La migración es tan antigua como la humanidad. La gente se ha desplazado desde tiempos remotos, voluntariamente o forzada por el hambre, el clima o las guerras y los conflictos. Nuestros antepasados viajaron desde África a todas las otras partes del mundo. Los cazadores recolectores de la prehistoria recorrían grandes distancias en busca de alimentos. La alta edad media fue testigo de grandes movimientos de población en Europa. La esclavitud llevó, a la fuerza, millones de personas de África a América o a Oriente Medio, y durante los siglos XIX y XX millones de migrantes europeos buscaron suerte en el Nuevo Mundo de Norteamérica, Australia o Nueva Zelanda. Estos son solo algunos ejemplos de grandes movimientos de población en la historia de la humanidad. Por eso, los movimientos de población actuales a escala mundial no son una excepción. Lo que es diferente es la escala. A partir de 2020, hay más de 280 millones de personas que son migrantes internacionales, [1]1 — Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA), División de población (2020). International Migrant Stock 2020. 1,6 veces más que en el año 2000 (173 millones) y casi el doble que en 1990 (153 millones).
Lo que también tiene lugar a mayor escala que en el pasado es la atención pública a la migración internacional. Las redes sociales tienen un papel importante en la concienciación pública sobre la migración, pero también es una cuestión muy controvertida en el ámbito político de la mayoría de los países del Norte global (Europa, Norteamérica, Israel, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur). En este debate, a menudo acalorado, no siempre es fácil separar la realidad de la ficción. Este artículo espera contribuir a un debate basado en hechos centrándose en aquello que impulsa la migración mundial. El conocimiento de los principales factores determinantes de la migración mundial puede ayudar a comprender mejor el fenómeno, cosa que es importante para un debate más equilibrado sobre la cuestión. Los principales motores de la migración mundial se pueden resumir en las desigualdades económicas, las desigualdades demográficas y las crisis humanitarias. Además, los efectos de las políticas también son relevantes, sea como efectos estimulantes o como limitadores de la migración. Aunque la realidad es mucho más compleja de lo que reflejan estos factores, constituyen la espina dorsal de los patrones y las tendencias actuales de la migración mundial y aportan un poco de luz sobre el probable futuro de este fenómeno.
Tendències migratòries mundialsTendencias migratorias mundialesTendències migratòries mundials
Los 280 millones de migrantes mencionados constituyen aproximadamente el 3,6% de la población mundial y se definen como personas nacidas en un país diferente de donde residen actualmente. Desde 1990 esta población ha aumentado en 128 millones: 74 millones de este aumento se deben al crecimiento de la población mundial, y los 54 millones restantes, a la propensión mayor de la población mundial a migrar, lo cual corresponde a un aumento relativo del 35%.
La población migrante no está repartida uniformemente por todo el planeta. El gráfico 1 muestra el porcentaje de las regiones de origen y de destino de los migrantes (por continentes) en 1990 y en 2020. Asia y Europa son las principales regiones de origen de los migrantes mundiales tanto en 1990 como en 2020. Dado que el 60% de la población mundial vive en Asia, su porcentaje de emigración, en torno al 40%, es relativamente modesto, y el porcentaje en la inmigración mundial (31%) lo es todavía más. La contribución de Europa a la migración mundial es mucho mayor de lo que se podría esperar en función del volumen de su población. Mientras que la población europea se ha reducido del 14% al 10% entre 1990 y en 2020, su contribución a la emigración mundial es mucho mayor, aunque disminuye rápidamente: del 31% al 23%. El porcentaje de Europa como región de destino ha disminuido ligeramente del 32% al 31%, pero el de los países de la Unión Europea (UE-28) ha aumentado del 18 % al 23%. El porcentaje de África en el stock migratorio mundial en el 2020 (14%) era inferior a lo que se podría esperar en función de su porcentaje en relación con la población mundial (el 17%, mientras que el 1990 era ligeramente superior). En general, los porcentajes de inmigración de las regiones del mundo se han mantenido relativamente estables a lo largo del tiempo, y los países del Norte global son el destino escogido por más del 50% de todos los migrantes.
Estas cifras se basan en los stocks de migrantes, es decir, la población residente en cada país nacida en el extranjero. Si tenemos en cuenta la gran sensibilidad de muchos países hacia la migración, sería de esperar que los datos sobre flujos migratorios fueran exactos, pero pasa todo el contrario. Los países utilizan diferentes definiciones de migración y tienen diferentes maneras de medirla. Por lo tanto, las estimaciones pueden diferir significativamente. Por ejemplo, Alemania declaró a más de 100.000 inmigrantes anuales procedentes de Polonia durante el periodo 2002-2009, pero Polonia solo declaró entre 10.000 y 12.000 emigrantes anuales a Alemania.
Solo 45 países de todo el mundo (la mayoría de renta alta) recopilan datos sobre flujos migratorios: personas que abandonan un país para residir en otro en un intervalo de tiempo determinado. A partir de estos datos limitados de flujos, se estima que entre 2011 y 2018 el número de migrantes que entraron en los países de la OCDE aumentó anualmente de 4 a 5 millones. Las estimaciones de los autores Guy J. Abel y Nikola Sander [2]2 — Abel, G. J.; Sander, N. (2014). “Quantifying Global International Migration Flows”. Science, núm. 343 (6178), pp. 1520-1522. muestran que los flujos migratorios mayores entre regiones del mundo en el año 2005 fueron de Centroamérica a Norteamérica (3,2 millones), de África a Europa (2 millones) y de Asia meridional a Asia occidental (4,9 millones). El denominador común es que todos estos flujos se producen entre regiones mundiales adyacentes y de países de renta baja a países de renta media y alta. Las crisis humanitarias graves se han sumado a estos flujos. En los últimos años, destaca el gran flujo de refugiados de Ucrania a Europa: más de 5 millones de personas.
Desigualdades económicas
La migración no es un objetivo en sí mismo, sino un medio para alcanzar un fin. Los migrantes se desplazan a los destinos donde esperan vivir una vida mejor. Aunque los motivos de la migración son varios, la búsqueda de una perspectiva de vida más favorable, un empleo o mejores ingresos son los principales motores de los movimientos migratorios. [3]3 — Massey, D. S.; Arango, J.; Hugo, G.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A.; Taylor, J. E. (1993). “Theories of International Migration: A Review and Appraisal”. Population and Development Review, núm. 19 (3), pp. 431-466. Disponible en línea. Las desigualdades económicas son, por lo tanto, determinantes clave del desequilibrio de los flujos migratorios. El número de migrantes de países de renta baja que vivían en países de renta alta en 2020 superaba los 10 millones, mientras que el caso opuesto de migrantes de países de renta alta que vivían ahora en países de renta baja era de solo 100.000, es decir, el 1% de esta cifra. Hay desequilibrios todavía mayores entre los países de renta media y alta: 117 millones de personas nacidas en países de renta media viven en países de renta alta, mientras que solo 6 millones de migrantes de países de renta alta viven en países de renta media. [4]4 — Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA), División de población (2024). World Population Prospects. The 2024 Revision. Disponible en línea. En los países de la Unión Europea se observan pautas similares: los países con mejores resultados económicos son los que atraen más migrantes (gráfico 2).
A pesar de esta relación obvia entre migración y desarrollo económico, si los países de renta baja se desarrollan económicamente hasta convertirse en países de renta más alta, eso no quiere decir necesariamente que sus tasas de emigración disminuyan. Las investigaciones han demostrado que un aumento de las rentas en los países con ingresos más bajos conduce a más emigración, [5]5 — Ved, por ejemplo, De Haas, H. (2023). How Migration Really Works: A Factful Guide to the Most Divisive Issue in Politics. Random House. porque más personas se pueden permitir pagar los costes de migrar. Solo cuando el nivel de renta llega a un cierto umbral, la emigración se estabiliza. Sin duda, el desarrollo económico es necesario para los países de renta más baja del mundo, pero no es la panacea para reducir la migración, como se cree a menudo.
La desigualdad entre países ha aumentado drásticamente desde los años noventa. En 1990, la diferencia entre la media anual de la renta per cápita del 20% de los países más ricos con respecto a la media anual de la renta per cápita del 20% de los países más pobres era de 35.000 dólares. En 2023, esta brecha había aumentado hasta los 50.000 dólares. [6]6 — Cálculos propios del autor a partir de la base de datos World Inequality Database (base de datos de desigualdades mundiales). Disponible en línea. La riqueza, pues, se concentra cada vez más en los países más ricos. No obstante, un grupo significativo de países de renta media es capaz de reducir la diferencia en términos relativos. Mientras que los países de renta alta vieron crecer su renta un 62% entre 1990 y 2023, los países de renta media triplicaron su renta media. Por lo tanto, es probable que el número de migrantes procedentes de los países de renta baja siga aumentando en el futuro, pero también que consideren como destino más países de la categoría de renta media-alta.
Desigualdades demográficas
Otra división global separa los países jóvenes de los envejecidos. Muchos países del Norte global tienen tasas de natalidad muy bajas y envejecen. El número medio de hijos por mujer tiene que ser de 2,1 (la llamada tasa de reemplazo) para que la generación siguiente iguale exactamente el volumen de la anterior, pero la mayoría de los países del Norte global están muy por debajo. Por ejemplo, la cifra más baja corresponde a Corea del Sur, con 0,81 hijos por mujer; Europa tiene una tasa de 1,47; China, de 1,24, e incluso la India, con 2,05 hijos por mujer, ha bajado actualmente por debajo del nivel de reemplazo. En más, las consecuencias a largo plazo del baby-boom de posguerra en muchos países comportan que desde 2010 (es decir, 65 años después de que empezara este baby-boom) se jubila más gente de la que se incorpora al mercado laboral. Además, muchos países del Norte global experimentan un crecimiento natural negativo (las muertes superan los nacimientos) a consecuencia de esta evolución.
Al mismo tiempo, en muchos países del Sur global pasa lo contrario. Más de la mitad de sus poblaciones tiene menos de 20 años a causa de su alta fecundidad. Por ejemplo, el número medio de hijos que tendrá una mujer en África es de 4,2. Aunque la fecundidad también disminuye en este continente, la distribución de la población en edades muy jóvenes garantizará una tasa de crecimiento demográfico elevada y continuada en las próximas décadas. Eso también pasará en países de Asia, como la India o Pakistán.
Mientras que en muchos países del Norte global hay una demanda creciente de trabajadores, en el Sur global pasa lo contrario: el crecimiento económico es insuficiente para proporcionar bastantes puestos de trabajo para la gran oferta de trabajadores jóvenes. Este panorama encaja en aquello que los demógrafos denominan dividendo demográfico: el potencial de una mano de obra numerosa y joven en relación con el número de personas dependientes (niños y jubilados) para generar crecimiento económico. Aunque los países del Sur global tienen mucha población joven, tienen verdaderas dificultades para hacer realidad este dividendo. Este potencial solo se puede materializar si se cumplen determinadas condiciones.
En este sentido, es muy importante la escolarización. [7]7 — Lutz, W.; Crespo Cuaresma, J.; Kebede, E.; Prskawetz, A. P.; Sanderson, W. C.; Striessnig, E. (2019). “Education Rather Than Age Structure Brings Demographic Dividend, Proc. Natl. Acad. Sci. USA, núm. 116 (26), pp. 12798-12803. Disponible en línea. Hace cincuenta años, Corea del Sur y Nigeria eran comparables en términos de renta per cápita, pero mientras que Corea del Sur invertía mucho en la educación de sus generaciones jóvenes, Nigeria hacía poco en este ámbito. Actualmente, el PIB per cápita de Corea del Sur es, con 50.000 dólares, casi lo mismo que el de la Unión Europea y casi diez veces superior al de Nigeria.
Las sociedades que envejecen han superado la fase de disfrutar de un dividendo demográfico y ahora se encuentran en una situación en que el crecimiento de la mano de obra no puede seguir el ritmo del crecimiento de la economía, cosa que al mismo tiempo puede frenar el crecimiento económico. Muchos países del Sur global se encuentran en una posición en que potencialmente pueden recoger los beneficios de su numerosa mano de obra joven, pero sus economías son demasiado pequeñas para absorber esta gran reserva, por lo cual muchas personas viven de puestos de trabajo marginales e ingresos mínimos.

La migración puede ayudar en cierta medida a mitigar este desequilibrio demográfico mundial, pero nunca será suficiente para resolver los problemas de las sociedades envejecidas: [8]8 — Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA) (2000). Replacement Migration: Is It a Solution to Declining and Ageing Populations? Disponible en línea.
puede dar un impulso al desarrollo del Sur global, no para que reduzca significativamente el volumen de la gran reserva de jóvenes que buscan trabajo (este efecto es marginal), sino a través de las transferencias de los migrantes a sus familias en los países de origen. El volumen de este flujo de capital, que actualmente es de 281.000 millones de dólares, triplica el de la ayuda oficial al desarrollo [9]9 — Ratha, D. K.; De, S.; Dervisevic, E.; Plaza, S.; Schuettler, K.; Shaw, W.; Yousefi, S. R. (2016). Migration and Remittances: Recent Developments and Outlook. SIDALC.
El efecto positivo de las transferencias sobre el desarrollo se tiene que compensar con los efectos negativos de la fuga de cerebros. Convertir la fuga de cerebros en una situación de circulación de cerebros, en la cual los migrantes se trasladan temporalmente a países más desarrollados y vuelven en su país de origen al cabo de varios años, en que pueden haber recibido una escolarización adicional y haber adquirido experiencia, podría ayudar a superar estos efectos negativos. Pero, en conjunto, la emigración neta de los países del Sur global tampoco resolverá sus problemas económicos.
Este desequilibrio demográfico no desaparecerá en un futuro próximo. Aunque el envejecimiento es un tema destacado en la agenda actual de muchos países, nos encontramos en medio de un proceso de envejecimiento que continuará las próximas décadas. El porcentaje de personas mayores de 65 años en la Unión Europea aumentará del 20% actual al 30% en 2050 y se mantendrá en este nivel elevado. En cambio, aunque la proporción de jóvenes en África disminuye y actualmente se sitúa en el 50% en la categoría de edad de entre 0 a¡y 19 años, en términos absolutos el volumen de la población joven seguirá aumentando y pasará de los 682 millones actuales a los 973 millones en 2050. Solo a largo plazo, mucho más allá de 2050 en el caso de África y otros países más pobres del Sur global, tendrán que hacer frente al envejecimiento. Para la mayoría de estos países, el problema es convertirse en un país rico antes de envejecer. Si envejecen antes de disponer de los medios para hacer frente a los costes del envejecimiento, la carga que comporta hoy una numerosa población joven se puede convertir, con respecto al envejecimiento, en una carga mucho más pesada. Sin embargo, antes de que eso pase, es probable que el desequilibrio demográfico entre el Sur global y el Norte global siga agitando los flujos migratorios mundiales en el futuro.
Crisis humanitarias y refugiados
A lo largo de la historia, la gente se ha visto obligada a abandonar su casa a causa de las guerras, las persecuciones o las catástrofes naturales. Las personas que huyen de su país entran en el ámbito de aplicación de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Eso significa que los estados receptores tienen la obligación legal de proteger a estas personas y concederles derechos civiles. Según ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, actualmente hay 32 millones de refugiados reconocidos oficialmente, frente a los 12 millones del año 2000, y la cifra sigue aumentando rápidamente. Las personas que huyen de casa por las mismas razones pero sin cruzar ninguna frontera estatal se llaman desplazados internos. El número reconocido oficialmente por ACNUR es actualmente de 67 millones, diez veces más que en el año 2000 y más del doble que el número de refugiados.
Estas cifras en aumento reflejan la inestabilidad creciente en todo el mundo, pero los orígenes de los refugiados se concentran en unos pocos focos principales de conflicto: Afganistán, Venezuela, Siria, Ucrania y Sudán, que representan el 71% del total de refugiados en todo el mundo. Los principales destinos de los que huyen de estos países son los países vecinos: casi el 90% de los refugiados afganos obtienen asilo en Irán o Pakistán, el 90% de los refugiados sudaneses encuentran refugio en Chad, Sudán del Sur o Etiopía, y más del 60% de los refugiados sirios huyen a Turquía o en el Líbano. Junto con el gran número de desplazados internos, este hecho permite constatar que, con diferencia, la mayoría de los refugiados encuentran refugio en países de la región de origen, que suelen ser países de renta baja. Aparte de los conflictos armados, las catástrofes climáticas en forma de sequías o inundaciones se sumarán al flujo creciente de refugiados y desplazados internos, que también tienden a refugiarse en la región de origen.
Hay muchas ideas erróneas que rodean a la opinión pública sobre los refugiados. Una opinión muy extendida en Europa y en Estados Unidos es que los refugiados no tienen que ser acogidos en estos países occidentales, sino en la región de origen. La realidad es que los países de la Unión Europea y Reino Unido, más Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, reciben aproximadamente a una cuarta parte de los refugiados de todo el mundo, incluyendo a los refugiados ucranianos, cuya región de origen es Europa. Otra idea errónea es equiparar los migrantes con refugiados o solicitantes de asilo. Como muestran las cifras presentadas en este artículo, los solicitantes de asilo solo representan el 11% del total de migrantes.
Los acontecimientos internacionales actuales no conducen precisamente a un escenario mundial más estable. Surge una división política entre dos bloques, liderados por Estados Unidos a un lado, y por China y Rusia en el otro. Una nueva dimensión geopolítica se añade a los conflictos locales cuando las partes enfrentadas escogen bandos diferentes en esta rivalidad global. El número de víctimas de conflictos armados en todo el mundo ha aumentado de 400.000 en la primera década de este siglo a casi 1 millón en la segunda década y, en el periodo 2020-2023, unas 80.000 personas más se sumaron a esta lista. [10]10 — Herre, B.; Rodés-Guirao, L. (2023). “Our Data Explorers on Armed Conflict and War”. Publicado en Our World in Data. Disponible en línea. Aunque estos acontecimientos son muy difíciles de predecir, no es probable que la situación mejore en un futuro próximo, por lo cual el gran aumento actual del número de refugiados y desplazados internos seguirá durando bastante tiempo.

Políticas de migración
No hay ninguna teoría universal que pueda explicar todos los aspectos de la migración. También se producen migraciones de países de renta alta a países de renta baja. Japón, con la población más vieja del planeta (cerca del 30% tiene actualmente más de 65 años), tiene una tasa de inmigración muy baja. Por lo tanto, hay otros factores que también tienen un papel importante para explicar las numerosas excepciones a la regla. Las políticas son especialmente relevantes en este caso. Las instituciones supranacionales, como la UE, permiten la libre circulación a través de sus fronteras interiores. Eso ha aumentado considerablemente la migración interna dentro de la Unión Europea: entre 1990 y 2020, el número de migrantes nacidos en uno de los países de la UE-28 (incluyendo Reino Unido) que residen en otro país de la UE aumentó de 10,5 a 23 millones. Sin embargo, esta cifra es mucho más baja que la de los migrantes nacidos fuera de la Unión pero residentes en la UE-28: de 17 millones en 1990 a 41 millones en 2020.
A pesar de que este aumento procedente de países de fuera de la UE está en consonancia con las tendencias económicas y demográficas mundiales, es al mismo tiempo una cuestión muy controvertida. En muchos países del Norte global hay una fuerte aversión contra la inmigración, y en particular contra los solicitantes de asilo, basada en el pensamiento, a menudo estimulado por las plataformas de los medios sociales, que no son honrados y que se aprovechan de la hospitalidad de los países receptores. Aunque el discurso es sólido, muchos políticos que oficialmente dan apoyo a estas ideas se dan cuenta de que con una política antimigración rigurosa un país se dispararía un tiro en el pie, tal como ha demostrado, por ejemplo, el Brexit, al mismo tiempo. Parece, pues, que la política antimigración se centra en los grupos de migrantes más vulnerables, los solicitantes de asilo, a la vez que permite que la migración laboral se mueva más libremente. Italia y Hungría son claros ejemplos. Como señala el sociólogo Hein de Haas en su libro How Migration Really Works, [11]11 — De Haas, H. (2023). How Migration Really Works: A Factful Guide to the Most Divisive Issue in Politics. Random House. si te quieres librar de los migrantes, destruyes la economía.
Conclusiones
Los principales motores de la migración mundial —la brecha económica, la brecha demográfica y las crisis humanitarias— apuntan a un nuevo aumento de las migraciones globales los próximos años. Las sociedades ricas pero envejecidas del Norte global necesitan trabajadores para que sus economías sigan creciendo, mientras que a las poblaciones jóvenes pero pobres del Sur global les hacen falta puestos de trabajo para obtener ingresos. Las políticas actuales y el sentimiento antimigración generalizado en muchos países del Norte global se oponen a esta evolución. Pero a estos países les interesa acoger los migrantes que puedan sostener a las sociedades de acogida, y eso depende mucho del éxito de las políticas de integración.
Las crisis humanitarias se sumarán al aumento estructural de los flujos migratorios de manera imprevisible. En este sentido, los grupos más vulnerables de migrantes son los refugiados y los desplazados internos. La crisis de los refugiados o de los solicitantes de asilo, como se la suele llamar, es en gran medida una crisis de falta de voluntad para abordar adecuadamente este problema. El discurso actual tiene que cambiar para afrontar la situación en los próximos años.
-
Referencias
1 —Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA), División de población (2020). International Migrant Stock 2020.
2 —Abel, G. J.; Sander, N. (2014). “Quantifying Global International Migration Flows”. Science, núm. 343 (6178), pp. 1520-1522.
3 —Massey, D. S.; Arango, J.; Hugo, G.; Kouaouci, A.; Pellegrino, A.; Taylor, J. E. (1993). “Theories of International Migration: A Review and Appraisal”. Population and Development Review, núm. 19 (3), pp. 431-466. Disponible en línea.
4 —Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA), División de población (2024). World Population Prospects. The 2024 Revision. Disponible en línea.
5 —Ved, por ejemplo, De Haas, H. (2023). How Migration Really Works: A Factful Guide to the Most Divisive Issue in Politics. Random House.
6 —Cálculos propios del autor a partir de la base de datos World Inequality Database (base de datos de desigualdades mundiales). Disponible en línea.
7 —Lutz, W.; Crespo Cuaresma, J.; Kebede, E.; Prskawetz, A. P.; Sanderson, W. C.; Striessnig, E. (2019). “Education Rather Than Age Structure Brings Demographic Dividend, Proc. Natl. Acad. Sci. USA, núm. 116 (26), pp. 12798-12803. Disponible en línea.
8 —Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA) (2000). Replacement Migration: Is It a Solution to Declining and Ageing Populations? Disponible en línea.
9 —Ratha, D. K.; De, S.; Dervisevic, E.; Plaza, S.; Schuettler, K.; Shaw, W.; Yousefi, S. R. (2016). Migration and Remittances: Recent Developments and Outlook. SIDALC.
10 —Herre, B.; Rodés-Guirao, L. (2023). “Our Data Explorers on Armed Conflict and War”. Publicado en Our World in Data. Disponible en línea.
11 —De Haas, H. (2023). How Migration Really Works: A Factful Guide to the Most Divisive Issue in Politics. Random House.
Leo van Wissen
Leo van Wissen es investigador y exdirector del Instituto Interdisciplinar de Demografía de los Países Bajos (NIDI-KNAW), centro integrado en la Academia Real de Ciencias de los Países Bajos con sede en La Haya. Es profesor emérito de demografía económica en la Universidad de Groningen. Formado en geografía humana en la Universidad Libre de Ámsterdam, sus líneas de investigación incluyen la modelización y proyección demográfica, la migración, los cambios poblacionales regionales y el envejecimiento. Actualmente, coordina el proyecto europeo Horizon Europe PREMIUM_EU, que analiza cómo la migración puede contribuir al desarrollo de las regiones europeas más desfavorecidas. Es miembro de la European Association for Population Studies (EAPS), de la International Union for the Scientific Study of Population (IUSSP) y preside el Consejo Científico Asesor de la Escuela Doctoral Europea en Demografía (EDSD). También es miembro de la asociación Academia Europaea y miembro honorario y expresidente de la Sociedad Demográfica Neerlandesa (NVD).