A finales de 2023, Javier Milei ganó las elecciones presidenciales en Argentina, cosa que confirmó lo que se ha detectado en otros países: la incapacidad crónica de los sistemas democráticos para aportar soluciones a los problemas de la gente beneficia a los candidatos antisistema. Destaca que su extremismo consiguió cautivar una parte importante de los votantes más jóvenes, que avistaron esperanza en su discurso demoledor. Sin embargo, lo que revela este apoyo de la juventud trasciende las fronteras del país: no se pueden ignorar las especificidades nacionales, pero estas interactúan con factores internacionales y canales de comunicación globales que acercan a los jóvenes argentinos con los jóvenes de otros países.

Se trata de una generación formada en el contexto de dos cambios que se han producido en las sociedades contemporáneas durante el proceso de desconsolidación democrática: una transformación en los sistemas políticos y un cambio en las infraestructuras de comunicación. De hecho, se trata de una generación que, de una manera u otra, ha crecido en contextos de crisis crónica: económica, política, migratoria, climática, pandémica, inflacionista, etc. No han conocido ninguna otra realidad y han alcanzado la mayoría de edad sin expectativas de estabilidad profesional o financiera. Por lo tanto, muchos jóvenes no creen en el sistema político mainstream: lo consideran antiguo, corrupto e incapaz de satisfacer sus necesidades, intereses y valores. Este sentimiento de exclusión ha llevado a muchos jóvenes hacia formas alternativas de participación, en los que actúan con la legitimidad de la frustración e imbuidos de la lógica de las redes sociales.

En la era digital, las generaciones más jóvenes están en contacto permanente con otras personas a través de una relación mediada (que no sólo incluye las redes y medios sociales) y están expuestas a una cantidad infinita de contenidos producidos en todo el mundo. Inseparables de sus smartphones, utilizan las redes sociales para socializar, entretenerse, informarse y politizarse. Esta centralidad de las redes sociales en sus vidas les ha alejado de la información producida por los medios de comunicación, en particular los medios periodísticos; por otra parte, al ver la política principalmente a través del filtro de las redes digitales, se sienten más próximos a la mediación basada en filtros algorítmicos. [1]1 — Por ejemplo, la aparición en el feed de temas que se buscaron el día anterior no se debe a la relevancia del tema, sino que la red considera que mostrar una cosa considerada de interés para la persona comportará que se quede en la plataforma: una estrategia comercial para poder mostrar más anuncios y poder recopilar más datos.

A las personas jóvenes les gusta la política antielitista, antipartidos y antiinstitucional. Dan apoyo a candidatos provocadores, políticamente incorrectos, divertidos y joviales

Estas dinámicas tienen implicaciones sobre lo que los jóvenes buscan en la política: se sienten atraídos por lo aparentemente auténtico, nuevo y diferente de lo institucional —diferente de lo que proviene de instituciones que no valoran. Les gusta la política antielitista, antipartidos y antiinstitucional. Dan apoyo a candidatos provocadores, políticamente incorrectos, divertidos y joviales (independientemente de la edad). Javier Milei es, por lo tanto, la versión extrema sudamericana de una política anti establishment que se expande por todo el mundo, y que las dinámicas de información y politización de los jóvenes a través de las redes sociales están contribuyendo a impulsar.

Tomando como punto de partida la interacción entre las transformaciones en las infraestructuras de comunicación y la cultura política de la democracia, en este artículo reflexionamos sobre estos cambios y como configuran los valores, las actitudes y las prácticas de los jóvenes, mientras someten la democracia contemporánea a una presión todavía mayor.

Los jóvenes y la información

Con la aparición de las democracias de masas a principios del siglo XX, estar informado se convirtió en una dimensión fundamental de la ciudadanía. Durante mucho tiempo, esta percepción se asoció al periodismo, considerado como el contenido mediático más importante para cumplir con este deber cívico. Sin embargo, con el nuevo milenio, nos damos cuenta que gran parte de los jóvenes que crecieron con las redes sociales, y aunque estén permanentemente conectados, han desarrollado una relación más superficial y menos significativa con los asuntos públicos que las generaciones anteriores. [2]2 — Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”. Digital Journalism, pp. 1-19. De hecho, la generación más joven no ha interiorizado la idea del consumo de información como un compromiso cívico. No se interesan por los temas importantes para la sociedad en su conjunto que no los afectan directamente. Reservan la atención para lo que puede tener un efecto concreto en su vida cotidiana: para esta generación, la relevancia de los temas se ha vuelto más personal que pública, cosa que da lugar a definiciones más individualizadas de lo que es noticia.

Para conectar su mundo particular con el mundo en general, los jóvenes buscan y necesitan noticias, pero no consideran que la información generada por el periodismo sea la mejor manera de obtenerlas. De hecho, prefieren acceder a través de canales secundarios, como las redes sociales, [3]3 — Newman, N.; Fletcher, R.; Eddy, K.; Robertson, C. T.; Nielsen, R. K. (2023). Digital News Report. Report commissioned by Reuters Institute for the Study of Journalism. Oxford: Oxford University. entre otros, porque la mayoría de sus intereses se sitúan en la periferia de la agenda informativa. Aparte del hecho de que los temas y enfoques de los medios no suelen coincidir con lo que les resulta útil, interesante o entretenido saber, tienen la idea generalizada que los medios no son transparentes y están sesgados. Muchos jóvenes consideran que los medios de comunicación forman parte de un sistema nocivo más amplio (que incluye los partidos y los políticos) y los perciben como faltos de credibilidad, inadecuados o anticuados. Por eso intentan superar estos “vicios” a través de internet, que ven como una fuente de información alternativa, plural y diversa.

Muchos jóvenes consideran que los medios de comunicación forman parte de un sistema nocivo más amplio, que incluye los partidos y los políticos, y los perciben como faltos de credibilidad

Permanentemente conectados, transitan por una gran variedad de espacios digitales y disponen de un amplio repertorio de información proporcionada mayoritariamente por influencers, famosos, amigos y familiares. [4]4 — Flamingo (2019). How Young People Consume News and The Implications For Mainstream Media. Report by Flamingo, commissioned Reuters Institute for the Study of Journalism. Oxford: Oxford University. [5]5 — Collao, K. (2022). The Kaleidoscope. Young People’s Relationships with News. Report by the Craft agency, commissioned by Reuters Institute for the Study of Journalism. Oxford: Oxford University. [6]6 — Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina. Washington: Luminate. [7]7 — Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”. Digital Journalism, pp. 1-19. A diferencia de las generaciones anteriores, que tienden a consumir diferentes contenidos por separado (información, entretenimiento, deporte, etc.), los jóvenes los consumen de forma interconectada: al mismo tiempo que ven un vídeo divertido en TikTok y reciben una notificación de un reel, leen alguna cosa sobre el último acontecimiento político y hacen like en una foto de un compañero de clase.

Entender el consumo de información de los jóvenes es, por lo tanto, una tarea compleja, ya que se trata de comportamientos calidoscópicos. [8]8 — Collao, K. (2022). The Kaleidoscope. Young People’s Relationships with News. Sin embargo, podemos decir que el depósito de noticias de las generaciones más jóvenes se parece a un mosaico de contenidos fragmentado y personalizado, en el que unos terceros publican, los algoritmos recomiendan y los amigos comparten. Como en una máquina tragaperras, este “azar” caracteriza parte de su consumo de noticias, en particular sobre política.

Interés por la información política: desconexión periodística

Aunque algunos jóvenes buscan de manera activa información periodística para estar al día de la política, la mayoría la encuentra accidentalmente en medio del flujo incesante de contenidos de sus redes favoritas: YouTube, Instagram, Snapchat y, más recientemente, TikTok. Sin embargo, cuando chocan con mensajes políticos, prefieren las opiniones de influencers o amigos a las polémicas generadas por la información. Eso significa que la mayor parte de lo que consumen está vehiculado por opiniones ajenas sin verificación ni autoridad, lo cual aumenta la probabilidad que sea de mala calidad o fuente de desinformación. Eso alimenta debates polarizados e intransigentes en las famosas “burbujas digitales”, impulsadas por la animadversión, que fomentan una retórica fragmentada y producen cámaras de eco.

Por otra parte, los contenidos preferidos por la juventud, además de carecer de mediación periodística, mezclan la política con el entretenimiento. Una cosa que comparten los jóvenes es el interés por los enfoques políticos accesibles, despreocupados, divertidos y satíricos de youtubers, influencers de TikTok y memes de WhatsApp. Les encantan estos contenidos humorísticos, polémicos e irreverentes. Por otra parte, reconocen su falta de interés por los temas “serios” de la sociedad y del mundo, y su escasa motivación para seguirlos. [9]9 — Flamingo (2019). How Young People Consume News and The Implications For Mainstream Media. [10]10 — Collao, K. (2022). The Kaleidoscope. Young People’s Relationships with News. [11]11 — Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina. [12]12 — Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”. También reconocen que saben poco del fondo de las cuestiones, y son conscientes de su desconocimiento de la actividad política y de los partidos, así como del funcionamiento del estado. De esta manera se produce un efecto de refuerzo: de entrada, hay poco interés por la política dura y los enfoques en profundidad, y a eso se suma que estos temas tampoco son compatibles con los patrones coloquiales y lúdicos de sus redes sociales favoritas, y no suelen aparecer a sus feeds.

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Un joven patina con su skate en la Plaça dels Àngels en Barcelona, ​​Catalunya, el 30 de mayo de 2016. Fotografía: Jordi Borràs

Sin embargo, eso no significa que los jóvenes estén totalmente, o siempre, desconectados de lo que pasa en el mundo: se interesan por la actualidad cuando estalla una crisis importante (como las de la COVID-19 o la guerra en Ucrania) o se producen puntos de inflexión en un conflicto de larga duración (como el ataque de Hamás en el conflicto entre Israel y Palestina). En estas fases, utilizan intensamente las redes sociales para buscar y compartir información, mientras sus feeds se nutren de una multitud de fragmentos de contenidos procedentes de múltiples fuentes.

Delante del alud de informaciones, los jóvenes prefieren modalidades alternativas y más horizontales: dan más importancia a influencers, canales de YouTube, podcasts, cuentas de activistas, memes y amigos que a los medios de comunicación. Este enfoque los aleja de la mediación institucional y periodística a que antes aludíamos: no es suficiente que este tipo de contenido esté disponible en el flujo digital de los jóvenes, ya que prefieren lo que encaja con su estructura de relevancia. [13]13 — Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”. Para muchos, el discurso institucional es demasiado técnico, distante y difícil de entender, mientras que la informalidad, la proximidad y la emotividad de sus contenidos preferidos les resultan más atractivos, accesibles y cautivadores. Los relatos personales también los consideran más auténticos, genuinos y veraces y, por lo tanto, más dignos de confianza.

Los jóvenes dan más importancia a influencers, canales de YouTube, podcasts, cuentas de activistas, memes que a los medios de comunicación

Si bien es cierto que los jóvenes tienen cada vez menos interés por las noticias convencionales, eso no significa necesariamente que estén alejados de la realidad: necesitamos ampliar nuestra comprensión de la información para entender su implicación con el mundo que los rodea. Para muchos, esta conexión es poco convencional y extrainstitucional, y eso se refleja tanto en su consumo de noticias como en su relación con la política.

Los jóvenes y la política

En el 2020, el Centre for the Future of Democracy de la Universidad de Cambridge publicó un informe en que analizaba los datos procedentes de unas encuestas realizadas en 154 países entre 1973 y el 2020. [14]14 — Foa, R.; Klassen, A.; Wenger, D.; Rand, A.; Slade, M. (2020). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect? Cambridge: Centre for the Future of Democracy. El estudio concluye que las generaciones más jóvenes están cada vez más insatisfechas con la democracia. La insatisfacción crece entre las generaciones en términos absolutos, pero también en términos relativos en relación a como se sentían los grupos de más edad en aquellas mismas etapas de la vida. La brecha intergeneracional es especialmente patente en los países anglosajones —sobre todo en los Estados Unidos y el Reino Unido—, en Europa y en la América Latina.

Esta insatisfacción la alimentan las desigualdades de ingresos y el deterioro de las condiciones económicas de las nuevas generaciones en comparación con las anteriores. La dificultad por encontrar un trabajo estable y una vivienda asequible, así como el aumento del coste de la vida, han condenado a muchos jóvenes a vivir con unos ingresos más bajos (y a menudo precarios) y a tener pocas oportunidades y expectativas de mejorar sus vidas. La insatisfacción también está relacionada con su valoración de las políticas llevadas a cabo por las instituciones democráticas, es decir, con la incapacidad del Estado para resolver sus problemas, la corrupción política y el mal funcionamiento de los servicios públicos.

Esta percepción genera “apatía democrática”, [15]15 — Foa, R.; Mounk, I. (2019). “Youth and the Populist Wave”. Philosophy and Social Criticism, vol. 45, núm. 9-10. que se concreta en escepticismo hacia las instituciones democráticas, baja participación electoral y escaso interés por la política convencional. A pesar de su insatisfacción con el funcionamiento de la democracia, muchos siguen siendo fieles a los principios democráticos —y algunos participan en otras formas de acción política y cívica (como protestar contra la guerra en Ucrania o ir de voluntarios a los campos de refugiados). Sin embargo, como consecuencia de un sentimiento de exclusión social sistemática y de frustración ante la incapacidad de los gobiernos para responder a sus necesidades y preocupaciones, otros jóvenes acaban desarrollando sentimientos de “antipatía democrática”: [16]16 — Foa, R.; Mounk, I. (2019). “Youth and the Populist Wave”. dan apoyo a movimientos hostiles con las instituciones como los medios de comunicación y el sistema judicial, y a los ideales liberales como el respeto a los oponentes políticos. Para Foa et al., [17]17 — Foa, R.; Klassen, A.; Wenger, D.; Rand, A.; Slade, M. (2020). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect? esta “desconexión democrática” ayuda a explicar el éxito electoral de muchos proyectos populistas y antisistema en las sociedades occidentales. Barbara Pfetsch [18]18 — Pfetsch, B. (2020). “Democracy and Digital Dissonance: The Co-Occurrence of the Transformation of Political Culture and Communication Infrastructure”. Central European Journal of Communication, vol. 13, núm. 1, pp. 96-110. define como “desconsolidación” de la democracia esta reacción cultural (cambio de valores) que ha contribuido a la reconfiguración de los sistemas de partidos, especialmente mediante la polarización, el crecimiento de los radicalismos políticos y la erosión de los partidos centrales en las democracias occidentales.

La “desconexión democrática” ayuda a explicar el éxito electoral de muchos proyectos populistas y antisistema

Otros autores, sin embargo, descartan estas interpretaciones basadas en un déficit individual en los valores de los jóvenes para centrarse en las barreras políticas y sociales que promueven una cultura política excluyente. [19]19 — Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina.

Interés por la política: desconexión institucional

Como hemos visto, desde la perspectiva de muchos jóvenes, la política formal es incapaz de resolver los problemas relacionados con sus condiciones de vida. También la consideran ineficaz ante problemas colectivos sistemáticamente irresueltos, como el cambio climático. El escepticismo de las generaciones más jóvenes también se debe a la percepción que tienen de los políticos profesionales: piensan que son cínicos, interesados y poco fiables. [20]20 — Henn, M.; Foard, N. (2012). “Young People, Political Participation and Trust in Britain”. Parliamentary Affairs, vol. 6, no. 1, pp. 47-67.

La percepción de corrupción generalizada, así como la falta de canales de comunicación y estructuras que fomenten la participación efectiva, los alejan de las formas institucionales de hacer política. Sin embargo, eso no significa necesariamente una falta de interés hacia otras formas de actuación: puede ser que esta generación no se movilice por los partidos, pero sí por temas y causas concretas. De hecho, los jóvenes encuentran otras estrategias de acción colectiva al margen de las instituciones para abordar cuestiones más locales, inmediatas y “postmaterialistas”. [21]21 — Henn, M.; Foard, N. (2012). “Young People, Political Participation and Trust in Britain”. Se organizan de manera más informal y horizontal para defender causas humanitarias, climáticas, de derechos de los animales y de justicia social, entre otros. Por ejemplo, formas extrainstitucionales, como las protestas violentas y la desobediencia civil, han sido utilizadas por varios grupos en defensa de la acción climática.

Es importante destacar que alejarse de las estrategias institucionales de hacer política no significa que estos jóvenes sean antidemocráticos. La mayoría cree en la democracia: la ven como sinónimo de libertad de expresión individual, implicación en la comunidad, especialmente en línea, y transparencia (rendición de cuentas), principalmente a través de las redes sociales. [22]22 — Solano, E.; Rocha, C. (2022b). “Falemos com nossos jovens”. NexoJornal. Disponible en línea. Aun así, su relación con la democracia no es sencilla, sino que es compleja, contradictoria y llena de matices: su falta de confianza en las instituciones coexiste de varias formas con la adhesión a los valores democráticos y, por consiguiente, las actitudes y prácticas que parecen reflejar una “desconexión democrática” [23]23 — Foa, R.; Klassen, A.; Wenger, D.; Rand, A.; Slade, M. (2020). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect? suelen revelar sobre todo una “desconexión institucional”. [24]24 — Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina.

El hecho de que estos jóvenes estén comprometidos con las libertades democráticas y al mismo tiempo desconfíen de las instituciones que las garantizan hace que muchos de ellos deseen la “despartidización” del sistema político. [25]25 — Solano, E.; Rocha, C. (2022b). “Falemos com nossos jovens”. Disponible en línea. Sin embargo, en el actual contexto de “desconsolidación” democrática, esta actitud comporta varios riesgos, por ejemplo, el hecho que los políticos antisistema, aunque por razones diferentes, defiendan una cosa parecida, es decir, estos políticos outsiders afirman que el orden institucional es rehén de unas élites políticas inmersas en la lógica del poder y alejadas de las preocupaciones reales de la población.

Numerosos políticos antisistema han ganado protagonismo en las plataformas digitales. En sus vídeos o publicaciones, sus discursos son agresivos, dramatizan y generan emociones fuertes, mientras reivindican un derecho ilimitado a ofender a los otros en virtud de la libertad de expresión. También se caracterizan por una forma muy particular de combinar agresividad y humor, y si hay alguna cosa que aprecian las generaciones más jóvenes es la capacidad de estas personalidades para entretener. Su buen humor, que acerca sus discursos a los monólogos cómicos, está en línea con lo que los jóvenes valoran en la red. Por otra parte, estos mismos jóvenes, al consumir diferentes contenidos de forma interconectada, han aprendido a valorar ciertas informaciones y a rechazar otras. Esta práctica se basa en una lógica de visualización de fragmentos, cuya racionalidad no incluye el pensamiento completo ni la congruencia discursiva, cosa que enlaza bien con la manera de expresarse de estos políticos.

La falta de confianza en las instituciones coexiste con la adhesión a los valores democráticos. Las actitudes y prácticas que parecen reflejar una “desconexión democrática” suelen revelar sobre todo una “desconexión institucional”

El hecho de que las nuevas generaciones hayan crecido permanentemente conectadas a los teléfonos inteligentes y a las redes sociales ha creado un ecosistema con lógicas diferentes de las del mundo predigital. Eso ha generado dinámicas de consumo de información estructuradas en torno a la desconexión periodística y una politización anclada en la desconexión institucional, lo cual tiene profundas implicaciones para el proceso de desconsolidación de las democracias. Estos jóvenes se dejan seducir por espectáculos agresivos y políticamente incorrectos, amparados en la libertad de expresión individual, un valor que para ellos es fundamental. Eso, más que seducirlos hacia proyectos antiliberales, los hace vulnerables a propuestas que, bajo el disfraz de la libertad, son realmente peligrosas.

  • Referencias y notas

    1 —

    Por ejemplo, la aparición en el feed de temas que se buscaron el día anterior no se debe a la relevancia del tema, sino que la red considera que mostrar una cosa considerada de interés para la persona comportará que se quede en la plataforma: una estrategia comercial para poder mostrar más anuncios y poder recopilar más datos.

    2 —

    Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”. Digital Journalism, pp. 1-19.

    3 —

    Newman, N.; Fletcher, R.; Eddy, K.; Robertson, C. T.; Nielsen, R. K. (2023). Digital News Report. Report commissioned by Reuters Institute for the Study of Journalism. Oxford: Oxford University.

    4 —

    Flamingo (2019). How Young People Consume News and The Implications For Mainstream Media. Report by Flamingo, commissioned Reuters Institute for the Study of Journalism. Oxford: Oxford University.

    5 —

    Collao, K. (2022). The Kaleidoscope. Young People’s Relationships with News. Report by the Craft agency, commissioned by Reuters Institute for the Study of Journalism. Oxford: Oxford University.

    6 —

    Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina. Washington: Luminate.

    7 —

    Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”. Digital Journalism, pp. 1-19.

    8 —

    Collao, K. (2022). The Kaleidoscope. Young People’s Relationships with News.

    9 —

    Flamingo (2019). How Young People Consume News and The Implications For Mainstream Media.

    10 —

    Collao, K. (2022). The Kaleidoscope. Young People’s Relationships with News.

    11 —

    Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina.

    12 —

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    13 —

    Bengtsson, S. (2023). “The Relevance of Digital News: Themes, Scales and Temporalities”.

    14 —

    Foa, R.; Klassen, A.; Wenger, D.; Rand, A.; Slade, M. (2020). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect? Cambridge: Centre for the Future of Democracy.

    15 —

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    Foa, R.; Mounk, I. (2019). “Youth and the Populist Wave”.

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    Foa, R.; Klassen, A.; Wenger, D.; Rand, A.; Slade, M. (2020). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect?

    18 —

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    19 —

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    20 —

    Henn, M.; Foard, N. (2012). “Young People, Political Participation and Trust in Britain”. Parliamentary Affairs, vol. 6, no. 1, pp. 47-67.

    21 —

    Henn, M.; Foard, N. (2012). “Young People, Political Participation and Trust in Britain”.

    22 —

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    23 —

    Foa, R.; Klassen, A.; Wenger, D.; Rand, A.; Slade, M. (2020). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect?

    24 —

    Solano, E.; Rocha, C. (coord.) (2022a). Joventudes e Democracia na América Latina.

    25 —

    Solano, E.; Rocha, C. (2022b). “Falemos com nossos jovens”. Disponible en línea.

Rita Figueiras

Rita Figueiras es doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Católica Portuguesa, donde imparte la docencia en el área de las ciencias de la comunicación. Es investigadora en el Centro de Estudios de Comunicación y Cultura (CECC) y en el marco del proyecto "YouNDigital - Youth, News Digital Citizenship", financiado por la Fundación portuguesa para la Ciencia y la Tecnología (FCT). También es coinvestigadora principal del proyecto Social Media Surveillance and Experiences of Authoritarianism, financiado por la Fundación Tricentenario del Banco de Suecia. Sus intereses de investigación incluyen la comunicación política, con especial énfasis en las estrategias de comunicación política digital y las campañas electorales, y los estudios de audiencia (consumo de noticias y news avoidance), así como la datificación (vigilancia digital y modelos de negocio de plataformas).