El 16 de febrero de 2019, en Kherata, al este de Argelia, se organizaron marchas de protesta después de la decisión inconstitucional de Abdelaziz Bouteflika de presentarse por quinta vez al mandato presidencial. El impulso fue creciendo hasta que, el viernes 22 de febrero, centenares de miles de personas bajaron a las calles. Los argelinos marcharon en todas las ciudades, incluyendo la capital Argel, donde las protestas estaban prohibidas desde 2001. En la simbólica oficina central de correos de Argel y en las plazas públicas de todo el país, jóvenes, mujeres, niños y hombres se reunieron pacíficamente mientras recuperaban estos espacios y derruían el muro del miedo en una exhibición extraordinaria de compromiso ciudadano [1]1 — Northey, J, & Guemar, L (2019). Algeria breaks the Wall of Fear, en Open Democracy. Disponible en línea. .

Además de una comprensión más profunda de las complejidades de la Constitución argelina, después de años de exclusión de la vida política, antes y durante las manifestaciones los jóvenes argelinos desarrollaron rápidamente un alto nivel de conciencia política. Desde canciones políticas en los estadios de fútbol hasta un número significativo de huelgas en varios sectores, pasando por la participación de base en el sector social, la conciencia política y el compromiso aumentaron exponencialmente.

El movimiento civil que, a lo largo de 2019 y 2020 emergió de esta experiencia, es conocido como Hirak. Sus causas subyacentes son profundas. Los argelinos ya no aceptan élites irresponsables, se niegan a ser humillados por la falta de respeto de los gobernantes (conocida como hogra) y están cansados de la corrupción y la mala gestión de los recursos del país.

El movimiento Hirak se centró en la democracia, el estado de derecho y la justicia social. Podríamos decir que estos también eran los objetivos de largo alcance de las declaraciones políticas de la Unión Europea desde el Proceso de Barcelona el 1995. El Proceso de Barcelona tenía como objetivo fomentar el apoyo a las instituciones democráticas y fortalecer el estado de derecho y de la sociedad civil en el Mediterráneo. A la práctica, la implementación de estos objetivos fue limitada. En particular, este fue el caso en Argelia, donde había profundas sospechas sobre los intereses subyacentes de la UE, su preferencia por la liberalización comercial, su obsesión por los controles de seguridad e inmigración, como también sus relaciones de poder asimétricas y su tendencia a intentar dominar [2]2 — Darbouche, H. (2008). Decoding Algeria’s ENP policy: differentiation by other means? Mediterranean Politics 13 (3): 371-389; Bicchi, F. (2006) “Our size fits all”: normative power Europe and the Mediterranean. Journal of European Public Policy 13 (2): 286-303. .

La implementación del Proceso de Barcelona fue limitada. En particular, este fue el caso en Argelia, donde había profundas sospechas sobre los intereses subyacentes de la UE, su preferencia por la liberalización comercial y su obsesión por los controles de seguridad e inmigración

En contra de aquello que opinaban del movimiento los actores internacionales deshonestos, el mensaje que anunciaba el Hirak fue siempre de unidad, paz y solidaridad. Los manifestantes cantaban que el ejército y el pueblo eran hermanos, jeich chaab khawa khawa, y proclamaban el principio de la protesta pacífica, silmiya, hecho que permitió desviar con eficacia la respuesta violenta del Estado. Durante las marchas semanales, los manifestantes utilizaban consignas, humor, creatividad y obras de arte para desafiar la corrupción, el autoritarismo, el imperialismo, la interferencia neocolonial y los modelos de explotación capitalistas. Los recientes casos de corrupción relacionados con políticos de alto rango habían hecho enfadar a la población. Mientras que los políticos de élite y los líderes empresariales desviaban dinero, los argelinos comunes seguían sufriendo las medidas de austeridad relacionadas con la caída del precio del petróleo de la que dependía la economía argelina. El Hirak desafió activamente estas injusticias locales a escala global.

Para entender estas protestas transformadoras en el contexto mediterráneo, es esencial explorar primero los desarrollos y las reivindicaciones clave del Hirak después de febrero de 2019. En segundo lugar, es también importante reevaluar la política de conflicto y el repertorio de acciones que surgieron en Argelia. ¿Qué inspiró estas acciones, como son de similares a otros movimientos de la región y como se han inspirado más allá de sus fronteras? En tercer lugar, ¿cuán internacionalista es el movimiento Hirak y qué papel han desarrollado en él los participantes internacionales? Por último, ¿qué lecciones han aprendido la UE y todos los estados y sociedades del Mediterráneo sobre las políticas que enmarcan la región? ¿Cómo pueden contribuir las movilizaciones del 2019 al esfuerzo para conseguir un espacio político común en el Mediterráneo, basado en el respeto, el intercambio y la solidaridad en vez de la muerte y la desconfianza?

Desarrollos y reivindicaciones políticas

El Hirak argelino empezó a marchar en febrero de 2019, cuando el presidente Bouteflika anunció su decisión de presentarse a unas elecciones disputadas y, desde aquel momento, anticonstitucionales. A la práctica, la decisión del presidente de presentarse en un quinto mandato infringía varios puntos de la Constitución argelina. En primer lugar, la Constitución limita claramente los mandatos a dos, tal y como se confirmó en una revisión constitucional el 2016. En segundo lugar, el artículo 102 exige que el presidente ceda el poder al presidente del senado en caso de incapacidad. Bouteflika no había hablado en público desde que sufrió un ictus el 2013. Ya no tomaba decisiones políticas: se suponía que las tomaban el jefe de estado del ejército y el hermano del presidente. Aun así, las reivindicaciones políticas eran mucho más profundas que la simple dimisión de Bouteflika, cosa que, por cierto, hizo el 2 de abril de 2019. El respeto a la Constitución iba de la mano de objetivos políticos más amplios de justicia, estado de derecho, libertad de expresión y fin de la austeridad. Como Bouteflika ya no tenía las riendas del poder, ahora había que desafiar las estructuras de poder más profundas. Esto incluía la inercia institucional que frenaba el desarrollo social, político, cultural y económico del país.

Como Bouteflika ya no tenía las riendas del poder, ahora había que desafiar las estructuras de poder más profundas, la inercia institucional que frenaba el desarrollo social, político, cultural y económico del país

Los medios de comunicación en línea, cada vez más activos, y los discursos radicales de bloggers como Emir DZ denunciaron la corrupción de los políticos argelinos y la hipocresía de las desmesuradas élites. Las imágenes de corrupción, relacionadas con políticos y líderes empresariales, incluyendo una carga de 700 kilos de cocaína encontrada en el puerto de Oran [3]3 — BBC News online, Algeria seizes 700kg of cocaine on container ship, 21 de mayo de 2018. Disponible en línea. molestaron a los argelinos comunes, especialmente los jóvenes, que luchaban contra el paro. La integridad y la igualdad siguen siendo elementos clave para la conciencia política argelina, nacida de la lucha por la democracia del movimiento de liberación. Ante estos excesos y crímenes, el mismo movimiento de liberación se dio cuenta de que había sido traicionado por los políticos, muchos de los cuales todavía ocupaban efectivamente un lugar de poder desde la independencia de 1962. La presencia en las marchas de héroes de la lucha por la independencia, como Djamila Bouhired, reforzó la legitimidad del Hirak como continuación de la lucha por la justicia y la descolonización.

La falta de un gobierno transparente, la ausencia de un poder judicial y un estado de derecho independientes y el aumento de la corrupción fueron el núcleo de las denuncias contra el clan Bouteflika más amplio, rebautizado por el Hirak como Isssaba (los bandidos). Las políticas públicas fueron desafiadas activamente durante el Hirak, pero también durante las múltiples huelgas del año anterior que habían llevado a cabo médicos, profesores, trabajadores de la industria y parados, entre otros. Una educación y una asistencia sanitaria mejores eran las demandas clave. La decisión de Bouteflika de buscar asistencia sanitaria en Suiza subrayó el fracaso del sistema sanitario argelino y la hipocresía de sus gobernantes.

Las quejas se enmarcaron colectivamente contra un régimen que había perdido el contacto con el pueblo. El gobierno había impuesto la austeridad en la población después de años de abundantes programas de inversión que habían producido una mínima creación de puestos de trabajo locales. Estos programas van desde la construcción de carreteras hasta infraestructuras, en gran parte implementados por empresas chinas, hasta el punto en que el gobierno chino financió públicamente la nueva Ópera de Argel para agradecer a Argelia el enorme número de contratos de obra pública que había conseguido. Desafiando esto, los manifestantes también exigieron el fin de la explotación y el extractivismo capitalista por parte de los países occidentales. Los europeos tenían un gran interés particular en las industrias de hidrocarburos, por lo cual la mayoría de los recursos argelinos salían del país. Los manifestantes locales y nacionales hacía tiempo que desafiaban la decisión de imponer la controvertida industria extractiva del fracking en el sur de Argelia y destacaban los riesgos que esto suponía para la frágil capa freática, los entornos locales y las poblaciones.

En toda Argelia, los jóvenes tuvieron un papel predominante en esta movilización y en la solidaridad social que surgió simultáneamente. Tres cuartas partes de los argelinos tienen menos de 30 años. Los objetivos y las ambiciones de los jóvenes, en el centro del movimiento, incluyen la demanda de un número significativo de puestos de trabajo y el derecho a participar en la vida política, social y económica del país. Al tener cuidado de los manifestantes enfermos o heridos, proporcionar alimentos y limpiar después de las marchas, los jóvenes demostraron su disposición a determinar activamente la naturaleza de las marchas como profundamente pacíficas, inclusivas y como una celebración positiva de la cultura y la hospitalidad argelinas.

En 2020, la pandemia mundial acabó con las marchas físicas del Hirak. Sin embargo, la solidaridad y el compromiso social surgidos persisten como una de sus herramientas más poderosas. Los jóvenes han estado desinfectando las ciudades y proporcionando alimentos a familias vulnerables o aisladas afectadas por el coronavirus. El movimiento Hirak ha demostrado una longevidad impresionante, con más de cincuenta y cuatro semanas de marchas. El presidente se retiró y los políticos y los líderes empresariales fueron arrestados. Su resistencia indica un potencial impacto duradero sobre la sociedad argelina. La unión de hombres, mujeres, generaciones y etnias en la lucha por la democracia, superando los intentos de división, será su legado perdurable y sus demandas políticas seguirán siendo claras.

Repertorio de las protestas

Las profundas desigualdades estructurales y la injusticia social ocupaban un lugar central en los mensajes del Hirak. Las pancartas, las consignas y las canciones describían las fuentes del descontento: una mala gestión de los recursos naturales de Argelia, el papel de los EE. UU. y las antiguas potencias coloniales y la ausencia de una democracia real. La detención de manifestantes políticos, a menudo por motivos ficticios, como por ejemplo el hecho de llevar la bandera amazigh, fue vista como una profunda injusticia, una provocación y un intento de dividir los argelinos. Este planteamiento produjo el efecto contrario al que había previsto el gobierno, porque los argelinos salieron con el traje regional tradicional, celebrando la diversidad y la riqueza cultural de sus patrimonios. Este orgullo de las culturas nacionales también se convirtió en una parte importante del repertorio de acciones durante las protestas.

La presencia en las marchas de héroes de la lucha por la independencia, como Djamila Bouhired, reforzó la legitimidad del Hirak como continuación de la lucha por la justicia y la descolonización.

El progreso constante de la sociedad de base también facilitó la organización y la movilización pacífica de los manifestantes. Esto les proporcionó espacios y redes para reflexionar de forma constructiva sobre la vida política y la experiencia del compromiso cívico. Las asociaciones argelinas se habían estado organizando desde que la Ley de Asociaciones de 1990 abrió el campo asociativo. A pesar del violento conflicto de los años noventa, el activismo asociativo había ido aumentando. Las asociaciones sociales, de derechos humanos, medioambientales, patrimoniales y culturales, si no manifiestamente políticas, habían creado espacios donde los argelinos podían organizarse colectivamente, contribuir al capital social y reflexionar sobre el futuro [4]4 — Northey, J. (2018). Civil Society in Algeria. London: I.B.Tauris; Ben Nefissa, S. (2002). Pouvoirs et associations. Paris: CNRS Editions. . En combinación con la movilización de los jóvenes en espacios públicos, estadios y otros espacios deportivos [5]5 — Hecking, B. (2017). Algerian Youth on the Move, en Crowley, P (ed) Algeria: Nation, Culture and Transnationalism (Liverpool: Liverpool University Press): 184-202. , este activismo cotidiano ha contribuido a aquello que Asef Bayat describe como “no movimientos”. Son “una forma de prácticas no intencionadas y dispersas pero beligerantes de personas y familias para mejorar sus condiciones de vida” [6]6 — Bayat, A. (2013). The Arab Spring and its surprises. Development and Change, 44 (2): 587-601. . Muchos argelinos ya se habían movilizado como comunidad de base y estaban dispuestos a recuperar el espacio político y público de una manera ordenada y pacífica.

El uso de consignas como la silmiya (protesta pacífica) permitió que varios grupos se unieran políticamente. La participación en el debate político incluía foros públicos en las escaleras del Teatro Nacional, cenas colectivas del Ramadán en las calles de Argel y la participación activa de los estudiantes dentro y fuera de las universidades, recuperando el espacio público que había sido silenciado durante tanto tiempo.

Internacionalismo

¿Qué papel han desarrollado los participantes internacionales en estos acontecimientos y hasta qué punto es internacionalista el Hirak desde su perspectiva? Históricamente, los participantes internacionales han tenido un lugar disputado en Argelia. Los principios de soberanía nacional y no interferencia son fundamentales para la cultura política argelina. La tendencia de la diplomacia europea a adoptar un planteamiento ahistórico choca con las reivindicaciones argelinas de verdad y justicia, incluyendo la verdad sobre los crímenes europeos cometidos en la Guerra de Independencia. Los objetivos de promoción de la democracia se quedaron por el camino porque los europeos no entendieron, y mucho menos apoyaron, a Argelia durante la Década Negra de los años noventa [7]7 — Roberts, H. (2002). Dancing in the dark: the European Union and the Algerian drama. Democratization 9 (1): 106–34. . Hace poco que Darbouche ha escrito que la UE ha conseguido instalar una forma de diálogo euro-árabe basado en “los miedos europeos en vez de las preocupaciones socioeconómicas de la región” [8]8 — Darbouche, H. (2008). Decoding Algeria’s ENP policy: differentiation by other means? Mediterranean Politics 13 (3): 377. . Esto ha apuntalado su incapacidad de apoyar a la reforma democrática real que los ciudadanos han exigido durante tanto tiempo y su relativa ausencia tanto en la diplomacia como en las opiniones alrededor del Hirak.

La tendencia de la diplomacia europea a adoptar un planteamiento ahistórico choca con las reivindicaciones argelinas de verdad y justicia, incluyendo la verdad sobre los crímenes europeos cometidos en la Guerra de Independencia.

Las posiciones y las declaraciones políticas de la UE han intentado enmarcar la región del sur del Mediterráneo en términos de un espacio peligroso y dividido, en comparación con la costa norte unida y pacífica, consolidando todavía más las tendencias negativas y las relaciones de poder desiguales [9]9 — Huber, D (2019). Medreset policy lecture. Disponible en línea. . La falta de un diálogo significativo sobre la democracia en la interacción UE-Argelia deriva de planteamientos “altamente eurocentristas, basados en el interés, de arriba abajo” y “despolitizados, tecnocráticos y altamente titulizados” [10]10 — Cebeci, M. (2019). Problematizing Effectiveness and Potential of EU policies in the Mediterranean, Medreset Policy Papers, (8) Abril 2019. Disponible en línea. . Los tropos negativos de división y desunión en Argelia abundan en los medios de comunicación, en los discursos internacionales y nacionales y en el mundo académico [11]11 — Benkhaled, W and Vince, N. (2017). Performing Algerianness:  The National and Transnational Construction of Algeria’s ‘Culture Wars’ en Crowley, P (ed) Algeria: Nation, Culture and Transnationalism (Liverpool : Liverpool University Press) : 243-269. . Más allá de sus éxitos inmediatos, uno de los hechos clave del Hirak es el desafío de estos tropos negativos sobre Argelia y, a nivel más amplio, la región sur del Mediterráneo.

Al recuperar la esfera pública de una manera pacífica y unida, el Hirak se conectó con expresiones más amplias de descontento mundial e internacionalismo. Esto incluía las de Sudán, Irak y el Líbano, donde el 2019 los manifestantes también reclamaban justicia y participación ante élites corruptas y divisorias. Estos movimientos, sin duda, inspiraron y se inspiraron en el Hirak argelino.

Durante el Hirak, los argelinos desafiaron a los participantes internacionales con humor y creatividad en sus pancartas y consignas que denunciaban la interferencia francesa o la hegemonía de los Estados Unidos, por ejemplo, sobre el sector de los hidrocarburos. Estos desafíos al orden neoliberal y a las estructuras capitalistas, que se considera que se benefician de los recursos argelinos, coincidieron con otros movimientos internacionales que obtuvieron un apoyo todavía más amplio.

Igualmente importante fue el papel de la diáspora argelina. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, miles de personas marcharon en París. Se formaron grandes movimientos que se reunieron en espacios de importancia simbólica en el Reino Unido, Alemania, EE. UU. y Canadá, hecho que volvió a conectar todos los argelinos en una red internacional de apoyo.

Las identidades y culturas transnacionales, y la solidaridad con la causa palestina en particular, unen a las poblaciones argelinas y del sur del Mediterráneo en una identidad política que trasciende las fronteras. Comparten las injusticias y quejas históricas, las mentiras y la falta de justicia por los crímenes cometidos por las potencias europeas. El Hirak ofrece una oportunidad para volver a examinar la historia, los roles políticos y los espacios. Permite hacer surgir una nueva forma de diálogo con unos jóvenes empoderados que pueden volver a implicarse en la historia del Mediterráneo.

Lecciones para un nuevo espacio político

El escritor caribeño Edouard Glissant habló en 1998 de las dificultades de Europa para abrirse y entender sus vecinos, durante mucho tiempo considerados los “otros”, y sugirió que “es difícil perder la costumbre, sobre todo cuando se ha conquistado, dirigido y dominado el mundo” [12]12 — Glissant, E. (1998). L’Europe et les Antilles, interview in Mots Pluriels, No. 8 (October). Disponible en línea. Traducciones de la autora. (Texto original: «qu’on ne perd pas facilement ses habitudes, surtout quand on a conquis le monde, régi le monde, dominé le monde»). . Argumentó que haría falta un cambio de conciencia e imaginación en los europeos para permitir una inclusión profunda y la apertura de Europa. Del mismo modo, en Poetics of Relation, defendía el “derecho a la opacidad” del “otro” oprimido y el derecho a no ser entendido, sino simplemente a existir de manera diferente [13]13 — Glissant E, and Wing, B. (2010). Poetics of Relation. Michigan: University of Michigan Press. . La tradición occidental de medir y juzgar, creando jerarquías como hacían los regímenes coloniales, ha impedido la aceptación de la diferencia y ha apuntalado las estructuras de opresión.

Las estructuras sociales básicas de que dependemos a menudo están infrafinanciadas o privatizadas, las comunidades están fragmentadas y la solidaridad social se ha erosionado. El eurocentrismo fracasa a ambos lados del Mediterráneo

En un momento de inflexión mundial con la pandemia del coronavirus, Europa necesita reflexionar ahora sobre su historia. Los europeos pueden aprender de la impresionante movilización social durante 56 semanas de protesta en Argelia y movimientos similares en Irak, el Líbano y Sudán, para reconstruir sus propias comunidades rotas y repensar las estructuras explotadoras de sus economías.

La pandemia mundial ha puesto de manifiesto las limitaciones del modelo capitalista occidental. Las estructuras sociales básicas de las que dependemos a menudo están infrafinanciadas o privatizadas, las comunidades están fragmentadas y la solidaridad social se ha erosionado. El eurocentrismo fracasa a ambos lados del Mediterráneo. El mito del Mediterráneo del sur como espacio peligroso y del norte como pacífico se derrumba cuando comparamos los tipos de protesta en Francia y Argelia durante el último año. La unidad en las calles de Argel durante el movimiento pacífico del Hirak necesita primero un reconocimiento, más que una deconstrucción en el análisis académico diseñado para desmentir las credenciales democráticas o el potencial de reforma de la sociedad argelina.

Los manifestantes argelinos han dado a conocer problemas de importancia mundial: la responsabilidad, la corrupción y la ruptura del modelo capitalista, el aumento del autoritarismo y el fracaso de la protección de nuestro entorno. Lo han hecho no solo protestando, sino también ofreciendo un modelo y unos valores alternativos. Al promover la solidaridad social, la diversidad cultural, el activismo ambiental y un debate político más amplio y comprometido, los argelinos están recuperando su entorno y sus espacios culturales y políticos en un movimiento urgente para reformar la sociedad para un futuro más justo y sostenible.

Documentando esta evolución, comentaristas como Yahia Zoubir han reconocido el Hirak por su valor inherente, como el “desarrollo impresionante” de una “sociedad civil poderosa, con increíbles habilidades organizativas y no violentas” [14]14 — Zoubir, Y. (2019) The Algerian Crisis: Origins and Prospects for a “Second Republic,” 21 de mayo de 2019, Aljazeera Centre for Studies Report. Disponible en línea. . Esta unión de la sociedad argelina, que desafía los estereotipos de apatía, división y violencia, ha comportado un sentimiento de pertenencia colectiva. Ha creado un nuevo espacio político en el cual se podrían producir reflexiones y debates, un espacio que podría transcender las fronteras del Mediterráneo si hubiera suficiente reconocimiento, imaginación y voluntad política.

  • REFERENCIAS

    1 —

    Northey, J, & Guemar, L (2019). Algeria breaks the Wall of Fear, en Open Democracy. Disponible en línea.

    2 —

    Darbouche, H. (2008). Decoding Algeria’s ENP policy: differentiation by other means? Mediterranean Politics 13 (3): 371-389; Bicchi, F. (2006) “Our size fits all”: normative power Europe and the Mediterranean. Journal of European Public Policy 13 (2): 286-303.

    3 —

    BBC News online, Algeria seizes 700kg of cocaine on container ship, 21 de mayo de 2018. Disponible en línea.

    4 —

    Northey, J. (2018). Civil Society in Algeria. London: I.B.Tauris; Ben Nefissa, S. (2002). Pouvoirs et associations. Paris: CNRS Editions.

    5 —

    Hecking, B. (2017). Algerian Youth on the Move, en Crowley, P (ed) Algeria: Nation, Culture and Transnationalism (Liverpool: Liverpool University Press): 184-202.

    6 —

    Bayat, A. (2013). The Arab Spring and its surprises. Development and Change, 44 (2): 587-601.

    7 —

    Roberts, H. (2002). Dancing in the dark: the European Union and the Algerian drama. Democratization 9 (1): 106–34.

    8 —

    Darbouche, H. (2008). Decoding Algeria’s ENP policy: differentiation by other means? Mediterranean Politics 13 (3): 377.

    9 —

    Huber, D (2019). Medreset policy lecture. Disponible en línea.

    10 —

    Cebeci, M. (2019). Problematizing Effectiveness and Potential of EU policies in the Mediterranean, Medreset Policy Papers, (8) Abril 2019. Disponible en línea.

    11 —

    Benkhaled, W and Vince, N. (2017). Performing Algerianness:  The National and Transnational Construction of Algeria’s ‘Culture Wars’ en Crowley, P (ed) Algeria: Nation, Culture and Transnationalism (Liverpool : Liverpool University Press) : 243-269.

    12 —

    Glissant, E. (1998). L’Europe et les Antilles, interview in Mots Pluriels, No. 8 (October). Disponible en línea. Traducciones de la autora. (Texto original: «qu’on ne perd pas facilement ses habitudes, surtout quand on a conquis le monde, régi le monde, dominé le monde»).

    13 —

    Glissant E, and Wing, B. (2010). Poetics of Relation. Michigan: University of Michigan Press.

    14 —

    Zoubir, Y. (2019) The Algerian Crisis: Origins and Prospects for a “Second Republic,” 21 de mayo de 2019, Aljazeera Centre for Studies Report. Disponible en línea.

Jessica Northey

Jessica Northey

Jessica Northey es profesora adjunta del Centre for Trust, Peace and Social Relations de la Universidad de Coventry. Trabaja en Argelia desde el 2007 y es autora del libro Civil Society in Algeria: activism, identity and the democratic process (I.B. Tauris, 2018). Actualmente es la investigadora principal del proyecto "Imaginar el futuro: compromiso de los jóvenes con los retos ambientales para crear medios de subsistencia nuevos y sostenibles" del programa Youth Futures de Argelia, financiado por la British Academy. También es investigadora del proyecto "Los jóvenes, violencia y transformación del conflicto: explorar la movilización en la violencia y el papel de los jóvenes en la construcción de la paz", financiado por Ferguson Trust.