En una aldea de las montañas 

en las estribaciones espirituales de Europa 

cada invierno se hace la matanza 

cuando llega el frío y todo lo duerme 

es una aldea muy suya 

y sus gentes se sienten de ahí 

no de Porto ni de Ginebra 

ni de Madrid ni de la Provenza 

ni saben qué temas se tratan  

en el parlamento europeo 

les queda muy lejos la mandanga 

aquella sin pies ni cabeza 

no saben que la ultraderecha 

campa a sus anchas ahí 

no saben que ni que lo supieran 

no podrían hacer nada 

gobiernos 

y pueblos  

desapareados 

como calcetines  

son la Europa de ahora  

siempre a contrapié y a remolque 

de los desastres   

un desbarajuste 

pero de la tele no se escapan 

al atardecer después de sulfatar 

y cerrar los animales rematan 

la jornada desde el sofá 

y miran cualquiera de los programas 

que al final todos son iguales 

en todos los canales se gritan 

y el barullo es descomunal 

no se fijan mucho en las estrellas 

la tierra y el universo los tratan 

de tu a tu 

   no se miran el cielo 

alucinados 

   porque no les hace falta 

qué pretensión creer que la tierra 

era el centro del percal 

como ahora 

es de carcamales pensar que solo 

en nuestro planeta todo tiene sentido 

y sensibilidad 

que el resto es 

un cosmos absurdo inmenso y vacío 

son cuatro gatos que se llevan bien 

tres mafiosos ocho jefas 

unos cuantos viejitos y los recién llegados 

los de Barcelona sin ánimos 

de volver el domingo a la ciudad 

rezan en secreto que nieve 

y la aldea quede enterrada 

morcilla a la brasa 

y vino de la viña del lado 

un arroz con lo del huerto 

un puñado de judías ajos tiernos 

y medio conejo un poco de panceta 

que te regala el amigo labrador 

una lechuga que nunca tocó agua 

—maravilla solo igualada 

por pescado que nunca tocó hielo— 

el fuego sube como un demonio 

y calienta la casita enfriada 

ahí arriba todo son lujos 

nunca ocurre 

la alemana Stefi 

ya es una más con tanto empuje 

como los ancestros aldeanos 

ella solita ha levantado 

corral invernadero y tres críos 

dicen que son hijos del pastor 

Josep un chico muy campechano 

y puede que sí o puede que no 

Stefi va tirando 

ahora acoge de Alemania dos chavales 

de los que llaman problemáticos 

los cuida y se amansan 

hace milagros de balneario 

el aire de las cimas 

      olvidan penas 

y con trabajos también las pantallas 

se les desenganchan de los dedos 

como los traumas y los abusos 

que habían sufrido de pequeños 

van con los rebaños por prados 

y valles 

se persiguen y se abandonan 

Agustina y Marcelino 

viva institución del pueblo 

los invitan a la piscina 

y es permanente el bautizo 

en la alegría  

el chapoteo 

de otra vida posible 

pero si pueden se escapan 

huyen a Berlín haciendo dedo 

qué desmadre 

se meten de todo 

follan a destajo 

roban 

duermen en la calle hasta que vuelven 

a la aldea también hay un poeta 

el cerebro le va a mil por hora 

tiene tierra en las venas y nunca frena 

mete sílabas como quien planta 

patatas y le salen poemas 

que han cazado palabras entre raíces 

por umbríos y simas 

palabras como 

grapal 

carrigal 

agaliu 

la lengua en la punta de los dedos 

y los ojos inquietos saltan del libro 

Kill all the normies al paisaje 

de El cor quiet al Montmagastre 

de Carner ripio vibrante 

a los fachas que se ponen de moda 

por doquier y todo el mundo les molesta 

con el lápiz toma algunas notas 

de lo que le dictan las abejas 

zumbadoras 

hacen del olmo nube 

ruidosa y del umeboshi sortilegio  

los ladridos los tractores la sierra 

eléctrica los esquilones el pío-pío 

los gritos de los críos del vecino 

dicen que aquí si te fijas bien 

puedes llegar a oír cómo nace el viento 

todo le entra por la puerta abierta 

del poema porque 

sí 

  esto no está escrito en prosa 

sí 

así también se puede pensar 

contando sílabas haciendo rimar 

dejando que pase lo que no toca 

sí 

esto es un poema rimado 

viva el ripio y jugar con la lengua 

viva el verso enmarañado 

y barruntar estrujando la lengua 

si este poema se traduce 

viva el esfuerzo del traductor 

bienvenido lo que añada 

para que los versos tengan color 

para encontrar un nuevo sentido 

que la escritura se multiplique 

que el azar meta baza 

que se evite el pensamiento típico 

que el nuevo poema sea casa 

nueva que de estos versos salgan 

frutos extraños venenos confituras 

de abuelas raras sálvese quien pueda 

de lengua injertada esparcida 

liberada y renacida 

si tenemos que pertenecer  

a una cultura que sea un mar  

de lenguas y afectos 

diferentes fuera imperativos  

de pureza y vidas perfectas 

el poeta no viene a la matanza 

pero algunos llegan el día antes 

por la mañana cuando aún está oscuro 

y el sueño impide al gallo cantar 

la aldea enciende las luces y pone 

la cafetera al fuego 

despierta 

quien remolonea  

    fuera legañas 

un salto y hacia la noche fría 

siguiendo el rastro de su propio vaho 

una premonición umbilical 

como la de Donnie Darko 

se encaminan hacia casa de Stefi 

es tradición de antaño 

matar el cerdo juntos en la plaza 

hace quinientos años que se hace en público 

desde la reconquista 

desde la expulsión de los judíos 

para demostrar quien es cristiano viejo 

el cerdo que segrega 

el cerdo frontera animal 

el cerdo como humillación 

que te den morcilla 

el cerdo nuestro santificado  

en cada plato 

desde entonces 

antes no 

antes solo era una carne más 

sin significado 

no era símbolo 

solo bestia 

también para comprobar 

las habilidades y los miedos 

de los recién llegados a la familia 

quien se echa p’atrás al limpiar las tripas 

quien saliva con el perol hirviendo 

quien se estremece con los chillidos 

quien ata la sobrasada con los dientes 

en América no había cerdos 

desde la Gomera en 1493 

Cristóbal Colón trajo ocho 

que comieron lagartijas 

piñas mandioca nueces y pájaros 

se multiplicaron rapidísimo 

y con la gripe que escondían 

mataron un millón y medio de indios 

Stefi ya tiene el jifero en la mano 

Stefi se lo sabe montar 

pueblo y barones en el saco 

ahora comanda la matanza 

y dirige a cada uno a su tarea 

el cerdo resiste se lo ve a venir 

le tienen que coger fuerte entre seis 

el jifero no falla el corte 

la sangre borbotea 

directa al balde negro  

a chorros 

le pasan el soplete de arriba a abajo 

la piel quemada llena el garaje  

de olor a chamusquina 

enseguida se empieza a desollar 

todo ataja el frío nadie se está quieto 

los pequeños a fuera con la manguera 

vacían tripas 

dentro los mayores 

despellejan cortan y separan 

primero cabeza pies y espinazo 

fuera intestinos 

el corazón y el hígado 

colgados de su propia mantilla 

después filete costillar lomo espalda 

de la cabeza carrillera orejas y morro 

muslos y espalda deshuesados  

se guarda la grasa para el embutido 

y para hacer manteca 

entonces 

se pican las carnes se mezclan 

«de genollons     amb les dues mans 

i fins que el cul suï», que decía  

Mesquida en Llefre de tu 

se salpimientan 

se especian  

se embuten 

se cuelgan 

y de una a la mesa puesta  

para celebrar el currazo  

después de la matanza 

se celebra la matanza 

nadie pregunta 

¿qué queda del cerdo? 

todo el mundo se atiborra feliz 

después de la historia 

nadie pregunta 

¿qué queda del mundo? 

se vive ahí y ya 

después de la guerra 

nadie pregunta 

¿qué queda del país? 

se afana a sobrevivir 

después de Europa 

nadie se pregunta 

¿qué queda de Europa? 

todo el mundo está distraído 

la respuesta siempre será todo y nada 

todo se aprovecha y nada se pierde 

todo cambia de forma y de nombre 

on no hi ha sang 

no s’hi fan botifarres 

la carne será carne 

y la coceremos con la propia grasa 

nos meteremos hasta las trancas 

para celebrar lo que sea 

victoria o derrumbe 

lo que queda o lo que hemos perdido 

quizás nos hagamos vegetarianos 

quizás se acaben las matanzas 

los cerdos campen libres 

y dejarán de ser frontera 

quizás Europa pierda su nombre 

descuartizada para pasar el invierno 

quizás lo sobrevivamos con el embutido 

de la matanza 

con la carne seca 

de la esperanza 

con el cuerpo echado  

p’alante para equilibrar 

la balanza de las penas pasadas 

y de las culturas marchitas 

cuando nos hayamos pulido la despensa 

cuando del pasado no queden ni las migas 

cuando toda nuestra carne sea memoria 

o cuando la desmemoria lo destrone todo 

cuando un continente pueda volver a ser solo 

tierra fértil  

     cobijo 

   y posibilidad 

podremos empezar un cuento nuevo  

Marti_Sales

Martí Sales

Martí Sales és llicenciat en Literatura Comparada. Ha fet discos amb Els Surfing Sirles i ha dirigit festivals de poesia com el Festival de Poesia de Barcelona i el de la Fundació Palau. També ha traduït John Fante, Kurt Vonnegut i John Berger, entre d’altres autors, i ha escrit cinc llibres (Huckleberry FinnDies feliços a la presóAra és el momentPrincipi d'incertesa i La cremallera).