Este artículo se publicó originalmente el 9 de octubre de 2019 en voxeu.org

Durante las últimas cuatro décadas, la transformación económica y social sin precedentes de China ha provocado que las zonas urbanas sean mucho más ricas, pero también mucho más desiguales. Este artículo analiza los cambios en la élite urbana china. Constata que, en comparación con la década de 1980, actualmente la élite está formada por profesionales, trabajadores autónomos y empresarios de pequeñas y grandes empresas, tienen una formación mucho mejor y reciben una parte mucho mayor de los ingresos urbanos totales. Eso también pasa con aquellos que pertenecen al Partido Comunista Chino.

La transformación de China de un país pobre e igualitario en un país de renta media-alta con un nivel de desigualdad económica superior al de los Estados Unidos ha sido objeto de innumerables publicaciones y debates políticos. La transformación china es un acontecimiento único en la historia económica mundial: nunca tanta gente, durante un periodo de tiempo tan relativamente corto, había aumentado tanto sus ingresos. En 1978, el PIB per cápita de China, en el momento del inicio de las reformas rurales, era de unos 1.500 dólares; en el 2015, era de más de 12.000 dólares (los dos expresados en dólares constantes PPA) [1]1 — Datos de la actualización de 2018 de la base de datos del proyecto Maddison, disponible en línea. Fecha de consulta: 30 de mayo 2021. . En comparación, en 1953 el PIB per cápita del Reino Unido era, expresado en las mismas unidades, de unos 12.000 dólares, mientras que su PIB per cápita al principio de la Revolución Industrial se estima en más de 3.000 dólares. Así, el Reino Unido tardó aproximadamente un siglo y medio a aumentar la mitad del PIB per cápita que China en menos de 40 años.

La transformación china es un acontecimiento único en la historia económica mundial: nunca tanta gente, durante un periodo de tiempo tan relativamente corto, había aumentado tanto sus ingresos

Esta transformación sólo es captada superficialmente por indicadores sintéticos como el PIB per cápita, el coeficiente de Gini o la proporción del 1% con más ingresos [2]2 — Véase: Kanbur, R. y Zhang, X. (2018), “The great Chinese inequality turnaround”, mimeo, 6 de agosto. Zhuang, J. y Shi, L. (2016), “Understanding recent trends in income inequality in the People’s Republic of China”, Documentos de trabajo sobre economía del Banco Asiático de Desarrollo, núm. 489. Ding, H. y He, H. (2018), “ A tale of transition: An empirical analysis of income inequality in urban China, 1986-2009”, Review of Economic Dynamics 29: p. 108-137. Wu, X. y Perloff, J. (2005), “China’s income distribution and inequality”, Review of Economics and Statistics 87(4), p. 763-75. Xie, Y. y Zhou, X. (2014), “Income inequality in today’s China”, Proceedings of the National Academy of Sciences 111(19), p. 6928-33. Piketty, T.; Yang, L., y Zucman, G. (2017), “Capital accumulation, private property and rising inequality in China, 1978-2015”, Documentos de trabajo WID.world 2017/6. . Los cambios sociales experimentados fueron mucho más profundos y afectaron a todas las clases sociales y sus posiciones relativas. La composición y las características de la élite se renovaron casi completamente.

Como el cambio se ha producido tan rápidamente (en menos de dos generaciones), para los investigadores sociales la experiencia china presenta la ventaja que se puede comprender más fácilmente. Además, hoy día existen datos para llevar a cabo evaluaciones empíricas, mientras que no ha habido durante episodios similares de la historia económica occidental, que sólo se han reexaminado recientemente [3]3 — Allen, R. (2017), “Class structure and inequality during the Industrial Revolution: Lessons from England’s social tables, 1688-1867”, borrador. .

En este artículo, pretendemos describir y analizar el cambio en la élite económica china en, aproximadamente, los años entre las primeras reformas y la consecución del estatus de la China como la economía mayor del mundo (en términos de PPA). El análisis se basa en encuestas representativas de renta familiar a nivel nacional (el Proyecto de Renta Familiar China o CHIP, según la sigla en inglés), que se han extraído de una muestra mucho más extensa de la Encuesta de Hogares Urbanos que lleva a cabo anualmente la Oficina Nacional de Estadísticas. Utilizamos muestras urbanas de cuatro series CHIP, de 1988, 1995, el 2002 y el 2013. Las encuestas se podían comparar, aunque hemos tenido que “limar” determinadas peculiaridades para armonizar completamente las variables que nos interesan.

La riqueza de la información de la encuesta del CHIP nos permite analizar varios rasgos de la élite urbana (que tiene los ingresos más elevados, y se sitúa en el 5% del grupo urbano) y la evolución de estas características a lo largo del tiempo y entre regiones. En este artículo discutiremos cuatro características: la proporción de los ingresos urbanos totales recibidos por la élite, la composición social de la élite, su nivel de educación y la pertenencia al Partido Comunista Chino (PCX).

La desigualdad

Los tres grupos con la renta más elevada incrementaron sus ingresos entre 1988 y el 2013 (figura 1). Los del 1% con más ingresos pasaron del 4,3% en 1988 al 7% en el 2013; los ingresos de la élite (el 5% del total de la población) se incrementó del 13% a casi el 20%; y los del decil con más ingresos aumentaron del 21% al 31%. De manera similar, la desigualdad, calculada entre todos los adultos y mesurada mediante el coeficiente de Gini, pasó del 0,27 en 1988 en el 0,45 en el 2013. No es ningún resultado sorprendente, ya que simplemente confirma lo que también han observado otros estudios sobre desigualdad (citados anteriormente).

Figura 1.  Porcentaje del 1%, el 5% y el 10% con más ingresos

Estructura social

Una nueva pregunta que nos hacemos es si y cómo ha cambiado la composición social de la élite. Las encuestas distinguen seis grupos o clases sociales: obreros, personal administrativo, funcionarios públicos (a todos los niveles), profesionales, propietarios de empresas individuales (incluidos los autónomos) y propietarios a gran escala.

Durante la década de 1990, la élite urbana china estaba formada por una mayoría abrumadora de obreros, personal administrativo y funcionarios públicos. En el 2013, en cambio, la mayoría de integrantes de la élite eran profesionales y propietarios de empresas

Hubo un cambio importante en la composición de la élite en las dos últimas clases (capitalistas) (figura 2). En 1988 a duras penas representaban el 3% de todos los miembros de la élite. En el 2002, se duplicaron hasta el 6% aproximadamente y en la década siguiente se “dispararon”, ya que se triplicaron hasta llegar al 20% en el 2013. Esta velocidad en el cambio social de China se puede contrastar con un hallazgo reciente de Bob Allen (2017) que, utilizando tablas sociales estandarizadas de Inglaterra y Gales (desde la tabla de Gregory King de 1688 hasta la de Dudley Baxter en 1867), descubrió que los capitalistas habían tardado casi dos siglos en doblar su población, que pasó de ser el 3,4% en 1688 al 7,8% en 1867.

Antes de las importantes reformas urbanas de principios de la década de 1990, la élite urbana china estaba formada por una mayoría abrumadora de obreros, personal administrativo y funcionarios públicos; en conjunto, en 1988 suponían las tres cuartas partes del 5% de personas con más ingresos. En el 2013, en cambio, la mayoría de integrantes de la élite eran profesionales y propietarios de empresas.

Figura 2. Composición social del 5% con más ingresos (porcentaje de individuos)

Educación

Actualmente la élite tiene un nivel de estudios más elevado, ya que predominan aquellos con titulación universitaria, en lugar de sólo haber cursado estudios de secundaria (figura 3). Entre la élite, el 44% ha recibido formación universitaria.

Si se comparan las cifras de la élite de diferentes categorías educativas con la proporción de sus ingresos totales, surge una conclusión interesante: si nos restringimos a aquellos que pertenecen a la élite, casi no hay diferencias en las ganancias por persona entre las diferentes categorías educativas. Dicho de otra manera, aunque los que han recibido una educación media-baja ahora tienen muchas menos posibilidades de convertirse en miembros de la élite (su porcentaje se ha reducido en dos tercios), si lo consiguen, su nivel de ingresos es, por término medio, lo mismo que los de aquellos que han recibido educación universitaria.

Figura 3. Composición del 5% con más ingresos según el nivel de estudios (porcentaje de individuos)

Pertenencia al Partido Comunista Chino

Una pregunta interesando en un estado unipartidista de facto es como la influencia política o las conexiones ayudan a aumentar los ingresos. Es una cuestión especialmente intrigante en China, donde el partido gobernante oficialmente se preocupa por los intereses de los sectores de la población más desfavorecidos o con menos formación, pero donde los cambios observados dibujan claramente la imagen de la importancia creciente de los profesionales y empresarios con un nivel elevado de formación.

Actualmente, la proporción de los miembros del Partido Comunista Chino a la élite es del 30%, y al 1%, de un 25%; aproximadamente los mismos niveles que 1988. No obstante, los miembros del PCX que se encuentran entre el 1% con más ingresos hoy son relativamente más ricos en comparación con los ingresos medios del resto de este grupo (figura 4). En todos los años previos al 2013, los ingresos relativos de los miembros del PCX eran prácticamente los mismos que los ingresos relativos de los otros miembros de la élite, tanto si nos fijamos en el grupo que comprende los percentiles 91-95 o los percentiles 96-99, como en el 1% con más ingresos. Pero en el 2013 se produjo un aumento significativo de los ingresos relativos de los miembros del PCX al grupo con los ingresos más elevados.

Figura 4. Ingresos de los miembros de la élite del Partido Comunista Chino en comparación con los ingresos medios de toda la élite

Nota: El gráfico muestra los ingresos medios de los miembros del PCX que forman parte de los percentiles 91-95 (a la izquierda), los percentiles 96-99 (en medio) y el percentil más elevado (a la derecha) en relación con los ingresos medios del grupo. El valor 1 indica que los ingresos medios de los miembros del PCX son los mismos que los ingresos medios del grupo (y que, por lo tanto, también son los mismos ingresos medios de los miembros que no pertenecen al partido).

En general, encontramos (no se muestra aquí) que, si bien la proporción de los profesionales y de los obreros urbanos que son miembros del PCX es muy parecida a la proporción de la población a la cual pertenecen, hay un número mucho más elevado entre el 5% con más ingresos de profesionales que son miembros del PCX, mientras que el número de obreros se ha reducido mucho. En otras palabras, mientras que en un periodo reciente la pertenencia al PCX refleja mejor la estructura de la población que en 1988, la élite del PCX se está alejando tanto de la composición general de las clases que pertenecen al PCX como de la población urbana en su conjunto. Eso puede tener importantes consecuencias políticas.

La élite del Partido Comunista Chino se está alejando tanto de la composición general de las clases que pertenecen al partido como de la población urbana en su conjunto

Este resultado adquiere más importancia cuando un análisis de regresión refleja que los empresarios del sector privado que forman parte de la élite y que también son miembros del PCX suelen recibir una bonificación muy elevada gracias al hecho de ser miembros del PCX (34%). Eso contrasta con el resto de grupos sociales, para los cuales pertenecer al PCX, una vez son miembros de élite, no tiene ninguna importancia financiera. También hay que destacar que no hemos encontrado pruebas de esta bonificación para ser miembro del PCX en empresarios del sector privado durante los años anteriores al 2013.

Conclusión

La transformación económica y social china de las últimas cuatro décadas no tiene precedentes históricos. Las zonas urbanas se han vuelto mucho más ricas, pero también mucho más desiguales. La élite, que aquí definimos como el 5% con más ingresos de la población urbana, recibe una parte mucho más elevada de los ingresos urbanos totales que 1988. Actualmente, la mayoría de la élite está formada por profesionales, trabajadores autónomos y empresarios de pequeñas y grandes empresas, mientras que en 1988 los obreros y el personal administrativo eran la mayoría. La élite también disfruta de un nivel de formación mucho más elevado que antes.

Finalmente, encontramos que casi un tercio de la élite son miembros del PCX y que la pertenencia al PCX parece ser muy valiosa en términos monetarios para aquellos que forman parte del 1% con más ingresos, así como para los grandes capitalistas. Hay que mencionar, sin embargo, que la pertenencia al PCX también puede ser de ayuda para mejorar las aptitudes y alcanzar los objetivos, no necesariamente sólo para obtener mejores conexiones políticas [4]4 — Li, H, P W Liu, J Zhang y N Ma (2007), “Economic returns to Communist Party membership: Evidence from urban Chinese twins”, Economic Journal 117: 1504-20. . No obstante, sin profundizar más, es difícil aclararlo.

  • Referencias

    1 —

    Datos de la actualización de 2018 de la base de datos del proyecto Maddison, disponible en línea. Fecha de consulta: 30 de mayo 2021.

    2 —

    Véase:

    • Kanbur, R. y Zhang, X. (2018), “The great Chinese inequality turnaround”, mimeo, 6 de agosto.
    • Zhuang, J. y Shi, L. (2016), “Understanding recent trends in income inequality in the People’s Republic of China”, Documentos de trabajo sobre economía del Banco Asiático de Desarrollo, núm. 489.
    • Ding, H. y He, H. (2018), “ A tale of transition: An empirical analysis of income inequality in urban China, 1986-2009”, Review of Economic Dynamics 29: p. 108-137.
    • Wu, X. y Perloff, J. (2005), “China’s income distribution and inequality”, Review of Economics and Statistics 87(4), p. 763-75.
    • Xie, Y. y Zhou, X. (2014), “Income inequality in today’s China”, Proceedings of the National Academy of Sciences 111(19), p. 6928-33.
    • Piketty, T.; Yang, L., y Zucman, G. (2017), “Capital accumulation, private property and rising inequality in China, 1978-2015”, Documentos de trabajo WID.world 2017/6.
    3 —

    Allen, R. (2017), “Class structure and inequality during the Industrial Revolution: Lessons from England’s social tables, 1688-1867”, borrador.

    4 —

    Li, H, P W Liu, J Zhang y N Ma (2007), “Economic returns to Communist Party membership: Evidence from urban Chinese twins”, Economic Journal 117: 1504-20.

Branko_Milanovic

Branko Milanović

Branko Milanović es economista y profesor presidencial visitante en el Graduate Center City University de Nueva York. También es académico senior en el Stone Center for Socio-economic Inequality. Durante casi 20 años, fue economista jefe en el Banco Mundial, puesto que dejó para escribir su libro fundamental sobre desigualdad, Worlds Apart (2005). Es conocido por sus trabajos en el ámbito de la desigualdad de ingresos, tanto en el contexto global como en los diferentes países. Fue miembro senior del Carnegie Endowment for International Peace en Washington y ha impartido docencia en la Universidad de Maryland y en la Paul H. Nitze School of Advanced International Studies de la Universidad Johns Hopkins. Escribe regularmente en Social Europe y también es autor de varias contribuciones en revistas académicas como Economic Journal, Review of Economics and Statistics, Journal of Economic Literature y Journal of Political Philosophy.


Li Yang

Li Yang es investigador post-doctoral en la Paris School of Economics (PSE). También es coordinador de Asia Oriental y del Sur en el World Inequality Lab de la misma universidad, así como investigador asociado Stone en INSEAD: The Business School for the World, con sede en París. Sus investigaciones giran alrededor de la desigualdad de riqueza, el desarrollo económico y la historia económica. Es doctor en Economía por la Universidad de Xiamen (China).


Filip Novokmet

Filip Novokmet es investigador post-doctoral en el Institute for Macroeconomics and Econometrics de la Universidad de Bonn. También es investigador en el World Inequality Lab de la Paris School of Economics. Sus investigaciones se centran en los campos de la economía de las desigualdades, la economía política y la historia económica.