Som, me dius,
la polseguera d’altres temps:
fetes així, de ponentada,
ben de garbí, de batre a l’era,
de tela fosca de la nit.

De Maria Cabrera Callís. Fragmento de “Nit mallorquina”. Dentro de La ciutat cansada.


Cuando decimos cultura y decimos Mediterráneo, lo primero que nos viene en mente es un plato en la mesa, aceite de oliva, pan rebanado, almendras, higos y una copa de vino. Y gente, familia o amigos, compartiendo horas de mesa y conversación. También oiremos música, probablemente en la calle, en la plaza, y será música con mucha cuerda y percusión. Oiremos voces, del cante jondo andaluz a las melodías de siega mallorquinas, las polifonías corsas y occitanas y el ritmo de la música andalusí que dialoga con el rai argelino, que reencuentra el mismo aliento de protesta en el rap de los jóvenes magrebís. Oiremos también las composiciones de Zülfu Livanelli, de Theodorakis, de estos grandes maestros que han hecho crecer su legado como aquí lo han sabido hacer Maria de Mar Bonet, Pep Gimeno “Botifarra” o Biel Majoral. Oiremos a jóvenes músicos que interpelan la tradición y la cambian, como Joana Gomila, y otros que crean diálogos creativos extraordinarios, como en su día hizo El Lebrijano o, una vez más, Maria de Mar Bonet.

Lo que hemos querido hacer en la parte dedicada a la cultura dentro del dosier de la revista IDEES es salir de estas sinergias culturales conocidas y ahondar en el panorama de la creación contemporánea del ámbito mediterráneo indagando en las tres grandes problemáticas que lo acechan: el problema de la movilidad, la creación en contextos de represión e inestabilidad política, y las tensiones alrededor del nuevo paradigma feminista.

Se trata, pues, de abrir una gran ventana más allá de la visión etnográfica y romántica de un Mediterráneo que hace tiempo que dejó de ser “nuestro”, de todos, y de alguna manera transmitir el latido creativo y las estrategias de supervivencia de los y las artistas en sus diferentes contextos de creación. Todo esto, fijándonos en aquellos proyectos no institucionales, puesto que especialmente en el contexto mediterráneo es fuera de los espacios “oficiales” donde se desarrollan las iniciativas más genuinas.

El rol transformador de la cultura y la creación

Pensamos que es a partir de las problemáticas que se puede llegar a entender el rol transformador de la cultura y la creación y que, por eso, hay que dar voz a personas no institucionalizadas y descubrir algunos de estos proyectos independientes. El precio de esta libertad a la hora de construir es la terrible fragilidad de estos proyectos: cuestiones económicas, acoso burocrático por parte de las instituciones y, en según qué casos, riesgo para la integridad física de las personas involucradas. Y no pensemos que esto sea cosa únicamente de un lado del Mediterráneo; a pesar de los apoyos existentes e insuficientes, en nuestro territorio son muchos los proyectos culturales pequeños, pero con una incidencia profunda en su entorno y que, a pesar de haberse ganado un espacio y aportar discretamente valor y contenido a sus comunidades, desaparecen un día, por cansancio, dejadez institucional y soledad.

Así pues, no se tratará, en ningún caso, de hacer un repaso exhaustivo o un catálogo de creadores, sino de iluminar las disidencias artísticas como espacios de resistencia y libertad. Desde el cómic a la literatura, pasando por las acciones en el espacio público –si es que este puede considerarse todavía un espacio de acción– a las estrategias a la hora de sobrepasar los límites de la represión y la censura en estas ciudades mediterráneas, espacios efervescentes de conflicto y mestizaje. Desde Egipto, Turquía, el Líbano, Francia, Marruecos, Palestina, Túnez, Cataluña, recogeremos voces y experiencias genuinas para reencontrar, finalmente, el valor de la hospitalidad y el compartir desde la tradición profunda de la rihla musulmana, del viaje como fuente de conocimiento, espacio de libertad y descubrimiento de uno mismo. Volveremos pues, inevitablemente, al sueño resquebrajado del mar “nuestro”, a aquella mesa sencilla con familia y amigos, compartiendo, y recibiendo al extranjero, al otro, con los brazos abiertos.

Mireia Estrada

Mireia Estrada Gelabert

Mireia Estrada Gelabert es gestora cultural y curadora de proyectos artísticos relacionados con la inmigración, la interculturalidad y la integración social en Cataluña, España y Marruecos. En 2011 fundó Jiwar Creación y Sociedad, una asociación que durante 8 años ofreció residencias para artistas de todo el mundo y trabajó extendiendo las dinámicas creativas de la residencia buscando espacios de diálogo con el entorno de barrio y de ciudad. Estudió en Barcelona, en Francia y en el Quebec, donde hizo un Máster en Literaturas africanas francófonas. Desde el 2005 hasta el 2019 desarrolló una serie de recursos pedagógicos para institutos de la ciudad de Girona relacionados con los retos de la interculturalidad. Forma parte del Consejo Asesor del Teatre Lliure de Barcelona. Actualmente compagina su trabajo de gestión cultural con la docencia en secundaria.