Centralización vs. Descentralización contra la COVID-19

Centralización o descentralización: ¿qué es lo que mejor funciona contra las pandemias? ¿Cuál ha demostrado ser la estrategia más eficaz durante los últimos meses? ¿Cómo reaccionaron los sistemas políticos federales ante una crisis de emergencia como la de la COVID-19? ¿Qué prácticas podríamos aprender de los países federales y descentralizados? ¿Desempeñan las relaciones intergubernamentales un papel importante en la lucha contra la crisis de la COVID-19? ¿La pandemia supondrá la centralización de las federaciones y los sistemas políticos regionalizados existentes? ¿Cuál será el impacto a largo plazo de la respuesta política a la pandemia en los modelos territoriales? ¿Qué debería mejorarse para una mejor cooperación y para dar una mejor respuesta en caso de que se produzca otro brote?

En un debate en línea organizado conjuntamente por el Centre d’Estudis de Temes Contemporanis (CETC) y el Consejo de Diplomacia Pública de Catalunya (DIPLOCAT), los expertos en política territorial Nicola McEwen, Francesco Palermo, Mireia Grau y Johanna Schabel intercambiaron opiniones sobre el tema y analizaron la forma en que el Reino Unido, Italia, Alemania, Suiza y España han abordado la crisis del coronavirus. Los ponentes se centraron en el papel de las entidades subestatales en el contexto de la COVID-19, especialmente en la cooperación entre los gobiernos centrales y regionales en los sistemas políticos de gobernanza a varios niveles. Los panelistas convinieron en que la crisis del coronavirus ha demostrado que los sistemas políticos están más centralizados de lo que parecen sobre el papel. También destacaron la importancia de la cultura política para analizar y comprender la respuesta institucional ante la COVID-19 en cada país. Marc Sanjaume, politólogo y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, moderó el debate.

Pere Almeda, director del Centre d’Estudis de Temes Contemporanis y de la revista IDEES, introdujo el debate. Acto seguido tomaron la palabra Laura Foraster i Lloret, secretaria general de Diplocat, y Elisabet Nebreda, secretaria de Acción Exterior y de la UE de la Generalitat de Catalunya, que señaló que «no se puede negar que la crisis de la COVID-19 nos ha hecho pasar por momentos difíciles: la amenaza a nuestros sistemas sanitarios, a la economía y a nuestros derechos y libertades ha constituido un hecho casi inédito». Nebreda comparó la situación de la COVID19 entre Canadá, donde hay un «fuerte trasfondo federal», y España, «donde el régimen autonómico está menos firmemente establecido». «España declaró el estado de alarma y retiró las competencias de las comunidades autónomas», declaró.

El Reino Unido y el sistema de devolución

Nicola McEwen, Profesor de Política Territorial y Codirector del Centro sobre el Cambio Constitucional de la Universidad de Edimburgo, analizó la situación en Inglaterra y Escocia y sostuvo que «la naturaleza peculiar del gobierno de múltiples niveles en el Reino Unido con la devolución de competencias a Escocia, Gales e Irlanda del Norte ha configurado la respuesta a la COVID». McEwen explicó que la coordinación de las respuestas políticas varió a lo largo de la evolución cronológica de la pandemia. Mientras que, durante el cierre, que definió como la fase 1, la cooperación intergubernamental fue fuerte sobre todo debido a que las políticas se basaban en pruebas científicas, durante la flexibilización del cierre -fase 2, en la que nos encontramos- cada administración está tomando decisiones ligeramente diferentes en momentos distintos y se ha apartado el enfoque de colaboración.

Según McEwen, esta tendencia se agravará durante la recuperación económica -fase 3-, ya que es ahí donde surgirán las grandes diferencias políticas. McEwen también señaló que la uniformidad y la centralización no son la misma cosa, ni tampoco son necesariamente las más efectivas. Por ejemplo, la autoridad centralizada no es sostenible en un estado de múltiples niveles. En cuanto a la cooperación, sostuvo que no necesariamente tiene que frenar las cosas. McEwen también destacó que «el Reino Unido tiene una falta de cultura federal, especialmente en Inglaterra en lo que respecta a la devolución».

Italia: la falta de relaciones intergubernamentales formales

Francesco Palermo, Profesor de Derecho Constitucional Comparado de la Universidad de Verona y Director del Instituto para el Federalismo Comparado (EURAC) estuvo de acuerdo con la descripción del profesor McEwen sobre la evolución de la cooperación entre los gobiernos, un modelo que también es aplicable a Italia, y explicó los conflictos particulares que surgieron entre los gobiernos regionales y el gobierno central. El modelo territorial del Estado italiano es fuertemente asimétrico y, al igual que el modelo español, es un sistema mucho más centralizado en términos reales de lo que parece en teoría. El hecho de que se diera a las regiones poco margen de acción durante la fase 1 hizo que la tensión aumentara cuando las medidas impuestas por el gobierno central empezaron a disminuir, porque los gobiernos regionales querían más poderes.

El problema, según Palermo, puede atribuirse al hecho de que las relaciones intergubernamentales no están definidas institucionalmente, y que actualmente están reguladas por mecanismos informales. El debate sobre la conveniencia o no de profundizar en el federalismo está en su apogeo, pero lo que está claro para Palermo es que se necesita una mejor respuesta y mejores instrumentos para asegurar una mejor coordinación entre las regiones, que es esencialmente de lo que trata el federalismo. En lo que respecta a la UE, Palermo sostuvo que «las expectativas sobre la UE se plantean erróneamente, ya que no es la institución que más rápido responde».

Los casos de Alemania y Suiza

Johanna Schnabel, profesora de política comparada en la Universidad de Kent (Reino Unido) y asistente editorial de la Swiss Political Science Review, se centró principalmente en la organización territorial de Alemania y Suiza, dos grandes ejemplos de federalismo. Según ella, «estamos viendo un fuerte grado de descentralización en Alemania y un grado sorprendentemente alto de centralización en Suiza». Durante la pandemia, el grado de cooperación entre los gobiernos regionales y el gobierno federal en Alemania ha sido alto, e incluso los Länder tomaron iniciativas antes de coordinarse con el gobierno federal.

En Suiza se ha observado un grado inusual de centralización, ya que la cooperación se ha limitado a medidas de aplicación de las directrices, y los cantones no han dispuesto de tanta autonomía como los Länder alemanes. No obstante, desde que se inició la fase de flexibilización de las restricciones, el Gobierno Federal está devolviendo progresivamente las competencias a las administraciones regionales. Schnabel también comentó el hecho de que el dilema entre la descentralización o la centralización no es el que deberíamos debatir cuando se habla de federalismo o de política territorial, ya que ambos pueden tener ventajas e inconvenientes. Más bien, lo que debería ser prioritario es la coordinación. En este sentido, puso especial énfasis en el papel crucial de los consejos intergubernamentales y los acuerdos que los fomentan.

España: un enfoque hipercentralizado

Mireia Grau, responsable del Área de Investigación del Institut d’Estudis de l’Autogovern de la Generalitat de Catalunya, explicó el enfoque hipercentralizado con el que el gobierno español ha abordado la pandemia y destacó lo fácil que resultó centralizar repentinamente la acción gubernamental. La pandemia «ha puesto de manifiesto el sistema español hipercentralizado» y ha revelado un vacío en el ámbito intergubernamental, demostrando que no existe la práctica de decidir conjuntamente y que las comunidades autónomas no tienen acceso a la toma de decisiones estatales.

Grau afirmó que el proceso de negociación y cooperación se inició en algún momento en relación con la política partidista, pero que desde el ámbito institucional no había espacio para una negociación de reglas compartidas, lo que demuestra que dejar de lado las autonomías no era una opción institucional; era lo único que se podía hacer. Abogó por la necesidad de contar con mecanismos institucionales que garanticen la cooperación, especialmente después de las enseñanzas extraídas de la COVID-19. «Todos los países deberían aprender del fracaso de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno durante esta crisis». En cuanto a la UE, señaló que la pandemia ha demostrado que el poder real está en manos de los Estados y no de las instituciones supranacionales europeas.

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