I D E E S

Idees d’actualitat – La política en un mundo de velocidades incompatibles
30 julio 2026

Una de las metáforas más repetidas para describir nuestro tiempo es la de la aceleración. Todo parece ir más deprisa: las innovaciones tecnológicas, los mercados financieros, la circulación de la información, los conflictos armados, las crisis sanitarias o los efectos del cambio climático. La expresión se ha convertido casi en un lugar común. Pero quizá describa solo una parte del problema.

Nuestro tiempo no es simplemente más rápido. Es, sobre todo, un tiempo fragmentado. El mundo ya no avanza a una sola velocidad. Diferentes procesos, actores e instituciones operan según temporalidades radicalmente distintas que a menudo entran en conflicto. Y es en ese desajuste, más que en la aceleración misma, donde reside uno de los grandes desafíos políticos del siglo XXI.

Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, las democracias occidentales pudieron gobernar sobre la base de la hipótesis de que existía un cierto alineamiento entre los tiempos de la política, de la economía y de las transformaciones sociales. Las crisis exigían respuestas, pero estas podían ser asimiladas por instituciones concebidas para deliberar, negociar y construir consensos. Los ciclos electorales, las políticas públicas y los grandes proyectos colectivos compartían un horizonte temporal relativamente compatible.

Ese equilibrio se ha ido rompiendo.

Hoy conviven temporalidades que no solo son diferentes, sino a menudo incompatibles. Los algoritmos deciden en nanosegundos; los mercados reaccionan en minutos; una crisis diplomática puede alterar los equilibrios geopolíticos en pocas horas; las redes sociales transforman una conversación local en un fenómeno global antes de que los gobiernos hayan podido formular una respuesta. Al mismo tiempo, la transición energética, la adaptación climática, la reconstrucción institucional tras una guerra o la transformación de los sistemas educativos requieren décadas de continuidad política.

No existe una única velocidad del mundo. La política ya no compite solo por las ideas. Compite también por el tiempo.

Las últimas semanas ofrecen numerosos ejemplos de esta tensión. La confrontación entre Estados Unidos e Irán evoluciona con una rapidez que obliga a la diplomacia a adaptarse continuamente a hechos consumados. La guerra en Gaza modifica en cuestión de días las coordenadas del debate internacional, mientras las instituciones jurídicas internacionales avanzan según ritmos mucho más lentos. La competencia tecnológica entre China, Estados Unidos y Europa acelera las decisiones sobre política industrial y autonomía estratégica, al tiempo que la regulación de la inteligencia artificial sigue exigiendo largos procesos de negociación. La flexibilización de algunas políticas climáticas europeas responde a presiones económicas inmediatas, pero los objetivos que se pretende preservar continúan situándose a treinta años vista.

Cada vez resulta más difícil hacer coincidir estos calendarios.

Esta realidad obliga a replantear una cuestión fundamental: ¿qué significa gobernar cuando el propio tiempo se ha convertido en un factor de poder?

Tradicionalmente, la teoría política ha asociado el poder al control del territorio, de los recursos, de la fuerza militar o de las instituciones. Pero en las primeras décadas del siglo XXI emerge una dimensión menos visible y, a lo mejor, igualmente decisiva: la capacidad de imponer el propio ritmo.

Las grandes plataformas digitales definen la velocidad de la innovación. Los mercados financieros imponen la inmediatez de las expectativas. Las redes sociales determinan el ritmo de la conversación pública y reducen drásticamente el tiempo disponible para la verificación, la contextualización o el matiz. Los conflictos armados obligan a gobiernos y organizaciones internacionales a reaccionar bajo una presión constante. Incluso los fenómenos climáticos extremos alteran en pocos días prioridades políticas que habían sido planificadas durante años.

En este contexto, el tiempo deja de ser un simple escenario en el que se desarrolla la política. Se convierte en un recurso estratégico. Quien es capaz de acelerar los acontecimientos, de condicionar los plazos o de obligar a los demás actores a reaccionar obtiene una ventaja política considerable. La paradoja es que las democracias no pueden, ni probablemente deben, competir en esa carrera.

La deliberación parlamentaria, el control judicial, la negociación entre instituciones, la participación ciudadana o la cooperación internacional son procesos que requieren tiempo. No constituyen una ineficiencia accidental del sistema democrático; son una condición esencial del mismo. Una democracia no es lenta porque funcione mal. Es deliberadamente más lenta porque incorpora garantías que otras formas de gobierno consideran prescindibles.

Esto explica una de las tensiones más profundas de nuestro presente. Cada vez es más frecuente escuchar que las instituciones «llegan tarde». Pero quizá la cuestión no sea esa. Tal vez simplemente lleguen cuando ello es compatible con los principios que las legitiman. El problema aparece cuando los ciudadanos comparan el tiempo de la democracia con el tiempo de los algoritmos, de los mercados o de la comunicación digital, como si todos debieran responder a la misma lógica.

El riesgo es evidente. Si la legitimidad de un gobierno acaba midiéndose exclusivamente por la rapidez de sus decisiones, las democracias corren el peligro de adoptar criterios que favorecen la simplificación, la concentración del poder ejecutivo y la reducción de los espacios de deliberación. La velocidad puede convertirse así en un valor político superior a la calidad de las decisiones.

Sin embargo, la alternativa tampoco consiste en reivindicar una lentitud resignada. Las instituciones no pueden limitarse a defender sus procedimientos mientras la realidad evoluciona a un ritmo muy distinto. El desafío es más exigente: preservar los tiempos propios de la democracia y, al mismo tiempo, desarrollar una capacidad mucho mayor de anticipación.

Esto implica un cambio de perspectiva. Durante mucho tiempo, la gobernanza se ha orientado principalmente a gestionar crisis. Hoy resulta imprescindible reforzar la capacidad de identificar tendencias antes de que estas se transformen en emergencias. La prospectiva, la inteligencia estratégica, la cooperación científica y la construcción de escenarios dejan de ser ejercicios complementarios para convertirse en instrumentos centrales de la acción pública.

Europa dispone, en este sentido, de un activo a menudo poco valorado. La Unión Europea ha sido descrita muchas veces como una potencia normativa, capaz de establecer reglas más que de imponer la fuerza. En un mundo de velocidades incompatibles, esta función puede adquirir una relevancia nueva. Regular no es solo limitar; es también sincronizar. Es construir marcos comunes que permitan coordinar actores que operan según ritmos diferentes y evitar que la inmediatez acabe imponiéndose sistemáticamente sobre cualquier otra consideración.

Quizá esta sea una de las grandes responsabilidades de las instituciones públicas en las próximas décadas. No competir por ser las más rápidas, sino garantizar que sigan existiendo espacios en los que sea posible deliberar antes de decidir, analizar antes de reaccionar y planificar más allá del próximo ciclo mediático o electoral. Gobernar las diferentes velocidades del mundo exigirá instituciones capaces no solo de reaccionar, sino también de anticipar, coordinar y sincronizar.

En definitiva, esta es también una pregunta sobre la calidad de la democracia. Gobernar no consiste únicamente en tomar decisiones correctas ni en tomarlas con rapidez. Quizá, al fin y al cabo, signifique algo muy distinto de lo que habíamos imaginado: no tanto acelerar las decisiones como hacer compatibles las diferentes temporalidades de una sociedad que ya no avanza a una sola velocidad.


Fotografía: El tiempo y sus dimensiones. Generada con IA.

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Política internacional y globalización

David Raikow The U.S. and Iran Signed a Memorandum of Misunderstanding

L’autor argumenta que el memoràndum d’entesa (MoU) signat pels Estats Units i l’Iran per posar fi a la guerra ha fracassat, no tant per manca de voluntat política com per una redacció deficient i ambigua. L’Administració Trump va prioritzar anunciar un acord ràpid davant l’opinió pública per sobre de garantir-ne la solidesa jurídica i diplomàtica. Els acords de pau no només depenen dels grans principis, sinó també dels detalls tècnics. En aquest cas, disposicions essencials —com el calendari d’aixecament de sancions, les obligacions de les parts, els mecanismes de verificació i la interpretació del règim aplicable a l’estret d’Ormuz— van quedar formulades de manera imprecisa. Aquesta manca de precisió va permetre que Washington i Teheran adoptessin interpretacions incompatibles del mateix document. L’autor critica especialment la manera de treballar de la Casa Blanca, que hauria marginat diplomàtics i juristes amb experiència en negociacions internacionals. En lloc d’un procés llarg de revisió i consens, habitual en aquest tipus d’acords, es va optar per una negociació accelerada, centrada en obtenir un èxit polític immediat. El resultat va ser un text amb contradiccions internes i sense mecanismes eficaços per resoldre disputes d’interpretació. També assenyala que aquesta falta de rigor va erosionar ràpidament la confiança entre les dues parts. Les discrepàncies sobre què exigia realment el memoràndum van alimentar noves tensions i van contribuir al deteriorament de l’alto el foc, fins al punt que el document va deixar de servir com a marc estable per a les negociacions posteriors. La diplomàcia exigeix tanta cura en la redacció com habilitat política. Un acord mal redactat pot generar més conflictes que no pas resoldre’ls. Per a l’autor, el cas del memoràndum EUA-Iran és un exemple paradigmàtic que, en processos de pau, els detalls tècnics i jurídics no són qüestions secundàries, sinó elements imprescindibles per convertir una treva en una pau duradora.

Alexander Zevin États-Unis, de la domination militaire à la défaite stratégique

El fracàs dels Estats Units a l’hora d’imposar la seva voluntat a l’Iran el 2026 marca un punt d’inflexió en la seva hegemonia global. Tot i continuar sent la primera potència militar del món, Washington ha demostrat que la superioritat militar ja no garanteix l’assoliment dels objectius polítics o estratègics. L’intent de provocar un canvi de règim a Teheran va fracassar, igual que abans havien fracassat intervencions a l’Iraq, l’Afganistan o altres escenaris. L’autor situa aquest revés en un context simbòlic: el 250è aniversari de la independència dels Estats Units coincideix amb un moment de debilitat interna i externa. A l’interior, el país afronta una inflació elevada, una forta polarització política i una popularitat presidencial molt baixa. A l’exterior, els seus aliats qüestionen cada vegada més la capacitat de Washington per garantir la seva seguretat després que la guerra contra l’Iran hagi deixat bases militars danyades, arsenals de míssils reduïts i el trànsit energètic al golf Pèrsic encara alterat. Zevin argumenta que aquesta situació reflecteix una tensió històrica de la política exterior nord-americana entre l’excepcionalisme —la idea que els Estats Units han de preservar els seus interessos nacionals— i l’universalisme, que justifica projectar els seus valors arreu del món.  L’autor conclou que els Estats Units continuen posseint una capacitat militar extraordinària, però han perdut la capacitat de transformar aquesta força en victòries polítiques duradores. El cas iranià evidencia que l’hegemonia nord-americana entra en una nova fase: no de derrota militar, sinó de desgast estratègic i de pèrdua progressiva de credibilitat davant rivals i aliats.

Michael Tomasky The World’s Worst Nightmare: Donald Trump in Charge of a Real-Live War

L’Administració Trump s’enfronta al pitjor escenari possible: una guerra oberta amb l’Iran després d’haver proclamat prematurament que el conflicte havia acabat. Els atacs iranians contra bases nord-americanes a Jordània i altres objectius, que van causar la mort de tres soldats dels Estats Units, van desencadenar una nova escalada de represàlies que posa en dubte la capacitat de Washington per controlar el curs dels esdeveniments. L’autor critica especialment Donald Trump i el seu equip de seguretat nacional per haver venut una victòria ràpida sense disposar d’una estratègia coherent per a l’endemà. El president oscil·la entre proclamar que vol evitar les «guerres eternes» i adoptar una retòrica cada vegada més bel·ligerant. Aquesta contradicció ha deixat els Estats Units atrapats en una dinàmica d’escalada que depèn més de les reaccions iranianes que de les decisions de la Casa Blanca. També identifica diversos escenaris possibles. El més optimista seria una nova desescalada negociada, encara que l’autor la considera poc probable mentre continuïn els atacs recíprocs. Un segon escenari és una guerra limitada però prolongada, amb bombardejos, atacs amb míssils i drons, i un cost econòmic i humà creixent. El tercer, i més preocupant, seria una ampliació regional del conflicte que impliqués altres actors de l’Orient Mitjà i obligués els Estats Units a incrementar notablement el seu desplegament militar. Mentrestant, el cost econòmic del conflicte continua augmentant i creixen els dubtes al Congrés sobre la manca d’una estratègia de sortida.

M. Javad Zarif An Iranian Vision of the New Middle East

L’article de l’exministre d’Afers Exteriors de l’Iran, defensa que la guerra del 2026 ha modificat profundament l’equilibri de poder a l’Orient Mitjà i que una pau duradora només serà possible si els Estats Units abandonen la política de confrontació i accepten un nou marc de seguretat regional basat en la cooperació. Zarif argumenta que l’Iran no aspira a una hegemonia regional, sinó al reconeixement dels seus interessos legítims i del seu paper com a actor central de l’Àsia Occidental. Considera que les polítiques d’aïllament, les sancions econòmiques i la pressió militar han fracassat durant dècades i només han alimentat la desconfiança. Per això proposa substituir la lògica de blocs per una arquitectura regional inclusiva que integri tots els estats de la regió. Entre les seves propostes destaca la creació d’un Fons de Desenvolupament de l’Àsia Occidental, destinat a reconstruir les zones devastades pels conflictes i a impulsar inversions en infraestructures, energia, transport, educació, salut, digitalització, gestió de l’aigua i adaptació al canvi climàtic. També planteja reforçar la cooperació en seguretat marítima, especialment a l’estret d’Ormuz, mitjançant mecanismes multilaterals liderats pels propis països de la regió, sense dependència de potències externes. L’article conclou que la guerra ha evidenciat els límits de la força militar i que el futur de l’Orient Mitjà dependrà de la capacitat dels actors regionals per construir una arquitectura de seguretat pròpia. Per a Zarif, la pau només serà sostenible si es basa en el respecte mutu, la cooperació econòmica i el reconeixement de la interdependència entre tots els països de la regió.

Alexander Stubb & Frank-Walter Steinmeier The Middle East needs its own Helsinki Act

Els autors defensen que l’Orient Mitjà necessita un nou marc de seguretat regional inspirat en l’Acta Final d’Hèlsinki de 1975, que va contribuir a reduir les tensions entre els blocs durant la Guerra Freda. Argumenten que la guerra entre Israel, l’Iran i els Estats Units, ha demostrat que els equilibris basats exclusivament en la dissuasió militar són insuficients i extremadament fràgils. Cap dels principals actors regionals pot garantir la seva pròpia seguretat actuant unilateralment. Israel continua disposant d’una clara superioritat militar, però no ha pogut eliminar les amenaces que percep. L’Iran ha demostrat una capacitat de represàlia que dificulta qualsevol intent de coerció militar, mentre que les monarquies del Golf continuen exposades als efectes de qualsevol escalada. Aquesta situació fa evident la necessitat d’un sistema de seguretat col·lectiva que inclogui tots els actors de la regió. Proposen doncs impulsar una conferència regional que reuneixi els països de l’Orient Mitjà, amb el suport de les grans potències però sota lideratge regional. Igual que el procés d’Hèlsinki va establir principis de sobirania, inviolabilitat de fronteres, resolució pacífica de conflictes i mesures de foment de la confiança, un acord equivalent podria crear mecanismes permanents de transparència militar, comunicació de crisi, control d’armaments i cooperació econòmica. L’objectiu no seria resoldre immediatament tots els conflictes, sinó reduir el risc d’una nova guerra regional. Els autors afirmen que la pau no pot descansar únicament en l’equilibri de forces. Igual que Europa va construir una arquitectura de seguretat basada en normes compartides, l’Orient Mitjà necessita un procés semblant que transformi la competència estratègica en una convivència regulada. Sense aquest marc institucional, qualsevol alto el foc continuarà sent provisional i la regió romandrà vulnerable a noves crisis.

Lucio Caracciolo La logica paradossale di una Nato a trazione europea

L’OTAN travessa una etapa paradoxal: mentre els Estats Units reclamen als aliats europeus un increment sense precedents de la despesa militar, continuen sent l’únic actor capaç de garantir la defensa efectiva del continent. Per això considera que parlar d’una OTAN amb lideratge europeu és, de moment, més una aspiració política que una realitat estratègica. Segons l’autor, les forces armades europees pateixen mancances estructurals en capacitats essencials com el transport estratègic, la intel·ligència, la defensa antimíssils, el comandament integrat, la logística i la projecció de força. Encara que els estats europeus incrementin els seus pressupostos de defensa, necessitaran molts anys per assolir un nivell d’autonomia que els permeti actuar sense el suport nord-americà. Això fa que qualsevol estratègia de defensa europea continuï depenent, en gran mesura, de Washington. Caracciolo també adverteix dels riscos geopolítics derivats del rearmament accelerat d’Alemanya i Polònia. Tot i considerar comprensible que aquests països vulguin reforçar les seves capacitats davant la percepció d’una amenaça russa, recorda que qualsevol canvi profund en els equilibris militars europeus desperta recels històrics entre els veïns i pot alterar l’equilibri polític dins de la Unió Europea. Subratlla igualment que els Estats Units concentren cada vegada més l’atenció en la competència amb la Xina, fet que els porta a exigir als europeus que assumeixin una part més gran de la seva pròpia defensa. Tanmateix, considera que Washington no abandonarà Europa perquè l’OTAN continua sent un instrument essencial per mantenir la influència nord-americana sobre el continent i impedir l’aparició d’un pol europeu completament autònom. Europa doncs ha d’invertir molt més en defensa, però sense alimentar la il·lusió que podrà substituir els Estats Units a curt termini. Per a Caracciolo, una OTAN liderada militarment per Europa encara és inviable, perquè l’Aliança continua necessitant un objectiu estratègic compartit i un lideratge nord-americà capaç de coordinar-la.

Katie Stallard Zelensky hands Putin an unexpected gift

L’article analitza la crisi política oberta a Ucraïna arran de la destitució del ministre de Defensa, Mykhailo Fedorov, una figura molt popular tant entre l’exèrcit com entre la població. La decisió del president Volodímir Zelenski ha desencadenat les protestes internes més importants des de l’inici de la invasió russa el 2022 i ofereix al Kremlin una oportunitat inesperada per explotar les divisions internes del país. L’autora afirma que Fedorov s’havia convertit en el símbol de la modernització de les forces armades ucraïneses, especialment pel seu impuls als programes de drons, a la digitalització i a la reforma dels sistemes de contractació militar. La seva destitució és percebuda per molts observadors com un moviment polític de Zelenski per reforçar el control sobre l’aparell de l’Estat i neutralitzar possibles rivals interns. L’autora adverteix que aquest episodi arriba en un moment especialment delicat. Tot i que Ucraïna continua resistint militarment i manté el suport dels seus aliats occidentals, la cohesió interna és un dels seus principals actius estratègics. Les manifestacions a Kíiv i altres ciutats projecten una imatge de divisió que Rússia pot utilitzar tant en la seva propaganda com en les negociacions diplomàtiques, presentant el govern ucraïnès com un executiu afeblit i qüestionat pel seu propi poble. En temps de guerra els canvis en la cúpula militar exigeixen una justificació especialment sòlida, perquè qualsevol percepció de lluita pel poder pot erosionar la confiança de la ciutadania, dels militars i dels socis internacionals. Conclou que la principal fortalesa d’Ucraïna davant Rússia ha estat sempre la seva unitat nacional. Si aquesta cohesió es debilita per conflictes polítics interns, Vladímir Putin obtindrà un avantatge que no ha aconseguit al camp de batalla: veure el seu adversari dividit des de dins.

Omer Bartov I’m a Scholar of Genocide. We’re Entering a Terrifying New Era

En aquest article es defensa que els esdeveniments viscuts a Gaza obliguen a afrontar una qüestió que fins fa poc molts analistes evitaven: si la conducta d’Israel pot qualificar-se de genocidi segons el dret internacional. L’autor argumenta que aquesta pregunta ja no pot ser despatxada únicament com una consigna política, sinó que requereix una anàlisi rigorosa dels fets, de les declaracions dels dirigents israelians i dels criteris establerts per la Convenció de les Nacions Unides sobre el Genocidi. L’article recorda que el delicte de genocidi exigeix demostrar no només actes de destrucció massiva, sinó també la intenció específica de destruir, totalment o parcialment, un grup nacional, ètnic, racial o religiós. Segons l’autor, la devastació de Gaza, el nombre extraordinari de víctimes civils, la destrucció sistemàtica d’habitatges, hospitals i infraestructures essencials, així com les restriccions prolongades a l’entrada d’ajuda humanitària, constitueixen elements que reforcen aquesta hipòtesi. Tanmateix, admet que la qualificació jurídica definitiva correspon als tribunals internacionals, especialment a la Cort Internacional de Justícia i, si escau, a la Cort Penal Internacional. L’article també reflexiona sobre les implicacions polítiques i morals del debat. L’autor argumenta que negar d’entrada aquesta possibilitat impedeix una discussió honesta sobre els límits de l’ús de la força i sobre les obligacions dels estats davant del dret internacional humanitari. Igualment, insisteix que reconèixer la gravetat dels crims atribuïts a Israel no significa ignorar els atacs de Hamàs del 7 d’octubre de 2023 ni el dret d’Israel a protegir la seva població, sinó afirmar que aquest dret no eximeix cap estat del compliment de les normes internacionals. La conclusió és que el debat ja no gira només entorn de si la guerra ha estat desproporcionada, sinó de si la seva naturalesa i desenvolupament han traspassat el llindar jurídic del genocidi. Aquesta és una qüestió que la comunitat internacional no pot continuar ajornant.

Daniel Maxwell et al. Africa’s Greater Horn region is facing a looming polycrisis fueled by conflict, prices, climate and disease

La Gran Banya d’Àfrica —que inclou Sudan, Sudan del Sud, Etiòpia, Eritrea, Djibouti, Somàlia, Kenya i Uganda— s’enfronta a una policrisi sense precedents durant la segona meitat del 2026 i el 2027. Els autors argumenten que diversos factors de risc no actuen de manera independent, sinó que es reforcen mútuament, multiplicant la probabilitat d’una greu crisi humanitària amb fam, desplaçaments massius i inestabilitat regional. El primer element és el deteriorament climàtic. Les pluges estacionals del 2025 i de la primavera del 2026 han estat molt inferiors a la mitjana en àmplies zones de Somàlia, Etiòpia i Kenya, mentre que un episodi intens d’El Niño podria provocar simultàniament sequeres en alguns territoris i inundacions en d’altres. Aquesta combinació redueix les collites, destrueix pastures, agreuja la manca d’aigua i incrementa la vulnerabilitat de milions de persones que depenen de l’agricultura i la ramaderia. A aquesta situació s’hi afegeixen els efectes econòmics de la guerra amb l’Iran, que ha alterat les cadenes de subministrament internacionals. L’augment dels costos del transport, dels aliments i, sobretot, dels fertilitzants amenaça de reduir encara més la producció agrícola regional i d’encarir els productes bàsics durant mesos, fins i tot després que acabi el conflicte.  Els autors també destaquen que aquesta crisi coincideix amb nombrosos conflictes armats —especialment al Sudan, Etiòpia i Somàlia— i amb diversos brots epidèmics, entre els quals destaquen l’Èbola, el còlera i el xarampió. La guerra dificulta l’accés de l’ajuda humanitària, mentre que els desplaçaments de població afavoreixen la propagació de malalties i agreugen la inseguretat alimentària. Finalment, denuncien que les retallades en el finançament internacional de l’ajuda humanitària arriben en el pitjor moment possible i adverteixen que, sense una actuació ràpida, la convergència entre canvi climàtic, guerres, crisi econòmica i malalties podria desencadenar una de les emergències humanitàries més greus de les darreres dècades.

Mark Townsend As Sudan’s war crosses borders and millions are made refugees, could Ethiopia’s plan solve ‘humanity’s migration issue’?

L’article analitza l’ambiciós programa Makatet, impulsat pel govern etíop amb el suport de les Nacions Unides, que pretén transformar la manera com es gestionen els grans moviments de refugiats. Davant l’arribada de centenars de milers de persones que fugen de la guerra del Sudan, Etiòpia proposa substituir el model tradicional basat en camps de refugiats per una estratègia d’integració que permeti als desplaçats treballar, estudiar i accedir als serveis públics. Els promotors del projecte consideren que aquesta política podria convertir-se en un referent internacional per afrontar les crisis migratòries prolongades. La iniciativa preveu integrar més d’1,1 milions de refugiats a la societat etíop. En lloc de mantenir-los dependents de l’ajuda humanitària, el programa els ofereix permisos de treball, accés al sistema educatiu, assistència sanitària i oportunitats per desenvolupar activitats econòmiques. Segons els seus impulsors, aquesta fórmula beneficia tant els refugiats com les comunitats d’acollida, ja que estimula l’activitat econòmica local i redueix la dependència de l’ajuda internacional. L’autor també subratlla els importants reptes del projecte. Etiòpia afronta les seves pròpies dificultats econòmiques, tensions internes i milions de desplaçats interns, fet que limita els recursos disponibles. A més, el finançament internacional continua sent insuficient per garantir l’èxit d’una iniciativa d’aquesta magnitud. Makatet representa doncs un canvi profund de paradigma en la gestió dels refugiats. En lloc de considerar-los únicament receptors d’assistència, els tracta com a persones capaces de contribuir al desenvolupament del país d’acollida. Si el programa aconsegueix superar els obstacles financers i de seguretat, podria esdevenir un model alternatiu a les polítiques de contenció i exclusió que predominen en moltes altres regions del món.

Catalunya, España, Europa

Política&Prosa Catalunya a l’equador

L’editorial fa balanç dels dos primers anys de la legislatura, tot assenyalant els avenços assolits, però també les limitacions i contradiccions que han aparegut en aquesta primera meitat del mandat. Considera que el Govern ha aconseguit estabilitzar la vida institucional després d’una dècada marcada pel conflicte polític, però encara no ha consolidat un projecte capaç de respondre als grans reptes econòmics, socials i nacionals del país. Un dels principals canvis identificats és el retorn a una política orientada cap a la gestió i la normalització institucional. Les relacions amb el Govern espanyol són més fluides que en legislatures anteriors, s’ha reduït la confrontació política i Catalunya ha recuperat una certa estabilitat administrativa. Tanmateix, aquesta normalització no ha anat acompanyada d’una major capacitat transformadora. La manca d’uns pressupostos aprovats, la dependència dels acords parlamentaris i les dificultats per impulsar reformes estructurals han limitat l’acció del Govern. L’article també destaca que moltes de les qüestions que van dominar el debat polític durant el procés independentista han deixat de ser centrals, però no han desaparegut. El conflicte sobre el finançament autonòmic, les infraestructures, l’habitatge, la productivitat econòmica i la crisi dels serveis públics continuen pendents de resolució. Observa igualment una oposició fragmentada. Junts i ERC encara intenten reconstruir el seu lideratge, mentre el Partit Popular i Vox han reforçat la seva presència parlamentària. Aquest escenari obliga el Govern a negociar constantment i dificulta l’aprovació de les seves iniciatives més ambicioses.  En darrer terme, Catalunya es troba en un punt d’inflexió. La fase de confrontació institucional ha quedat enrere, però encara no s’ha consolidat un nou model de governança ni una estratègia compartida de futur. Els dos anys que resten de legislatura seran determinants per comprovar si la política de la normalització es tradueix en reformes de fons o si acaba esdevenint simplement una etapa de transició sense transformacions profundes.

Mark Leonard The tragedy of “Westalgia”

L’article introdueix el concepte de «Westalgia» per descriure la nostàlgia d’una part de les elits europees per l’ordre transatlàntic de la postguerra freda. Segons l’autor, molts dirigents continuen actuant com si els Estats Units fossin un aliat incondicional i com si l’OTAN mantingués la mateixa solidesa estratègica que durant les presidències de Ronald Reagan o George H. W. Bush. Aquesta actitud, sosté Leonard, impedeix a Europa adaptar-se a un món que ha canviat profundament. L’autor pren com a punt de partida la cimera de l’OTAN d’Ankara, on els aliats van evitar qualsevol confrontació amb Donald Trump i van acceptar compromisos, com l’objectiu de destinar el 5% del PIB a defensa, principalment per satisfer les exigències del president nord-americà. Leonard considera que aquesta actitud de complaença reflecteix una dependència política i psicològica que debilita Europa més que no pas la protegeix El terme «Westalgia» reflecteix la incapacitat de les elits europees d’assumir que els Estats Units han canviat estructuralment. Segons Leonard, encara que un altre president substituís Trump, la tendència nord-americana a reduir el seu compromís amb la seguretat europea probablement continuaria. Identifica tres conseqüències principals d’aquesta actitud. En primer lloc, Europa continua confiant excessivament en les garanties de seguretat nord-americanes en lloc de desenvolupar capacitats pròpies. En segon lloc, manté una cultura de dependència que ha comportat dècades d’infrafinançament en defensa, indústria, tecnologia i autonomia energètica. Finalment, aquesta subordinació perjudica la credibilitat internacional de la Unió Europea davant dels Estats Units, Rússia i la Xina. En lloc d’intentar preservar un ordre occidental que considera desaparegut, els dirigents europeus haurien d’assumir la nova realitat geopolítica i reforçar l’autonomia estratègica del continent. Només així, afirma, Europa podrà actuar com un actor global amb capacitat de decisió pròpia en un sistema internacional cada vegada més multipolar.

Víctor Burguete El futuro de la ampliación europea: Una carrera diferenciada y por etapas

Víctor Burguete analitza la proposta impulsada per França i Alemanya per reformar el procés d’ampliació de la Unió Europea mitjançant un model gradual i diferenciat. En lloc que els països candidats només obtinguin els beneficis de l’adhesió al final de les negociacions, la iniciativa planteja que accedeixin progressivament a drets, programes i polítiques europees a mesura que compleixin els criteris d’adhesió i adoptin l’acquis comunitari. L’objectiu és revitalitzar un procés que fa anys que està bloquejat per vetos polítics, disputes bilaterals i la disminució del suport ciutadà a noves ampliacions.  L’autor explica que aquest enfocament respon a una lògica geopolítica. La guerra d’Ucraïna ha reforçat la necessitat d’ancorar a la UE els Balcans Occidentals, Ucraïna i Moldàvia, evitant que la frustració pel lent procés d’adhesió afavoreixi la influència de Rússia, la Xina o altres actors. La integració gradual permetria oferir incentius tangibles sense haver d’esperar a la plena adhesió. Entre els beneficis previstos hi ha una major participació en les institucions europees, l’accés a programes com Horizon Europe o Erasmus+, la incorporació progressiva al mercat únic en sectors com l’energia, el carboni o el roaming, així com una cooperació més estreta en matèria de seguretat i defensa. Paral·lelament, França i Alemanya proposen reforçar el principi de condicionalitat: els avenços serien reversibles si un país retrocedís en l’Estat de dret, la democràcia o l’alineament amb la política exterior de la UE. Burguete adverteix, però, del principal risc del model: institucionalitzar una Europa de diverses velocitats en què alguns candidats quedin indefinidament en una categoria intermèdia, sense arribar mai a la plena adhesió. Aquesta situació podria generar frustració i crear membres de primera i de segona categoria. Tot i així, considera que aquesta opció és preferible a mantenir el bloqueig actual.

Catherine Ashton Europe’s forgotten hard power

L’antiga Alta Representant de la Unió Europea per a Afers Exteriors i Política de Seguretat, afirma que Europa està cometent un greu error en identificar la seguretat exclusivament amb l’augment de la despesa militar. Considera que s’ha estès una falsa dicotomia que presenta la defensa, la diplomàcia i la cooperació al desenvolupament com a polítiques alternatives, quan en realitat són tres instruments complementaris que només són efectius si actuen conjuntament. Ashton recorda que la política exterior europea s’ha construït tradicionalment sobre els tres pilars coneguts com les tres D: defensa, diplomàcia i desenvolupament. Tanmateix, davant l’augment de les tensions geopolítiques i la guerra a Ucraïna, molts governs europeus han retallat els pressupostos destinats a cooperació i han relegat la diplomàcia, prioritzant gairebé exclusivament el rearmament. Al seu parer, aquesta estratègia pot reforçar les capacitats militars a curt termini, però debilita la capacitat d’Europa per prevenir conflictes i gestionar-ne les causes profundes. Ashton també relaciona aquesta reflexió amb les migracions. La guerra al Sudan ha obligat centenars de milers de persones a refugiar-se al Txad, un país molt vulnerable al canvi climàtic. Si disminueix el suport internacional, molts refugiats intentaran arribar a Europa, alimentant les xarxes de tràfic de persones. Per això sosté que ajudar els països d’origen i de primera acollida és també una política de seguretat europea.

Luke McGee The EU’s Burnham question – is the new PM worth the risk?

La Unió Europea observa amb una barreja d’esperança i prudència l’arribada d’Andy Burnham al càrrec de primer ministre del Regne Unit. Tot i que Burnham és probablement el dirigent britànic més favorable a una aproximació amb Europa des de Tony Blair, a Brussel·les predomina l’escepticisme. Després d’una dècada marcada pel Brexit, la inestabilitat política britànica i diversos canvis de govern, els dirigents europeus ja no valoren tant les declaracions d’intencions com la capacitat real d’un primer ministre per mantenir-se prou temps al poder per complir els seus compromisos. Segons l’autor, la UE ha après que les relacions amb Londres depenen tant de la política interna britànica com de la voluntat de cooperació. Per això, abans d’emprendre noves iniciatives ambicioses, Brussel·les vol comprovar si Burnham consolida el seu lideratge i si disposa d’una majoria suficient per impulsar una agenda estable. Els responsables europeus temen repetir l’experiència dels darrers anys, en què diversos acords van quedar bloquejats o van ser revisats pels continus canvis de govern al Regne Unit. L’autor també destaca que Burnham afronta importants limitacions internes. L’opinió pública britànica és avui més favorable a una relació estreta amb la UE, però qüestions com la immigració, la lliure circulació de persones i una eventual reincorporació a la Unió continuen sent políticament molt sensibles. Per aquest motiu, el nou govern previsiblement optarà per una estratègia gradual basada en acords sectorials, evitant plantejar un retorn immediat a la UE. En darrer terme, Brussel·les veu en Burnham una oportunitat per reconstruir la confiança bilateral, però no està disposada a assumir riscos polítics prematurs. La prioritat europea és comprovar si el nou primer ministre pot oferir estabilitat i continuïtat. Només si demostra capacitat de govern i voluntat de complir els acords, la UE estarà disposada a aprofundir en una nova etapa de cooperació amb el Regne Unit.

Veronica Philbert Ongoing Belt and Road Initiative Poses Strategic Risks in the Western Balkans

L’autora analitza els riscos geopolítics derivats de l’expansió de la Iniciativa de la Franja i la Ruta (BRI) als Balcans Occidentals. Tot i que els projectes xinesos han contribuït a finançar infraestructures molt necessàries, afirma que la seva continuïtat està reforçant la competència estratègica entre la Xina, la Unió Europea i els Estats Units, alhora que incrementa les vulnerabilitats polítiques, econòmiques i tecnològiques de la regió. Identifica Sèrbia com el principal soci de Pequín als Balcans. Durant l’última dècada, el país ha rebut importants inversions xineses en carreteres, ferrocarrils, mineria, energia i telecomunicacions. Aquestes iniciatives han reforçat el pes econòmic de la Xina, però també han alimentat la preocupació de Brussel·les i Washington, que consideren que Pequín utilitza les infraestructures i el finançament com a instruments per ampliar la seva influència política en una regió estratègica per al procés d’ampliació de la Unió Europea. L’autora també afirma que la presència xinesa està alterant els equilibris polítics regionals. Les inversions de Pequín reforcen la posició internacional de Belgrad i, indirectament, influeixen en les relacions entre Sèrbia i Kosovo, alhora que intensifiquen la rivalitat entre Orient i Occident per atraure els països balcànics cap a les seves respectives esferes d’influència. En aquest context, els Balcans són presentats com un espai de competència geopolítica més que no pas com una simple zona receptora d’inversions. Finalment, el principal repte per als països dels Balcans Occidentals és aprofitar els beneficis econòmics de la Franja i la Ruta sense comprometre la seva autonomia estratègica ni el seu procés d’integració europea. Això exigeix més transparència en els contractes, una millor coordinació amb la UE i una política d’inversions que redueixi les dependències externes. En cas contrari, la BRI podria consolidar una regió més fragmentada, exposada a la competència entre grans potències i amb més dificultats per avançar cap a una integració europea estable.

Democracia, diversidad y cultura

Jordi Gràcia La gran batalla del segle XXI és entre democràcia i tecnopoder

En aquesta entrevista, Jordi Gracia reflexiona sobre l’impacte del tecnopoder en les democràcies liberals i alerta que el principal desafiament polític actual no prové tant dels partits tradicionals com de les grans corporacions tecnològiques. Segons Gracia, empreses com Meta, Google, Amazon o X acumulen una capacitat d’influència sense precedents sobre la informació, el comportament i les emocions dels ciutadans, fins al punt de condicionar el debat públic i erosionar els mecanismes democràtics. Sosté que els algoritmes no són eines neutres, sinó instruments que afavoreixen la polarització, la desinformació i la propagació de discursos extremistes perquè aquests continguts generen més interacció i beneficis econòmics. Gracia rebutja tant el catastrofisme paralitzador com la confiança ingènua en la tecnologia. Defensa que encara hi ha marge per reforçar les institucions democràtiques, però considera imprescindible que els poders públics regulin les plataformes digitals, limitin els seus monopolis i exigeixin transparència en el funcionament dels algoritmes. També reivindica una ciutadania més crítica i una educació orientada a desenvolupar el pensament autònom davant la manipulació digital. Adverteix que l’esquerra democràtica ha d’assumir aquest combat com una prioritat política. A parer seu, no n’hi ha prou amb defensar l’estat del benestar si no s’afronta el poder desmesurat de les grans tecnològiques, que actuen sovint al marge dels controls democràtics i poden afavorir una deriva reaccionària o «tecnofeixista». El repte consisteix a preservar els valors il·lustrats —llibertat, igualtat, pluralisme i debat racional— davant un ecosistema digital que tendeix a substituir-los per la lògica de l’impacte, la viralitat i el control de les dades.

Joscha Abels & Juliana Tappe Ortiz How apocalyptic worldviews are moving from the fringes to the corridors of power

Les visions apocalíptiques, tradicionalment associades a grups religiosos radicals o moviments marginals, han penetrat en els cercles de poder polític i econòmic. Els autors sostenen que alguns dels dirigents més influents del món tecnològic i de la política interpreten el futur a través d’una narrativa de col·lapse imminent, fet que condiciona les seves decisions estratègiques. Un dels casos destacats és el de l’empresari Peter Thiel, impulsor d’una xarxa discreta de trobades entre grans empresaris, militars i responsables polítics. La seva visió del món combina una forta influència del pensament religiós apocalíptic amb la convicció que les institucions democràtiques són incapaces de gestionar les crisis globals. Paral·lelament, figures com Marc Andreessen defensen l’acceleracionisme tecnològic, segons el qual només un desenvolupament tecnològic sense traves permetrà superar amenaces existencials com la intel·ligència artificial, les pandèmies o el canvi climàtic. Els autors expliquen que aquestes visions tendeixen a exagerar determinats riscos mentre minimitzen altres problemes fonamentats en evidències, com l’emergència climàtica o el deteriorament de les institucions democràtiques. Quan els dirigents assumeixen que el col·lapse és inevitable, augmenta la temptació de prioritzar estratègies de supervivència per a una minoria privilegiada —com refugis, comunitats autosuficients o tecnologies d’escapament— en lloc de reforçar les polítiques públiques i la cooperació internacional. També assenyalen que el poder dels grans magnats tecnològics ja no es limita a l’economia, sinó que influeix directament en la formulació de polítiques públiques gràcies a la seva proximitat amb governs i institucions. Aquesta situació obliga a analitzar no només els seus interessos econòmics, sinó també les seves creences i cosmovisions, ja que aquestes poden tenir conseqüències geopolítiques de gran abast. Finalment, adverteixen que és essencial distingir entre amenaces reals i relats apocalíptics que amplifiquen la por. En una època marcada per la incertesa, conclouen que les decisions polítiques haurien de basar-se en evidències científiques i en el reforç de les institucions democràtiques, i no en visions fatalistes del futur que poden acabar legitimant polítiques autoritàries o profundament desiguals.

Economía, bienestar e igualdad

Yu-Hsuan Yeh China, the US, and Nuclear Energy Geopolitics in Southeast Asia

L’energia nuclear s’ha convertit en un nou escenari de competició geopolítica entre la Xina i els Estats Units al sud-est asiàtic. L’augment de la demanda energètica, els objectius de descarbonització i la necessitat de reforçar la seguretat energètica han impulsat diversos països de la regió —com Vietnam, Filipines, Indonèsia o Malàisia— a reconsiderar els seus programes nuclears. En aquest context, Pequín i Washington competeixen per influir en el desenvolupament d’aquest mercat emergent. La Xina aposta per oferir reactors nuclears, finançament, construcció d’infraestructures i cooperació tecnològica dins d’una estratègia més àmplia d’expansió de la seva influència regional. Les seves empreses estatals poden proporcionar projectes “claus en mà” i finançament en condicions atractives, fet que incrementa el seu avantatge competitiu. Els Estats Units, per la seva banda, vinculen cada vegada més la cooperació nuclear civil als seus interessos estratègics. Els anomenats acords de cooperació nuclear “123” constitueixen el principal instrument de la diplomàcia nuclear nord-americana, ja que estableixen els requisits perquè els països socis puguin accedir a tecnologia i combustible dels EUA, alhora que reforcen els estàndards de no proliferació i seguretat nuclear. L’autora afirma que la competència pels reactors nuclears transcendeix l’àmbit energètic. El país que aconsegueixi construir una central estableix una relació de llarg termini amb l’estat receptor, ja que el subministrament de combustible, el manteniment, la formació de personal i la gestió dels residus nuclears poden prolongar-se durant dècades. Així, les exportacions de tecnologia nuclear esdevenen una eina d’influència geopolítica duradora, que probablement marcarà una nova dimensió de la rivalitat estratègica entre la Xina i els Estats Units a l’Indo-Pacífic.

Thorsten Benner The Coming Clash Between China and Europe

L’autor considera que Europa i la Xina s’encaminen cap a una confrontació comercial cada vegada més difícil d’evitar. La Unió Europea ha abandonat la idea que la cooperació econòmica amb Pequín conduiria a una convergència de pràctiques comercials i polítiques. Avui predomina la percepció que la Xina aprofita un model econòmic fortament subvencionat i orientat a les exportacions que posa en risc la competitivitat de la indústria europea. L’article recorda que el 2025 Pequín va intentar presentar-se com un soci fiable davant l’actitud més agressiva dels Estats Units, apel·lant al multilateralisme i a la cooperació amb Europa. No obstant això, aquest discurs no es va traduir en concessions sobre els principals motius de preocupació europeus: l’excés de capacitat industrial xinesa, les subvencions estatals, les barreres d’accés al mercat i les pràctiques considerades deslleials. El principal focus de tensió serà la manufactura avançada. Davant la debilitat del mercat immobiliari intern, la Xina ha redoblat la seva aposta per exportar vehicles elèctrics, bateries, panells solars, maquinària i altres productes industrials. Aquesta estratègia provoca una pressió creixent sobre sectors clau de l’economia europea, especialment Alemanya, França i Itàlia. Benner defensa que Brussel·les haurà d’adoptar mesures comercials molt més contundents, com ara aranzels, restriccions a la inversió i una política industrial més activa per protegir la seva base productiva. Tot i que aquestes decisions podrien desencadenar represàlies xineses, considera que mantenir l’statu quo comportaria un cost encara més elevat per a la indústria europea. Finalment, afirma que la resposta europea només serà efectiva si existeix unitat política entre els estats membres, ja que les diferències d’interessos econòmics continuen dificultant una estratègia comuna.

Nicholas Mulder La nationalisation qui vient

Mulder defensa que les nacionalitzacions han deixat de ser una excepció associada a governs socialistes i s’estan convertint en una eina habitual de la política econòmica de les democràcies occidentals. Afirma que el consens liberal que, des dels anys vuitanta, situava la propietat privada, el lliure comerç i la mínima intervenció estatal com a principis intocables s’està erosionant davant les noves exigències de seguretat econòmica i geopolítica. Considera que aquesta tendència afecta governs de signes ideològics molt diversos. Al Regne Unit, el govern laborista ha iniciat la renacionalització dels ferrocarrils i ha assumit el control de sectors estratègics com la siderúrgia i, previsiblement, les companyies d’aigua. A França, l’Assemblea Nacional ha aprovat la nacionalització de les activitats d’ArcelorMittal al país, mentre que els Països Baixos estudien augmentar la participació pública en la indústria naval i altres sectors crítics.  L’autor sosté que aquestes intervencions no pretenen necessàriament ampliar permanentment el sector públic, sinó reforçar la capacitat dels estats per garantir inversions en activitats considerades essencials. La possibilitat d’una nacionalització actua també com un mecanisme de pressió sobre els propietaris privats perquè mantinguin la producció i la inversió en infraestructures estratègiques. El fenomen també és visible als Estats Units. L’administració Trump ha incrementat la participació pública en sectors com les terres rares, els semiconductors i l’acer, alhora que ha intervingut en empreses tecnològiques considerades d’interès nacional.  Així doncs, la nacionalització ha deixat de ser un debat ideològic per convertir-se en un instrument de poder estatal en una economia marcada per la rivalitat geopolítica, la competència tecnològica i la necessitat de protegir cadenes de subministrament i actius crítics. Aquest nou paradigma reflecteix el declivi del model neoliberal i el retorn de l’Estat com a actor central de l’economia.

Sostenibilidad y cambio climático

Susi Dennison The Climate Consensus of 2019 Is Gone — Europe Needs a New One

El consens polític que va permetre impulsar el Pacte Verd Europeu el 2019 s’ha trencat i la Unió Europea necessita construir un nou acord climàtic adaptat al context actual. Segons l’autora, les circumstàncies han canviat profundament: la guerra d’Ucraïna, la crisi energètica, l’augment de la competència industrial amb la Xina i els Estats Units, i l’ascens de forces polítiques més reticents a les polítiques verdes han alterat les prioritats dels governs europeus. Assenyala que el consens del 2019 es basava en la idea que la descarbonització generaria simultàniament beneficis econòmics, industrials i socials. Avui, però, molts sectors perceben els costos de la transició de manera més immediata, mentre que els beneficis apareixen més incerts. Aquesta situació ha alimentat protestes d’agricultors, preocupacions sobre la competitivitat industrial i una creixent resistència política a noves regulacions climàtiques. Davant aquest escenari, l’autora defensa que la Comissió Europea ha de redefinir el relat de la transició energètica. En lloc de presentar-la únicament com una política ambiental, cal vincular-la més clarament amb la seguretat econòmica, la independència energètica, la innovació tecnològica i la creació d’ocupació de qualitat. Igualment, considera imprescindible reforçar les mesures de suport als sectors i territoris més afectats per evitar una fractura social. L’article identifica dues iniciatives imminents com una prova decisiva de la credibilitat climàtica europea: la reforma del mercat europeu del carboni i el nou pla d’electrificació. Aquestes propostes mostraran si Brussel·les manté l’ambició de descarbonitzar l’economia o, per contra, opta per relaxar els objectius davant les pressions industrials i polítiques. En darrer terme, la lluita contra el canvi climàtic continua sent indispensable, però el consens polític que la sustentava ja no existeix. Per preservar el lideratge europeu en la transició verda cal un nou pacte capaç de combinar objectius climàtics amb competitivitat industrial, seguretat energètica i cohesió social.

Ben Makuch EU loosens carbon market rules to let industry pollute for longer

La Comissió Europea ha proposat una reforma substancial del Sistema Europeu de Comerç d’Emissions (ETS), el principal instrument climàtic de la UE, amb l’objectiu de donar més temps a la indústria per reduir les seves emissions i evitar una pèrdua de competitivitat davant la Xina i els Estats Units. Aquesta revisió permetria que sectors intensius en carboni continuessin emetent més CO₂ durant més anys, alhora que rebrien un suport financer més elevat per invertir en tecnologies netes. L’ETS funciona fixant un límit global d’emissions i obligant les empreses a adquirir permisos per cada tona de CO₂ emesa. Fins ara, el nombre de permisos disponibles disminuïa progressivament per incentivar la descarbonització. La proposta de la Comissió, però, redueix el ritme d’aquesta disminució a partir de la dècada de 2030, fet que mantindrà una major disponibilitat de drets d’emissió i suavitzarà la pressió sobre la indústria pesada.  Un altre element central és la prolongació dels permisos gratuïts per a sectors especialment exposats a la competència internacional, com l’acer, el ciment o la indústria química. Aquests permisos havien de desaparèixer progressivament amb l’entrada en vigor del mecanisme d’ajustament de carboni a la frontera (CBAM), però ara s’allargarien diversos anys més. Tot i això, les empreses hauran de presentar plans d’inversió en descarbonització per poder beneficiar-se plenament d’aquestes exempcions. La reforma reflecteix doncs un canvi de prioritats dins la UE: la competitivitat industrial i la seguretat econòmica han passat a ocupar un lloc tan central com l’ambició climàtica. El debat posa de manifest la tensió creixent entre lideratge climàtic i competitivitat econòmica, una de les qüestions centrals de la política europea actual.

Innovación, ciencia y tecnología

Michael Schuman China’s Questionable Tech Strategy

L’article analitza la sorprenent transformació del sector tecnològic xinès i sosté que la política dels Estats Units per contenir l’ascens de la Xina podria haver produït l’efecte contrari. Les restriccions nord-americanes a l’exportació de semiconductors avançats i d’altres tecnologies crítiques han obligat les empreses xineses a innovar amb menys recursos, accelerant el desenvolupament d’un ecosistema propi d’intel·ligència artificial més eficient i resilient. Segons l’autor, fa només uns anys molts analistes consideraven que les grans empreses xineses estaven excessivament dependents de la tecnologia occidental. Tanmateix, la pressió derivada dels controls a l’exportació ha impulsat una nova generació de companyies capaces de desenvolupar models d’IA competitius malgrat disposar d’un accés limitat als xips més avançats. Aquesta necessitat d’optimitzar recursos ha afavorit innovacions en arquitectura de models, eficiència computacional i reducció de costos. També destaca el canvi d’actitud del govern de Xi Jinping envers el sector tecnològic. Després d’anys de regulacions estrictes, Pequín ha recuperat una política més favorable a la innovació privada, conscient que la intel·ligència artificial és un actiu estratègic en la competició global amb els Estats Units. L’Estat continua exercint un fort control polític, però alhora proporciona suport financer i institucional a les empreses considerades claus per a la sobirania tecnològica. Schuman adverteix que Occident tendeix a subestimar la capacitat d’adaptació del sistema xinès. Lluny d’aturar-ne el progrés, les sancions podrien haver reforçat la determinació de Pequín per assolir l’autosuficiència tecnològica. Al mateix temps, la Xina aposta per models d’IA més econòmics i accessibles, fet que pot incrementar la seva influència en els mercats emergents i en l’establiment d’estàndards internacionals. La qüestió doncs ja no és si la Xina pot competir en intel·ligència artificial, sinó fins a quin punt serà capaç de convertir les limitacions imposades pels Estats Units en un avantatge competitiu i en un instrument d’influència geopolítica global.

The Economist The Ebola epidemic is getting out of control

El greu deteriorament del brot d’Ebola que afecta l’est de la República Democràtica del Congo podria convertir-se en una de les epidèmies més devastadores registrades. L’epidèmia actual presenta una dificultat afegida: no existeixen vacunes ni tractaments aprovats específicament per a aquesta soca, fet que limita considerablement les eines disponibles per contenir-ne la propagació Segons l’article, el virus s’ha estès amb una velocitat superior a la de brots anteriors. Les autoritats sanitàries tenen dificultats per identificar les cadenes de transmissió, mentre que una gran part dels contagis es produeixen fora dels circuits de vigilància epidemiològica. Els sistemes de rastreig de contactes funcionen molt per sota dels nivells necessaris i nombroses persones moren sense arribar als centres de tractament. Aquesta situació es deu a una combinació de factors estructurals. La regió epicentre de l’epidèmia, està marcada per la presència de grups armats, desplaçaments massius de població, infraestructures sanitàries molt febles i una profunda desconfiança envers les autoritats i les organitzacions internacionals. Les agressions contra personal mèdic, la desinformació i la manca de recursos dificulten encara més la resposta sanitària. Les retallades recents en l’ajuda internacional també han reduït la capacitat de resposta davant emergències sanitàries. La disminució del finançament ha afectat programes de vigilància, laboratoris, equips de camp i personal especialitzat just quan l’epidèmia exigeix una intervenció ràpida i coordinada. Finalment, el risc no es limita al Congo. L’elevada mobilitat transfronterera ha provocat casos importats a Uganda i augmenta la possibilitat d’una expansió regional. Tot i que l’OMS considera baix el risc de propagació global, insisteix que només una resposta internacional sostinguda, basada en el reforç dels sistemes sanitaris locals, la participació de les comunitats i l’acceleració dels assaigs de vacunes i tractaments experimentals podrà evitar que el brot es converteixi en una crisi sanitària d’abast molt més gran.

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