí més creïble per garantir una mobilitat militar ràpida i segura quan sigui necessari.
Europe's cyber defence now runs on American goodwill
La ciberdefensa europea depèn en gran mesura dels Estats Units, especialment pel que fa a tecnologia, intel·ligència i capacitats avançades. Europa no disposa encara d’una autonomia real en aquest àmbit i sovint confia en empreses i infraestructures nord-americanes per protegir-se de ciberamenaces. L’autor afirma que un dels punts clau és l’impacte de les noves tecnologies, com la intel·ligència artificial, que poden fer vulnerables sistemes digitals a gran escala. Això incrementa la necessitat de defenses sofisticades, però Europa no lidera aquest desenvolupament i queda en una posició de dependència. L’autor també adverteix que aquesta situació és problemàtica des del punt de vista estratègic: si el suport dels EUA disminueix o es condiciona políticament, Europa podria quedar exposada. Per això, defensa que la UE hauria d’invertir més en capacitats pròpies, fomentar un ecosistema tecnològic europeu i reduir la dependència externa.
L’Irlande du Nord, de plus en plus irlandaise
Des de les pàgines de Le Monde diplomatique l’autor analitza la transformació política i identitària d’Irlanda del Nord deu anys després del Brexit. Tot i que el conflicte armat va acabar amb l’Acord de Divendres Sant, la societat continua marcada per divisions entre comunitats protestants unionistes i catòliques republicanes, visibles encara en barreres físiques i segregació urbana. Tanmateix, l’autor destaca que s’està produint un canvi profund. El Brexit ha alterat l’equilibri històric en separar econòmicament Irlanda del Nord de la resta del Regne Unit i acostar-la a la República d’Irlanda. Aquesta nova realitat ha reforçat els intercanvis comercials i la integració amb el sud, afavorint una progressiva irlandització del territori. A nivell polític, el creixement del partit republicà Sinn Féin simbolitza aquest gir. Per primera vegada, el nacionalisme irlandès té una posició dominant en institucions clau, reflectint també una evolució demogràfica que redueix el pes tradicional de la comunitat unionista. Això obre la possibilitat real d’un referèndum sobre la reunificació de l’illa, previst pels acords de pau si hi ha majoria favorable. L’article també subratlla que les identitats s’estan tornant més complexes: una part creixent de la població, especialment els joves, es defineix menys en termes religiosos o nacionals rígids i més en funció d’interessos econòmics i europeus. Tot i així, adverteix que les tensions no han desaparegut i els bloquejos institucionals continuen sent freqüents. En definitiva, l’autor defensa que Irlanda del Nord està entrant en una nova fase històrica: sense violència generalitzada i amb un desplaçament progressiu cap a Irlanda. Així doncs, el Brexit, lluny de reforçar la unió amb Londres, ha accelerat una dinàmica que podria culminar, a mitjà termini, en la reunificació de l’illa.
La cuestión de Alemania
L’autor analitza la vigència de la denominada “qüestió alemanya”, un debat històric sobre el paper d’Alemanya a Europa i la dificultat d’integrar la seva potència dins d’un equilibri continental estable. Després de la derrota a la Segona Guerra Mundial, les potències vencedores van buscar fórmules per evitar que Alemanya tornés a convertir-se en una amenaça, incloent idees de desindustrialització i fragmentació territorial. No obstant això, amb el pas del temps i especialment amb la seva integració a les institucions europees, Alemanya es va reconstruir fins a convertir-se en el motor econòmic del continent. Avui, aquesta posició central genera una paradoxa. D’una banda, Europa necessita el lideratge alemany per afrontar reptes globals com la guerra a Ucraïna, la competència geopolítica i la incertesa sobre el compromís dels Estats Units amb la seguretat europea. De l’altra, tant dins com fora del país persisteixen reticències històriques davant qualsevol intent d’assumir un rol hegemònic. Juliana destaca que Alemanya es troba en un moment de redefinició estratègica: ha de decidir fins a quin punt vol i pot exercir lideratge en àmbits com la defensa, tradicionalment allunyats de la seva política després de la postguerra. Aquest procés no és senzill, ja que implica superar limitacions internes, com una cultura política prudent, i alhora gestionar la percepció externa dels seus veïns. En definitiva, la “qüestió alemanya” continua sent rellevant perquè reflecteix una tensió estructural dins d’Europa: la necessitat d’un lideratge fort i, al mateix temps, el temor que aquest lideratge esdevingui dominació, en un context on el futur de la integració europea dependrà, en gran mesura, de si Alemanya és capaç d’equilibrar responsabilitat, poder i confiança amb la resta del continent.
Four principles for an EU-Hungary reset
El canvi polític a Hongria després de la derrota de Viktor Orbán obre una oportunitat per reiniciar la relació amb la UE i l’autor assevera que Brussel·les hauria d’aprofitar aquest moment de força per fixar condicions clares i orientar Hongria cap a una línia més alineada amb Europa. En aquest sentit, proposa quatre principis clau per a aquesta nova etapa: una condicionalitat estricta en l’estat de dret mitjançant la qual la UE ha d’exigir reformes reals (justícia independent, lluita contra la corrupció) abans de normalitzar completament les relacions o desbloquejar fons; una responsabilitat i reversió del passat en que el nou govern afronti els abusos de l’etapa anterior i reconstrueixi les institucions democràtiques, i no es limiti a fer canvis superficials; un alineament geopolític: Hongria hauria d’apropar-se a les posicions de la UE en política exterior (especialment respecte a Rússia i altres actors), deixant enrere el bloqueig i les ambigüitats anteriors; i finalment una reintegració plena dins la UE gradual i condicionada al compliment continu de compromisos, aprofitant la capacitat d’influència actual de Brussel·les. En síntesi, l’article defensa que la UE no ha de limitar-se a passar pàgina, sinó utilitzar aquest moment per assegurar canvis profunds i duradors a Hongria, combinant incentius i exigències per evitar repetir els problemes del passat.
Democracia, diversidad y cultura
Lleó XIV: ordre, diàleg i humilitat
L’article analitza el primers any del pontificat de Lleó XIV, identifica tres eixos centrals del seu lideratge —ordre, diàleg i humilitat— i situa aquest projecte en un context global marcat per la polarització, els conflictes i la crisi del multilateralisme, que el papa compara amb moments de desorientació històrica com la caiguda de l’Imperi Romà. Pel que fa a l’ordre, Lleó XIV defensa la necessitat de recuperar un marc estable que permeti afrontar el caos contemporani. Inspirant-se en sant Agustí, alerta que una societat sense horitzó moral pot derivar en orgull, conflicte i abusos. Per això critica el nacionalisme excessiu i la degradació del lideratge polític, i reivindica una pau desarmada, basada en la justícia i no en la imposició. El segon pilar és el diàleg, que es tradueix en un estil de govern col·laboratiu i sinodal. El papa vol una Església que escolti tothom i construeixi consensos, tant internament com en la seva relació amb el món. Això es reflecteix en la seva manera de prendre decisions —consultiva i oberta— i en la voluntat d’actuar com a constructor de ponts, evitant la confrontació directa fins i tot en contextos políticament tensos. Finalment, la humilitat apareix com la base del seu lideratge. En contrast amb figures autoritàries o egòlatres, Lleó XIV aposta per un perfil discret, centrat en el servei i en la capacitat d’escolta. Aquesta actitud també es manifesta en la seva prudència a l’hora d’afrontar debats controvertits i en la voluntat d’unir sensibilitats diverses dins de l’Església sense generar fractures. En definitiva, Lleó XIV vol reforçar la unitat de l’Església per contribuir a un món més reconciliat. El seu projecte no busca grans ruptures doctrinals, sinó reordenar prioritats i promoure una cultura política i moral basada en l’ordre, el diàleg i la humilitat com a resposta a la crisi global actual.
Trump, la follia e l’ideologia
L’article inverteix la pregunta de Shakespeare per formular el veritable repte intel·lectual que planteja Donald Trump: no es tracta de detectar bogeria on sembla que hi ha mètode, sinó d’esbrinar si hi ha mètode en allò que aparenta ser bogeria. Segons l’autor, la irrupció d’una estratègia del caos a la Casa Blanca ha desbordat les categories interpretatives tradicionals i ha posat en crisi no només la política, sinó també les aliances, les institucions internacionals i els mecanismes de protecció de la democràcia liberal. L’autor proposa dues possibles claus explicatives. La primera és teòrica: Trump podria encarnar la figura del sobirà definida per Carl Schmitt, aquell que es legitima no en la legalitat sinó en la capacitat de suspendre la norma. La segona és instintiva: el carisma personal i la contradicció permanent com a prova que no existeix cap límit efectiu. En tots dos casos, el resultat és una personalització extrema del poder, que concentra la decisió en una sola figura i expulsa el coneixement expert de l’aparell d’estat. Quan els negociadors nord-americans en conflictes internacionals són figures de l’entorn personal del president, la gestió de les crisis esdevé un afer gairebé domèstic, amb una pèrdua evident de capacitat institucional. Aquesta dinàmica explica, en part, la desproporció entre les ambicions i els resultats, entre la voluntat de domini i la incapacitat de traduir la força en política efectiva. Els Estats Units i el conjunt del sistema internacional en paguen el cost, en forma d’erosió d’autoritat i d’incertesa creixent. Tanmateix, l’autor adverteix contra la temptació de reduir el fenomen a una anomalia clínica. Diagnosticar Trump de boig és una drecera cognitiva que desresponsabilitza les elits polítiques, exonera els seus votants i oculta l’arrel ideològica del fenomen. El trumpisme no és un accident, sinó el resultat d’una mutació profunda de la dreta nord-americana, que ha substituït el mite reaganià de l’excepcionalitat americana per l’“America First” i ha convertit el moviment MAGA en una força de ruptura institucional. És aquesta dreta, conclou l’autor, qui ha d’afrontar la decisió entre conservadorisme de sistema o deriva reaccionària. Cap explicació clínica la podrà eximir d’aquesta responsabilitat.
Economía, bienestar e igualdad
La crise scélérate
A parer de l’autor existeix el risc d’una nova gran crisi financera global que s’estaria gestant en un àmbit poc visible: el mercat del crèdit privat, que ha crescut fora dels circuits bancaris tradicionals i amb poca regulació, acumulant riscos sistèmics importants. Aquesta olla a pressió financera podria esclatar en qualsevol moment i desencadenar una reacció en cadena amb conseqüències devastadores per a l’economia mundial. A diferència de crisis anteriors —com la dels subprime el 2008 o la bombolla d’internet—, el perill actual no prové d’un únic sector clarament identificable, sinó d’una confluència de múltiples factors de risc. Lordon adverteix que els senyals d’alarma apareixen simultàniament en diversos àmbits financers, la qual cosa fa que la situació sigui especialment perillosa i difícil de controlar. Afirma que inicialment, l’atenció s’havia centrat en les valoracions inflades de les empreses d’intel·ligència artificial, però considera que aquest no és el nucli real del problema. Les bombolles borsàries poden ser espectaculars, però no sempre són les més destructives. El veritable risc es troba en estructures opaques de crèdit, on els préstecs s’acumulen sense garanties suficients i amb inversors cada cop més nerviosos. A més, aquesta fragilitat financera coincideix amb un context econòmic i geopolític tens, marcat per possibles crisis energètiques i decisions polítiques que podrien agreujar la situació. La combinació d’inflació, recessió i inestabilitat financera podria generar una crisi d’una magnitud excepcional, comparable a una onada gegant que superi totes les anteriors.
Why Capitalism Persists
L’article ressenya el llibre de Sven Beckert, Capitalism: A Global History (Allen Lane, 2025) i defensa la idea que el capitalisme persisteix no malgrat les seves crisis i contradiccions, sinó precisament gràcies a elles. Segons l’autor, el sistema capitalista no és estàtic ni coherent, sinó que es reinventa constantment a partir de tensions socials, resistències polítiques i transformacions històriques. Adelman qüestiona les visions simplistes que presenten el capitalisme com un model homogeni sorgit únicament d’Occident. En canvi, subratlla que el seu desenvolupament ha estat global, desigual i conflictiu, amb contribucions i experiències diverses arreu del món. Això implica que el capitalisme no s’ha imposat de manera lineal, sinó a través de processos complexos d’interacció entre imperis, estats, mercats i societats locals. Un aspecte destacat és que el capitalisme genera constantment resistències i moviments de contestació —treballadors, colònies, moviments socials— que obliguen el sistema a adaptar-se. Aquestes tensions no el destrueixen, sinó que sovint el transformen i el fan més resilient. Així, reformes, regulacions i noves formes institucionals emergeixen com a resposta a crisis o conflictes previs. L’autor també subratlla que el capitalisme adopta formes diverses segons el context polític: pot coexistir amb democràcies liberals, però també amb règims autoritaris. Aquesta capacitat d’adaptació explica per què no hi ha un únic model capitalista, sinó múltiples variants que evolucionen en funció de les condicions històriques i geopolítiques. La força del capitalisme, doncs, rau en la seva flexibilitat i capacitat de reinvenció. Lluny de col·lapsar davant les seves crisis recurrents, el sistema tendeix a reconfigurar-se integrant les crítiques i tensions que genera.
Sostenibilidad y cambio climático
Lebanon accuses Israel of committing ‘ecocide’ in country since 2023
El govern del Líban ha acusat Israel de cometre ecocidi arran de la destrucció ambiental causada per les seves operacions militars des del 2023. L’acusació es basa en un informe científic elaborat pel Consell Nacional de Recerca del Líban, que documenta danys ecològics extensos i sistemàtics. Segons aquest informe, els atacs han provocat la destrucció de milers d’hectàrees de boscos, greus danys a terres agrícoles i infraestructures rurals, així com contaminació del sòl i de l’aire. Aquest impacte ambiental té conseqüències directes sobre la salut pública, la seguretat alimentària i la capacitat de recuperació del país. El cost total dels danys —incloent-hi pèrdues econòmiques i reconstrucció— s’estima en desenes de milers de milions de dòlars. Aquestes acusacions s’han de contextualitzar dins del conflicte més ampli entre Israel i Hezbol·là, amb combats recurrents al sud del Líban, bombardejos i desplaçaments de població. El govern libanès sosté que les tàctiques israelianes —com la destrucció d’infraestructures i l’impacte sobre zones civils— recorden altres escenaris recents i tenen efectes duradors sobre el medi ambient. Per la seva banda, l’exèrcit israelià defensa que intenta minimitzar els danys a civils i al medi ambient, tot i que experts assenyalen que la situació continua evolucionant i que els danys podrien ser encara més grans del que es coneix actualment, amb efectes potencialment irreversibles sobre el territori libanès.
Europe’s auspicious renewable: Hydro power
Segons l’autora l’energia hidroelèctrica és una de les fonts renovables més infravalorades però alhora estratègicament clau en la transició energètica europea. Tot i que el debat públic se centra sovint en l’energia eòlica i solar, l’energia hidràulica continua sent fonamental perquè aporta una qualitat que les altres no tenen: flexibilitat i estabilitat del sistema elèctric. A diferència de les renovables intermitents, la hidroelèctrica pot generar electricitat de manera controlada i immediata, cosa que la converteix en un complement essencial per equilibrar la xarxa. Les centrals amb embassaments poden actuar com a bateries naturals, alliberant energia quan la demanda és alta o quan falla la producció d’altres fonts. L’autora també subratlla que Europa ja disposa d’una infraestructura hidroelèctrica significativa, especialment en països nòrdics i alpins, i que aquesta podria jugar un paper més rellevant sense necessitat de construir massivament nous embassaments. Això és important en un context en què la UE vol reduir la dependència dels combustibles fòssils i reforçar la seva seguretat energètica. Tanmateix, també apunta limitacions importants, ja que el potencial de creixement és reduït perquè molts dels millors emplaçaments ja estan explotats, i els nous projectes sovint troben resistència ambiental i social. A més, el canvi climàtic pot afectar la disponibilitat d’aigua i, per tant, la producció futura. En aquest sentit, planteja que el futur de l’energia hidroelèctrica europea no passa tant per expandir-la massivament, sinó per optimitzar i modernitzar les instal·lacions existents, integrar-les millor amb altres renovables i utilitzar-les com a eina clau per estabilitzar el sistema.
Innovación, ciencia y tecnología
AI will dissolve civilisation as we know it
L’article parteix d’una imatge literària: la novel·la Pícnic extraterrestre (Sexto Piso, 2025) dels germans Strugatski, on uns alienígenes visiten la Terra durant un breu període i la deixen plena d’artefactes incomprensibles. L’autor utilitza aquesta metàfora per suggerir que els veritables “aliens” contemporanis no provenen de fora, sinó que són creacions humanes. La intel·ligència artificial ha superat ja el llindar en què els humans poden comprendre-la i controlar-la plenament, alimentant tant esperances com temors existencials. El text es construeix al voltant de la figura de Demis Hassabis, cofundador de DeepMind, presentat com un dels pensadors més lúcids sobre les promeses i els riscos de la IA. El seu projecte d’intel·ligència artificial general aspira a superar les limitacions cognitives humanes i afrontar problemes d’una complexitat sense precedents. No obstant això, l’autor adverteix contra la ingenuïtat tecnocràtica: definir què constitueix un problema ja implica judicis de valor, i els conflictes socials i morals no poden ser resolts únicament mitjançant càlculs o optimitzacions. L’impacte més profund de la IA no seria tant l’extinció de l’espècie com un xoc metafísic: la pèrdua de la nostra excepcionalitat. Inspirant-se en Spinoza i Leopardi, l’autor defensa que la consciència és una propietat emergent de la matèria i no un atribut exclusiu dels humans. Si les màquines poden arribar a desenvolupar formes d’autoconsciència, la frontera entre el biològic i el digital esdevindrà cada cop més difusa. Les conseqüències socials ja són perceptibles: les professions del coneixement s’enfronten a una precarització accelerada, les relacions personals es veuen parcialment substituïdes per xatbots i els deepfakes erosionen la distinció entre realitat i ficció. Paral·lelament, la IA no pot ser realment aturada: la manca d’un govern global efectiu i la competència entre potències garanteixen la continuïtat del seu desenvolupament. En aquest context, el veritable perill no és una superintel·ligència que odiï la humanitat, sinó un panteó de sistemes en conflicte al servei d’agendes geopolítiques oposades. Com en el mite de Prometeu, la qüestió no és si podem aturar el foc, sinó si serem capaços d’aprendre a conviure amb les seves conseqüències.
What the AI ‘jobpocalypse’ narrative misses
Els informes sobre l’impacte de la intel·ligència artificial en el mercat laboral solen compartir un mateix relat: la IA eliminarà milions de llocs de treball en l’economia del coneixement perquè és capaç de fer les tasques que aquests professionals realitzen. L’article del Financial Times qüestiona aquesta simplificació apel·lant a la història de les tecnologies anteriors, i en particular a la revolució d’internet i el programari des dels anys noranta. La clau explicativa és la demanda latent. Quan una tecnologia abarateix un producte o servei, el consum pot créixer a un ritme superior a la reducció de mà d’obra necessària. Això és el que va passar amb el desenvolupament del web: malgrat l’enorme augment de productivitat, l’explosió de la demanda de programari va generar més feina, no menys. Una dinàmica similar s’ha observat en serveis professionals com l’arquitectura, la publicitat o la comptabilitat, on la tecnologia ha augmentat la productivitat però també la demanda dels serveis. En canvi, pel que fa als productes manufacturats, on la demanda ja estava en gran mesura satisfeta, els guanys de productivitat sí que s’han traduït en destrucció neta d’ocupació. L’autor recorda també que els efectes de segon ordre sovint sorprenen. El mateix boom digital que va enfortir els treballadors del coneixement va buidar el comerç minorista tradicional —no perquè robots substituïssin els dependents, sinó perquè el comerç electrònic va desplaçar les compres físiques— mentre disparava l’ocupació en logística i emmagatzematge. I els fulls de càlcul van tenir conseqüències negatives sobre els auxiliars comptables alhora que multiplicaven la demanda d’analistes financers. La conclusió és matisada: preguntar «pot la IA fer aquesta tasca?» és un punt de partida útil, però insuficient. Factors com la regulació —que impedeix de facto la radiologia totalment automatitzada malgrat que la IA ja supera els radiòlegs humans—, la demanda latent i els efectes indirectes sobre sectors connexos determinen si una tecnologia destrueix o transforma l’ocupació. Fins ara, les professions més exposades a la IA han crescut tant com han retrocedit.
Le manifeste de Palantir pour la domination
El gegant tecnològic Palantir acaba de publicar 22 tesis sobre el futur d’Amèrica i de l’Occident que ja s’han tornat virals. Els autors analitzen el que anomenen “manifest per a la dominació” que exposa una visió política i estratègica sobre el futur dels Estats Units i d’Occident. El text és interpretat com una síntesi del pensament emergent de la tecnocràcia de poder vinculada a la Silicon Valley i a corrents ideològics com el postliberalisme, el neoreaccionarisme i l’acceleracionisme tecnològic. El nucli del manifest és la idea que la tecnologia, especialment la intel·ligència artificial i els sistemes de dades, ha de convertir-se en un instrument central de poder estatal i militar. Palantir defensa una aliança estreta entre empreses tecnològiques i l’Estat, especialment en l’àmbit de la defensa, la seguretat i la guerra. Aquesta visió implica superar les reticències liberals tradicionals a la militarització de la tecnologia. Els autors subratllen que les tesis proposen una reconfiguració profunda de la democràcia liberal: l’Estat hauria d’actuar amb més decisió, rapidesa i eficàcia, i la burocràcia hauria de ser substituïda o transformada per infraestructures digitals privades. En aquest marc, Palantir es presenta com una eina que permet augmentar la capacitat operativa de l’Estat, però que alhora pot desplaçar-ne la sobirania efectiva. També es destaca la dimensió ideològica del manifest: una crítica al relativisme cultural, al multiculturalisme i al que es percep com a “paràlisi democràtica” occidental. El manifest defensa la necessitat de recuperar una cultura política cohesionada i capaç de competir en un món dominat per la rivalitat amb la Xina. En darrer terme, els autors interpreten el manifest com un programa polític encobert sota llenguatge tecnològic, que apunta cap a una forma de poder més centralitzat, securitari i postliberal, on les grans plataformes de dades tindrien un paper estructural en la governança i la guerra.
AI can make our lives better. Here’s how
Paul Mason afirma que la intel·ligència artificial pot millorar substancialment la vida dels éssers humans si s’utilitza amb objectius socials i no només per maximitzar beneficis privats. Argumenta que el debat actual està massa centrat en la inversió en start-ups i en la competitivitat empresarial, mentre que el veritable potencial de la IA és la seva aplicació en el benestar col·lectiu. Al seu entendre, la IA ja té un impacte important en la productivitat i en la capacitat de realitzar tasques complexes, però aquest progrés tecnològic no garanteix automàticament millores socials. Sense intervenció política, els beneficis poden concentrar-se en poques mans i augmentar la desigualtat. Per això, defensa que l’Estat ha d’intervenir de manera activa per orientar la tecnologia cap a finalitats públiques. Un dels punts clau és la proposta d’utilitzar la IA per expandir l’accés a serveis i oportunitats. Per exemple, suggereix donar accés gratuït a models avançats d’IA a persones en situació de vulnerabilitat o discapacitat, permetent-los participar en formes noves de treball flexible o remot. També planteja utilitzar la tecnologia per crear noves formes de feina en àmbits com la logística amb drons o serveis digitals avançats.