En las últimas décadas la masculinidad se ha convertido en una agenda de debate cada vez más importante, debido en gran parte a las críticas a los modelos de masculinidad normativa que han desarrollado en diferentes partes del mundo los movimientos feministas, los movimientos por los derechos civiles o los movimientos postcoloniales. Pero también a que una parte de la extrema derecha ha hecho de la reivindicación de la masculinidad la bandera de su defensa de un orden social amenazado por esos movimientos (especialmente por los feminismos). El debate sobre qué hacer con la masculinidad, en este contexto de disputa, está dando lugar a postulados muy diferentes.

En algunas ocasiones se habla de abolir la masculinidad. Una postura que parte de la existencia de una asociación permanente entre masculinidad, violencia y patriarcado. Esta es una aproximación esencialista que considera que hay que abolir la masculinidad porque es imposible reformarla y que, además, entiende la masculinidad como un patrimonio exclusivo de los hombres. En segundo lugar, nos encontramos con otras aproximaciones que entienden que los privilegios son el ámbito esencial de discusión y que la culpa ante dichos privilegios y ante las prácticas masculinas, constituye no solo la lógica movilizadora (reconocer la culpabilidad es el primer paso para reformarse como hombres), sino que se convierte en una forma de identidad que agrupa a los hombres que tienen la valentía suficiente para avanzar en la deconstrucción de su masculinidad.

Esta perspectiva está íntimamente vinculada a otra que rescata un componente esencial de la masculinidad normativa, la del sujeto masculino autosuficiente, racional y calculador. Solo ese tipo de sujeto puede enfrentarse a un proceso de transformación social como el que implica transformar los roles y las relaciones de género desde una posición marcadamente individual. Estas ideas de una esencia inherente a la masculinidad, del sujeto autosuficiente –casi guerrero– que puede enfrentarse a sí mismo y reconstruirse individualmente, o bien, la de los privilegios como el campo de tensión fundamental, son tres marcos que, curiosamente, las corrientes críticas de la masculinidad comparten con el argumentario de la extrema derecha en su defensa del orden masculino. En este artículo trataremos de presentar algunas perspectivas diferentes a las anteriormente señaladas.

Este texto, que reconoce y tiene como punto de partida que existe una relación constitutiva entre la masculinidad normativa, el dividendo patriarcal y diferentes formas de violencia (machista, lgtbifóbica,…), está inscrito dentro de lo que se han venido en denominar los Estudios Críticos de la Masculinidad. En primer lugar, esta corriente tiene como premisa que no hay nada de esencia en la masculinidad, sino que se trata de una construcción social y que, como tal, se transforma histórica y espacialmente. Además, esta también cambia biográficamente, en la medida que podemos habitar y practicar formas de masculinidad diferentes a lo largo de nuestras vidas. En segundo lugar, existen numerosas formas de masculinidad, con diferencias y jerarquías entre las mismas, y también con contradicciones internas, y es precisamente en esa diversidad donde se esconden las posibilidades de transformación. Ante esta diversidad, Jablonka nos invita a politizar las masculinidades, “subvirtiendo las masculinidades de dominación y haciendo proliferar las disidentes” [1]1 — Jablonka, I. (2019) Des hommes justes. Paris: Seuil. 389. . En tercer lugar, transformar la masculinidad no es un esfuerzo individual, sino que requiere de arenas de discusión colectiva, de espacios políticos en los que se discuta, con toda la intensidad democrática posible, sobre qué hacer con uno de los elementos que condiciona nuestros modos de vida.

Las políticas contra la masculinidad hegemónica están más centradas en la prevención que en la imaginación y, por lo tanto, más dedicadas a describir a esos hombres que no deberíamos ser que en abrir espacios para imaginar, proponer y ofrecer otras formas posibles de ser hombres 

Tal tarea colectiva requiere pensar en elementos movilizadores que, reconociendo la responsabilidad de los hombres, superen una lógica estructurada en torno a la culpa para abrir espacio a preguntas como ¿qué gana lo masculino en una sociedad caracterizada por la justicia de género? ¿Cómo podemos ampliar el enfoque para ocuparnos de la creatividad, el deseo y el placer que pueden darse mediante otras formas de masculinidad o en el propio proceso de imaginarlas? Imaginación, precisamente es lo que más necesitamos para responder a preguntas como ¿qué significa eso de ganar?, ¿qué bienes implica? ¿cómo abrimos la discusión a diferentes sujetos que no sean los habituales? ¿cómo movilizamos el deseo? Sin embargo, las políticas o las prácticas contra la masculinidad hegemónica comparten el marco general de la política de nuestro tiempo, más centrada en la prevención que en la imaginación y, por lo tanto, más dedicadas a describir a esos hombres que no deberíamos ser que en abrir espacios para imaginar, proponer y ofrecer otras formas posibles de ser hombres.

Prácticas artísticas para pensar las masculinidades

En esa necesidad de vincular imaginación con la construcción de espacios de discusión colectiva, es donde reivindicamos el lugar de determinadas prácticas artísticas. En primer lugar, porque hablamos de prácticas a través de las cuales se conforman símbolos e identidades que nos ayudan a construir e interpretar nuestros modos de vivir. En segundo lugar, porque se han convertido en un ámbito especialmente fértil para analizar cómo se construyen masculinidades normativas, hegemónicas u otras masculinidades que participan de sus beneficios. Es decir, las prácticas artísticas y culturales se han conformado como un territorio de crítica. Pero también, a la vez, ofrecen la oportunidad de generar nuevas representaciones de la masculinidad, de visibilizar otras masculinidades, abriendo, como diría Connell [2]2 — Connel, R. (2015) “Inscriptions au masculin” en Fabre, A. (ed.) Chercher le garçon. Val de Marne. MAC VAL, 170. , “un sentido de la multiplicidad y de la posibilidad» [3]3 — Ejemplos como la exposición Chercher le Garçon en el MAC de Val de Marne (2015) o la reciente Masculinities. Liberation through photography en el Barbican Center (2020) o proyectos artísticos como The Mith of Men de Ahmed Polat, ilustran las apuestas recientes en el campo del arte por ampliar la caja de herramientas para interpretar y representar las maculinidades. . Las prácticas artísticas nos ofrecen diferentes arenas para articular diferentes saberes a la hora de analizar y de desplegar narrativas contrahegemónicas sobre los comportamientos y actitudes asociadas a la misma [4]4 — Moura, T. y Cerdeira, L. (2021) Re-thinking gender, artivism and choices. Culltures of equality emerging from urban peripheries. Frontiers in Sociology, 6. .

Por último, el campo de las prácticas artísticas y culturales ha sido especialmente fecundo no sólo para imaginar otras formas de masculinidad, sino también para ponerlas en práctica. Las comunidades creadas en torno a las casas de la escena Ballroom, durante las décadas de los 80 y los 90, son ejemplos ilustrativos de esto último. Dentro de esas comunidades, compuestas fundamentalmente por personas pertenecientes a las comunidades afrodescendientes o latinas y LGTBI, se creaban nuevos linajes que iban más allá de la forma clásica de familia, formas de cuidado y solidaridad ante el VIH a las que dichas personas no hubieran podido acceder o, por último, formas de transmisión de conocimientos (desde el baile a la salud) diferentes y más accesibles que las que proporcionaban las instituciones clásicas [5]5 — Klitgård, M. (2019) Family Time Gone Awry: Vogue Houses and Queer Repro-Generationality at the Intersection(s) of Race and Sexuality. Debate Feminista 57: 108-133 .

Este artículo analiza como parte de estas cuestiones se dan en tres iniciativas culturales realizadas por agentes muy diversos y en contextos muy diferentes (Finlandia, Brasil, Bélgica, Países Bajos o los Estados Unidos). Estos proyectos son Construindo Masculinidades Outras (Rio de Janeiro, Brasil), The New Masculinities Festival (Nueva York, Estados Unidos) y Re-defining Masculinities (Finlandia, Bélgica y Países Bajos) [6]6 — Para la realización de este texto se entrevistó a Michael Wilson (uno de los fundadores del New Masculinities Festival), Gleyce Heitor (coordinadora del programa pedagógico en Construindo Masculinidades Outras) y Malin Bergstrom (coordinadora del proyecto Re-defining Masculinities). . El programa Re-defining Masculinities es una iniciativa del Instituto de Cultura Finlandesa para el Benelux. Una iniciativa que nace a raíz de las preguntas que se dan dentro de un proyecto sobre los retos del feminismo promovido en 2018 por la misma institución: “¿qué sucede con los hombres?” El programa se desarrolla entre 2019 y 2020 mediante un conjunto de eventos (performances, debates, actividades culturales) que se celebran en Bruselas, Amsterdam y Helsinki. El Festival New Masculinities surge en 2012 y celebra su octava edición el pasado 2020. Es un proyecto de la compañía Man Question que ya desarrollaba talleres sobre masculinidades (basados en una metodología teatral) anteriormente, pero que encuentra que una plataforma de exhibición como la que constituye un festival puede ampliar el acceso a los debates que se dan de manera más específica en los talleres. Construindo Masculinidades Outras es una iniciativa del Observatorio de las Favelas y la productora de arte contemporáneo Automática, dentro de un proyecto de cooperación internacional sobre Género y Culturas Globales de Igualdad, coordinado por un equipo de investigación de la Universidad de Goldsmith y con programas en varios países. El caso que nos ocupa se desarrolla en la Elã (Escola Livre das Artes), una iniciativa pedagógica localizada en el Galpão Bela Maré, un espacio de formación y exhibición para artistas de las periferias de Rio de Janeiro. Construindo Masculinidades Outras es una convocatoria de residencia formativa para artistas o colectivos centrada en la temática de las masculinidades junto a una exposición derivada del proceso [7]7 — Pueden consultarse videos e imágenes de la exposición en el instagram @galpaobelamare. .

Las prácticas artísticas y culturales se han conformado como un territorio de crítica que ofrece la oportunidad de generar nuevas representaciones de la masculinidad; no sólo para imaginarlas, sino también para ponerlas en práctica

Los nombres de estas tres iniciativas ilustran una aproximación específica dentro de los debates sobre qué hacer con las masculinidades. Se apuesta por ese carácter de construcción social de la masculinidad y, por lo tanto, por las posibilidades y necesidades de intervenir sobre la misma, de dar visibilidad y reconocimiento a otras formas de habitar, imaginar y practicar la masculinidad. Todo ello, vinculando este intento de imaginar las masculinidades, en torno a proyectos más amplios que buscan generar culturas de paz más equitativas, debates sobre un futuro más inclusivo o nuevas posibilidades de expresión de género. Pero se añade algo más, la vinculación a una idea de derechos coherente con aquellas corrientes contrahegemónicas que nos invitan a pensar qué existe de apropiable o accesible en la masculinidad, o cómo reescribirla, haciendo de la masculinidad un ámbito seguro.

El trabajo de Halberstam respecto a las masculinidades femeninas es fundamental dentro de esta línea, al plantearnos preguntas sobre ¿cómo puede dejarse de vivir la masculinidad como estigma para poder ser una práctica accesible y que se viva con orgullo? O bien, ¿cómo puede dejar de ser un privilegio exclusivo de determinados hombres? [8]8 — Halberstam, J. (2008) Masculinidad Femenina. Barcelona: Egales. . No obstante, de la obra de Halberstam nos interesa especialmente la idea ver cómo las prácticas de reescritura de las masculinidades pueden convertirse en parte del futuro de las mismas masculinidades. Esta idea de futuro de las masculinidades podemos pensarla a través de la sugerencia de Gleyce Heitor, coordinadora del programa pedagógico en Construindo Masculinidades Outras, que al responder a la pregunta de si se trata de construir masculinidades otras o de romper con la idea de masculinidades, nos señala que “lo que está en juego es el derecho a un modo específico de ser hombre, el derecho a un modo específico de performar lo masculino (…) la búsqueda de la posibilidad de otros modos de ser masculino”.

Los tres proyectos comparten la idea de que la esfera artística es especialmente productiva para pensar en las masculinidades. ¿Por qué? Porque dichas prácticas se convierten en un campo de discusión donde se abren posibilidades para tener debates que pueden resultar complejos ya sea a nivel personal como a nivel político (por ejemplo, el de las asociaciones entre feminismos y masculinidades), es decir, porque puede generar nuevas posibilidades políticas. “La masculinidad puede ser muy dura. Hay mucha violencia en ella, sentimientos muy fuertes… y parte del código de la masculinidad es que tu no experimentas estos sentimientos, de forma que existe una ceguera doble. Trabajar estas cuestiones mediante el arte genera una cierta seguridad, una cierta distorsión, de forma que la gente pueda experimentar cosas que de otra manera podrían generar dificultades a nivel personal, con la familia o amistades. En este contexto, podemos simplemente mirar una obra de teatro, podemos proyectar nuestra imaginación respecto a algunos asuntos sensibles, tener conversaciones importantes, pero sin tener que exponernos personalmente”. Así describe Michael Wilson, uno de los fundadores del New Masculinities Festival, cómo el arte puede hacer accesible una reflexión o un cuestionamiento de la masculinidad que en otros ámbitos puede resultar difícil de emprender por parte de los sujetos.

Malin Bergstrom, coordinadora del proyecto Re-defining Masculinities, habla también de cómo a través del arte puede producirse un acercamiento de los hombres a las preguntas críticas sobre la masculinidad y, por lo tanto, a los feminismos. “El ámbito artístico es un ámbito especialmente fluido para que se pueda engrasar un diálogo entre feminismos y masculinidades. Yo entiendo el feminismo desde la idea que los hombres tienen que estar activamente implicados (…) Además considero que los hombres pueden sacar provecho de esto, ya que existen muchos elementos negativos de la masculinidad hegemónica a los que podrían enfrentarse (…) y el arte es un campo especialmente creativo para favorecer esta aproximación”.

Estamos ante un problema estructural: la negociación de la masculinidad y la construcción de otras formas alternativas de ser hombres solo será exitosa si es un trabajo colectivo, que implique activamente al conjunto de la sociedad

Estas discusiones que el arte facilita tienen, en los tres proyectos, una dimensión colectiva. Se promueven debates y procesos donde, evidentemente, la reflexión individual juega un papel importante, pero no es el objetivo fundamental de una discusión vinculada a qué modos de vida y organización nos damos. “Hay determinadas cuestiones que se pueden abordar de forma individual, pero lo realmente importante para las comunidades es cambiar sus normas de manera colectiva –dice Michel Wilson–. “A través de la performance, del arte, etc. El conjunto de una comunidad puede negociar sobre su idea de masculinidad de forma colectiva”. Esto nos lleva a una de las grandes cuestiones que atraviesan el campo de las masculinidades y que enfrenta a distintas perspectivas. ¿Son políticamente transformadores los discursos que ponen en los propios hombres la responsabilidad y, por tanto, las soluciones? Si estamos ante un problema estructural, la negociación de la masculinidad y la construcción de otras formas de alternativas de ser hombres solo será exitosa si es un trabajo colectivo, que implique activamente al conjunto de la sociedad.

Saberes, temáticas y públicos para discutir masculinidades

Los tres proyectos presentados en este texto comparten una premisa: la masculinidad es un paraguas que permite abordar numerosas temáticas como la salud mental, los cuidados, la violencia o la exclusión social. Pero lo relevante en este caso es no sólo cómo se abordan diferentes aspectos, sino cómo se desarrollan aproximaciones plurales al debate sobre las masculinidades, movilizando saberes y formas de participación diversas, implicando a actores muy distintos y produciendo, por lo tanto, una discusión o negociación colectiva entorno a la masculinidad.

Al tratarse de una iniciativa que cuenta con un programa formativo, Construindo Masculinidades Outras es, de los tres proyectos, el que presenta un abanico más complejo de temáticas trabajadas a partir del enfoque de masculinidades [9]9 — Gil, A. (2021) Launch: Free School of Arts- Escola Livre de Artes-Elã. Disponible en línea. . La formación y los debates que se plantean en la primera parte del proceso se ocupan de cuestiones como: de qué manera disputar las formas de representación de lo masculino, cómo alterar los cánones y las formas de exclusión/ inclusión de determinados sujetos de esas representaciones; cómo relacionar los estudios de la masculinidad con prácticas interseccionales, cuáles pueden ser las formas de exclusión que genera el arte y cuáles serían las condiciones de posibilidad de formas y estructuras artísticas más democráticas; como pensar los cuidados y la paternidad o como usar el cuerpo como un espacio crítico de las prácticas artísticas para analizar las masculinidades.

Además de la pluralidad de temáticas, lo interesante de estos proyectos es que consiguen implicar a un conjunto muy variado de actores a reflexionar sobre la masculinidad. Los saberes legítimos a la hora de discutir sobre las masculinidades se amplían incorporando no sólo profesionales del ámbito académico o de las políticas públicas, también otros procedentes del campo cultural (música, danza, artes visuales, performance, cine, moda o literatura) o a activistas de movimientos queer, feministas o de masculinidades alternativas. Las tres iniciativas han planteado diferentes propuestas respecto a cómo ampliar los públicos del debate sobre las masculinidades y el proyecto New Masculinities Festival tiene una apuesta enormemente interesante: trabajar con los internos de la cárcel de máxima seguridad Garner. Durante varias ediciones, se creaban y exhibían piezas sobre masculinidad elaboradas con los internos del correccional. Una práctica que no sólo incorpora el trabajo con masculinidades con un colectivo que en muchas ocasiones está fuera de las políticas sobre masculinidad, sino que también permite ampliar las audiencias del festival a las familias de los presos, diversificando los públicos del proceso.

A la hora de organizar Re-defining Masculinities, sus organizadoras se planteaban que “no sería justo promover una discusión solo sobre la base de nuestra perspectiva occidental sobre la temática” (M. Bergstrom), con lo que la necesidad de descolonizar los saberes y las audiencias se hacía especialmente presente. Gleyce Heitor, coordinadora del proyecto brasileño, habla también de la importancia de incorporar las potencialidades de las prácticas en las periferias para pensar la crítica a las representaciones de género y raza. “Tenemos que abordar la cuestión de manera plural, pero entendiendo que si las nociones opresoras de masculinidad, descansan en el propio problema estructural del patriarcado, existe un marco específico de la expectativa de ser hombre, de ser macho, que golpea de manera directa al hombre periférico en Brasil (…) lo que se espera en términos de que ese hombre periférico, favelado, racializado, actúe en el mundo a partir de un registro de masculinidad muy específica, que es el registro de la virilidad, de la no sensibilidad, de la irracionalidad e, inclusive, la expectativa de ese hombre como hombre violento”.

La moda, como sistema de gestión de la apariencia, es un ámbito especialmente relevante para la construcción de identidades y ha sido históricamente una de las formas claves para performar masculinidades más hegemónicas, pero también otras formas más complejas y diversas

Pero de entre estas iniciativas hay una que se nos presenta especialmente relevante a la hora de ampliar el espectro de temáticas a debatir y de sujetos que pueden participar de estos debates. Nos referimos a la apuesta por la moda que hace el proyecto Re-defining Masculinities. La moda, como sistema de gestión de la apariencia, es un ámbito especialmente relevante para la construcción de identidades y ha sido históricamente una de las formas claves para performar masculinidades más hegemónicas, pero también otras formas más complejas y diversas. Durante décadas, por no decir siglos, la relación entre moda y masculinidad hegemónica se ha denominado la gran renuncia masculina y ha estado vinculada a su asociación a una forma de masculinidad sobria, no feminizada, no excesiva y, especialmente, no debilitada por estar sujeta a lo efímero (permitiéndose expresar una esencia permanente) [10]10 — Brajato, N. (2020) Queer(ing) tailoring: Walter Van Beirendonck and the glorious bastardization of the suit. Critical Studies in Fashion & Beauty 11 (1): 45-72. . Sin embargo, la moda no está asociada únicamente a las formas más normativas de masculinidad ofrece diferentes posibilidades para expresar otros tipos de masculinidad, otras relaciones entre las formas de practicar lo masculino y el cuerpo vestido.

En el terreno que nos ocupa, el de cómo implicar a un conjunto de personas en la negociación colectiva de la masculinidad a través de formas posibles de representarla, la moda amplía sensiblemente el público que puede participar del debate. En primer lugar, porque permite trabajar con población más joven, recogiendo debates que ya se están dando en la cultura popular y en determinadas esferas del diseño. En segundo lugar, porque nos ofrece una oportunidad para cambiar el eje de la conversación con estos públicos, para hablar de los problemas y las posibilidades de la masculinidad a través de cuestiones como la alegría, el deseo, la pluralidad de las formas de elegancia y la belleza.

  • Referencias

    1 —

    Jablonka, I. (2019) Des hommes justes. Paris: Seuil. 389.

    2 —

    Connel, R. (2015) “Inscriptions au masculin” en Fabre, A. (ed.) Chercher le garçon. Val de Marne. MAC VAL, 170.

    3 —

    Ejemplos como la exposición Chercher le Garçon en el MAC de Val de Marne (2015) o la reciente Masculinities. Liberation through photography en el Barbican Center (2020) o proyectos artísticos como The Mith of Men de Ahmed Polat, ilustran las apuestas recientes en el campo del arte por ampliar la caja de herramientas para interpretar y representar las maculinidades.

    4 —

    Moura, T. y Cerdeira, L. (2021) Re-thinking gender, artivism and choices. Culltures of equality emerging from urban peripheries. Frontiers in Sociology, 6.

    5 —

    Klitgård, M. (2019) Family Time Gone Awry: Vogue Houses and Queer Repro-Generationality at the Intersection(s) of Race and Sexuality. Debate Feminista 57: 108-133

    6 —

    Para la realización de este texto se entrevistó a Michael Wilson (uno de los fundadores del New Masculinities Festival), Gleyce Heitor (coordinadora del programa pedagógico en Construindo Masculinidades Outras) y Malin Bergstrom (coordinadora del proyecto Re-defining Masculinities).

    7 —

    Pueden consultarse videos e imágenes de la exposición en el instagram @galpaobelamare.

    8 —

    Halberstam, J. (2008) Masculinidad Femenina. Barcelona: Egales.

    9 —

    Gil, A. (2021) Launch: Free School of Arts- Escola Livre de Artes-Elã. Disponible en línea.

    10 —

    Brajato, N. (2020) Queer(ing) tailoring: Walter Van Beirendonck and the glorious bastardization of the suit. Critical Studies in Fashion & Beauty 11 (1): 45-72.

Alfredo Ramos

Alfredo Ramos es Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis sobre el salto de escala de la democracia participativa en Brasil. Ha sido investigador en proyectos sobre ciudadanía, políticas culturales o innovación social en universidades de España, Portugal, Brasil y Francia. Actualmente es uno de los promotores del Laboratorio de Pensamiento, Cultura y Género Un Estudio Propio. También ha sido colaborador del proyecto "Democracia Participativa" en la Facultad de Filosofía de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil). Entre sus publicaciones destacan "Democracia, Escala y Participación" (2014) y "Las Conferencias de Políticas Públicas en Brasil: hacia un sistema integrado de participación y deliberación" (2013).