El año 2005, 56 países de todo el mundo convocados por la UNESCO se pusieron de acuerdo en reconocer que la diversidad de expresiones culturales que caracteriza a nuestra sociedad es lo que define un ecosistema de humanidad claramente dependiente de los ecosistemas naturales con los que nos relacionamos. Se trataba de la Convención para la Promoción y Protección de la Diversidad de las Expresiones Culturales (UNESCO 2005).

En 2018, 146 estados de todo el mundo, más la Unión Europea, formaban parte ya de este marco de consenso internacional. La vinculación entre cultura y naturaleza había sido motivo de preocupación desde las primeras convenciones para la protección del patrimonio de la humanidad [1]1 — La Convención sobre la protección del patrimonio mundial, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el año 1972, es el instrumento normativo más importando de la comunidad internacional para la identificación, la protección y la preservación de su patrimonio cultural y natural de valor universal excepcional. y tiene su mejor concreción en el concepto de Paisaje Cultural (UNESCO 1972).

La cultura es por una parte este hecho transversal que nos fundamenta y que nos define con arreglo a nuestros territorios y paisajes, a nuestra historia. Pero es también el conjunto de lenguajes y propuestas que emergen de nuestra reinterpretación constante del pasado y las creaciones basadas en la imaginación de otros presentes y futuros.

La cultura, o la participación en la vida cultural, es un derecho fundamental, reconocido en el artículo 27 de la declaración de los derechos humanos

Por ello, la cultura o mejor dicho la participación en la vida cultural es un derecho fundamental, reconocido en el artículo 27 de la declaración de los derechos humanos [2]2 — Adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948. . Un derecho que los estados tienen que garantizar y por el cual vela, desde el año 2009, la relatora especial de Naciones Unidas sobre derechos culturales. Un derecho fundamental vinculado a libertades, limitaciones y responsabilidades que está directamente relacionado con el desarrollo en clave de sostenibilidad.

¿Cultura, un eje transversal de la sostenibilidad?

La agenda 2030 no ha considerado, en cambio, la participación en la vida cultural como un derecho fundamental. La campaña Objetivo Cultura 2030 puesta en marcha por diferentes redes e instituciones culturales internacionales no consiguió situar un ODS específico como gran reto de sostenibilidad. La única referencia explícita al sector es a la preservación del patrimonio cultural y natural en el ODS 11.4 como factor de construcción de la resiliencia de las comunidades sostenibles.

Un informe reciente de la plataforma de instituciones que lideran la campaña Culture 2030 Goal (2019) analiza las Revisiones Nacionales Voluntarias (VNR) presentadas ante los Foros Políticos de Alto Nivel de los últimos años, así como las Revisiones Locales Voluntarias (VLR) de ciudades y gobiernos locales, con el objetivo de identificar la presencia del hecho cultural en las acciones que se están emprendiendo desde los gobiernos y las políticas.

El informe parte de una lectura de la Agenda con lentes culturales e identifica que se hace referencia a ella de manera explícita sólo en el preámbulo, donde se habla de proteger la diversidad natural y cultural así como de promover el diálogo intercultural.

CULTURE IN THE IMPLEMENTATION OF THE 2030 AGENDA, CULTURE 2030 GOAL CAMPAIGN

De manera más transversal, sin embargo, la cultura aparece en el indicador 2.5 vinculado al hambre cero por la cuestión de la protección intelectual de los saberes tradicionales y locales referidos a las patentes y la comercialización de los recursos genéticos relacionados con la alimentación.

Una de las conexiones más evidentes es también con el mundo educativo y, en concreto, el indicador 4.7 se centra en la cuestión de educar para la no violencia, la apreciación de la diversidad cultural y la educación para la sostenibilidad.

El indicador 3 del ODS 8 hace alusión a la necesidad de apoyarse en creadores y a acompañar procesos de innovación cultural refiriéndose al potencial de la economía cultural y creativa para la creación de puestos de trabajo y a la urgente necesidad de dignificación de los existentes. En el mismo ODS, en el indicador 8.9, se hace una clara referencia a la producción cultural local.

El estudio también detecta que, en un rango establecido a partir de la identificación de los conceptos vinculados que aparecen en los informes, se observa una estrecha identificación entre la cultura y el turismo. Entre los países mejor posicionados según este índice aparecen 3 países que lideran también el índice de la organización mundial del turismo con respecto a datos de recepción de visitantes, Turquía, Italia y España.

Finalmente, la relación con derechos, deberes y libertades se hace evidente en el indicador 16.4 que reclama el retorno de objetos patrimoniales sustraídos o el 16.10 que nos habla de la necesidad de garantizar el acceso al conocimiento y la información, y la necesaria protección de las libertades de expresión artística.

La Agenda 2030 no ha considerado la participación en la vida cultural como un derecho fundamental. Todo indica, sin embargo, que se están dando pasos importantes para posicionar el sector de la cultura en relación a la agenda de la sostenibilidad

En un segundo trabajo, liderado por Voices of Culture y que deriva de un diálogo estructurado entre la sociedad civil y la Unión Europea, el sector cultural aparece comprometido de manera evidente con los ODS 4, ODS 8, ODS 11 y ODS 13 y en las recomendaciones finales se constata que las revisiones de los países no incluyen indicadores y referencias sobre el ODS 11.4, o que la sensibilización y formación sobre las conexiones entre cultura y Agenda 2030 son muy limitadas y poco representativas por todas partes.

A nivel estatal, la red REDS ha constituido un grupo de trabajo y ha lanzado una primera publicación sobre el tema en coordinación con la secretaría general para la Agenda 2030 [3]3 — Red Española para el Desarrollo Sostenible, REDS (2020). Cultura y Desarrollo Sostenible. La dimensión cultural de la Agenda 2030. Disponible en línea. . Y finalmente, en Cataluña, el CADS está iniciando el trabajo sobre cultura en el marco de la Alianza Catalunya 2030.

Todo indica, pues, que se dan pasos importantes para posicionar el sector de la cultura en relación a la agenda de la sostenibilidad.

Nuevas miradas de y a la cultura

Según el estudio de Voices of Culture (2020), últimamente el ODS 13, el que hace mención de la emergencia climàtica, es uno de los nexos con más apropiación y compromiso entre los profesionales de la cultura en Europa.

El año 2019, la Fundación Carulla y el Museo de la Vida Rural (MVR), siguiendo los pasos de la iniciativa anglosajona, declararon la emergencia y se comprometieron formalmente con la agenda 2030 y el trabajo del CADS [4]4 — «El Museu de la Vida Rural declara l’emergència climàtica». Noticia publicada en el sitio web de la Fundació Carulla el 7 de septiembre de 2019. Disponible en línea. . De esta manera se quería hacer visible una tendencia internacional a que equipamientos, instituciones, entidades y creadores vayan convirtiéndose en actores y espacios de transformación social para el desarrollo sostenible.

Como señala la declaración, el sector de la cultura tiene que hacer una clara apuesta por volverse sostenible y, al mismo tiempo, tiene que hacer posible el cambio de relato que implica, en definitiva, la asunción de la idea de sostenibilidad.

En este sentido, el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura de Cataluña (CoNCA 2020) publicaba recientemente un estudio que mostraba una tendencia clara a la consideración de la viabilidad ambiental, económica y social de las propuestas artísticas y culturales en Cataluña.

En palabras de Laura Pando, autora del estudio del CoNCA:

“(…) la comunidad cultural y artística se encuentra en una posición privilegiada para democratizar esta transición y empujar los márgenes de nuestras nociones individuales y colectivas, así como encarnar la transformación a que nos enfrentamos…» pero hacerlo implica también hacer un cambio interno: «…introducir modelos de producción artística que minimicen los impactos medioambientales y creen mecanismos de regeneración social y ecológica que refuercen y validen esta acción creativa y cultural.” (CoNCA 2020).

El espacio cultural se reivindica como el espacio que convoca a todo el mundo y, por lo tanto, el lugar en el que tenemos que ser capaces de dialogar y entendernos, de buscar alternativas creativas. Es esta doble esencialidad del hecho cultural la que habrá de tener mucho presente y la que, en Cataluña, supone una oportunidad de innovación importantísima para dibujar ejes de futuro.

El estudio de la campaña #Culture2030Goal recomienda en este sentido empezar a trabajar desde esta perspectiva, y eso quiere decir:

  • Contextualizar los ODS en cada territorio y localidad de acuerdo con las realidades socioculturales. Especialmente cuando hablamos de salud y bienestar (ODS3), ciudades y comunidades (ODS11), educación (ODS4) o gobernabilidad, justicia y paz (ODS 16)
  • Entender los conocimientos, saberes y recursos culturales como activos para la transición a la sostenibilidad especialmente cuando hablamos de hambre cero (ODS2), educación para la sostenibilidad (ODS4), uso sostenible de los recursos (ODS6, 7, 13, 14, 15), promoción del turismo sostenible (ODS 8), evolución sostenible de la relación rural-urbano (ODS11), adopción de hábitos de consumo sostenible (ODS12) o adaptación a la emergencia climática (ODS13)
  • Ver a las bibliotecas, museos y comunidades culturales como servicios esenciales (ODS1) como oportunidades para superar las diferencias de género (ODS5) y garantizar la educación inclusiva de la diversidad cultural (ODS4) o la reducción de las desigualdades (ODS 10).


Cataluña, laboratorio cultural para la sostenibilidad

La consideración de la cultura como elemento de innovación, como herramienta de creación de relato y como sustrato facilitador de los cambios que requiere la sostenibilidad tendría que permitirnos en Cataluña identificar buenas y malas prácticas presentes por todo el territorio y convertirlas en referentes multiplicables. Apuntamos aquí algunas tendencias a estudiar:

¿Dónde está trabajando ya la cultura en clave de sostenibilidad en Cataluña? Hemos avanzado en la consideración de la cultura como bien esencial y como derecho fundamental. La tarea de las administraciones públicas, del Parlament y de las instituciones es relevante, pero hace falta que se fortalezca y se refuerce a efectos de que la declaración no sea sólo simbólica, sino que vaya acompañada de recursos y normativas para su aplicación.

El sector de la cultura se define en Cataluña por una precariedad histórica que la pandemia de 2020 ha acentuado. A pesar de ser un sector resiliente y acostumbrado a las dificultades, con tendencia al crecimiento y a la generación de puestos de trabajo entre 2018 y 2020 [5]5 — Según el Departamento de Cultura, durante el mes de enero de 2020 las empresas culturales alcanzaron una facturación de 45 millones de euros en un inicio de año espectacular que superaba la media mensual, que se situaba entre los 37-40 millones de facturación. ,su realidad se caracteriza por el fuerte peso de las pequeñas y micro-empresas, por el trabajo personal y por la dependencia de la programación del sector público. El impacto del cierre y el paro de actividad profesional entre marzo 2020 y hoy se puede constatar en los datos del informe SOS cultura de la Fundación Carulla [6]6 — Fundació Carulla, Plataforma d’Arts de Carrer y Street Arts Manifesto (2021). L’impacte de la COVID a les arts de carrer. Informe de resultados / Estado del sector. Disponible en línea. o en el informe anual del CoNCA.

A principios del primer confinamiento, un total de 4.816 empresas culturales se acogieron a la situación de ERTE con un total de 43.927 empleados afectados. A inicios de julio, estas cifras habían aumentado considerablemente, hasta llegar a 5.888 empresas y 52.997 empleados en situación de ERTE. Este dato indica que una vez acabado el confinamiento el sector cultural sigue teniendo dificultades extremas para volver a la normalidad. (CoNCA 2019, pp 60)

Y a pesar de todo, ha sido precisamente en el contexto de confinamiento cuando hemos tomado conciencia del rol central que la música, el dibujo, la poesía, la danza, la cocina, el cine o los videojuegos, entre otras expresiones artísticas y culturales, tienen en nuestras vidas. El mundo artístico se ha puesto más que nunca al servicio de la ciudadanía y ha conseguido ser reconocido como bien esencial por el gobierno de la Generalitat.

Es por este motivo que el Goverrn acuerda declarar la cultura como bien esencial para el desarrollo integral de la personalidad individual y colectiva que, sin perjuicio de otros derechos, es necesario preservar y fomentar [7]7 — «El Govern declara la cultura bé essencial». Noticia publicada en gencat.cat el 22 de septiembre de 2020. Disponible en línea. .

El sector de la cultura se define en Cataluña por una precariedad histórica que la pandemia ha acentuado. A pesar de todo, ha sido precisamente en el contexto de confinamiento cuando hemos tomado conciencia de su rol central

Este acuerdo tiene que servir como punto de partida para elaborar el marco normativo que garantice y regule el acceso a la cultura y los derechos culturales de la ciudadanía, que permita acelerar la reanudación de los diversos sectores culturales y que dé respuesta a las necesidades de los profesionales y de los sectores mencionados.

Se ha llevado a cabo también una importante tarea en la definición de políticas en el ámbito local siguiendo las recomendaciones de la guía práctica para la acción local de la CGLU [8]8 — Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), Culture 21. La cultura en los objetivos de desarrollo sostenible: guía pràctica para la acción local. Guía publicada en mayo de 2018. Disponible en línea. así como en la definición participada de la agenda cultural rural. Equipamientos como el MVR han organizado sesiones de encuentro del sector cultural para discutir sobre imaginarios del mundo rural que incluyan las oportunidades económicas, sociales y medioambientales que generan las prácticas y los servicios culturales.

Una de las grandes líneas de trabajo es también la de la educación para la sostenibilidad que tiene una larga tradición en la educación ambiental en Cataluña pero que, ahora, debe de incluir a las artes y el patrimonio cultural con el fin de humanizar los retos científicos, tecnológicos y ambientales. El proyecto Patrimonio-Educación del Institut d’Estudis Ilerdencs [9]9 — «Otras miradas a la Agenda 2030: el patrimonio y sus valores educativos». Conferencia divulgativa a cargo de Maider Maraña, directora de la Fundación Baketik. Servei Educatiu del Segrià. Información de la conferencia disponible en línea. es un buen ejemplo de un trabajo en red de diferentes actores culturales y educativos que repiensan su tarea en clave de Agenda 2030. También es destacable el compromiso de instituciones, equipamientos y actores que están haciendo una apuesta seria por la reducción de su impacto ambiental como son el MNAC, el MVR, el Festival Cruïlla y otros ejemplos identificados en el estudio sobre liderazgo medioambiental en el sector cultural catalán. (CoNCA 2020)

Con respecto de la creación de relatos y contenidos, por ejemplo, es importantísimo en Cataluña el mundo de los videojuegos. Herobeat Studios, con su propuesta Endling se centra en el impacto que tendrá el hecho de no cambiar los hábitos que tenemos ahora en un futuro. Es la historia de una familia de zorros que se encuentra su hábitat natural destruido y deforestado por la raza humana. El jugador se identifica con los protagonistas del juego, que tiene lugar en espacios que dan paso a la reflexión.

No podemos olvidar tampoco la innovación en el mundo del diseño en Cataluña que está apostando por volverse cada vez más sostenible entendiendo que justamente el diseño es el primer paso esencial en la cadena de producción del futuro en ámbitos como la moda, la papelería o los sistemas de embalaje. También la arquitectura, puntera en Cataluña, está investigando en tendencias como la bioconstrucción y la recuperación de saberes y técnicas tradicionales que ahora se vuelven factores de innovación.

El año 2021 será, por otra parte, el año de la alimentación sostenible con una clara relación con la cocina de proximidad que recupera productos e identidades locales por todo el territorio a partir de iniciativas culturales de investigación en etno-botánica.

En la producción literaria y audiovisual destaca el esfuerzo permanente por preservar la diversidad lingüística. En la música y las artes visuales y escénicas transformadoras, cada vez más propuestas hacen visibles las injusticias ambientales, sociales y económicas a resolver y dan las herramientas estéticas para imaginar nuevas realidades

La sostenibilidad pasa por recoser la relación entre naturaleza y cultura, comprender el vínculo sistémico entre las especies biológicas del planeta, asumir la necesidad de garantizar la diversidad cultural y natural y ser conscientes del carácter vulnerable de nuestras formas de vida

Y, finalmente, en la definición de modelos de turismo de proximidad, cultural, sostenible, conectado a las comunidades y a las personas, que recupera la esencia del viaje y el diálogo intercultural y/o en el apoyo a la cultura popular y las fiestas tradicionales que apuestan para la integración de la diversidad cultural hay todo un último eje de trabajo importantísimo, muy relacionado con la reflexión sobre el mundo rural y la gestión del paisaje cultural en lo que nos referíamos al inicio del artículo. La sostenibilidad pasa por recoser la relación entre naturaleza y cultura, comprender el vínculo sistémico entre las especies biológicas del planeta, asumir la necesidad de garantizar la diversidad cultural y natural, ser conscientes del carácter vulnerable de nuestras formas de vida. La receta para superar la pandemia/sindemia que vivimos es la memoria, el conocimiento, la imaginación, las artes y la creatividad a la vez que la ciencia y la tecnología.

  • Notas y referencias

    1 —

    La Convención sobre la protección del patrimonio mundial, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el año 1972, es el instrumento normativo más importando de la comunidad internacional para la identificación, la protección y la preservación de su patrimonio cultural y natural de valor universal excepcional.

    2 —

    Adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948.

    3 —

    Red Española para el Desarrollo Sostenible, REDS (2020). Cultura y Desarrollo Sostenible. La dimensión cultural de la Agenda 2030. Disponible en línea.

    4 —

    «El Museu de la Vida Rural declara l’emergència climàtica». Noticia publicada en el sitio web de la Fundació Carulla el 7 de septiembre de 2019. Disponible en línea.

    5 —

    Según el Departamento de Cultura, durante el mes de enero de 2020 las empresas culturales alcanzaron una facturación de 45 millones de euros en un inicio de año espectacular que superaba la media mensual, que se situaba entre los 37-40 millones de facturación.

    6 —

    Fundació Carulla, Plataforma d’Arts de Carrer y Street Arts Manifesto (2021). L’impacte de la COVID a les arts de carrer. Informe de resultados / Estado del sector. Disponible en línea.

    7 —

    «El Govern declara la cultura bé essencial». Noticia publicada en gencat.cat el 22 de septiembre de 2020. Disponible en línea.

    8 —

    Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), Culture 21. La cultura en los objetivos de desarrollo sostenible: guía pràctica para la acción local. Guía publicada en mayo de 2018. Disponible en línea.

    9 —

    «Otras miradas a la Agenda 2030: el patrimonio y sus valores educativos». Conferencia divulgativa a cargo de Maider Maraña, directora de la Fundación Baketik. Servei Educatiu del Segrià. Información de la conferencia disponible en línea.

  • Bibliografía

    CoNCA (2019). Informe anual sobre l’estat de la cultura i les arts 2019. Barcelona, 21 de octubre de 2020. Disponible en línea.

     

    CoNCA (2020). Lideratge mediambiental en el sector cultural i creatiu català. Barcelona, 2020. Disponible en línea.

     

    Culture2030Goal (2019). Culture in the Implementation of the 2030 Agenda. Barcelona, Paris, Harare, Sydney, Montreal, The Hague and Brussels: culture2030goal campaign. Publicado en el marco de la primera cumbre de la ONU sobre los ODS que tuvo lugar los días 24 y 25 de septiembre de 2019. Disponible en línea.

     

    UNESCO (2005). Convención sobre la promoción y protección de la diversidad de las expresiones culturales. París, 20 de octubre de 2005. Disponible en línea.

     

    UNESCO (1972). Convención sobre la protección del patrimonio mundial. París, 17 de octubre de 1972. Disponible en línea.

     

    VOICES OF CULTURE (2020).  Brainstorming Report. Culture and the United Nations Sustainable Development Goals: Challlenges and Opportunities. Bruselas, Comisión Europea. Febrero de 2001. Disponible en línea.

Gemma Carbó

Gemma Carbó Ribugent

Gemma Carbó Ribugent es directora del Museo de la Vida Rural de la Fundación Carulla. Es gestora cultural y doctora en Ciencias de la Educación, especializada en el ámbito de las políticas culturales y educativas. Interesada desde siempre en las conexiones entre el mundo de la cultura, la educación y el desarrollo sostenible, también es presidenta de la Fundación Interarts, que trabaja en clave de cooperación cultural internacional, y de la Asociación ConArte Internacional para las artes en la educación.