Idees d’actualitat – Israel, Irán y el rediseño de Oriente Medio
03 julio 2025
Hay muchas maneras de explicar la llamada Guerra de los 12 días desencadenada por Israel contra Irán. Todas parecen razonables y encontrar la más adecuada no es una tarea fácil. Cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca el pasado mes de enero, acusó a su predecesor de ser responsable de las guerras que asolaban el mundo, muy especialmente Ucrania desde la invasión rusa y Oriente Medio desde la masacre del 7 de octubre en Israel. Cinco meses después, la guerra en Ucrania está lejos de acabar, pese al anuncio de Trump de que arreglaría el conflicto en las primeras 24 horas de su segundo mandato. Mientras tanto, en Oriente Medio, el ataque sin precedentes de Israel contra Irán amenaza con desestabilizar aún más la región.
La explicación más sencilla de la ofensiva israelí es que Netanyahu quiere desviar la atención de las atrocidades que se están cometiendo en Gaza, que ya no se pueden justificar de ninguna de las maneras y son denunciadas con una firmeza creciente por la mayoría de los países que conforman la comunidad internacional. No es sin embargo la explicación más convincente, aunque pueda tener este efecto a favor de Netanyahu, del mismo modo que los ataques a Irán le permiten volver a unir a su alrededor a una opinión pública israelí que se le iba girando en contra ante la brutalidad de los ataques indiscriminados en Gaza y la falta de resultados para la liberación de los rehenes todavía en manos de Hamás.
Un segundo razonamiento justifica el ataque a Irán, sin precedentes por su escala y preparación, por la debilidad actual del régimen de los ayatolás, debida a la destrucción de gran parte de sus brazos armados en la región, muy especialmente Hezbolá en el Líbano, y a la caída del régimen de Bashar al-Assad, cortando así las rutas de suministro a Hamás. También hay que tener presente que, en octubre del año pasado, un ataque iraní llevó Israel a tomar represalias que supusieron la destrucción de gran parte de sus defensas antiaéreas.
Pero quizás haya que remontar un poco más en el tiempo para tener una visión de conjunto más precisa. A principios de septiembre de 2023, durante la cumbre del G20 en Nueva Delhi Joe Biden anunció la creación de un corredor que uniría la península arábiga con Israel al oeste y la India al este a través de una línea ferroviaria y otra marítima. Todo ello con el objetivo de establecer una línea directa de suministro de hidrocarburos, mercancías de índole diversa y tecnología de último diseño. Israel se convertiría así en el cruce entre África, Asia y Europa. Al mismo tiempo cuatro países árabes, Bahréin, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Sudán, se adhirieron a los Acuerdos de Abraham, uniéndose a Egipto y Jordania, que siguen cooperando con Israel en materia de seguridad y contención de las corrientes árabes antisionistas. La prensa israelí también hablaba de un pacto inminente con más estados del Golfo y, sobre todo, de un acuerdo con Arabia Saudita. Semanas después tuvieron lugar los ataques de Hamás del 7 de octubre y ya nada volvió a ser lo mismo en Oriente Próximo.
La acción militar de Hamás frenó este ambicioso plan económico y dio lugar a una nueva fase de expansión territorial israelí en Palestina, aunque sus pilares parecían bien asentados: iniciada la ofensiva militar en Gaza, los puertos occidentales de la India abrieron una línea marítima de suministro hacia Israel, mientras que los aliados árabes —con Emiratos y Jordania a la cabeza— establecieron un puente terrestre para llevar frutas y verduras a territorio israelí. La cooperación con gobiernos como el marroquí se ha incrementado en los últimos dos años —Rabat ha permitido que la armada israelí reposte en sus puertos— y petromonarquías como Bahréin han multiplicado sus gestos de apoyo a Israel.
Este espíritu de colaboración ha vuelto a ponerse de manifiesto con motivo de la ofensiva israelí contra Irán. El rey de Jordania, Abdalá II, ha sido felicitado por Tel Aviv por la eficacia de sus fuerzas aéreas a la hora de interceptar los misiles balísticos y de crucero lanzados por Irán, y Teherán sospecha que algunos vecinos árabes están haciendo algo más que mirar hacia otro lado cuando los cazas israelíes atraviesan su espacio aéreo o los norteamericanos, franceses y británicos utilizan sus bases en la región para aportar datos sensibles sobre las instalaciones militares iraníes. En efecto, los países árabes de la región, a pesar de condenar oficialmente la ofensiva israelí, no esconden su objetivo de debilitar o incluso derribar, el régimen chií de los ayatolás, convirtiéndose así en aliados de un Donald Trump cuya prioridad en términos de geopolítica económica es precisamente mantener estrechos lazos con las monarquías del Golfo, como lo demostró en su primer viaje al extranjero, que fue a Arabia Saudita y Abu Dabi. Por lo tanto, unirse a Israel en un ataque contra Irán debe entenderse como un capítulo de esta agenda a largo plazo que pretende reforzar los lazos con unos países que detestan el régimen iraní.
Así pues, en medio del impasse en Gaza, Netanyahu ha visto la ocasión propicia para neutralizar la amenaza iraní a su sueño de rediseñar Oriente Próximo. Pero la resiliencia iraní, que está recibiendo, según informes de inteligencia occidentales, apoyo militar chino para reforzar sus sistemas defensivos y cuenta con el apoyo no menor de Pakistán, despierta nuevos interrogantes sobre la estrategia belicista de Netanyahu y sus prisas por retomar sus planes comerciales, económicos y empresariales para un nuevo Oriente Medio.
Aunque el alto el fuego sigue siendo frágil, el marco estratégico es claro: la guerra es la continuación de la diplomacia, y ahora ésta está tomando el relevo de las operaciones militares. Este es exactamente el modelo aplicado en el Líbano el otoño pasado cuando tras casi un año de intercambios de ataques con Hezbolá, Israel pasó a la acción. Primero, golpeó con la operación de los buscas, desorientando al enemigo mientras escenificaba la ilusión de un alto el fuego inminente, para acabar astestando el golpe definitivo que destruyó el cuartel general de la milicia chií y eliminar a su líder, Hassan Nasrallah, junto con casi todo el alto mando. Siguieron unas semanas de operaciones terrestres de destrucción sistemática de la infraestructura militar de Hezbolá al sur del río Litani, y finalmente se anunció un alto el fuego.
La lógica estratégica es clara: utilizar la fuerza de manera específica y controlada para alcanzar objetivos militares bien definidos y razonables, y luego pasar el relevo a la diplomacia norteamericana. En el contexto actual de los ataques masivos contra Irán, lo que aconteció en el Líbano entre mediados de septiembre y finales de noviembre parece en retrospectiva un ensayo general. Unos ataques iniciales espectaculares seguidos por una destrucción metódica de los objetivos, mientras se espera el momento oportuno para suspender el uso de la fuerza armada. Un par de semanas después de su lanzamiento, la operación israelí entró en una fase de rendimientos marginales decrecientes: cada acción adicional contribuía cada vez menos a la ventaja estratégica que se había alcanzado durante los primeros días.
Más allá de la destrucción material infligida a las capacidades balísticas y nucleares de la República Islámica, los golpes al prestigio y el estatus de este país en la escena regional e internacional han sido devastadores. En efecto, los acuerdos firmados con China y Rusia no han cumplido las expectativas de Teherán, ya que sus aliados se han inhibido a lo largo de estas dos semanas: Rusia está demasiado ocupada con la guerra en Ucrania y Beijing ha privado a Irán de un activo estratégico importante, oponiéndose al cierre del estrecho de Ormuz por donde pasa el 75% de sus importaciones de petróleo. El Sur Global y los BRICS tampoco han demostrado ser de gran ayuda, probablemente demasiado ocupados intentando desbancar el dólar como moneda de cambio internacional.
En una región donde la determinación y la contundencia bélicas ejercen un enorme poder de influencia sobre los dirigentes locales y las estrategias narrativas, la falta de efectividad en las aventuras militares se considera un signo de debilidad. La República Islámica y Gaza constituyen en último término un obstáculo para el gran proyecto soñado de una región liderada por Tel Aviv, pero cabe la pregunta de si Netanyahu, con sus continuas huidas hacia adelante, no es también y sobre todo un freno a este rediseño imaginado por su gobierno.
Fotografía: Baterías antiaéreas entran en acción en Teherán. Seyed Mostafa Tehrani. Tasnim News Agency, Creative Commons Attribution 4.0.
Maria Fariña, estudiante en prácticas en el CETC, ha participado en este número de Idees d’actualitat.
Política internacional y globalización
Iran War Reflects a Changed Middle East and a New Israeli Military Doctrine
Durant gairebé vint anys, Israel va contenir els seus conflictes amb Hamàs, Hezbol·là i l’Iran, evitant una guerra total. Però l’atac de Hamàs el 7 d’octubre de 2023 va marcar un gir radical en la doctrina militar israeliana. Israel va respondre amb una ofensiva massiva contra Hamàs, va eliminar gran part del lideratge de Hezbol·là i ara duu a terme atacs oberts contra l’Iran, cosa que abans només havia amenaçat de fer. Aquest canvi ha reforçat la posició militar d’Israel a l’Orient Mitjà, debilitant l’aliança regional liderada per l’Iran. Tot i això, l’objectiu de destruir el programa nuclear iranià o provocar un canvi de règim a Teheran encara no s’ha assolit, i el risc d’un conflicte prolongat sense sortida clara és alt. A Gaza, la resposta israeliana ha devastat la regió i debilitat Hamàs, però no ha resolt el conflicte israelià-palestí ni ha establert una visió a llarg termini. Crítiques internes assenyalen la falta d’una estratègia política que acompanyi l’èxit militar, tant a Gaza com a l’Iran. L’autor conclou que sense una sortida definida, Israel podria quedar atrapat en noves formes d’inestabilitat.
Israel’s Long Road to Regional Dominance
L’article analitza la posició actual de domini militar d’Israel sense precedents a l’Orient Mitjà, especialment sobre l’Iran, després de dècades d’alineació estratègica amb els Estats Units. Malgrat els importants èxits militars recents d’Israel, incloent-hi els cops molt durs portats a Hamàs, l’afebliment de Hezbol·là i els grans cops al lideratge i al programa nuclear de l’Iran, segueix depenent del suport dels Estats Units, especialment quan les tensions corren el risc d’escalar cap a una guerra més àmplia. L’autor retrata Donald Trump el decisor clau per determinar el curs futur del conflicte, dividit entre la seva promesa de campanya d’evitar noves guerres i la pressió creixent dels falcons dins del seu partit per donar suport als objectius militars israelians, possiblement també el canvi de règim a l’Iran. Ara per ara, l’administració Trump ha enviat senyals contradictoris, fluctuant entre crides a la diplomàcia i amenaces d’accions militars severes. L’article subratlla un context històric més ampli: l’ascens d’Israel al poder regional va ser possible gràcies a les aliances de la Guerra Freda, el suport militar dels Estats Units i el declivi dels estats àrabs alineats amb la Unió Soviètica. Ara, amb l’Iran com la seva última amenaça regional seriosa, Israel veu una oportunitat de transformació estratègica, però no té els mitjans per garantir una seguretat duradora sense la participació dels Estats Units. No obstant això, la situació és volàtil. L’Iran, encara que debilitat, encara pot escalar les hostilitats, potencialment a través d’armes químiques o terrorisme, i un règim successor pot perseguir capacitats nuclears amb la mateixa o fins i tot major determinació. La indecisió dels Estats Units, impulsada per les divisions internes republicanes, afegeix més incertesa. En última instància, tot i que Israel és momentàniament dominant, l’estabilitat a llarg termini depèn de les decisions i la diplomàcia nord-americanes.
A Last Chance at Middle East Peace
Israel ha llançat una campanya de bombardejos contra les infraestructures nuclears de l’Iran, un atac a la seva influència i exportacions de petroli i gas, per “degradar, destruir i eliminar l’amenaça” nuclear Teheran, d’acord amb Benjamin Netanyahu. L’Iran ha respost amb míssils i retirant-se de les negociacions nuclears amb Washington. Els països àrabs es veuen cada cop més a prop d’una guerra que pot escalar si no s’atura en una finestra de temps molt limitada, i potencialment sense el suport dels Estats Units. Això deixa els països àrabs i Turquia com únics possibles mediadors, però es troben en una encreuada entre el recel a Israel per les seves accions a Gaza, l’expansionisme dels seus assentaments, i el seu interès per frenar l’amenaça expansionista i nuclear iraniana, com ja han fet amb Hezbol·là i els hutis, que amenaçaven les exportacions petrolieres de l’Aràbia Saudita i els Emirats Àrabs Units. Però els països àrabs temen que si donen suport a Israel provoquin l’Iran i que el règim ataqui posicions dels països del Golf o tanqui l’estret d’Ormuz. A més, si els Estats Units s’involucren en el conflicte a favor d’Israel, la guerra podria escalar i posar en perill els interessos econòmics de la regió. D’acord amb l’autor, els països del Golf i Turquia, amb interessos en les dues bandes, aproparan Israel i Iran a reunions de manera indirecta, a través de possibles iniciatives diplomàtiques, amb la Lliga Àrab o amb un grup més reduït liderat pels estats del Golf, amb la intenció de desescalar el conflicte i assegurar la seguretat dels recursos energètics, evitant també la inestabilitat en un futur per tal de mantenir l’economia. Així, pretenen reprendre la normalització de les relacions entre l’Iran i el Golf oferint un model de diplomàcia i prevenir la catàstrofe.
Regime change wouldn’t likely bring democracy to Iran. A more threatening force could fill the vacuum
L’objectiu principal a curt termini del primer ministre israelià Benjamin Netanyahu, és atacar les instal·lacions nuclears de l’Iran per frenar el seu programa armamentístic, cosa que podria desencadenar un conflicte bèl·lic. La incògnita és si això podria conduir a un canvi de règim a la República Islàmica, un desig històric d’Israel i els Estats Units. Després de la Revolució Islàmica de 1979, l’Iran es va transformar en una república teocràtica amb un perfil autoritari. Els clergues islàmics supervisen que les polítiques s’ajustin a la llei islàmica, mentre es mantenen un parlament unicameral i un president elegits, però sota el control del poder religiós. Aquest sistema blinda la posició del líder suprem, reforçat pel Consell de Guardians de la Constitució, amb membres designats pel líder o aprovats pel parlament, que pot vetar candidats a qualsevol càrrec. L’únic òrgan amb capacitat de substituir el líder suprem és l’Assemblea d’Experts, també condicionada pel sistema. Un altre actor clau és la Guàrdia Revolucionària Islàmica (IRGC), amb un paper central en l’àmbit militar, polític i econòmic que pressiona els presidents perquè s’alineen amb els seus interessos, controla sectors estratègics de l’economia i gestiona xarxes opaques per esquivar sancions. L’estructura del govern ha generat repressió interna, elevada abstenció electoral i una creixent deslegitimació del líder suprem. Davant d’un possible atac contra Khamenei, es contemplen dos escenaris. Primer, la instauració d’un estat d’emergència o llei marcial per la IRGC, que podria pressionar per nomenar el fill de Khamenei com a successor, però que enfortiria les faccions més radicals i crítiques d’occident. Segon, la possibilitat d’un aixecament popular, com els que l’Iran ha viscut sovint per motius socials, polítics i econòmics. Així i tot, encara que el govern fos enderrocat, no hi ha garanties de democràcia ni d’alinear-se amb els interessos dels EUA o Israel, ja que la desconfiança envers aquests països està profundament arrelada en la societat i les elits iranianes.
Israel-Irán, a las puertas de una escalada regional
En aquest article l’autora afirma que Israel sembla decidit a aprofitar la debilitat actual de l’Iran per forçar una implosió del règim i consolidar-se com l’única potència nuclear de la regió, utilitzant l’argument d’una guerra preventiva davant la suposada amenaça nuclear iraniana. Tot i que no hi ha proves que l’Iran estigui a prop de tenir una arma nuclear, aquest discurs ha estat recolzat recentment per potències occidentals com el G7 i la UE, que justifiquen les accions israelianes. No obstant això, assenyala la paradoxa que Israel —l’única potència nuclear real a la zona i responsable d’atacs a Gaza, Líban, Síria i Iemen— és presentat com a víctima, amb suport explícit de figures com Ursula von der Leyen. Per la seva banda, l’Iran intenta equilibrar la seva resposta: ha de demostrar força sense provocar una guerra total amb Estats Units, i ha amenaçat abandonar el Tractat de No Proliferació d’Armes Nuclears. Alhora, se sospita que EUA coneixia per endavant l’atac israelià i ha incrementat la seva presència militar a la regió. Trump, a més, ha demanat la rendició incondicional de l’Iran, mentre al Congrés alguns demòcrates intenten limitar els seus poders militars. Finalment, assenyala que creix el risc d’una intervenció directa dels EUA, i molts veuen paral·lelismes amb la invasió d’Iraq el 2003. Tot indica que es podria estar a la vora d’una nova guerra amb serioses conseqüències regionals i globals.
The future of the Middle East: understanding conflict, building peace
L’article recull els debats del seminari «El futur de l’Orient Mitjà: entendre el conflicte, construir la pau» organitzat pel CIDOB per aprofundir en les arrels del conflicte a l’Orient Mitjà i la seva dimensió internacional. L’Orient Mitjà, que ja és una de les regions més complexes del món, ha entrat recentment en una nova fase de conflicte, marcada per un nivell de violència sense precedents, inestabilitat sociopolítica i canvis de poder regionals. Un any i mig després dels atacs terroristes de Hamàs que van desencadenar la resposta desproporcionada d’Israel, la regió s’enfronta tant a una greu crisi humanitària a Gaza com als efectes indirectes del conflicte al Líban. A més, la imprevisibilitat de les polítiques nord-americanes després de la reelecció de Donald Trump i els reptes que planteja la nova trajectòria sociopolítica de la Síria post-Al-Assad afegeixen més complexitat a aquesta equació. La publicació subratlla les dicotomies que caracteritzen l’ordre actual de l’Orient Mitjà i els enfocaments de diversos actors regionals i internacionals. Per exemple, destaca la necessitat de pensar en la política després del conflicte i veure els líders polítics forts i la societat civil com a forces complementàries. Considerant el cas d’Europa enmig dels dilemes de la guerra i la pau i reconeixent que la influència d’Europa ha disminuït en els últims anys, també subratlla la importància de qüestionar la legitimació interna i externa dels actors implicats en els conflictes i si la seva resolució ha de ser particular i específica o basada en la construcció d’una nova arquitectura regional. També planteja si s’han de basar en victòries tàctiques o en objectius estratègics a llarg termini. Finalment, també aborda el repte de com la fragmentació actual, tant a nivell regional com global, pot coexistir amb l’esforç per construir un nou ordre regional a l’Orient Mitjà.
L’intégration des Kurdes, lueur d’espoir dans la reconstruction de la Syrie
L’autora analitza l’acord històric entre el president de transició sirià, Ahmed Al-Sharaa, i el cap de les Forces Democràtiques Sirianes (FDS), el general Mazloum Abdi, per integrar les institucions autònomes kurdes del nord-est a l’estat sirià. Aquest procés, amb el suport dels Estats Units, avança malgrat les tensions, i Turquia està jugant un paper constructiu després d’haver lluitat durant molt de temps contra les FDS. L’acord ha permès a Al-Sharaa restaurar la seva imatge després de les massacres de principis de març i representa una oportunitat per restaurar la unitat d’un país fragmentat. Arriba en un context de desconnexió gradual dels Estats Units decidit per Donald Trump, amb una reducció a la meitat de les tropes nord-americanes i el tancament de diverses bases. L’acord va ser facilitat per l’acostament entre Damasc i Washington, l’aixecament de les sancions nord-americanes i el desig d’Al-Sharaa d’apaivagar els kurds per obtenir suport internacional. Aquest punt d’inflexió també està lligat a la dissolució del PKK, anunciada al maig després d’un alto el foc ordenat pel seu líder històric, Abdullah Öcalan, en el marc de les negociacions de pau amb Turquia. S’han fet diversos avenços concrets: intercanvis de presoners, gestió conjunta dels barris kurds d’Alep i repatriació de famílies sirianes del camp d’Al-Hol. El principal repte segueix sent la integració de les estructures kurdes a l’estat sirià. Mazloum Abdi va exigir un acord polític que garantís la descentralització i el reconeixement de la identitat kurda, mentre que Al-Sharaa, un centralista, va acceptar una certa autonomia local però va rebutjar qualsevol autonomia formal.
Asia’s Autocrats Welcome USAID’s End
Després de les retallades a USAID, molts líders a asiàtics han celebrat la mesura al·legant que el suport de les ONG representava una amenaça per al seu control polític, instigava protestes i les anomenades “revolucions de color”, en referència als aixecaments populars pacífics de l’espai postsoviètic. Les retallades d’Elon Musk a USAID també han afectat el finançament de programes nord-americans en la promoció de la democràcia; Radio Free Asia va tancar, i Hun Sen, president de Cambodja ho va celebrar, es va cancel·lar un contracte de 21 milions de dòlars per augmentar la participació electoral a l’Índia, i el partit al govern parlava de la fi de la interferència estrangera. La teoria que el patrocini nord-americà d’ONG alimenta les “revolucions de colors” és estesa arreu del món, i tant Rússia com la Xina ho aprofiten per desacreditar les protestes, com va succeir amb la caiguda de la primera ministra de Bangladesh Sheikh Hasina o al Vietnam i Indonèsia. Aquestes teories tenen especial arrelament gràcies a una combinació de les entitats locals, i la paranoia generalitzada en governs autoritaris propensos a les conspiracions internes. Les conseqüències d’aquesta narrativa comporten restriccions de l’activitat de les ONG estrangeres. Tot i això, l’autor afirma que hi ha part de veritat en aquestes teories, ja que els Estats Units han finançat organitzacions prodemocràtiques com a eina de soft power per afavorir els seus interessos, en casos com Polònia, Tailàndia o Filipines, però d’acord amb l’autor, moltes actuaven per convicció pròpia i amb bones intencions, i no pas sota les ordres de Washington. Paradoxalment, però, figures com Elon Musk i polítics de la dreta MAGA han adoptat les mateixes paranoies que els règims autoritaris, acusant USAID de pagar manifestants, i amplificant la narrativa de Rússia o la Xina. Així, els mateixos que promovien les organitzacions afins a l’estranger, ara repliquen els discursos autoritaris de les potències contràries.
The cosplay dictator
El president dels Estats Units Donald Trump finalment va tenir la desfilada militar que tant desitjava, per commemorar el 250è aniversari de l’exèrcit dels EUA, però també el seu propi 79è aniversari. Tot i que generals importants havien evadit la proposta, que a parer seu era més pròpia de dictadors, Trump va saludar la bandera malgrat el seu estatus de civil, va exaltar encara més el seu patriotisme entre els seus votants, i va fer honor a la seva creença que el poder equival a la força. Però mentre les tropes desfilaven, es produïa una altra desfilada més contradictòria; el president havia enviat tropes a Los Angeles per reprimir les protestes contra les seves polítiques migratòries que, segons Trump, feien front a una suposada “invasió” de la ciutat per “aliens il·legals i criminals”, en un clima de violència política en augment. L’autora assegura, però, que la desfilada no va ser tan impressionant com les que es veuen a Rússia o a la Xina, més desorganitzada, sense la sincronització ni l’ambient festiu que ell podria esperar. Tot i això, arriba en un moment en què la posició de Trump es debilita amb la situació a Ucraïna i Gaza encara latents, tot i que el president clamava posar-hi fi, però les aspiracions autoritàries no es poden ignorar; a mesura que la seva posició es debilita, és probable que intensifiqui la repressió migratòria als EUA mentre utilitza el patriotisme com a arma per dividir la societat en “nosaltres contra ells”. El veritable perill, segons el text, és com Washington farà servir l’exèrcit en les properes setmanes, tant als Estats Units, com a l’Orient Mitjà.
Catalunya, España, Europa
Barcelona i la lliga de les regions globals
L’article defensa la necessitat de consolidar la regió metropolitana de Barcelona com una unitat econòmica i política que vagi més enllà dels límits administratius actuals, tal com plantejava Le Corbusier. L’alcalde de Barcelona, juntament amb entitats com el Cercle d’Economia i Foment del Treball, impulsa aquesta visió metropolitana, inspirant-se en el model anglès del Greater London. No obstant això, hi ha resistència per part de molts ajuntaments i del Govern de la Generalitat, per por de perdre competències o reviure agregacions com les del 1897. Històricament, tant el règim franquista com líders com Pasqual Maragall es van oposar a nous intents d’unificació per raons polítiques o conceptuals, preferint models descentralitzats i policèntrics, amb cooperació supramunicipal per a qüestions com el transport, l’urbanisme o els residus. Malgrat les dificultats polítiques, el debat sobre la regió metropolitana torna amb força. La Unió Europea reconeix Barcelona com la tercera regió metropolitana en població, darrere de París i Madrid. En l’actual economia globalitzada, només les ciutats que funcionen com a grans metròpolis poden competir a escala mundial, i Barcelona aspira a ser una d’aquestes ciutats globals, com Londres, Nova York o Tòquio.
40 años de España en la UE
Es compleixen quaranta anys de l’adhesió d’Espanya a les Comunitats Europees i els autors en fan una valoració molt positiva. D’ una banda, 1986 marcava un punt d’arribada, en culminar la democratització i la inserció internacional de l’economia espanyola. Alhora, era un punt de partida perquè Espanya liberalitzés la seva economia (en el context de l’harmonització que portava amb si el mercat únic), modernitzés definitivament la seva societat i ampliés la seva influència al món. Consideren que el balanç d’aquests quaranta anys és molt positiu. Tots els indicadors mostren –si bé amb alts i baixos en els períodes de crisi– una millora substancial en els paràmetres de benestar, riquesa i desenvolupament. Gràcies a l’adhesió, Espanya va deixar de ser diferent per passar a homologar-se a les democràcies avançades europees. El 1985, Espanya tenia una renda per càpita de 7.300 euros i una ràtio d’exportacions sobre el PIB del 15%, reflex d’una economia poc internacionalitzada. L’esperança de vida era de 76 anys, la població rondava els 38 milions d’habitants i la despesa pública en educació i salut representava el 3,5% i el 5,2% del PIB, respectivament. En contrast, el 2024, Espanya presenta un panorama socioeconòmic diferent: la renda per càpita havia pujat fins a 31.000 euros a través d’un ràpid procés de convergència amb els països europeus i les exportacions representaven un 34% del PIB, ja no eren només turístiques i venien acompanyades de forts fluxos d’inversió. i la despesa en educació i salut havia augmentat al 4,6% i 7,4% del PIB, respectivament. A més, segons tots els principals rànquings internacionals (The Economist, Freedom House i V-Dem), la democràcia espanyola es considera entre les vint més avançades del món.
Europe is perfectly placed to lead a world abandoned by the US – but will it meet the moment?
L’autor recupera una frase de Konrad Adenauer, pare fundador de la UE, del 1956, que considera vigent: els europeus se senten massa segurs, el lideratge econòmic d’Europa ha desaparegut i la influència cultural també perillarà si no s’adapten a les noves condicions. Aquesta advertència es reflecteix en la batalla pel lideratge tecnològic que viu la UE: de les 19 plataformes digitals amb més de 45 milions d’usuaris, només una és europea (Zalando). A més, la pèrdua de control sobre la informació, font de poder polític i econòmic, amenaça tant els mercats com la democràcia, en un context en què les plataformes digitals poden manipular eleccions. El Brasil va prohibir X després que es negués a eliminar comptes de desinformació. D’altra banda, Donald Trump va criticar la lentitud de la UE en respondre a les negociacions aranzelàries, posant de manifest que el procés de presa de decisions europeu és més lent perquè ha de conciliar les visions de 27 estats amb interessos propis. Això debilita la idea que Europa hauria de tenir un “lideratge moral”. L’autor assenyala que aquesta inacció es deu, en part, a la configuració institucional de la UE, però sobretot a la manca de confiança en les seves capacitats. Paradoxalment, segons afirma Stanley Pignal a The Economist, Europa té la població més preparada per perseguir la “vida, llibertat i recerca de la felicitat”, però, segons una enquesta Ipsos de 2019, els europeus no es veuen preparats per afrontar el futur laboral, fins i tot abans de la pandèmia i l’auge de la IA. L’article conclou que cap país europeu té prou força per liderar sol i que, en un món on els Estats Units s’estan retirant, la UE té una oportunitat. Però caldrà reforçar les institucions, fomentar la participació ciutadana i recuperar la confiança que el declivi no és inevitable. Per fer-ho, la joventut serà clau, i les polítiques hauran d’incorporar les seves particularitats en la visió d’una Europa de futur.
Europe must stand without the US – but the latest war in the Middle East shows it has no idea how
Encara que Europa ha intentat trobar una línia pròpia, no aconsegueix allunyar-se dels interessos de Washington, especialment pel que fa al Pròxim Orient. Tot i la crítica implícita als plans de Trump per a Gaza, el suport a la solució dels dos estats o la possible revisió dels acords de comerç amb Tel-Aviv, els atacs d’Israel contra l’Iran, amb el suport ambigu però evident dels EUA, Europa ha interromput els canvis que apuntaven a una postura més moral i independent. Europa sempre havia defensat una resolució diplomàtica als plans nuclears de l’Iran tot i la condemna de Teheran per les seves violacions de drets humans i el suport militar a Rússia, però ara ha quedat fora de les negociacions i no ha sabut condemnar les violacions greus del dret internacional per part d’Israel. Aquesta manca de claredat s’explica en part per l’alineament de la UE amb la política exterior dels EUA, intentant suavitzar les decisions nord-americanes, però no ha desenvolupat una estratègia pròpia ferma, i, de fet, amb la rivalitat entre Washington i Pequín, Europa continua buscant desescalar la guerra comercial en el sector econòmic per evitar una ruptura total, però encara sense una posició clara. Tot i que Europa ha mostrat determinació en el suport a Ucraïna, en altres àmbits com Gaza, l’Iran o la Xina, encara actua sense un rumb clar. A més, la manca d’una resposta contundent davant els crims de guerra a Gaza ha erosionat la credibilitat de la Unió com a mediador. Ara és Rússia qui busca aquesta posició, i Trump no sembla oposar-s’hi. En qualsevol cas, la crisi al Pròxim Orient posa Europa en una posició delicada; el conflicte té conseqüències molt més directes per a la seva seguretat que per als EUA, però la resposta europea continua subordinada. Sense una política exterior autònoma i coherent, Europa no podrà defensar els seus interessos ni els seus valors en un món cada cop més caòtic.
How to Stop Regime Change in Europe
L’article ressenya el llibre The Populist’s Game, de Bas Erlings, antic assessor del primer ministre holandès Mark Rutte. Erlings argumenta que cooperar amb partits d’extrema dreta com el Partit per la Llibertat (PVV) de Geert Wilders és un greu error polític, ja que acaben dominant i desestabilitzant els governs de coalició. El recent col·lapse del primer govern dels Països Baixos que inclou l’extrema dreta, una coalició de quatre partits que va durar només 11 mesos, demostra l’encert del seu punt de vista. Erlings, que va dimitir del VVD quan es va unir a la coalició liderada pel PVV, descriu com els partits d’extrema dreta com el PVV utilitzen la seva influència per provocar, interrompre i normalitzar l’extremisme, arrossegant els socis centristes a un territori desconegut i sovint inconstitucional. Adverteix que això es tradueix en el caos, la inacció en qüestions reals (com l’habitatge i la inflació) i l’erosió de les normes democràtiques. Compara la situació dels Països Baixos amb altres casos: el Partit de la Llibertat (FPÖ) d’Àustria va causar un col·lapse del govern per culpa de nombrosos escàndols; i als Estats Units, Trump i els seus aliats donen suport als partits d’extrema dreta a Europa, amb l’objectiu de canviar de règim. Erlings insta els partits centristes a deixar de legitimar l’extrema dreta a través de coalicions i millorar la seva connexió emocional amb els votants. Destaca que els populistes no guanyen per la lògica, sinó apel·lant als instints dels votants, i conclou que cal aprendre a competir amb els populistes en l’atractiu emocional, no només en termes polítics.
Mind the Gap: Can Europe Afford Its Green and Digital Future?
Perquè la UE pugui assolir els seus objectius de descarbonització i digitalització, es necessiten grans inversions, però el finançament continua sent el seu punt feble. Actualment, els subsidis no cobreixen el dèficit verd estimat en 406.000 milions d’euros (2,6% del PIB el 2024), mentre que les mesures que es prenien històricament en temps de guerra o crisis financeres superaven aquesta quantitat amb escreix. De fet, Mario Draghi estima que caldrien entre 750.000 i 800.000 milions d’euros anuals (4,5% del PIB del 2023) per complir també amb objectius geopolítics i estructurals, però les iniciatives existents no aporten fons per poder ampliar aquestes inversions. L’autor ressenya els diferents mecanismes per ampliar el finançament, com el Fons de Recuperació post-Covid que posava a disposició dels estats un fons comú que es distribuïa proporcionalment segons les capacitats econòmiques de cada país. La seva escala i els alts costos del deute, però van limitar-ne l’impacte. Però ara, amb un sistema similar, els bons europeus podrien reduir costos, ampliar l’espai fiscal i equilibrar les desigualtats regionals. En la mateixa línia, el text reivindica la creació d’un fons d’inversió permanent finançat a través dels impostos que podria generar fins al 8% del PIB anual. Una altra proposta seguiria una estratègia pública de reducció de riscos en la transició verda, amb condicions per a les empreses beneficiàries: reinversió de beneficis, drets laborals, repartiment de guanys amb el sector públic i límits a la remuneració d’accionistes, que s’haurien d’aplicar a través subvencions. L’autor també fa referència als bancs de desenvolupament europeus que caldria reforçar amb més recursos públics i capital per impulsar la transició ecològica o invertir en empreses tecnològiques per fomentar la innovació verda i compartir-ne els beneficis. Alhora, el marc fiscal europeu, basat en el Pacte d’Estabilitat i Creixement, s’hauria de reformar i ampliar la inversió pública per afrontar reptes com la descarbonització i la digitalització.
Democracia, diversidad y cultura
The dangerous new neoconservatism
En aquest article, l’autor critica el ressorgiment de l’intervencionisme militar d’estil neoconservador, centrant-se en el recent atac d’Israel a l’Iran i la resposta occidental. Argumenta que molts líders que abans van denunciar la guerra de l’Iraq ara repeteixen els seus errors donant suport o tolerant una altra campanya mal concebuda, aquesta vegada destinada a un canvi de règim a l’Iran.Inicialment emmarcat com un atac contra el programa nuclear de l’Iran, el primer ministre israelià, Benjamin Netanyahu, va revelar aviat que l’atac tractava d’eliminar el lideratge de l’Iran. L’autor sosté que el neoconservadorisme modern s’ha tornat més nihilista, ja que ja no pretén promoure la democràcia: el seu efecte real és la creació d’estats fallits. També acusa Netanyahu d’intentar fer descarrilar la diplomàcia nord-americana i iraniana i provocar una guerra mentre impulsa tàctiques com la doctrina Dahiya, que consisteix a atacar infraestructures civils. Adverteix que aquesta destrucció, i un possible col·lapse del règim iranià, provocarien una inestabilitat regional massiva, alimentant crisis energètiques, terrorisme i fluxos de refugiats que podrien donar poder a l’extrema dreta a tot Europa. Tot i que els governs europeus han reaccionat majoritàriament amb indiferència o aprovació, l’autor assenyala que els ciutadans occidentals ja no donen suport a la guerra interminable i veuen cada vegada més Israel no com un estabilitzador, sinó com una força destructiva que no està disposada a construir una pau duradora.
Ballots or Bans: How Should Democracies Respond to Extremists?
L’article explora com les democràcies haurien de defensar-se de les amenaces internes, centrant-se en si els partits o figures extremistes haurien de tenir prohibit legalment participar en política. Considera que aquest debat ha esdevingut urgent atès el creixement dels moviments d’extrema dreta, com l’AfD alemany. L’autora distingeix entre la democràcia constitucional, governada per lleis, drets i controls de poder, i la democràcia popular, on els líders afirmen encarnar la voluntat del poble sense restriccions legals, com es va veure amb Mao i Hitler. Tots dos van utilitzar la retòrica de la legitimitat popular per justificar el govern autoritari, desmantellant els sistemes legals (Mao) o buidant-los del seu contingut (Hitler). Apunta que la Constitució d’Alemanya va ser dissenyada en resposta a aquesta experiència històrica. Inclou fortes salvaguardes constitucionals, com l’article 21, que permet prohibir partits que amenacen l’ordre democràtic. El concepte, conegut com a «democràcia militant», sosté que les democràcies de vegades s’han de defensar per mitjans legals, inclosa la prohibició de partits o individus que rebutgen les normes democràtiques. Els crítics argumenten que això soscava la democràcia liberal, però l’autora argumenta que la competència democràtica només funciona quan tots els actors segueixen les regles. Deixar que els actors antidemocràtics explotin les llibertats democràtiques comporta el risc de permetre’ls desmantellar la democràcia des de dins. Així doncs, els mecanismes de control no són antidemocràtics, sinó que són essencials per preservar el sistema en si.
Hervé Kempf, El capitalisme és cada cop més violent
L’article presenta una entrevista amb Hervé Kempf, autor del còmic Com els rics saquegen el planeta (Garbuix Books, 2025), on analitza com la cultura del malbaratament i la recerca de prestigi entre les elits s’ha convertit en un model cultural extensiu, amb greus conseqüències ambientals. Kempf compara aquest fenomen amb el ‘potlatch’, una pràctica tradicional d’algunes cultures indígenes basada a acumular riqueses i repartir-les per mostrar-se generós i poderós fins a quedar-se endeutats, a l’espera que altres pobles facin el mateix i retornin el cop. Això succeeix avui en dia en discoteques de luxe, per exemple, on els VIP es gasten quantitats obscenes en ampolles gegants de xampany o whisky envoltats de models per demostrar les seves capacitats econòmiques, explica l’autor, d’acord amb el treball de Rachel Sherman i l’etnòloga americana Ashley Mears. Aquest patró s’ha estès a tota la societat, i és especialment problemàtic en un context de desigualtats materials. Quan les elits defineixen què té valor, imposen una cultura de consum que intensifica l’impacte ecològic i frena la capacitat col·lectiva d’imaginar formes de vida més sostenibles. Kempf denuncia que aquest model genera frustració i bloqueja la transformació social necessària davant la crisi climàtica. A més, alerta que els interessos econòmics sovint interfereixen amb el coneixement científic, igual que ho van fer les indústries del tabac o l’alcohol, i que ara això s’ha intensificat amb líders polítics com Trump i l’extrema dreta, que neguen o banalitzen el canvi climàtic, mentint impunement si aconsegueixen connectar emocionalment amb el seu electorat. Tot i el seu pessimisme, Kempf manté l’esperança com a activista. Creu en la mobilització popular contra el tecnocapitalisme, però adverteix que si les classes dominants no escolten, la frustració social pot derivar en violència. Defensa que l’ecologisme ha d’assumir el paper que tenia el socialisme: oferir una visió positiva del futur, que mostri que una societat amb menys consum, però més igualtat pot ser feliç, per tal que prevalgui el que és col·lectiu sobre el que és individual.
Economía, bienestar e igualdad
The world must escape the manufacturing delusion
Els governs de tot el món estan pressionant per la reactivació de la manufactura nacional, amb l’objectiu de crear llocs de treball, estimular el creixement i augmentar la seguretat nacional. No obstant això, l’article considera que aquest enfocament és en gran mesura equivocat i pot causar més mal que bé. Els polítics esperen que els llocs de treball a les fàbriques restaurin la vitalitat econòmica i ofereixin una bona feina als treballadors menys qualificats. Però el procés de fabricació actual està altament automatitzat, amb menys llocs de treball i la majoria de nous rols requereixen habilitats tècniques. La creença que la fabricació és essencial per al creixement econòmic és errònia. Països com l’Índia han experimentat un fort creixement sense un boom manufacturer, mentre que el domini de la Xina no l’ha protegit de la desacceleració econòmica. La força industrial de la Xina té menys a veure amb la política estatal i més amb la seva mida i el seu mercat. En lloc d’imitar l’estratègia de la Xina o desvincular-se d’ella, l’article assenyala que els països democràtics haurien de col·laborar i mantenir un comerç obert per igualar l’escala i la resiliència de la Xina. En última instància, l’impuls global per a la reactivació de la manufactura es basa en supòsits obsolets. Corre el risc de malgastar recursos, debilitar la productivitat i frenar la innovació, i que no només sigui ineficaç sinó contraproduent.
Europe Must Adapt to Its Ageing Workforce
Europa està experimentant un canvi demogràfic important a mesura que la població envelleix i els mercats laborals s’endureixen. Els responsables polítics han respost fomentant una vida laboral més llarga, especialment augmentant l’edat de jubilació i reformant els sistemes de pensions. Tot i que això ha augmentat l’ocupació entre les persones grans, passant de 24 milions el 2010 a més de 40 milions el 2024, encara queden reptes importants. Els treballadors de més edat encara s’enfronten a riscos més alts d’atur de llarga durada, disparitats de gènere i problemes de qualitat laboral. Mentre que alguns tenen llocs de treball estables, molts treballen en males condicions que afecten la salut i el benestar. L’edatisme, les opcions de treball flexibles limitades i les responsabilitats de cura, especialment per a les dones, són barreres importants per a l’ocupació prolongada. Els autors argumenten que una política eficaç requereix més que canvis legals. Ha d’incloure plans de jubilació flexibles, millors condicions laborals, oportunitats de reciclatge i serveis d’atenció ampliats. També és essencial abordar la discriminació per edat i promoure pràctiques inclusives. Els convenis col·lectius i el diàleg social, especialment a través d’eines com els fons demogràfics, poden ajudar a alinear les necessitats dels empresaris i dels treballadors. Per mantenir els treballadors de més edat en el mercat de treball cal doncs un enfocament coordinat i inclusiu, que combini incentius econòmics, reforma laboral i sistemes de suport social.
Sostenibilidad y cambio climático
G20 countries could produce enough renewable energy for the whole world – what needs to happen
Les economies més riques del món, principalment els països del G20, han causat històricament la major part del canvi climàtic a causa de l’ús intensiu de combustibles fòssils. Per limitar l’escalfament global, és essencial la seva eliminació global abans del 2050. Un estudi realitzat pels autors revela que el G20 col·lectivament té prou potencial d’energia solar i eòlica per satisfer les futures demandes d’electricitat del món, tot i que els països varien en recursos. L’Àfrica, amb baixes emissions històriques però grans necessitats energètiques no cobertes, ha de saltar-se completament els combustibles fòssils i fer la transició directa a les energies renovables. El gran potencial solar i eòlic del continent podria superar la seva demanda futura d’electricitat si només es desenvolupa una petita part. No obstant això, l’Àfrica necessita polítiques energètiques a llarg termini i un suport financer significatiu, en gran part dels països del G20, per construir infraestructures renovables. Aprofitant el seu potencial renovable i el suport internacional, l’Àfrica podria aconseguir l’accés a l’energia per a milions de persones, avançar en els seus objectius econòmics i convertir-se en un important exportador d’energia neta. Mentrestant, el G20 ha de reduir les emissions i ajudar a finançar aquesta transició energètica global per complir els objectius climàtics.
El informe del Gobierno culpa del apagón a Red Eléctrica y a las empresas
L’apagada històrica del 28 d’abril a la península va començar per un fenomen de sobretensions, seguit d’una reacció en cadena provocada per diversos factors, entre ells la falta de regulació adequada de tensió en algunes centrals i desconnexions indegudes. En la presentació de l’informe sobre les causes de l’incident, la ministra per a la Transició Ecològica responsabilitza principalment Red Eléctrica de España (REE) i les empreses generadores per una mala gestió del sistema elèctric, descartant ciberatacs o l’alta penetració de renovables com a causes. L’informe assenyala que, tot i que hi havia capacitat tècnica suficient per controlar la tensió, no es va gestionar bé: moltes centrals programades per mantenir l’estabilitat van incomplir les seves obligacions, no van absorbir tensió correctament o fins i tot la van incrementar. Diverses plantes es van desconnectar abans de temps i de forma indeguda, causant un efecte dominó. Com a solució principal, el comitè investigador proposa reforçar la supervisió i verificació del compliment d’ obligacions, millorar el control tècnic de tensió i oscil·lacions mitjançant electrònica de potència, augmentar la flexibilitat i emmagatzematge del sistema, revisar regulacions, i fomentar la interconnexió amb països veïns.
Are there billions more people on Earth than we thought? If so, it’s no bad thing
La població mundial s’estima en els 8,2 mil milions de persones, però un estudi de la Universitat finlandesa d’Aalto revela que podríem ser milers de milions d’habitants més. Segons l’estudi, l’Organització per a les Nacions Unides calcula la població mundial amb les dades del cens, però al sud global, les dades sovint són incompletes, especialment en àrees rurals, on es calcula que s’hauria omès fins a un 50% de la població d’aquestes zones. El text posa de manifest que ja amb els 8 mil milions, hi ha veus que opinen que la terra no té prou recursos per mantenir la població, però l’autor recull la “metàfora del lavabo” de l’escriptor estatunidenc Isaac Asimov que descriu que quan hi ha moltes persones compartint un mateix espai, es limita la llibertat individual, i això pot erosionar la dignitat i el respecte. Però l’article assegura que això crea una situació subòptima on les persones que comparteixen el lavabo aprenen a coordinar-se i a optimitzar les seves tasques i que aquest compromís i capacitat per compartir, coincideix més amb la visió de ‘vida feliç’ que no pas el “fer el que es vulgui quan es vulgui”. Afegeix, també, que un creixement poblacional responsable, amb consum sostenible i tecnologies adequades, pot evitar catàstrofes. El creixement demogràfic és molt desigual: a països rics la natalitat és baixa, mentre que a l’Àfrica s’espera que creixi molt la població. Algunes pors a la sobrepoblació són, en realitat, pors a “massa gent del tipus equivocat”, especialment per grups etnonacionalistes que veuen l’augment de població en altres regions com una amenaça cultural. Adverteix que més que una qüestió de quantitat, els populistes de dretes defensen un “apartheid de banys”, una actitud insostenible si es té en compte que davant la davallada de la natalitat dels països occidentals, es necessiten els ciutadans que veuen com una amenaça per mantenir els ingressos per la seguretat social.
Innovación, ciencia y tecnología
Les IA, nos nouvelles confidentes : quels risques pour la santé mentale?
Des del llançament de ChatGPT el novembre de 2022, la intel·ligència artificial generativa s’ha integrat ràpidament a les nostres vides, s’utilitza per a la cerca d’informació, ajuda al pensament i fins i tot serveix com a confident, especialment entre els joves. Aquestes IA, accessibles les 24 hores del dia, capaces de simular empatia i memoritzar intercanvis passats, promouen un vincle emocional que pot arribar fins a les relacions properes o romàntiques, com il·lustra la pel·lícula Her. No obstant això, l’autor adverteix que aquests nous usos augmenten els riscos per a la salut mental, especialment per a les persones vulnerables. Igual que passa amb les xarxes socials, l’ús intensiu i exclusiu d’aquestes IA podria accentuar l’aïllament, la dependència emocional, l’ansietat o els trastorns depressius. Incidents tràgics, com un suïcidi vinculat a intercanvis amb un chatbot, ja han alertat de la necessitat de mesures de seguretat. A més, la manca d’interacció humana real i la possible il·lusió d’un interlocutor viu poden provocar trastorns psicològics, i la manipulació de continguts o la seguretat de les dades segueixen sent preocupants. Finalment, tot i que és possible que en el futur la IA pugui ajudar en teràpies supervisades, l’ús actual de certs chatbots anomenats terapèutics, sense control ni validació, presenta perills. En definitiva el ràpid augment de les IA conversacionals requereix una major vigilància per prevenir possibles impactes negatius en la salut mental, especialment entre els joves i les persones vulnerables.
Shaping the Future of Digital Work: A Bold Proposal for Platform Worker Rights
L’Organització Internacional del Treball (OIT) està immersa en negociacions per crear un instrument internacional sobre el treball en plataformes digitals, i en aquest context, l’autor analitza l’esborrany de Convenció per als Treballadors de Plataforma, que va redactar per a la Confederació Internacional de Sindicats (ITUC) i la Xarxa Internacional d’Advocats que Assisteixen Treballadors. La proposta ofereix un marc estructurat per regular el treball en plataformes de manera justa i protegir els drets laborals tant si es fa en línia com en llocs físics, i protegeix tots els treballadors, tant si tenen contracte com si són autònoms, i tant si el treball es fa en línia com presencialment. Garanteix protecció completa en aspectes com hores de treball, salari, seguretat laboral, accés a mecanismes de reclamació i transparència dels algorismes. Assegura que aquests sistemes determinen elements clau com l’accés a oportunitats, el salari, l’avaluació de rendiment, els procediments disciplinaris i fins i tot els acomiadaments, àmbits tradicionalment regulats per la negociació col·lectiva. Per tant, la implantació o modificació d’aquests sistemes ha de comptar amb l’acord dels representants dels treballadors, o les autoritats públiques que assegurin el compliment dels estàndards fixats. També exigeix salvaguardes essencials, com supervisió humana dels sistemes i limitacions en el tractament de dades personals sensibles. La Convenció afirma que els treballadors de plataforma tenen dret a condicions laborals dignes, incloent-hi límits de jornada, salari mínim per tasca, protecció contra desactivacions injustes, igualtat, seguretat i accés a la seguretat social. A més, prohibeix que es paguin comissions i reconeix la protecció de la llar com a espai privat i exigeix una responsabilitat dual: tant el país on està registrada la plataforma com on el treballador fa la feina són responsables de garantir el seu compliment.