Idees d’actualitat – Iran: una guerra que redefine el equilibrio internacional
12 marzo 2026
La guerra iniciada con una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán constituye uno de los episodios más peligrosos del escenario político actual. Este conflicto no es un acontecimiento aislado, sino el resultado de una acumulación de tensiones en Oriente Próximo y de una transformación profunda del orden internacional.
Factores que explican la ofensiva
La ofensiva militar responde, en primer lugar, menos a una amenaza inmediata que a una apuesta estratégica destinada a debilitar o incluso provocar un cambio de régimen en Teherán, aprovechando la percepción de vulnerabilidad interna del sistema político iraní. Efectivamente, en los meses previos al ataque, Irán había vivido una importante oleada de protestas motivadas por una situación económica muy deteriorada. Estas movilizaciones revelaron el desgaste del régimen y alimentaron la percepción de que existía una ventana de oportunidad para presionar al gobierno iraní. En este contexto, la decisión de atacar no puede entenderse como una respuesta estrictamente defensiva, sino como una guerra de elección basada en una combinación de factores estratégicos, políticos e incluso personales, en la medida en que encaja con las agendas de Donald Trump y Benyamin Netanyahu.
En segundo lugar, y desde un punto de vista geopolítico, el conflicto responde a una rivalidad estructural entre Israel y la República Islámica que se remonta a décadas atrás. Israel ha percibido tradicionalmente el régimen iraní como una amenaza existencial, especialmente debido a su programa nuclear y al apoyo de Teherán a sus proxies como Hezbolá o Hamás. También los Estados Unidos mantienen una relación conflictiva con Irán desde la Revolución Islámica de 1979, lo que ha convertido al país en un elemento central de las preocupaciones norteamericanas en Oriente Próximo.
Finalmente, la decisión por parte de EE. UU. de iniciar el conflicto también se explica por factores de política interna. El aumento de la impopularidad de Donald Trump y la necesidad de reforzar su liderazgo pueden haber influido en la adopción de una posición más agresiva en el escenario internacional, con el fin de consolidar el poder ejecutivo. Sin embargo, esta estrategia ha generado tensiones dentro del mismo movimiento MAGA, donde algunos sectores consideran que una implicación excesiva en conflictos internacionales se aleja de la prioridad de concentrarse en los problemas internos de Estados Unidos y del programa America First gracias al cual Trump fue reelegido.
Despliegue de las operaciones
En la esfera militar, la ofensiva se inició con una campaña masiva de bombardeos aéreos y ataques navales contra instalaciones estratégicas iraníes. Ahora bien: a pesar de estos golpes iniciales y la muerte del Guía Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, el sistema político iraní no ha colapsado. Las instituciones del régimen, que mantienen el control del aparato represivo, han organizado una respuesta militar destinada a alargar el conflicto y elevar su coste para sus adversarios. En efecto, aunque sus capacidades militares han quedado muy dañadas, Irán sigue disponiendo de una parte importante de su arsenal de misiles y sobre todo de drones.
Paralelamente, la respuesta iraní se basa en una estrategia de escalada regional. A pesar de los daños infligidos a sus infraestructuras militares, Irán ha atacado objetivos en varios países del Golfo Pérsico que acogen instalaciones militares norteamericanas. Aeropuertos, instalaciones energéticas, plantas de desalinización y centros de datos han sido objeto de ataques en países como los Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Arabia Saudita. Asimismo, el conflicto también se ha extendido al Líbano, donde Israel ha intensificado los bombardeos contra objetivos vinculados a Hezbolá, convirtiendo al país en un frente secundario de la guerra, lo que hace temer una nueva ocupación como las de 1978 y 1982. De momento, las órdenes de evacuación han forzado el desplazamiento de 750.000 personas hacia el norte del río Litani, frontera simbólica que delimita el 8% del territorio libanés
Esta expansión del conflicto ha incrementado notablemente el riesgo de una guerra regional generalizada en Oriente Próximo. Además, la suspensión temporal de la navegación en el estrecho de Ormuz —uno de los principales puntos de paso del comercio energético mundial— ha provocado un aumento significativo del precio del petróleo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo transita por este estrecho, de manera que cualquier interrupción tiene consecuencias inmediatas sobre los mercados energéticos globales. Si el conflicto se prolongara, el encarecimiento del precio de la energía podría desencadenar una nueva ola inflacionista mundial y generar turbulencias en la economía internacional.
Finalmente, en estos momentos uno de los escenarios más probables es la continuidad del régimen bajo un nuevo liderazgo y una mayor militarización del poder, posiblemente bajo la influencia creciente de los Guardianes de la Revolución, como lo manifiesta la designación como nuevo Guía Supremo de Mojtaba Khamenei, que ostenta el poder religioso, político y militar, y es el responsable de la durísima represión contra los manifestantes del mes de enero. El nuevo liderazgo podría suponer un endurecimiento de la represión interna y una política exterior más agresiva destinada a reforzar la cohesión del régimen ante la amenaza externa.
De nuevo, división (y marginalidad) europeas
La Unión Europea ha quedado relegada a un papel secundario. Su posición institucional se ha caracterizado por una actitud reactiva centrada en la defensa del derecho internacional, los llamamientos a la desescalada y la preocupación por las consecuencias energéticas del conflicto. La capacidad real de influencia de la UE sobre la evolución de la guerra es muy limitada y, además, el conflicto ha puesto de manifiesto sus divisiones internas. Algunos gobiernos se han mostrado más cercanos a la posición de Estados Unidos, como es el caso de Alemania y en menor medida del Reino Unido, mientras otros han criticado la operación militar por considerarla contraria al derecho internacional. El gobierno español, por ejemplo, se ha distanciado explícitamente de la ofensiva, impidiendo la utilización de las bases norteamericanas de Rota y Morón.
También interpela que los líderes de las dos instituciones más poderosas de la Unión Europea hayan discrepado públicamente sobre la legitimidad de la guerra y sobre cómo debería responder. Mientras la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, avala la realpolitik del canciller alemán Friedrich Merz, el presidente del Consejo, António Costa, ha adoptado una postura más cercana a la de Pedro Sánchez y ha advertido de las graves consecuencias de abandonar el estado de derecho. Así, ha afirmado que la principal misión de la UE es defender el orden internacional basado en reglas, mientras que von der Leyen afirma que la seguridad debe convertirse en el principio organizador de la UE y sugiere que el orden del viejo mundo ha quedado obsoleto.
Para Europa, el conflicto plantea varios retos simultáneos. En primer lugar, el impacto energético puede afectar gravemente a la competitividad económica y al poder adquisitivo de los ciudadanos. En segundo lugar, una posible desestabilización interna de Irán podría generar nuevos flujos migratorios hacia las regiones vecinas y hacia el continente europeo. Finalmente, la crisis pone en evidencia las dificultades estructurales de la UE para actuar como un actor geopolítico coherente en materia de seguridad.
Los efectos sobre el orden y la seguridad internacionales
La guerra también se inscribe en un contexto de transformación del orden global, caracterizada por una competencia creciente entre grandes potencias y por un debilitamiento de las instituciones multilaterales. Desde el punto de vista jurídico, la legitimidad de la intervención militar ha sido objeto de controversia, ya que el derecho internacional limita el uso de la fuerza a situaciones de autodefensa o a operaciones autorizadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los ataques contra Irán se han justificado con argumentos de seguridad preventiva y de protección de poblaciones civiles, pero no se han aportado evidencias que sustancien estas afirmaciones. Tampoco se ha consultado ni solicitado previamente la autorización preceptiva del Congreso estadounidense.
En cuanto a las grandes potencias, Rusia ha reaccionado con prudencia. A pesar de mantener relaciones estrechas con Irán, la guerra en Ucrania limita su capacidad de intervención directa. Sin embargo, el aumento del precio del petróleo podría beneficiar su economía. China también ha adoptado una posición especialmente cautelosa, ya que depende en gran medida de las importaciones energéticas procedentes del Golfo Pérsico y considera la región un elemento clave para sus rutas comerciales internacionales.
En definitiva, la guerra con Irán representa mucho más que un enfrentamiento militar regional. El conflicto refleja las tensiones de un sistema internacional cada vez más fragmentado y pone de manifiesto la competencia creciente entre grandes potencias para redefinir el equilibrio de poder global. A pesar de los importantes daños infligidos al régimen iraní en los primeros días de guerra, no hay garantías de que el conflicto provoque el colapso del sistema político de Teherán ni que la guerra acabe rápidamente. Al contrario, la combinación de escalada regional, rivalidades geopolíticas e incertidumbres internas podría convertir esta guerra en una fuente de inestabilidad prolongada con consecuencias profundas para el orden internacional durante los próximos años.
Fotografía Teherán, 3 de marzo 2026. Hossein Zohrevand. Creative Commons Attribution 4.0 International License.
Política internacional y globalización
The Multipolar Delusion
En aquest article l’autor afirma que, malgrat que molts líders i analistes parlen d’un món multipolar, en realitat el sistema internacional continua sent unipolar, amb els Estats Units com a única potència capaç de dominar globalment. Segons el discurs habitual de països com Xina o Rússia, la multipolaritat descriu un futur en què el poder mundial es reparteix entre diversos centres per limitar l’hegemonia nord-americana. En canvi, per a l’administració de Donald Trump, reconèixer la multipolaritat serveix sobretot per justificar una política exterior més unilateral i pragmàtica, centrada en els interessos immediats dels EUA i menys en mantenir institucions internacionals. Tot i l’ascens d’altres potències, l’autor argumenta que cap país té encara les capacitats globals necessàries per convertir-se en un “pol” real. Els Estats Units continuen liderant en economia, despesa militar, innovació tecnològica, aliances militars i influència cultural. Encara que la Xina s’acosti econòmicament als EUA, té limitacions com el creixement més lent, la manca d’aliances globals i una moneda amb poca presència internacional. Rússia, per la seva banda, té un pes econòmic i tecnològic molt menor, i la Unió Europea continua dividida i dependent de la seguretat nord-americana. El retorn de Trump al poder ha reforçat aquesta situació. La seva política exterior —amb tarifes comercials agressives, intervencions militars i pressió diplomàtica— ha mostrat que cap coalició internacional pot frenar fàcilment Washington. Només la Xina ha reaccionat amb certa fermesa en disputes comercials, però sense aconseguir canvis estructurals. Així, l’autor conclou que la multipolaritat és més una aspiració política que una realitat. El món actual continua dominat pels EUA, però amb una diferència respecte al període posterior a la Guerra Freda: Washington exerceix el seu poder de manera més unilateral i amb menys sentit de responsabilitat global.
The Iran War Has Nothing to Do with Nuclear Weapons
L’ofensiva militar contra l’Iran iniciada pels Estats Units i Israel ha provocat ràpidament represàlies a tot el Pròxim Orient i podria derivar en una guerra regional més ampla. Davant aquest escenari, sorgeix la pregunta de per què el president dels EUA, Donald Trump, que sovint es presenta com a pacificador, ha iniciat un nou conflicte exterior. La justificació oficial és que l’Iran estava desenvolupant armes nuclears, però aquesta afirmació és qüestionada perquè no s’ha demostrat i contradiu declaracions anteriors de l’administració nord-americana que asseguraven haver destruït el programa nuclear iranià en bombardejos previs. També resulta contradictori amb el discurs del moviment “Make America Great Again”, que havia criticat les guerres d’intervenció i els intents de canvi de règim. Segons l’autor, hi ha dues possibles motivacions principals. La primera és política interna: els conflictes externs sovint reforcen governs amb tendències autoritàries perquè fomenten el patriotisme i desacrediten l’oposició. Això podria beneficiar tant el govern nord-americà com el d’Israel. La segona explicació apunta a interessos econòmics i possibles casos de corrupció. Diverses monarquies del Golf Pèrsic, rivals de l’Iran, han mantingut estretes relacions comercials amb Trump i la seva família. Països com els Emirats Àrabs Units, l’Aràbia Saudita o Qatar han impulsat projectes i inversions vinculats al negoci familiar de Trump. L’autor també subratlla que el règim iranià és autoritari i repressiu, però considera que hi havia alternatives més efectives que la guerra, com sancions, pressió diplomàtica i suport a l’oposició interna. Finalment, defensa que els ciutadans han de qüestionar les motivacions reals d’aquesta guerra, ja que els conflictes sovint revelen els interessos polítics i personals dels líders.
The Curse of Middle-Sized Wars
En aquest extens article, l’autor assenyala que James Stokesbury, historiador militar, va observar el 1988 que les democràcies gestionen bé les guerres petites, reservades a professionals, o les guerres molt grans que mobilitzen tota la societat. Tanmateix, les guerres de mida mitjana representen un problema greu: són prou destructives per causar enormes pèrdues, però no involucren completament la població. Aquestes guerres sovint sorgeixen d’una petita intervenció que es descontrola i no són “limitades” com definia Carl von Clausewitz, on els objectius són clarament establerts. Conflictes com els d’Afganistan, l’Iraq, Corea i Vietnam són exemples de guerres de tamany mitjà: més devastadores que les petites operacions com Granada o Panamà, però lluny de les dues guerres mundials. Aquest tipus de guerres debiliten l’administració presidencial i la confiança pública en la política exterior dels Estats Units. Tot i les promeses de no repetir-les després de Vietnam o l’Iraq, la intervenció militar pot tornar a sorgir, per exemple amb Iran, on l’escalada podria portar al caos regional. La condició imperial dels EUA comporta una exposició recurrent a aquests conflictes, que poden erosionar el poder nacional si els líders no actuen amb prudència. La presa de decisions en conflictes incerts és especialment arriscada, com mostra la guerra d’Iraq: un conflicte aparentment necessari pot acabar sent una guerra per elecció. Situacions amb Corea del Nord, Taiwan, la Xina o el Pacífic occidental presenten riscos similars, amb la possibilitat d’erros de càlcul catastròfics, tant militars com econòmics. Sovint, les guerres de tamany mitjà es produeixen per desconeixements de la realitat local i per un excés d’èmfasi en la geopolítica global en lloc de les condicions culturals i socials concretes. Historiadors com Barbara Tuchman advoquen confiar més en experts locals que en estrategs generals, i doctrines com la de Colin Powell recorden que qualsevol guerra hauria de tenir força aclaparadora, objectius clars i una estratègia de sortida per evitar l’escalada. Les potències i imperis que han sobreviscut més temps, com Bizanci, van evitar sistemàticament les guerres de mida mitjana, una lliçó clau per als Estats Units en el context de conflictes actuals i futurs.
The war on Iran is already upending the Middle East. Look to the Gulf states to see how
La guerra entre Israel, els Estats Units i l’Iran ha posat en relleu la fragilitat política dels països del Golf, sovint percebuts com a estables gràcies a la seva riquesa energètica i als seus règims monàrquics. Tot i que no participen directament en el conflicte, els esdeveniments recents —com els atacs amb míssils i drons iranians— mostren que també en pateixen les conseqüències. La regió no és només un escenari entre grans potències, sinó un sistema polític complex i vulnerable. En els últims anys, tres països han experimentat transformacions importants: l’Aràbia Saudita, Qatar i els Emirats Àrabs Units. L’Aràbia Saudita, sota el lideratge de Mohammed bin Salman, ha iniciat reformes socials i econòmiques per convertir-se en un centre global d’oci, inversió i turisme. Alhora, els Emirats han apostat per una política exterior assertiva, participant en conflictes regionals i convertint-se en el principal país del Golf que ha normalitzat relacions amb Israel després dels Acords d’Abraham. Qatar ocupa una posició intermèdia i més delicada: manté relacions amb els Estats Units —que hi tenen una gran base militar— però també coopera amb l’Iran en l’explotació de gas i dona suport polític a la causa palestina. El model econòmic d’aquests estats depèn de l’estabilitat regional per atraure inversions i turisme internacional. La guerra actual, però, trenca aquest equilibri i crea riscos econòmics i de seguretat, incloent possibles interrupcions energètiques i tensions entre els mateixos països del Golf. A llarg termini, el conflicte pot debilitar el capital polític i econòmic acumulat per aquests estats i redibuixar l’equilibri regional. Quan la guerra acabi, el Pròxim Orient probablement quedarà marcat per noves rivalitats, inseguretats i conflictes que afectaran la regió durant generacions.
The Decapitation of Iran: What Tehran’s Chaos Means for China
En aquesta article l’autor afirma que la decapitació del règim iranià després de la mort d’Ali Khamenei, la intensificació del conflicte i l’escalada regional tenen repercussions globals, especialment per a la Xina, que perd accés segur a l’energia iraniana, veu truncades les seves exportacions d’armes i pateix un col·lapse en la seva iniciativa de la Franja i la Ruta (BRI). La Xina depenia d’un sistema de comerç i intercanvi amb Iran, Veneçuela i Rússia per esquivar sancions i promoure el yuan, però ara ha de tornar als mercats globals amb dòlars, la qual cosa farà disminuir les seves reserves estratègiques i compromet la seva aspiració de desafiar l’hegemonia del dòlar. El fracàs de la defensa xinesa a l’Iran, juntament amb la purga interna de l’Exèrcit Popular, soscava la credibilitat de Beijing com a proveïdor d’armes i aliat de confiança al Sud Global. El conflicte a l’Iran també paralitza la BRI, convertint en pèrdues multimilionàries inversions en energia i infraestructures i tallant la connexió estratègica cap a l’Àsia Central i Europa. Per als EUA, la neutralització d’Iran li permetria pivotar cap a l’Indo-Pacífic, limitant les opcions de la Xina a l’hora de projectar poder sobre Taiwan. Finalment, la inacció de Beijing davant la crisi desmunta la seva imatge de gran potència fiable, especialment als països en desenvolupament, provocant a parer de l’autor un declivi irreversible de la seva influència global i la fi de l’ambició xinesa de liderar un ordre multipolar alternatiu a Occident.
Russia’s economy has entered the death zone
L’autora argumenta que l’economia russa no col·lapsarà a curt termini, però tampoc es recuperarà: ha entrat en una situació comparable a la “zona de la mort” de l’alpinisme, on el sistema es manté funcionant però es consumeix a si mateix. L’economia russa es troba en un equilibri negatiu: continua operant però destrueix gradualment la seva capacitat futura. Els ingressos per exportacions disminueixen, el creixement és molt feble (al voltant de l’1% el 2025) i el dèficit pressupostari augmenta. Al mateix temps, el sistema econòmic s’ha dividit en dos sectors. D’una banda hi ha la indústria militar i els sectors associats, que reben prioritat en recursos, inversió i mà d’obra. De l’altra, hi ha la resta de l’economia —petites empreses, consum i sector privat— que pateixen escassetat de recursos. Un element clau és el que l’autora anomena “renda militar”. L’activitat econòmica depèn cada vegada més de transferències estatals cap a empreses de defensa. A diferència de la renda petroliera dels anys 2000, que provenia de compradors externs, aquesta renda és una redistribució interna destinada a produir armament, és a dir, béns destructius. Això implica que l’economia està consumint els seus propis recursos. Sortir d’aquesta situació seria extremadament difícil. Reduir el pes del sector militar (que ja representa prop del 8% del PIB) requeriria simultàniament garanties de seguretat, desmobilització massiva, aixecament de sancions, reformes en la contractació militar i un sector privat capaç d’absorbir recursos. Segons l’autora, Putin continua la guerra perquè percep que els rivals occidentals també estan debilitats i dividits.
Reflections on the never-ending war in Ukraine
El text recull reflexions de diversos analistes, polítics i intel·lectuals sobre les lliçons de la guerra iniciada amb la invasió a gran escala d’Ucraïna ara fa quatre anys. El conflicte ha provocat una de les crisis geopolítiques més importants d’Europa des de la Segona Guerra Mundial, amb milions de refugiats i una destrucció massiva. Molts autors destaquen que la guerra ha demostrat que les ambicions de Putin van més enllà d’Ucraïna i formen part d’un enfrontament més ampli amb Occident. Per això, Ucraïna s’ha convertit en una mena d’“escut” per a Europa. Alhora, el conflicte ha revelat la fragilitat de les garanties de seguretat occidentals i la incertesa sobre el compromís dels Estats Units amb la defensa europea. Diversos testimonis subratllen el cost humà enorme de la guerra: milers de civils morts, infraestructures destruïdes i una societat obligada a adaptar-se a la violència quotidiana. També s’hi denuncien crims de guerra i violacions del dret internacional en territoris ocupats. Malgrat això, molts autors destaquen la resistència de la societat ucraïnesa i la seva determinació de continuar lluitant. El conflicte també ha canviat la manera de pensar la seguretat europea. La Unió Europea, tradicionalment centrada en el comerç i la diplomàcia, s’ha vist obligada a reforçar les seves capacitats militars davant la possibilitat d’un enfrontament prolongat amb Rússia. Al mateix temps, la guerra mostra els límits de les sancions econòmiques i de la dissuasió basada només en normes internacionals. Finalment, el text subratlla que la guerra ha trencat moltes certeses sobre l’ordre mundial. Ha revelat les debilitats de les democràcies, la importància del suport militar real i el risc que la fatiga internacional redueixi la solidaritat amb Ucraïna. La lliçó central és que la llibertat i la seguretat europees depenen tant de la resistència ucraïnesa com del compromís sostingut dels seus aliats.
La droitisation du Japon va peser sur les rapports de force en Asie
A les eleccions legislatives japoneses el Partit Liberal Democràtic (PLD) ha aconseguit una majoria de dos terços, la més gran de la seva història recent. La victòria s’atribueix en gran part al lideratge de la primera ministra Sanae Takaichi, i reflecteix una tendència cap a la dreta en la política japonesa. Takaichi, representant de l’ala més conservadora del PLD, vol normalitzar l’existència d’un exèrcit poderós i fins i tot ha obert el debat sobre la possible capacitat nuclear del Japó. El seu discurs, especialment sobre amenaces externes com Corea del Nord, la Xina o Rússia, ha tingut suport entre molts votants, especialment entre els joves. La primera ministra també ha insinuat que el Japó podria intervenir militarment si la Xina ataqués Taiwan, cosa que ha tensat les relacions amb Beijing. A més, defensa una visió revisionista de la història japonesa, minimitzant alguns crims de guerra. En política de defensa, el govern preveu augmentar la despesa militar fins al 2% del PIB, en línia amb les demandes de Donald Trump, que va donar suport a Takaichi durant la campanya. Els autors conclouen que el Japó està redefinint el seu paper internacional, en un context regional marcat per la competència amb la Xina, la cooperació entre Rússia, la Xina i Corea del Nord, i les incerteses de la política global.
Pakistan’s Search for Strategic Flexibility in South Asia
Pakistan està revisant la seva estratègia de seguretat davant la incertesa sobre les garanties externes. En aquest context, manté converses amb Turquia i l’Aràbia Saudita per crear una plataforma regional flexible de cooperació en seguretat, diferent de l’acord bilateral de defensa signat entre Islamabad i Riad el 2025. Fins ara, la cooperació se centra sobretot en la indústria de defensa. Pakistan ja té una relació militar estreta amb Turquia, especialment en programes navals i tecnologia de drons, mentre que l’Aràbia Saudita aporta finançament per a projectes militars a gran escala, com la possible producció conjunta d’avions de combat i helicòpters. Tot i això, crear un mecanisme de seguretat operatiu presenta dificultats tècniques, com la incompatibilitat entre sistemes militars (Pakistan utilitza equips d’origen xinès i Turquia sistemes adaptats a l’OTAN) i les limitacions en el compartiment de tecnologia i intel·ligència, que probablement es farà només de manera puntual. L’interès de Pakistan també està relacionat amb canvis en el comerç i les rutes econòmiques regionals, especialment projectes com el corredor Índia-Orient Mitjà-Europa (IMEC), que reforça la cooperació entre l’Índia i alguns països del Golf. Pakistan vol protegir el seu paper en el comerç regional i garantir la seguretat de corredors com el Corredor Econòmic Xina-Pakistan (CPEC). Malgrat això, la cooperació trilateral és informal i poc institucionalitzada, depenent sobretot de la voluntat política dels líders. A més, cada país té prioritats diferents: Pakistan busca reforçar la dissuasió i exportar defensa, Turquia ha d’equilibrar els seus interessos amb l’OTAN, i l’Aràbia Saudita prefereix mantenir flexibilitat diplomàtica amb altres potències com l’Índia. És poc probable que aquesta iniciativa es converteixi en una aliança militar formal. Més aviat funcionarà com un mecanisme flexible de coordinació en seguretat i defensa que permeti als tres països cooperar sense els compromisos d’un tractat vinculant.
From Bad to Worse in Northeast Syria
L’autora descriu la greu situació generada després de la desaparició d’unes 20.000 persones del camp de detenció d’al-Hol, al nord-est de Síria, on es retenien familiars i simpatitzants de l’Estat Islàmic. Després d’anys de gestió precària per part de les Forces Democràtiques Sirianes, els Estats Units i organismes internacionals, el control del camp va passar recentment al govern sirià. Durant aquesta transició, han desaparegut o s’han dispersat milers de persones. Els desapareguts inclouen dones, nens i també individus radicalitzats, cosa que genera preocupacions humanitàries i de seguretat. Molts són estrangers i alguns podrien intentar tornar als seus llocs d’origen o unir-se a grups gihadistes. La situació és resultat d’anys de detenció indefinida sense judicis, ja que molts països es van negar a repatriar els seus ciutadans després de la derrota territorial de l’Estat Islàmic el 2019. Amb el deteriorament de les condicions als camps i la retirada progressiva del suport internacional, el sistema finalment ha col·lapsat. Alguns països, com l’Iraq, han iniciat programes de repatriació i reintegració, mentre que Síria està retornant els seus ciutadans de manera desordenada. Mentrestant, desenes de milers de nens que van créixer en aquests camps continuen especialment vulnerables a l’explotació o a la radicalització. L’autora adverteix que la manca d’acció coordinada internacional pot provocar una crisi humanitària i facilitar el ressorgiment de l’Estat Islàmic.
Catalunya, España, Europa
New war, same weakness: when will Europe learn?
La guerra a l’Iran és un conflicte que cap país europeu no ha cercat, i la seva justificació per part dels Estats Units ha estat inconsistent, oscil·lant entre canvi de règim, desarmament nuclear i suposades amenaces de ser atacats amb míssils. La situació ja està escalant a un conflicte regional més ampli, exposant la vulnerabilitat geopolítica i econòmica d’Europa i la seva limitada autonomia estratègica. Els riscos immediats inclouen xocs energètics, amb tancaments de l’Estret d’Ormuz i atacs a instal·lacions saudites i qatarianes, que ja han incrementat els preus del petroli i del gas. Això podria reactivar la inflació, portar a pujades dels tipus d’interès i frenar el creixement europeu. El conflicte també impacta a la guerra d’Ucraïna, ja que Rússia podria beneficiar-se d’un augment dels preus del petroli i de l’esgotament dels subministraments occidentals, tot aprofundint divisions transatlàntiques i europees. Tot i això, un eventual èxit dels EUA i Israel en degradar l’exèrcit iranià i condicionar un canvi de règim podria obrir oportunitats comercials i energètiques per a Europa. Els experts subratllen que el règim iranià és ferm i l’oposició fragmentada, de manera que la incertesa és alta. Mentrestant, Europa ha de protegir els seus ciutadans sense quedar atrapada en un conflicte regional més ampli. Aquesta crisi posa de relleu la necessitat urgent de reduir la dependència energètica i militar: accelerar un mercat energètic europeu menys dependent de combustibles fòssils importats, ampliar la producció pròpia d’equipament militar i augmentar la cooperació en defensa, inclosa la sobirania nuclear francesa compartida. A llarg termini, l’autonomia estratègica europea requerirà mecanismes financers comuns més amplis, cosa que xoca amb l’oposició d’alguns estats membres, especialment Alemanya, que ha qüestionat l’ordre internacional basat en normes davant aquesta realitat geopolítica de força bruta.
Costa and von der Leyen diverge sharply on Iran war
Els presidents de les dues institucions més poderoses de la Unió Europea —Ursula von der Leyen, presidenta de la Comissió Europea, i António Costa, president del Consell Europeu— han mostrat públicament desacords sobre la legitimitat de la guerra impulsada pels Estats Units i Israel contra l’Iran i sobre com hauria de reaccionar la UE. En un discurs davant els ambaixadors europeus, Costa va defensar que la prioritat de la Unió és preservar un ordre internacional basat en normes i cooperació, en una crítica implícita a les declaracions de von der Leyen del dia anterior. La presidenta de la Comissió havia afirmat que l’antic ordre mundial basat en regles ja està pràcticament superat, reclamant una política europea més dura davant la nova rivalitat geopolítica. Von der Leyen ha adoptat un to més realista i proper als seus aliats de centredreta, com el canceller alemany Friedrich Merz. Costa, en canvi, s’alinea més amb la postura de Pedro Sánchez, que alerta dels riscos d’abandonar el dret internacional. Malgrat tot, hi ha un punt de consens: la UE hauria de parlar amb una sola veu en política exterior, encara que no hi ha acord ni sobre el contingut d’aquesta posició ni sobre qui hauria de liderar-la.
One Europe. One market. Time to complete the EU single market
En un món canviat per la política de Trump i la competència geopolítica creixent, Enrico Letta afirma que Europa necessita una resposta ambiciosa i realista: completar el mercat únic. Tot i ser la columna vertebral de la prosperitat i la sobirania europea, el mercat únic segueix fragmentat en 27 mercats nacionals, generant costos més alts, menor inversió, innovació lenta i una capacitat reduïda d’actuació global. Aquesta fragmentació és una debilitat política i estratègica més que un defecte tècnic. Per això proposa posar en marxa la One Market Act, un compromís polític ambiciós i accelerat, amb un pla d’acció immediat sense necessitat de canvis en els tractats. El projecte se centra en un nombre limitat de prioritats que s’enforteixen mútuament i ataquen el cor de la fragmentació. Al seu entendre, les tres prioritats sectorials han de ser els serveis financers, amb la creació d’una unió d’estalvi i inversió per canalitzar capital cap a empreses europees, reforçar la base industrial i consolidar el paper internacional de l’euro; l’energia, amb millors interconnexions per reduir colls d’ampolla, volatilitat i costos, complementant la unió energètica com a prioritat de clima, competitivitat i seguretat; i la connectivitat, amb l’aplicació de la Digital Networks Act i suport a la consolidació continental del sector tecnològic. També són essencials mesures horitzontals com la lliure circulació de coneixement, dades, recerca i habilitats, així com un règim empresarial europeu que faciliti l’expansió transfronterera de les empreses. La sostenibilitat política del mercat únic requereix cohesió social, serveis essencials, suport a les pimes i llibertat de mobilitat.
Europe needs a defence leadership structure outside the EU and NATO
Després de la Conferència de Seguretat de Munic, l’autor considera que una conclusió és clara: Europa ha de poder organitzar la seva pròpia defensa sense dependre dels Estats Units. La guerra d’Ucraïna ha demostrat que ni la UE ni l’OTAN poden assumir aquest rol de manera eficaç, ja que la unanimitat i els membres amb interessos divergents bloquegen accions ràpides. Tot i que l’OTAN ha reforçat la seva frontera oriental i ha augmentat patrulles, i la UE ha imposat sancions i facilitat finançament i formació militar, ambdues institucions han estat limitades per obstacles polítics i l’absència de països clau com el Regne Unit, Noruega i Turquia. Per això s’ha creat una Coalició d’Estats europeus i aliats amb el lideratge nuclear de França i el Regne Unit, amb 35 països i organitzacions, incloent Ucraïna, amb un petit comandament operatiu a París. La coalició té un nucli central (Regne Unit, França i Alemanya) i un segon cercle amb Itàlia, Espanya i Polònia, mentre que països nòrdics i bàltics també hi tenen influència. Tot i no tenir personalitat jurídica ni secretariat, aquesta estructura podria evolucionar cap a un nucli d’una futura Unió Europea de Defensa, operant a través de l’OTAN o sota comandament propi si cal. L’autor afirma que opcions com recuperar el Tractat de Brussel·les de 1948 podrien donar una base legal, però serien lentes. La necessitat actual és un cos àgil capaç de prendre decisions ràpides en crisis, un consell de seguretat europeu de facto, que permeti a Europa defensar-se amb ajuda limitada o nul·la dels EUA i garantir així la seva sobirania i seguretat.
Europe-Ukraine: hypothèses pour une nouvelle alliance de réarmement
L’autor argumenta que el pla de pau proposat per a Ucraïna no busca una normalització immediata, sinó un alt armistici garantit institucionalment, combinant un acord de no-agressió i un alto al foc, amb mecanismes de control com drons, supervisió de la línia de contacte i un sistema de retorn de sancions, assegurant que cap revisió territorial es faci per la força. L’objectiu és que les violacions siguin detectables, atribuïbles i costoses, sense esperar una pacificació ràpida. Això implica que la seguretat europea continuarà requerint un alt esforç financer i militar sostingut. Ucraïna planeja mantenir una exèrcit de 800.000 efectius en temps de pau i obtenir garanties de seguretat similars a l’article 5 de l’OTAN, amb suport d’EE. UU., OTAN i estats europeus signataris. La reconstrucció i l’ingrés a la UE són clau per a la sostenibilitat de l’acord, amb mecanismes financers massius que generaran demanda sostinguda de munició, armament, modernització i vigilància, mentre les indústries europees es rearmen. L’autor identifica quatre escenaris per a la indústria europea de defensa: dependre de la indústria nord-americana; intentar l’autosuficiència europea, lenta i incerta; recórrer a proveïdors fora de l’OTAN i UE com Corea del Sud o Japó, amb riscos de subministrament; o integrar l’empresa de defensa ucraïnesa, aprofitant la producció existent i l’experiència de combat. Aquesta última opció permetria transformar l’ajuda europea en un investiment estructurant, reforçant la dissuasió convencional, garantint la seguretat d’Ucraïna i creant una base industrial integrada a Europa. La integració de la indústria ucraïnesa ha de convertir-se en un tema polític explícit que doni trajectòria i sentit a l’esforç europeu, assegurant la sostenibilitat interna i la capacitat de defensa del continent. Sense això, Europa quedaria vulnerable davant noves agressions russes i podria perdre pes geopolític. L’objectiu final és constituir un pol europeu de poder autònom, capaç de defensar els interessos del continent i participar en l’equilibri de la nova ordre mundial oligopolística, amb Ucraïna com a peça central de la seguretat europea.
El Sur Global y la UE: ¿una relación por explorar?
La publicació del CIDOB La Unión Europea y el Sur Global: ¿aliados en un mundo multipolar? planteja que en la darrera dècada, la política exterior de la Unió Europea (UE) s’ha transformat per adaptar-se a un entorn internacional multipolar i postliberal, marcat per la competència estratègica entre Estats Units i la Xina, el qüestionament nord-americà de les institucions internacionals i la invasió russa d’Ucraïna. En aquest context, el Sud Global s’ha consolidat com un actor clau: un conjunt de països que busca reafirmar la seva sobirania, limitar la ingerència del Nord Global i redefinir les normes i valors del sistema internacional, representat avui principalment pel G-77 i els BRICS. Aquests països conformen dos terços de la població mundial en edat de treballar i representen una part substancial del PIB global ajustat per paritat de poder adquisitiu, amb capacitat d’agència pròpia i estratègia de multialineament. Tot i la seva rellevància, la UE no ha articulat mai una estratègia comuna cap al Sud Global ni ha establert una resposta coherent a les seves demandes. Iniciatives com Global Gateway, orientades a inversions en infraestructures sostenibles i diversificació de cadenes de subministrament, mostren cert interès, però sovint la retòrica europea no es tradueix en accions concretes. Políticament, la UE ha prioritzat la confrontació amb Rússia, la col·laboració amb el G-7 i la política d’ampliació, deixant en segon pla la relació amb el Sud Global. Econòmicament, la UE actua sovint sota la lògica donant-receptor i ha perdut quota global de serveis i comerç, a diferència de la Xina, que ha diversificat les seves relacions amb països no occidentals. Aquesta publicació analitza com la UE competeix i col·labora amb el Sud Global, estudiant regions concretes (Amèrica Llatina, Àfrica, Orient Mitjà, Àsia Central, Índia i Sud-est Asiàtic) i planteja recomanacions per reorientar la política exterior europea, incorporant de manera estratègica el Sud Global en un món multipolar i de competència estratègica creixent.
Meloni, la cara amable de l’extrema dreta
El 2025, Giorgia Meloni es va convertir en la figura més influent del Consell Europeu, amb èxits com la negativa a utilitzar actius russos congelats, l’ajornament de l’acord UE-Mercosur i la tímida emissió d’eurobons per finançar Ucraïna. La seva estratègia ha combinat pragmatisme i moderació aparent, mantenint estabilitat política a Itàlia i credibilitat transatlàntica, alhora que controlava el deute públic i consolidava el suport dels mercats. Així, s’ha construït un “moment Meloni” que ha desplaçat la centralitat política europea cap a Itàlia. No obstant això, l’autor considera que la seva influència es deu també a la radicalització d’altres actors de la UE i a la presentació mediàtica d’una imatge moderada. Ha seguit la via italiana a l’orbanisme, adaptant estratègies d’extrema dreta per consolidar el poder: control dels mitjans, censura de veus crítiques, retallades de drets civils i socials, reformes constitucionals que debiliten el Parlament i reforcen l’executiu, i preparació d’una reforma presidencialista encoberta amb llei electoral que premia la majoria governamental. A nivell econòmic, tot i els èxits de retallada del dèficit, Itàlia creix molt lentament, amb salaris reals en retrocés i un deute públic encara elevat. La participació electoral baixa i l’abstenció creix, i la fortalesa de Meloni depèn tant de la cohesió de les oposicions a Itàlia com de la percepció que en té Brussel·les. La seva centralitat política, tot i els mèrits aparents, és fràgil i podria esfumar-se si la UE i els partits opositors italians decideixen limitar la seva influència, convertint 2026 en un any crucial per al futur de la líder de Fratelli d’Italia i del seu projecte polític.
Democracia, diversidad y cultura
The Epstein scandal will create a wave of conspiracy theories
Els últims anys de la seva vida, Jean-Jacques Rousseau estava convençut que antics amics com Diderot i Voltaire conspiraven contra ell, i fins i tot sospitava de David Hume. Tot i que tenia enemics reals i les seves obres havien estat cremades, la seva paranoia el portava a imaginar conspiracions arreu, interpretant comentaris innocents com proves d’intencions malicioses. Pamflets anònims, com un que el batejava “Doctor Pansophe”, reforçaven aquesta percepció. La paranoia és una sospita personal irracional, mentre que les teories de la conspiració expliquen patrons socials més amplis i sovint es difonen per internet i xarxes socials. Encara que ocasionalment poden ser certes, normalment es consideren hipòtesis no plausibles sostingudes per biaixos de confirmació. Exemples moderns inclouen els Illuminati o conspiracions sobre contactes amb extraterrestres. Les teories conspiratives són atractives perquè proporcionen certesa en un món perillós, satisfan la nostra tendència a buscar patrons i simplifiquen causes complexes atribuint-ho tot a un grup secret de conspiradors. Esdeveniments recents com l’afer Epstein poden intensificar aquestes creences. La millor guia és seguir el consell de David Hume: calibrar la creença segons l’evidència disponible.
La bataille culturelle ne suffit pas
A les conferències que va pronunciar el 1983 a Illinois Stuart Hall reflexionava sobre les raons que van portar els intel·lectuals de la Nova Esquerra britànica, als anys 1950, a centrar-se en la cultura: explicar com la classe obrera, malgrat la seva força històrica, havia estat absorbida pel sistema capitalista. Segons Hall, els factors culturals i socials van ser més determinants que els purament econòmics o polítics. Inspirant-se en Gramsci, es plantejava que la classe dominant obté consentiment a través de la cultura, modelant interessos i necessitats de les classes subalternes, i que l’hegemonia es basa en aquest consentiment. Tanmateix, l’autor critica aquesta visió: el consentiment actiu dels treballadors no és la clau de la reproducció del sistema. Tot i que la ideologia ajuda a racionalitzar les condicions laborals i econòmiques, al seu entendre la força més decisiva és la “pressió muda” de les relacions econòmiques descrita per Marx: els treballadors contribueixen al sistema perquè la seva posició estructural els obliga a vendre la seva força de treball, i les barreres a l’acció col·lectiva reforcen la seva resiliència individual. Així, la reproducció del capitalisme no depèn del consentiment ideològic de la classe obrera, sinó de les condicions materials que imposa la jerarquia econòmica. Hall subratllava que el consentiment actiu és més propi de la classe dominant, que percep el sistema com a legítim i natural. Per a la reconstrucció dels moviments obrers, cal entendre les restriccions reals que pesen sobre els treballadors, mobilitzar-los i organitzar-los per defensar els seus interessos, combinant la tradició d’anàlisi polític-econòmica amb una crítica a l’excés del “gir cultural” en la teoria social.
Economía, bienestar e igualdad
The nightmare Iran energy scenario is becoming reality
Després de l’atac dels EUA i Israel del 28 de febrer, la situació energètica mundial es troba en crisi. Iran ha llançat míssils contra refineries i instal·lacions gasístiques de l’Aràbia Saudita, Qatar, Kuwait i els Emirats Àrabs Units, mentre el trànsit pel Estret d’Hormuz s’ha aturat per atacs amb drons i l’assegurança de vaixells s’ha suspès. El preu del petroli Brent ha pujat un 14% fins a 83 $/barril, i el gas natural a Europa ha augmentat més del 70%. Els exportadors del Golf Pèrsic podrien haver d’activar clàusules de força major, i Àsia, molt dependent del cru i el gas de la regió, busca alternatives, la qual cosa provoca l’increment dels preus. Les repercussions econòmiques seran considerables: cada 10% de pujada del petroli podria restar 0,15 punts al creixement del PIB mundial i augmentar la inflació en 0,4 punts. Els països importadors pobres patiran més, mentre Europa haurà de fer front a una transmissió directa de costos energètics a la inflació. Els Estats Units, gràcies a la seva producció interna i reserves estratègiques, patiran menys l’impacte, tot i que els preus més alts de la gasolina podrien afectar políticament l’administració Trump. Per consegüent, Donald Trump intenta garantir el flux d’energia amb escortes navals i assegurances. L’aturada prolongada de l’Estret d’Hormuz amenaça de mantenir preus elevats de petroli i gas durant mesos, amb efectes globals sobre inflació, consum i política econòmica.
Energía y conflicto en Oriente Medio: viejos escenarios, nuevos riesgos
La inestabilitat a l’Orient Mitjà continua influint en els mercats energètics mundials, especialment pel conflicte entre els Estats Units, Israel i l’Iran. Les tensions s’han intensificat després de diversos atacs militars entre 2024 i 2025 i pel temor que futures accions puguin afectar infraestructures petrolieres o el trànsit per l’estret d’Ormuz. Alhora, la política exterior del president Donald Trump ha augmentat la incertesa, especialment després del bloqueig petrolier imposat a Veneçuela i el desplegament de forces navals al golf Pèrsic per pressionar l’Iran perquè abandoni el seu programa nuclear i el suport a milícies regionals. Malgrat aquesta tensió, els mercats energètics es mantenen relativament estables perquè l’oferta mundial de petroli és actualment superior a la demanda. L’Agència Internacional de l’Energia preveu un excés d’oferta el 2026, i diversos països del golf Pèrsic disposen de capacitat productiva suficient per compensar una eventual pèrdua del petroli iranià. Tanmateix, la geopolítica ha incrementat la prima de risc dels preus del petroli i del gas. Els autors plantegen tres possibles escenaris d’escalada. El primer seria un bloqueig nord-americà de les exportacions petrolieres iranianes, similar al cas veneçolà, amb un impacte moderat si fos parcial però potencialment greu si fos total, especialment si l’Iran intentés tancar Ormuz. El segon escenari seria una pressió militar intermitent dels EUA amb atacs limitats, que provocarien augments temporals del petroli d’entre 5 i 10 dòlars per barril. El tercer escenari seria una escalada descontrolada amb atacs regionals i interrupcions del subministrament, cosa que podria elevar el preu del petroli més de 15 dòlars per barril. En conjunt, encara que els mercats estan ben proveïts, la incertesa geopolítica i la imprevisibilitat política continuen sent factors clau que poden alterar els preus energètics globals.
Sostenibilidad y cambio climático
Global sea levels have been underestimated due to poor modelling
Un estudi recent publicat a la revista Nature indica que l’increment del nivell del mar ha estat subestimats a causa de models inexactes, amb implicacions significatives per a les comunitats costaneres i les prediccions de l’impacte del canvi climàtic. La recerca, mostra que els oceans són de mitjana 30 cm més alts del que es pensava, i en algunes zones del sud global, com el sud-est asiàtic i l’Indo-Pacífic, fins a 100-150 cm més alts. Els investigadors Philip Minderhoud i Katharina Seeger van analitzar 385 estudis publicats entre 2009 i 2025 i van descobrir que més del 90% no utilitzaven mesures locals directes del nivell del mar, sinó models geoidals basats en l’elevació de la terra. Aquests models subestimaven els nivells marins entre 24 i 27 cm de mitjana, amb discrepàncies puntuals de fins a 5-7 metres, ja que no tenen en compte factors com vents, corrents oceànics, temperatura i salinitat de l’aigua. Segons els nous càlculs, un augment relatiu del nivell del mar d’un metre podria fer que un 37% més de zones costaneres quedin sota el nivell del mar, afectant fins a 132 milions de persones. Això implica que els efectes de la pujada del nivell del mar arribaran abans del que es preveia. Els científics assenyalen aquesta subestimació com un “punt cec interdisciplinari”, preocupant perquè molts dels estudis analitzats són citats als informes recents del IPCC. L’estudi també proporciona dades globals d’elevació costanera integrades amb mesures actualitzades del nivell del mar i recomana revisar les metodologies dels estudis de risc costaner per garantir polítiques climàtiques més precises i efectives.
Au Brésil, les peuples amazoniens mobilisés contre les projets d’infrastructures obtiennent une victoire
A finals de de febrer, un centenar de militants de pobles originaris del Brasil van ocupar un terminal de la multinacional Cargill al port de Santarém, a l’Amazònia, des d’on s’exporta el 70% dels cereals. La protesta formava part d’una mobilització de més d’un miler de persones de catorze pobles contra l’explotació privada de 3.000 km de rius amazònics, autoritzada el 28 d’agost de 2025 per un decret presidencial. Els manifestants van intensificar les seves accions fins aconseguir que el govern convoqués una reunió amb els seus representants, resultant en la revocació del decret el 23 de febrer. Els projectes d’infraestructura en l’Amazònia, com la línia de tren Ferrogrão i la revitalització de l’autopista BR-319, han generat polèmica per la seva proximitat a terres indígenes i l’impacte ambiental. Especialistes alerten que aquestes obres podrien atraure nous agricultors de soja, afavorint invasions de terres i una desforestació massiva, amb estimacions que apunten a 170.000 km² destruïts a l’Amazones d’aquí al 2050. Tot i les crítiques, el president Lula da Silva defensa els projectes per al desenvolupament del sector agrícola, gairebé un quart del PIB del país, i assenyala que l’explotació de la selva ha de ser “correcta i responsable”. El transport fluvial privat era considerat una opció menys contaminant que el transport terrestre, amb un 60% menys d’emissions de CO₂. Malgrat això, la revocació del decret mostra la disposició del govern a concedir als pobles originaris en plena campanya electoral, per no perdre el seu suport, en un context on la protecció del clima és un dels pilars del mandat presidencial.
Innovación, ciencia y tecnología
Ce que l’IA inflige au journalisme
Des de fa tres anys, l’Associació Mundial d’Editors de Premsa (WAN-IFRA) organitza formacions per preparar periodistes i editors a integrar la intel·ligència artificial (IA) en les redaccions. Aquestes eines cobreixen tota la cadena de producció informativa: des de la generació automàtica de continguts fins a l’anàlisi d’audiències i la monetització. Molts mitjans ja implementen serveis d’IA, i es comença a exigir l’ús de robots i instruccions d’IA (prompts) com a part de la feina diària. Aquesta transformació ha provocat reduccions d’efectius i una pressió sobre els periodistes per adaptar-se a un nou llenguatge professional. No obstant això, aquesta «solució tecnològica» amaga una dependència creixent dels gegants digitals (Google, Meta, Microsoft, Apple, Nvidia), que controlen el tràfic i els ingressos publicitaris dels mitjans. Els nous chatbots, com ChatGPT, concentren l’audiència i redueixen els clics als webs de premsa, privilegiant grans mitjans globals en anglès i marginalitzant la premsa local i independent. Això reforça les desigualtats econòmiques entre grans i petits mitjans, tot i les lleis de drets veïns que pretenen compensar els editors. El periodisme, per tant, evoluciona cap a una activitat més centrada en tractar informació preexistent que no pas en investigar o fer periodisme de camp. L’arribada de la IA accelera aquesta tendència: actualment, una gran part dels continguts que circulen per Internet és generada automàticament, i proliferen mitjans sense redacció humana i continguts artificials a xarxes socials. El resultat és un panorama dual: uns pocs grans grups produeixen informació de qualitat per a un públic selecte, mentre que el consum massiu està inundat de continguts sintètics i poc fiables, una situació que els governs han deixat créixer en apostar per l’autorregulació.
A new space race could turn our atmosphere into a ‘crematorium for satellites’
El nombre de satèl·lits en òrbita terrestre ha crescut de manera espectacular, amb gairebé 15.000 que estan actius actualment i amb megaconstel·lacions que necessiten reemplaçar-los cada pocs anys. Els satèl·lits obsolets s’eliminen fent-los reentrar a l’atmosfera, on es cremen o es fragmenten, un procés conegut com a “defunció”, que converteix els satèl·lits en un tipus de consum descartable. El problema s’agreuja amb plans com els de SpaceX, que proposa llançar un milió de satèl·lits nous, molts de la mida d’un avió comercial. Els llançaments i la crema dels satèl·lits afecten el clima i l’ozó, ja que les partícules resultants, com l’alumini, poden romandre anys a l’atmosfera i contribuir a l’escalfament i a la destrucció de la capa d’ozó. També existeix risc de caiguda de deixalles a terra i de col·lisions en òrbita, iniciant un possible efecte dominó conegut com el síndrome de Kessler. A més, les megaconstel·lacions poden saturar el cel nocturn, dificultant l’observació astronòmica, l’astroturisme i la cultura científica, ja que podria haver-hi més satèl·lits visibles que estrelles. Les solucions proposades, com desviar els satèl·lits morts a òrbites més altes, serien molt costoses i seguirien generant impacte ambiental. Els experts reclamen regulació global, amb límits sobre la capacitat atmosfèrica i valoració de tot el cicle de vida dels satèl·lits, per evitar utilitzar l’atmosfera com a crematori i per protegir tant la seguretat orbital com el cel nocturn compartit.