La cuenca mediterránea es un ecosistema natural único con una riqueza cultural excepcional y una gran diversidad humana. Es un lugar de cambio constante, configurado por actividades económicas y sociales desde hace miles de años. Sin embargo, la urbanización exponencial, los patrones de hipermovilidad y la expansión demográfica están afectando profundamente su equilibrio a un ritmo sin precedentes. La región mediterránea también está experimentando un crecimiento económico incontrolado (al menos hasta la aparición de la COVID-19), con cadenas de valor de producción y consumo insostenibles basadas en estilos de vida con alto contenido de carbono y productos básicos globalizados. También está expuesta de forma natural a inundaciones, incendios y sequías, fenómenos extremos que se prevé que aumentarán drásticamente a medida que evolucione la crisis del clima y la biodiversidad.

El Mediterráneo sufre una crisis sistémica

La combinación de la emergencia ambiental actual y la crisis socioeconómica con situaciones políticas sensibles dentro y entre los países, lo cual supone un reto importante para toda la comunidad mediterránea. Para afrontar estas crisis interrelacionadas que ponen en peligro nuestro futuro común, los países mediterráneos, como parte de las comunidades globales de las Naciones Unidas, aprobaron en 2015 la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con 169 hitos que cubren todos los principales retos ambientales, sociales y económicos. Además, la Estrategia Mediterráneo por el Desarrollo Sostenible 2016-2025 (EMDS), aprobada en el marco del Convenio de Barcelona, destacó cinco objetivos estratégicos para potenciar el camino hacia una región mediterránea más inclusiva, respetuosa con el medio ambiente y próspera. Sin embargo, con solo 10 años por delante y la actual necesidad urgente de reconstruir una economía radicalmente afectada por la Covid-19, es hora de acelerar la transformación socioecológica basada en el empoderamiento de la sociedad civil, el compromiso de los grupos de interés clave y el lanzamiento de políticas, prácticas y estrategias sólidas relacionadas con la energía, la economía y las comunidades sostenibles en el Mediterráneo.

Los ODS no son asumibles al ritmo actual

El último informe [1]1 — SDSN (2019). Sustainable Development Report 2019: Transformations to Achieve the Sustainable Development Goals – Mediterranean Countries Edition. sobre el estado de los ODS en los países mediterráneos muestra claramente que, por ahora, ninguno de los países mediterráneos está en vía de conseguir dichos objetivos.

Tabla de tendencias de los ODS en los países mediterráneos

Fuente: Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (2019)


Una de las actuaciones más alarmantes de refiere al estado del medio ambiente: ODS 14 – Vida Submarina y ODS 15 – Vida de los ecosistemas terrestres. El elevado de ritmo de pérdida de la biodiversidad en un punto crítico como el Mediterráneo pone en peligro la subsistencia de las comunidades locales que dependen en gran medida de recursos naturales como la pesca o la agricultura. La región también se enfrenta a grandes retos relacionados con la integración social, tal y como miden el ODS 5 – Igualdad de género y el ODS 10 – Reducción de las desigualdades. Las brechas sociales y económicas entre y dentro de los países siguen siendo inaceptables y constituyen un obstáculo importante para la integración regional. Otra cuestión crítica se refiere a la agricultura y las dietas, tal y como representa el ODS 2 – Hambre Cero, con la necesidad de aumentar el rendimiento agrícola y recuperar las dietas mediterráneas saludables basadas en estilos de vida sostenibles.

También hace falta una gran inversión pública y privada en I+D, educación, infraestructuras verdes, cadenas de valor sostenibles, ciudades saludables e industrias con bajas emisiones de carbono para mejorar el ODS 9 – Industria, innovación e infraestructura, el ODS 12 – Producción y consumo responsables y el ODS 11 – Ciudades y comunidades sostenibles. Estos ODS requieren estrategias de diseño más efectivas y la implementación de políticas transformadoras para desvincular el crecimiento económico de la destrucción ambiental y avanzar hacia economías más circulares, azules y verdes.

Observando el nivel de cumplimiento del ODS 8 – Trabajo digno y crecimiento económico, queda claro que el fortalecimiento de los derechos y las normas laborales a la hora de abordar los efectos negativos es otro reto importante. Podemos decir lo mismo de la libertad de expresión, la corrupción, los conflictos y la inestabilidad política, cubiertos por el ODS 16 – Paz, justicia e instituciones sólidas. En general, el acceso a servicios e infraestructuras básicos es bueno y va mejorando, tal como se puede ver particularmente con las puntuaciones de la ODS 6 – Agua limpia y saneamiento. Aun así, la monitorización y la acción constantes son necesarias, sobre todo debido a los efectos esperados del cambio climático en la región: sequía, desertización e inundaciones.

El Mediterráneo tiene un rendimiento considerablemente mejor en cuanto a los resultados socioeconómicos, controlados con el ODS 1 – Fin de la pobreza, la ODS 3 – Salud y bienestar y el ODS 4 – Educación de calidad. En comparación con el resto del mundo, también lo hace mejor –relativamente– en la mitigación del clima, controlada con el ODS 7 – Energía limpia y asequible y la ODS 13 – Acción climática. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a pesar de las puntuaciones relativamente altas, los logros de los ODS 4 y 13 están disminuyendo. En relación con esto, es difícil determinar cómo se pueden controlar y evaluar los esfuerzos gubernamentales. Por ejemplo, solo un país mediterráneo, Marruecos (de la medida de una pequeña ciudad mediterránea), está en vías de mantener el calentamiento por debajo de los 2 °C, el objetivo del Acuerdo de París de 2015.

En cuanto a la cuestión de la cooperación regional y las asociaciones promovidas por el ODS 17, el Mediterráneo se encuentra claramente por detrás. A pesar de que los Acuerdos Multilaterales Ambientales (AMA) regionales como el Convenio de Barcelona por la protección del mar Mediterráneo o las instituciones intergubernamentales regionales como la Unión por el Mediterráneo (UpM) son iniciativas políticas valiosas y necesarias para un gobierno multilateral, la medida y la complejidad de los retos descritos anteriormente van más allá de su capacidad técnica, financiera y política actual. En los últimos años, la Unión Europea (UE) ha puesto en marcha varios programas temáticos relevantes de cooperación en el ámbito regional y subregional (WestMed, PRIMA) y mecanismos financieros (ENI, Interreg) para mejorar el entorno normativo, empresarial y político entre los países del norte y del sur. A pesar de esto, actualmente falta una visión ambiciosa, integrada y de alto nivel que pueda cambiar de manera rápida y eficaz los actuales patrones de desarrollo negativos e influir de manera positiva y estructural en la región.

El último informe sobre el estado de los ODS en los países mediterráneos muestra claramente que, por ahora, ninguno de los países mediterráneos está en vias de conseguir dichos objetivos

La alta interconexión entre los ODS también permite la aparición de lo que se conoce como efectos spillover. [2]2 — Policy Brief del SDSN (2019). International spillovers and the Sustainable Development Goals (SDGs). . Estos son efectos positivos o negativos que las acciones de un país pueden tener sobre otros países y que pueden afectar su capacidad de conseguir los ODS, como por ejemplo efectos medioambientales relacionados con el uso de recursos naturales y la contaminación, competencia fiscal desleal, secretos bancarios, normativas laborales internacionales, accidentes mortales en el trabajo, comercio de armas y criminalidad internacional organizada. En el Mediterráneo, estas reacciones negativas estan desgraciadamente muy presentes por culpa de las grandes diferencias socioeconómicas entre los países y la manca de integración y colaboración regional.

Debilidad del compromiso y la implicación de las partes interesadas

Para lograr los ODS, todos los participantes sociales tendrían que promoverlos y sostenerlos activamente. Los gobiernos, las empresas y los ciudadanos necesitan una acción transformadora e inclusiva, porque el progreso gradual y los cambios políticos superficiales no serán suficientes. El Informe del SDSN pone un gran énfasis en las prácticas participativas para implicar las partes interesadas en los procesos decisorios cooperativos. Para lograr los ODS hacen falta cambios profundos en las políticas, las inversiones y las tecnologías, pero el éxito no será posible sin movilizar a las partes interesadas y cambiar las normas para permitir la transformación de los ODS. Esta transformación profunda para lograr la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre el cambio climático es cada vez más urgente. En este contexto, los participantes tradicionales a menudo no tienen la capacidad de responder adecuadamente, ya sea en términos de conocimiento de la materia o de capacidad y motivación para una acción rápida.

Los gobiernos locales y nacionales a menudo tienen la visión necesaria a medio y largo plazo y en general actúan en beneficio del interés público. No obstante, suelen reaccionar con lentitud a los cambios y a menudo están más interesados en los problemas nacionales o locales que en los retos transfronterizos. También podemos encontrar que los gobiernos tengan una mentalidad poco abierta y restrinjan el flujo de información en una sola dirección: de arriba abajo. Las empresas, en cambio, suelen tener una naturaleza más dinámica y muy organizada y a menudo tienen la capacidad técnica y financiera necesaria para implementar los cambios. Sin embargo, acostumbran a tener un planteamiento estrecho y un razonamiento a corto plazo, con el riesgo de que surjan posibles conflictos entre los beneficios públicos generales y sus propios intereses privados. A menudo se alude a las organizaciones no gubernamentales (ONG) cuando se habla de cambios globales, por sus visiones a largo plazo, el conocimiento de campo, la adaptación organizativa y el idealismo sin ánimo de lucro. Aun así, en la región mediterránea el sector está muy fragmentado, sufre una falta generalizada de financiación y a menudo se encuentra demasiado especializado o poco calificado.

Brechas entre ciencia, política y sociedad

Un desafío importante a la hora de lograr los ODS en la región mediterránea es la distancia entre aquello que nos explica la ciencia, las políticas que promueven los gobiernos y aquello que hacemos colectivamente como ciudadanos. Dicho de otro modo, los problemas medioambientales crecientes a los que se enfrenta el mundo se agravian con la falta de coordinación entre los diferentes participantes de la comunidad científica, la política y la civil. Los responsables políticos a menudo no utilizan ni comprenden las evidencias científicas: esto da lugar a una creciente desconexión en la que se excluyen o se desestiman oportunidades de colaboración. Para combatir este hecho, hay que mejorar la interconexión ciencia-política, es decir, el proceso que tiene como objetivo identificar, formular y evaluar políticas para mejorar la eficacia del gobierno. Para cumplir estas tareas, la interconexión depende de las interrelaciones fructíferas entre la comunidad científica, el mundo de la política y los profesionales que trabajan sobre el terreno.

Un desafío importante a la hora de lograr los ODS es la distancia entre aquello que nos explica la ciencia, las políticas que promueven los gobiernos y aquello que hacemos colectivamente como ciudadanos

Aun así, el problema se extiende más allá de la falta de transferencia de conocimiento y coordinación, puesto que otros vacíos también contribuyen al fracaso parcial de la interconexión ciencia-política. A pesar de que puede haber un exceso de datos en algunos asuntos, hay carencias irrefutables en otros. Además, la información científica a menudo no tiene interoperabilidad y pocas veces está disponible en un solo lugar. Esto dificulta la comunicación eficaz de los resultados a los políticos y a los responsables de la toma de decisiones, cosa que impide el desarrollo y la implementación a tiempo de políticas sólidas.

La interconexión entre ciencia y política también necesita una estructura de gobierno eficaz y robusta que fomente mejores mecanismos de interacción e implementación. Una interconexión dinámica ciencia-política-sociedad es un instrumento básico para dar una base sólida a la toma de decisiones medioambientales, a la vez que implica los participantes correctos para lograr los ODS. En el contexto actual de aumento de las emisiones de carbono y de esfuerzos insuficientes de mitigación del cambio climático, se puede concluir, igual que el informe del PNUMA [3]3 — UNEP (2019). Emissions Gap Report 2019. , que los cambios graduales no sirven de nada y que hacen falta acciones rápidas y transformadoras. Por lo tanto, para lograr los ODS hará falta la cooperación de una multitud de investigadores, políticos y profesionales de una amplia gama de disciplinas con prioridades e intereses diferentes. Esto requiere comprender totalmente las interacciones entre varios conjuntos de culturas, visiones y objetivos.

Ejemplo de mecanismo complejos de gobernanza internacional

Fuente: eco-union


Una visión sistémica para catalizar la transformación

Basándose en esta premisa, cualquier cambio sistémico tiene que ir de la mano de un fuerte planteamiento para lograr los ODS, tanto como visión normativa como para guiar la acción concreta. Las seis transformaciones identificadas en el informe del SDSN ofrecen una herramienta importante para entender la interconexión de los objetivos en la era del Antropoceno. Del mismo modo, se propone una visión que conecte todos los ODS, basada en los límites planetarios a la actividad humana. Esto sitúa en el centro al medio ambiente y a la biosfera por su papel esencial para que florezca una sociedad humana sostenible. Un tercer componente, también vital, es una economía que nos ayude a conseguirlo, es decir, una economía que necesita servir el conjunto de la sociedad. Conceptualizar esto como tres grupos de objetivos interdependientes e interconectados también nos ayuda a identificar posibles sinergias entre los objetivos y a dar más estructura y orientación a nuestros esfuerzos hacia la sostenibilidad, siempre teniendo en cuenta los cimientos ecológicos sobre los cuales descansan la sociedad humana y la economía.

Visión transformadora de los ODS

Fuente: Stockholm Resilience Centre, Universidad de Estocolmo


Participantes de la sociedad civil más fuertes para potenciar los cambios

Es necesario que la sociedad civil mediterránea desarrolle un nuevo rol indispensable para conseguir esta reorganización de los ODS. El éxito de la transformación hacia la sostenibilidad en el Mediterráneo depende del activismo social que moviliza a las partes interesadas y cambia las normas. Un amplio conjunto de grupos organizados y no organizados, ONG, movimientos sociales, comunidades de base, grupos de defensa y similares ven como su rol amplía y difumina los límites entre sectores. Sus funciones incluirán ser facilitadores, convocantes e innovadores, pero también proveedores de servicios y defensores. Es importante destacar que ellos también se ven afectados por el cambio de contexto económico, geopolítico y tecnológico de nuestros tiempos. Como resultado, el compromiso social está cambiando y los modelos de financiación tradicionales se alteran.

Estas redes diversas y evolutivas son cada vez más innovadoras a la hora de resolver los retos sociales y apoyar a los gobiernos de todos los niveles. Sin embargo, en vista de su nuevo contexto, caracterizado por una incertidumbre cada vez más grande, los participantes de la sociedad civil no pueden alcanzar el impacto necesario actuando de forma aislada. Por lo tanto, las nuevas formas de afrontar los retos sociales tienen que transcender las fronteras tradicionales, para que la sociedad civil se relaciona más estrechamente con el gobierno, las empresas y las organizaciones internacionales. De este modo, se pueden optimizar el poder y la influencia de la sociedad civil para permitir el máximo impacto. Cómo se muestra a continuación, la sociedad civil se puede considerar como la cola que conecta la actividad pública y privada para fortalecer su influencia positiva común y contribuir en una interacción más fuerte y frecuente entre los sectores. Dicho esto, es vital que los participantes de la sociedad civil conserven su integridad y su propósito ante esta nueva función. Solo así la sociedad civil podrá responsabilizar a las partes interesadas y actuar como perro guardián y defensora de los marginados [4]4 — Foro Económico Mundial (2013). The Future Role of Civil Society. .

Un nuevo papel para la sociedad civil

Fuente: Fórum Económico Mundial


Promoción de un sistema energético renovable, descentralizado y democratizado

En nuestra investigación, prevemos tres motores estratégicos para impulsar la realización de la Agenda 2030 y acelerar la transformación socioecológica de la región mediterránea. En primer lugar, la energía limpia, renovable, descentralizada y asequible para todo el mundo es una base esencial para la transición sostenible. Hoy en día la región depende en gran medida de los combustibles fósiles, puesto que estos representan el 58 % de su combinación energética, mientras que las renovables son solo un 11 %, con una tasa de dependencia de la importación energética del 44 % [5]5 — Observatoire Méditerranéen de l’énergie (2018). Mediterranean Energy Perspectives 2018. . Se puede fomentar el desarrollo de energías renovables mediante la descentralización del sistema energético para satisfacer el aumento de la demanda, la cual se prevé que se triplique en las próximas dos décadas en los países del sur del Mediterráneo. Esto da lugar a una mayor interconexión entre países y, a la vez, a redes de energía más resistentes.

En el contexto de estas profundas transformaciones dentro de la escena energética, es importante no perder de vista la equidad y la justicia social. Poner la energía renovable en manos de las comunidades es una manera de reducir el poder de los contaminadores, a la vez que se incentiva la generación democrática y descentralizada de energías renovables [6]6 — CE Delft (2016). The potential of Energy Citizens in the European Union. . En cuanto a las consecuencias sobre la equidad, la transición a la energía renovable mejorará el acceso a servicios energéticos modernos para todo el mundo a medida que aumente la demanda de energía per cápita en los países del sur del Mediterráneo. Los logros en eficiencia energética reducirán el consumo de energía, a la vez que mejorarán la competitividad industrial, aumentarán el gasto en mejoras y, por lo tanto, no impedirán el crecimiento del PIB. Del mismo modo, los hogares y las empresas pueden reinvertir sus ahorros en las economías locales. Todo esto se traduce en la creación de ocupación y en el bienestar en toda la región.

El marco de transición energética

Fuente: Friends of the Earth Europe


Hacia una economía circular, inclusiva, verde y azul en el Mediterráneo

En segundo lugar, apoyar a las economías que proporcionen bienes y servicios respetuosos con el medio ambiente, creen puestos de trabajo justos y promuevan la igualdad social es uno de los mayores retos de la transición sostenible. Una parte importante para alcanzar una economía más ecológica es mediante modelos de producción y consumo más sostenibles [7]7 — Fosse J & al (2016). Towards a green economy in the Mediterranean. Assessment of National Green Economy and Sustainable Development Strategies in Mediterranean Countries. eco-union, MIO-ECSDE, GEC. . El concepto de economía “circular” o “espiral”, que tiene como objetivo reducir los residuos y aumentar el reciclaje para hacer un mejor uso de los recursos naturales, también se tendría que integrar en las políticas y estrategias económicas en el ámbito regional, nacional y local. La “economía azul”, es especialmente importante para el Mediterráneo puesto que fomenta una mejor gestión de nuestros mares y recursos marinos en los sectores del turismo, la pesca, la acuicultura, el transporte marítimo, la biotecnología y la energía marina [8]8 — Eco-union (2018). Blue Economy in the Mediterranean UfM. .

Relacionado con esto, una manera innovadora de conservar los ecosistemas a la vez que se ofrece a la economía un potencial de crecimiento son las soluciones basadas en la natura (SbN) [9]9 — Para más información sobre las NBS, véase nature-basedsolutions.com . Son acciones para proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar los ecosistemas que, a la vez, abordan los retos de la sociedad. De este modo, los beneficios ambientales y de biodiversidad van de la mano de la mejora del bienestar humano. Esta gestión y uso sostenibles de la naturaleza para hacer frente los retos socioambientales son muy necesarios en la región mediterránea.

El esquema de la economía circular

Fuente: Comisión Europea


Ciudades, territorios y comunidades verdes, productivas e inclusivas

El tercer motor esencial para la transición es promover que las comunidades locales actúen como agentes de cambio y den ejemplo [10]10 — Penha-Lopes, G. & T. Henfrey (eds.) (2019). Reshaping the Future: how communities are catalysing social, economic and ecological transformation in Europe. The First Status Report on Community-led Action on Sustainability and Climate Change. Brussels: ECOLISE. . Las comunidades sostenibles pueden satisfacer las diversas necesidades de los residentes, familias y otros usuarios y contribuir a la alta calidad de vida y a la prosperidad compartida. Esto incluye el uso eficaz de los recursos naturales, la mejora del medio ambiente, la promoción de la cohesión y la inclusión sociales y el fortalecimiento del bienestar. [11]11 — John Egan (2004). Skills for Sustainable Communities. .

El esquema de las comunidades sostenibles

Fuente: The Egan Review Skills for Sustainable Communities

También se considera que las ciudades y los territorios locales son protagonistas importantes de la transición, por su papel como centros de innovación y experimentación que conectan personas e ideas [12]12 — OCDE (2020). A Territorial Approach to the Sustainable Development Goals: Synthesis report, OECD Urban Policy Reviews, OECD Publishing, Paris. Disponible en línea. . La ciudad productiva, tanto con la generación de energía como mediante la agricultura urbana, es una nueva idea que ha ido ganando bastante terreno e interés en los últimos años, tanto en círculos académicos como profesionales. Esta producción local se tiene que implementar como solución basada en la naturaleza para evitar divisiones sociales y la exclusión de grupos vulnerables.

Conclusiones

Según análisis anteriores, queda claro que al ritmo actual la región mediterránea no conseguirá implementar la Agenda 2030 y seguirá siendo muy vulnerable a la crisis sistémica actual. Faltan diez años para el 2030 y esta es la última oportunidad de la región para cambiar radicalmente el actual statu quo y aplicar estrategias y políticas ambiciosas que impulsen el cambio hacia un desarrollo más inclusivo, respetuoso con el medio ambiente y justo. En cierto modo, la pandemia de la Covid-19 amplifica el espacio y la necesidad de una respuesta rápida, eficiente y completa de todos los sectores de la sociedad. El empoderamiento de la sociedad civil, el compromiso de las partes interesadas y el marco de cooperación entre ciencia-política-práctica son las condiciones necesarias para avanzar hacia la sostenibilidad en la región. Si nos centramos en particular en los motores estratégicos de la energía, la economía y las comunidades, creemos que el Mediterráneo puede recuperar un camino sostenible y volver a ser un lugar donde los ciudadanos vivan en armonía, paz y prosperidad compartida.


Nota: este artículo se basa en un documento de trabajo sobre el estado de la sostenibilidad en el Mediterráneo, coescrito por Jérémie Fosse y Nuera Hannisdal, que se publicará a finales del 2020.

  • REFERENCIAS

    1 —

    SDSN (2019). Sustainable Development Report 2019: Transformations to Achieve the Sustainable Development Goals – Mediterranean Countries Edition.

    2 —

    Policy Brief del SDSN (2019). International spillovers and the Sustainable Development Goals (SDGs).

    3 —

    UNEP (2019). Emissions Gap Report 2019.

    4 —

    Foro Económico Mundial (2013). The Future Role of Civil Society.

    5 —

    Observatoire Méditerranéen de l’énergie (2018). Mediterranean Energy Perspectives 2018.

    6 —

    CE Delft (2016). The potential of Energy Citizens in the European Union.

    7 —

    Fosse J & al (2016). Towards a green economy in the Mediterranean. Assessment of National Green Economy and Sustainable Development Strategies in Mediterranean Countries. eco-union, MIO-ECSDE, GEC.

    8 —

    Eco-union (2018). Blue Economy in the Mediterranean UfM.

    9 —

    Para más información sobre las NBS, véase nature-basedsolutions.com

    10 —

    Penha-Lopes, G. & T. Henfrey (eds.) (2019). Reshaping the Future: how communities are catalysing social, economic and ecological transformation in Europe. The First Status Report on Community-led Action on Sustainability and Climate Change. Brussels: ECOLISE.

    11 —

    John Egan (2004). Skills for Sustainable Communities.

    12 —

    OCDE (2020). A Territorial Approach to the Sustainable Development Goals: Synthesis report, OECD Urban Policy Reviews, OECD Publishing, Paris. Disponible en línea.

Jérémie Fosse

Jérémie Fosse

Jérémie Fosse es investigador y asesor internacional en desarrollo sostenible, centrado específicamente en la economía verde y azul. En los últimos 20 años, ha asesorado a países, ciudades y organizaciones para hacer la transición hacia la sostenibilidad ambiental y social. Es cofundador y presidente de Eco-union, una ONG ambiental independiente con sede en Barcelona que tiene como objetivo capacitar, empoderar e influir a los responsables políticos de la región euromediterránea para acelerar la transición socioecológica. También es fundador y director del Eco Forum, una conferencia anual e internacional que trata temas emergentes de sostenibilidad donde participan grupos de interés. Ha coordinado y publicado varios informes internacionales sobre turismo azul, financiación climática, economía verde y azul y transición energética, entre otros temas relacionados con la sostenibilidad. Tiene un título MSC en Ingeniería Industrial por la INSA Lyon y un Executive MBA de ESADE Business School.