«Para mí la poesía y el feminismo comparten algo profundo. La poesía es un espacio y un tiempo privilegiado de pensamiento (y de sentimiento): el lenguaje se mira a sí mismo detenidamente, se extraña de sí, quizás incluso se reconcilia consigo. El lenguaje, cuando es poético, ralentiza, y luego amplía, nuestra percepción del mundo. La mirada feminista también se detiene, y casi que traspasa, en/a los lenguajes que nos hacen sujetos históricos, políticos; lenguajes que se descubren, también, como ideología. Igual que la poesía, deviene en una hiper-consciencia, en una sensibilidad ‘alerta’, abierta a cuestionar todo lo que parecía incuestionable. Estos poemas de La edad de merecer (el título del libro reproduce y resignifica tragicómicamente el famoso dicho sexista), además, tienen como temática ese despertar de la auto-consciencia, la ‘caída del guindo’ sobre qué significa ser mujer, qué estereotipos atraviesan y modulan nuestra personalidad, cuáles son los costes, cuáles son las ambivalencias, los peligros».


DAÑO Nº 8
a los 8 años llegó el peligro
de poder reproducirme
empieza la cuenta atrás de los 400
óvulos símbolo
del tiempo
y la gomorresina
se filtraba
por la mínima boca del reloj de arena

la madre de mi madre enfática y dorada
me regaló un crucifijo el hijo de Dios
esbelto y entregado brotaba de la trenza
cuidado con los hombres a partir de
ahora dijo ella
cuidado con el amor a partir de
ahora dijo ella
ahora ya eres toda una mujer
y el endometrio
imitaba a un pez anciano en su
descamación

el espanto de poder portar un bebé plegado
en mi intestino
por haberme besado ya con 3 o 4
primates
comenzó a expandirse
como una epidemia imaginaria inauguré
la hipocondría emprendí
el mal hábito de escribir poemas a todos los muchachos
y muchachas
con estrías suaves
y ojos suaves
que me manoseaban el corazón en el recreo

qué significa exactamente útero y qué significa exactamente
formar una familia
enid blyton implantaba el canon del verano en mi tímpano
y yo quería ser como jorge o como jorgina

en los aplausos de mis manos caían gotas
de sangre de delfín
aunque yo me fingía plenamente indiferente ante tanta
lluvia

a los 8 años a los 150 centímetros de hueso
alegre y músculo alegre
llegó el peligro de poder reproducirme
y de poder multiplicarme
sin literatura

y un sol azul
manchaba de estrógenos y de progesterona
los geranios y un sol azul
manchaba de vello recién nacido
las tímidas
axilas



EL RECORRIDO / EROS-GRAFÍA
primero, raspé la atmósfera
con palos, domé
la carcajada

aspiración máxima cuando era un bebé

más tarde, la caída:

terror a las encuestas
heridas en los codos
atrofia en los músculos naranjas

los hombres incurables
tenían voz nasal

criticaban al amor
por antihigiénico
y cómico

cínicos grupales impecables sus gafas
lúpulo cardíaco sacarina en el vientre


y yo
mientras tanto

insípidos gorgojos
clavículas y migas en las picaduras
un afán victoriano de paredes opacas

“romanticismo desvalido” era un insulto violento
para los habitantes del rígido delta de mis brazos 


y yo
mientras tanto

mesaba mis pelusas
besaba a todos con mímica acrofóbica
amé manos viscosas, enferma
de nieve

buscaba calorina perfectamente llena
buscaba rojos étimos de dolor-en-raíz


pero si me colmaban
si algún hombre incurable me colmaba
si algún hombre incurable por error me colmaba
huía a desovar
río arriba
sola



DAÑO Nº 18
Creer que estás embarazada

Querer sexo (querer que quieran sexo
contigo) pero pasar el viernes sola

Ponerte en el pellejo de la hermana de Celan
que nunca apareció

Ver llorar a un anciano
que ha visto un reportaje en la televisión pública
sobre el abandono de ancianos; su triste párpado
de repente
chasquea

Ir al ginecólogo y decir
creo que estoy embarazada

Desmayarte de nervios y dolor; el doctor te hipnotiza
con su insulto feroz: “no sé por qué, querida,
te duele tanto este dilatador: es
para vírgenes”

Decirle a tu madre
he ido al ginecólogo
porque creía que estaba embarazada

Ah, ¿ya mantenéis relaciones sexuales completas?
Y sin precauciones, estoy decepcionada

Ver que tu madre está decepcionada, tu
madre está
decepcionada

Ponerte en el pellejo de Celan
que jamás encontró a su hermana
imaginaria

Ponerte en el pellejo de Gisèle porque
Celan intentó estrangularla porque
jamás encontró a su hermana
imaginaria

Querer gustarle pero él te dice
si quieres vamos a mi cuarto o a tu cuarto

Lleváis apenas 10 minutos
con los besos no te fías
de él

Querer sexo pero no fiarse

Ah, ¿pero querías algo auténtico?
Y sin precauciones, estoy decepcionado

Me dijiste que tenías el corazón atado
al tobillo

Lo siento lo solté un momento me dormí
y se me escapó

Es un desobediente
Muy mal muy mal pídele perdón al chico

Perdón

chico



DEDOS DE PIANISTA + LA CARA QUE PUSO LUDWIG VAN BEETHOVEN CUANDO LE DIJE QUE QUERÍA ESCRIBIR UN POEMA CON MÁS O MENOS RIMA + POR QUÉ ABANDONÉ LA MÚSICA Y POR QUÉ MENCIONÉ AL MENOS UNA VEZ LA BRISA + SALUTACIÓN OPTIMISTA A LOS SUCESIVOS AMANTES Y AL TÚ LÍRICO QUE SIEMPRE ES PLURAL + SALUTACIÓN CORDIAL A AQUELLA PROFESORA DE SOLFEO (1998-2000)

allegro con brío, adagio molto (attacca), allegretto moderato
(A)
abandoné el piano
y la virginidad
por los mismos motivos filológicos

“fracasar más” “fracasar mejor” todo eso
no-exactamente-es-este-poema
lo contrahecho lo frustrado lo amotinado muy
natural

por eso,
tuve que abandonar mis estudios de piano
y mi virginidad
no-exactamente-el-mismo-día,
bajo esa misma
lluvia,
bajo ese mismo
lodo,
o bruma, o brisa, o lluvia
tan acústica tan
abrumadora muy
natural


por eso,
tuve que abandonar el piano y la virginidad
y la lluvia y la lluvia que cae
sobre la lluvia caída
no-exactamente-el-mismo-día
no-exactamente-ayer:

la palabra
fracasa más y mejor,

la palabra
palabra
fracasa más y mejor [1]



(B)
paralizada ante el vals y el cunnilingus,
y comprendiendo
que no bastaban que no bastan que no bastarían
que no bastarán jamás
ni mi canción ni mi cuerpo

para todo eso

(labuhardillaparíslacavidadpleuraldelasnoviasenlaluna
demieldeflor
enflorlanochedeparíslareverberación
delafaldadelamejilla
delacordilleralabildungsroman),


comencé a balbucir.

balbucí mucho, desde luego.
y luego,
comencé a escribir y escribí un poema muy
natural con más o menos rima y
con más o menos desesperación y
con más o menos amanecer semi-cliché y orquestas
semi-profesionales y
llovía mucho
es decir
abrumaba mucho y sé

que debería mencionar al menos una vez la brisa [2]



(C)
es muy comprensible,
señores y señores de la Real Academia
de la Lengua, amigos
y enemigos de Ludwig van
Beethoven, a quien culpáis de
todo
porque no entendéis
nada, a quien culpáis de
todo, porque todo es
la nada

(culpar a Beethoven es
lo más fácil del
mundo:
el mundo y la nada y el sexo son
decepcionantes)

es muy comprensible, sin duda, vuestra queja:

abandoné el piano
y la virginidad
por los mismos motivos filológicos

llamémosle rebeldía llamémosle lucidez llamémosle
resignación:

ni mi canción sin palabras
ni mi cuerpo sin las palabras del otro
valían nada
valdrían nada valdrán nada nunca
me rendí comprendí todo
me rindo,

luego escribo [3]
Berta_Garcia

Berta García Faet

Berta García Faet es poeta y traductora. Nació en Valencia en 1988 y es autora de los libros Los salmos fosforitos (La Bella Varsovia, 2017), galardonado con el Premio Nacional de Poesia Joven Miguel Hernández 2018, y La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015), traducido al inglés por Kelsi Vanada con el título The Eligible Age (Song Bridge Press, 2018). También ha escrito cuatro poemarios más, reunidos en Corazón tradicionalista: Poesía 2008-2011 (La Bella Varsovia, 2017).