I D E E S

Idees d’actualitat – Los 250 años de los Estados Unidos: la fragilidad de la realidad política
02 julio 2026

Las naciones no escogen las circunstancias en que se conmemoran a sí mismas. La historia, indiferente al simbolismo, pocas veces se alinea con la ceremonia. Los Estados Unidos celebran su 250 aniversario en un momento de contradicción estructural: siguen siendo el país más poderoso del mundo, pero crece la incertidumbre sobre su identidad política, la legitimidad de sus instituciones y su capacidad de liderazgo.

Según los indicadores convencionales, los Estados Unidos siguen siendo inigualables. Su poder militar tiene alcance global; sus universidades lideran la producción científica; sus empresas encabezan las tecnologías de la nueva frontera digital, y su sistema financiero sigue siendo un eje relevante eje central del capital internacional. Pero tras esta posición de dominio externo se esconde una fragilidad interna creciente. La polarización política se ha endurecido hasta convertirse en una forma de alienación que parece persistente, y la confianza ciudadana ha disminuido hacia casi todas las grandes instituciones públicas. El desacuerdo ya no gira únicamente en torno a las políticas, sino de la propia legitimidad del sistema.

Este aniversario tiene lugar bajo la sombra política de Donald Trump, que encarna al mismo tiempo la energía y la inestabilidad de la política norteamericana contemporánea. Él no ha originado esta crisis, pero sí la está haciendo patente y la ha acelerado. Las fuerzas subyacentes —polarización, desigualdad, fragmentación cultural y disrupción tecnológica— le preceden, y su presidencia se entiende mejor si se la interpreta como la expresión política de estas transformaciones.

Pero la cuestión más profunda es si los Estados Unidos aún conservan la capacidad institucional y cívica necesaria para gobernarse adecuadamente en las nuevas condiciones del siglo XXI. Los fundadores, especialmente James Madison y George Washington, afrontaban un problema central: cómo construir un sistema lo suficientemente fuerte para gobernar una nueva nación heterogénea y, al mismo tiempo, lo suficientemente limitado para evitar la tiranía. Su respuesta fue la fragmentación estructural del poder. La Constitución no fue concebida para eliminar el conflicto, sino para hacerlo gobernable.

La América contemporánea se ha alejado de este equilibrio. La autoridad del ejecutivo se ha expandido, mientras que la capacidad de acción del legislativo se ha debilitado bajo el efecto de la polarización y del bloqueo institucional. La gobernanza de emergencia, la expansión administrativa y los compromisos de seguridad prolongados han concentrado el poder en instituciones ejecutivas y tecnocráticas. Las crisis sucesivas —desde el 11-S hasta la pandemia, pasando por la crisis de las subprime— han normalizado formas de gobernanza excepcional. El resultado es una transferencia gradual del poder lejos de los órganos deliberativos.

Esta tensión interna se desarrolla en paralelo a una transformación más amplia del sistema internacional: la erosión del orden posterior a la Guerra Fría. Cuando el país celebró su bicentenario en 1976, los Estados Unidos lideraban un sistema occidental coherente, a pesar del fiasco de la guerra de Vietnam y el escándalo del Watergate. En 1991, tras la desaparición de la Unión Soviética, la democracia liberal y la supremacía americana parecían convergir en un orden duradero. Pero ahora este orden ha desaparecido.

El sistema actual es más fragmentado y competitivo. La rivalidad con China afecta a la tecnología, la política industrial, las cadenas de suministro y la modernización militar. Las alianzas persisten, pero son cada vez más condicionales. Ya no existe un consenso único capaz de estabilizar el sistema.

La política exterior norteamericana refleja y refuerza este cambio. Los compromisos globales se han reevaluado bajo el peso de la división interna, las restricciones fiscales, la fatiga derivada de la guerra de Ucrania y el escepticismo hacia el internacionalismo liberal. Las alianzas se tratan cada vez más como realidades contingentes y las instituciones, como simples instrumentos.

Esto genera una incertidumbre profunda entre los aliados: el poder americano sigue siendo decisivo, pero su protección permanente ya no está garantizada. La estabilidad global depende cada vez más de la cohesión interna de los Estados Unidos. Sin embargo, ni la tensión institucional ni la transición geopolítica explican completamente la situación norteamericana.

La transformación más profunda afecta a la confianza cívica. Su colapso no es sólo institucional; es también epistémico. Durante buena parte del siglo XX, la vida política norteamericana operaba dentro de un marco informativo compartido. A pesar de los sesgos partidarios, los medios y las instituciones proporcionaban una base factual común. El conflicto político se desarrollaba dentro de una realidad compartida. Eso, sin embargo, ya no existe.

En siglo XXI, los medios digitales han fragmentado el espacio informativo en esferas algorítmicas socialmente segregadas. Los ciudadanos habitan universos diferentes, definidos por fuentes, incentivos y lógicas divergentes. La política es hoy más difícil no porque el desacuerdo sea nuevo, sino porque la realidad compartida ya no está garantizada.

Las consecuencias para la gobernanza democrática son profundas. El sistema constitucional fue concebido para una república lenta: se asumía que la deliberación y la confrontación institucional moderarían los conflictos con el paso del tiempo. La comunicación digital ha invertido esta lógica. Ahora la movilización es instantánea, la escalada es continua y la lentitud a menudo es percibida como obstrucción.

Un sistema construido para desacelerar los tiempos de la política opera hoy en un entorno diseñado para acelerarlos. Esto plantea una cuestión estructural: hasta qué punto el diseño institucional del siglo XVIII y las condiciones informativas del siglo XXI se han alejado más allá de lo institucionalmente reparable.

Los Estados Unidos han sobrevivido a la Guerra Civil, a la Gran Depresión, a dos guerras mundiales y a transformaciones sociales profundas. Su resiliencia se debe tanto a la capacidad de adaptación de las instituciones como a la confianza de los ciudadanos. Esta premisa ya no se puede dar por descontada. La cuestión central, por tanto, no es si América puede mantener su poder global. La cuestión principal es si puede seguir siendo una república autónoma en un sentido políticamente sustantivo.

Las grandes potencias raramente decaen por una derrota externa. Las democracias pocas veces se derrumban de manera repentina. Más a menudo, los sistemas se debilitan desde dentro, a medida que la legitimidad se erosiona más rápidamente de lo que las instituciones pueden adaptarse. La prueba decisiva de la experiencia americana, por tanto, ya no es si puede liderar el mundo o gestionar la división interna. Es si todavía puede generar la unidad epistémica mínima necesaria para que el autogobierno siga siendo inteligible y si aún conserva algún significado en un mundo que ha dejado de compartir un marco de referencia común.


Fotografía: Un letrero dañado por el agua en Washington DC donde se puede leer «¡Felices 250 años!» Creative Commons CC0 1.0 Universal Public Domain.

Ainara Barreiro Escobar, estudiante en prácticas en el CETC, ha participado en este número de Idees d’actualitat.

more/less text

Política internacional y globalización

Nathalie Tocci The End of Trans-Atlanticism

L’article sosté que l’atlanticisme —la relació especial entre els Estats Units i Europa que ha estructurat la política occidental des de la Segona Guerra Mundial— està entrant en una fase terminal. L’autora argumenta que no es tracta només d’un problema vinculat a Donald Trump, sinó d’un canvi més profund en les condicions polítiques, econòmiques i geopolítiques que havien fet possible aquesta aliança. Durant dècades els EUA van actuar com a potència liberal hegemònica, promovent institucions internacionals, seguretat col·lectiva i obertura econòmica. Però aquest consens s’ha erosionat tant dins dels mateixos Estats Units com a Europa. La societat nord-americana està més polaritzada, el suport a les aliances tradicionals s’ha debilitat i la competència entre grans potències ha substituït l’optimisme de l’era posterior a la Guerra Freda. L’autora connecta aquesta transformació amb les tesis defensades recentment pel primer ministre canadenc, Mark Carney, que a Davos va afirmar que l’antic ordre internacional s’ha trencat i que les potències mitjanes han de reduir la seva dependència dels Estats Units. La conclusió és que Europa ja no pot donar per fet el lideratge ni les garanties nord-americanes i haurà d’assumir més responsabilitats en defensa, tecnologia i política exterior.

Manuel Gracia Santos & Blanca González Entre narrativas y un nuevo relato de la globalización

Els autors analitzen com el debat sobre la globalització està canviant i afirmen que la idea que la globalització està en retrocés és massa simplista: el que està passant és una transformació profunda de la seva naturalesa, marcada per la rivalitat geopolítica, la competència tecnològica i el retorn de la seguretat com a prioritat estratègica. Segons l’edició 2026 de l’Índex Elcano de Presència Global, els Estats Units i la Xina consoliden el seu lideratge internacional, mentre que Europa perd pes relatiu. Tot i això, el món no evoluciona cap a una bipolaritat estricta, sinó cap a una estructura més complexa, amb diversos centres de poder i una globalització més fragmentada. L’article defensa que cal construir un nou relat de la globalització. Durant dècades, aquesta es va associar principalment al lliure comerç, la interdependència econòmica i l’obertura dels mercats. Avui, però, la projecció internacional dels països depèn cada vegada més de factors com la tecnologia, la capacitat científica, els fluxos migratoris, la influència cultural i, de nou, la dimensió militar. Així doncs, la globalització no desapareix, sinó que es torna més dura i selectiva. Les dependències econòmiques ja no es perceben només com una font d’oportunitats, sinó també com una vulnerabilitat. Això impulsa polítiques industrials, estratègies d’autonomia tecnològica i una major intervenció dels estats en sectors considerats estratègics.  Pel que fa a Europa, l’anàlisi subratlla que la Unió Europea continua tenint una gran presència global agregada, però té dificultats per convertir aquest pes econòmic i normatiu en influència geopolítica efectiva. En darrer terme, el repte ja no és explicar la globalització com un procés d’integració econòmica creixent, sinó entendre-la com una nova etapa en què interdependència, competència estratègica, tecnologia i poder estatal conviuen alhora. La globalització continua existint, però amb regles, actors i prioritats diferents de les que van dominar les dècades posteriors a la Guerra Freda.

Oona A. Hathaway You Can’t Be a Superpower Without Allies

La guerra contra l’Iran ha mostrat els límits del poder nord-americà quan actua unilateralment. Segons l’autora, el president Trump va creure que la superioritat militar dels Estats Units, combinada amb el suport d’Israel, seria suficient per doblegar l’Iran. Però va iniciar el conflicte sense el suport del Consell de Seguretat de l’ONU, sense construir una coalició internacional i sense consultar els aliats regionals. L’article sosté que aquesta estratègia va fracassar perquè l’Iran va ser capaç de respondre asimètricament: amenaçant el trànsit a l’estret d’Ormuz, atacant objectius regionals i generant costos econòmics globals. Quan Washington va intentar obtenir suport internacional, molts aliats tradicionals ja no estaven disposats a implicar-s’hi. L’autora destaca que diversos socis històrics dels EUA —com Espanya, França, Itàlia, Suïssa i fins i tot el Regne Unit— van limitar o negar l’ús del seu espai aeri i de les seves bases per a operacions relacionades amb la guerra. Amplia l’argument més enllà de la guerra i defensa que la veritable font del poder dels Estats Units després de la Segona Guerra Mundial no va ser només la seva força militar, sinó la seva capacitat per crear i liderar institucions internacionals —com l’ONU o el sistema de Bretton Woods— que altres països consideraven legítimes i beneficioses. Segons aquesta tesi, l’administració Trump està erosionant aquest llegat: qüestiona institucions multilaterals, adopta polítiques econòmiques unilaterals i actua sovint al marge de les regles internacionals que els mateixos Estats Units van contribuir a crear. Mentrestant, la Xina aprofita aquest buit per augmentar la seva influència en organismes internacionals i presentar-se com un actor més compromès amb el multilateralisme. Finalment, també compara el nou acord amb l’Iran amb l’acord nuclear negociat durant la presidència d’Obama. Mentre que aquell era el resultat d’una negociació multilateral entre diverses grans potències, el nou acord es basa essencialment en una relació bilateral entre Washington i Teheran, reforçada per l’amenaça de noves accions militars.

Richard Haass & David Sacks China Could Win Taiwan Without Fighting

L’article defensa una tesi provocadora: el principal risc per a Taiwan no és una invasió militar xinesa, sinó que Pequín aconsegueixi els seus objectius mitjançant la pressió política, econòmica i diplomàtica, aprofitant els dubtes sobre el compromís dels Estats Units amb la defensa de l’illa.  Els autors argumenten que una invasió amfíbia de Taiwan continuaria sent extraordinàriament costosa i arriscada per a la Xina. Les dificultats geogràfiques, logístiques i militars fan que una operació d’aquest tipus sigui molt més complicada que moltes anàlisis assumeixen.  Per això, Pequín podria optar per estratègies de “zona grisa”: bloquejos parcials, quarantenes marítimes, coerció econòmica, pressió sobre empreses internacionals, ciberatacs, campanyes de desinformació i accions destinades a aïllar progressivament Taiwan sense desencadenar una guerra oberta. L’objectiu seria convèncer tant els taiwanesos com la comunitat internacional que la resistència és inútil i que l’acomodació amb la Xina és inevitable. Aquesta estratègia es veu afavorida per l’ambigüitat de l’administració Trump respecte a Taiwan. Si els aliats dels EUA i els dirigents taiwanesos dubten que Washington estigui disposat a assumir els costos d’una crisi, la capacitat dissuasiva nord-americana es debilita. La qüestió central no és tant què faria la Xina, sinó què creu la Xina que farien els Estats Units. Una percepció de manca de determinació podria animar Pequín a incrementar la pressió gradualment. També assenyalen que la batalla és psicològica i política. Si la població taiwanesa arribés a la conclusió que els EUA no la defensaran en una crisi greu, podria augmentar la pressió interna per acceptar concessions a Pequín. En aquest escenari, la Xina no necessitaria conquerir Taiwan militarment; n’hi hauria prou amb erosionar la confiança dels taiwanesos en els seus socis i en la seva capacitat de resistència.

Fabrizio Maronta et al. Come non finire una guerra

En aquest article, l’autor afirma que l’acord que posa fi a la guerra entre els Estats Units i l’Iran representa una victòria relativa per a Teheran, una derrota estratègica per a Washington i un revés important per a Israel. Al seu parer, l’Iran ha aconseguit preservar el règim, mantenir capacitats nuclears civils i evitar concessions significatives sobre els míssils i la seva xarxa d’aliats regionals. Tot i això, adverteix que aquesta victòria podria tenir costos futurs si la instrumentalització de l’estret d’Ormuz accelera la recerca de rutes alternatives. Considera que els Estats Units no han assolit els seus objectius i que el conflicte ha evidenciat els límits de la seva capacitat per transformar la superioritat militar en resultats polítics duradors. Alhora, Israel apareix com el gran perjudicat, ja que l’acord no resol les seves principals preocupacions de seguretat i posa de manifest tensions creixents amb Washington. L’article també relaciona aquest nou context amb la visita del president de Somaliland a Israel, interpretada com un intent israelià de reforçar la seva posició al Corn d’Àfrica i al mar Roig. La cooperació amb Somaliland s’emmarca en una estratègia destinada a protegir les rutes marítimes regionals i a contrarestar la influència iraniana en una zona de gran valor geopolític. En definitiva, l’autor veu l’acord com un signe de reequilibri regional que afavoreix l’Iran, debilita la posició nord-americana i obliga Israel a buscar noves vies per protegir els seus interessos estratègics.

Jason Willick Three lessons from the failed war in Iran

La idea que la guerra contra l’Iran serviria els interessos nacionals dels Estats Units ha quedat profundament qüestionada. El conflicte ha consumit munició crítica per a la dissuasió de Rússia i la Xina, ha provocat un augment dels preus de l’energia que erosiona els guanys econòmics de l’inici de la presidència de Trump i, lluny de debilitar el règim iranià, ha reforçat el control de la Guàrdia Revolucionària sobre el govern i els incentius per desenvolupar armes nuclears. Aquest desenllaç ofereix, tanmateix, l’oportunitat de revisar els errors estratègics que l’han fet possible. En primer lloc, convertir el canvi de règim en un objectiu de guerra és molt arriscat. Com ja va succeir amb la invasió de l’Iraq, les expectatives d’una transformació política ràpida van conduir a una guerra d’abast i durada indefinits. En segon lloc, els Estats Units es troben limitats tant militarment com políticament: una guerra prolongada hauria exposat el país i els seus aliats a nous atacs i hauria resultat difícil de sostenir davant d’una opinió pública poc disposada a suportar un conflicte sense objectius clars. Finalment, la guerra evidencia els costos d’una política exterior cada vegada menys sotmesa al control constitucional. La manca de debat al Congrés va impedir plantejar qüestions essencials i va concentrar les decisions en mans de l’executiu. Per això, la millora de l’estratègia nord-americana exigeix recuperar els mecanismes republicans de deliberació i control en matèria de política exterior.

Isaac Chotiner The Israeli Ultra-Hawks Who Feel Betrayed by Trump’s Iran Deal

En aquesta entrevista amb el comentarista israelià d’extrema dreta Shimon Riklin, aquest expressa una forta sensació de traïció per part de Donald Trump després de l’acord amb l’Iran que posa fi a la guerra. Riklin, que abans havia estat un ferm defensor de Trump, critica durament el pacte perquè considera que deixa l’Iran en una posició massa forta i debilita la seguretat d’Israel. L’acord és vist pels falcons israelians com una capitulació nord-americana que frena els plans per enderrocar el règim iranià i limita l’estratègia militar d’Israel a la regió. L’entrevistat explica que molts d’aquests sectors havien confiat en una coordinació estreta amb Washington per pressionar o fins i tot provocar el col·lapse del règim iranià, però que el canvi de posició dels Estats Units ha frustrat aquestes expectatives. Això ha generat una sensació de pèrdua de confiança en l’aliança amb els EUA i de desorientació dins del camp més bel·ligerant israelià. En conjunt, l’article reflecteix com aquest acord ha provocat una fractura política i emocional entre els “ultra-falcons” israelians i els Estats Units, amb una sensació creixent que Washington ja no és un aliat tan previsible ni tan alineat amb els objectius màxims de seguretat d’Israel.

Neri Zilber How Benjamin Netanyahu’s big moment backfired

La guerra conjunta dels Estats Units i Israel contra l’Iran, presentada com la batalla definitiva contra el principal enemic d’Israel, ha acabat evidenciant els límits de la doctrina de seguretat de Benjamin Netanyahu. En lloc de provocar la caiguda del règim iranià, el conflicte ha reforçat el control de la Guàrdia Revolucionària, ha augmentat la influència de Teheran en les negociacions regionals i ha posat de manifest una divergència d’interessos cada vegada més gran entre Washington i Jerusalem. L’acord provisional impulsat per Donald Trump ha estat rebut a Israel com un fracàs estratègic. El text no aborda ni el programa de míssils balístics iranians ni el suport de Teheran a les milícies de la regió, mentre que l’Iran podria obtenir alleujament de les sancions i accés a recursos econòmics sense haver renunciat de manera efectiva a les seves capacitats nuclears. Paral·lelament, els Estats Units han imposat un alto el foc al Líban i han limitat el marge d’actuació israelià, fet que ha aprofundit les tensions entre Trump i Netanyahu. Aquest desenllaç qüestiona una estratègia basada en la superioritat militar i en l’expectativa que una nova ofensiva permetria resoldre definitivament les amenaces que afronta Israel. Les guerres posteriors al 7 d’octubre han debilitat els adversaris d’Israel, però no han eliminat les causes dels conflictes ni han produït els canvis polítics esperats. La guerra amb l’Iran es converteix així en un advertiment sobre els riscos de perseguir objectius maximalistes i sobre la impossibilitat de «d’acabar la feina» exclusivament mitjançant la força militar.

Akram Belkaïd & Anne-Cécile Robert La crise malienne sert les desseins de l’Algérie

Mali viu una degradació continuada de la seva situació de seguretat des de fa més d’una dècada. Malgrat les operacions militars internes i internacionals, el nord i el centre del país continuen parcialment sota control de grups gihadistes (especialment el GSIM, vinculat a Al-Qaida) i de milícies tuareg aliades. La junta militar que governa el país des dels cops d’estat de 2020 i 2021 defensa una estratègia sobiranista, basada en el rebuig de la cooperació amb França i en l’afirmació d’una autonomia militar i política. Tanmateix, aquesta estratègia no ha aconseguit recuperar el control efectiu del territori ni reduir la violència. En aquest context, els autors argumenten que l’Algèria intenta recuperar influència regional, aprofitant la crisi maliana. Històricament implicada en els acords de pau d’Alger de 2015, Algèria es presenta com un actor indispensable per a qualsevol solució política futura al conflicte. La seva posició estratègica li permet actuar com a mediador i, alhora, reforçar la seva projecció al Sahel. Finalment, els autors subratlla que la crisi maliana no és només un conflicte intern, sinó un element del gran joc geopolític regional, on es creuen interessos de seguretat, influència diplomàtica i control territorial entre actors locals i regionals.

Nicolas Klein La victoire (précaire) du Tigre: la Colombie au bord de la fracture après l’élection présidentielle

El candidat de la dreta radical Abelardo de la Espriella, conegut com “El Tigre” ha guanyat les eleccions presidencials a Colòmbia per un marge molt estret, en una contesa extremadament disputada. La seva victòria és interpretada més com un rebuig al govern de Gustavo Petro que no pas com un suport sòlid al seu projecte polític. El mandat de Petro (2022–2026), primer president d’esquerres de la història recent del país, deixa un balanç contradictori: alguns indicadors macroeconòmics es mantenen estables, però hi ha deteriorament fiscal, crisi del sistema sanitari i fortes dificultats per implementar reformes estructurals a causa de la manca de majoria parlamentària. En matèria de seguretat, la seva estratègia de pau total amb grups armats ha tingut resultats ambigus: han disminuït alguns enfrontaments, però ha augmentat el control territorial de grups criminals i persisteixen nivells elevats de violència. L’autor subratlla també una profunda fractura social i política: el país queda dividit en dos blocs gairebé irreconciliables, amb una oposició que qüestiona la legitimitat del resultat electoral i un Congrés fragmentat que dificulta la governabilitat. Finalment, l’article conclou que el nou president hereta un país altament inestable, on la combinació de polarització política, violència persistent i institucions debilitades torna incerta la seva capacitat de governar amb eficàcia.

Catalunya, España, Europa

Antoine Vauchez Omnibus to Nowhere: The Quiet Dismantling of European Governance

L’article analitza com la Unió Europea està experimentant un canvi profund i poc visible en la seva manera de governar a través de l’ús creixent de les anomenades directives òmnibus. Aquest mecanisme, que inicialment servia per fer ajustaments tècnics puntuals a la legislació, s’està utilitzant ara per modificar blocs sencers del dret europeu amb l’objectiu de simplificar normes i reduir càrregues reguladores. Segons l’autor, aquest procés respon sobretot a una agenda de desregulació que afecta àmbits molt diversos, des de la protecció ambiental fins a la regulació digital o els drets socials. Sosté que aquest gir no és merament tècnic, sinó polític, i que s’explica per la convergència d’interessos entre diferents actors, com ara governs conservadors i d’extrema dreta, sectors del Partit Popular Europeu i grans empreses europees i nord-americanes, que comparteixen la voluntat de reduir el pes regulador de la UE. En aquest context, la ruptura de consensos tradicionals al Parlament Europeu ha facilitat aliances puntuals entre la dreta i l’extrema dreta per desmantellar o suavitzar regulacions recents, especialment en matèria de responsabilitat empresarial. També destaca la influència creixent dels lobbies industrials i tecnològics, així com de pressions externes, sobretot procedents dels Estats Units, que reforcen aquesta tendència. Com a conseqüència, l’article adverteix que aquesta dinàmica pot debilitar progressivament el marc normatiu europeu, generar inestabilitat reguladora i reduir la capacitat de la Unió Europea per actuar com a actor polític fort, transformant-la cada cop més en un espai centrat en el mercat amb menys capacitat d’intervenció pública.

Nevada Joan Lee Sliding doors: One Trump crisis, two possible futures for Europe

L’autora analitza com una possible crisi provocada per Donald Trump podria obrir dos futurs molt diferents per a Europa, segons la manera com els estats europeus reaccionin davant la pressió dels Estats Units. Planteja un escenari hipotètic basat en una disputa àrtica —centrada en Svalbard— per mostrar com una mateixa crisi pot derivar en resultats oposats. En el primer escenari, Europa opta per l’apaivagament i la dilació, intentant evitar l’escalada amb concessions tàctiques i respostes fragmentades. Aquesta estratègia redueix la tensió immediata, però a llarg termini debilita la posició europea, ja que Washington aprèn que pot pressionar cada país per separat i aconseguir concessions, erosionant així la sobirania i la capacitat reguladora de la UE. En el segon escenari, Europa reacciona amb una estratègia de coordinació i desconnexió conscient, on un grup d’estats actua de manera coordinada per contrarestar la pressió nord-americana utilitzant el seu propi pes econòmic, regulador i industrial. Aquesta resposta és més costosa i genera tensions a curt termini, però acaba reforçant la cohesió i el poder de negociació europeu, obligant els Estats Units a negociar en condicions més equilibrades. La conclusió és que la diferència entre un futur d’Europa debilitada o un d’Europa més forta no depèn tant de Trump com de la capacitat dels europeus per actuar de manera coordinada abans i durant la crisi. L’autora defensa que les coalicions flexibles, la preparació prèvia i l’ús conscient del poder econòmic són claus per evitar que la UE sigui vulnerable a estratègies de divisió externes.

Nathalie Tocci Cómo puede Europa influir en el Oriente Próximo de la posguerra

Quan els Estats Units i Israel van atacar l’Iran, el silenci europeu va posar de manifest un suport tàcit a una operació que s’esperava que posés fi al règim i contribuís a reparar la fractura transatlàntica. Tanmateix, la resposta iraniana va regionalitzar el conflicte i va provocar importants conseqüències econòmiques, especialment per a Europa. L’encariment del petroli ha reforçat Rússia i ha imposat costos significatius a les economies europees, mentre que l’actitud agressiva de Donald Trump ha aprofundit el distanciament transatlàntic, fins al punt d’erosionar el tradicional alineament de determinats sectors de la dreta europea amb els Estats Units. Aquest escenari situa Europa en una cruïlla, però també li ofereix l’oportunitat d’assumir un paper més rellevant al Pròxim Orient. Malgrat el progressiu distanciament de la regió durant l’última dècada, Europa conserva experiència diplomàtica i capacitat d’acció, com demostra la seva resposta a la guerra d’Ucraïna. En aquest context, podria impulsar una iniciativa multilateral basada en una àmplia coalició eurasiàtica, amb el suport del Consell de Seguretat de les Nacions Unides, que integrés els països directament afectats pel conflicte, els actors que ja han exercit funcions de mediació i diverses potències asiàtiques. A un nivell més estructural, el distanciament tant d’Europa com dels països del Golf respecte dels Estats Units podria afavorir una nova etapa de cooperació i una diversificació de les aliances de seguretat. El compromís europeu amb el multilateralisme respon, així, tant a principis normatius com a interessos estratègics i ofereix una oportunitat per influir en la configuració de l’ordre regional de la postguerra.

Jay Elwes This is why Starmer had to go

Segons l’autor, la caiguda política de Keir Starmer no s’explica principalment per errors puntuals de govern, sinó per una fallida de fons en la seva manera d’entendre la política. Tot i que va prendre decisions impopulars —com retallades socials, pujades fiscals o nomenaments controvertits— aquestes no serien el factor decisiu. El problema central és que Starmer no ha estat capaç de construir una narrativa coherent sobre el futur del país, ni de definir què representa realment el seu projecte polític. Aquesta absència de relat fa que el seu govern hagi apareguit com tecnocràtic, reactiu i sense direcció clara. L’article argumenta que la seva estratègia de govern basada en el “deliverism” —la idea que n’hi ha prou amb gestionar bé i executar polítiques eficients sense un gran relat ideològic— és insuficient en un context polític actual, on els votants responen sobretot a històries, identitats i visions de futur. Aquesta manca de relat hauria debilitat la seva autoritat política i facilitat el creixement d’alternatives com Reform o els Verds, que sí que ofereixen narratives més clares i emocionalment mobilitzadores. En conseqüència, la seva sortida del poder es presenta com el resultat lògic d’un lideratge que mai no va aconseguir definir cap direcció clara per al país.

Matthew d’Ancona Ten years of Brexit: The lessons of a low, dishonest decade

Deu anys després del Brexit, Matthew D’Ancona reflexiona sobre les seves conseqüències per plantejar una mirada cap al futur. Diagnostica la disfuncionalitat de l’internacionalisme, assenyalant la manca d’un marc d’acció internacional per adreçar els reptes contemporanis i la tendència a atribuir els errors propis a factors externs. Per això, defensa la necessitat d’una autocrítica profunda, que impliqui qüestionar les creences vinculades a la identitat del grup al qual pertanyem. Des d’aquesta perspectiva, rebutja qualsevol debat centrat en el retorn al passat i aposta per la construcció d’un nou horitzó polític. Així mateix, interpreta el nativisme i la xenofòbia envers la immigració com l’expressió de malestars més profunds relacionats amb la identitat nacional i la percepció de pèrdua de control. Davant d’aquest escenari, advoca per la creació d’aliances àmplies entre diferents forces polítiques per fer front al nacionalisme populista i a l’extrema dreta encapçalada per Nigel Farage. El futur del Regne Unit, a parer seu, exigeix aprendre dels errors comesos i actuar amb valentia i agilitat estratègica.

Fintan O’Toole The aftershocks of Brexit’s failure could be gaining strength – a fearful prospect for Ireland

L’article reflexiona sobre les conseqüències a llarg termini del Brexit des del punt de vista d’Irlanda, especialment la possibilitat que els seus efectes secundaris continuïn intensificant-se en els pròxims anys. L’autor recorda que el Brexit va ignorar la complexa realitat política i històrica de l’illa, especialment la fragilitat del procés de pau a Irlanda del Nord i la importància de la cooperació entre el Regne Unit, Irlanda i la Unió Europea per mantenir la frontera invisible i estable. Considera que la decisió britànica va trencar aquest equilibri i va generar una situació de desconfiança i inestabilitat diplomàtica, obligant Irlanda a actuar de manera molt activa per protegir els seus interessos dins la UE i en les negociacions amb Londres. L’article subratlla que, tot i que Irlanda ha aconseguit en part protegir la seva posició —fins i tot amb certs avantatges econòmics relatius en comparació amb el Regne Unit—, el cost polític i simbòlic ha estat important, especialment per la tensió persistent al voltant de la frontera i el paper d’Irlanda del Nord. També assenyala que el Brexit ha erosionat la confiança històrica entre Londres i Dublín, un vincle que havia anat millorant abans del 2016. Finalment, alerta que aquests efectes retardats del Brexit podrien intensificar-se si es produeixen noves crisis polítiques al Regne Unit, incloent-hi l’ascens de forces populistes, cosa que podria tornar a posar pressió sobre la frontera irlandesa i sobre la fragilitat de l’acord de pau. En darrer terme, Irlanda apareix com un actor que intenta gestionar les conseqüències d’una decisió que no va controlar, però que continua generant incertesa estructural a la regió.

Giacomo Sini & Dario Antonelli Chipre, la isla que lucha por recuperar la memoria pendiente

Dividida de facto entre la República de Xipre i la República Turca del Nord de Xipre des de la guerra de 1974, l’illa continua marcada per les fractures del conflicte. Tanmateix, el Comitè de Persones Desaparegudes constitueix un dels principals espais de cooperació entre les dues comunitats. Aquesta organització, creada el 1981, busca les persones desaparegudes durant els episodis de violència de 1963-1964 i de 1974. Des de la seva creació, ha aconseguit identificar poc més de la meitat de les 2.002 persones desaparegudes mitjançant una tasca complexa que combina la recollida de testimonis, les anàlisis genètiques, les excavacions i la restitució de les restes a les famílies. La feina del Comitè transcendeix, però, la dimensió forense. D’una banda, permet a les famílies conèixer el destí dels seus éssers estimats i tancar un dol sovint interromput durant dècades. De l’altra, crea un espai de contacte i de col·laboració entre grecoxipriotes i turcoxipriotes que contribueix a reconstruir la confiança mútua i a preservar una memòria compartida de la violència. Aquest paper simbòlic adquireix una rellevància especial en un context percebut com més favorable a la reunificació. L’elecció d’un nou lideratge al nord de l’illa i la represa del diàleg entre els dirigents d’ambdues comunitats han revifat les esperances d’una solució federal. El fet que algunes d’aquestes reunions s’hagin celebrat a la seu del Comitè posa de manifest el valor d’aquesta institució com a espai de cooperació i possible reconciliació.

Democracia, diversidad y cultura

Joan Subirats Deberíamos acordar los límites de nuestra actuación y reforzar los vínculos con los demá

Joan Subirats reflexiona sobre com les societats democràtiques han perdut capacitat per generar vincles col·lectius i espais compartits en un context de transformació tecnològica i fragmentació social. La democràcia es legitima per l’elecció dels governants, però també per la seva capacitat de garantir igualtat i millores en les condicions de vida. És precisament aquesta dimensió substantiva la que avui es troba en qüestió. La creixent desigualtat i l’emergència de models alternatius, com el tecnofeudalisme dels grans actors tecnològics, qüestionen la capacitat de les democràcies per regular l’economia i compensar els perdedors dels processos de transformació. Aquesta crisi es veu agreujada per la fragmentació dels vincles socials. Les institucions que tradicionalment socialitzaven els individus (la família, el barri, l’escola o el treball) s’han afeblit, mentre que la digitalització ha erosionat els espais compartits i els mecanismes d’intermediació del coneixement. La multiplicació de les fonts d’informació i la mediació algorítmica han afavorit la confusió entre opinió i coneixement i han dificultat l’existència d’un debat públic basat en referents comuns. Davant d’aquest escenari, cal reconstruir allò que es té en comú: reforçar els vincles socials, generar nous espais de deliberació i assumir una responsabilitat col·lectiva més gran. Això exigeix, alhora, una Europa més integrada, capaç de combinar regulació i redistribució, i una millor connexió entre coneixement, ciència i polítiques públiques. La renovació de la democràcia depèn, en última instància, de la capacitat de recuperar espais compartits i de redefinir els límits i les responsabilitats que ens uneixen com a comunitat.

Raimon Obiols Les lliçons de Weimar

El text reflexiona sobre la República de Weimar com a objecte d’una immensa producció historiogràfica i de fortes disputes interpretatives, especialment al voltant del paper de les grans empreses en l’ascens del nazisme. A partir de la polèmica entre historiadors com David Abraham i Henry Turner, Obiols mostra com les interpretacions sobre el suport del capital industrial a Hitler han estat canviants i sovint condicionades per contextos polítics, acadèmics i fins i tot interessos econòmics. Explica com aquestes controvèrsies no poden entendre’s sense dos grans camps magnètics: la Guerra Freda i els interessos dels grans imperis industrials alemanys i nord-americans, que han influït en la memòria històrica i en la gestió de responsabilitats del passat. Exemples com els de Krupp o General Motors il·lustren com les relacions entre indústria, política i justícia internacional han estat revisades o reinterpretades segons les circumstàncies. L’article també introdueix el concepte de “Weimar global”, que utilitza la República de Weimar com a analogia per descriure un món contemporani interconnectat, vulnerable a crisis en cadena i a dinàmiques d’inestabilitat política. Finalment, l’autor apunta diverses lliçons de Weimar: la fragilitat de les democràcies davant la polarització i les divisions internes de l’esquerra, el perill de confiar en el suport de les elits econòmiques com a garantia democràtica, i la necessitat de no confondre capitalisme amb democràcia. Alhora, es reivindica una lectura no determinista de la història: les crisis no són destins inevitables, sinó moments oberts en què diferents futurs són possibles.

Economía, bienestar e igualdad

Alícia García-Guerrero The looming EU-China trade clash: Why the Commission must not go it alone

L’autora argumenta que la Unió Europea s’acosta a un conflicte comercial important amb la Xina, però adverteix que la Comissió Europea no pot gestionar aquest repte tota sola ni limitar-se a mesures defensives. L’article parteix de la constatació que la relació comercial entre la UE i la Xina s’ha tornat cada cop més desequilibrada, amb una dependència europea excessiva en sectors estratègics com les matèries primeres crítiques, les bateries, els vehicles elèctrics i diverses tecnologies industrials. Davant d’això, Brussel·les està reforçant instruments de defensa comercial —com aranzels, mesures antidúmping o mecanismes contra la coerció econòmica— per protegir la indústria europea. Tanmateix, afirma que aquestes eines, per si soles, són insuficients. El problema de fons no és només la competència xinesa, sinó també la feblesa estructural de la competitivitat europea. Sense una estratègia industrial ambiciosa, les mesures proteccionistes només poden frenar temporalment la pressió externa, però no resoldre les vulnerabilitats internes.  Per això, defensa que la resposta ha de ser col·lectiva i molt més àmplia: cal coordinar millor els estats membres, accelerar inversions públiques i privades, reduir traves administratives, reforçar les capacitats industrials i desenvolupar una política econòmica comuna més coherent. En altres paraules, Europa necessita combinar protecció i competitivitat, no triar entre una o altra. Si la UE afronta el repte xinès únicament amb instruments defensius i sense una mobilització conjunta dels estats membres, corre el risc de quedar atrapada en un declivi industrial gradual. La clau no és només defensar-se de la Xina, sinó assegurar que Europa continuï sent capaç de competir en les indústries del futur.

Elisabeth Braw Europe’s business advantage: Rule of law

A parer de l’autora, el principal avantatge competitiu d’Europa en el context econòmic global no és només el seu mercat o la seva capacitat industrial, sinó sobretot el seu compromís amb l’estat de dret. En un moment en què tant els EUA com la Xina projecten models cada vegada més marcats per la confrontació geopolítica, la intervenció estatal agressiva o la incertesa reguladora, Europa conserva un actiu distintiu: un entorn jurídic relativament estable, previsible i basat en normes. Aquesta seguretat institucional és clau per atraure inversions, protegir contractes i mantenir la confiança empresarial. L’autora argumenta que aquest model europeu no s’hauria de veure com una feblesa burocràtica, sinó com un avantatge estratègic. La previsibilitat reguladora, la independència judicial i el respecte pels procediments legals poden convertir-se en factors decisius per a empreses i inversors que busquen estabilitat en un món més volàtil. Tanmateix, també alerta que aquest avantatge es pot erosionar si la mateixa Unió Europea comença a sacrificar principis legals en nom de la rapidesa, la competència geopolítica o la política industrial. Si Europa abandona els seus propis estàndards en matèria de governança, podria perdre precisament allò que la diferencia. En definitiva, Europa no hauria d’intentar competir imitant models més agressius o menys regulats, sinó reforçant allò que la fa singular: una economia de mercat sustentada per institucions sòlides, seguretat jurídica i regles clares.

Sostenibilidad y cambio climático

Winnie Lau The Quiet Rise of the Plastics Crisis

En un context en què el plàstic, un material en última instància tòxic, impacta el medi ambient i s’acumula al cos humà, la contaminació causada pels plàstics s’ha convertit en una crisi ambiental i sanitària creixent. El problema rau tant en l’enorme volum de producció com en la incapacitat dels actuals sistemes de gestió de residus per absorbir-ne les conseqüències. La incineració allibera substàncies contaminants, el reciclatge només afecta una petita part dels residus i els abocadors són incapaços d’assumir-ne la quantitat, de manera que molts plàstics acaben a la natura. A més, al llarg de tot el cicle de producció, emmagatzematge i eliminació es generen importants emissions de carboni i s’alliberen microplàstics. Davant d’aquesta situació, l’autora defensa un canvi de paradigma basat en la capacitat dels governs per restringir els plàstics innecessaris o difícils de reciclar, prohibir determinats productes d’un sol ús, promoure sistemes de reutilització i invertir en infraestructures de recollida i classificació més eficients i ecològiques. Atès el caràcter transnacional del problema, també és necessària una major cooperació internacional, com mostren les negociacions d’un tractat jurídicament vinculant a les Nacions Unides i diverses iniciatives reguladores regionals. Malgrat la por dels governs i de les empreses als costos econòmics de la transició, l’autora argumenta que la inacció resultarà molt més costosa. Actuar ara permetria reduir les despeses de gestió de residus i de salut pública, alhora que impulsaria nous sectors econòmics vinculats a la reutilització i el reciclatge.

Kenza Bryan & Steven Bernard Wild temperature swings are becoming the ‘new normal’

L’onada de calor intensa registrada a Europa confirma que els episodis climàtics extrems s’estan convertint en la nova normalitat. El mes de maig va ser el segon més càlid mai registrat a escala global i va batre rècords en diversos països europeus. Segons el Servei d’Observació de la Terra de la UE, el pas molt ràpid de temperatures relativament fresques a una calor intensa va deixar molt poc marge d’adaptació a les persones, als cultius i als ecosistemes. Països com Espanya, França, Irlanda i Portugal van patir condicions especialment severes. A Espanya, per exemple, es van registrar 101 morts relacionades amb la calor, una xifra rècord per a un mes de maig. L’article subratlla que Europa és el continent que s’escalfa més ràpidament, en part per la seva proximitat a l’Àrtic, on la fusió del gel accelera l’absorció de calor. Paral·lelament, l’escalfament global continua intensificant-se: el 2025 la temperatura mitjana mundial ja se situava aproximadament 1,37 °C per sobre dels nivells preindustrials, amb un ritme d’augment cada cop més accelerat. El text també remarca que l’escalfament no només provoca més onades de calor, sinó també fenòmens extrems més diversos i intensos. Mentre bona part d’Europa patia sequera, països com Turquia, Bulgària i Moldàvia van experimentar inundacions importants. A més, les temperatures excepcionalment altes al Pacífic tropical apunten a un reforçament de El Niño, un fenomen que acostuma a augmentar encara més la temperatura global i la severitat dels esdeveniments meteorològics extrems.

Innovación, ciencia y tecnología

Alexandre Lazarègue IA : L’Europe doit transformer les discours sur la souveraineté numérique en une véritable stratégie industrielle

Europa ha de deixar enrere el discurs abstracte sobre la sobirania digital i convertir-lo en una autèntica estratègia industrial en matèria d’intel·ligència artificial. Segons l’autor, tot i que la Unió Europea ha insistit durant anys en la necessitat de reduir dependències tecnològiques, continua molt endarrerida respecte als EUA i la Xina pel que fa als elements clau de la cadena de valor de la IA: semiconductors avançats, capacitat de càlcul, infraestructures de núvol i grans models fundacionals. Europa disposa de talent científic, centres de recerca i capacitat reguladora, però li manca escala industrial i una política coordinada d’inversió. L’article critica que, fins ara, la resposta europea s’ha centrat sobretot en la regulació mentre que els competidors globals han prioritzat inversions massives en infraestructures, recerca i empreses estratègiques. Això crea el risc que Europa excel·leixi a posar normes, però depengui tecnològicament d’actors externs per desenvolupar i desplegar la IA. Per això, sosté que la sobirania digital no es pot limitar a declaracions polítiques ni a regulació, sinó que exigeix una política industrial activa. Això implica invertir en supercomputació, accelerar la producció de xips, reforçar ecosistemes europeus d’IA, facilitar l’accés a dades i mobilitzar capital públic i privat per fer créixer empreses tecnològiques pròpies.

Jean Kaseya & Amma Adomaa Twum-Amoah Africa can end Aids on its own terms. Will the world back us to finish the job?

La reducció de l’ajuda internacional i el recent brot d’ebola han posat de manifest la vulnerabilitat d’un model de resposta al VIH/SIDA que depèn molt del finançament i de les cadenes de subministrament externes. Tot i que Àfrica ha aconseguit reduir significativament les infeccions i la mortalitat durant les darreres dues dècades, el continent ja no es pot permetre que la lluita contra la sida continuï essent finançada i dirigida principalment des de l’exterior. En aquest context, la reunió de les Nacions Unides sobre el VIH/SIDA ha donat lloc a un acord africà conjunt que concep la salut com una qüestió estratègica i reclama una major capacitat d’acció per part dels estats africans. La declaració s’articula al voltant de tres prioritats. En primer lloc, augmentar el finançament nacional destinat al VIH, de manera que l’ajuda internacional complementi, però no determini, les estratègies i els pressupostos dels països africans. En segon lloc, garantir un subministrament estable de medicaments i diagnòstics mitjançant la promoció de la manufactura local i la transferència de tecnologia. En tercer lloc, la resposta al VIH s’ha d’integrar en sistemes de salut públics més sòlids i resilients, amb un paper central per a les comunitats afectades, la protecció dels drets i un major control africà sobre les dades i les polítiques sanitàries. En definitiva, l’article fa una crida a la comunitat internacional a recolzar la transició cap a un model de lluita contra la sida liderat per Àfrica i basat en les seves pròpies prioritats, en lloc de perpetuar la seva dependència.

back to top