Idees d’actualitat – El miedo al presente vuelve a ganar en Argentina
30 octubre 2025
“El miedo al presente es más fuerte que el miedo al futuro”. Este es el título del editorial de Idees d’actualitat que dedicábamos a la victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales de Argentina. Casi dos años después, ha vuelto a pasar, y la coalición La Libertad Avanza (LLA) ha ganado contra pronóstico las elecciones de medio mandato. Los libertarios de Milei han obtenido el 40,7% de los votos contra el 34,8% del peronismo en sus diferentes variantes, validando así el programa de campaña que prometía reformar las leyes laborales, flexibilizar los contratos, reducir el gasto público, agilizar las regulaciones, reducir los impuestos y simplificar los procedimientos administrativos para impulsar la actividad económica, promover el empleo y los salarios, y facilitar el registro de nuevas empresas.
Estos resultados, a pesar de la pérdida de 16 puntos en comparación con la segunda vuelta de las presidenciales de noviembre de 2023, suponen para Milei una bocanada de aire fresco. Con un mapa político modificado, los libertarios han acabado de fagocitar la derecha tradicional y dispondrán de un tercio de la cámara de diputados, lo cual les permitirá mantener su poder de veto a las iniciativas de la oposición.
El sorprendente triunfo en las urnas se explica principalmente por la intervención sin precedentes de Washington en los asuntos internos argentinos. Si antes del 14 de octubre reinaba el pesimismo en un gobierno sacudido por los casos de corrupción y el descontento derivado de un cuadro recesivo de la economía, el curso de los acontecimientos cambió cuando Trump recibió Milei en la Casa Blanca y dijo sin ambigüedades que la ayuda de 40.000 millones de dólares a Argentina estaba supeditada a la victoria de Milei. La disyuntiva o Milei o el caos de la devaluación del peso empezó a calar en un sector de la sociedad, ya que la asistencia financiera de Washington ha permitido evitar que el incremento exponencial del precio del dólar hiciera saltar por los aires el plan económico del gobierno.
A partir de aquel momento, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessen, se convirtió de facto en un ministro de Economía en la sombra e inyectó 1.600 millones de dólares para calmar los mercados, a la vez que OpenAI prometía una inversión histórica de 25 mil millones de dólares en un proyecto de centro de datos. Se está dibujando pues una forma de imperialismo financiero en un momento en que las reservas monetarias disponibles del país son peligrosamente bajas y la economía está en recesión. Argentina tendrá que pagar el año que viene 19.000 millones de dólares a sus acreedores y es difícil que pueda hacerlo si el peso barato sigue financiando la especulación financiera. La política de mantener el peso a precio de saldo ya le ha costado al país 25.000 millones de dólares, pero el ministro de Economía, Luis Caputo, ha reiterado que no modificará su programa económico.
La participación de Washington en las elecciones, sin embargo, solo es un capítulo de una historia más ambiciosa: EE. UU. espera que Milei haga retroceder la presencia China y que mejoren las perspectivas de negocio en Argentina para las empresas norteamericanas dedicadas al litio, las tierras raras y el petróleo. Para Trump, la victoria de Milei tiene una vertiente geopolítica importante. En Argentina, como ya lo ha hecho en Panamá, lleva a cabo una guerra contra la influencia de China en el continente latinoamericano. La ayuda a Argentina también se aplica al sector agrícola. Los EE. UU. han dejado de vender soja a China por la guerra comercial que mantienen con Beijing, pero dejan que lo haga Argentina para no deteriorar todavía más su frente exterior. Al mismo tiempo, los EE. UU. compran masivamente carne argentina para ayudar a Milei a reflotar la economía argentina, en detrimento de sus propios ganaderos.
Por otra parte, desde los inicios de su segundo mandato, Washington ha sido muy activo en América del Sur: ha iniciado una guerra en el Caribe para acabar con las rutas marítimas de supuestos narcotraficantes, pero cuyo objetivo es el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela y, quizás también de Gustavo Petro en Colombia (por dónde de hecho transita la mayoría de la cocaína que tiene como destino los Estados Unidos). Trump ha impuesto sanciones contra los jueces del Tribunal Supremo brasileño que han condenado Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, ha impuesto aranceles elevadísimos al Brasil de Lula y, no menos importante, ha puesto freno a la influencia china en la zona del Canal de Panamá.
Pero detrás de la victoria de Milei hay también factores de política interna. La debilidad política y económica de su gobierno ha despertado un acto reflejo que ninguna encuesta supo prever. En efecto, esta fragilidad fue percibida como si Milei perdía las elecciones, las reglas de juego volverían a cambiar, generando un nuevo desbarajuste en la economía, la política y la vida cotidiana de la gente, una vuelta al mal gobierno del peronista Alberto Fernández.
Otro factor que explica la victoria de LLA es el antiperonismo. Se suele decir que el peronismo es un sentimiento, pero actualmente el sentimiento mayoritario es de rechazo y de aversión en al menos la mitad de la sociedad: en los últimos días de campaña muchos argentinos advirtieron que la opción de Cristina Kirchner –o de alguno de sus candidatos– sería mucho peor que la de los libertarios. Los analistas coinciden: se activó el temor a la vuelta al poder del peronismo después de las presidenciales de 2027 en caso de que el gobierno perdiera las elecciones de medio mandato.
A pesar de haber conseguido rebajar la inflación del 200% al 31,8% y cuadrar un presupuesto equilibrado por primera vez en 14 años, las políticas de Milei también han provocado la pérdida de más de 200.000 puestos de trabajo y una contracción del 1,8% de la actividad económica en 2024, que ha tenido una débil recuperación en el 2025. Muchos argentinos ganan un 30% menos que hace dos años, y todos están sometidos a un gobierno que desprecia las cuestiones de género y el medio ambiente, ha recortado drásticamente la financiación a la salud y la educación, ha reducido las ayudas a los discapacitados, y ha incrementado el precio del agua en 376%, el de la luz en 228%, el del gas en 913% y el del transporte en 852%. A pesar de ello, se ha acabado imponiendo la consigna central de la campaña oficialista que animaba a no abandonar a medio camino, advirtiendo que todo sería peor con un retorno del peronismo y que valía la pena sacrificarse ahora para una supuesta mejora futura.
Otro dato para tener en cuenta es la abstención del 32%, la más alta en unas elecciones desde el retorno de la democracia hace 40 años, aunque el voto es obligatorio. La oposición peronista no supo presentar una propuesta que movilizara al menos una parte del abstencionismo que en otras ocasiones sí ha ido a las urnas. Un segmento significativo de este voto ausente es crítico con el gobierno actual, pero no encontró una propuesta alternativa en ninguno de los partidos de oposición, ya sea los peronistas, la izquierda o los regionalistas de Provincias Unidas.
Un último apunte. Más allá de Argentina, la victoria de Milei también es un toque de atención por sus implicaciones a nivel internacional. Elogiado por los mercados financieros, que ganan dinero con él, protegido por el FMI, que avala sus políticas de austeridad, el argentino es sobre todo la estrella que más brilla en la constelación de populismos de la ultraderecha global. De Giorgia Meloni a Nigel Farage, de Viktor Orbán a Isabel Díaz Ayuso, todos quieren Milei y a todos les gustaría que su proyecto de desregulación y recortes acabara bien por poder clonarlo. No importa que los 40.000 millones de dólares prometidos por Washington supongan una pérdida de soberanía para un gobierno que se reclama nacionalista: lo importante es acabar con los restos del naufragio socialdemócrata.
«El esclavo no sueña con su libertad, sino con tener su propio esclavo», dijo Cicerón. Esta podría ser la lección de unas elecciones donde el miedo al presente ha dado su aval a un poder que recorta libertades y empobrece sus ciudadanos.
Fotografía: Javier Milei en la Conservative Political Action Conference (CPAC) de 2025, National Harbor, Maryland. Gage Skidmore. Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0
Arnau Giralt, estudiante en prácticas en el CETC, ha participado en este número de Idees d’actualitat.
Política internacional y globalización
Welcome to the Era of Mutually Assured Disruption
Segons l’autor, el col·lapse de la fràgil treva comercial entre Washington i Beijing marca l’inici d’una nova fase en les relacions entre els Estats Units i la Xina, definida no per les guerres comercials tradicionals, sinó per una lluita contínua per convertir la interdependència econòmica en una arma. Aquesta fase, descrita com una era de disrupció mútua assegurada reflecteix un canvi en el pensament estratègic: la confrontació ja no és un fracàs de la diplomàcia, sinó una eina política deliberada per posar a prova la resiliència, explotar les vulnerabilitats i projectar el poder sense desencadenar un col·lapse econòmic total. Aquest marc emergent és paral·lel a la dissuasió de l’era de la Guerra Freda, però substitueix la lògica de la destrucció mútua assegurada per la disrupció com una forma renovable i controlable de coacció. El poder ara no depèn d’evitar la inestabilitat, sinó de dominar-la: de qui pot absorbir millor els xocs, recalibrar ràpidament i manipular la incertesa. Tant els EUA com la Xina assumeixen que poden codificar la coacció sense col·lapsar els mercats, adaptar-se més ràpidament que l’altre i convertir les cadenes de subministrament en armes per indicar força sense fallades sistèmiques. Tanmateix, aquesta dinàmica incentiva l’escalada: cada acte de disrupció reforça la il·lusió de control i impulsa ambdues parts a pressionar més. Afirma doncs que Trump i Xi estan atrapats en una paradoxa: han d’escalar per mantenir la credibilitat fins i tot quan els seus sistemes s’acosten a l’esgotament. El resultat és un cicle autoperpetuat de confrontació i recalibratge, sostingut per dues estratègies oposades: l’exclusió selectiva de la Xina de les tecnologies clau per part de Washington i l’escassetat selectiva de recursos crítics per part de Beijing. En aquest nou equilibri, la competència és permanent i el principal risc que ambdues potències, en la cursa per dominar la disrupció, perdin el control per complet.
Gen Z Is Taking to the Barricades
La generació Z, sovint titllada pels boomers d’apàtica o consentida, està prenent molta força social en els moviments de protesta a bona part del món. Arreu d’Amèrica Llatina, Àsia i Àfrica s’ha pogut observar com joves de vint-i-pocs anys han protagonitzat mobilitzacions importants, provocant fins i tot la caiguda de dirigents, com el president de Madagascar, Andry Rajoelina. Protestes similars han tingut lloc a Sri Lanka, Bangladesh, Indonèsia, Filipines, Kenya, el Marroc, el Nepal i el Perú. Tot i les diferències de context en aquestes regions, aquests moviments comparteixen algunes característiques: les protestes envers les elits corruptes, la manca d’oportunitats i la desconnexió de les institucions amb la joventut. Aquests joves de la generació Z rebutgen la política tradicional i sovint adopten estructures sense líders, allunyades dels partits i de les jerarquies clàssiques. L’autor destaca l’ús de les tecnologies digitals per part d’aquests moviments: al Nepal, per exemple, la plataforma Discord s’ha utilitzat per escollir i votar un primer ministre interí. Alhora, símbols culturals comuns, com l’anime One Piece i la seva bandera pirata, han servit per unir els manifestants i representar la lluita contra el sistema que els ofega. Tot i això, les causes i els resultats són molt diversos segons el país. Encara que la majoria de joves no busquen destruir les institucions, sinó reformar-les, queda per veure si aquestes protestes tindran un efecte durador i efectiu en la construcció de nous horitzons i esperances que donin peu a allò que la generació més jove demana: un futur amb oportunitats, lluny de desigualtats i promeses buides.
La Chine est en train d’exploser: chiffres d’une nouvelle hégémonie
La revista Le Grand Continent ressenya el llibre de Dan Wang, Breakneck: China’s Quest to Engineer the Futur (W. W. Norton & Company, 2025), on l’autor dibuixa una imatge impressionant de la Xina contemporània, il·lustrant tant el seu poder industrial com els seus desequilibris socioeconòmics. La Xina domina la producció manufacturera i energètica mundial, produint entre un terç i la meitat dels béns manufacturats del món i la meitat de la nova capacitat solar i eòlica del món, alhora que construeix infraestructures a gran escala a un cost inferior al d’Occident. La xarxa ferroviària d’alta velocitat i el metro urbà estan experimentant una expansió sense precedents, mentre que ciutats com Shenzhen i Xangai estan experimentant un creixement demogràfic explosiu gràcies a la ràpida urbanització. La prosperitat de les zones costanees contrasta fortament amb regions menys desenvolupades com Guizhou, que, malgrat la seva impressionant infraestructura, continua sent pobra i endarrerida en el desenvolupament educatiu i social. La Xina també ha experimentat un creixement econòmic anual del 10% durant diverses dècades, però amb una baixa inversió social: només el 10% del PIB es dedica a la despesa social, i poques persones aturades reben prestacions. El país s’enfronta a una crisi demogràfica, amb una caiguda en picat de la fertilitat i una població que podria reduir-se a la meitat el 2100. La política del fill únic i el seu impacte en els avortaments, les esterilitzacions i l’adopció internacional il·lustren aquestes tensions. La societat també s’enfronta a un ràpid envelliment, simbolitzat per l’augment de les vendes de bolquers per a adults. A més, la Xina juga un paper estratègic a l’escenari mundial, com a principal proveïdor de finançament d’infraestructures a l’estranger i un actor important en la indústria tecnològica, malgrat les regulacions estrictes i un èxode parcial de talent i capital. L’economia continua molt centrada en la manufactura i les exportacions, mentre que el iuan continua sent marginal en el comerç internacional. En resum, la Xina combina poder industrial, ambició en infraestructures i influència global, però s’enfronta a importants reptes demogràfics, socials i financers que podrien dificultar la seva expansió futura.
Trump, China, and Declining US Influence in Asia
La rivalitat persistent entre els Estats Units i la Xina continua definint les dinàmiques estratègiques de la regió indo-pacífica. Mentre que persisteixen qüestions secundàries com Corea del Nord i Myanmar, la contesa principal gira al voltant de la influència que s’estén des de l’Índia fins al Japó i el Pacífic. Els esforços dels EUA per contrarestar l’ascens de la Xina van començar sota Donald Trump i es van intensificar sota Joe Biden, que va combinar la renovació econòmica nacional amb aliances reforçades com el Quad, l’AUKUS i els marcs Japó-Corea del Sud-EUA. L’administració de Biden va frenar l’accés xinès a tecnologies avançades i va emmarcar la seva política exterior al voltant del control de les ambicions de Pequín. El retorn de Trump al poder el 2025, però, ha comportat canvis bruscos i radicals. A l’empara del control total republicà del govern, Trump ha llançat accions executives agressives, imposat aranzels durs i desestimat els compromisos comercials i de defensa establerts, fins i tot contra aliats com l’Índia i el Japó. Ha retallat l’ajuda exterior, ignorat les normes de sobirania i soscavat l’ordre basat en normes que havia ancorat durant molt de temps la influència dels EUA. L’enfocament de Trump ha substituït la cooperació multilateral de Biden per polítiques transaccionals i unilaterals que exigien una major despesa en defensa i contribucions financeres dels aliats. Malgrat les crítiques i l’ansietat regionals generalitzades, les tàctiques contundents de Trump han donat resultats diversos. El seu ús intensiu d’aranzels ha obligat la Xina i altres governs regionals a negociar bilateralment amb Washington, cosa que ha millorat l’accés al mercat dels EUA, les promeses d’inversió i els ingressos. Tanmateix, l’efecte general ha estat el creixent ressentiment entre els aliats, l’erosió de la confiança en els compromisos dels EUA i les pors a la imprevisibilitat americana. Mentrestant, la Xina se’n beneficia indirectament. Molts estats de l’Indo-Pacífic, alienats per les demandes i el comportament erràtic de Trump, ara s’acosten a Beijing, que es presenta com un soci més coherent. Tot i que pocs països s’alineen plenament amb la Xina, el seu entusiasme pels esforços de contenció liderats pels EUA ha disminuït. El resultat és un canvi estratègic: mentre els EUA continuen sent poderosos, l’unilateralisme de confrontació de Trump està debilitant la influència americana i permetent a Beijing un major marge per ampliar el seu domini regional.
Russia now has a strategy for a permanent state of hybrid war
Rússia ha intensificat la seva guerra híbrida contra Europa, emprant una àmplia gamma de tàctiques coercitives que desdibuixen la línia entre la pau i el conflicte. Accions recents, com ara incursions de drons a Polònia, la interferència electoral a Romania i Moldàvia, i la presència de soldats no identificats a Estònia, formen part de l’arsenal ampliat de Moscou. Aquesta estratègia, sovint associada amb l’anomenada *doctrina Gerasimov* o «guerra de nova generació», busca soscavar la cohesió occidental i remodelar l’ordre internacional per afavorir els interessos russos. Aquestes tàctiques híbrides inclouen propaganda i desinformació, ciberatacs, sabotatge d’infraestructures com cables submarins, operacions amb drons i assassinats selectius a l’estranger. Mentre que la influència tradicional de Rússia en regions com el Caucas Sud i l’Àsia Central ha disminuït, ha intentat ampliar el seu abast en llocs com Àfrica i Amèrica Llatina. No obstant això, Europa continua sent el principal teatre dels esforços de Moscou per recuperar l’estatus de gran potència i una esfera d’influència d’estil soviètic. Al centre d’aquesta campanya hi ha la guerra a Ucraïna. Per a Vladímir Putin, la victòria no només asseguraria objectius territorials i polítics a Ucraïna, sinó que també demostraria la impotència occidental. Per aconseguir-ho, Rússia pretén debilitar la unitat europea i resoldre el conflicte mitjançant una guerra híbrida, alimentant la divisió social, la tensió econòmica i l’augment de les forces populistes prorusses a tot el continent. En última instància, l’objectiu de Moscou no és només la victòria militar, sinó la normalització d’un estat permanent de conflicte híbrid, una estratègia dissenyada per gestionar el caos i mantenir el desordre. Aquesta confrontació persistent revela tant els límits de la força de Rússia com el perill que les seves tàctiques representen per a la seguretat europea i global.
The US is a Latin American country
En aquest article l’autor es planteja si els Estats Units són una nació anglosaxona, ja que al seu entendre i malgrat la percepció que se’n té, el país no és un estat uninacional, sinó que també forma part, històrica, cultural i demogràficament, de l’Amèrica Llatina. L’autor comença mencionant la probable futura acció militar nord-americana contra Veneçuela, assenyalant la paradoxa: una eventual invasió s’iniciaria des de Puerto Rico, és a dir, territori llatinoamericà i colònia nord-americana. Aquest fet mostra que els Estats Units ja disposen d’una presència històrica i permanent dins de l’espai llatinoamericà, tant geogràficament com culturalment. L’article connecta aquest argument amb la presència hispana dins els Estats Units: Puerto Rico, Florida, Califòrnia, Nou Mèxic o Texas tenen arrels espanyoles anteriors a la fundació anglesa de Jamestown o Plymouth. A partir d’aquí, l’autor parla de la retòrica nacionalista i excloent de Trump, que nega les arrels hispàniques. Decisions polítiques com la designació simbòlica de l’anglès com a llengua oficial, les deportacions d’immigrants llatins o el control policial a barris hispans són indicadors d’una doctrina que vol presentar els Estats Units com una nació blanca i homogènia. Tanmateix, la realitat no és aquesta: l’espanyol és cada cop més present, la cultura llatina forma part de la identitat nacional, i la història del país està profundament lligada a la d’Hispanoamèrica.
¿La paz mediante la fuerza? Las implicaciones del plan de Trump para Palestina y la política global
L’article planteja que el pla de pau presentat per Trump per a la Franja de Gaza s’ha presentat com una mesura de pau i de diplomàcia, però, en realitat, es tracta d’una eina de poder emmascarada com a negociació. Encara que ha rebut suport internacional del món occidental i àrab, cal tenir en compte que s’afronta un risc elevat de confondre un acord d’alto el foc a curt termini amb una solució del conflicte sostenible en el temps i definitiva. Els autors de l’article apunten diverses crítiques: en primer lloc, els palestins no han participat en l’elaboració del pla, mentre que Israel i alguns països àrabs sí que hi van participar; és a dir, una de les dues parts del conflicte no va participar en la presa de decisió i, per tant, no va ser degudament tinguda en compte. En segon lloc, l’acord preveu una futura governança a Gaza que manté un fort control de potències externes, més que no pas un govern gestionat pròpiament pels palestins. En últim lloc, la menció a un possible estat palestí apareix només de passada, sense un full de ruta viable ni cap mecanisme clar de garanties. Així doncs, els autors consideren que el pla sembla més un mecanisme per donar llibertat d’acció a Israel que no pas un veritable projecte de pau. Amb aquest acord, també s’han mostrat les contradiccions europees: mentre que els països de la UE donen suport al reconeixement d’un possible estat palestí, també recolzen un pla de pau que podria ampliar encara més la divisió entre Gaza i Cisjordània. Alhora, l’article adverteix que la causa palestina podria quedar relegada a un problema secundari en un joc de reconstrucció, seguretat fronterera i rivalitats regionals.
Netanyahu's War of Self-revival Against the Country He Abandoned and Failed
La Guerra del Yom Kippur de 1973 va començar amb un atac sorpresa per part d’Egipte i Síria i inicialment va amenaçar la supervivència d’Israel abans d’acabar amb una victòria militar decisiva. Malgrat el resultat, mai es va idealitzar: els israelians la van reconèixer com una guerra marcada per greus fallades d’intel·ligència i lideratge. L’autor estableix un paral·lelisme entre aquesta honestedat i l’intent actual del govern de Netanyahu de rebatejar el conflicte en curs que va començar el 7 d’octubre com la «Guerra del Renaixement». L’autor argumenta que aquest esforç forma part d’una campanya deliberada per ocultar la responsabilitat del govern pels errors que van permetre l’atac de Hamàs i per la mala gestió que va seguir. Considera que el que va començar com una guerra justificada ha derivat en una «Guerra d’Engany» o «Guerra de Netanyahu», sostinguda per obtenir guanys polítics en lloc de vetllar per a la seguretat nacional. El govern de Netanyahu, afirma l’autor, es va centrar obsessivament en donar forma a la narrativa, protegint el primer ministre de la responsabilitat per anys de polítiques equivocades, incloent-hi el reforçament de Hamàs, el menyspreu dels avisos d’intel·ligència i l’aprofundiment de la divisió nacional mitjançant polítiques de revisió judicial. En lloc d’establir una comissió estatal d’investigació sobre els fracassos del 7 d’octubre, el gabinet de Netanyahu s’ha concentrat en manipular la memòria pública. El govern ha vilipendiat les famílies dels ostatges, ha silenciat les veus dissidents i ha exclòs els crítics de les commemoracions nacionals, reflectint mètodes autoritaris de control.
After 20 years of left-wing rule, Bolivia has swung right
Bolívia està passant per un punt d’inflexió polític i econòmic important. Després de dues dècades de domini del partit d’esquerres Moviment al Socialisme (MAS), l’electorat ha protagonitzat un gir cap a la dreta en la política boliviana i un moviment cap a la liberalització econòmica. La caiguda del MAS es produeix enmig d’una profunda crisi econòmica. El banc central gairebé s’ha quedat sense dòlars, cosa que obliga a dependre del mercat negre, on el tipus de canvi és gairebé el doble de l’oficial. El govern ha venut or per importar combustible, però l’escassetat persisteix, la inflació ha arribat al 18% i el deute públic s’ha disparat fins al 92% del PIB després de més d’una dècada de dèficits. Les lluites internes de poder entre el president **Luis Arce** i l’exlíder **Evo Morales** van debilitar encara més el partit, ja que tots dos van ser finalment marginats de la cursa. La victòria de Rodrigo Paz, un senador centrista, amb el seu missatge de capitalisme per a tothom, combina reformes de mercat amb la protecció dels programes socials de l’era MAS. El nou president s’enfronta a realitats fiscals descoratjadores: acabar amb les subvencions al combustible que costen el 4% del PIB, reduir els dèficits per sobre del 10% i restaurar la confiança dels inversors en la mineria i l’energia. Paz haurà d’equilibrar la urgència amb la precaució. Unes reformes massa lentes suposarien un risc de col·lapse econòmic, mentre que una política d’austeritat massa ràpida podria provocar disturbis. Com ha dit un analista, el futur de Bolívia ara depèn d’una pregunta crítica: canvi gradual o teràpia de xoc?
Paradise Lost: New Zealand’s Crisis Of State And Identity
Nova Zelanda, sovint idealitzada com un paradís del benestar i de la democràcia liberal, travessa avui una crisi profunda que qüestiona tant la seva arquitectura institucional com el seu projecte nacional. L’article retrata un país que, tot i la seva estabilitat aparent, es troba atrapat entre les herències d’un passat colonial i les tensions d’un present globalitzat. Des del segle XIX, Nova Zelanda ha estat una mena de laboratori polític: fou el primer país del món a concedir el vot femení l’any 1893, va impulsar un estat del benestar molt avançat a la seva època i va desenvolupar mecanismes de seguretat social pioners. Tanmateix, aquesta narrativa progressista amaga una fractura més antiga: el Tractat de Waitangi (1840), que havia de garantir la convivència entre la Corona britànica i els indígenes maoris, continua sent font de disputa social i política. L’onada neoliberal dels anys vuitanta, presentada com a via de modernització, va desmantellar part d’aquest llegat social que havia caracteritzat el país. La desregulació i l’obertura econòmica van generar creixement a curt termini, però també desigualtats creixents i un empobriment de la població indígena. Avui, amb un PIB per càpita estancat i una economia cada cop més vulnerable davant la digitalització i la intel·ligència artificial, el país es qüestiona quin model pot garantir prosperitat i cohesió en un moment en què la identitat compartida posa en qüestió la legitimitat de l’estat.
Catalunya, España, Europa
Consecuencias del gran apagón
La gran apagada del 28 d’abril que va deixar Espanya i Portugal sense electricitat durant hores, ha estat la fallada més important a la xarxa elèctrica europea en vint anys. Sis mesos després, les causes continuen sota investigació, encara que els informes del MITECO, Xarxa Elèctrica d’Espanya (REE) i ENTSO-E coincideixen que el col·lapse va ser degut a una sobretensió en cascada originada al sud d’Espanya, agreujada per una insuficient capacitat de control del voltatge i desconnexions indegudes. En segons, el sistema va quedar fora de control. Les responsabilitats encara estan per determinar, mentre REE i empreses com Iberdrola creuen demandes judicials. L’apagada va revelar la vulnerabilitat del sistema i va canviar les prioritats del sector: abans es buscava maximitzar l’energia renovable, ara prima la seguretat i l’estabilitat. Per això, s’ha incrementat la participació de centrals de gas, nuclears i hidroelèctriques, limitant temporalment l’entrada de nova energia eòlica i solar. El cost d’aquesta estratègia encara s’està avaluant, però podria rondar 371 milions d’euros en sis mesos. Paradoxalment, mentre la capacitat renovable instal·lada va créixer un 12%, la seva participació efectiva en la generació va caure, i fins a un 11% de la producció renovable no es va poder integrar a la xarxa per manca d’estabilitat. Això amenaça la rendibilitat i el finançament de nous projectes verds. El Govern i el REE impulsen un nou protocol tècnic per millorar l’estabilitat mitjançant generadors síncrons, però la CNMC ha frenat la seva aprovació després d’al·legacions de les grans elèctriques. Paral·lelament, ressorgeix el debat sobre el futur nuclear —especialment la central d’Almaraz— i la dependència energètica de Catalunya. Espanya es troba, així, davant d’una cruïlla energètica i política: avançar cap a un model renovable més segur o consolidar el retorn del gas i l’energia nuclear.
La UE davant un món en canvi
Goldman Sachs preveu que, l’any 2075, la Xina i l’Índia superaran els Estats Units com a principals potències econòmiques, mentre que a Europa només el Regne Unit i Alemanya figurarien entre les quinze primeres economies si la UE no actua com un bloc únic. Aquesta pèrdua de competitivitat, sumada a l’amenaça russa i al retirada del suport nord-americà, obliga la Unió a establir aliances paneuropees per mantenir-se com a actor global. Després de la crisi del 2008, la democràcia ja no s’associa necessàriament amb el benestar, ja que les desigualtats i la ruptura de l’ascensor social han erosionat la classe mitjana i generat desafecció política, abstenció i auge del populisme. Les polítiques d’austeritat van deteriorar l’estat del benestar i l’estat de dret, mentre les organitzacions internacionals, com l’ONU, van patir infrafinançament i una crisi del multilateralisme, amb missions de pau cada cop més delegades a actors regionals. En aquest context d’un món ple de crisis simultànies —climàtiques, migratòries, sanitàries, financeres o de recursos com l’aigua—, la UE afronta reptes gegantins: intel·ligència artificial, smart cities, transhumanisme i sostenibilitat planetària. Haurà de decidir entre el creixement accelerat, el decreixement o un model híbrid. Tanmateix, mentre la Unió no resolgui les seves tensions internes —entre més integració o retorn de sobiranies nacionals—, no podrà competir globalment. El populisme euroescèptic ja supera el 30% dels vots en diversos països, amb exemples com Andrej Babis a Txèquia o l’esmena eslovaca que situa el dret nacional per damunt del comunitari. Si aquesta tendència s’estén, defensar només la UE actual serà insuficient. Per no esdevenir irrellevant en el nou ordre mundial, la Unió haurà de superar les seves divisions internes i reforçar aliances europees en tecnologia, defensa i governança global.
Entre dos aguas: Rusia, el sur y el futuro de la defensa española
Espanya es troba en un moment clau de redefinició de la seva política de defensa: per una banda, l’augment de les tensions a l’est d’Europa provocat per la invasió d’Ucraïna obliga a Europa i, per tant, a Espanya, a reforçar la seva solidaritat euro-atlàntica. Per l’altra, les amenaces del sud (nord d’Àfrica, Sahel i litoral atlàntic africà) i les capacitats de projecció marítima d’Espanya, perfilen uns interessos d’estat propis que no sempre tenen a veure amb els dels països de l’est d’Europa. Segons l’autor, l’ideal seria trobar un punt mitjà entre el compromís amb Ucraïna i les prioritats de seguretat nacional estatal. Alhora, defensa que el debat no pot girar únicament al voltant d’augmentar la despesa militar, sinó que aquesta ha d’anar acompanyada d’una orientació estratègica de les capacitats: quines d’aquestes són rellevants per Espanya, Europa i per al seu entorn immediat? Es menciona també que Espanya té importants avantatges geogràfics i industrials que hauria d’aprofitar: la seva ubicació atlàntica-mediterrània, l’experiència marítima i la presència d’infraestructures importants, que li donen l’oportunitat de liderar en àmbits estratègics. La participació d’Espanya en el suport a Ucraïna pot servir també com a laboratori operacional per adaptar-se a la nova era militar, marcada per l’ús de drons, sistemes de baix cost i guerra híbrida. Conclou que és necessària una visió estratègica clara per Espanya, identificant obertament les amenaces, les capacitats i els interessos nacionals, contribuint alhora amb Europa.
Europe’s Social Innovation Revolution: From Crisis Response To Systemic Transformation
Europa ha entrat en una nova fase: la innovació social ha deixat de ser el resultat immediat de les reaccions a crisis (2008, Covid-19…) i aspira a ser una transformació profunda del sistema socioeconòmic. L’article defensa que l’única manera de fer front a reptes globals com la desigualtat, la transició digital i ecològica, l’envelliment o la fragmentació social és posar al capdavant de tota la innovació social com a motor de canvi. Aquesta s’ha entès sovint com una reacció reparadora dels efectes de les crisis, alhora que d’experimentació local (cooperació, models de benestar, etc.). Ara, però, es proposa que passi a ser un motor de canvi estructural a través de noves vies de solucionar problemes, de fer política, de governar i de produir valor social arreu. Segons els autors, això ha d’implicar una reconsideració de la relació entre ciutadania, mercat i estat. En aquest context, cal centrar-se en quatre factors clau: la capacitat de crear conjuntament entre ciutadans i entitats, la relació entre innovació social i innovació tecnològica, la necessitat de finançament i infraestructures que permetin continuar i millorar les bones pràctiques i, per últim, la governança orientada a sistemes complexos i no a solucions aïllades i efectives tan sols a curt termini. Cal, doncs, deixar d’aplicar solucions temporals i apostar per aquelles que donin resultat a llarg termini. Europa ha de crear les condicions polítiques, institucionals i culturals perquè aquestes iniciatives esdevinguin la norma i siguin sistèmiques.
Europe is allowing itself to be dominated by the US. It just isn’t admitting as much
Durant vuit dècades, Europa va acceptar una relació desigual però cooperativa amb els Estats Units, intercanviant la dependència estratègica per protecció i estabilitat. Amb Donald Trump, aquest desequilibri s’ha endurit sota la forma d’una subjecció consentida: una forma subtil de dominació en què els europeus, creient que són socis, internalitzen la seva subordinació al poder dels EUA. A diferència de l’imperialisme tradicional, aquesta subjecció no es basa en la coacció militar, sinó en la dependència econòmica, política i estratègica. Els europeus el justifiquen com a realisme pragmàtic —seguretat a canvi d’obediència—, però els debilita estructuralment. Segons la cosmovisió de Trump, Europa ja no és un aliat, sinó un client o tributari: es beneficia injustament de la defensa dels EUA a través de l’OTAN i el mercat obert americà, i ara ha de retornar aquest privilegi. La guerra a Ucraïna exposa aquest desequilibri. Quan Washington va tallar breument l’accés de Kíiv a la intel·ligència dels EUA, tant Ucraïna com Europa van quedar mig cegues. Més tard, l’Acord de Turnberry (2025) va imposar aranzels del 15% a les exportacions europees sense reciprocitat, negociats personalment a la finca escocesa de Trump, simbolitzant un canvi de la cooperació a la coacció econòmica. Els EUA ara venen armes a Europa, que les ha de lliurar a la mateixa Ucraïna, convertint la col·laboració en delegació forçada. El consentiment d’Europa es basa en dues il·lusions: que la dependència és l’opció menys dolenta i que és temporal. L’autor adverteix que mentre Europa negui la seva subordinació i s’aferri al mite de la col·laboració transatlàntica, continuarà debilitant-se. Per resistir, Europa ha d’anomenar i confrontar l’imperi, recuperant la seva autonomia estratègica o arriscar-se a convertir-se en un satèl·lit permanent del poder dels EUA.
New Pact for the Mediterranean: turning vision to impact?
El Nou Pacte per a la Mediterrània presentat fa pocs dies per la Comissió Europea, busca renovar i enfortir les relacions euromediterrànies enmig de la inestabilitat regional i la competència global de Rússia i la Xina. El seu objectiu és crear una visió més estratègica per a un Espai Mediterrani Comú, que connecti Europa amb els seus veïns del sud i de l’est. El Pacte descriu la cooperació amb països des del Marroc fins a Jordània, incloent-hi Turquia i els estats del Golf, i es basa en tres pilars: el desenvolupament humà, el potencial econòmic i la seguretat, preparació i gestió de la migració. A diferència del Global Gateway de la UE, que prioritza les infraestructures i la inversió, el Pacte emfatitza el desenvolupament humà, amb l’objectiu de vincular la cooperació econòmica amb l’educació, l’ocupació i l’impacte social. D’aquesta manera, es podria equilibrar la gestió de la migració, combinant mesures de control amb oportunitats de moviment legal i alineació amb el mercat laboral. No obstant això, la iniciativa s’enfronta a importants reptes d’implementació. No té un pressupost específic, i la majoria dels fons externs de la UE ja estan assignats fins al 2027, cosa que significa que el progrés depèn en gran mesura del suport dels estats membres i del sector privat. Molts aspectes dependran dels mecanismes de finançament existents i dels acords bilaterals amb països com Tunísia i Egipte. En darrer terme, l’èxit del Pacte dependrà de la voluntat política i del compromís financer dels membres de la UE. Sense això, el nou Pacte corre el risc de seguir sent una declaració simbòlica en lloc d’un marc transformador per a la cooperació mediterrània.
Democracia, diversidad y cultura
Student antisemitism and the socialism of fools
L’article destaca l’augment de l’antisemitisme a les universitats del Regne Unit enmig del conflicte de Gaza, Els recents incidents en diferents universitats il·lustren com parts del món acadèmic i l’esquerra han adoptat una política d’odi subracional i sense fets, sovint amagada en el llenguatge de l’antisionisme o la solidaritat amb els palestins. Grups com el Moviment Juvenil Palestí elaboren estratègies per intimidar els estudiants jueus als campus mentre eviten la responsabilitat. L’autor rastreja les arrels intel·lectuals d’aquest fenomen més enllà de l’antisemitisme tradicional d’esquerres de Marx, Bakunin o Stalin. Avui dia, la ideologia ha evolucionat cap a un marc de descolonització que interpreta el món en binaris clars: opressors contra oprimits. Dins d’aquesta cosmovisió, Israel s’emmarca com una colònia de colons, tot i que els jueus han viscut al territori durant mil·lennis, i l’oposició als objectius palestins es considera moralment dolenta. La ideologia combina diverses dinàmiques socials, nacionals i ecològiques en una narrativa simplista de colonitzador versus colonitzat, i aplica selectivament aquesta lent d’alliberament principalment a Israel. Mason critica aquesta teoria decolonial moderna com a mil·lenarista i reduccionista. Subsumeix les relacions socials complexes en un univers moral inventat on els palestins són considerats els agents universals de l’alliberament, fent ressò del messianisme cristià i marxista. Les crides a la llibertat s’interpreten com el desig que els jueus siguin expulsats d’Israel, i les campanyes de solidaritat global sovint exageren els objectius palestins, projectant l’alliberament universal a una lluita local. En definitiva, l’autor defensa el compromís racional: l’autodeterminació palestina hauria de tenir com a objectiu la dignitat, la sobirania i la pau, no la revolució global. L’enquadrament mil·lenarista —equiparar la derrota del sionisme amb l’alliberament de la humanitat— és una fantasia que tergiversa els objectius reals dels palestins. Demana doncs abordar l’antisemitisme, rebutjar les distorsions ideològiques i centrar-se en la justícia i la coexistència del món real en lloc de les lluites simbòliques i globalitzades.
The Power of Language on War and Peace
El llenguatge no només reflecteix la realitat política, sinó que la configura. En temps de crisi i guerra, el seu poder s’amplifica: defineix els límits del possible, modela expectatives i disfressa contradiccions. A la diplomàcia contemporània, termes com “acord”, “èxit” o “garanties de seguretat” projecten una falsa sensació de control i progrés. Aquest fenomen s’ha intensificat amb l’estil comunicatiu del president nord-americà Donald Trump, que ha popularitzat l’ús d’acord per descriure processos polítics complexos, des de la guerra comercial fins al conflicte entre Rússia i Ucraïna. La seva retòrica ha estat adoptada fins i tot per líders europeus, que reprodueixen aquests eufemismes sense la distància crítica necessària. Les reunions de Trump amb Vladimir Putin a Alaska i amb Volodímir Zelensky i líders europeus a Washington van ser presentades com a “negociacions de pau”, malgrat no produir resultats concrets. Europa, en lloc de mantenir una postura ferma, va acabar adaptant-se al marc discursiu de Trump, celebrant el simple fet d’evitar “pitjors escenaris” per a Ucraïna. Aquesta dinàmica ha invertit la lògica tradicional de la relació transatlàntica: ara són els europeus els que busquen complaure i seguir el llenguatge del president nord-americà. Conceptes com ara “coalició de voluntaris” o “garanties de seguretat” serveixen més per encobrir la manca d’unitat i determinació europees que per generar avenços reals. En no tenir influència directa sobre el terreny i dependre dels Estats Units i Rússia, Europa queda atrapada en una retòrica buida que substitueix l’acció per paraules. En definitiva, l’ús manipulador del llenguatge en la política internacional no només amaga l’absència d’estratègies efectives, sinó que també perllonga el conflicte, erosionant la credibilitat dels actors implicats i allunyant la possibilitat d’una pau real.
La incesante guerra contra la clase trabajadora abonó el terreno al neofascismo
Noam Chomsky adverteix en aquest article que el neofeixisme contemporani no és una casualitat, sinó el resultat de dècades de neoliberalisme. Al seu entendre, des de finals del segle XX les elits econòmiques han anat desmuntant els mecanismes de protecció social i sindical que sostenien la democràcia liberal. Aquestes accions contra la classe treballadora han minvat la confiança en les institucions i ha deixat una bona part de la població en situacions de precarietat i descontent amb el sistema. Segons Chomsky, la frustració de la població afectada es manifesta en el ressorgiment i l’èxit de nous populismes, com per exemple les victòries de Trump. Considera que el Partit Republicà utilitza el descontentament social per afeblir la democràcia des de dins. El neoliberalisme ha trencat els vincles comunitaris, ha convertit els ciutadans en simples consumidors i la problemàtica ha esdevingut sistèmica. L’intel·lectual nord-americà, però, no assenyala només als Estats Units; també menciona que Europa es troba immersa en una situació similar, amb l’ascens de l’extrema dreta com a resposta a la desindustrialització, la pèrdua de competitivitat, la inseguretat econòmica i la feblesa de l’esquerra tradicional.
Economía, bienestar e igualdad
Why Wall Street is fearful of more lending blow-ups
Ara que els mercats i els valors van recuperant impuls, Wall Street torna a tenir por que es repeteixin bombolles de crèdit de la crisi econòmica global del 2007-09. Els grans bancs tradicionals demanen cautela i previsió perquè no torni a ocórrer un fet similar, alhora que els actors de crèdit privat i les institucions de mercat temen també noves bombolles, ja que han assumit deutes elevats i riscos que podrien fer recordar a la gran crisi de finals de la dècada dels 2000. Dos factors principals provoquen aquesta inquietud. En primer lloc, la rapidesa del flux de liquiditat i préstecs seguits genera vulnerabilitat i pot erosionar la confiança. En segon lloc, l’acostament creixent entre bancs, entitats de crèdit no bancàries i mercats privats crea canals d’interconnexió que amplifiquen el risc, és a dir, que un problema localitzat ja no es quedaria allà on ha ocorregut i s’ha iniciat, sinó que podria propagar-se fàcilment. Això empeny als actors a ser més cautelosos, a prendre menys riscos i a retenir liquiditat; alhora, però, això pot provocar un refredament de l’activitat econòmica. L’article menciona que ser conscient d’aquests riscos i intentar predir-los no evita que pugui acabar passant quelcom similar a la crisi del 2007-09. Els préstecs abundants i regles econòmiques més flexibles podrien obrir la porta a nous desajustos de crèdits i, per tant, cal no baixar la guàrdia.
Growing Global Economic Uncertainty
L’autor destaca la importància perdurable de la cooperació i la interdependència per abordar els reptes globals. Si bé les accions unilaterals poden donar resultats a curt termini, el progrés global sostenible requereix un esforç col·lectiu. L’economia global actual s’enfronta a una incertesa sense precedents, impulsada per una convergència de crisis interrelacionades que es manifesten en cinc dimensions clau. En primer lloc, l’escalada dels conflictes geopolítics, sobretot la guerra entre Rússia i Ucraïna i la rivalitat entre els Estats Units i la Xina, ha interromput el comerç, la inversió i els mercats energètics, cosa que ha minat l’estabilitat global. En segon lloc, les cadenes de subministrament globals continuen sent fràgils després de la pandèmia de la COVID-19, encara més tensades pels desastres climàtics, les pressions geopolítiques i la competència per recursos crítics com els semiconductors i els minerals. En tercer lloc, la inflació persistent i les polítiques monetàries volàtils han desestabilitzat els mercats financers, cosa que ha complicat les decisions polítiques i ha augmentat la incertesa dels inversors. En quart lloc, el canvi climàtic i la complexa transició cap a una energia sostenible han introduït riscos sistèmics i volatilitat, cosa que afecta les indústries, les infraestructures i els preus de l’energia. Finalment, la intensificació de la competència tecnològica entre les principals potències ha agreujat la incertesa sobre la innovació, la regulació i els estàndards globals, mentre que l’augment dels nivells de deute i les restriccions fiscals han agreujat la fragilitat econòmica mundial. Aquests factors revelen la insuficiència dels enfocaments unilaterals. La cooperació internacional és essencial per mitigar els riscos, enfortir la resiliència de la cadena de subministrament i millorar la resposta col·lectiva a les crisis mitjançant mecanismes com ara acords comercials multilaterals i polítiques financeres coordinades. Més enllà de la gestió de crisis, la cooperació fomenta la confiança, estabilitza els mercats i genera noves oportunitats de creixement a través de la innovació, la transició verda i el comerç digital.
Sostenibilidad y cambio climático
La nueva colonización de la Amazonía bajo la bandera del cambio climático
El descobriment de les terres amazòniques per Francisco d’Orellana va despertar la cobdícia europea i va començar a segles d’explotació del continent americà. Durant més de tres-cents anys, potències com Espanya van saquejar els seus recursos naturals i van explotar els pobles originaris. Tot i que la independència política i els avenços socials del segle XX semblaven haver canviat aquest panorama, la realitat demostra que el colonialisme econòmic persisteix sota noves formes. Grans companyies internacionals segueixen obtenint beneficis desproporcionats del treball i els recursos dels països del Sud Global, pagant preus ínfims per productes agrícoles o minerals que després revenen amb grans marges als mercats internacionals. Una de les manifestacions més recents d’aquesta explotació es dóna a través del mercat dels bons de carboni, creat després del Protocol de Kyoto per compensar emissions de CO₂ mitjançant inversions en la preservació de boscos. Programes com els projectes REDD+ prometien impulsar el desenvolupament sostenible de comunitats locals mitjançant la protecció forestal, però a la pràctica els beneficis econòmics es concentren en intermediaris —consultores, certificadores i brokers—, mentre que les comunitats amb prou feines reben una mínima fracció dels diners generats. El cas del Resguardo Ticuna, Cocama i Yagua a l’Amazònia colombiana il·lustra aquesta injustícia: malgrat que el seu territori generava milions de dòlars en crèdits de carboni, les comunitats només van rebre 37.000 dòlars en dotze anys. A més del perjudici econòmic, els projectes imposen restriccions incompatibles amb les maneres de vida indígenes, prohibint activitats tradicionals com la caça, la pesca o la tala d’arbres per a ús domèstic. En essència, aquests acords reprodueixen un model colonial sota el discurs ecològic, desposseint els pobles originaris del control sobre les seves terres i la seva cultura.
Europe’s climate is changing fast – here’s how it’s affecting people and the economy
Europa és un continent fortament amenaçat pel canvi climàtic: les temperatures hi pugen aproximadament al doble de la mitjana mundial. Aquest fet provoca l’aparició sobtada d’onades de calor més intenses, sequeres de llarga durada, inundacions i altres fenòmens meteorològics que afecten la vida diària dels ciutadans i posen a prova la construcció de la societat i l’economia europea. Segons l’autora, les conseqüències ja són prou notòries: greu incidència de malalties relacionades amb la calor, debilitament de la salut mental i desplaçaments de població, entre d’altres. Alhora, l’impacte econòmic és enorme: transports, edificis i altres infraestructures clau s’enfronten a costos creixents de manteniment i adaptació; l’agricultura, el turisme i l’alimentació són sectors greument afectats i poden veure agreujada la seva competitivitat en les properes dècades si no s’actua a temps per revertir els efectes de la catàstrofe climàtica. Tan sols en els últims tres anys, Europa ha experimentat una pèrdua de 162 bilions per culpa d’això. Cal, doncs, una reconfiguració de com ens relacionem amb el clima, el sòl, l’aigua, i l’energia. No ens hem de limitar a reduir emissions, sinó que de forma estructural hem de crear noves normes urbanístiques, augmentar la protecció dels ecosistemes, construir un finançament per a infraestructures resilient, etc.
Innovación, ciencia y tecnología
Digital Europe: Brand of Countries or Countries with a Brand?
Durant dècades, la Unió Europea ha anat eliminant les fronteres físiques, permetent als ciutadans viatjar, estudiar i treballar lliurement entre els estats membres. Tot i aquesta integració, persisteixen les fronteres digitals invisibles, cosa que dificulta la veritable unitat. La duplicació burocràtica continua sent habitual: els estudiants han de tornar a presentar documents, les empreses repeteixen processos administratius i els ciutadans no poden accedir fàcilment als seus historials mèdics a l’estranger. Europa, paradoxalment, no té fronteres geogràfiques però està fragmentada digitalment. El Once Only Technical System (OOTS), creat d’acord amb el Single Digital Gateway, pretén solucionar-ho. El seu objectiu és simple: els ciutadans i les empreses haurien de proporcionar informació a les administracions públiques només una vegada, i aquestes dades s’haurien de compartir de manera segura entre tots els països de la UE. En teoria, un títol presentat a Lisboa o una prova de residència fiscal a París hauria de ser vàlid instantàniament a tota Europa. Tècnicament, l’OOTS és una xarxa descentralitzada que enllaça bases de dades nacionals a través d’una capa d’interoperabilitat europea, preservant la sobirania nacional alhora que permet l’intercanvi transfronterer de dades amb el consentiment de l’usuari. No obstant això, el progrés s’ha estancat. Molts estats membres encara utilitzen sistemes incompatibles i infraestructures heretades. Les preocupacions sobre el compliment del Reglament general de protecció de dades i la resistència a compartir la sobirania digital bloquegen l’avenç. Europa s’enfronta doncs a una elecció estratègica: seguir sent una col·lecció de marques digitals, cadascuna operant de forma aïllada, o convertir-se en una marca de països unificada, aprofitant estàndards compartits i identitat digital. El cost de la fragmentació és elevat: intercanvi ineficient de dades sanitàries, certificació redundant en educació i mà d’obra i càrregues afegides per a les petites empreses. La tecnologia per a una Europa digital sense fronteres ja existeix. El que cal és visió política i acció col·lectiva. Com va escriure Fernando Pessoa, la grandesa no rau en la mida sinó en la perspectiva. Europa ara ha de veure més enllà dels interessos nacionals i abolir les seves fronteres digitals.
GDPR: Legislative necessity or a thorn in the side of economic growth?
El Reglament general de protecció de dades (GDPR) de l’Agència dels drets fonamentals es va presentar el 2018 com un pilar fonamental dels drets digitals a Europa, que més tard s’ha implementat en altres regions del món per la seva exemplaritat en la defensa dels drets dels ciutadans. El que es plantejava com un deure complert dels valors europeus a favor de la protecció de dades dels usuaris, es replanteja avui com un fre al creixement econòmic i a la innovació. D’una banda, aquestes lleis regulen de manera estricta com les empreses poden recopilar, processar i transmetre dades personals, reforçant els drets dels ciutadans. D’altra banda, però, moltes empreses assenyalen que el cost d’ajustar-se i adaptar-se a la llei i la incertesa jurídica les empenyen a destinar recursos que podrien invertir en innovació: la burocràcia i la necessitat de complir amb procediments molt rigorosos provoquen costs addicionals. El GDPR es va crear amb l’objectiu de treballar sobre un mercat únic, però la realitat és que cada país ha acabat interpretant la llei de manera diversa i desigual. Això resta competitivitat a les empreses europees quan es comparen amb els actors globals que operen en entorns amb regulacions més relaxades. Segons l’autor, cal trobar un punt mitjà que no inhibeixi la capacitat competitiva de les empreses en comparació amb les d’altres regions que disposen de regulacions menys prohibitòries. Considera que cal permetre que les empreses generin models de negoci basats en dades i tecnologies emergents que són avui dia una clau estratègica en la geopolítica, sense oblidar, però, el dret dels ciutadans a la privacitat.